sebiita pañoIa
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Número 11 Noviembre 1939
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MADRID Número 1 1
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SUMARIO
Designació n
Televisión
La Televisión en la XVI Gran Exposición alemana de
Radiodifusión y Televisión en Berlín, 1939, por F .
Einbeck Tv- 5
Emisión
La técnica de válvulas termiónicas emisoras en l a
actualidad, por Modesto Budi Mateo, Ingeniero de
Telecomunicación . Em-7
Otras aplicacione s
Telefotografía, por F . Riaza y J. R. de G opegui, In -
genieros de Telecomunicación. Oa-3 (2 .°)
Misceláne a
Maravillas de hoy, milagros de mañana, por André
Lión (Nueva York) . Ms- 7
Recepción
Los parásitos en la recepción radioeléctrica, por M .
Marín, Ingeniero de Telecomunicación y Licencia -
do en Ciencias Físicas. Rc- 4
Difusión receptore s
Cómo se calcula la alimentación de un receptor, por
Grafos . Dr-5 (1 .0)
Electroacústic a
Reproducción del sonido, por Manuel Márquez Mir ,
Ingeniero de Telecomnuicación . Ea-1 (2 .°)
Megafonía
Cálculo de una instalación mega f ónica, por Micro,
Ingeniero de Telecomunicación . Mg-2
La Televisió n
en la XVI gran Exposición alemana de Radiodifusió n
y Televisión en Berlín, 193 9
po r
F . Einbeck
Ingeniero diplomado, Berlín
La gran exposición de Radio anual se celebró del 28 de Julio al 6
de Agosto en el terreno de la Exposición Berlinesa alrededor de la Torr e
de Radio de Witzleben . Por primera vez llevaba la denominación ofi -
Fig . 1
Vista_exterior del receptor nacional de Televisión con la pantalla cerrad a
cial : Gran Exposición Alemana de Radiodifusión y de Televisión po r
Radiodifusión.
Este lema indica a simple vista que este año corresponde a la Tele -
Tv-5
visión la mayor importancia de la Exposición en la cual el Reichpos t
intentó otra vez, en un sector especial, facilitar a los visitantes un con -
junto de la Televisión Alemana, mientras en las exposiciones de año s
anteriores se exhibió solo un aspecto con los resultados de los volumi-
nosos trabajos científicos de laboratorio en los años anteriores, sin faci-
litar al visitante la posibilidad del aprovechamiento de este nuevo ram o
de comunicaciones .
Nos encontramos hoy en el umbral de la Televisión Pública po r
fig. 2
Vista exterior del receptor nacional de Televisiónicon la pantalla :al descubiert o
y en funcionamient o
Radiodifusión y por primera vez se mostraron en la exposición aparato s
receptores para la venta .
El extraordinario desarrollo en la técnica de Televisión, exigía un a
severa dirección, tanto para fomentar en lo posible la Televisión como
para ofrecer al público, con la proposición de un fin determinado, est a
novedad técnica en una forma que reúne en todos sentidos la perfecció n
de construcción y que inspira confianza . Extensos trabajos preliminare s
efectuados en los últimos seis años del Régimen autoritario Nacional -
socialista, encuentran ahora con éxito, resultados tangibles . Primera -
mente tenía que crear el Reichpost en colaboración con la industria ale -
mana para Televisión, las previas condiciones técnicas para la creació n
Tv-5
Padá'eIe€íticidad
de la Televisión Pública por Radiodifusión . Se establecieron varias emi-
soras de Televisión con onda ultracorta . Después de puesta en servici o
la emisora de Berlín, llegan también las emisoras de Brocken y del Feld-
berg (Taunus) a su terminación . En un gran contorno alrededor de esta s
primeras emisoras para Televisión existe una recepción garantizada .
Con nuevas construcciones en la red de Televisión por Radiodifusión ,
se abren cada vez más regiones de la Gran Alemania a la misma . Po r
regla general resulta como propiedad básica de la emisión de ondas ul -
Hg . 3
Vista interior del receptor nacional dei;Televisió n
tracortas, un radio de emisión igual al radio del alcance visual . De est a
propiedad se deduce la necesidad de erigir, en lo posible, las emisoras e n
sitios elevados.
Simultáneamente con la construcción de las emisoras para Televi-
sión, empezó el Reichpost la trascendental construcción de una ampli a
red de cables para Televisión . Estos cables tienen el objeto de unir las
ciudades alemanas más importantes entre sí y permitir un directo in-
tercambio programático para las emisiones de Televisión .
Cuando empezó a destacarse de los trabajos físicos evolutivos u n
sistema práctico para la futura Televisión Alemana, dictó el Ministro de l
Tv-5
Reichpost las normas para la Televisión Alemana y dirigió los progre-
sivos trabajos a un objetivo previsto .
Al inaugurarse ahora, con la exposición de este año, la Televisió n
Alemana por Radiodifusión encuentran los enormes trabajos de inves-
tigación su coronación al exhibir por primera vez al público el recepto r
nacional de última creación (figuras 1, 2, 3 y 4). Por el firme propó-
sito de ofrecer al público solamente resultados técnicos, perfectos y com-
probados impuso el Reichpost a la industria la sugerencia de crear u n
Fig . 4
Tubos y pantallas de recepción del' receptor nacional de Televisió n
receptor nacional de Televisión . En ejemplar colaboración fué cons-
truido un receptor por el precio de 650 marcos que garantiza al compra-
dor la mejor calidad técnica .
Una visita a los distintos lugares de la exposición, muestra com o
punto culminante el receptor nacional . Después de pasar la entrada d e
la exposición, llega el visitante a la Sala de Honor . Allí se encontraban
expuestos numerosos receptores de esbeltas formas . Todos los receptore s
estaban funcionando y proporcionaban al visitante el programa de Tele -
visión que radiaba la cercana emisora en la casa de América situada e n
la Plaza de Adolfo Hitler . Los estudios de Televisión están instalados
Tv-5
en la casa de Alemania y desde allí se transmiten a la emisora las escena s
tomadas por la cámara captadora (figuras 5 y 6) . Al dar una vuelta por l a
Sala de Honor se pudo ver en una exhibición histórica, los innumera-
bles tipos de válvulas que servían hasta ahora tanto para la emisión ,
como para la recepción de Televisión ; además un conjunto de todos lo s
aparatos exploradores de imágenes y películas, que en los años del des -
arrollo fueron usados en la Televisión Alemana, empezando por lo s
primeros exploradores de pocas líneas hasta el más moderno de 441 lí-
neas que facilita la reproducción de una imagen perfectamente inter-
pretada .
La parte central de la exposición ocupaba un amplio salón . En sei s
Fig . 5
Estudio de televisión transmitiend o
lugares independientes estaba representado el Reichpost por su Institut o
de Investigaciones Científicas y la totalidad de la industria alemana de l
ramo de Televisión . En todos los puestos de la industria estaba expues-
to el receptor nacional para Televisión . Además, los más variados tipo s
de aparatos representaban las diferentes etapas en la evolución de lo s
trabajos de laboratorio . Los puestos de la industria estaban destinado s
para facilitar al público la ocasión de conocer y familiarizarse con el us o
T_v5
P4ddad
de los aparatos receptores y la recepción de Televisión y es de suponer
que allí mismo se decidieron muchos visitantes a la adquisición de u n
receptor nacional y a pertenecer al grupo de los primeros abonados d e
la Televisión Berlinesa . Se facilitó la labor propagandista de la indus-
tria con el interesante y ameno programa de Televisión que fué dirigid o
por la Sociedad Alemana de Radiodifusión (RRG) . También en este
sector de la Radiodifusión se observa la acreditada cooperación entre e l
Reichpost y la RRG . El Reichpost se cuida de toda la técnica de Tele -
visión desde la cámara captadora por los cables a la emisora y se encar-
ga además de aconsejar al abonado en todas las cuestiones que se refie-
ren a la práctica de la recepción.
En la inauguración de la Televisión por Radiodifusión, correspon -
Fig. 6
Transmisión de una escena desde un estudio de Teles isió n
día al Servicio de Informacoines una misión importante que resolvió el
Reichpost con la creación de un puesto especial para esta finalidad . Es-
pecialistas informaron y aconsejaron a cada visitante . Una exposición
exclusiva estaba dedicada a las antenas especiales para Televisión que ,
por la naturaleza de esta especialidad aportó mucho interés para el fu-
turo abonado a este servicio.
La exposición instructiva de la RRG permitió una visita al trabaj o
Tv-5
de programación para las emisoras de Televisión . Se pudo ver la for -
mación del programa con emisiones del escenario, retransmisiones d e
películas, el nuevo reportaje de actualidades por Televisión y, en total ,
un resumen del polimorfo y valioso programa de la Televisión Alemana .
Al final de la nave de la exposición, estaban montadas tambié n
dos secciones del Reichpost en las que se exponían aparatos indicadore s
del progreso técnico y destinados a varios servicios especiales . El Ins -
tituto de Investigaciones Científicas del Reichpost tenía montada un a
Fig . 7
Vista general de la gran Exposición alemana de Radiodifusión y Televisión de 193 9
instalación experimental de acumulación eléctrica de frecuencias de imá-
genes que permite acumular durante cierto tiempo en una válvula un a
modulación determinada de Televisión y variar al mismo tiempo la s
absorbidas frecuencias de imagen . Esta clase de instalación permite l a
conexión de aparatos de Televisión a otros sistemas de transmisión co n
diferentes frecuencias de imagen ; por ejemplo, para el servicio de Fo-
novisión y para el intercambio de programas entre varios sistemas d e
Tv-5
Aliaded4iddaa
Televisión . Estos aparatos acumuladores, de neta invención Alemana ,
no se aplican hasta ahora en la práctica del Servicio de Televisión .
Otra especialidad que se mostró al público fué, la proyección d e
imágenes televistas de la emisora de Berlín en una gran pantalla d e
200 x 250 cm .
Es de suma importancia el grado de perfeccionamiento de la téc-
nica de Televisión alcanzado en este año, con el cual terminan, en ciert o
modo, los trabajos del desarrollo de la ciencia física .
Con el avance de la Televisión por Radiodifusión y la progresiv a
construcción de la red de emisoras para la misma, es de esperar que esta
novedad técnica, tenga el mismo enorme desarrollo que la Radiodifu-
sión ; hoy no se puede concebir que falte en la Nación Alemana u n
factor de tal importancia para la vida .
Núm . 11 .—1939.—Año de la Victoria Tv-5 Archivo : Tomo 111 .—Televisicn
La técnica de válvulas termiónicas
emisoras en la actualida d
po r
Modesto Budi Mate o
Ingeniero de Telecomunicació n
Sería pueril y siempre fatigoso el remontarse a los ensayos y expe-
riencias que durante el pasado siglo y principios del actual, han dad o
lugar a la creación de la maravilla de la Radio, que es la válvula ter-
moiónica o de varios electrodos . Los nombres de Edison, Fleming, Hertz ,
Lee de Forest, Langmuir y otros muchos, así como diversas entidade s
constructoras como Marconi-Osram, Philips, Telefunken, Radio Cor-
poratión of América y otras más, todos desfilarían ante nosotros ocupán-
donos un tiempo de que, por hoy, no disponemos.
Vamos a considerar el desarrollo de la Técnica constructiva a parti r
de la post-guerra, año 1919, y ver cómo ha evolucionado si bien ciñén-
donos a los tipos clásicos conocidos .
Aún dentro de este reducido campo, vamos a pasar revista a la s
válvulas transmisoras y rectificadoras, contrastando que en el citado añ o
de 1919 se había llegado al empleo de válvulas transmisoras a cuya en-
trada en placa aplicábase una potencia de un kilovatio mientras que ho y
día, dicha potencia alcanza la respetable cifra de 500 Kw . A ello ha con-
tribuido en gran escala el paralelo desarrollo de la Radiodifusión .
Mas no sólo respecto a potencia se han desarrollado las válvula s
transmisoras . Ha habido que atender requerimientos específicos de la s
grandes rutas comerciales radioeléctricas, la propiedad directiva de la s
ondas cortas, el incesante aumento de la Radio en la navegación aérea y
marítima, tanto civil como de guerra .
2 Em-7
Veamos una de las primeras válvulas puestas en uso después de l a
guerra, como válvula de potencia . Aún hoy día se emplea en pequeña s
instalaciones o en pasos de poca potencia de emisores grandes . Pued e
disipar en placa hasta 300 W . y su constitución y forma general, s e
adapta al tipo de válvulas de ampolla de cristal de las que las demás so n
hasta cierto punto, variantes relativas (fig . 1).
Se emplea en la construcción de ella una ampolla de 180 m/ m
con una longitud total de 440 m/m . En uno de los extremos o base d e
la válvula se ajusta una armadura que sostiene la placa que es cilíndri -
ca, de niquel de 65 m/m de diámetro
por 100 m/m de largo . Por la otra bas e
se ajusta una armadura compleja que so -
porta la rejilla y el filamento.
Este último es de tungsteno-silica-
tado de 0,47 m/m de diámetro y tien e
una longitud de 250 m/m, doblado e n
forma de horquilla de cabeza . La rejill a
formada por la armadura y tela metálica
de niquel se sujeta por una abrazader a
de hierro al entrante de la base de l a
válvula.
Una de las mayores dificultades qu e
se encuentran en las válvulas de ampolla
de cristal, es que la temperatura que al-
cance este material no debe ser muy ele-
vada (200° C . en el caso antes visto) pues
de otro modo hay desprendimiento de
gases adheridos o disueltos en el crista l
Fig . 1
con la consiguiente pérdida de vacío e
Válvula emisora de ampolla de crista l
que disipa en placa hasta 300 vatios inutilización de la válvula que pierde su s
facultades características.
Ello significa que fijada una disipación para placa, la ampolla de-
berá ser lo bastante grande para que en modo alguno en ninguna part e
de cristal se rebasen los 200 " C. Esto nos conduce al convencimiento de
que a partir de ciertas potencias disipadas en placa (hasta cerca de
1 KW .) las ampollas de cristal habrían de ser enormes . En parte ,
esto se ha combatido con el empleo de otros cristales duros tales com o
el Pirex, gracias a lo cual se han podido alcanzar disipaciones superio-
res a 1 KW ., pero esta ventaja está neutralizada por no ser esto s
cristales tan transparentes al calor como los corrientes que son vidrio s
de plomo .
Cuanto mayor es la disipación mayor ha de ser la placa pues de lo
Em-7
contrario al ser mayor la potencia disipada por cm', y por tanto, la tem-
peratura, podrá llegarse a tales condiciones térmicas que aún sin fun-
dirse la placa, el metal que la constituye se evaporaría tan rápida -
mente que ennegrecería la ampolla con el peligro de rebasar la tempe-
ratura límite de ésta . Otro aspecto de interés es la disipación en rejilla.
Si la temperatura de ésta se eleva demasiado, la rejilla emite electrone s
como un nuevo filamento y desaparece con ello el fin primordial de est e
Fig . 2
Válvulas de emisión con refrigeración por aire. Pueden disipar de 300 a 400 vatios en plac a
electrodo que es el de gobernar o controlar (valga el sajonismo) el paso
de electrones del filamento a la placa .
No hay duda de que el órgano más importante de una válvula e s
el filamento, tanto por ser el verdadero generador de electrones como
por definir la vida de una válvula . Cuando se calienta un filamento s e
producen dos fenómenos que conviene considerar : una emisión electró-
nica por un lado y una evaporación o volatilización del filamento qu e
puede alcanzar valores considerables y por lo cual el filamento se merm a
cada vez más. En virtud de esta reducción, cuando el diámetro se redu-
ce en un 10 por 100, llega a fundirse el filamento ; luego para una emi-
sión determinada alargaremos la vida del filamento dándole mayo r
diámetro y ello lleva consigo mayor generador de filamento para igua l
temperatura y mayor superficie de evaporación, cosas todas ellas que
habrá que compaginar . Como la vida de una válvula depende tambié n
Em-7
de otros factores, lo que se hace es asegurar al filamento una vida muy
amplia, superior a lo que ha de ser normal vida de la válvula . Así, en
válvulas emisoras se llega a una buena solución económica con filamen-
tos que tienen una vida de 3 .000 a 6 .000 horas . Por regla general la s
válvulas de mayor potencia son de vida más larga que las de pequeñ a
potencia .
Punto extraordinariamente delicado es la temperatura de traba -
jo de un filamento. Como la potencia consumida por un filamento va -
ría relativamente poco con las temperaturas, no resultará buen método
medir esta temperatura a base de aquella potencia . En cambio, la emisión
electrónica de un filamento sí varía con la temperatura y de aquí qu e
modernamente se emplee la medida de la emisión lectrónica para la de-
ducción de temperaturas. Con este criterio se ha llegado, en la indus-
tria, a definir la tensión de filamento de una válvula que es la tensión
óptima para la obtención de una determinada emisión, tensión que e n
modo alguno debe ser rebasado por el usuario so pena de rebajar la vid a
de la válvula . Al contrario se puede trabajar por debajo de este valo r
oficial, alargando así la vida de la válvula ; aún esto puede afectar a l a
emisión secundaria . De aqui la insistencia por parte nuestra para lo s
usuarios de que por ningún concepto trabajen con el filamento a tensión
superior al del catálogo .
En los tratados de válvulas podríamos ver que la corriente total
emitida por un filamento en un triodo es por centímetro (1) :
3
= ip + ig = B (eg + D ep)
Para electrodos cilíndricos . .
14,68X10—'' eg+Dei'
i=
rg + D
en que
3 q
rg 2
1 og
rf
5 'log rgrf 120 (log f~ 3300
(it)+
.
1
= radio rejilla .
rí = radio filamento .
Los valores de la función 2 = f han sido publicados po r
I r
Langmuir .
(1) Chaffée,
Em-7
El valor de D viene dado por :
rp
2 :nrg1oge --
► "g
D=
1
1o °e 27:n g
n = número de hilos en rejilla por cm .
g = radio del hilo de rejilla .
El factor D es de gran alcance en la técnica constructiva de válvu-
las. Van der Bijl lo designaba por gamma . Otros autores lo llama n
Durchgrift y 1Vlagnificatión .
Su inversa es muy conocida µ= D y se llama factor de amplifica -
ción en voltios . El valor D como vemos, depende de la separación de
placa respecto de rejilla (factor rp/re) y es independiente de la separació n
de la rejilla respecto del filamento . En cambio para la corriente tota l
influye este último factor por medio del .
Estas fórmulas han sido deducidas para el caso de un filamento ci-
líndrico lineal rodeado de una rejilla también cilíndrica y el conjunt o
de ambos envueltos por una placa cilíndrica asimismo .
Para otras disposiciones se emplean otras fórmulas o bien las an-
teriores debidamente corregidas por un factor .
Entre las fórmulas teóricas y la práctica llegan a aparecer discre-
pancias del orden del 40 por 100, pero interpretando debidamente e l
alcance de estas fórmulas, no dejan de tener un extraordinario interé s
en la técnica constructiva . La capacidad entre electrodos de una válvula ,
es un factor que hay que tomar en consideración, tanto más cuanto me-
nor es la longitud de onda de trabajo del equipo radioeléctrico al qu e
pertenece la válvula en cuestión . Pero no tan sólo afecta al límite de
trabajo, onda o frecuencia, sino que afecta muy principalmente a la s
dimensiones de los conductores de salida de placa y rejilla . Las válvulas
de ampolla de cristal trabajan normalmente con corriente de alta fre-
cuencia en placa del orden de 10 a 15 amperios ; en estas condiciones la
penetración de corriente en los conductores es del orden de las centési-
mas de mm . Pero para válvulas de mayor potencia, como son las de pla-
ca refrigerada, las corrientes son mucho más elevadas, del orden de de -
cenas y centenas de amperios ; entonces la impedancia de conductore s
de salida del tipo normal será tan grande que limitaría mucho el emple o
eficaz de la válvula y por ello hay que acudir a sistemas de salida especia -
les. Es de gran importancia disminuir en lo posible la inductancia d e
conductores de salida para llegar a trabajar en ondas lo bastante cortas ,
Em-7
aun cuando ello se contrarreste parcialmente con el consiguiente aumento
que refleja la ligera exposición que estamos haciendo .
