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IA y Cognoscibilidad del Derecho

Este documento discute cómo la inteligencia artificial puede ayudar a superar el problema de la cognoscibilidad del derecho. Propone dos aplicaciones prácticas de IA: sistemas expertos jurídicos informativos y sistemas cognitivos, con el objetivo de mejorar el acceso, identificación y comprensión del derecho por parte de las personas y guiar adecuadamente su conducta. La IA puede configurar una nueva interacción entre la información jurídica y las personas para lograr una mayor cognoscibilidad del derecho como estado ideal de seguridad jurídic

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IA y Cognoscibilidad del Derecho

Este documento discute cómo la inteligencia artificial puede ayudar a superar el problema de la cognoscibilidad del derecho. Propone dos aplicaciones prácticas de IA: sistemas expertos jurídicos informativos y sistemas cognitivos, con el objetivo de mejorar el acceso, identificación y comprensión del derecho por parte de las personas y guiar adecuadamente su conducta. La IA puede configurar una nueva interacción entre la información jurídica y las personas para lograr una mayor cognoscibilidad del derecho como estado ideal de seguridad jurídic

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en acceso abierto bajo la licencia Creative


Commons Attribution 4.0 International License

Revista Oficial del Poder Judicial


ÓRGANO DE INVESTIGACIÓN DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA DEL PERÚ

Vol. 14, n.o 17, enero-junio, 2022, 55-117


ISSN: 1997-6682 (Impreso)
ISSN: 2663-9130 (En línea)
DOI: 10.35292/ropj.v14i17.568

Inteligencia artificial para la seguridad


jurídica. Superando el problema de la
cognoscibilidad del derecho
Artificial intelligence for legal security.
Overcoming the problem of the cognoscibility
of law

Jhonatan Samuel Peña Carlos


Empatia Lab/PRESTON+ Firma Legal
(Lima, Perú)
Contacto: jpcarlos@[Link]
[Link]

RESUMEN
Las personas tienen la dificultad de conocer, identificar y com­
prender las disposiciones normativas, las cuales al ser abundantes
coexisten con la jurisprudencia zigzagueante, la doctrina, entre
otros insumos cognitivos jurídicos. En atención a ello, la presente
investigación tiene el propósito de intentar superar el problema de
la cognoscibilidad del derecho a través de dos aplicaciones prác­
ticas de inteligencia artificial —sistemas expertos jurídicos infor­
mativos y sistemas cognitivos—, a fin de procurar que las personas
tengan mejores condiciones de acceso, identificación y compren­
sión del derecho, y así orientar adecuadamente sus conductas. Este

Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117 55


Jhonatan Samuel Peña Carlos

escenario logra configurar una nueva interacción entre la informa­


ción jurídica y las personas, a efectos de alcanzar una mayor cog­
noscibilidad del derecho como estado ideal de la seguridad jurídica.
Palabras clave: inteligencia artificial; seguridad jurídica; compleji­
dad informativa.
Términos de indización: sistemas jurídicos, sistema de información
jurídica, inteligencia artificial (Fuente: Tesauro Unesco).

ABSTRACT
Persons find it difficult to know, identify and understand legal
provisions, which being abundant coexist with the fluctuating
case law, the doctrine, among other legal cognitive inputs. In view
of the foregoing, this research attempts to overcome the problem
of the cognoscibility of law through two practical applications
of artificial intelligence – expert informative and cognitive legal
systems – with the aim of ensuring better conditions of access,
identification and comprehension of the law, by all persons,
to suitably channel their behaviors. This scenario manages to
configure a new interaction between the legal information and
the persons, to attain further knowledge of the law as an ideal
condition of legal security.
Key words: artificial intelligence; legal security; informative
complexity.
Indexing terms: legal systems, legal information systems, artificial
intelligence (Source: Unesco Thesaurus).
Recibido: 31/03/2022 Revisado: 07/06/2022
Aceptado: 09/06/2022 Publicado en línea: 28/06/2022
Financiamiento: Autofinanciado.
Conflicto de interés: El autor declara no tener conflicto de interés.

56 Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117


Inteligencia artificial para la seguridad jurídica. Superando el problema de la cognoscibilidad del derecho

1. INTRODUCCIÓN
La escalera de la tecnología se hace más visible cuando por ella
ascendemos como un excursionista en una montaña. Cada escalón
anuncia una nueva manera de realizar los quehaceres humanos,
y los pasos que se procuran se sienten sólidos en el intento por
alcanzar la cima. De ahí que existe una confianza en los destellos
del futuro tecnológico, los cuales se suelen considerar sorprenden­
tes y útiles.
Este intento por ascender y revelar el mañana provoca cambios
en nuestra manera de hacer y pensar, incluso nos expresa nuevos
entornos de interacción. Por ejemplo, si antes el desarrollo de la
información se daba a través de la imprenta, ahora se concreta por
la computadora. Esta máquina no solo es la protagonista de una
nueva era en la tecnología, sino también el artefacto que consolidó
a la informática como la disciplina del tratamiento automático de
la información.
De acuerdo con este impacto tecnológico el mundo jurídico se vio
afectado, de tal suerte que surgieron dos orillas: el derecho informá­
tico y la informática jurídica. Es en esta última interdisciplinarie­
dad que se gestaron algunas contribuciones como, por ejemplo, la
adopción de recursos informáticos en el desarrollo de las tareas
judiciales para lograr la organización y la manipulación, de modo
más eficiente, del conocimiento jurídico. El objetivo de esta conexión
«no [fue] sustituir el papel del juicio humano en el razonamiento
[judicial], sino proporcionar instrumentos gracias a los cuales se
pueda ejercitar mejor el juicio» (Sartor, 2000, p. 190).
La tecnología sigue avanzando a pasos exponenciales. Basta adver­
tir los primeros escalones, el disquete en contraste con los actuales
dispositivos de gran almacenamiento (terabyte, petabyte, exabyte),
así como los sobrevinientes de este avance acelerado en el que se
anda desarrollando, de manera significativa, la proyección cuali­
tativa más elevada de la informática: la inteligencia artificial (IA).

Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117 57


Jhonatan Samuel Peña Carlos

Se dice que «prácticamente cualquier producto [que usemos en


el futuro] […] y que parezca mágico, habrá sido construido […]
mediante […] algoritmos» (Agrawal, Gans y Goldfarb, 2019, p. 9).
Es decir, por una secuencia computacional de pasos lógicos y orde­
nados a fin de determinar o predecir un resultado o una solución a
un problema, analizando y relacionando toda la información, cono­
cida y por conocer, a su alcance. Este esquema ejecutivo constituye
el corazón —base estructural— de la IA, el cual es parte de nuestra
moderna transformación digital al igual que el cuerpo que lo acoge.
Los aportes que ofrece esta tecnología son evidentes. Como
antecedente la IA estuvo trabajando en tareas gubernamentales1,
y de la misma manera en la práctica jurídica2.
La cooperación de la IA y el derecho (IA y D)3 nació con el
propósito de superar algunos problemas jurídicos persistentes
hasta hoy, entre ellos:

1 Sistemas de IA, por ejemplo, en Australia como: «Sistema de procesamiento de


reclamos de compensación (CCPS), Comcare – Módulo de responsabilidad inicial
(ILM)» (Oskamp y Lauritsen, 2002, p. 228).
2 Sistemas de IA, derecho y argumentación: «HYPO, CABARET [Case-Based
Reasoning Tool], GREBE, TAXMAN, CATO [Case Argument Tutorial], CATO-
Dial, PROSA [Problem Situations in Administrative law], PROLEXS. [Todas estas]
han tenido hasta la fecha una aplicación pedagógica» (Casanovas, 2013, p. 835).
«WVP […] sistema para la liquidación de los derechos de pensión después
de la separación, OVB […] sistema para el impuesto bancario, que responde
a la pregunta de si dicho impuesto se debe y, en ese caso, calcula cuánto pagar»
(Oskamp y Lauritsen, 2002, p. 230).
3 La IA y D se refiere a dos ámbitos: el primero, en cuanto a la realización de tareas
jurídicas por máquinas con un poder computacional similar a nuestra cognición
como personas; y el segundo respecto al establecimiento de un marco jurídico
sobre las investigaciones y las aplicaciones de IA. El presente artículo se aboca tan
solo a la primera conexión.
La IA y D se ha considerado como una subespecie de la informática jurídica
decisional; «sin embargo, existen algunas dificultades para restringir este tipo de
investigación al modelado de decisiones» (Cáceres, 2016, p. 29).

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Inteligencia artificial para la seguridad jurídica. Superando el problema de la cognoscibilidad del derecho

la organización de las grandes bases de datos, la clasificación y


ordenación de textos jurídicos que varían con el tiempo, el interfaz
con los distintos tipos de usuarios, el modelado de las operacio­
nes realizadas por los agentes […] jurídicos (razonamiento judicial,
razonamiento por casos, resolución de problemas), el modelado
de determinados ámbitos del conocimiento jurídico […]; el
modelado de la argumentación razonable en función de normas o
de precedentes (Casanovas, 2013, p. 473).

A fin de solucionar estos problemas, el derecho, al principio,


incorporó Sistemas Expertos Jurídicos (SEJ)4 y, con posterioridad,
Sistemas Cognitivos (SC), los cuales ahora se encuentran combina­
dos con otras técnicas de IA como el Procesamiento del Lenguaje
Natural (PLN)5 o el Machine Learning (ML)6. De esta manera la
realización de tareas o soluciones en el derecho obtiene un mayor
grado de sofisticación.
Acerca de los SEJ, estos no tienen la intención de suplir7 la
actuación de los que son considerados expertos en la materia, dado

4 SEJ «sistema computacional que puede plantear posibles soluciones a determina­


das cuestiones o asuntos jurídicos aplicando el conocimiento experto en la materia,
así como explicar sus razonamientos» (Aguilera, 2007, p. 45).
5 Rama «que posibilita las interacciones entre ordenadores y humanos en un lenguaje
natural, abarcando funciones como la extracción de contenidos, la clasificación, la
traducción automática, la generación de textos y la búsqueda de respuestas» (Solar,
2019, p. 26).
6 Viene a ser la «capacidad de las máquinas para aprender por sí mismas, a partir
de un proceso inicial de entrenamiento, a realizar tareas de carácter cognitivo, no
puramente mecánicas, como clasificar y analizar información, tomar decisiones
a partir de dicho análisis o responder en tiempo real a las preguntas formuladas,
mejorando continuamente su rendimiento a medida que van acumulando mayor
[…] información y más experiencia en la realización de las tareas» (Solar, 2019,
p. 27).
7 «una posible sustitución de los jueces por las máquinas, y por tanto la deshuma­
nización del proceso de impartición de justicia (Aguilera, 2007, p. 3).

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Jhonatan Samuel Peña Carlos

que son aplicaciones computacionales que no se catalogan como


sujetos, sino como herramientas de asistencia a los expertos. Y en
el caso de los SC, como un tipo de computación distinta a los SE,
pretenden configurar una cooperación plena entre la IA y el ser
humano, ya que ambos participan «para obtener mejores resultados,
cada uno aportando sus propias habilidades superiores» (Ashley,
2017, p. 22). Debe destacarse que los dos tipos de sistemas colaboran
con la gestión de tareas o soluciones acorde a las necesidades de un
destinatario con el propósito de optimizarlas.
En efecto, este escenario de las aplicaciones de la IA en el derecho
«ha modificado profundamente la relación de los juristas con la
informática» (Bourcier y Casanovas, 2003, p. 91). Razón por la
cual ahora la actividad jurídica exige con mayor impulso que este
potencial tecnológico sea beneficioso hoy más que nunca en que la
vida de los que intervienen en el juego judicial y administrativo se
hace cada vez más compleja.
De ser así, ¿cómo podemos motivarnos [seguir siendo persua­
didos] de la necesidad y las posibilidades de la [IA] en el campo
jurídico? (Oskamp, Tragter y Groendijk, 1995, p. 215). Quizá reto­
mando problemas particulares que persisten en dicho ámbito, y
advertir la oportunidad de su superación a través de los beneficios
de la IA. Por ejemplo, los problemas del conocimiento del derecho
—opuestos violatorios de la seguridad jurídica8— que coadyuvan a
la falta de inteligibilidad de este.
Hay una realidad que contemplar como resultado de la mencio­
nada dificultad y es la tarea de las personas9 como detectives en la

8 Me aprovecho del subtítulo del artículo «Derecho y la seguridad jurídica»


(González Linares, 2013, p. 91).
9 Utilizaré en adelante el término «personas» para referirme a las personas naturales
y jurídicas.

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Inteligencia artificial para la seguridad jurídica. Superando el problema de la cognoscibilidad del derecho

averiguación de las disposiciones normativas10 para orientar o no


sus conductas. Estas, como diría Schauer (2015), «son socialmente
abundantes» (p. 329) como sus diferentes significados —normas11—
que se pueden identificar y atribuir. Disposiciones que además
tienen que coexistir, por ejemplo, con un panorama caótico cons­
tituido por la jurisprudencia zigzagueante o las discusiones doc­
trinales. De manera que es una ironía12 que las personas tengan la
posibilidad de conocer e intentar manejar toda la ingente informa­
ción jurídica.
Ante este contexto, podemos considerar que «diferentes tareas
pueden requerir diferentes tipos de apoyo» (Oskamp et al., 1995,
p. 232). Ya que las personas tienen problemas para conocer el dere­
cho, es probable que ello se supere a través de las aplicaciones
prácticas de la IA —SEJ y SC—, las cuales pueden ayudar a obtener
mejores condiciones y comportamientos para la accesibilidad
e identificación de las disposiciones normativas, al igual que la
comprensión de sus contenidos. Ello logra configurar una nueva
interacción entre la información jurídica y las personas, a fin de
alcanzar una mayor cognoscibilidad del derecho, y así reducir el
«error derivado de no tener en cuenta alguna normativa aplicable o
algún elemento jurídicamente relevante» (Martínez Zorrilla, 2019,
p. 170).
Si bien la informática jurídica documental se encarga del pro­
cesamiento o la recuperación automatizada de la información
jurídica, sus herramientas de consulta y sistematización se están

10 «enunciado normativo contenido en una fuente del derecho» (Guastini, 2014,


p. 77).
11 Disposiciones normativas interpretadas.
12 «El ciudadano se ve dominado por leyes que desconoce, con lo que el principio de
que el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento se revela casi como
un sarcasmo» (Ávila, 2012, p. 53).

