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Señales de la Venida de Cristo en Mateo 24

Este documento resume las señales de los últimos tiempos que Jesús dio a sus discípulos en Mateo 24. Jesús profetizó que el Templo en Jerusalén sería destruido, lo cual ocurrió en el año 70 d.C. Luego, Jesús describió varias señales que precederían a su segunda venida, incluyendo falsos mesías, guerras, calamidades, persecución a creyentes, engaño e incremento en la maldad. Finalmente, Jesús advirtió sobre una "abominación desoladora" y dijo que

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Señales de la Venida de Cristo en Mateo 24

Este documento resume las señales de los últimos tiempos que Jesús dio a sus discípulos en Mateo 24. Jesús profetizó que el Templo en Jerusalén sería destruido, lo cual ocurrió en el año 70 d.C. Luego, Jesús describió varias señales que precederían a su segunda venida, incluyendo falsos mesías, guerras, calamidades, persecución a creyentes, engaño e incremento en la maldad. Finalmente, Jesús advirtió sobre una "abominación desoladora" y dijo que

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1. MATEO 24:1-14.

SEÑALES DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS


El tema de este capítulo es una extensión del anterior. Al final del capítulo 23 leímos las
palabras de lamento que Jesús expresó por la Ciudad Santa:
(Mateo 23:37-38) ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que
te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus
polluelos debajo de las alas, y no quisiste! He aquí vuestra casa os es dejada 0desierta.

En esta última frase estaba citando al profeta Jeremías:


(Jeremías 22:5) Mas si no oyereis estas palabras, por mí mismo he jurado, dice Jehová,
que esta casa será desierta.

Todo esto Jesús lo dijo ante las multitudes en Jerusalén, probablemente en los patios de
Templo o en las gradas que llevan a él. Esta fue la última vez que Jesús entró al Templo.
Y como si estuviera despidiéndose, Jesús dijo:
(Mateo 23:39) Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito
el que viene en el nombre del Señor.

Estas fueron las últimas palabras que Jesús habló al público en general. A partir de este
momento sólo se dirige a sus discípulos (excepto para contestar las preguntas del
Sanedrín).

Da la impresión de que los discípulos no entendieron en ese momento la trascendencia


de las palabras de Jesús. De hecho, tal vez se quedaron confundidos, porque su
reacción fue admirar los edificios del Templo:
(Mateo 24:1) Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para
mostrarle los edificios del templo.

El complejo del Templo había sido agrandado y hermoseado por Herodes el Grande, y
era majestuoso. Pero Jesús volvió a profetizar que el Templo sería destruido…
(Mateo 24:2) Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no
quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.

Esta profecía se cumplió al pie de la letra. Cuarenta años después (que equivale a una
generación), el ejército romano sitió Jerusalén y la destruyeron. Al Templo le prendieron
fuego, quemando todo al punto que aún el oro del Lugar Santo se derritió. Según el
historiador Josefo, los soldados romanos levantaron las piedras del suelo para quedarse
con parte del oro derretido. Así se cumplió en forma literal las palabras proféticas de
Jesús. Lo único que quedó del complejo del Templo fue cierta parte de los cimientos del
muro exterior, parte de lo cual se conoce hoy como: “Muro de los lamentos” (heb. Kotel).

REVELACIÓN EN EL MONTE DE LOS OLIVOS


Después de salir del Templo, Jesús y sus discípulos se dirigieron hacia el Monte de los
Olivos, que queda al frente de la entrada principal del Templo, hacia el este, cruzando el
valle de Cedrón. Allí los discípulos le preguntaron más detalles sobre lo que acontecería
en Jerusalén, y sobre el regreso de Jesús (pues para entonces ya sabían que Jesús iba
a morir y resucitar).
(Mateo 24:3) Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le
acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu
venida, y del fin del siglo?

La respuesta de Jesús no apuntó hacia una fecha específica, sino habló de las señales
que precederían Su Venida…

SEÑALES DE SU VENIDA

a. Falsos Mesías
(Mateo 24:4-5) Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque
vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.
(Mateo 24:23-26) Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí
está, no lo creáis. Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes
señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.
Ya os lo he dicho antes. Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o
mirad, está en los aposentos, no lo creáis.

b. Guerras
(Mateo 24:6-7a) Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis,
porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará
nación contra nación, y reino contra reino…

c. Calamidades
(Mateo 24:7b) …y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.

(Mateo 24:29) E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se


oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las
potencias de los cielos serán conmovidas.

Estas señales tienen doble cumplimiento, porque sucedieron en torno a la destrucción


del Templo, pero también son señales que precederán a la segunda venida del Mesías.

