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Acción Apostólica en la Vida Cristiana

Este documento habla sobre la acción apostólica. Define la acción apostólica como el ejercicio fecundo de la caridad y la orientación de todos los actos hacia la extensión del Reino de Dios. Explica que la acción apostólica es necesaria para vivir plenamente la vida cristiana, para ayudar a los demás y para que la Iglesia pueda cumplir su misión. Finalmente, señala algunas características de la acción apostólica, como que debe ser razonable, decidida y entusiasta, y real

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Acción Apostólica en la Vida Cristiana

Este documento habla sobre la acción apostólica. Define la acción apostólica como el ejercicio fecundo de la caridad y la orientación de todos los actos hacia la extensión del Reino de Dios. Explica que la acción apostólica es necesaria para vivir plenamente la vida cristiana, para ayudar a los demás y para que la Iglesia pueda cumplir su misión. Finalmente, señala algunas características de la acción apostólica, como que debe ser razonable, decidida y entusiasta, y real

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Rollo Acción

- Introducción
1.1.- Hablamos de un trípode -Piedad, Estudio y Acción- que no son tres
manifestaciones del ser cristiano independientes una de otra, sino tres aspectos de una
misma y única vida. Si la Piedad es la comunicación íntima con Dios y el Estudio es la
aplicación, dentro de ese diálogo cada vez más íntimo, al descubrir el plan de Dios para
con uno mismo y para con el mundo, la Acción es la realización de esa vida comunicada
con Dios, que intenta conocer a Dios, a los hombres ya las cosas. El título de este
rollo es «Acción».
1.2.- Qué es Acción: Acción, en general, es el ejercicio de una: potencia.
Hay muchas clases de acciones, pero en todas hallaremos un hecho común: el
ejercicio de nuestras facultades -inteligencia, voluntad, libertad- que nos van
proporcionando el logro de un ideal, la satisfacer de una necesidad, de un deber, de
un placer.
Cuando nuestras facultades son elevadas y potenciadas por la Gracia para la
dilatación del Reino de Dios entre los hombres, nuestra acción se llama Acción
cristiana o Acción apostólica o simplemente Apostolado o Evangelización.
1.3.- Definición: «La acción apostólica es el ejercicio fecundo de la caridad, la
orientación de todos nuestros actos hacia la extensión del Reino de Dios».
Y ves que Dios nos ha confiado la tarea de continuar su obra. Dios dejó su
obra inacabada y llamó al hombre -ser libre e inteligente- a colaborar con El en la
continuación de la misma.
Y en el orden sobrenatural, «la Iglesia ha nacido con el fin de que ...haga
partícipes a todos los hombres de la Redención Salvadora, y por su medio se ordene
realmente todo el mundo hacia Cristo” (Apostolicam Actuositatem, N9 2).

B2- Falsas concepciones sobre la acción apostólica


2.1.-Frecuentemente se ha entendido la Acción Apostólica corno:
2.1.2.-El quehacer en el campo puramente religioso o intra eclesial: el
cumplimiento de deberes, de preceptos, al margen del quehacer cotidiano, la
observación de normas.
2.1.3.- El cumplimiento de deberes que corresponden a una sim- pie ética
(familiar, profesional o ciudadana).
2.1.4.- El simple quehacer, sin preocuparse de que sea consecuencia de su ser
cristiano.
2.2.- Como consecuencia de aquellas distorsiones tanto teóricas como prácticas
de la verdadera Acción Apostólica, surgen «parcialidades apostólicas»:
2.2.1.- El «apóstol de los ratos libres’>: como si el apostolado fuera un
«añadido» al vivir cotidiano.
2.2.2.- El «apóstol de lo propicio’>: el que realiza el apostolado solamente
en determinados momentos y ocasiones, ejemplo, lunes y martes, a las 20 hs.
costurero de la parroquia.
2.2.3.- El «apóstol de sus apostolados»: sólo el de su hogar o el de su
asociación o el de su parroquia o el de su organización o el lugar de su trabajo en
lugar de serlo en todas partes y de todos los hombres sin excluir a nada ni a nadie.
Soy apóstol las 24 hs. de todos los días.

