Capítulo 1.- Bioarquitectura.
La naturaleza como modelo y mentor
Para poder entender el desarrollo de la Bioarquitectura como concepto de diseño,
debemos partir primeramente de su base teórica, la cual se puede definir con el concepto
de biomimicry1, que significa la imitación de la naturaleza, a través de su estudio y
definiendo sus conceptos y principios más importantes. Algunas de las premisas que
conlleva este concepto son:
Comprender un diseño bioclimático, que permita su adaptación al sitio.
Ser autosustentable, en cuanto al uso y contaminación de agua y energía.
Reflejar en la forma del edificio el nexo entre la Naturaleza y la Arquitectura. ( The
living building, n.d.)
Estos objetivos, señala el autor, sólo se pueden lograr de forma adecuada cuando
se hace un estudio analítico de los principales aspectos de la naturaleza o de un
organismo en particular.
Contrario a este concepto, podemos diferenciar el biomorfismo, concepto que se
basa en imitar las formas orgánicas de la naturaleza, pero sin algún estudio serio de las
mismas, lo que lleva a un diseño carente de verdaderas aportaciones (TreeHugge, n.d.).
Este aspecto lo podemos observar comúnmente en el desarrollo de proyectos
arquitectónicos que presumiblemente se basan en el concepto de biomimicry, cuando no
llevan a cabo ningún estudio.
Es por esto que el presente proyecto parte de la investigación de los principales
conceptos que, como arquitectos, nos puedan ayudar a entender la forma orgánica y
acercarnos de manera grata a la Bioarquitectura. Para esto es necesario hacer un
recorrido por el proceso de formación que ha tenido la Bioarquitectura y para ello
podemos partir de la teoría del Arquitecto Javier Senosiain, contenida en su libro
Bioarquitectura, en busca de un espacio. El título de este libro nos expresa la principal
1
Del latín bio: naturaleza, y mimis: imitación. Definición establecida por el Biomimicry Institute.
intención de la Bioarquitectura. Como nos señala Senosiain, al igual que el Arquitecto
Robert Kronenburg2, la relación entre el hombre y naturaleza siempre ha existido, de
forma que la naturaleza siempre ha provisto de refugio y seguridad al hombre, en un
principio, a partir de la caverna, aspecto que comparte Frank Lloyd Wright al señalar que
“…ahí puede estar a sus anchas, en completa seguridad y reposo…” (Senosiain Aguilar,
1996).
Sin embargo, esta relación se ha visto truncada debido al desarrollo del hombre y
de las grandes urbes. Ahora, el hombre busca re encontrarse con la naturaleza a través
de la arquitectura, reconociendo que es la naturaleza la que ha perfeccionando formas,
funciones, relaciones, materiales y estructuras. Es aquí donde se presenta gran avance
en el tema: las estructuras. Redes de cables inspiradas en telarañas, estructuras
neumáticas basadas en el comportamiento de las burbujas, cascarones representando a
gran escala un huevo, entre otros. La obra del Arquitecto Gaudí refleja claramente como
el estudio de las formas y estructuras presentes en la naturaleza pueden desembocar en
estructuras y formas arquitectónicas que permiten un mejor uso de materiales y
dimensiones extremas, como se observan en el interior de la Sagrada Familia.
A partir de esto, se ha explorado este campo sabiendo los alcances también se
pueden lograr en la forma, la adaptación al medio y la interacción con las personas. Un
primer acercamiento a estas nuevas metas fue la obra del Arquitecto Frank Lloyd Wright:
la Arquitectura Orgánica. Su poética se fundamenta en que “…una casa bella
orgánicamente no puede dejar de ser práctica…” (Aguilar, 1996) sin llegar a un exceso
de funcionalidad, de modo que no se diseñen máquinas para vivir. Es así como el Museo
Guggenheim en Nueva York, refleja esta intención, expresada en el diseño continuo de
pisos y materiales, una espiral que se presenta en la mayoría de los caracoles.
2
En su libro Flexible.
Conforme avanza la tecnología, el diseño arquitectónico se encuentra con
herramientas que le ayudan a desarrollar y construir las ideas que se planteen, a través
de nuevos materiales, técnicas de construcción o medios de representación gráfica. Para
poder entender cómo es que estas herramientas ahora son la base para el desarrollo de
diseños conceptuales arquitectónicos, es recomendable referirnos a Dennis Dollens y su
libro De lo digital a lo analógico. En este texto se presentan bases para definir al campo
virtual como la herramienta que le ofrece al diseñador una visión global de su propuesta
permitiendo que “…aquello que no se ve en un instante esté de inmediato disponible en
otro…” (Dollens, 2002). De esta forma, la interacción entre el proyecto y el proyectista es
un juego entre lo real y lo virtual.
Estas afirmaciones las logra Dollens a través del estudio de distintos arquitectos
contemporáneos, como es el caso de la obra de Frank Gehry, a través de la cual
podemos darnos cuenta que el desarrollo del campo virtual como herramienta de diseño
se asemeja mucho a la función que cumple la maqueta en el mismo proceso. La
experimentación, el deshacer o hacer, tanto virtual como real, permiten que Gehry
exprese de manera concreta sus intenciones en un modelo a escala. (Dollens, 2002).
En la actualidad estos dos caminos, han generado las bases para poder
desembocar en el diseño a partir del el modelo paramétrico. Este basa su
conceptualización a través del estudio e interpretación de los parámetros principales de la
Biología. Es aquí donde se sigue un camino un poco distinto, al buscar sus bases
numéricas en la naturaleza y trabajarlas de forma que el resultado es un complejo patrón
matemático representado en un modelo digital conceptual. Los estudios realizados por
científicos y no por arquitectos, han marcado los conceptos para que la Arquitectura
encuentre en la Naturaleza patrones, formas y procesos para entrar en una nueva fase de
diseño.