DISIPACIONES SUPERIORES .—Volviendo a las válvulas de ampo -
lla de cristal señalamos el interés que tiene el que la potencia disipad a
en placa no sea exagerada a fin de evitar la evaporación del metal qu e
la constituye, con el consiguiente ennegrecimiento de la ampolla y sub -
siguiente peligro de que ésta alcance temperaturas peligrosas . De ahí qu e
al rebasar potencias disipables en placa del orden de 300 W ., de segui r
empleando el niquel para construir la placa, habría que dar a ésta una s
dimensiones prohibitivas . Por eso lo que se ha hecho en ciertas indus -
trias es sustituir el niquel por el molibdeno que tolera una disipació n
por cm` mucho mayor que el niquel, sin acusar evaporación perturba -
dora . El mismo criterio se ha conseguido con las rejillas, construyéndos e
sobre esta base válvulas que han llegado a alcanzar disipaciones del or -
den de 800 W . que corresponde a válvulas que trabajan con una poten -
cia en placa que rebasa 3 KW . límite máximo alcanzado con las válvu -
las de refrigeración natural con ampolla de cristal.
VÁLVULAS REFRIGERADAS .—Con los valores que
antes hemos citado y teniendo en cuenta que el rendi-
miento de una válvula casi nunca es superior al 70 po r
100, llegando en muchos casos al 30 por 100 solamente ,
se comprende que para una estación de gran potencia a
base de válvulas de ampolla de cristal, haya que monta r
varias válvulas en paralelo . Tiene este criterio el incon-
veniente del aumento -de capacidad entre electrodos ,
pero aun así y todo se llegó a emplear en la estación
trasatlántica de Carnarvón un montaje con 48 válvu-
las de gran potencia en paralelo.
Los nuevos progresos que vamos a citar permitie-
ron primeramente sustituir las 48 válvulas por 10 d e
tipo pequeño y posteriormente por una tan solo .
El principio de construcción de las válvulas que
pudiesen disipar en placa potencias superiores al KW .
forzosamente debía diferir del que presidía la construc-
ción de válvulas de ampolla de cristal en la que todos
sus electrodos se encuentran en el interior, en el va -
cío y el calor de la placa se va simplemente por radia-
Fig . 3 ción .
Válvula rectif cadera La idea que tenía que surgir era la de ver si l a
de vapor de mercu -
rio para media onda placa misma podría formar parte de la envoltura o
cubierta exterior de la válvula y de este modo por un a
refrigeración flúida, líquida o gaseosa, podría admitirse en una tal
Em-7
placa una cantidad de calor muy superior al caso de placa totalment e
interior.
Hablando con no mucha propiedad llegamos al concepto de mo-
dernas válvulas refrigeradas del siguiente modo : En una válvula de
ampolla de cristal, suprimamos la placa y cortando un trozo de ampoll a
sustituyámoslo por un parche metálico . Hecho el vacío en el interio r
este parche podrá funcionar como una placa, aún cuando sea de mo-
do defectuoso . El procedimiento ha sido eficaz a base de dar al parch e
forma cilíndrica y alojar en su interior concéntricamente la rejilla y cen-
trado el filamento . Así son esencialmente las válvulas de placa refri-
gerada.
Queda en pie lo que ha sido escollo para llevar adelante esta idea :
La soldadura de la placa al resto de ampolla o cristal . Se han propuest o
varias soluciones de las que la más moderna y práctica ha sido la llevad a
a cabo por Housekeeper que dió con un procedimiento muy ingenioso
que evita la idea antigua de que las dos partes a soldar o unir debía n
tener el mismo coeficiente de dilatación para evitar la rotura . en los cam-
bios de temperatura. Para ello lo que se hace es dar al metal forma del-
gada en la parte que se suelda al cristal, con lo que, en cierto modo ,
sigue los movimientos de dilatación o contracción de la masa de vidri o
que le abarca .
En un principio en las válvulas de ampolla, el paso de corriente s
del interior al exterior se hacía por medio de pequeñas cintas o hilos d e
platino metidos dentro de la masa del vidrio . El ajuste es perfecto y n o
hay pérdida de vacío debido a que el metal y cristal tienen análogos coe-
ficientes de dilatación . También basados en esta propiedad se han cons-
truído válvulas de placa exterior empleando en vez de platino, aleacio-
nes ferroniquel de parecidas propiedades que por ello podían soldars e
bien al cristal.
Se facilita la soldadura dando al ferroniquel, en la parte que ha d e
soldarse, un baño de cobre, metal que se adhiere muy bien al vidrio,
lo que se facilita más aún boratando el cobre, o sea, recubriéndolo a s u
vez con boráx. Aun así el ferroniquel se hace muy delgado en el bord e
que se suelda para compensar pequeñas diferencias de dilatación d e
acuerdo con los ensayos Housekeeper antes citados .
Así pues en esta clase de válvulas, la placa de cobre va soldada a
un anillo de ferroniquel ; los bordes libres de éste convenientement e
adelgazados en bisel se sueldan al cristal . Se puede emplear en vez de fe-
rroniquel una aleación de hierro y cromo .
Estas soldaduras no dejan de presentar grandes dificultades en s u
realización práctica, pero todo ha sido salvado en las modernas indus-
trias de válvulas con el empleo de máquinas especiales para soldar . As í
Em-7
se ha llegado a soldar tubos de cobre con anillos de ferroniquel y éste a
su vez con tubos de vidrio de un diámetro de 135 rrij m que es la mayo r
exigencia que se ha presentado hasta la fecha .
VÁLVULAS DE REFRIGERACIÓN POR AIRE .—Las válvulas de poten -
cia disipan el calor de sus placas por dos métodos esencialmente dife-
rentes que son :
1 .0 Por radiación, como ocurre en las válvulas de ampolla d e
cristal .
2 .° Por refrigeración de la placa en el exterior .
El caso segundo puede dividirse a su vez en otros dos :
a) Refrigeración por circulación de un líquido .
b) Refrigeración por una circulación de aire .
Vamos a ocuparnos de estas últimas de las que podemos ver algu-
nos tipos en la figura 2.
Estas válvulas disipan en placa potencias del orden de las disipada s
por las válvulas de ampolla de cristal .
Este tipo de válvula está inspirado en las patentes Citkin de vál-
vula receptora metálica que a su vez derivan de las válvulas transmiso-
ras de refrigeración por agua, que son las primeras construidas basada s
en el principio de refrigeración por circulación de un fluído .
Presentan las válvulas refrigeradas por aire la ventaja sobre las d e
ampolla de cristal de ser menos voluminosas a igualdad de potencia . Por
la peculiar disposición de electrodos, tienen una impedancia de conduc-
tores de salida mucho menor y de ahí que con estas válvulas se pued a
trabajar a frecuencias dobles y triples de la frecuencia límite que s e
puede alcanzar con las válvulas corrientes de ampolla de cristal .
La circunstancia de ser la placa en este tipo que reseñamos, d e
mayor superficie hace que la capacidad rejilla-placa sea mayor .
Sin embargo, hay compensación por el hecho de no existir interior -
mente conductor de salida de placa .
Por ser la placa de mucha mayor superficie que la de la válvula de
cristal de igual potencia, la disipación por cm ` es menor y debido a
la mejor refrigeración la temperatura en placa es menor y se aleja l a
posibilidad de un desprendimiento intempestivo de gases, por poners e
las placas a alta temperatura . Esta facultad se traduce en la posibili-
dad de empleo de filamento de gran emisión, lo que no sería posibl e
en el caso de válvulas de potencia, de ampolla de cristal . De ahí qu e
las válvulas de placa interior de gran potencia sólo llevan, todas, fila -
mento de tungsteno silicatado, mientras que las de placa refrigerad a
pueden en los casos que convenga, ir con filamentos de gran emisió n
como son los de tungsteno-torio y los de revestimiento de óxido, de lo s
que vamos a hablar muy en breve .
Em-7
TETRODOS DE EMISIÓN .—Las válvulas que hasta ahora hemos con -
siderado son todas de tres electrodos . De sobra es conocida la ventaj a
que se obtiene con el empleo de un cuarto electrodo, la rejilla-pantalla .
Este principio que se aplicó a válvulas receptoras en su adopción, se ha
extendido a las transmisoras con éxito indudable . Se ha conseguido con
ello reducir a valores extraordinariamente bajos los efectos pernicioso s
de capacidad entre electrodos y con ello la posibilidad de retrocesos d e
alta frecuencia, evitando la neutralización que, como es sabido, consist e
en compensar la capacidad interior de una válvula, por medio de con-
densadores exteriores, sistema que aún cuando eficaz ha sido siempr e
muy delicado y de dudosa estabilidad .
El mayor tipo de éstas, figura 2, disipa 400 W . que supone poder
aplicar en placa una potencia próxima al kilovatio y medio .
VÁLVULAS DE GRAN EMISIÓN .—De un modo incidental hemo s
hablado del empleo de filamentos de gran emisión . Desde el año 191 9
hasta la fecha, han sido consagrados por la práctica dos tipos tan sól o
de filamentos de gran emisión : el de tungsteno-torio y los recubierto s
o revestidos de óxidos de metales alcalino-térreos . A igualdad de tama-
ño, el tungsteno-torio da una emisió n
del orden de diez veces la del tungste-
no puro y los filamentos revestidos d e
óxido alcanzan emisiones superiores a
veinte veces la del tungsteno puro .
Desde luego que esta facultad se so-
breentiende que es para una mism a
potencia consumida por el filamento .
A pesar de este notable aumento de l
poder de emisión, no se ha apreciado
en esta nueva clase de filamentos dis-
minución en su vida, factor económic o
muy trascendental en válvulas de po-
tencia .
Los filamentos de tungsteno-to-
rio se obtienen por adición de un 1 po r
100 de óxido de torio al tungsteno e n
polvo que se emplea para la fabrica-
ción de filamentos .
Hg . 4
Entre otras ventajas la adición Válvula emisora en la cual el ánodo form a
del torio disminuye la fragilidad del parte de la envoltura, dispuesta para refrige -
ración por líquido
tungsteno puro y por ésto se emple ó
este producto para filamento de lám -
paras de alumbrado antes de la Gran Guerra (1912) . La incorpora -
Em-7
Padiveectiddad
ción de este filamento a las válvulas radioeléctricas no mejoró apena s
las características del producto manufacturado si se seguían los clásico s
procedimientos de vacío y bombardeo . El éxito fué rotundo al introdu-
cir el proceso de carbonización consistente en calentar el filamento du-
rante la operación del vaciado, en presencia del vapor de un hidrocar-
buro para que el filamento absorba un cinco por mil o menos de su pes o
de carbón . En estas condiciones el aumento de emisión se produce . Pero
estos tipos de filamento se llegan a inutilizar fácilmente con los grado s
de vacío normales empleados en válvulas de tungsteno, por lo que par a
apurar aún más el vacío fué necesario acudir a agentes químicos que fa-
vorecen este proceso . Tal ocurre con el magnesio y. algunos nitruros al-
calino-térreos que al arder o explotar en el interior de la válvula absor-
ben gases residuales, depositando una película sólida sobre el cristal, y
rebaja la presión a valores muy inferiores a los conseguidos por los sis -
temas de bombas de aceite y difusión de mercurio, que se emplean en el
vaciado . Sólo así se llegó de un modo práctico a decuplicar la emisió n
de los filamentos de tungsteno .
De todos modos estas válvulas son delicadas pues un leve exceso d e
potencia disipada en placa, basta para reblandecer la válvula e inutili-
zarla prácticamente, y sobre todo, puede dar lugar a una pérdida d e
emisión del filamento . Los filamentos con revestimiento de óxido so n
de núcleo de niquel o niquel-aluminio que se recubre de una capa espe-
sa de un óxido de bario o estroncio . Válvulas con estos filamentos ape-
nas rebasan potencias de 100 vatios y aún así con bajas tensiones d e
placa.
En cambio, en válvulas receptoras su empleo está generalizado .
El mayor interés de las válvulas de gran emisión estriba en, que a
igualdad de emisión requiere menos potencia para alimentar el filamen-
to y consiguientemente menor generador de filamento, lo que puede se r
esencial en casos de equipos radioeléctricos ligeros, como son los de cam-
paña y aviación.
VÁLVULAS RECTIFICADORAS DE POTENCIA .—Hasta ahora las vál -
vulas consideradas han sido de más de dos electrodos y todas ellas pueden
hacer mejor o peor una función común : la de amplificar una señal ra-
dioeléctrica . A pesar de ser muy importante en un equipo radioeléctri-
co emisor . los triodos y tetrodos empleados, no menos lo son los diodo s
o válvulas rectificadoras . Efectivamente, para el trabajo de las válvula s
transmisoras se requieren generadores de corriente continua de alta ten-
sión (si se exceptúan algunos osciladores que emplean tensión alterna) .
Para ello se pueden emplear dinamos o rectificadores de corriente alter-
na o grupos motor generador, grupos electrógenos, etc ., según haya o n o
un suministro de energía utilizable y caso de haberle según éste sea . No
Em-7
nos proponemos establecer comparaciones y vamos a hablar de los rec-
tificadores y dentro de éstos de los constituidos por válvulas de dos elec-
trodos que como es sabido cumplen la función de transformar la co-
rriente alterna en rectificada para su empleo como continua .
La técnica de las válvulas rectificadoras, del año 1919 hasta la fe -
cha, ha evolucionado como la de las transmisoras y así a la válvula trans -
misora de la figura 1, acompañó una rectificadora que difiere tan sólo e n
la supresión de rejilla . A la transmisora con placa de molibdeno, corres-
ponde una de igual clase, pero sin rejilla, y así con todas las de ampoll a
de cristal . De la misma manera el empleo de placa exterior de cobre e n
las válvulas transmisoras condujo al mismo criterio en rectificadoras .
Unicamente parece ser que no han sido prácticas las de refrigeració n
por aire .
Al emplear una válvula rectificadora, pudiera creerse que al no lle-
var a cabo la válvula más que un cambio en la dirección de las corrien-
tes, el rendimiento de un órgano de éstos podrá ser de 100 por 100 .
Para ello habría que considerar que la impedancia interior del rectifica-
dor es nula y con ello la caída de tensión, pero no es así . Por el contrario ,
las válvulas rectificadoras son de muy elevada impedancia y de ahí un a
de las dificultades de la técnica del proyectista de válvulas de esto s
usos : rebajar en lo posible esa impedancia para aumentar el rendimien-
to del sistema . Pero con ser tan importante este punto, hay otro
que preocupó a los Laboratorios de investigación que afectaba a la po-
sibilidad del empleo del diodo para rectificaciones a gran tensión . Du-
rante el medio ciclo de la alterna para el cual la válvula no deja pasar l a
corriente, se establece entre el filamento y la placa una atracción elec-
trostática motivada por la d. d. p. entre estos dos electrodos . Si est a
atracción no es uniforme alrededor del filamento éste será arrastrado
hacia la placa y formará un cortocircuito. Para evitarlo no hay más que
hacer que la placa rodee simétricamente al filamento . Así una placa ci-
líndrica funcionará bien con un filamento que ocupe el eje del cilindro .
Esta simetría no se consigue con el filamento en forma de horquilla .
Para obviar este inconveniente van los filamentos enganchados a su so -
porte a través de resortes de tensión relativamente fuertes que al sujeta r
aquél, evitan el inconveniente de la posibilidad citada.
Con ciertas válvulas se ha seguido otro método que es el siguiente :
Las dos ramas de la horquilla V que forman el filamento son paralelas ,
lo que se consigue mediante un soporte en forma de cruceta . La placa
tiene sección de un ocho casi cerrado y por el eje de cada cilindro pasa
una de las ramas del filamento .
De esta manera se ha conseguido disminuir grandemente la impe-
dancia, aparte del centrado del filamento de un modo casi absoluto .
Em-7
Una característica muy interesante de estos rectificadores es la pro -
piedad que tienen de limitar la corriente en caso de un posible corto -
circuito, ya que para una cierta temperatura del filamento la emisió n
del mismo tiene un valor definido independiente de la tensión que s e
rectifique .
Recientemente la industria ha puesto en •servicio los rectificadores
de vapor de mercurio los que sin llegar a sustituir a las válvulas ter-
moiónicas de vacío que hemos reseñado, han encontrado vasto campo
de aplicación .
El cátodo de estos rectificadores es del tipo de los de revestimient o
de óxido en unos casos o está constituído por un depósito de mercurio
en otros . Su puesta en servicio no es tan sencilla como la de los rectifi-
cadores de vacío . En cambio son de un gran rendimiento ya que la caíd a
de tensión a través de ellos es del orden de 10 a 30 voltios tan solo .
Están indicados para grandes consumos y pequeñas tensiones : así :
el tipo que se presenta en la figura 3 (G . U . 2) en circuito bifásico, me-
dia onda, puede suministrar 2 amperios a 3 .500 voltios en corriente con -
tinua. Montado en trifásico llega a pode r
suministrar con facilidad 3 amperios .
VÁLVULAS DE REFRIGERACIÓN LÍQUI -
DA.—Ya al principio hemos señalado el
gigantesco avance que supone el pasar de
la válvula de 1 kilovatio, de 1919, a la d e
quinientos kilovatios en la actualidad cons-
truída. A estas potencias tan considerables
se ha llegado, desde luego, con placas ex-
teriores refrigeradas por una circulación lí-
quida a base de agua, aceite, petróleo, etc .
El primer tipo en el que vamos a fi -
jar nuestra atención lleva la placa de cobr e
1e 50,8 mm . de diámetro exterior y 6,3 5
milímetros de espesor. En el interior de l
cilindro-placa se aloja el conjunto filamen -
to-rejilla . La rejilla envuelve al filament o
Hg. 5 y está formada por cuatro largueros o so -
Válvula de emisión de mayor poten -
cia del tipo de las empleadas en portes de tungsteno a los que se sujet a
Carnavo n una tela metálica de tungsteno también .
Los largueros de tungsteno se sujetan, a s u
vez, a otros cuatro de molibdeno y éstos a una abrazadera de ferronique l
sujeta al pié interior de la válvula, que es de cristal . El cátodo o filamen -
to lleva dos V u horquillas en serie de tungsteno de 1 mm . Dos extremo s
de estas horquillas comunican entre sí y los otros dos van sujetos a va -
Em-7
rillas de molibdeno de 3 mm . que son los conductores interiores de sali-
da de filamento . Por estos conductores pasa una corriente de 50 ampe-
rios y ello ha planteado una de las dificultades encontradas en la fabri-
cación de modernas válvulas . La unión del conductor interior con e l
exterior ha de hacerse a través de la masa de cristal y ya para estas inten-
sidades hay que descartar el trozo de hilo o cinta de platino que se em-
plea en válvulas con filamentos hasta veinte o veinticinco amperios .
Hacer el paso a través de cristal a base de cobre o ferroniquel no
ha dado resultados por lo que se acudió al empleo de casquillos cilíndri-
cos de platino que se sueldan independientemente en el cristal al extre-
mo de la patilla del pie de la válvula . Un conductor de cobre platead o
se inserta en una abrazadera sujeta al casquillo de platino . Esta abraza-
dera sujeta por un lado el conductor de cobre plateado—exterior—, y
por el otro abraza fuertemente al casquillo de platino a cuyo interio r
llega la varilla de molibdeno de tres mm . que, como se dijo, es el conduc -
tor interior de filamento .
Como el filamento es más corto que la placa que le envuelve resul-
ta que no toda se bombardea en el proceso de fabricación y ésto tien e
gran importancia ya que la superficie bombardeada es la única útil par a
disipar calor . En el caso que nos ocupa, está bombardeada una longitu d
de cien mm ., aproximadamente, que para un diámetro de 50,8 mm . su-
pone una superficie bombardeada de unos 170 cm . cuadrados . En prue-
bas se llega a disipar 80 W . por centímetro cuadrado, o sea, 12,8 kilo -
vatios en total . Al fijar pues, en 5 Kw, la máxima disipación anódica ,
aparece un coeficiente de seguridad muy razonable .
Esta válvula que tan ligeramente acabamos de describir, fué la pri-
mera de su clase puesta en servicio por M . O. Valve y se utilizó en la y a
citada estación de Carnarvón así como en la 5-XX de Daventry en e l
servicio de radiodifusión de la British Broadcasting Corporation .
