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Carlos V: Rey de Francia y su legado

Carlos V fue rey de Francia desde 1364 hasta 1380. Gobernó superando rebeliones internas y recuperando territorios perdidos ante Inglaterra en la Guerra de los Cien Años. Estableció un ejército permanente que cambió el curso de la guerra a favor de Francia. Carlos murió en 1380 y su hijo Carlos VI tuvo un desastroso reinado que permitió a Inglaterra recuperar el control de amplias zonas de Francia.
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Carlos V: Rey de Francia y su legado

Carlos V fue rey de Francia desde 1364 hasta 1380. Gobernó superando rebeliones internas y recuperando territorios perdidos ante Inglaterra en la Guerra de los Cien Años. Estableció un ejército permanente que cambió el curso de la guerra a favor de Francia. Carlos murió en 1380 y su hijo Carlos VI tuvo un desastroso reinado que permitió a Inglaterra recuperar el control de amplias zonas de Francia.
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Carlos V

Rey de Francia

Rey de Francia
8 de abril de 1364-16 de septiembre de 1380
(16 años y 161 días)

Predecesor Juan II

Sucesor Carlos VI

Información personal

Nombre completo Carlos

Otros títulos Delfín de Francia (1350-1364)

Coronación 19 de mayo de 1364, en la Catedral de Reims

Nacimiento 21 de enero de 1338


Vincennes, Isla de Francia, Francia

Fallecimiento 16 de septiembre de 1380


(42 años)
Nogent-sur-Marne, Isla de Francia, Francia

Sepultura Basílica de Saint-Denis

Familia

Casa real Valois

Dinastía Capetos

Padre Juan II el Bueno

Madre Bona de Luxemburgo

Consorte Juana de Borbón (1338-1378)

Hijos véase Descendencia


Escudo de Carlos V

[editar datos en Wikidata]

Carlos V (Vincennes, 22 de enero de 1338-Nogent-sur-Marne, 16 de


septiembre de 1380), llamado el Sabio (en francés, le Sage), fue un monarca de
la dinastía Valois, que gobernó como rey de Francia desde 1364 hasta su muerte.
Era el hijo primogénito del rey Juan el Bueno y de Bona de Luxemburgo.
En 1349, siendo un joven príncipe, Carlos recibió de su abuelo, el rey Felipe VI, la
provincia del Delfinado para que la gobernase. Esto le permitió llevar el título
de delfín hasta su coronación, que vio la integración del Delfinado a las tierras de la
Corona de Francia. Desde 1350, todos los herederos naturales de Francia llevaron
el título de delfín hasta su coronación.
Carlos se convirtió en regente de Francia cuando su padre, Juan II, fue capturado
por los ingleses en la batalla de Poitiers en 1356. Para pagar el rescate, Carlos tuvo
que subir los impuestos y tratar con la hostilidad de la nobleza, liderada por Carlos
el Malo, rey de Navarra; la oposición de la burguesía francesa, que fue canalizada a
través de los Estados Generales, liderados por Étienne Marcel; y con las revueltas
campesinas conocidas como Jacquerie. Carlos superó todas estas rebeliones, pero
para liberar a su padre, tuvo que concertar el tratado de Brétigny en 1360, por el que
entregaba amplias porciones del suroeste de Francia a Eduardo III de Inglaterra y se
mostró conforme con pagar un enorme rescate.
Carlos se convirtió en rey en 1364. Con la ayuda de hábiles consejeros conocidos
como los Marmousets, su hábil manejo del reino le permitió reponer el tesoro real y
restaurar el prestigio de la casa de Valois. Estableció el primer ejército permanente
pagado con ingresos regulares, que liberó al pueblo francés de las compañías
de routiers que regularmente saqueaban el país cuando no estaban trabajando.
Liderados por Bertrand du Guesclin, el ejército francés fue capaz de cambiar el
sentido de la Guerra de los Cien Años en ventaja de Carlos y, para finales de su
reinado, había logrado reconquistar casi todos los territorios cedidos a los ingleses
en 1360. Más aún, la armada francesa, liderada por Jean de Vienne, consiguió
atacar la costa inglesa por primera vez desde el comienzo de la Guerra de los Cien
Años.
Carlos V murió en 1380. Le sucedió su hijo Carlos el Loco, cuyo desastroso reinado
permitió a los ingleses recuperar el control de amplias partes de Francia.