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Jhonatan Samuel Peña Carlos

considerando poco útiles, a razón de la irrupción de tecnología


inteligente que ya no intenta constituir simples bancos de datos jurí­
dicos. En cambio, el actual tratamiento de los insumos cognitivos
jurídicos13 puede dejar de ser ordinario si es que abrazamos las
aplicaciones de IA a fin de ir mucho más allá del almacenamiento e
innovar las tareas de «búsqueda, selección y análisis de la infor­
mación [jurídica] relevante» (Solar, 2019, p. 92).
En ese sentido, el propósito de la investigación implica superar
el problema de la cognoscibilidad del derecho con la ayuda de las
aplicaciones prácticas de IA, para procurar que las personas pue­
dan tener las mayores posibilidades de acceso, identificación y com­
prensión del derecho, y así orientar adecuadamente sus conductas.
Alcanzar este escenario no solo satisface, en la mayor medida, la
cognoscibilidad del derecho, como estado ideal de la seguridad
jurídica, sino también refuerza la confiabilidad y la calculabilidad
que exige esta.
En consecuencia, las ideas que pretendo ensayar están divididas
de la siguiente manera: en principio daré cuenta de la seguridad
jurídica desde la perspectiva conceptual de Humberto Ávila, desa­
rrollando con particularidad el estado ideal de cognoscibilidad del
derecho y las condiciones que la promueven. Luego abordaré el
caos para conocer los insumos cognitivos jurídicos, a razón de la
sobrecarga de información jurídica y los problemas del conoci­
miento desde la teoría del derecho que refuerzan su falta de inte­
ligibilidad. Seguidamente, describiré una de las subespecies de la
informática jurídica que de algún modo incide en el siguiente punto
a tratar, la inteligencia artificial: SEJ y SC. Para finalizar, reflexio­
naré respecto a la posibilidad de obtener mejores condiciones de

13 «La expresión insumo cognitivo jurídico […] se refiere a los insumos […] pertene­
cientes al discurso del derecho positivo (legislación y jurisprudencia), dogmática
jurídica o de la teoría general del derecho» (Aguilera, 2007, p. 27).

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Inteligencia artificial para la seguridad jurídica. Superando el problema de la cognoscibilidad del derecho

cognoscibilidad del derecho a través de las aplicaciones prácticas


de la IA, pues este es el desafío de procurar acercar la información
jurídica más al hombre.

2. SEGURIDAD JURÍDICA: POSTURA CONCEPTUAL Y ESTADO


IDEAL DE COGNOSCIBILIDAD DEL DERECHO
La noción que se desarrollará, la cual se encuentra asimilada en
una cualidad de gran amplitud como la seguridad humana14, tiene
un papel protagónico en todo ámbito de la interacción jurídica15.
Es por ello que en la doctrina se ha equiparado a conceptos como
«legalidad, irretroactividad, eficacia, previsibilidad, entre otras»
(Malem, 2017, p. 63) provocando una indeterminación respecto a
su real alcance.
Sobre la seguridad jurídica existen varios conceptos16, lo que
dificulta su entendimiento y que todas ellos padezcan de una anemia

14 «la seguridad jurídica reposa en un principio mucho más general que ha sido
adoptado y desarrollado por los distintos organismos internacionales de derechos
humanos, que es el de seguridad humana» (Centro de Estudios de Justicia de las
Américas, 2015, p. 130).
15 La seguridad jurídica es una cualidad «sin la que no podría haber Derecho, ni
bueno, ni malo, ni de ninguna clase» (Recasens, 1961, p. 224).
16 Seguridad jurídica como: i) «la suma de [legalidad, certeza, jerarquía, irretroactivi­
dad, publicidad normativa, restricción a la arbitrariedad] de tal suerte que permite
promover, en el orden jurídico, justicia y la igualdad y la libertad» STC 27/1981
(Malem, 2017, p. 63); ii) «la expectativa razonablemente fundada del ciudadano
en cuál ha de ser la actuación del poder en aplicación del Derecho» (STC 36/1991,
FJ 5) (Tribunal Constitucional, 2003, fundamento 3); iii) «la posibilidad de pla­
nificar las conductas, saber de antemano qué consecuencias se derivarán de ellas
y, así, poder actuar con conocimiento de causa […] siempre que se cumplan las
siguientes condiciones: a) Que las normas jurídicas sean claras […], b) Que las
normas jurídicas sean conocidas […], c) Que el Estado cumpla con sus pro­
pias normas y las haga cumplir» (Moreso y Vilajosana, 2004, pp. 47-48); y, iv) «la
posibilidad de cada uno de prever de antemano las consecuencias jurídicas de
sus acciones» (Guastini, 2015, p. 19).

Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117 63


Jhonatan Samuel Peña Carlos

analítica. Por ejemplo, el Tribunal Constitucional peruano considera


a la seguridad jurídica como la predictibilidad de conductas17
sustentada en una noción tradicional dual en sentido objetivo y
subjetivo18, noción que es insuficiente para explicar las propiedades
que la caracterizan, pues la seguridad jurídica no podría reducirse
tan solo a una exigencia de previsibilidad.
Hecha esta salvedad, definiré la noción propuesta desde la
perspectiva conceptual de Humberto Ávila, postura que parte de
un proceso analítico19, el cual no solo colabora en dilucidar el tema,
sino también proporciona un sentido al título de este artículo.
El autor precisa que la seguridad jurídica es una norma-principio20
que

exige de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial la adopción de


comportamientos que contribuyan más a la existencia, en bene­
ficio de [las personas] y desde su perspectiva, de un estado de

17 Criterio derivado de la noción de seguridad jurídica, previsto por el Tribunal


Constitucional español (STCE 36/1991, f. j. 5), entendido como «la expectativa
razonablemente fundada del ciudadano en cuál ha de ser la actuación del poder
en aplicación del Derecho» (Tribunal Constitucional, 2003, fundamento 3).
18 i) Objetivo: «[entendido] como un conjunto de características estructurales y fun­
cionales que todo derecho habría de poseer y cumplir. […] desde una perspectiva
objetiva-estructural, las disposiciones jurídicas deberían formularse en términos
claros, sencillos y distintos, huyendo de ambigüedades o vaguedades […] caren­
tes de contradicciones, lagunas, […] redundancias […]. Desde una perspectiva
objetiva-funcional, la seguridad jurídica hace referencia, al menos, a la eficacia del
derecho, a su eficiencia. [y, ii) subjetivo:] se relaciona en cambio con la idea de
certeza, de […] previsibilidad del derecho» (Malem, 2017, pp. 63-65).
19 «es necesario estructurar el principio de seguridad jurídica por medio de un proceso
analítico capaz de reducir de forma progresiva sus ambigüedades, especialmente
a través de la indicación de sus dimensiones, aspectos y elementos» (Ávila, 2012,
p. 103).
20 La seguridad jurídica como una norma-principio, da pie a la conquista o la pro­
moción en la mayor medida de lo posible de los estados ideales de cognoscibili­
dad, confiabilidad y calculabilidad del derecho como fines (Ávila, 2012, p. 94).

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Inteligencia artificial para la seguridad jurídica. Superando el problema de la cognoscibilidad del derecho

confiabilidad y calculabilidad jurídica, con base en su cognoscibi­


lidad, mediante la controlabilidad jurídico-racional de las estruc­
turas argumentativas reconstructivas de normas generales e
individuales, como instrumento garante del respeto a su capacidad
de —sin engaño, frustración, sorpresa ni arbitrariedad— plasmar
de forma digna y responsable su presente y hacer una planificación
estratégica jurídicamente informado sobre su futuro (Ávila, 2012,
p. 231).

Como se puede advertir, esta aserción doctrinal parece densa,


pero se clarifica al desarrollar las particularidades que presenta.
Una de ellas —afín al interés de la investigación— son los estados
ideales que compone: cognoscibilidad, confiabilidad21 y calculabi­
lidad22 del derecho.
Entre los mencionados estados existe una complicidad conjun­
tiva, un juego cooperativo para configurar la seguridad jurídica.
En otras palabras, por un lado

para poder confiar en el derecho es necesario conocerlo; de ese


modo el conocimiento del derecho es un presupuesto para que
sea estable; no obstante, un derecho que cambia con frecuencia
y, por ello, es inestable, difícilmente puede conocerse bien; así, la
estabilidad del derecho es una condición para que sea cognoscible
(Ávila, 2015, p. 213).

21 «En el sentido de permitir que el ciudadano sea capaz de saber cuáles son los
cambios que pueden realizarse y cuáles no, evitando con ello que sus derechos
sean frustrados. Esa confiabilidad solo existe si el ciudadano puede ver asegura­
dos, hoy, los efectos que el Derecho le garantizó ayer» (Ávila, 2012, p. 251).
22 «En el sentido de permitir que el ciudadano pueda saber cómo pueden realizarse
los cambios y cuándo se llevarán a cabo, impidiendo con ello que se vea sor­
prendido. Esa calculabilidad solo existe si el ciudadano puede controlar hoy los
efectos que el Derecho le va a atribuir mañana» (Ávila, 2012, p. 251).

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Jhonatan Samuel Peña Carlos

Y, por otro lado, para potenciar la «capacidad de prever [de


manera reducida] el espectro de consecuencias jurídicas» (Ávila,
2012, p. 217) respecto a los contenidos normativos y la modi­
ficabilidad de las normas, es necesario conocer y confiar en el
derecho.
Lo señalado confirma la realización conjunta de los estados
ideales, que hacen que independientemente no sean funcionales
para construir la seguridad jurídica. Dicho de otra manera, habrá
seguridad jurídica cuando las personas «[tengan] condiciones de,
en gran medida, conocer el Derecho, confiar en él y calcular sus
efectos» (Ávila, 2012, p. 224). Contexto que se configura cuando
los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial actúan acorde a la
consecución y la promoción de dichos fines.
A continuación, intentaré explicar tan solo uno de los estados
ideales: la cognoscibilidad del derecho, dimensión estática de la
seguridad jurídica. Dejando en claro que no es el ánimo de expre­
sar un desequilibrio entre la confiabilidad, la calculabilidad frente
a la cognoscibilidad del ordenamiento jurídico normativo, pero
sí puntualizar, para el interés de este artículo, una relación de
medio-fin, de presuposición y de presupuesto, no siempre unidi­
reccional23, entre conocer, confiar y calcular el derecho.
Con ello quiero decir que «para poder hacer un juicio acerca de
cómo decidirán los jueces o los demás organismos estatales […] en
un contexto de igualdad, se requiere conocer el derecho» (Malem,
2017, p. 74). Esto supone que las personas previamente puedan
conocer el mismo a fin de que sepan responder, actuar, confiar,
prever, orientarse, guiarse y decidir frente a una situación, conforme
a los parámetros normativos de un determinado sistema jurídico.

23 La relación de presuposición no siempre parte de la cognoscibilidad del


derecho, sino también de la confiabilidad y la calculabilidad de este (Ávila,
2012, pp. 252-253).

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Inteligencia artificial para la seguridad jurídica. Superando el problema de la cognoscibilidad del derecho

Es así que la cognoscibilidad

significa un estado de cosas en el que [las personas] poseen, en gran


medida, la capacidad de comprender, material e intelectualmente
[el Derecho]. De esta forma habrá cognoscibilidad […] [si las
personas] tienen condiciones satisfactorias de [acceder e] iden­
tificar la disposición legal aplicable [así como] comprender su
sentido [contenido normativo], de modo que pueda actuar y orien­
tarse en base a él (Ávila, 2015, p. 212).

En pocas palabras, habrá cognoscibilidad cuando las personas


tengan las máximas posibilidades de acceso, identificación y com­
prensión del derecho, a fin de realizar un debido diagnóstico nor­
mativo sobre el curso de acción que pretenden seguir.
Para la realización de este estado ideal, se necesitan determi­
nadas condiciones, y este a su vez precisa de concretos comporta­
mientos que incentiven su promoción. «[¿Cuáles serían aquellos]
elementos necesarios para que [las personas] puedan, sin engaño,
libre y autónomamente, plasmar con dignidad [el ejercicio de
sus actividades] conforme al Derecho?» (Ávila, 2012, p. 257).
Esta es la interrogante que ahora se desarrollará reproduciendo
y sistematizando, en un cuadro, el aporte doctrinal de Humberto
Ávila.

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Jhonatan Samuel Peña Carlos

CONDICIONES COMPORTAMIENTOS

Publicación

De las disposiciones
Accesibilidad normativa Exige la divulgación pública de las disposiciones normativas en

normativas
«Cuanto mayor sea la divulgación función de las formas de publicación y los medios de difusión.
pública de las normas, el cumplimiento
de reglas de notificación a los Notificación
interesados de los actos […], y el Implica informar los actos realizados en sede judicial y adminis­
conocimiento sobre la vigencia de las trativa.
normas, tanto mayor será la seguridad
del derecho respecto de la accesibilidad De la vigencia normativa
normativa» (Ávila, 2015, p. 219). Supone saber si se encuentra o no en vigor una disposición normativa o
Cognoscibilidad material del derecho

una norma.

La codificación
Alcance normativo Como instrumento de ordenación de las disposiciones normativas, de
«Cuanto mayor sea el grado de manera lógica, por materia y aplicación en un determinado documento
codificación, la existencia de normas normativo.
generales, y pertinencia de los temas
Normas generales
D E R E C H O

tratados en cada documento legislativo,


mayor será la seguridad jurídica relativa Pertinencia
al aspecto de alcance normativo» (Ávila, Que los documentos normativos intenten tratar sobre un único asunto,
2015, p. 219). evitando la inclusión de diferentes disposiciones que traten distintos temas,
por ejemplo, las leyes ómnibus24.

Norma aplicable
Posibilidad de identificación
D E L

Identificar presuntamente la disposición aplicable a un caso o un compor­


normativa
tamiento en concreto.
«Cuanto más conocimiento tenga el
ciudadano sobre la norma aplicable y el
C O G N O S C I B I L I D A D

valor de dicha norma, tanto mayor será


Valor de la norma aplicable
la posibilidad de identificación norma­
Identificar las consecuencias o los efectos abstractos que regulan las dispo­
tiva que garantiza la cognoscibilidad del
siciones normativas respecto a su (in)cumplimiento.
derecho» (Ávila, 2015, p. 219).

Inteligibilidad por la claridad normativa


«En la medida en que los destinatarios necesitan comprender lo que las normas prescriben. Por ello, es necesario que
haya una especificación apropiada de la conducta que ha de adoptarse» (Ávila, 2015, p. 220).

Claridad lingüística
Desde la óptica de la norma

Las disposiciones normativas deben expresarse en un lenguaje


Cognoscibilidad intelectual del derecho

comprensible y preciso, desterrando en la mayor medida su ambi­


güedad o vaguedad, a fin de conocer o atribuir sus significados.
Inteligibilidad por la determinabilidad
normativa Determinabilidad de contenido
«Cuanto mayor sea la claridad y La capacidad intelectual de entender las diversas opciones inter­
precisión lingüística de las normas, pretativas de las disposiciones normativas, teniendo en cuenta
la determinabilidad del contenido los significados ya fijados por la doctrina, la jurisprudencia y la
normativo, la coherencia y la administración.
consistencia del ordenamiento, tanto
mayor será la determinabilidad Coherencia
Desde la óptica del orde-

normativa, lo que genera Por un lado, implica la identificación de la norma que mejor se
cognoscibilidad para el derecho y, en ajusta y es compatible tanto con la disposición que es interpretada y
namiento

consecuencia, seguridad jurídica» el ordenamiento jurídico. Por otro lado, sugiere la aplicación de las
(Ávila, 2015, p. 220). consecuencias jurídicas de la norma de manera uniforme.

Consistencia
Exige la no contradicción normativa a nivel de su producción y su
aplicación.

