Altamar
Redmermaidian
Copyright © 2020
© 2020 Editorial Naranja
© 2020 Redmermaidian
© 2020 Diseño de portada: Diana Velazquez de Lira
Todos los derechos reservados.
ISBN: 978-980-7909-07-5
Recuerda, tus sueños son las alas que te ayudarán a volar, no
importa que tan difícil sea el camino. Si el final te dará buenos frutos, no
tener nada material no significa que seas vacío de corazón, posiblemente
seas el más puro y eso te llevará lejos. Ten fe y por más difícil que sea tu
situación sal adelante; caerse es opcional, levantarse es obligatorio.
Un mensaje de su escritora a todas aquellas personas que se tomaron el
tiempo de leer esta pequeña obra...
Gracias.
.
PRÓLOGO
¿Para qué vivir si el mundo está sobrepoblado de personas
descerebradas, donde solo existen 2 clases sociales: ricos y pobres? Aunque
la gran mayoría vive en la miseria y tienen que buscar la manera para
sobrevivir, no importa si eres digno de corazón: si tu bolsillo no te ampara
serás tachado por la sociedad, humillado hasta que llegues a lo más bajo y,
de ser posible, cavando tu propia tumba.
Eres un ser inservible, no eres indispensable; un pobre ser nauseabundo,
sucio, en un lugar en el que incluso tu padre te odia. Tienes que superarte o
al menos busca un método para salir de allí y sacar a los buenos contigo.
¿Un trabajo? Sí, lo he intentado, pero mis pequeñas manos me impiden
hacer la mayoría de trabajos fuertes. Mi estatura no es la mejor, a pesar que
toda mi contextura física aumentó logrando engañar a la gran mayoría.
No sabes si el día de mañana seguirás vivo y quizás por ello debería
decir que tenemos que vivir cada día como si fuera el último, pero no. Mi
vida gira en torno a cortos trabajos y robos de algunas cosas; las únicas que
me aman incondicionalmente son mi madre y, claro, mi hermana menor,
pero los demás me valen mierda.
A veces quisiera encontrar una luz entre tanta oscuridad, encontrar una
persona que llene ese vacío en mí. Puedes tener el amor de tu famiLisa
y sentirte tan vacío. Siempre algo te va a faltar, no importa cuánto trates
de fingir, dicen que la mentira tiene patas cortas y la verdad siempre la
alcanza. Mentir sobre tu identidad para sobrevivir no es una de las mejores
opciones, tarde o temprano caerás a lo más profundo, posiblemente a un
pozo en el mismo infierno, pero por poder ayudar a los que realmente me
importan haría lo que fuera necesario.
En una famiLisa pobre no existe mucho que puedas aparentar, incluso a
veces tu vestimenta puede hablar por ti ante los dueños de tierras o
embarcaciones. Por más puro que sea tu corazón eso no les importa en lo
más mínimo y, agregándole además que eres un omega, combina todo eso:
humillado y apartado de las grandes cosas que tienes pensado.
Pero, ¿sabes qué? No me rendiré, algún día todo cambiará. El
vagabundo en mi interior seguirá oculto, aparentando ser un omega tierno
ante las personas del pueblo. ¡Mi sonrisa ayuda a distraerlos, estúpidos!
CAPÍTULO 1
—Mamá, voy al pueblo a ver qué consigo con las monedas que gané
ayer con el señor Daesung —dice un joven a su madre antes de salir de
casa.
— Ten cuidado, hijo, estás cerca de tu celo. No deberías de salir, ya
sabes lo que piensa tu padre de todo eso —contesta una madre preocupada
—. Tu olor es muy fuerte cuando eso pasa.
—Aún faltan varios días, mamá. De todas formas me bebí la poción
supresora que hiciste. Muchos no logran identificar mi olor, no huelo para
nada —explica el joven sonriente.
Jimin es un joven de unos 20 años, no muy alto, a pesar de ser un omega
de buena contextura física, con piernas y brazos fuertes. Él ha tenido que
ocultar su olor constantemente con una poción especial que prepara su
madre con diversas hierbas, ya que en su época de celo tiende a atraer gran
cantidad de alfas a su alrededor, convirtiéndose en el blanco de las burlas de
su padre. Él esperaba un alfa al igual que él, pero fue decepcionado y desde
ese entonces no le dirige la palabra a su hijo, únicamente en circunstancias
necesarias.
Jimin viste únicamente las prendas que le hace su madre, las cuales
constan de un pantalón corto y camisa manga larga, ambos de un color
blanco hueso.
Daesung es un granjero de gran poder, que tiene una de las fincas más
grandes del pueblo y le gusta ayudar al joven, ofreciéndole trabajo de vez
en cuando sin importarle su condición de omega.
Jimin y su famiLisa tienen una pequeña casa a las afueras del pueblo,
por lo que tiene que caminar un largo trayecto hasta estar en medio de un
pequeño bosque, aunque no le importa, no sufre de miedo por algo o
alguien en particular, solo por su padre.
En ese pueblo los omega no tienen permitido realizar trabajos fuertes
debido a que se les consideran inútiles, pero los beta sí pueden
desenvolverse muy bien en las profesiones básicas haciendo que Jimin
tenga suerte de vez en cuando al engañar al pueblo entero.
Ese día debía comprar algo de comida y hierbas para la poción, así que
se dirigió al mercado del centro del pueblo. Saludaba tímidamente a los
dueños de locales y tiendas improvisadas cerca del muelle. Compró las
plantas que le apuntó su madre en una hoja y algo de pescado para cocinar;
tomó unas manzanas y un paquete de arroz a escondidas y guardó todo en
su saco sin que se dieran cuenta, largándose rápidamente del lugar. Es un
ladrón experto, muchas veces no quiere trabajar porque puede conseguir
todo de un modo fácil pero su madre insiste en que ese no es un buen
camino. Si su padre se enterara lo mataría a golpes hasta desangrarlo
completamente.
Caminando de regreso hacia su casa por aquel sendero de tierra en
medio del bosque, pudo detectar un aroma en el aire no muy fuerte pero
atractivo para él, además de poco usual, que no pertenecía a nadie conocido
por él.
Chocolate , un olor que ama Jimin y lo hace seguir el rastro, aunque
debió salirse del camino hacia un grupo espeso de árboles.
Pudo escuchar algunos quejidos y gruñidos como de alguien que fue
lastimado y estaba en lo correcto, el olor a chocolate lo guió hasta el pie de
un gran árbol, en donde se encontraba un joven de piel muy blanca, labios
pequeños, cabello negro como la noche y con una vestimenta algo llamativa
y colorida, como la vestimenta que usan los miembros de la realeza:
chaqueta roja con bordados dorados y pantalón de tela blanco de una fina
calidad. Pero algo no estaba bien, ¿qué hacía alguien de la famiLisa real
dormido en medio del bosque?, ¿debería acercarse o irse corriendo a avisar
a su famiLisa? Un espeso olor a sangre llega a su nariz.
— ¿Quién está allí? — pregunta el joven ahora despierto—. ¡Muéstrate!
Jimin automáticamente se siente intimidado, nunca había escuchado la
voz comando de otro alfa que no fuera su padre. Tenía que fingir que esta
no le afectaba. Se enderezó como pudo y salió cauteloso a presentarse ante
aquel joven pero al acercarse puede darse cuenta que está herido en una
pierna.
—Te gusta espiar a los forasteros que duermen, ¿eh? — insinúa.
—Disculpe, solo pasaba por aquí. Veo que está herido, ¿necesita que lo
lleve a un médico? — pregunta Jimin tratando de no temblar, a pesar de que
sus piernas dicen lo contrario. El alfa se da cuenta de su nerviosismo y
sonríe mirando al omega a los ojos.
—Si tratas de moverme o llamas a alguien eres hombre muerto —
amenaza el alfa, causando que la cara de pánico del omega se haga visible y
que al ver sus labios carnosos no pueda evitar relamerse—. Si ayudas a
curarme perdonaré tu vida, pastelito de arroz.
—Me llamo Jimin, Park Jimin, no pastel de arroz — responde un
colorado Jimin, ofendido por el sobrenombre—. ¿Cómo se llama usted?
— No tengo por qué decírtelo —le contesta el forastero, soltando una
pequeña risa y luego sosteniendo su pierna por el dolor a lo que pareciera
una herida profunda—. Trae algo para curarme, ya tengo 2 días aquí.
— Lo haré, no se vaya a ir de aquí. —Jimin tartamudea y se sonroja al
darse cuenta de la estupidez que acaba de soltar. Obvio que si tiene 2 días
allí es que no ha podido moverse, al menos no más de unos cuantos metros.
El herido solo se ríe de la ocurrencia y le hace señas para que se retire.
Jimin emprende su camino, agarrando su saco con las cosas que compró y
robó para su casa.
Al llegar a casa, le entrega las cosas a su madre y corre a encerrarse en
su habitación a esperar la cena. Empieza a armar un pequeño botiquín de
primeros auxilios en un bolso que usaba cruzado de vez en cuando. Allí
metió algodones, alcohol, agujas, hilo —por si tiene que suturar— y
muchos vendajes.
Su madre lo llamó a cenar y lo agradece porque su estómago comenzaba
a molestar; solía tener una comida fuerte al día y esa era normalmente en la
cena. Su padre se encontraba ya cenando, no era de los que espera a los
demás; su hermana pequeña se encontraba jugando con la comida,
colocándosela de sombrero, mientras su madre trata de limpiarla y hacer
que se coma el pescado que hizo.
— Buenas noches, papá. ¿Qué tal te fue en tu trabajo? —pregunta
Jimin, tratando de ser amigable con él.
— Bien... Mejor que a ti, supongo —responde su padre en tono cortante,
haciendo que Jimin solo concentre su mirada en el plato.
Su plato constaba de una porción grande de arroz y dos pescados asados
con algunos vegetales cortados. Tomó sus palitos y comenzó a comer como
si no existiera un mañana, hasta que recuerda al joven alfa que se consiguió
más temprano sí tenía dos días allí y lo más seguro es que no hubiese
comido o bebido algo.
Jimin se levanta a servirse agua y coge una gran hoja de las que usa su
madre para cocinar el pescado, pica un pedazo y se lo lleva a la mesa a
escondidas de sus padres, colocándola en sus piernas al sentarse. Simula
estar comiendo pero en realidad empuja un pescado y un poco de arroz a
esta hoja. Luego, con mucho cuidado, la cierra y la amarra para esconderla
dentro de su ropa. Estaba preocupado por aquel alfa pues, aunque Jimin
fuera pobre, le sobraba humildad y preocupación por los demás.
— Gracias por la comida, mamá, estaba deliciosa. Me iré a dormir
temprano —musitó Jimin, levantándose de la mesa—. Veré qué trabajo
consigo mañana.
— Descansa, hijo —responde su madre mientras le abraza y le da un
beso en la mejilla.
Solo quedaba esperar que todos se durmieran. Jimin salió a guardar una
manzana y un poco de agua en un envase mientras todos estaban todavía
despiertos, así que lo tomaron como algo normal.
Pasadas las 11 de la noche todos dormían, así que Jimin procuró de salir
sin hacer ruido. En la mesa al lado de su cama se encontraban unos
pequeños sobres que contenían medicina que utilizaba regularmente por los
trabajos forzados. Tomó uno de esos sobres de polvo medicinal hecho a
base de una hierba especial para heridas y la guardó también en su bolso.
No había nadie en las áreas comunes de la casa, por lo que corrió
sigilosamente hasta la salida y se alejó lo más rápido posible.
Ya en el sendero de tierra empieza a buscar el aroma a chocolate
proveniente de aquel alfa, hasta que da con él y enciende una pequeña
antorcha para iluminar entre los árboles.
— Pensé que no vendrías. —aseveró el alfa con una voz ronca,
despertándose al darse cuenta que estaba muy cerca de él.
— Tengo que curarte, permíteme —insiste el omega acercándose a su
pantalón y rasgando la tela que cubría el muslo, mostrando una muy
sanguinaria escena—. ¿Qué paso exactamente?
— Es un disparo, ¿no sabes reconocer una bala? —pregunta el
forastero con bastante ironía en su voz —. Si pudiera, yo mismo la sacara.
— Esto está infectado —señala Jimin, pensando que en algún gran
problema estaba metido ese joven pero no lo podía dejar morir—. Le
dolerá.
— ¡Maldita sea! ¡AHHHHH! ¡Eso dueleeeee! —se queja el alfa apenas
Jimin empieza a presionar el área, drenando la sangre y pus acumulado.
El omega no es un enfermero pero aprendió a hacer primeros auxilios.
Con la mano sacó la bala, terminando de drenar; luego limpió con alcohol y
aplicó un poco de medicina en polvo en el área, que era un fuerte
cicatrizante y antibiótico. Después comenzó la sutura de la herida, mientras
el alfa ahogaba los gritos de dolor para evitar que los consiguieran.
Terminó de tratar la herida colocando un poco más de cicatrizante
encima de los puntos y le dio un poco de agua para tomar.
— Dime que no es veneno —recrimina el alfa.
— Ya estuvieras muerto porque te lo puse directo en las heridas —
responde Jimin mientras ríe por lo que dijo el otro—. Por cierto, eres muy
llorón para ser un alfa.
— Y tú muy ingenuo para ser un... un... ¿Qué eres tú? —pregunta el alfa
tratando de oler a Jimin y arrugando la nariz —. ¿Un beta?
— Sí, soy un beta —miente Jimin.
— Y... ¿Cómo sabias que yo era un alfa? —pregunta el alfa.
— Lo supuse —responde Jimin con otra mentira
— ¿Qué edad tienes? Yo tengo 24 —comenta el alfa, señalándose a sí
mismo
— Tengo 20 —dice Jimin, riendo nuevamente y formando unas
pequeñas líneas en lugar de ojos—. Te traje algo de comida. Ten, mira que
no te vas a recuperar si no comes.
— Gracias, pastelito —responde el alfa—. Me moría del hambre.
— Que me llamo Jimin —farfulla molesto el omega—. ¿Por qué no me
dice cómo se llama?
— No te importa —contesta el alfa, atragantándose con el arroz y
bebiendo agua para pasarlo—. No tienes por qué saber mi nombre.
Jimin solo arruga la frente e infla sus cachetes, se sienta a observarlo y
le acerca la manzana que traía consigo para terminar de llenarlo. El omega
da gracias porque la poción sirve y no logra encontrar su olor; sería un serio
problema si eso pasara, aunque está herido y no puede hacer mucho.
En lo que termina de comer trata de levantarse pero tropieza, a lo que el
omega actúa rápidamente sosteniéndolo, lo que le permite acercar su nariz
al cuello e inhalar todo el olor del mayor, embriagándose por un instante y
teniendo que despertar en la realidad para que este no se percatara.
— ¿Qué haces? No debes levantarte —reclama Jimin
— Solo iré a... hacer mis necesidades —murmura el alfa—. Puedo ir
solo, espérame aquí.
Jimin sabe que por su vestimenta es un chico de la realeza pero ¿qué
hace en el bosque? Muchas interrogantes aparecen en su mente… ¿Por qué
está herido? Es intimidante y muy extraña su manera de ser pero aun así
quiere saber más de él.
Al rato vuelve, tambaleándose, por lo que Jimin corre a ayudarlo y lo
acuesta en el suelo para que descanse. Piensa que debe sentirse mejor luego
de tratar su herida.
— Pastelito, es mejor que te vayas. Ven mañana a visitarme —murmura
el alfa, apoyando su cabeza en la pierna del menor—. Me dio mucho sueño
de repente. Seguro fue ese veneno que me diste.
— Claro — responde Jimin riéndose del mayor y tratando de levantarse
con cuidado para retirarse, no sin antes dejarle una pequeña fogata para que
se calentara—. Descansa, no morirás por mi veneno. Es solo medicina.
No obtuvo respuesta pero sí un gruñido que tomó como un “igual para
ti”. Recogió su bolso y se retiró del lugar. Ya era de madrugada y era
arriesgado entrar por la puerta principal porque su padre podría descubrirlo,
así que entró por la ventana de su cuarto y se cambió a su pijama
rápidamente para acostarse a dormir; mañana sería un nuevo día.
Al día siguiente
Eran las 6 de la mañana y Jimin debía salir a buscar algún trabajo,
quizás fuera donde el señor Daesung a ver qué había. Se da una ducha
rápida con baldes en la parte posterior de su casa, pues se había manchado
con un poco de sangre al curar al alfa y no se había percatado. Su madre le
facilita una muda limpia de ropa y sostiene entre sus brazos la ropa
manchada del día anterior y el pijama, dándose cuenta que su hijo no tiene
ninguna herida visible en el área donde se nota la mancha pero no quiere
pensar que su hijo quizás atentó contra alguien o algo por el estilo. De la
misma forma se percata de otro aroma en la ropa, probablemente es de
alguien que saludó.
El omega se viste y trata de peinar su cabello mojado sin éxito; se come
unas tortillas de maíz y sale a probar suerte, llevándose su bolso para pasar
luego donde aquel misterioso joven.
¿Cómo estará? Ya no debe sentir tanto dolor , piensa.
A lo lejos puede ver la granja y a un muy sonriente Daesung
trabajando con los perros y las ovejas. Viste un overol completamente
blanco y camisa de cuadros roja; su cabello tapaba ligeramente los ojos.
— ¡Buenos días, Jimin! ¿Vienes a ayudarme hoy? —pregunta sonriente
Daesung—. Necesito que me ayudes a alimentar a los animales.
El menor asiente y sin ninguna queja se dispone a ayudar al granjero; se
descalza para no ensuciar su calzado que era de tela blanca y se coloca unas
botas de cuero, especiales para trabajar y no lastimarse sus pequeños pies.
Se acerca al establo de los caballos y llena todos los envases de comida,
además de limpiar cada cubículo. Luego hace lo mismo en el corral de las
ovejas. Ya se estaba cansando y era alrededor de la 1 de la tarde, su
estómago gruñía ya que había cenado muy poco el día anterior pero no se
arrepiente, se sienta en las afueras del corral bajo una pequeña sombra
causada por un árbol y puede ver a Daesung acercándose con algo en las
manos.
— Debes de tener hambre. —Daesung le extiende un plato de comida y
unas frutas—. Ten, mi esposa cocinó. No me lo niegues.
— ¡Muchas gracias! —responde Jimin con una gran sonrisa al ver el
estofado de pollo con papas y las peras cortadas—. No me negaré.
Daesung se sienta sonriente al lado del omega y arruga un poco la frente,
haciendo que este lo mire con una interrogante en su rostro.
