● Introducción:
○ Definición de parásitos.
○ Importancia de la desparasitación en la salud humana y animal.
○ Breve historia de la desparasitación.
Los parásitos pueden causar una amplia gama de problemas de salud en los seres
humanos, desde males gastrointestinales hasta infecciones de gravedad que
pueden conducir hasta la muerte.
Es importante destacar que la mayoría de estas infecciones son prevenibles si se
toman medidas como cocinar adecuadamente los alimentos, lavarse las manos
con frecuencia, desinfectar las frutas y verduras antes de consumirlas y evitar
beber agua sin tratar. Además, es importante asegurarse de que los alimentos se
almacenen adecuadamente y se mantengan a temperaturas seguras para prevenir
su contaminación.
Dentro de los parásitos protozoarios que pueden contaminar los productos
frescos y causar enfermedades en los seres humanos se pueden mencionar
a Cryptosporidium parvum, Giardia lamblia y Cyclospora cayetanesis, los cuales
producen quistes y constituyen la fase resistente responsable de la transmisión
del microorganismo. Los quistes pueden permanecer en el medio ambiente por
períodos de tiempo prolongados y seguir viables o en condiciones óptimas para
causar enfermedad.
Los desparasitantes son medicamentos seguros y efectivos que eliminan los
parásitos del cuerpo. Estos fármacos se utilizan tanto para prevenir como para
tratar infecciones, además de que ayudan a reducir el riesgo de complicaciones
graves de salud, como anemia, malnutrición y enfermedades intestinales crónicas.
Los niños(as) y las personas con sistemas inmunológicos debilitados son
particularmente vulnerables a las infecciones parasitarias y deben tratarse de
manera oportuna.
Se recomienda desparasitarse cada seis meses como medida preventiva. El
fármaco solamente debe ser indicado por profesionales de la salud, ya que su
dosis depende de la edad y el perfil clínico del individuo.
Colaboración de Cristóbal Chaidez Quiroz, investigador de la Coordinación
Regional del CIAD en Culiacán y director del Laboratorio Nacional para la
Investigación en Inocuidad Alimentaria (LANIIA)
● Tipos de desparasitantes: MODO DE ACCIÓN Y MECANISMOS.
● Modo de acción El medicamento es absorbido por las células intestinales
de los parásitos. Allí se une a la tubulina intracelular del helminto de
manera selectiva bloqueando el consumo de glucosa e inhibiendo la
formación de adenosín trifosfato (ATP), la fuente energética necesaria
para la supervivencia del helminto.
● Los antiparasitarios que recomiendan los organismos internacionales por
su efectividad, seguridad, fácil administración, bajo costo y mínimos
efectos secundarios son el albendazol y el mebendazol.
● Desparasitantes en la medicina humana:
○ Clases de desparasitantes utilizados en humanos.
○ Modo de acción y mecanismos.
El parásito puede llegar al organismo por varias vías: por el agua, las manos
sucias, los alimentos contaminados con restos de heces, algunos alimentos
crudos o poco cocinados (carne, pescado, crustáceos) y ciertos animales. Cada
parásito tiene un ciclo vital propio. En él intervienen parásitos adultos que ponen
huevos, de los que nacen nuevos individuos.
Los síntomas cambian según el parásito de que se trata. Los más comunes son:
prurito anal, dolor y distensión abdominal, vómitos, diarrea y fiebre. Otros menos
frecuentes son pérdida de peso, malestar, tos, alteraciones del sueño e
irritabilidad.
El examen directo de las heces es el método de diagnóstico más habitual.
¿Cómo se utilizan?
Cada tipo de parásito se trata con el medicamento más adecuado para él.
En España afectan sobre todo a niños en edad preescolar (entre 1 y 5 años). El
más frecuente en los niños que van a la guardería es la Giardia lamblia. En la
edad escolar, el más común es el Enterobius vermicularis (también se
llaman oxiuros o lombrices).