24 Estas leyes «normalmente se caracterizan por disponer, en su parte final y de


manera totalmente aleatoria, de varios asuntos, incluso mediante la inclusión

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Inteligencia artificial para la seguridad jurídica. Superando el problema de la cognoscibilidad del derecho

Al ser la seguridad jurídica una norma-principio, exige la reali­


zación, en la mayor medida de lo posible, de determinados estados
ideales, entre ellos, la cognoscibilidad del derecho, cuya promoción
gradual exige, a su vez, la adopción de condiciones y comporta­
mientos que contribuyan y lo proyecten. Lo dicho se puede simpli­
ficar en la siguiente expresión «para X es necesario Y».
A fin de ilustrar mejor el argumento anterior téngase en cuenta
la siguiente cadena cooperativa: para contribuir al fomento de la
cognoscibilidad del derecho se necesita que las personas tengan
conocimiento material del ordenamiento jurídico normativo, este
a su vez se puede concretar por medio del acceso normativo. De
la misma manera, este último es promocionado por la publicación
de las disposiciones normativas vigentes. Cabe precisar que en
esta secuencia para la cognoscibilidad se debe además agregar los
comportamientos que incentivan las condiciones de la inteligibili­
dad normativa.
De acuerdo con lo abordado en este apartado, solo resta decir
que el haber explicitado la seguridad jurídica —en concreto el
estado ideal de cognoscibilidad del derecho— y las condiciones
y los comportamientos que la promueven, probablemente nos
otorgue un terreno susceptible de potenciación o robustecimiento
de dicho estado por medio de las aplicaciones prácticas de IA.
La intención es clara «si el Derecho es para ser obedecido, debe
ser capaz de guiar el comportamiento de los sujetos» (Ávila, 2012,
p. 250), lo que podría ocurrir si se obtienen mejores condiciones
en la accesibilidad de las disposiciones normativas, en la identifi­
cación de las disposiciones aplicables y en la comprensión de sus

de disposiciones de derogación indeterminada (quedan derogadas cuantas


disposiciones se opongan a lo establecido por esta ley) o de derogación compleja
(quedan derogadas las siguientes disposiciones)» (Ávila, 2012, p. 269).

Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117 69


Jhonatan Samuel Peña Carlos

contenidos. Pero no solo ello, también es necesario explorar previa­


mente los problemas que desmedran el conocimiento del derecho,
pues «el paraíso de la seguridad surge del infierno de la inseguri­
dad» (Ávila, 2012, p. 55).

3. COMPLEJIDAD INFORMATIVA: CAOS25 PARA CONOCER LOS


INSUMOS COGNITIVOS JURÍDICOS
Es aterrador observar que las personas tengan que asumir el rol de
detectives a fin de averiguar de qué manera el derecho orienta sus
conductas. Y no solo ello, también se les exige realizar un «ejercicio
de gimnasia intelectual» (Ávila, 2012, p. 132) para comprender lo
que el derecho y la administración de justicia hablan, predican, dis­
cuten y resuelven. Que a las personas se les presenten obstáculos
para acceder, identificar y entender, por ejemplo, todo lo concer­
niente a las formulaciones normativas es deliberadamente mermar
su par­ticipación democrática.
Existe una situación que considerar y es la jungla normativa26,
que nos lleva a vivir en una constante vorágine de insumos cog­
nitivos jurídicos27 de la cual parece que no podemos salir. Este

25 «Caos es la apariencia que presentan situaciones de muy alta complejidad»


(Granero, 2018, p. 121).
26 Apelativos similares como «lluvia de leyes […], histeria legislativa […], caos
legislativo, […] huracán normativo […], incontinencia legislativa, aluvión de
normas, y orgía en la producción de leyes» (Ávila, 2012, p. 132).
27 Un ejemplo, en el Perú «desde el 1 de febrero se emitió la primera norma rela­
cionada [con la COVID-19] de allí en adelante se han publicado unas 3700
regulaciones en el boletín normativo del Diario Oficial El Peruano, de las cuales
unas 650 están relacionadas al estado de emergencia. Es decir, que tomando en
cuenta solo el boletín tenemos unas 8000 páginas de normas que para un abogado
promedio tomaría casi un mes leer, procesar, entender y comunicar a sus clientes,
y ello sin contar aquellos protocolos, lineamientos de prensa y publicaciones
web que ha emitido cada entidad pública por su lado» (Drago e Infantes,
2020).

70 Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117


Inteligencia artificial para la seguridad jurídica. Superando el problema de la cognoscibilidad del derecho

panorama configura una crisis, aparentemente motivada por la


«deficiente estructura del orden jurídico vigente, […] su inade­
cuado funcionamiento […] [y] el desequilibrio existente del orden
social» (Malem, 2017, p. 67). Sumado a ello la creencia28 socializada,
tanto en juristas como en legos, de considerar que la sola modifi­
cación de los documentos normativos y la incorporación de nuevas
disposiciones normativas generan cambios esenciales en nuestro
contexto social.
Es innegable la vasta información —insumos— que se tiene que
procesar en el ámbito jurídico que no solo proviene de las fuentes
diseñadas por una constitución determinada, sino también del
derecho comparado. Una de las fuentes dinámicas que coexisten
con las disposiciones normativas es la jurisprudencia. Pronuncia­
mientos de la actividad del Poder Judicial o de las cortes de vértice,
las cuales parecen generar la mayor inestabilidad normativa debido
a que quizá los jueces no conocen, no comparten, no comprenden o
mudan sus posiciones por diversas razones29 —justificadas o no—,
al punto de hablarse de jurisprudencia zigzagueante.
Además, no olvidemos que la jurisprudencia se nutre de la
doctrina cuyos aportes guían al magistrado en su labor judicial, ya
sea orientándolo en una determinada dirección o en otra. Si bien
estas discusiones constituyen materiales indispensables porque

28 Esta creencia en los juristas, de promulgar, modificar, agregar disposiciones, etc.,


es probable que sea reforzada desde la formación universitaria. Educación que
podría ser uno de los motivos de una saturación regulativa, alimentada por la
conducta febril de querer regularlo todo (Aguilera, 2007, pp. 10-30).
Creencia que puede ejemplificarse en «el Derecho se soluciona con más
Derecho» (Ávila, 2012, p. 42).
29 La oscilación de la jurisprudencia puede deberse «a los diversos modelos de juez
existentes [por ejemplo, juez formalista o activista] y, en parte, a los distintos
modos de concebir la tarea de juzgar y hacer cumplir lo juzgado» (Malem, 2015,
p. 109).

Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117 71


Jhonatan Samuel Peña Carlos

proporcionan y describen los usuales criterios interpretativos de las


disposiciones normativas, algunos trabajos en vez de fijar dichos
criterios «capaces de ayudar a comprender y aplicar el Derecho, se
limitan a utilizar y acuñar definiciones elevadamente imprecisas30
[…]. Por esa razón se afirma que la dimensión meramente retó­
rica de la doctrina31 adquiere un nivel espectacular» (Ávila, 2012,
p. 52).
Este conglomerado de información jurídica, de insumos —dis­
posiciones normativas, jurisprudencia, dogmática, etc.—, puede
considerarse como el gran banco documental jurídico que «permite
entender mejor el mundo» (Ávila, 2012, p. 38). Esto es, a mayor
información, mayor posibilidad de asegurar expectativas. Lamenta­
blemente, esta postura genera, a su vez, una sobrecarga informativa
o de información32 que hace que la vida de las personas, incluso
la del juez o la del abogado, sea más compleja de lo que ya es. Es
decir, «cuanto mayor es la cantidad de información, mayor también
es aquello que precisa ser previamente considerado y valorado»
(Ávila, 2012, p. 38).
Sumado a este contexto, hay que mencionar las dificultades de
acceso, identificación y comprensión de los insumos cognitivos

30 La incorporación de definiciones, por la doctrina, sin mayor rigurosidad, se


puede deber a la existencia de «una esquizofrenia interpretativa […] a raíz de la
equivocidad, vaguedad o incertidumbre de todo texto normativo» (Delgado,
2019, p. 72).
31 En Perú la mayoría de las discusiones doctrinales se lleva a cabo a través de revis­
tas como Gaceta Jurídica, Actualidad Civil, Diálogo con la Jurisprudencia, entre
otras, las cuales quizá por su emisión mensual pierden calidad en su contenido.
El mismo síntoma, pero con mayor gravedad, lo padecen los portales web, como
[Link], en los que con regularidad se publican artículos, reseñas y
comentarios sin ningún control académico serio y riguroso.
32 Este fenómeno «se produce cuando la información recibida se convierte en un
obstáculo más que una ayuda» (Bawden, Holtham y Courtney, 1999, p. 249).

72 Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117


Inteligencia artificial para la seguridad jurídica. Superando el problema de la cognoscibilidad del derecho

jurídicos que están en constante expansión33. Por ejemplo, tener a la


mano la debida información normativa —pertinente y actualizada—
implica conocerla y estudiarla. Pero creo que «nadie conoce todo
el derecho, ni siquiera tiene la posibilidad de conocerlo»34 (Malem,
2017, p. 77) incluyendo a los juristas más especializados35. Y si
tuviéramos que estudiarla36, no nos abastecería el tiempo o quizá
«[no habría oportunidad ni] para transgredirla» (Ávila, 2012, p. 44).
Creer lo contrario podría ser contraintuitivo. Esta situación denota
la idea de que, en nuestra sociedad, orientamos la mayoría de
nuestras conductas sin estar suficientemente informados.

33 La información jurídica aumenta día a día, además por i) la intención de querer


proteger, a través de disposiciones normativas de gran abstracción, los intere­
ses de cada grupo en particular, y ii) la potestad de diversos entes estatales
—nacional y regional— de emitir disposiciones «sin la finalidad de resolver pro­
blemas, sino, […] con el fin de complacer al público con una norma que, de
antemano, ya se sabe que no va a contribuir a resolver los problemas» (Ávila,
2012, pp. 39-58).
34 «No hay persona alguna, incluyendo a los juristas más cualificados, que pueda
comprender hoy conocer una minúscula fracción apenas de esa marea inundatoria
e incesante de leyes y reglamentos entre cuyas complejas mallas hemos, no
obstante, de vivir» (García de Enterría, 1999, p. 49).
35 «El Derecho positivo deviene, por tanto, inaccesible incluso para los propios
especialistas» (Pérez, 2009, p. 50).
36 Humanamente no es posible leer toda la información proveniente de las fuentes del
derecho. Si alguien se lo propone, tendría que hacerlo desde su diseño profesional,
aun así, con algunas restricciones. Por ejemplo, si eres un académico tendrás el
tiempo y la motivación para hacerlo, aunque esta labor podría estar limitada
por horas de clase, conferencias, seminarios, etc. Asimismo, si eres un abogado
litigante, no patrocinas solo un caso sino varios, pues en el juego judicial no implica
solo revisar el caso sino vivirlo, y ello se materializa con audiencias, entrevistas,
reuniones, negociaciones, etc., lo cual puede restringir a empaparse de toda la
información necesaria para solucionar un caso concreto. De la misma manera, si
eres un juez, la responsabilidad aun es mayor, llegar a tener el máximo conocimiento
jurídico es imprescindible, aspiración que muchas veces está cercenada por la
carga procesal que agobia el servicio judicial.

Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117 73


Jhonatan Samuel Peña Carlos

A pesar de los intentos de hacer accesible a las personas la


variedad de insumos cognitivos jurídicos, a través de herramientas
de consulta en línea —de connotación estatal—, aún muchas de
ellas son ineficientes. Tal vez porque dichas plataformas no son tan
adecuadas37 para la recuperación y la comunicación de información
jurídica. Añadido a ello los límites de la brecha digital y nuestra
débil voluntad de informarnos.
Ensayemos un contexto, en el Perú existe el Sistema Peruano
de Información Jurídica (SPIJ)38, herramienta electrónica pública
que promueve la divulgación normativa aparentemente de manera
sistematizada, concordada y actualizada. Este sistema provee una
búsqueda39 a través de palabras clave40, frases, número o tipo de
norma, fecha de publicación, entre otras maneras de indagación;
no obstante, posee obstáculos que pueden limitar el acceso o la
recuperación de documentos o disposiciones normativas. Por ejem­
plo, para navegar de manera óptima en el mencionado sistema
se requiere de conocimientos previos como el número, las sumi­
llas o el rango de las disposiciones para acceder a la ventana donde

37 «La carencia de herramientas adecuadas para recuperar las normas jurídicas


dispersas a lo largo de la jungla regulativa constituye uno de los factores que, sin
excluir a otros, contribuye a la emergencia de inconsistencias en el sistema jurí­
dico» (Aguilera, 2007, p. 30).
38 Sistema a un nivel de desarrollo Web 2.0, ver [Link]
39 Véanse las distintas maneras de realizar una búsqueda normativa en el SPIJ
(Espinoza, 2019, p. 45).
40 «Una búsqueda de palabras clave plantea el riesgo de ser poco o nada inclusivo
al definir el alcance de los materiales relevantes. En la primera situación, una
búsqueda puede resultar en la exclusión de materiales relevantes, simplemente
porque esos materiales no contienen las palabras clave en la búsqueda. En la última
situación, una búsqueda puede incluir materiales irrelevantes, porque la referencia
incluye la palabra clave, pero por lo demás no es pertinente. Como resultado, la
investigación legal digitalizada podría ser incompleta, costosa y, en muchos casos,
ambas» (Alarie, Niblett y Yoon, 2018, p. 113).

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Inteligencia artificial para la seguridad jurídica. Superando el problema de la cognoscibilidad del derecho

se encuentra digitalizada la información que se busca41. Este esce­


nario se complica más para quien no tiene dicha información o
carece de conocimiento jurídico e informático para explorar en el
SPIJ.
Admitamos por un momento que las disposiciones normativas,
que forman parte de los insumos cognitivos jurídicos, son plena­
mente accesibles; sin embargo, ello no implica que sean compren­
sibles. En el Perú, según mandato constitucional, toda la normativa
es publicada además en el diario oficial (El Peruano). Penosamente,
esta manera de hacerlo no es tan amigable con las personas, no
porque no pueda ser adquirido el diario o visto a través de portales
digitales, sino porque su estructura y el formato de lectura y enten­
dimiento de los rubros como normas legales y boletín oficial —el
cual comunica los actos judiciales y administrativos— es ago­
biante. Es decir, la sola publicación de la normativa y otros actos
autoritativos en el diario oficial parece escollante para el acceso, la
identificación y la comprensión de una determinada disposición
normativa en el incorporado.
Este panorama se agudiza aún más si se tienen en cuenta, desde
la teoría del derecho, los problemas para identificar disposiciones y
normas vigentes que enfrentan las personas —pese a no estar al tanto
de aquellas— si desean tener una debida información normativa.
Guastini (2015) nos puede aclarar cuáles son aquellos problemas,
para lo cual pasaré a reproducir y simplificar su aporte doctrinal.

41 Esta misma situación, de conocimientos previos, se requiere para acceder y


recuperar información, por ejemplo, de la plataforma digital única del Estado
Peruano ([Link] o del módulo de sentido de decisiones judiciales
del Poder Judicial.

Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117 75


Jhonatan Samuel Peña Carlos

Gran conglomerado de disposiciones normativas vigentes.

No todas las disposiciones normativas están reunidas en documentos normativos, algunas de


Problemas de
ellas están dispersas en distintos documentos.
identificación
de los enuncia-
Cada día se promulgan documentos normativos, y con ello una cantidad de disposiciones
dos normativos
normativas que derogan o sustituyen a otras.
vigentes

Debido al control constitucional de leyes no se sabe con certeza que determinadas disposicio­
nes normativas van a ser declaradas inconstitucionales.

