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Danzo y la batalla final en Konoha

Jack y Takeru atacan a Danzo para vengarse, pero Minato interviene. Luego de una intensa batalla donde Takeru invoca un poderoso guardián de fuego, ambos son derrotados. Jack muere a causa de sus heridas mientras que Takeru es empujado a su muerte por Kakashi. Minato jura llevar ante la justicia a Danzo por sus crímenes.

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Danzo y la batalla final en Konoha

Jack y Takeru atacan a Danzo para vengarse, pero Minato interviene. Luego de una intensa batalla donde Takeru invoca un poderoso guardián de fuego, ambos son derrotados. Jack muere a causa de sus heridas mientras que Takeru es empujado a su muerte por Kakashi. Minato jura llevar ante la justicia a Danzo por sus crímenes.

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Jack y Takeru se abalanzaron simultáneamente sobre Danzo, acorralándolo por ambos flancos.

Con un grito de batalla, la imponente lanza carmesí de Takeru se hundió profundamente en el


brazo derecho de Danzo, el cual contenía múltiples sharingan implantados.

Danzo profirió un alarido de dolor, sintiendo cómo los delicados nervios y vasos sanguíneos de su
brazo eran destrozados. La punta de la lanza asomó limpiamente al otro lado, empapada en
sangre. Con un tirón brutal, Takeru arrancó el brazo cercenado, haciendo que Danzo se
desplomara de rodillas aullando.

"Jejeje, se acabó tu inmortalidad, anciano decrépito. Ahora nada te salvará", se jactó Takeru
blandiendo el brazo como un trofeo. Los ojos sharingan parecían mirar acusadoramente a Danzo
desde su carne mutilada.

Pero antes de poder rematarlo, un relámpago amarillo apareció interponiéndose. Era Minato
Namikaze, el Cuarto Hokage, luciendo una expresión glacial. Con un rápido movimiento, rebanó la
lanza de Takeru y lo pateó lejos de Danzo.

"No permitiré más muertes aquí", sentenció Minato con voz autoritaria. Detrás de él, un
escuadrón ANBU rodeo rápidamente a Jack y Takeru, kunais en mano.

Jack gruñó furioso ante la intromisión. "Quítate del medio, Hokage. Este infeliz debe pagar por lo
que nos hizo". Sus puños rechinaban por triturar a Danzo.

Pero Minato se mantuvo firme. "Basta. Diríjanse pacíficamente de vuelta a la aldea y sus acciones
se evaluarán allí". Se volvió hacia Danzo, que se retorcía adolorido. "Y tú me explicarás qué
significa todo este horror que has desatado".

De pronto, el instinto de Minato le advirtió el peligro y esquivó justo a tiempo el demoledor


puñetazo de Jack. La onda de choque resultante lanzó lejos a varios ANBU.

"¡Fuera de mi camino!" bramó Jack furioso, con electricidad recorriendo su cuerpo. Se abalanzó
nuevamente hacia Danzo con la velocidad de un meteorito. Minato intentó interceptarlo, pero la
fuerza de Jack lo hizo retroceder varios metros, arrastrando los pies.
Aprovechando la distracción, Danzo activó un sello de escape y se desvaneció en el acto. Jack rugió
de frustración al perder a su presa y descargó un demoledor Martillo Terráqueo contra el suelo,
haciéndolo estremecer violentamente.

"No puede ser... la rata escapó..." resopló Jack. El aura eléctrica a su alrededor comenzó a
intensificarse peligrosamente.

Minato lo miró con gravedad. "Tu cuerpo no resistirá expulsar más chakra. Debes detenerte
ahora".

Pero la advertencia cayó en oídos sordos. Enloquecido, Jack invocó una violenta Tormenta de
Truenos sobre el área. "¡Mueran, malditos! ¡Mueran todos!"

Rayos destructor zigzaguearon caóticamente obligando a los ninjas a dispersarse. Minato y los
ANBU tuvieron que realizar maniobras evasivas extremas para esquivar los relámpagos mortales.
En medio del caos, Takeru intentó escabullirse, pero Minato lo derribó en un destello amarillo.

"No irás a ningún lado", dijo Minato apuntando un kunai a su garganta. Pero repentinamente,
varios relámpagos cambiaron de dirección convergiendo sobre ellos. Minato apenas tuvo tiempo
de teletransportarse lejos con Takeru, evitando por poco ser fulminado.

