QUEJOSO: ALAN JOSUÉ
FONSECA MENDOZA
AMPARO INDIRECTO 30/2009-
VI
C. JUEZ QUINTO DE DISTRITO DE AMPARO EN MATERIA PENAL
EN EL DISTRITO FEDERAL.
ALAN JOSUÉ FONSECA MENDOZA, parte quejosa del
presente juicio, ante usted respetuosamente comparezco para
exponer.
Vengo a autorizara en los términos más amplios del artículo 27
de la ley de amparo a los señores abogados JAIME ROBERTO
RENDÓN GRANIELL, con cédula profesional numero 742873, JOSE
LUIS CRUZ LOPEZ, con cédula profesional numero 1405806, JUAN
CARLOS GUERRERO VALLE, con cédula profesional número
3867422 y HUMBERTO ESPINOSA DE LOS MONTEROS
SÁNCHEZ, con cédula profesional número 5244994 sin perjuicio de
las personas autorizadas con anterioridad, asimismo autorizo para oír
y recibir notificaciones e imponerse de los autos a los CC. KARLA
MELISSA MEDINA SOTO, MANUEL ARMANDO PEREA TORICES,
FRANCISCO JAVIER PEREZ DAVÓ, EVA BEATRIZ RODRIGUEZ
RAMIREZ, RICARDO GONZALEZ RIVERA, CLAUDIA JULIETA
RIVERA MORALES Y JULIÁN PAVÓN BECERRIL.
Por medio del presente escrito vengo a promover RECURSO DE
REVISIÓN en contra de la sentencia de fecha treinta de abril del
presente año, y para tal efecto adjunto al presente escrito dirigido a los
CC. MAGISTRADOS DEL TRIBUNAL DE CIRCUITO EN MATERIA
PENAL EN TURNO, con la correspondiente expresión de agravios.
Por lo expuesto, a usted C. Juez atentamente pido:
PRIMERO.- Tener por autorizadas a las personas mencionadas.
SEGUNDO.- Tener por presentado el recurso de revisión y con las
constancias respectivas remitir al Tribunal Colegiado que corresponda
para la resolución del recurso planteado.
PROTESTO LO NECESARIO
ALAN JOSUÉ FONSECA MENDOZA
QUEJOSO: ALAN JOSUÉ FONSECA
MENDOZA.
CC. MAGISTRADOS DEL TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA
PENAL EN TURNO EN EL DISTRITO FEDERAL.
ALAN JOSUÉ FONSECA MENDOZA, parte quejosa del
presente juicio, ante ustedes respetuosamente comparezco para
exponer.
Autorizo en los términos más amplios del artículo 27 de la ley de
amparo a los señores abogados JAIME ROBERTO RENDÓN
GRANIELL, con cédula profesional numero 742873, JOSE LUIS
CRUZ LOPEZ, con cédula profesional numero 1405806, JUAN
CARLOS GUERRERO VALLE, con cédula profesional número
3867422 y HUMBERTO ESPINOSA DE LOS MONTEROS
SÁNCHEZ, con cédula profesional número 5244994 sin perjuicio de
las personas autorizadas con anterioridad, asimismo autorizo para oír
y recibir notificaciones e imponerse de los autos a los CC. KARLA
MELISSA MEDINA SOTO, MANUEL ARMANDO PEREA TORICES,
FRANCISCO JAVIER PEREZ DAVÓ, EVA BEATRIZ RODRIGUEZ
RAMIREZ, RICARDO GONZALEZ RIVERA, CLAUDIA JULIETA
RIVERA MORALES Y JULIÁN PAVÓN BECERRIL.
Por medio del presente escrito presento recurso de RECURSO
DE REVISIÓN en contra de la sentencia de fecha treinta de abril del
presente año dictada por la C. Juez Quinto de Distrito en Materia de
Amparo en materia Penal y notificada mediante lista al Quejoso el día
7 de mayo del presente año, expresando para tal efecto los agravios
que tal resolución me causan:
AGRAVIOS.
VIOLACIÓN AL ARTÍCULO 19 CONSTITUCIONAL, POR LA
INDEBIDA VALORACIÓN DEL CUERPO DEL DELITO.
El artículo 19 constitucional determina como garantía los
requisitos que se deben cumplir para que se pueda dictar un auto de
formal prisión.
Artículo 19. Ninguna detención ante autoridad
judicial podrá exceder del plazo de setenta y dos
horas, a partir de que el indiciado sea puesto a su
disposición, sin que se justifique con un auto de
vinculación a proceso en el que se expresará: el
delito que se impute al acusado; el lugar,
tiempo y circunstancias de ejecución, así como
los datos que establezcan que se ha cometido
un hecho que la ley señale como delito y que
exista la probabilidad de que el indiciado lo
cometió o participó en su comisión.