— Jimin, ¿estás en celo? —pregunta Daesung haciendo que el
mencionado se sonroje hasta las orejas y levante las cejas—. No me veas
así, es que puedo olerte de aquí a la casa. ¿No tomaste tu supresor hoy?
— Aún no llega mi celo pero debe estar cerca, se me olvidó tomarlo
esta mañana al salir —responde apenado, recordando que olvidó algo
sumamente importante. Entró en pánico al saber que más tarde tendría que
ir a curar a su nuevo amigo.
Daesung vio su rostro de miedo y preocupación y le entregó una
pequeña botella con un líquido verdoso.
— No es tan buena como la que hace tu madre pero ayudará a ocultar
tu olor por unas horas —explica Daesung—. Esta es la que hace mi esposa
para ella aunque como está marcada casi no la usa. Tienes que cuidarte de
eso, Jimin.
— Lo sé. Gracias por preocuparse, señor Daesung —afirma el omega
mientras abre la botella y se toma todo el contenido. Tiene razón, no es tan
fuerte como la de su madre pero seguramente ayudará a bajar el olor y más
si tiene que ir a visitar a su amigo alfa.
El día continuó de forma pacífica, trabajando con los animales y
ayudando a cosechar a los demás trabajadores. Terminó cerca de las 7 de la
noche y al salir Daesung le dio su paga Namjoonto con unos dulces que
hizo su esposa y unas naranjas.
— ¡Woah! ¡Mis favoritos! ¡Gracias! —grita de la emoción al ver los
pequeños pasteles y ríe al recordar su apodo. Seguro le gustarán.
— Espero me vengas a ayudar más seguido, Jimin —le comenta
Daesung.
— Claro... ¿Puedo pedirle un favor? —pregunta el omega recibiendo
una respuesta afirmativa con la cabeza—. Si mi famiLisa pregunta, diga que
me quedé con usted hasta más tarde por favor.
— Espero no estés metido en problemas —le contesta riendo y
acariciando el cabello del menor—. Está bien, cuídate.
La sonrisa de Jimin no se hizo esperar, se despidió con un gesto y se fue
corriendo a ver su amigo. ¿Ya lo veía como su amigo?
El olor a chocolate volvió a inundarlo cuando se acercaba, así que
trataba de controlarse aunque no podía dejar de morder su labio inferior.
Allí estaba el alfa, sentado Namjoonto al fuego que había hecho el día
anterior pero agregándole más ramas para mantener vivo el fuego. Este se
volteó al sentir al menor llegar y frunce un poco el ceño.
— Tenía las esperanzas y llegaste, pastelito —anuncia y sonríe aun más
al ver que traía comida en sus manos—. ¿Qué me trajiste? Por cierto, ya
esto casi cicatrizó.
— Que no me digas pastelito, soy Jimin. ¡JIMIN! —le reclama
mientras le entrega los dulces y se acerca al muslo del alfa para curarlo. En
efecto, estaba muy bien, al quitarle los vendajes se dio cuenta de eso. Uno o
dos días más y ya podría caminar; lo malo que no vería más a ese personaje.
La tristeza lo invade y trata de contener sus lágrimas. ¿Por qué le afecta
si apenas conoce a este joven? ¡Ni su nombre sabe! Lava la herida y coloca
los mismos polvos cicatrizantes, además de cambiar su vendaje por uno
nuevo. Ya no sangraba, estaba bastante bien; típico de los alfas en cicatrizar
rápido.
El alfa aún con el ceño fruncido agarra un pequeño pastel y lo huele pero
no es eso, se extraña creyendo que su sentido del olfato ya se jodió. Ve al
menor pero no... Él es un beta, no puede ser un omega... ¿O sí? Termina de
comer Namjoonto con Jimin, compartiendo los dulces y picando las
naranjas con una pequeña navaja de bolsillo que poseía; hablaban de
cualquier tontería y reían como 2 amigos de toda la vida. Era un momento
mágico.
— Pastelito, esa medicina da mucho sueño —dice el alfa, acostándose
al lado del fuego—. Ven, quédate un rato conmigo.
Jimin duda de acercarse más a él pero al final decide que no es un
hombre malo y se acuesta a su lado. Sin poder reaccionar cuando siente una
mano del alfa rodeándolo y pegándolo a su pecho, el omega quedó de
espaldas a él sintiendo su respiración en la nuca.
El omega siente leves cosquilleos en su piel al tener a su amigo tan cerca
hasta empezar a sentir algunos calambres en su zona pélvica, que no
reJisootan tan fuertes gracias a la poción que tomó temprano. Su corazón
parecía querer salirse de su pecho y más sabiendo en la situación que se
encontraba: se había adelantado su celo y está en los brazos de un alfa que
no conoce.
El alfa se percata de los latidos agitados del menor pero no logra
entender lo que pasa hasta que un fuerte olor le llega: vainilla. Abraza con
fuerza a Jimin y se percata que el olor proviene de él, así que suelta un
suave gruñido lo suficientemente audible para el menor pero… ¿No es un
beta?
Jimin logra soltarse del agarre del alfa y se aleja corriendo del lugar,
tiene que llegar a su casa pronto, porque si no toma los supresores su padre
lo castigará. La última vez lo dejó como berenjena de la cantidad de
moretones que traía por los golpes, además de ciertos lugares sangrando.
— Jimin, ¿a dónde vas? —Se escucha a lo lejos la voz del alfa.
Jimin tratando de ignorarlo, por más que le dTaeera dejar a su nuevo
amigo allí, tenía que alejarse, no quería ser marcado porque su padre se lo
prohibió. Si quería llegar a viejo debe evitarlo a cualquier costo.
.
CAPÍTULO 2
Jimin corre a su casa desesperado en medio de la oscuridad, mientras
los calambres se hacían más intensos y podía empezar a sentir aquel calor
incontrolable. Debía tomar su poción antes que lo descubriera su padre.
El camino se vuelve largo cuando estás apurado en llegar rápido a algún
lado y tienes el leve presentimiento de que algo puede salir mal. Empieza a
recordar la primera vez que llegó su celo y cómo reaccionó su padre:
—¿Te sientes bien hijo? —La madre se acerca a Jimin que se encuentra
en medio de la casa, en el suelo, sosteniendo su abdomen.
—Se está presentando… —murmura su padre con desprecio al
presenciar esa escena y aun más al notar el dulce olor que despide su hijo
—. ¡Un inútil omega!
Jimin escucha como su padre arrastra la palabra omega y se quiebra
por dentro, odiándose a sí mismo. Su padre dijo una vez que si no se
presentaba como alfa moriría y el solo recordar eso causa desesperación y
pánico. Su madre busca una pequeña botella y le da de beber de un líquido
verdoso con olor a diversas plantas, viscoso y nauseabundo, pero si era la
cura a esa maldición se lo tomaría todo de ser necesario.
—Te sentirás mejor con eso, mi bebé —murmura su madre,
abrazándolo.
—¡Llévatelo a la habitación sino va a atraer a los que se encuentren por
la zona! ¡Su olor es muy fuerte! —dice su padre, escuchando voces desde
afuera de la casa.
Jimin y su madre se encierran en la habitación, bloqueando la ventana
con un mueble pesado y cerrando con seguro la puerta, mientras el omega
se aferra a la pequeña cintura de su madre sollozando, odiándose
completamente.
—Perdóname, mamá... Te he fallado... Le fallé a papá... Yo quería ser el
alfa de papá —dice con dificultad entre sollozos.
—Tú no has hecho nada malo, Jimin —murmura su madre mientras
huele el cabello de su hijo—.Hueles a vainilla, igual que yo.
Jimin continúa llorando en silencio, abrazando a su madre mientras
escucha a lo lejos a su padre gritándole a alguien y lanzándole algún
objeto para alejarlo de la casa. Los cólicos disminuían pero el pánico
seguía presente, el miedo hacia su padre era mucho más grande que
cualquier otra cosa.
—¡Abran la puerta! —exclama el padre de Jimin tratando de abrirla.
Al no tener respuesta, comienza a golpearla con fuerza. Jimin abraza a
su madre, escondiendo su cara en su pecho. Cuando finalmente su padre
logra entrar a la habitación, ve con especial odio a Jimin y se le acerca
con un mazo en mano.
— ¡SUÉLTALO! —grita, imponiendo su voz comando.
Ambos son afectados por la sumisión pero, aun así, su madre no lo
suelta, se aferra a él con más fuerza y llora desconsoladamente. Su padre
toma a la mujer por la ropa y la lanza lejos del omega, quedando expuesto
el adolescente ante aquella mirada de odio. Cierra los ojos para esperar el
impacto del golpe pero no sucede; al abrirlos se encuentra a su padre
bañado en lágrimas y suelta el mazo.
—Prométeme que nunca dejarás que un alfa te tome —dijo su padre —.
Nunca te dejes marcar por uno… Tú... tenías que ser un alfa.
— Padre... No me hagas prometer eso —responde el omega—. Quiero
tener famiLisa algún día, aun si tengo que ser... el omega.
Fue la gota que rebasó el vaso, causando descontrol en el alfa, quien
levantó el puño para golpearlo pero su madre se interpuso, recibiendo el
impacto y cayendo al suelo casi inconsciente.
— ¡MAMÁÁÁÁÁÁÁ! —grita Jimin, mientras empuja al alfa y se dirige a
su madre ayudándola a levantar.
El padre confundido y asustado sale de la habitación, consternado por
todo lo que acaba de hacer. En su famiLisa, un hombre que se presentara
como omega era una burla, era una señal de debilidad, era repudiado por
aquellos extremistas. Incluso, su tío fue asesinado al momento que se
dieron cuenta que era un omega, creando un trauma en la mente de Jimin
con los comentarios que hacía su padre como que “ser un omega es una
desgracia”.
Finalmente puede visualizar su casa. Todo estaba en absoluta oscuridad
y eso no le da buena espina a Jimin pues, aunque sea tarde, su madre
siempre deja algo para iluminar la llegada a su hijo.
Al cruzar el umbral de la puerta principal su madre lo espera, le hace
señas para que no hable y lo acompaña a su cuarto.
— Jimin, ¿dónde estabas? Hueles a alfa —Con pánico, su madre
empieza a buscar la marca en su hijo pero no la consigue—. Tómatela antes
que tu padre se despierte y se dé cuenta.
— ¿Cuenta de qué? —pregunta el hombre apoyado en el marco de la
puerta de la habitación —. ¿Qué haces tan tarde por allí y en ese estado?
Supongo que bajando tu calentura porque apestas a alfa.
— Papá, no es lo que crees... Yo... —Sin poder dar explicaciones el
padre de Jimin se fue contra él, golpeándolo hasta caer al suelo. Su vista
estaba borRose y los gritos de su madre al acercarse retumban en su cabeza.
— ¡DEJA A MI BEBÉ! —grita la mujer abrazando ahora a un
desmayado omega—. Él no decide su condición. ¡Déjalo! ¡Eres su padre!
El alfa se tranquiliza al ver la piel de Jimin libre de la marca. Al caer su
camisa estaba entreabierta, mostrando parte del cuello y hombros.
El olor a vainilla disminuyó casi a nada, el supresor estaba haciendo
efecto. La madre carga a Jimin como puede y aunque ella es una persona
muy pequeña, logra acostarlo en la cama y subir sus pies para que la sangre
llegue a su cabeza después de semejante golpe.
Da un beso en la frente de su hijo y sale; le da mucha impotencia pero
no tiene la fuerza necesaria para defenderlo. Se siente inútil al no poder
hacer nada.
La noche pasa rápidamente y Jimin abre los ojos con cierta dificultad.
Le dolía la cabeza pero empieza a recordar lo que sucedió: su corazón
comienza a latir a mil por hora. Ve su ropa, aún tenía la misma puesta, con
un leve olor a chocolate de aquel alfa que quizás no vuelva a ver en lo que
parece ser una corta vida. Su madre abre la puerta del cuarto y le trae un
pequeño desayuno, unos cereales con leche y frutas picadas, acompañados
de un poco de aquella poción asqueRose que debe tomarse si quiere
salvarse de otra golpiza como esa.
— Jimin, ¿quién es ese alfa que viste ayer? —pregunta su madre
preocupada. Ella sabe que no tiene amigos.
— Solo lo encontré herido y lo ayudé. Lo estaba cargando, mamá. —En
parte no era mentira lo que decía—. No es lo que piensan, no es mi pareja.
— Te creo hijo, pero... Creo que debes bañarte, Jimin, tu olor sigue muy
fuerte y debes tener toda la ropa llena de... —Su madre iba a decir la
palabra pero Jimin se puso tan colorado como las fresas en su plato de
cereal.
— Mamá, no lo digas. Ya lo sé —aseveró, teniendo muy claro que su
madre se refería al lubricante.
— Te caerá bien un baño frío para esos cólicos —le dice su madre.
Jimin solo sonríe y asiente mientras ella sale a preparar su baño.
El omega sale luego de que el supresor hiciera efecto. Afuera de la casa,
en el pequeño rincón donde se podía bañar, estaba el agua esperándolo. Su
piel estaba más sensible de lo normal, le molesta lo helada que estaba el
agua y el simple roce de sus dedos o el jabón. En efecto, estaba lleno de
lubricante así que, con algo de asco, se limpió por completo. Al terminar,
salió y se vistió con un conNamjoonto de ropa color azul celeste.
Al levantar la ropa sucia, caen las monedas que obtuvo con el señor
Daesung. Las recoge y se las entrega a su mamá e inmediatamente va a
encerrarse en la habitación, pues durante el celo le tenían prohibido bajar al
pueblo. Con su cabeza adolorida y algunos moretones, nada se compara con
el odio y tristeza que siente en este momento. A su mente solo llega la
imagen de ese hombre misterioso de piel blanca: ¿qué estará haciendo?, ¿se
curaría? Lo más seguro es que sí. No podía buscarlo y mucho menos en esa
condición; quizás algún día se vuelva a encontrar a su amigo misterioso.
...
Los días pasan y Jimin ya se encontraba libre de peligro. La inflamación
de los golpes había bajado pero seguía con moretones oscuros. Tenía que
conseguir algo de comida, pues duró varios días sin poder hacer nada.
Salta de la cama y se cambia, colocándose ropas blancas. Ya era hora de
bajar al mercado del pueblo.
— Hijo, disculpa, pero gasté el dinero comprando algunas cosas el otro
día cuando me lo entregaste —le menciona su madre apenada.
— Lo sé, mamá. No te preocupes, ya buscaré algo que hacer —
responde Jimin.
—¡No robes! —sentencia su madre en tono de regaño.
— Tranquila... —contesta Jimin, peinando su cabello hacia atrás. Sabía
que ella odiaba que robara pero era la única solución.
Su padre salió temprano de casa, así que no tuvo que verle la cara. Se
calzó unas sandaLisas de cuero y se dispuso a empezar su caminata hasta
el
pueblo.
El camino era algo largo y el intenso sol no ayudaba de mucho, solo se
protegía de él con el saco que llevaba para la comida. En eso, pasó cerca de
donde se encontraba aquel extraño alfa y se quedó viendo hacia el pequeño
camino que utilizaba entre los matorrales para llegar a él pero su aroma
había desaparecido, ese aroma fuerte, algo amargo pero agradable para él.
Le gustaba aquel olor a chocolate.
De sueños no se vive así que continuó su caminata al pueblo. Era un día
bastante concurrido, como de costumbre, pero había bastantes barcos en el
muelle, aproximadamente unos 10. Entre ellos, algunos eran bastante
reconocidos en ese lugar, como los barcos de la realeza y algunos
comerciantes. La presencia de muchos guardias le haría un poco
complicado el robar algunas cosas pero no imposible.
Fue sencillo tomar algunas frutas y verduras de los puestos ubicados en
el centro, tenía el saco ya bastante pesado pero quería llevar algunas otras
cosas, quizás unos pescados. En eso, tropieza sin querer con 2 jóvenes
bastante llamativos, ambos más altos que él, de piel delicada y vestidos de
marineros, uno de ellos con una gran nariz, dientes de conejo y cabello
castaño, y el otro de rostro más delicado, nariz perfilada y labios pequeños.
Ellos tenían rato observando los movimientos del omega sin decir una
palabra. ¿Qué buscarán en realidad? Solo cruzan miradas y siguen su
camino. Jimin busca salir del medio y regresar a casa, pero repentinamente
suenan las alarmas del muelle.
— ¡Piratas! ¡Sálvese quien pueda! —grita uno de los guardias cercanos
a los negocios, causando el pánico entre la gente presente—. ¡Es el
Whalien!
El Whalien es uno de los barcos piratas más temidos, no solo por robar a
los adinerados sino por la toma de esclavos como parte de su tripulación.
Algunos de los piratas del aquel gigantesco barco brincaron hasta el muelle
y todos alrededor empezaron a correr, pero a Jimin las piernas se
congelaron y sentía su corazón salirse del pecho.
— Tú vendrás con nosotros —dijo aquel chico narizón, saliendo en
medio de la multitud y tomándolo del brazo.
— ¿Eres un pirata? —le pregunta Jimin asustado mientras logra zafarse
como puede, empujándolo con su cuerpo y corriendo hacia la salida de la
ciudad.
Una lluvia de disparos se empieza a escuchar a lo lejos, el caos se podía
observar. Tenía que huir, se lo querían llevar a él.
— Capitán Min, el chico de blanco nos servirá —grita el otro joven
vestido de marinero que estaba con el que le agarró hace unos segundos.
Jimin corre como nunca, saltando y esquivando disparos hasta llegar al
inicio de la ruta hasta su casa. Tenía que salir de allí, así que empieza a
correr entre los árboles hasta que ya no escucha que vengan tras él y utiliza
un camino alterno para llegar a su casa, más largo pero más seguro.
Finalmente llega todo sudado y con las mejillas coloradas a su casa. Le
entrega el saco a su madre y esta lo observa con cara de pánico.
— Jimin, ¿qué sucedió? —pregunta la madre, limpiando con una toalla
húmeda el rostro de su hijo.
— El Whalien, mamá —responde finalmente—. ¿Dónde está papá?
— Estaba en el pueblo —contesta su madre en el mismo momento que
tocan la puerta de la casa y se escuchan a varias personas afuera —. ¿Quién
será?
Su madre se levanta para abrir la puerta pero Jimin la toma del brazo,
negando con la cabeza para que no abra; su instinto le dice que no hay nada
bueno detrás de esa puerta. Su madre asiente y toma a la beba que se
encontraba jugando en el suelo, pero inmediatamente la puerta es abierta de
un golpe seco.
