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Noé y el fin del Diluvio en Génesis 8

El documento resume el capítulo 8 del Génesis sobre el fin del Diluvio. Noé envía un cuervo y una paloma para ver si las aguas habían disminuido, simbolizando las dos naturalezas del hombre. La paloma regresa con una hoja de olivo, indicando que la tierra se estaba secando. Noé y su familia salen del arca cuando las aguas se secan completamente.

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Noé y el fin del Diluvio en Génesis 8

El documento resume el capítulo 8 del Génesis sobre el fin del Diluvio. Noé envía un cuervo y una paloma para ver si las aguas habían disminuido, simbolizando las dos naturalezas del hombre. La paloma regresa con una hoja de olivo, indicando que la tierra se estaba secando. Noé y su familia salen del arca cuando las aguas se secan completamente.

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Génesis 8

Tema: Las lluvias cesan; la tierra se seca y Noé sale del arca;
Noé construye un altar y ofrece un sacrificio.
En nuestro programa anterior leímos el relato de cómo Dios,
teniendo en cuenta que la maldad de los seres humanos
había traspasado todos los límites imaginables y los hombres
se encontraban sujetos a un proceso de autodestrucción que
afectaba a la supervivencia de la raza y a sus descendientes,
decidió destruir aquella generación. Hemos comentado la
construcción del arca, la entrada de Noé, su familia y los
animales en la nave, el detalle significativo de que Dios cerró
la puerta y el comienzo del Diluvio. Leamos pues ahora, los
primeros 4 versículos:
"Y se acordó Dios de Noé y de todas las bestias y de todo el
ganado que estaban con él en el arca; y Dios hizo pasar un
viento sobre la tierra y decrecieron las aguas. Y se cerraron
las fuentes del abismo y las compuertas del cielo, y se detuvo
la lluvia del cielo. Las aguas bajaron gradualmente de sobre
la tierra, y al cabo de ciento cincuenta días, las aguas habían
decrecido. Y en el mes séptimo, el día diecisiete del mes, el
arca descansó sobre los montes de Ararat."
Después del comienzo del Diluvio y la permanencia de las
aguas sobre la tierra surgió el principio de la calma con las
palabras, "y se acordó Dios de Noé". Esta es una declaración
significativa y tierna, que nos recuerda que Dios no se olvidó
de Noé sino que, fiel a sus propósitos, intervino nuevamente.
Como consecuencia de ello se nos dice que "Dios hizo pasar
un viento sobre la tierra y decrecieron las aguas". Esto no
debió suceder tan rápidamente, en una noche. La crecida de
la inundación había durado 150 días y debieron transcurrir
261 días hasta el comienzo de la calma total. El lenguaje
utilizado aquí, evidentemente, nos aclara que el Diluvio fue
una inundación de toda la tierra, fue muchísimo más que un
diluvio regional. Leamos los versículos 5 al 12;
"Las aguas fueron decreciendo paulatinamente hasta el mes
décimo; y el día primero del mes décimo, se vieron las cimas
de los montes. Y aconteció que al cabo de cuarenta días, Noé
abrió la ventana del arca que él había hecho, y envió un
cuervo, que estuvo yendo y viniendo hasta que se secaron las
aguas sobre la tierra. Después envió una paloma para ver si
las aguas habían disminuido sobre la superficie de la tierra,
pero la paloma no encontró lugar donde posarse, de modo
que volvió a él, al arca, porque las aguas estaban sobre la
superficie de toda la tierra. Entonces extendió su mano, la
tomó y la metió consigo en el arca. Esperó aún otros siete
días, y volvió a enviar la paloma desde el arca. Y hacia el
atardecer la paloma regresó a él, y he aquí, en su pico traía
una hoja de olivo recién arrancada. Entonces Noé comprendió
que las aguas habían disminuido sobre la tierra. Esperó aún
otros siete días, y envió la paloma, pero ya no volvió más a
él."
En este capítulo octavo podemos observar un incidente
significativo, cuando Noé envió las dos aves, el cuervo y la
paloma, que tiene una gran lección espiritual. Noé envió un
cuervo que estuvo yendo y viniendo hasta que, finalmente,
no regresó. Pero la paloma regresó al arca y luego, al venir
por última vez incluso trajo una planta verde, una hoja de
olivo. Ignoro por qué la paloma y la hoja de olivo han sido
considerados como un símbolo de la paz y no creo que ése
sea exactamente el mensaje expresado por el segundo
regreso de la paloma. Está claro que cuando, al final, ya no
regresó, fue una señal de que el juicio había concluido y que
la paz había vuelto a la tierra. Claro que el hombre que
saldría del arca era de la misma clase que todos los
descendientes de Adán que habían provocado el Diluvio como
un juicio de Dios. Vamos a comprobar que, en los tiempos
posteriores al Diluvio, no hubo mucho progreso en el ser
humano. En realidad, no hubo progreso en absoluto.
Y ahora diré algo con respecto a la lección espiritual. Noé
envió el cuervo y éste no regresó. ¿Por qué? El cuervo come
carroña y había mucha carne de animales muertos flotando
sobre la superficie del agua. Podemos imaginarlo poniéndose
al día, al comer con voracidad. El cuervo, incidentalmente y
como veremos al estudiar ciertas reglas dietéticas en el libro
de Levítico, sería considerado por las reglas dietéticas del
futuro pueblo de Israel como una ave inmunda.
Y la paloma sería incluida, en el citado libro, en la lista de
aves limpias. En este punto recordamos que Noé había
introducido en el arca tanto animales limpios como inmundos.
En este incidente, al finalizar el Diluvio, observamos que la
paloma regresó con cierta información, ya que era una
paloma mensajera. Trajo evidencias de que la tierra seca
estaba apareciendo. La tercera vez que fue enviada, ya no
regresó y Noé supo que las aguas del juicio se habían
retirado.
He dicho en un programa anterior, que todas las grandes
verdades de la Biblia tienen su origen en el libro del Génesis.
En el Nuevo Testamento se nos enseña que el creyente tiene
dos naturalezas: la vieja y la nueva. Al respecto, el apóstol
Pablo declara, en su segunda carta a los Corintios 5:17,
"De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las
cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas."
Lo limpio y lo impuro se encuentran juntos. Si tú eres un
creyente, tú y yo, como tales, tenemos estas dos naturalezas.
Como lo expresa el Evangelio según Juan, en el capítulo 3:6,
nuestro Señor dijo;
"Lo que es nacido de la carne, carne es. Y lo que es nacido
del Espíritu, espíritu es."
Y el apóstol Pablo, en su carta a los Romanos, en el capítulo
7:18, dice lo siguiente:
"Porque yo se que en mí, es decir, en mi carne, no habita
nada bueno; porque el querer está presente en mí, pero el
hacer el bien, no."
El apóstol habló de una lucha entre estas dos naturalezas.
También hoy en día, hay una lucha entre la naturaleza nueva
y la vieja que coexisten en la persona del creyente.
El cuervo salió hacia un mundo juzgado y se encontró con un
verdadero banquete de animales muertos, porque eran su
medio de vida. Por eso, incansablemente iba y venía.
Permíteme decirte que constituye una figura de la vieja
naturaleza, que es como el cuervo. Esta naturaleza ama las
cosas del mundo, es decir, de este sistema o sociedad
alejados de Dios, y los valores que éstos promueven,
deleitándose con ellos. Esto no provee una excusa para el
cristiano, que no debe vivir controlado por esa naturaleza
vieja.
La paloma salió, también, hacia un mundo juzgado. En
contraste con el cuervo, ella no encontró descanso,
satisfacción o un motivo para quedarse y regresó al arca. La
paloma representa al cristiano en el mundo. Se ha dicho que
la cuestión de lo que está bien y lo que está mal, es relativa.
Esta es una manera en que el ser humano expresa su
desacuerdo con los valores divinos, con lo que Dios dice que
no está bien. La Biblia es categórica. Lo que Dios dice que
está mal, está mal. En la primera carta del apóstol Juan,
capitulo 2:15, se le dice al creyente: "No améis al mundo ni
las cosas que están en el mundo. . ." Tú y yo estamos
viviendo actualmente en un mundo juzgado. Estamos en el
mundo, pero en un sentido espiritual, no pertenecemos a él.
El cristiano puede utilizar ese sistema, pero sin abusar de él y
sin quedar afectivamente sujeto a él. Y tenemos que intentar
rescatar a los que están perdidos, proclamándoles la Palabra
de Dios. En el evangelio según Marcos ha quedado registrado
este pedido del Señor: "id por todo el mundo y predicad el
Evangelio a toda criatura". Es importante que nos ocupemos
diligentemente en esa tarea difundiendo esa Palabra de Dios.
Aquella paloma se dio reconoció en qué clase de mundo se
encontraba, y no halló en él descanso. Sólo encontró
descanso en el arca y el arca, nos muestra y explica la
persona de Jesucristo.
Permíteme hacerte una pregunta personal. ¿A cuál de los dos
pájaros te pareces? ¿Eres como el cuervo o como la paloma?
Si realmente eres un hijo de Dios, un creyente, tienes ambas
naturalezas. ¿Por cuál de ellas estás controlado? ¿Amas a
Dios, o no?
Proseguimos leyendo el versículo 13:
"Y aconteció que en el año seiscientos uno de Noé, en el mes
primero, en el día primero del mes, se secaron las aguas
sobre la tierra. Entonces Noé quitó la cubierta del arca y
miró, y he aquí, estaba seca la superficie de la tierra."
El transcurso del tiempo llega aquí a 261 días, llegando a un
total de 371 días para el Diluvio o sea, algo más de un año.
Esto se ajusta a las declaraciones de las Sagradas Escrituras
en que el Diluvio fue universal, abarcando toda la tierra y no
solamente una zona en particular, como la de los ríos Tigres y
Éufrates.
Voy a transcribir unas palabras del Dr. J. E. Shelley, en las
cuales adopta la posición de que el Diluvio fue universal:
"El ejemplo más notable fue el de los mamuts. Estos elefantes
fueron descubiertos enterrados en la ciénaga congelada de la
Tundra, en Siberia, a lo largo del Continente Asiático y en el
norte de Alaska y Canadá. Se encontraban en manadas, en
terrenos altos, no atascados en zonas pantanosas, y en
cantidades aproximadas de centenares de miles."
El Dr. Shelley continúa diciendo que estos elefantes fueron
examinados, llegándose a la conclusión de que habían muerto
ahogados. Si simplemente hubiesen quedado atascados en el
lodo, hubieran muerto de hambre. Sigue diciendo el
mencionado científico:
"Cuanto más hacia el norte vaya uno, se encontrarán en
mayor cantidad. Hasta que el suelo de las islas del Mar Blanco
dentro del Círculo Polar Ártico consiste principalmente en sus
huesos mezclados con los del tigre de diente de sable, del
alce gigante, del oso de las cavernas, del buey almizclado y
con troncos y árboles arraigados en la tierra. Actualmente no
hay árboles en esas regiones encontrándose los más cercanos
a cientos, caso miles de kilómetros de distancia... Los
mamuts no podían comer la vegetación poco a mal
desarrollada que hoy en día crece en esa región durante sólo
tres meses al año y de la cual, varios kilómetros de metros
cuadrados no podrían haber alimentado a uno de ellos por un
mes. El alimento hallado en sus estómagos consistió en pino,
ramas de espino, etc. Aquellos mamuts fueron enterrados
vivos en cieno cuando éste te encontraba blando. Tanto ellos
como el cieno se congelaron de repente y nunca fueron
descongelados, porque no muestran signos de
descomposición. El marfil de mamut se ha estado vendiendo
en el puerto de Londres por más de mil años. El Museo de
Historia Natural compró una cabeza de mamut y sus colmillos
de la tienda de marfil del citado puerto. La cabeza se
encontraba fresca y cubierta con la piel original. Además, se
sabe que ciertos exploradores se salvaron comiendo la carne
de estos animales, que había permanecido congelada durante
4.600.000 años.
Aparte los libros que hemos recomendado en nuestro
programa anterior, he creído oportuno añadir esta cita de un
científico, como una evidencia más del carácter universal del
Diluvio. Y el relato continúa con la salida del arca, en los
versículos 18 y 19:
"Salió, pues, Noé, y con él sus hijos y su mujer y las mujeres
de sus hijos. Y todas las bestias, todos los reptiles, todas las
aves y todo lo que se mueve sobre la tierra, salieron del arca
según sus familias."
Entramos ahora en otra sección de este capítulo en la que se
nos relata como
Noé edifica un altar y ofrece un sacrificio
Dios se disponía a hacer un pacto con Noé. Hablaremos de él
y de este nuevo principio cuando lleguemos al próximo
capítulo. Se trataba de un pacto muy importante. Y si Dios lo
hizo con Noé, lo hizo también con la familia humana que
habita actualmente en la tierra. Dice el versículo 20:
"Y edificó Noé un altar al Señor, y tomó de todo animal limpio
y de toda ave limpia, y ofreció holocaustos en el altar."
Aquí vemos que lo primero que hizo Noé al salir del arca fue
edificar un altar al Señor y ofrecerle un sacrificio. Este nos
habla de la persona de Jesucristo y fue ofrecido y aceptado
ante la presencia de Dios, como una alabanza a Dios y en
reconocimiento por lo que El es. Esta actitud hizo que, en
aquel momento especial, Dios estuviese satisfecho con Noé.
Leamos ahora el versículo 21:
"Y el Señor percibió el aroma agradable, y dijo el Señor para
sí: Nunca más volveré a maldecir la tierra por causa del
hombre, porque la intención del corazón del hombre es mala
desde su juventud; nunca más volveré a destruir todo ser
viviente como lo he hecho."
Estimado oyente, puedes tomar nota de esta afirmación, que
es verdad. ¿Qué dirías de ti mismo? Y, con respecto al ser
humano de nuestro tiempo, ¿no es cierto que su imaginación
y pensamientos son malos, incluso desde una etapa temprana
de la vida? Y no vemos que esa tendencia mejore. Se da la
circunstancia de que aquella declaración Bíblica, hecha hace
tanto tiempo, resulta ser exacta y dramáticamente real.
Podemos recapitular y recordar ciertas enseñanzas y hechos
protagonizados por el ser humano antes del Diluvio: 1) Hubo
una rebelión contra Dios, que fue evidente y notoria; 2) La
revelación de Dios fue rechazada por el hombre. El testimonio
público de Noé no alcanzó los corazones de los seres
humanos; 3) Los hombres se negaron a arrepentirse y no
hubo, en consecuencia, un retorno a Dios y 4), Los seres
humanos rechazaron el refugio que Dios había provisto y,
como resultado, la prolongada predicación de Noé no pudo
convertir a nadie.
Volviendo a la última escena de nuestro relato, diremos que
cuando Noé desembarca del arca, se encontraba en una
posición única, que era la de ser, como Adán, la cabeza de la
raza humana. Se ha dicho que estamos todos relacionados,
emparentados con Adán. Pero sería más preciso decir que
tenemos un parentesco más cercano que aquel. Porque
nosotros estamos, en cierto sentido, relacionados con Noé. El
es nuestro padre, nuestro antepasado. Leamos, para terminar
nuestro programa de hoy, las últimas palabras de este
capítulo 8, en el versículo 22:
"Mientras la tierra permanezca, la siembra y la siega, el frío y
el calor, el verano y el invierno, el día y la noche, nunca
cesarán."
Sería deseable que al meditar en esta solemne declaración, y
al observar la gracia de Dios permitiendo al hombre cultivar la
tierra, obteniendo su fruto para poder vivir, la llegada de las
estaciones con sus cambios climáticos y la sucesión incesante
de los días y las noches, podamos percibir el amor y la
fidelidad de Dios, y que El está tratando de decirnos algo.
Porque, a pesar de que los seres humanos siguen
exteriorizando entre sí su maldad, agresividad y egoísmo,
destruyendo la belleza y armonía de la creación de Dios, El
continúa invitando a todos, y a ti también, apreciado oyente,
a iniciar una relación personal. Él quiere ser tu Salvador, tu
liberador.