En este caso, la A quo determina indebidamente que la autoridad
responsable, C. Juez Sexagésimo Penal en el Distrito Federal, estima
indebidamente acreditados los elementos del cuerpo del delito.
Sin embargo si atendemos a la definición que se ha dado legal y
jurisprudencialmente de dicho elemento son las siguientes:
No. Registro: 188,257
Tesis aislada
Materia(s): Penal
Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
XIV, Diciembre de 2001
Tesis: VI.1o.P.169 P
Página: 1707
CUERPO DEL DELITO. CUANDO FALTA ALGUNO DE SUS
ELEMENTOS (LEGISLACIÓN DEL ESTADO DE PUEBLA).
De acuerdo con el contenido de los artículos 16 y 19 de la
Constitución Federal, y del diverso 83 del Código de
Procedimientos en Materia de Defensa Social del Estado, se
entiende como cuerpo del delito al conjunto de elementos
objetivos o externos que constituyen la materialidad del
hecho descrito por la ley, así como a los normativos,
subjetivos o internos, en caso de que la hipótesis legal lo
requiera; por lo que si de la conducta desplegada por el sujeto
activo no se acredita alguno de estos elementos, como
consecuencia, la hipótesis legal no se actualiza y, por tanto,
no podrá efectuarse juicio de reproche alguno.
PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL
SEXTO CIRCUITO.
Amparo en revisión 334/2001. 4 de octubre de 2001.
Unanimidad de votos. Ponente: Rafael Remes Ojeda.
Secretario: Fernando Córdova del Valle.
Amparo directo 401/2001. 4 de octubre de 2001. Unanimidad
de votos. Ponente: José Manuel Vélez Barajas. Secretario:
Arturo Gómez Ochoa.
No. Registro: 189,744
Tesis aislada
Materia(s): Penal
Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
XIII, Mayo de 2001
Tesis: I.6o.P.20 P
Página: 1117
CUERPO DEL DELITO. FORMAN PARTE DE ÉL LOS
ELEMENTOS SUBJETIVOS ESPECÍFICOS DISTINTOS AL
DOLO.
De la interpretación armónica y sistemática de los preceptos
168 y 134 del Código Federal de Procedimientos Penales, y
15, fracción II, del Código Penal Federal, se desprende que
los elementos subjetivos específicos distintos al dolo
forman parte del cuerpo del delito, en primer término, por
encontrarse contenidos en la descripción típica (cuando así
se observe de la misma), al igual que los elementos objetivos
y normativos; en segundo lugar, en virtud de que los aspectos
que integran la probable responsabilidad versan
exclusivamente sobre la participación dolosa o culposa del
indiciado en el injusto, la existencia de las causas de licitud y
las excluyentes de culpabilidad. En este orden de ideas, al
dictarse el auto de formal prisión o de sujeción a proceso,
según sea el caso, esas ultraintenciones -como se les
conoce en la dogmática penal-, deben analizarse por los
tribunales como elementos del cuerpo del delito; sin
embargo, al dictarse el auto de formal prisión o de sujeción a
proceso, los elementos subjetivos específicos distintos al dolo
no requieren acreditarse a plenitud, toda vez que las
excluyentes del delito que se actualicen por falta de dichos
elementos, deben analizarse por el juzgador con posterioridad
al dictado de tales determinaciones.
SEXTO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL
PRIMER CIRCUITO.
Amparo en revisión 1956/2000. 28 de febrero de 2001.
Unanimidad de votos. Ponente: Emma Meza Fonseca.
Secretario: Luis Fernando Lozano Soriano.
No. Registro: 191,456
Jurisprudencia
Materia(s): Penal
Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
XII, Agosto de 2000
Tesis: XII.2o. J/13
Página: 1123
SENTENCIA PENAL. NO SATISFACE LOS REQUISITOS
CONSTITUCIONALES DE FUNDAMENTACIÓN Y
MOTIVACIÓN, SI CON LA SIMPLE RELACIÓN DE
PRUEBAS SE CONCLUYE QUE SE ACREDITARON LOS
ELEMENTOS DEL CUERPO DEL DELITO.