Naturalmente que a las válvulas transmisoras de potencia siguie-
ron las moduladoras que son análogas si bien con rejilla más clara a fi n
de disminuir el factor de amplificación en voltios y es pecialmente la
impedancia interior de la válvula .
VÁLVULAS PARA ONDAS CORTAS Y PARA MAYORES POTENCIAS .
A medida que las estaciones de radiodifusión, trabajando en onda me-
dia aumentaban de potencia, ocurría otro tanto con los enlaces radio-
eléctricos que trabajaban en onda corta . Pero las válvulas normales d e
potencia no podían utilizarse para ondas cortas ya que para frecuencia s
superiores a 20 megaciclos, la capacidad entre electrodos de las válvula s
corrientes constituía una fracción importante de las puestas en juego e n
diversos circuitos . La neutrodinación se hizo difícil en un principio y a
mayores frecuencias, llegó a ser imposible . Por ello las casas construc -
Em-7
toras tuvieron que proyectar válvulas de tipo especial para el peculia r
trabajo en ondas cortas . Las corrientes en rejilla, de alta frecuencia de l
orden de 15 y 20 amperios hacen que la salida del conductor de rejill a
no pueda adaptarse al procedimiento clásico . Para obviar estos inconve-
nientes se emplean los casquillos de platino, al igual que se había hech o
para los filamentos. La circunstancia de ser alta frecuencia no impid e
que el platino dé excelentes resultados, tanto por ser material no mag-
nético como por ser magnífico conductor. Además el problema de ca-
pacidad entre conexiones de electrodos quedaba resuelto al alejar la sa-
lida de rejilla del filamento .
Como tipo de esta clase de válvulas presentamos la fotografía d e
la figura 4, en la que claramente se distingue la placa en el centro, lo s
filamentos en un extremo y la rejilla en el opuesto . Para potencias enor-
memente superiores a las admitidas por las reseñadas, se emplean vál-
vulas que son análogas salvo su posibilidad de trabajar con mayores po-
tencias.
Así, el tipo de válvula de la figura 5, fué el que se empleó par a
sustituir las 48 válvulas de ampolla de cristal de la emisora de Carnar-
vón disponiendo varias en paralelo, lo que tenía el inconveniente toda -
vía de una posibilidad de interrupción por avería que aumenta con e l
número de válvulas .-A fin de salvar este inconveniente, apareció la vál-
vula de la figura 6, de las que una sola, sustituía a las varias de l a
figura 5 en paralelo . Este tipo, del que tan salo damos la fotografía ,
puede llegar a disipar hasta cincuenta kilovatios y podrá sustituir a u n
panel de cincuenta válvulas en paralelo que disipen cada una un kilova-
tio, que es un caso aún más severo que el citado de Carnarvón, po r
lo que la dicha válvula sustituye a las de ampolla de cristal con relativ o
desahogo .
En esta válvula ya aparece un principio nuevo respecto a la forma
y montaje del filamento. Hasta este momento, el criterio para monta r
el filamento era el clásico de una o dos V invertidas en serie, el conjunt o
estando soportado por sus extremos y tensado por los vértices de las V
mediante resortes especiales . Pero este montaje requiere unos separado-
res-aisladores (de cuarzo fundido generalmente) que impidan el contacto
de las diversas partes del filamento, y otro aislador entre rejilla y fila-
mento ya que el sistema de tensión del mismo tiene su apoyo en la ar-
madura de la rejilla .
Estos aisladores se encuentran en la zona que constituye la nube de
electrones que rodean el filamento (carga espacial) y allí se recubren d e
tungsteno procedente de la evaporación catódica con pérdida superficia l
de aislamiento y el consiguiente peligro de formación de arcos y pe-
nachos.
Em-7
2C4KCC2GEDK¶FCT'
De aquí ha salido la idea del llamado filamento sin soporte que se
emplea en la válvula representada en la figura 6, consistente en un a
jaula de ardilla constituída por seis varillas de tungsteno de 1,33 mm .
de diámetro que van soldadas todas por su parte superior y por la in-
ferior alternadas, y se reunen en dos grupos de tres cada uno soldado s
a sendas varillas de molibdeno de 6,4 mm . que constituyen los conduc-
tores interiores del filamento . El sistema, tanto mecánica como electros-
táticamente, es rígido y evita el empleo de aisladores y separadores .
Las válvulas que emplean esta clase de filamentos sin soport e
deben montarse verticalmente para evitar desequilibrios electrostáticos .
Esta válvula consume en filamento una potencia de más de seis kw .
con gasto de 220 amperios y como la pérdida por conducción en los con-
ductores de salida es muy elevada, cincuenta vatios por cada lado, h a
sido necesario refrigerar la salida de conductores de filamento . Con un
rendimiento tan sólo del cincuenta por ciento, la potencia de entrad a
puede alcanzar los cien kilovatios .
Completamente análoga es la válvula de 180 kw .
Pero las exigencias de la radiodifusión no han parado ahí, por lo
que fué lanzada la válvula de la figura 7, que ho y
es de las más potentes que se construyen . Su vol-
taje de placa que es de veinte mil voltios, permi-
te una potencia de entrada de placa de cerca d e
quinientos kw . Las principales características d e
construcción son :
a) Filamento en jaula de ardilla con 1 6
conductores de tungsteno de 1,5 mm . que consu-
me una potencia de quince kilovatios a razón de
460 amperios .
b) Placa de cobre de 203 mm. de diámetr o
exterior .
c) Soldadura metal-cristal de 133 mm . de
diámetro .
d) Placa ondulada a fin de aumentar la su-
perficie de refrigeración en un cien por cien .
Este tipo de válvula es la que se emplea en
Fig . 6
Droitwhich y en otras potentes emisoras de la ra-
Válvula emisora de gran po -
diodifusión europea . tencia, de placa refrigerad a
REFRIGERACIÓN.—Huelga decir la extraor- por agu a
dinaria importancia que ha de tener para las vál -
vulas de placa exterior el problema de la refrigeración por medio de u n
líquido habida cuenta la considerable cantidad de calor que se pued e
Em-7
Padad
desarrollar, que alcanza como decimos a 80 vatios por centímetr o
cuadrado.
Para darnos idea de lo elevado de este número digamos que los
aparatos de calefacción eléctricos por inmersión, como son los calenta-
dores de baño, alcanzan valores de 16 vatios por centímetro cuadrado ,
o sea, cinco veces menos . Comprendamos, pues, la importancia de la re-
frigeración así como para darnos cuenta de las naturales dificultades qu e
han de surgir .
El líquido empleado para refrigerar es agua destilada, aceite o pe -
Fig . 7
Válvula de emisión de las más potentes que s e
emplean en la actualidad . Trabaja con 20 .000 vol-
tios en placa con potencia de cerca de 500 Kw .
tróleo . Si es agua debe de ser destilada para evitar la posible corrosión e n
las placas que son de cobre . El sistema de agua tiene el defecto de da r
lugar a pérdidas de aislamiento en alta frecuencia y por ello es corrien-
te el empleo del aceite o del petróleo.
En cualquier caso de grandes potencias el líquido de refrigeración
circula por una canalización que a su vez es refrigerada por agua de río ,
pozo o mar, según las circunstancias . De este modo la cantidad de agu a
destilada, aceite o petróleo es limitada y hace económica la refrigeración .
En el estudio de la refrigeración se ha llegado a resultados mu y
curiosos : incrustando en el cobre de la placa y en la zona de máxim o
caldeo de ésta un hilo de Eureka y formando con él un termo-par s e
Em-7
han podido medir temperaturas en la superficie de la placa . Se lleg ó
a resultados extraordinarios, como se acaba de decir : para cargas calo-
ríficas en placa del orden de 16 vatios por centímetro cuadrado, la tem-
peratura de la masa líquida de refrigeración apenas si se eleva ; en cam-
bio, la temperatura en la superficie de la placa crece rápidamente y
aumenta sensiblemente proporcional a la carga ; véase gráfico de la figu-
ra 8 . En el caso del petróleo y aceite se encuentra un punto en el qu e
varía el coeficiente angular o de proporcionalidad . La refrigeración es
135 '
Fig . 8
Elevación de temperatura-de las placas refrigeradas con petróle o
y aceite y con agu a
mucho más eficaz a partir de A que en aceites y petróleos suele coinci-
dir con el principio de ebullición del líquido .
Por ello no convendrá emplear aceites con punto de ebullició n
muy elevado porque entonces la placa se calentaría demasiado con la
posibilidad de desprendimiento de gases y pérdida de vacío o reblan-
decimiento de la válvula . Tal ocurre con los aceites de alta calidad de
transformadores . No convienen, pues, estos productos para refrigerar
válvulas . En cambio, son indicadísimos aceites de baja calidad co n
puntos de ebullición bajos comprendidos entre 140° y 160° .
La pendiente de refrigeración hasta el punto A podemos variarl a
entre ciertos límites, variando la velocidad de circulación del líquid o
o bien variando el espacio libre entre placa y su camisa que es por don -
de circula el líquido. De aquí, que en las válvulas de más reciente mode -
lo se haya reducido extraordinariamente el espesor de la capa de líqui -
do que rodea a la placa, que es de unos milímetros tan solo y aun menos .
El empleo de agua para refrigerar no da (curva B), una variació n
de temperatura ideal, si bien se aprecian efectos análogos aún cuando n o
lineales . El cambio de velocidad se verifica en B a unos setenta grados ,
3 Em-7
a partir de los cuales la temperatura de la placa apenas si varía con la po-
tencia en placa . El trabajo normal de estas placas corresponde a 140° .
No hemos hecho más que esbozar ligeramente unas cuantas cosa s
sobre válvulas de diversos tipos y hemos empleado una extensión con-
siderable . El tema que hemos abordado es prácticamente inagotable.
Cada día se van adquiriendo nuevos y nuevos conocimientos que enri-
quecen la técnica de la construcción de válvulas y que continuaremo s
exponiendo oportunamente .
Núm . 11 .—1939.—Año de la Victoria Em-7 Archivo: Tomo II .—Emisión
Telefoto grafía ''
(CONCLUSIÓN )
po r
F. Riaza y J . R . de Gopegu i
Ingenieros de Telecomunicació n
Métodos moderno s
En los sistemas modernos se siguen los métodos que exponemos a
continuación :
En el extremo transmisor el traductor es un haz finísimo de lu z
que recorre la imagen durante la exploración, y esta luz, reflejada o fil-
trada en los diferentes puntos de la imagen, es recogida en una célula
-9
/
Fig . 8
Fundamento de la traducción luz-corriente con la célula fotoeléctrica cuando la imagen
es transparent e
fotoeléctrica. El procedimiento tiene como se ve dos variantes, segú n
que la luz llegue a la célula por transmisión o por reflexión .
En el primer caso, aplicable cuando las imágenes son transparente s
figura 8, el rayo luminoso procedente de un foco constante y de reduci-
das dimensiones se enfoca, por medio de un sistema de lentes, sobre u n
punto de la superficie del cilindro (éste suele ser de cristal o cuarzo, pa -
(*) Continuación del número 10 de RADIOELECTRICIDAD .
Oa-3 (2 .°)
ra que resulte transparente) y la luz que pasa a través de la imagen arro-
llada sobre el cilindro, que es, naturalmente, proporcional a la intensi-
dad de iluminación de la imagen, incide sobre la célula fotoeléctrica,
la cual está protegida con una cubierta adecuada para que no pueda se r
impresionada por rayos luminosos extraños . En la realización práctic a
de estos sistemas, la célula y su cubierta protectora suelen ser fijas y el
cilindro y la imagen son los que se mueven .
Si la imagen no es transparente, la luz procedente del foco es re -
Fig . 9
Fundamento de la traducción luz-corriente en la célula fotoeléctrica por el método de reflexió n
flejada difusamente en los diversos puntos de la imagen, antes de inci-
dir sobre la célula . A este resultado puede llegarse, a su vez, de otras dos
maneras : en la primera (fig . 9), el foco luminoso constante ilumina u n
área relativamente grande de la imagen y el sistema óptico recoge l a
luz reflejada en uno solo de los puntos de este área . En la segunda (fi -
gura 10), el haz de luz se concentra sobre un punto de la imagen y l a
luz reflejada por este punto en todas direcciones es recogida por un sis-
tema de espejos, tal como el representado en la figura—dos espejos pa-
rabólicos y otros dos planos—, para hacerla luego incidir sobre la célu-
la . En este caso, el cilindro no es necesario que sea transparente .
Con el primer procedimiento sólo pueden transmitirse, sin prepa-
ración previa, los originales en forma de negativas transparentes o d e
diapositivas, caso frecuente, el primero, en los servicios de prensa . En
cambio, los métodos por reflexión se aplican directamente a dibujos ,
manuscritos y copias positivas de fotografía, sin preparación previa d e
los mismos .
En cuanto al extremo receptor el procedimiento ideal, como y a
adelantamos en otro lugar, es el fotográfico : Un haz luminoso modu-
lado, obtenido generalmente en un traductor electromecánico, permit e
Oa-3 (2°)
registrar una impresión fotográfica sobre papel fotosensible ordinari o
que, después, es revelado y fijado por los métodos corrientes en foto -
grafía. El sistema produce efectos distintos según la clase del traducto r
electro-mecánico utilizado .
Si éste da un haz luminoso de intensidad constante y área varia-
ble, el resultado es una imagen de zonas alternadas claras y oscuras que ,
por la imperfección de nuestro órgano visual, da la sensación de un a
gradación de tonos continua . Si el haz luminoso es de área constante e
intensidad variable, se obtiene, en la superficie fotosensible, una expo-
sición variable, en cada punto, con la intensidad de la corriente, y l a
imagen revelada ofrece una gradación continua de tonos, en cada fran-
ja de exploración, pero discontinua en sentido transversal en aquéllas .
No obstante, las imágenes reproducidas por este procedimiento son má s
agradables a la vista y se prestan mejor a ser ampliadas .
Ya dijimos que en un traductor electromecánico puede conseguirs e
la ley de variación que más convenga entre el flujo luminoso y la co-
rriente eléctrica. En particular, es muy sencillo obtener flujos lumino-
sos que, en lugar de variar proporcionalmente a la intensidad de la co-
rriente, varíen en sentido inverso . De aquí que sea factible recibir imá-
genes positivas o negativas siendo la imagen transmitida indiferente -
Fig . ¶] 0
Otro sistema de traducción luz-corriente por reflexió n
mente una negativa o una positiva . Es decir, que los métodos fotográ-
ficos permiten estas cuatro alternativas :
Recepción en positiva .
Transmisión con positiva . .
Recepción en negativa .
Recepción en positiva .
Transmisión con negativa . .
Recepción en negativa.
Oa-3 (2°)
Las señales telefotográfica s
Cuando el emisor telefotográfico traduce la imagen, se produc e
una corriente eléctrica—o una fuerza electromotriz—, que varía con la
intensidad luminosa de cada punto de la imagen ; y como las señales
eléctricas así generadas han de ser transmitidas a un punto distante por
alguno de los medios de que dispone la Telecomunicación, es impres-
cindible conocer previamente su constitución .
Supongamos el caso ideal de la exploración discontinua o por ele-
mentos .
Es evidente que la frecuencia más elevada será la correspondient e
a los cambios más rápidos de luz de la imagen, o sea, al caso hipotétic o
de elementos de imagen alternativamente blancos y negros . La forma
de variación de la intensidad de la ima -
gen con respecto al espacio, es la de la fi -
w gura 11, y ésta es también la ley de va -
<
W U
de la corriente con respecto
' al
tiempo . Esta forma de onda es la teórica ,
ó o a que se reduce una transmisión telegrá -
fica, y en este caso se adopta como crite -
Z rio que la reproducción es suficientemen -
r. ESPACIO Y TIEMPO te fiel cuando se conserva sin distorsió n
hasta el tercer armónico del fundamental .
Fig . 11 Con este criterio se puede deter -
Ley de variación de la intensidad de la
imagen respecto al espacio o al tiempo minar la frecuencia máxima necesari a
en cualquier caso, una vez fijados el nú-
mero de elementos por cm ' —del cual depende el detalle o grado de defi-
nición de la imagen—y la velocidad de transmisión—que a su vez deter-
mina el tiempo de transmisión de una imagen de tamaño dado— . Consi-
deremos un ejemplo, tomado de un sistema en uso : 1 .600 elementos
por cm` ; tres minutos y medio como tiempo de transmisión de una ima-
gen de 9 x 12 cm . Haciendo el cálculo se ve que el tiempo de explora -
ción de un elemento es muy aproximadamente de segundo . La fre-
870
cuencia fundamental de la señal resultante será 435 períodos por segun -
do y si hubiéramos de conservar el tercer armónico sería necesario que e l
medio transmisor permitiera el paso de frecuencias hasta 1 .305 p : s.
Limitándonos a la frecuencia fundamental se ve que las tres mag-
nitudes : detalle o definición de la imagen, dado por el número de ele-
mentos por cm` (e) y su superficie total (S) ; frecuencia fundamental má -
Oa-3 (2°)
xima necesaria (f) y tiempo de transmisión (T), están ligados por la si-
guiente relación :
Se
f=
2T
Si el medio transmisor impone un límite superior a la frecuencia
transmitida y además se desea obtener un detalle de imagen dado, esta s
dos condiciones fijan el tiempo mínimo de transmisión para una imagen
de dimensiones determinadas . Si se fijan previamente el medio de trans-
misión y el tiempo—caso de la televisión—, queda implícitamente de -
terminado el detalle o grado máximo de definición de que es susceptibl e
el sistema .
Veamos ahora el límite inferior de la frecuencia : Si en la imagen
hay un gran número de elementos consecutivos con la misma tonalidad ,
es evidente que durante el tiempo invertido en la exploración de todo s
ellos, la intensidad de la corriente permanecerá constante . El medi o
transmisor debe, pues, permitir el paso de corrientes continua o, al me -
nos, de frecuencias sumamente bajas .
Para determinar la frecuencia máxima necesaria, en el caso genera l
de la exploración continua o por franjas, que es el que en la práctic a
tiene lugar, podemos suponer descompuesta cada franja en elemento s
ficticios de superficie cuadrada y, por consiguiente, de longitud igual a
la anchura de la franja . Si llamamos d al número de franjas o línea s
por cm . de imagen, el número de estos elementos ficticios por cm 2 será
d 2 , y la fórmula anterior se convierte en :
sd2
f 2T
En cuanto a la frecuencia inferior es, como en el otro caso, teórica -
mente cero y prácticamente muy baja .
AMPLIFICACIÓN .—Las señales telefotográficas se amplifican en los
extremos transmisor y receptor .
La variación de corriente producida por una célula fotoeléctrica ,
cuando la intensidad de luz de la imagen pasa de un máximo a un mí-
nimo, es del orden de las décimas de microamperio, nivel muy inferio r
al que requiere la transmisión en cualquier canal de comunicación . De
ahí la necesidad del primer amplificador . Y en cuanto al del extremo re-
ceptor su objeto es elevar el nivel de la señal recibida al valor necesari o
para que funcione correctamente el traductor .
Como las señales comprenden, según hemos visto, frecuencias mu y
Oa-3 (2°)
bajas, su amplificación directa exigiría el uso de los amplificadores lla-
mados de corriente continua, en los cuales el acoplamiento entre dos pa-
sos consecutivos se hace por intermedio de baterías y resistencias . Ahora
bien, estos amplificadores son de empleo incómodo y poco práctico ,
y por eso se ha recurrido a un artificio que permite aplicar los amplifi-
cadores corrientes y entre ellos, preferentemente, los de acoplamient o
por capacidad y resistencia.
MODULACIÓN .—El artificio consiste en sustituir el haz luminos o
constante que incide sobre la imagen por otro modulado sinusoidalmen-
te con una cierta frecuencia (F), superior a la máxima de la señal telefo-
tográfica . Este haz modulado se realiza mediante un simple interrupto r
giratorio, que suele consistir en una rueda con orificios periféricos equi-
distantes, intercalada en el camino de los rayos exploradores, entre u n
foco de luz constante y el cilindro transmisor, o entre éste y la célula .
