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Tluminaciones profanas
Jacques-Alain Miller*
1. Un psicoandlisis por partida doble
Oposiciones binarias
Nos encontramos nuevamente para otro de nuestros afios
de estudio.’ Este domingo presenté una pequefia articulacién
que voy a reproducirles en la pizarra.’ La simplifiqué al maxi-
mo, es decir, la reduje a una sucesién de oposiciones binarias
que, tal como dije, habrfa que ampliar. Esta breve indicacién
podré volver a servirnos.
sintoma / sinthome
verdad / goce
deseo / pulsién
tyché / automaton
falta / agujero
falta-en-ser / ser
sujeto / parlétre
fantasma / cuerpo
* Jacques-Alain Miller es psicoanalista en Parfs, fundador y primer Delegado
General de la AMP -Asociacién Mundial de Psicoandlisis.
1 Texto y notas establecidos por Catherine Bonningue a partir de la leccién del
9 de noviembre de 2005 del curso “La orientacién lacaniana Ill, 8”, ensefianza
pronunciada en el marco del Departamento de Psicoanilisis de Paris Vill, con
la amable autorizacién de Jacques-Alain Miller, Clase publicada en la Revista
Freudiana 46, afio 2006 con traduccién de Margarita Alvarez, Agradecemos la
gentileza a la direccién editorial por permitirnos su publicacisn,
2 Intervencién en las Jornadas de la Feole de 1a Cause Freudienne, 6 de no-
viembre de 2005.
15e hice repercutir esta Opog,
medida en que el sinthome %
Jesciframiento de la verdag
y que hacemos de los térmj,
deseo y pulsién. Ahf, tam,
cién de desciframiento tiene sentido en relacigy,
no asf cuando se trata de captar o saber algo de
4, Podemos afiadir aqui, sirviéndonos de la opogi.
Eee i resenté en el Seminario 11, un par del que no
cién que Lacan Pp’
bane el domingo: la tyché y el automaton. :
También puse frente a frente la falta y el agujero, por ejem.
plo, la falta de un significante a diferencia del agujero centra|
de los redondeles de cuerda. Afiadf la falta-en-ser que define
al sujeto lacaniano, que lo opuse al ser del sintoma y recupe-
ré esta oposici6n para sefialar que también es valida entre el
sujeto y el parlétre introducido por el ultimo Lacan. El suje-
to es una funcién puntual y evanescente, una posicién que
no implica ningtin ser, sino su défalcation,? si se puede decir
asi, mientras que el parlétre dispone de una base més sélida.
Afiadiré la oposici6n entre el fantasma y el cuerpo, sobre todo
porque el uso que hacemos del fantasma nos barra el término
de cuerpo y de su instancia.
cena en estas oposiciones —que se anu:
Aiea pee pi el texto de Lacan- podriamos de-
diplopia, vemos sur; ant ‘ es Sa Ragettay par un efecto de
conocemos y en el a N psicoandlisis distinto de aquel 44°
partida doble, y manne Base orahtarnga, un psicoanidlisis po"
to de diplopia a un es Ae ee de Lacan. Atribuf ese efe
de impensado en sy © de Lacan para pensar lo que he!
Suele dejarnog Propio discurso,
narios de Lacan oe e248 Ia constancia con que los Se”
an cuestion;
' a :
una Via nueva, Hasta ge bo ae elemento u otro e inauge™"
sinthome
y goce, en lat
excepto a un ¢
presta a cas
Bneontré est
nos freudo-
ta dicotomé
al deseo, pero
otros, a log lectores, Ja ae ma Gackt que no quiso dejar @ Jos
— le “superarlo”, En cada Semi
3 Défalcation; dly,
naire Lar erbo défalquey: i
use) IN. de'y,) Me" deducir, descontar, rebajar. (Grand Dictiot
16Lo oculto del cuento
Existe una forma moderna del cuento que transforma esta
estructura al omitir la sorpresa final, sin cerrar la estructura
de la historia, que deja el trazado de un relato sin que se re-
suelva nunca la tensién entre las dos historias. Esto es lo que
se considera propiamente moderno: la sustraccién del punto
de almohadillado final que deja a ambas historias proseguir
en tensi6n, una tensién que no se resuelve nunca.
