Homeopatía y prescripción miasmática
Dedicado a Mónica y a Manuel,
grandes amigos y estímulos en mis estudios y trabajos.
Orígenes
Que la herencia es un factor importante en el desarrollo de las enfermedades es algo que casi
nadie rechaza, tanto desde la medicina oficial, como desde la medicina natural. Sin embargo, el
carácter de las medicinas empleadas y de los estudios y protocolos aplicados, hace bien difícil el
que se pueda dar solución a problemas generados por la herencia. La prevención y el cuidado
antes de que aparezca no da demasiados buenos frutos y, por otro lado, el tratamiento una vez
aparecidos los efectos también tiene grandes dificultades.
Es curioso que fuera Hahnemann quien escribiera una de sus obras más importantes, “Las
enfermedades crónicas” (1828), en los últimos años de su vida. Y la escribió cansado de
comprobar que curaba y curaba enfermedades y síntomas por medio de su Homeopatía y sin
embargo recidivaban o se transformaban en otras diferentes, más o menos tenaces o enjundiosas,
dependiendo de los pacientes. Tras todos sus estudios y atenciones llegó a la conclusión que
detrás de cada enfermedad, aguda o crónica –aunque mucho más frecuente en las crónicas-,
subyacía algo que mantenía ese foco del que surgían y volvían a surgir todo tipo de
enfermedades. Y estableció que lo que subyacía a esas enfermedades, lo que habitaba en los
pacientes –debido especialmente a la herencia aunque también al desarrollo posterior por
cualquier otro tipo de influencia- eran “los miasmas”.
Así el término miasma quedó unido a esa tendencia a enfermar que cada sujeto hereda de sus
padres, abuelos y ancestros y que va degenerando y extendiéndose a lo largo de su vida,
generando enfermedades de distintos tipos, pero unidos por denominadores comunes.
Como comprobó estudiando pacientes y casos, muchos de ellos surgían de una rama común,
caracterizada por la exacerbación y el desorden, la agitación y el descontrol. No pudo averiguar
cuál era el origen primero de tal miasma, pero por los síntomas que presentaba la llamó PSORA
y la relacionó con la scabies o sarna, que en su tiempo afectaba a gran número de personas y que
se extendía sin control, produciendo señales en la piel junto con síntomas como el picor y la
irritación.
El segundo miasma que definió fue el de la SYCOSIS, caracterizado por la aparición de
verrugas, excrecencias en forma de “higo” (sycos) y por la disfunción de los órganos debido en
muchos casos al exceso y al abuso. Comprobó también sus relaciones heredadas del contagio de
la gonorrea, otro de los males de su tiempo, ampliamente extendido entre los más humildes.
Y finalmente alcanzó a definir el último miasma, al que llamó LUESIS, por haber establecido
vínculos de herencia entre la sífilis y los signos que presentaban ciertos pacientes, que se
caracterizaban por la ulceración, la degeneración y la destrucción.
Sobre todo esto escribió en los últimos años de su vida y su obra quedó ahí, como tantas veces,
demasiado avanzada, demasiado innovadora y de una visión abierta e inteligente, a la espera de
que los siguientes homeópatas le dieran el valor adecuado y ampliaran las investigaciones.
Más tarde, otros homeópatas darán cuenta de la existencia de otros miasmas que presentan ese
carácter hereditario, que se dejan curar difícilmente siguiendo sus síntomas y que muestran
características diferentes de los tres anteriores. Y así aparece el miasma TUBERCULÍNICO
(llamado también pseudo-psora), que no es sino una mezcla de dos miasmas originales: la psora
y la luesis, si bien presenta características de la sycosis en muchos aspectos.
El CANCERINISMO o miasma CÁNCER es también el resultado de una mezcla de los
miasmas originales,donde predomina el miasma sycosis. Excitación, agitación, disfunción,
neoplasia y degeneración son los rasgos más marcados de este miasma.
Y hasta aquí llegaron los homeópatas en su investigación miasmática. Hoy mismo todavía hay
homeópatas e investigadores que valoran la posibilidad de dar carta de naturaleza a otros nuevos
miasmas, como el del SIDA o el de la TIÑA, con sus rasgos característicos y también con su
efectos sobre la herencia.