La forma de los orificios podría estar calculada de tal suerte que la lu z
transmitida a través de los mismos variase con el tiempo según la le y
sinusoidal a que venimos refiriéndonos . Por razones de sencillez y por -
que en la práctica resulta suficiente, suelen emplearse ruedas interrup-
tores con orificios simplemente rectangulares .
Si designamos por f, a una cualquiera de las frecuencias compren-
didas en la banda de la señal, las corrientes de la célula contendrán ahor a
una serie de términos de frecuencias ,
fx , F fx , , F ±- f x
y otras más elevadas, y de ellos sólo se conservan los tres últimos que ,
juntos, constituyen la corriente que se transmite y luego se detecta, e n
el extremo receptor, con un sistema cualquiera de detección lineal .
La supresión de- los términos de frecuencias superiores a F + f, s e
consigue con filtros eléctricos de paso alto, o bien haciendo que el am-
plificador sea ineficaz a dichas frecuencias, y la de la banda de frecuen-
cias f, con filtros de paso bajo o con un montaje equilibrado de dos cé-
lulas de iguales características dispuestas como las dos lámparas de un
amplificador «push-pull (fig . 12) . El funcionamiento de este sistem a
requiere otro artificio que suele consistir en disponer en la rueda inte-
rruptora dos series de espejos de inclinación distinta que envíen la lu z
procedente de la imagen explorada alternativamente a una y otra célula .
Naturalmente la rueda interruptora ha de ir colocada en el camino d e
los rayos luminosos ya reflejados o transmitidos por la imagen .
TRANSMISIÓN .— La transmisión puede tener lugar por hilos o por
radio.
En el primer caso, se emplean circuitos telefónicos a ser posible
Oa-3 (2°)
de los llamados de cuatro hilos, es decir, de los que tienen dos conducto -
res para transmitir en un sentido y los otros dos para el opuesto . L a
buena transmisión de las imágenes exige que la línea tenga un equiva-
lente sensiblemente uniforme en todo el margen de frecuencias a trans-
mitir, que no produzca distorsión de fase y que su atenuación no varí e
con el tiempo .
La primera condición la cumplen todos los buenos circuitos telefó-
nicos . La segunda, puede faltar si éstos son muy largos y entonces es ne -
-11111111 -
Fig. 1 2
Modulador fotoeléctrico equilibrad o
cesario emplear en el extremo correctores de fase—redes de impedancia s
que introducen un desfasamiento inverso del de la línea para que el des-
fasamiento total, suma del suyo y del de la línea, varíe poco— . Final-
mente, la invariabilidad de la atenuación también es condición de lo s
buenos circuitos telefónicos que modernamente suelen ir equipados co n
reguladores automáticos de atenuación para corregir los cambios pro-
ducidos por las variaciones bruscas de los agentes exteriores . Conviene
advertir, sin embargo, que esta condición es mucho más imperiosa en la
transmisión telefotográfica que en la de una conversación telefónica .
porque en este último caso una diferencia de intensidad de un momen-
to a otro resulta difícilmente perceptible, si no es considerable y mu y
rápida, y en cambio, en el primero, se traduce siempre en alteración d e
las intensidades de luz de las varias regiones de la imagen reconstruida ,
y como todos los puntos de ésta se observan después simultáneamente ,
el defecto se hace muy patente .
De aquí deriva la principal dificultad de los canales radioeléctri-
cos para este servicio . Son bien conocidas las grandes variaciones de in-
tensidad que experimentan las señales transmitidas por radio, debidas al
efecto de desvanecimiento o fading, en especial en las comunicaciones
a grandes distancias con ondas cortas . Si, como en el caso de la transmi -
Oa-3 (2°)
sión por hilos, tradujésemos aquí las variaciones de amplitud en varia-
ciones de tonalidad, las imágenes reproducidas no serían aceptables .
Se ha salvado el escollo empleando un método de transmisión qu e
consiste en traducir las intensidades de la imagen, no en amplitudes d e
corriente a ellas proporcionales, sino en corrientes de amplitud constan -
te y duración proporcional a la intensidad de la imagen ; en una pala-
bra, en modular la duración de las señales y no su amplitud . Hay vario s
procedimientos para lograrlo, uno de los cuales consiste en hacer que l a
corriente de salida de la célula después de amplificada, recorra una ca-
dena de relés, cada uno de los cuales tiene una corriente de funciona -
miento ligeramente superior a la del que la precede . Las armaduras d e
estos relés (fig. 13), están todas en paralelo y sus contactos de trabaj o
comunican con los contactos fijos de un conmutador giratorio que los
recorre todos en el tiempo correspondiente a la exploración de un ele -
mento de la imagen . El contacto móvil del conmutador giratorio estar á
pues, en comunicación con las armaduras de los relés un tiempo mayo r
o menor, en cada una de sus revoluciones, según que haya más o meno s
relés accionados o, lo que es lo mismo, según que la intensidad de l a
imagen sea mayor o menor . El circuito del contacto móvil y armadura s
de los relés es el que luego alimenta al radioemisor .
Las dificultades que acabamos de mencionar no existen en las re-
cepciones por radio a cortas distancias, tales como las de una emisora d e
DEL AMPLI-
FICADOR
AL EMISO R
RAOIO-
ELECTRICO
Fig. 1 3
Modulación de la duración de la señal en vez de su intensida d
radiodifusión dentro de su zona de escucha agradable . En estos casos ,
pueden emplearse los métodos normales de transmisión .
TIEMPO DE TRANSMISIÓN MÍNIMO.—La elección de la frecuenci a
portadora no es arbitraria . De la última fórmula escrita se deduce qu e
el tiempo de transmisión T de una imagen de dimensiones y grado d e
definición dados, es inversamente proporcional a la frecuencia máxi-
ma f de las señales de la célula . Ahora bien, si la frecuencia portador a
es F, la banda transmitida está limitada por las frecuencias F— f y F + f,
Oa-3 (2°)
Adioe,uftkidad
y debe, toda ella, quedar comprendida dentro de las que pueden trans-
mitirse por el canal de telecomunicación utilizado. Llamemos F e a l a
frecuencia de corte o frecuencia más elevada de este canal . El máximo
valor posible de f, es decir, el que permitirá la máxima velocidad d e
transmisión compatible con el detalle deseado será el que corresponde a :
F --f=F,
Por otra parte, como es necesario, según hemos visto, eliminar d e
las corrientes transmitidas el término de frecuencia f, el mayor valor po-
sible de ésta será el que corresponde al límite inferior de la banda trans-
mitida, es decir,
f =F— t
De estas dos ecuaciones se deduce,
F 2
f Y F=
2 3
Y quedan determinadas la frecuencia portadora F en función de la
frecuencia de corte del canal de telecomunicación, y la frecuencia funda -
mental máxima de la señal telefotográfica para que una fotografía de ta-
maño y detalle dados se transmita en el menor tiempo posible . En la
práctica, este tiempo mínimo de transmisión tiene algunas limitacione s
impuestas por consideraciones mecánicas . He aquí un cuadro que da va -
lores prácticos de sistemas en uso :
Frecuen - Tamañ o TIEMPOS DE TRANSMISION (Mtos . )
Canal de telecomunicación cia porta - de l a Franjas por cm .
dora imagen 40 60 80
f
S 13 X 18 5 11 15
Cable muy cargado 1500
18 X 26 10 22 37
15 X 18 1,5 6 —
Radio 2200
18X26 3 12 —
13 X 18 1 2,5 3,5
Circuito de hilos desnudos . . 6000
18 X 26 2 5 7
Sincronismo
Es evidente que la perfecta reproducción de la imagen exige que lo s
traductores del extremo transmisor y del receptor se encuentren en cad a
instante sobre puntos homólogos de aquélla y ésto a su vez obliga a
Oa-3 (2°)
mantener un riguroso sincronismo entre los cilindros transmisor y re-
ceptor. El sincronismo exige dos condiciones igualmente indispensables ,
a saber : identidad de velocidades e identidad de fases . Naturalment e
la dificultad principal estriba en conservar la primera en el grado nece-
sario, que es del orden del 0,03 por 100 . Los métodos que para ello s e
aplican son los siguientes :
MÉTODO DE DETENCIÓN .—Su fundamento consiste en hacer qu e
el cilindro receptor esté animado de una velocidad ligeramente superio r
a la del cilindro emisor (un 2 o un 3 por 100 mayor) y en detener el pri-
mero al final de cada revolución para volver a ponerlo en marcha cuan -
do llega una señal especial emitida por el cilindro transmisor al final d e
cada vuelta .
El exceso de velocidad del cilindro receptor sobre el transmisor ,
aún no acumulándose en vueltas sucesivas, ya que ambos inician toda s
sus revoluciones simultáneamente por la acción de las señales de sincro-
nización, introduce una deformación sistemática de la imagen, que con-
siste en alargar las dimensiones verticales con relación a las horizontale s
en la misma proporción, en que difieren las respectivas velocidades . Pe-
ro esto se corrige fácilmente de dos maneras : 1 .a Aumentando la velo-
cidad de desplazamiento axial del cilindro receptor en la misma medid a
en que se anmentó su velocidad de giro, con lo cual se obtienen imáge-
nes ligeramente ampliadas, pero sin deformar . 2 .a Reduciendo el diáme-
tro del cilindro receptor para que la velocidad lineal de su periferia se a
igual a la del cilindro transmisor aunque su velocidad angular sea mayor .
En este segundo caso, en el cilindro transmisor queda una faja, norma l
a las franjas de exploración, que no se corresponde con ningún punto de l
cilindro receptor, y el tiempo que el primer cilindro invierte en recorrer
este espacio, tiempo perdido para la transmisión telefotográfica, se apro-
vecha para enviar las señales de sincronización . Estas consisten en im-
pulsos de corta duración que se diferencian de las señales telefotográfi-
cas por su frecuencia o por su amplitud . Para lo primero, se hace que la s
señales de sincronismo modulen otra onda portadora de frecuencia dis-
tinta de la utilizada para la transmisión princiapl . Para lo segundo, se
aprovecha esta misma onda pero haciendo que su amplitud aumente con-
siderablemente en los intervalos correspondientes a los impulsos de sin-
cronismo .
En cualquiera de los dos casos, el cilindro receptor, que automáti-
camente se detiene al final de cada una de sus vueltas, debe ponerse e n
marcha en el instante en que recibe el impulso de sincronización . Y en
este momento, partiendo del reposo, debe adquirir rapidísimamente s u
velocidad de régimen . Es, por tanto preciso, que los órganos que provo-
can la detención y la puesta en marcha del cilindro receptor, y este mis-
Oa-3 (2°)
mo cilindro, tengan una inercia muy pequeña ; y por eso también s e
recurre a embragues controlados por las señales de sincronización y n o
se actúa sobre el motor y los engranajes que permanecen constantemen-
te en movimiento .
Este procedimiento, por su sencillez, se aplica a los aparatos d e
aficionado destinados a la recepción de las emisiones telefotosráficas qu e
radian algunas emisoras de radiodifusión .
SINCRONIZACIÓN CON MOTORES SÍNCRONOS .—En los sistemas co -
merciales dedicados al tráfico regular entre dos puntos, es más frecuen-
te otro método de sincronización basado en el empleo de motores síncro -
FILTRO -
DE PASO AMPLIFI-
ALTO CADOR
DISPOSITIVO
OE
ARRANQU E
BATERIA DE
ACUMULADORES
MOTOR MOTO R
DE C .0 SINCRON O
LAMPAR A -) C
DE NEON
----
''"h
.
INTERRUPTOR
FILTR O FILTRO DE AMPLIFI-
OE BANDA DETECTOR PASO BAJO CADOR
Fig. 1 4
Esquema de un transmisor fototelegráfico
nos que, como es sabido, sólo pueden funcionar a una velocidad de ré-
gimen fija que depende de la frecuencia de la corriente alterna que lo s
alimenta . El motor síncrono actúa en estos casos simplemente com o
agente de sincronización para compensar las variaciones del par resis-
tente, ya que el par motor correspondiente a dicho par resistente pro -
viene de otro motor de velocidad aproximadamente constante que, e n
general, es un motor en derivación de corriente continua, alimentad o
con baterías .
La sincronización con motores síncronos se realiza de dos mane -
ras : La primera, consiste en disponer en los dos extremos dos generado -
res de corriente alterna de frecuencias rigurosamente iguales y cons-
tantes y alimentar con ellas los motores síncronos correspondientes . La
Oa-3 (2°)
segunda, es a base de un solo generador de corriente alterna de frecuen-
cia constante, dispuesto en el extremo transmisor, con la cual se hac e
funcionar desde luego el motor síncrono de este extremo y además un a
parte de la misma se transmite al extremo receptor y después de ampli-
ficada, alimenta el motor síncrono que regula el movimiento del cilin-
dro receptor .
Ambos métodos exigen generadores de corriente alterna de fre-
cuencia muy constante y ello obliga a utilizar generadores eléctrico s
con control mecánico . Entre los distintos tipos de control de este géne-
ro, el más adecuado es el diapasón, cuyas oscilaciones se entretiene n
eléctricamente en la misma forma que las de la armadura de un zum-
bador.
Sistemas en uso
Los principales sistemas en uso y sus características más salien-
tes, son :
Sistema Belin-Amateur : Sincronización por detención ; traduc-
ción en el extremo emisor con célula fotoeléctrica y cilindro no transpa-
rente ; reproducción por procedimiento electroquímico .
Se ha usado, principalmente, en Francia y en España .
Sistema Belin-Profesional : Sincronización con motores síncrono s
de alimentación independiente controlados con diapasón ; traducción :
en la emisión con célula fotoeléctrica y cilindro no transparente ; en l a
recepción procedimiento fotográfico, con un traductor electromecánic o
derivado del oscilógrafo de Blondel .
Usado en Francia, Inglaterra y China .
Sistema Bell : Sincronización por diapasón : traducción, en la emi-
sión, con célula fotoeléctrica y cilindro transparente ; procedimiento fo-
tográfico, en la recepción, con traductor electromecánico derivado de l
oscilógrafo unifilar .
Se emplea mucho en Norteamérica y en el Japón .
Sistema Karolus-Tele f unhen : Sincronización por diapasón ; en el
extremo emisor se traduce la imagen con célula fotoeléctrica y cilindro ,
indiferentemente transparente o no ; en el extremo receptor se aplica el
procedimiento fotográfico y, como traductor, la célula Kerr .
De uso corriente en Alemania, Suecia y Dinamarca .
Sistema Ranger : Sincronización independiente por diapasón ; tra-
ducción por célula fotoeléctrica y cilindro transparente en la emisión y en
la recepción método electromecánico con chorro de aire caliente y pape l
carbón .
Este sistema suele aplicarse en los circuitos radioeléctricos largos .
Oa-3 (2°)
Disposición general de las estacione s
transmisora y receptor a
Ni la extensión de este trabajo, ni el tono que hemos querido dar -
le permiten entrar en la descripción detallada de estos sistemas ; pero,
para completar las ideas del lector, vamos a dar en forma esquemátic a
la disposición de los elementos que constituyen las estaciones transmi-
sora y receptora.
En la figura 14, se ve el esquema de un transmisor y en la 15, el de l
CÉLULA FOTO-ELtCTRICA
AMPLIFI- FILTRO DE
LINE A
CADOR PASO ALTO
MOTOR
BATERIA DE
ACUMULADORES DE
C.C. O
AMPLIFICADOR
FILTRO
OSCILADO R DETECTOR
350 p:s PASO BAJO --
OSCILADO R FILTR O
450 p:s DE BANDA
INTERRUPTOR DE t o
F
PUESTA EN MARCHA
Fig . 1 5
Esquema de un receptor fototelegráfico
receptor conjugado y no nos detendremos a explicar el funcionamient o
de los distintos elementos porque creemos suficientes las ilustracione s
4tt ?. acompañan a las figuras . En el emisor la traducción se hace co n
rayo de luz modulado, cilindro transparente y célula fotoeléctrica ; en
el receptor con traductor electromecánico y procedimiento fotográfico .
Para el arrastre de los cilindros se usan motores de corriente continu a
alimentados con acumuladores y para la sincronización, motores síncro -
Oa-3 (2°)
nos con alimentación dependiente . El sistema aue genera esta últim a
corriente consta de dos osciladores de 350 y 450 p : s, un detector y un
filtro, y así se obtiene una corriente muy limpia y estable de 100 perío-
dos por segundo que alimenta el motor síncrono del transmisor . Un a
parte de la corriente de los dos osciladores se transmite a la línea y en e l
extremo receptor se separa de las corrientes telefotográficas por medi o
de filtros, se detecta, se amplifica y se hace entrar en el motor síncron o
de este lado de la línea . Las lámparas de neón, derivadas en los termina -
les de los motores síncronos, dan una indicación visual del sin-
cronismo .
Núm . 11 .—1939 .—Año de la Victoria Oa-3 (2 .°) Archivo : Tomo III .—Otras aplicaciones
Maravillas de hoy,
milagros de mañan a
poi
André Lion
(Nueva York )
Una exposición universal como la Exposición Mundial de Nuev a
York, refleja la vida humana y la civilización de todo el mundo . . . en
el pasado, en el presente y de un futuro cuajado de esperanzas . Bien
podríamos llamar tal exposición un microcosmo si no fuera porque e s
tan gigantesca que no es posible recorrerla del todo aun disponiendo d e
muchos días. Todas las naciones civilizadas exhiben sus productos ; de -
muestran su cultura, sus ideas, sus ideales, su sistema de vida y su con-
tribución al bienestar de la humanidad . Los productos y normas de cad a
nación son diferentes a los de las otras . Cada una tiene su propio pasa- ,
do y tradición, su propia vida individual, así como sus propias idea s
sobre el futuro y sobre su desarrollo espiritual y material .
Así, pues, de antemano hemos de conformarnos con recibir sólo un a
impresión superficial del mundo de hoy y, especialmente, del maravi-
lloso Mundo del Futuro, que es la idea dominante y el tema de esta ex-
posición, la más grandiosa de todos los tiempos . Afortunadamente, en-
tre los cientos de edificios hay algunos que albergan exhibiciones que ,
aunque hechos siguiendo una idea y un objeto principal, representa n
individualmente la vida moderna y su proyección en lo porvenir, qu e
es el fin fundamental de la Exposición . Desde luego, una gran corpora-
ción con un programa industrial amplio y comprensivo está en mejo r
posición para monstrar todo un mundo en un espacio limitado . De mo-
do que el edificio Westinghouse, a pesar de su gran tamaño, bien pu -
diera considerarse como un universo en una gota de agua .
Aun tomando la expresión literalmente, esta exhibición en parti -
4 Ms-7
cular no omite la gota de agua . En una gota de agua están reflejados
todos los aspectos de la vida humana . En ella, el antiguo y perennemen-
te nuevo drama del nacimiento, el movimiento, el hambre, la guerra,
el amor y la muerte, se desarrolla a cada minuto, y los actores son orga-
nismos microscópicos . No hay mejor presentación de la vida que lo qu e
sucede en una gota de agua . . ., y no hay mejor introducción, ni más sim-
bólica, para una exposición que cubre casi todos los caminos de la civi-
lización . Por supuesto, sería imposible a los millones de visitantes ob -
servar la vida de los micro -
organismos a través del mi-
croscopio. La ciencia moder-
na creó el Microvivero demos-
trado aquí, un ciclo de doce
redondeles y doce pantalla s
de 152 centímetros, dond e
doce micro-proyectores refle-
jan en colores la vida y l a
muerte de los habitantes d e
una gota de agua ; sus instin-
tos criminales, así como sus
sorprendentes muestras de in-
teligencia .
Desgraciadamente, algu-
nos de estos diminutos micro-
bios, aumentados 2 .000 veces
al tamaño de perros, son lo s
más terribles enemigos del
hombre, a pesar de su peque -
Espectadores de una de las doce pantallas del microvivero,
que pueden ser observados por cientos de personas
ñez . Pero por largos años l a
al mismo tiempo ciencia los ha estado comba -
tiendo, aniquilando los enemi -
gos más pequeños del hombre, promoviendo así la salud y el saneamien-
to. El Microvivero permite demostrar una de estas poderosas armas, l a
Sterilamp, o lámpara esterilizadora, recientemente inventada . Al se r
conectada, con sus rayos mortales enfocados sobre los enemigos del hom-
bre que están en la gota de agua, y amplificada la escena en una de la s
doce pantallas, podemos apreciar la vida que se acaba, la bacteria qu e
revienta, se desintegra . Así la ciencia va venciendo día tras día los di -
minutos, pero poderosos enemigos del hombre .