Las Aguas del Diluvio se Secan (Génesis 8:1-22)

“Y se acordó Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en
el arca; e hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas. Y se cerraron las
fuentes del abismo y las cataratas de los cielos; y la lluvia de los cielos fue detenida. Y las aguas
decrecían gradualmente de sobre la tierra; y se retiraron las aguas al cabo de ciento cincuenta
días. Y reposó el arca en el mes séptimo, a los diecisiete días del mes, sobre los montes de
Ararat. Y las aguas fueron decreciendo hasta el mes décimo; en el décimo, al primero del mes,
se descubrieron las cimas de los montes. Sucedió que al cabo de cuarenta días abrió Noé la
ventana del arca que había hecho, y envió un cuervo, el cual salió, y estuvo yendo y volviendo
hasta que las aguas se secaron sobre la tierra. Envió también de sí una paloma, para ver si las
aguas se habían retirado de sobre la faz de la tierra. Y no halló la paloma donde sentar la
planta de su pie, y volvió a él al arca, porque las aguas estaban aún sobre la faz de toda la
tierra. Entonces él extendió su mano, y tomándola, la hizo entrar consigo en el arca. Esperó
aún otros siete días, y volvió a enviar la paloma fuera del arca. Y la paloma volvió a él a la hora
de la tarde; y he aquí que traía una hoja de olivo en el pico; y entendió Noé que las aguas se
habían retirado de sobre la tierra. Y esperó aún otros siete días, y envió la paloma, la cual no
volvió ya más a él. Y sucedió que en el año seiscientos uno de Noé, en el mes primero, el día
primero del mes, las aguas se secaron sobre la tierra; y quitó Noé la cubierta del arca, y miró, y
he aquí que la faz de la tierra estaba seca. Y en el mes segundo, a los veintisiete días del mes,
se secó la tierra”.

Génesis 8:1-14

INTRODUCCIÓN

El diluvio universal ha pasado, la humanidad tiene hoy una nueva oportunidad para
hacer mejor las cosas, un nuevo comienzo dado por Dios para corregir sus errores y tener un
mejor futuro y esto será una realidad a través de la descendencia de Noé, por medio de sus
tres hijos, Sem, Cam y Jafet. Después de meses las aguas bajan y se hace posible que Noé, su
familia y los animales puedan salir del arca y disfrutar del nuevo mundo que Dios les otorga,
solo que esta vez, el mundo ha cambiado su clima y geografía debido al diluvio universal. En
esta oportunidad veremos la paciencia de Noé al esperar que las aguas del diluvio bajen hasta
el punto de poder salir del arca.
¿SE ACORDÓ DIOS DE NOÉ?

“Y se acordó Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en
el arca…”

Génesis 8:1

El diluvio había terminado, y después de todos estos días el capitulo 8 comienza


diciendo que Dios se acordó de Noé y de los que estaban con él en el arca: Y se acordó Dios de
Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en el arca. Este versículo
ha sido muy criticado por aquellos que buscan encontrar errores en la Biblia o desmentir el
carácter divino de nuestro Dios. Estas personas critican a Dios porque el texto dice: Y se acordó
Dios de Noé. Ahora, ¿será que a Dios realmente se le olvido que Noé se encontraba en el arca?
¿Fue algo que tomo a Dios de improviso al recordar que se le había olvidado Noé y los que
estaban con él en el arca? Bueno, la verdad es que no. Dios en su eterna voluntad e ilimitada
sabiduría no se le escapa ningún detalle que pasa en el universo que Él creo, sin embargo, para
que el hombre sea capaz de comprender las acciones y pensamientos de Dios, en ocasiones se
usan antropomorfismos, que es un recurso literario que le atribuye a Dios cualidades humanas
para que la mente humana sea capaz de comprender de una forma aproximada las acciones y
sentimientos de Dios. En este sentido, no es que ha Dios se le haya olvidado, sino que el
objetivo del autor era recalcar que ha Dios jamás se le olvidan sus escogidos y que a su
tiempo hará justicia a favor de ellos, por ello el texto dice que Dios se acordó de Noé. Por
tanto, Dios tiene control sobre todas las cosas, en su sabiduría ha planeado todo lo que pasa y
aun las cosas que no ocurren es porque así lo ha determinado en su soberana voluntad y por
ello Daniel decía: “Y Daniel habló y dijo: Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos,
porque suyos son el poder y la sabiduría. Él muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone
reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos. El revela lo profundo y lo
escondido; conoce lo que está en tinieblas, y con él mora la luz”, (Daniel 2:20-22). Y nuestro
Señor Jesucristo dijo lo siguiente: “¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos? Con todo, ni
uno de ellos está olvidado delante de Dios”, (Lucas 12:6). Aun los pajarillos no se olvida Dios,
pajarillos que a ojos de los seres humanos tienen un precio muy bajo por considerarse aves de
poco valor, pero para Dios no es así porque toda su creación tiene importancia y jamás se
olvidara de sus escogidos.

LAS AGUAS COMIENZAN A BAJAR

“… e hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas. Y se cerraron las
fuentes del abismo y las cataratas de los cielos; y la lluvia de los cielos fue detenida. Y las aguas
decrecían gradualmente de sobre la tierra; y se retiraron las aguas al cabo de ciento cincuenta
días. Y reposó el arca en el mes séptimo, a los diecisiete días del mes, sobre los montes de
Ararat. Y las aguas fueron decreciendo hasta el mes décimo; en el décimo, al primero del mes,
se descubrieron las cimas de los montes”.

Génesis 8:1-5

Monte Ararat donde posó el arca

En estos versículos se nos explica como las aguas fueron disminuyendo hasta que el arca
toco tierra firme. No olvidemos que las aguas del diluvio cubriendo toda la tierra duraron 150
días: “Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento cincuenta días”, (Génesis 7:24). Se nos
dice que primeramente Dios hizo soplar un viento sobre la tierra y esto hizo bajar las
aguas, esto con el propósito de evaporar el agua y comenzaran a concentrarse en las nubes,
desapareciendo aquella capa de vapor que rodeaba al planeta y le daba su protección contra
los rayos ultravioleta del sol y provocaba una presión atmosférica inferior a la que hoy
conocemos: e hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas. Además de
esto, cerró las fuentes de aguas, las subterráneas y las que estaban en el cielo, aparte de que
detuvo la lluvia: Y se cerraron las fuentes del abismo y las cataratas de los cielos; y la lluvia de
los cielos fue detenida. Esto provoco que las aguas comenzaran a disminuir progresivamente
en un total de 150 días: Y las aguas decrecían gradualmente de sobre la tierra; y se retiraron
las aguas al cabo de ciento cincuenta días. Podemos ver como los elementos de la naturaleza
obedecen a Dios, el usa el viento, el calor, las lluvias y cualquier otro elemento de la naturaleza
a su voluntad: “El que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como una
cortina, Que establece sus aposentos entre las aguas, el que pone las nubes por su carroza, el
que anda sobre las alas del viento; el que hace a los vientos sus mensajeros, y a las flamas de
fuego sus ministros”, (Salmo 104:2-4).

El arca encalla

Curiosamente, los mismos 150 días que la tierra paso cubierta de las aguas del
diluvio, fueron las que tardaron en decrecer, de tal forma que el arca paso 300 días, pero no
fue hasta los 17 días del mes séptimo que el arca reposo sobre el monte Ararat: Y reposó el
arca en el mes séptimo, a los diecisiete días del mes, sobre los montes de Ararat. Es
decir, aproximadamente en el quinto mes las aguas comenzaron a bajar, pero no fue hasta
el séptimo que el arca reposo en un monte, pero esto no significa que los pasajeros del arca
bajaron, ya que las aguas aún no habían descendido totalmente, sino que fue hasta el
décimo mes que esto pasó: Y las aguas fueron decreciendo hasta el mes décimo; en el décimo,
al primero del mes, se descubrieron las cimas de los montes. En total, fueron 10 meses, 300
días, que el arca paso flotando desde que inicio el diluvio y se inundó toda la tierra, encalló
en tierra, hasta que descendieron las aguas. Podemos observar como el autor le da un toque
de autenticad histórica al hecho al detallar fechas, cantidad de días y lugar geográfico donde el
arca encalló. El monte Ararat es donde la Biblia dice que el arca toco tierra, actualmente está
ubicado en Turquía y es el pico mas alto del lugar con 5137 metros de altura sobre el nivel del
mar. Ahora bien, durante mucho tiempo algunos arqueólogos han intentado buscar los restos
de esta arca, pero no fue hasta que llhan Durupinar, un piloto militar turco, en 1959 vio desde
el cielo una supuesta huella fósil que llego a relacionar con el arca por su forma y tamaño
original. Este sitio es una gran estructura ubicada en el Monte Tendürek al este de Turquía,
tres kilómetros al norte de la frontera iraní y a 29 kilómetros al sur de la cumbre del Monte
Ararat, a una altura de entre 1966 y 2004 metros sobre el nivel del mar. Algunos opinan que
dicho fósil coincide con el tamaño del arca que Dios le ordeno a Noé construir.

Sitio Arqueológico Duripinar donde se cree que reposo el arca

NOÉ ESPERA PACIENTEMENTE A QUE LAS AGUAS DEL DILUVIO SE SEQUEN

“Sucedió que al cabo de cuarenta días abrió Noé la ventana del arca que había hecho, y envió
un cuervo, el cual salió, y estuvo yendo y volviendo hasta que las aguas se secaron sobre la
tierra. Envió también de sí una paloma, para ver si las aguas se habían retirado de sobre la faz
de la tierra. Y no halló la paloma donde sentar la planta de su pie, y volvió a él al arca, porque
las aguas estaban aún sobre la faz de toda la tierra. Entonces él extendió su mano, y
tomándola, la hizo entrar consigo en el arca. Esperó aún otros siete días, y volvió a enviar la
paloma fuera del arca. Y la paloma volvió a él a la hora de la tarde; y he aquí que traía una
hoja de olivo en el pico; y entendió Noé que las aguas se habían retirado de sobre la tierra. Y
esperó aún otros siete días, y envió la paloma, la cual no volvió ya más a él. Y sucedió que en el
año seiscientos uno de Noé, en el mes primero, el día primero del mes, las aguas se secaron
sobre la tierra; y quitó Noé la cubierta del arca, y miró, y he aquí que la faz de la tierra estaba
seca. Y en el mes segundo, a los veintisiete días del mes, se secó la tierra”.

Génesis 8:1-14

Hasta el momento han pasado 300 días desde que el diluvio inicio e inundo toda la
tierra, sin embargo, el nivel del agua ha comenzado a descender hasta el punto de que el arca
encalló en el monte Ararat. Cuarenta días después de esto, Noé decide abrir la ventana del
arca y enviar un cuervo a recorrer la tierra: Sucedió que al cabo de cuarenta días abrió Noé la
ventana del arca que había hecho, y envió un cuervo, el cual salió, y estuvo yendo y volviendo
hasta que las aguas se secaron sobre la tierra. Muchos opinan que debido que el cuervo es un
animal carroñero, este se detenía a comer de los cadáveres que posiblemente flotaban en el
agua, aunque para este tiempo casi había pasado un año, sin embargo, durante este tiempo
que el cuervo salía y regresaba al arca, las aguas se secaron, pero al parecer no le daba a Noé
ninguna pista que le sugiriera que el momento de salir había llegado. Luego intento con una
paloma a la cual le paso lo mismo: Envió también de sí una paloma, para ver si las aguas se
habían retirado de sobre la faz de la tierra. Y no halló la paloma donde sentar la planta de su
pie, y volvió a él al arca, porque las aguas estaban aún sobre la faz de toda la tierra. Entonces
él extendió su mano, y tomándola, la hizo entrar consigo en el arca. La paloma no encontró un
lugar seguro donde posar y por ello regresaba al arca, por ello, después de esto, espero otros 7
días más para volver enviar a la paloma la cual esta vez regreso con una hoja de olivo en su
pico lo cual era una señal que las aguas estaban descendiendo y ya existía vegetación y tierra
seca: Esperó aún otros siete días, y volvió a enviar la paloma fuera del arca. Y la paloma volvió
a él a la hora de la tarde; y he aquí que traía una hoja de olivo en el pico; y entendió Noé que
las aguas se habían retirado de sobre la tierra. Sin embargo, Noé espero otros 7 días antes de
salir del arca, y al cabo de estos volvió enviar a la paloma la cual no regreso y fue allí donde
entendió que era hora de regresar: Y esperó aún otros siete días, y envió la paloma, la cual no
volvió ya más a él. Si hay algo que podemos aprender de Noé es la gran paciencia que tuvo al
esperar el momento adecuado para salir del arca. Noé al ver que la paloma ya no regreso
entendió que el momento de salir había llegado, por ello en el primer día del primer mes del
año 601 de su edad Noé quito la cubierta del arca pero no fue hasta el segundo mes, a sus 27
días que supo que el momento de salir había llegado al ver la tierra totalmente seca: Y sucedió
que en el año seiscientos uno de Noé, en el mes primero, el día primero del mes, las aguas se
secaron sobre la tierra; y quitó Noé la cubierta del arca, y miró, y he aquí que la faz de la tierra
estaba seca. Y en el mes segundo, a los veintisiete días del mes, se secó la tierra. Si contamos
los días que Noé paso en el arca, desde que entro por primera vez hasta que salió de ella,
veremos que paso un total de 370 días. Noé entro al arca 7 días antes que comenzara a llover,
y se nos dice en el año 600 de la vida de Noé, a los 17 días del mes segundo, comenzó a
llover: “Entraron con Noé por parejas, el macho y su hembra, tal como Dios se lo había
mandado. Al cabo de los siete días, las aguas del diluvio comenzaron a caer sobre la tierra.
Cuando Noé tenía seiscientos años, precisamente en el día diecisiete del mes segundo, se
reventaron las fuentes del mar profundo y se abrieron las compuertas del cielo”, (Génesis 7:9-
11). Si consideramos la cuenta desde el 17 del segundo mes del año 600 de Noé hasta el
hasta el 17 del segundo mes del año 601 de la vida de Noé tendríamos 360 días por año, esto
considerando que tomaremos de referencia el calendario lunar de los judíos y no el
gregoriano que usamos los occidentales de 365 días en el año. Luego, tenemos que Noé salió
del arca hasta el día 27 del segundo mes del año 601 de la vida de Noé, y aquí tendríamos 10
días mas que incluir en la suma. Por tanto, Noé paso no menos de 370 días en el arca. Nos
podemos imaginar la alegría y emoción de Noé al ver la tierra seca y lista para volver a ser
habitada después de 370 días, su paciencia y fidelidad había sido recompensada.

1.

Se acordó Dios de Noé.

Este versículo no implica que Dios se hubiera olvidado de Noé durante un tiempo. Es una
expresión que indica la solicitud y la gracia divinas. Una conmovedora indicación de la ternura
de Dios hacia sus criaturas se halla en la declaración de que Dios también se acordó, junto con
Noé, de los demás seres vivientes. Aquel que proclamó que aunque cinco pajarillos "se
venden""por dos cuartos"," "con todo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios" " (Luc.
12: 6, 7; cf. Mat. 10: 29-31; 6: 26), recordará a sus hijos fieles que valen más "que muchos
pajarillos".

4.

Ararat.

Todos los expositores bíblicos están de acuerdo en que se trata de la región montañosa de
Armenia, aunque no se sabe con exactitud qué parte se indica de la cordillera del Ararat. El
lugar de la ubicación tradicional, el moderno monte Ararat, tiene dos cumbres: una de 5.165 m
y la otra de 3.746 m. Los persas llaman Koh-i-nuha a estas dos cumbres gemelas, lo que
significa "la montaña de Noé". Este era un lugar ideal para que reposara el arca mientras
bajaban las aguas, y desde el cual los sobrevivientes del diluvio podían esparcirse por todo el
mundo (ver com. de cap. 7: 24).

5.

Las aguas fueron decreciendo.


Las aguas disminuyeron gradualmente durante dos meses y medio después que el arca
descansó sobre las montañas del Ararat.

7.

Envió un cuervo.

Cuarenta días después de la aparición de las cumbres de las montañas, Noé estuvo ansioso por
conocer hasta dónde se habían secado las aguas y si podía abandonar sin peligro el refugio del
arca. Como ya se habían retirado las aguas de las partes más altas, el arca estaba a salvo de las
tempestades. Desde una posición tal en la montaña era difícil determinar hasta dónde se
habían retirado las aguas en los valles más bajos. Por lo tanto, Noé envió un cuervo para saber,
por el comportamiento del ave, cuál era la condición de la tierra. No pudiendo encontrar un
lugar donde descansar, el cuervo estuvo volando por encima de las aguas y volviendo de
cuando en cuando al arca (PP 95).

8.

Una paloma.

Aunque no se dice cuánto tiempo esperó Noé antes de hacer una segunda prueba, la
expresión "esperó aún otros siete días" " (vers. 10) indica que el primer período de espera
también había sido de la misma duración. Una semana más tarde, la paloma se mantuvo
alejada todo el día, pero volvió por la tarde con una hoja de olivo, indudablemente de un árbol
que había sobrevivido al diluvio. A la frase "traía una hoja de olivo en el pico" " (vers. 11), se
añade en hebreo la palabra "arrancada", lo que indica claramente que la hoja no había sido
encontrada flotando sobre la superficie de las aguas. Noé reconoció en la hoja de olivo una
evidencia de que la tierra debía estar casi seca y que pronto podría salir del arca. Una semana
más tarde, la paloma no volvió, lo que demostraba que la condición de la tierra permitía salir
del arca. ¡Cuán gozoso debe haberse sentido Noé!