B3- Necesidad de la acción y sus consecuencias


3.1.- La Acción apostólica es necesaria, no como un complemento obligatorio de la
vida, sino como la explicitación de la vida misma porque la acción es propia de la
vida.
3.2.- El hombre siempre actúa: perfeccionando o pervirtiendo; edificando o
destruyendo; usando respetuosamente las cosas o degradándolas; promoviendo o
explotando; reuniendo o desparramando. (El rollista puede dar una vivencia o ejemplo
de la vida cotidiana familiar, social, etc.).
Quien vive la vida de Dios, transforma, edifica, enaltece, promueve, reúne. Además
Dios nos ha confiado la tarea de continuar su obra. Por eso, la acción es vital: vital para
nosotros mismos, vital para los demás y esencial para la Iglesia.
3.3.1.- Vital para nosotros mismos: porque no hay vida cristiana sin acción: «La fe
sin obras está muerta» (Sant. 2, 17).
3.3.2.- Vital para los demás: ¿Cómo creerán si no se les predica? (Rm. 10, 14).
3.3.3.- Esencial para la Iglesia: la misión de la Iglesia es evangelizar, que se hace
urgencia ante los cambios del mundo de hoy. «Sin la acción de los seglares la Iglesia no
puede cumplir en plenitud la misión que Cristo le ha encomendado. (A. A. 1).
3.3.4.- Nosotros somos Iglesia y sin nuestra acción apostólica dejaría de ser la
solución para el hombre en la hora actual.
Debe responderse a los complejos desafíos del secularismo y de la urgente
necesidad de una justicia largamente esperada (L. R N. E.12y13).

B4- La acción apostólica


4.1.-La acción apostólica es el actuar de cada uno de nosotros en nuestros
propios ambientes temporales, los que variarán en las circunstancias de tiempo y lugar
de cada protagonista. Por ello en los conceptos siguientes tendrá mucho que ver el
“espíritu” que anima a toda acción apostólica.
 Cada uno florece donde Dios lo colocó.
 La acción del laico no puede circunscribirse a actividades intra eclesiales
 El primer medio de evangelización consiste en un testimonio de vida
auténticamente cristiana.
4.3.- La acción apostólica evangeliza y santifica: nuestra acción apostólica en primer
lugar evangeliza, anuncia, con nuestra vida y nuestras palabras, la Buena Noticia de la
Salvación...; que Dios nos ama personalmente a cada uno de nosotros...; que Cristo
vive...; que el Reino de Dios está ya entre nosotros; que lo estamos viviendo y que es
preciso convertirse. Este anuncio implica también una propia conversión constante. La
conversión no es un hecho instantáneo que se produce y nos transforma de una vez y
para siempre, sino un proceso -sin prisa pero sin pausa- que nos lleva permanentemente
a corregir rumbos. El Evangelio no penetra en las conciencias, en la vida y en el trabajo
de un pueblo sin la participación comprometida de nosotros los laicos. De hecho aquel
proceso de conversión permanente alimenta mi santidad y expresa constantemente mi
acción apostólica. Porque me convierto y me santifico, actúo; y porque actúo me
santifico.

4.4.- La acción apostólica instaura el orden temporal: los cristianos tenemos la misión
de consagrar el mundo a Cristo. Ello exige un mundo con hombres nuevos en las
estructuras en las que están inmersos. Nosotros no escapamos a estas circunstancias
que condicionan al hombre, lo limitan, orientan su libertad y rigen su desarrollo,
pero, si vivimos una vida de Piedad y de Estudio, introduciremos en todos los sectores
del orden temporal una escala de valores cristianos tales como la verdad, la justicia, el
amor y la paz de los que venimos hablando en los rollos anteriores. Así impregnaremos
de espíritu evangélico el orden temporal.