El uso, en la formulación de disposiciones normativas, de «términos valorativos o cláusulas


generales» (Guastini, 2015, p. 21).

La incorporación de disposiciones en un documento normativo que no corresponde.


Problemas de formulación de los textos normativos

«El uso incoherente de la terminología» (Guastini, 2015, p. 21).

Carencia de definiciones conceptuales.

La ambigüedad de las disposiciones normativas condicionales.


Problemas de identificación de las normas vigentes

La ambigüedad de las disposiciones normativas disyuntivas.

La modificación o sustitución total o parcial de un documento normativo.

La modificación de un documento A que «modifica un texto B que a su vez había modificado


el texto C» (Guastini, 2015, p. 22).

Reenvío normativo.

Derogación total o parcial (expresa o tácita).

Fórmulas de derogación indeterminada.

Vaguedad de los términos.


Problemas de indetermina-
ción semántica de los textos Ambigüedad de las disposiciones normativas.
normativos
Lagunas (normativas y axiológicas).

Decisiones interpretativas (desestimatoria y estimatoria).

Problemas dependientes de
Decisiones aditivas.
la práctica jurisprudencial

Decisiones sustitutivas.

Asimismo, existe un problema que debe resaltarse, relacionado


con la equivocidad de las disposiciones normativas —ambigüe­
dad—. Es decir, las múltiples interpretaciones que puede atribuir

76 Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117


Inteligencia artificial para la seguridad jurídica. Superando el problema de la cognoscibilidad del derecho

el intérprete a las disposiciones, a razón de «intereses en conflicto,


distintas ideas de justicia, métodos interpretativos y construcciones
dogmáticas» (Guastini, 2014, p. 62), las cuales producen desacuer­
dos en la doctrina y en la jurisprudencia.
Hasta aquí podemos decir que la jungla normativa, como la
excesiva calificación deóntica de intereses que pretenden ser res­
guardados, abulta día a día los insumos cognitivos jurídicos ya
constituidos, que siguen expandiéndose sin límite, logrando el ato­
sigamiento de excesiva información jurídica a tener en cuenta por
parte de las personas.
Se debe agregar que este panorama no termina allí, pues se com­
bina con la dificultad proveniente de las herramientas tradiciona­
les de consulta —plataformas o portales digitales—, los cuales solo
intentan hacer visible la normatividad y ya está. Ambas situacio­
nes entorpecedoras tal vez tienen sustento en una desconexión, que
parece perpetua, entre dos componentes principales de la vida
social: Estado y personas. Es decir, «una de las partes […] genera
expectativas sobre el comportamiento de la otra sin que haya [entre
ambos] reciprocidad [comunicativa]» (Aguilera, 2007, p. 29).
En definitiva: i) la sobrecarga de información, de insumos cog­
nitivos jurídicos en constante crecimiento —de la cual es parte
la jungla regulativa—; ii) las dificultades de su consulta; y, iii) los
escollos en la identificación de las disposiciones y las normas vigen­
tes explicados desde la teoría del derecho. Todos ellos considerados
como los inconvenientes que corroen el conocimiento del derecho
(que no es otra cosa que su falta de inteligibilidad42 —opuesto viola­
torio de la cognoscibilidad del derecho—) hacen que vivamos una

42 La falta de inteligibilidad del derecho implica que las personas no logran tener
conocimiento de las disposiciones normativas válidas merecedoras de su obedien­
cia, «si sabe cuál es […], no conoce bien lo que determina, prohíbe, [obliga] o
permite» (Ávila, 2012, p. 53).

Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117 77


Jhonatan Samuel Peña Carlos

alta complejidad43 informativa en el mundo jurídico. Y «la comple­


jidad no orienta» (Ávila, 2012, p. 103), no ayuda a que el derecho
guíe el comportamiento de las personas, al contrario, causa mayor
desinformación, fomenta desconfianza e impide anticipar las con­
secuencias normativas. En otras palabras, se acrecienta la insegu­
ridad jurídica.
Solo nos queda entonces colaborar con las personas para que
logren conjurar una nueva manera de hacer frente al caos que les
impide conocer y entender los insumos cognitivos jurídicos, entre
ellos las disposiciones normativas —sobre las cuales parece que
gira todo el engranaje del derecho— y así configurar una renovada
amistad con estos.

4. LA INFORMÁTICA JURÍDICA (DOCUMENTAL)


La aproximación entre derecho e informática provocó el surgimiento
de dos orillas: el derecho informático y la informática jurídica. La
última expresión es mi punto de partida, entendida como «el
conjunto de conocimientos informáticos y jurídicos […], que se
coordinan para desarrollar dispositivos [computacionales] que
auxilien a los juristas en las múltiples actividades que realizan»
(Aguilera, 2007, p. 26). ¿En qué rubros de la vida jurídica se puede
advertir esta cooperación? La respuesta a la interrogante depende de
la añadidura al sintagma de informática jurídica de los adjetivos44
documental, operacional y decisional.

43 «Hoy el nivel de inseguridad jurídica asumió un grado nunca antes alcanzado. Los
términos complejidad, oscuridad, incertidumbre, indeterminación, inestabilidad
y discontinuidad del ordenamiento jurídico sirven para ilustrar ese momento»
(Ávila, 2012, p. 37).
44 «La adición de cualquiera de estas partículas [documental, de gestión, decisional]
produce ciertos efectos tanto en la designación, como en el rango de denotación»
(Aguilera, 2007, p. 25).

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Inteligencia artificial para la seguridad jurídica. Superando el problema de la cognoscibilidad del derecho

La informática jurídica documental (IJd), a la que me referiré


de manera particular, obedece al «tratamiento automatizado de los
insumos cognitivos jurídicos» (Aguilera, 2007, p. 30). Es decir, este
rubro de la informática del derecho manipula el incesante flujo de
información jurídica «almacenándola, analizándola, modelizán­
dola, arquitecturizándola, sistematizándola, documentalizándola,
y finalmente recuperándola» (González Álvarez, 2013, p. 1142) en
grandes bancos de datos jurídicos, que se encuentran constituidos
por las fuentes del derecho y son procesados a través de programas45
informáticos específicos46.
Esta manera de organizar el conocimiento jurídico a través de
una subespecie de la informática jurídica, que dejó atrás al «jurista
investigador artesanal» (Pérez, 2009, p. 53), logró configurar
por buen tiempo un equilibrio entre la cantidad de información
jurídica y la posibilidad de que estos sean procesados y aprove­
chados, de modo eficiente, por los juristas y los legos. No obstante,
en la actualidad sus herramientas de consulta y sistematización
(programas operativos), que intentan suministrar la interacción
entre el banco de datos y las personas, entre ellos abogados o
jueces, se consideran poco operantes —ya no tan eficientes como
antes—.
Lo dicho, a razón de la sobrecarga de insumos cognitivos jurí­
dicos y el procesamiento informático de estos. Es justamente esta
última tarea la que sufrió un cambio evolutivo debido al potencial
de los software o sistemas computacionales que se posee y conoce
en estos últimos años, que parecen ir mucho más allá del simple
«almacenamiento y recuperación de textos jurídicos» (González

45 Algunos como «procesadores de texto, compresores de información, tesauros,


macrotesauros, etc.» (González Álvarez, 2013, p. 1142).
46 Por ejemplo, el Sistema Peruano de Información Jurídica (SPIJ) o el buscador de
jurisprudencia del Tribunal Constitucional del Perú.

Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117 79


Jhonatan Samuel Peña Carlos

Álvarez, 2013, p. 1141), pues estos sistemas están basados en una


de las invenciones más significativas de la humanidad, que por
un tiempo han estado suscitándose en silencio para que ahora se
constituyan en los protagonistas de toda nuestra interacción social,
lo cual desarrollaré a continuación.

5. INTELIGENCIA ARTIFICIAL (IA): SISTEMAS EXPERTOS


(JURÍDICOS) Y SISTEMAS COGNITIVOS
La proyección cualitativa más elevada de la informática es la IA. Sus
fundamentos transcurren de Aristóteles hasta Warren McCulloch
y Walter Pitts (1943) y su denominación se debe a John McCarthy
(1956). A partir de entonces se desarrolló por diversos ciclos
logrando configurar una nueva etapa que persiste hasta hoy: la
dorada47 (Oliver, 2018, p. 43). Esta tiene lugar a finales de los años
noventa debido a la «digitalización de la mayor parte de procesos,
[el] mayor almacenamiento de datos, [y el] aumento de la capaci­
dad de computación» (Sánchez, 2018, p. 54).
Existen distintas definiciones de IA. Un concepto sencillo es
el que considera que dicha disciplina científica «realiza estudios
teóricos y prácticos con el objetivo de emular, mediante el empleo
del ordenador, algunos de los procesos cognitivos que exhiben

47 Ejemplos: en 1996 el sistema HipNav, un asistente robot, colabora en operaciones


de microcirugía; en 1997 la máquina de IBM Deep Blue derrota en ajedrez al
campeón mundial Garri Kaspárov; en 1999 el sistema Prover B resuelve crucigra­
mas con mayor eficacia que las personas (Russell y Norvig, 2004, p. 32). En 2007 se
desarrolló el primer auto autónomo «confiable […] capaz de realizar el recorrido
de 1758 km de Munich […] hasta Odense Dinamarca» (Samaca, 2016, p. 19). En
2011 el sistema IBM Watson gana un concurso de preguntas y respuestas en un
programa de televisión llamado Jeopardy (Solar, 2019, p. 114). En 2014 el sistema
Eugene superó el test de Turing y en 2015 un sistema de IA desarrollado por
Google aprendió a jugar «49 títulos distintos de Atari 2600 desde cero» (Samaca,
2016, p. 20).

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Inteligencia artificial para la seguridad jurídica. Superando el problema de la cognoscibilidad del derecho

los humanos» (Aguilera, 2007, p. 37). Con ello se quiere decir


que la IA, al ser una rama de la ciencia computacional, se dedica
a desarrollar sistemas informáticos, «hardware más software»
(Guibourg, 2015, p. 795), a fin de intentar reproducir y optimizar
los fundamentos de nuestra individualidad, como el aprendizaje,
la toma de decisiones, la memoria, el reconocimiento de objetos,
la resolución de problemas, la planificación, la percepción, etc.,
propias de nuestra condición como seres superiores.
Esta aspiración a expresar cualidades inteligentes48, por parte
de un «dispositivo con poder computacional» (Vega, 2018, p. 16),
es posible debido a tres consideraciones. La primera es que todo
sistema de IA «por definición está basado en el procesamiento de
una gran cantidad de datos de diferentes fuentes» (Vega, 2018,
p. 38). La segunda es que acoge una estructura algorítmica49 que
hace posible su operatividad. Y la tercera es que se nutre de varias
áreas —conjunto de tecnologías entrelazadas—, entre ellas el
ML50, el PLN51, el Reconocimiento del Habla (RH)52, los Sistemas
Expertos (SE), entre otras53.

48 Aún no es factible que un sistema de IA pueda concretar todas las funciones


cognitivas humanas —IA general o fuerte—, al contrario, se limitan a imitar solo
algunas —IA limitada o débil— (Boden, 2000, p. 2).
49 Los algoritmos «son procedimientos diseñados para resolver problemas, es decir,
sistemas de reglas que definen una secuencia de operaciones e instrucciones rela­
cionada con una serie de datos para solucionar un problema o llevar a cabo otras
tareas» (Criado, 2019).
50 Véase la nota 6 del presente artículo.
51 Véase la nota 5 del presente artículo.
52 El RH «permite la comunicación hablada entre ordenadores y personas, haciendo
posible la traducción del lenguaje hablado a texto y viceversa» (Solar, 2019, p. 26).
53 Véase mayor información en Russell y Norvig (2004, p. 32).

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Jhonatan Samuel Peña Carlos

La penúltima área mencionada fue la que ocupó, desde los


primeros años de la IA, un cierto protagonismo a fin de modelar54
el conocimiento experto55 sobre determinados ámbitos del saber.
Un SE puede entenderse como aquel programa que ayuda a «resol­
ver problemas [y otra variedad de tareas] de la misma forma en
que lo haría un experto humano»56 (Cáceres, 2009, p. 604). Para lo
cual, codifica —procesa— la información estructurada, especia­
lizada y representada; «realiza inferencias57, es decir, el programa
trata de replicar el razonamiento que haría un profesional experto
frente al caso consultado» (Trazegnies, 2013, p. 116). Asimismo,
procura resolver y emitir respuestas —nuevos conocimientos— a
determinados problemas, justificando y explicando el recorrido de
su razonamiento.
Lo que desea el SE es conjurar un desempeño equivalente —de
igual grado de eficiencia— al de un especialista humano. De modo
que se sirve de ciertos componentes58 para su funcionamiento, y
de una especial construcción59 a fin de que logre su cometido.

54 La representación del conocimiento, al principio, estuvo sustentada en un modelo


de procesamiento simbólico, para luego abrazar un modelo conexionista —redes
neuronales— (Aguilera, 2007, p. 36).
55 «Un experto es alguien que domina cierta rama del conocimiento, de tal
suerte que, dado un problema concreto, se halla en condiciones de aplicar a él sus
conocimientos y criterios para extraer una solución adecuada» (Copeland, 1996,
p. 62).
56 Ejemplos de SE clásicos: Dendral, Mycin, Prospector, Internist (Aguilera, 2007,
p. 41).
57 Por ejemplo, a través de «reglas heurísticas del tipo si-entonces que el programa
pudiera aplicar automáticamente a cada caso particular» (Solar, 2019, p. 84).
58 Un SE está constituido por una base de hechos, una base de conocimiento, un
motor de inferencia e interfaz de comunicación. Su elaboración está a cargo de la
ingeniería del conocimiento —jurídico— (Davara, 1994, p. 912).
59 La creación de un SE discurre por distintas fases: «comprensión del problema, […]
fijación de términos, […] representación del conocimiento, [entre otras]» (Davara,
1994, p. 915; Cáceres, 2009, p. 606).