Es interesante señalar que los más cercanos seguidores de Hahnemann estudiaron y valoraron su
aportación y la tuvieron siempre presente, aunque no siempre supieron qué hacer con ella. Pero a
medida que avanzaba el tiempo y se alejaban de los textos originales, empezaron a dejar a un
lado esta cuestión de los miasmas, principalmente porque entroncaba con realidades que no
tenían medios para investigar y tampoco querían seguir el camino marcado por Kent, que llegó a
identificar el miasma psórico con el pecado original. Evidentemente, en tiempos modernos
todavía rechina en la mente de muchos homeópatas el hecho de que todos nuestros problemas
tengan que ver con enfermedades de algún modo originadas en el sexo. Demasiado complicado.
Sin embargo, si somos capaces de una mínima distancia, deberíamos considerar que Hahnemann
–que no tenía ni un pelo de tonto- lo único que hizo fue comparar y relacionar con todo lo que
hasta ese momento se había descubierto, estudiado o de lo que se poseía información probada y
válida. Y de ahí su relación con las enfermedades de transmisión sexual.
Probablemente si Hahnemann hubiera vivido en nuestra época, la relación de los miasmas con
otros síntomas, signos y herencias se habría determinado de modo diferente, aunque con
resultados semejantes.
Ha habido investigadores y homeópatas ingeniosos, maravillosos, observadores, sabios y tenaces
que han continuado sin miedo la obra de Hahnemann en este punto. Nombres como Ghatak,
Burnnet, Sánchez Ortega, Farok Master, S.K. Banerjea… son desde mi punto de vista piezas
clave en esta nueva etapa de los tratamientos homeopáticos de las enfermedades crónicas.
Bases del tratamiento homeopático
Antes de adentrarnos en la técnica de la prescripción miasmática, conviene aclarar ciertos puntos
que son esenciales en los miasmas, pero que además nos ayudarán a ver de otro modo este tema.
1.- Los miasmas son predisposiciones del organismo de carácter hereditario, que igual que se
heredan, son susceptibles de ser transmitidos a los hijos.
2.- Los miasmas no son enfermedades. Es decir, una persona puede heredar el miasma
tuberculínico de sus padres sin necesidad de sufrir la tuberculosis. Lo que heredará será la
predisposición a que los síntomas y las enfermedades sigan una pauta o presenten síntomas
propios de un miasma.
3.- Los miasmas pueden permanecer latentes y no presentar síntomas durante años. También
pueden activarse a edades muy tiernas debido a estímulos externos o internos: vacunas,
medicaciones, shocks o traumas, etc.
4.- Los miasmas se entrelazan entre ellos. Si aceptamos el trabajo de Hahnemann, el punto de
partida siempre es la activación de la psora. A partir de ahí, los síntomas se irán desarrollando en
función de las predisposiciones presentes y se irán superponiendo sus síntomas como “capas de
cebolla”, es decir, una encima de otra.
5.- La curación provendrá de la desaparición y curación de las distintas capas de cebolla,
pertenecientes a uno de los miasmas presentes. La supresión de síntomas no hará otra cosa que
agravar y favorecer su aparición en otros estadios cronológicos de la enfermedad. Muchas veces
con el tratamiento homeopático se curan capas y síntomas con facilidad y precisión, pero hay que
estar preparado porque la capa inferior sobre la que se asentaba la actualidad del paciente, puede
surgir con agravaciones de síntomas que no estaban presentes desde mucho tiempo atrás.
6.- Los nosodes (remedios preparados con restos patológicos de las enfermedades) no son
necesariamente indicados para el tratamiento de los miasmas. Su identidad, más que su
semejanza, no los hace imprescindibles en los tratamientos homeopáticos. Así una persona con
síntomas del miasma luético no mejorará necesariamente por la prescripción de Syphillinum; o
un paciente con síntomas del miasma sycósico no mejorará por la prescripción de Medorrhinum,
al igual que un psórico con la toma de Psorinum.