Desde el cielo nocturno iluminado, Jack observaba extasiado como sus rayos mortales golpeaban
una y otra vez el área. Pero el esfuerzo estaba consumiendo rápidamente la poca energía que le
quedaba. Con un grito agonizante, concentro los últimos rayos en un único punto: Minato y
Takeru.

Viendo el inminente peligro, Minato arrojó rápidamente un kunai especial al suelo y se


teletransportó junto a Takeru justo cuando una violenta descarga eléctrica calcinaba el lugar
donde estaban instantes antes.

Jadeando pero ileso, Minato depositó bruscamente a Takeru en el suelo. "Se acabó, no puedo
permitir más esto". Y en un destello, apareció frente al debilitado Jack tumbándolo de una patada.
Jack cayó pesadamente, su cuerpo regresando lentamente a la normalidad. Intentó levantarse,
pero Minato lo sometió rápidamente sellando sus puntos de chakra. La técnica Avatar se
desvaneció al fin.

"Maldito... Hokage..." masculló Jack, escupiendo sangre. Su cuerpo estaba llegando al límite.
Minato lo miró con una mezcla de lástima y gravedad.

"Lo siento mucho. No imaginé que Danzo hubiera caído tan bajo. Pagará por esto, tienes mi
palabra".

De pronto, unos aplausos lentos resonaron. Era Takeru, de pie sobre una roca observando casi con
admiración.

"Impresionante, Hokage. Realmente eres el más rápido. Pero esto aún no termina".

Dicho esto, Takeru realizó una secuencia de sellos invocando una imponente criatura de fuego con
forma demoníaca, de varios metros de altura.

"Te presento al Guardián Ígneo, mi carta del triunfo. Reducirá todo a cenizas", anunció Takeru.

Minato se puso alerta al instante. Sabía que no podía permitir que esa cosa entrara en la aldea.
Rápidamente uso el tele transporte y le puso sellos inhibitorios de chakra, pero el monstruo
empezó a mutar y a expandirse.

Minato invocó a Gamabunta para enfrentar a la amenaza. El colosal sapo aplastó al Guardián
contra el suelo con su katana, pero la criatura se escabulló como lava ardiendo.

Gamabunta tuvo que saltar para evitar quedar atrapado. "Nada mal mocoso, pero esto se acaba
aquí", dijo antes de escupir un violento chorro de agua a presión. El Guardián Ígneo silbó y se
evaporó parcialmente ante el ataque, pero rápidamente volvió a condensarse y contraatacó
lanzando enormes bolas de fuego.
Mientras tanto Takeru observaba complacido, reforzando el poder de su invocación con más
chakra. Pero entonces notó que los ANBU restantes se le acercaban rodeándolo. Estaba tan
enfocado en Minato, que bajó la guardia.

Los ANBU se abalanzaron sobre él con letales katanas. Takeru esquivó por poco la lluvia de acero,
maldiciéndose por el error. Intentó alejarse para ganar espacio, pero uno de los enmascarados lo
embistió derribándolo. Rodaron forcejeando hasta el borde de un precipicio.

Desesperado, Takeru mordió el brazo del ANBU haciéndolo aullar de dolor y lo pateó lejos. Pero ya
no había escapatoria, los demás lo rodearon en un instante.

Uno de ellos, al que Takeru reconoció como Kakashi por su cabello plateado, se acercó
tranquilamente con un Chidori resonando en su mano.

"No quería llegar a esto, pero no nos dejas opción", dijo Kakashi con tono de lástima. Takeru
apretó los dientes furiosos y convocó una última bola de fuego, pero el Chidori la dispersó
fácilmente impactando en su pecho y lanzándolo al precipicio hacia una muerte segura.

Mientras caía aparatosamente, Takeru vio como el Guardián Ígneo se desvanecía, signo de su
muerte inminente. Le hubiera gustado vengarse de Danzo, pero al menos se llevaba algunos de
sus lacayos por delante. El suelo se acercaba vertiginosamente, pero Takeru ya no sentía miedo ni
rencor. Extrañamente, una paz sombría lo invadía. Cerró los ojos y se dejó envolver por la
oscuridad.

Agotado, Minato desconvocó a Gamabunta tras derrotar finalmente al Guardián de Takeru. Se


acercó al moribundo Jack, que respiraba con dificultad.