13.

La cubierta del arca.


Se indica un período adicional de espera, después del cual Noé pensó que había llegado el
momento de investigar por sí mismo. Puesto que podía verse poco por las aberturas enrejadas
ubicadas debajo del techo del arca, quitó una parte del mismo. La palabra "cubierta", mikseh ,
se usa en el AT para designar el techo del tabernáculo (Exo. 26: 14), y también lo que cubría los
muebles del santuario mientras éste era transportado (Núm. 4: 10-12). Puesto que estas
coberturas eran de pieles, es posible que la cubierta del arca lo hubiera sido también (ver com.
de cap. 6: 16).

14.

En el mes segundo.

A Noé le pareció que el terreno estaba suficientemente seco. Sin embargo, como Dios había
cerrado la puerta del arca, Noé esperó la instrucción de Dios en cuanto al momento de salir de
ella. En total esperó 57 días más, antes de que las aguas se hubieran escurrido del todo y Dios
pudiera dar el permiso deseado.

Si suponemos que siempre se trató de meses de 30 días (ver com. de cap. 7: 24), el cuaderno
de bitácora del arca durante el diluvio habría tenido la siguiente descripción:

Mes Día Año

Noé entra en el arca. Gén. 7: 4, 7, 10........ 2 10 600

Comienzo del diluvio. 7: 11......................... 2 17 600

Llueve y prevalecen las aguas (primeros 40 días

del diluvio). 7: 4, 12, 17............................... 3 27 600


"Prevalecieron las aguas" (110 días adicionales).

7:24............................................................... 7 17 600

El arca descansa sobre las montañas de Ararat.

8: 4................................................................ 7 17 600

Se ven las montañas. 8: 5.......................... 10 1 600

Se envía el cuervo (40 días después). 8: 6....... 11 11 600

Se envía la paloma

por primera vez. 8: 8; PP 95............................. 11 18 600

Se envía la paloma por segunda vez. 8: 10.. 11 25 600

Se envía la paloma por tercera vez. 8: 12...... 12 2 600

Se quita la cubierta del arca;

se secan las aguas. 8: 13................................ 1 1 601

Noé sale del arca. 8: 14-16............................. 2 27 601


Pasaron exactamente cinco meses desde el comienzo del diluvio hasta que el arca reposó
sobre las montañas de Ararat (cap. 7: 11; 8: 4). Este período también se presenta como 150
días (cap. 7: 24), lo que indica que los cinco meses tenían 30 días cada uno. Sin embargo, no es
seguro si el año del tiempo de Noé era lunar o solar o si comenzaba en la primavera o en el
otoño.

El arca constituye una prueba de la bondad de Dios y de la fe obediente de Noé. El arca fue un
refugio en tiempo de peligro, un hogar para los que no lo tenían y un templo donde la piadosa
familia de Noé rendía culto a Dios. Los llevó a salvo desde el mundo antiguo hasta el nuevo, de
un ambiente de vicio y pecado a una tierra purificada. El arca fue el lugar destinado por Dios
para la salvación; fuera de ella no había seguridad. Así como fue en los días de Noé, será
cuando el mundo llegue a una terminación súbita con la venida del Hijo del hombre (Mat. 24:
37). Los que desean ser salvados deben valerse del recurso que Dios ha provisto para su
salvación.

16.

Sal del arca.

Noé había aprendido a confiar en Dios y a esperar pacientemente, como resultado de sus 120
años de predicación y construcción del arca. Ese largo período de activa labor fue seguido por
más de un año dentro del arca. Durante las primeras semanas y los primeros meses Noé y su
familia habían experimentado lluvia incesante, furiosas tempestades y tremendos cataclismos
de la corteza terrestre, todo lo cual amenazaba con destruir su frágil embarcación.
Posteriormente, cuando el arca reposó sobre las montañas de Ararat, comenzó un tedioso
lapso de espera que duró más de siete meses. Con cuánta frecuencia podría haber sentido Noé
que Dios había olvidado la solitaria arca y a sus ocupantes en aquella cima montañosa. ¡Felices
virtudes gemelas, la fe y la paciencia! Con qué gozo anhelante debe haber escuchado Noé una
vez más la voz de Dios que le ordenaba que saliera.

17.

Fructifiquen y multiplíquense.

Esta declaración ha sido considerada por algunos comentadores como un indicio de que Dios
había limitado la función reproductora de los animales durante el año que pasaron en los
apretujados recintos del arca. Ahora se repite la bendición dada originalmente en la creación
para que los animales se multiplicaran y llenaran la tierra (cap. 1: 22).

18.

Salió Noé.

Noé y su familia salieron cuando un ángel descendió del cielo y abrió la puerta de par en par, la
misma puerta que había cerrado un año antes. Los animales siguieron el ejemplo de Noé,
saliendo del arca en orden, cada uno según su propia especie. Este instinto de asociarse con
otros miembros de su propia especie generalmente es característica del mundo animal hasta el
día de hoy.

20.

Edificó Noé un altar.

Lo primero que hizo Noé después de salir del arca fue un acto de culto. Los sacrificios ofrecidos
por Noé eran no sólo una expresión de gratitud por haber sido preservado, sino también una
nueva muestra de su fe en el Salvador simbolizado en cada sacrificio de animales. En la
ofrenda de "todo animal limpio y toda ave limpia", Noé puso de manifiesto tanto gratitud
como generosidad. Aunque este pasaje es el primero de las Escrituras en que se menciona la
construcción de un altar, no se debiera pensar que los altares no se usaban antes del diluvio.
La palabra "holocausto" ' oloth , no es la misma que se usa para describir el sacrificio de Abel.
Se deriva de un verbo que significa "elevarse" y no sugiere la elevación de la ofrenda sobre el
altar, sino la ascensión del humo del holocausto hacia el cielo (ver Juec. 13: 20; 20: 40; Jer. 48:
15; Amós 4: 10).

21.

Percibió Jehová olor grato.


La satisfacción de Dios por la conducta de Noé y la forma en que aceptó la ofrenda de Noé, se
presentan en un lenguaje muy humano. La respuesta divina al ferviente culto de Noé fue la
decisión de que la tierra nunca sería otra vez destruida por un diluvio. Esta promesa no fue
comunicada a Noé sino un tiempo después (ver cap. 9: 8-17). Las palabras "no volveré más a
maldecir la tierra" no quitaron la maldición del cap. 3: 17. Simplemente se refieren a que una
catástrofe universal, tal como el diluvio, no sobrevendría otra vez a la humanidad. Esto no
incluye inundaciones locales.

El intento del corazón del hombre.

Algunos comentadores han visto una contradicción entre este versículo y el pasaje del cap. 6:
5-7. Dios había decretado el diluvio porque "todo designio de los pensamientos del corazón de
ellos era de continuo solamente el mal", y aquí, por la misma razón, promete que nunca más
mandaría otro diluvio. Debe ser que en el primer caso "pensamientos" se refiere a una
modalidad intencional de pensamiento pervertido que se traducía en acción (cap. 6: 5), y en
cambio aquí se refiere a las tendencias inherentes del hombre.

22.

Mientras la tierra permanezca.

Las ocupaciones comunes del hombre, propias de las estaciones, habían sido completa y
universalmente interrumpidas por el diluvio. Ahora Dios le aseguró a Noé no sólo que no
habría nunca más otro diluvio sino que tampoco ocurriría ninguna otra interrupción semejante
del ciclo de las estaciones. Las estaciones habían sido ordenadas en la creación (Gén. 1: 14) y
por lo tanto deberían continuar.

El relato más notable del diluvio, fuera de la Biblia, aparece en la antigua epopeya babilonia de
Gilgamés. Aunque la sección de la epopeya que trata del diluvio presenta similitudes notables
con el registro del Génesis, las diferencias entre los dos relatos constituyen una evidencia
convincente de la inspiración y exactitud del registro bíblico. El politeísmo y otras ideas
religiosas paganas le dan a la epopeya de Gilgamés un sabor claramente pagano. Aunque
relatos similares del diluvio persisten hasta el día de hoy en todos los sectores de la
humanidad, es tan sólo natural que la narración babilonia sea más exacta que las demás
debido a la proximidad de Babilonia a las montañas del Ararat. Para mayor información acerca
de la epopeya de Gilgamés, véase la "Arqueología y el redescubrimiento de la historia antigua",
en las págs. 122, 123.
Génesis 8 – Un nuevo comienzo

GALERÍA

Posted on abril 13, 2016

Génesis 8:1-4 – «Y se acordó Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que
estaban con él en el arca; e hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las
aguas. (2) Y se cerraron las fuentes del abismo y las cataratas de los cielos; y la lluvia de los
cielos fue detenida. (3) Y las aguas decrecían gradualmente de sobre la tierra; y se retiraron
las aguas al cabo de ciento cincuenta días. (4) Y reposó el arca en el mes séptimo, a los
diecisiete días del mes, sobre los montes de Ararat»

«Y se acordó Dios de Noé…» – Se acordó en el sentido bíblico no es recordar en la mente o


refrescar la memoria. Más bien esta palabra en el texto significa misericordia, es decir un
cuidado amoroso de Dios sobre alguien e intervenir en su favor. Un ejemplo de esto es cuando
Sansón invocó a Dios y en Su amor, intervino en su favor (Jueces 16:28) o cuando Ana quería
ser escuchada mientras lloraba, orando (1ªSamuel 1:11) O cuando el ladrón en la cruz, dijo: Y
decía: ¡Oh Jesús, acuérdate de mí cuando vayas a tu reino! (Lucas 23:42) en Su amor, Yeshua
intervino en Su favor fue en este sentido que Dios se acordó de Noé.

Isaias 49:15 – «¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo
de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti. He aquí que en las palmas de las
manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros»

Dios siempre se acuerda de Su pueblo, Dios en este caso «se acordó» de Noé, y cumplio su
promesa de traer salvación.

«…e hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas» – En Génesis 1:2b
leemos que El Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. En este capitulo vemos como
aquí hizo que soplara un fuerte viento sobre la tierra, y las aguas comenzaron a bajar (8:1c).

Vemos el uso de los temas de la creación de los capítulos 1 y 2, cuando retrocede el agua,
aparece tierra seca y la vegetación crece. El Señor usa el viento para evaporar el agua, aunque
podría haber logrado el mismo resultado con sólo hablar: «Yo mando que se seque lo profundo
del mar, y ordeno que se sequen sus corrientes» (Isaías 44:27).
Durante una fuerte tormenta en el mar de Galilea, Yeshua reprendió a los vientos y las olas, y
se volvieron a completa calma. No pudieron reconocer quién era él; y los discípulos dijeron:
¿Qué clase de hombre es éste, que hasta los vientos y las olas le obedecen? (Mateo 8:23-27).

Una vez así, se detuvieron las dos fuentes de agua del Diluvio. Se cerraron las fuentes del mar
profundo y las compuertas del cielo, y dejó de llover (8:2). Esta es la primera vez que Dios
liberó a su pueblo a través del agua, y otra vez fue en el Mar Rojo (Éxodo Capitulo 14).

Una vez que se interrumpieron estas dos fuentes, poco a poco las aguas se fueron retirando de
la tierra (8:3a). La palabra hebrea para retirar es shub (o shuv), lo que significa volverse. Y
volvieron las aguas, tanto hacia abajo, como hacia arriba por medio de la evaporación (Salmo
104:6-9). El resultado fue: Al cabo de ciento cincuenta días las aguas habían disminuido (8:3b).
Obviamente el agua no dejó de existir, sino que simplemente volvió a su antigua posición en
los arroyos, ríos, lagos y océanos.

«…Y se cerraron las fuentes del abismo» – En relación a cuando las fuentes subterraneas se

abrieron está escrito “todas las fuentes». Sin


embargo, aqui no esta escrito que todas se cerraron porque permanecieron abiertas las que
eran necesarias para el mundo, como las aguas termales de Teberia [Tiberiades] y otras
similares.

Si la enseñanza oficial del judaísmo es correcta, el día en que el arca descansó sobre los
montes de Ararat, que se encuentran localizados en lo que hoy es Turquía, Allí se estacionó
por casi ocho meses antes de que Noé, su familia y los animales bajaran a tierra seca fue el 17
de Nisán, el mismo día cuando el Mesías Yeshúa fue resucitado de entre los muertos, tres días
y tres noches después de su entierro. Fue enterrado el 14 de Nisán y resucitado el 17 de Nisán.
Ubicación Montes Ararat donde reposo el arca despues del diluvio

Hay varios mitos en internet de que hallaron restos del arca de Noé en el monte Ararat, pero
no es algo que se halla comprobado.
Gén 8:5-7 – «Y las aguas fueron decreciendo hasta el mes décimo; en el décimo, al primero
del mes, se descubrieron las cimas de los montes. (6) Sucedió que al cabo de cuarenta días
abrió Noé la ventana del arca que había hecho, (7) y envió un cuervo, el cual salió, y estuvo
yendo y volviendo hasta que las aguas se secaron sobre la tierra»

Un poco después de Shavuot (pentecostés) se vieron las cimas de los montes. El midrash dice
que los dos montes que se vieron fueron Sinai y Tsión. En el monte de Sinai fue dada la Torá en
Shavuot después de la salida de Egipto, y en el monte Tsión fue dado el Espíritu del Santo en el
mismo día de Shavuot, cincuenta días después de la resurrección del Mesías Yeshúa.

«…y envió un cuervo, el cual salió, y estuvo yendo y volviendo hasta que las aguas se secaron
sobre la tierra» – Segun un midrash agadico, aunque el cuervo no cumplio la comisión que
Noé le encargo estaba destinado a otra misión durante la sequia que hubo en la epoca del
profeta Elias, como se declara: “Y los cuervos le traian pan y carne«

Génesis 8:8-12 – «(8) Envió también de sí una paloma, para ver si las aguas se habían
retirado de sobre la faz de la tierra. (9) Y no halló la paloma donde sentar la planta de su
pie, y volvió a él al arca, porque las aguas estaban aún sobre la faz de toda la tierra.
Entonces él extendió su mano, y tomándola, la hizo entrar consigo en el arca. (10) Esperó
aún otros siete días, y volvió a enviar la paloma fuera del arca. (11) Y la paloma volvió a él a
la hora de la tarde; y he aquí que traía una hoja de olivo en el pico; y entendió Noé que las
aguas se habían retirado de sobre la tierra. (12) Y esperó aún otros siete días, y envió la
paloma, la cual no volvió ya más a él»

Este verbo “envió” no significa eenviar en una misión como tal, sino una compresión más
exacta seria “despedir”. La envió lejos para que siguiera su propio camino, y con ello se daría
cuenta de que las aguas habían disminuido, pues si el palomo encontraba un lugar de

descanso no volvería a él.

Esta imagen de la paloma con la hoja de olivo, insinúa que es preferible un alimento amargo
como una hoja de olivo, pero que provenga directamente de Dios; y no dulce como la miel,
pero que dependa de la mano del hombre.

El unico que tenia una razon para esperar era Noé, ya que alimentar a los animales dependia
de el y el esperaba que la tierra se hubiese secado lo suficiente para dejar libres a los animales
y asi quitarse de encima la carga que ellos representaban para el. Sin embargo, en esta
segunda espera, los animales ya se habian percatado de que la tierra se habia secado un poco
(puesto que el palomo habia traido una prueba de ello) y por eso ellos tambien esperaban a
Noé a que volviera a enviar al palomo.

Cuando la paloma o palomo no volvio mas a Noé, en ese momento Noé interpreto que la tierra
estaba completamente seca y era tiempo de abandonar el arca.

Génesis 8:13-19 – «(13) Y sucedió que en el año seiscientos uno de Noé, en el mes primero, el
día primero del mes, las aguas se secaron sobre la tierra; y quitó Noé la cubierta del arca, y
miró, y he aquí que la faz de la tierra estaba seca. (14) Y en el mes segundo, a los veintisiete
días del mes, se secó la tierra. (15) Entonces habló Dios a Noé, diciendo: (16) Sal del arca
tú, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos contigo. (17) Todos los animales que
están contigo de toda carne, de aves y de bestias y de todo reptil que se arrastra sobre la
tierra, sacarás contigo; y vayan por la tierra, y fructifiquen y multiplíquense sobre la tierra
(18) Entonces salió Noé, y sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos con él.
(19) Todos los animales, y todo reptil y toda ave, todo lo que se mueve sobre la tierra según
sus especies, salieron del arca»

Es muy significativa la fecha en que las aguas se secaron de sobre la tierra, analicemos el
porque…

v.13 – «Y aconteció que en el año seiscientos uno de Noé, en el mes primero, el día primero

del mes, se secaron las aguas sobre la tierra…» – El


primer día del primer mes en tiempos de Noé equivale al 1 de Tishri en el calendario hebreo
actual. Ese es el día de la Fiesta de Trompetas, también conocido como Rosh Hashaná (lit.
Cabeza de Año). Es el año nuevo del calendario civil, que celebra la fecha del nacimiento del
hombre. Según la tradición judía, esa es la fecha en que Dios creó a Adán, y a partir de ese día
comienza el conteo de la historia de la humanidad.
El Diluvio fue un “borrón y cuenta nueva”. Fue la oportunidad para comenzar de nuevo.
Veremos en el próximo capítulo que la bendición y el mandato que Dios le da a Noé se
asemeja mucho al que le dio a Adán.