El artículo 16, párrafo primero de la Carta Magna impone
como garantía a favor del gobernado, que todo acto de
autoridad debe encontrarse debidamente fundado y motivado,
a fin de que esté en posibilidad de conocer con precisión los
motivos y razones legales que se tomaron en cuenta para
emitir dicho acto de autoridad. Por otra parte, el artículo 168
del Código Federal de Procedimientos Penales, impone a la
autoridad judicial la obligación de examinar si en el caso
concreto, se encuentran acreditados los elementos del cuerpo
del delito relativo (elementos del tipo, antes de su última
reforma). Ahora bien, de la interpretación armónica de ambos
preceptos, se concluye que para cumplir con la referida
obligación constitucional, es necesario que la autoridad
judicial precise: a) Cuáles son los elementos citados cuya
actualización exige la figura delictiva correspondiente; b) Con
qué pruebas se acredita cada uno de ellos y qué valor les
corresponde a éstas, de acuerdo con la ley adjetiva; c) Cuáles
son los preceptos legales aplicables al caso, y además, todas
aquellas circunstancias que se tuvieron en consideración para
ello, precisando la adecuación entre los motivos aducidos y
las normas aplicables. Por tanto, es claro que tales requisitos
no se satisfacen cuando el juzgador se constriñe a relacionar
las pruebas existentes en la causa penal relativa y con ello
concluye que se encuentran probados los elementos del
cuerpo del delito respectivo.
SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL DÉCIMO
SEGUNDO CIRCUITO.
Amparo directo 602/99. 15 de febrero de 2000. Unanimidad
de votos. Ponente: José Elías Gallegos Benítez. Secretario:
Luis Fernando Angulo Jacobo.
Amparo directo 603/99. 15 de febrero de 2000. Unanimidad
de votos. Ponente: José Elías Gallegos Benítez. Secretario:
Luis Fernando Angulo Jacobo.
Amparo directo 604/99. 15 de febrero de 2000. Unanimidad
de votos. Ponente: José Elías Gallegos Benítez. Secretario:
Luis Fernando Angulo Jacobo.
Amparo directo 13/99. 26 de mayo de 2000. Unanimidad de
votos. Ponente: José Elías Gallegos Benítez. Secretario: Luis
Fernando Angulo Jacobo.
Amparo directo 15/2000. 26 de mayo de 2000. Unanimidad de
votos. Ponente: José Elías Gallegos Benítez. Secretario: Luis
Fernando Angulo Jacobo.
De las anteriores tesis se desprende que para tener por
acreditado el cuerpo del delito debe entenderse:
Existencia de elementos objetivos o externos que constituyen la
materialidad del hecho descrito por la ley
Existencia de elementos subjetivos del delito.
Que en el auto de formal prisión, la responsable precise:
a) Cuáles son los elementos citados cuya actualización exige
la figura delictiva correspondiente;
b) Con qué pruebas se acredita cada uno de ellos y qué valor
les corresponde a éstas, de acuerdo con la ley adjetiva;
c) Cuáles son los preceptos legales aplicables al caso, y
además, todas aquellas circunstancias que se tuvieron en
consideración para ello, precisando la adecuación entre los
motivos aducidos y las normas aplicables
El caso del suscrito se refiere al tipo de FRAUDE GENÉRICO,
previsto en el artículo 230 del Código Penal para el Distrito Federal.
ARTÍCULO 230. Al que por medio del engaño o
aprovechando el error en que otro se halle, se
haga ilícitamente de alguna cosa u obtenga un
lucro indebido en beneficio propio o de un tercero,
se le impondrán:
Por tanto, para que se pudiera tener por acreditado el cuerpo del
delito, se debió acreditar lo siguiente:
Un elemento importante que deriva de estos elementos, es que
el Fraude debe distinguirse perfectamente de las deudas de carácter
puramente civiles, tal como lo señala esta tesis:
No. Registro: 187,217
Tesis aislada
Materia(s): Constitucional, Penal
Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
XV, Abril de 2002
Tesis: 2a. XXXVIII/2002
Página: 583
FRAUDE GENÉRICO. EL ARTÍCULO 386 DEL CÓDIGO
PENAL DEL DISTRITO FEDERAL QUE LO PREVÉ, NO
VIOLA EL ARTÍCULO 17 DE LA CONSTITUCIÓN
FEDERAL, PUES NO ESTABLECE UNA PENA DE
PRISIÓN POR DEUDAS DE CARÁCTER CIVIL.
La represión penal se funda en el carácter perjudicial del
acto desde el punto de vista social cuyo objeto es la
imposición de la pena; la responsabilidad civil, en cambio,
se funda en el daño causado a los particulares y su
propósito es la reparación de ese daño en provecho de la
persona lesionada. Ahora bien, el dispositivo legal
mencionado que tipifica el delito de fraude genérico,
señala como elementos: a) que se engañe a uno o se
aproveche del error en que se halle y b) que por ese
medio se obtenga ilícitamente una cosa o se alcance un
lucro indebido; tales elementos evidencian el carácter
perjudicial del acto desde el punto de vista social, de modo
que al estar tipificada dicha conducta en el Código Penal,
es punible; sin embargo, el tipo penal descrito no viola lo
dispuesto por el último párrafo del artículo 17 de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
que establece que nadie puede ser aprisionado por
deudas de carácter civil pues, como se advierte de su
análisis, el fraude genérico no se vincula a la existencia de
una deuda de tal naturaleza sino a la conducta
encaminada a obtener un lucro por medio del engaño o el
error.