Las parasitosis más frecuentes en nuestro entorno y los fármacos que se emplean
para curarlas son:
● Giardia Lamblia: Metronidazol o Tinidazol
● Cryptosporidiosis: rehidratación oral o intravenosa.
● Enterobius vermicularis: Mebendazol ó Pamoato de pirantel.
● Ascaris lumbricoides: Mebendazol ó Albendazol
● Trichuris thrichura: Mebendazol
● Tenias (saginata, solium): Praziquantel
● Hymenolepis nana: Praziquantel
En algunos casos debe repetirse el tratamiento un cierto tiempo después (por
ejemplo, 15 días en los oxiuros). Es para eliminar los parásitos adultos que han
nacido de los huevos que resistieron las primeras dosis de medicamento.
POSOLOGÍA DE LOS ANTIPARASITARIOS
Las tres vías principales de administración de antiparasitarios son la oral, la
intravenosa y la tópica. En la tabla se indican las vías principales de administración
y las precauciones que deben adoptarse.
● Desparasitantes en medicina veterinaria:
○ Desparasitantes comunes para mascotas y animales de granja.
○ Importancia de la desparasitación en la salud animal.
La transmisión de enfermedades parasitarias e infecciosas que afectan a las
mascotas y a la comunidad representa un enorme reto para la investigación, la
vigilancia y el control de las enfermedades. Estas enfermedades sólo han recibido
prioridad cuando tienen un impacto en el alivio de la pobreza o si representan una
amenaza zoonótica importante para la comunidad.
La mayoría de estas enfermedades se desarrollan en ambientes típicamente
cálidos y húmedos. En México muchas regiones con estas características
continúan en vías de desarrollo con limitados recursos para disponerse a combatir
eficazmente las altas cargas de infecciones que llevan las poblaciones humanas y
animales.
La mayoría de los seres vivos nos encontramos propensos a adquirir parásitos;
esto debido a la gran variedad de especies que existen de estos organismos.
Estos pueden entrar a nuestro cuerpo por diferentes vías: la piel, los alimentos, los
ojos, etc. Siendo los alimentos el medio por el cual se adquieren más parásitos.
Pero así como se pueden adquirir también se pueden combatir con el uso de
desparasitantes, que actúan sobre estos ocasionándoles la muerte.
Tipos de desparasitantes.
Organofosforados: Inhiben la actividad de la enzima acetilcolinesterasa
(neurotransmisor), produciendo un aumento de estímulos nerviosos de los
insectos. Son lipofílicos y se absorben a través de la piel y se acumulan en tejido
adiposo donde son liberados lentamente a la sangre y otros líquidos fisiológicos.
Tienen una permanencia de 4 a 8 días. Los medicamentos de mayor uso en este
grupo son: clorfenvinfos, clorpirifos, coumafos y diazinón.
Piretroides: Provocan un bloqueo de la actividad motriz o bien por la producción
de excitabilidad, incoordinación de movimientos, irritabilidad, parálisis, letargo y
muerte del insecto. Los Piretroides tienen un efecto residual de aproximadamente
15 días. Entre los fármacos más frecuentes en este grupo se encuentran:
cipermetrina, deltametrina y flumetrina.
Amidinas: Causan la muerte del insecto por inhibición de las monoaminooxidasas,
aunque, no se ha dilucidado la posible participación de los receptores de la
octopamina. El producto de mayor uso es el amitraz.
Endectocidas o lactonas macrocíclicas: Incrementan la liberación del ácido
gammaaminobutírico (GABA) del sistema nervioso de los insectos, produciendo un
estado irreversible de descanso, parálisis y muerte del parásito. Son usados para
el control de endo y ectoparásitos incluyendo a las garrapatas. Se presentan dos
grupos importantes: a) Avermectinas que incluyen avermectina, ivermectina,
doramectina y eprinomectina, y b) Milbemicinas que incluye a la moxidectina.