 SALIERON DEL ARCA

A pesar que las aguas ya habían bajado, Noé permaneció unas semanas más en el Arca. El
estaba esperando que Dios le dijera cuándo era apropiado. Si hubiera salido antes, tal vez
muchos animales hubieran muerto atrapados por el lodo que quedó por la inundación.

«Entonces habló Dios a Noé, diciendo: Sal del arca…» – Noé y todos sus acompañantes
estuvieron más de un año en el arca—exactamente un año y diez días.

Al bajar del Arca, lo primero que Noé hizo fue alabar a Dios y ofrecer un sacrificio.

Génesis 8:18-20 – «(18) Salió, pues, Noé, y con él sus hijos y su mujer y las mujeres de sus
hijos. (19) Y todas las bestias, todos los reptiles, todas las aves y todo lo que se mueve
sobre la tierra, salieron del arca según sus familias. (20) Y edificó Noé un altar al SEÑOR, y
tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocaustos en el altar»

La palabra para altar “mizbeaj” viene de la raíz “zavaj” que significa sacrificar. El altar es una
mesa donde se ofrece una comida al Eterno. El altar es un lugar de encuentro entre el hombre
y Elohim. Noé tenía que construir ese altar. Tenía que hacer un esfuerzo para poder mostrar al
Eterno su amor y sometimiento. Cada persona tiene la responsabilidad de edificar un altar al
Eterno, un lugar de encuentro íntimo, un sitio donde pueda relacionarse con el Padre, por

medio de un sacrificio costoso.

El holocausto consiste en quemar todo el animal. El animal que es sacrificado sobre el altar
representa al hombre que lo ofrece. De esta manera el sacrificio de holocausto constituye una
simbología de entrega total al Eterno. Toda mi vida es Suya. Todo lo que soy y todo lo que
tengo Le pertenece. Mi vida no significa nada para mí mismo. Lo único que me importa es
agradarte, Dios. Este es el mensaje de la ofrenda de ascensión cuando es ofrecido
correctamente. La palabra traducida como holocausto es la palabra hebrea “olá”, que viene de
la raíz “alá”, que significa “subir”. Así que una mejor traducción sería “ofrenda de ascen Sión”

Una vida entregada totalmente para cumplir los propósitos del Eterno es como un sacrificio
cuando sube como un olor fragante al Cielo
Noé ofrecio estos animales en ofrenda a Dios por su propia iniciativa, pues no esta escrito que
Dios le ordenase hacerlo. Si no fuera porque penso que la unica razon por la que Dios le habia
dicho anteriormente que metiera siete animales puros al Area era para que el al salir ofreciera
ofrendas, ¿de donde supo que habia que hacerlo, si Dios no se lo habia ordenado?

Algo que me llama la atención es que habla que tomo de todo animal limpio para ofrecerlo a
Dios, vemos que seria una ardua tarea, pero Noé estaba agradecido con Dios de haberle
escogido para salvación y para que el linaje de la promesa siguiera.

Esta ofrenda sincera de Noé tuvo un efecto positivo…

Génesis 8:21-22 – «Y el SEÑOR percibió el aroma agradable, y dijo el SEÑOR para sí: Nunca
más volveré a maldecir la tierra por causa del hombre, porque la intención del corazón del
hombre es mala desde su juventud; nunca más volveré a destruir todo ser viviente como lo
he hecho. (22) Mientras la tierra permanezca, la siembra y la siega, el frío y el calor, el
verano y el invierno, el día y la noche, nunca cesarán»

El aroma no vino de la carne quemada de un animal muerto. Nuestro Padre celestial no se


deleita en el derramamiento de la sangre y la quema de la carne de un ser inocente. Lo que
produce el aroma agradable es el corazón que está detrás de ese sacrificio. En este caso fue el
corazón de Noé. El estaba dispuesto a sacrificar estos animales preciosos para así representar
su propia devoción al Creador. Al mismo tiempo estaba profetizando acerca del sacrificio del
Cordero de Elohim que iba a venir más adelante para quitar su pecado y los pecados de todo el
mundo. Esto era agradable para el Eterno y por eso pronunció un juramento.

«…desde su juventud» – Ello indica que desde el momento en que el embrión se agita para
salir del vientre de su madre, se coloca él en la inclinación de Mal.

«Mientras la tierra permanezca… el frio y el calor, el verano y el invierno…» – Se

habla de estas seis estaciones del año dentro de la tierra


de Israel.

Puesto que el versiculo dice que a partir de ahora “no cesaran”, ello implica que antes si
habian cesado.

Veamos el cambio que sufrio la Tierra despues del diluvio y a lo que se refiere este versiculo:

1. La siembra – la mitad de Tishrí, Marjeshván y la mitad de Kislev (octubre – noviembre)


2. El invierno – la mitad de Kislev, Tevet y la mitad de Shvat (diciembre – enero)

3. El frío – la mitad de Shvat, Adar y la mitad de Nisán (febrero – marzo)

4. La siega – la mitad de Nisán, Iyar y la mitad de Siván (abril – mayo)

5. El verano – la mitad de Siván, el 4o mes y la mitad de Av (junio – julio)

6. El calor – la mitad de Av, Elul y la mitad de Tishrí (agosto – septiembre)

Jeremías 33:20 y 25 – “Así dice el Eterno: “Si pudierais romper mi pacto con el día y mi pacto
con la noche, de modo que el día y la noche no vinieran a su tiempo… Así dice el Eterno: “Si
no permanece mi pacto con el día y con la noche, y si no he establecido las leyes del cielo y
de la tierra”

A partir del diluvio todo el sistema ecológico de la tierra Cambió

A partir del diluvio todo el sistema ecológico de la tierra cambió. Algunos de los cambios son
los siguientes:

1. Los diferentes estratos geológicos fueron formados por la sedimentación en el fondo de las
aguas.

2. Los fósiles fueron hechos por la presión sobre los animales que quedaron enterrados vivos en
el lodo en el fondo de los valles. Muchos de esos valles luego fueron levantados hasta las alturas
y así se encuentran muchos fósiles en las Montañas.

3. El agua que estaba encima de la atmósfera desapareció lo cual produjo: Perdida del efecto
invernadero – la vegetación ya no era la misma.

4. Los rayos radioactivos del espacio alcanzan los cuerpos vivos y reducen su resistencia – los
hombres mueren más jóvenes.

5. Disminución de la presión atmosférica – una condición diferente de vida.

6. Cambio de lugar de la tierra – los polos geográficos se movieron, lo cual produjo las seis
estaciones mencionadas anteriormente.

«…el día y la noche” – Al repetir las palabras “nunca más volveré” estas palabras se convierten
en un juramento. Un juramento es parte de un pacto. Así que aquí se instituye un pacto con el
cielo y la tierra.

Finalmente Dios hizo un pacto con Noé diciendole que ya no destruiria mas a la tierra con
agua, y la tierra reposo del diluvio.
Antiguas civilizaciones antes del diluvio

En el proximo capitulo veremos la descendencia de Noé de el mandato que Dios le dio de


multiplicarse y fructificar asi como le dijo en el principio a Adan.

 Reposo:

El nombre de NOE en hebreo es Noaj, que significa: “el que nos trae reposo”.

Génesis 5:29 – «Y le puso por nombre Noé, diciendo: Este nos dará descanso de nuestra labor
y del trabajo de nuestras manos, por causa de la tierra que el SEÑOR ha maldecido»

Noé es una sombra del Mesías, quien nos dará reposo eterno.

Hebreos 4:9-11 – «Queda, por tanto, un reposo sagrado para el pueblo de Dios. (10) Pues el
que ha entrado a su reposo, él mismo ha reposado de sus obras, como Dios reposó de las
suyas. (11) Por tanto, esforcémonos por entrar en ese reposo, no sea que alguno caiga
siguiendo el mismo ejemplo de desobediencia»

En el próximo capítulo leeremos acerca del Pacto que Dios hizo con Noé y su descendencia,
nos adentraremos en los próximos capitulos tan interesantes del Génesis despues del diluvio…

COMENTARIO BÍBLICO

[Link]
 Inicio
Comentario de Génesis 8:1 – Análisis e
Interpretación de la Biblia
Dios se acordó de Noé y de todos los animales y todo el ganado que estaban
con él en el arca, e hizo soplar un viento sobre la tierra, y las aguas
disminuyeron.

II. DIOS Y LA HUMANIDAD, Gén 2:4-25; Gén 3:1-24; Gén 4:1-


26; Gén 5:1-32; Gén 6:1-22; Gén 7:1-24; Gén 8:1-22; Gén 9:1-
29; Gén 10:1-32; Gén 11:1-9

La segunda sección, algo más amplia que la primera,


presenta el desarrollo de la humanidad en su relación al
Creador. Desde el punto de vista del hombre, muestra como
éste progresa en diferentes áreas de civilización y como el
hombre continuamente se aleja de Dios. Los ejemplos
escogidos son suficientes y claros en demostrar la rebeldía y
pecaminosidad del hombre en todas las esferas de su vida.
Desde el punto de vista de Dios, se da testimonio de la fidelidad
y misericordia de Dios que constantemente interviene para
mantener su propósito original de comunión con el hombre. Al
aumentar el pecado, aumenta también la gracia de Dios (Rom
5:20).

Fuente: Comentario Biblico Mundo Hispano

6. LA HUMANIDAD DESPUÉS DEL DILUVIO, Gén 8:1-22; Gén


9:1-29; Gén 10:1-32; Gén 11:1-9

Esta unidad presenta la fidelidad de Dios para con su creación


humana y para con la naturaleza (el mundo). Aunque la creación
toda se había pervertido y desviado del propósito original, Dios
permanece fiel en permitir al hombre continuar su vida en la
tierra y a la naturaleza desarrollar su potencial. Al mismo tiempo
muestra la continua pecaminosidad del hombre. Varias acciones
de Dios ilustran la aplicación de esta fidelidad y varias acciones
humanas demuestran su constante desafío a Dios.
Elementos únicos en el relato del diluvio
1. Solamente aquí (Gén 7:1-24; Gén 8:1-17) y en Éxo 2:3-5 se usa la palabra arca (tebah H8392).
2. Solamente aquí (Gén 6:14) se usa la madera de un árbol conífero (quizá cedro o ciprés).
3. Solamente aquí se menciona la palabra claraboya (Gén 6:16). Otras traducciones también
son interesantes: cubierta, tragaluz, y en Gén 8:6 se traduce como ventana.
4. Solamente aquí (Gén 7:6, Gén 7:7) se menciona la palabra diluvio y en el Sal 29:10. La
palabra describe las aguas que traen una fuerza capaz de destruirlo todo.
5. En este relato es la primera vez que Dios hace un pacto con el hombre (Gén 9:9-17). Dios
toma la iniciativa y propone los elementos del pacto.

Fuente: Comentario Biblico Mundo Hispano

(1) La restauración de la tierra, Gén 8:1-19. Dios se acuerda de


Noé y de todos los que están en el arca y empieza a actuar para
restaurar la tierra y proveer nuevamente el ambiente adecuado
para la vida de los sobrevivientes al diluvio. Las acciones de Dios
y las de Noé se realizan en complementación de fidelidad y
espera paciente para llegar nuevamente a una restauración
total.

Dios actúa para hacer desaparecer la masa de agua de sobre la


tierra. A pesar que Dios reconoce la situación de los
sobrevivientes en el arca, permite que a través de elementos de
la naturaleza se restaure el medio ambiente, gradual y
lentamente. El viento evapora el agua, el suelo lentamente
absorbe y dispersa el agua, y el cierre de las fuentes de agua
hace cesar toda lluvia. El arca se asienta y queda fijo en la
región montañosa del Ararat, ubicada hoy día entre Rusia,
Turquía e Irán y de elevada altura (5.000 m.). Casi tres meses
después, las cumbres de las montañas se hicieron visibles
indicando con seguridad que las aguas iban decreciendo. Todas
estas acciones demostraban la misericordia de Dios en proveer
constantemente de esperanza cierta a Noé. Finalmente, cuando
ya el ambiente estaba totalmente restaurado, Dios ordena a
Noé que salga con todos los sobrevivientes para poblar
nuevamente la tierra restaurada.
Por su parte Noé, con toda paciencia, espera y busca una y otra
vez ingeniosamente señales que comprueban el avance de la
restauración. Noé interpreta estas señales inteligentemente,
pero nunca actúa de por sí, sino espera la indicación de Dios. Si
en la preparación del arca Dios mostró mucha paciencia (1Pe
3:20), Noé también ejercita mucha paciencia esperando la
restauración. Según la cronología bíblica, Noé con todos los
sobrevivientes estuvieron en el arca exactamente un año y 10
días. A pesar de que Noé por sus propios medios comprueba
que la superficie de la tierra estaba seca, sale del arca sólo
después de que Dios así le ordena, siguiendo exactamente las
indicaciones recibidas. Aquí vemos cómo Dios demuestra toda
su fidelidad, su misericordia y su poder redentor. Y cómo Noé
responde con paciencia, lealtad y obediencia al propósito
redentor de Dios. Vemos también cómo intervenciones divinas,
respuestas humanas y fenómenos de la naturaleza se combinan
perfectamente para el logro de un mismo propósito.

El símbolo de la paz
La paloma volvió a él al atardecer, y he aquí que traía una hoja verde de olivo en el pico (Gén
8:11).
1. La paloma, por su limpieza es un animal apto para los sacrificios. En la Biblia se usa a la
paloma como símbolo de sencillez (Mat 10:16); como símbolo de Israel (Ose 7:11); y cómo
símbolo del Espíritu Santo (Mat 3:16). En todos los casos es portadora de buenas nuevas. Dios
usa a los sencillos y los llena con su Espíritu Santo (con paz) para comunicar a otros el
evangelio de la paz (Hch 10:36; Efe 2:17).
2. He aquí, el anuncio de un nuevo comienzo. La paz trae esperanza de un nuevo día, de una
nueva oportunidad. En este caso anuncia que Dios ha hecho la paz con la humanidad y que la
vida está brotando donde solamente había muerte.
3. Una hoja verde, significa una hoja tierna, recién cortada de la planta, como también recién
cortada de la rama. Es un símbolo de que la tierra y la flora está preparándose para recibir a
sus invitados especiales: Noé, su familia, las aves, el ganado y los reptiles.
4. De olivo. El olivo es una planta que crece lentamente, pero que dura por siglos. Se cree que
algunos de los olivos en las faldas del monte de los Olivos son de la época del NT. El cultivo y
procesamiento del aceite tenía muchos usos y por eso llegó a ser una de las principales y
redituables industrias en Israel. En Jue 9:8 se le llama para que sea el rey de los árboles.
Un fenómeno curioso e interesante en el cultivo del olivo es el injerto. Hay olivos silvestres
que son de poco valor, pero la rama de un olivo bueno se puede injertar en el tronco de uno
silvestre y producir fruto bueno. En Rom 11:24 el apóstol Pablo ilustra una verdad teológica
aplicando el orden inverso de esta costumbre en la horticultura.
Fuente: Comentario Biblico Mundo Hispano

I. Un acto de la gracia de Dios: Se acordó Dios de Noé y de


todos los animales. Ésta es una expresión antropomórfica;
porque ninguna de sus criaturas (Luc 12:6) y, mucho menos, de
los hombres, son olvidados por Dios (Isa 49:15-16). El acordarse
Dios de Noé fue el retorno de su misericordia hacia la
humanidad, pues Dios no había querido extinguirla. Noé
mismo, aun cuando había hallado gracia a los ojos del Señor,
parecía estar olvidado en el arca, y quizá comenzaba a pensarlo
él mismo, pues no encontramos que Dios le dijera por cuánto
tiempo había de quedar confinado allí ni cuándo había de ser
soltado. Muchas veces grandes hombres de Dios han estado a
punto de llegar a la conclusión de que el Señor les había
olvidado, especialmente cuando sus aflicciones han sido
inusitadamente serias y prolongadas. Quizá Noé, aunque era un
gran creyente, al ver que el diluvio se prolongaba más de la
cuenta, cuando parecía que ya debía haber concluido su obra se
vio tentado a temer si el que le había encerrado allí se iba a
cuidar de él, y comenzaría a decir: ¿Por cuánto tiempo me vas a
tener en olvido? Pero, por fin, Dios se volvió a él en
misericordia, y esto es lo que expresa la frase: Se acordó Dios de
Noé.
II. Un acto del poder de Dios sobre el viento y el agua, ambos
a completa disposición de Dios, aunque ninguno de los dos
está bajo el control del hombre.
1. Mandó al viento y le dijo: Ve; y fue a cumplir su función
sobre las aguas: Hizo pasar Dios un viento sobre la tierra. Véase
aquí: (A) Cómo recordó Dios a Noé: aliviándole. (B) Qué
dominio tan soberano tiene Dios sobre los vientos. Incluso los
huracanes tormentosos cumplen su palabra (Sal 148:8). En este
caso, Dios envió un viento secador, semejante al que envió para
dividir el Mar Rojo delante de Israel (Éxo 14:21).
2. Mandó a las aguas y les dijo: Venid; y vinieron. (A) Así quitó
la causa del diluvio. Nótese que, así como Dios tiene una llave
para abrir, también tiene una llave para volver a cerrar y detener
el progreso de sus juicios haciendo que cesen las causas que los
produjeron, y la misma mano que trae la desolación, trae
también la liberación. El que hiere es el único que puede
también curar (V. Job 12:14-15). (B) Entonces cesaron los
efectos; no de una vez, sino por grados. Dios acostumbra a
liberar los suyos gradualmente, para que no haya desprecio
hacia los días de las cosas pequeñas, ni desesperación ante los
días de las cosas grandes (Zac 4:10. V. Pro 4:18).