82 Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117


Inteligencia artificial para la seguridad jurídica. Superando el problema de la cognoscibilidad del derecho

Esto es, ser la herramienta colaborativa, el asistente que esté «en


condiciones de dar un consejo […] o de tomar una decisión inte­
ligente» (Martino, 1987, p. 9) frente a un problema específico
que se deba resolver o una tarea que tenga que realizarse en lo
jurídico.
Es así que dentro de un orden transversal de la IA y el derecho,
con el propósito de solucionar algunas dificultades de este último,
se desarrollaron los Sistemas Expertos Jurídicos (SEJ)60, entendidos
como aquellos programas que reportan «un comportamiento seme­
jante al de los expertos […] en algún área de la actividad técnica-
jurídica» (Cáceres, 2016, p. 29) como la función jurisdiccional y la
asistencia jurídica. Con ello no se quiere decir que dicho sistema
«razone como un jurista o como un juez, sino que sus resultados
puedan incardinarse de forma inteligente en las tareas cotidianas
que realizan jueces y abogados» (Casanovas, 2013, p. 475).
Un dato importante que nutre la investigación sobre estos siste­
mas es que poseen distintas funciones de acuerdo con su tipología61,
por ejemplo, «SEJ que tienden a facilitar la recuperación precisa
y exhaustiva de la documentación existente en las bases de datos

60 Ejemplos: W-LES, asesoramiento en las decisiones de la responsabilidad de un


producto (Ashley, 2017, p. 6); Expertius —asesoría en toma de decisiones en
procesos de alimentos— (Martínez Bahena, 2012, p. 834; Samaca, 2016, p. 28);
ARPO-2 —incumplimiento de contratos de construcción— (Cardeñosa y Lasala,
1996); KBS —aplicación de una ley penal— (Barragán, 2000); CCLIPS —organiza
el Código Civil del Estado de Luisiana—, JUDITH —aplicar el Código Civil
Alemán— (Trazegnies, 2013, p. 122).
61 El ejemplar de SEJ más difundido en el derecho es el que intenta otorgar una
o varias soluciones frente a un problema jurídico en función de reglas del tipo
si-entonces. Este SE, impulsado en los años ochenta del siglo XX, fue considerado
como el sistema propiamente dicho para el dictamen jurídico, para el diagnóstico
o el análisis jurídico. Cabe precisar que aparte de este tipo de SEJ, existen otros
que no pretenden exclusivamente resolver un problema, sino organizar y optimi­
zar los bancos de datos jurídicos. Por ello fueron estimados como SE de recupe­
ración de información jurídica (Pérez, 2009, p. 124).

Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117 83


Jhonatan Samuel Peña Carlos

jurídicos» (Pérez, 2009, pp. 62-124) considerados como «sistemas


de gestión del conocimiento jurídico» (Boella, Di Caro y Leone,
2019, p. 228), «sistemas informativos [o de] recuperación inteli­
gente de documentación jurídica» (Pérez, 2009, p. 124). Lo dicho
se infiere de la clasificación funcional que se le otorgó a los SEJ
como parte de los sistemas jurídicos basados en el conocimiento
(SJBC)62.
Además, este tipo de SEJ se diferencia de los sistemas de la IJd.
Los últimos constituyen un banco de datos en el cual se «almacena
[la] información jurídica, facilita su consulta [y recuperación] auto­
matizada» (Cáceres, 2016, p. 29) a través de «criterios de selección
de palabras clave, tesauros, descriptores, etc.» (González Álvarez,
2013, p. 1142). En cambio, un SEJ de recuperación de información
jurídica «automatiza al máximo las tareas de búsqueda documen­
tal […] al propio tiempo que permiten la construcción de tesaurus,
más evolucionados y operativos» (Pérez, 2009, p. 124) que los desa­
rrollados en la IJd. En otras palabras, el referido sistema mejora el
rendimiento de la recuperación de información jurídica, para lo
cual incluso en la actualidad recurre a la ayuda de otras áreas de
IA como el PLN.
Este sistema inteligente, a pesar de ser provechoso, no está exento
hasta hoy de varios desafíos asociados a su elaboración63. Por ejem­
plo, la constante representación computacional del conocimiento
jurídico. Situación que da pie a advertir otro paradigma de cómputo

62 Bench-Capon clasifica los SJBC en distintas categorías, entre ellas se encuentran


los sistemas de recuperación conceptual, enfocados en la recuperación de infor­
mación, como aquellos sistemas clasificados por el método de razonamiento
(Alvite, 2003, p. 202).
63 Estos son la solución informatizada de problemas, la naturaleza del conocimiento
jurídico, el diseño del sistema, los problemas del usuario, la adquisición y la
actualización del conocimiento experto y jurídico (Dimyadi, Bookman y Harvey,
2019, p. 93).

84 Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117


Inteligencia artificial para la seguridad jurídica. Superando el problema de la cognoscibilidad del derecho

sustentado en un modelo conexionista64, a diferencia del modelo de


procesamiento simbólico que respalda a un SEJ, estamos hablando
de un Sistema Cognitivo (SC).
La nueva ola de la IA reza que

existen algoritmos que tienen la capacidad de procesar inmensas


cantidades de información (bibliotecas enteras de texto), encontrar
patrones comunes en toda esa marea de datos y, por ejemplo,
brindar respuesta a preguntas o clasificar esa información en enti­
dades con características comunes (Manes y Niro, 2019, p. 30).

Estas cualidades de carácter cognitivo que poseen algunos dis­


positivos computacionales —aparte de pretender solucionar el
problema de la representación del conocimiento65 acuñado a la
construcción de un SE— se concretan gracias al despliegue de tecno­
logía convergente como el ML, el PLN, el RH, el SE y la minería de
datos66.
Dos rasgos de un SC, por un lado, su base estructural —algo­
ritmos (redes neuronales)— es constantemente entrenada por un
especialista y el usuario, a fin de alcanzar un rendimiento óptimo;
y, por otro lado, no intenta resolver un problema o realizar tareas
de manera casi exclusiva o independiente como pretende un SE.

64 Un ejemplo de este sistema en el derecho es SPLIT-UP «el cual determina la


manera en que se reparten los bienes maritales luego de la disolución del vínculo
matrimonial» (Aguilera, 2007, p. 38).
65 En un SE el conocimiento tiene que codificarse —esquemas de representación—
para que pueda cumplir con una de las funciones que se le asigne, como resolver
problemas o recuperar información. En un SC «en cambio, el conocimiento
se encarna en el corpus de textos de los que el programa extrae soluciones o
elementos de solución candidatos y los clasifica en función de su relevancia
para el problema [esto es posible a través del ML]» (Ashley, 2017, p. 22).
66 «Constituye la principal técnica de análisis automatizado de big data. Su objetivo
es extraer información […] de datos brutos (no estructurados) y transformarla
en una estructura comprensible para su uso posterior» (Solar, 2019, p. 29).

Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117 85


Jhonatan Samuel Peña Carlos

De ahí que se le considera como la aplicación informática en la


que cooperan tanto los humanos como las máquinas a fin de lograr
buenos resultados. Los últimos «serán más racionales y analíticos
y, por supuesto, poseerán memorias enciclopédicas y tremendas
habilidades computacionales» (Ashley, 2017, p. 22), y los prime­
ros proveerán «experiencia, juicio, intuición, empatía, una brújula
moral y creatividad humana» (Ashley, 2017, p. 22).
En una tarea determinada como la recuperación de información
jurídica conceptual67, de una ingente cantidad de datos —estruc­
turados o no68—, un SC desarrollará una cierta comprensión de
estos69, los clasificará en función de su relevancia, pertinencia y
contexto. Asimismo, interactuará con el usuario a fin de suministrar
una variedad de nuevos escenarios de información. Por ejemplo, si
este requiere conocer más sobre una particular cuestión jurídica,
el SC, a través de plataformas de «orientación jurídica online»
(Susskind, 2017, p. 83) o de «solución de preguntas jurídicas»
(Susskind, 2017, p. 90), «no solo seleccionará, ordenará, resaltará
y sumará la información» (Ashley, 2017, p. 22) de acuerdo con la
solicitud del usuario; sino también explorará con él nuevas rutas
de información. Ello con miras a cooperar en la solución de un
determinado problema o la realización de una tarea cuya estima­
ción queda a disposición del usuario.

67 Entendida como «la recuperación automática de información jurídica textual


pertinente basada en la coincidencia de los conceptos y sus funciones en los
documentos con los conceptos y funciones necesarios para resolver el problema
jurídico del usuario» (Ashley, 2017, p. 20).
68 La información no estructurada es aquella que no se encuentra almacenada o
etiquetada en una base datos o en otro tipo de estructura de organización.
69 «El sistema debe ser capaz de entender automáticamente el texto en lenguaje
natural, tanto la entrada a la base de datos y consultas al sistema […] de tal manera
que el contenido conceptual o el significado de un elemento pueda ser utilizado
para su recuperación en lugar de simplemente sus palabras clave» (Ashley, 2017,
p. 20).

86 Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117


Inteligencia artificial para la seguridad jurídica. Superando el problema de la cognoscibilidad del derecho

El éxito de este enfoque parte por considerar que el SC se dife­


rencia del SEJ respecto a «las fuentes de sus respectivos conocimien­
tos» (Ashley, 2017, p. 22). Este último —como pretende emular
algunos procesos cognitivos de un experto en la tarea de recuperar
la información jurídica— trabaja en función de los esquemas de
representación del conocimiento que previamente fueron codifica­
dos manualmente por los ingenieros del conocimiento y alberga­
dos en la base de conocimiento del SEJ. Mientras que, en un SC, al
llevar a cabo la misma tarea, «el conocimiento se encarna [direc­
tamente] en el corpus de textos de los que el programa extrae solu­
ciones o elementos de solución candidatos» (Ashley, 2017, p. 22).
Esto es posible mediante un proceso de ML que intenta reemplazar
la extracción y la codificación manual del conocimiento llevado a
cabo por un SE, sea este jurídico o no.
Del mismo modo, la operatividad de un SC en la recuperación
de la información jurídica dista de los sistemas de IJd. El segundo
solo ofrece el almacenamiento de datos brutos organizados para su
recuperación en la misma condición en que fueron guardados. Por
el contrario, el primero va mucho más allá, pues «extrae informa­
ción semántica de los textos» (Ashley, 2017, p. 18). Es decir, térmi­
nos conceptualmente relacionados con la solicitud o la consulta
realizada. De manera que el usuario logra tener a su alcance diver­
sos argumentos —información conceptual relacionada— para
reforzar alguna reclamación o reducir la incertidumbre sobre un
tema jurídico en particular.
Es necesario recalcar que un SC

no puede leer los textos en el sentido en que los humanos los leen,
pero tendrá técnicas para procesar los textos de manera inteligente
identificando aquellos elementos que son relevantes para un
problema [o tarea], y llevándolos a la atención del usuario de una
manera apropiada (Ashley, 2017, p. 22).

Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117 87


Jhonatan Samuel Peña Carlos

Este sistema divide sus recursos entre «las tareas inteligentes que
la computadora puede mejor realizar» (Ashley, 2017, p. 22) y las
habilidades de los usuarios.
Para culminar, la incorporación de los SEJ y los SC en las
tareas jurídicas no es del todo fácil, aún tienen que enfrentar, en
la modelización computacional del derecho, algunos obstáculos.
Por ejemplo, la indeterminación —vaguedad, ambigüedad, textura
abierta— del lenguaje jurídico, la actitud paraconsistente70 de la
jurisprudencia, el debate interteórico jurídico; y en la recuperación
de información, la noción técnica de relevancia jurídica. Situaciones
que podrían frenar su desempeño, pero no anular su utilidad,
debido a que existen particulares tareas jurídicas —como se verá
en el apartado siguiente— que pueden resultar beneficiosas si se
desarrollan con la participación de dichos sistemas de IA.
Si resultan ser útiles, ¿por qué implementarlas o confiar en su
participación? Lo cierto es que un ser humano tiene limitaciones
al desarrollar algunas de sus funciones cognitivas «por razones de
espacio, tiempo, saturación laboral [y otros motivos]» (Cáceres,
2009, p. 605). En cambio, los programas de IA son capaces de realizar
labores de manera permanente, rápida y barata, lo cual permite
optimizar los fundamentos de nuestra individualidad. Pongamos
un caso, la «búsqueda, selección y análisis de la información
[jurídica] relevante en relación a un determinado propósito» (Solar,
2019, p. 92).

70 Tolerante a la inconsistencia. Esta expresión es mencionada por Enrique Cáceres


al hacer referencia a la emisión de decisiones judiciales contradictorias. Señala
que, ante las mismas circunstancias, en contextos diferentes, se decide de forma
distinta. Ponencia del 2010 en el XIV Congreso Iberoamericano de Derecho e
Informática-UNAM.

88 Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117


Inteligencia artificial para la seguridad jurídica. Superando el problema de la cognoscibilidad del derecho

6. EL DESAFÍO: APLICACIONES PRÁCTICAS DE IA PARA LA


COGNOSCIBILIDAD DEL DERECHO
Existen algunos problemas en el derecho que aún son susceptibles
de reflexión, como «la organización de las grandes bases de datos,
la clasificación y ordenación de textos jurídicos que varían con
el tiempo» (Casanovas, 2013, p. 473). La primera reacción, a fin
de superar estas dificultades fue acudir a la IJd, pero al advertir
tecnología con mayor poder computacional se planteó la posibili­
dad, a modo de segunda reacción, de apreciar otra zona de inter­
sección conformada por la IA y D.
Bajo esta interdisciplinariedad surgieron distintos ámbitos de
investigación, entre ellos «el desarrollo de sistemas que faciliten la
comprensión y aplicación de la compleja información contenida
en fuentes legislativas […], [y el] desarrollo de sistemas de asesoría
jurídica» (Cáceres, 2016, p. 30). En vista de ambos dominios se
forjó un «momento concreto de IA» (Agrawal, Gans y Goldfarb,
2019, p. 8) aplicada al derecho, manifestada en una nueva manera
de recuperar e informar los insumos cognitivos jurídicos, distinta
a la proporcionada por las aplicaciones de la IJd, configurando una
nueva experiencia para la cognoscibilidad de los mismos a juristas
y legos.
Para continuar el curso de la idea anterior —el cual se reanudará
párrafos más abajo— se considera antes señalar lo siguiente. Por un
lado, «en el corazón del Derecho y del servicio jurídico se encuentra
la información jurídica» (Susskind, 2017, p. 254), y por otro lado,
«pocas cuestiones repudian más [a las personas] en una democra­
cia que las leyes secretas» (Malem, 2017, p. 64). Cuando pretende­
mos orientar nuestras conductas nos topamos con una vorágine
de insumos cognitivos jurídicos, con una sobrecarga de informa­
ción jurídica —legislación, jurisprudencia, entre otras—, originada
principalmente por la jungla normativa en la cual parece que gira

Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117 89


Jhonatan Samuel Peña Carlos

toda la maquinaria del derecho. Esta situación provoca amplias


zonas de desinformación, de complejidad informativa, en contra
de las personas que son el eslabón más débil de la interacción judi­
cial y administrativa.
Como se sabe muchas personas no pueden acceder a un servicio
jurídico, por lo que asumen la iniciativa de investigar por sí mis­
mas las implicancias de sus conductas o las de otras, a fin de dilu­
cidar si su condición jurídica es defendible o no. La labor parte
por recurrir directamente a las disposiciones normativas —deno­
minadas comúnmente como leyes o normas— dejando de lado los
otros tipos de fuentes como la jurisprudencia o la doctrina.
Lastimosamente, en dicha tarea las personas, como se dijo, se
enfrentan a la jungla normativa, incluso ignorando los problemas de
identificación que presentan las disposiciones y las normas expli­
cadas desde la teoría del derecho. Escenario que provoca enojo,
desilusión y expresiones como ¡no tengo idea de cuáles son las nor-
mas merecedoras de mi obediencia!, ¡ahora regulan esta materia,
luego la desregulan, ¿qué seguirá luego? A pesar de ello, si desean
seguir con el plan de averiguación acudirán a las decisiones judi­
ciales71, sin tener en cuenta que en su mayoría al ser abundantes
—más que la propia regulación— son también paraconsistentes72.
Circunstancias que ayudan, para mal, a las personas a que resten o
pierdan su capacidad de acceder, identificar y comprender lo que
expresa el derecho sobre sus comportamientos.