Fenilpirazolonas: Están relacionadas con las avermectinas por el modo de acción,
ya que bloquea el paso de iones cloro a través del sistema receptor GABA. El
Fipronil es la sustancia activa usada para el control de garrapatas.
Inhibidores del desarrollo: El fluazurón, se caracteriza por interferir principalmente
en la formación de la quitina, impidiendo la formación de la cutícula del
ectoparásito, considerándosele inhibidor de las mudas y del crecimiento. La
limitante de este producto es que las garrapatas tratadas no mueren al instante,
sino que su efecto es reducir la capacidad reproductiva de las garrapatas y poco a
poco se ven los efectos al reducir las poblaciones de garrapatas.
Métodos de aplicación de ixodicidas:
Baños de inmersión. Es el paso de animales por soluciones, suspensiones o
emulsiones de garrapaticidas mantenidos en depósitos (baños) de 7,000 a 10,000
litros. Con este método se logra un completo mojado de todo el cuerpo del animal,
lo que permite un perfecto contacto de la sustancia activa del garrapaticida con
todos los estados evolutivos de las garrapatas.
Aspersión manual. Es el método de mojado más simple y se utiliza cuando hay que
bañar unos pocos animales, por lo regular el equipo consiste en una bomba de
aspersión manual.
Control Biológico: Entre los métodos de control biológico aplicables para el control
de garrapatas se encuentran: depredadores, bacterias, nematodos
entomopatógenos, hormigas parasitoides y hongos entomopatógenos.
Depredadores. Entre los depredadores de garrapatas están las hormigas, ratones,
escarabajos y muchas especies de aves que se alimentan ocasionalmente de
garrapatas. En áreas tropicales, las garzas “garrapateras” y las gallinas
domesticas pueden ingerir garrapatas. Sin embargo, el consumo de garrapatas
depende de la disponibilidad de alimentos alternativos y la densidad de la
población de garrapatas.
Control químico. Bencimidazoles.
Alterando la función y estructura de los microtúbulos en las células intestinales de
los nematodos e inhiben el sistema enzimático de la fumarato reductasa, la cual es
vital para la producción de energía en la mayoría de los parásitos. Imidazotiazoles.
Actúan como agonistas colinérgicos.
Causan parálisis espasmolítica de los músculos de los nematodos, dando lugar a
la expulsión de los parásitos. Lactonas macrocíclicas (avermectinas y
milbemicinas).
Actúan como agonistas de gran afinidad sobre las subunidades de canales iónicos
selectivos a cloro de los nematodos y artrópodos.
Afectan la capacidad de alimentación y fecundidad del parásito, lo mismo que la
habilidad para mantenerse en sus sitios de localización por parálisis flácida del
parásito. Estos fármacos son llamados endectocidas por que actúan contra
parásitos internos (nematodos) y externos (garrapatas, piojos, pulgas, etc.).
Control Natural
Suplementación alimenticia. Se ha demostrado que la suplementación alimenticia
con proteína, energía o la combinación de ambas reduce el grado de parasitosis.
Las dietas ricas en proteínas dificultan el establecimiento de parásitos en el
huésped debido a una mayor respuesta inmune observándose reducido número
de huevos en heces, menor número de parásitos adultos en abomaso, intestino
grueso y delgado, disminución del tamaño de las hembras parásitas y de la
fecundidad de estás.
● Plantas con propiedades antihelmínticas. Existen plantas que además de
aportar nutrimentos al animal poseen propiedades antihelmínticas,
relacionadas a compuestos secundarios, que al ser consumido por los
●
animales (en fresco, ensilado o henificado) se obtiene el efecto
antihelmintico deseado.
● Existen diversos estudios en los que se evaluaron el efecto de diferentes
extractos de plantas que tienen efecto sobre las lombrices. Dentro de las
plantas identificadas con poder antihelmíntica para el control de
lombrices de rumiantes se encuentran: Lysiloma latisiliquum, Havardia
albicans y Phytolacca icosandra
¿Cuándo desparasitar?