Personalidad[editar]
Fue un hombre religioso, profesaba veneración por su antepasado San Luis, sabía
ser tolerante, amante del arte y del lujo,1 muy culto2 y letrado: fundó la primera
Biblioteca Real de Francia, que fue instalada en el Louvre, enriqueciéndola con
traducciones de antiguos autores especialmente hechas para él.

Primeros años[editar]
Nació en el Castillo de Vincennes, en las afueras de París (Isla de Francia), el 21 de
enero de 1338, hijo del príncipe Juan y de Bona de Luxemburgo.3 Fue educado en
la corte con otros chicos de su edad con los que se mantendría cercano el resto de
su vida: su tío Felipe, duque de Orléans (solo dos años mayor que él), sus tres
hermanos Luis, Juan, yFelipe; Luis de Borbón, Eduardo y Roberto de Bar,
Godofredo de Brabante, Luis I, conde de Étampes, Luis de Evreux (hermano
de Carlos el Malo), Juan y Carlos de Artois, Carlos de Alençon, y Felipe de Rouvres.
El futuro rey era muy inteligente, pero físicamente débil, con piel pálida y un cuerpo
fino y desproporcionado. Esto le hacía contrastar marcadamente con su padre, que
era alto, fuerte y rubio.

Investidura del Delfinado[editar]


Humberto II de Vienne, arruinado por su incapacidad para recaudar impuestos
después de una cruzada en Palestina, y sin hijos tras la muerte de su único hijo,
decidió vender el Delfinado, que era un feudo del Sacro Imperio Romano
Germánico. Ni el papa ni el emperador quisieron comprarlo, así que la transacción
se hizo con Felipe VI de Francia.
Bajo el tratado de Romans, el título de delfín debía llevarlo un hijo del futuro
rey Juan el Bueno. Así que fue Carlos, el hijo mayor de este último, quien se
convirtió en el primer delfín. La abdicación de Humberto en Carlos, primogénito de
Felipe VI se produjo el 16 de julio de 1349.4
El verano de 1356, el rey de Navarra y conde de Évreux, Carlos de Navarra,
llamado “el Malo”, intentó establecer una alianza con el joven Delfín en contra de su
padre Juan II. El rey reaccionó encarcelando al navarro, pero el rey de
Inglaterra Eduardo III interviene enviando a su hijo, Eduardo de Woodstock, llamado
el “Príncipe Negro”, en su defensa. Se enfrentaron en las cercanías de Poitiers y los
franceses sufrieron una cruel derrota en la batalla de Poitiers, en la que el rey
francés junto a uno de sus hijos, fue hecho prisionero.
Durante ese mismo año, Carlos, como delfín de Vienne (feudo imperial) se dirige
a Metz para rendir homenaje a Carlos IV, emperador del Sacro Imperio Romano
Germánico, a quien pide ayuda para su padre. Carlos IV le concede la investidura
del Delfinado, sin embargo no hace más en favor de Francia.
A los doce años de edad, se vio inmediatamente enfrentado con el ejercicio del
poder mientras permaneció en Grenoble (del 10 de diciembre de 1349 a marzo de
1350). Unos pocos días después de su llegada, el pueblo de Grenoble fue invitado a
la plaza de Nuestra Señora, donde se erigió una plataforma. El joven Carlos se
sentó junto al obispo Juan de Chissé y recibió el juramento de homenaje del pueblo.
A cambio, públicamente prometió respetar la carta de la comunidad y confirmó las
libertades y las franquicias de Humberto II, que fueron resumidas en un solemne
estatuto antes de que él abdicase y garantizó una última amnistía a todos los
prisioneros, excepto los que se enfrentaban a la pena de muerte.
El 8 de abril de 1350 en Tain-l'Hermitage, el delfín se casó con su prima, Juana de
Borbón. Se obtuvo previamente la dispensa papal para este matrimonio
consanguíneo (ambos descendían de Carlos de Valois). El matrimonio se retrasó
por la muerte de su madre, Bona de Luxemburgo, y su abuela Juana la Coja, ambas
muertas por la peste, a las que no había visto desde que se marchó al Delfinado. El
propio delfín estuvo seriamente enfermo desde agosto hasta diciembre de 1349. Se
limitaban las reuniones para ralentizar la difusión de la plaga cuando estaba en su
apogeo en Europa; el matrimonio se celebró en privado.
El control del Delfinado es valioso para el reino de Francia, porque ocupa el valle
del Ródano, una de las principales rutas comerciales entre el Mediterráneo y el
norte de Europa desde la antigüedad, poniéndolos en contacto directo con Aviñón,
territorio papal y centro diplomático de la Europa medieval. A pesar de su juventud,
el delfín se esforzó por obtener la aprobación de sus súbditos, intercediendo para
parar una guerra entre dos familias vasallas. Adquirió una experiencia que le
resultaría muy útil posteriormente.

