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1 Los principios fundamentales del Design Thinking
En un mercado altamente competitivo, las empresas que deseen seguir siendo
relevantes deben innovar continuamente. También deben mantener un contacto
sistemático con su público objetivo para comprender mejor los cambios en sus
necesidades y poder satisfacerlas. Por estas razones, no es extraño que en los
últimos tiempos se emplee cada vez más el término Design Thinking.
¿Qué es Design Thinking?
El Design Thinking se refiere a un conjunto de conocimientos y
procedimientos cognitivos, estratégicos y prácticos, que utilizan los
diseñadores en el proceso de diseño de productos o servicios. Conjuga tanto
una metodología para generar ideas innovadoras como un enfoque creativo de
resolución de problemas, que los diseñadores emplean para crear nuevo valor.
Sus orígenes se remontan a la década de 1960, cuando los diseñadores
comenzaron a aplicar los procesos y la metodología científica a los aspectos del
diseño para comprender mejor cómo funciona el proceso intelectual y qué
factores influyen en el mismo, fundamentalmente cuando hay que resolver
problemas multidimensionales complejos.
Muy pronto las empresas aplicaron los principios del Design Thinking para
mejorar sus procesos de diseño, fomentar la creatividad de los equipos de trabajo
y crear nuevos productos y servicios que satisficieran las necesidades
de sus clientes.
Los 3 principios del Design Thinking
1. Empatía
El Design Thinking pone en el centro del diseño al usuario y limita el
influjo de las suposiciones del diseñador para que este comprenda
cómo piensa el consumidor. Por ese motivo, uno de los principios del
Design Thinking más importantes es la empatía. Los diseñadores deben
ponerse en el lugar de la audiencia para detectar sus necesidades y
problemas específicos, en base a los cuales podrán proponer soluciones
creativas.
2. Pensamiento divergente
Un principio del Design Thinking fundamental consiste en fomentar el
pensamiento divergente en los equipos de diseño. Este tipo de
pensamiento, más espontáneo y fluido que el pensamiento lógico,
permite explorar diferentes soluciones. De hecho, el Design Thinking
estimula precisamente la creatividad y la exploración de distintas
perspectivas y caminos para resolver los problemas, dando como resultado
soluciones originales y disruptivas.
3. Experimentación
El Design Thinking es un método eminentemente iterativo, por lo que la
experimentación es uno de sus principios cardinales. Anima a los
diseñadores a probar diferentes ideas para constatar cuáles funcionan y
cuáles no. Se basa en la construcción de prototipos o productos
mínimos viables para comprobar si la idea funciona o hay que realizar
modificaciones antes de lanzarla al mercado.
Los 5 pasos para aplicar el Design Thinking
El Instituto de Diseño Hasso Plattner de Stanford propuso un modelo de Design
Thinking relativamente fácil de aplicar en el ámbito empresarial, compuesto por
cinco etapas:
1. Empatizar: investigar las necesidades de los usuarios
La primera etapa del Design Thinking se enfoca en investigar al público
objetivo para desarrollar una visión empática del problema que se
intenta resolver. En esta fase,
los diseñadores pueden consultar a expertos y realizar observaciones,
encuestas o entrevistas para comprender mejor a los usuarios, sus
necesidades, expectativas, experiencias y motivaciones. Así, podrán dejar
de lado sus suposiciones y desarrollar una visión más realista sobre las
personas que usarán el producto o servicio.
2. Definir: determinar los problemas de sus usuarios
La segunda fase del Design Thinking consiste en definir el problema
desde la perspectiva del usuario. El diseñador utiliza la información
recopilada en la fase anterior para delimitar las necesidades concretas de
su público objetivo y el problema que debe resolver. También comienza a
pensar en las características, funciones y elementos que sirvan para
resolver el problema y se plantea las preguntas clave para encontrar las
soluciones.
3. Idear: desafiar las suposiciones y generar ideas
En la tercera etapa del Design Thinking, el equipo de diseño comienza
a generar ideas e identifica las soluciones más innovadoras. Los
diseñadores abandonan sus suposiciones iniciales y se centran por
completo en el usuario para ver el problema desde diferentes perspectivas
y proponer soluciones creativas. Generalmente se utilizan diferentes
técnicas psicológicas para promover la creatividad, como la tormenta de
ideas o el método Scamper. Al final, se eligen las mejores ideas.
4. Prototipar: empezar a crear soluciones
En esta fase del Design Thinking el equipo de diseño comienza a crear
soluciones, generalmente produciendo una serie de versiones
reducidas y económicas del producto para investigar su viabilidad y
comprobar si puede solucionar el problema. Es una fase experimental,
cuyo objetivo es identificar la mejor solución posible y ayudar a los
diseñadores a formarse una idea más clara sobre las limitaciones del
producto y el uso que le darán los consumidores.
5. Probar: poner a prueba las soluciones
El último paso del Design Thinking es comprobar las soluciones para
entender mejor el funcionamiento del producto y la respuesta de los
usuarios. Los diseñadores ponen a prueba el producto acabado para
determinar las modificaciones o mejoras
que se deben realizar, así como para descartar soluciones alternativas.
También comprueban cómo las personas interactúan con el producto y qué
piensan de este. En este punto, no es inusual que sea necesario retroceder a
una etapa anterior del proceso para replantearse algunos aspectos de la
concepción del producto o servicio.