FABULAS
La Cigarra y la Lechuza
Importunaba una cigarra con su ruido insoportable a la lechuza, acostumbraba a
buscar su alimento en las tinieblas y a dormir de día en el hueco de una rama. Rogóle
la lechuza que se callara, y aquélla se puso a cantar con más fuerza; volvió a suplicar de
nuevo, y la cigarra se excitó más todavía.
Viendo la lechuza que ya no le quedaba ningún recurso y que sus ruegos eran
despreciados, atacó a la habladora con este engaño:
—Ya que no me dejan dormir tus cantos, que parecen sonidos de la cítara de Apolo,
tengo el deseo de beber el néctar que Palas me ha regalado ha poco; si no te molesta,
ven, lo beberemos juntos.
La cigarra, abrasada por la sed, en cuanto oyó alabar su voz voló ávida a la cita. Salió la
lechuza de su nido, persiguió a la incauta y le dio muerte.
Moraleja: Quien no sabe ser complaciente encuentra casi siempre el castigo de su soberbia.
El guijarro y el diamante
Un diamante que alguien había perdido yacía durante mucho tiempo junto a un guijarro en el polvo de la
carretera. Finalmente, un mercader lo recogió y se lo vendió a un rey que lo tenía engastado en oro como uno
de los adornos de su corona real. Cuando el Guijarro se enteró de la brillante fortuna del Diamante, comenzó
a quejarse de su propia suerte; y un día, viendo pasar a un campesino, lo llamó:
—Hágame un favor, amable señor, lléveme con usted a la ciudad. ¿Por qué debería quedarme aquí en el lodo
y el polvo mientras mi amigo el Diamante, según me han dicho, está disfrutando de los honores de la Corte?
No entiendo por qué lo han tratado de manera tan espléndida. Estuvo aquí a mi lado durante muchos años y,
después de todo, no es más que una piedra, como yo. Por favor, lléveme con usted. ¿Quién puede saberlo?
Quizás cuando llegue a la ciudad yo también pueda ser altamente honrado!
El campesino recogió el Guijarro, lo arrojó a su pesado carro y lo llevó a la ciudad. En el camino, el Guijarro
pasó el tiempo imaginándose que ocupaba un lugar al lado del Diamante en la corona del Rey. Pero en
realidad tuvo un destino bastante diferente. Se le dio un buen uso, ya que sirvió para reparar un agujero en la
carretera.
LEYENDAS
La Sucia
La sucia siempre se encuentra lavando ropa en los ríos, lagos o quebradas.
Según cuenta la leyenda, esta historia tiene su origen en Santa Bárbara, cuando en una noche como cualquier
otra, salía un joven de su casa en busca de su amor, de la chica que lo tenía enamorado por el momento.
Al llegar el joven con la mujer que deseaba, pasó con ella algunas horas, hasta que llegaron las 9:00 de la
noche y era momento de regresar a casa. Despidiéndose de su chica, el joven salió en la oscuridad y soledad
de las calles de aquel pueblo, cuando de repente al pasar por un riachuelo camino a su casa, ve a lo lejos de
espaldas a una mujer.
Al ver su largo vestido sumergido en el agua y su largo cabello, el joven se acercó a la mujer misteriosa, ya
que su misterio le produjo una atracción y a pesar de venir de donde su novia, el muchacho estaba dispuesto
a conquistarla.
El joven le habló con palabras seductoras a la mujer, pero no obtuvo ninguna respuesta. Lleno de enojo y
arrogancia el hombre le quiso dar vuelta para poder ver su rostro, cuando en ese momento la mujer lo vio
con una mirada despiadada y se escuchó un alarido de terror que despertó a todo el pueblo.
El hombre corrió lo más rápido que pudo y le contó a los que salieron por el ruido, que vio a una mujer con un
rostro espantoso y un aliento a podredumbre. A lo lejos aún se le veía a La Sucia, en el río lavando su ropa, en
busca de aquellos hombres mujeriegos.
