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Derechos Laborales y DESC en América Latina

Este documento discute los derechos económicos, sociales y culturales en las relaciones laborales. Señala que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha jugado un papel clave en la defensa de estos derechos. La OIT ha establecido convenios y recomendaciones que regulan las normas laborales internacionales. Además, la integración regional en América Latina ha buscado promover una "Carta Social" para establecer estándares mínimos de derechos laborales. El documento concluye que los derech
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Derechos Laborales y DESC en América Latina

Este documento discute los derechos económicos, sociales y culturales en las relaciones laborales. Señala que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha jugado un papel clave en la defensa de estos derechos. La OIT ha establecido convenios y recomendaciones que regulan las normas laborales internacionales. Además, la integración regional en América Latina ha buscado promover una "Carta Social" para establecer estándares mínimos de derechos laborales. El documento concluye que los derech
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Derechos Económicos, Sociales y Culturales en las Relaciones Laborales

DERECHOS ECONÓMICOS,
SOCIALES Y CULTURALES
EN LAS RELACIONES LABORALES

OIT. Análisis de la situación en América Latina

María Luisa MARTÍNEZ SALGUEIRO

I. Introducción
II. El papel de la OIT en la defensa de los derechos económicos, sociales y
culturales.
III. Relaciones laborales.
IV. Derecho laborales y derechos humanos. Sus alcances.
V. Conclusiones.

Serie: Estudios Básicos de Derechos Humanos


Derechos Económicos, Sociales y Culturales en las Relaciones Laborales

I. Introducción

Al definir su campo temático, el informe del Seminario sobre “Propuestas de


Transformación Productiva con Equidad y Derechos Económicos, Sociales y
Culturales”, expresa “...se ha avanzado en la identificación de un núcleo
irreductible de DESC que incluirían el derecho a la alimentación, la salud, la
vivienda y la educación (a los cuales se ha sugerido agregar el derecho al trabajo
por ser la fuente general de provisión de bienes y servicios para acceder a los
cuatro derechos referidos)”.

Está conclusión representa un avance importante en la elaboración


conceptual en esta materia.

La identificación del derecho al trabajo como integrante del núcleo


fundamental de los derechos humanos económicos, sociales y culturales,
determina que no puede plantearse un proceso de transformación productiva con
equidad que no respete estos derechos.

Esta afirmación es primordial en el momento actual, en el que la situación


económica mundial (globalización y competencia crecientes), las crisis financieras,
el aumento del desempleo (aún en los países desarrollados), etc., tienden a
provocar en muchos casos que la preocupación por el crecimiento económico
ponga en segundo plano la promoción de la libertad y dignidad del ser humano
como objetivo social básico.

En el Cáp. I de la Declaración de Filadelfia se expresa que el trabajo no es


una mercancía y, como lo recuerda Pla Rodríguez1, esto significa que las leyes de
mercado no pueden ser de aplicación estricta en relación al trabajo humano.

El director general de la OIT, Françoise Blanchard, en su memoria de 1988,


expresa: "Cuando los tiempos son difíciles hay que tener presente más presente
todavía la justicia social y el respeto de las aspiraciones y necesidades humanas
al tomar las decisiones y determinar el orden de prioridad”2

En 1991, Michel Hansene, refiriéndose al trabajo informal, señala: "Figuran


en primer lugar las normas relativas a derechos humanos tan fundamentales como
la libertad sindical, la protección contra el trabajo forzoso y la protección contra la
discriminación. Estos derechos no representan ningún lujo privado a un sector de
la sociedad, sino que son esenciales para la dignidad humana y, desde luego,
para el éxito de los esfuerzos encaminados a integrar el sector no estructurado en
el resto de la sociedad”3.

1
Pla Rodríguez, Américo. “Los DD. HH. y la OIT”, RDL. Nº 173, Montevideo, 1994, Pág. 8.
2
Blanchard, Françoise. “Los derechos humanos, responsabilidad de todos”. En: Memoria del
Director General de la OIT. Ginebra, 1988, Pág. 13.
3
Hansene, Michel. “El dilema del sector no estructurado”. En: Memorias a la 78º Reunión de la
Conferencia Internacional del Trabajo. Ginebra, 1991, Pág. 45

Serie: Estudios Básicos de Derechos Humanos


Derechos Económicos, Sociales y Culturales en las Relaciones Laborales

La importancia y vinculación de los derechos humanos y los derechos


laborales se constata en la preocupación por incluir normas de protección de los
DESC en las experiencias de integración regional de nuestro continente.

Así, por ejemplo, en el "Acuerdo de Cooperación Laboral" que acompaña al


TLC. de América del Norte, se establece expresamente que la competencia debe
hacerse en base a estrategias de innovación y de alta productividad y calidad,
pero no en función de bajas condiciones de trabajo, proponiéndose el
mejoramiento de éstas promoviendo los principios laborales y la observancia y
aplicación efectiva de la legislación en la materia.

En el caso del MERCOSUR se discute la adopción de una "Carta Social",


inspirados en la experiencia europea, ya que se considera que la Carta Social
Europea de 1961 y la Carta Comunitaria de 1989 fueron instrumentos
fundamentales para la creación del "espacio social europeo".

Esta preocupación tiene, según Oscar Ermida Uriarte4, fundamentos


filosófico-políticos, pragmático-económicos y jurídico-laborales:

∗ Filosófico-políticos: se vinculan con la idea de justicia social.


∗ Pragmático-económicos: residen en el esfuerzo por impedir el "dumping
social". También en la convicción de la imposibilidad, a largo plazo, del
crecimiento económico puro, carente de un adecuado correlato humano y
social.
∗ Jurídico-laborales: Un primer argumento surge de la convicción de que
debe existir un mínimo nivel de protección del trabajador acorde con el
Estado actual de la conciencia jurídica universal.

Un segundo fundamento surgiría de la aceptación, hoy unánime, de que


todos o algunos de los derechos laborales son derechos fundamentales, que por
ello no admiten cercenamiento, mereciendo, por lo tanto, un reconocimiento
internacional o mínimamente equiparado, en los diversos países.

En tercer lugar, si bien algunos de estos derechos ya han sido establecidos


por pactos y declaraciones que determinan un "piso mínimo", como tales
instrumentos no han sido ratificados por todos los países, ese "piso mínimo" no es
común.

En cuarto lugar, el propio ordenamiento jurídico del MERCOSUR


proporciona fundamentos jurídicos para el establecimiento de una Carta Social: el
tratado de Asunción, a pesar de su prescindencia de lo social, se refiere
expresamente al objetivo del "desarrollo con justicia social".