Eran aquellos chicos vestidos de marineros, parecían hermanos.
Irrumpieron con armas en mano apuntando al joven omega y a su famiLisa.
— ¿Creíste que escaparías tan fácil, pequeño omega? —amenazó el
narizón que olía a alfa—. ¡Aquí está quien le decía Taehyung, capitán!
— ¡Largo de aquí! ¡No iré con ustedes a ningún lado! —espeta el
omega, abriendo sus brazos y haciendo un gesto por defender a su famiLisa.
— Tú no eres el que decide aquí —comenta el otro chico, apuntando a
su madre.
— Ya dejen el escándalo, ustedes dos aturden. —Una voz gruesa y
conocida suena detrás de aquellos chicos. ¡Imposible!
Empujando a uno de los chicos entra al que ellos llaman capitán, un
joven vestido de pantalón negro y camisa blanca, botas de cuero negras y
un saco con diseños bordados en rojo, además del típico sombrero de un
capitán pirata. Tenía una piel blanca como la nieve y una mirada gatuna,
con un olor muy fuerte a... ¡¡Chocolate!!
— Oh, ¡qué sorpresa tenemos aquí, pastelito! —comenta alegremente,
causando un estado de shock en Jimin al confirmar su identidad.
— ¿Lo conoce, capitán Min? —pregunta el chico de rasgos más suaves.
— Algo así, Taehyung —murmura el capitán sonriendo ante la cara de
sorpresa de Jimin —. ¡Llevémoslo!
— No iré con ustedes —sentencia firmemente Jimin.
— Por su famiLisa, quizás si quiera venir por las buenas —menciona
Taehyung acercándose a ellos. Tenía un olor bastante dulce,
definitivamente es un omega.
— ¿O quizás quiera negociarlo? —pregunta el capitán haciendo que
ambos se volteen hacia él—. ¿Qué dices, omega ?
Sus piernas tiemblan de solo escuchar esa voz viniendo de él, causando
una sonrisa de satisfacción en el alfa.
— ¿Qué clase de acuerdo? —interroga Jimin, levantando con dificultad
su cabeza para ver a los ojos del que creía su amigo.
— Dejamos vivir a tu famiLisa si vienes con nosotros, pastelito. ¿Qué
dices? Es una buena oferta —responde sonriendo el capitán Min, cruzado
de brazos mientras espera una respuesta.
Jimin se voltea dando la espalda a los piratas y viendo directamente a su
madre, acercándose para abrazarla y también a su pequeña hermana.
— Mi bebé, no lo hagas —murmura la mujer para que solo Jimin la
escuchara—. Ese alfa huele igual a tu ropa del otro día. Se ve peligroso,
Jimin.
— Estaré bien, mamá —responde este, abrazándola y dándole un beso
en su frente y en la de su hermanita—. Cuídala bien, las amo.
Fue lo último que hizo antes de que los dos chicos lo tomaran de los
brazos y lo amarraran. Afuera de la casa habían dos caballos negros y en
uno de ellos lo montaron amarrado, justo delante del capitán, y en el otro
iban los dos chicos.
— Extrañaba tu olor, pastelito. No esperaba encontrarte nuevamente —
le dice el alfa, posando su cabeza en la nuca del menor e inhalando su dulce
olor, causando que este se estremeciera por completo.
Jimin solo volteó a verlo con desprecio, mientras cabalgaban en silencio
hasta llegar al muelle nuevamente, donde pudo apreciar la vista de aquel
gran barco y su tripulación, de la cual algunos llevaban alimentos y otros
eran esclavos al igual que él.
— Taehyung, llévalo contigo, queda una cama libre en tu cuarto —
ordena el capitán al otro omega.
— Ehh... Sí, mi capitán —responde el chico, bajando a Jimin del
caballo y guiándolo por la rampa de aquel barco que era tal cual lo
describían los libros: de madera oscura, con muchas cuerdas tiradas en el
suelo, varios cañones en los bordes apuntando a los laterales y una puerta
que daba hacia el interior del barco.
— Se supone que eres un esclavo pero... compartirás cuarto conmigo —
le murmura en el oído Taehyung—. ¿Quién eres?
Jimin solo hace un gesto con sus hombros sin saber nada al respecto.
¿Se supone que los esclavos no duermen? ¡Quién sabe! Solo sigue al joven
vestido de marinero hacia los camarotes, luego que este le soltara aquellas
apretadas cuerdas de su cuerpo. Muchas miradas a su alrededor, unos daban
más miedo que otras; todos poseían armas o espadas, solo unos cuantos
vestían horrible y estaban totalmente sucios, los cuales suponía que eran
otros esclavos. Jimin se siente encogerse, ¿en qué problema se ha metido?
CAPÍTULO 3
El barco luce mucho más grande desde adentro, con diverso pasillos y
puertas, simulando más un laberinto de madera con olor a mar y pequeñas
antorchas que iluminaban a lo largo de todo el interior del mismo.
Jimin, con algo de miedo, se deja guiar por aquel joven omega mientras
lo toma de la mano.
— ¿Cómo es que te llamabas? —le pregunta Taehyung
— Jimin, Park Jimin —responde tratando de ocultar su miedo.
— Oh, ya veo... Por eso te salvas de dormir en el calabozo —comenta
mientras puede ver la duda que se dibuja en el rostro de Jimin—. Mi
nombre es Taehyung pero puedes decirme Tae y tengo 22 años… No me
veas así, tú fuiste el que salvó al capitán hace unos días. Él te estuvo
buscando.
— Por eso cuando me vieron en el pueblo gritaron que les serviría —
musita Jimin.
— Te equivocas, no sabíamos cómo eras. En realidad, fue porque vimos
cómo robabas, pareces un experto —explica Taehyung—. Los esclavos los
cambiamos cuando ya no nos sirven: algunos son asesinados y otros son
dejados en algún pueblo donde tomamos otros. Lo único que no hacemos es
reclutar alfas.
— Pero además de Min, el otro que estaba contigo es alfa —dice Jimin
recordando el olor de aquel chico—. Olía como las naranjas.
— Ese es Jungkook, mi alfa, mira… —Taehyung muestra orgulloso su
marca, la cual está plasmada entre la unión de su cuello y hombro—. Algún
día el capitán Min te marcará. Acostúmbrate a decirle capitán o te irá mal.
También debes saber que hay otro alfa, en total son tres. El resto son
omegas y betas.
— Ningún alfa me marcará, ni ese tal capitán Min —farfulla Jimin
molesto—. ¡No lo permitiré!
— Dudo que tengas otra opción. Cuando lo rescatamos dijo que había
encontrado a su omega predestinado. —Taehyung ríe al recordar la sonrisa
enamorada que tenía el capitán en aquel momento—. Por cierto, esta será
tu habitación.
Jimin tomó eso con indignación. Él no lo consideraba su alfa, más bien
pensaba que era un nuevo amigo pero se equivocó, era solo un sucio pirata
que de no haber ido con él hubiese matado a toda su famiLisa.
La habitación que compartiría con Taehyung era pequeña, contaba con
una litera y un escritorio con una antorcha encendida para iluminar la
habitación.
— Tú dormirás arriba. No sé cómo no caerme cuando el barco se mece
por las fuertes olas —le indica Taehyung mientras señala la cama de arriba.
Tocan la puerta y el joven alfa llamado Jungkook asoma la cabeza
sonriendo.
— Hola, Jimin. El capitán me habló muy bien de ti y me mandó a darte
esto. —El joven alfa le entrega una botella con un líquido de color verdoso,
parecido al supresor que le hacía su madre—. Es un supresor, aunque tu
aroma es bastante agradable.
— Ehmmm... ¡Gracias! —murmura Jimin tomando en sus manos la
botella.
— Me llamo Jungkook y tengo 18 años, soy el menor aquí —dice
orgullosamente—. Por cierto, están decidiendo lo que harás en el barco.
Lo más seguro es que te toque ayudar a Jin en la cocina, al chef. A la
hora de la cena lo conocerás.
— ¿Y ustedes que hacen? —pregunta curioso el omega.
— Nuestro trabajo es buscar nuevos esclavos cuando visitamos un
pueblo y asesinar a los que no sirven —explica un sonriente Jungkook.
Los chicos parecían ser agradables, a pesar de todo. Jungkook y Jimin
reían de las estupideces de Taehyung, todo estaba en paz hasta que un
penetrante olor a chocolate inundó la habitación, haciendo que los chicos
sonrieran ante aquella presencia y Jimin se congelara como una presa
enfrente a su cazador.
— Capitán, debería tomar ya sabe qué —menciona Jungkook,
arrugando la nariz, a lo que este le sonríe.
— Sí, creo que no me verán por uno o dos días —habla el capitán con
aquella voz grave que hace derretir a Jimin, haciendo colorear levemente
sus mejillas—. Solo pasaba a saludar a Jimin; creo que fui un grosero
delante de su madre.
Jimin miraba directamente al capitán. No podía negar que le atraía o
quizás era su fuerte aroma pero lo cierto es que existía algún tipo de
conexión entre ellos, aunque un indudable odio salió a relucir cuando
mencionó a su madre, su ser más amado además de su hermana. El capitán
solamente le dedicó una suave sonrisa y se retiró; él sabía que no le sería
fácil acercarse al omega luego de traerlo prácticamente a la fuerza.
— Chicos, vamos a cenar —finalmente dice Taehyung, rompiendo el
silencio que había causado la presencia del capitán—. Te gustará la comida
de nuestro chef, pequeño Jimin.
— No tengo hambre —musita Jimin, negándose a ir.
— Vamos, porque si no vienes te van a obligar a trabajar en el sótano y
créeme que nadie quiere ir allí. —Jungkook lo regaña y toma su mano
mientras lo saca del cuarto.
Caminando de la mano de Jungkook, Jimin observa a su alrededor y
observa que no hay ningún tipo de decoración en los pasillos de aquel
barco, todo son largas tablas de madera. Al cruzar a la izquierda se puede
sentir el olor a comida, lo que hace que el estómago de Jimin gruña,
causando la risa de sus dos acompañantes. A donde llegaron era un
comedor, no muy grande, de unos diez puestos. Al parecer solo faltaban
ellos por llegar.
El capitán se encontraba a la cabeza de la mesa; a su izquierda estaba un
joven sonriendo, al cual se le marcaban unos lindos hoyuelos; a su lado
estaba el que al parecer era el chef pues vestía una filipina color blanca, con
gorro y delantal del mismo color y le seguía un chico de nariz pequeña y
grandes pómulos. A diferencia del capitán y el chef, todos vestían trajes de
marineros pero los esclavos afuera estaban con ropas color crema, algo
desgastadas. A la derecha del capitán habían tres asientos vacíos, de los
cuales Jungkook y Taehyung ocuparon los dos últimos, dejando solo el
asiento vacío al lado de aquel personaje con el cual Jimin no quería tener
contacto.
— Vamos Jimin, siéntate. Sin ti no podemos empezar —señala Taehyung.
— ¡Ven conmigo, pastelito ! —o rdena el capitán.
Jimin, sin poder evitarlo, se somete a la sumisión y con cierta dificultad
camina hasta llegar a su asiento, observando con ligero odio a la persona
que se encontraba a su lado y, soltando un pequeño gruñido que solamente
esa persona pudo escuchar, logra que le parezca tierno y chistoso a la vez,
haciendo que pellizque sus mejillas.
— Creo que la tienes difícil con “tu omega” —suelta el chico de los
hoyuelos—. Hola, pequeño. Soy Namjoon, el segundo capitán al mando,
encargado del timón.
— Yo soy Jin —se presenta el joven de la filipina—. Soy el chef del
Whalien; ignora a estos alfas idiotas.
— Y yo soy Hoseok —dice el chico al lado del chef—. Me encargo de
vigilar a todos en el barco, incluso a nuestro capitán.
Todos se ríen por el comentario, menos Jimin que mantenía un rostro
frío. El capitán pudo notar que las pocas veces que sonreía era falso, una
sonrisa forzada y vacía de sentimiento alguno. Al cruzar alguna mirada con
él, Jimin bajaba la suya inmediatamente. La cena continuó en paz, con uno
que otro chiste del chef; ninguno de ellos reía como siempre, solo de su risa
contagiosa.
La mesa estaba llena de mucha comida, cosa a la que Jimin no estaba
acostumbrado: cerdo al horno con papas, vino tinto, frutas y algún tipo de
tarta, seguramente de manzana o pera. No estaba acostumbrado a tomar por
lo que el vino le causó un sueño bastante pesado.
— Taehyung, llévalo a dormir y dale un uniforme para mañana —
ordena Namjoon.
— Sí, señor —responde Taehyung, llevándose a Jimin con ayuda de
Jungkook.
— Sí que se emborracha rápido —dice Jungkook a Taehyung, cada uno
sosteniéndolo de un lado y subiéndolo con dificultad a la litera—. Espero se
acuerde que está durmiendo en alto.
…
Mientras tanto en su camarote, el capitán se encuentra preocupado
hablando con Namjoon sobre su omega.
— En las circunstancias que trajiste a ese omega, dudo que te
corresponda tan rápido. No importa que fuera cercano a ti esos días que te
curó —le reprocha Namjoon al capitán—. ¿No crees que fuiste muy cruel al
separarlo de su famiLisa?
— Traté de aguantarme Namjoon, pero al ver su rostro con aquellos
hematomas supe que algo tuvo que pasar ese día en que llegó su celo y no
pude hacer nada para evitarlo. Me sentí patético. —El capitán se quitó el
sombrero y cubrió sus ojos—. Claramente no quiere nada con los alfas y
no debería ser así. Me gustaría saber qué le paso.
— Usted es un pirata y de los más temidos. ¿Desde cuándo se preocupa
por un pequeño omega? —inquiere el segundo alfa.
— Esa es una buena pregunta, quizás... él sea mi omega… Yo estoy
seguro de eso —responde el capitán —. Nunca antes tuve esa obsesión por
alguien. Al principio creí que sería un buen amigo, no lograba identificar
su olor y pensé que era un beta. Esos supresores que tomaba eran
realmente fuertes pero algo pasó y el día que se fue pude sentir aquel
aroma embriagador a vainilla. Sentía la necesidad de pegarlo a mi cuerpo
pero él fue más rápido y se alejó de mí; no pensé en localizarlo a pesar que
lo busqué luego de que los chicos me encontraran, pero cuando lo vi en el
pueblo lo seguí como un lobo a un pequeño conejo de pradera.
— Eso fue... profundo... Estás enamorado Min Yoongi —se ríe Namjoon.
— ¡Shhhh! Sabes que está prohibido que se diga mi nombre —reclama
el capitán—. Por cierto, será mejor que te vayas.
— Lo haré. Trate de descansar, capitán. — Namjoon se despide con un
gesto y cierra la puerta tras él.
Todo da vueltas en la habitación. Es de madrugada y Jimin despierta con
un ligero mareo, no debió tomar tanto vino. Nunca antes había probado
alcohol y ahora tenía los efectos; se da la vuelta y por milímetros no cae al
suelo. ¿En qué momento subió a la litera? No lo recuerda en absoluto.
A pesar de estar encerrado en contra de su voluntad en un barco pirata
—el más temido de todos, por cierto—, la tripulación era bastante agradable
con él; quizás se deba a que ayudó al capitán del Whalien sin saber que era
él. No se arrepiente de haberlo ayudado pero ¿y si nunca lo hubiese
ayudado?, ¿estaría en esta situación?, ¿seguiría con su famiLisa? El intuir
que posiblemente fuera así lo deprime.
En la mañana, con mucha dificultad, logra levantarse. Pasó gran parte de
la noche pensando estupideces, lo que no lo dejó dormir con tranquilidad.
— ¡Qué cara tan horrible traes! —le dice Taehyung entregándole un
uniforme—. Ven, vamos a las duchas.
Con pereza y algo mareado, Jimin va con Taehyung a las duchas
ubicadas en un extremo del barco. Lo que no tenía previsto es que las
duchas son compartidas.
— ¿Tengo que entrar con ustedes? —pregunta preocupado Jimin
— No creo que tengas algo que nosotros no tengamos. ¿O sí? —insinúa
Hoseok uniéndose a la conversación—. Vamos, Jimin, nadie está pendiente
de ver tu frijol de omega.
El omega solo infla los cachetes y se desviste entrando a una de las
duchas, las cuales estaban separadas por cubículos, divididas a la altura de
las caderas. Se sentía bien el agua fría luego de aquella sensación de resaca.
Al salir, seca su cuerpo con una toalla y viste su nuevo uniforme.
— Le queda muy bien, algo ajustado atrás pero es que Taehyung es
algo plano —comenta Hoseok—. Ese uniforme fue hecho para él.
— Y... ¿qué se supone que debo hacer ahora? —pregunta Jimin—.
Vamos, te llevaré con Jin a la cocina. — Hoseok hala a Jimin llevándolo
hacia la cocina, pero un olor famiLisar llega a él.
— Hoseok, ¿dónde está el capitán? —interroga Jimin nuevamente, no
pudiendo identificar de dónde viene el olor de este.
— Se encuentra encerrado en este momento en su camarote o
habitación, como quieras llamarlo. Es la última de este pasillo pero se
encuentra en sus días de celo, no es bueno que te acerques a él —explica
con una sonrisa mientras siguen caminando hacia la cocina.
Una ola de calor se siente al cruzar la entrada, seis personas se
encontraban haciendo diferentes tareas: cortar vegetales, carnes, pan, y
otros en una gran olla removiendo lo que parece una sopa. El chef Jin se
encontraba al fondo y se acerca a la entrada al ver a Jimin con Hoseok.
— Todo tuyo —dice Hoseok y se retira despidiéndose de Jimin.
— A ver, Jimin, ¿sabes cocinar? —inquiere Jin.
— Cosas básicas, pero no soy un experto como usted —responde Jimin
sonrojándose levemente— pero aprendo rápido.
— Así me gusta, sígueme —le indica el chef—. Pero primero colócate
esto.
Jimin se coloca un gorro de chef un poco más pequeño que el de Jin y
un delantal de color negro. Jin necesitaba mucha ayuda pero no cualquiera
podía entrar en la cocina. Todo allí se encontraba en un orden casi perfecto
y en secuencia, ya que debían alimentar a los esclavos y la tripulación del
Whalien, que era de aproximadamente unas cuarenta personas. El chef ama
su trabajo y a pesar de que tiene que alimentar esclavos les da una buena
cantidad de comida.
