Asma
Es una enfermedad inflamatoria crónica obstructiva de las vías respiratorias, donde participan distintas células y
mediadores de la inflamación, condicionada en parte por factores genéticos, que cursa con hiperrespuesta bronquial y una
obstrucción variable al flujo aéreo, total o parcialmente reversible, ya sea por la acción medicamentosa o espontáneamente
Epidemiologia
• Enfermedad crónica más frecuente del mundo
• Afecta cerca de 300 millones de personas padecen de asma en el mundo
• Niños 15%
• Aparece con mayor frecuencia a los 3 años
• Niños: > VARONES
Factores asociados
Deben distinguirse los factores asociados a la aparición de síndrome asmático de aquellos que son desencadenantes de
síntomas o de agudizaciones de asma.. Muchos de los factores relacionados con el huésped son perinatales, mientras que
los factores ambientales son muy variables y pueden actuar a diferentes edades del paciente. Es importante conocerlos
porque pueden dar lugar a situaciones graves y, por consiguiente, deben ser evitados.
Los factores genéticos están adquiriendo cada vez mayor relevancia a medida que avanza la investigación. Los estudios
actuales señalan su protagonismo en la aparición de asma, la expresión fenotípica de la enfermedad, la respuesta
individual a los factores desencadenantes de síntomas o de agudizaciones de asma y, muy especialmente, en la respuesta a
las nuevas terapias en los casos de asma grave Finalmente, cabe destacar la evidencia creciente sobre la importancia de la
contaminación ambiental, tanto en el interior de los edificios, por la combustión de biomasa, como en el aire exterior, por
la combustión de los productos de origen fósil. Esta contaminación ambiental se comporta como factor asociado a la
aparición de asma y como factor desencadenante de síntomas o de agudizaciones de asma. Además, contribuye a
incrementar la morbimortalidad del asma, así como la incidencia de otras enfermedades respiratorias crónicas,
enfermedades cardiovasculares y diversos tipos de cáncer.
Fisiopatología
La inflamación afecta a toda la vía respiratoria, incluida la mucosa nasal, y está presente aun cuando los síntomas son
episódicos. Sin embargo, la relación entre la gravedad del asma y la intensidad de la inflamación no se ha establecido de
forma consistente.
Inicia con un estímulo que va a provocar una respuesta inflamatoria
El epitelio de la via respiratoria va a secretar citosinas como TSLP (Thymic Stromal Lymphopoietin) , IL- 33, IL-
25 que van a activar a los linfocitos Th2.
Los linfocitos Th2 van a secretar citosinas proinflamatorias como IL-4,IL-5, IL-9 e IL-13 las cuales van a
provocar que los linfocitos B produzcan IgE
Esta IgE se va a unir a la superficie de los mastocitos y van a liberar sustancias como histamina, leucotrienos, y
prostaglandinas D2 que provocaran una broncoconstricción.
También los Th2 a través de sus citosinas van a activar a los eosinofilos los cuales a su vez van a liberar
mediadores proinflamatorios que van a aumentar esa respuesta inflamatoria.
Otras células que participan son los macrófagos(liberar mediadores que amplifican la respuesta inflamatoria), las
células endoteliales cuya función es reclutar mediadores inflamatorios a través de moléculas de adhesión y los
fibroblastos que van a aumentar la producción de colágeno que provocara a su vez que haya un remodelado de la
vía aérea.
El remodelado de la via aérea una vez que ocurre no se recupera. Consiste en un engrosamiento membrana basal,
hiperplasia glandular, hipertrofia e hiperplasia del musculo liso, hipersecreción de moco, proliferación y
dilatación de vasos, y fibrosis subepitelial.
Otro proceso que ocurre es la hiperrespuesta bronquial que puede ser causado por
Contracción excesiva del músculo liso de la vía respiratoria. Puede resultar del aumento del
volumen y/o de la contractilidad de las células del músculo liso bronquial.
Desacoplamiento de la contracción de la vía respiratoria. Resultado de los cambios inflamatorios
en la pared de las vías respiratorias que pueden conducir a su estrechamiento, y a una pérdida
del nivel máximo de contracción que puede encontrarse en las vías respiratorias sanas cuando es
inhalada una sustancia broncoconstrictora.
Engrosamiento de la pared de la vía respiratoria. El edema y los cambios estructurales amplifican el
estrechamiento de la pared bronquial debido a la contracción de la musculatura de las vías respiratorias69.