En el período de transición entre época seca y época lluviosa se puede emplear
antiparasitarios sobre la base de levamisol o a bencimidazoles, administrando tres
dosis a intervalos de 30 días. Si se emplean antiparasitarios sobre la base de
lactonas macrocíclicas (ivermectina, moxidectin, doramectina, abamectina) se
pueden espaciar las dosis hasta 50-60 días, con dos puede ser suficiente.
El tratamiento de fines de época lluviosa contra Ostertagia inhibida, sólo debe
hacerse con bencimidazoles (lechosos) al doble de la dosis empleada a entradas
de época lluviosa o con lactonas macrocíclicas a la dosis normal.
No se deben utilizar productos formulados sobre la base de levamisol, ya que
sobre este estadio del parásito, no tienen efecto.
● Grados de desparasitación:
○ Desparasitación preventiva.
○ Desparasitación curativa.
La desparasitación es un tratamiento médico con medicamentos específicos para
cada tipo de enfermedad por parásitos, la que se puede realizar de manera
preventiva en países o zonas donde este tipo de enfermedades suelen ser
comunes o representan un problema de salud pública.
La desparasitación preventiva es una práctica común en algunos países de
América.
Es más, en algunos países es parte de las políticas públicas de salud y se realizan
de manera masiva.
Sin embargo, no se realiza porque si. En ciertos territorios, las enfermedades por
parásitos pueden ser un problema de salud pública.
Razones pueden haber muchas. Por ejemplo, menos acceso a agua potable,
regulaciones diferentes para los alimentos, clima que hace proliferar
parásitos, entre otros.
Por alguna de estas razones, muchas personas realizan una desparasitación
preventiva cada 6 meses o un año. De manera similar puede ocurrir con la
desparasitación preventiva masiva como parte de las políticas públicas de salud.
Asimismo, en estos casos, suele existir información sobre cuáles son las
enfermedades por parásitos más frecuentes. Por lo tanto, las autoridades y las
entidades de salud saben cuáles medicamentos administrar de forma
preventiva.
Entre los motivos se encuentran, por ejemplo, el amplio acceso al agua potable y
las políticas estrictas en el control de alimentos, entre otros.
Como resultado, la desparasitación preventiva no suele realizarse, ya que la
prevalencia de estas enfermedades puede ser menor.
Pero es mejor no confiarse.
Consumir agua no potable es solo una manera de contraer enfermedades por
parásitos.
Además, se pueden contraer por comer alimentos en mal estado o mal
cocinados, por el contacto con las mascotas, por las relaciones sexuales y
muchas causas más
La desparasitación curativa tiene como objetivo abordar infecciones parasitarias
ya presentes, siendo un procedimiento crucial al detectar la presencia de
parásitos o sus síntomas. Los métodos empleados abarcan el uso de
medicamentos curativos, destinados a eliminar o reducir la carga parasitaria en el
organismo afectado.
En situaciones más severas, donde la infección ha tenido efectos significativos,
puede ser necesario recurrir a tratamientos médicos adicionales. La atención
médica especializada contribuye a abordar los impactos de la infección de manera
más específica y efectiva. Además, en ciertos casos, se recomienda reposo y
cuidado dedicado para facilitar la recuperación del individuo afectado.
Antes de iniciar cualquier tratamiento, resulta fundamental llevar a cabo un
diagnóstico meticuloso para identificar con precisión el tipo de parásito
involucrado. Este proceso puede implicar la realización de pruebas de laboratorio,
como análisis de heces, pruebas de sangre u otras evaluaciones específicas según
el tipo de parásito en cuestión.
Una vez identificado el parásito, se recurre al uso de medicamentos específicos
para abordar la infección. La elección de estos medicamentos varía en función del
tipo de parásito y la gravedad de la infección. Entre los antiparasitarios comunes
se encuentran el albendazol, mebendazol, praziquantel, entre otros. La
determinación del medicamento más adecuado recae en la naturaleza del parásito
detectado.