Fuente: Comentario Biblico de Matthew Henry (Completo)

Al final del capítulo anterior, dejamos el mundo en ruinas.


Ahora, la escena cambia, y aquellas nubes tan negras muestran
ahora su lado luminoso; porque, aunque Dios contiende por
largo tiempo, no contiende para siempre ni es eterna su ira.
Cuando la tierra se habrá secado, el hombre volverá a habitarla,
y Noé ofrecerá a Dios un sacrificio de alabanza y de acción de
gracias. A su vez, Dios promete no anegar al mundo de nuevo.
Así, a la larga, la misericordia triunfa sobre el juicio.

Fuente: Comentario Biblico de Matthew Henry (Completo)

Sección I Crisis Individual y Decadencia Colectiva

En una serie de historias de genealogías sumamente


comprimidas, esta sección del libro se refiere a los orígenes del
universo, del orden en la tierra, de la vida, el hombre, el pecado,
la violencia, el desorden y de las diferencias lingüísticas y
nacionales.

Fuente: Comentario Bíblico Beacon


E. La Corrupción Universal y sus Consecuencias, Gén 6:9-
22; Gén 7:1-24; Gén 8:1-22; Gén 9:1-29; Gén 10:1-32; Gén 11:1-
26

Nuevamente un individuo pasa al frente como objeto principal


de la preocupación de Dios. Después de haber librado a Noé y
su familia del “día del juicio” el Señor establece un pacto con
ellos. Pero, apenas habían sido pronunciados los votos cuando
la corrupción entró otra vez para enturbiar la situación. Las
cosas no mejoraron mientras la descendencia de Noé iba en
aumento y se expandía sobre la tierra. Parece ser la triste
repetición de una antigua historia.

Fuente: Comentario Bíblico Beacon

1. Las proezas del justo Noé (Gén 6:9-22; Gén 7:1-24; Gén 8:1-
22; Gén 9:1-17)

Aunque este relato es popularmente conocido como “La


Historia del Diluvio”, son pocos los detalles que tienen que ver
con el mismo. El énfasis principal está en la relación de Dios con
la humanidad, especialmente con el hombre que El escoge para
tratar directamente, y las respuestas de éste a las demandas
divinas. Noé es el personaje prominente del relato. Su
obediencia es de suma importancia para el acto salvador de
Dios y no solamente para el juicio.

El orden de la historia está constituido por un marco histórico


(Gén 6:9-12), una serie de mandatos (Gén 6:13-22; Gén 7:1-5),
ejecución del juicio (Gén 7:6-24), una extensión de misericordia
(Gén 8:1-22) y un pacto (Gén 9:1-17).

a. Un hombre justo en un mundo corrompido (Gén 6:9-12).


Inmediatamente Noé (Gén 6:9) es señalado como una persona
excepcional aunque sus características no son poco frecuentes
entre los hombres de Dios, tanto en el Antiguo como en el
Nuevo Testamento. Era varón justo (tsadik); es decir, vivía
según una norma, y su existencia estaba caracterizada por la
obediencia a Dios y su preocupación por la humanidad. Era
perfecto (tamim), en otras palabras, íntegro en su lealtad,
orientado hacia un blanco definido e inspirado por una pasión
predominante.[[A. Richardson, ed. A Theological Word Book of
the Bible (Nueva York: The Macmillan Co., 1951), ad loc.]] Como
Enoc (Gén 5:24), con Dios caminó Noé; expresando con esto,
que disfrutaba de comunión íntima y continua con El. Tal
manera de vivir infundió en Noé fervor y profundidad espiritual,
y tal relación personal con Dios que sobrepuja a toda religión
ceremonial.

La condición moral de la generación de este patriarca no sólo


contrasta con su propia vida sino que arroja luz sobre las
palabras que la describen. La perversión de sus
contemporáneos se enfrenta a la justicia de Noé. Este manifestó
fidelidad y conformidad a la voluntad de Dios; la gente, no. Su
sinceridad, y plenitud de vida (tamim) eran radicalmente
distintas de la violencia (chamas, Gén 6:11) que plagaba la
sociedad de su época. Una comparación entre los
versículos Gén 6:11-12 con el 5 nos demostrará que
la violencia era interior, sumamente contaminada con
imágenes inmorales y tendencias corrompidas.

La declaración Y miró Dios (Gén 6:12) no quiere decir que El


necesitara información, sino que la situación en la tierra lo tenía
sumamente preocupado y exigía una grave consideración. Note
significados similares en Gén 30:1, Gén 30:9; Gén 50:15. Siempre
se hace una evaluación de la decisión y de la acción.

b. Juicio de Dios sobre la raza humana (Gén 6:13-22; Gén 7:1-5).


La palabra divina He decidido el fin de todo ser (Gén 6:13),
repercutió como tañido de muerte en los sentidos de Noé. La
realidad de que la tierra estaba llena de violencia ya no podía
continuar desenfrenada. Dios había tomado una decisión y
ahora estaba listo para convertirla en hecho. La desobediencia
de la gente había sido muy grande, el castigo tenía que ser
drástico. El hombre y su hogar, la tierra, serían destruidas. La
destrucción de la tierra se realizaría en el sentido de cesar de
sostener la vida, durante la duración del Diluvio.

El juicio no iba a estar exento de una oportunidad de salvación.


Por eso, Noé recibió direcciones específicas. Debía
tomar madera de gofer (Gén 6:14) y construir una gran arca
con forma de cajón. Se ignora cómo era la madera de gofer,
pero el calafateo se hizo con material asfáltico muy conocido
en el valle de la Mesopotamia. Si se considera que el codo
medía como 50 centímetros de largo, entonces el arca mediría
unos 150 metros de longitud, por 25 de ancho y 15 de
altura. Una ventana (Gén 6:16) le proveyó ventilación, o quizá
se trató de una abertura para la luz; la que pudo haber estado
ubicada por debajo del techo. El texto dice muy poco en cuanto
a los detalles de la construcción. A un costado del arca debía
hacerle una puerta; pero no hay indicación de cómo se
comunicaría con los tres pisos del arca.

Un diluvio de aguas (Gén 6:17) sería el instrumento de castigo;


pero un pacto (Gén 6:18) iba a ser establecido con Noé
(véase Gén 9:9-17). Esta es la primera vez que pacto aparece en
el Antiguo Testamento. En pasajes futuros, será la expresión
favorita para describir la relación personal entre Dios y el
pueblo a quien El escogió, para tener una comunión especial
con El. En este caso, Noé y los suyos, incluyendo sus nueras,
serían los pocos elegidos. En esta ocasión, la relación
del pacto sólo era una promesa.

Inmediatamente, Dios informó a Noé que debía meter parejas


de aves y animales en el arca. La frase según su especie (Gén
6:20), que también encontramos en Gén 1:21, Gén 1:24-25,
refiriéndose a los animales, no es clara en lo concerniente a su
clasificación. Aquí sólo se mencionan los grupos
generales: aves (of), bestias (behemah), y de todo reptil de la
tierra(remes, Gén 6:20). Para el pensamiento actual, “clases” de
animales, es una referencia a especies, de las cuales se
consideran alrededor de un millón. Sería un error pensar que los
antiguos consideraran las clases de animales en el mismo
sentido de nuestros días. Su criterio, sin duda estuvo muy cerca
de lo que nosotros denominamos “clases, órdenes, familias o
género”. Pero no hay forma de poder determinar este punto.
También alimento (Gén 6:21) fue llevado al arca.

Aunque la palabra de Dios era inusitada, Noé obedeció


fielmente las instrucciones. En Heb 11:7 se hace la observación
de que “con temor preparó el arca” mientras obedecía a Dios.
Pedro se refirió a él como “pregonero de justicia” (2Pe 2:5).

Basado en Gén 6:9-22, Alexander Maclaren predicó sobre “El


Santo entre Pecadores”. (1) El santo solitario, Gén 6:9-11; (2) La
apostasía universal; (3) La sentencia severa, Gén 6:13; (4)
Obediencia absoluta de Noé, Gén 6:22; (5) La vindicación de
fe, Gén 7:21-23.

Cuando el arca quedó terminada, Jehová nuevamente vino


a Noé (Gén 7:1). Fue alabado por su obediencia, identificada
por la palabra justo. Lo que Noé había hecho mereció la
aprobación de Dios.

En la lista de los animales que debían entrar al arca se hace


distinción entre animal limpio (Gén 7:2) y los que no son
limpios. Los primeros, en sentido ritual, gozaban del privilegio
de entrar siete parejas. No es claro si realmente se refiere a
siete parejas o a tres pares y uno adicional. De los que no eran
limpios, sólo ingresaría una. No hay clasificación
entre aves limpias (Gén 7:3) y las que no lo eran; pero, también
de las primeras debían entrar siete parejas. Noé tuvo siete
días (Gén 7:4) de espera, después de cargar el arca, antes de
comenzar el juicio. Este iba a ser un diluvio, por medio del cual,
Dios dijo: raeré de sobre la faz de la tierra a todo ser
viviente. El patriarca obedeció rápida y minuciosamente el
mensaje de Dios.

c. El diluvio (Gén 7:6-24). Debemos notar que Noé era de


seiscientos años (Gén 7:6) cuando ocurrió la catástrofe. La
entrada al arca está descrita como un suceso calmo y ordenado,
realizándose según lo que Dios había mandado. De acuerdo
con el relato, las aguas del diluvio vinieron (Gén 7:10) sobre
la tierra.

La segunda notación cronológica menciona el mes y día cuando


comenzó el diluvio. Las aguas provinieron de dos partes: de
abajo, las fuentes del gran abismo (Gén 7:11) y de arriba, las
cataratas de los cielos. Una descripción tan sucinta ha
despertado conjeturas acerca del significado de esas frases.[[B.
Ramm, The Christian View of Science and Scripture (Grand
Rapids: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1955), pp. 229–49.]] La
Biblia solamente nos dice que la turbulencia continuó
durante cuarenta días y cuarenta noches (Gén 7:12). Antes
que comenzara el diluvio, Noé y su familia con los animales
entraron al arca, de acuerdo con lo ordenado por Dios. El
Altísimo cerró la puerta, de modo que ellos flotaron a salvo
sobre las aguas que crecieron en gran manera (Gén 7:18)
hasta que todos los montes altos fueron cubiertos (Gén 7:19).

El relato agrega que las aguas subieron quince codos más


alto (Gén 7:20), es decir, unos siete metros; pero, lo que no se
aclara es si esto era desde la cima de la montaña más elevada o
desde algún otro punto.[[J. C. Whitcomb, y H. M. Morris, The
Genesis Flood (Grand Rapids: Baker Book House, 1961), pp. 1–
2.]] El agua realizó su objetivo catastrófico destruyendo todo lo
que había en la tierra (Gén 7:22). Dos veces se hace énfasis
sobre la destrucción (Gén 7:21, Gén 7:23), porque el juicio fue
algo pavoroso. Sólo los que estaban en el arca escaparon del
diluvio; después, las aguas prevalecieron sobre la tierra ciento
cincuenta días (Gén 7:24).[[Ibid., pp. 3–7.]]

d. Pero, Dios se acordó (Gén 8:1-19). La declaración Se acordó


Dios (Gén 8:1), es como un rayo de luz en la tenebrosa escena.
La violencia y la maldad traen una cosecha de destrucción; pero
la obediencia fiel de unos pocos produce expresiones
bondadosas de parte del Juez celestial. El diluvio no iba a durar
para siempre, ni los que estaban en el arca iban a quedar allí
como si fuera una prisión. Nuevamente Dios actuó, enviando un
viento secador que barrió las aguas, que rápidamente se
retiraron de las cimas de las montañas. Pronto el arca (Gén 8:4)
reposó sobre el monte Ararat que se encuentra en la parte
oriental de Turquía. Lentamente, los montes (Gén 8:5) fueron
descubriéndose; pero, cuando abrió Noé la ventana del
arca (Gén 8:6) y envió una paloma (Gén 8:8), no halló tierra
seca sobre la cual posase, de modo que volvió a él al arca (Gén
8:9). Una semana más tarde volvió a soltar la paloma (Gén 8:10)
y nuevamente regresó, pero con una hoja de olivo (Gén 8:11).

Después de otros siete días (Gén 8:12), la paloma fue soltada


por tercera vez. Pero en esta ocasión no volvió, lo que impulsó a
que Noé quitara la cubierta del arca (Gén 8:13). El no permitió
que nadie saliera del arca hasta que la tierra estuvo
completamente seca, 57 días más tarde. Note que en el
versículo Gén 8:13 dice que las aguas se
secaron (harevu); pero, en el siguiente afirma: se secó la
tierra (yavesah). El cambio del verbo hebreo indica un secado
superior al efectuado por la desaparición de las aguas sobre la
tierra (Gén 8:13). En respuesta al mandato de Dios, Noé (Gén
8:18) abrió el arca, y todos los que habían estado
adentro, salieron del arca (Gén 8:19).
e. Sacrificio y promesa (Gén 8:20-22). Al salir del arca, Noé dirige
primeramente sus pensamientos y acciones de gracias hacia
Dios. Sobre el altar (Gén 8:20) fueron sacrificados algunos de
los animales limpios, de las aves en igual condición, cuyo
número era excesivo (Gén 7:2, Gén 7:8-9) y el Señor le
respondió. Las palabras y percibió Jehová olor grato (Gén
8:21) no sugieren que Dios tenía mucho apetito sino que El
tomó en cuenta la acción de Noé y la aprobó.[[Browne, op. cit.,
p. 73.]] Se presenta a Dios como resolviendo para sí, que jamás
volvería a emplear el diluvio como medio de castigo. Las
razones para un juicio todavía permanecen, porque el intento
del corazón del hombre es malo desde su juventud (Gén
8:21); pero la misericordia de Dios excluyó al diluvio como
castigo. Esto no significa que ya no habrá más castigo. Este
vendrá mientras el pecado persista entre los hombres; aunque
por otros medios. Como señal de decisión, el Altísimo
estableció un orden de secuencias naturales que animarían al
hombre a abrigar esperanzas para el futuro.

f. Pacto de Dios con Noé (Gén 9:1-17). Muy parecido a Gén 1:28-
29, Bendijo Dios a Noé y a sus hijos (Gén 9:1) y les dio el
mismo mandamiento de poblar la tierra. Ellos tendrían que
dominar todos los demás seres que la habitaran. Además de las
plantas para comer, ahora se les autoriza a comer carne con una
sola limitación. No podían comer carne en la que aun
estuviera la sangre (Gén 9:4). La sangre era símbolo de la vida;
y, en el hombre en particular, esto no debía ser tratado con
liviandad. El había sido hecho a imagen de Dios (Gén 9:6) y por
eso, tenía una posición especial.

Habiendo aclarado el papel único del hombre sobre la tierra, el


Señor continúa elevando su relación especial con él,
estableciendo un pacto (Gén 9:9) con Noé y sus descendientes.
En ese pacto se hacía más énfasis sobre la misericordia que
sobre el castigo, misericordia que quedaba extendida a todas
sus criaturas y su señal peculiar mi arco he puesto en las
nubes, (Gén 9:13) no quería decir, que el arco iris no hubiera
aparecido antes. Su estrecha relación con la lluvia parece haber
sido el principal motivo como señal del pacto divino, de que
jamás se repetiría el diluvio. El punto es tan esencial que se
reitera en seis ocasiones en los versos Gén 9:11-17.