Nervios sensoriales sensibilizados. Pueden aumentar su sensibilidad debido a la inflamación,
produciendo una broncoconstricción exagerada en respuesta a estímulos sensoriales
Fenotipos
Fenotipos clásicos de niños con sibilancias del estudio de Tucson, basados en su evolución a largo plazo. Se parecen al
asma pero no son tienen iguales características, igual sintomatología y se pueden tratar igual, con la única diferencia que
el asma es una enfermedad inflamatoria crónica
Sibilancias precoces transitorias: según gema
– Comienzan antes del primer año y ceden hacia los 3 años.
– IgE y/o pruebas cutáneas negativas, sin rasgos ni antecedentes atópicos.
– Función pulmonar disminuida al nacimiento, con valores bajos a los 16 años.
– Estudios de hiperrespuesta bronquial y variabilidad del flujo espiratorio máximo (PEF) negativos
a los 11 años.
- Factores de riesgo: consumo de tabaco materno durante la gestación, sexo varón, prematuridad,
convivencia con hermanos mayores y/o asistencia a guardería
DRA: El sibilidor precoz es aquel niño que desde pequeño empezó hacer sibilancias posterior al nacimiento y hace
sibilancias hasta los 4-5 meses. Es aquel niño producto de una madre adolescente, mal alimentadas y con hábitos tabaco.
Sibilancias persistentes (no atópicas)
2. Sibilancias persistentes (no atópicas)
– Comienzan generalmente antes del primer año y persisten a los 6 años.
– Afectan por igual a ambos sexos.
– IgE y pruebas cutáneas negativas, sin rasgos ni antecedentes atópicos.
– Función pulmonar normal al nacimiento y disminuida a los 6 y a los 11 años.
- Hiperreactividad bronquial que disminuye con la edad.
– Suelen desaparecer en la adolescencia.
Dra: Niño de 4 años que nunca ha tenido sibilancias, pero que hace poco comenzó a ir a la guardería y entre en contacto
con gérmenes. Niños que empiezan a sibilar entre los 3 años 3 años y medio y terminan de sibilar entre los 6 – 6 años y
medio.
Sibilancias de inicio tardío (atópicas)
3. Sibilancias de inicio tardío (atópicas)
– El primer episodio aparece después del año y predominan en varones.
– IgE elevada y/o pruebas cutáneas positivas, rasgos y antecedentes familiares atópicos.
– Función pulmonar normal al nacer con descenso hasta los 6 años y posterior estabilización por
debajo de la normalidad.
– Existe hiperrespuesta bronquial.
– Suelen persistir en la adolescencia.
Dra: niño cuyo padre o madre es asmático. Tiene una carga genética importante.
Índice predictivo de asma
Condición previa
Lactantes con 3 o más episodios al año de sibilancias durante los primeros 3 años de vida que
cumplen un criterio mayor o 2 criterios menores.
Criterios mayores
– Diagnóstico médico de asma en alguno de los padres.
– Diagnóstico médico de eccema atópico (a los 2-3 años de edad).
Criterios menores
– Presencia de rinitis alérgica diagnosticada por un médico (a los 2-3 años de edad).
– Sibilancias no asociadas a resfriados.
– Eosinofilia en sangre periférica igual o superior al 4 %.
Valores predictivos para el diagnóstico de asma en algún momento entre los 6-13 años de edad
– Valor predictivo positivo del 77 %.
– Valor predictivo negativo del 68 %.
El diagnóstico de asma debe considerarse ante síntomas y signos clínicos de sospecha, como:
Sibilancias (el más característico)
Disnea
Tos
Opresión torácica.
Son los llamados síntomas guía que son variables habitualmente en el tiempo e intensidad, de predominio nocturno o de
madrugada, provocados por diferentes desencadenantes (infecciones víricas, alérgenos, humo de tabaco, ejercicio,
emociones). Las variaciones estacionales y los antecedentes familiares y personales de atopia son aspectos importantes a
considerar.
Habitualmente aparecen varios signos y síntomas a la vez; cuando se muestran de forma aislada, suelen ser poco
predictivos de asma. Ninguno de estos signos o síntomas es específico del asma, de ahí la necesidad de incorporar alguna
prueba diagnóstica, habitualmente pruebas funcionales respiratorias.