Amparo directo en revisión 1825/2001. 1o. de marzo de
2002. Cinco votos. Ponente: José Vicente Aguinaco
Alemán. Secretaria: Martha Yolanda García Verduzco.
Por tanto, para poder tener por acreditado el cuerpo del delito en
mi contra, la responsable debió analizar que:
1.- El denunciante hizo tratos de carácter estrictamente
mercantil, con persona diversa a la del quejoso.
2.- El denunciante documentó debidamente sus relaciones de
carácter mercantil, documentos que tuvo a la vista la responsable.
3.- La representación social imputa que la persona moral
obligada y vinculada en las relaciones mercantiles del denunciante no
existe, lo cual es en a su juicio el elemento fundamental para distinguir
la deuda civil de la comisión del fraude.
Sin embargo, este último elemento debió acreditarse plenamente
por dicha representación, ya que tuvo a su alcance diversos medios de
prueba para poder corroborar dicha circunstancia.
Solicito atentamente a este H. Tribunal Colegiado, que a
diferencia del A quo, analice que los elementos usados por las
responsables para acreditar esta inexistencia de la persona moral con
la cual el denunciante celebró operaciones mercantiles fueron:
Que el denunciante no pudo localizar a la persona por teléfono o
vía Internet.
Que la representación social no tiene noticia de que la empresa
se encuentre registrada ante alguna autoridad mexicana.
La lectura de los documentos que relacionan las relaciones
comerciales del denunciante con ID ITALY TRADING CO. Permiten
observar que la misma tiene su cede en Milán, Italia, por lo que al
menos estaban al alcance de la representación social los siguientes
medios de prueba:
1.- Información obtenida a través de la representación
diplomática de Italia en México.
2.- Información de las autoridades en materia financiera de
México: Banco de México, Secretaría de Hacienda y Crédito Público y
Comisión Nacional Bancaria y de Valores.
3.- Información que se pudo solicitar a la institución Bancaria IXE
Banco, S.A., en la cual informara si tenía relación comercial con la
empresa en cuestión, ya que en los contratos se relaciona que en
dicho banco se harían los depósitos.
El segundo elemento del cuerpo del delito que se me imputa es
la obtención de un lucro.
Se vuelve a insistir que el denunciante documentó exactamente
las operaciones mercantiles que realizó con persona diversa al
quejoso, por lo que existe un elemento probado, que el quejoso no fue
quien recibió el dinero sino una tercera persona por cuenta de
empresa extranjera, y por tanto no se puede presumir que el quejoso
haya obtenido con ello lucro alguno.
Por tanto, correspondía a la representación social acreditar cómo
es que el suscrito obtuve un lucro a través de la operación del
denunciante con terceras personas cosa que no hizo.
Solicito atentamente a este H. Tribunal Colegiado que observe
que los elementos en los cuales se basó la responsable, y que el A
quo considera acertados para tener por acreditado este elemento del
cuerpo del delito, es de manera exclusiva la imputación del
denunciante de que yo me beneficié con la operación mercantil que
realizó con personas diversas, sin que siquiera se haya hecho la más
mínima investigación en el sistema financiero para saber de qué forma
el dinero hubiese llegado a mis manos, ya que de haberlo realizado la
representación social no hubiera encontrado elementos en mi contra.
VIOLACIÓN DEL ARTÍCULO 19 CONSTITUCIONAL POR FALTA DE
VALORACIÓN DE LOS ELEMENTOS DEL ACTO RECLAMADO
QUE DEMUESTRAN SU INCONSTITUCIONALIDAD.
La A quo niega al quejoso el amparo y protección de la Justicia
de la Unión porque valora que en el acto reclamado existieron los
elementos de prueba que satisfacían los requisitos constitucionales y
de ley para sujetarme a proceso penal.
Sin embargo, esto no es así, en la especie, contrario a lo
argumentado por el A quo no se reunieron los requisitos del artículo 19
constitucional en su primer párrafo.
Artículo 19. Ninguna detención ante autoridad
judicial podrá exceder del plazo de setenta y dos
horas, a partir de que el indiciado sea puesto a su
disposición, sin que se justifique con un auto de
vinculación a proceso en el que se expresará: el
delito que se impute al acusado; el lugar,
tiempo y circunstancias de ejecución, así como
los datos que establezcan que se ha cometido
un hecho que la ley señale como delito y que
exista la probabilidad de que el indiciado lo
cometió o participó en su comisión.