El Cadejo
El Cadejo es una criatura que se cree fue creada por Dios y el demonio al crear un cadejo blanco y uno negro,
representando el bien y el mal.
El cadejo es una criatura con cuerpo de perro, patas de cabra y ojos rojos que busca a las personas solitarias
que andan perdidas a las altas horas de la noche. Sin embargo, el cadejo no es del todo malo porque su
principal tarea es la de proteger.
El cadejo blanco protege a las personas malas o buenas pero las asusta para regresar al camino correcto, ya
que por lo general, acompaña a los ebrios tras una noche de muchas copas.
En cambio el cadejo negro es malo y travieso y puede matar a las personas malas que vayan solitarias a las
12:00 de la noche; si hay una persona buena, no la puede matar porque el cadejo blanco la está protegiendo.
MITOS
1- Los enamoramientos del duende de Trujillo
De este duende decían que era un ángel dulce que tocaba la guitarra y que fue expulsado del cielo por
mujeriego. Cuando cayó en la Tierra se convirtió en un duende: un hombrecito orejón, barrigón, con la cabeza
siempre tapada por un sombrero gigante.
Dicen que el duende se robaba a las mujeres bonitas y jóvenes. Hoy, cuando una mujer cree haber visto el
duende debe decir “recuerda la música del cielo” para que éste se espante y se vaya.
El duende amedrenta a una mujer, tirando cosas a la ventana de su casa. Cuando el duende se lleva a las
mujeres, más nunca se vuelve a saber de ellas.
2- El Sisimite
El Sisimite es otra de las versiones de las criaturas gigantes que aparecen de la nada y desaparecen del mismo
modo.
Este monstruo también es llamado Itacayo y deambula por las altas montañas buscando las más remotas
cavernas para habitar. Estos monstruos secuestran a las mujeres y se las llevan a sus cuevas. Se dice que de
esta unión nacen hombres-simio.
Esta historia es usada todavía para asustar a jovencitas que se van muy lejos de sus casas, aunque existe una
historia que narra que una mujer logró escapar del escondite en donde el Sisimite la tenía presa.
3-El comelenguas
En una época los finqueros hondureños empezaron a quejarse por la pérdida del ganado vacuno. Las vacas
aparecían muertas tiradas en el pasto como si hubiesen sido atacadas por una criatura salvaje. Les aparecían
las lenguas cortadas de raíz y las quijadas partidas, dislocadas.
Existen fotos de animales muy raros que parecen prehistóricos y que fueron acusados de ser los
comelenguas.
Sin embargo, todavía no se tiene certeza alguna de que estos animales hayan existido, aunque en los años 40,
época en la que ocurrieron la mayoría de los casos, se recogieron datos de criaturas semejantes en Goias,
Brasil.
4-El Cristo de Santa Lucía
Esta es una historia compartida por los pueblos de Cedros y Santa Lucía. Los habitantes de esos pueblos se
percataron de que los Cristos de sus iglesias principales estaban intercambiados y decidieron devolver cada
uno a su lugar de origen.
Ambas poblaciones salieron en procesión hacia Tegucigalpa, en donde se intercambiarían a los santos, pero
los de Santa Lucía no pudieron llegar porque el Cristo se empezó a poner muy pesado en un sitio llamado La
Travesía, y no pudieron cargarlo más en esa dirección. Así que la imagen regresó a la iglesia de Santa Lucía.
NOVELA
”Almas Trágicas” de Froylán Turcios:
El escritor, narrador, antólogo y períodista, uno de los más intelectuales de Honduras en el siglo XX, nos
deleíta con una novela apasionada, es una historia de amor prohibida que, como su nombre lo indica, tiene
un final trágico para los personajes principales. Te adentra en un ambiente de venganza, que te hace ser
parte de la historia, y vos decidís de que lado estar.
TEXTOS INFORMATIVOS