En la anamnesis del paciente se deben considerar, además:
El inicio de los síntomas
La presencia de rinosinusitis crónica con o sin pólipos
Rinitis
Dermatitis
Historia familiar de asma o atopia, que aumentan la probabilidad de diagnóstico de asma.
Revisar tabla de preguntas clave en las diapositivas.
En la exploración física lo más característico son las sibilancias en la auscultación y, en ocasiones, la obstrucción nasal
durante en la rinoscopia anterior y la dermatitis o eczema. Sin embargo, una exploración física normal no descarta el
diagnóstico de asma.
Si el debut de la enfermedad cursase con síntomas agudos, se realizará una breve anamnesis y exploración física, y se
iniciará el tratamiento. Las pruebas diagnósticas efectivas se harán una vez controlados los síntomas.
Función pulmonar en el niño
Nota: Revisar guía de espirometría de V semestre para comprender mejor la terminología.
No hace énfasis en saber espirometría.
La utilidad de las pruebas de función respiratoria en el niño para el diagnóstico del asma, es menor que en el adulto, ya
que la mayoría de los niños con asma (incluidas formas moderadas y graves) presentan un FEV1 dentro de los valores de
referencia. Pueden contribuir al diagnóstico, aunque su normalidad no lo excluye. No discriminan suficientemente el nivel
de gravedad.
Con el método adecuado es posible obtener espirometrías forzadas fiables en niños a partir de los tres años de edad. Por
encima de los 5-6 años, el diagnóstico funcional del asma es similar al del adulto. En el niño, FEV1/FVC se correlaciona
mejor con la gravedad del asma que el FEV1. En los niños la obstrucción se define por un cociente de FEV1/FVC <85 –
90%.
Se considera una prueba broncodilatadora como positiva, cuando el incremento del FEV1, respecto al valor basal es igual
o mayor de 12% aunque es posible que un incremento del 8% pueda definir mejor la respuesta broncodilatadora en niños
o del 9% en relación al teórico.
Nota: La Dra dice que el incremento siempre debe ser mayor o igual de 12%.
Los niños son capaces de exhalar todo el aire en 2-3 segundos, por lo que puede darse como válida una espiración de este
tiempo, siempre y cuando la inspección visual de la calidad de la maniobra realizada por un experto confirme su validez.
Cuando existen dudas diagnósticas, las pruebas de provocación con metacolina y ejercicio son de especial interés en el
niño. La última por ser relativamente sencilla de realizar, reproducible y con una especificidad alta para el diagnóstico del
asma, aunque con una sensibilidad baja.
Entre los 3 y 5 años es imprescindible utilizar la metodología y los valores de referencia adecuados y no extrapolar los
valores del niño mayor. En ocasiones, el tiempo espiratorio en estos niños puede ser menor de 1 segundo, por lo que el
valor más útil sería el FEV 0,5 o el FEV 0,75 y no el FEV1. En esta franja etaria, el valor FEV1/FVC normal sería por
encima de 90%.
Para poder realizar pruebas de función pulmonar fiables en niños, sobre todo en los menores de 5-6 años, es
imprescindible contar con personal de enfermería especialmente formado en las técnicas de función pulmonar infantil y
laboratorios acondicionados para los niños.
Dra. López: La espirometría mide dos enfermedades importantes: enfermedades obstructivas y enfermedades restrictivas.
Explica espirometría, sin embargo, son tal cual los conceptos que aparecen en la guía de V semestre.
Hacer una espirometría a un niño no es fácil; el que cumple las instrucciones casi siempre son aquellos que tienen una
patología de base que están entrenados al momento de hacérsela. Comenta que por lo menos a menores de 4 años, le
cuesta mucho.
Estudio de la alergia
La finalidad del estudio alérgico es determinar la existencia de sensibilización a aeroalérgenos que influyan en el
desarrollo del fenotipo de asma alérgica, o que desencadenen exacerbaciones. Puede realizarse en cualquier paciente con
asma, independientemente de su edad. En la anamnesis se valoran los antecedentes personales/familiares de atopia
(rinoconjuntivitis, dermatitis atópica, alergia a medicamentos) y la relación de los síntomas con la exposición alergénica.
Para el diagnóstico de asma alérgica, además de apreciarse sensibilización a alérgenos inhalados, es preciso constatar la
relevancia clínica de los resultados obtenidos.
La prueba de la punción intraepidérmica o prick con extractos estandarizados es el método de elección por su alta
sensibilidad, bajo coste y valoración inmediata. Es necesario contemplar las variables que afectan a sus resultados
(fármacos) y poseer experiencia en su interpretación (falsos positivos por reactividad cruzada).
