COSMOVISIÓN
I. INTRODUCCIÓN
La cosmovisión andina representa una visión de la realidad construida a través de
un lento transcurso socio-histórico entre los pueblos y el entorno natural, como
sustento para su constancia y futuras generaciones. Como un grupo social asociado
a su entorno natural, es identificado por rasgos propios que lo distinguen de otras
maneras de ver el mundo; y la consecuencia de sus interacciones resulta distinta.
La cosmovisión andina se establece en los poblados antiguos que habitan en los
Andes, territorio ubicado en “América Latina, de una variada geografía y que
comprende no solo la sierra o región de alta montaña, sino a sus piedemontes
occidental como la costa, y oriental, la Amazonía alta. En este mixto ambiente no
existe solamente una diversidad de animales, plantas o atmósfera, sino una
pluralidad de poblaciones, cada una con sus propias formas y tradiciones de
relacionarse con la madre naturaleza.
La cosmovisión andina se interrelaciona con el sumak kawsay, ya que este es la base
para orientar la reconstrucción de un nuevo perfil de coexistencia cívica en el
mundo, en variedad y amistad con la naturaleza, y con el otro (ser humano).
El desarrollo sostenible se concibe como alternativa hoy día en una sociedad cuyo
fin es el materialismo y el lujo; en cambio, el enfoque desde sumak kawsay propone
la búsqueda de una mejor vida para todos, caracterizada por la equidad e igualdad,
para lograr una nueva generación mundial enfocada en el progreso y porvenir.
II. (HUK KAQ) EL ORIGEN DE LA COSMOVISIÓN
La creencia en deidades sobrenaturales y la religiosidad
humana es tan antigua que se remonta a los propios
comienzos de la historia humana, ante el miedo y
reverencia a lo sobrenatural y desconocido, en un
comienzo lo sobrenatural era la vida y la muerte, el nacer
y el morir, las fuerzas naturales de la naturaleza, como
el rayo, la lluvia, el fuego, los terremotos, maremotos e
inundaciones, tornados, truenos, la erupción de
volcanes, las auroras boreales, los arcoíris y otros
efectos naturales, así como la eterna pregunta de saber
si hay vida más allá de la muerte, de donde se viene al
nacer, si hay otros mundos aparte del nuestro.
CHAMAN
Las fuerzas sobrenaturales de la naturaleza eran
superiores a la fuerza física humana, los hombres no
podían controlar los desastres naturales, y desconocían sus causas por tanto le
temían. Aparecieron en las tribus hombres capaces de conocer e interpretar estos
sucesos naturales de la tierra, estudiaban los desastres naturales, las señales de
los astros, las plantas medicinales buenas o dañinas para los humano y a explicar
a sus semejantes del porqué de la vida, la muerte y los sucesos sobrenaturales,
también se creía que estos sabios hombres podían controlar las fuerzas de la
naturaleza, visitar el mundo de los espíritus o implorar vía ritos por la salvación de
su tribu, ya que estos hombres generalmente ancianos conociendo la naturaleza se
anticipaban a los desastres naturales logrando que su tribu sobreviva, incluso los
hombres más fornidos y dedicados a la guerra, les temían pues estos ancianos
sabios conocían los secretos de lo desconocido, Así empezaron a surgir lo que hoy
se conoce como “chamanes” y así surge la cosmovisión, antecesora de la religión
que viene a ser la vida social organizada de acuerdo a la cosmovisión. Estos
chamanes son los antecesores más antiguos de los sacerdotes de las religiones
modernas, pueden haberse iniciado hace cuarenta mil o cincuenta mil años en Asia
central y septentrional, especialmente Siberia, donde hasta hoy abundan. La
palabra chamán proviene de un vocablo de origen siberiano shaman que identifica
HOMBRE - DIOS - MEDICINA.
El vocablo TUNGU original xaman contiene la raíz scha, "saber", por lo que chamán
significa "alguien que sabe, sabedor, que es un sabio". Algunas investigaciones
etimológicas explican que la palabra proviene del sánscrito por mediación
chinobudista al manchú-tungu. En Pali es schamana, en sánscrito SRAMANA es
algo así como "monje budista, asceta". El término chino intermedio es scha-men.