"Descansa ahora. Pronto vendrán los médicos por ti", le dijo Minato con gentileza.

Jack lo miró y una débil sonrisa asomó a su rostro. "Je... al final no pude matarlo..." susurró. Su
cuerpo comenzaba a desvanecerse en una nube de chakra residual. El daño sufrido era
irreparable.
Minato colocó una mano sobre su hombro. "Lo encontraremos. Tu sacrificio nos ayudó a descubrir
una gran amenaza para Konoha".

Jack asintió levemente mientras su esencia se disipaba. "Sólo promete... que ese infeliz pagará
algún día..." Y con eso, se desintegró por completo, llevándose consigo los oscuros secretos de
Danzo.

Minato permaneció allí arrodillado en solemne silencio. Le costaba creer la pesadilla que Danzo
había desatado bajo sus narices. Apretó los puños, furioso consigo mismo. No volvería a fallar así a
su gente.

Se levantó con renovada determinación. Llevaría a Danzo ante la justicia y arreglaría el daño que
había causado. Jack, Takeru y todos los inocentes sacrificados podrían al fin descansar en paz.

Con Naruto y Rick finalmente llegaron a los barrios rojos, agotados pero esperanzados de
reencontrarse con sus queridos amigos Tobi y Jana. Habían logrado escapar de las garras de
Danzo, pero aún no se sentían a salvo. Necesitaban urgentemente la tranquilidad y consuelo de
sus seres amados.

Recorrieron frenéticamente todas las calles y callejones buscándolos, gritando sus nombres con
desesperación. Pero no importaba cuánto buscaran, no había rastro alguno de ellos. Era como si
se los hubiera tragado la tierra.

Eventualmente, agotados y con el corazón en la garganta, se rindieron. Donde sea que Tobi y Jana
estuvieran, no estaban allí. Naruto cayó de rodillas, abrumado por la tristeza y la sensación de
fracaso. Aprieta los puños con impotencia, maldiciendo no haber podido protegerlos.

Rick permaneció de pie con la mirada perdida, pero por dentro estaba igual de destrozado. Se
suponía que como líder tenía que velar por cada uno de ellos, pero les había fallado de la peor
manera. En silencio, las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas mientras golpeaba furioso el
piso, castigándose por su debilidad.

Perdónenme... no pude salvarlos... perdónenme... - sollozaba Naruto, la voz quebrada por el


llanto. Se sentía responsable por haberlos convencido de ir al festival aquella fatídica noche. Debió
imaginar que algo malo sucedería.

Rick se acercó y lo ayudó gentilmente a incorporarse. Ver a su amigo así de devastado lo sacó de
su autocastigo.
No fue tu culpa, ni mía. Hicimos lo posible por protegernos... pero esos malditos fueron más
astutos - dijo Rick con amargura, secándose las lágrimas.

Naruto asintió, pero la culpa y el dolor seguían desgarrándolo por dentro. ¿Qué habría sido de sus
preciados amigos? ¿Estarían también en alguna mazmorra sufriendo horribles experimentos? No,
no podía ni pensarlo, o enloquecería.

Tenemos que ser fuertes por ellos. Dondequiera que estén, sé que nos están esperando -
murmuró Naruto, tratando de convencerse. Rick asintió con decisión.

Tienes razón. Y cuando los encontremos, haremos pagar cara a todos los que nos hicieron daño -
respondió con frialdad. Ya no tenía misericordia por nadie en ese podrido lugar.

Siguieron caminando sin rumbo por las desoladas calles, suportan mutuamente su dolor.
Necesitaban urgentemente descansar y reponer fuerzas antes de planear su próximo movimiento.

Mientras tanto, en las afueras de la aldea, el enigmático Tobi observaba satisfecho como sus
planes avanzaban perfectamente. Gracias a la ayuda de Zetsu, había logrado raptar discretamente
a los amigos de Naruto antes de que Danzo los capturara también.

Jana y Tobi caminaban animados tras él, ajenos al siniestro personaje que los había "rescatado".
Para ellos, él era su heroico salvador, y estaban felices de haber escapado de la aldea que los
despreciaba.

Oye, señor Tobi, ¿cuándo podremos ver a nuestros hermanos Naruto y Rick? Ellos deben estar
muy preocupados por nosotros - preguntó inocentemente Jana, con ojos llenos de ilusión.