4
Ermida Uriarte, Oscar. “Una carta social del MERCOSUR”. En: Relasur-OIT. Montevideo. 1944,
Pág. 14.

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II. El término de la OIT en la defensa de los derechos económicos,


sociales y culturales

El término "derechos humanos" no está recogido literalmente en la


Constitución de la OIT. Sin embargo, la preocupación por los mismos es evidente
desde el nacimiento de la organización.

Esta vinculación se hizo explícita en la "Declaración de Filadelfia", la cual,


en su capítulo II, afirma: "Todos los seres humanos sin distinción de raza,
credo o sexo, tienen derecho a perseguir su bienestar material y su
desarrollo espiritual en condiciones de libertad y dignidad, de seguridad
económica y en igualdad de oportunidades".

En general, la doctrina laboral latinoamericana ha señalado la cercanía, la


afinidad, entre los derechos humanos y los derechos laborales. Se ha sostenido
que el Derecho al trabajo y a la seguridad social tiene como objetivo la protección
del ser humano que trabaja, que no es otra cosa que la protección de los derechos
fundamentales del hombre en el desarrollo de la actividad productiva.5

Desde el punto de vista cronológico, la internacionalización de los derechos


laborales ha precedido a la Declaración Universal en casi treinta años -por la
constitución de la OIT- y en cinco años -por la Declaración de Filadelfia-. Según
Pla Rodríguez, si los derechos económicos y sociales han sido inequívocamente
reconocidos en la Declaración Universal como corolario de las libertades civiles,
ello se debe a que han sido reconocidos por los documentos constitutivos de la
OIT6.

Otros de los aspectos que vinculan a los derechos humanos con los
derechos laborales es el que se refiere a la formación de sus normas. En efecto,
ambas categorías de derechos han tendido a la constitucionalización e
internacionalización.

En el primer caso, porque se las quiere poner a salvo de cualquier limitación


o desconocimiento, aun de los propios parlamentos nacionales, jerarquizando la
importancia de la materia.

En el segundo, como forma de extender su ámbito, gracias a los


instrumentos internacionales en que se contienen, de modo que al procederse a
nuevas ratificaciones, se amplía el ámbito de su aplicación.

5
Carrillo Calle, Martín. “Los derechos laborales fundamentales: normas mínimas internacionales”.
En: ADEC-ATAC, Lima, Perú, 1993, Pág. 4.
6
Pla Rodríguez, Américo. “Los derechos humanos y el derecho al trabajo”. Debate laboral Nº 6,
San José, Costa Rica, 1990, Pág. 17.

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En relación con el tema planteado, afirma Gros Espiell: "Todo el sistema


constitucional de la OIT reposa en la idea del necesario respeto y garantía de la
libertad humana, de que la libertad sindical es un aspecto particular,
especialmente señalado. Sin el respeto a esa libertad y, concretamente, sin la
existencia de una real libertad sindical, no es posible concebir la consagración de
los derechos económicos y sociales establecidos para obtener la justicia en
materia social y laboral”.7

La OIT cuenta con diversos tipos de instrumentos, a través de los cuales


proporciona la regulación internacional del trabajo: los Convenios y las
recomendaciones.

Los Convenios, que deberán ser ratificados por los estados miembros,
generan obligaciones jurídicas internacionales relativas a su aplicación y
cumplimiento.

Las recomendaciones sólo son pautas de orientación a los países para su


actuación en esa materia; no crean obligaciones de cumplimiento forzoso.

Si bien los Convenios sólo serán obligatorios para los países en virtud de su
ratificación, un Estado miembro no está eximido del respeto de los principios que
lo inspiran, por cuanto son los que están contenidos y expresados en la
Constitución de la OIT.

Los Convenios internacionales de trabajo tienen las características de


universalidad y de ultra actividad.

La universalidad se refiere al objetivo buscado de que un Convenio pueda


ser aceptado por todos los estados miembros como "norma mínima". Constituyen
un piso sobre el cual irá creciendo el reconocimiento de los derechos laborales en
los distintos países.

La ultra actividad implica que, aún cuando un Estado se retire de la OIT,


no puede dejar de lado o menoscabar las obligaciones que emergen de un
Convenio que ya había ratificado.

También son importantes, para la efectividad y la eficacia de la acción de la


OIT, los mecanismos de contralor internacional de los compromisos contraídos por
los Estados miembros, que es lo mismo que decir de los derechos humanos
consagrados en ellos.

Estos mecanismos los podemos clasificar en regulares y específicos:

7
Gross Espiell, Héctor. La OIT y los derechos humanos en América Latina. Buenos Aires,
Argentina. EUDEBA, 1986, Pág. 29.

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“Mecanismos regulares" son aquellos que están dirigidos a promover y


verificar la aplicación de los Convenios adoptados, esto es la obligación de cada
Estado miembro de enviar informaciones periódicas que son examinadas por una
"Comisión de expertos" y luego por la "Comisión de Aplicación de Normas", de
carácter tripartito.

Según Ermida Uriarte y Villavicencio8 "para quienes venían proponiendo la


consagración y el desarrollo de la libertad sindical, resulta muy clara la necesidad
de complementar esos mecanismos de control regular, con otros específicos,
dadas fundamentalmente: a) la importancia del tema para la OIT, ya referida
anteriormente; b) la insuficiencia de la protección de los mecanismos regulares,
que están dirigidos a aquellos que no cumplieron con la obligación de respetar
ciertas normas fundamentales, previstas de manera general por la Constitución de
la OIT, y ello aunque hubiesen ratificado los Convenios respectivos (se busca
ampliar su radio de acción tratando de que funcionara al margen de la ratificación;
c) la necesidad de crear un mecanismo de control que actuará como órgano
conjunto de la OIT y la ONU, por la interdependencia entre la libertad sindical y los
demás derechos y libertades tradicionales”

Y es así que en 1950 se creó un primer órgano, la "Comisión de


Investigación y Conciliación en Materia de Libertad Sindical", compuesta por
especialistas nombrados por el Consejo de Administración.

Este mecanismo se vio perfeccionado cuando se creó en 1951 el "Comité


de Libertad Sindical", de integración tripartita, con funciones cuasi judiciales, un
procedimiento que sigue las normas básicas en materia contenciosa y que
funciona en Ginebra, simultáneamente con las reuniones del Consejo de
Administración.

La libertad sindical, tal como la entiende el Comité, no incluye sólo lo


estrictamente sindical sino también lo referente a negociación colectiva y derecho
de huelga.

Tiene competencia en las quejas que presentan organizaciones nacionales


de trabajadores y empleadores directamente interesadas, las organizaciones
internacionales con estatuto consultivo, ante la OIT y otras organizaciones
internacionales.