Para llegar a ser chaman, se debían reunir condiciones especiales, dado que al ser
los que trataban con el mundo sobrenatural, debían igualmente ser hombres de
origen sobrenatural o especial, cuya iniciación se daba por circunstancias extrañas
como un sueño donde los dioses lo llaman a ser iniciado, haber sobrevivido al
ataque de un rayo, o de un gran animal como un oso, un dientes de sable, un tigre,
el tener una enfermedad extraña o una deformación física, tener figuras extrañas de
nacimiento, o haber regresado de la muerte. Los chamanes que con el tiempo
formaron una casta dentro de la comunidad humana debían regirse por una estricta
iniciación y aprendizaje que duraba muchos años, dentro de lo cual el iniciado debí
cultivar sus saberes espirituales y medicinales, las ceremonias y ritos, cantos,
mantras, las leyendas cosmogónicas, la astrología, conocer los equinoccios,
solsticios, época de siembra, los rigores del ayuno, la meditación, las dietas
estrictas, las veladas, el domino de la pesca, la caza y artes cotidianas. Es con la
aparición de los chamanes que se organizan las primeras tribus de índole religiosa,
muy diferentes a las tribus nómades y dedicadas a la caza donde reinaba el guerrero
más fuerte, las tribus chamánicas por el contrario tenían como principal sujeto a los
chamanes, y la cosmovisión religiosa que regía a la comunidad mediante la
construcción de templos de piedra o madera dentro de los cuales habían tótems,
figuras antropomorfas o zoomorfas representando a animales cuyo significado era
simbólico, buscaban representar las fuerzas de la naturaleza atribuibles a dichos
animales. A estos hombres que tenían como fundamento la cosmovisión religiosa
llamaremos “homo religiosus” para hacer un estudio comparado.
La evidencia arqueológica demuestra que las tribus chamánicas, las formas
religiosas más antiguas de la humanidad, evolucionaron con el tiempo, hacia
sociedades más complejas mientras que algunas tribus aisladas continuaron con
sus formas iníciales de organización social durante miles de años incluso hasta el
día de hoy. Del núcleo de sociedades tribales con organizaciones sociales más
complejas surgieron las primeras culturas con un patrón religioso definido tras un
largo proceso de evolución religiosa de miles de años.
III. CATEGORÍAS Y PRINCIPIOS.
Zenteno- Brun define al término cosmovisión como “la elaboración humana que
recupera las maneras de ver, sentir y percibir la totalidad de la realidad, esto es los
seres humanos, el conjunto de la naturaleza y el cosmos”. Lo “andino” por su parte
es una categoría multifacética que se refiere a dimensiones de espacio y topografía
así como de orden religioso; la raíz aymara “anti” (en plural será antikuna) se utilizó
por los pueblos originarios para referirse a la “forma de vida en un lugar sagrado”,
que los señores de los cuatro suyos identificaron el vasto imperio conocido como
Tahuantinsuyo.
El espacio físico es determinante para la estructuración de un pensamiento filosófico
que amalgama el aporte de diversas culturas que viven, conviven, sienten; para el
Ande es el asiento de las TRES PACHAS (PACHAKUNA EN PLURAL):
KAYPACHA, UKUPACHA, HANANPACHA.
Esta visión filosófica y particular del “Pacha” y sus tres dimensiones está concebida
en una línea de comprensión directa como menciona Catalina Alvarez con el
Cosmos griego, que significa orden, concordia, decoro, decencia, construir
Universo; en Grecia como en los Andes se desarrolla “una perspectiva frente al
orden cósmico de la vida y la manera de ver el orden del Universo” (cosmos) en
relación con las armonías, en otras palabras la forma de observar la naturaleza al
mismo tiempo permite verse uno mismo y al otro.
El mestizaje es una trayectoria histórica para los pobladores de los Andes, por tanto
su filosofía se vuelva intercultural; en este contexto ESTERMANN considera una
manera alternativa de hacer filosofía en contraposición del actual proceso de una
“globalización y homogenización cultural a través de una supracultura económica y
postmoderna, monocultural [eurocentrista u occidentalocentrista] de tradición
europea-estadounidense”.
Otro aspecto fundamental de la cosmovisión andina, es su sentido naturalista y
dialéctico es decir en permanente cambio; además de su carácter simbólico en
donde la intuición y los sentimientos, la creatividad y la imaginación son elementos
primordiales; es una sabiduría para entender que lo terreno no se desliga de la vida
subjetiva, siendo más deductiva que inductiva.
IV. RACIONALIDAD ANDINA
Los principios de equilibrio y armonía se manifiestan tanto en lo interior como en su
entorno; convirtiendo al mismo tiempo al ambiente en un hábitat natural y una
expresión simbólica de la espiritualidad; en donde se destacan categorías y
paradigmas, leyes y principios como los siguientes:
➢ RELACIONALIDAD DEL TODO: es uno de los rasgos fundamentales de la
cosmovisión andina, como principio sostiene que todo está de una u otra
manera relacionado, vinculado o conectado con todo; nada permanece
aislado o separado.
➢ CORRESPONDENCIA: respetando el principio de relacionalidad, se plantea
que cada objeto o fenómeno puede ser comprendido analizando sus dos
opuestos correspondientes; en donde cada uno necesita del otro para
encontrar su significado o sentido, es así como si no existiese la noche y todo
fuera claridad no se podría comprender el sentido de la claridad del día.