Estos están siempre presentes, no sólo en las gotas de agua, sin o
también en las partículas de polvo . La dueña de casa, con el paño y e l
aspirador de polvo participa en esa lucha contra la invisible plaga que
Ms-7
esparce epidemias y enferme-
dades. Observando los peque-
ños modelos a escala exhibi-
dos, controlados con botone s
eléctricos, las señoras visitan -
tes podrán darse idea de cóm o
se hará la limpieza en el fu-
turo, con la ayuda del Precipi-
trón o precipitador electro -
magnético de polvo .
Mirando por la ventana
de una casa modelo, ven e l
piso, los muebles, los tapice s
y cortinas cubiertos de polvo .
Entonces podrán oprimir u n
botón y el Precipitrón empie-
za a limpiar toda la casa, des-
apareciendo como por magi a
el polvo del piso y de los mue-
bles y purificándose la at-
mósfera. La «'Torre Musical de Luz», sinfonía de luz, color, agua ,
humo, fuegos artificiales y música . Tiene una altura de 37
En conjunto, la exhibi- metros y es una de las más notables exhibiciones de l a
ción aquí expuesta constituye Exposició n
la realización del sueño de l a
mujer, mostrándole cómo la electricidad la libra de la servidumbre y del
trabajo penoso, y cómo, en el futuro, reducirá la faena doméstica al có-
modo acto de oprimir botones eléctricos . Salas de exhibición dramati-
zando frescos de tres dimensiones, utensilios domésticos ultramodernos ;
cocina-modelo, lavaderos, hacen recordar a las visitantes dueñas de casa
de todas partes del mundo, que el tiempo de ellas es valiosísimo y qu e
sus horas desocupadas están en proporción directa con la perfección d e
sus utensilios para la casa y para la cocina . En caso de que necesitaren
otro recordatorio no podrán dejar de ver un péndulo eléctrico de 7,6 m .
que oscila en el Hall de la Vida Eléctrica, inscrito con el lema : La Elec-
tricidad Ahorra Tiempo . Dentro de éste cuelga un enorme reloj d e
arena que se invierte automáticamente al pasar la arena de una part e
a la otra.
Nadie pretenderá calcular las veces que se invertirá este reloj d e
arena hasta que nuestros descendientes de aquí a cinco mil años desentie-
rren la Cápsula del Porvenir, hecha de una aleación de cobre enterrad a
en el Pozo Inmortal, quince metros debajo de este edificio . La Cápsul a
contiene infinidad de objetos de nuestra vida diaria y cientos de libro s
Ms-7
y periódicos micro -
fotografiados e n
cintas cinematográ-
ficas . Este legado a l
verdadero Mund o
del Futuro, es una
representación e n
miniatura de nues-
t r a civilización ,
tanto como el edifi-
cio en forma de
herradura que ro-
dea el sitio donde
está enterrada l a
Cápsula, es u n a
muestra de dicha
Música eléctrica gobernada por un rayo de luz que toca células fotoeléctri- civilización en ta-
cas . Las corrientes producidas mueven los macillos mano natural.
Quizás los hom -
bres de ciencia del año 6939, al abrir la Cápsula para enterarse de l o
que realizaron sus antepasados de 5 .000 años, encontrarán pueriles y
divertidas muchas de nuestras conquistas científicas e industriales, y au n
los sueños de nuestra época . Tal vez ellos vean realizados muchos de los
sueños expresados o vagamente indicados en las exhibiciones del edi-
ficio en forma de herradura .
¿ Llegará a ser el autómata eléctrico, el hombre mecánico, tan co-
mún en ese remoto futuro como son hoy día el teléfono y la radio? Un a
semejanza de lo que probablemente será el autómata se ve en uno d e
los salones arriba ilustrados . Elektro, el hombre motor, de más de 2 me-
tros de altura, es probablemente el autómata más inteligente construid o
hasta la fecha y resultará quizás un pobre inválido al lado del hombr e
mecánico de aquí a cinco mil años . Animado por su cerebro y músculo s
de motores, engranajes, alambres, levas y células foto-eléctricos, Elektr o
es capaz de andar hacia adelante y hacia atrás, levantar los brazos, con-
tar con los dedos, cantar, hablar, gesticular, fumar y reconocer y clasi-
ficar olores y colores . Sin duda un espectáculo espeluznante, pero u n
verdadero triunfo de la ingeniería eléctrica moderna .
Posiblemente en ese lejano futuro, la arquitectura se habrá trans-
formado de los sencillos estilos de hoy a las formas futurísticas que ca-
racterizan tantos de los edificios de la Exposición Mundial . . ., o quizá s
asemejará la majestuosa sinfonía de acero, luces, colores, agua, humo ,
fuegos artificiales y música de la enorme Torre Musical de Luz, de 3 7
Ms-7
metros de altura ,
que se levanta al
frente del Edificio
Westinghouse co-
mo un imponente
signo de admira-
ción .
Hay otras mu-
chas ojeadas del fu-
turo, que se vis-
lumbran de los des-
arrollos técnicos de
hoy . El visitant e
puede ver la form a
de su voz, toca r
sinfonías con luz e n
una Marimba Eléc- Una joven de 16 años, experimenta, como otros muchos, en una «Vitrin a
Laboratorio» . Esta juventud representa un nuevo movimiento naciona l
trica, convertir l a american o
luz y el calor direc-
tamente en electricidad ; puede medir la tensión eléctrica que corre por
sus manos al colocar las palmas sobre los discos de una máquina de ajus-
te muy delicado y puede pesarse por medio de la electricidad .
Pero estas vistas del futuro solamente son una pequeña parte d e
las actividades científicas y de ingeniería en exhibición en este palaci o
de acero, mortero y cristal . Los inventos y descubrimientos del día do -
minan la escena, a veces en contraste con sus menos perfectos antece-
sores de otros días . El contraste de la vida de la mujer antes y despué s
del uso de la electricidad está ilustrado . Se compara la iluminación mo-
derna con la vieja lámpara de aceite ; las cociñas eléctricas con las vieja s
estufas de leña ; los refrigeradores eléctricos con el viejo método de pre-
servar alimentos . Dos haciendas modelos han sido construídas, una an-
ticuada y otra completamente electrificada . Los propietarios, represen-
tados por dos maniquíes recostados en la cerca divisoria, discuten—po r
medio de adecuado mecanismo sonoro—las ventajas de la electrificación ,
y la agricultura moderna comparadas con la tediosa vida de los viejos
tiempos.
Tenían sus ventajas, sí, esos viejos tiempos de la lámpara de aceite .
Pero no hay duda de que las lámparas de aceite son menos emocionan -
tes que los doce proyectores de 1 .000 vatios, de arco de mercurio, qu e
forman un pabellón de luz sobre el edificio y la Torre Musical de Luz .
Los pequeños bombillos en estos proyectores no son más grandes que u n
cigarrillo, aunque producen la luz más intensa del mundo, y cada un o
Ms-7
tiene que ser enfriado con un galón de agua circulante cada minuto .
Ninguna industria de importancia ha sido omitida en los miles de obje-
tos en exhibición en este salón . Hay exhibiciones para demostrar lo s
métodos modernos de generar, transmitir y usar la electricidad . En éstas
se encuentra una mesa de gobierno manual, igual a las usadas en las fá-
bricas siderúrgicas, y cualquier visitante puede manipular los conmu-
tadores maestros en esta mesa para mover el lingote de acero hacia atrá s
adelante y de lado a lado . Un telar eléctrico funciona constantemente
tejiendo siete cintas anaranjadas al mismo tiempo . Se vé un model o
completo de una moderna mina de carbón . Una máquina automática
de soldar hace tubos de dos hilos de alambre ordinario . El tráfico moder-
no no ha sido olvidado, y el visitante interesado en su técnica pued e
familiarizarse con sus dificultades, sentándose en el sitio del motorist a
de un tranvía eléctrico moderno, Ante él tendrá un completo mecanis-
mo de gobierno que hace funcionar los motores exactamente como s i
estuviera el tranvía en marcha . Puede hacerlo avanzar, retroceder, apli-
car los frenos de aire y, simultáneamente, un pequeño tranvía en la pa -
red procederá de acuerdo .
Esta práctica personal, que incluye los mecanismos más complica -
dos de la ingeniería moderna, es lo más notable de esta interesante exhi-
bición. Los visitantes pueden dedicarse a experimentar en el amplio es-
pacio ocupado por el Recinto de la Ciencia, manipulando gran númer o
de aparatos . Aquí también pueden verse en acción los ingenieros y hom-
bres de ciencia del futuro ; es decir, jóvenes de ambos sexos del Club
de Ciencias e Ingeniería del Instituto Americano . Estos jóvenes, de u n
promedio de 16 años, representan un nuevo movimiento nacional . E n
su precocidad juvenil ellos tratan de vivir la vida emocionante del hom-
bre de ciencia, y mientras los adultos los observan ellos desarrollan com-
plejos experimentos en su Vitrina-Laboratorio . ¡ Estos jóvenes serán
los creadores del mundo del futuro !
Núm. 11 .—1939.—Año de la Victoria Ms-7 Archivo: Tomo I .—Miscelánea
Los parásitos en la recepció n
radioeléctric a
po r
M. Marín
Ingeniero de Telecomunicación y Licenciado en Ciencias Física s
Los parásitos tan desagradablemente observados por los radioyen-
tes, son descargas de alta frecuencia amortiguadas que se superponen a
la audición deseada y llegan muchas veces a cubrirla impidiendo toda
recepción .
Estos parásitos se observan en todos los aparatos receptores por es -
merada que haya sido su construcción y su instalación .
La intensidad de estas perturbaciones no es la misma para todas
las longitudes de onda, y en general, corresponden al margen de longi-
tudes de onda reservadas para la radiodifusión . Muchas veces los más
rebeldes parásitos tienen una longitud de onda de 1 .000 a 6 .000 me-
tros, y afortunadamente son raros los que presentan una longitud d e
onda menor de 150 metros .
Los parásitos se agrupan en dos grandes categorías : Naturales o
atmosféricos y artificiales o industriales.
Parásitos atmosféricos.—Estos parásitos deben dividirse en dos ca-
tegorías : Atmosféricos de gran alcance, que se producen a varios milla -
res de kilómetros y son debidos a descargas eléctricas, con o sin re-
lámpagos .
Atmosféricos locales, que se originan en el frotamiento de las capa s
de aire a diferente temperatura al rozar los frentes de la onda fría co n
la onda caliente .
Rc-4
La naturaleza, dirección e intensidad de estos parásitos varía co n
el lugar, la estación y la hora .
Su naturaleza es poco conocida, pero Watson, Wat, Appleton, le
atribuyen la forma de la figura 1, y la comparación de sus efectos con e l
cálculo, a partir de fórmulas arbitrarias parece demostrar que son per -
turbaciones muy breves y muy amortiguadas que actúan como percusio-
nes que excitan los circuitos por choque .
La consideración del efecto medio y estático de una sucesión de
Fig . 1
Forma de los parásitos atmosféricos
parásitos como los que llegan a un receptor durante el curso del tráfic o
o de una audición, enseña que se distribuyen al azar .
En cuanto a su intensidad, es también muy variable y sin relació n
directa con su número . Los parásitos más violentos son muchísimo má s
fuertes que todas las recepciones radioeléctricas, y por esto precisamen-
te es imposible eliminarlos . Unas veces son muy fuertes, pero muy es-
paciados y otras, menos intensos, pero sucediéndose de una manera con-
tinua y llegando a cubrir la audición.
Todo esto es muy variable con el tiempo y los lugares y esto ex -
plica las contradiciones observadas en los diferentes estudios para eli-
minarlos.
En cuanto a su dirección, pueden provenir de ciertas direcciones
privilegiadas y si se tiene la suerte de no tener el aparato receptor ins-
talado en estas direcciones, se conseguirá reducirlos considerablemente ,
empleando un colector de ondas orientado .
En invierno los parásitos atmosféricos aparecen de 50 a 200 kilóme-
tros, a la llegada de un frente frío (masa de aire polar que reemplaz a
otra de aire tropical). Son, pues, de origen meteorológico local, y se ma-
nifiestan en forma de descargas espaciadas al principio, y frecuentes des-
pués, y en direcciones y horas cualesquiera .
En Abril y Mayo, aparecen a mediodía y cesan a las veintiuna, y
son debidos a las corrientes de aire que provienen del calentamiento de l
sol. En verano adquieren una intensidad y frecuencia extraordinaria -
mente perjudiciales .
Existen atmosféricos nocturnos, en situaciones anticiclónica s
Rc-4
(aumento de la presión atmosférica), que aumentan progresivamente a l
ponerse el sol y desaparecen bruscamente al salir el sol . Parecen igual -
mente debidos a movimientos atmosféricos correlativos del enfriamient o
nocturno .
Parásitos industriales.—La generalidad de las máquinas usuales
producen, al funcionar, corrientes de radiofrecuencia que se propaga n
en todas direcciones y producen en los receptores radioeléctricos, pertur-
baciones parásitas que ensucian la recepción de la estación deseada .
La magnitud o volumen de estas perturbaciones ha exigido la pro-
mulgación de una legislación especial que protege al radioyente y
obliga al tenedor de aparatos perturbadores a instalar ciertos artificio s
que los eliminen en su punto de origen .
De llevar a efecto esta legislación están encargados, en todos lo s
países, y en el nuestro naturalmente, los Ingenieros de Telecomuni-
cación .
En Inglaterra, los ingenieros del Post Offi_e, han venido estudian -
do anualmente unos 50 .000 casos de perturbación en los propios domi-
cilios de los poseedores de receptores radioeléctricos . En Francia, los in-
genieros del P. T . T. han tratado más de 30 .000 casos anuales, y e n
Alemania e Italia, guardan pareja con las cifras anteriores .
En España, el número de casos es mucho menor debido a varia s
causas entre las cuales podríamos destacar la falta por parte del radio -
oyente, del conocimiento de sus derechos, de a quien debe acudir par a
ejercitarlos y de la idiosincrasia propia de nuestro temperamento .
Del análisis realizado por los ingenieros mencionados resulta qu e
A TIERRA
1
I 0 ARMAZON AL MOTOR
DEL MOTOR
Fig . 2
Elimirador de parásitos de los más sencillo s
el 85 por 100 de las interferencias se deben a corrientes de alta frecuen-
cia transportadas por las líneas de alumbrado, radiadas por éstas y capta -
das por las antenas .
Los motores eléctricos, los ascensores, los aspiradores de polvo ,
las enceradoras, los ventiladores, los secadores de pelo, y muy especial -
mente los aparatos de electromedicina, los anuncios luminosos, los tim -
Rc-4
bres, etc ., producen en los altavoces chasquidos y ruidos que cubren cas i
siempre las emisiones de estaciones lejanas y de potencia media y mu-
chas veces las locales o lejanas de gran potencia .
Nos proponemos estudiar aquí, en varios artículos, el problem a
de las Interferencias 'Eléctricas o de los parásitos industriales .
¿Cómo llegan los parásitos a su receptor? .-Las ondas perturba -
doras producidas por uno de los aparatos anteriormente citados puede n
Fig . 3
Eliminador de parásitos, complet o
llegar al receptor de dos modos : por radiación directa y por propagación
a lo largo de los conductores de la red del alumbrado .
Lo primero actúa a muy corta distancia—de algunos metros sola -
mente— ; lo segundo puede proceder de grandes distancias relativa s
-3 a 4 kilómetros—y se sirven, no solamente de los hilos de la red de l
alumbrado, sino también de los conductores telefónicos, las cañerías d e
distribución de agua y gas, etc ., etc .
Estas corriehtes parásitas pasan al receptor, unas directamente por
la línea de alimentación, y otras por radiaciones que capta la anten a
receptora .
Estas perturbaciones pueden reunirse en cuatro grupos :
1 .° Radiadas por el aparato perturbador y recibidas directamen-
te por el sistema antena-tierra .
2.° Rerradiadas o propagadas y radiadas de nuevo por otros con -
ductores .
3 .° Radiadas por la red del alumbrado y captadas por la an -
tena.
4.° Propagadas por la línea penetrando en el receptor por el ca -
ble de alimentación .
El eliminador ideal de todas estas perturbaciones debería suprimi r
los ruidos en todas las longitudes de onda, pero la construcción de u n
Rc-4
aparato de este tipo alcanzaría precios excesivamente caros . Los má s
sencillos son los construídos para una longitud de onda determinada ,
aunque sus efectos beneficiosos se extiendan a ondas algo diferentes a
ambos lados de la de resonancia . La experiencia enseña que un filtro eli-
minador para 350 metros da buenos resultados de 200 a 1 .000 metros .
Algunos aparatos eléctricos producen perturbaciones más intensa s
en una onda que en las demás y la determinación de la primera pued e
ser de gran utilidad para suprimir las interferencias .
Las perturbaciones de onda larga se propagan mucho mejor qu e
las de onda corta, pero la radiación de éstas es más fácil y por ésto u n
sencillo condensador es más eficaz para suprimir las interferencias d e
onda corta que las de onda larga, pero el eliminador normal o standard
es más eficaz con ondas largas que con ondas cortas si bien puede lograr -
se el máximo efecto con este eliminador en el caso de ondas cortas si se
emplean hilos de conexión muy cortos ; que no excedan de 20 centí-
metros .
1 . PARÁSITOS RADIADOS POR EL APARATO PERTURBADOR Y CAP-
TADOS POR EL SISTEMA ANTENA-TIERRA .—En este caso lo más sencill o
y económico consiste en eliminar los parásitos en el mismo origen, co n
lo cual se extiende el beneficio que se busca para un radioyente a todos
Fig . 4
Instalación de un eliminador de parásitos, complet o
los demás . De otro modo cada radioyente habría de instalar en su apa-
rato un filtro individual por cuenta propia .
La disposición que se emplea para obtener esta eliminación depen-
de de la naturaleza de la máquina perturbadora, pero está siempre in-
tegrada por impedancias y capacidades, y como la experiencia enseña
que en un 85 por 100 de casos se consiguen resultados aceptables co n
el solo empleo de condensadores, aconsejamos a nuestros lectores ensaye n
Rc-4
el uso de estos aparatos y sólo cuando con ellos no se obtenga satisfac-
ción suficiente emplearán impedancias de acuerdo con los esquemas qu e
damos a continuación .
Las máquinas perturbadoras o generadores de parásitos, pueden
agruparse para nuestro estudio del siguiente modo :
a) Motores : fijos y portátiles.
b) Generadores de corriente : continua y alterna .
c) Convertidores giratorios .
d) Rectificadores giratorios .
e) Neveras .
f) Interruptores : señales luminosas intermitentes, reguladore s
termostáticos, etc .
g) Automóviles .
h) Ascensores .
i) Anuncios luminosos de neón .
Motores .—Siempre que se interrumpe un circuito recorrido po r
una corriente eléctrica, se producen corrientes parásitas de radiofrecuen-
cia que son función de la uniformidad y ritmo de las interrupciones .
Cuanto mayor sea el número de las interrupciones, mayor será la pertur-
bación y produciéndose una interrupción de corriente cada vez que un a
delga del colector de un motor pasa por la escobilla, se comprende qu e
los motores y dínamos con colector constituyan una de las principale s
fuentes de parásitos .
Los motores sin colector, muy empleados cuando la corriente es al -
terna, no producen interferencias . Existen además, motores universale s
Hg . 5
Caja con el eliminador de parásitos
con colector que funcionan indistintamente con corriente alterna y co n
corriente continua .
Los motores fijos, de corriente continua producen parásitos aunqu e
el colector sea perfectamente cilíndrico y las escobillas descansen correc-
tamente y con presión suficiente . Se eliminan en la mayoría de los ca-
sos disponiendo entre cada una de las escobillas y tierra un condensa -
Rc-4
jIdaaPacwai&á
dor C, de un microfaradio, protegido por un fusible F, de 2 amperio s
(figura 2) .