PRINCIPIO DE DOLORES
Jesús señaló que las señales arriba mencionadas marcan sólo el inicio de la tribulación
que vendrá antes de Su Venida.
(Mateo 24:8) Y todo esto será principio de dolores.

La frase “principio de dolores” es una analogía de un alumbramiento. Así como una


mujer siente dolores antes del parto, los cuales van en incremento, de la misma manera
el mundo sentirá “dolores” antes de la llegada del Mesías. En la tradición judía lo
conocen como “los dolores de parto del Mesías”, que será un “tiempo de angustia” antes
de la venida del Mesías (Jeremías 30:6-9). Así como una mujer siente dolores que
anuncian que el nacimiento de su bebé, de la misma manera el mundo sacudido con
señales que apuntan a la venida del Mesías, los cuales se irán intensificando. Varias
profecías bíblicas comparan la llegada del Mesías a un nacimiento (Miqueas 5:2-4;
Isaías 66:7-11), incluyendo Apocalipsis: (Apoc. 12:2,5) Y estando encinta, clamaba con
dolores de parto, en la angustia del alumbramiento…Y ella dio a luz un hijo varón, que
regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para
su trono.

Jesús explicó que las guerras, las calamidades y falsos mesías serían sólo el principio…
pero luego vendrían otras señales que anuncian su retorno…

OTRAS SEÑALES
d. Persecución a los creyentes
(Mateo 24:9-10) Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis
aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. Muchos tropezarán entonces,
y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán.

e. Engaño
(Mateo 24:11) Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos;

f. Incremento en la maldad
(Mateo 24:12) y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.

(Mateo 24:13) Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.

g. Evangelismo global
(Mateo 24:14) Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para
testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.
Al leer la lista de señales que Jesús dio sobre Su venida, no podemos evitar notar que
muchas de estas señales ya están visibles y siendo publicadas en las noticias alrededor
del mundo.

SELLOS DE APOCALIPSIS
Otro dato interesante es que hay un paralelo de las señales que Jesús mencionó con los
sellos de Apocalipsis:

SELLO. - Apocalipsis
1. Jinete con arco y corona: el anticristo 6:1-2
2. Jinete con espada: guerra 6:3-4
3. Jinete con balanza: escasez 6:5-6
4. Jinete de muerte 6:7-8
5. Persecución de los santos 6:9-11
6. Terremoto y señales en el cielo 6:12-17
7. Silencio en el cielo 8:1

MATEO 24:15-36. Abominación desoladora y la Venida del Mesías

ABOMINACIÓN DESOLADORA
Otra señal de los últimos tiempos será lo que se conoce como “la abominación
desoladora” …
(Mateo 24:15) Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de
que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda),

Jesús hace referencia a una profecía de Daniel (también: Dan. 8:9-14; 9:24-27) que
habla de la profanación del Templo en Jerusalén. (Daniel 11:31) Y se levantarán de su
parte tropas que profanarán el santuario y la fortaleza, y quitarán el continuo sacrificio, y
pondrán la abominación desoladora.
Para el tiempo en que Jesús estaba hablando, esta profecía ya había tenido un
cumplimiento (con Antíoco Epífanes, en la época de los macabeos). Pero,
sorpresivamente, el Señor advierte que algo similar ocurrirá en los últimos tiempos
(previo a su retorno), y también en el tiempo de la destrucción del Templo (70 d.C.). La
advertencia que Jesús les dio a sus discípulos les salvó la vida a muchos de ellos, pues
huyeron de Jerusalén luego que los romanos entraron al Templo y lo profanaron.
(Mateo 24:16-20) entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. El que esté en
la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; y el que esté en el campo, no
vuelva atrás para tomar su capa. Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen
en aquellos días! Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo.

Como mencionamos anteriormente, Jesús también aludió que esta profecía ocurriría de
nuevo antes de su venida, en el marco de la gran tribulación…
(Mateo 24:21-22) porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el
principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen acortados,
nadie sería salvo; más por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.

En la mentalidad hebrea, esa repetición de profecías no es algo fuera de lo común, ya


que ven el tiempo en forma cíclica, no linear (como el pensamiento occidental). Las
fiestas bíblicas marcan estos ciclos y nos revelan las etapas del plan de redención de
Dios a través del Mesías.

VENIDA DEL MESIAS


Como hemos visto hasta el momento, Jesús no respondió a la pregunta de los discípulos
con fechas; más bien, les dijo cuáles iban a ser las señales de su venida. A continuación,
describió cómo iba a ser su venida en sí: (Mateo 24:27) Porque como el relámpago que
sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del
Hombre.
Esta descripción hace ver que su venida será rápida e imprevista, como un relámpago…
pero todos la verán.
(Mateo 24:30) Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces
lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las
nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Jesús estaba citando lo que Daniel profetizó sobre la venida del Mesías, y cómo él
vendría sobre las nubes. Igualmente está descrito en Apocalipsis (1:7).
(Daniel 7:13-14) Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo
venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron
acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los
pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca
pasará, y su reino uno que no será destruido.