71 Los precedentes, los plenos jurisdiccionales y los plenos casatorios al menos


intentan fijar sentidos, unificar criterios sobre una determinada disposición
normativa, por ejemplo, que padecen interpretaciones contradictorias.
72 Por ejemplo, «hay posiciones judiciales antagónicas al respecto de la validez de
la norma aplicable. Este antagonismo a veces es sincrónico: en un determinado
momento, hay dos decisiones contradictorias, de órganos diferentes de un mismo
tribunal, o de tribunales diferentes. Otras veces, este conflicto es diacrónico: el
mismo órgano profiere […] una decisión y en otro, otra distinta sobre la misma
norma legislativa» (Ávila, 2012, p. 270).

90 Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117


Inteligencia artificial para la seguridad jurídica. Superando el problema de la cognoscibilidad del derecho

En el caso de un jurista, debido a su formación, parece que tiene


mejores posibilidades de afrontar el anterior panorama, pues sabe
que cualquier opción que adopte necesita sustentarla jurídicamente.
Para ello, de igual modo, recurre a las principales fuentes jurídicas,
incluso refuerza sus opiniones con posturas —de las cortes y de
la academia— más conocidas o aceptadas, dado que son parte
del «combustible que echa a andar sus prácticas» (Aguilera, 2007,
p. 27). Sin embargo, a pesar de sus cualidades educativas no se
encuentran en la posibilidad de conocer y estudiar todo lo que
manifiestan o resuelven el derecho y sus instituciones, por lo que
quedarán ocultos algunos matices o datos jurídicos que para un
determinado escenario pueden resultar de utilidad. Tal vez si
tuviera a la mano esta información ignota podría «proporcionar
[a las personas], soluciones donde las condiciones son vagas o
desconocidas, inter­pretar normas de contenido ambiguo y, en
general, adaptar los criterios formales a lo que entiende como las
necesidades del caso particular» (Guibourg, 2015, p. 809).
Como si estos escenarios no fuesen suficientes, por ejemplo, en
Perú las actuales herramientas informáticas de consulta normativa
—SPIJ— y recuperación de la información jurídica —plataformas
y portales digitales de connotación estatal— están sujetas a ciertas
limitaciones que las hacen ya no tan eficientes como antes73. Es
decir, no tan adecuadas para satisfacer, en este tiempo de sobrecarga
informativa, las necesidades de legos y letrados al intentar ave­
riguar en sus bancos de datos jurídicos una particular regulación,

73 No podemos desconocer la ayuda que brinda el SPIJ y las plataformas digitales en


la búsqueda de determinadas fuentes del derecho en el sistema jurídico peruano.
Sin embargo, la información en ella almacenada se recupera en la misma manera
en que fue procesada —digitalizada—. Circunstancia que somete a las personas
y a los juristas a una relectura, a un ejercicio mental, de la información extraída
para determinar su importancia en función de un caso particular. Tarea que no es
nada sencilla para quien carece de formación jurídica e informática.

Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117 91


Jhonatan Samuel Peña Carlos

un pronunciamiento autoritativo o una postura doctrinal sobre


una cuestión jurídica que ambos consideren relevante.
En ese sentido, parte del desafío es intentar configurar una
nueva interacción entre la información jurídica y las personas. Por
lo que ¿es posible superar la complejidad informativa y optimizar
la cognoscibilidad del derecho como estado ideal de la seguridad
jurídica? De ser así, ¿a través de qué recursos se puede lograr dicha
tarea?
Para responder estas preguntas, cabe mencionar que las personas,
y más aún un jurista, no solo desean tener acceso a las disposiciones
normativas, sino también a las relaciones conceptuales que estas
pueden estimar con otras fuentes jurídicas, a fin de obtener las
máximas posibilidades de entendimiento. En otras palabras, esta
ambición parte por intentar «superar ese vacío conceptual existente
entre los usuarios y las bases de datos» (Alvite, 2003, p. 203), incluso
pretende que los insumos cognitivos jurídicos que reposan en
dichas «bases hablen por sí mismos» (Vargas, 2015, p. 343).
Exploremos estas ideas a través del contraste de dos entornos
diferentes. Antes para viajar de un lugar a otro se necesitaba la
orientación de un mapa físico de ruta o la experiencia y los recuerdos
de un conductor. Con el paso del tiempo la manera de movernos
se democratizó concediendo tanto al pasajero y al piloto la posibili­
dad de conocer en tiempo real, por medio de un celular inteligente,
el mapa y la trayectoria más óptima, rápida y segura. Dispositivo
que además procesa información en segundos, de manera indivi­
dualizada y conexa, sobre las condiciones climáticas, tráfico, acci­
dentes, entre otras circunstancias.
Si sometemos este entorno a comparación con el mundo jurí­
dico, podemos decir que viajar orientados por un mapa de ruta
es como orientar nuestras conductas a través de todas las fuentes
jurídicas. Que si bien ahora se encuentran digitalizadas en bancos

92 Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117


Inteligencia artificial para la seguridad jurídica. Superando el problema de la cognoscibilidad del derecho

de datos jurídicos, aún no cooperan con el total interés de búsqueda


—consulta— del usuario. Esto es, proporcionar una mejor loca­
lización de la información que sea requerida, precisa, relacional
—entre todas las fuentes jurídicas— y pertinente a una situación.
Como lo hace Google Maps, al sugerirnos la ruta más óptima en
nuestros viajes, considerando todas las incidencias enlazadas que
pueda percibir.
Constituir la posibilidad de que las personas puedan averiguar,
de los insumos cognitivos jurídicos, la mejor respuesta74 o exacta­
mente lo que desean —y así superar el vacío conceptual entre las
bases de datos y los usuarios— es el futuro que prometen algunas
aplicaciones prácticas de IA empleadas en el derecho.
Como se indicó en el apartado cinco, no cabe duda de que una de
las tecnologías disruptivas por excelencia es la IA, pues maximiza
la cognición humana a un nivel más allá de lo que rudimentaria­
mente podemos hacer. Por ejemplo, nuestra capacidad de almace­
nar y procesar información queda superada por la velocidad y casi
infinita facultad de acopio y manipulación de datos que tienen los
sistemas de IA. Así, las virtudes de esta rama de la ciencia com­
putacional se convierten en la tendencia «potencialmente relevante
para cualquier ámbito de la actividad intelectual humana» (Russell
y Norvig, 2004, p. 1).
Esta realidad compromete al derecho y le provee ventajas de
«eficiencia, eficacia, productividad y satisfacción para sus usuarios,
incluyendo en el desempeño de la profesión legal, y la sociedad en
general» (Vega, 2018, p. 46). En concreto, edifica un camino de jus­
ticia ágil, pongamos un caso: al canalizar la inmensa información

74 La mejor respuesta posible es «aquella que es capaz de aproximarse más al objetivo


de identificar y extraer toda la información relevante […], en relación a la solicitud
realizada de entre todo el conjunto de información de la que dispone el sistema»
(Solar, 2019, p. 108).

Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117 93


Jhonatan Samuel Peña Carlos

jurídica y hacer que la búsqueda y la recuperación de esta sea


más inteligente de la que se realiza ahora. De ahí que «se abre una
nueva etapa en la que es posible recabar, almacenar, organizar y
difundir informaciones en el tiempo y en el espacio, con la máxima
garantía de celeridad y exactitud» (Pérez, 2009, p. 47).
Hechas estas observaciones, retomemos las preguntas formu­
ladas líneas arriba. Respecto a la primera interrogante, la respuesta
es que sí es posible superar la complejidad informativa y obtener
condiciones satisfactorias de cognoscibilidad del derecho como
estado ideal de la seguridad jurídica. Dicho de otra manera, que
es factible aprovechar —acceder, identificar y comprender— de
manera óptima lo que dice el derecho sobre nuestras conductas.
Pero ¿a través de qué se puede configurar dicha tarea? Entre las múl­
tiples respuestas75 que se puede ensayar a esta segunda pregunta,
se optó por escoger una de corte interdisciplinario. En particular
a una contestación desde la IA. A fin de cuentas «diferentes tareas
pueden requerir diferentes tipos de apoyo» (Oskamp y Lauritsen,
2002, p. 232).
Así, proseguimos con la idea de un momento concreto de IA
aplicada al derecho —mencionado en el segundo párrafo de este
apartado— que cambia la forma del diagnóstico normativo sobre el
ejercicio de nuestras conductas. Nos referimos a la recuperación
y la comunicación inteligente de los insumos cognitivos jurídicos
para potenciar la cognoscibilidad —acceso, identificación y com­
prensión— de aquellos, a favor de las personas, a través de dos
aplicaciones prácticas de IA: SEJ y SC.

75 El intentar superar el problema del conocimiento del derecho y lograr mejores


condiciones para que el ciudadano lo pueda comprender material e intelectual­
mente viene a ser una tarea transdisciplinaria. Es decir, la solución al problema
también puede provenir de la teoría y técnica legislativa o el behavioral legal
design. Por cuestiones de interés, en el presente trabajo se ha escogido una solu­
ción desde la IA, lo cual no significa que sea el único o el más importante camino
para explorar.

94 Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117


Inteligencia artificial para la seguridad jurídica. Superando el problema de la cognoscibilidad del derecho

La mayoría de ciudadanos «pueden saber dónde hallar las leyes


y los datos legales, pero no saber dónde buscar y cómo interpretar
lo que ven» (Janeček, 2019, p. 96). Una de las aplicaciones prác­
ticas de la IA que impone un reto en el proceso de recuperación
y comunicación de información jurídica es un tipo de SEJ que
proporciona «una guía [experta] de cómo emplear los mismos»
(Alvite, 2003, p. 200), para lo cual recopila y archiva en su base de
conocimientos la información especializada a fin de satisfacer las
consultas jurídicas que le formule el usuario.
Este sistema, catalogado como informativo, de recuperación inte­
ligente de documentación jurídica o de gestión del conocimiento
jurídico cumple la siguiente función: examinar un sistema jurídico

del cual las fuentes formales […] se analizan y se ubican dentro de


una estructura, en la cual sea posible interactuar, para establecer
conexiones entre sí y optimizar la información, para lograr que
los datos contenidos en ella hablen dando una visión amplia y
completa del tema objeto de búsqueda (Vargas, 2015, p. 353).

En otras palabras, la mencionada tipología de SEJ proporciona al


usuario los elementos y los significados normativos en compañía
de los jurisprudenciales «para que pueda asumir una opción bien
pensada y bien informada» (Trazegnies, 2013, p. 127).
Como antecedente se tiene a SIDEROJ76, y en la actualidad a
Menslegis77 (Italia), sistema que

76 Modelo de SEJ de recuperación de documentación jurídica parte del prototipo de


ARPO-2 (Galindo y Lasala, 1995, pp. 73-103).
77 «Sistema de gestión de documentos y conocimientos, con una interfaz basada en la
web para investigadores y profesionales del derecho para gestionar el conocimiento
sobre legislación y conceptos legales» (Boella, Di Caro y Leone, 2019, p. 228).
Este sistema, utilizado comercialmente para el compliance, tiene como base a
Eunomos, programa de gestión del conocimiento jurídico asentado en XLM y en
ontología legislativa (Boella, Humphreys, Martin, Rossi y Van der Torre, 2012).

Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117 95


Jhonatan Samuel Peña Carlos

mejora el acceso a la legislación y la comprensión de las normas.


[El cual] permite a los usuarios buscar y ver legislación relevante
de varias fuentes desde una base de datos interna, donde la
legislación se clasifica y se enriquece en su estructura. […] Además,
el sistema […] ofrece a los usuarios acceso a una base de datos
de recetas (deberes y prohibiciones), anotado con explicaciones en
lenguaje natural, indexado de acuerdo con los roles involucrados
en la norma y conectado con partes relevantes de la legislación
y la jurisprudencia (Boella, Di Caro y Leone, 2019, p. 228).

Un dato que resaltar de Menslegis es que, a fin de que continúe


siendo útil, tiene que estar actualizado debido al incesante flujo de
información jurídica que crece cada día. Significa que la represen­
tación del conocimiento jurídico es constante, por lo que se procura
semiautomatizar algunas tareas78 de la gestión del conocimiento
jurídico, para lo cual se combina con otra técnica de IA como el
PLN79, y quizá en el futuro con el ML a fin de monitorear automá­
ticamente los cambios normativos de un sistema jurídico. De esta
manera se aligera el trabajo del ingeniero del conocimiento al
actualizar y mantener la base de conocimiento de Menslegis, lo que
no quiere decir que se haya superado el problema de la represen­
tación computacional del derecho.
Mientras tanto otra de las aplicaciones prácticas de la IA que
impone un reto en el proceso de recuperación y comunicación de

78 Tareas semiautomatizadas: «a. Clasificación de normas de acuerdo con el Tesauro


Eurovoc multinivel de la UE; b. Extracción de conceptos y extracción de relacio­
nes para ayudar a poblar la ontología; c. Extracción de modificaciones legales;
d. Entidad de enlace de términos en el texto con respecto a sus definiciones en la
ontología» (Boella et al., 2019, p. 228).
79 Además, el PLN «permite al usuario identificar materiales que probablemente
sean relevantes para su búsqueda, incluso si los materiales no contienen palabras
o frases expresamente dentro de su lista de palabras clave» (Alarie, Niblett y Yoon,
2018, p. 114).