La A quo en la sentencia impugnada determinó
(Pagina 10) … fue acertado que el Juez
responsable tuviera por acreditado el elemento
normativo consistente en el engaño, toda vez que
ALAN JOSUÉ FONSECA MENDOZA, hizo creer a
Ángel Alfonso Arceo Cuesta que era
representante de la empresa “Finance &
Accountancy Consulting Firm”, dedicada a la
compra venta de divisas en el mercado
internacional, en la que se podía realizar diversos
tipos de inversiones, con diferentes montos y con
importantes ganancias, por lo que en caso de
decidir invertir en ésta, le entregaría después de
cierto tiempo su capital más intereses, siendo así,
que a través de dicho argumento, logró que el
ofendido tuviera una falsa concepción de la
realidad y le hiciera entrega de 403,000.00 USD
(cuatrocientos tres mil dólares americanos), sin
que cumpliera con lo prometido, pues llegada la
fecha de vencimiento de las supuestas
inversiones, dicho quejoso no le devolvió el capital
ni lo intereses prometidos, por lo que se establece
que obtuvo un lucro indebido.
Este razonamiento, resulta incorrecto por las siguientes razones:
1.- El A quo manifiesta que la responsable tuvo por acreditado el
engaño, pero NO ESTABLECE CON APOYO EN QUÉ PRUEBAS ES
QUE LA RESPONSABLE EFECTIVAMENTE PUDO TENER POR
ACREDITADO EL ENGAÑO.
2.- Como fundamento de la convicción del engaño la A quo solo
se limita a transcribir el contenido del supuesto engaño, pero no dice
qué pruebas fueron las que le permiten concluir que la autoridad
responsable estaba en lo correcto para tener por acreditado el mismo.
3.- Asimismo, desprecia las pruebas documentales que
demuestran claramente que quien se ostentó como representante de
la empresa no fue el quejoso sino otra persona, por lo que no puede
tenerse por cierto que el quejoso se haya ostentado como
representante si todos los documentos presentados dicen lo contrario.
4.- La A quo dice que por el incumplimiento a los contratos que el
denunciante firmó, se debe concluir que el quejoso obtuvo un lucro
indebido, sin embargo dado que todos los documentos apuntan a que
el dinero se le entregó a persona diversa, no se puede presumir que el
quejoso se haya beneficiado de esa operación, POR LO QUE SE
REQUERÍA UNA PRUEBA PLENA DE DICHO BENEFICIO PARA EL
QUEJOSO, LA CUAL NO EXISTE.
La A quo señala más adelante:
(página 11)… fue acertado que el Juez de la causa
tuvierse por demostrada la probable
responsabilidad penal de ALAN JOSUÉ FONSECA
MENDOZA, en la comisión del delito de FRAUDE
que se estudia, en términos de la fracción II del
artículo 22 del Código Penal para el Distrito
Federal, dado que en efecto, el Juez responsable
con acierto se apoyó en las pruebas existentes en
autos, de las que se desprende que el ahora
quejoso participó de manera conjunta con otro
sujeto en la comisión del delito que se le atribuyem
esencialmente de la denuncia formulada por Angel
Alfonso Arceo Cuestas, el seis de diciembre de dos
mil ocho; con las declaraciones de los testigos Flor
Giselda Rodríguez Nuñes y Juan Paulo Corona
Días, de seis de diciembre de dos mil ocho, y con
la declaración del ahora quejoso ALAN JOSUÉ
FONSECA MENDOZA.
Probanzas que fueron analizadas en su conjunto de manera
armónica y concatenada, las cuales permitieron al Juez responsable
con acierto, arribar a la conclusión de que, fue probablemente el ahora
quejoso quien, de manera conjunta con otro sujeto, creó una falsa
realidad en la psique del ofendido Ángel Alfonso Arceo Cuesta…
Es decir que la A quo determina que la probabilidad de mi
participación en el supuesto delito se basa de manera exclusiva en:
La denuncia del ofendido.
Dos testimoniales ofrecidas por el denunciante.
Mi propia declaración.
Sobre este último elemento, yo en ningún momento reconocí
haber engañado al denunciante, por lo que debe aplicarse la siguiente
tesis de la Primera Sala:
No. Registro: 175,606
Tesis aislada
Materia(s): Penal
Novena Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
XXIII, Marzo de 2006
Tesis: 1a. CVII/2005
Página: 205
DOLO DIRECTO. SU ACREDITACIÓN MEDIANTE LA
PRUEBA CIRCUNSTANCIAL.