(Apocalipsis 1:7) He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le
traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén.

Jesús reveló que cuando Él aparezca en las nubes, ese será el momento en que reunirá
a todo Su Pueblo, aunque estén dispersos por todo el planeta.
(Mateo 24:31) Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus
escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.

Esta revelación no es algo que Jesús se inventó, sino que estaba ya escrito en las
profecías bíblicas (Isaías 27:13; Jeremías 31:7-11; Isaías 5:26; Zacarías 10:8-12; Isaías
11:11-12). Esto fue lo que también explicó Pablo en su carta a la iglesia en Tesalónica:
(1 Tesalonicenses 4:16-17) Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de
arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo
resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado,
seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y
así estaremos siempre con el Señor.
PARÁBOLA DE LA HIGUERA
Jesús enseña una parábola que compara las señales de su venida con una higuera:
(Mateo 24:32-33) De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y
brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis
todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.

El Señor revela que cuando se vean estas señales, ésa será la generación de su venida.
(Mateo 24:34) De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto
acontezca.

De nuevo Jesús vuelve a recalcar que Dios enviará señales de los tiempos, pero no
revelará el día exacto…
(Mateo 24:36) Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino
sólo mi Padre.

MATEO 24:37-51. Como los días de Noé; Velad y preparaos

COMO LOS DÍAS DE NOÉ


Jesús compara el tiempo de su venida con los días de Noé, para ilustrar cuán repentino
será…
(Mateo 24:37-39) Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.
Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y
dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta
que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.

La gente estará en sus quehaceres diarios, y de repente vendrá el Señor. A unas


personas los tomará por sorpresa…y a otros no.
(Mateo 24:40-41) Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será
dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será
dejada.

A quienes estén atentos a las señales de los tiempos y estén a la expectativa del Señor,
ellos estarán listos y preparados para su venida.

VELAR Y PREPARARSE
La gente quiere saber la fecha exacta de la venida del Mesías, pero el Señor ha dejado
un manto de misterio en torno a ello. Y esto lo hizo por nuestro bien, para que estemos
en constante expectativa de su venida y en permanente búsqueda de santidad.
(Mateo 24:42) Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.

El propósito de anticipar la venida del Mesías no es “meter miedo”; al contrario, este


conocimiento tiene el propósito de ayudarnos a estar preparados y conscientes de lo que
está sucediendo. Es una luz en medio de la oscuridad de esos tiempos (2 Pedro 1:19).

Para ilustrar esto, Jesús hace una analogía con la que todos nos identificamos:
(Mateo 24:43) Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón
habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa.

El mensaje de Jesús a los creyentes es éste: ¡Velad y estad preparados!


(Mateo 24:44) Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre
vendrá a la hora que no pensáis.

“Estar preparados” implica cuidarse de hacer las cosas como Dios manda y vivir en
santidad—ya sea que el Señor viene o no. Para ilustrar esto, Jesús contó una parábola:
PARÁBOLA DEL SIERVO FIEL
(Mateo 24:45-51) ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre
su casa para que les dé el alimento a tiempo? Bienaventurado aquel siervo al cual,
cuando su señor venga, le halle haciendo así. De cierto os digo que sobre todos sus
bienes le pondrá. Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir;
y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos,
vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y lo
castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de
dientes.

Jesús nos enseña que lo más importante para los creyentes no es saber la fecha exacta
de su venida sino estar preparados…¡en todo momento! Esto nos invita a vivir cada día
como si fuera nuestro último. Jesús puede venir ahora o después, pero lo que importa es
que nos encuentre preparados, viviendo como Dios manda—en santidad y en justicia.

(Mateo 23:37-38) ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que
te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus
polluelos debajo de las alas, y no quisiste! (38) He aquí vuestra casa os es dejada
desierta.

Jesús no fue recibido como el Mesías en su primera venida; sólo un pequeño remanente
lo reconoció. En parte fue por la dureza de sus corazones, y en parte porque les fue
puesto un velo para que no lo reconocieran, y así el mensaje del Evangelio pudiera llegar
hasta los confines de la Tierra (tal como lo explica Pablo en Romanos 11). Sin embargo,
en su segunda venida la Biblia dice que todo Israel lo reconocerá (Zac. 12:10; Apoc. 1:7).
(Mateo 23:39) Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito
el que viene en el nombre del Señor.

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