Las sugestiones teológicas de las experiencias de Noé


relacionadas con el diluvio, a menudo solamente implícitas, son
sin embargo claras. La raíz de la dificultad yace en la rebelión
del hombre contra Dios y su propensidad e imaginación para el
mal. Tampoco Dios tolera desmesuradamente el pecado. Hay
un punto terminal que resulta en juicio para el hombre, pero no
sin dolor para Dios (Gén 6:6). El dio el primer paso en la
preparación para el juicio, haciendo provisión para aquellos que
vivían conforme a su voluntad. Los demás, tuvieron que pasar
por el juicio por haber desechado a Dios. La experiencia de Noé
presenta a Dios como Amo completo de todas las fuerzas
naturales, algunas de las cuales son usadas como instrumentos
de castigo y otras de salvación. La solicitud divina en medio del
juicio, se pone de manifiesto en la declaración de su recuerdo
de aquellos que permanecían en el arca. Aunque la situación de
ellos era arriesgada, jamás estuvieron ausentes del pensamiento
del Altísimo. Cuando terminó el peligro, el Señor puso en
evidencia su amor entrando en un pacto de relación personal
con el hombre y las criaturas, espontáneamente dando
promesas de gracias futuras. La vinculación de Dios con el
hombre no tenía la índole de un complejo de fuerzas naturales
a quienes se les asignara el nombre de dioses y diosas
caracterizados por la extravagancia y el capricho. El es el Dios-
Creador que demanda la justicia y castiga la corrupción. Sus
tratos con el hombre son profundamente personales.

Fuente: Comentario Bíblico Beacon

Comentario Bíblico Adventista


[Gen_8:1 Se acordó Dios de Noé.

Este versículo no implica que Dios se hubiera olvidado de Noé


durante un tiempo. Es una expresión que indica la solicitud y la
gracia divinas. Una conmovedora indicación de la ternura de
Dios hacia sus criaturas se halla en la declaración de que Dios
también se acordó, junto con Noé, de los demás seres vivientes.
Aquel que proclamó que aunque cinco pajarillos «se venden»
«por dos cuartos», «con todo, ni uno de ellos está olvidado
delante de Dios» (Luk_12:6, Luk_12:7; cf. Mat_10:29-31;
Mat_6:26), recordará a sus hijos fieles que valen más «que
muchos pajarillos».

Fuente: Cometario Bíblico Adventista

III. LA HISTORIA DE NOÉ (capítulo Gén 6:9-22; Gén 7:1-


24; Gén 8:1-22; Gén 9:1-29 )

La importante relación en la que se mantiene Noé tanto para la


historia sagrada como la universal, surge del hecho de que él
halló misericordia por causa de su intachable caminar con Dios;
en él se evitó que la raza humana fuera totalmente destruida, y
él fue preservado del destructivo diluvio, para fundar en sus
hijos un nuevo comienzo para la historia del mundo. La piedad
de Noé, su preservación y el pacto por el cual Dios lo designó
cabeza de la raza humana, son los tres puntos principales en
esta sección. El primero de estos se concluye con muy pocas
palabras. El segundo, por el contrario, la destrucción del mundo
antiguo por el diluvio, y la preservación de Noé, junto con los
animales encerrados en el arca, es circunstancial y
elaboradamente descrito, «porque este evento incluía, por un
lado, una obra de juicio y misericordia del más grande
significado para la historia del reino de Dios», un juicio de tal
universalidad y violencia sólo se verá nuevamente en el juicio al
final del mundo; y, por otro lado, un acto de misericordia que
convirtió al mismo diluvio en diluvio de gracia, y a ese respecto,
en un tipo de bautismo (1Pe 3:21), y de resurrección de la vida
de entre la muerte. «La destrucción ministra para la
preservación, la inmersión para la purificación, la muerte para el
nuevo nacimiento; la vieja y corrupta tierra es sepultada en el
diluvio, para que de este cementerio pueda surgir un nuevo
mundo» (Delitzsch).

Fuente: Comentario al Texto Hebreo del Antiguo Testamento

Historia del diluvio

El relato del comienzo, curso y culminación del diluvio abunda


en repeticiones; pero aunque progresa, en cierto modo,
pesadamente, se mantiene muy bien la conexión, y no podría
ser borrado un eslabón sin producir un hueco.

Fuente: Comentario al Texto Hebreo del Antiguo Testamento

Con las palabras, «Y se acordó Dios de Noé, y de todos los


animales… en el arca», la narración se convierte en la
descripción del gradual descenso de las aguas hasta que la
tierra estuvo perfectamente seca. La caída del agua se describe
en el mismo estilo gráfico de su rápido levantamiento. El
«recuerdo» (‫ )ָזַכר‬fue una manifestación de sí mismo, una
restricción efectiva de la fuerza del rugiente elemento. El hizo
que un aire soplara sobre la tierra, de modo que las aguas
bajaron, y cerró las fuentes del abismo, y las ventanas de los
cielos, de tal modo que la lluvia del cielo fue restringida. «Y las
aguas decrecían (‫ָּיֻׁשבּו‬, dejar de fluir) gradualmente de sobre la
tierra (el inf. Absoluto ‫ ָהֹלוְך ָוֹׁשוב‬expresa continuidad Ges. 131,
nota 3), y se retiraron las aguas al cabo de ciento cincuenta
días». El descenso se hizo perceptible por primera vez cuando el
arca encalló (‫ )ַוָּת ַנח‬sobre los montes Ararat el día diecisiete del
séptimo mes; contando treinta días por mes, exactamente
ciento cincuenta días después de que comenzó el diluvio. A
partir de ese momento siguió sin interrupción, de modo que el
primer día del décimo mes, probablemente setenta y tres días
después de reposar el arca, se vieron las cimas de los montes,
las cimas de las tierras altas de Armenia, las cuales circundaban
el arca. Ararat, cuya historia filológica y su significado no son
seguros, era el nombre de una provincia (2Re 19:37), la cual se
menciona junto con Minni (Armenia) como un reino en Jer
51:27, probablemente era la provincia central del país de
Armenia, el cual Moisés v. Chorene llama Arairad, Araratia. Los
montes Ararat son, sin duda, el grupo de montañas que surgen
de la llanura de Arax en dos elevados picos, el gran y pequeño
Ararat, el primero mide 16.254 pies sobre el nivel del mar, el
segundo se yergue a 12.000 pies aproximadamente. Este sitio
donde descansó el arca es extremamente interesante en
relación con el desarrollo de la raza humana, renovada después
del diluvio. Armenia, la fuente de los ríos del paraíso, ha sido
llamada «una fresca, airosa, bien irrigada isla de montaña en
medio del viejo continente»; pero el monte Ararat está
especialmente situado casi en el centro, no sólo de la gran ruta
del desierto de África y Asia, sino también en la línea de aguas
interiores que van desde Gibraltar hasta el Mar Caspio, también
está en el centro de la línea más larga de asentamientos
formada por tribus de raza caucásica e Indogermánicas; y como
punto central de la tierra más larga del mundo antiguo, desde
el Cabo de Buena Esperanza hasta el Estrecho de Bering, este
fue el punto más adecuado en el mundo para las tribus y
naciones que surgieron de los hijos de Noé, para que
descendieran de sus alturas y se esparcieran por toda la tierra
(véase K. v. Raumer, Paläst., pp. 456ss.).

Fuente: Comentario al Texto Hebreo del Antiguo Testamento

CAPITULO 8

Vers. 1-14. DISMINUCION DE LAS AGUAS.

1. acordóse Dios de Noé—Se había cumplido el propósito


divino en esta terrible dispensación, y el mundo había sufrido
aquellos cambios necesarios que lo preparaban para ser la
residencia del hombre bajo una nueva economía de la
Providencia. de todos los animales … en el arca—Hermosa
ilustración de Mat 10:29. hizo pasar Dios un viento sobre la
tierra—Aunque la divina voluntad habría podido secar la masa
líquida en un instante, se emplea la agencia de un viento (Psa
104:4), probablemente un viento cálido, el cual, por la
evaporación rápida, volvería a absorber una de las aguas en la
armósfera; y por la cual la demás sería gradualmente desecada
al infiltrarse bajo la tierra.

4. séptimo mes—séptimo del año, y no del diluvio, el cual duró


sólo cinco meses. reposó—evidentemente indicando un
movimiento quieto y suave. sobre los montes de Armenia—La
montaña donde la tradición dice que reposó el arca, ahora se
llama Ara Dagh, montaña del dedo. La cumbre consta de dos
picos, el más alto de los cuales llega a 5.679 metros sobre el
nivel del mar, y el otro a 4.294 metros.

5. Y las aguas fueron decreciendo—El decrecimiento de las


aguas fué por motivos sabios, sumamente lento y gradual,
siendo el período de bajada casi doble del de la subida.

6. al cabo de cuarenta días—Es fácil imaginarse la ardiente


ansia que sentirían Noé y su familia, de gozar nuevamente de la
vista de la tierra como también de respirar aire fresco; pero era
completamente compatible con la fe y la paciencia, hacer
averiguaciones de si la tierra estaba ya lista para ellos.

7. Y envió al cuervo—El olor de la carroña lo atraería a


quedarse, si la tierra estaba ya en estado habitable. Pero siguió
revoloteando por el lugar, y, siendo ave solitaria,
probablemente vino a posar sobre cubierta.

8-11. Envió también de sí a la paloma—Ave que vuela bajo y


tiene tendencia de regresar al lugar de su domicilio.
10. volvió a enviar la paloma—Su vuelo, juzgando por el
tiempo que estuvo fuera prosiguió grande distancia, y la hoja
de olivo que trajo en su pico, tal vez por algún impulso
sobrenatural, daba prueba de que las pendientes de los montes
ya estaban libres.

12. envió la paloma, la cual no volvió ya más a él—En estos


resultados, percibimos una sabiduría y prudencia muy
superiores a la inspiración del instinto; discernimos la influencia
de Dios que guiaba todos los movimientos de esta ave, para la
enseñanza de Noé y para avivar las esperanzas de la
familia. otros siete días—una fuerte presunción de que Noé
observaba el Sábado durante su estada en el arca.

13, 14. quitó Noé la cubierta del arca—tal vez sólo lo


suficiente para proporcionarle una vista de la tierra en derredor.
Todavía por casi dos meses, no se movió de su morada,
mientras no recibiera de parte de Dios el permiso expreso.
Nosotros debemos esperar que la dirección de la Providencia
divina nos guíe a cada paso de nuestra jornada.

15-22. LA SALIDA DEL ARCA.

15, 16. Habló Dios a Noé: … Sal del arca—Salieron de la


manera más ordenada: los seres humanos primero, y luego los
animales “según sus especies”, literalmente, “según sus familias”,
indicando que habían aumentado en el arca.

20. Edificó Noé un altar a Jehová—literalmente, “un lugar


alto”, tal vez un montón de tierra, sobre el cual se ofreció un
sacrificio. Es sumamente interesante y hermoso saber que el
primer cuidado de este devoto patriarca era el de dar gracias
por esta señalada prueba de misericordia y bondad que él y su
familia habían experimentado. tomó de todo animal limpio …
y ave—Por tan sin igual liberación, un reconocimiento especial
era necesario.
21. percibió Jehová olor de suavidad—El sacrificio ofrecido
por la fe de un justo como Noé, fué acepto como el incienso
más fragante. dijo Jehová en su corazón—es decir: “He jurado
que las aguas de Noé no pasarán más sobre la tierra” (Isa
54:9). porque—es decir, “aunque el pensamiento es perverso”
en vez de inflingir otro diluvio destructor, los perdonaré, para
que gocen de las bendiciones de la gracia, por medio del
Salvador.

22. Todavía serán todos los tiempos de la tierra—La


consumación sugerida en 2Pe 3:7, no viola la promesa que era
válida sólo durante la continuación de aquel sistema. No habrá
diluvio entre este día y aquél, cuando la tierra será consumida
por fuego. (Chalmers.)

Fuente: Comentario Jamieson-Fausset-Brown

El diluvio

Fuente: Comentario del Contexto Cultural de la Biblia de Walton y Keener

Períodos en el diluvio. El lapso total en la narración del diluvio


puede ser considerado de diferentes formas según se entienda
la información aportada. A partir de la que se encuentra en Gén
7:11 y Gén 8:14, se puede determinar que Noé y su familia
estuvieron en el arca por 12 meses y 11 días. El número exacto
de días dependería de cuántos eran contados en un mes y si se
debe hacer algún ajuste entre los calendarios lunares y solares.
Los 11 días les han resultado interesantes a algunos, dado que
el año lunar de 354 días tiene 11 días menos que el año solar.

RELATOS DEL DILUVIO EN EL ANTIGUO CERCANO ORIENTE

Los relatos más significativos del diluvio en el antiguo Cercano


Oriente se encuentran en la Épica de Atrakasis y la Epopeya
de Gilgamesh. En estos relatos, Enlin, el dios principal, se enoja
con la humanidad (la Épica Atrakasis lo describe perturbado por
el “ruido” de la humanidad; ver el comentario sobre Gén 6:13) y,
después de tratar sin éxito de remediar la situación reduciendo
la población por medios como la sequía y la enfermedad,
persuade a la asamblea divina de aprobar un diluvio para la
eliminación total de la humanidad. El dios Ea se las ingenia para
salvar a un adorador leal, un rey al que se instruye para
construir una nave que no sólo lo preservará a él y su familia,
sino también a representantes de las distintas artes de la
civilización. El resto de la gente de la ciudad es informada que
los dioses están enojados con el rey y deben abandonarlo. La
nave tenía siete pisos de forma cúbica o, más probablemente,
como un zigurat (ver el comentario sobre Gén 11:4). La
tormenta duró siete días y siete noches, después de lo cual la
nave reposó sobre el monte Nisir. Fueron despachadas aves
para determinar el momento de dejar el arca. Se hicieron
sacrificios que los dioses agradecieron mucho, porque habían
estado privados de comida (sacrificios) desde el comienzo del
diluvio.

La Épica Atrakasis es fechada a principios del segundo milenio


a. de J.C. La Epopeya de Gilgamesh en su forma actual proviene
de la segunda mitad del segundo milenio, pero usó materiales
que ya estaban en circulación a fines del tercer milenio. Del
breve resumen previo, se puede detectar una cantidad de
similitudes así como de diferencias. No hay razón para dudar de
que los relatos del antiguo Cercano Oriente y de Génesis se
refieren al mismo diluvio. Ciertamente esto aclararía las
similitudes. Las diferencias se deben a que cada cultura veía el
diluvio a través de su propia teología y cosmovisión.

Fuente: Comentario del Contexto Cultural de la Biblia de Walton y Keener

LIBRO PRIMERO DE MOISÉS


GÉNESIS
2596, 4300 Autor, Moisés. (Comúnmente aceptado).
4207 Análisis del libro.
Palabra clave: «Principio».

Fuente: Notas Thompson

p.p. Éxo 14:21; Éxo 15:10.


350 El arca de Noé, Gén 8:16.
1054 Poder divino (4).
2467 Memoria de Dios (2), Gén 19:29.
2801 Noé, Gén 8:20.
4275 Noé (2).

Fuente: Notas Thompson

8:1-19 La cronología del Diluvio es como sigue:


1. 7 días: desde el tiempo en que Noé entró al arca hasta que
empezó el Diluvio (7:10).
2. 40 días y 40 noches: la duración de la lluvia (7:12).
3. 150 días: desde el tiempo en que empezó a llover hasta que
las aguas decrecían (8:3) y reposó el arca sobre el Monte Ararat
(comparar 7:11 y 8:4).
4. 224 días: desde el comienzo del Diluvio hasta que
reaparecieron las cimas de las montañas (comparar 7:11 y 8:5).
5. 40 días: desde que aparecieron las cimas de las montañas
hasta que Noé envió un cuervo (8:7).
6. 7 días: desde que mandó al cuervo hasta el primer envío de
una paloma (8:6-10; v.10, «aún otros siete días»).
7. 7 días más: hasta que se envió por segunda vez la paloma
(8:10).
8. 7 días más: hasta el último envío de la paloma (8:12).
9. 314 días: desde el comienzo del Diluvio hasta que quitó Noé
la cubierta del arca (comparar 7:11 y 8:13).
10. 371 días: desde el comienzo del Diluvio hasta que se secó la
tierra (comparar 7:11 y 8:14). En este día se le mandó a Noé que
saliera del arca (v. 16).
El cuervo, un ave no limpia (v. 7), y la paloma, un ave limpia (v.
8), son buenas ilustraciones de la vieja y nueva naturaleza del
creyente. A la vieja naturaleza le gusta comer de la inmundicia y
la carroña, mientras la nueva naturaleza no puede estar
satisfecha en un sitio de muerte y juicio. No encuentra reposo
hasta poner sus pies sobre la tierra de la resurrección.
8:20-22 Noé edificó un altar en respuesta a la salvación de Dios.
Los que hemos hallado la salvación de la ira que vendrá,
deberíamos de igual manera traer nuestra adoración sincera a
Dios. Es tan aceptable y agradable hoy como lo fue en los días
de Noé. JEHOVÁ hizo un pacto que no volvería más a maldecir
la tierra o destruir a todo ser viviente, como lo había hecho.
Además, dijo que las estaciones del año seguirían mientras
permanezca la tierra. En 6:5 y aquí, en el versículo 21, Dios habla
de la intensa maldad en el corazón del hombre. En el primer
caso, no hubo sacrificio y vino el juicio. Aquí hay sacrificio, y
Dios responde con misericordia.