Taehyung, Jungkook y Hoseok se encargan de repartir la comida en el
sótano, donde se encuentran la mayoría de los esclavos. Luego la llevan a la
parte superior, donde están los de “mayor rango”. A Namjoon le daban su
almuerzo en su lugar de trabajo, pues durante el día no tenía a nadie que le
hiciera el turno al mando del barco y durante las noches tenía la costumbre
de anclar el barco o colocar a algún marinero a navegar por él.
— Ahora nos toca a nosotros, Jimin —dijo sirviendo platos para todos
los que estaban en la cocina—. Espero sea de tu agrado.
— ¡Woaaah! ¡Está delicioso! —exclama—. Lo felicito.
— Muchas gracias, aunque no es la gran cosa —comenta Jin mirando
a su nuevo ayudante de cocina—. Jimin, sé que no es mi problema pero
¿quién te dejó así con esas marcas?
— Fue mi padre, él... Quería que yo fuera alfa y cuando yo estaba en
aquellos días de celo se solía poner agresivo conmigo... Ese día, en
particular, me agredió más que nunca porque tenía el olor del capitán
conmigo . —Jimin dejó de comer por un momento limpiando sus lágrimas
—. Están mejor, antes estaban más oscuros e hinchados .
— Es un imbécil y discúlpame porque sé que es tu padre — exclama Jin
—. Ser omega no tiene nada de malo; de hecho el lado bueno es que
puedes controlar a tu alfa.
— Nunca vi eso en mis padres —dice con tristeza el joven omega —.
¿Tienes un alfa, Jin?
— Sí, es Namjoon... Pensé que te habías dado cuenta de eso. —Jin
sonríe ante la obvia inocencia de Jimin—. ¿Nunca te han marcado, verdad?
Por eso también tienes al capitán obsesionado.
Jimin solo niega, evitando hablar del tema. Si bien no le gustaba que lo
emparejaran con aquel alfa, no tenía otra opción estando encerrado en ese
gran barco.
Jin le entregó un plato a Hoseok, el cual tenía que llevar al capitán.
Hasta que no estuviera mejor no podía salir de donde estaba.
Al finalizar el día, Jimin toma una ducha y se coloca una especie de
pijama fresca para dormir. Tiene un pequeño dolor de cabeza pero cree que
es por el gran esfuerzo que hizo hoy; se desgastó mucho más que cuando
trabajaba en la finca con el señor Daesung. Al menos allí podía descansar
un poco y sentarse bajo la sombra, pero en la cocina con un jefe como Jin
no tenía ni un momento de descanso.
Se dirigía a su cuarto pero el olor a chocolate llegó nuevamente a él.
¿Debía seguir el rastro? No se preocupó por eso y siguió sus instintos,
buscando aquel aroma fuerte y amargo, llegando hasta la habitación que le
comentó Hoseok. No debía entrar pero el aroma disminuía todos sus
malestares, por lo que se sentó en el suelo apoyando su espalda en la pared,
inhalando y drogándose del aroma del alfa que se encontraba dentro de esa
habitación. Pudo escuchar algunos gruñidos desde el otro lado de la puerta;
posiblemente se dio cuenta de su presencia. Sin importarle, cierra sus ojos
al sentir aquel alivio a todos sus malestares con algo tan simple.
Hoseok estaba haciendo su trabajo vigilando todos los pasillos, hasta
que logra ver al pequeño omega apoyado de la habitación del capitán, casi
dormido. Se acerca y lo toca en el hombro, logrando despertarlo y alterarlo
un poco al darse cuenta que aún seguía allí.
— No es seguro que estés aquí, Jimin —le regaña Hoseok —. Vamos, te
acompaño a tu habitación.
Algo dormido, el omega es guiado por Hoseok hasta que lo recibe
Taehyung con un gran abrazo.
— Pensé que me ibas a dejar durmiendo solo —reclama—. ¿Dónde
estabas metido?
— Por poco lo consigo dentro del camarote del capitán —murmura
Hoseok—. Creo que el olor lo llevó a él.
Hoseok se retira y deja a los dos omegas solos para que duerman, Jimin
ya en su litera, empieza a pensar en todos los sucesos que han ido pasando
desde que era un niño pequeño y como terminó allí dentro del Whalien.
— Oye, Taehyung —llama Jimin al mayor, el cual hace un sonido para
hacerle saber que lo escuchó—. ¿Cómo supiste que Jungkook era tu pareja
predestinada?
— En realidad... Siempre jugábamos Namjoontos, somos muy unidos
desde bebés, casi como hermanos… pero pasó un ligero inconveniente —
cuenta Taehyung.
— ¿Cuál? —Jimin quería saber todo lo posible sobre cómo saber quién
está destinado para ti.
— Digamos que... nos presentamos al mismo tiempo... y... Bueno,
imaginarás lo que pasó —murmuró Taehyung arrastrando las palabras,
causando una carcajada en Jimin por primera vez—. Enano, no te burles.
Nos la pasamos cogiendo todo el día hasta que nos separaron por cuartos.
— Lo siento, pero es que me imagino la situación tan incómoda —
musitó Jimin entre risas, contagiando al mayor también.
— Ese día recibí como seis mordiscos… Pensé que moriríaaaaa. —
recuerda Taehyung, haciendo que el omega vuelva a reír—. A l menos te
hice reír, creo que no había escuchado tu risa Javi. Tienes que reír más
seguido, eres como un pequeño ángel.
Siguieron bromeando hasta que un sueño profundo logró vencerlos a
ambos, cayendo en las redes de Morfeo entrando al país de los sueños.
CAPÍTULO 4
Una semana después...
El evitar estar en el mismo lugar que el capitán era una tarea algo difícil
de llevar pero a Jimin le gusta llevarlo al límite, incluso saltándose la cena
grupal del día de hoy, diciendo que no tiene hambre. Es verdad que vive
probando todo lo que cocina Namjoonto con el chef, pero eso no es
considerado alimentarse.
Todos comen en silencio su cena mientras el capitán juega con su
comida. Desde aquella noche que sintió el dulce aroma de su omega no deja
de pensar en él. Ya lo considera suyo a pesar de que es incapaz de poder
acercarse sin meter la pata.
Él sabe que Jimin tiene cierto odio porque lo alejó de su famiLisa, pero
aquí tiene una mejor vida a pesar de que son unos sucios piratas.
— Capitán, deje de jugar con las aceitunas y coma —le regaña el chef
—. No tiene idea todo lo que costó cocinar este tipo de pescado.
— No me gusta el bacalao con aceitunas —reclama el capitán.
— Lo cocinó Jimin... —murmuró Namjoon.
Tardó unos segundos en reaccionar y ya se había comido con gusto toda
la cena, si la hizo Jimin entonces era perfecta.
¡Qué no daría para que el omega buscara su compañía! Todos sonríen en
silencio al ver la actitud del capitán, todos saben de esos sentimientos,
incluso Jimin.
— ¿No va a comer postre? —Jungkook le acerca una bandeja pequeña
con pasteles de arroz—. ¡Sus favoritos!
— Sí quiero, pero a mi otro pastelito. —Se levanta de la mesa y se
dispone a salir a la cubierta del barco, quería un momento a solas—. Me
disculpan.
El capitán siempre es temido en los pueblos que llegan, con aquella
vestimenta llamativa, su espada colgada de su cintura, su arma de fuego y
su típico sombrero de pirata con una elegante pluma. Se estaba derritiendo
por un joven omega pero no cualquiera, era uno con un corazón tan puro
que no le impidió ver a través de él y ayudarlo cuando más lo necesitó.
Sus pesadas botas hacen eco en la crujiente madera de la cubierta, el mar
estaba bastante tranquilo hoy con un viento agradable. Podía oler al omega
pero ¿dónde estaba? Empezó a buscar y seguir su rastro hasta que logra
conseguirlo en un lado del borde, viendo hacia el oscuro horizonte.
No quería molestarlo, le hacía falta verlo. El omega se volteó al sentir el
fuerte olor del alfa, sonrió tímidamente y volvió a colocar su vista a lo lejos.
El capitán se acercó y se colocó a un lado, pero al observarlo
disimuladamente ve algo que destruye su corazón: Jimin está llorando.
— Puedes hablar conmigo —dice el alfa tratando de romper el frío
témpano de hielo que estaba entre ambos—. Sé que me odias, me lo
merezco, pero puedes confiar en mí.
— No lo... odio... —Los sollozos de Jimin se hacen presentes—. ¿Por
qué piensa eso?
— Porque me evitas a toda costa o acaso crees que no me doy cuenta
— contesta el alfa.
— Extraño a mamá y... me siento raro con usted —se sincera Jimin—.
Mi padre no le gusta verme cerca de ningún alfa, dice que eso me
perjudicaría.
— Tu padre es un idiota —lo suelta sin filtro haciendo que Jimin sonría
un poco—. Pastelito, ¿tu padre fue el que te hizo esos golpes que tenías el
día que te “secuestré”?
Quizás había dado en el blanco puesto que Jimin solo abrió más sus ojos
y luego, relajando su expresión y asintiendo, finalmente colocó su mentón
entre sus brazos cruzados y comenzó a contarle.
— Sí... Fue por aquel día... Es que... usted me abrazó y tenía su olor en
mi ropa —contaba —. A mi padre no le gustó para nada, pensó que había
hecho algo más.
— Pero... solo fue un abrazo... ¿No revisó la marca? —preguntó, a lo
que recibió una respuesta negativa del menor que movía la cabeza de un
lado a otro—. ¿Te han marcado antes?
El color se subió del cuello hasta la orejas, quería ocultar su rostro de la
vergüenza.
— No... —murmuró
— Algún día conseguirás a esa persona que te ame y apoye, a tu media
naranja o mejor dicho, medio limón —soltaba el capitán—. Eres un omega
pero no creas en esas cosas que dice tu padre. Eres una pieza importante
del rompecabezas, solo te falta la otra.
— Usted, ¿consiguió su otra pieza del rompecabezas? —interroga el
omega.
— Creo que siempre son la equivocada —musita—. Como capitán
siempre he tenido muchas personas a mi alrededor pero nunca me he
sentido flechado con alguna.
Jimin solo asiente y voltea a ver el perfil del alfa. No se extraña de que
mucha gente quiera estar con él, su presencia es intimidante para muchos
pero para él no. Seguía tratando de mantenerse alejado del alfa, aunque se
sentía tan bien estar a su lado. No parecía aquel pirata temible de las
historias que leía de pequeño; quisiera poder acercarse más a él pero su
timidez le gana haciendo que se quede inmóvil en ese lugar.
— Vamos a dormir, mañana llegaremos a tierra, tenemos que descansar.
—El capitán empuja al menor hacia los camarotes—. Que descanses,
pastelito.
El alfa acompaña al menor a su lugar, era tan reconfortante estar cerca el
uno del otro. Antes de irse Jimin se voltea y le dirige una pequeña sonrisa.
— ¿Algún día me dirá Jimin? —reclama al mayor cruzando sus brazos.
— No lo creo, pero agradece que los pasteles me encantan... En
especial los de vainilla —El omega cerró la puerta de la habitación al
escucharlo hablar así.
Una risa se escuchó a través de la puerta y mientras las pesadas botas
dejaban de escucharse. Jimin sonreía recostándose en la puerta y luego
sobresaltándose al notar la presencia de Taehyung viéndolo de reojo,
levantando las cejas y riéndose de la situación.
— Nuestro nuevo omega ya consiguió a su alfa predestinado y uno
bueno, por cierto. ¿Ya se besaron? —inquiría Taehyung mientras reía.
— ¡No molestes! —reclama Jimin subiéndose a la litera y cubriéndose
con la sábana.
— Sabes que él dice que eres su omega, no te resistas —comenta el
mayor.
— Todo el tiempo lo escucho pero... no lo sé... Dormiré, hasta mañana.
—Sin mediar más palabras, se dio media vuelta y se acostó a dormir.
Le costaba mucho dormir, no sabía qué hora era pero aún era oscuro y
no se sentía del todo bien. Recuerda que el capitán le dijo que irían a tierra
pero ¿para qué? Se levanta para darse su respectiva ducha y vestirse ya que
no podía seguir en cama. Según el reloj de una pared de la cocina eran las 5
a.m., así que se coloca su delantal y empieza a preparar algunas cosas para
aliviar la carga del chef en cuanto llegara.
A eso de las 7, el chef cruza la puerta de la cocina y se sorprende al ver a
Jimin tan enfocado en su labor.
— Te levantaste con ánimos hoy, Javi —lo anima el chef—. El capitán
te está buscando, yo continúo a partir de aquí con los demás cocineros. Te
llamo para que desayunes “con nosotros”.
— Ok... —murmura.
Se quita el delantal y sale en busca del capitán. Lo consigue al lado del
timón Namjoonto con Namjoon; este le hace una seña para que se acerque.
— Buenos días, capitán...Namjoon... —saluda el menor recibiendo un
gesto de saludo por parte de ambos—. Me dijo Jin que me estaba buscando,
capitán.
— Sí, verás... Hoy iremos a un pueblo y llegaremos en unas horas pero,
¿sabes usar un arma de fuego o una espada? —pregunta el capitán
obteniendo una respuesta negativa del omega—. Ya veo... Namjoon,
préstame tu espada.
— No lo vaya a matar, capitán —protesta Namjoon, entregándole su
sable y guiñándole un ojo a Jimin que miraba confundido a ambos alfas.
El capitán a su vez, le entrega la espada que tenía Namjoon a Jimin y lo
guía tomándolo de la mano a mitad de la cubierta, donde algunos miembros
de la tripulación se encontraban expectantes ante lo que estaba ocurriendo.
Se coloca frente al omega y desenfunda la suya, apuntando a la frente del
menor causando que este trague en seco.
— ¡En guardia, pastelito! Tu primera clase de esgrima —exclama el
capitán con una sonrisa ladina al ver el pánico en la cara del omega—.
¡Vamos!, tienes que defenderte de alguna manera.
Jimin dudó pero finalmente desenfunda la espada del segundo capitán y
tembloRosemente la apunta hacia el otro.
— Trata de bloquearme —ordena el alfa.
Torpemente Jimin bloquea algunos golpes que lanza el capitán,
logrando quitársela de la mano lanzándola a unos metros lejos de este.
— ¡Javi!, ¡Javi!, ¡Javi! —Taehyung, Jungkook y Hoseok le hacían coro
al omega en contra de su capitán, el cual solo le sonrió con una malicia
pura.
— Ahora vamos en serio. —Se pudo escuchar un gruñido de parte del
alfa, quien tomó su espada rápidamente y se abalanzó sobre el omega.
Jimin con pánico visible brincaba y se agachaba para burlar la espada
contraria, bloqueándola torpemente y con mucha dificultad. En un segundo
tenía al capitán muy cerca, lográndolo bloquear de frente pero este reía
cerca de su rostro y girando quedó detrás de Jimin, y tomando sus brazos
hace que suelte la espada y coloca la suya en el cuello.
— Perdiste, pastelito —murmura en su oreja, rozando sus labios por
esta, haciendo que el omega se sonroje por el acto y suelte algo parecido a
un ronroneo—. Aunque para no saber nada, no estuvo nada mal... Hoseok,
consíguele una espada, irá con nosotros a tierra.
El nombrado asiente y se dirige al interior del barco mientras el capitán
se separa de Jimin y le dirige nuevamente una sonrisa algo divertida por la
actitud de este ante su cercanía pero... quería más.
El sentirlo tan cerca se está volviendo una necesidad. Sería el primero en
la vida de Jimin y el último, no sabe cómo pero lo logrará a como dé lugar.
— Su primera pelea de pareja —dice Taehyung al acercarse a Jimin.
— Se ven bien Namjoontos, ya acéptalo —Jungkook golpea sutilmente
su brazo en modo de juego.
— ¡No molesten! —exclama Jimin inflando sus mejillas, haciendo que
Jungkook se las desinfle a la fuerza, sin controlar sus risas por el sonido del
aire.
El desayuno fue algo rápido pero animado. Jimin no podía dejar de estar
nervioso al lado del capitán Min, ese ligero roce le hizo estremecer, tenía
curiosidad de más. Todos se levantaron y se alistaron para la invasión,
llegarían como de costumbre al lugar.
— ¡Tierra a la vista! —grita uno de los ayudantes de Namjoon—.
¡Todos a sus puestos!
— Ven con nosotros, Javi. —Jungkook toma su mano para que los siga
a él y a Taehyung—. Sacaremos los esclavos que no nos sirven ya.
A Jimin no le gustaba ir a la parte de abajo del barco en donde estaban
los esclavos que movían al Whalien pedaleando y remando. Es un sitio
oscuro escasamente iluminado por unas pocas antorchas.
Entre los tres comenzaron a tomar a los esclavos que normalmente
dejaban de servir, ya fuera porque estaban enfermos, lastimados o muy
ancianos para cumplir con la dura tarea. El omega trata de ahogar sus ganas
de llorar pero esa situación que pudo haberle pasado a él, toma a un omega
muy anciano que luce muy mal de salud y lo hala hacia el exterior,
tirándolo en un bote salvavidas con todos los demás que colocaban
Jungkook y Taehyung, alrededor de unos doce esclavos.
— Bien, ahora tenemos que ser rápidos, Javi —le llama Jungkook
nuevamente. Ya se estaba acostumbrando a que lo llamaran por su
diminutivo—. Que esto no te afecte. Taehyung y yo escogeremos a quienes
secuestrar, tú entra a ver qué puedes robar que sea de gran valor.
— Si necesitas ayuda grita ¡Tae!, ¡Tae! —ríe Taehyung—.
Prometemos llegar lo más rápido posible.
— ¡ES EL WHALIEN! ¡HUYAN! —gritan desde el muelle cercano.
No es por nada, pero el Whalien es uno de los barcos más imponentes,
de una madera muy oscura, con una sirena tallada en el frente, velas color
rojo y una bandera pirata en la punta del mástil.
—¡ Capitán, esperamos la orden! —grita Namjoon desde el timón
acercándose al muelle completamente.
— ¡Adelante! —El capitán Min se ubica al frente, disparando contra los
guardias ubicados cerca del barco, derribándolos de un tiro limpio.
Jimin salta Namjoonto con los demás. Namjoon se queda con sus
ayudantes a defender el barco, sin olvidar al chef que con unos grandes
cuchillos salió a amenazar al enemigo.
El muelle es ahora un completo caos: gente corriendo de un lado a otro,
disparos rozando sus cabezas. Salieron más ayudantes de los que se pensaba
que existían —al parecer no todos eran esclavos— robando sacos de
alimentos y algunos cosméticos. ¿Qué podía encontrar interesante para que
enviaran a Jimin?