La dosis y la duración del tratamiento son aspectos cruciales que dependen del
tipo de parásito presente y la gravedad de la infección. Es imperativo seguir las
indicaciones precisas del profesional de la salud para garantizar la eficacia del
tratamiento y la completa erradicación de la infección.
Tras la aplicación del tratamiento, puede ser necesario realizar un seguimiento
para asegurar la eliminación total de la infección. Este proceso post-tratamiento
puede involucrar pruebas de seguimiento que verifiquen la ausencia de parásitos,
proporcionando una evaluación completa del éxito del tratamiento y brindando la
tranquilidad de que la infección ha sido erradicada por completo. Este enfoque
integral y secuencial es esencial para gestionar eficazmente las infecciones
parasitarias y garantizar la salud a largo plazo.
Antes de tratar una supuesta parasitosis, deben considerarse los diferentes
factores de riesgo de infección y las siguientes observaciones:
● Estar expuesto a un ambiente de alto riesgo de parásitos. Vivir en
ambientes insalubres o países con altos índices de contaminación por
parásitos con condiciones sanitarias muy pobres (escasez de agua
potable segura, no adecuada deposición de excretas, etc.).
● Presencia de síntomas y signos que sugieran infección por
parásitos. Por lo cual se recomienda realizar a la persona con síntomas,
exámenes de heces seriados para intentar identificar qué tipo de
parásitos presenta, ya que no todas las infecciones parasitarias se tratan
de la misma manera.
● Descartar otras enfermedades antes de tratar una parasitosis. Antes
de asumir que es una parasitosis ,se deben descartar otras
enfermedades, sobre todo en pacientes mayores con alto riesgo de
cáncer y en caso de jóvenes con síntomas que no responden a
tratamiento antiparasitario. He recibido pacientes jóvenes con diarreas
frecuentes o sangrado digestivo tratados como amibiasis en varias
oportunidades, y su diagnóstico era una enfermedad inflamatoria
intestinal (Rectocolitis ulcerosa idiopática).
● El sistema inmunológico de cada persona es diferente. La respuesta
inmune de cada individuo a las infecciones es diferente, algunas
personas suelen enfermarse constantemente, mientras que otras
parecen exentas a contraer infecciones parasitarias.
● Frecuencia de desparasitación:
○ Factores que influyen en la frecuencia (edad, entorno, riesgos).
○ Pautas generales para la desparasitación.
○
La eliminación de parásitos debe hacerse por lo menos dos veces al año,
en un margen de seis meses cada vez, esto según estimaciones de
la Organización Mundial de la Salud (OMS), ya que el tomar el
medicamento muy seguido puede ser perjudicial para la salud.
Una vez tomado el medicamento, el mismo comienza a tener efecto en las
siguientes tres o cuatro horas según los médicos, por lo que si los
parásitos a eliminar son macroscópicos o de gran tamaño, podrán
identificarse a simple vista cada vez que el paciente vaya al baño, de lo
contrario solo se deberá confiar en la calidad del producto.
¿Quiénes deben desparasitarse?
En algunos casos, las personas se percatan que deben desparasitarse
porque presentan algunos de estos síntomas: dolor abdominal constante,
barriga hinchada o exceso de gases, cansancio frecuente sin razón
aparente, comezón en el ano, diarrea o estreñimiento, entre otros.
Pero en otros casos, las personas no presentan ningún problema de salud,
aún así, tienen que saber que es necesario desparasitarse de cualquier
forma y hacerlo en el tiempo establecido por los expertos.
3. ¿Qué pasa si no nos desparasitamos?
En los casos menos graves los parásitos seguirán causando sensación de
cansancio inexplicable, lo cual afecta el rendimiento y el estado de ánimo
de quien lo padece. En los casos más graves, los parásitos pueden causar
desnutrición y migrañas porque le roban al cuerpo los nutrientes
esenciales.