Dra. López: Hace mención de que las madres quieren descartar alergias en sus hijos, por lo que acuden a los sitios más
económicos para hacer las pruebas; sin embargo, las pruebas realmente buenas no con económicas y el personal debe estar
preparado para atender un verdadero shock anafiláctico. Un niño menor de 6 meses, ¿qué toma? Teta. ¿A qué va a ser
alérgico? A nada. La mayoría de las veces, lo que los hace toser es tomar el tetero acostado; intenten tomarse un vaso de agua
acostados, no van a poder. Por lo tanto, las madres creen que esa tos es alergia. No a todos los niños se les hace prueba de
alergia.
Control y clasificación de gravedad en el niño
Revisar cuadros de diapositivas.
Gravedad Clínica
La clasificación de la gravedad es diferente según el momento en que se realice: al inicio, en el momento del diagnóstico
o posteriormente, una vez conseguido el control.
En el primer caso el nivel de gravedad depende de la frecuencia y de la intensidad de los síntomas (número de crisis y
situación entre ellas, fundamentalmente la tolerancia al ejercicio y los síntomas nocturnos), la necesidad de los
broncodilatadores de rescate y los valores de la exploración funcional respiratoria. En los niños pequeños en los que no
sea posible realizar prueba de funcionalidad pulmonar, la gravedad se clasifica exclusivamente de acuerdo con la
sintomatología.
Algunos niños con asma presentan síntomas de forma intermitente, episódica, con mayor o menor frecuencia, mientras
que otros los tienen de forma más persistente. El carácter de moderada a grave viene determinado por la frecuencia e
intensidad de los síntomas. En cualquier caso, la clasificación por gravedad se establece una vez iniciado el tratamiento,
en función de la medicación necesaria para mantener al niño bien controlado.
De esta forma, un niño que requiera un escalón de tratamiento 5 o 6 tendrá un asma grave, el que precise un escalón 3 o 4,
un asma moderada, el que requiera un escalón 1 o 2, asma leve.
El asma infantil es una enfermedad muy variable en el tiempo, pudiendo incluso variar a lo largo del año, lo que dificulta
su clasificación. La mayoría de los niños pequeños tienen asma únicamente durante las infecciones virales y, por tanto,
pueden tener un asma moderada o grave durante el invierno y estar asintomáticos durante la primavera o verano. Para
tipificar correctamente el asma es necesario especificar, además de la gravedad, los factores de riesgo desencadenantes en
el paciente y el grado de control.
Control
El control del asma viene definido por el grado en que sus manifestaciones se han reducido o eliminado con el tratamiento
aplicado. Incluye dos componentes: control actual de los síntomas y el riesgo futuro.
El control actual de los síntomas se evalúa por la presencia y frecuencia de los síntomas, tanto diurnos como nocturnos, la
necesidad de medicación de rescate y la existencia de alguna medicación para la vida diaria. Los criterios para establecer
el grado de control varían de unas guías a otras, pero generalmente se clasifican es asma bien o mal controlada, aunque
unas guías introducen el concepto de asma parcialmente controlada.
Para facilitar la evaluación del control de los síntomas se disponen de cuestionarios específicos, validados en castellano.
Uno de ellos es el cuestionario de Control del Asma en el Niño (CAN), que dispone de una versión para niños de 9-14
años y otra para padres (niños de 2 a 8 años) que evalúa 9 preguntas sobre la clínica en las últimas 4 semanas y se puntúa
entre 0 (buen control) y 36 (mal control). Se considera que un paciente está mal controlado cuando tiene una puntuación
igual o mayor a 8.
Otro cuestionario es el Childhood Asthma Control Test (c-ACT), validado en castellano para niños entre 4-11 años y que
consta de 7 preguntas (4 para el niño y 3 para los padres/cuidadores), se considera que un paciente está mal controlado
cuando tiene una puntuación inferior a 20.
El riesgo futuro, evalúa la presencia de factores de riesgo de padecer exacerbaciones, de desarrollar una limitación fija del
flujo aéreo (infratratamiento con GCI, prematuridad, exposición ambiental al humo del tabaco, FEV1 bajo, asma grave,
ingresos previos) y de padecer los efectos secundarios del tratamiento
Tratamiento de Mantenimiento
Nota: Les dejo el tratamiento de mantenimiento en el resumen, sin embargo, no va al parcial. Hace hincapié en conocer
muy bien la fisiología, los fenotipos del asma y saber como tratar las crisis (más adelante).