Dice Piglia que este es por ejemplo el caso de Hemingway,
que alcanza la cima del arte de la elipsis, de tal manera que la
historia secreta contintia siendo hermética. Simplemente per-
cibimos que hay otra historia que tendrfa que haberse conta-
do y que esta ausente. Hay un vacio. Si modificdramos la cita
de Chéjov a la manera de Hemingway, no relatarfa el suicidio,
sino que el conjunto del texto estarfa escrito de tal manera que
deberiamos pensar que el lector ya lo sabia.
Kafka constituye otra variante. En sus novelas cuenta de
manera muy sencilla la historia més secreta, esa historia se-
creta que aparece en primer plano, contada como si nada y,
por el contrario, cifra la historia que deberia ser visible pero
que deviene algo enigmatico y escondido.
A partir de la cita de Chéjov, verfamos la historia del suici-
dio en primer plano, trivializada, mientras que la partida de
juego misma seria el acontecimiento terrible. La variante bor-
giana consiste en contar la historia numero 1 como pertene-
ciendo a un género literario, es decir, hacerla con los viejos es-
tereotipos de una tradicién y parodiados; la historia interna,
secreta, es siempre la misma: el encuentro de un hombre con
un acto Gnico o una escena unica que define su destino. Aun
més -dice Piglia~, Borges hace de la construccién cifrada de
la historia el tema mismo del relato, es decir, narra y pone de
relieve las maniobras para pervertir lo normal y construir una
trama secreta con los materiales de una historia visible, de tal
manera que los problemas supuestamente técnicos de la for-
ma del relato literario se convierten en la anécdota misma que
se cuenta en el relato. Piglia formula muy bien el efecto final:
19“BI cuento se construye para hacer aparecer artificialmente
algo que estaba oculto y reproduce la btisqueda siempre re-
novada de una experiencia tinica que nos permite ver, bajo
la superficie opaca de la vida, una verdad secreta”. Recurre a
Rimbaud para decir: “La vision instantanea que nos hace des-
cubrir lo desconocido no se sittia en una lejana terra incognita,
sino en el coraz6n mismo de lo inmediato”.°
Hice ya alusién a este fenémeno, presente en varias de las
historias de Borges.’ Vemos primero cémo se teje un complot,
una conspiracién de unas pocas personas que més tarde se
extiende a la humanidad entera.® Los conjurados suben en-
tonces a una carreta, dan una vuelta y se dan cuenta de que el
secreto que estaban buscando esta por todas partes, en todo.
Es a lo que nos remite Piglia. Su tiltima frase me impresio-
n6 mucho: “Esa iluminacién profana se ha convertido en la
forma misma del cuento’. Esta iluminacién de lo inmediato
ocurre sin referencia a Dios, sin referencia a nada que sea tras-
cendente.
Nuestro amigo Philippe Sollers est4 a punto de publicar
una densa novela: Una vida divina.? Sin duda, la suya. Esta
vida divina no deja de estar en relaci6n, quizés inversa, con la
iluminacién profana que evoca Piglia. He pensado en llamar
al curso de este afio: “Iluminaciones profanas”.
Esta mirada literaria est4 evidentemente advertida por
el psicoandlisis. Encontramos alli todos los ecos posibles
de “Funcion y campo de la palabra y del lenguaje en psicoa-
ndlisis’. Nos sentimos a gusto con Borges y Piglia porque son
escritores de la época del psicoandlisis. El psicoandlisis saca
provecho de estas escrituras,
6 Miller, JA, traduce a Rimbaud de la cita de Piglia en espaftol.
7 Miller, JA., “Ie coit énigmatisé, Une | : ix’
Borges”, Quarto 70, Bruxelles, 2000, Hue eaiasiitt sel sta noone
8 Borges, J. L., “La secta del Fénix”, Obras Completas, 6p. cit., vol. 1
9 Sollers, Ph., Una vida diving, Buenos Aires, El Cuenco de Plata, 2017.
20nificado y verdad,’* Russell se preocupa
sta jerarqufa de metalenguajes ~que va
tiene un infinito solamente progre
se precisa sin duda un
borgiana. En su obra Si
mucho por decir que est
i e a otro-
variando de uno a offo i
i sentido contrario,
sivo porque, en el si b t ¢ ws
Jenguse-objeto que sea primario para que el lenguaje pueda
comenzar -get started.