Tobi sonrió para sus adentros. Los niños eran tan manipulables... Podría usar ese apego para
atraer a Naruto justo donde lo quería.

No se preocupen, pronto se reunirán con ellos. Pero antes deben venir conmigo a un lugar seguro.
Allí podrán volverse más fuertes para que nadie vuelva a hacerles daño - respondió Tobi con falsa
dulzura.

Los ojos de los niños se iluminaron ante la idea de reencontrarse con Naruto y Rick, y de volverse
poderosos para defenderse. Sin dudarlo, siguieron obedientemente a su "salvador".
¡Sí! Queremos volvernos muy muy fuertes para que podamos protegernos todos juntos. Y cuando
volvamos a ver a nuestros hermanos, derrotaremos a todos los que trataron de lastimarnos -
exclamó entusiasmado Tobi.

Cambio de escena

Minato se encontraba en su oficina, abrumado por el peso de sus responsabilidades como Hokage.
La situación en la aldea no hacía más que empeorar, y sentía que las cosas se le estaban
escapando de control.

De pronto, un Anbu apareció arrodillado frente a él para dar su reporte. Con voz monótona, el
enmascarado informó que tras registrar meticulosamente los túneles derrumbados de Raíz, no se
encontraron sobrevivientes entre los niños secuestrados por Danzo. Todos ellos habían perecido
sin que pudieran hacer nada para evitarlo.

Minato se tomó la cabeza con desesperación al recibir la fatal noticia. Decenas de inocentes
masacrados por la insana ambición de poder de ese hombre. Y él, como Hokage, no pudo
protegerlos. El fracaso lo golpeó como un martillazo al pecho.

Luego de ordenar al Anbu retirarse, Minato se dirigió a la ventana, buscando en el cielo nocturno
una paz que no llegaba a su angustiado corazón. Recordó con amargura las palabras del
moribundo Jack, haciéndole prometer que Danzo pagaría algún día por sus actos. Pero el muy
maldito seguía libre, riéndose de él.

De pronto, unos golpes en la puerta interrumpieron sus lúgubres pensamientos. Era Shisui Uchiha,
el más leal entre los suyos. Por su semblante compungido, Minato supo de inmediato que venía
con más malas noticias.

Hokage-sama, lamento informarle que el clan Uchiha no ha cejado en sus planes de derrocarlo.
Mis esfuerzos por disuadirlos han sido en vano - informó Shisui con pesar.

Minato dejó escapar un suspiro de cansancio. La situación no dejaba de deteriorarse. ¿Cuánto más
tendría que soportar su aldea, su gente?

Shisui, lamento profundamente haber permitido que las cosas llegaran a este punto. Como
Hokage, debería haber evitado este conflicto, pero he fallado una y otra vez - respondió Minato
con voz derrotada.

Pero Shisui no estaba dispuesto a dejar que su líder se rindiera. Colocando una mano sobre su
hombro, lo miró con ferviente determinación.
Aún no está todo perdido. Tengo un plan, Hokage-sama. Dentro de una semana se realizará una
reunión crucial de los ancianos Uchiha para decidir los siguientes pasos de la conspiración. Allí
usaré mi Mangekyō Sharingan para alterar sus mentes y hacerlos desistir definitivamente del
golpe. Pero necesitaré que me brinde apoyo y protección durante la misión - explicó Shisui.

Minato lo miró sorprendido ante semejante propuesta. Manipular las mentes de los líderes Uchiha
era extremadamente arriesgado. Pero también su mejor oportunidad para salvar la aldea de una
guerra civil.

Tras meditarlo unos instantes, asintió con resolución. Ayudaría a Shisui a cumplir su plan, era la
única esperanza de paz que les quedaba. Le debía al menos intentarlo, por todos los que habían
muerto ya.

Está bien, Shisui. Procederemos según lo has propuesto. Te daré una escolta Anbu de mi entera
confianza para que tu misión tenga éxito. Debemos impedir a toda costa que estalle un conflicto
armado en la aldea - aprobó Minato.

Shisui sonrió levemente, pero la alegría no llegó del todo a sus ojos. Sabía que la suya era una
misión prácticamente suicida. Pero si lograba evitar la aniquilación del clan y una guerra, su vida
era un precio pequeño a pagar.

Se lo agradezco, Hokage-sama. Le aseguro que no fallaré, aunque me cueste la vida. Traeré la paz
a la aldea, se lo prometo - afirmó Shisui con intensa convicción.