Las resoluciones del Comité, en el caso de ser atendida la queja, le serán


comunicadas al gobierno interesado, llamándole la atención e invitándolo a tomar
medidas adecuadas para remediarla. Estas resoluciones se discuten en el
Consejo de Administración y se publican en el Boletín de la OIT.

8
Ermida Uriarte, Oscar y Villavicencio Ríos, Alfredo. “El Comité de libertad sindical”. RDL Nº 169.
Montevideo, 1993, Pág. 79.

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Derechos Económicos, Sociales y Culturales en las Relaciones Laborales

Si bien no estamos refiriendo medidas coercitivas, la difusión de la resolución


tiene normalmente su aspecto persuasivo y disuasivo de la conducta que motivó la
queja.

III. Relaciones laborales

No se entrará en una discusión teórica sobre el concepto de relaciones


laborales sino que se partirá de una definición lo más descriptiva posible para
luego hacer referencia a los sistemas de relaciones laborales existentes en
América Latina.9

Por "relaciones laborales" o "relaciones de trabajo" se designan las


relaciones que sostienen tanto los empleadores y los trabajadores como sus
organizaciones respectivas que también reciben la denominación de "copartícipes
sociales" o "interlocutores sociales" y, asimismo, las relaciones entre esos
interlocutores y las autoridades públicas.

Todo sistema de relaciones laborales supone la existencia de poderes


públicos e interlocutores sociales. Su función es doble. Por una parte, reglamentar
el trabajo, es decir, fijar las condiciones de trabajo de los asalariados mediante
mecanismos tales como la legislación, la negociación colectiva y los
procedimientos de arbitraje y de fijación de salarios mínimos. Por la otra, procura
regular o administrar el conflicto, manifiesto o latente, que nace con motivo de la
prestación de trabajo subordinado o por cuenta ajena, en el marco de una relación
de trabajo asalariado.

Cada sistema de relaciones laborales se asienta en un conjunto de


circunstancias históricas, políticas, económicas, sociales y culturales, y desarrollan
sus propias reglas de funcionamiento a la luz de cada uno de sus parámetros.
Estas circunstancias pueden corresponder a todo un país o, en ocasiones, a
ciertas regiones en especial ( por ejemplo el Estado de São Paulo, en Brasil) o a
ciertos sectores de la economía (por ejemplo, las plantaciones en América central,
la minería en Bolivia o en Perú, el petróleo en Venezuela o los puertos y la pesca
en todas partes) que proporcionan un entorno económico y social propicio al
desarrollo de un sistema de relaciones de trabajo distinto al del resto del país.

Al analizar los sistemas de relaciones de trabajo existentes en el mundo de


hoy, encontramos dosis variables de conflicto y consenso, de centralización y
descentralización. La manera en que el Estado y los interlocutores sociales se
distribuyen las funciones constituye también uno de los elementos decisivos de
esos sistemas. El Estado desempeña un papel preponderante en algunos
sistemas de relaciones laborales. Se dice entonces que son "sistemas
heterónomos" cuyas reglas de funcionamiento se imponen de "arriba a abajo" por
la legislación. En otros sistemas, los propios interlocutores sociales crean y aplican

9
Ver en este tema “Diálogo social y relaciones laborales”. Revista Laboral Chilena, Nº 5/92,
Santiago de Chile, 1992, Pág.71.

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las reglas de "abajo a arriba". En ellos, el Estado sólo desempeña un papel de


árbitro y, a veces, inclusive, un papel de menos relieve; en esos casos se habla de
"sistemas autónomos". La mayoría de los sistemas de relaciones laborales
combinan dosis variables de heteronomía y autonomía.

En América Latina, excepción hecha del Uruguay, la tradición de


heteronomía es muy fuerte y está muy arraigada. Sin embargo, muchos países
admiten hoy una vertiente de autonomía relativamente grande, en general en
proceso de crecimiento. A raíz del restablecimiento de la democracia en la
Argentina, Brasil, Chile y Uruguay, los sistemas de relaciones de trabajo
(fundamentalmente "heterónomos" durante los anteriores regímenes militares) se
orientan hoy hacia una mayor autonomía. Con las reformas que se están
efectuando en la Argentina se procura penetrar más por esta vía. Al parecer, las
relaciones de trabajo están orientadas en casi todos los países de América Latina
hacia la concesión de un margen de maniobra más amplio a los interlocutores
sociales.

Ahora bien, conviene recordar que la cultura política es, en América Latina,
muy legalista, es decir, que acepta generalmente que el Estado desempeñe un
papel mayor en todos los dominios de la vida económica y social y no sólo en el
de las relaciones de trabajo. Desde esta base cultural, aún cuando el Estado
manifestará su voluntad de abandonar la conducción de las relaciones laborales,
sería muy improbable que pudiera desprenderse por completo de esta tarea. Por
otra parte, ese apartamiento total no sería siquiera deseable, pues perjudicaría a
quienes se hayan excluidos del sistema de relaciones laborales, que son -
precisamente- los sectores sociales más carenciados. En realidad, aunque los
interlocutores sociales desearan resolver sus asuntos entre ellos, sin intervención
estatal alguna, el desarrollo probable es que en semejante eventualidad se
sentirían pronto "huérfanos" del Estado y reclamarían que volviera a cumplir la
tarea antedicha.

Lo cierto es que no hay en el mundo dos sistemas de relaciones de trabajo


idénticos, aún cuando muchos de ellos puedan presentar grandes afinidades. Sin
embargo, cualquiera sea la índole de relaciones laborales, es claro que debe
cumplir los objetivos que la sociedad le ha fijado. Su éxito se mide por la manera
en que responde a las expectativas de los interlocutores sociales y, sobre todo,
por su capacidad para administrar el conflicto. De ahí se desprende que si un
sistema de relaciones de trabajo ha quedado superado por la realidad y ha dejado
de ser capaz de administrar satisfactoriamente el conflicto, lo más conveniente es
reorganizarlo.

En el campo de las relaciones laborales, tal como se han definido en este


capítulo, es donde se expresa claramente la importancia de examinar los derechos
de los interlocutores sociales como derechos no ya de seres individuales sino de
los colectivos que integran. Ello permitirá determinar cuáles de entre los derechos
laborales se consideran derechos fundamentales y analizar la vertiente individual o
colectiva de cada uno de ellos.