El objetivo principal del tratamiento del asma es lograr y mantener el control de la enfermedad lo antes posible, además de
prevenir las exacerbaciones y la obstrucción crónica al flujo aéreo, y reducir al máximo la mortalidad.
Para alcanzar los objetivos se ajustará un tratamiento farmacológico óptimo, junto a medidas de supervisión, control
ambiental y educación para el asma. El tratamiento farmacológico debe ajustarse según el nivel de control del paciente,
considerando las opciones terapéuticas más efectivas, la seguridad y el costo.
Tratamiento Farmacológico
Las diferencias entre los dominios de control actual y riesgo futuro son importantes, porque se ha documentado que estos
pueden responder de forma distinta al tratamiento. Por ejemplo, algunos pacientes pueden tener un buen control diario de
los síntomas de asma y sin embargo, sufrir exacerbaciones y viceversa. El tratamiento del asma debe realizarse de forma
continua, con el fin de que el paciente esté siempre controlado, es por eso que el tratamiento debe ir de la mano con el
acompañamiento.
Los fármacos para controlar el asma se clasifican en: fármacos de control o mantenimiento y de alivio, o también
llamados de ‘’rescate’’.
Los medicamentos de control o mantenimiento que deben administrarse de forma continua durante periodos prolongados,
incluyen GCI o sistémicos, Antagonistas de los receptores de leucotrienos, agonistas B2 adrenérgicos de acción
prolongada (LABA), tiotropio y anticuerpos monoclonales (omalizumab, mepolizumab, reslizumab, benralizumab y
dupilumab).
Los medicamentos de alivio se utiizan a demanda para tratar de forma rápida o prevenir la broncoconstricción; entre ellos
se encuentran los agonistas B2 adrenérgicos de acción corta inhalados (SABA) y los anticolinérgicos de acción corta
inhalados (bromuro de ipratropio). Se pueden considerar también las combinaciones budesónida/formoterol,
beclometasona/formoterol o beclometasona/salbutamol, utilizadas a demanda como medicamentos de alivio.
Tratamiento de mantenimiento y rescate en niños
La educación del niño con asma y su familia aumenta la calidad de vida y reduce el riesgo a exacerbaciones y
el coste sanitario, por lo que es uno de los pilares fundamentales del tratamiento. Su objetivo es que el niño consiga una
vida normal para su edad con actividad física y deportiva incluida.
Es fundamental para mejorar la adhesión al tratamiento y conseguir el control de la enfermedad.
Se dirigirá a la familia fundamentalmente durante la primera infancia y a partir de los 8-9 años, sobre todo al niño, a fin de
favorecer su autonomía y conseguir el máximo nivel de autocuidado.
Fármacos utilizados en el tratamiento de mantenimiento:
1. Glucocorticoides inhalados (GCI): constituyen la primera línea de tratamiento. En los niños mayores de 3 años la
eficacia de los GCI diarios está suficientemente contrastada, con mejoría en los parámetros clínicos, funcionales y
de inflamación bronquial, con una mejor calidad de vida y reducción de riesgo de las exacerbaciones y
hospitalizaciones.
Los lactantes y preescolares tratados con GCI diarios presentan menos episodios de asma/sibilancias recurrentes,
siendo limitada la respuesta en las sibilancias episódicas inducidas por virus.
El tratamiento continuo o intermitente de los GCI no suelen modificar la historia natural de la enfermedad.
Los GCI a las dosis habituales son fármacos seguros para el tratamiento del asma en niños. Suele existir una
disminución de la velocidad de crecimiento al principio del tratamiento, aunque suele ser un efecto transitorio. Sin
embargo, en casos de niños que suelen recibirlos en periodos prolongados, la talla final puede ser menor, siendo
esto efecto-dosis dependiente.
2. Antagonista de los Receptores de Leucotrienos: Si no existe control de los síntomas con GCI a dosis bajas, resulta
más eficaz aumentas las dosis de GCI a dosis medias que utilizar montelukast.