ESQUEMA 1
=
Fars]
Russell retrata ese lenguaje primario de una manera bas-
tante interesante, ya que no deja gran cosa de él, la reducci6n
llega al maximo. Es un lenguaje en el que solo podemos decir
lo que es, solamente proferir afirmaciones. La negaci6n impli-
«a la existencia previa de este lenguaje-objeto y, por tanto, per-
tenece ya al metalenguaje 1. En el nivel primario del lenguaje,
la afirmaci6n no tiene antttesis, no tiene contrario. Es exacta-
mente lo opuesto al libro de “Tlén”, en Borges, que siempre
tiene su contrario, que siempre lleva consigo a su contrario, En
el plano del lenguaje primario, la afirmacién no tiene antitesis
por lo que la negacién pertenece ya al meta’ lenguaje ntimero 1,
Para decir que no hay mantequilla en la alacena se tiene que
Suponer previamente que hay mantequilla en la alacena, y saber
qué es mantequillay también que hay mantequilla. Ahi se puede
poner mantequilla en la alacena. Asf pues, la negaci6n remite
a un nivel superior que el nivel del lenguaje-objeto.
15 Russell B, Signifcao y verdad, Barcelona, Ariel, 1983, cap.
objeto”. [N. de T:] “Bl lenguaje
mftexto de otro autor argentino, Ricard,
n breve road ‘
Me referf au e una tesis, incluso varias, sobre g
ento siempre hay una paradgj
voza de literatura sea operatoria, la intriga },
para que esta pez
: ddjica. ; ;
- * ae a5 at que Lacan, el mismo que hizo el oj,
apart
stitutiva del sujeto, llega a deseal
gio de la palabra - Dorie De ia funcién de la palaby,
ficarla como parloteo el p F x
r el contrario, menospreciado.
exaltada al parloteo, po A fea Ghidiow d
Piglia pesca su ejemplo en los Cuadernos ée onde
supone que se encuentra el nticleo de un cuento. le aqui la
cita: “Un hombre, en Montecarlo, va al casino, gana un mi-
llén, vuelve a casa, se suicida”. Si ese es el nticleo de un cuen-
to, para contarlo hay que escindir en dos la historia cruzada
por un lado, la historia del juego, por otro, la del suicidio. De
ahi la primera tesis de Piglia: un cuento siempre tiene un ca
rdcter doble y narra dos historias a la vez; hay que distinguir
la historia que est4 en primer plano de la historia numero 2,
aquella que est4 cifrada en sus intersticios.
Constatamos que la historia ntimero 2 solo aparece cuando
el cuento concluye y es entonces cuando se produce el efe
ee: ie mover estas dos historias es que los mismes
registros ig aes phecnen isi [Link] ee
antagonistas, Los er ante ala vez, distintos, simulténeos )
torias constituyen el fund, isionivecrnomietfo de ambas ie
versiones tales que, lo Pe ea lel cuento. Se .
toria numero 1, se vuelve uperfluo en la trama de la hs
de la historia namero 2, oe contrario esencial en la tra™
‘ar una historia mientras e ahf el problema técnico: cémo
& que la historia secreta 7: Se cuenta otra. La segunda tes*
‘a clave de la forma del cuento-
5 Piglia, R,, “Teg,
» “Tesis. sob;
. Publicado re el cuento”,
en la Reyj » Formas ne
podcast al firey on 4 Revista Freudigng yas breves, Anagrama, Barcelo",
oe = ee