Entró en un pequeño edificio cerca del muelle, que se encontraba vacío
por el alboroto. Parecía ser una de las oficinas de los jueces o de algún alto
mando. La habitación que se encontraba al subir las escaleras era pequeña,
con un escritorio repleto de papeles, un globo terráqueo y una biblioteca
justo detrás, todo bastante caótico como si estuviera buscando información
sobre algún lugar. Todos los libros de la biblioteca eran sobre islas algo
lejanas, sirenas, tesoros.
El omega se acerca al escritorio, ignorando el escándalo en el exterior y
observa algo que llama su atención: parecía un documento antiguo sobre
una deidad y como llegar a ese lugar.
— La isla So Far Away —lee Jimin en voz baja para luego esconder el
mapa bajo su ropa.
—¿A dónde crees que vas lindo omega? —Algo frío se apoyaba sobre su
nuca—. Un pirata no muy inteligente, no deberías andar solo.
Era un alfa muy repugnante, con un olor más bien metálico y olfatea su
cuello, rozando su nariz en este.
El omega sin pensarlo mucho saca su espada y busca enfrentar al sujeto
que usaba una peluca bastante rara, aunque ya la había visto en las personas
de alto rango social.
— ¿A quién le dice lindo omega? —Ataca al sujeto con furia,
empujándolo contra la pared, buscando de clavarle la espada pero sin éxito.
Una lucha deliberada con espadas empezó a volverse peligRose. El alfa
corta a Jimin en su pierna un poco, haciendo que este chille de dolor. Cae al
suelo de espaldas al escritorio, con la punta de la espada enemiga apuntando
a su corazón.
— ¿Dónde está tu alfa? Debería verte morir por dejarte solo. —Sonríe
de forma maléfica—. ¿O quizás debería jugar contigo antes?
— No me pondrá sus sucias manos encima —gruñó Jimin.
— Muy valiente para ser omega. —El sujeto toma a Jimin y rasga su
uniforme, haciendo que su pecho quede al descubierto. Su pierna duele por
el reciente corte, pero trata de evitar que el alfa abuse de él apretando con
fuerza sus muñecas.
— Perdona por tardarme tanto, pastelito. —Aquella voz ronca le hizo
aliviarse—. Adiós, nos vemos en el infierno, Primer Ministro.
Tres disparos sonaron y aquel alfa cayó al suelo muerto, en un charco de
sangre que comenzó a formarse. El capitán observa a Jimin y puede notar
su miedo, corre hacia él y lo abraza. El omega coloca su cabeza en el cuello
del otro inhalando aquel olor que lo tranquiliza por completo.
— Vámonos, capitán —suplica el omega en voz baja, con una lágrima
recorriendo su mejilla.
Ambos corrieron, saltando desde la ventana y cayendo cerca del barco.
Jimin se tambalea por el dolor en su pierna izquierda, esa herida sangrante
le estaba causando problemas. El capitán lo sube a su espalda y corre hacia
el Whalien que aún mantenía la rampa para ellos.
En cuestión de segundos ya estaban en cubierta y el barco inició la
marcha hacia altamar nuevamente. Jimin, tirado sobre el alfa, se retira
rápidamente al ver que se encontraba en una posición comprometedora con
el mayor.
— Pastelito, ¿qué tienes? —le pregunta el capitán preocupado al omega,
quien luce cada vez más pálido y cae desmayado al duro suelo de madera.
Un olor agradable para Jimin, embriagador… Chocolate. Se siente tan
bien, tan cercano. Reacciona cuando unos brazos lo envuelven con fuerza,
pegando su cabeza al pecho del... ¿Capitán?
— ¿Pastelito? ¿Te sientes bien? —pregunta el alfa al darse cuenta que
el omega había despertado—. Me asustaste.
— ¿Qué hago en ropa interior? ¿Dónde estoy? —interroga el omega
algo asustado y desorientado.
—¡ Cálmate, idiota! Estás en mi camarote y yo te curé, no tan bien
como tú lo hiciste pero hice mi mejor intento. —Ya estaba poniendo de mal
humor al alfa—. Trata de descansar, Jimin.
— ¡Me llamó Jimin! Pensé que eso nunca... —Es callado por el capitán
sutilmente.
Unos suaves labios se posaron sobre los del omega, con miedo a no ser
correspondido y tomándolo como si fuera una figura de cristal con temor a
romperlo. Muerde ligeramente el labio superior y luego el inferior haciendo
que el menor abra ligeramente la boca, permitiendo el paso de la lengua del
alfa buscando más. Jimin con nerviosismo evidente sigue el ritmo del beso,
pasando su lengua también por los labios contrarios y jugando con la otra.
Un beso que ninguno de los dos quería romper, sin emitir palabra alguna,
solamente uno que otro gemido que se lograba escapar de ambos.
Jimin, que se encontraba debajo, toma del cuello al alfa intensificando el
beso y este posa sus manos sobre el marcado abdomen buscando mucho
más allá, haciendo que el omega lo empuje a un lado de la cama.
— ¿Por qué haces eso? —pregunta ahora un confundido alfa—. Creí
que te gustaba.
— No... Digo sí... pero no más que... esto por ahora, capitán —
tartamudea todo sonrojado, causando más ternura que cualquier otra cosa.
— “Por ahora”. —Hace énfasis en esas palabras—. Igual no puedo
hacer nada, estás herido.
Ambos sonríen algo sonrojados y apenados por lo que acaba de suceder.
Jimin se cubre con la manta y se recuesta sobre el alfa.
— Ohhh, pero qué bonita escena. —La voz de Namjoon rompe la paz
por completo, haciendo que Jimin brincara tratando de soltarse del abrazo
del capitán pero este no se lo permitió.
— Namjoon, podrías... no sé... ¿largarte? —expresa el capitán con
molestia por interrumpir su momento con el omega.
— Sí, pero vendrás conmigo. Hay nuevos esclavos y no puedo solo con
ellos, a pesar que Jungkook y Taehyung están sometiéndolos. —Tenía que
llegar en el peor momento a interrumpir.
CAPÍTULO 5
— Descansa, pastelito. Ahora vengo —dice el capitán mientras sale de
la habitación con Namjoon.
Jimin aún está procesando lo que pasó con el capitán Min. Tenía la
necesidad de estar cerca de él, y ese beso... mucho mejor de lo que se
imaginó. Con la yema de sus dedos toca los labios que hace un momento el
alfa estaba devorando… Diversas cosas pasan por la mente de Jimin, pero
automáticamente recuerda a su madre y cómo fue separado casi a la fuerza
de ella.
— Esto no está bien... —Jimin se levanta y se viste con un
conNamjoonto de marinero nuevo que estaba a un lado, seguro el alfa se lo
daría luego.
Abre la puerta de la habitación, no hay nadie a la vista y sale. Lo más
cercano es la cocina donde seguramente estaría el chef.
— ¿A dónde crees que vas, Jimin? —La voz de Hoseok se escucha
desde un extremo haciéndole congelar su andar—. Si el capitán ve que te
escapaste se molestará.
— Me siento bien, no se preocupe. Es que no puedo estar encerrado —
mintió—. Veré si el chef necesita ayuda.
— Seguramente, ya es casi la hora de la cena. —Hoseok cede el paso
para que Jimin continúe hacia la cocina y este se inclina en señal de
agradecimiento.
— Chef, ya llegué. ¿Necesita ayuda? —pregunta un Jimin sonriente al
ver a un chef muy atareado y despeinado a pesar de tener el gorro puesto.
— ¡Oh, Javi! ¡Eres mi salvación! Claro, ayúdame con la salsa madre
que estoy muy atrasado con eso —Jimin asiente y se coloca su delantal
para ir a su puesto.
…
— Casi marcas ese omega. Contrólate, “CA-PI-TÁN” —farfulla
Namjoon—.
Termina con tus labores y luego ve a jugar.
— Déjame en paz, Namjoon. No eres mi padre —reclama el
capitán—.
Además, recuerda el orden de rangos aquí.
— Créeme que tu padre no aceptaría a ese omega si vamos al caso. —
Namjoon tenía poca tolerancia con el otro alfa—. Y si vamos a rangos, solo
aquí en el Whalien estoy por debajo de ti. No me hagas recordártelo.
— Ya... terminado... jefe... Digo, capitán —jadea Taehyung por el
cansancio.
— Ya te puedes retirar, Taehyung. Ve y date una ducha, nos vemos en
la cena. Tú también, Jungkook. —Namjoon da el permiso de retirada a los
chicos, mientras Min simplemente observa.
Los nuevos esclavos eran algo rebeldes, por lo que era necesaria su voz
de comando y algunos latigazos para que se comportaran. Tarde o temprano
terminan cediendo ante las órdenes de los líderes del barco pirata.
El capitán algo obstinado, se dirige a su habitación para estar al lado de
su omega. Sí, lo reclama suyo a pesar que este se haga el duro. Al abrir la
puerta se da cuenta que este ya no está y siente cómo empieza a hervir su
sangre. En eso Hoseok va pasando por el área, como corresponde en su
vigilancia diaria.
— ¡Hoseok! —le llama para que este se acerque corriendo—. ¿Dónde
está Jimin?
— En... la cocina, mi capitán. Dijo que no le gustaba estar encerrado y
que se sentía bien —explicó.
Este le hizo señas para que siguiera con su trabajo y entró a la habitación
ahora vacía, aunque estaba presente el olor a vainilla. Se tiró sobre la cama
e inhaló el olor del omega en las sábanas, recordando el roce de sus labios.
Quiere más y no se va a rendir hasta tenerlo Namjoonto a él. Voltea hacia
una silla cercana y ve que falta el traje nuevo de marinero, además de
toparse con el traje dañado a un lado, Namjoonto con una hoja de
pergamino doblada en el suelo. Extrañado, el alfa de levanta y la toma,
abre con delicadeza aquella hoja y lee sorprendido los escritos en ese
detallado mapa.
— La Isla So Far Away —El capitán arruga la frente pero supone que
Jimin tomó eso del pueblo—. Isla Sirenas.
El mapa guiaba perfectamente el camino hacia esa isla, prohibida para
los marineros novatos. Se cree que extrañas criaturas viven allí, pero pocos
logran salir vivos y estar cuerdos; normalmente terminan en la locura como
si sus almas fueran absorbidas por alguna criatura.
Guarda el pergamino en su chaqueta y sale a buscar al omega. No tolera
que nadie le desobedezca, mucho menos alguien que considera suyo.
— Aún no me conoces, Park Jimin —murmura para sí mismo mientras
camina a la cocina.
Allí estaba con las mejillas sonrojadas, mientras agregaba diversas
especias a una mezcla de algo que parece una sopa o una salsa, quemándose
los labios, tornándose hinchados y rojos por el calor.
— Jin, debería probar esto. Creo que le falta algo —dice Jimin al chef
mientras el capitán se acerca sigilosamente al joven omega.
— Yo puedo probar, si me permites. —Jimin pareciera que vio un
fantasma de lo pálido que se puso al ver al capitán Min tan cerca y en el
área menos esperada.
— ¡Nada de eso! ¡Sin delantal y gorro no entra a mi cocina! Espere en
el comedor, capitán. —El chef saca al alfa, amenazándolo con una cuchara
grande de madera.
— Chef Jin... ¡Está bien! ¡Ya me salgo! —El alfa sale de la cocina
vencido por el chef del lugar, el cual se muestra triunfante.
— Pensé que te ibas a desmayar, Javi. ¿Pasó algo con el capitán? Él no
es de entrar a la cocina. —Jin claramente tenía una gran interrogante en la
cabeza.
— Es que él no quería que me fuera de su habitación... pero... yo no
quería quedarme. —Jimin duda si decir o no al chef lo que sucedió.
— ¡Lo desobedeciste! Qué raro que no te sacó a rastras de aquí, tienes
suerte. —El chef prueba la salsa que hizo—. Está perfecta, Javi. Algún día
serás un estupendo chef.
La hora de la cena llegó y Jimin dudaba en si debía ir o no, pero si
faltaba seguramente le cortarían la cabeza. Dos chicos ayudaron a colocar la
mesa mientras el chef y Jimin colocaban la comida en el centro.
Todos entraron a cenar. Taehyung y Jungkook se encontraban jugando
como un par de niños siendo empujados por Hoseok. A lo último entraron
los capitanes, Namjoon y Min. Este último se sentó a un lado de Jimin,
evitando su mirada directamente. En su lugar, el omega tenía la vista fija de
Namjoon que le dedicó una sonrisa, marcándose sus lindos hoyuelos.
— Javi, ¿cómo sigues? —pregunta Jungkook mientras Jin va sirviendo
a cada uno en el plato y Jimin coloca la salsa en cada uno.
— Ah... Estoy mejor —contesta evitando al alfa a su izquierda, algo
curioso.
— Claro que tiene que estar mejor si lo estaba cuidando el capitán —
suelta Taehyung causando que a Jimin de le subieran los colores al
rostro—
¡Ayyyyy! ¿Por qué hace eso, Hoseok?
— No te metas en los asuntos del capitán, enano. —Hoseok le había
pellizcado la pierna por castigo a su imprudencia.
La cena se desarrolló en silencio pero Jimin no podía estar más
incómodo en presencia del alfa que lo besó con tanta pasión más temprano.
Su sonrojo se incrementó y el capitán Min estaba disfrutando la escena; le
parecía tierna la actitud del omega aunque no sabía el porqué de su sonrojo.
— Javi, anda a descansar. Yo me encargo de todo esto, ya ayudaste
mucho. No debes esforzarte. —El chef le hace una seña a Jimin para que se
retire antes que los demás.
Jimin salió rápidamente de allí y fue a buscar su pijama para ir a las
duchas. Agradecía que siempre estuviera sola a esa hora. Lavó su cuerpo
con especial cuidado de no mojar el vendaje que le había hecho su alfa.
¿Su alfa? Jimin sacude su cabeza por pensar en esas cosas. Se coloca su
pijama y al cruzar hacia su habitación se choca con alguien.
— Disculpe, no vi por donde iba… —Jimin se queda estático al notar
que era el capitán Min, aunque no estaba usando su traje sino una pijama
similar a la que él estaba usando.
— ¿Por qué huiste? —pregunta cruzándose de brazos.
— Ehhh... Este... yo... bueno... Yo no hui, capitán, solo me sentí mejor
—dijo Jimin sonrojado.
— Duerme conmigo, pastelito —Al decir eso las mejillas del omega
pasaron de un Rose leve a un rojo carmín—. No te preocupes, no te haré
nada malo. Solo quiero tu compañía.
— Pero Taehyung... —murmuraba Jimin al alfa que se acercaba a él
para tomar su rostro.
— Dudo que puedas entrar... Creo que está ocupado con Jungkook. —
El alfa suelta un suave beso en la frente del omega disfrutando su aroma.
— ¿Ocupado? ¿Haciendo qué? —La pregunta hizo esta vez sonrojar al
capitán.
— Jimin, ¿en serio eres tan inocente? —El capitán ahora ríe del omega,
toma su mano algo tensa y lo lleva a su habitación—. No te haré nada,
relájate.
— Está bien, capitán. —Jimin muy tenso no sabe cómo reaccionar
cuando el alfa lo hace entrar a su habitación.
— Pastelito... —Este se acuesta en la cama, abriendo las sábanas para
que el omega se acerque—. ¿Eres virgen, verdad?
Jimin solo quería que la tierra se abriera en dos y se lo tragara por
completo. Si le dice que lo es, ¿tratará de hacerle algo? Aunque igual, ¿a
dónde iría?
— Sssss-sí, capitán —tartamudea involuntariamente por los nervios e
inmediatamente los fuertes brazos del alfa lo rodearon acercándolo a su
pecho.
— No te haré nada a menos que tú me lo permitas. Esperaré si es
necesario, pero solo con una condición . —Jimin lo mira haciendo un gesto
para saber cuál es esa condición que le mencionó el alfa—. Duerme
conmigo de ahora en adelante.
— ¿Y si me niego? —pregunta curioso.
— Puedo marcarte en este mismo momento y será en contra de tu
voluntad. —Una mirada de pánico por parte del omega hace reír al capitán
—. Es broma, pastelito... Por cierto, serás mi omega.
Jimin solo puede hacer una cara de sorpresa, torciendo la boca en señal
de “no lo apruebo” y luego inflando sus mejillas.
— Ni sé su nombre y ya me está reclamando. ¿No es injusto? —reclama
cruzándose de brazos, buscando separarse del alfa. Jimin era bastante fuerte
pero este le ganaba.
— Min Yoongi, ese es mi nombre —murmuró en voz baja el alfa—.
Tienes prohibido decirlo, es solo para tu conocimiento.
— Yoongi. —La sonrisa del alfa era notoria cuando Jimin pronunció su
nombre con tanta ternura—. Se me olvidó decirle que en el pueblo que
fuimos tomé un pergamino con un mapa muy extraño.
— Sí, yo lo tomé... Dime algo, pastelito, ¿crees en las sirenas? —
pregunta el alfa al tímido omega entre sus brazos.
— Son seres mitológicos. Tengo entendido que su canto lleva a los
marineros a la muerte —explica el omega— pero eso es solo en los
cuentos de hadas.
— No son cuentos... En ese mapa que tenías, estaba una isla marcada
como “Sirenas”. Se cree que allí viven las sirenas pero hay un tesoro
oculto. —El menor incrédulo se acerca a él para pegar su nariz al pecho del
mayor, disfrutando de la compañía de este—. Pronto iremos.
— Está bien, Yoongi. —Jimin recibía pequeños besos en su frente.
Quería subir la vista y besar directamente esos suaves labios pero
debía controlarse.
El abrazo se intensificó entrelazando sus piernas. El clima era fresco
pero el omega sentía su cuerpo arder ante tal cercanía, aunque ambos
cayeron dormidos a pesar de los nervios.
A la mañana siguiente Jimin se da la vuelta y no siente al alfa a su lado,
lo que hace que se levante y empiece a buscarlo.
— Aquí estoy. —Como si hubiera leído sus pensamientos, el alfa sale de
una puerta cercana. Al parecer era un baño privado y es lógico, pues es el
capitán.
El rostro de Jimin volvió a sonrojarse cuando notó que el alfa estaba sin
nada que lo cubriera en la parte superior. Este disfrutaba cómo lo observaba
el omega mientras se vestía lentamente para que este no se perdiera ningún
detalle.
— Si me sigues viendo así me terminaré desvistiendo, pastelito. Apúrate
que seguramente Jin ya te está buscando. Yo tengo que ir a chequear los
esclavos .