El dolo directo se presenta cuando el sujeto activo,
mediante su conducta, quiere provocar directamente o
prevé como seguro, el resultado típico de un delito. Así, la
comprobación del dolo requiere necesariamente la
acreditación de que el sujeto activo tiene conocimiento de
los elementos objetivos y normativos del tipo penal y quiere
la realización del hecho descrito por la ley. Por ello, al ser el
dolo un elemento subjetivo que atañe a la psique del
individuo, la prueba idónea para acreditarlo es la confesión
del agente del delito. Empero, ante su ausencia, puede
comprobarse con la prueba circunstancial o de indicios, la
cual consiste en que de un hecho conocido, se induce otro
desconocido, mediante un argumento probatorio obtenido
de aquél, en virtud de una operación lógica crítica basada
en normas generales de la experiencia o en principios
científicos o técnicos. En efecto, para la valoración de las
pruebas, el juzgador goza de libertad para emplear todos
los medios de investigación no reprobados por la ley, a fin
de demostrar los elementos del delito -entre ellos el dolo-,
por lo que puede apreciar en conciencia el valor de los
indicios hasta poder considerarlos como prueba plena. Esto
es, los indicios -elementos esenciales constituidos por
hechos y circunstancias ciertas- se utilizan como la base del
razonamiento lógico del juzgador para considerar como
ciertos, hechos diversos de los primeros, pero relacionados
con ellos desde la óptica causal o lógica. Ahora bien, un
requisito primordial de dicha prueba es la certeza de la
circunstancia indiciaria, que se traduce en que una vez
demostrada ésta, es necesario referirla, según las normas
de la lógica, a una premisa mayor en la que se contenga en
abstracto la conclusión de la que se busca certeza.
Consecuentemente, al ser el dolo un elemento que no
puede demostrarse de manera directa- excepto que se
cuente con una confesión del sujeto activo del delito- para
acreditarlo, es necesario hacer uso de la prueba
circunstancial que se apoya en el valor incriminatorio de los
indicios y cuyo punto de partida son hechos y circunstancias
ya probados.
Contradicción de tesis 68/2005-PS. Entre las sustentadas
por el Primer Tribunal Colegiado del Quinto Circuito y el
Primer Tribunal Colegiado del Octavo Circuito. 3 de agosto
de 2005. Cinco votos. Ponente: José Ramón Cossío Díaz.
Secretario: Miguel Enrique Sánchez Frías.
Nota: Esta tesis no constituye jurisprudencia pues no
contiene el tema de fondo que se resolvió.
Ahora bien, esto no es analizado adecuadamente por la A quo,
ya que de haberlo hecho, tendría que haber tomado en cuenta TODAS
LAS PRUEBAS QUE FUERON RENDIDAS ANTE LA
RESPONSABLE, y no solo aquellas que beneficiaron a la propuesta
de la representación social.
En el caso en concreto, existen pruebas en el expediente que
desestiman las manifestaciones del denunciante y sus testigos, como
los documentos que acreditan que el denunciante con quien tuvo trato
fue con ALEXIS JOSÉ SANCHEZ FIGUEROA, representante de la
empresa FIANANCE & ACCOUNTANCY CONSULTING FIRM.
Con esta prueba demuestra que en todo momento quien se
ostentó como representante fue ALEXIS JOSÉ SANCHEZ
FIGUEROA, lo que desacredita la imputación del denunciante, ya que
no puede alegar que el quejoso era quien me ostentaba como
representante de la empresa, si el en todo momento firmó documentos
con persona distinta al quejoso. Así que no se puede presumir mi
participación en un engaño si en todo momento se demostró la
relación comercial del denunciante con otra persona.
Esta prueba a su vez demuestra que el quejoso en ningún
momento recibió el dinero, sino FIANANCE & ACCOUNTANCY
CONSULTING FIRM por conducto de su representante legal ALEXIS
JOSÉ SANCHEZ FIGUEROA. Así que no se puede establecer por
mera presunción como hace la A quo que la falta de pago del contrato
celebrado entre dicha firma y el denunciante, hubiese sido el quejoso
el beneficiario de la misma.
La A quo valora de la siguiente firma estos documentos:
(página 13)… carece de razón el quejoso al señalar
que su probable responsabilidad no se encuentra
acreditada ni siquiera de manera indiciaria, toda
vez que el contrato de prestación de servicios, que
refiere el ofendido, fue celebrado entre éste, en su
carácter de mandante y por Alexis José Sánchez
Figueroa como mandatario, sin que en ningún lado
se observe el nombre del quejoso, por lo que
resulta insuficiente el dicho del denunciante para
fincarle responsabilidad, ya que no se encuentra
corroborado con ningún otro medio de prueba.