Serie: Estudios Básicos de Derechos Humanos


Derechos Económicos, Sociales y Culturales en las Relaciones Laborales

IV. Derechos laborales y derechos humanos. Sus alcances

Corresponde establecer si todas las instituciones del Derecho Laboral,


reconocidas por instrumentos internacionales, alcanzan por esa sola circunstancia
la categoría de derechos fundamentales o si tan sólo algunos de ellos deben ser
incluidos en esta categoría.

La OIT, tradicionalmente, sólo ha considerado Derechos Humanos a aquellos


consagrados en sus Convenios referidos a la libertad sindical, igualdad y no
discriminación y prohibición dl trabajo forzoso.

Está posición restrictiva ha sido modificada en la 75ª Conferencia


Internacional del Trabajo, realizada en 1988, en la que se acordó definir el campo
de actuación de la OIT en función de los derechos enunciados en la Declaración
Universal de los Derechos Humanos y de los Pactos Internacionales de los
Derechos Humanos que se refieran a:

1. Libertad sindical.
2. Libertad de trabajo.
3. Eliminación de la discriminación y promoción de la igualdad de
oportunidades.
4. Derecho al trabajo.
5. Derecho a un ingreso mínimo.
6. Derecho a la seguridad social.
7. Derecho a condiciones de trabajo y de vida satisfactorias.
8. Participación de los individuos en las medidas para fomentar y salvaguardar
los Derechos Humanos10.

En teoría, sobre el tema se consideran tres posiciones:

a) restrictiva, que entiende que sólo algunos de los derechos contemplados


por los instrumentos de la OIT pueden considerarse Derechos Humanos;
b) amplia, que postula que todos los Convenios de la OIT son instrumentos
internacionales de Derechos Humanos;
c) una tercera posición, que parte de reconocer que los derechos laborales
son objeto de dos tipos de normas internacionales:

Los instrumentos internacionales sobre derechos Humanos y los Convenio


Internacionales del trabajo de la OIT. De esta doble regulación se desprende la
existencia de dos áreas: un “área mínima”, configurada por los derechos laborales
directamente reconocidos como Derechos Humanos por los tratados
internacionales en la materia y los Convenios de la OIT que desarrollan
normativamente tales instituciones. Fuera de tal “área mínima” existiría un “área
máxima”, que estaría conformada por el conjunto de los demás Convenios

10
Carrillo Calle, Marín, Ibíd. Pág. 42.

Serie: Estudios Básicos de Derechos Humanos


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internacionales de trabajo. Hecha esta distinción, sólo se consideran derechos


fundamentales los comprendidos en el “área mínima”.

Pla Rodríguez11, en la clasificación que realiza, parte de lo enunciado en el


capítulo II de la Declaración de Filadelfia, distinguiendo cuatro grandes áreas de
Derechos Humanos: libertad, igualdad, seguridad económica y dignidad.

Dentro del concepto de libertad, incluye la libertad sindical y la libertad de


trabajo, la cual se subdivide en política de empleo y en el combate al trabajo
forzoso.

En el concepto de igualdad se comprenden la eliminación de las medidas


discriminatorias y la igualdad de oportunidades.

En seguridad económica se comprenden el derecho al trabajo, el derecho a


la seguridad social y el derecho a un ingreso mínimo.

En el concepto relativo a la dignidad se incluyen el derecho a condiciones


satisfactorias de trabajo y de vida (el que a la vez se subdivide en duración del
trabajo, derecho al descanso, derecho a disfrutar del tiempo libre, protección de la
integridad física del trabajador, remuneración y alojamiento y servicios sociales
para los trabajadores) y el derecho a la defensa de la promoción de los derechos y
libertades por los propios interesados.

Carrillo Calle12, que se afilia a la posición que sostiene que son Derechos
Humanos laborales aquellos que están contemplados en instrumentos
internacionales de Derechos Humanos, ha examinado los siguientes para
determinar su coincidencia con los instrumentos laborales:

1. Declaración Universal de los Derechos Humanos.


2. Pacto Internacional de Derechos económicos, sociales y culturales.
3. Pacto Internacional de Derechos civiles y políticos.
4. Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre.
5. Convención Americana sobre Derechos Humanos.
6. Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos
en materia de derechos económicos, sociales y culturales.
7. Declaración de los Derechos del Niño.
8. Convención sobre los Derechos del Niño.
9. Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación
contra la mujer.
10. Declaración de los Derechos de los impedidos.

11
Pla Rodríguez, Américo. RDL Nº 173, Pág. 14.
12
Carrillo Calle, Martín. Ibíd.. Págs. 44 y 45.

Serie: Estudios Básicos de Derechos Humanos


Derechos Económicos, Sociales y Culturales en las Relaciones Laborales

De este examen, Carrillo Calle ha identificado 31 derechos laborales, que al


estar reconocidos en esos instrumentos, pueden calificarse como derechos
laborales fundamentales.

Los derechos laborales fundamentales de carácter colectivo son aquellos


más vinculados a las relaciones laborales. No obstante ello, entiendo que deben
considerarse derechos fundamentales también aquellos que protegen derechos de
naturaleza individual del trabajador, por que pueden incidir de forma considerable
en conflictos o negociaciones, y, en definitiva, en el establecimiento de sistemas
de relaciones laborales armoniosas.

Profundizaremos en algunos de estos derechos a los cuales hace


referencia la clasificación de Carrillo Callé, según el cuadro elaborado por el citado
autor (ver página siguiente), que especifica los 31 derechos laborales a que se
refiere y en qué instrumentos de Derechos Humanos están contemplados.

∗ Libertad de trabajo. Reconoce el derecho de toda persona a la libre


elección o aceptación de un trabajo. En esta categoría se ubicarían:

∗ Prohibición de la esclavitud y servidumbres (situación contemplada en


el Convenio de Trabajo Nº 29) y

∗ Abolición del trabajo forzoso, que es la materia de otro Convenio


fundamental de la OIT, el Nº 105.

∗ Derecho al trabajo. Implica el derecho a toda persona de acceder a un


trabajo en condiciones que le permitan cubrir sus necesidades y las de su
familia. Incluidos en este derecho estarían:

∗ Derecho al pleno empleo

∗ Derecho a la formación profesional. En este caso no estaríamos


refiriendo a la obligación del Estado de proponer y ejecutar medidas
tendientes al pleno empleo, que comprende la preocupación por la
formación profesional.

A estas materias se refieren los Convenios de la OIT Nos. 84 ("Agencias


retribuidas de colocación"), 96 (nueva formulación del mismo Convenio), 88
("Servicio de empleo"), 122 ("Políticas de empleo"), 142 ("Desarrollo de recursos
humanos"), 168 ("Fomento de empleo y protección contra el desempleo").
También a esas materias se refieren las Recomendaciones Nº 122 y 169 (sobre
políticas de empleo), 136 (sobre políticas de empleo para los jóvenes), 176 (sobre
fomento de empleo) y 150 (sobre desarrollo de recursos humanos).