Los condensadores deben haber sido probados a 2 .250 voltios d e
tensión continua y pueden conectarse en líneas hasta 600 voltios, ten-
sión continua, y 250 voltios, tensión alterna, su resistencia de aislamien-
to es muy elevada y su factor de potencia es de 0,003 aproximadamente .
Fig. 6
Aspirador de polvo con filtro contra parásito s
La corriente que atraviesa estos condensadores es totalmente de-
vatiada, e insignificante su consumo de energía .
El eliminador consta pues, de dos condensadores y dos fusibles y
se instalará lo más cerca posible del colector cuidando de que las conexio-
nes sean menores de 30 centímetros . Como muchos motores contiene n
más de un par de escobillas, se conectarán los terminales correspondien-
tes a los fusibles, a las escobillas adyacentes .
Este eliminador ofrece una reactancia de 3 .180 ohmios a la fre-
cuencia de 50 períodos y de 0,16 ohmios solamente a la de un megacicl o
(frecuencia muy corriente en radiodifusión), y esto enseña su eficacia
para desviar a tierra las altas frecuencias .
La conexión a tierra de los condensadores se llevará con un hilo a
la base o armazón del motor y si la tierra no fuera perfecta y su resisten-
cia fuera apreciable, del orden de los 40 ohmios, el consumo anual d e
energía en pura pérdida llegaría a ser importante .
Cuando las capacidades resultaran pequeñas se cambiarán los con-
densadores C por otros de 2 microfaradios o se añadirán a los instalado s
otros dos también de un microfaradio, conectados con cada uno de aqué-
llos en paralelo .
Rc-4
Cuando los locales en que han de instalarse son húmedos, se co-
locará el filtro en cajas herméticamente cerradas .
Si al dejar sin tierra la base del motor disminuyeran los ruidos ,
se conectará una impedancia de radiofrecuencia en el cable neutro, ca -
paz de dar paso a la corriente total consumida .
Las chispas en las escobillas no constituyen la única causa produc-
tora de parásitos . Pueden reducirse las chispas y no los parásitos . La po -
Fig . 7
Motor de odontólogo con filtro eliminador de parásito s
sición más conveniente de las escobillas de un motor con respecto a l a
producción de chispas no coincide con el mínimo de parásitos, y por
esto conviene muchas veces variar el calado cuando se instalan conden-
sadores eliminadoresi
Si este sencillísimo filtro no diera resultado se utilizaría el filtr o
completo intercalando dos impedancias L, en los hilos de alimentación ,
antes del reostato de arranque (fig . 3) .
Constan, pues, estos eliminadores de dos impedancias L, de 1 0
milihenrios de inductancia y dos condensadores C, de 1 microfaradio
conectados como enseña la figura 3, entre cada hilo y tierra (armazón
de la máquina, conectado a tierra) . Las bobinas L, son cilíndricas co n
una sola capa y el diámetro del hilo debe ser proporcionado a la co-
rriente que le atraviesa y, por lo tanto, a la potencia del motor .
Los motores fijos de corriente alterna, de inducción y los síncronos
como no producen interrupciones de circuitos, las únicas perturbacio-
nes que producen normalmente se originan en el interruptor interio r
que para facilitar el arranque llevan los motores monofásicos de induc -
Rc-4
ción . Los parásitos que crean, desaparecen cuando la velocidad alcanz a
su valor normal y por su pequeña importancia no se utilizan elimi-
nadores .
Los motores de corriente alterna en serie con colector, deben tra-
tarse como los motores de corriente continua, menos los de repulsión ,
en los que también se emplea un colector con escobillas .
Los parásitos que producen no se eliminan con los filtros estudia-
dos, por lo cual se utilizan otros formados por impedancias de 0,2 5
henrios y condensadores de 2 microfaradios, que se instalan en los ca-
bles de alimentación en posición muy inmediata al motor, como ense-
ña la figura 4 .
Los motores portátiles tan empleados hoy día en las aplicacione s
domésticas, como máquinas de coser, aspiradoras y sopladoras, encerado -
ras, etc ., suelen ser del tipo universal . El eliminador que se emplea con -
tiene tres condensadores dispuestos en una caja con sus correspondien-
tes fusibles. Los condensadores C 1 y C2, son de 0,01 microfaradios, es-
tán unidos en serie con el punto de unión m, conectado al armazón de l
motor ; los otros extremos se unen a los hilos de línea como enseña l a
figura 5 . Entre ambos terminales se dispone en derivación otro conden-
sador de 0,5microfaradios .
Este eliminador no carece de conexión con tierra ; su caja debe que -
dar en contacto directo con un conductor a tierra o con el armazón ge-
neral de la máquina.
La figura 6, muestra un aspirador de polvo con su filtro, formado
MOTOR GENERADOR
C. A CC
Lóó~ó`— /
1 PROYECTOR
o ~-r
Fig. 8
Grupo motor-generador con filtro en ambos aparato s
por un condensador de 0,5 microfaradios, y la figura 7, enseña otr o
tipo de filtro aplicado al motorcito de un torno dental empleado par a
escariar los dientes . Los condensadores tienen una capacidad de 0,5 mi-
crofaradios y las bobinas de choque o impedancias están formadas po r
un soporte de 50 milímetros de diámetro, sobre el que se arrollan 9 0
espiras de hilo de cobre de 1,6 milímetros de diámetro, aislado con do s
capas de algodón .
Los generadores de corriente continua, en cuanto a la eliminación
Rc-4
de parásitos se tratan como los motores de la misma clase de corriente .
y en consecuencia, se utilizarán los mismos filtros eliminadores y se ten-
drán en cuenta al instalarlos, las mismas recomendaciones mencionada s
anteriormente al estudiar la eliminación de parásitos en los motores d e
corriente continua .
Los generadores de corriente alterna, se tratan lo mismo que lo s
motores para la eliminación de parásitos y se tendrán, por lo tanto, e n
cuenta las mismas recomendaciones ,
Cuando se emplee un grupo motor-generador como en los cinema-
tógrafos, para producir la energía del arco de un proyector, la pertur-
bación en los aparatos radiorreceptores puede alcanzar un radio de va-
rias centenas de metros . En este caso, se emplean filtros en el generado r
y en el motor . La figura 8, enseña ambos filtros ; el del motor, formado
por tres bobinas de choque L, de 20 milihenrios, instaladas en los hilo s
de alimentación del motor trifásico ; y el del generador, constituído po r
dos condensadores C, de 2 microfaradios con sus correspondientes fu-
sibles F, de 2 amperios .
(Continuará .)
Núm. 11 .-1939 .-Año- de la Victoria Rc-4 Archivo: Tomo II . - Recepción
Cómo se calcula la alimentació n
de un recepto r
por
Grafos
Cuando un técnico proyecta un receptor sobre un plano, reune lo s
elementos y construye la maqueta del nuevo tipo que va a lanzar al mer-
cado, es general que cuide minuciosamente los pasos de frecuencia, ra-
dio y media ; menos esmeradamente la baja frecuencia si no siente l a
inquietud del relieve del sonido o fidelidad de la reproducción en tod a
la gama desde los 20 a 10 .000 períodos . Toma después un transforma-
dor de alimentación, casi siempre el más barato, utiliza la excitación de l
altavoz con dos condensadores electrolíticos de 8 microfaradios par a
construir el filtro y da por rematada su obra .
Pero ¡ oh desencanto!, al enchufar el aparato a la red, el altavo z
chilla como una trompeta o zumba como un enjambre de moscardones .
En ulteriores análisis, cambia los condensadores de 8 por otros de
16 microfaradios y como el receptor zumba menos fuertemente prosigu e
sus ensayos para encontrar la combinación que haga más tolerable lo s
ruídos y acaba sacrificando las bajas frecuencias.
La labor cuidadosa y esmerada con que empezó su trabajo en lo s
pasos de radio y media frecuencia ha sido estrangulada por no habe r
calculado la alimentación del receptor ; y el aparato que se diseñó par a
ser la última palabra en calidad, resulta de una factura mediocre y d e
una calidad primitiva a pesar de los excelentes elementos que utiliza e n
lo que podríamos llamar el corazón del receptor .
A evitar estas desilusiones y no esterilizar los esfuerzos de los téc-
nicos y aficionados constructores, dedicamos este trabajo en el que lle-
varemos al lector de la mano, estudiando con él un caso práctico para
que cuantos problemas se le presenten pueda resolverlos fácil y cómoda,
mente con sólo sustituir unos valores por otros .
Dr-5 (1 .°)
5
Sea, al efecto, determinar la alimentación y filtrado de un receptor
normal equipado con válvulas americanas o europeas, que para nuestr o
ejemplo supondremos que , sean las siguientes :
6 A 8, 6 K 7, 6 Q 7, EL 3, 6 G 5, 5 Z 4 ,
EK 2, EF 5, EB 4, EF 6, EL 3, EM 1 yEZ 3
Supondremos además, que el aparato que vamos a construir cons-
ta de : un cambio de frecuencia, una frecuencia intermedia, un dobl e
diodo seguido de un triodo (6 Q 7) o de un pentodo (EF 6), de un pen-
todo de potencia a gran pendiente (EL 3) montado en contrarreacción,
de un ojo mágico y de una rectificadora .
Examinemos el valor de las corrientes :
a) Corriente de caldeo o de filamentos, a tensión de 6,3 voltios .
En el primer supuesto tendremos :
4 válvulas a 0,3 amperios = 1,2 amperios.
1 válvula a 1,2 amperios (EL 3) =1,2 »
3 lámparas de cuadrante a 0,3 amperios =0,9
TOTAL . . . . . . . .=3,3 amperios .
En el segundo supuesto tendremos :
5 válvulas a 0,2 amperios .. . =1 amperios .
1 válvula a 1,2 amperios =1, 2
3 lámparas de cuadrante a 0,3 amperios =0, 9
TOTAL = 3,1 amperios .
Tomaremos para energía de caldeo, 3,5 amperios y 6,3 voltios .
CORRIENTE ANÓDICA .—La corriente anódica suma 60 miliampe-
rios como enseña el siguiente cuadro :
1 válvula a 6 miliamperios (EK 2 ó 6 A 8)
1 a 5 » (6 K 7 ó EF 5 )
1 a 2 (6Q7óEF6 )
1 » a l » (6 G 5 ó EM 1 )
1 » a 36 (placa de EL 3)
4 » (pantalla de EL 3)
conexiones de las rejillas -
6 » pantallas 6 A 8-EK 2 y
EK 7-EF 7.
TOTAL 60 miliamperios .
ESQUEMA DE LA ALIMENTACIÓN .—Escogidas las válvulas y conoci -
Dr-5 (1 . 0 )
dos los consumos, examinemos el esquema que vamos a emplear ; para
mayor claridad simplificaremos su representación como indica la figu-
ra 1, que muestra el secundario de alimentación, la válvula biplaca, l a
excitación del altavoz, una bobina de choque y tres condensadores .
La tensión anódica de la EL 3, la tomaremos del punto A y la alt a
tensión para el aparato, del punto B .
Si escogemos un altavoz dinámico de 1 .500 ohmios y 60 miliam -
Fig . 1
Esquema de la transformación, rectificación y filtrad o
de la corriente industria l
perios, tendremos una excitación aproximada de 18 .000 espiras que ase-
gura 1 .080 amperios vueltas de imanación .
La caída de tensión en el altavoz, expresando la resistencia e n
ohmios y la corriente en amperios, será :
1 .500 x 0,060 = 90 voltios
Si el primario del transformador de salida es de 300 ohmios (cas o
general) y pasan 36 miliamperios (0,036 amperios), se tendrá una caíd a
de tensión de :
0,036 x 300 = 9,6 voltios = 10 voltios en números redondos .
La suma de ambas caídas de tensión será d e
90 + 10 =100 voltios
La tensión de placa de la válvula EL 3 será pues de 100 voltio s
menor que la tensión en el punto FI y como, según las características d e
la válvula, se obtiene su mejor rendimiento con una tensión de 25 0
voltios en placa y en pantalla, habremos de disponer de 350 voltios an -
tes del filtrado . La tensión en el punto A será de 350—90 = 260 voltios .
El filtro contendrá, además de la bobina de excitación del altavo z
Dr-5 (1 .°)
cuyas constantes hemos dado anteriormente, otra bobina dispuesta en-
tre A y B de 5 henrios, y 500 ohmios y que permita el paso de 24 mili -
amperios, diferencia entre 60 totales y 36 de la EL 3 .
La corriente correctamente filtrada de este modo tendrá una caíd a
de tensión
I x R = 0,024 x 500 = 12 voltios
La alta tensión para el aparato será en sum a
260—12 = 248 voltios
En el siguiente cuadro damos la potencia y la tensión de excitació n
de rejilla en una válvula EL 3 para diferentes valores de tensión placa ;
tensión rejilla-pantalla fijada en 250 voltios ; 10 por 100 y 5 por 10 0
de distorsión (sin contrarreacción) .
Caíd a
TENSION de ten- 10 °/0 de distorsión 5 °/° de distorsió n Pérdid a
Sión en -- de potenci a
conti- el trans- Impe- Tensión ! Impe- Tensió n en e l
nua del del l e- de forma- dan
dancia alterna "ten - dancia alterna Poten - transformado r
ánodo nerador R. E. dor d e de de cia de de de cia de en o l o
Va Vb Vge 1 salida carga rejilla salida carga rejilla salida
250 250 250 0 1 7000 40 4,4 7000 3,0 5,1 --
240 » » 10 1 6700 4,0 4,1 6700 2,9 2,9 8
230 » 1 » 20 1 6400 3,9 3,9 6400 2,9 2,8 17
220 » » 30 6100 3,9 3,7 6100 2,9 2,6 27
200 » » 50 5500 3,9 3,5 5500 2,9 2,4 51
CARACTERÍSTICAS DEL TRANSFORMADOR .—Con todos estos datos
podremos determinar el transformador a utilizar .
Primario : 110, 120, 130 y 220 voltios .
Secundario I : 2 x 350 voltios y 60 miliamperios.
Secundario II : 6,3 voltios con toma para 5 voltios y 2 amperios ,
como máximo .
Secundario III : 6,3 voltios y 3,5 amperios .
El consumo en los secundarios es :
VALVULAS AMERICANA S
6, 3 voltios, 3,3 amperios : 21 vatios .
5 voltios, 2 amperios : 10 vatios .
350 voltios, 60 miliamperios : 21 vatios.
TOTAL 52 vatios .
VALVULAS EUROPEAS
6,3 voltios, 3,1 amperios : 19,5 vatios .
6,3 voltios,
0,65 amperios : 4 vatios .
350 voltios, 60 miliamperios : 21 vatios .
TOTAL 44,5 ó 45 vatios .
Dr-5 (1 ." )
Padiodedtkidad
Nos basaremos en el de mayor consumo ; es decir en 52 vatios
para calcular el transformador .
PLANCHA.—Se escogerá la calidad llamada «2,6 W» cuyas pérdi-
das totales en vatios por kilogramo a diferentes inducciones se consig-
nan en el siguiente cuadro :
p en vatios po r
B en gausio s
kilogram o
600 0 1, 6
800 0 2.4
10000 5, 5
Imponiéndonos una inducción de 10 .000 gausios las pérdidas se-
rán de 3,5 W por kg ., según enseña el cuadro anterior y, por consi-
guiente :
35X 8
P = 1000 0,027 w/cm ;
PÉRDIDAS .—Aceptando un rendimiento de 0,8 la potencia tota l
del transformador será entonces de :
-2 = 65 VA
0,8
Arreglando las cosas para igualar las pérdidas en el cobre y en e l
hierro tendremos 6,5 W de pérdida 4'2 0
en cada uno .
VOLUMEN DE LA PLANCHA .—Est e
volumen viene dado por la expresión : r- - J8 o
1 - ri ) •10'5x– 19 21 19
V W(2p i 7o
8o
en la que :
W = potencia del secundario .
= rendimiento .
t _ ,p
p= pérdida en vatios por centí-
metro cúbico. 4 .20
F•
Sustituyendo valores se tiene :
Fig . 2
V= 52 (1 - 0,8) Croquis del núcleo del transformador
= 240 cm 3
2 X 0,027 X 0, 8
Tomaremos una plancha, W 2 Imphyr, por ejemplo, como indic a
con dimensiones acotadas la figura 2 .
Dr-5 (1 .° )
Esta plancha tiene una superficie de 50 cm ', lo que supone un pa-
quete de
50 ¡= 4,8 centímetros de espesor de hierro ; el espesor aparen -
te suele ser un 10 por 100 mayor, o sea, 5,3 cm, por el espacio perdid o
entre las láminas del núcleo .
La sección útil del núcleo es d e
2,1 x 4,8 = 10 cm `
Para calcular el número de espiras por voltio se emplea la conocid a
fórmula
e = 4,44 . B . s .n .f .10- 8
despejando el número de espiras n, se tendrá :
e . 108
n 4,44 .B .s . f
y aplicando valores :
e=1
B = 10 .00 0
s =1 0
f=50
se tendrá :
108
2 = 4,5 espiras por volti o
n 4,44 10 .50 2,020
Con hierros menos adecuados debe bajarse la inducción a 9 .000 o
a 8.000 unidades .
(Continuará.)
Núm . 11 .-1939- .Año de la Victoria Dr-5 (1 .°) Archivo: Tomo 111 .-Difusión-receptores
Reproducción del sonido '
po r
Manuel Márquez Mir a
Ingeniero de Telecomunicación
MICROFONO S
7. GENERALIDADES .
Las ondas sonoras producen en el medio a través del cual se pro -
pagan variaciones periódicas de presión, densidad, temperatura y velo-
cidad de partículas . Un instrumento que aproveche estas variacione s
para producir cambios correspondientes en la corriente eléctrica de u n
circuito podrá utilizarse como micrófono . Este aparato es el encargado
de realizar la transformación de energía acústica en eléctrica y debe s u
nombre a la facultad de amplificar los sonidos muy débiles de los pri-
meros micrófonos de carbón . Como las variaciones de presión, densi-
dad y temperatura son proporcionales sólo consideraremos dos grupo s
generales de micrófonos : micrófonos de presión y micrófonos de ve-
locidad .
La exactitud con que el circuito eléctrico responde a las variacio-
nes de presión o velocidad definen la fidelidad del micrófono . Con un
micrófono absolutamente fiel se obtendrá la misma relación de amplitu-
des para todas las frecuencias componentes del sonido y no se introdu-
cirán frecuencias distintas de las contenidas en éste .
Atendiendo a la fidelidad se comprende que ésta podrá ser dife-
rente según el uso a que el micrófono se destine. Si se desea reproduci r
(*) Continuación del número 8 de RADIOELECTRICIDAD.
Ea-1 (2 .°)
los sonidos procedentes de una orquesta sinfónica, el micrófono a em-
plear debería reproducir fielmente todo el margen de frecuencias com-
prendido entre 30 y 15 .000 p. p. s. Esto es, que la relación de amplitu-
des que existe entre las frecuencias de 30 a 15 .000 períodos que cons-
tituyen los sonidos musicales habrá de conservarse a través del circuit o
eléctrico sin que, por otra parte, puedan aparecer en éste variaciones d e
corriente a frecuencias diferentes de las comprendidas en el marge n
referido .
Prácticamente puede decirse que la calidad de reproducción es mu y
buena si en el circuito eléctrico aparecen todas las frecuencias compren-
didas entre 60 y 8.000 períodos y aún para la mayoría de los oídos bas-
tará con una reproducción de las frecuencias comprendidas entre 60 y
5.000 períodos .
Otra característica importante de los micrófonos es la sensibilidad ,
que viene definida por la energía eléctrica capaz de proporcionar con u n
valor determinado de energía acústica . La sensibilidad se mide en deci-
belios, considerando como nivel cero el de 6 milivatios, o en voltios d e
salida por unidad de presión acústica . En los primeros tiempos esta ca-
racterística fué estimada como la esencial de los micrófonos y se consi-
deraron como insustituibles los del tipo de carbón que hacían posibl e
las comunicaciones telefónicas a distancias relativamente grandes gra-
cias a su extraordinaria sensibilidad . Con el empleo de los amplificado -
res de válvulas la sensibilidad ha dejado de ocupar su lugar preeminen-
te para ceder el paso a la fidelidad.
