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Ética y Medicina en el Siglo XXI

Evidenciar el efecto de iones activadores, pH, concentración de enzima, concentración de sustrato, tiempo y temperatura sobre la velocidad de una reacción enzimática.
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Evidenciar el efecto de iones activadores, pH, concentración de enzima, concentración de sustrato, tiempo y temperatura sobre la velocidad de una reacción enzimática.
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SESIÓN 8

UN IDEAL ÉTICO PARA EL


SIGLO XXI: EL MÉDICO BUENO
Los profesionales sanitarios deben poseer unas competencias científicas, técnicas y
éticas. Tienen la obligación de conocer científicamente los mecanismos estructurales,
genéticos y bioquímicos implicados en los procesos patológicos. Él debe de saber
ejecutar los procedimientos técnicos destinados a preservar el vigor del cuerpo y la
mente o a ayudar a restablecer la salud perdida. Finalmente, tiene la responsabilidad de
garantizar que las metas programadas y los medios empleados satisfagan unos criterios
éticos. Cuando el profesional sanitario carece de alguna de las competencias científicas,
técnicas o éticas que hemos mencionado se dice que incurre en la ignorancia, la
impericia o la imprudencia.
Curiosamente, en nuestro país, durante la etapa formativa, se priman los aspectos
científicos y técnicos sobre la vertiente ética de la asistencia sanitaria. Se imparte al
comienzo del primer curso, cuando el futuro profesional sanitario todavía no ha tenido
experiencia con pacientes, acercándose a ella desde el puro conocimiento teórico.
Tal y como están las cosas, solamente una vocación auténtica basada en el compromiso
social y un entorno favorable le empujarán a adquirir conocimientos y destrezas
procedentes de la filosofía moral. El médico bueno se distingue del buen médico
precisamente en esto, en el bagaje ético, pero todo el sistema le empuja al entrenamiento
en los hechos clínicos y muy poco al manejo de los valores implicados en la relación
clínica.
La ética sirve al profesional sanitario para encaminar hacia la excelencia los
conocimientos científicos y técnicos que ha adquirido. Por lo tanto, no es una materia de
la que se pueda prescindir, esto es, un adorno que embellezca la actitud de una persona
o la imagen corporativa de una empresa. Antes bien, la ética ayuda en buena medida a
clarificar los fines de la práctica clínica al tiempo que refuerza los medios para
lograrlos.
El médico bueno, perito en el arte de curar, está inoculado por el virus de la ética. Las
características que debe poseer se encuentran en continua construcción. Ahora bien, si
ya era complicado hacer ver la necesidad de esta disciplina, mucho más complicado será
ponernos de acuerdo con las actitudes que debe encarnar este galeno en el siglo XXI.
Sin embargo, no deben ser unos obstáculos que nos disuadan de acometer estas urgentes
tareas.