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Derechos Económicos, Sociales y Culturales en las Relaciones Laborales

DERECHOS LABORALES FUNDAMENTALES I


ÁMBITO OBJETIVO-TERRITORIAL

COBERTURA MUNDIAL

Instrumentos internacionales Declaración Pacto Pacto


Universal de Internacional Internacional
los de los de los
Humanos Derechos Derechos
1948 Económicos, Civiles
Derechos laborales Sociales y Políticos
Fundamentales y Culturales 1966
1966
Libertad de trabajo 23º, 1 6º,1

Prohibición de la esclavitud
y servidumbres 4º 8º,1
Prohibición del trabajo forzoso 8º,3
Derecho al trabajo 23º,1 6º,1
Empleo 6º,2, 13º, 2b)
Formación profesional 26º,1
Trabajadores minusválidos
Deber de trabajar
Condiciones de trabajo 23º 7º
Igualdad de trato y no discriminación 2º,1 2º,2, 3º 2º,1, 3º
Derecho de acceso a la función pública 21º,2 25º,c)
Derecho a una remuneración justa 23º,3
Igualdad salarial 23º,2 7º,a), i)
Limitación de la jornada de trabajo 24° 7º d)
Derecho al descanso 24º 7º d)
Derecho a vacaciones 24º 7º d)
Derecho al pago por feriados 7º d)
Derecho a la promoción laboral 7º c)
Estabilidad
Seguridad e higiene en el trabajo 7º b); 12, 2, b)
Trabajo de menores 10º,3
Trabajo de mujeres
Protección de la maternidad 25º, 2 10º, 2
Trabajadores de la tercera edad
Libertad sindical 23º,4 8º,1 a), b), c) 22ª,1
Derecho de huelga 8º
Derecho a la seguridad social 22º, 23ª,1 9ª
25º, 1
Tratamiento de enfermedades 12ª, 2, c)
profesionales

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Derechos Económicos, Sociales y Culturales en las Relaciones Laborales

DERECHOS LABORALES FUNDAMENTALES II


ÁMBITO OBJETIVO-TERRITORIAL

COBERTURA REGIONAL

Instrumentos internacionales Declaración Convención Protocolo


Americana Americana Adicional a
los sobre Convención
Deberes del Derechos Americana
Hombre, Humanos, sobre
Derechos laborales 1948 1969 Derechos
Humanos
fundamentales materia de

Libertad de trabajo Derechos


Económico
Prohibición de la esclavitud 6º,1 Culturales,
y servidumbres 6º,2,3 1988
Prohibición del trabajo forzoso XIV
Derecho al trabajo 6º
Empleo 6°,2
Formación profesional 6 º,2,13º,3, b)
6º,2;18º,a)
Trabajadores minusválidos XXXVII
Deber de trabajar 7º
Condiciones de trabajo
Igualdad de trato y no discriminación 23º,1,c)
Derecho de acceso a la función pública XIV 7º, a)
Derecho a una remuneración justa 7º, a)
Igualdad salarial XV 7º, g)
Limitación de la jornada de trabajo 7º, h)
Derecho al descanso 7º, h)
Derecho a vacaciones 7º, h)
7º, c)
Derecho al pago por feriados 7º d)
Derecho a la promoción laboral 7º, e)
Estabilidad 7º,f)
Seguridad e higiene en el trabajo VII 6º, 2
Trabajo de menores 9°,2
Trabajo de mujeres XXII 16º 17º, b)
Protección de la maternidad 8º,1 a)
Trabajadores de la tercera edad XVI 8º, 1 b)
Libertad sindical
Derecho de huelga
Derecho a la seguridad social 9º,2;10º,2,d)
Tratamiento de enfermedades
profesionales

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Derechos Económicos, Sociales y Culturales en las Relaciones Laborales

DERECHOS FUNDAMNENTALES III


ÁMBITO SUBJETIVO-PERSONAL

MENORES MINUSVALIDOS

Instrumentos internacionales Declaración Pacto Pacto


Universal de Internacion Internacion
los de los de los
Humanos Derechos Derechos
1948 Económicos Civiles
Derechos laborales Sociales y Políticos
fundamentales y Culturales 1966
1966
Libertad de trabajo 0

Prohibición de la esclavitud
y servidumbres 9º
Prohibición del trabajo forzoso
Derecho al trabajo 7º
Empleo 6º
Formación profesional 23º 6º
Trabajadores minusválidos
Deber de trabajar
Condiciones de trabajo
Igualdad de trato y no discriminación 1º 2º,1 2º,10º
Derecho de acceso a la función pública
Derecho a una remuneración justa
Igualdad salarial
Limitación de la jornada de trabajo
Derecho al descanso
Derecho a vacaciones
Derecho al pago por feriados
Derecho a la promoción laboral
Estabilidad
Seguridad e higiene en el trabajo
Trabajo de menores 90 32
Trabajo de mujeres
Protección de la maternidad
Trabajadores de la tercera edad
Libertad sindical
Derecho de huelga
Derecho a la seguridad social 4º 26º

Tratamiento de enfermedades
profesionales

Serie: Estudios Básicos de Derechos Humanos


Derechos Económicos, Sociales y Culturales en las Relaciones Laborales

DERECHOS FUNDAMNENTALES IV
ÁMBITO SUBJETIVO-PERSONAL

MUJERES

Instrumentos internacionales Convención Convención


sobre los sobre la
Derechos Eliminación de
Políticos Todas las formas
de la Mujer De Discriminación
Derechos laborales 1952 contra la mujer
fundamentales 1979

Libertad de trabajo
11º,1, c)
Prohibición de la esclavitud
y servidumbres 6º
Prohibición del trabajo forzoso 11º,1,a)
Derecho al trabajo
Empleo 10º,a), 11º,1,c)
Formación profesional
Trabajadores minusválidos
Deber de trabajar
Condiciones de trabajo
Igualdad de trato y no discriminación 1, 2º,a) y) e), 11º
Derecho de acceso a la función pública III 7º, b)
Derecho a una remuneración justa
Igualdad salarial
Limitación de la jornada de trabajo
Derecho al descanso
Derecho a vacaciones 11º,1.2)
Derecho al pago por feriados
Derecho a la promoción laboral 11º,1,c)
Estabilidad 11º,1, c) ;11º, 2,a)
Seguridad e higiene en el trabajo 11º,1, f)
Trabajo de menores
Trabajo de mujeres 11º
Protección de la maternidad 4º, 2, 11º, 2b), d)
Trabajadores de la tercera edad
Libertad sindical
Derecho de huelga
Derecho a la seguridad social 11º,1,e)

Tratamiento de enfermedades
profesionales

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Derechos Económicos, Sociales y Culturales en las Relaciones Laborales

Se discute si debe reconocerse o no como derecho fundamental el derecho


al “pleno empleo”. La OIT propicia la formulación y desarrollo de políticas estatales
que fomenten el pleno empleo productivo. Estas políticas deben formar parte de la
política general económica y social.

