PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA
(Cesar Vallejo)
Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París – y no me corro –
tal vez un jueves, como es hoy de otoño.
Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.
César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro
también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos…
CANCIÓN DE OTOÑO EN PRIMAVERA
(Rubén Dario)
Juventud, divino tesoro,
ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
Plural ha sido la celeste
historia de mi corazón.
Era una dulce niña, en este
mundo de duelo y aflicción.
Miraba como el alba pura;
sonreía como una flor.
Era su cabellera obscura
hecha de noche y de dolor.
Yo era tímido como un niño.
Ella, naturalmente, fue,
para mi amor hecho de armiño,
Herodías y Salomé...
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
POEMA 15
(Pablo Neruda)
Me gustas cuando callas porque estás como ausente
y me oyes dede lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
Déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
EL POETA LE PIDE A SU AMOR QUE LE ESCRIBA
(Federico García Lorca)
Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.
El aire es inmortal. La piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.
Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.
Llena pues de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura.
Recuerdos
(Ferdinan Dueñas)
Infinitos fueron los recuerdos dejados por ti, en mi memoria
Infinitos recuerdos a la vez vacíos con tu ausencia.
Ausencia que se desvanece en el sobresalto de un sueño corto.
Eterna es tu ausencia, eterna también el recuerdo mío de ti.
Eterna eres en el fluctuar del recuerdo, que pasa por la memoria mía.
Eterna como el tiempo en que estoy a la espera tuya,
Dando resoplos de aliento con la tenue intención de retener,
retener ese pequeño instante en que fuiste mía.
Mio fue: tu sonrisa, tus alegrías, tu ironía… tus besos
Fueron mías tantas cosas tuyas que ahora
Solo me queda un profundo vacío
De pensar que ya nada es mío.
La tristeza me envuelve cual niebla a un naufrago
Naufrago que abraza a la soledad hiriente
Tras abandonar la fortaleza segura de buque nórdico
Oh furiosa es tu recuerdo que me hiela la piel y reseca la sangre mía
Así abandonaste esta esperanza mía de amarte
Amarte ahora es solo una ilusión perdida
En la tempestad de la soledad mía
Amarte ahora es solo un vendaval de recuerdos
Recuerdos atrapados en el tiempo que obedecen a la voluntad tuya.