Control de Lectura No.
5: Mercado de
Divisas
El mercado global de divisas es el mercado financiero más grande y más
líquido del mundo. También se le conoce como mercado cambiario, Forex, 1 o
simplemente FX.
Una divisa es la moneda de otro país libremente convertible en el mercado
cambiario. Desde el punto de vista mexicano, el dólar estadounidense (USD)
es una divisa. El peso cubano, en cambio, no es una divisa porque, aun cuando
se trata de la moneda de otro país, no es libremente convertible.
El mercado de divisas es el marco organizacional dentro del que los bancos,
las empresas y los individuos compran y venden monedas extranjeras. En otras
palabras, es el conjunto de mecanismos que facilitan la conversión de
monedas.
En términos generales, el mercado es un mecanismo que permite que la de
manda confluya con la oferta y que se establezca el precio de equilibrio. Una
de las funciones del mercado de divisas es determinar los precios de diferentes
divisas. El precio de una divisa en términos de otra se llama tipo de cambio.
En un mundo con 200 monedas debería haber 200(199)/2 = 19 900 tipos de
cambio diferentes. En realidad, el número de tipos de cambio es mucho menor,
puesto que la mayoría de las monedas se cotizan contra el dólar
estadounidense y no directamente entre ellas. Si conocemos los 199 tipos de
cambio de todas las monedas contra el dólar, podemos calcular los tipos de
cambio de cada moneda contra todas las demás. El hecho de que el dólar esté
en medio de 85% de las transacciones en monedas extranjeras implica que
desempeña el papel de moneda vehicular.
Según la encuesta del Bank for International Settlements (BIS), en el 2001 el
volumen diario en el Forex se redujo 13.2% en comparación con 1998. Esto se
debió a la introducción del euro y la eliminación de las transacciones entre las
monedas que lo conforman; la ola de consolidación de los bancos, lo que
reducía las transacciones interbancarias; y el desarrollo de los sistemas
electrónicos de transacción. Algunos analistas pensaron que el declive del
papel del Forex dentro de los mercados financieros era permanente.
Otra característica del mercado de divisas es su continuidad, porque nunca
cierra. Trabaja las 24 horas del día, los 365 días del año. No hay precio de
apertura ni precio de cierre. Los tipos de cambio se modifican constantemente,
reflejando los nuevos acontecimientos y la variabilidad en las actitudes. En el
caso de monedas muy líquidas, el tipo de cambio puede variar hasta 20 veces
por minuto.
El mercado es más profundo y líquido al principio de la tarde europea, porque
todavía están abiertas las plazas europeas y ya abrió la de Nueva York.
Cuando el mercado es profundo, una sola transacción, aunque sea muy
importante, no afecta el precio. Es un buen momento para llevar a cabo
transacciones cuantiosas sin sobresaltar al mercado. Los bancos comerciales y
las empresas transnacionales aprovechan para comprar o vender grandes
cantidades de divisas. La actividad mínima (poco líquido) se alcanza al finalizar
el día en California, porque la Costa Oeste ya está por ir a dormir y todavía no
despiertan en Sidney, Tokio, Singapur y Hong Kong. Los bancos centrales y los
especuladores aprovechan el momento de poca liquidez del mercado para
afectar el precio mediante transacciones muy grandes.
Históricamente, la primera función es la de mayor importancia. Sin la
posibilidad de transferir fondos en diversas monedas, a través de las fronteras,
sería imposible el comercio internacional.
Si un empresario mexicano, por ejemplo, desea adquirir una máquina
japonesa, tiene el poder de compra en pesos pero necesita el poder adquisitivo
en yenes. Un banco mexicano, utilizando el mercado cambiario, paga la factura
en yenes en Tokio y carga la cuenta del cliente en pesos.
La segunda función está relacionada con la necesidad de financiar las
transacciones de comercio internacional cuando la mercancía está en tránsito.
El exportador no quiere embarcar la mercancía antes de recibir el pago y el
importador no quiere efectuar el pago antes de recibir la mercancía. Para
resolver este dilema, durante siglos se desarrolló un complicado sistema de
documentos que garantiza que los contratos se cumplan y al mismo tiempo
proporciona el crédito. Este sistema funciona eficientemente gracias al
mercado global de divisas.
Las órdenes de compra y venta se colocan por teléfono. Los centros
cambiarios de los bancos disponen de líneas telefónicas dedicadas22 que los
conectan con los centros cambiarios de otros bancos. Muchas de estas líneas
permanecen abiertas todo el tiempo. Después de escuchar la cotización, el
cambista tiene unos segundos para tomar la decisión de compra. Para registrar
la orden llena una papeleta que sella en el reloj checador que marca la fecha y
la hora. Las conversaciones telefónicas de los cambistas se graban
rutinariamente para, llegado el caso, poder resolver las controversias. Una vez
hecha la orden, el tipo de cambio debe ser respetado por ambas partes,
aunque esto implique fuertes pérdidas para una de ellas. Los agentes que no
cumplen su parte de la transacción pierden credibilidad y se les elimina del
mercado (nadie quiere negociar con ellos).
Por lo regular una institución típica emite entre tres mil y cuatro mil papeletas
de transacciones cambiarias en un día normal y mucho más en un día de
intensa actividad. Un solo agente puede efectuar una transacción cada dos
minutos. Cada transacción puede llegar a cientos de millones de dólares. El
tipo de cambio de una moneda importante puede variar 20 veces por minuto.
La especulación es una toma consciente de posiciones para ganar con el
cambio esperado del precio. El especulador compra una divisa (establece una
posición larga) si piensa que su precio va a subir, y la vende (posición corta) si
considera que su precio va a bajar. La mayor parte de la especulación tiene
lugar en el mercado de futuros y opciones. Sin embargo, el mercado spot
también proporciona muchas oportunidades para la especulación. Igual que el
arbitraje, la especulación es la actividad principal de algunos agentes de
divisas. Sin embargo, la mayor parte de la especulación está a cargo de los
agentes de divisas (dealers) bancarios y no bancarios, como una actividad
secundaria. Si preguntáramos a los ejecutivos de un banco si su institución se
dedica a especular, contestarían con un rotundo no. Dirían en cambio que en
algunas circunstancias su banco toma una posición agresiva en el mercado
cambiario.