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Dinámica y Estructura de Ecosistemas

El documento define los conceptos fundamentales de ecosistema, dinámica y regulación del ecosistema, flujos de materia y energía, cadenas tróficas y niveles tróficos, ciclos biogeoquímicos, servicios ecosistémicos y biomas. Explica que un ecosistema incluye tanto los organismos vivos como los factores abióticos, y que la materia y energía fluyen a través de las redes tróficas y los ciclos biogeoquímicos, manteniendo la vida.

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Dinámica y Estructura de Ecosistemas

El documento define los conceptos fundamentales de ecosistema, dinámica y regulación del ecosistema, flujos de materia y energía, cadenas tróficas y niveles tróficos, ciclos biogeoquímicos, servicios ecosistémicos y biomas. Explica que un ecosistema incluye tanto los organismos vivos como los factores abióticos, y que la materia y energía fluyen a través de las redes tróficas y los ciclos biogeoquímicos, manteniendo la vida.

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Licenciatura en Gestión Ambiental

Cátedra Ecología
Prof.: Dr. Rodrigo Nieva Cocilio

Ecosistema.
El ecosistema es el “sistema completo”, incluyendo no sólo el complejo formado por
organismos vivos (componentes bióticos), sino también todo el complejo de factores
físicos (componentes abióticos) que forman lo que denominamos ambiente. No es
posible separar los organismos vivos del ambiente particular con el que forman un
único sistema físico e interactivo. Los ecosistemas son las unidades básicas de la
naturaleza sobre la faz de la Tierra, existiendo de los más diversos tipos y tamaños.
Siguiendo el orden o nivel jerárquico ecológico, el ecosistema (por sobre los niveles
estudiados en las unidades anteriores) está formado por todas las comunidades
vegetales y animales más el ambiente físico en el que habitan, es decir el “sistema
completo”.
Al igual que la comunidad, el ecosistema es un concepto espacial: presenta límites. A
simple vista, un ecosistema de laguna está claramente separado y diferenciado del
ambiente terrestre que lo rodea y en el cuál se puede definir otro ecosistema.

Dinámica y regulación del ecosistema.


El ecosistema es un sistema en donde cada uno de los componentes procesa e
intercambia energía y materia. Es así que las complejas dinámicas que suceden en
un ecosistema resultan del procesamiento e intercambio de esa materia y energía
entre los componentes del sistema.
Como hemos visto, las poblaciones, las comunidades y las condiciones fisicoquímicas
varían a lo largo del tiempo. En consecuencia, los ecosistemas cambian pues no son
entidades que permanecen estáticas. Además, son capaces de mantener e
incrementar continuamente su organización, reajustándose y adaptándose a cualquier
tipo de variación, utilizando un flujo continuo de materia y energía.
El final de este camino es un estado teórico y dinámico de máxima estabilidad o
equilibrio que se denomina clímax. La regulación del ecosistema se puede definir
como "un proceso dinámico resultante de las interacciones entre los factores bióticos

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y abióticos en el tiempo, que da lugar a la formación de un ecosistema complejo y


estable".

Flujos de materia y energía.


El flujo de materia y energía en el ecosistema es constante y mantiene la vida. Todos
los procesos ecológicos son el resultado de la transferencia de energía; los
ecosistemas no difieren de los sistemas físicos como la atmósfera en el sentido de
que se encuentran sujetos a las mismas leyes físicas.
El motor de empuje del ecosistema es la energía solar, la cual, utilizada por los
productores primarios o autótrofos (plantas y hongos), fluye de los productores a los
consumidores y descomponedores (ambos heterótrofos) y, finalmente, se disipa en
forma de calor.
El flujo de energía por un ecosistema comienza con el control de la luz solar por las
plantas verdes, un proceso denominado producción primaria.
Una vez que los herbívoros consumen las plantas y las asimilan, la energía se destina
al mantenimiento, crecimiento y reproducción y a las heces, orina y gas. Los cambios
en la biomasa animal, incluyendo cambios de peso y reproducción, forman la
producción secundaria.

Cadenas, redes y niveles tróficos.


La materia y energía fluyen a través de los ecosistemas mediante una serie de
transferencias entre consumidores conocidas como redes o cadenas tróficas, o
comúnmente denominadas “cadenas alimentarias”.
Los diferentes miembros de una cadena trófica pueden agruparse en categorías
denominadas niveles tróficos o de alimentación. Los autótrofos (hongos y plantas)
ocupan el primer nivel trófico; los herbívoros que se alimentan de autótrofos forman el
siguiente nivel trófico; los carnívoros que se alimentan de herbívoros constituyen el
tercer nivel trófico. Los consumidores omnívoros (que comen plantas y animales)
pueden ocupar así más de un nivel trófico. Los organismos que se alimentan de
materia orgánica muerta y desechos, llamados detritívoros, constituyen otro nivel de
la cadena o red trófica.