Minato posó una mano sobre su hombro y lo miró directo a los ojos, transmitiéndole mudo apoyo
y gratitud. No había palabras para expresar lo mucho que su noble sacrificio significaba.

Los días previos a la misión transcurrieron tensos, preparando todo para que el golpe fuera certero
y definitivo. Minato sólo esperaba que el precio a pagar no fuera demasiado alto.

La noche indicada, Shisui partió sigilosamente a su objetivo. Lo acompañaba el escuadrón Anbu


personal de Minato, liderado por el propio Kakashi. Estaban decididos a protegerlo de cualquier
amenaza, o morir en el intento.

Tres días antes de la crucial misión de Shisui, Naruto y Rick finalizaban los preparativos de su
propio plan. Gracias a los rumores que escucharon sobre un posible golpe de estado Uchiha,
idearon la forma perfecta de sembrar el caos en Konoha.
Mediante hurtos y engaños se habían provisto de equipamiento y provisiones. Rick afilaba
concentradamente su katana, mientras Naruto invocaba a un pequeño grupo de feroces lobos
negros, expertos en sigilo.

Recuerda el plan, atacaremos por sorpresa a Shisui para impedir que frustre la rebelión Uchiha. Sin
su ayuda, el Hokage no podrá evitar la guerra civil - explicó Rick sombríamente.

Naruto asintió. El derramamiento de sangre resultante debilitaría tanto a Konoha que sería presa
fácil para ellos pero se daba cuenta que rick estaba cambiando y eso le preocupaba

Llegado el momento, se emboscaron sigilosamente en la ruta que Shisui debía transitar de regreso
a la aldea, tras su misión. Lo acompañaba un escuadrón Anbu de elite, pero confiaban en poder
vencerlos.

Finalmente, el grupo apareció saltando rápidamente entre los árboles. Naruto le hizo una discreta
seña a los lobos y éstos se escabulleron expertamente, ocultos por su pelaje de camuflaje óptico.

Cuando Shisui pasó justo frente a ellos, Rick salió disparado como una exhalación, blandiendo su
katana directo a su garganta. Pero el hábil Uchiha alcanzó a repeler el letal tajo con un rápido
kunai, creando una lluvia de chispas.

¡Emboscada, protejan a Shisui! - gritó Kakashi, interponiéndose para contraatacar. Pero Naruto lo
forzó a retroceder de una patada impulsada con chakra en la máscara.

Mientras tanto, los lobos aprovecharon la confusión para abalanzarse ferozmente sobre los otros
Anbu, obligándolos a dispersarse. Kakashi intentó acudir en su ayuda, pero una zancadilla de
Naruto lo hizo trastabillar " jaja como estas anbu-san" Naruto lo decía de manera burlona y
desapareció de la vista de kakashi

Mientras tanto Rick aprovechó para presionar el ataque contra Shisui, quien bloqueaba como
podía la implacable lluvia de espadazos con su kunai. Pero el acero de Rick acabó partiendo el
kunai en dos, forzando a Shisui a retroceder de un salto.

Ríndete de una vez, no tienes oportunidad - dijo Rick con una sonrisa torcida, caminando
lentamente hacia él.
Pero Shisui se negaba a caer tan fácilmente. Rápidamente realizó sellos y exclamó "¡Katon, Gran
Bola de Fuego!". Una gigantesca esfera ígnea salió disparada hacia Rick, quien apenas tuvo tiempo
de invocar un muro de tierra para protegerse.

Aprovechando la distracción, Shisui intentó huir saltando hacia los árboles. Pero una andanada de
shurikens lanzadas por Naruto lo forzaron a cambiar de dirección. Luego invocó más lobos para
rodearlo, cortándole las vías de escape.

De pronto, un chillido agonizante resonó a sus espaldas. Uno de los Anbu había logrado dar
muerte a uno de los lobos atravesándolo con su espada. El cadáver se deshizo en una nube de
humo.

Naruto al ver esto endureció su cuerpo al máximo y cargó como un torpedo contra el Anbu,
propinándole un devastador codazo que lo estrelló contra un árbol. El tronco se astilló y el Anbu
cayó al suelo inconsciente.