— Yoongi... —Tenía ciertas dudas al preguntarlo pero tenía que hacerlo
—
¿Algún día reclutarás la tripulación de manera... voluntaria?
— Nadie se unirá por su cuenta a un barco pirata, ni tú... Solo estás
aquí porque yo te obligué y no te di más alternativas —afirma.
Vestido totalmente de negro y con una chaqueta dorada, el capitán sale
dejando a Jimin solo, meditando sobre lo que acababan de hablar. Es cierto,
si le hubieran preguntado, ¿habría aceptado unirse a la tripulación?
Posiblemente no.
Se apresuró a cambiarse para llegar temprano a hacer el mise en place en
la cocina con el chef. Este sonrió cuando el joven omega entró y le puso un
gorro alto de pliegues igual al de él.
— ¡Felicitaciones! Eres el nuevo sous chef. —Un Jimin confuso se toca
el gorro y luego ve a Jin con el mismo gorro.
— ¿Eso qué significa? —pregunta.
— Que eres el segundo al mando en la cocina, Javi. Sin ti yo no podría
seguir. ¿Sabes que significan esos pliegues en el gorro de chef? —Jimin
niega frenéticamente—. Cien formas distintas de cocinar un huevo.
— ¿En serio? —Solo se le ocurren a lo mucho tres formas de hacerlo,
no se imagina cien distintas —. No lo sabía... Por cierto, ¡muchas gracias!
Daré lo mejor de mí como sous chef.
El desayuno era tortilla española, gracias al chef retando a Jimin a
cocinar huevo. Los cocineros le habían tomado cariño al joven omega.
Prepararon tostadas francesas y café negro como le gustaba al capitán.
Se encaminaron con todo al comedor donde ya los estaban esperando.
Todos aplaudieron al ver el gorro de Jimin y lo que significaba, que ya
tenía la suficiente experiencia y confianza del chef principal. Sirvieron y
ambos se sentaron a la mesa con los demás.
Taehyung tenía un olor particularmente fuerte ese día, lo que hizo
que Jimin que estaba a su izquierda se acercara un poco y lo olfateara. Se
alejó gruñendo un poco y arrugando la nariz.
— ¿Pasa algo, pastelito? —pregunta el capitán.
— Es que... huele mucho a naranjas. —Taehyung ríe ante el comentario
de Jimin—. Apesta a Jungkook.
— Bueno, tú apestarás a chocolate cuando te muerda el capitán Min —
soltó Jungkook haciendo que todos explotaran en carcajadas y Jimin se
quisiera meter dentro de la jarra del café.
— ¡Ya, déjenlo en paz! —Ese simple comentario viniendo del capitán
reconforta en algo a Jimin, aunque ¿en serio sería así si él lo marcara? Sería
algo desagradable.
Entre risas y chistes continuó el desayuno hasta que el capitán Min saca
un pergamino de su chaqueta, el cual Jimin reconoció al instante. Este se lo
entrega a Namjoon que lo abre con curiosidad.
— Namjoon, dirige el Whalien hacia la isla Sirenas —ordena Min al
segundo capitán. Este asiente y sale hacia la cubierta.
— Javi, perdón, creo que necesitaré tu ayuda un momento. Sígueme. —
El nombrado se fue tras el chef Jin.
.
CAPÍTULO 6
— Sé que esto no te gustará pero necesito que me ayudes a llevar algo
de alimento para los esclavos de la parte baja del barco. —Claramente no
era del agrado del menor pero tampoco le gusta contradecir al chef—. No
pongas esa cara, Taehyung y Jungkook nos ayudarán.
— Está bien, chef. ¡Manos a la obra! —Jimin ayuda sirviendo platos de
sopa con rebanadas de pan. Podían ser esclavos pero el omega sentía que no
podía menospreciarlos.
Todo es colocado en unos cuatro carritos de madera de tres pisos y
empujados con delicadeza hacia la zona más oscura del Whalien. Hay una
rampa en una puerta cercana a la cocina, la cual es abierta por Hoseok,
quien es el único que tiene acceso a las áreas “secretas” del Whalien.
Taehyung y Jungkook son los primeros en bajar empujando los carritos
con el alimento, seguidos por el chef y por último Jimin, escoltado por
Hoseok.
La temperatura era mucho más baja en esta zona del barco, el frío
entraba por la nariz y salía el humo blanco al exhalar por la boca de los
chicos. Jimin temblaba del frío pero mantenía sus manos cerca de los
tazones de sopa caliente. Al terminar de bajar la rampa de madera, la cual
solo estaba iluminada por algunas antorchas, se podía ver una gran puerta
de barrotes de metal que separaba el lugar donde se encontraban todos en su
momento de descanso.
A pesar de la oscuridad, se pueden ver sus rostros sucios y ropas
rasgadas además de manchadas; debían ser de un color hueso. Todos
descalzos y despeinados, veían iluminar sus rostros por la presencia de los
chef. Normalmente solo estaban Taehyung y Jungkook que siempre
mantenían caras de pocos amigos para controlar a los esclavos. Como era
de esperarse,
un grupo de unos diez esclavos se aproximaban a la comida sin haber sido
llamados.
— ¡Alto! Formen filas o serán castigados — ordena Jungkook y todos
caen ante la sumisión, incluso Taehyung, Jin y Jimin sufren por ello pero no
pueden demostrarlo ante el grupo de omegas que se habían alzado.
Los chef empiezan a entregar uno a uno un plato de sopa humeante con
rebanadas de pan. Ellos eran mucho más queridos y respetados por los
esclavos, ya que si tenían suerte y demostraban lealtad podían llegar a
trabajar con ellos en la cocina.
Algunos de los esclavos se inclinaban hacia los chef y murmuraban unas
gracias. Jimin devolvía una sonrisa tímida a aquellos que le daban sus
agradecimientos.
— ¡Qué bueno ver que seas uno de los chef, joven Jimin! —Un señor
de aspecto ojeroso se inclina ante él—. Mi nombre es Seungri, fuimos
capturados el mismo día. Yo trabajaba con el señor Daesung.
— ¿El... señor Daesung? —Jimin sentía una nostalgia y recuerdos
llegaban a él como estrellas fugaces, era la única persona que no lo vio de
mala manera además de su madre.
— ¿Javi? ¿Estás bien? —El omega reacciona ante la voz de Jungkook,
quien se encontraba a su lado—. Usted, retírese.
— Lo siento, no era mi intención. Con permiso, joven. —Seungri se
despide y se retira a una mesa larga, que se encontraba al fondo con velas
iluminando la superficie.
— Javi, si quieres sube a la cubierta un rato. Yo me encargo de subir
esto con los chicos. —Jin estaba preocupado por la mirada perdida que
tenía este.
Jimin solo asiente y siendo acompañado por Hoseok, recorriendo
esta vez la escalera que era un camino mucho más corto a cubierta.
— Javi, que nada te afecte... Estás mejor aquí, lo sabes. —Hoseok le da
un gran abrazo a un omega que parecía no poder controlar sus lágrimas—.
Nos tienes a nosotros y, por supuesto, al capitán Min.
— Lo-lo-lo sé... Discúlpeme. —Es verdad, estaba mucho mejor en el
Whalien con la tripulación que en casa soportando a su padre pero había
algo que sí extrañaba mucho: a su madre, a su hermanita y, claro, el señor
Daesung que lo apoyó desde siempre.
Las escaleras de madera sonaban levemente ante los suaves pasos de
ambos y el lugar empezaba a iluminarse por la luz solar. Hoseok acompaña
a
Jimin hasta la base del mástil en donde este se recuesta y más lágrimas
salen en silencio, mientras el sonido del mar golpea los lados de la
embarcación salpicando un poco de agua Namjoonto con la brisa marina.
— Pastelito, ¿qué te pasó? —Las fuertes pisadas del capitán hacían
crujir la madera de la cubierta bajo sus pies mientras se acercaba con un
rostro de preocupación al ver a su omega llorando—. ¿Este idiota te está
molestando?
— Solo está sensible por un esclavo del mismo pueblo que él, capitán —
explica Hoseok mientras trata de separarse del menor—. Espera... ¿a quién
le dices idiota?
— Ese que lo hizo llorar deberá pagar con su vida. Tráelo para atarlo a
la punta del mástil —ordena el capitán y busca caminar hacia la puerta que
da hacia el interior, siendo detenido por la cintura.
— ¡¡No!! Yoongi, por...favor... No le haga nada, se lo ruego. —El joven
omega se aferra a la cintura del alfa y apoya su frente en la espalda del alfa,
ocultando su rostro en esta.
— Todo el que te haga llorar debe ser castigado —insiste, tratando de
soltarse de los brazos de Jimin pero este no parece querer ceder—.
Pastelito, ya... No llores...
— Prométame que no le hará nada a ninguno. —Hoseok solo
veía expectante como el temible capitán caía ante las peticiones de Jimin,
sonriendo ante cada expresión que el alfa hacia al ver un tierno omega
como él— ¿No me piensa resp...?
Min se voltea y da un fugaz beso al omega, callando lo que iba a decir.
En su lugar, un Jimin completamente sonrojado y muy tierno, infla las
mejillas por la indignación de ser callado de esa manera.
— Te ves tan tierno así. —El capitán sostiene el mentón del omega con
una mano—. Acompáñame, pastelito.
— Que soy Jimin —reclama
— Jimin pastelito —se burla el alfa—. Eres mi pastel de arroz, ¿o
acaso lo olvidas?
— Capitán, con su permiso, me retiro a ayudar a los chicos. — Hoseok
se disculpa y desaparece tras la entrada de las escaleras.
Min asiente y toma a Jimin de la mano y lo lleva al frente de la
embarcación, donde el Whalien se encargaba de abrir paso a través del
agresivo y oscuro mar. Jimin todavía con el rostro húmedo se acerca a la
punta a observar el inmenso mar y la línea que marca el horizonte, como si
el cielo y el océano estuvieran siendo cortados a la perfección por un objeto
filoso.
— Yoongi, ¿qué es ese sonido? —Un canto empezaba a escucharse a los
lados del barco. Jimin estaba algo asustado pero a su vez muy curioso. El
alfa al notarlo así se acerca y lo abraza desde atrás, apoyando su quijada en
el hombro del menor.
— Son ballenas. Mira hacia allá, pastelito —señala hacia el frente y una
gran cola aparece por encima del denso mar, volviendo a desaparecer en
cuestión de segundos—. Ellas cantan para localizarse y comunicarse entre
todas.
— Entiendo, es como su idioma de ballenas. ¿Los delfines entenderán?
—pregunta ahora en modo infantil, haciendo que el agarre del mayor sea
más fuerte.
— No lo creo. Debe ser como el chino y el japonés pero —dice
enfatizando el sonido de la última palabra— si una de ellas canta distinto a
las demás será rechazada y viajará sola por el resto de su vida.
— ¿Por qué harían eso si son iguales? ¡Son famiLisa! —Jimin parecía
indignado que fuera rechazada por mostrar una diferencia.
— A veces la famiLisa quiere que seas una copia exacta de lo que son
ellos y si por alguna razón no cumples con eso serás rechazado. —La voz
del capitán parecía quebrarse—. Nosotros representamos esa ballena con
un canto distinto y posiblemente estaremos navegando solos toda la vida.
— Pero... No están solos. —Las manos de Jimin se posan sobre las
grandes manos del alfa—. Namjoon tiene a Jin, Taehyung a Jungkook,
Hoseok... bueno... ¿le gusta alguien?
— Él es muy promiscuo, algún día asentará cabeza, espero hacerlo
igualmente yo. —Su voz sonaba triste—. Te encontré y no pienso dejarte ir,
pastelito.
— Usted ni me conoce —reclama el omega.
— Ni tú a mí. —Sonríe sutilmente ocultando su rostro en el cuello del
menor—. Tú... serás el único que logre entender el canto de esta ballena
sTaetaria.
— ¡JAVIEEEEER! NI PRETENDAS SEGUIR AUSENTÁNDOTE DE LA
COCINA. ¡MUÉVETE! —El chef, con los brazos cruzados, grita y los mira
con llamas en los ojos.
— Jin, no seas así. Anda y busca tu alfa que está de mal humor desde
hace rato. —El capitán hace un puchero que hace reír a Jimin pero el
menor sabe que debe ayudarlo. Se libera del abrazo del alfa y va caminando
con una sonrisa que hacía desaparecer sus ojos con un tierno sonrojo. Jin
parecía caer también ante esa dulzura de su sous chef.
— Namjoon siempre estará amargado en estos días y lo sabes Min...
Por cierto, Javi, tu uniforme está todo sucio y así no puedes cocinar. —Lo
toma de la mano y lo hala hacia el interior, tomando un camino distinto
entre los pasillos de los camarotes—. Te daré un uniforme distinto.
Justo detrás del pasillo de la cocina estaba una puerta de madera, pulida
y de un color claro, con unas Roses talladas en el marco. Al abrirla era el
dormitorio del chef pero, en lugar de una cama pequeña o una litera, tenía
una cama matrimonial con un cobertor Rose y almohadas con muchos
vuelos en sus bordes. Jin le hace una seña para que pase y se siente en la
cama mientras empieza a buscar en varios cajones de su armario. Jimin
nota que había uno distinto del otro lado de la cama, totalmente opuesto al
chef y algo desordenado; pudo distinguir algunas de las chaquetas y capas
del segundo capitán Namjoon, así que eso quería decir que ambos
compartían la habitación.
— Chef, ¿por qué el capitán Namjoon está molesto con usted? —Jin se
colora levemente y busca la manera de decírselo más fácilmente.
— Es que... le dije que no quería que durmiera conmigo mientras...
venía el celo. —Ya no estaba levemente sonrojado, ahora sí que parecía una
berenjena—. Y anda molesto porque le tocará dormir con Jungkook.
— Eso no lo entiendo... ¿No deberían dormir Namjoontos Jungkook y
Taehyung, al igual que usted y el capitán Namjoon? —No era de mucha
importancia pero sí le daba cierta curiosidad, ya que él y Taehyung
comparten la habitación.
— No le digas a nadie que yo te conté. —Jin se levanta con unas
prendas que le entrega a Jimin. — El capitán le ordenó a Taehyung tenerte
en su cuarto mientras tanto, pues pensaba que te ibas a asustar si te
invitaba a su habitación desde el primer día... No me veas así Jimin, todos
sabemos del interés de Min en ti... Deberías de estar muy feliz.
— Creo que si hubiera sido en otras circunstancias, Jin... Pero no lo
sé… —Jimin se desviste y se prueba el nuevo uniforme que le daba el chef
—. Si ellos dos vuelven a dormir Namjoontos, ¿Namjoon será el mal tercio?
— ¡JA, JA, JA, JA, JA! —Una risa contagiosa hace que Jimin no se
contenga y se una a él también—. Buena pregunta... Si vamos a la lógica,
quizás sea Taehyung el que se mude al cuarto de Jungkook y Namjoon
quede solo en la
habitación de las literas. El cuarto de Jungkook es similar a este... más
acogedor, como el que estás compartiendo con el gruñón de Min.
— Jin, ¿me contaría más sobre el capitán? —Jin ayuda a Jimin a
abotonarse el nuevo uniforme.
— ¿Ahora sí te interesa Min? ¿Ehhh? —No podía aumentar más el
rubor de Jimin—. Ya sabía que esta filipina te quedaría perfecta, ahora sí
luces como todo un chef... Sobre Min solo te diré que, a pesar de cómo lo
conociste o de lo que ha hecho, él no era así… Pero es algo que solo le
corresponde a él contarte y ya llegará ese momento, Javi.
Jimin solo asiente y se arregla bien el gorro antes de seguir al chef hacia
la cocina nuevamente. ¿Será que el capitán era un asesino y todos tratan de
cubrirlo? La idea le preocupa pero no tiene dónde escapar en caso que eso
sea cierto. Los demás cocineros solo levantan la mirada y al ver quiénes
eran sonrieron ampJinente volviendo a hacer sus labores.
— ¿Por qué Jin me haría algo así? Nunca me había expulsado de esa
forma. —Namjoon estaba obstinado dirigiendo el Whalien con ayuda de
una brújula—. ¿Tú qué harías, Min?
— No lo sé, no he llegado tan lejos. —El capitán se ríe recordando la
única vez que estuvo con Jimin en su momento y este lo empujó,
alejándose lo más que pudo. Por supuesto ese detalle es algo que ha
mantenido en secreto para sí mismo y, por supuesto, para su omega—. Aún
Jimin no me acepta del todo; a veces pienso que el poco afecto que
demuestra es porque me teme.
— Yo digo que el mocoso te quiere. Eres su alfa predestinado pero le da
miedo admitirlo. —Namjoon agarraba con fuerza el timón pues el oleaje
causado por las ballenas nadando a su alrededor hacía mover con fuerza el
agua donde navegaban—. Deberías contarle más sobre ti.
— No quiero que sepa sobre mi pasado, al menos no todavía. —Min
ayuda a Namjoon a estabilizar el timón—. No pienso asustarlo más de lo
que ya está de mí.
— Tú no asustas, Yoongi. Eres un tierno gatito —se burla Namjoon
haciendo que se marquen sus hoyuelos—. Bueno, solo a Jimin... ¡Pobre de
ti!
— Al menos a mí no me expulsan de mi propia habitación. —Namjoon
voltea a verlo con indignación y Min mantiene una sonrisa triunfante.
— Pero ya he hecho de todo con Jin y tú no has pasado de unos simples
besos. —Ahora el que reía era Namjoon y Min mantenía una cara de pocos
amigos.
— ¡Ballena blanca a la vista! ¡Ballena blanca! —grita Taehyung que
se encontraba mirando por los binoculares desde la punta del mástil—. Está
al frente. ¡Cuidado, capitán!
— No puede ser, todavía estamos lejos de la isla Sirenas. —Namjoon
reclama al fijar su vista en el mapa en donde se indicaba que una
ballena blanca sería vista al acercarse a la isla—. ¿Será que el que hizo este
mapa se equivocó?
— O posiblemente la ballena se encuentra de paseo lejos de su tierra.
Deberíamos seguirla, ¿no crees? —menciona Min, tomando por completo
el mando del timón mientras Namjoon da vueltas al mapa tratando de
encontrar la lógica pues no había tierra a la vista en los alrededores.
— No debe ser la misma ballena... —murmura Namjoon rascándose el
cuello
—. Aunque solo hay una forma de saberlo.
El segundo capitán se acerca al borde del barco y guardando la mayor
cantidad de aire en sus pulmones logra articular una sola palabra a todo dar,
con todo lo que su voz se lo permitía.