7.- Según las últimas investigaciones de preciados homeópatas, tanto los remedios homeopáticos
como los síntomas y signos pueden ser clasificados con precisión como pertenecientes a alguno
de los miasmas. En general, los remedios homeopáticos son capaces de actuar sobre cualquier de
los miasmas, sin embargo, es totalmente cierto y esclarecedor que hay remedios que son más
efectivos en el tratamiento de algunos miasmas que en otros, aunque por su acción global,
puedan producir efectos positivos aun sin ser propios del miasma.
8.- El tratamiento miasmático es básico y necesario en enfermedades crónicas, porque es la única
posibilidad terapéutica para evitar las supresiones de síntomas. En el caso de patologías agudas,
es conveniente el estudio miasmático para comprobar y verificar su relación o no con miasmas
subyacentes.
9.- El hecho de que haya remedios homeopáticos más proclives a un miasma, no quiere decir que
necesariamente ese remedio cure esa capa o esa patología. Para la selección del remedio
adecuado es necesario el estudio del caso –como ya veremos- y la selección por similitud, como
es habitual y necesario en cualquier tratamiento homeopático.
10.- El tratamiento miasmático es posiblemente algo más lento y necesita de paciencia, sin
embargo, es la forma mejor de evitar que la enfermedad se propague, se extienda y se haga
fuerte. El estudio ha de ser más detallado y prolijo, siendo esencial la cronología de la
enfermedad y de la sintomatología.
Prescripción miasmática
El primer paso para la prescripción miasmática es la toma del caso detallada y lo más precisa
posible. Es tremendamente importante la cronología o la historia médica del paciente, porque de
ese modo sabremos con certeza total los miasmas que hay presentes, el detonante y “el hoy” del
paciente, es decir, la situación actual sobre la que trabajaremos primero.
Una vez que tengamos el caso tomado, será fácil ver qué síntomas presenta en la actualidad el
paciente y qué miasmas están implicados y su grado de acción. Muchas veces –por no decir
generalmente- los miasmas nunca aparecen solos y únicos, sino que, como ya antes he dicho,
aparecen anidados y mezclan sus síntomas en el hoy del paciente.
Nuestra misión es recoger aquellos síntomas que son valiosos, sin olvidarnos de los demás, ya
que pueden servirnos a la hora de gestionar adecuadamente el caso. Sobre estos síntomas
valiosos, podemos ir marcando el miasma al que pertenecen, ayudándonos de ese modo a saber
qué miasma es el que está más activo en la actualidad y enfocando a este miasma y a estos
síntomas la prescripción homeopática.
Sobre esos síntomas seleccionados y activos pertenecientes a un miasma, podemos repertorizar
como habitualmente, quedándonos con una selección de uno o dos remedios que pueden ser
adecuados. Para la selección final, contaremos con las tablas de asignación miasmática de los
remedios, donde podremos saber la efectividad que tienen los distintos remedios sobre cada uno
de los miasmas. Una vez que hemos repertorizado, seleccionado dos o tres remedios que pueden
ser adecuados y una vez que sabemos sobre qué miasma son más efectivos esos remedios, solo
nos queda prescribirlos en la dinamización y la dosis adecuada. De este modo, estaremos
tratando la sintomatología del paciente, la capa miasmática actual y el hoy del paciente. Y lo que
es mejor, podremos tener más datos del comportamiento del remedio y de su efectividad por la
actividad de los síntomas mismos o por los otros que dejamos apartados momentáneamente.
Será misión nuestra saber cuándo debemos dar paso al tratamiento de la siguiente capa y cómo
dar continuidad al tratamiento para que sea lo más efectivo, curativo, rápido y menos molesto
para el paciente.
Como se puede ver en este pequeño resumen, es esencial conocer bien las distintas caras de los
miasmas, los síntomas y sus patologías, así como tener experiencia en el uso de las
dinamizaciones y de las dosis.
En estas enfermedades crónicas, así como en el tratamiento miasmático, son de mi elección
preferente las dinamizaciones quincuagesimales (LM), ya que son profundas en su efecto,
constantes en su uso (se pueden tomar diariamente) y ayudan perfectamente a saber el recorrido
del remedio y su efecto terapéutico.