Mientras tanto, Rick seguía acorralando implacablemente a Shisui, que comenzaba a mostrar
signos de agotamiento. En un movimiento desesperado, Shisui intentó atrapar a Rick en un
genjutsu,- no eso no funcionara conmigo- rick lo decía con burla

Shisui logró escabullirse por poco, pero la katana le laceró el costado, manchando el suelo de rojo.
Jadeaba pesadamente, necesitaba pensar algo rápido o lo matarían.

De improviso, su ojo izquierdo comenzó a sangrar y un insoportable dolor taladró su cabeza. El


quiso usar el Susano pero de la nada un lobo lo tumbo pero él lo despacho rápidamente La visión
se le nubló unos instantes, tiempo que Rick aprovechó para tumbado de una patada y colocarle la
katana en la garganta.

Se acabó el juego, despídete de este ojo - siseó Rick con sadismo, apuntando a su Mangekyo.

Pero antes de poder rematarlo, una lluvia de shurikens lo obligó a retroceder. Kakashi había
logrado liberarse de los lobos y acudía en auxilio de su compañero. Rick maldijo furioso por la
interrupción.

Naruto, encárgate de Kakashi. Shisui es mío - ordenó secamente. Naruto asintió y cargó contra
Kakashi, que rápidamente invocó un Dragón de Agua.
Mientras tanto, Rick pateó salvajemente el costado herido de Shisui, haciéndolo gritar de dolor.
Pero reuniendo fuerzas de flaqueza, Shisui giró esquivando la katana y le lanzó una patada y
procedió a hacer señales de mano y lanzo una bola de fuego que impactó de lleno en el torso de
Rick, lanzándolo lejos.

Malherido, Shisui trató de huir saltando trabajosamente entre los árboles. Rick se reincorporó
furioso y lo siguió rápidamente. No permitiría que escapara después de llegar tan lejos se los debía

En un movimiento desesperado, Shisui se volteó en pleno salto y lanzó una violenta Gran Bola de
Fuego para cubrir su escape. Pero Rick invocó un geiser de agua para protegerse de las llamas y
emergió ileso entre el vapor resultante.

Ansiando terminar de una vez, aceleró al máximo usando su Andar del Viento y alcanzó a Shisui,
tumbándolo de la rama con una devastadora embestida.

Shisui cayó pesadamente al suelo, indefenso. Rick se cernió sobre él y antes de que pudiera
reaccionar, hundió la katana en el pecho de shisui. Los alaridos de dolor desgarraron el bosque.

Un pequeño recuerdo para que no olvides este día - se burló Rick retorciendo la espada. Cejado de
toda resistencia, extrajo el ojo sangrante y lo guardó en un frasco.

Pero en ese momento, el maltrecho Shisui reunió sus últimas fuerzas en un intento suicida y
atravesó el torso de Rick con un kunai el cual impulso con electricidad para que hiciera un gran
daño. La electricidad sacudió intensamente su cuerpo, dejándolo malherido.

Aaaggghh... maldito... - masculló Rick escupiendo sangre. Naruto acababa de noquear a Kakashi y
al ver eso, rápidamente creó un clon y se lanzó a socorrer a su amigo.

Entre los dos lograron repeler a Shisui y escapar rápidamente del lugar, rumbo a los barrios rojos
para ocultarse. La importante misión de Shisui estaba arruinada

Tras perder su ojo a manos de Rick, Shisui escapó tambaleante sabiendo que su misión había
fracasado irremediablemente. Aún quedaba una última esperanza, su amigo y compañero Itachi.
Reuniendo sus últimas fuerzas, se dirigió al acantilado donde solían encontrarse.

Al llegar, se desplomó agotado justo cuando Itachi aparecía alertado por sus cuervos. Horrorizado,
corrió a socorrer a su malherido amigo.
¡Shisui! ¿Qué te ha pasado? - preguntó consternado, presionando la sangrante cuenca vacía en un
intento por detener la hemorragia.

Fui... emboscado... mi misión... - balbuceó Shisui débilmente, antes de ser interrumpido por un
ataque de tos con sangre.

Itachi lo miró con impotencia, sabiendo lo que eso implicaba. El golpe de estado Uchiha era ahora
inevitable sin el poder de Shisui. Cualquier esperanza de paz se había esfumado.

No hables, te llevaré de urgencia al hospital para que te estabilicen - dijo Itachi, comenzando a
cargarlo.