Por otra parte el micrófono debe ser capaz de reproducir sin distor-
sión grandes variaciones de presión acústica, que puede llegar a un va-
lor de 300 dinas por cm ` en una orquesta sinfónica o ser de 10 dina s
por cm 2 con los programas medios de un estudio radiofónico . Posible -
mente la presión más baja a que deben responder los micrófonos es d e
1 dina por cm 2.
Una característica muy importante de los micrófonos es su impe-
dancia . Esta tiene una gran influencia cuando se trata de acoplar el mi-
crófono con un amplificador, pudiendo, en muchos casos, modificar l a
característica de fidelidad y determinar una reducción notable del volu-
men de salida . En efecto, si el micrófono ha de estar colocado a ciert a
distancia del amplificador estará unido a éste a través de un cable qu e
podrá considerarse como un condensador acoplado en derivación con e l
micrófono . Supongamos que el cable representa una capacidad d e
500 m . m . f. y que intentamos utilizar indistintamente dos micrófono s
de 20 ohmios y 20 meghomios, respectivamente . Las impedancias de
carga de los respectivos micrófonos serán de un valor aproximadamen-
te igual al de ellos con objeto de obtener el mayor rendimiento . En esta s
Ea-1 (2 .°)
condiciones observaremos que para una frecuencia de 10 .000 p . p. s. la
impedancia en derivación que el cable representa es d e
10' 2 10''
2 z X 10000 500 '
o sean aproximadamente 3.200 ohmios y para una frecuencia de 10 0
períodos esta impedancia será cien veces mayor . Podemos ver, sin ne-
cesidad de nuevos cálculos, que utilizando el micrófono de 20 ohmio s
la impedancia en derivación tendrá un efecto despreciable sobre toda s
las frecuencias y que en cambio se introducirá una atenuación crecient e
con la frecuencia, y totalmente inadmisible, utilizando el micrófono d e
20 megohmios . Estos tipos de micrófonos de elevada impedancia n o
podrán utilizarse por lo tanto, cuando deban instalarse a alguna distan-
cia del amplificador .
Las dimensiones y forma del micrófono también tienen influen-
cia en su funcionamiento . En efecto, a menos que el tamaño del micró-
fono sea pequeño con relación a la longitud de onda del sonido éste se
difracta, resultando una presión sobre el diafragma distinta de la qu e
corresponde al campo acústico en el punto en que está colocado el mi-
crófono. El efecto de la difracción varía con la frecuencia y con el án-
gulo de incidencia, por lo que puede decirse que la directividad de lo s
micrófonos dependerá de que dicho efecto de difracción sea más o me -
nos acusado . Se comprende que si se redujera suficientemente el tama-
ño del micrófono, se evitaría su directividad aun para las frecuencia s
elevadas ; pero el diámetro del micrófono habría de ser de unos 12 mi-
límetros para la frecuencia de 10.000 períodos y, aunque podría cons-
truirse de este tamaño, su energía de salida sería insuficiente para lo s
usos a que se destina.
Por lo que se refiere a la forma del micrófono ha podido compro-
barse su importancia por el estudio del efecto de difracción con objeto s
del mismo tamaño, y distinta forma geométrica . Un trabajo experimen-
tal de G . G . Nluller (Bell Telephone Laboratories), ha demostrado qu e
la directividad de un micrófono esférico es muy inferior a la de otro ci-
líndrico o cúbico del mismo tamaño .
Resumiendo, .pues, lo que llevamos expuesto, en estas líneas ge-
nerales podemos decir que las características esenciales que definen u n
micrófono son su sensibilidad, fidelidad, impedancia y directividad .
8. MICROFONO DE CARBON .
Es un tipo de micrófono de presión que se basa en los cambios d e
Ea-1 (2 .`)
resistencia que se producen a través de una cápsula de gránulos de car-
bón cuando se modifica la superficie de contacto entre ellos . Estos cam-
bios de superficie responden, a su vez, a los cambios de presión que po r
medio del diafragma producen las ondas sonoras . Como la cápsula mi-
crofónica está conectada en serie con un circuito eléctrico, la corrient e
que circula a través del mismo estará gobernada por las variaciones d e
resistencia y, en definitiva, por los cambios de presión . La corriente mi-
crofónica reflejará en magnitud—variación de resistencia del micrófo -
Hg . 9
Esquema de montaje de un micrófono de carbón ccn dos cápsula s
no—y en frecuencia—velocidad de la variación de resistencia—las on-
das sonoras recogidas por el micrófono .
Se comprende fácilmente que si sólo hubiéramos de atender a l a
sensibilidad del micrófono buscaríamos el medio de producir las mayo -
res variaciones de presión en los gránulos de carbón . con las más peque -
ñas variaciones de amplitud de las ondas sonoras . Es decir, sería necesa-
rio que los movimientos del diafragma fueran de la mayor amplitud po-
sible. Pero como, esencialmente, es necesario que el micrófono repro-
duzca con fidelidad, han de tomarse todas las precauciones apropiada s
para que ninguna frecuencia sonora sea favorecida por la resonancia me-
cánica del diafragma . El empleo de diafragmas fuertemente estirado s
con amortiguamiento de aire ofrece una solución a este problema, aun -
que, por otra parte, limite la sensibilidad del micrófono . Planteada la
cuestión en estos términos vemos que la sensibilidad y la fidelidad so n
características antagónicas.
En los micrófonos para usos telefónicos, donde sólo se requiere re -
producir sin gran exactitud frecuencias comprendidas `entre 200 y
3 .000 p . p . s. los diafragmas no son estirados y el nivel de salida es apro-
ximadamente de 0 decibelios (6 milivatios) . Los micrófonos de alta cali -
Ea-1 (2.°)
dad tienen, en cambio, un nivel de salida muy inferior por el empleo
de diafragmas apropiados para conseguir una buena fidelidad .
En lo que sigue vamos a referirnos a la descripción de un micró-
fono de doble cápsula y alta calidad .
En la figura 9 aparece en esquema el circuito de este micrófon o
constituído por dos cápsulas de carbón con un diafragma fuertement e
estirado entre ellas .
Las flechas A y B indican la dirección de la corriente continua y
es evidente que estas corrientes iguales (cuando las dos cápsulas tenga n
la misma resistencia) y de sentido contrario anularán sus efectos, im-
pidiendo toda saturación del núcleo del transformador. Cuando esto ocu-
rre, se dice que el micrófono está equilibrado .
Examinemos ahora el funcionamiento del micrófono cuando s e
habla delante del mismo . Al moverse el diafragma, la presión sobr e
una cápsula aumentará al mismo tiempo que disminuirá sobre la otra ;
de tal modo que la resistencia eléctrica de las cápsulas variará en sen-
tido contrario. Si suponemos que disminuye la resistencia de la cápsula
superior crecerá la corriente a través de la misma y la f . e. m . inducida
en el transformador tendrá la dirección marcada por A' . En la cápsula
inferior la resistencia habrá aumentado, la corriente habrá disminuido y
la f . e. m . inducida tenderá a oponerse a esta disminución pudiendo re -
o db = 1 v. ( CIRCUITO ABIERTO) POR b a r
100 fono 90000
FRECUENCIA EN PERIODOS POR SEGUNDO
Hg . 1 0
Curva de respuesta de un micrófono de carbón con diafragma fuertemente estirad o
presentarla por W . Así pues las dos fuerzas electromotrices se sumarán
a través del transformador . Este montaje equilibrado o diferencial pre-
senta las mismas ventajas conocidas en el acoplamiento de válvulas ; eli-
mina los armónicos pares que puedan presentarse debido a la distorsió n
no lineal que introduzca el micrófono . Por otra parte equilibra el silbi-
do producido por las cápsulas microfónicas, y del que más adelant e
hablaremos. El diafragma es generalmente de duraluminio y está fuerte -
Ea-1 (2 .°)
mente estirado para conseguir que su frecuencia de resonancia sea d e
unos 500 períodos . De esta forma, como puede observarse en la curv a
de la figura 10, se obtiene una respuesta prácticamente uniforme dentr o
de un amplio margen de frecuencias .
Las dos cápsulas del micrófono son de dimensiones idénticas, y s i
el estado de los gránulos de carbón (antracita seleccionada), es también
el mismo, sus características eléctricas serán asi mismo iguales . No pre-
sentando las cápsulas ninguna inductancia ni capacidad, su resistencia e n
corriente continua es la misma que en alterna y generalmente de unos
100 ohmios cada una . Así pues, el micrófono presentará al transforma-
dor una resistencia de 200 ohmios y a la batería una resistencia de 5 0
ohmios.
Los buenos micrófonos están prácticamente libres de las variacio-
nes cíclicas de resistencia, que resultan de los cambios de temperatura
a que da lugar la energía disipada en los gránulos de carbón . Sin embar-
go, como una masa granular ocupa diferentes volúmenes que depende n
de la configuración de los gránulos, todo cambio de esta naturaleza qu e
los gránulos experimenten se traducirá en variaciones de las fuerzas de
contacto de suficiente magnitud para afectar la resistencia y la sensibi-
lidad . Por otra parte, si estos cambios ocurren en cantidades desiguale s
para las dos cápsulas se producirá un desequilibrio eléctrico que pued e
traducirse en la presencia de armónicos a la salida del micrófono .
Otra de las causas que afectan al funcionamiento de este tipo de
micrófono es la cohesión o apelotonamiento de sus gránulos que origina
una disminución de resistencia y de sensibilidad que debe corregirse agi-
tando mecánicamente el micrófono . La extracorriente producida al in-
terrumpir el circuito del micrófono a través del transformador es un a
de las causas más frecuentes del apelotonamiento de los gránulos .
La mayor desventaja del micrófono de carbón la constituye el lla-
mado silbido del carbón cuyo nivel impone un límite inferior a los so -
nidos que puede reproducir el micrófono . Este nivel de ruído es much o
más alto que el producido por la agitación térmica de los gránulos y pa -
rece debido al calentamiento de los gránulos en contacto, que produc e
la expulsión de pequeñas cantidades de gas contenido en sus poros . Est o
determina una variación no periódica en la resistencia que increment a
el silbido del carbón .
A cambio de los inconvenientes que hemos reseñado, el micrófono d e
carbón de doble cápsula presenta varias ventajas : impedancia no ele-
vada que permite su unión con el amplificador a través de un cable (co n
pantalla) de cierta longitud, nivel de salida elevado (—45 decibelios) ,
con relación a otros tipos de micrófonos de alta calidad y facilidad d e
transporte .
Ea-1 (2 .')
9. MICROFONO DE CONDENSADOR .
El primer micrófono de condensador fué imaginado en 1881, por
A. E. Dolbear (1) . Este instrumento consistía en dos placas aisladas un a
de otra y sujetas juntas por la periferia . La placa posterior era fija mien-
tras que la frontal podía vibrar libremente y servir como diafragma .
Al entrar en vibración el diafragma, siguiendo las variaciones de presió n
de las ondas sonoras, se modifica la capacidad entre las placas que está n
conectadas en serie con una batería a través de una resistencia . Se com-
prende fácilmente que las variaciones de capacidad se traducirán en va-
riaciones de la corriente de carga del condensador constituído por la s
dos placas y que, en definitiva, estas variaciones de corriente podrán re -
presentar en magnitud y frecuencia las variaciones de presión acústic a
que actúen sobre el diafragma . Por aquel tiempo Dolbear había pro -
puesto el aparato como receptor telefónico y no como micrófono . Poco
después se ensayó como micrófono, pero su campo de aplicación fu é
extremadamente limitado durante muchos años debido a su pequeña
sensibilidad. Puede decirse que hasta que se desarrollaron los amplifi-
cadores de válvula no ocupó este tipo de micrófono un lugar importan -
te entre los instrumentos utilizados en medidas acústicas y reproducció n
del sonido.
En 1917, E . C. Wente, publicó un trabajo en la Physical Review
dando cuenta de las mejoras realizadas en el micrófono de condensado r
utilizando un diafragma estirado y una placa posterior, de tal mod o
colocada con relación al diafragma que, además de servir como placa d e
condensador, proporciona el amortiguamiento suficiente para reducir e l
efecto de resonancia del diafragma a un mínimo . La mayor parte de lo s
micrófonos de condensador utilizados en la actualidad reunen ios deta-
lles esenciales del micrófono Wente, pero, no obstante, se han introdu-
cido algunas mejoras que vamos a considerar brevemente .
En los micrófonos Wente el diafragma estaba constituído por un a
delgada hoja de acero estirada para conseguir una relativa rigidez . Est a
venía aumentada en el micrófono por la de la capa de aire situada entr e
el diafragma y la placa amortiguadora obteniéndose de este modo un a
frecuencia resonante por encima de la banda de frecuencia que se dese a
reproducir y vibrando el diafragma de un modo correcto en un ampli o
margen . Sin embargo, la masa efectiva del diafragma de acero era rela-
tivamente grande y necesitaba una gran rigidez para asegurar la fre -
(1) New System of Telephony ; A . E . Dolbear. Scientific American . 'une, 1881 .
Ea-1 (2.")
cuencia de resonancia conveniente . Como desde el punto de vista d e
asegurar un máximo de sensibilidad, esto es, la mayor amplitud de mo-
vimiento del diafragma por unidad de presión, es necesario que la ri-
gidez sea la menor posible, se pensó en disminuir la masa del diafragm a
para que la frecuencia de resonancia deseada pudiera obtenerse con u n
valor más reducido de la rigidez . Esta ha sido la causa del empleo de
diafragmas de duraluminio en los micrófonos modernos .
En los primeros micrófonos de condensador la placa amortiguado-
ra presentaba una superficie continua pero después de los interesante s
trabajos de Crandoll, ha podido comprobarse que el amortiguamient o
requerido a la frecuencia resonante, podría obtenerse sin aumentar in -
debidamente la impedancia mecánica a otras frecuencias, mediante el
empleo de placas ranuradas . De este modo se disminuye la rigidez in-
troducida por la película de aire y se evitan las irregularidades que l a
curva de respuesta presentaba en las bajas frecuencias . Si la pared poste-
rior del micrófono fuera rígida (como en los primeros modelos) cualquier
variación de la presión barométrica produciría cambios de separación en-
tre la placa amortiguadora y el diafragma, de suficiente magnitud par a
afectar no sólo la sensibilidad del instrumento sino también su caracte-
rística de respuesta . En los micrófonos modernos se evitan estos incon-
venientes utilizando un diafragma compensador de materia orgánica
que tiene la rigidez suficientemente baja para igualar los cambios de pre-
sión normales en los micrófonos, y evitar al mismo tiempo los efecto s
perjudiciales de la humedad .
Debido al pequeño movimiento del diafragma bajo las presione s
ordinarias del sonido y a la pequeña capacidad del condensador, deben
utilizarse resistencias y tensiones de carga muy elevadas con objeto d e
asegurar un nivel de salida utilizable . La resistencia es corrientement e
de 25 a 50 megohmios y la tensión de carga de unos 200 voltios . En
estas condiciones la salida del micrófono de condensador es de -95 de-
cibelios .
La alta impedancia y reducido nivel de salida de este tipo de mi-
crófono hacen imposible toda separación del amplificador aunque l a
longitud del cable de conexión sea muy reducida . El micrófono y el am-
plificador van montados en una sola unidad a la que se le suele llama r
micrófono de condensador . Todos los elementos que constituyen e l
amplificador deben ser de la más alta calidad ; sobre todo las resisten-
cias y soportes de las válvulas. Por lo que a éstas se refiere habrán de ser ,
desde luego, muy antimicrofónicas . Se comprende, en efecto, que toda s
estas precauciones son necesarias ya que, dado el bajo nivel de salida de l
micrófono, cualquier ruído que se produzca en el amplificador tendrá e l
mismo nivel que el programa que se transmite, y se amplificarán en l a
Ea-1 (2 .°)
»dilo t d .
misma cuantía . Asimismo es muy importante aislar el micrófono d e
la humedad que se deposita, como una película, a través del aislamiento
de las placas del condensador y ofrece una resistencia variable al pas e
de la corriente de carga, que se traduce en un ruído molesto a la salid a
del amplificador .
Es también del mayor interés que la característica de la primera vál-
vula sea lineal sobre una extensión más grande que la necesaria par a
utilizar la salida normal del micrófono . Si no sucediera de este mod o
la válvula actuaría como detector de las corrientes de radiofrecuenci a
extrañas y se producirían sonidos de mayor intensidad que las que im-
porta transmitir . Con objeto de evitar la entrada de estas frecuencias
extrañas, tanto los conductores como el amplificador deberán estar per-
fectamente apantallados .
Con estos micrófonos pueden utilizarse sonidos extremadament e
débiles ya que no existe la limitación impuesta por los ruídos produci-
dos por el micrófono mismo, como sucede con los de carbón .
En la figura 11, aparece la curva de respuesta de un micrófono de
condensador moderno . Como puede apreciarse en dicha curva, present a
í5
O db
_ T
l v. (CIRCUITO ABIERTO) POR b a ~•
TQnsion : 200 V
50
55
Sn 4
20 100 1000 90000
FRECUENCIA EN PER/ODOS POR SEGUNDO
Fig . 1 1
Curva de respuesta de un micrófono de condensador moderno
un máximo entre 4,000 y 5.000 períodos y va cayendo hasta unos 9 de-
cibelios en la frecuencia de 10 .000 períodos . Esta elevación de nivel se
debe a la resonancia acústica de la cámara de aire formada por el aloja -
miento del diafragma y puede atenuarse colocando un delgado paño de-
trás de la rejilla del diafragma .
El micrófono de condensador se ha utilizado por Riegger de mane-
ra distinta a como se usa normalmente y hemos descrito . Consiste est e
nuevo procedimiento en hacer que el micrófono forme parte del ele -
mento capacitativo de un oscilador de alta frecuencia con lo cual las va-
riaciones de capacidad, producidas por la variación de presión acústica ,
modulan las corrientes de alta frecuencia . Estas corrientes moduladas ,
Ea-1 (2.")
después de recogidas por un rectificador lineal, podrán representar exac-
tamente las variaciones de presión producidas por el sonido .
El micrófono de condensador es casi el menos crítico de los micró-
fonos (salvo el de cristal y de cinta) por lo que a efecto direccional se re-
fiere. Su alta impedancia (que presenta el inconveniente ya señalado) ,
constituía en otros tiempos una ventaja con relación a los tipos de mi-
crófonos de baja impedancia . Esta ventaja residía en que no era nece-
sario el empleo de transformador para acoplarlo al circuito de entrad a
(impedancia elevada) de los amplificadores ; pero construyéndose en la
actualidad transformadores de características excelentes para amplia s
bandas de frecuencias, no constituye ningún problema el empleo de l
transformador .
(Continuará .)
Núm . 11 .—1939.—Año de la Victoria Ea-1 (2 .°) Archivo : Tomo II.—Electroacústica
Cálculo de una instalació n
megafónic a
por
Micro
Ingeniero de Telecomunicación
EL PROBLEMA.—Es raro hoy día la actividad de carácter públic o
en la que no se emplea un sistema de altavoces para hacer llegar a un a
gran masa de público la palabra de un orador o los detalles musicales o
hablados de un espectáculo . Por otra parte, el desarrollo del cinemató-
grafo sonoro ha puesto en el primer plano la utilización de megáfono s
en locales cerrados . En todo caso es indispensable cuando se proyect a
una instalación megafónica partir del problema a resolver que es siem-
pre obtener una distribución del sonido de manera que llegue con l a
misma intensidad a todos los auditores .
Antes de intentar la resolución del problema es necesario hacer al-
gunas consideraciones básicas .
SENSIBILIDAD ACÚSTICA .—La sensación producida en el oído
humano por un sonido, depende esencialmente de su frecuencia y de s u
amplitud . La primera, caracteriza el tono y la segunda, la intensidad .
Estas dos cualidades no obran independientemente sobre el oíd o
humano. La sensación fisiológica producida, no depende exclusivamen-
te de la amplitud de la vibración productora del sonido, sino tambié n
de la frecuencia del mismo .