De acuerdo con las formulaciones de la OIT una política de empleo debe


tender a garantizar:

a) Que habrá trabajo disponible para todas las personas que lo soliciten;
b) Que dichos trabajos serán tan productivos como fuera posible;
c) Que las personas tendrán libertad para escoger empleo;
d) Que los trabajadores tendrán la posibilidad de adquirir la formación
necesaria y de aplicar esos conocimientos sin ser objeto de discriminación.

Estas categorías también se consideran en referencia especial a aquellas


otras de personas desfavorecidas, que tuviesen o pudiesen tener dificultades
especiales para encontrar un empleo duradero, como los jóvenes, los
minusválidos, las mujeres, las personas de la tercera edad, los largamente
desocupados, etc.

Se puede sostener que la exigibilidad del derecho al pleno empleo en la


época actual es difícil de plantear en la realidad. Sin embargo, si de acuerdo a lo
expresado en la Declaración de Filadelfia "todos los seres humanos tienen
derecho a perseguir su bienestar material y desarrollo espiritual en condiciones de
libertad y dignidad", cabe preguntarse cómo podría lograrse esta situación si una
persona no tiene al menos la posibilidad de obtener un puesto de trabajo.

Se ha sostenido que el concepto a incorporar es el de la protección de la


movilidad laboral, es decir, la generación de mecanismos que protejan la
estabilidad de los ingresos de los trabajadores en situación de movilidad e
inestabilidad en los mercados de trabajo.

En la reciente “Cumbre social sobre la superación de la pobreza, el empleo


productivo y la integración social”, una de las conclusiones a las que se ha llegado
es que un objetivo prioritario de la economía es procurar el pleno empleo como
forma de superar las otras limitaciones del desarrollo social.

Naturalmente, puede alegarse que este derecho no es de automática ni fácil


ejecución y que está condicionado, mediatizado, por imperativos de la realidad.
Sin embargo, un derecho fundamental no deja de serlo porque las modalidades de
su aplicación deban conciliarse con limitaciones de carácter práctico.

Es por ello que entiendo que el pleno empleo debería reconocerse como
orientación dominante en las políticas de empleo y aún en las políticas
económicas. Sin pleno empleo no parece posible el desarrollo. Reconocer los
derechos a la formación profesional y a seguros de desocupación no es suficiente,
ya que las condiciones actuales de la economía, las modificaciones tecnológicas,

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Derechos Económicos, Sociales y Culturales en las Relaciones Laborales

las crisis de la seguridad social, harían ilusorio, en la mayoría de los casos, el


pasaje rápido de un empleo a otro, sobre todo en la categoría de las personas
más desprotegidas y discriminadas.

Es cierto que el Estado ha modificado y debe seguir modificando su actitud


paternalista y su intervención directa en el campo económico. Pero hay materias
en las que el Estado no debe dejar de intervenir, porque estaría poniendo en juego
su propio papel en la vida social. En la época actual, una de estas áreas es la
referente al empleo, quizás ya no en la creación directa de puestos de trabajo sino
en el establecimiento de medidas de fomento o promoción reales y eficaces.

∗ Condiciones de trabajo. Son derechos fundamentales de los trabajadores


no sólo el acceso a un puesto de trabajo sino también que éste se
desarrolle en condiciones equitativas y satisfactorias, propias de la dignidad
humana. Comprende una amplia gama de derechos.

∗ Igualdad de trato y oportunidades. A esta materia se refieren los


Convenios de la OIT N° 100 (igualdad de remuneración para la mano de
obra masculina y mano de obra femenina por trabajo de igual valor), 11
(discriminación en materia de empleo y ocupación) y 156 (igualdad de
oportunidades y trato de trabajadores con responsabilidades familiares) y
las recomendaciones Nº 90, 111 y 165 sobre los mismos temas.

La obligación de tomar medidas especiales que garanticen o viabilicen los


derechos a igualdad de trato de determinadas categorías, como mujeres, jóvenes,
etc., se analizará separadamente.

∗ Derecho al acceso a la función pública, también incluido en el tema. Se


refiere al mismo el Convenio Nº 151 "sobre relaciones de trabajo en la
administración pública".

∗ Derecho a la remuneración justa. Es el derecho a percibir una


remuneración que, estando en relación con la capacidad y destreza del
trabajador, le asegure para sí y su familia un conveniente nivel de vida,
conforme a la dignidad humana de quien presta el servicio.

La OIT se ha referido siempre al "salario mínimo" como forma de asegurar


ese derecho, sobre todo en los sectores que no tienen un régimen eficaz de
Convenios colectivos o carecen de capacidad para llevar adelante una
negociación con resultados satisfactorios.

La libertad sindical aparece como la mayor garantía del derecho de los


trabajadores a una justa remuneración. En rigor, esta garantía es el pilar básico de
todos los demás derechos laborales.

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Derechos Económicos, Sociales y Culturales en las Relaciones Laborales

Pero siempre habrá sectores que por la modalidad de su trabajo u otras


circunstancias (trabajadores a domicilio, de empresas que emplean poco personal,
trabajadores de explotaciones rurales, etc.) tendrán dificultades para
sindicalizarse. Es por ello que el derecho a un "salario mínimo" es un derecho
básico, que el Estado debe garantizar.

El derecho a un ingreso mínimo que se integre no sólo con el salario sino


también que incluya los beneficios derivados de las políticas sociales, programa
de apoyo a la población más vulnerable y la seguridad social, no parece sustituto
del derecho a un “salario mínimo”, por que el concepto de “salario” es el de
contraprestación por un trabajo realizado y no una ayuda prestada a un indigente.
El concepto y el contenido del salario es más adecuado a la naturaleza de un
derecho fundamental que protege al hombre en su esfuerzo por lograr el bienestar
en condiciones de libertad y dignidad.

La OIT ha contemplado los temas de salarios en numerosos Convenios,


algunos referidos a categorías especiales de trabajadores y otros genéricos como
el Nº 26, sobre métodos de fijación de salarios mínimos.