Y en casos aún más graves, los parásitos pueden viajar a través del
torrente sanguíneo y hospedarse en otras partes del cuerpo donde
pueden causar daños permanentes e irreversibles.
● Efectos secundarios y precauciones:
○ Posibles efectos secundarios de los desparasitantes.
○ Consejos y precauciones para el uso seguro.
EFECTOS SECUNDARIOS/CONTRAINDICACIONES
Aunque los antiparasitarios actúan sobre estructuras parasitarias similares a las de
las células del hospedador, la selectividad de su acción se debe a varios
mecanismos:
a) la diferente captación o secreción del compuesto entre la célula del hospedador
y el parásito, mecanismo que es especialmente habitual en los antimaláricos
(cloroquina, halofantrina, mefloquina, quinina);
b) la activación del profármaco exclusivamente en las células parasitarias (p. ej.,
benznidazol o nifurtimox);
c) la presencia de una diana biológica exclusiva en el parásito (p. ej., suramina);
d) las diferencias en las dianas bioquímica entre el hospedador y en el parásito (p.
ej., albendazol, dietilcarbamacina, eflornitina, mebendazol, primaquina o
proguanil) y
e) la variable trascendencia en la diana biológica entre el parásito y el hospedador
(p. ej., arsenicales o antimoniales).
No obstante, todos los antiparasitarios poseen toxicidad potencial.
Antiparasitarios con escasa toxicidad Se incluyen en este apartado albendazol,
atovacuona, ivermectina, mebendazol, miltefosina, nitazoxanida, permetrina,
praziquantel, proguanil y triclabendazol. En la mayor parte de los casos, de
aparecer, los efectos secundarios son gastrointestinales (p. ej., náuseas, vómitos,
dolor abdominal, diarrea) y/o alteración de las pruebas hepáticas. Estos efectos
secundarios son más frecuentes cuando se emplean a dosis prolongadas y/o
períodos prolongados de tiempo (hecho especialmente evidente en albendazol y
praziquantel). Otros efectos secundarios son característicos de algunos
antiparasitarios como la alopecia (albendazol, proguanil), coloración amarillenta
de la esclerótica (nitazoxanida), úlceras orales (proguanil) o descamación
palmoplantar (proguanil). Entre las contraindicaciones de estos fármacos se
incluyen las reacciones de hipersensibilidad previas, el embarazo o la lactancia en
algunos fármacos y la intolerancia al ácido acetilsalicílico (en el caso de la
nitazoxanida).
Antiparasitarios de toxicidad moderada o alta Los antimoniales (estibogluconato
sódico y antimoniato de meglumina) presentan frecuentes efectos secundarios
71-72 . Los más habituales son las náuseas y vómitos así como la elevación de
enzimas hepáticas y pancreáticas, aunque la aparición de pancreatitis o hepatitis
es rara. Aparecen artralgias en la mitad de los pacientes tratados con antimoniales
que responden al tratamiento con antiinflamatorios no esteroideos. Los efectos
más graves se ejercen sobre estructuras cardíacas, siendo necesaria la
monitorización electrocardiográfica semanal.
● Importancia de la educación y prevención:
○ Medidas preventivas para reducir el riesgo de infestación.
¿Qué precauciones debo tener?
A pesar de que los tratamientos son útiles, es frecuente la reinfección por oxiuros.
Por eso se recomienda el tratamiento de todas las personas que conviven en el
hogar. Hay un alto grado de transmisión dentro de la familia.
Para el control y la prevención es muy importante poner en práctica una serie de
recomendaciones:
. Higiene personal cuidadosa. Lavado de manos antes de las comidas y
después de utilizar el inodoro.
. Mantener las uñas de las manos cortas y limpias.
. Limpiar a fondo el cuarto de baño. Lavar con frecuencia la ropa interior y
de cama con agua caliente.
. Consumir agua potable. Lavado minucioso de frutas y verduras. Evitar
alimentos crudos de riesgo, etc.