Pues contrario a ello, como antes de señaló obra la
imputación directa del ofendido así como de los
testigos de hechos Flor Gisela Rodríguez Nuñez y
Juan Paulo Corona Díaz, a los cuales les constó el
momento en que el ofendido Ángel Alfonso Arceo
Cuesta le entregó al ahora quejoso las cantidades
de 120,000.00 USD (ciento veinte mil dólares
americanos) y 283,000.00 (doscientos ochenta y
tres mil dólares americanos), los días treinta de
abril y dieciséis de mayo, ambos de dos mil ocho,
bajo la falsa apreciación de la realidad de que el
quejoso era representante de una empresa
internacional dedicada a la compra y venta de
divisas en el mercado internacional…
Es totalmente incongruente que la A quo de valor pleno a la
imputación del denunciante, siendo que es él quien no puede alegar
que yo me ostentaba como representante, SI EL MISMO FIRMÓ LOS
DOCUMENTOS EN LOS QUE RECONOCE COMO
REPRESENTANTE A OTRA PERSONA.
SOLICITUD DE VALORACIÓN DE PRUEBAS DESAHOGADAS EN
EL PROCESO PENAL CON POSTERIORIDAD AL DICTADO DEL
AUTO DE FORMAL PRISIÓN.
Si bien es cierto que de conformidad con el artículo 78 de la Ley
de Amparo, la C. Juez de Distrito sólo debió valorar las pruebas
rendidas al momento de dictarse el auto de formal prisión,
atentamente solicito a este H. Tribunal Colegiado que se valoren
pruebas perfeccionadas con posterioridad a que se dictara el auto de
formal prisión.
Esta valoración es procedente y válida pedirla de acuerdo a la
siguiente tesis:
No. Registro: 171,115
Jurisprudencia
Materia(s): Penal
Novena Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
XXVI, Octubre de 2007
Tesis: 1a./J. 107/2007
Página: 112
ORDEN DE APREHENSIÓN. CUANDO SE RECLAMA EN
EL JUICIO DE AMPARO INDIRECTO, DEBEN TOMARSE
EN CUENTA LAS PRUEBAS DESAHOGADAS EN EL
PROCESO PENAL CON POSTERIORIDAD A SU
DICTADO, SIEMPRE QUE EL QUEJOSO ACREDITE QUE
SON SUPERVENIENTES Y TENGAN VINCULACIÓN CON
LOS HECHOS MATERIA DE LA INVESTIGACIÓN.
Conforme al artículo 78 de la Ley de Amparo, en el juicio de
garantías el acto reclamado se apreciará tal como aparezca
probado ante la autoridad responsable y no se admitirán ni
considerarán las pruebas que no se rindan ante ella. Sin
embargo, este principio procesal no es absoluto en materia
penal, pues de su interpretación lógica deriva que sólo es
aplicable a las probanzas que el quejoso haya estado en
condiciones de ofrecer y desahogar en la averiguación
previa o ante el juez de la causa, mas no a aquellas que
aún no se han producido o nacido a la vida jurídica al
emitirse la orden de aprehensión, pues es evidente que
tratándose de pruebas supervenientes se actualiza una
imposibilidad física y jurídica para presentarlas ante la
autoridad responsable al momento de producirse el acto de
molestia. Por ello, se concluye que cuando en el juicio de
amparo indirecto se reclama la orden de aprehensión,
deben tomarse en cuenta las pruebas desahogadas en el
proceso penal con posterioridad a su libramiento, siempre
que el quejoso demuestre que se trata de probanzas
supervenientes y que éstas tengan estrecha vinculación con
los hechos materia de la investigación. Además, dicha
interpretación lógica se complementa con la apreciación
teleológica consistente en que el juicio de amparo es el
medio de control constitucional cuya vocación es el respeto
y la defensa de las garantías individuales, conforme a los
artículos 103 y 107 de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos, ello aunado a que en el
supuesto referido está en riesgo la libertad personal del
quejoso. De lo contrario, podrían mermarse sus garantías
de defensa previstas en el artículo 20, apartado A,
fracciones V y VII, constitucional por lo siguiente: (i) se haría
nugatorio su derecho a ofrecer pruebas que podrían tener el
alcance de desvirtuar los hechos y consideraciones que
motivaron la orden de captura; (ii) se reducirían los alcances
de su derecho para acceder a todos los datos que solicite
para su defensa y que consten en el proceso, al no poderlos
ofrecer desde un primer momento para desvirtuar una orden
que pone en riesgo su libertad; y, (iii) al no permitir al
juzgador federal una nueva valoración de los medios de
prueba analizados por el juez de la causa, en relación con
las pruebas supervenientes, se correría el riesgo de
convalidar un acto que en el fondo puede ser
inconstitucional.
Contradicción de tesis 31/2007-PS. Entre las sustentadas
por el Primer Tribunal Colegiado en Materias Penal y
Administrativa del Vigésimo Primer Circuito y el Primer
Tribunal Colegiado en Materias Civil y de Trabajo del
Décimo Séptimo Circuito. 20 de junio de 2007. Cinco votos.
