En el sur de España, el cangrejo violinista, llamado
científicamente Uca Tangeri, está en peligro de extinción y no
porque lo pesquen y lo maten, sino, porque a los cangrejos
machos les cortan su pinza mayor. En la pinza mayor de estos
crustáceos se encuentra gran cantidad de carne, la que es
usada como un rico aperitivo. Los pescadores saben que el
cangrejo no muere al cortarles la pinza, sin embargo, no saben
que es precisamente con ella, con la que el macho violinista
logra alimentarse, proteger su territorio y atraer a la hembra
con la que realiza una extraña danza de apareamiento.
Faltándole la pinza, las hembras lo ignoran, lo que a la larga
conduce a un descenso de la población.
En el sur de España, el cangrejo violinista, llamado
científicamente Uca Tangeri, está en peligro de extinción y no
porque lo pesquen y lo maten, sino, porque a los cangrejos
machos les cortan su pinza mayor. En la pinza mayor de estos
crustáceos se encuentra gran cantidad de carne, la que es
usada como un rico aperitivo. Los pescadores saben que el
cangrejo no muere al cortarles la pinza, sin embargo, no saben
que es precisamente con ella, con la que el macho violinista
logra alimentarse, proteger su territorio y atraer a la hembra
con la que realiza una extraña danza de apareamiento.
Faltándole la pinza, las hembras lo ignoran, lo que a la larga
conduce a un descenso de la población.
La mantis religiosa
La mantis religiosa es un insecto cuyo cuerpo está formado por tres
partes: cabeza, tórax (donde están las patas y las alas) y abdomen.
Tiene ojos compuestos, es decir, puede ver imágenes y colores. Las
patas frontales poseen unas fuertes púas para agarrar e inmovilizar a sus
víctimas. Su nombre se debe a la forma en que dobla sus patas delanteras,
poniéndolas en un ángulo que recuerda la posición que se adopta al orar.
Su color suele ser verde o pardo y se camufla muy bien entre las
plantas de su hábitat para acechar a su presa. Las hembras son de un
tamaño mayor que los machos y tienen el abdomen más grande. Ellas
pueden llegar a medir 12 centímetros, en cambio ellos, solo 8 centímetros.
La mantis religiosa
La mantis religiosa es un insecto cuyo cuerpo está formado por tres
partes: cabeza, tórax (donde están las patas y las alas) y abdomen.
Tiene ojos compuestos, es decir, puede ver imágenes y colores. Las
patas frontales poseen unas fuertes púas para agarrar e inmovilizar a sus
víctimas. Su nombre se debe a la forma en que dobla sus patas delanteras,
poniéndolas en un ángulo que recuerda la posición que se adopta al orar.
Su color suele ser verde o pardo y se camufla muy bien entre las
plantas de su hábitat para acechar a su presa. Las hembras son de un
tamaño mayor que los machos y tienen el abdomen más grande. Ellas
pueden llegar a medir 12 centímetros, en cambio ellos, solo 8 centímetros.
Sofia y la gran cena
Había una vez una niña rica llamada Sofía que vivía
en una gran mansión rodeada de lujos y comodidades.
Un día, mientras paseaba por la ciudad, vio a un grupo
de personas hambrientas y desnutridas que pedían comida.
Sofía quedó conmovida por la situación y decidió
hacer algo al respecto. Con la ayuda de su familia, organizó
una gran cena para los pobres de la ciudad, donde se
sirvió una gran variedad de alimentos y bebidas.
La cena fue un gran éxito y todos los invitados
se fueron satisfechos y agradecidos.
Sofia y la gran cena
Había una vez una niña rica llamada Sofía que vivía
en una gran mansión rodeada de lujos y comodidades.
Un día, mientras paseaba por la ciudad, vio a un grupo
de personas hambrientas y desnutridas que pedían comida.
Sofía quedó conmovida por la situación y decidió
hacer algo al respecto. Con la ayuda de su familia, organizó
una gran cena para los pobres de la ciudad, donde se
sirvió una gran variedad de alimentos y bebidas.
La cena fue un gran éxito y todos los invitados
se fueron satisfechos y agradecidos.
Los animales
Un ratón estaba descansando al pie de un árbol.
De pronto le cayó una fruta en la cabeza.
El ratón salió corriendo, encontró a su amigo el conejo y le dijo:
-Allí estaba yo, y me ha caído encima una rama que por poco me mata.
El conejo corrió asustado, encontró a la ardilla y le dijo:
-¡Por allí, hace un momento, le ha caído al ratón un árbol encima!
La ardilla echó a correr, encontró al cerdito y le dijo:
-¡No vayas por allí, que están cayendo rayos y centellas!
El cerdito encontró al chivo y le dijo:
-¡Corre, corre, que por allí hay un terremoto!
Y así, uno tras de otro, todos los animales, asustados, corrieron como locos. Se
creían que se hundía el mundo.
H. Almendros
Los animales
Un ratón estaba descansando al pie de un árbol.
De pronto le cayó una fruta en la cabeza.
El ratón salió corriendo, encontró a su amigo el conejo y le dijo:
-Allí estaba yo, y me ha caído encima una rama que por poco me mata.
El conejo corrió asustado, encontró a la ardilla y le dijo:
-¡Por allí, hace un momento, le ha caído al ratón un árbol encima!