— ¡WHALIEEEN! —grita el nombre de la gran ballena blanca la cual
responde con un canto bastante fuerte.
— ¡Es nuestra ballena, Namjoon! —Min emocionado acomoda el timón
en dirección a Whalien, la ballena blanca.
Un grito se escucha en la cocina y todos voltean a ver al chef principal
pero este hace señas para que no se preocupen y sigan trabajando. Jimin se
encontraba en la plancha haciendo variedad de mariscos y pescados,
mientras unos ayudantes asignados a él se encargaban del puré de papas y
vegetales al vapor. Estaban preparando la cena, los días de mucho
movimiento en el Whalien solían saltarse el almuerzo pero llevaban algo de
comida a la tripulación para que no desmayaran hasta la hora de la cena.
— Vine a buscar energías. —Jungkook asoma su cabeza por la puerta
de la cocina, evitando la mirada asesina de Jin.
— Esto es para los miembros de la tripulación, señor —indica uno de
los ayudantes de Jin a Jungkook, acercándole un carrito con varios
platillos
—. Déjeme acompañarle.
Jungkook se hace a un lado para que el ayudante pase con el carrito.
Jimin seguía sin comprender cómo algunos esclavos subían de rango solo
por mostrar lealtad, teniendo tanta libertad; algunos que se encontraban en
la cubierta y los que estaban en la cocina tenían habitaciones asignadas en
los últimos camarones, eran los más oscuros y tenían capacidad para 4 a 6
personas. Muchas dudas seguían surgiendo y lo mejor sería interrogar al
capitán directamente.
El día pasa rápidamente, ya eran alrededor de las seis de la tarde o
quizás un poco más tarde. El comedor es arreglado para recibir en un rato a
la hambrienta tripulación. Jimin incluyó unos pequeños pasteles de arroz
como postre, pues sabe que al capitán le gustan.
Todos entran y van a sus respectivos puestos, lucían realmente cansados
y algo quemados por el sol.
Ambos chef sirven a los chicos y luego se sientan a los lados de ambos
capitanes.
— Javi ya no me caes, ahora vistes como Jin —protesta Taehyung,
llenando sus cachetes como hámster de tanta comida que llevaba a su boca.
— Se ve hermoso así, no como ese traje de marinerito que usan ustedes.
Ahora tiene mayor rango que tú y Jungkook. —Jin acomoda su filipina y su
gorro, dando a entender que tenían el poder por estar en la cocina.
— Es cierto... Te queda muy bien, pastelito. —Un cosquilleo aparece al
sentir la mano del alfa acariciando la suya con ternura.
— Por cierto, el postre lo hizo Javi para ti. —Ríe el chef acercando un
plato con los pasteles, mientras Min los tomaban con una sonrisa de oreja a
oreja y Jimin del color del vino tinto que estaba servido en las copas de
cristal.
— El sí... sabe que... me gusta... —habla con dificultad al llenar su boca
al igual que Taehyung.
— Creo que debemos de conseguir semillas de ahora en adelante para
el par de roedores que tenemos acá. —Jungkook no pudo contenerlo más y
todos ríen al ver las mejillas de ambos llenas de comida.
Jimin disfruta de la compañía de todos en la mesa pero cierto personaje
le intriga cada vez que lo ve, como si en cada mirada el capitán pudiera
saber por completo lo que pasaba por su mente sintiéndose vulnerable. Al
contrario de él, quería saber todo sobre aquel alfa y hoy se encargaría de
sacarle toda la información posible.
.
CAPÍTULO 7
Todos se retiraron del comedor mientras los chef, con ayuda de los
cocineros, recogieron todo para lavar y dejarlo en perfecto orden.
Lo bueno de ser de un alto cargo en la cocina es que no les tocaba lavar
los platos si no querías, así que Jin y Jimin se escaparon, por así decirlo.
Mientras salen del área de cocina hacia los oscuros pasillos del Whalien,
un fuerte movimiento los hace caer al suelo pues el barco se movía de un
lado al otro, aunque cada vez más débil. Algo muy fuerte debió impactar
contra el casco de la embarcación.
— ¿Qué fue eso? —pregunta Jimin, mientras Jin niega con la cabeza sin
saber que responderle. Es muy extraño que Namjoon descuide el timón.
— Vamos a salir. Igual es peligroso quedarnos dentro si se vuelve a
mover de esa manera. —Jin hala a Jimin y se levantan entre el leve
movimiento que amenazaba de tirarlos al suelo nuevamente.
Lograron salir a cubierta pero lo extraño es que no había tormenta ni
nada que pareciera amenazar al barco y su tripulación, hasta que otra
sacudida los termina de lanzar al suelo de nuevo.
Una sacudida más fuerte que la anterior, hace que caiga sobre ellos una
ola que sobrepasaba la altura del borde. Jin logra agarrarse de las cuerdas
del mástil pero Jimin rueda unos cuantos metros cayéndole encima el alfa
más joven del grupo.
— Jungkook, ¿qué está pasando? —Jimin está totalmente sumido en el
pánico—. ¡Dime que no vamos a morir!
— Tranquilízate, Javi ¡Es Whalien! —Jungkook se ríe como si se tratase
de una broma—. Es que el capitán Min se le acercó mucho y cuando estaba
aleteando nos tiró toda esa agua.
— ¿Whalien? No entiendo, estamos en el Whalien, Jungkook. ¿Ya se te
metió agua en la cabeza? —Jimin sigue cegado por el miedo—.
¡¡Moriremos!!
— Claro que no. ¡Mira! —El menor lo acerca hasta el frente del barco y
lo sostiene con fuerza para que no se caiga por el oleaje—. A él se le debe el
nombre de este barco. Él es Whalien.
Jimin no sabía si impresionarse por el gran oleaje que había, que en
cualquier simple movimiento el mar podía abrirse y tragarse el barco por
completo, o por esa gran ballena blanca que nadaba justo delante de ellos
como dirigiendo la embarcación.
— ¿Eso es Whalien? ¿Y por qué lo estamos siguiendo? —Jimin ahora
se encontraba maravillado por ver esta hermosa ballena—. ¿No deberíamos
de alejarnos un poco de ella?
— Yo responderé. Suéltalo, Jungkook —La voz del capitán se
escuchaba a las espaldas de ellos—. Ve a ayudar a Namjoon, a no perder
de vista la ballena mientras nos separamos un poco para no morir
ahogados.
Jungkook suelta inmediatamente al omega y haciendo una seña de
disculpas con su capitán sigue su camino hasta donde se encontraba
Namjoon.
Min abraza a Jimin y olfatea su ropa con cierto disgusto.
— Eres mío, pastelito, que eso no se te olvide. —Jimin solo voltea un
poco su cabeza para verlo y el alfa le da un pequeño beso en la mejilla para
luego apretarlo contra él. El omega se siente incómodo por algo que está
rozando su parte trasera, espera no querer saber qué es pero el movimiento
del barco hace que el roce se intensifique poniendo ahora a Jimin en una
situación algo extraña y colorándolo al máximo. El capitán se da cuenta y
no puede aguantar la risa y se separa un poco y acomoda aquello que
molestaba en el trasero de Jimin— Lo siento, pastelito. Era el mango de la
espada.
— Ya... lo... sabía... —El nerviosismo de Jimin era bastante evidente—.
¿Va a responder lo que le preguntaba a Jungkook?
— Whalien es una ballena que solo anda en los alrededores de la isla
Sirenas. Lo extraño es que aún estamos muy lejos y no existen otras
ballenas jorobadas de color blanco en el mundo. —Jimin se encuentra
sorprendido—. No es peligRose pero no debimos acercarnos por lo que ya
viste. Fue mi error por querer seguirla de cerca.
— Sí, por poco nos mata. —Finalmente logra sonreír Jimin, mientras
continúan viendo la ballena a la distancia—. Estoy muy cansado, iré a
ducharme.
— Jimin pastelito, en la habitación hay una ducha privada. —El
omega niega el querer usarla, teme que el capitán haga algo—. Prometo que
no te haré nada, confía en mí por una maldita vez. Es más, ve tú primero, te
daré tiempo. Nos vemos en la habitación.
Suelta finalmente el agarre de Jimin y este va hacia el interior del
barco nuevamente, agradeciendo que el barco hubiera dejado de moverse.
¿En verdad no le haría nada? Estaba feliz de que el alfa prometiera
comportarse pero en parte no le gustaba esa actitud; quiere más pero no se
va a atrever.
Frente a la habitación principal que pertenecía al capitán Min, Jimin
traga en seco y entra. Ya se debería empezar a acostumbrar que esa también
sea su habitación. La puerta es tocada y al abrirla se encuentra con el chef
que le entrega otra filipina.
— Para mañana, esa que cargas está sucia. Que descanses, Javi. —Se
despide y cierra la puerta nuevamente.
Cuelga la nueva filipina en el clóset y se comienza a desvestir. Si quiere
evitar a un capitán pervertido lo mejor era apurarse pero ¿y si entrara a la
ducha con él? Jimin sacude su cabeza de esos pensamientos y entra en la
ducha para limpiarse.
Su cuerpo cansado se encontraba más sensible de lo normal el día de
hoy pero no, no era la fecha aún. Culpaba al trabajo excesivo y la cercanía
del alfa; no era mentira que le gustaba pero no lo quería admitir y mucho
menos entregarse a él, es algo que le daba miedo.
El agua se encontraba más helada de lo habitual o quizás él era el que se
encontraba caliente. Al limpiarse pudo sentir algo de lubricante y al bajar la
vista nuevamente tenía una erección, la cual debe controlar si quiere salir
vivo de las manos de Min Yoongi.
Gran cantidad de agua fría cae sobre su cuerpo, logrando calmarlo un
poco. Se seca con una pequeña toalla dejada en el baño y busca el suave
pijama blanco de algodón. Para su mala suerte no tiene ropa interior pero de
aquí a que llegue el capitán eso ya bajó o al menos eso cree el omega.
Escucha los pasos fuertes del capitán gracias a las botas que usa, se
apresura y se tira en la cama boca abajo, cubierto con la sábana hasta el
cuello y se hace el dormido al momento que el alfa abre la puerta.
El fuerte olor a vainilla pega en las narices del alfa y este se relame
queriendo sentir más de cerca esa fragancia. Se acerca a Jimin con cuidado
de no despertarlo para oler su cabello.
Se va a la ducha, no le gusta acostarse en ese estado y en el baño ve aún
las vasijas para el agua moviéndose.
— ¿Te haces el dormido, mi pastelito? —pregunta el capitán, mientras
imagina al menor corriendo para hacerse el dormido ante él.
Se deshace de toda su vestimenta y entra al baño dejando a propósito la
puerta abierta pero dando la espalda.
El agua comenzaba a correr sobre el pálido cuerpo del alfa y un omega
queriendo ver algo más se voltea con cuidado de no hacer ruido.
Muerde con fuerza sus labios al verlo sin ningún tipo de vestimenta. Esa
piel blanca, esa espalda firme y unos glúteos que no están nada mal hacen
que Jimin no pueda apartar su vista de él. El capitán limpiando su cuerpo
con demasiada paciencia, desesperaba aun más al omega.
El alfa toma su miembro con un poco de jabón y comienza a frotarlo
pensando en el dulce omega que, seguramente, lo está observando. Al llegar
a su punto máximo se da la vuelta, quedando de frente hacia donde estaría
Jimin. El cuarto ya estaba a oscuras así que no podía ver con claridad pero
seguramente a él sí lo estaba detallando perfectamente.
Jimin intentaba cerrar sus ojos pero semejante escena se lo impedía: un
hermoso alfa haciendo eso delante de él, su alfa . Empezaba a pensar eso y
le volvía a sonrojar de la idea.
No Jimin no pienses en eso, él no es tu alfa.
La mano se movía rápidamente sobre su miembro. Jimin sin querer
cerrar sus ojos se queda observando en silencio y mira cómo la base se
comienza a engRoser. Sabía sobre eso pero nunca lo había visto. El omega
levanta la vista y se consigue con la mirada fija del alfa, lo veía con una
lujuria que jamás había visto en él, unos ojos profundos y oscuros. Gracias
a la oscuridad posiblemente no lo pueda ver y sea simple casualidad.
Su calor aumenta cada vez más, al notar la curiosa mirada de su omega
sobre él, haciéndolo llegar al clímax más rápido de lo normal. Cómo
quisiera que fuera el omega quien lo tocara de esa manera. Siente como el
calor viaja hacia su abdomen y a su miembro hasta que finalmente se corre
con fuerza en su mano soltando un gruñido fuerte que hace al omega erizar
la piel.
Termina de ducharse y se seca con una toalla que estaba a un lado. Se
viste con un pijama similar al del omega, sin colocarse ningún tipo de ropa
interior debajo ya que solía molestarle para dormir.
Va hacia la cama y sonriendo con picardía se acuesta, levantando la
sábana y pegándose a su omega, sintiendo los fuertes latidos de su corazón.
— Ya deja de fingir... Sé que me estabas viendo, no te hagas el inocente.
—El fuerte olor a chocolate del alfa inunda al omega, que se encontraba
muy agitado. Se le hacía difícil ocultarlo pero lo intentaba.
— Yo no lo estaba viendo… —La voz de Jimin temblaba un poco,
mientras sentía como el mayor le daba pequeños besos en el cuello,
retirando un poco su camisa hasta el hombro, ya dando pequeños mordiscos
en toda el área—. Yoongi... Deje de hacer... eso...
— ¿Hacer qué? —El alfa pasa sus manos frías por el abdomen del
omega mientras continúa dando pequeños besos en su cuello, pasando por
accidente sobre el pantalón de pijama, sintiendo la erección que tenía el
omega—. Aquí tenemos un problema, pastelito. Y todo es tu culpa por
andar viéndome.
— ¡Deténgase! —Aunque su mente pensaba todo lo contrario, mientras
el alfa acaricia su entrepierna con delicadeza sobre el pijama—. No, por
favor...
Con algo de brusquedad voltea al omega quedando frente a frente,
observando su expresión de asustado.
— Jimin, no temas... Yo no te haré daño. —El menor apoya su frente en
el pecho del alfa, disfrutando del fuerte aroma que este desprendía. El
capitán busca de abrazar al omega como si fuera lo más frágil del mundo—.
No haré nada que tú no quieras, solo pasará el día que tú me lo permitas...
— Usted es muy importante para mí —murmura Jimin—. Sé que todo
lo que hizo fue para ayudarme a no estar con mi padre, solo que a veces...
no sé cómo reaccionar... no sé qué debo hacer.
— Solo acéptame... No te arrepentirás —dice el alfa mientras acaricia el
cabello y espalda del omega, intentando acercarlo más—. Jimin, ¿qué soy
para ti?
— U-u-usted... es mi alfa —A pesar del murmullo y tartamudeo de
Jimin, el alfa sonríe por lo que acaba de escuchar—. Espere... Yoongi... qué
hace...
Bajando un poco su posición, el alfa roba un beso algo más intenso que
el primero, más apasionado, mordiéndose con suavidad el uno al otro los
labios y jugando con sus lenguas. Para el omega, aquellos delgados labios
del alfa lo volvían loco, eran perfectos. Yoongi se coloca sobre Jimin para
besar aun sus carnosos labios, bajando al mentón y dirigiéndose al cuello,
dando pequeños besos y chupetones.
— No haga eso... Me va a dejar marca —reclama el omega pero al otro
parece no importarle en lo más mínimo.
— Es la idea, así todos saben que eres mío. —Mientras mordisquea su
cuello y vuelve a subir a sus dulces labios, Jimin pone una expresión de
indignación pero sin poder reclamar nada por el control que ejercía aquella
persona sobre él.
— Javi, tienes muy mala cara... ¿No dormiste bien? —Con unas
grandes ojeras de color violáceo, el omega se encuentra en la cocina
tratando de hacer una sopa decente pero el chef principal le arranca el
envase que tenía entre manos—. ¡Eso es azúcar! Bebe un café negro y
vuelve en 10 minutos.
— Sí... chef...Jin —Jimin se encontraba más en el país de los sueños que
en el Whalien. En parte era porque no durmió casi por culpa del capitán
Min pero, además, recordarlo hacía que su rostro empeorara al agregar un
color carmín a sus mejillas y orejas.
— Tendré que hablar con Min. A mi sitio de trabajo nadie llega así, casi
haces una caldo dulce. —Las palabras del chef solo lastimaban los oídos de
Jimin, así que sin repicarle nada tomó un poco de café negro y salió a
cubierta para no seguir escuchando los regaños.
Eran alrededor de las 6 de la mañana, el mar estaba tranquilo y una brisa
refrescante acariciaba el rostro del omega el cuál cierra sus ojos para
disfrutarla y beber poco a poco el café.
— Uuuy, ¡qué mala cara tienes Javi! —La voz de Taehyung se escucha
a su izquierda pero no pretende abrir los ojos. Está en un momento de
descanso, hasta que siente que abre un poco su filipina—. ¡Woooaaaah!
¡Mira como dejó tu cuello! Y eso que aún no te ha mordido.
— ¡Shhhhh! ¡Déjame dormir un rato! —En vano trata de quitarse al
otro omega de encima que lo abraza como un koala.
— No es mi culpa que el capitán no te deje dormir, pero para que te
sientas mejor está igual de ojeroso que tú —murmura Taehyung para que
solo Jimin pudiese escucharlo.
—¡ Javi! ¡Ya tardaste mucho! ¡¡Ven de una buena vez!! —Los gritos del
chef desde la cocina aturden a Jimin, pero se da la media vuelta y entra a
trabajar nuevamente para evitar un castigo de parte de él.
…
— Ya te dije que no puedes acercarte tanto a la ballena. Min
Yoongi,
¡¡despierta coño!! ¡Nos vas a matar, pendejo! —El segundo capitán
Namjoon empuja a Min y toma el mando del timón, desviando un poco la
ruta ya que si no lo hacía en cuestión de minutos las olas los derribarían.
— ¿Qué parte de no decir mi nombre no entiendes? —reclama
apuntando con su espada la espalda de Namjoon—. Estoy completamente
despierto.
— Sí, claro. Casi le pasas por encima a una ballena gigante que no
viste… ¡Tu mente está muy lejos de aquí! —Le dice arrancándole con
facilidad la espada de las manos—. ¡Aléjate del timón si quieres que todos
salgamos vivos!
— ¡¡Capitán!! ¡Tierra a la vista, cerca del horizonte! —grita Hoseok
desde la punta del mástil—¡ Es Sirenas! ¡La isla Sirenas!