El Médico del Siglo 21: Una visión


bioética
El médico contemporáneo practica su profesión en este escenario científico social, que
está en permanente evolución. Por lo tanto, deberá hacer grandes esfuerzos para
marchar al ritmo vertiginoso del progreso de la medicina. No está solo, tiene en la
Bioética Médica su puntal más importante. Ya no puede cometer el error de las décadas
pasadas, cuando privilegió la especialidad y olvidó que el manejo del paciente requiere
un enfoque holístico y no fragmentado.
Eso implica que las Universidades deben tener los recursos humanos y tecnológicos
necesarios, para instruir con acierto a sus estudiantes. Exige una inyección constante de
recursos, para capacitar a los profesores y para desarrollar laboratorios que permitan a
los alumnos adquirir las destrezas por experimentación directa. Los países con
economías frágiles no pueden ofertar estas cualidades a sus educandos; por lo tanto, el
médico que emerge de estas latitudes pobres deberá duplicar sus esfuerzos, para adquirir
tales ciencias de manera puramente teórica.
El avance asombroso en áreas básicas redunda de inmediato en el mejor conocimiento
de la fisiología y la patología, pero además impulsa por caminos inexplorados a los
medios diagnósticos y terapéuticos. El resultado final e incuestionable es que el médico
del siglo XXI deberá aceptar un proceso de certificación periódica de sus
conocimientos, basado desde luego en un plan de educación médica continua. Es decir,
el médico en ciernes iniciará su profesión inteligenciada de que durante el resto de su
vida el esfuerzo intelectual deberá ser constante.
Si bien el progreso científico de la medicina es innegable y obliga a tomar medidas muy
estrictas para la formación de futuros profesionales, los cambios sociales también son de
tal magnitud que ahora la humanidad exige condiciones mínimas a sus gobernantes, y
muchas de ellas tienen que ver con la salud pública.
La visión del médico de antaño ya no existe más. Aquel profesional bondadoso,
caritativo, que practicaba la beneficencia desde un peldaño superior, en una relación
vertical con el paciente, está desgastado en el mundo actual. La revolución en el campo
de las comunicaciones permite al humano moderno acceder de manera amplia a la
información sobre los males que le aquejan. Se exige al médico la explicación de
posibilidades diagnósticas y se discute acerca de propuestas terapéuticas. Nace así el
consentimiento informado.
En este ámbito, los errores en la práctica médica son juzgados con medidas punitivas
que incluyen sanciones económicas. La No Maleficencia no es un enunciado lírico. El
error en el manejo de un paciente, sea por impericia, ignorancia o mala fe, son ahora
sancionados con rigurosidad. El trabajo en equipo se impone, pues, la ciencia, que ahora
explica mejor los problemas humanos, y el poder de distintos colectivos sociales, que
son minorías, se aúnan para exigir un cambio en la mentalidad social rígida, incluida la
visión médica sobre el aborto, la eutanasia, la clonación o la tolerancia a las tendencias
sexuales.
Un nuevo principio bioético, el de la Autonomía, se yergue en estas décadas y reclama
para cada individuo el derecho a decidir sobre aquello que atañe a su cuerpo. La antigua
Moral, regida por ideas religiosas cristianas, no tiene cabida en este mundo
pluricultural. El médico del siglo XXI, está inmerso en una sociedad muy distinta, la
globalización le exige respetar cualquier tendencia del pensamiento.
Las sociedades evolucionan hacia una democracia deliberativa. El ideal de salud
igualitaria para todos se impone y los médicos deberán estar conscientes de este cambio,
porque, el principio más novedoso de la Bioética es la justicia social, peldaño final de
una ciencia que evoluciona hacia la Bioética Global.
Una asignatura pendiente, para médicos egresados hace muchos años, es realizar un
curso formal de Bioética, ciencia que empezó a constar en los currículos universitarios,
recién en los últimos años.

MEDICO DEL SIGLO XXI


FORMAS DE CONCEBIR LA MEDICINA Y SUS CONCECUENCIAS SOBRE
EL IDEAL MÉDICO:
-Ciencia Natural: Suponía que los médicos ideales eran el clínico experimentado y el
científico de laboratorio.
-Ciencia Social: El nuevo ideal médico es el médico social.
-Medicina Primaria: Asistencia primaria – Salud para todos.
-Médico polivalente: Es útil para resolver problemas diversos y asistir
personalizadamente a sus enfermos. Cuenta con una capacidad creadora y un sentido de
autocrítica.
PRINCIPALES REFORMAS EN LA ENSEÑANZA DE LA MEDICINA:
-Crecimiento exponencial del conocimiento: Incorporación de nuevas asignaturas; de
esta manera, se busca que el estudiante aprenda a aprender.
-Insuficiencia de los métodos docentes:
 Enseñanza integrada.
 Enseñanza por problemas.
-Tendencia a la especialización.
-Insuficiencias éticas y humanas.

REFERECIAS BIBLIOGRÁFICAS
1. Arízaga E. El Médico del Siglo 21: Una visión bioética [Publicación periódica en
línea] 2009. Octubre. [Citado: 2023 mayo 20]; 18(3): [2 pp.] Disponible en:
[Link]
Siglo-21_-Una-visi%c3%b3n-bio%c3%[Link]
2. Hernández J. Un ideal ético para el siglo XXI: el médico bueno [Publicación
periódica en línea] 2011. Octubre. [Citado: 2023 mayo 20]; 24(1): [3 pp.]
Disponible en: [Link]
[Link]

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