no me paso
Ser papá, mamá, familiar o adulto significativo
de un niño o niña implica dedicación, amor y
acompañamiento en los diferentes momentos
de su desarrollo. Por ejemplo, los apoyamos y
guiamos cuando están aprendiendo a hablar o
comer, y lo mismo debe ocurrir cuando están
aprendiendo a controlar sus esfínteres.
Para los niños y las niñas aprender a controlar
sus esfínteres es un desafío muy importante.
También es un aprendizaje que cada uno(a)
experimenta de manera particular y es un logro
en el camino hacia su autonomía.
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QuÉ necesito saber para
apoyar a mi hijo o hija
Acompañar a un niño o niña en su proceso de No presiones ni
control de esfínteres no es un “adiestramiento” apures al niño
del adulto hacia el niño, sino un logro que debe o niña cuando
alcanzar cada niño o niña con tu acompaña- está aprendiendo
miento y apoyo. a controlar sus
esfínteres
Controlar los esfínteres es un proceso largo,
por lo tanto, requiere invertir tiempo, energía y
constancia en acompañarlo(a) durante el tiempo
que sea necesario.
Tanto la familia como el jardín infantil son
fundamentales para que niños y niñas logren el
control de esfínteres. Por eso, es muy importante
que ambas partes trabajen coordinadamente
utilizando pautas de crianza similares.
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Algunas señales para saber si el niño
o niña está listo(a) para empezar con
el control de esfínter:
Pide ir al baño o usar la bacinica a través
de gestos o palabras.
Comprende y puede seguir instrucciones
simples.
Le molestan los pañales, la ropa mojada o
sucia, intenta sacársela o pide ayuda para
hacerlo.
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No vuelvas a
colocarle los
pañales si ya
Permanece seco en el día durante dos o comenzó a dejarlos
tres horas seguidas.
Es capaz de imitar conductas de los
adultos, como cepillarse los dientes,
vestirse, desvestirse, etc.
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o o
¿Có mo lo hag o par a que el niñ
z?
la niñ a se sien ta cóm odo y feli
Pregúntale si quiere sentarse en la
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bacinica o en la taza del baño cuando:
a. Lo(a) ves hacer fuerza o pujar.
b. Cruza las piernas.
c. Toca sus genitales.
d. Es su horario habitual de ir al baño, si
lo tuviese.
Si el niño o la niña se moja o ensucia
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en algunas ocasiones, tómalo con
tranquilidad y naturalidad. Invitalo a
participar de su limpieza y coméntale
que es un ensayo para aprender.
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Puedes decir en voz alta: “Me
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dieron ganas de hacer pipí, voy al
baño y vuelvo”. El niño(a) en-
tenderá que es algo natural que
todos hacen.
Felicita y refuerza sus avances
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constantemente, por ejemplo cuando:
Avisa que quiere orinar (aunque no
lo haga o se haga en la ropa).
Busque la bacinica y manifieste que
quiere usarla.
Haga pipí en la bacinica o en la taza
del baño.
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Mientras tu hijo(a) está sentado(a) en la
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bacinica o se le está cambiando la ropa,
resguarda su intimidad no exponiéndolo
frente a otras personas.
Cuando empiece a despertarse seco(a)
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por las mañanas, puedes comenzar a
quitarle los pañales por la noche.
Cada vez que lo pida, llévalo(a) al baño
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o acércale la bacinica aun cuando no
logre hacer pipí. Explícale que aprender
a hacer pipí es un proceso natural y
toma tiempo. No lo(a) apures y no te
enojes.
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Si tu hijo o hija lo solicita, acompáñalo(a)
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mientras está sentado en el baño o en la
bacinica.
Cuando esté sentado(a) y logre hacer
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pipí o defecar, dile expresamente lo
que está haciendo para que identifique
ambos procesos por separado.
Aprovecha este tiempo para conversar
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sobre las partes del cuerpo y las
diferencias entre niños y niñas.
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Lo que no
que no s ayuda y
e debe ha
cer:
Obligar al niñ
o o niña a ir
o sentarse en al baño
la bacinica.
Enojarse, casti
gar o retar al
o niña si no av niño
isa.
No iniciar el p
roceso cuand
el niño(a) mu o
estra estar en
condiciones p
ara hacerlo.
Actuar de ma
nera
inconstante y/
o
descoordinad
a
entre los adu
ltos.
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¿Cuándo consulto
con un médico?
Cuando el niño(a) controla esfínteres de
forma estable por más de 3 meses y deja de
hacerlo bruscamente.
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no me paso
Una de las más importantes situaciones de
transición para el niño y niña es cuando aprende
a controlar sus esfínteres, dado que significa un
avance hacia una mayor autonomía.
Los niños y niñas necesitan que este proceso esté
libre de presiones, que los adultos les permitan
aprender progresivamente de acuerdo a sus
propios ritmos, que se les refuercen los avances, se
comprendan los retrocesos y se les brinde amor y
respeto de su intimidad.
Niños y niñas necesitan que la familia y el jardín
infantil estén en sintonía y trabajen juntos
utilizando estrategias y pautas similares para
apoyar su bienestar y desarrollo.