Bibliografía
Para todos aquellos a los que les guste profundizar en los temas y saber más, la siguiente
bibliografía está más que recomendada.
1.- De Schepper, Luc. Hahnemann Revisited. Santa Fe, Full of Life Publishing, 2001
2.- Banerjea, S.K. Diagnóstico miasmático. New Delhi, B. Jain Publishers, 2001
3.- Banerjea, S.K. Miasmatic Prescribing. Chelmsford, Edición del autor, 2006
4.- Sánchez Ortega, Proceso. Notes on miasms. New Delhi, National Homeopathic Pharmacy,
1980
5.- Watson, Ian. The Homeopathic miasms: a modern view. Devon, Cutting Edge Pub., 2009
6.- Hahnemann, Samuel. Las enfermedades crónicas. México, Editorial Porrúa, 2001
7.- Subramanian, Raju y Raaji. Miasms and their effects on human organism. New Delhi, B. Jain
Pub., 2001
8.- Ghatak, N. Enfermedades crónicas: su causa y su curación. Madrid, Dilema, 2003
9.- Choudhury, Harimohon. Indications of miasm. New Delhi, B. Jain Pub., 2006
10.- Master, Farokh. Vergüenza sycósica. New Delhi, B. Jain Pub., 2001
11.- Varios. Chronic diseases and theory of miasms. New Delhi, B. Jain Pub., 2006
12.- Allen, J. H. The chronic miasms. New Delhi, B. Jain Pub., 2006
13.- Murphy, Robin. Case analysis and prescribing techniques. New Delhi, B. Jain Pub., 2005
Publicado por Andrés Guerrero Serrano en 17:59
Etiquetas: Técnicas y tratamientos, Trabajos y Conferencias
14 comentarios:
1.
Conlealtad7 de diciembre de 2014, 10:47
Hola Andrés, antes de nada quería darle las gracias por este blog. Lo acabo de descubrir y
me parece increíble y tremendamente generoso el tiempo y conocimientos que compartes.
Tengo una consulta, antes te cuento someramente. Desde hace dos años y tras una
dolorosa y horrible travesía de un año por la medicina convencional que llevó a mi hijo a
tomar antibiótico una vez cada mes y medio, tuve el regalo divino de encontrar a una
pediatra homeópata que también trabaja con la medicina antroposófica que cambió
radicalmente la salud de mi hijo y nuestra vida (a increíblemente mejor). Desde entonces
y después de los tres primeros meses de crisis ya anunciadas en las que tuvo que tomar de
nuevo antibiótico, Guillermo (ahora de cinco años) no ha vuelto a probar los antibióticos
llegando a superar procesos infecciosos y algún que otro bacteriano sin necesidad de
aquéllos.
No obstante esta doctora ha tenido que tomarse un tiempo imprescindible para ella. Y yo
estoy siguiendo sus instrucciones y enseñanzas para lo ya conocido.
Pero ahora Guille estácon escarlatina y desde el viernes 5 le estoy dando antibiótico (7ml
de clamó ok cada 12 horas), fui a tres médicos y los tres (variando dosis etc) me dijeron
lo mismo; antibiótico e incluso en el libro de consulta homeópata que nos dio Mónica
Delgado (nuestra maravillosa doctora) dice lo mismo: escarlatina= antibiótico
imprescindible.
Bien, en ello estoy. Pero me preocupa mucho sus defensas (Guillermo es un niño de
tubercullinum e Ignatiaetc...)
Ahora además de su tratamiento habitual de dulcorsma, kallium mur, ferrum, le estoy
dando nux vomica y un masaje diario de Staniumm Metalicum en la zona del hígado y
probiotico (reuteri).
Por favor ¿qué puedo darle para limpiar su organismo y reforzar sus defensas que estarán
siendo atacadas?
El antibiótico me lo han prescrito durante 10 días.
Andrés muchas muchas gracias este blog es una luz, una guía ahora que estoy "sola".
Un abrazo fuerte.
Responder
Respuestas
1.
Mónica RG Burgoa8 de diciembre de 2014, 10:54
Hola, Conlealtad!