Misión en Normandía[editar]
Carlos fue llamado de vuelta a París a la muerte de su abuelo Felipe VI y participó,
el 26 de septiembre de 1350 en Reims, en la coronación de su padre Juan el Bueno.
La legitimidad de Juan, y la de los Valois en general, no era tan unánime. Su padre,
Felipe VI, había perdido toda credibilidad con los desastres de Crécy, Calais, el
azote de la peste y las devaluaciones de moneda para apoyar las finanzas reales. El
clan real debía enfrentarse a la oposición desde todas las partes del reino.
El primero de ellos fue liderado por Carlos II de Navarra, llamado "el Malo", cuya
madre, Juana II de Navarra, había renunciado a la corona de Francia por la de
Navarra en 1328. Carlos II era el mayor de un poderoso linaje. Ambicioso por
obtener la corona de Francia, consiguió reunir en torno a sí a los descontentos. Lo
apoyaban sus parientes y aliados: la casa de Boulogne (y sus parientes
de Auvernia), los barones de Champaña leales a Juan II de Navarra (heredero de
Champaña, de no haber sido absorbida por Francia) y por los seguidores
de Roberto de Artois, expulsado del reino por Felipe VI. También tenía el apoyo de
la Universidad de París y de los comerciantes del norte, para quienes el comercio a
través del Canal de la Mancha era vital.
Un brillante orador, y acostumbrado a una monarquía controlada por las cortes de
Navarra, Carlos el Malo defendía la reforma de un estado considerado demasiado
arbitrario, que no dejaba voz a la nobleza o las ciudades (Juan el Bueno gobernó
con un círculo de favoritos y oficiales a veces de humilde extracción). A diferencia
de su padre, Carlos V pensó que un rey debía tener la aprobación de sus súbditos y
que debía escuchar su consejo. Esta perspectiva le permitió enfrentarse a los
reformistas y nobles normandos, y también de Carlos de Navarra.
Arresto de Carlos el Malo por Juan el Bueno.

El poder de Navarra era tal que el 8 de enero de 1354, asesinó impunemente


a Carlos de la Cerda, favorito del rey Juan II, y abiertamente se atribuyó el crimen.
Obtuvo incluso, a través del tratado de Mantes, concesiones territoriales y soberanía
amenazando con aliarse con los ingleses. Pero en Aviñón, los ingleses y los
franceses estaban negociando una paz que impediría a Carlos de Navarra contar
con el apoyo de Eduardo III. Por lo tanto, concluyó un tratado con el inglés en el que
el reino de Francia se dividiría entre ellos. Un desembarco inglés estaba planeado
para finales de la tregua, que expiraría el 24 de junio de 1355.
El rey Juan ordenó al delfín en marzo de 1355 que organizase la defensa
de Normandía, lo que requeriría recaudar los correspondientes impuestos. La tarea
era difícil debido a la creciente influencia de Carlos el Malo. Con el tratado de
Mantes adquirió un estatus similar al de un "duque"; era probable que se aliase con
Eduardo III, y podía en cualquier momento abrir Normandía a los ingleses. El delfín
evitó la guerra reconciliando al de Navarra con el rey, lo que se selló en una
ceremonia en la corte el 24 de septiembre de 1355. Eduardo III se sintió ofendido
por esta última traición de Carlos de Navarra; el prometido desembarco no tuvo
lugar. Posteriormente, el rey Juan arrestó a Carlos el Malo.

La regencia y el alzamiento del Tercer Estado

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