Fuente: Comentario Bíblico William MacDonald

a 8.1 En el lenguaje bíblico, decir que Dios se acuerda de


alguien o de algo significa que le presta atención particular, y
no que lo hubiera olvidado. La expresión sugiere la idea de
solicitud y cuidado muy especiales. Cf. Éxo 6:5; Sal 74:2.

Fuente: Dios Habla Hoy

Versículos Gén 8:1-3. Dios se acuerda de Noé y seca las


aguas Gén 8:4-12. El arca descansa sobre el Ararat—Noé manda
un cuervo y una paloma. Gén 8:13-19. Noé sale del arca
habiéndole mandado hacerlo. Gén 8:20-22. Noé ofrece un
sacrificio—Dios promete no maldecir más la tierra.

Toda la raza de la humanidad, salvo Noé y su familia, estaban


ahora muertos, de modo que el acordarse Dios de Noé, fue el
retorno de su misericordia a la humanidad, a la cual no había
exterminado por completo. Las exigencias de la justicia divina
habían sido contestadas por la ruina de los pecadores. Dios
envió el viento para secar la tierra y selló sus aguas. La misma
mano que trae la desolación debe traer la liberación; por tanto,
debemos mirar siempre esa mano. Cuando las aflicciones han
hecho la obra para la cual fueron enviadas, sea obra que mata o
que cura, serán quitadas. Como la tierra no fue anegada en un
día, tampoco se secó en un día. Dios suele liberar gradualmente
a su pueblo para que no sea despreciado el día de las cosas
pequeñas ni haya desconsuelo por el día de las grandes cosas.

Fuente: Comentario de la Biblia Matthew Henry (Abreviado)

a 8.1 En el lenguaje bíblico, decir que Dios se acuerda de


alguien o de algo significa que le presta atención particular, y
no que lo hubiera olvidado. La expresión sugiere la idea de
solicitud y cuidado muy especiales. Cf. Éxo_6:5; Sal 74:2.

b 8.2 Sobre el concepto de la separación de las aguas, véase


Gén_7:11 n.

c 8.4 Ararat: región que los antiguos llamaban Urartu y que


corresponde aproximadamente a la actual Armenia. Véase Jer
51:27 nota m.

d 8.6 Cuarenta días: Véase Gén_7:12 n.

e 8.6 Abrió Noé la ventana: Cf. Gén_6:16.

f 8.10 Acerca del simbolismo del número siete, véase Gén_4:18


n.

g 8.7-12 En tiempos antiguos, antes de la invención del compás


y de otros instrumentos de navegación, los marinos solían
enviar aves para determinar la proximidad y la dirección de la
costa. En el relato babilónico del diluvio se envían
sucesivamente una paloma, una golondrina y un cuervo.
h 8.20 De todo animal limpio y… ave limpia: Los animales no
limpios (inmundos) no podían ofrecerse como víctimas de los
sacrificios. Cf. Lv 11; Deu 14:3-21.

i 8.20 El holocausto es un sacrificio en el que la víctima se


consume totalmente sobre el altar, sin que ninguna de sus
partes sea reservada para otros fines (véase Lev 1:3 nota c ). El
contexto indica que Noé ofreció su holocausto como sacrificio
de acción de gracias.

j 8.21 Al percibir Jehová olor grato: Esta expresión indica que el


sacrificio fue aceptable al Señor. Cf. Lev 1:9, Lev 1:13, Lev
1:17; Lev 2:1-2.

k 8.21 Como en Gén_2:7; Gén_3:19, el texto hebreo hace un


juego de palabras entre adam ( hombre ) y adamá ( tierra ).

l 8.21 El corazón… mal: Cf. Gén_6:5.

m 8.21 Isa 54:9.

n 8.22 Este versículo invita a apreciar de una manera nueva los


fenómenos de la naturaleza. El orden y la regularidad de las
estaciones y de los ciclos naturales están fundados en una
promesa de Dios, que es fiel a su palabra. Como esa promesa
depende exclusivamente de Dios y no puede ser alterada por el
pecado de los seres humanos, los ciclos de la naturaleza son
también una prueba de la «paciencia» de Dios (cf. Rom 3:25-
26; Mat 5:45).

Fuente: Reina Valera 1995

8 . 1 Y se acordó Dios es una expresión de la fidelidad divina.8 .


3 – 5 Durante el período de 110 días, los vientos (v. 1) hicieron
que las aguas comenzaran a decrecer. Exactamente cinco meses
después que comenzó el diluvio (v. 4), el nivel de las aguas
había descendido 15 codos (por los menos 7 m) por debajo de
las más elevadas montañas y el arca reposaba sobre los montes
de Ararat . Esto indica que descansó sobre un pico no
identificado de la cadena montañosa en la región de Ararat; al
este de la moderna Turquía, el sur de Rusia y el noroccidente de
Irán. Tomó más de dos meses para que con el retroceso gradual
de las aguas quedaran al descubierto las cimas de los montes
(v. 5).8 . 11 Una hoja de olivo : Puede florecer rápidamente y es
un símbolo de fertilidad.8 . 6 – 12 Estos versículos ofrecen
detalles adicionales sobre las actividades de Noé mientras las
aguas decrecían. Las aves fueron utilizadas por Dios para
informar a Noé de las condiciones que prevalecían fuera del
arca.8 . 14 , 15 Noé estuvo más de un año en el arca.8 . 19
Especies : Grupos de animales con características biológicas
similares. No hay indicaciones de su reproducción durante el
diluvio.8 . 21 No volveré más a maldecir la tierra significa que
Dios no añadirá nada a la maldición de 3.17. Esta parece ser la
mejor interpretación. La misericordia de Dios se manifiesta aquí
a pesar de que sabe que el diluvio no cambiará el corazón
humano, que siempre será malo desde de su juventud .8 . 20 El
primer «pacto» aparece con Noé, LA SANGRE. Antes de Noé el
concepto de pacto sólo puede ser inferido en la Biblia. El uso
del término «pacto» aparece por vez primera cuando se relata
la relación de Dios con Noé (6.18; 9.9). El pacto se establece
mediante su ofrenda de sacrificio después del diluvio. En
gratitud por su liberación, Noé construyó un altar y ofreció
sacrificios de sangre. No hay ningún mandamiento específico
que exija a Noé ofrecer sacrificios de sangre, lo cual claramente
sugiere que ya se había establecido un precedente que databa
desde Abel hasta las lecciones en el huerto del Edén, donde se
requirió de un sacrificio de sangre para vestir a Adán y Eva. El
sacrificio de Noé agradó a Dios, y él respondió ofreciendo un
pacto para no volver a destruir la creación mediante un diluvio.
Esta es la primera ocasión en la historia bíblica cuando el
término «pacto» se aplica a la relación entre Dios y un
individuo, así como a sus descendientes; y que se establece
como un pacto de sangre.8 . 22 Dios estableció el principio de
la semilla y la ley de la siembra y la cosecha, SEMILLA DE FE. Los
primeros actos de Noé luego del diluvio fueron construir un
altar y ofrecer sacrificios al Señor. Ello le agradó a Dios, quien
hizo promesas a la familia humana por medio de la fe de Noé.
También instituyó la ley de la siembra y la cosecha : «Mientras la
tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega…» (v.
22)Cuando Dios creó la primera cosa viviente, le dio la habilidad
de crecer y multiplicarse. ¿Cómo? Mediante la semilla. Su vida
comenzó por el principio de la semilla. Cada acto de su vida,
desde su nacimiento, ha operado por el principio de la
sementera que continuamente brota de las semillas buenas y
malas que usted ha sembrado. Ello sucede esté o no consciente
de las semillas que ha sembrado. El principio se mantiene hoy
día. Para realizar nuestro potencial, vencer los problemas de la
vida, verla fructificar, multiplicada y provista de abundancia (es
decir, de salud, prosperidad, renovación espiritual, en la familia
o el propio ser), debe tomar la decisión de seguir la ley divina
de la siembra y la cosecha. Siembre la semilla de su promesa en
el terreno de su necesidad. (*/2Sa 24:24) O.R.

El pacto de Dios con Noé (Génesis 9:1-19)

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De nuevo en tierra seca, con un nuevo comienzo, el primer acto de Noé es construir un altar
para el Señor (Gn 8:20). Aquí él ofrece sacrificios que agradan a Dios, quien decide no volver a
destruir la humanidad “mientras la tierra permanezca, la siembra y la siega, el frío y el calor, el
verano y el invierno, el día y la noche, nunca cesarán” (Gn 8:22). Dios se compromete en un
pacto con Noé y sus descendientes, diciendo que nunca va a destruir la tierra con un diluvio
(Gn 9:8–17). Dios da el arcoíris como señal de Su promesa. Aunque la tierra ha cambiado
radicalmente, los propósitos de Dios para el trabajo siguen siendo los mismos. Él repite Su
bendición y Sus promesas de que Noé y sus hijos serán fecundos y se multiplicarán y llenarán
la tierra (Gn 9:1). Él ratifica Su promesa de provisión de alimento por medio del trabajo (Gn
9:3). A su vez, Él establece requisitos de justicia entre los humanos y para la protección de
todas las criaturas (Gn 9:4–6).
La palabra hebrea traducida como “arcoíris” se refiere simplemente a un arco, una
herramienta de batalla y caza. Waltke menciona que en las mitologías antiguas del Cercano
Oriente, las estrellas en forma de arco se asociaban con la ira u hostilidad del dios, pero que
“aquí el arco del guerrero está colgado, y no apunta a la tierra”.[1]Meredith Kline nota que “el
símbolo de la guerra y la hostilidad divina se ha transformado en una señal de reconciliación
entre Dios y el hombre”.[2] El arco colgado se alza desde la tierra hacia el cielo, extendiéndose
en los horizontes. Un instrumento de guerra se convierte en un símbolo de paz por medio del
pacto de Dios con Noé.

La caída de Noé (Génesis 9:20-29)

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Después de su trabajo heroico a favor de la humanidad, a Noé le ocurre un incidente


doméstico lamentable que comienza —como muchas tragedias domésticas y laborales— con
el abuso de sustancias, en este caso el alcohol (agrega a la lista de las innovaciones de Noé la
producción de bebidas alcohólicas, en Gn 9:20). Después de embriagarse, Noé se desmaya
desnudo en su tienda. Su hijo Cam entra, lo ve en este estado y alerta a sus hermanos, quienes
entran a la tienda con prudencia y de espaldas, y cubren a su padre sin mirarlo en su desnudez.
Para la mayoría de lectores modernos es difícil entender qué es tan vergonzoso o inmoral en
esta situación, pero Noé y sus hijos entienden claramente que esto era un desastre familiar.
Cuando Noé vuelve en sí y se entera, su respuesta destruye para siempre la tranquilidad de la
familia. Noé maldice los descendientes de Cam a través de Canaán y los hace esclavos de los
descendientes de sus otros dos hijos, lo que sienta las bases para miles de años de enemistad,
guerra y atrocidad entre la familia de Noé.

Puede que Noé sea la primera persona de gran prestigio que cae en desgracia, pero no es la
última. Pareciera que la grandeza nos vuelve vulnerables al fracaso moral, especialmente en
nuestras vidas personales y familiares. En un instante, todos podríamos nombrar una docena
de ejemplos en el panorama mundial. El fenómeno es tan común que resulta en proverbios
bíblicos como, “delante de la destrucción va el orgullo, y delante de la caída, la altivez de
espíritu” (Pr 16:18), o dichos coloquiales como “cuanto más grandes, más duro caen”.

Noé es sin duda una de las grandes figuras de la Biblia (Heb 11:7), así que la mejor respuesta es
no juzgarlo, sino pedirle a Dios Su gracia para nosotros mismos. Si estamos buscando la
grandeza, es mejor buscar primero la humildad. Si llegamos a ser grandes, es mejor rogar a
Dios por gracia para evitar el destino de Noé. Si hemos caído en forma similar a Noé,
confesemos rápidamente y pidámosle a los que están a nuestro alrededor que nos ayuden a
no convertir una caída en un desastre al justificarnos a nosotros mismos.

Los descendientes de Noé y la torre de Babel (Génesis 10:1-11:32)

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En lo que se denomina la Tabla de Naciones, Génesis 10 menciona primero los descendientes


de Jafet (Gn 10:2–5), después los descendientes de Cam (Gn 10:6–20), y finalmente los
descendientes de Sem (Gn 10:21–31). Entre ellos se destaca el nieto de Cam, Nimrod, por su
importancia para la teología del trabajo. Nimrod funda en Babilonia un imperio de hostilidad
manifiesta. Él es un tirano, un cazador temido y poderoso y sobre todo, un constructor de
ciudades (Gn 10:8–12).

Con Nimrod, el constructor de ciudades tirano, presente en nuestra memoria, llegamos a la


construcción de la torre de Babel (Gn 11:1–9). Babel, como muchas ciudades en el Cercano
Oriente antiguo, es diseñada como el recinto amurallado de un gran templo o zigurat, una
torre de escaleras con ladrillos de adobe diseñada para alcanzar el reino de los dioses. Con tal
torre, la gente podría subir al reino de los dioses y los dioses podrían descender a la tierra.
Aunque Dios no condena este deseo de alcanzar los cielos, vemos en ello la ambición de
engrandecimiento propio y el pecado creciente del orgullo que lleva a las personas a construir
una torre tan imponente. “Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue
hasta los cielos, y hagámonos un nombre famoso, para que no seamos dispersados sobre la faz
de toda la tierra” (Gn 11:4). ¿Qué querían? Fama. ¿Qué temían? Ser dispersados y no
convertirse en una multitud. La torre que quisieron construir parecía enorme para ellos, pero
el narrador de Génesis sonríe mientras nos cuenta que era tan insignificante que Dios
“descendió para ver la ciudad y la torre” (Gn 11:5). Tan diferente a la ciudad de paz, orden y
virtud, que son los propósitos de Dios para el mundo.[3]

El inconveniente de Dios con la torre es que les daría a las personas la esperanza de que “nada
de lo que se propongan hacer les será imposible” (Gn 11:6). Como Adán y Eva antes, ellos
intentan usar el poder creador que tienen por ser portadores de la imagen de Dios para actuar
en contra de los propósitos de Dios. En este caso, planean hacer lo opuesto a lo que Dios
ordenó en el mandato cultural. En vez de llenar la tierra, intentaron concentrarse en un solo
lugar; en vez de explorar la plenitud del nombre que Dios les dio (adam, “raza humana” [Gn
5:2]), decidieron buscar la fama. Dios ve que su arrogancia y ambición están fuera de control y
dice, “vamos, bajemos y allí confundamos su lengua, para que nadie entienda el lenguaje del
otro” (Gn 11:7). Entonces, “los dispersó el Señor desde allí sobre la faz de toda la tierra, y
dejaron de edificar la ciudad. Por eso fue llamada Babel, porque allí confundió el Señor la
lengua de toda la tierra; y de allí los dispersó el Señor sobre la faz de toda la tierra” (Gn 11:8–
9).

Estas personas provenían originalmente de un mismo linaje, todos descendientes de Noé por
medio de sus tres hijos pero, después de que Dios destruyera la torre de Babel, los
descendientes de estos hijos se desplazaron a diferentes partes del Medio Oriente: los
descendientes de Jafet se fueron al oeste, a Anatolia (Turquía) y Grecia; los descendientes de
Cam fueron al sur a Arabia y Egipto; y los descendientes de Sem se quedaron en el oriente en
lo que conocemos ahora como Irak. Con estas tres genealogías en Génesis 10, descubrimos
dónde se desarrollaron las divisiones nacionales y tribales en el Cercano Oriente antiguo.