96 Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117


Inteligencia artificial para la seguridad jurídica. Superando el problema de la cognoscibilidad del derecho

información jurídica, alternativo a los SEJ, son los SC. Paradigma


que, gracias a las investigaciones de PLN y ML, es capaz de «iden­
tificar [directamente de los documentos jurídicos] la informa­
ción relevante para determinado propósito, clasificar y priorizar la
información, responder determinadas cuestiones jurídicas» (Solar,
2019, p. 86), entre otras tareas80 de corte cognitivo.
El desempeño de este tipo de sistema se encuentra plasmado en
las plataformas de orientación jurídica online (O/J) —plataformas
de búsqueda—, y en los novísimos sistemas de solución de pregun­
tas jurídicas —question answering (Q/A)—; ambos de connotación
privada. Los primeros proporcionan «información jurídica […] e
incluso [análisis81] jurídico, a través de internet» (Susskind, 2017,
p. 83), por ejemplo, Neo82, La Ley Next83, Lexis Advance84, Westlaw
Edge85, Ravel Law86, Fastcase87 y Tirant Palestra online88. ¿Cómo
funcionan estas plataformas?, pues parten por aceptar la consulta
del usuario en lenguaje natural, luego recuperan información «de una
base de datos indexada, mide[n] la respuesta de los documentos
[en función del grado de relevancia] y los clasifica[n] [finalmente]

80 Como «elaborar documentos jurídicos de distinto tipo, detectar tendencias en la


actuación de los operadores jurídicos e incluso predecir las decisiones jurídicas»
(Solar, 2019, p. 86).
81 El análisis jurídico es una extensión de las plataformas de búsqueda que tienen como
objetivo revelar «tendencias jurisprudenciales, líneas argumentales, patrones de
actuación y otros enfoques [del comportamiento de los jueces y de los tribunales]»
(Solar, 2019, p. 112).
82 [Link]
83 [Link]
84 [Link]
85 [Link]
86 Fundada el 2012 y adquirida con posterioridad el 2017 por Lexis Nexis. https://
[Link]/
87 [Link]
88 [Link]

Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117 97


Jhonatan Samuel Peña Carlos

elabora[n] una lista ordenada de resultados para la consulta por


parte del usuario» (Ashley, 2017, p. 214).
Este proceso se potencia: i) con la aplicación de técnicas como
el PLN, a fin de lograr que la búsqueda de las fuentes jurídicas sea
conceptual89 —más allá de la búsqueda de palabras clave—, sencilla
—si recae sobre cuestiones complejas— y más «accesible para cual­
quier persona, aun cuando carezca de conocimientos jurídicos»
(Solar, 2019, p. 107). Y, ii) con la aplicación de técnicas como el
ML, dado que la intención es que dichas plataformas aprendan de
los intereses, los objetivos o los temas frecuentes en la búsqueda
de fuentes jurídicas, lo que permite que las búsquedas sobrevi­
nientes sean más precisas, eficientes y de mayor calidad.
Por otro lado, los sistemas de Q/A vienen a ser aquellos que
procuran responder automáticamente preguntas, formuladas en
lenguaje natural, «sobre cualquier cosa del mundo, de manera más
rápida y precisa que un ser humano» (Susskind, 2017, p. 249), para
lo cual se nutre de una variedad de técnicas de IA, y de la interacción
constante con el usuario.
La diferencia de estos sistemas respecto a las plataformas de
O/J gravita en función del tipo de resultado que emiten. Es decir,
mientras los últimos «identifican documentos completos que con­
tienen información relevante en relación a los términos objeto de
búsqueda» (Solar, 2019, p. 113) —que no evitan, a quien consulta,
revisarlos para obtener una respuesta—; los primeros analizan en
segundos o minutos toda la información —estructurada o no—
a su alcance, y extraen directamente de ellos «los fragmentos o
argumentos relevantes en relación a la cuestión formulada» (Solar,

89 Gracias a la búsqueda conceptual «basada en algoritmos de ML no supervisado


[…] es posible identificar no solo aquellos materiales que contienen las mismas
palabras de referencia de la búsqueda sino todos los que contienen una información
conceptualmente similar, aunque no utilicen idénticos términos, expandiendo los
resultados de búsqueda por términos claves» (Solar, 2019, p. 109).

98 Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117


Inteligencia artificial para la seguridad jurídica. Superando el problema de la cognoscibilidad del derecho

2019, p. 113), para luego «proporcionar una respuesta probabi­


lística a la pregunta» (Yoon, 2016, p. 467). Con ello no se intenta
obtener una respuesta certera, sino una aproximación razonada a
esta.
Watson90 de IBM es el ejemplo más conocido de sistemas de Q/A.
¿Cómo funciona? Empieza por analizar91 la pregunta expresada,
luego «genera un conjunto de hipótesis de respuestas, asocia una
puntuación a cada hipótesis, realiza la clasificación final de las res­
puestas» (Lepage, 2016, p. 30), finalmente «elige aquella en la que
tiene un mayor nivel de confianza» (Solar, 2019, p.115). Estas capa­
cidades de Watson originaron un impacto en el ámbito jurídico, por
ello se forjaron, en función de él, proyectos privados como Data
Privacy Advisor92, Xiofa93, ROSS94 y Sherlock Legal (Granero, s. f.).

90 «Herramienta capaz de entender el lenguaje natural y con capacidad de aprendi­


zaje a partir de toda la información que constantemente va recopilando y proce­
sando» (Martínez Zorrilla, 2019, p. 166).
91 «Analiza los posibles significados de la pregunta (descifrando el significado de los
términos que la componen y la relación entre ellos)» (Solar, 2019, p. 114).
92 «El programa no solo puede proporcionar una respuesta específica [a la pregunta
formulada en materia de derecho de protección de datos], acompañada de
documentos que la avalan, sino también ofrecer recomendaciones» (Solar, 2019,
p. 118).
93 «The Xiaofa humanoid robot is capable of memorizing and explaining over
7,000 Chinese laws and regulations, allowing it to assist visitors who would like
to learn more about the litigation process, its rules and details of prior cases» [El
robot humanoide Xiaofa es capaz de memorizar y explicar más de 7.000 leyes y
regulaciones chinas, lo que le permite ayudar a los visitantes que deseen aprender
más sobre el proceso de litigio, sus reglas y detalles de casos anteriores] (Business
Wire, 2017, párr. 3).
94 «Ante una pregunta concreta, el sistema formula diversas hipótesis de respuesta
analizando todo el cuerpo de legislación, jurisprudencia, informes, artículos
doctrinales y otras fuentes […] ofreciendo finalmente aquella que considera más
correcta» (Solar, 2019, p. 119).
En enero de 2021 ROSS dejó de operar temporalmente. Su servicio sigue a
través de Fastcase, vLex y Casetext.

Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117 99


Jhonatan Samuel Peña Carlos

ROSS proveía algunas ventajas destacables, por ejemplo: ofrecía


una hipótesis de respuesta estructurada jurídica acompañada de
un pequeño informe en el que se explicaba la respuesta elegida.
Así como estaba pendiente de los cambios normativos y pronun­
ciamientos judiciales a fin de comunicarlos al usuario y considerar­
los en futuras preguntas.
La plataforma de Q/A cercana a la realidad latinoamericana
es Sherlock Legal (Argentina). Este prototipo de SC acepta pre­
guntas jurídicas en lenguaje natural —¿los divorciados se deben
alimentos?— y «analiza las respuestas más pertinentes en grado
de probabilidad de certeza, adjuntando […] no solo el artículo del
Código Civil aplicable [relacionado por ahora a temas de fami­
lia], sino también la jurisprudencia, doctrina y modelos de escritos
pertinentes» (Granero, 2018, p. 129).
En efecto un SEJ informativo —cuya función es parte de otros
SEJ más robustos95— y los SC —plataformas de O/J y sistemas
de Q/A—, ambos como herramientas sofisticadas de consultas/
preguntas, pueden lograr el perfeccionamiento metodológico96

95 Por ejemplo, un caso sobre este SEJ es el proyecto juez inteligente (Vargas Velez,
2021, p. 4).
A pesar de que los SEJ ya no constituyen el paradigma de la IA aplicada al
derecho aún son utilizados para resolver algunos problemas jurídicos delimi­
tados. Debido a que existen plataformas tecnológicas como Neota Logic System,
que facilitan la elaboración de un SEJ de diagnóstico o de dictamen jurídico como
DoNotPay, el cual es un chatbot que cumple una labor de agente jurídico virtual,
que mediante su interfaz proporciona respuestas y argumentos sencillos e inme­
diatos, que logran concretarse en solicitudes de impugnación, a las peticiones
jurídicas que puedan realizar los usuarios respecto al cuestionamiento de multas
de estacionamiento o servicio aéreo.
96 Existen experimentos que parecen demostrar que la colaboración de un SEJ —y
porque no un SC— le brinda mayor confianza al usuario en diversas tareas jurí­
dicas a comparación de un experto humano (Dijkstra, 2000).

100 Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117


Inteligencia artificial para la seguridad jurídica. Superando el problema de la cognoscibilidad del derecho

en la recuperación y la comunicación de la información jurídica, a


diferencia de los sistemas de IJd que aún se utilizan, como el SPIJ
en Perú.
Estas dos aplicaciones prácticas de IA —si fueran asumidas por
el ámbito estatal peruano— permitirían acceder de manera inte­
ligente y relacional a las bases de datos jurídicos convirtiéndose
en una especie de asesores de oro a favor de las personas. De tal
suerte que, «la legislación sea más accesible y las normas más com­
prensibles creando un acoplamiento más estricto entre las fuentes
[jurídicas]» (Boella et al., 2019, p. 230). Lo que generaría un ahorro
de energía intelectual frente a la sobrecarga de información jurí­
dica; y al mismo tiempo la realización, en la mayor medida de lo
posible, de la cognoscibilidad del derecho. ¿En qué sentido?, es el
desafío.
Como se dijo «para X es necesario Y». La idea de cognoscibili­
dad, como estado ideal de la seguridad jurídica, exige la promoción
de ciertas condiciones y comportamientos que la proyecten. De
acuerdo con lo desarrollado es posible que algunas de ellas puedan
ser potenciadas por parte de las mencionadas aplicaciones prácti­
cas de IA, veamos:

Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117 101


Jhonatan Samuel Peña Carlos

Condiciones Comportamientos

La divulgación de las disposiciones normativas se podría abordar mediante

De las disposiciones norma-


SEJ informativos o SC —plataformas de O/J—, los cuales pueden permitir,
en los medios de difusión —portales digitales del Estado—, mejorar aún

Publicación
más la forma de publicación de los cambios normativos a través de mensajes
de alerta personalizados, que a su vez incorporen pautas de explicación
tivas
Accesibilidad normativa

—doctrinal o jurisprudencial— o referencias sencillas de los contenidos


deónticos en ellos incorporados, así como su relación con otras piezas
normativas. Todo ello como lo haría un abogado al procesar y comunicar la
nueva información jurídica a sus clientes.
Notificación97

Es posible que a través de SEJ informativos o SC las personas puedan conocer, con
De la vigencia
normativa

mayor certeza, facilidad y rapidez, la vigencia o no de una disposición normativa. Es


decir, la capacidad de saber si un dispositivo tiene aún existencia en el ordenamiento se
puede fortalecer a través de una consulta al SEJ o una pregunta en lenguaje natural a un
sistema de Q/A.
Conocimiento material del derecho

Las nuevas políticas de codificación, como instrumentos de compilación, consolidación


y ordenación de documentos y disposiciones normativas en función de materia y
aplicación, podrían contar con la asistencia de SEJ informativos o SC —plataformas de
La codificación

O/J (que incluyan la extensión de análisis jurídico) y sistemas de Q/A—. Incluso con
Alcance normativo

la colaboración de SEJ más robustos como aquellos «orientados a la construcción ideal


y contextual de normas» (Galindo y Lasala, 1995, p. 87). De esta manera se permitiría
una mejor revisión material e intelectual del derecho que favorezca, por un lado, superar
en lo posible parte de los problemas de identificación de los enunciados normativos
vigentes y, por otro lado, mejorar el acceso y la comprensión de las disposiciones
normativas a favor de las personas.
Normas generales y
pertinencia98
Identificar presuntamente la disposición y la norma aplicable concerniente hacia un
caso concreto se podría potenciar mediante SEJ informativos o SC —plataformas de
Posibilidad de identificación normativa

Norma aplicable

O/J/online o sistemas de Q/A—. Ambas al incorporar pautas de explicación


—doctrinal o jurisprudencial— permitirían reducir la duda de las personas, respecto a
la aplicabilidad de una norma en un caso particular, cuando se advierta contradicción
normativa o perspectivas judiciales opuestas. Incluso esta labor puede ser pertinente
para los SEJ más robustos como los de «diagnóstico, de análisis o de dictamen jurídico»
(Pérez, 2009, p. 126), o aquellos «orientados a la aplicación e interpretación» (Galindo y
Lasala, 1995, p. 86) de las disposiciones normativas.

La capacidad de identificar los efectos que regulan las disposiciones normativas,


norma aplicable

respecto a su cumplimiento o no, se podría potenciar mediante SEJ informativos o SC


Valor de la

—plataformas de O/J o sistemas de Q/A—. Ambos podrían proporcionar referencias


o explicaciones sencillas sobre los contenidos deónticos de las disposiciones, lo que
permitiría que las personas puedan tener una mejor expectativa y conocimiento de las
consecuencias de su comportamiento.

97 Esta condición posee un plano individual el cual podría estar por ahora potenciado
por el expediente judicial electrónico.
98 Fortalecer ambas condiciones a través de aplicaciones de IA parte por explorar
previamente la teoría y la técnica legislativa.

102 Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117


Inteligencia artificial para la seguridad jurídica. Superando el problema de la cognoscibilidad del derecho

Es probable que a través de SEJ informativos o SC —sistemas de Q/A— las prescripciones

Inteligibilidad por la
claridad normativa
normativas podrían ser comprendidas, en la mayor medida de lo posible, por las personas.
Los primeros darían a conocer explicaciones concretas, semejantes a lo proporcionado por un
experto —abogado— sobre la conducta que un usuario debe o no adoptar según una particular
disposición normativa. Y el segundo, cuyo poder gravita en el procesamiento de inmensas
Conocimiento intelectual del derecho

cantidades de información —doctrinal y jurisprudencial—, podría suministrar pertinentes y


relevantes especificaciones/explicaciones que respondan a las interrogantes del usuario sobre el
comportamiento que ha de seguir conforme a lo prescrito en una disposición.

Claridad lingüística99
Inteligibilidad por la determinabilidad

Desde la óptica de la norma

Los SEJ informativos o los SC —plataformas de O/J o sistemas de Q/A—


Determinabilidad

podrían potenciar la capacidad de las personas al identificar y entender


de contenido

la diversidad de sentidos interpretativos que presentan las disposiciones


normativa

normativas. Es decir, el papel de dichos sistemas consistiría en rastrear


y alertar la multiplicidad de opciones interpretativas quizá ya fijadas
por la doctrina, la jurisprudencia o la administración. En otras palabras,
ambos sistemas ayudarían a la realización de una mejor interpretación
cognoscitiva100 y de ser posible facilitar una interpretación decisoria101.

Desde la óptica del


Coherencia y consistencia102
ordenamiento

Antes de continuar, como se pudo advertir, existen determina­


dos comportamientos de las condiciones de la cognoscibilidad
del derecho que parecen tener una implicación con la teoría y
técnica legislativa. Tal vez porque este estado ideal de la seguridad
jurídica también abarca parte de la producción de las disposiciones
normativas.
¿Es posible que el método o la técnica legislativa pueda ser asistido
por aplicaciones prácticas de IA? Se cree que sí. Por ejemplo,
como antecedente se cuenta con SEJ legislativos en los ámbitos de
«la redacción de textos normativos, […] en el control del proceso

99 Fortalecer esta condición a través de aplicaciones de IA parte por explorar previa­


mente la teoría y técnica legislativa.
100 Consiste en identificar los distintos significados posibles de una disposición nor­
mativa (Guastini, 2011, p. 161).
101 Consiste en escoger un significado específico de los significados identificados
(Guastini, 2011, p. 161).
102 Potenciar ambas condiciones a través de aplicaciones de IA parte por explorar
previamente la teoría y la técnica legislativa.

Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117 103


Jhonatan Samuel Peña Carlos

[…] [y] en la planificación del sistema legislativo»103 (Pérez, 2009,


p. 128). De modo que, a través del desarrollo y el uso de herramien­
tas de IA probablemente se rediseñe el camino de la producción
normativa104. Es decir, se obtengan mejores condiciones que per­
mitan: entender el marco normativo vigente y la información res­
pecto a una situación de hecho a legislar105; o superar en lo posible
los problemas de formulación e indeterminación semántica de
textos normativos, así como la «contaminación legislativa» (Martino,
1993, p. 145); entre otros beneficios106.
En ese sentido, la legística107 con la cooperación de la IA haría
posible que se produzcan mejores documentos y disposiciones
normativas. Se podría decir más al respecto; sin embargo, no es el
lugar para hacerlo.
Hecha esta salvedad, las condiciones y los comportamientos de la
cognoscibilidad del derecho impulsados con aplicaciones prácticas
de IA —SEJ y SC— probablemente procuren que la búsqueda108,

103 LEDA sistema de asistencia al legislador que usa métodos de IA (Bourcier y


Casanovas, 2003, p. 107).
104 TIMEARC software de investigación legal que proporciona información sobre
todo el panorama, incluso histórica, que concierne a la legislación y la regulación
en constante cambio (Gianluigi, 2019).
105 A través del algoritmo Generative Adversarial Nets se pueden modelar argu­
mentos y contraargumentos que traten de advertir aquellas situaciones no regula­
das en alguna disposición normativa que vaya a promulgarse.
106 Imaginemos a un SEJ o un SC que instruya «a un recién electo miembro del par­
lamento acerca del trámite exigido para la presentación de nuevos proyectos de
ley» (Vega, 2018, p. 21).
107 «La ciencia y la técnica que tiene por objeto la elaboración conceptual y de
redacción del derecho, apuntando a su accesibilidad y a su difusión» (Bourcier
y Casanovas, 2003, p. 100).
108 «Las técnicas de Inteligencia Artificial suponen el reto más ambicioso empren­
dido hasta el momento para mejorar el proceso de búsqueda legal» (Alvite, 2003,
p. 200).

104 Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117


Inteligencia artificial para la seguridad jurídica. Superando el problema de la cognoscibilidad del derecho

la recuperación109 —análisis— y la comunicación de los insumos


cognitivos jurídicos deje de ser ordinaria110. De esta manera no solo
«la actitud de las personas frente al derecho se tornaría completa­
mente diferente» (Guibourg, 2015, p. 810), sino también la capaci­
dad de acceder, identificar y comprender lo que expresa el derecho
sobre sus conductas. Base, no siempre unidireccional, que maxi­
miza además la confiabilidad y la calculabilidad del derecho.
En definitiva, la IA para una mayor seguridad jurídica: i) simpli­
ficaría y facilitaría la reciprocidad comunicativa111 entre el Estado
y la ciudadanía; así como, ii) configuraría una nueva orientación
frente al tratamiento de la complejidad informativa —caos para
conocer la información jurídica— a fin de superar el problema de
la cognoscibilidad del derecho —falta de inteligibilidad de esta—,
que es como se ve en parte la inseguridad jurídica.
Respecto a estas dos últimas ideas, por un lado, supone un reto
adicional, si la intención es optimizar aún más la experiencia e
interacción de las personas frente a la información jurídica enton­
ces es factible asumir un nuevo paradigma denominado «inteligencia
en la interfaz» (Corvalán, 2019, p. 58). Con ello se hace referencia a

109 «En la labor de clasificar documentos, revisarlos en averiguación de datos


precisos, […], la inteligencia artificial será […] extraordinariamente eficaz,
hasta el punto que se acabará confiando en la misma por defecto» (Nieva, 2018,
p. 31).
110 Cabe resaltar que los SEJ informativos o los SC que potencien las condiciones de
la cognoscibilidad del derecho, lo tienen que hacer teniendo en cuenta las activi­
dades de mayor o menor complejidad que presentan. Es decir, determinada apli­
cación práctica de IA puede proveer una interacción sobresaliente frente a otra
en función de la condición que refuerza. Aunque no descarto que la misma ven­
taja puede obtenerse con la participación de ambas aplicaciones.
111 Que el ciudadano pueda conocer el derecho ayuda a que se potencie su derecho
a cuestionar las resoluciones judiciales conforme a lo previsto por el inc. 20 del
artículo 139 de la Constitución Política del Perú.

Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117 105


Jhonatan Samuel Peña Carlos

los agentes conversacionales112, los cuales serían un excelente com­


plemento a los SEJ informativos o los SC113. Un caso de uso jurí­
dico público de este paradigma en Latinoamérica es Prometea114.
Y, por otro lado, dichas ideas parten de tres premisas que tie­
nen que ver con el desarrollo115 y la funcionalidad de los SEJ infor­
mativos y los SC: i) que sean capaces de entender la consulta/pregunta
de las personas en lenguaje natural; ii) que recuperen, comuniquen
y expliquen las disposiciones normativas presuntamente vigentes
y aplicables acompañados de otras fuentes jurídicas relacionadas,
para lograr las máximas posibilidades de acceso, identificación y
comprensión de estas; y iii) que proporcionen u ofrezcan respuestas
pertinentes a la consulta/pregunta, en función de un grado de rele­
vancia o de confianza, al usuario.
Sin duda es atractivo sugerir la posibilidad de que las personas
puedan usar directamente las aplicaciones prácticas de la IA para

112 «Programa informático capaz de interactuar [vía escrita u oral] con humanos. El
ejemplo más común […] son los chatbot» (Oliva, 2017, párr. 16).
Por ejemplo, Perú cuenta con una asistente digital, llamada Sofía, en una ins­
titución pública de tributación. Este programa fue elaborado por Watson de
IBM. Y en Nueva Zelanda se tiene a Sam, un chatbot sobre temas políticos.
113 Respecto a los SC, ROSS venía elaborando «una interfaz de voz que posibilite el
acceso al servicio en la nube desde una tableta» (Solar, 2019, p. 95). Y Sherlock
Legal próximamente aplicará «el conversational IA para facilitar el diálogo con el
usuario» (Granero, 2018, p. 129).
114 Es un sistema de IA que es capaz de «predecir si se configuran situaciones y
hechos sobre los cuales ya existe una tendencia jurisprudencial muy firme […],
y a su vez crea un documento vinculado a esa predicción. [Además] Prometea
funciona como una especie de sabueso artificial ya que puede buscar normas,
fallos, o abrir documentos o plantillas que pueden servir como base para la toma
de decisiones». ¿Cómo lo hace? A través de un asistente predictivo y virtual.
Este último funciona con inteligencia en la interfaz —comando de voz y chat
conversacional— (Corvalán, 2019, pp. 49-ss.).
115 El tratamiento de SEJ o SC, para que asistan en alguna tarea jurídica, tiene que pre­
viamente adaptarse a un determinado contexto jurídico, por ejemplo, el peruano.
En otras palabras, no basta con importar tecnología de IA y empezar a utilizarla.

106 Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117


Inteligencia artificial para la seguridad jurídica. Superando el problema de la cognoscibilidad del derecho

saber de «inmediato la calificación deóntica de sus conductas»


(Guibourg, 2015, p. 810), y así eludir por completo la asesoría de un
abogado. Sin embargo, «este enfoque malinterpreta el propósito de
esta tecnología [disruptiva]» (Alarie, Niblett y Yoon, 2018, p. 120)
y la labor de dicho profesional, dado que las aplicaciones expuestas
en este artículo, provenientes de la IA, «son simplemente la próxima
generación de información jurídica» (Alarie, Niblett y Yoon, 2018,
p. 120), es decir, los instrumentos de comunicación y orientación
por excelencia116 para acercar más el derecho a las personas.
Lo dicho parece confirmar que «no se pretende ofrecer asesora­
miento jurídico de la misma manera que lo hacen los abogados»
(Alarie, Niblett y Yoon, 2018, p. 120). No habría que olvidar que
un letrado realiza una variedad de tareas117 complejas para solu­
cionar un problema jurídico, que aún no son asumidas en totali­
dad por alguna aplicación de IA. Pero la participación de esta en
determinados rubros, como la recuperación y la comunicación de
la información jurídica, amplía y refuerza la capacidad de diag­
nóstico del abogado o del juez para aplicar el derecho, así como
altera su percepción respecto a la forma de prestar los servicios
jurídicos118 a favor de las personas.

116 Son excelentes porque son i) potencialmente permanentes y económicos; ii) dis­
minuyen las limitaciones de espacio y tiempo; iii) expanden con eficacia el cono­
cimiento jurídico; iv) reformulan la búsqueda y contrarrestan la entropía en el
derecho, etc.
117 «a) la selección de material jurídico relevante […]; b) la interpretación de dicho
material […]; c) la determinación de los hechos del caso individual […]; d) la
calificación jurídica de los hechos probados […]; e) la subsunción del caso
individual en el caso genérico correspondiente […]» (Martínez Zorrilla, 2019,
pp. 157-158).
118 En la actualidad se tiene una variedad de aplicaciones de IA: i) en la predicción
jurídica continental, a Jurimetría ([Link] Tirant Analytics
([Link] vlex Analytics ([Link] Doctrine
([Link] Case Law Analytics ([Link] Y en
el ámbito anglosajón, a Lex Machina ([Link] BlueJlegal

Revista Oficial del Poder Judicial, 14(17), 2022, 55-117 107


Jhonatan Samuel Peña Carlos

Para terminar, solo me queda decir que la IA seguirá trans­


formando significativamente el derecho119, aunque no puede des­
cartarse la posibilidad de la resistencia constante a los cambios
por parte de algunos juristas, quienes como guardianes celosos120
temerán que se mercantilice y se les desplace de su labor jurídica,
así como dudarán121 de las ventajas de la IA, a pesar de que en estos
tiempos debería repararse en la irrupción de nuevas tecnologías
como algo normal en el mundo jurídico.
A fin de cuentas, lo que se propone es la cooperación máxima
entre las capacidades de las personas y las capacidades que ofrecen
las aplicaciones prácticas de la IA aplicadas al derecho. Con miras
a «forjar una asociación en la que dejemos de hacer a las máquinas
lo que mejor hacen y nosotros hagamos lo que mejor hacemos»
(Isaacson, 2014, p. 32). De ser así, esta idea ya no se configura
como un deseo, sino como necesidad.

([Link] LexPredict ([Link] Premonition


([Link] ii) respecto a otras labores jurídicas, el Sistema
Sapiens (automatización de documentos, Brasil), LEAD (SE para la individuali­
zación de la pena, Argentina), LISA Robot Lawyer (acuerdos legales en línea)
—[Link] PretorIA (sistema de elección de tutelas en la
Corte Constitucional de Colombia) —[Link] EXPERTIUS II
(moral legal management, México), LexaGo (asesoría laboral para despachos)
—[Link] Luminance (análisis de documentos) —https://
[Link]—.
119 Por ejemplo, conseguir que se incorporen aplicaciones de IA en distintas acti­
vidades de los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial en el Perú es coherente
con la finalidad propuesta por la Ley de Gobierno Digital (D. L. n.o 1412) y la
Estrategia Nacional de IA de Perú publicada el 13 de mayo de 2021.
120 Son aquellos que «desean vallar a toda costa las áreas de práctica jurídica y
hacerlas su dominio exclusivo» (Susskind, 2017, p. 257).
121 Debido a que los algoritmos, como base estructural de las aplicaciones de IA,
pueden reforzar sesgos o «estar mal elaborados, mal formulados o haber sido
alimentados de manera equivocada» (Delgado, 2019, p. 81).

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Inteligencia artificial para la seguridad jurídica. Superando el problema de la cognoscibilidad del derecho

7. CONCLUSIONES
En la investigación se planteó el problema de la cognoscibilidad
del derecho y se propuso que podría ser superado mediante la
ayuda de dos aplicaciones prácticas de IA —SEJ informativos y
SC (plataformas de O/J y sistemas de Q/A)—, los cuales procuran
que las personas puedan tener las mejores posibilidades de acceso,
identificación y comprensión del derecho, y así lograr que orien­ten
adecuadamente sus conductas, es decir, que adopten decisiones
más informadas.
Lo relevante —el desafío— fue potenciar, con la intervención
de las mencionadas aplicaciones, determinadas condiciones y
comportamientos que exige la cognoscibilidad del derecho como
estado ideal de la seguridad jurídica. En ese sentido, se explicó, por
un lado, que respecto a la cognoscibilidad material del derecho:
i) con el propósito de incentivar la accesibilidad normativa: la
publicación de disposiciones normativas, así como el conocimiento
de la vigencia normativa, pueden contar con la asistencia de SEJ
informativos y SC; ii) a fin de lograr el alcance normativo: las
nuevas políticas de codificación pueden incluir para su desarrollo
cualquiera de dichos sistemas, e incluso emplear SEJ más robustos;
y iii) con el objetivo de estimular la posibilidad de identificación
normativa: la capacidad de identificar presuntamente la disposición
y la norma aplicable concernientes a un caso en concreto, al igual
que las consecuencias que regula una norma tras su (in)cumpli­
miento, se pueden servir de SEJ informativos o de SC.
Y, por otro lado, respecto a la cognoscibilidad intelectual del
derecho: el entendimiento de las prescripciones normativas, y la
capacidad de comprender las diversas opciones interpretativas que
presentan las disposiciones normativas, esta última a fin de alcan­
zar la inteligibilidad por la determinabilidad normativa, se asistan
a través de SEJ informativos o de SC.

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Jhonatan Samuel Peña Carlos

Los saberes que hicieron viable alcanzar el objetivo de la investi­


gación parten de asumir un concepto de seguridad jurídica enten­
dida como la norma-principio que exige, de los poderes Legislativo,
Ejecutivo y Judicial, la promoción de tres estados ideales: cognos­
cibilidad, confiabilidad y calculabilidad del derecho. La realización,
en la mayor medida de lo posible, del primer estado por medio de
aplicaciones prácticas de IA, no solo promueve esta, sino también
refuerza la confiabilidad y la calculabilidad. Dado que entre cono­
cer, confiar y calcular el derecho hay una relación de medio-fin no
siempre unidireccional, sería conveniente indagar las implicancias
de la IA a favor de los otros estados ideales que exige la seguridad
jurídica.
Asimismo, es innegable el gran salto cualitativo en la recupera­
ción y la comunicación de los insumos cognitivos jurídicos mediante
los SEJ informativos y los SC (plataformas de O/J y sistemas de
Q/A) que, a diferencia de los sistemas de la informática jurídica
documental como el SPIJ en Perú, permiten acceder de manera
inteligente, relacional y conceptual a las bases de datos jurídicos.
Ventaja que hace que dichas herramientas sean consideradas idó­
neas para hacer frente a la complejidad informativa, esto es, al caos
para acceder, identificar y comprender el derecho. Este escenario
de IA para la seguridad jurídica configura una nueva interacción
entre la información jurídica y las personas, a efectos de alcanzar
la mayor cognoscibilidad del derecho, más aún si se asume el para­
digma de inteligencia en la interfaz —agentes conversacionales—
como excelentes complementos a los SEJ informativos y a los SC.
En el último apartado de la investigación pudimos constatar que
existen específicos comportamientos del estado ideal de la cognos­
cibilidad del derecho que tienen conexión con la teoría y la técnica
legislativa, razón por la cual, para advertir las posibilidades o no de
su potenciación a través de aplicaciones de IA, era necesario estu­
diar más sobre dicha teoría, así como de los SEJ legislativos u otros.
Esta labor podría abordarse como futuro tema de investigación.

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Inteligencia artificial para la seguridad jurídica. Superando el problema de la cognoscibilidad del derecho

A modo prospectivo, la irrupción de la IA y sus aplicaciones


prácticas en el derecho no tendría que verse con ojos desalenta­
dores, al contrario, sus ventajas y la atención en sus desventajas,
deberían constituir el impulso para la reflexión de la educación
y la prestación jurídica. Máxime si en la actualidad vivimos en un
ecosistema de legaltech, por lo que no es una opción, sino una obli­
gación estratégica abrazar la IA para ofrecer un nuevo tipo de ser­
vicio jurídico y así lograr la ansiada transformación jurídica.

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