3. Asociación de Agonistas B2 adrenérgicos de acción larga (LABA) y GCI: Su utilización está autorizada por
encima de los 4 años de edad. La administración de un LABA es segura si se administra con un GCI; nunca debe
administrarse en monoterapia. Un estudio demostró la disminución de las exacerbaciones y de la necesidad de
glucocorticoides sistémicos en niños de 4-11 años en tratamiento con formoterol/budesónida administrados en un
solo inhalador, tanto como tratamiento de mantenimiento como tratamiento de alivio, aunque algunos autores
consideran que la evidencia de este estudio es limitada.
Se menciona el uso del tiotropio; antagonista muscarínico de acción larga. Se puede emplear en niños a partir de
los 6 años con asma grave mal controlada con GCI a dosis altas más un LABA. La dosis es 5ug al dia.
Teofilinas: Como tratamiento de mantenimiento en monoterapia, resulta menos efectiva que los GCI.
Biológicos: Son fármacos indicados en el asma grave no controlada, que están dirigidos a tratar la inflamación
subyacente mediante el bloqueo de diferentes mediadores. En el ámbito pediátrico, se dispone de tres
actualmente. Omalizumab actúa frente a las IgE, mepolizumab bloquea IL-5 y el dupilumab la IL-4 y la IL-13.
Recomendados para niños a partir de 6 años.
Tratamiento según la gravedad, control y riesgo futuro.
Teniendo en cuenta que el objetivo principal es la mínima medicación posible, el tratamiento se ha de ajustar de
forma continua, subiendo o bajando el escalón terapéutico en función del nivel de control, considerando siempre
las medidas no farmacológicas, la adhesión terapéutica y los factores de riesgo susceptibles de ser modificados.
El tratamiento de mantenimiento se iniciará en función del nivel de gravedad inicial (recurrencia o intensidad de
los síntomas). Posteriormente, de forma retrospectiva, se clasificará la gravedad según el nivel de tratamiento
necesario para mantener el control de los síntomas.
Escalón 1: Aquellos niños que presentan síntomas ocasionales de asma, sin síntomas nocturnos y sin factores de
riesgo para exacerbación, deben usar únicamente broncodilatadores a demanda. En el caso de presentar síntomas
de asma poco frecuentes, pero con factores de riesgo para exacerbación habría que iniciar el tratamiento en el
escalón 2. A partir de los 12 años se podría considerar, como en los adultos, el uso de formoterol asociado a GCI.
Escalón 2: los niños con necesidad de SABA 2 o más veces al mes, sin síntomas en intercrisis y con función
pulmonar normal, deben iniciar el tratamiento a dosis bajas de GCI o montelukast como alternativa.
Escalón 3-4: Los niños con más de 6-8 episodios de asma al año, síntomas en periodos de intercrisis, despertares
por asma una vez a la semana y/o afectación de la función pulmonar, deberán ajustar el tratamiento a estos
escalones.
Escalón 5-6: En los niños con síntomas persistentes, necesidad de ciclos cortos con GCO, sibilancias al mínimo
esfuerzo y afectación de la función pulmonar, se debe iniciar el tratamiento con el escalón 5. En cuanto se logre el
control, bajar de escalón buscando dosis mínima efectiva.
Dra. López: En tratamiento de mantenimiento: Paciente controlado no debe por qué tener síntomas, sin embargo,
GINA recomienda el uso de glucocorticoides a dosis bajas para primera fase de tratamiento de mantenimiento.
(No es objeto de evaluación). Se atiende la crisis y luego se pasa al tratamiento de mantenimiento.
Crisis de asma
Evaluación de la gravedad.
Se debe considerar el tiempo de evolución de la crisis, el tratamiento farmacológico administrado, la existencia de
enfermedades asociadas y posibles factores de riesgo (intubación previa o ingreso a UCI, hospitalización en el año
anterior, asistencia a Urgencias con frecuencia en el último año y uso de GCO o uso de SABA en las semanas previas).
Revisar tablas de diapositivas.
Fármacos:
Agonistas B2 adrenérgicos inhalados de acción corta (SABA): Constituyen la primera línea de tratamiento por su
mayor efectividad y menores efectos secundarios. En el tratamiento del episodio agudo del asma se deben
administrar preferentemente empleando un inhalador presurizado con cámara espaciadora, ya que esta forma es
tan efectiva como la de los nebulizadores en el tratamiento del episodio agudo de asma.
Las dosis administradas y los tiempos de administración dependen de la gravedad de las crisis y de la respuesta a
dosis iniciales. El fármaco más utilizado es el salbutamol, disponible en solución para nebulizar y en inhalador
presurizado. Este último debe administrarse en tandas de 2-10 pulsaciones de 100ug hasta conseguir la respuesta.