Sin embargo, no debemos concluir a partir de este estudio que las ciudades en sí son malas,
porque no es así. Dios le dio a Israel su capital, Jerusalén, y la morada final del pueblo de Dios
es Su ciudad santa que desciende del cielo (Ap 21:2). Lo que desagrada a Dios no es el
concepto de “ciudad”, sino el orgullo que podríamos relacionar con las ciudades (Gn 19:12–
14). Pecamos cuando miramos el triunfo y la cultura cívica en vez de mirar a Dios como nuestra
fuente de significado y dirección. Bruce Waltke concluye su análisis de Génesis 11 con estas
palabras:

Separada de Dios, la sociedad es totalmente inestable. Por una parte, la gente busca
sinceramente el significado de la existencia y la seguridad en su unidad colectiva. Por otra
parte, tienen un apetito insaciable de consumir lo que otros poseen… En el corazón de la
ciudad del hombre está el amor por sí mismo y el odio por Dios. La ciudad revela lo que el
espíritu humano siempre querrá usurpar, el trono de Dios en el cielo.[4]

Mientras que la dispersión de las personas puede parecer un castigo de Dios, realmente es un
medio de redención. Desde el principio, Dios planeó que las personas se dispersaran por todo
el mundo. Él dijo, “sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra” (Gn 1:28). Al dispersar a la
gente después del fracaso de la torre, Dios los hizo regresar al plan de llenar la tierra, lo que
resultó a la larga en la hermosa variedad de gentes y culturas que conocemos hoy. Si ellos
hubieran completado la torre con su intención maliciosa y tiranía social y hubieran conseguido
que nada de lo que se propusieran hacer les fuera imposible (Gn 11:6), no alcanzamos a
imaginar las atrocidades que habrían realizado en su orgullo y en la fortaleza de su pecado. La
escala del mal que desarrolló la humanidad en los siglos XX y XXI nos da solo un vistazo de lo
que la gente podría hacer si todo fuera posible sin la dependencia en Dios. Como lo dijo
Dostoevsky, “¿Qué será del hombre sin Dios y sin inmortalidad? Se dirá que todo es lícito”.
[5]Algunas veces Dios no nos da lo que queremos porque Su misericordia hacia nosotros es
demasiado grande.

¿Qué podemos aprender del incidente de la torre de Babel para nuestro trabajo en la
actualidad? La ofensa específica de los constructores fue desobedecer el mandato de Dios de
esparcirse y llenar la tierra. Ellos centralizaron no solo su morada geográfica, sino también su
cultura, lenguaje e instituciones. En su ambición por hacer algo grandioso (“hagámonos un
nombre famoso” [Gn 11:4]), frenaron la extensión del proyecto que haría posible la variedad
de dones, servicios, actividades y funciones con las que Dios dota a las personas (1Co 12:4–11).
Aunque Dios quiere que las personas trabajen juntas con un fin común (Gn 2:18; 1Co 12:7), Él
no nos ha creado para lograrlo por medio de la centralización y acumulación de poder. Él le
advirtió al pueblo de Israel sobre los peligros de concentrar el poder en un rey (1S 8:10–18).
Dios ha preparado para nosotros un Rey divino, Cristo nuestro Señor, y con Él no hay lugar
para una gran concentración de poder en individuos, instituciones o gobiernos humanos.

Así que, podríamos esperar que los líderes e instituciones cristianas se esmeren por otorgarle
autoridad a varias personas y que respalden la coordinación, las metas y valores comunes y la
toma de decisiones democrática, en vez de concentrar el poder. Pero en muchos casos, los
cristianos han buscado algo diferente: la misma clase de concentración de poder que buscan
los tiranos y autoritarios, aunque con metas más benevolentes. De este modo, los legisladores
cristianos desean el mismo control sobre el pueblo, aunque con el objetivo de hacer respetar
la piedad o moralidad. Los empresarios cristianos buscan tanto dominio del mercado como los
demás, aunque con el propósito de mejorar la calidad, el servicio al cliente, o el
comportamiento ético. Así mismo, los educadores cristianos ambicionan la poca libertad de
pensamiento, igual que los educadores autoritarios, solo que con la intención de hacer
respetar la expresión moral, la amabilidad y la sana doctrina.

Por buenas que sean estas metas, los sucesos de la torre de Babel indican que son
peligrosamente equivocadas (la advertencia posterior de Dios a Israel acerca de los peligros de
tener un rey, hacen eco a esta indicación; ver 1S 8:10–18). En un mundo en el que incluso los
que están en Cristo siguen luchando con el pecado, la idea de Dios del buen dominio (por parte
de los humanos) es dispersar a la gente, el poder, la autoridad y las capacidades, en vez de
concentrarlos en una persona, institución, partido o movimiento. Por supuesto, algunas
situaciones demandan que una persona o un grupo pequeño hagan uso del poder. Un piloto
sería necio si hiciera que los pasajeros votaran por la pista sobre la que debe aterrizar. Pero,
¿podría ser que más frecuentemente de lo que notamos, cuando estamos en posiciones de
poder, Dios nos esté llamando a dispersarnos, delegar, autorizar y entrenar a otros en vez de
hacerlo todo nosotros mismos? Hacer esto es complicado, poco eficiente, difícil de medir,
arriesgado y puede llevar a la ansiedad, pero tal vez esto sea exactamente lo que Dios quiere
que hagan los líderes cristianos en muchas situaciones.

¿Conoces toda la simbología atribuida al olivo?


Si hay un árbol con mayor simbología desde la antigüedad y en todas las
religiones es el olivo. Desde hace muchísimos años, al olivo y a su fruto, la
aceituna, así como al aceite, se le han atribuido una gran cantidad de significados
debido a todas las características y cualidades que posee este árbol. En el post de
hoy queremos dar un paseo por la historia y contarte qué representa el olivo para
las distintas culturas, civilizaciones y religiones.

El olivo en distintas civilizaciones y religiones

Civilización egipcia
Los egipcios atribuían a la diosa Isis el haber transmitido a los hombres este
árbol, su forma de cultivo y el procedimiento de extracción del aceite. Para ellos, la
simbología del olivo trascendía de la vida, ya que colocaban una ramito de olivo en
los sarcófagos de los difuntos.

Antigua Grecia
El olivo tiene un papel fundamental en el origen mítico de la ciudad de Atenas.
Según la leyenda Atenea, la diosa de la Sabiduría, y Poseidón, dios del Mar, se
disputaban por la soberanía de la ciudad. Los dioses del Olimpo decidieron que
concederían la ciudad a quien produjera la mejor obra. Poseidón, de un golpe de
tridente, hizo nacer de la roca un caballo y Atenea, con un golpe de lanza hizo
brotar un olivo lleno de frutos. Este arbol consiguió la simpatía de los dioses y la
nueva ciudad recibió el nombre de Atenas.
Debido a ese mito, en la antigua Grecia la rama de olivo representaba la
victoria, de hecho se otorgaban coronas de ramas de olivo a los vencedores de
los Juegos Olímpicos.

Religión cristiana
La Biblia está repleta de referencias al olivo, su fruto y al aceite. Para el
cristianismo se trata de un árbol emblemático, ya que Jesús solía reunirse y orar
con sus discípulos en un lugar mencionados en los Evangelios como Getsemaní,
ubicado en el «Monte de los Olivos». También podemos recordar el relato de
Noé, el cual envió una paloma tras el diluvio para saber si las aguas se habían
retirado sobre la faz de la Tierra. Al regresar la paloma con una ramita de
olivo en sus pico Noé entendió que las aguas se habían retirado y la paz había
sido restablecida. De ahí que la paz se simbolice con una paloma portando una
ramita de olivo.

Religión judía
En la religión judía es el aceite quien juega un papel relevante como símbolo de
Bendición Divina. En los Menorah, los candelabros de siete brazos, los judíos
utilizan aceite de oliva. Los antiguos hebreos utilizan el aceite de ceremonias
religiosas, sacrificios e, incluso, para ungir a los sacerdotes.

Religión musulmana.
Para los musulmanes, el olivo y su aceite se relacionan alegóricamente con la Luz
de Dios que guía a los seres humanos. Tras la conquista de Al-Andalus los
musulmanes se encontraron con muchas plantaciones de olivos y pronto
descubrieron los beneficios de este árbol y sus derivados. Además, aportaron
innovaciones a la agricultura, de hecho, la palabra almazara (actualmente, el lugar
donde es llevada la aceituna para su transformación en aceite) proviene del árabe
al-masara, la prensa.

Simbología del olivo y su fruto

 Longevidad o inmortalidad: el olivo puede vivir más de 2000 años, es capaz de soportar
condiciones muy adversas: frío, nevadas, calor, sequías etc. y aún así dar frutos. Sus
hojas se renuevan constantemente y responde muy bien al injerto. Por todo ello también
es símbolo de resistencia.
 Sanación: siempre se consideró que el olivo, su fruto y el aceite poseían propiedades
medicinales, muchas de las cuales han quedado demostradas con la evidencia científica.
De hecho, en todas las civilizaciones comentadas anteriormente se utiliza el aceite para
tratar ciertas enfermedades y, así como, para la belleza y cosmética.
 Paz y reconciliación: como dijimos antes, la paloma con la ramita de olivo ha quedado
como símbolo innegable de la paz. De hecho, en algunas banderas de países u
organizaciones podemos ver una rama de olivo, quizás la que mas os suene sea la
bandera de la Organización de las Naciones Unidas. También en la Eneida se cuenta
como Virgilio utiliza la rama de olivo como símbolo de reconciliación y acuerdo.
 Fertilidad: para los helenos, los descendientes de los dioses nacían bajos los olivos, por
lo que las mujeres que querían tener hijos debían dormir bajo su sombra. De hecho, en la
actualidad, la ciencia está investigando si el consumo de aceite de oliva beneficia, entre
tantas cosas, al aumento de la fertilidad.
 Victoria: Atenea le otorga este tributo al salir victoriosa de la pugna con Poseidón y, como
hemos comentado, la corona de olivo se entregaba antiguamente a los vencedores de los
Juegos Olímpicos. Esa costumbre se ha ido conservando en el tiempo y podemos ver
como no solo en los juegos se les otorga a los ganadores la corona de olivo, sino también
en otros deportes como el ciclismo o las motos

En definitiva, es muy variada la simbología alrededor del olivo y toda positiva,


ningún otro árbol ha sido tan venerado por diferentes culturas y religiones. Sin
duda, para nuestro territorio es un símbolo que nos identifica. La tierra amparada
por la Denominación de Origen Estepa está formada unas 40 mil hectáreas
de olivar que acogen a unos 7,5 millones de olivos formando un paisaje
espectacular.
Si quieres conocer más sobre el olivo y el aceite de oliva virgen extra no dudes en
pasarte por nuestra Escuela del Aceite y conviértete en un experto aceitero.
¿Cuál es el significado del olivo en la Biblia? – Estudio Bíblico

El olivo se menciona con frecuencia en la Biblia, desde la época del diluvio cuando la paloma
del arca trajo una rama de olivo a Noé, hasta Apocalipsis 11:4 , donde los dos testigos están
representados como dos olivos. Como uno de los árboles más valiosos y útiles conocidos por
los antiguos judíos, el olivo es significativo por varias razones en la Biblia. Su importancia en
Israel se expresa en la parábola de Jotam en Jueces 9:8–9 : “Un día salieron los árboles para
ungirse rey. Dijeron al olivo: “Sé nuestro rey”. Pero el olivo respondió: ‘¿Debo renunciar a mi
aceite, por el cual tanto los dioses como los hombres son honrados, para dominar a los
árboles?'”

Bastante común en Tierra Santa, el olivo es un árbol de hoja perenne de múltiples ramas con
un tronco anudado, una corteza lisa de color ceniza y hojas oblongas y coriáceas de color verde
plateado. Los olivos maduros y cultivados crecen hasta 20 o más pies de altura y producen
pequeñas flores de color amarillo o blanco alrededor del primero de mayo. Cuando las flores
comienzan a caer, las aceitunas, el fruto del árbol, comienzan a formarse. Al principio, la fruta
es verde, pero se torna de un color profundo, negro azulado o verde oscuro cuando las
aceitunas están completamente maduras y se cosechan a principios del otoño.

En el antiguo Cercano Oriente, los olivos eran una fuente esencial de alimento ( Nehemías 9:25
), aceite de lámpara ( Éxodo 27:20 ), medicina ( Isaías 1:6 ; Lucas 10:34 ), aceite de unción ( 1
Samuel 10: 1; 2 Reyes 9:3 ), aceite de sacrificio ( Levítico 2:4 ; Génesis 28:18 ) y madera para
muebles ( 1 Reyes 6:23 , 31–33 ).

Una planta de crecimiento extremadamente lento, el olivo requiere años de trabajo paciente
para alcanzar la plena fructificación. Siendo muy adecuado para crecer en el clima
mediterráneo, el olivo desempeñó un papel importante en la economía de la región. La parte
externa y carnosa de la fruta de forma ovalada es lo que produce el valioso producto del aceite
de oliva. Todavía hoy, el aceite de oliva se considera bueno para la salud.

El olivo y la rama de olivo han sido símbolos de paz y reconciliación desde el relato del diluvio
de Noé. Cuando la paloma trajo a Noé “una hoja de olivo arrancada en su pico”, la rama de
olivo representaba la nueva vida que brotaba sobre la tierra ( Génesis 8:11 ). El olivo estaba
vivo y creciendo. La promesa del ramo de olivo de la paloma fue un nuevo comienzo para la
humanidad, paz y reconciliación con Dios, renovación y avivamiento. El crecimiento lento y
vigoroso del olivo implica también establecimiento y paz. Algunos de los olivos más antiguos
del mundo todavía crecen hoy en el Huerto de Getsemaní en el Monte de los Olivos.

El olivo en flor es un símbolo de belleza y abundancia en la Biblia. La fecundidad y la capacidad


de prosperar del árbol sugieren el modelo de una persona justa (Salmo 52:8 ; Oseas 14:6 ),
cuyos hijos se describen como “olivos jóvenes y vigorosos” ( Salmo 128:3, NTV ). El aceite de
oliva también se usaba en la unción y coronación de reyes, convirtiéndolo en un emblema de
soberanía.

El aceite de olivo es un símbolo de la unción del Espíritu Santo, ya que se usó como portador
de una mezcla de especias que componían el aceite de la santa unción. En Zacarías 4 , el
profeta tiene una visión de dos olivos parados a cada lado de un candelero de oro macizo. Los
olivos suministran el aceite que alimenta las lámparas. Los dos olivos representan a Zorobabely
Josué, el gobernador y sumo sacerdote. El Señor los anima a no confiar en los recursos
financieros o militares, sino en el poder del Espíritu Santo de Dios obrando a través de ellos
(versículo 6). Como en otras analogías del Antiguo Testamento, el Espíritu Santo de Dios está
representado por el aceite del olivo.

El proceso mediante el cual se baten y trituran las aceitunas para producir aceite de oliva
también tiene un significado espiritual. Jesucristo fue golpeado y aplastado en la cruz para que
Su Espíritu Santo fuera derramado sobre la iglesia después de Su ascensión al cielo. En esencia,
Jesucristo es el olivo de Dios, y el Espíritu Santo, su aceite de oliva. No es mera coincidencia
que la oración agonizante de Cristo, justo antes de Su arresto, se produjera en Getsemaní , un
lugar de muchos olivos y cuyo nombre significa “prensa de aceitunas”.

Dios usa la imagen de un olivo en Jeremías 11:16–17 para recordar a su pueblo la relación de
pacto que tiene con ellos. El pueblo de Dios (la nación de Israel) se representa como un olivo y
Dios como el agricultor. Los plantó como un hermoso olivo, pero advirtió que los talaría si
desobedecían sus leyes y adoraban a dioses falsos. El apóstol Pablo hace uso de esta imagen
para enseñar una lección a los creyentes gentiles en Romanos 11:17–24.. Pablo escoge el olivo
cultivado para representar a Israel y el olivo silvestre para representar a los creyentes gentiles.
El olivo cultivado se poda y cuida para que dé mucho fruto. Las ramas infructuosas e ineficaces
se recortan y desechan, pero la raíz permanece intacta. Dios ha preservado la raíz santa de
Israel y ha podado las ramas inútiles.

Los gentiles, representados por el olivo silvestre en Romanos 11, han sido injertados en la raíz
de olivo cultivada. Como olivo silvestre, su raíz era débil. Sus ramas eran incapaces de dar fruto
hasta que fueron injertadas en la raíz nutricia y sustentadora de la vida del olivo cultivado. Los
creyentes gentiles ahora comparten las bendiciones de Israel, pero Pablo advierte: “No os
jactéis de ser mejores que esas ramas. Pero si te jactas, no sustentas a la raíz, sino que la raíz
te sustenta” (CSB). Pablo quiere que los creyentes gentiles entiendan que no han reemplazado
a Israel. Dios ha hecho algo hermoso por los gentiles, pero Israel sigue siendo la nación
escogida de Dios y la fuente de las riquezas de salvación que ahora disfrutan los gentiles.

Jesucristo, el Mesías de Israel, es la raíz de Jesé, o la raíz del olivo cultivado. De Él, Israel y la
Iglesia toman su vida.

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