➢ COMPLEMENTARIEDAD: es un principio de inclusión de opuestos para
formar un todo integral. Se incluyen a los opuestos que son complementarios
y que no son contrapuestos, ni mutuamente excluyentes.
De cierto modo el principio de complementariedad es un alcance de los dos
principios anteriores, ningún ser, objeto o acción existe aislado, sino siempre
en coexistencia con su opuesto-complemento. Se trata del yanantin o
dualidad complementaria, López Austin citado en Zuckerhut aplica este
principio en la división del cosmos en partes celestes masculinas (los estratos
superiores del cielo, asociados con lo luminoso, caliente y seco) y partes
terrestres femeninas (los pisos inferiores, el inframundo, connotados con
oscuro, frío y húmedo); expresa la dualidad y unidad
➢ RECIPROCIDAD: el principio de correspondencia se expresa a nivel
pragmático y ético; a cada acto le corresponde como contribución
complementaria un acto recíproco; y ético no solo ligado al ser humano, sino
abarcando dimensiones cósmicas; otra forma de concebirlo es el dar y recibir
o dando y dando
El principio de ciclicidad cuestiona la concepción occidental de la linealidad del
tiempo que implica al mismo tiempo progresividad, irreversibilidad y
cuantificabilidad. El principio cíclico sostiene que el Pacha que es espacio -
tiempo se manifiesta en forma de una espiral en movimiento permanente hacia
atrás donde está el futuro; es decir se puede ver solamente lo hecho, el pasado;
una suerte de utopía retrospectiva caminando de espaldas, en una expresión
metafórica que fija los ojos en el pasado como punto de orientación, la persona
avanza por la vida caminando de espaldas.
V. PACHAMAMA
Sin duda una categoría andina por
excelencia, aunque no tiene un
equivalente exacto en Occidente, contiene
una riqueza en sus acepciones y
connotaciones, en la gramática española
puede ser adjetivo, adverbio, sustantivo y
hasta sufijo, no obstante es el “Universo
ordenado en categorías espacio-
temporales”, es un todo o entero.
En la etimología andina el término Pacha,
proviene de las voces “Pa” derivada de la expresión paya que significa “dos” y
“chaque” que viene de chamaque que significa fuerza; por tanto será la esencia del
cosmos y de la naturaleza en una integración par de elementos opuestos y
complementarios; pero también comprende el tiempo-espacio, la realidad cósmica
holística, lo kari (masculino) y warmi (femenino), el sol y la luna, la unidad de
opuestos.
Estermann considera como “Pacha”, lo que es, el todo existente en el universo, la
realidad; es el tiempo-espacio, en orden y estratificación, elementos imprescindibles
para la relacionalidad del todo; al juntar el aspecto de universo o cosmos con el
concepto de relacionalidad en Pachamama, se traduce como “cosmos
interrelacionado” o “relacionalidad cósmica”.
El vocablo “mama” entendida como madre tierra, madre naturaleza y madre
cosmos, es el asiento de integración de sentidos en torno a las leyes y principios de
formación, circulación y transformación de la energía, que se expresa de diversa
manera, sea con sus puntos altos como los manantiales, las montañas, los lagos,
las cascadas; desde allí hasta el sol, la luna, las estrellas y sus constelaciones; o
bien, sus puntos bajos en un sistema en el cual la comunidad anida como en un
cuerpo, en donde las personas se sienten como parte de la Pachamama, pero
también son la Pachamama misma, de manera que se siente y percibe esta
pertenencia y ser en cada práctica comunitaria.
La Pachamama integra también la dualidad espíritu y cuerpo: el espíritu o principio
sustancia o inmortal; y el cuerpo, principio material, opaco, pesado o mortal. La
muerte en el Ande separa una parte de la otra con destinos diferentes: el espíritu
para el más allá, la eternidad; y el cuerpo para el más acá, el polvo cósmico. La
Pachamama es también la suma de hananpacha, kaypacha y ukupacha; y la
confluencia de los cuatro elementos: agua, aire, fuego y tierra; cada uno de ellos
constituye una parte de un ciclo vital. Los cuatro elementos aparecen en los relatos
de koricancha (en kichwa templo dorado o templo del sol); y se corresponde, dentro
de las analogías andinas, con una dirección en el espacio.
Las tres dimensiones o estratos de la realidad interrelacionada en la Pachamama
son:
A) Hananpacha o mundo superior, representa los saberes relaciona dos con
el universo, las fuerzas creadoras del cosmos.
B) Kaypacha o mundo externo y tangible, representa el conocimiento de las
leyes de la naturaleza.
C) Ukupacha o mundo inferior o interno, es el nivel de las creencias de la
gente, heredadas de la tradición; es el mundo de los sucesos, hechos o
fenómenos.