En las crisis leves, una tanda de 2-4 pulsaciones puede ser suficiente; en las crisis graves puede ser necesario
utilizar hasta 10 pulsaciones.
Los SABA nebulizados deben limitarse para los casos en los que el paciente requiera un aporte de O2 para
normalizar su saturación, aunque ensayos recientes han demostrad que el uso de Salbutamol y Bromuro de
Ipratropio con cámara espaciadora y mascarilla facial.
Dra. López: La primera elección siempre serán los SABA porque tienen efectos sumamente rápidos. Los Glucocorticoides
inhalados el efecto no es tan rápido. GINA asocia recientemente el uso de formoterol.
Nota: En la práctica las nebulizaciones al momento de tratar las crisis, no son consideradas el primer recurso, sin
embargo, para hacer uso de ‘’puff’’ se necesitan mascarillas personalizadas y por no contar con estos implementos en
nuestro medio, se utilizan las nebulizaciones.
Bromuro de Ipratropio: La utilización de dosis frecuentes, cada 20 minutos, durante las dos primeras horas en los
casos de crisis asmática grave o en los casos de crisis moderada que no respondan al tratamiento inicial con
SABA, se ha demostrado eficaz y segura. La dosis nebulizada es de 250Ug en menores de 30kg y 500 Ug en
mayores de 30Kg. La dosis con cámara de inhalación es de 40-80Ug (2-4 pulsaciones). El efecto máximo se
produce en las primeras dosis, no habiendo mejoría clínica más allá del tratamiento inicial -primeras 24-48h- por
lo que no se debe mantener la inhalación más de ese tiempo.
Nota: se utiliza para hacer sinergismo, no se utiliza solo. El tratamiento es escalonado. Es consecuente, primero
salbutamol + bromuro de ipratropio.
Glucocorticoides Sistémicos: Su uso se restringe a las crisis más graves (1-2 mg/Kg/día). En los niños mayores de
5 años, han demostrado su beneficio cuando se utilizan precozmente, siendo la vía oral la de elección, salvo que el
paciente no la toleren o concurran otras circunstancias que lo impidan. Deben administrarse en las crisis graves-
moderadas y considerarse en las leves con respuesta insuficiente a broncodilatadores o si el niño tiene
antecedentes de crisis graves (en este caso precozmente). El más utilizado es prednisolona a dosis de
1-2mg/Kg/día (máximo 40mg) durante 3 o 5 días o hasta la resolución.
Como alternativa se usa dexametasona; el efecto de utilizar dexametasona por vía oral (0,3 – 0,6mg/Kg) no es
inferior al de administrar prednisolona por vía oral (a 1mg/kg/día) durante los 3 días de tratamiento.
Utilizamos esteroides vía oral solo en crisis grave, las madres suelen sustituir antihistamínicos por pediacort.
Glucocorticoides inhalados: No se dispone de suficiente evidencia para recomendar el uso de GCI como
tratamiento alternativo o adicional de los CGS en el tratamiento de las crisis de asma.
Sulfato de Magnesio: Se puede utilizar en las crisis graves que no hayan respondido al tratamiento inicial, pero no
evita hospitalizaciones. Se administra por vía intravenosa en una sola dosis de 40mg/Kg (máximo 2g) en 20
minutos.
En las crisis asmáticas se modificarán las dosis de los fármacos y tiempo de administración según la gravedad de la crisis
y respuesta al tratamiento.
Cuando la SatO2 esté por debajo de 94% se administrará el oxigeno necesario para mantenerla entre 94-98%. Una Sa02
por debajo de 92% tras el tratamiento inicial con broncodilatadores inhalados selecciona a los pacientes más graves que
deben ser hospitalizados para iniciar un tratamiento intensivo.
Las crisis leves y moderadas pueden atenderse en atención primaria.
Las crisis graves o cuando haya sospecha de complicaciones, antecedentes de alto riesgo o falta de respuesta al
tratamiento, se derivarán a un centro hospitalario en ambulancia medicalizada.
Asma Fatal: Pacientes que llegan a ser intubados. El asma no es juego, si pueden llegar a este punto. Hay
enfermedades de base que hacen más susceptibles a los individuos a padecerlo (no las especifica).
Un paciente que esté en tratamiento y control, no debería tener exacerbaciones.