Ponente: José de Jesús Gudiño Pelayo. Secretaria:
Carmina Cortés Rodríguez.
Tesis de jurisprudencia 107/2007. Aprobada por la Primera
Sala de este Alto Tribunal, en sesión de fecha veintisiete de
junio de dos mil siete.
En el caso concreto, en una de las fechas en las que los testigos
de cargo dijeron que vieron como el denunciante me entregó diversas
cantidades de dinero, yo me encontraba viajando fuera del país.
Para acreditar mi dicho, y debido a lo corto del período
constitucional sólo pude ofrecer de mi parte como prueba las
impresiones que en la página de Internet de la empresa Mexicana de
Aviación, S.A. de C.V. Y Aeromexico, S.A. de C.V. que demostraban
que viaje a la ciudad de Macallen Texas, en los Estados Unidos.
Sobre la valoración de las pruebas, la A quo mencionó:
Pues como ya se señaló en párrafos anteriores, dicha
circunstancia no se ha tenido por demostrada, pues no obra
constancia que de manera fehaciente acredite que haya
viajado del quince al dieciocho de mayo de dos mil ocho, a
la ciudad de Macallen Texas, y que el mismo lo haya
realizado en un nuevo vuelo de esta ciudad a Reynosa, el
quince de mayo en cita y de ahí a Macallen, Texas, vía
terrestre, ni tampoco su regreso a esta ciudad el dieciocho
siguientes, pues debe recordarse que a los testimonios de
Dense Marisol Gómez Avilés y María de los Ángeles Avilés
Ronquillo, no se les otorgó valor probatorio alguno y
además el Juez responsable estableció que las
confirmación de la reservación de vuelos realizados por
Mexicana de Aviación, S.A. de C.V. y Aeromexico, a nombre
del ahora quejoso, no eran suficientes para acreditar dicha
ausencia, máxime que de haberlo realizado, existirían otros
medios de convicción con los que pudiera demostrarlo, y sin
que pase desapercibido que respecto a los hechos
ocurridos el treinta de abril de dos mil ocho, no realizó
ninguna manifestación ante el Juez responsable.
Actualmente en el procedimiento ha sido perfeccionada la
prueba relacionada con la reservación y abordaje de los vuelos en
Mexicana y Aeromexico en las fechas relacionadas, por lo que se
solicita tomar en cuenta dichas pruebas, requiriendo a la autoridad
responsable remitir dichas actuaciones.
De tomarse en cuenta estas pruebas, las conclusiones a las que
este H. Tribunal Colegiado podrá arribar son las siguientes:
1.- Que efectivamente existen medios de prueba que acreditan
que el quejoso me encontraba fuera de la ciudad del quince al
dieciocho de mayo del dos mil ocho, contrario a lo que manifiesta la A
quo.
2.- Que los testimonios de los testigos de cargo Flor Griselda
Rodríguez Nuñez y Juan Paulo Corona Díaz, quienes manifestaron
que les constó el momento en que supuestamente el denunciante me
entregó el dinero, SON FALSOS, ya que el quejoso no estaba siquiera
en el país.
3.- Que al no ser dignos de credibilidad los testimonios aportados
por la representación social, SE DEBEN DESESTIMAR EN FORMA
COMPLETA.
4.- Como consecuencia de la desestimación de los testimonios
ofrecidos por la representación social, no existen en el expediente
elementos de prueba suficientes para que se tenga por acreditado el
cuerpo del delito y la probable responsabilidad del quejoso.
5.- Al carecer de elementos probatorios en la causa, debe
otorgarse el amparo y protección de la Justicia de la Unión al Quejoso,
a efecto de dejar sin efectos el auto de formal prisión decretado en su
contra.
Por los argumentos aquí expresados, así como por aquellos que
este H. Tribunal Colegiado se sirva determinar en suplencia de la
queja, es procedente que se otorgue al quejoso el amparo y protección
de la justicia de la unión para efectos de dejar sin efectos el auto de
formal prisión declarado en contra del quejoso.
Por lo expuesto, a ustedes CC. Magistrados del Tribunal Colegiado en
materia Penal, atentamente pido:
PRIMERO.- Tenerme por presentado en los términos del presente
escrito promoviendo recurso de revisión en contra de la Sentencia
Dictada por el C. Juez Quinto de Distrito de Amparo en Materia Penal.
SEGUNDO.- Tener por expresados los agravios de mi parte.
TERCERO.- En su momento dictar sentencia revocando y amparando
al Quejoso.
PROTESTO LO NECESARIO
ALAN JOSUÉ FONSECA MENDOZA