VI. LA TIERRA COMO MADRE.
La práctica de la Pachamama refleja una reverencia a la tierra como madre, como
creadora de las personas, como un ser, una entidad con la que nos une el afecto y
a la cual debemos cuidado y agradecimiento. Los antepasados prehispánicos
entendían que el bienestar de las personas dependía del trato respetuoso con los
demás seres que comparten con los humanos el mundo.
VII. LA CRIANZA.
Axel Nielsen, investigador del Conicet y del Instituto Nacional de Antropología y
Pensamiento Latinoamericano (INAPL), cuenta uno de los principios fundamentales
que comparten los pueblos andinos con los amazónicos: es la idea de que la
naturaleza es una parte de la sociedad.
“Los astros, las piedras, las montañas, los lagos -para nosotros parte de la
naturaleza o lugares- para los andinos son personas, es decir que son
conscientes, tienen disposiciones y formas de ser. Se comunican e incluso
toman decisiones que pueden favorecernos o no, según cómo nos relacionamos.
Con los humanos forman entre todos el universo entero”.
Nielsen comenta que es difícil caracterizar a una cultura sin caer en
homogeneizarla, y considera que para comprender la cosmovisión andina, hay
que buscar algunos principios básicos sobre cómo los pueblos que viven y
vivieron en los Andes, llevaron adelante una gran variedad de prácticas, de
acciones y de formas de vida que de alguna manera unifica estos entendimientos
de la realidad. Un principio propio del mundo andino es que uno tiene derechos
sobre los frutos de lo que cría. Para nosotros la naturaleza es como una gran
máquina, para los pueblos andinos es como una gran sociedad poblada por
todo tipo de personas.
VIII. EL TRABAJO.
El trabajo, en ese sentido, y
la producción agrícola,
pastoril, son una
negociación social entre
la persona que presta
respeto a la tierra, a los
animales, a las
herramientas con que
trabaja, y esas personas
no humanas. En ese
sentido la producción se
parece más a la cría, tal
como entendemos en la
familia, explica Nielsen.
"El agricultor cría la tierra, cría el agua, cría las plantas. Uno tiene derecho a los
frutos de la tierra porque uno ha criado esa tierra y ha criado esas plantas.
Para estos pueblos, el sentido de propiedad se basa en afecto por lo criado, no por
la propiedad de la cosa”, sintetiza el investigador.
Mientras que los seres humanos eran propietarios de sus rebaños, de sus cosechas
o de sus casas, el Inca era propietario de todo aquello que nosotros
conocemos como seres silvestres porque tanto él como sus ancestros se
consideraban descendientes del Sol, de la luna, de las deidades celestes, de
quienes habían creado todos los seres.
IX. TRES PLANOS DE REALIDAD.
Dentro de la concepción andina de la naturaleza como una gransociedad
formada, no sólo por seres humanos sino también por personas de otra especie,
existen jerarquías entre estos seres de especies no humanas. El investigador Axel
Nielsen menciona que en la cosmología andina reconoce la existencia de tres
planos de realidad:
1. El mundo superior, el Alax pacha, que estaba poblado por las deidades
celestes, el sol, la luna, las estrellas, y en particular ciertas constelaciones
como las pléyades que tenían una enorme importancia en los ciclos anuales
dentro del mundo incaico.
2. El mundo de aquí y del ahora, el de la tierra, el mundo donde existimos
aquí y ahora.
3. El mundo inferior, el Uku Pachá, al que pertenecen todas las fuerzas
creativas, lo que entendemos como Pachamama, que representaría todas
esas fuerzas el mundo inferior que dan cuenta de la fertilidad, de la potencia
creativa.
X. LA LLEGADA DE LOS INCAS.
Una pieza fundamental para comprender la cosmovisión andina es conocer
cómo el Imperio Inca, con sus costumbres, rituales, creencias y formas de
organización política se fue expandiendo a través del Tawantinsuyo, que
viene de dos palabras quechuas, "tawa"= cuatro, y "suyo"= nación o
estado. Para los incas,el mundo estaba dividido en cuatro "suyos" o "suyus",
cuyo centro estaba en la Ciudad de Cusco.
XI. BIBLIOGRAFIA.
1. LAURA LAURENCICH MINELLI, Nuevas perspectivas sobre los
fundamentos ideológicos del Tahuantinsuyu, lo sagrado en el mundo
inca de acuerdo a dos documentos jesuíticos secretos, p 12, pp 4.
Espéculo, Revistade Estudios Literarios, Universidad Complutense de
Madrid, 2003.
2. Zenteno Brun H. Acercamiento a la visión cósmica del mundo Andino.
Revista Punto Cero 2009;14(18)83-89. Disponible en:
[Link]
arttext&pid=
S1815-02762009000100010.
3. Estermann J. Filosofía andina. Sabiduría indígena para un mundo
nuevo. segunda edición. Quito: Abya Yala; 2015.