Thor
dios nórdico de la guerra y la lucha salvaje
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Para otros usos de este término, véase Thor (desambiguación).
Thor (del nórdico antiguo Þórr, pronunciado /θɔr/) es el dios del trueno y fuerza en
la mitología nórdica y germánica. Su papel es complejo ya que tenía influencia en áreas
muy diferentes, tales como el clima, las cosechas, la protección, la consagración, la justicia,
las lidias, los viajes y las batallas.[1]
La batalla de Thor contra los gigantes, de Mårten Eskil
Winge, 1872.
Una vez que el proceso de cristianización fue completado, la figura de Thor
fue demonizada por la creciente influencia de misioneros cristianos. Después de que el
cristianismo se cimentara, restos de su fe se conservaron de forma clandestina
principalmente en áreas rurales,[2] sobreviviendo así hasta tiempos modernos en
el folclore germano y más recientemente reconstruido bajo diversas formas en
el neopaganismo germánico.
Etimología y orígeneseditar
Thor en una ilustración de Arthur Rackham en la obra escrita
de Richard Wagner El oro del Rin y La valquiria (principios del siglo XX)
Etimologíaeditar
El nombre del dios es Þórr en nórdico antiguo, Þunor en anglosajón, Thunaer en sajón
antiguo, Donar en neerlandés antiguo y antiguo alto alemán y þunraR en protonórdico.[3][4]
Loki
dios nórdico del engaño
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Para otros usos de este término, véase Loki (desambiguación).
Loki es una figura mitológica perteneciente a la mitología nórdica. Es hijo de
los gigantes Farbauti y Laufey y tiene dos hermanos, Helblindi y Býleistr, de los que poco
se sabe.[1] En las eddas es descrito como el «origen de todo fraude» y se mezcló con los
dioses libremente, llegando a ser considerado por Odín como su hermano de sangre hasta el
asesinato de Balder. Después de esto, los Æsir lo capturaron y lo ataron a tres rocas. Según
la profecía se liberará de sus ataduras para luchar contra los dioses en el Ragnarök.
Imagen de un manuscrito islandés del siglo XVIII que muestra a
Loki su invento, la red de pesca.
A pesar de las muchas investigaciones, la figura de Loki permanece en la oscuridad; no
existen trazas de un culto y su nombre no aparece en ninguna toponimia.[2] En términos
religiosos, Loki no es una deidad. Al no tener culto ni seguidores (no se ha encontrado
ninguna evidencia o referencia a ello), es más bien un ser mitológico. Puesto que no puede
ser considerado más que como un gigante. En la actualidad muchos grupos neopaganos que
se autodenominan Lokeanos le rinden culto, lo que lo eleva a la categoría de dios menor.
Sin embargo, cuentan con la oposición de muchos otros grupos paganos ya asentados como
los folkish. Algunas fuentes a veces lo relacionan con los Æsir;[3] pero esto probablemente
se deba a su estrecha relación con Odín y a la cantidad de tiempo que pasó junto a los
dioses en comparación con los suyos (por lo cual se le asocia con Lugh, su paralelo en el
panteón celta).
En los idiomas escandinavos continentales (sueco, noruego y danés) su nombre
es Loke (pronunciado «luque»). El compositor Richard Wagner presentó a Loki bajo el
nombre germanizado de Loge en su ópera El Oro del Rin.[4] Existe un gigante del fuego
denominado Logi, motivo por el cual, debido a su similitud en la pronunciación, muchas
veces se lo confunde con él y se lo asocia con el fuego.