B5- Condiciones de la acción apostólica


5.1.- El Amor no es algo puramente afectivo o abstracto, sino algo efectivo y
personal, enraizado en Dios que es Amor (1 Jn. 4, 8).
5.2.- Puedo amar porque Cristo me da la capacidad de
amar. Toda acción apostólica se da entre dos
condicionamientos:
a)Mi encuentro con Cristo «Sin mi nada podéis hacer» (Jn. 15, 5).
b) Mi encuentro con mis hermanos.

5.3.- El Amor es el signo que identifica nuestra acción apostólica «En esto conocerán que
sois mis discípulos: en que os améis los unos a los otros» (Jn. 13, 35).
El amor cristiano es:

B6- Características de la acción


apostólica La acción apostólica debe
ser:
 Razonable: utilizando la cabeza
 Decidida: ¡movilizando nuestra voluntad, sin titubeos! Sin cobardías.
 Entusiasta: poniendo en juego el corazón.
 Sobrenatural: usando las rodillas.
Antes de hablar a los hombres de Dios, hablar con Dios de los hombres.

B7- Formas de la acción


7.1.- Personal: insustituible, obligatoria, a veces la única apta y posible (A. A. 16,
17 y E. N. 46).
7.2.- Institucional: es signo de comunión y de la unidad de la Iglesia (A.
A. 18). 7.3.- Grupal: no institucional (A. A. 18).
B8-
Ca
mpo
s
del
apo
stol
ado
8.1.-
En
la
Igle
sia
(A.
A.
9).
Su acción se da dentro de las comunidades de la Iglesia. Sin
ella el mismo apostolado de los Pastores no puede conseguir
plenamente su efecto.

B2.- En el mundo
8.2.1.- En la familia (A. A 1).
8.2.2.- En la sociedad. Ambientes (A. A. 13-14).

B9- El camino a seguir


9.1.- Esta vida de Gracia, consciente, creciente y compartida,
nos lleva por el camino de: hacer amigos, hacerse amigos,
hacerlos amigos de Cristo.
9.1 .1.- Hacer amigos: A poco que intentemos seguir los
pasos de Cristo, notaremos que los hombres nos interesan más que
antes. Que aquellos que hasta ayer nos parecían seres
desmembrados de nuestra realidad, comienzan a constituirse en
algo nuestro e iremos dejando las clasificaciones y los
encuadramientos mentales. Los prejuicios, los
condicionamientos y la separación, se apartarán de nuestros
corazones poco a poco y en su lugar anidará la tolerancia y el
deseo de comprender a los demás.
No podemos esperar que ellos vengan a buscarnos, pues lo
normal, es que no vengan; nosotros somos los que debemos ir El
Evangelio no habla de «esperar», sino de «ir» a la búsqueda.
9.1.2.- Después de hacer amigos debemos hacernos «sus»
amigos: ya que la amistad es un sentimiento de reciprocidad:

27
preocuparnos por sus inquietudes, comprenderlos, compartir...
9.1.3.-Hacerlos amigos de Cristo: para ello nuestra acción debe
Por Cristo, ya que no nos buscamos a nosotros sino que lo buscamos
a Él. Más que cómo se hace o cuánto se hace o cuándo se hace,
interesa por quién se hace.
Con Cristo, viviendo en Gracia a presión. Que nuestro hablar
y nuestro sentir, nuestro querer y nuestro reír desborden de
Cristo.
En Cristo, porque todos hemos sido redimidos en su muerte
y su resurrección y...
Como Cristo, sin pararnos ante los prejuicios y las
dificultades, a pesar de las sonrisas de unos, los escándalos de
otros y las desesperanzas de muchos.

B 1O- Conclusión
 Nuestra acción apostólica comienza ya. Es la hora de
emprender la nueva evangelización.
 Id también vosotros a la viña.

Bibliografía sugerida en este rollo


Apostolicam Actuositatem (Decreto).
Ch. Laici, Capitulo III;
Evangeli Nuntiandi, Cap. 1, 10 a 24 y Cap. IV ,41
y 42; Documento de Puebla, nros. 777 al 784;
Líneas pastorales para la nueva evangelización (documento del Episcopado Argentino).

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