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En cada nivel trófico, la eficiencia se clasifica en:


-Eficiencia de consumo: la proporción de energía disponible que se consume.
-Eficiencia de asimilación: la porción de energía ingerida que se asimila y no se pierde
como desecho.
-Eficiencia de producción: la parte de energía asimilada que se destina al crecimiento
y la respiración.
La cantidad de energía que fluye a un nivel trófico disminuye en cada uno de los
siguientes niveles tróficos de la cadena. Este patrón se produce debido a que no toda
la energía se emplea para la producción y parte se disipa.

Ciclos biogeoquímicos.
No todas las transformaciones de elementos del ecosistema son realizadas por los
seres vivos. Muchas de las reacciones químicas que ocurren tienen lugar en los
componentes abióticos del ecosistema: la atmósfera, el agua, el suelo y la roca madre.
Todos los nutrientes fluyen desde los componentes no vivos del ecosistema a los vivos
y vuelven de nuevo a los elementos no vivos mediante una ruta más o menos cíclica
conocida como ciclo biogeoquímico. Por medio de estos ciclos, los vegetales y los
animales obtienen los nutrientes necesarios para su supervivencia y su desarrollo.
Existen dos tipos básicos de ciclos biogeoquímicos: los gaseosos y los sedimentarios.
Esta clasificación se basa en la fuente principal de entrada de nutrientes al
ecosistema. En los ciclos gaseosos, las reservas principales de nutrientes son la
atmósfera y los océanos. Los gases más importantes para la vida son el nitrógeno, el
oxígeno y el dióxido de carbono. En los ciclos sedimentarios, el reservorio principal es
el suelo, las rocas y los minerales. Los elementos minerales que son necesarios para
los organismos vivos provienen inicialmente de estas fuentes inorgánicas y son el
calcio, fósforo, magnesio, sodio, potasio, cloro y el azufre. Las formas disponibles son
las sales disueltas en el agua del suelo o en lagos, arroyos y mares. El ciclo mineral
varía de un elemento a otro, pero consiste principalmente en dos fases: la fase rocosa
y la fase de solución salina.
El agua es el medio a través del cual los elementos y otros materiales se movilizan
dentro del ecosistema. Sin el ciclo del agua, los ciclos biogeoquímicos cesarían.

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Servicios ecosistémicos.
Son los llamados “recursos naturales”. Se trata de todos los bienes y servicios que
proporcionan los distintos ecosistemas y cuyo valor intrínseco es muy alto debido a
que inciden en el “bienestar humano”.
Bajo esa definición se integran los beneficios, tangibles e intangibles, que se derivan
de la naturaleza para provecho del ser humano y que, de acuerdo a ciertos criterios,
pueden ser valorados económicamente a fin de equipararlos de alguna manera con
otras actividades económicas.
Es importante conocer y resaltar los valores de la biodiversidad desde un punto de
vista económico, al asumir que los recursos naturales producen riqueza y bienestar a
lo largo del tiempo. Este reconocimiento obliga a generar estrategias de planificación
ambiental, conservación y manejo a fin de garantizar que los beneficios y servicios
derivados de los ecosistemas sean sustentables, es decir que puedan mantenerse en
el tiempo, ya sea por sí mismos o por el manejo humano.

Biomas.
En 1939, los ecólogos F. E. Clements y V. E. Shelford introdujeron un enfoque para
combinar la distribución a amplia escala tanto de plantas como de animales
relacionados en un sistema de clasificación único. Clements y Shelford llamaron a
estas unidades bióticas biomas.
El conjunto de ecosistemas característicos de una zona o región biogeográfica
constituyen un bioma, definido a partir de su flora y su fauna. Dicho de otro modo, un
bioma es un grupo de ecosistemas que tienen flora, fauna y clima similares y están
próximos entre sí.
Los biomas se clasifican según los tipos de plantas predominantes y, según la
precisión con la que se clasifiquen los biomas, existen un mínimo de ocho tipos
principales de biomas terrestres: bosque tropical, bosque templado, bosque de
coníferas (taiga o bosque boreal), sabana tropical, praderas templadas, chaparral
(formaciones arbustivas), tundra y desierto.

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