Pero Shisui lo detuvo, negando con la cabeza. Estaba demasiado grave, no llegaría vivo. En un
último acto al borde de la muerte, activó su Mangekyo restante y miró fijamente a Itachi.

Toma... mi ojo... úsalo para proteger Konoha... promételo... - suplicó Shisui.

Itachi se negaba a aceptarlo. - No digas eso, te pondrás bien... No me dejes... - respondió con voz
quebrada.

Pero ambos sabían que no era cierto. Reuniendo sus últimas fuerzas, Shisui se arrancó el ojo sano
y se lo entregó a Itachi. Luego, sonriendo débilmente, se arrojó al vacío hacia las embravecidas
aguas del río.

¡Noooo! - gritó Itachi en vano, sus ojos tornándose Mangekyo al presenciar la muerte de su amigo.
Cayó de rodillas, con el ojo de Shisui apretado en su puño, derramando amargas lágrimas.

Mientras tanto, en Konoha, Kakashi informaba a Minato sobre la trágica misión. El Hokage
escuchó consternado como unos misteriosos atacantes habían emboscado a Shisui y le arrancaron
un ojo antes de matarlo.

Su sacrificio no será en vano, atraparé a los responsables y evitaré que estalle un conflicto, se lo
debo - declaró Minato con gravedad.

Pero en su interior, temía no poder cumplirlo. Sin el poder de Shisui, su influencia sobre los Uchiha
era mínima. Rogaba encontrar la forma de evitar lo peor.

Ajeno a esto, Itachi regresaba cabizbajo a la aldea, ocultando el ojo de Shisui. Una gran carga
reposaba ahora sobre sus hombros, pero protegería Konoha a como diera lugar.
Repentinamente, una enigmática figura con máscara anaranjada se interpuso en su camino. Era
Obito Uchiha, quien se presentó ante él como Madara.

Itachi... he estado vigilándote. Sé que amas esta aldea, pero tu clan conspira contra ella. Ayúdame
a evitar un baño de sangre, solo tú puedes hacerlo - dijo Obito con fingida preocupación.

Itachi lo miró impasible, sin confirmar ni negar nada. Obito sonrió internamente, el joven era
desconfiado, tenía potencial. Decidió presionar más.

Tus líderes planean un golpe de estado y no lo evitarás solo. Si me ayudas, juntos salvaremos
Konoha y protegeremos el legado Uchiha - mintió descaradamente.

Itachi permaneció en silencio, evaluando fríamente la situación. Finalmente llegó a una dura
conclusión: para evitar una masacre mayor, tendría que eliminar él mismo a los conspiradores.

Está bien... lo haré. Pero decepcionaré las expectativas de muchos sobre mí - respondió
lacónicamente.

Obito sonrió satisfecho bajo su máscara. Itachi era perfecto para sus planes. Solo restaba darle el
empujón final al abismo.

No temas, cuando acabes con los traidores de tu clan, me aseguraré de que tus preciados
hermanos Sasuke y Naruto estén a salvo bajo mi protección - mintió Obito.

Al escuchar eso, los ojos de Itachi se encendieron con la llama del Amaterasu. ¿Cómo se atrevía
ese impostor a amenazar a su familia? Pero se contuvo, debía seguirle el juego por ahora.

Más te vale que cumplas tu palabra... Madara. No dudaré en eliminarte si les haces algún daño -
advirtió glacialmente, activando su Mangekyo para enfatizar la amenaza.

Obito retrocedió un paso por puro instinto. La intensidad asesina en la mirada del joven era
escalofriante. Sabía que no estaba fanfarroneando.

Tranquilo, es una promesa. Tus preciados hermanos estarán a salvo, tienes mi palabra - reiteró
Obito, levantando las manos en señal de apaciguamiento.

Itachi asintió lentamente, desactivando su Mangekyo. Luego desapareció en un remolino de


cuervos, dejando tras de sí una intensa sensación de peligro.
Obito se quedó pensativo analizando el encuentro. Había subestimado a Itachi, era más poderoso
y astuto de lo esperado. Tendría que andar con cuidado en sus tratos con él. Pero confiaba en
poder usarlo para sus propósitos y eventualmente deshacerse de él.

Mientras tanto, en otro lugar, Rick se recuperaba furioso de sus heridas. El maldito Shisui había
escapado vivo, arruinando su plan. Pero no todo estaba perdido, sin él la masacre Uchiha era
inevitable.

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