En la figura 1, damos un diagrama debido a Fletcher y 1Vlanson ,
en el que las curvas representan sensaciones auditivas en función de l a
frecuencia para diferentes presiones acústicas medidas en barios (1 bari o
equivale a la presión de una dina por centímetro cuadrado) .
6 Mg-2
Las sensaciones auditivas están medidas en decibelios, consideran -
do como nivel cero la mínima percepción auditiva de un sonido .
Es fácil ver en el diagrama de la figura 1, que para una frecuenci a
de 1 .000 ciclos por segundo, la mínima sensación se obtiene con un a
presión acústica de 2 x 10 –i barios, mientras que para una frecuenci a
de 100 ciclos por segundo se necesita una presión de 2 x 10 -' barios ,
es decir, 100 veces mayor para obtener la misma mínima sensación .
La sensación auditiva tiene también un límite superior de presión ,
fO j 120
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f 4
20 100 1000 10000
CICLOS POR SEGUND O
Fig . 1
Diagrama de Fletcher y Manson, de sensaciones auditivas en función
de la frecuenci a
alcanzado el cual desaparece y se hace dolorosa ; este límite es asimism o
distinto a diferentes frecuencias . El lector puede ver la relación entre
ambos límites en la figura 5 del artículo Ea- 1 publicado en el número 8
de RADIOELECTRICIDAD .
INTENSIDAD SONORA .—Es más práctico en megafonía medir los
niveles en intensidad sonora .
La intensidad sonora I, puede definirse como el flujo de energí a
por unidad de superficie y por unidad de tiempo, de manera que, si e l
flujo recibido por una superficie s en un tiempo t es 9, la intensidad so -
nora estará definida por la expresió n
I = st
`p
Por otra parte, como también puede escribirse, I = pv, siendo p l a
presión instantánea recibida por unidad de superficie y v la velocida d
instantánea, se tendrá también :
=p v
st
La intensidad sonora resulta por consiguiente homogénea co n
una potencia por unidad de superficie, puesto que el segundo miembr o
de la expresión es una fuerza por centímetro cuadrado de superficie mul-
tiplicada por una velocidad .
Puede por lo tanto la intensidad sonora medirse en watios . Se
adopta el microwatio como unidad práctica más en armonía con la s
magnitudes a manejar .
Definida la intensidad sonora como flujo de energía puede tam-
bién expresarse mediante la fórmul a
siendo p la presión, c la velocidad del sonido y s la densidad del medi o
en que se propaga .
En el caso de la propagación a través del aire, teniendo en cuent a
la consiguiente reducción de unidades para obtener la intensidad sono-
ra en microwatios dando la presión en barios (dinas por centímetro cua-
drado), la fórmula se reduce a
= p2
414
Tomando como frecuencia de comparación 1 .000 ciclos por segun -
do, encontraremos en el diagrama de la figura 1, para la sensación mí-
nima, una presión de 2 x 10 -- 4 barios que corresponde a una intensi-
dad sonora
(2 X 10_92 =
I = 10—1 0
41 4
microwatios por cm ' aproximadamente y para la sensación doloros a
10' microwatios por cm ', o sea, una relación entre ambas intensidade s
sonoras de 10 14.
Si se divide este intervalo en decibelios se encuentra que equival e
a 140 decibelios .
Ahora bien, como las sensaciones auditivas están reguladas por l a
Mg-2
ley de Weber (pág . 73, núm . 1 de RADIOELECTRICIDAD), es más cómodo
referirnos a niveles en decibelios al tratar de la intensidad sonora .
Los técnicos alemanes emplean la palabra fon para designar el deci-
belio empleado en acústica .
En la figura 2, se encuentra una gráfica que permite obtener l a
equivalencia entre la presión en barios, la intensidad sonora en micro-
watios por centímetro cuadrado y el nivel en decibelios .
NIVEL DE RUIDO.—Cuando se plantea un sistema de megafoní a
en un local o al aire libre no puede contarse con que en aquel ambient e
lo' lo ' lo' lo a lo .2 lo ' 1 lo 10 ' l0 3 10 4
PRESION EN [Link]
Fig . 2
Equivalencia entre presión, la intensidad sonora
y el nivel en decibelio s
el único sonido percibible va a ser el que suministren los altavoces . En
todo ambiente existen ya una serie de sonidos característicos ocasiona -
dos por todas las cosas que en él se mueven o transmitidos desde el exte-
rior a través de puertas, ventanas y paredes .
Los niveles aproximados de ruidos en distintos locales son, segú n
Sabine :
Lugar en el campo . . . 20 decibelios.
Residencia particular, tipo medio 32
Oficina tranquila 37
Aparato de radio funcionando en re -
ducido volumen . . . ... 40
Oficina tipo medio 47
Sala de restaurante . . . 50
Gran estación de ferrocarril . . . 57 »
Departamento con varias máquinas de
escribir funcionando 70
Receptor de radio de gran volumen de
señal 80
Mg-2
Tren metropolitano pasando por un a
estación 95 decibelios .
Fuerte de orquesta . . . .. 80 >>
Motor de avión a 7 metros . . . .. 115
Es fácil medir el nivel de ruído existente en un local cualquiera.
Para ello un micrófono electrostático conectado a un amplificador d e
audiofrecuencia en cuyo circuito final hay un indicador de salida, per-
mite hacer con precisión la medida .
También es frecuente recurrir al método del diapasón que da un a
medida bastante aproximada . Se funda este procedimiento en que l a
intensidad sonora producida por un diapasón puesto en vibración, de -
crece en decibelios proporcionalmente al tiempo.
Generalmente se hace uso de un diapasón calibrado mediante u n
micrófono y un amplificador, utilizándose diapasones cuya intensida d
sonora decrece en 2 decibelios por segundo .
El procedimiento es el siguiente : Se golpea el diapasón en un re -
cinto completamente silencioso y se mide el tiempo que tarda el sonid o
en dejar de percibirse . Supongamos que sea 60 segundos . Si la atenua-
ción es 2 decibelios por segundo el nivel en el oído del observador ser á
120 decibelios.
Se hace sonar después el diapasón en el local cuyo nivel de ruido s
se quiere medir . Al llegar el nivel producido por el aparato a igualarse
en su decrecimiento al del ruido existente en el local, el diapasón, enmas-
carado por el ruido, dejará de oirse .
Supongamos que el tiempo transcurrido han sido 30 segundos .
El decrecimiento habrá sido 30 x 2 = 60 decibelios, y el nivel de ruid o
buscado 120—60 = 60 decibelios.
El autor ha empleado ambos procedimientos en la determinación
del nivel de ruido en el templo de Santa María, de San Sebastián, para
realizar su instalación megafónica, obteniendo un valor medio de 2 3
decibelios.
Al proyectarse una instalación megafónica debe comenzarse po r
determinar el nivel de ruidos del local, porque naturalmente, el sonid o
que llega a cada oyente procedente del sistema de altavoces debe se r
de superior nivel al de ruídos existente .
Con este dato previo el problema debe plantearse en función de l
nivel de sonido que ha de percibir cada oyente .
Cuando se trata de conjuntos musicales la audición cómoda s e
obtiene con un nivel de sonido de 70 decibelios en locales en que el ni-
vel de ruido no exceda de 40 decibelios .
En sitios más ruidosos, como salas de restorán o de baile, el nive l
Mg- 2
sonoro no debe exceder de 80 decibelios, pasado el cual empiezan a pro-
ducirse para algunas frecuencias sensaciones desagradables .
En audiciones habladas un nivel sonoro por debajo o por encim a
de 80 decibelios es siempre con detrimento de la inteligibilidad .
Sin embargo, la experiencia personal lleva al autor de este trabajo ,
a afirmar que en el interior de templos en que existe un gran efecto d e
resonancia el nivel no debe ser superior a 70 decibelios, debiendo e n
cambio, distribuirse el manantial sonoro en gran número de altavoce s
para compensar la defectuosa inteligibilidad .
DETERMINACIÓN DE LA POTENCIA ACÚSTICA .—Una vez fijado el
nivel de sonido que debe llegar a cada oyente, queda determinar la po-
tencia acústica que debe partir del altavoz o altavoces .
Este valor depende esencialmente del volumen y de las condicio-
nes del local .
En nuestro artículo aparecido en el número 6 de RADIOELECTRICI -
DAD, De-6, hemos explicado la función absorbente del sonido realizad o
por los objetos que se encuentran en un local y por las superficies que l o
limitan . Al aire libre la absorción es máxima y su coeficiente se consi-
dera la unidad . En locales cerrados la absorción es menor y su coeficien-
te es una fracción .
La intensidad sonora total debe por consiguiente ser mayor al air e
libre donde la absorción es máxima.
MEGÁFONO NO DIRECCIONAL AL AIRE LIBRE.—Vamos a seguir e l
razonamiento sobre un caso práctico .
Supongámos que un megáfono no direccional se encuentra situad o
en el centro de un anfiteatro de forma circular al aire libre, de 40 me-
tro de radio .
El sonido puede considerarse distribuido en una superficie esféric a
cuyo radio sea 40 metros .
La superficie total será : S = 4it x 40 2 = 2 x 10' centímetros cua-
drados.
Suponiendo que la instalación deba servir para discursos público s
se fija el nivel de audición en 80 decibelios.
Un nivel de 80 decibelios corresponde según la gráfica de la figu-
ra 3, a una presión de unos 4 barios y a una intensidad acústica d e
2 x 10- 2 microwatios por centímetro cuadrado .
La potencia acústica deberá ser : W = S . I, o bien, aplicando valo
res, W = 2 x 10 8 x 2 x 10- 2 de donde, W = 4 x 10" microwatios, o sea ,
4 watios .
La instalación de un altavoz único en el centro del anfiteatro ten-
dría el inconveniente de producir un nivel excesivo de sonido en lo s
oyentes próximos a él .
Mg-2
fladdad
En efecto, para una distancia de 20 metros del altavoz la superfi-
cie esférica sería, 50 x 10 ' centímetros cuadrados y la intensidad sonor a
_4X 1 -1= g microwatios cm- <> 105 decibelios nivel demasiado alto .
50X10' '
En el caso de un público dispuesto en forma de anfiteatro no es ,
por lo tanto conveniente, el empleo de megáfonos no direccionales.
En cambio en el caso de una masa de público irregularmente re -
partida er, un terreno llano, el problema debe enfocarse distribuyend o
A $
4m.
ton'.
Fig . 3
Situación de los altavoces para una multitud distribuid a
en un terreno llan o
el espacio en semiesferas, determinando circunferencias tangentes co n
el plano del suelo, figura 3 .
El cálculo debe entonces realizarse teniendo en cuenta como base
que la diferencia entre las distancias de un oyente a los dos altavoces
más próximos no sea mayor que 20 metros, pues de ser mayor, el oyente
percibiría el sonido del altavoz más alejado, lo suficientemente retarda -
do para producir un efecto de eco con grave detrimento de la inteligi-
bilidad .
Supongamos una superficie plana . Si se separan los altavoces con-
tiguos colocándolos a 20 metros de distancia horizontal y a 4 metros de
altura sobre el suelo, la diferencia entre las distancias AM' y BNI', figu-
ra 4, a un oyente será siempre inferior a 20 metros, y por lo tanto, n o
habrá efecto de eco aparente.
En el punto M debe encontrarse una intensidad debida a cada al-
tavoz mitad de la necesaria para la audición cómoda, puesto que equi-
distante de los dos altavoces llegarán a él dos ondas sonoras en fase .
Si el nivel necesario es 80 decibelios, correspondiente a una inten-
sidad acústica de 2 x 10-2 microwatios por centímetro cuadrado, la pro -
cedente de un solo altavoz deberá ser 1 x 10 -2 microwatios por centí-
metro cuadrado .
Mg-2
Hay, por lo tanto, que determinar la potencia acústica del altavo z
para producir en una superficie esférica de radio AM, una intensida d
acústica de 1 x 10 —2 microwatios por centímetro cuadrado .
El radio será AM = N/42 + 102 = 11 'metros aproximadamente .
La superficie esférica será : 145 x 10" centímetros cuadrados.
145 X 10"
La potencia acústica por altavoz W = — X 1 X 10- 2
2
= 72 x 10" microwatios, es decir, 0,072 watios .
Como cada altavoz cubre una superficie de 314 metros cuadrados ,
habrá que dividir la superficie total a cubrir por este número para en-
contrar el número de altavoces necesarios .
MEGÁFONO DIRECCIONAL AL AIRE LIBRE .—Cuando se trata de u n
espectáculo al aire libre en forma de anfiteatro, como un estadio de de -
portes, figura 4, debe recurrirse a la difusión mediante altavoces de tip o
direccional, agrupados en haces y distribuidos en puntos de la elipse
interior del anfiteatro, enfocando el eje del altavoz a la última fila .
Para calcular la intensidad acústica total exigible a cada altavo z
debe aplicarse el criterio de la emisión esférica como en el caso ya expli-
cado del megáfono no direccional, dividiendo la potencia acústica obte-
nida por un coeficiente variable de 5 a 10 según el tipo del altavoz, y
Fig . 4
Altavoz directivo con pabelló n
logarítmic o
teniendo en cuenta que la superficie cubierta se reduce a un sector circu-
lar de 60" en cuyo vértice se encuentra el altavoz .
Existen en general dos tipos de altavoces direccionales con pabe-
llón de curva logarítmica, figura 5 . El coeficiente 10 debe aplicarse a lo s
altavoces de pabellón largo reduciéndose a 45" el ángulo del sector cu-
bierto por la audición .
MEGÁFONO EN EL INTERIOR DE UN SALÓN .—Intervienen entonce s
de manera esencial las condiciones acústicas del salón .
Se sabe que a consecuencia 'de sucesivas reflexiones del sonido en
Mg-2
las superficies, aquél persiste un cierto tiempo hasta extinguirse . Al tiem-
po que tarda en reducirse su intensidad a una milésima parte de su valo r
inicial se le denomina tiempo de reverberación del local (RADIOELECTRI-
CIDAD, De-6, núm. 6) .
Este tiempo de reverberación viene determinado de una maner a
aproximada por la fórmula :
T_ 0,16 V
a.S
siendo V el volumen del local en metros cúbicos, S la superficie tota l
absorbente en metros cuadrados, y a un coeficiente que depende del po-
der absorbente de estas superficies .
Existe un tiempo de reverberación óptimo para cada sala en fun-
ción de su volumen de que ya hablamos en la sección referida, De-6, nú-
mero 6 de esta Revista, dado por el gráfico de la figura 6.
Siendo S la superficie total e I la intensidad acústica en microwa-
tios por centímetro cuadrado, la potencia acústica deberá ser :
W=Ix S
I en microwatios y S en centímetros cuadrados, o
W=IxSxl0 `
si S está dado en metros cuadrados .
Sustituyendo S por su valor obtenido de la fórmula del tiempo d e
reverberación se obtendrá
0,16X V
w = ---- T, X 10 I
siendo V el volumen en metros cúbicos, T el tiempo de reverberació n
en segundos e I la intensidad acústica en microwatios por centímetr o
cuadrado.
Si se emplea en lugar de la intensidad acústica por unidad de su-
perficie en microwatios el nivel en decibelios, además del gráfico de l a
figura 3, puede calcularse teniendo en cuenta que el nivel cero corres-
ponde a una intensidad acústica de 10 —11 microwatios, de manera qu e
para una intensidad acústica I se tendrá la equivalencia a nivel en de-
cibelios,
N=10 log
10I 1 0
Por ejemplo, una intensidad acústica de 10' 'nicrowatios equiva-
le a 80 decibelios.
Mg-2
fu d
a
El valor del coeficiente medio de absorción a, se deduce de la fórmu-
la del tiempo óptimo de reverberación .
Como aplicación propongámonos la sonorización de una sala d e
3 .000 metros cúbicos de volumen destinada a cinematografía sonora .
22 ■■Iill~ . n IIII ■IIIE1
1' 8 ■■1u11~ .UU1111~~R/I1111" ~
■■I 1I1•1•1■U1111■~~IIU R:.~E.
■■I Ilii■■1111~~PSí III
1'4 ■■1111 ~ .m■■111iI~u I u111~ -
al= II111IlIM=
■■■1111 ~~~u■IIII■11••III11
1 MIME II11 1
1~
0'6 MEIIIi1' uuuiii ~MMI 1111 ~
E«n1 MI ■:
0'2
o
EME««~MEMI11
100 1000 10000
VOLUMEN EN METROS CÚBICOS
Fig . 5
Gráfica de la reverberación óptim a
El tiempo óptimo de reverberación para este volumen será segú n
el gráfico de la figura 5, T = 1,4 segundos .
El coeficiente medio de absorción deberá ser, por consiguiente, su -
poniendo una superficie de 2.000 m ú (30 metros de longitud) :
a= 0' TV =0,1 7
Suponiendo necesaria una intensidad acústica de 2 x 10 micro-
watios por centímetro cuadrado la potencia acústica necesaria será :
0,16 X 300 0
10 1 X2 X 10 = 4 X 10' microwatios ó 0,4
W= ,0,17 X 1,4 X
watios .
Para la resolución rápida de este cálculo reproducimos en la figu-
ra 6, un diagrama debido a M . P . David .
Este diagrama se ha trazado admitiendo un tiempo de reverbera-
ción en función del volumen dado por la fórmula :
3
T = 0,08 N/V
T en segundos y V en metros cúbicos, y suponiendo las superficies to-
talmente absorbentes.
El resultado obtenido debe multiplicarse por el término 1
a - para
valores medios del coeficiente de absorción a.
Aplicando el ábaco a la resolución del problema planteado traza -
Mg-2
remos una línea recta entre el punto A correspondiente a un volumen d e
3 .000 metros cúbicos y el punto B que corresponde al nivel de 80 deci -
bios que se desea obtener .
Esta recta corta a la escala central en el punto C correspondient e
en la escala a 0,04 watios .
Como el coeficiente de absorción es a = 0,17 habrá que multiplica r
ó PALABRA 'MÚSICA RUIDOS
1
''° — 12 0
POTÉNCM 11 MOTO R DE
ACÚSTICA - 0 f A VI A CION
WATIOS
IQQo- 2o • 100 PPf 1
ORQUESTA FABRICA S
100- 75 EJECUTANTES VO Z
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2 8o FUERTE 1 Y - TALLERES'
I
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t
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300
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I Á AUDICION
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- NORMAL 1 02 60 1METRO
1
Ió 1
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> 04 - RESTORANES
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AUDICIQ N
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PP p
oo2—40
1 1
001 -
30 RESIDENCIA S
TRANQUILA S
1 1
obo22o I I CAMP O
I ESTUDIO S
Fig 6 .
Abaco de David que relaciona el volumen del local, la potencia acústica y la presió n
6
el valor obtenido por -0-1 = 9,5 lo que dará W = 9,5 x 0,04 = 0,4 qu e
es el mismo valor obtenido mediante el cálculo .
Mg-2
POTENCIA ELÉCTRICA NECESARIA .—Una vez determinada la po -
tencia acústica que se necesita para obtener el nivel de sonido que s e
desea, resta conocer la potencia eléctrica en audiofrecuencia necesvi a
para desarrollar esta potencia acústica . Esta depende del rendimiento
electroacústico del altavoz, magnitud no fácil de conocer .
El rendimiento, variable con la frecuencia, tiene un valor norma l
medio de 6 por 100 para altavoces de tipo no direccional .
Los altavoces de pabellón, figura 4, tienen un rendimiento mu y
superior debido a la cámara de compresión que se forma dentro del pa-
bellón, lo que hace que la membrana, al vibrar, ponga en movimient o
forzado toda la masa de aire limitada dentro del pabellón .
El rendimiento normal de los altavoces de gran pabellón puede ci-
frarse en 30 por 100 .
Aplicando estos datos a la sala de cinematógrafo que hemos estu-
diado la potencia en audiofrecuencia que es necesario exigir al amplifi-
cador será, admitiendo un rendimiento del 6 por 10 0
0,4
=7 watios aproximadamente .
0,06
Como orden de magnitud puede decirse que en local cerrado e s
necesaria una potencia eléctrica en audiofrecuencia de 10 watios par a
un auditorio compuesto por 1 .000 personas.
Núm . 11 .—1939 .-Año de la Victoria Mg-2 Archivo : Tomo 11I .-Megafonía
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