Los tratamientos homeopáticos que está utilizando ya producen, además de otros
efectos, un efecto drenante, por lo que no es necesario hacer más hincapié en ello.
Pero en cambio, sí puede reforzar las defensas de su hijo dándole Composor 08-
Equina Complex de laboratorios Soria Natural. Siga los consejos de uso que
indica este producto natural, ya que desconocemos la edad de su hijo.
Saludos cordiales,
Responder
2.
Conlealtad8 de diciembre de 2014, 11:13
Muchas gracias Mónica!!!
Guillermo tiene 5 años. Estudiaré las indicaciones
Mil gracias!
Responder
3.
Unknown2 de marzo de 2015, 13:29
Buenos dias!!!
De antemano quiero agradecer su atencion nuevamente, mi nene tiene un año nueve
meses de edad, hace semana y media comenzo con fiebre escurriemiento nasal y tos con
flemas, su medico me indico hepar, despues fuimos a consulta y nos indico lycopodium,
ya habia mejorado, un poco de echo casi no ya tosia menos y su tos es seca, y tiene un
poco de escurriemiento nasal transparente, ayer mi esposo y yo acudimos al medico
aalopata, ya q ambos tambien nos enfermamoa, la medico q bos atendio escucho la tos de
mi niño y me espanto mucho por q me dijo q posiblemente tenia tos ferina, desde la
madrugada mi bb presenta fiebre de nuevo, mi pregunta es si eso de la tos ferina se puede
tambien tratar homeopáticamente o necesariamente lo tengo q llevar al alopata, y me
guataria saber q otra cosa le podria dar a mi bb, muchas por su atencion
Responder
Respuestas
1.
Andrés Guerrero Serrano3 de marzo de 2015, 20:12
Hola, Any!
Respondiendo a su pregunta, la tosferina se puede prevenir con homeopatía y
claramente se puede curar con homeopatía, sin otro problema que hacer la
selección del remedio homeopático adecuado y saber reconducir la reacción del
organismo. Es decir, es una enfermedad como cualquier otra.
Mi consejo es muy simple: dado que es una enfermedad infecciosa y que además
es muy fácil de contagiar -si es que fuera realmente tosferina-, lo mejor es acudir
a su médico homeópata y que estudie el caso para comprobar si el diagnóstico de
su médico alópata es adecuado- y a partir de su diagnóstico, que le ponga un
tratamiento homeopático adecuado y que controle la evolución de su bebé. Es la
mejor forma de controlar la situación, estar tranquila y sobre todo, alcanzar un
estado de salud para su bebé.
Le deseo una pronta recuperación.
Saludos cordiales
Responder
4.
Sonia Ramos15 de mayo de 2015, 20:41
Hola Andrés! He encontrado hoy tu blog y necesito tu ayuda porque estoy ya
desesperada. Llevo AÑOS intentando deshacerme de las alergias y no hay manera.
Empecé a los 15 años, tengo 30 y cada vez es peor. Desde hace dos años la alergia es
crónica. Me han diagnosticado alergia a las gramínias, trigo, centeno y avena. Las alergía
a ácaros y hongos me salen negativas. Mis síntomas son moqueo constante (también por
la noche), picores de paladar, nariz y ojos, estornudos constantes y congestión nasal
(sobre todo por la noche). Lo peor de todo en mi caso, son los picores en el paladar y
dentro de la nariz, así como el moqueo. Muchas noches no puedo ni dormir y luego estoy
todo el día hecha polvo. Hay días que puedo gastar 5-6 paquetes de pañuelos y acabo con
la nariz destrozada de tanto sonarme y rascarme. El paladar lo tengo siempre irritado de
rascarme también. He estado leyendo que la quercentina, la bromelaína y la vitamina C
combinados son de gran ayuda. También he leído que la Euphrasia (ojo brillante), la
ortiga mayor (ortiga verde) y el petasites (en inglés es Butterbur) son también muy
efectivos. Te estaría muy agradecida si pudieras darme tu opinión o si me puedes
recomendar algún otro tratamiento homeopático ya que la medicina convencial no me ha
servido de nada. Muchísimas gracias y espero tu respuesta impaciente!
Responder