∗ Protección del salario. Derecho incluido en el anterior. La OIT le ha dado


gran importancia como forma de no hacer ilusorio el derecho principal. Se
refieren al mismo el Convenio Nº 95 (sobre protección del salario) y el Nº
173 (sobre la protección de los créditos laborales en caso de insolvencia del
empleador), adoptados en 1992 pero que aún no han recibido el número
necesario de ratificaciones para su entrada en vigor.

∗ Derecho al descanso. Comprende:

o Derecho a la limitación del horario de trabajo. Un tema al cual la


OIT le otorga gran importancia y que es materia del Convenio Nº 1
(sobre horas de trabajo), adoptado por la organización en 1919.

o Derecho a protección especial para los trabajadores en horario


nocturno. Se protege así la salud del trabajador y su relación
familiar. Podemos tomar en consideración los Convenios N°s 89
(sobre trabajo nocturno de las mujeres) y 171 (sobre trabajo
nocturno), que aún no han entrado en vigor por no haber recibido el
número necesario de ratificaciones.

o Derecho al descanso semanal. Contemplado en los Convenios N°


14 y 106 (ambos "sobre descanso semanal").

o Derecho a las vacaciones. Lo establece el Convenio Nº 132 (sobre


vacaciones pagadas).

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Derechos Económicos, Sociales y Culturales en las Relaciones Laborales

∗ Derecho a la estabilidad en el empleo. Los instrumentos de Derechos


Humanos establecen que corresponde a los estados garantizar a los
trabajadores la estabilidad en sus empleos o causas para una justa
separación e indemnización y readmisión en caso de despido injustificados.

La OIT se refiere a ello en el Convenio Nº 158 (sobre la terminación de la


relación de trabajo).

Vinculado a este derecho está el siguiente:

∗ Derecho a recurrir contra la decisión del empleador. Ante una autoridad,


que es el reconocimiento del debido proceso legal en el ámbito laboral.
Creemos que este derecho se integra en una categoría a la cual se refiere
el doctor Pla Rodríguez dentro del rubro de derechos a la dignidad, que es
el derecho de defensa.
También podemos hacer referencia a aquellos derechos que protegen a
categorías especiales:

∗ Derechos de protección a los menores. Están contemplados en distintos


instrumentos: Convenios N° 138 (sobre edad mínima para la industria), 77
(sobre examen médico de aptitud de los menores para el trabajo) y 90
(sobre trabajo nocturno de los menores).

∗ Derechos de protección a la mujer. La Convención sobre la "eliminación


de todas las formas de discriminación contra la mujer" propicia la
eliminación de "toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo,
que tenga por objeto o por resultado menoscabar o anular el
reconocimiento o ejercicio por la mujer... de los Derechos Humanos y las
libertades fundamentales.

La OIT ha adoptado numerosos convenios sobre el trabajo de la mujer, los


más antiguos prohibiendo el trabajo en determinadas condiciones: N° 89 (sobre
trabajo nocturno de las mujeres) y 45 (sobre trabajo subterráneo en minas). Los
considerados más importantes son los que prohíben la discriminación, como el
Convenio Nº 100 (sobre igualdad salarial) y los que protegen la maternidad, como
el Convenio Nº 103 (sobre protección de la maternidad).

∗ Libertad sindical. Ya se expresó que éste es el derecho básico de los


trabajadores. Cuando existe una efectiva libertad sindical, las
organizaciones de trabajadores serán quienes se encargarán de promover,
obtener y garantizar el libre ejercicio de las demás libertades.

La OIT ha brindado una especial atención al tema, como ya se ha visto en


un capítulo anterior. Ya se refería al tema en el preámbulo de la Constitución de la
organización y al mismo apuntan numerosos convenios: N° 87 (sobre libertad
sindical), 98 (sobre aplicación de los principios del derecho de sindicalización y

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Derechos Económicos, Sociales y Culturales en las Relaciones Laborales

negociación colectiva), 151 (sobre protección del derecho a sindicación y


procedimientos para determinar las condiciones de trabajo en la administración
pública).

Comprende los siguientes derechos sindicales13:

a) Derecho a afiliarse al sindicato de su elección o a ninguno.


b) Derecho a constituir sindicatos sin autorización previa.
c) Derecho a organizar libremente el sindicato.
d) Derecho del sindicato a obtener personalidad jurídica, sin limitaciones.
e) Derecho de los sindicatos a no ser disueltos administrativamente.
f) Derecho de los sindicatos a constituir o afiliarse a federaciones y
confederaciones.
g) Derecho a afiliarse a entidades internacionales.
h) Derecho de los trabajadores al "fuero sindical", como protección a todo acto
discriminatorio tendiente a menoscabar la libertad sindical.
i) Derecho de las organizaciones de trabajadores y empleadores a una
adecuada protección contra todo acto de inferencia de unas contra otras.

∗ Derecho de huelga. La OIT no se ha expresado más que incidentalmente


sobre este derecho, dejándolo a las legislaciones nacionales. Sin
embargo, sus organismos, en especial el "Comité de Libertad Sindical",
han desarrollado una importante y copiosa jurisprudencia en la materia,
considerándola comprendida en la libertad sindical como una de las
medidas que las organizaciones de trabajadores pueden adoptar en la
defensa de los derechos de sus colectivos.

∗ Derecho a la seguridad social. Este derecho debe significar una efectiva


protección frente a contingencias como el desempleo, la enfermedad, la
vejez, la incapacidad, la invalidez, la viudez o la muerte. Son numerosos
los Convenios de la OIT que lo establecen, por ejemplo, los N° 102 (sobre
normas mínimas de la seguridad social), 130 (sobre asistencia médica),
128 (sobre prestaciones de invalidez, vejez y supervivencia).

∗ Derecho a la defensa. Este derecho es la aplicación al derecho laboral


del derecho al debido proceso legal y, en ese sentido, lo tienen los
trabajadores y sus organizaciones al mismo título que todas las personas
físicas o jurídicas.

Conviene hacer un señalamiento: el trabajador, al hacer uso de su derecho


de defensa, derecho fundamental, es frecuentemente objeto de despido. Este
despido no sólo debe considerarse sin justa causa sino que debe entenderse
como la violación de un derecho fundamental.

13
Ermida Uriarte, Oscar y Villavicencio Ríos, Alfredo. Ibíd., Págs. 31 y 32.

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Derechos Económicos, Sociales y Culturales en las Relaciones Laborales

* Derecho a la promoción de los derechos y libertades por los propios


interesados. Este derecho debe entenderse comprendido en el área definida por
la 75a Conferencia Internacional del Trabajo, a la que hacíamos referencia en el
principio de este capítulo, en cuanto se refiere a la "participación de los individuos
en las medidas para fomentar y salvaguardar los Derechos Humanos". Se dirige a
una vertiente de participación de los individuos en la generación del derecho y en
la ampliación de los espacios y poder de las organizaciones sociales, temas en los
cuales la OIT -único organismo internacional tripartito- tiene un largo camino
recorrido.