La ardilla echó a correr, encontró al cerdito y le dijo:
-¡No vayas por allí, que están cayendo rayos y centellas!
El cerdito encontró al chivo y le dijo:
-¡Corre, corre, que por allí hay un terremoto!
Y así, uno tras de otro, todos los animales, asustados, corrieron como locos. Se
creían que se hundía el mundo.
H. Almendros
Marcelino, pan y vino
No siempre era cruel Marcelino con los animales. Más de una vez había
ayudado al viejo "Mochito" a cazar ratones. "Mochito" era el gato del
convento, ya casi medio ciego y a falta de una oreja que perdió cuando
joven en terrible batalla con un perro. -No, hombre, por ahí no- le decía
Marcelino a "Mochito" cuando andaban juntos de cacería. Bien valiéndose
de palos o de piedras para tapar los agujeros, Marcelino era una valiosa
ayuda para "Mochito".
José María Sánchez Silva
Marcelino, pan y vino
No siempre era cruel Marcelino con los animales. Más de una vez había
ayudado al viejo "Mochito" a cazar ratones. "Mochito" era el gato del
convento, ya casi medio ciego y a falta de una oreja que perdió cuando
joven en terrible batalla con un perro. -No, hombre, por ahí no- le decía
Marcelino a "Mochito" cuando andaban juntos de cacería. Bien valiéndose
de palos o de piedras para tapar los agujeros, Marcelino era una valiosa
ayuda para "Mochito".
José María Sánchez Silva
LA FUENTE
Canta que te canta, nos ha venido la sed. Entonces nos hemos metido por
el bosque, para verle hallar una fuente. Menos mal que la señorita sabía
dónde buscarla.
Nosotros solos no la hubiésemos hallado. Es pequeñita, está muy
escondida y mana de ella un hilillo de agua tan fino que apenas se oye. Y
va deslizándose suavemente hasta encontrar un arroyuelo.
Yo me sé una fuente; nadie la hallaría:
oculta en el bosque, al pie de una encina. Si cerca pasaras ella te llamaría;
a mí me llamó, que no la sabía.
F. Pujols
LA FUENTE
Canta que te canta, nos ha venido la sed. Entonces nos hemos metido por
el bosque, para verle hallar una fuente. Menos mal que la señorita sabía
dónde buscarla.
Nosotros solos no la hubiésemos hallado. Es pequeñita, está muy
escondida y mana de ella un hilillo de agua tan fino que apenas se oye. Y
va deslizándose suavemente hasta encontrar un arroyuelo.
Yo me sé una fuente; nadie la hallaría:
oculta en el bosque, al pie de una encina. Si cerca pasaras ella te llamaría;
a mí me llamó, que no la sabía.
F. Pujols
LA FUENTE
Canta que te canta, nos ha venido la sed. Entonces nos hemos metido por
el bosque, para verle hallar una fuente. Menos mal que la señorita sabía
dónde buscarla.
Nosotros solos no la hubiésemos hallado. Es pequeñita, está muy
escondida y mana de ella un hilillo de agua tan fino que apenas se oye. Y
va deslizándose suavemente hasta encontrar un arroyuelo.
Yo me sé una fuente; nadie la hallaría:
oculta en el bosque, al pie de una encina. Si cerca pasaras ella te llamaría;
a mí me llamó, que no la sabía.
F. Pujols
Marcelino, pan y vino
No siempre era cruel Marcelino con los animales. Más de una vez había
ayudado al viejo "Mochito" a cazar ratones. "Mochito" era el gato del
convento, ya casi medio ciego y a falta de una oreja que perdió cuando
joven en terrible batalla con un perro. -No, hombre, por ahí no- le decía
Marcelino a "Mochito" cuando andaban juntos de cacería. Bien valiéndose
de palos o de piedras para tapar los agujeros, Marcelino era una valiosa
ayuda para "Mochito".
José María Sánchez Silva
Los animales
Un ratón estaba descansando al pie de un árbol. De pronto le cayó una
fruta en la cabeza. El ratón salió corriendo, encontró a su amigo el conejo
y le dijo: -Allí estaba yo, y me ha caído encima una rama que por poco me
mata. El conejo corrió asustado, encontró a la ardilla y le dijo: -¡Por allí,
hace un momento, le ha caído al ratón un árbol encima! La ardilla echó a
correr, encontró al cerdito y le dijo:
-¡No vayas por allí, que están cayendo rayos y centellas! El cerdito
encontró al chivo y le dijo: -¡Corre, corre, que por allí hay un terremoto! Y
así, uno tras de otro, todos los animales, asustados, corrieron como locos.
Se creían que se hundía el mundo.
H. Almendros
Sofia y la gran cena
Había una vez una niña rica llamada Sofía que vivía
en una gran mansión rodeada de lujos y comodidades.
Un día, mientras paseaba por la ciudad, vio a un grupo
de personas hambrientas y desnutridas que pedían comida.
Sofía quedó conmovida por la situación y decidió
hacer algo al respecto. Con la ayuda de su familia, organizó
una gran cena para los pobres de la ciudad, donde se
sirvió una gran variedad de alimentos y bebidas.
La cena fue un gran éxito y todos los invitados
se fueron satisfechos y agradecidos.