Respecto a la vigencia en América Latina de los derechos laborales


considerados fundamentales, partiendo de la recopilación de textos básicos de
Derechos Humanos realizada por el doctor Máximo Pacheco14, que incluye nueve
Convenios Internacionales de Trabajo en esa categoría, se ha identificado a los
países latinoamericanos que los han ratificado.

Estos Convenios son los N° 29 (sobre trabajo forzoso), 87 (sobre


libertad sindical y la protección del derecho de sindicalización), 98 (sobre
derecho de sindicación y negociación colectiva) 100 (sobre igualdad de
remuneración), 105 (sobre abolición del trabajo forzoso), 111 (sobre
discriminación), 122 (sobre política de empleo), 135 (sobre los
representantes de los trabajadores), 151 (sobre las relaciones de trabajo en
la administración pública).

Como surge del cuadro anexo, el número de ratificaciones es alto, por lo


que existe un piso mínimo que obliga a los estados a la aplicación de medidas y
puesta en marcha de políticas que respeten los derechos y libertades contenidos
en ellos.

14
Pacheco, Máximo. Los derechos humanos, documentos básicos. Santiago de Chile. Editorial
Jurídica de Chile, 2ª ed., 1992.

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Derechos Económicos, Sociales y Culturales en las Relaciones Laborales

V. Conclusiones

En una síntesis muy apretada cabe señalar que se entiende posible extraer
de lo expuesto varias conclusiones:

La primera y básica es que no pueden caber dudas acerca de que los


derechos laborales integran el "núcleo duro" de los Derechos Económicos,
Sociales y Culturales, tal como han sido reconocidos por los instrumentos
internacionales.

Una segunda conclusión es que los derechos laborales fundamentales


están integrados por una serie de derechos y libertades que inciden directamente
en el entramado de las relaciones laborales a nivel de un país o de una empresa.

Una tercera conclusión refiere a que el sistema de relaciones laborales de


un país constituye uno de los puntos básicos de transformación productiva que
apuesta, como factor determinante en el logro de la competitividad, a recursos
humanos compenetrados con los objetivos de la producción, lo que supone el
respeto de los derechos, aspiraciones y necesidades de los trabajadores.

Una cuarta conclusión lleva a afirmar que aún cuando estos derechos no
son de ejecución automática, sino que para ello necesitan de medidas
gubernamentales y de aplicación de recursos -normalmente escasos- y que las
modalidades de su aplicación deben conciliarse con asuntos de orden práctico,
realizándose en forma progresiva y no inmediata, son sin embargo, derechos
fundamentales y, por lo tanto, los estados están obligados a respetarlos al llevar
adelante las políticas que diseñen.

Una quinta y última conclusión es la de que ningún estado democrático


podría plantearse un proyecto de transformación productiva con equidad que no
parta del reconocimiento pleno de estos derechos.

Montevideo, Marzo de 1995

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Derechos Económicos, Sociales y Culturales en las Relaciones Laborales

ANEXO
CONVENIO DE LA OIT
DE DEECHOS FUNDAMENTALES DE TRABAJO

Ratificados por los países de América

Convenio Nº 29 Convenio Nº 87
Sobre trabajo forzoso Sobre libertad sindical y la protección
del derecho de sindicalización
Argentina Argentina

Bahamas Barbados
Barbados Bolivia
Brasil Colombia
Chile Costa Rica
Colombia Cuba
Costa Rica Dominica
Cuba Rep. Dominicana
Dominica Ecuador
Rep. Dominicana Guatemala
Ecuador Guyana
Guatemala Haití
Guyana Honduras
Haití Jamaica
Honduras México
Jamaica Nicaragua
México Panamá
Nicaragua Paraguay
Panamá Perú
Paraguay Suriname
Perú Trinidad y Tobago
Suriname Uruguay
Trinidad y Tobago Venezuela
Venezuela

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Derechos Económicos, Sociales y Culturales en las Relaciones Laborales

Convenio Nº 98 Convenio Nº 100


Sobre derecho de sindicalización y Sobre igualdad de remuneración
negociación colectiva
Argentina Argentina
Barbados Barbados
Bolivia Bolivia
Brasil Brasil
Colombia Chile
Costa Rica Colombia
Cuba Costa Rica
Dominica Cuba
Rep. Dominicana Dominica
Ecuador Rep. Dominicana
Granada Ecuador
Guatemala Guatemala
Guyana Guyana
Haití Haití
Honduras Honduras
Jamaica Jamaica
Nicaragua México
Panamá Nicaragua
Paraguay Panamá
Perú Paraguay
Santa Lucía Perú
Suriname Santa Lucía
Trinidad y Tobago Uruguay
Uruguay Venezuela
Venezuela

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Derechos Económicos, Sociales y Culturales en las Relaciones Laborales

Convenio Nº 105 Convenio Nº 111


Sobre abolición del trabajo forzoso Sobre discriminación
Antigua y Bermuda Antigua y Bermuda
Argentina Argentina
Bahamas Barbados
Bolivia Bolivia
Brasil Brasil
Colombia Chile
Cuba Colombia
Dominica Costa Rica
Rep. Dominicana Cuba
Ecuador Dominica
El Salvador Rep. Dominicana
Granada Ecuador
Guatemala Guatemala
Guyana Guyana
Haití Haití
Honduras Honduras
Jamaica Jamaica
México México
Nicaragua Nicaragua
Panamá Panamá
Paraguay Paraguay
Perú Perú
Santa Lucía Santa Lucía
Suriname Trinidad y Tobago
Trinidad y Tobago Uruguay
Uruguay Venezuela
Venezuela

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Derechos Económicos, Sociales y Culturales en las Relaciones Laborales

Convenio Nº 122 Convenio Nº 135


Sobre Política de Empleo Sobre los representantes de los
trabajadores
Barbados Barbados
Bolivia Brasil
Brasil Costa Rica
Chile Cuba
Ecuador Guyana
Guatemala México
Honduras Nicaragua
Jamaica Suriname
Nicaragua
Panamá
Paraguay Convenio Nº 151
Perú Sobre las relaciones d trabajo
Suriname en la administración pública
Uruguay Argentina
Venezuela Cuba
Guyana
Perú
Uruguay

FUENTE: Lista de Convenios ratificados por Convenio y país al 2 de diciembre de


1993, OIT, Ginebra.

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