— Vamos por la ruta correcta, tardaremos un día en llegar. Tenemos
algo de tiempo para prepararnos —dice Namjoon abrazando a Min. Este
último lo ve con repulsión y lo aleja—. Tú... Min... Anda a avisar a los
demás.
— ¿Desde cuándo tú me das órdenes? —reclama Min mientras se aleja
aún adormecido hacia el interior del barco a dar la noticia a los demás
miembros.
CAPÍTULO 8
El ambiente en la cocina seguía tenso. Jin tenía poca paciencia cuando
veía a sus cocineros lentos y más si se trataba de su actual mano derecha.
Prepararían un desayuno para todos, pero el chef no se sentía del todo
bien. Sentía un poco de náuseas y cae al suelo desmayado.
— ¡CHEF! ¡CHEF JIN! —Jimin no sabe que le sucede al chef, parecía
estar perfecto más temprano pero ahora parecía no reaccionar—. Chicos,
llevaré al chef a su habitación. Encárguense ustedes un momento.
Jimin podía ser un omega pero era bastante fuerte luego de trabajar con
Daesung en la granja, así que cargó al chef en su hombro y pudo notar un
olor dulce bastante fuerte. Cree saber qué le sucede pero era mejor no
averiguarlo aquí.
No consiguió a nadie en los pasillos así que fue más rápido llegar a la
habitación. Abrió la puerta y el segundo capitán Namjoon no se encontraba,
seguramente seguía en cubierta.
— Jimin, ¿dónde estoy? —Despierta el mayor luego de acostarlo en la
cama, quitando sus zapatos.
— Te desmayaste... Creo que... el celo y el calor de la cocina no es
buena combinación —se ríe Jimin mientras busca algo en los cajones del
otro omega.
— Los cólicos fueron muy fuertes... No me lo esperaba y eso que tengo
días espantando al pobre Namjoon. —El chef consigue un poco de la
poción supresora debajo de los cajones con ayuda del menor—. Javi, no
dejes la cocina sola. Estaré bien en un rato.
— No, chef, descanse. Yo me encargaré de todo, confíe en mí. —Trata
de convencerlo con una sonrisa brillante.
— Jin, por cierto… —No sabe si debe hacer o no esta pregunta—.
Quería preguntarle... ¿Duele la primera vez? Sé que no viene al caso pero
estoy muy nervioso.
— ¿Por qué me preguntas eso? —El rostro de Jin se había tornado de
un rojo oscuro—. No me digas que tú... ¿Eres virgen? Por cierto, no le
digas a Namjoon, él no sabe que le mentí diciéndole que ya había
pasado mi celo. ¡Me matará!
— Sí, lo soy . —Ahora ambos parecían dos tomates—. La marca no me
preocupa tanto... Pero lo otro... no sé. Ohhh, no te preocupes, no le diré
nada al capitán Namjoon.
— Gracias, Javi. Bueno, si es con Min seguramente no puedas caminar
en 3 días. —El chef empieza a reírse como foca luego de ver la cara de
Jimin—. Solo bromeo. Es posible que duela un poco pero con la
preparación exacta no ocurre nada malo... Lo peligroso será si viene tu
celo y estás con él; estarás más lubricado pero sabes que la calentura
posiblemente no te controle y así no quieras terminarás haciéndolo, aunque
durante el celo es más fácil. Ya queda en tu propia decisión.
— Eso me preocupa, Jin. La última vez escapé del lugar y me alejé de
él. —El mayor solo acaricia su cabello mientras le sonríe al joven omega—.
Mejor me iré a la cocina. No se preocupe, prometo no incendiar el
Whalien.
Jin ríe y se cubre por completo con la sábana mientras Jimin aprovecha
de salir y se encamina nuevamente hacia la cocina.
Ahora que lo piensa bien, ¿debería expulsar a Min así como Jin expulsa
a Namjoon de su cuarto? Es posible que Min Yoongi se rehusé e
igualmente quiera dormir a su lado así tenga que derribar la puerta. Su celo
también está muy cerca pero es algo por lo que debe evitar preocuparse. No
podía negar que le gustaba el capitán, ya incluso aceptó ser su omega y él
espera pacientemente sin ejercer presión.
— Ohhh, ¿pero qué tenemos aquí? ¿No es el lindo omega del capitán?
—Dos seres sucios y con ropas rasgadas se le acercan. Son esclavos de la
parte baja del barco. ¿Cómo llegaron allí? Se le acercan a Jimin y lo
empujan contra la pared, mientras uno de ellos le coloca las manos en su
cuello y el otro le apunta con un cuchillo—. ¿Qué pasaría si cortamos tu
linda carita?
— ¡¿Qué hacen?! Suéltenme, yo no les he hecho nada. —Le empieza a
faltar el aire al omega.
— Nuestra venganza por encerrarnos en este barco asqueroso. Solo
pocos obtienen privilegios y tú eres el que tiene el mayor de todos. —
Empieza a rasgar su mejilla con el filo del cuchillo a lo que Jimin empieza
a gritar y una especie de aullido sale de su interior pidiendo auxilio—. El
bebé llora, deberíamos cortar más… A ver… La otra mejilla.
Otro aullido desgarrador sale desde lo más profundo de Jimin, rogando
que cualquiera pueda sacarlo de esta. Su vista empieza a nublarse pero el
agarre en su cuello empieza a aflojar. Al poder enfocar bien su vista puede
notar la hoja de una espada atravesando el pecho de aquella persona que lo
estaba agrediendo.
— ¡¡HOSEOK!! ¿Dónde estabas que este par de escaparon? —Era el
capitán Min salvando a su pequeño omega—. Tira a estos al mar, los
tiburones se harán cargo.
— Yoongi... —La voz de Jimin s escuchaba algo forzada. Se asustó al
ver a sus agresores hundidos en un charco de sangre, Min los había
asesinado
—. ¿Por qué los mató?
— Porque se lo merecían, nadie te puede tocar. ¡Entiéndelo! —El
miedo inundaba a Jimin nuevamente. ¿Cómo puede asesinar a sangre fría y
mostrarse tan tierno con él?—. Solo a los idiotas de los chicos les permito
algo y es solo porque son de nuestra famiLisa.
— Iré a la cocina... —Estaba consternado viendo cómo Hoseok sacaba a
rastras los cadáveres de sus agresores.
— Pastelito, mírame a los ojos. —El omega solo levanta su mirada
mientras el alfa le limpia las heridas con un pañuelo—. No seas necio, ven.
El alfa lleva a Jimin a la habitación que se encontraba cerca y saca un
pequeño botiquín. En un silencio que el omega agradecía, Min curaba sus
mejillas, limpiándolas correctamente y colocando las curas necesarias. No
eran heridas profundas pero en el rostro cualquier rasguño puede causar que
una gran cantidad de sangre.
— Nunca sería capaz de hacerte daño —dice levantando la cara del
omega hacia él—. Todavía no nos conocemos del todo, ya llegará el
momento.
— Quiero saber quién eres Yoongi. —Sin obtener una respuesta, el
capitán se levanta y guarda las cosas, toma a Jimin de las manos y lo hala
hacia él abrazándolo con fuerza—. ¡¿Yoongi?!
— No quiero que te pase nada, mi pastelito de arroz. —Jimin busca
soltarse por tan cursi confesión, pero al final cae y termina por devolver el
abrazo al alfa—. ¿Qué hacías caminando por allí, por cierto? Jin se pone
de mal humor si lo dejas solo.
— Salí a llevarlo al cuarto porque se sentía mal posiblemente por su
celo. —No debía decir que era por el celo sino Min se lo diría a Namjoon,
aunque
igual lo va a descubrir tarde o temprano—. Pero esos me atacaron en mi
camino de regreso.
— Entiendo, te escoltaré a la cocina en caso de que esté otro en fuga.
—El omega niega que eso sea necesario pero nadie era más terco que Min.
Al salir y caminar hacia el pasillo ya no se encontraban rastros de sus
atacantes. Logró llegar sano y salvo a la cocina donde sus ayudantes ya
tenían casi todo listo. El capitán no dijo una sola palabra, incluso se le
olvidó el mensaje que iba a dar, su preocupación al ver a Jimin en esa
situación le hizo perder la cabeza.
Cada vez estaban más cerca de la isla Sirenas. El capitán hace muchos
años estuvo allí aunque era un niño bastante pequeño, no recuerda mucho y
posiblemente aquellos extraños habitantes tampoco lo recuerden a él.
— Jimin, ¿Jin no te dijo que tenía? —El nombrado solo niega
frenéticamente mientras trata de tragar una ensalada de frutas que hizo—.
Él no es de ausentarse a menos que... Mmmmmm... Ya vengo.
— ¿Por qué no se lo dijiste? Igual ya lo adivinó. —Min estaba algo
molesto por eso mientras bebía su café negro.
— Si entre ellos se ocultan algo así no es mi problema. —Él quiere
ocultárselo a él también—. ¿Más fruta, chicos?
— ¡Sí! —contestan Taehyung y Jungkook al mismo tiempo, mientras
Hoseok niega y toma un plato de crema de vegetales.
— Estoy esperando ese día, pastelito. —Le guiña un ojo mientras toma
una tostada y Jimin se atraganta con la fruta. No se esperaba eso del
capitán.
— Solo relájate, Javi. ¡Déjate llevar! —Taehyung es bastante abierto a
hablar de ese tema, cosa que incomoda un poco a Jimin, en especial delante
de su alfa—. Luego no soltarás a nuestro capitán.
— Ya, déjalo —le reclama Jungkook, mientras Min solo ríe de las
ocurrencias de Taehyung—. Por cierto, capitán, ¿falta mucho para llegar a
Sirenas?
— No, quizás unas horas o un día, todo depende de si esa ballena nos
lleva en el sentido correcto. —Min frunce el entrecejo al recordar a los
habitantes—. Chicos, tengan cuidado al escuchar un canto, caen en
hipnosis. Les daré tapones para los oídos, a menos que quieran ser
llevados al fondo del mar para ser comida de algún animal extraño.
— ¿Qué clase de canto es? No entiendo a qué te refieres. —Jimin
seguía con su duda, aunque si estaban hablando de sirenas, los seres
mitológicos, él sabe que solo son cuentos de hadas.
— Te darás cuenta luego —responde mientras toma su mano y le da un
tierno beso.
— Jin, ¡ábreme la puerta! —Namjoon se encuentra afuera de la
habitación, esperando poder ver a su omega malhumorado.
— ¡NO! ¡Seguro Jimin te dijo algo! —Estaba histérico—. ¡Dormirás
en el pasillo!
Lo que el chef no sabía es que Namjoon guardó la llave en su bolsillo
antes de salir de la habitación. Sonríe al pensar qué tipo de reacción puede
tener Jin al verlo entrar. El alfa solo quiere que se sienta mejor, así que
ignora todos los gritos que salen de la habitación y la abre, consiguiéndose
con un omega petrificado.
— Solo vengo a que te sientas mejor, Jin. Me enteré que te desmayaste
por uno de tus ayudantes. —Se quita las botas, capa y espada para entrar a
la cama con el omega. Lo abrazó para acercarse lo más posible y que este
pudiera calmar sus malestares con su olor. Jin es muy volátil pero tiene que
dejarse ayudar por su alfa de vez en cuando—. Aunque si prefieres puedo
ayudarte de otra manera.
— ¡¡Largo!! —Namjoon solo ríe mientras niega y abraza a Jin,
robándole un tierno beso a lo que el omega solo protesta y gruñe como un
niño pequeño.
— Hoseok, encárguese de llevar esto a los esclavos. —El beta
Namjoonto con Jungkook, Taehyung y dos cocineros se llevan los
alimentos preparados. Jimin quería evitar el contacto con los otros esclavos,
a pesar de que él es uno también.
A pesar de que tenía un cargo en el Whalien, no podía evitar pensar qué
sería de él si nunca se hubiera cruzado con el capitán Min en el bosque. ¿Lo
hubiese secuestrado igual? De ser así, ¿estaría en el fondo del barco al igual
que esas personas? La idea le da un escalofrío en todo el cuerpo.
El ir a cubierta y apreciar al capitán que ahora tendría que reconocer
como su alfa es un completo misterio: alguien que asesina a sangre fría,
roba en los pueblos y secuestra. En privado, con él, es totalmente diferente.
Viste de negro completamente y usa una especie de gabardina violeta
con detalles dorados, un sombrero negro con una larga pluma, típica de los
capitanes. Su rudo semblante cambia al darse cuenta que es observado por
el omega, a quien llama para que se acerque al timón Namjoonto con él.
— Namjoon no ha vuelto y no me gusta estar aquí solo. Quédate a mi
lado un rato, pastelito. —Jimin solo asiente y se sienta a unos pocos
metros, pensando todavía cómo sería su vida si distintas situaciones
hubieran pasado—. Jimin, nada de mí te debe impresionar. Soy un pirata y
ahora tú también lo eres a pesar que uses una filipina mientras estés dentro
del Whalien.
— Lo sé... —No sabía si debía o no abordar el tema—. Yoongi, si
nosotros nunca nos hubiéramos cruzado en aquel camino del bosque, ¿aun
así me hubieras secuestrado?
— Posiblemente —sonríe al ver la cara del omega—. Nadie se resistiría
a ti.
Min estaba descubriendo que le encantaba molestar al omega para ver
sus reacciones infantiles.
— Solo bromeo. No lo sé pero a pesar de que soy un ser despreciable,
me preocupé por ti. Me alegré mucho cuando te volví a ver mi joven
omega.
—Un canto hermoso empezó a escucharse y el alfa saca unos tapones,
colocándose un par y dándole otro par a Jimin—. Úsalos, no quitarán por
completo el sonido pero al menos no te hipnotizarán esas arpías.
Jimin solo movió sus labios articulando la palabra “sirenas” y el capitán
asintió. Quería seguir escuchando esa hermosa melodía pero según las
historias de los libros eso lo guiaría a la muerte, directo al fondo del mar.
En un viejo libro de marineros vio cómo las dibujaron: mitad pez y mitad
humana pero con agallas, ojos grandes y negros, unas aletas en vez de
orejas y manos.
Hoseok apareció en cubierta cubriéndose los oídos. El capitán le hizo
una seña y el beta corrió hacia una campana que permanecía atada para que
no sonara.
La gran campaña comenzó a moverse y a sonar con fuerza, avisando a
los demás del barco que se protegieran del sonido.
El canto de Whalien, la ballena, se intensificó y se podía ver cómo se
dirigía a la isla, la cual se hacía más grande ante su cercanía. Jimin corrió
hacia la punta del barco, apreciando aquella bella naturaleza, algo increíble
que surgió delante de sus ojos.
Toda la tripulación apareció en cubierta, incluso el chef que parecía
sentirse mejor Namjoonto con Namjoon, los cocineros y los ayudantes,
cubriéndose del sonido para no ser atraídos. El caos debía estar en la parte
baja del barco, donde los esclavos no tenían como defenderse del sonido
pero encerrados no tenían cómo salir.
Namjoon tomó el mando del timón nuevamente y Min se acerca a su
omega para apreciar Namjoonto a él aquella hermosa isla.
Al llegar a una distancia prudencial de la orilla, Jungkook activa el
anclaje del barco y prepara el bote salvavidas para llegar hasta la playa.
— Solo Hoseok y Jin se quedarán en el barco, los demás vendrán
conmigo —ordena el capitán Min.
— ¿Incluso yo? —Jimin se señala como creyendo que había escuchado
mal por culpa de los tapones, que se quitaban momentáneamente, solo para
escucharse entre sí.
— Sí, pastelito, tú me ayudaras a conseguir el tesoro de esta isla —
indica el capitán mientras abre el mapa que encontró Jimin en aquel pueblo
—. Cámbiate y vamos todos Namjoontos. En la habitación hay una muda
de marinero para ti.
Jimin fue a cambiarse, la filipina no era precisamente lo más cómodo y
mucho menos para bajar del barco a una expedición. Abrió el clóset y sacó
una muda de marinero que, aunque algo distinta, se parecía al traje del
capitán pero en color blanco. No podía equivocarse pues las medidas eran
las suyas, el capitán es mucho más delgado de piernas.
Como pudo se vistió y salió al encuentro con los demás. Min orgulloso
de ver a su omega tan apuesto no pudo evitar tomar su mano y llevarlo
hasta el bote donde los demás ya estaban esperando.
Se acercaron a la orilla de la playa en la isla Sirenas y pudieron ver un
río que llegaba desde el interior de la isla, entre una especie de selva hasta
el océano; además de flores amarillas que adornaban todo el lugar como si
fueran hadas posadas sobre el suelo y los árboles.
Todos cargaban botas esta vez, era lo más seguro para la expedición.
— ¡Bájeme! ¡No soy un niño! —reclamaba el joven omega porque su
capitán lo había cargado para ayudar a bajarlo del bote. Min le arrancó los
tapones y el menor tapó sus oídos queriendo ahorcar al alfa por eso, pero se
dio cuenta que ya no escuchaba aquel canto—. Ya no escucho las sirenas.
— Tenemos que verlas en algún momento, sino será una falta de
respeto. —El alfa saca un pequeño cofre—. Esta es una ofrenda por
dejarnos entrar a isla Sirenas, se la entregaremos.
— ¡Javiiiiii! ¡Ven, busquemos el tesoro! —Taehyung le quita el mapa al
capitán y se lleva a Jimin, seguidos de los demás, mientras Namjoon y Min
se observan como dos mayores tratando se cuidar a tres niños en la playa.
Siguen el camino indicado en el mapa, que en realidad era solo seguir el
cauce del río. Namjoon va a la cabeza del grupo, seguido del par de
guardaespaldas; Jungkook y Taehyung, que jugaban de vez en cuando, iban
corriendo a su alrededor llevando su paciencia al límite.
Jimin ya se estaba cansando, tenían casi toda la tarde caminando y
empezaba a oscurecer. Se tropieza y el alfa detrás de él actúa rápido y lo
toma por la cintura evitando que caiga al suelo de la selva.
— ¿Quieres que acampemos, pastelito? Podemos detenernos. —Un
gesto negativo lo hace dudar pero cree en él y continúan caminando. Las
luciérnagas empiezan a aparecer brillando como pequeñas estrellas a su
alrededor, algo mágico de ver y más aun tomado de la mano del omega.
Un claro se puede ver más adelante, Namjoon indica que mantengan
listas sus armas, todos tenían sus espadas listas para desenfundar mientras
caminaban hacia lo que parecía ser un lago iluminado únicamente por las
luciérnagas y una brillante luna que alumbraba ahora que él sol se había
puesto.
— Bienvenidos, piratas. —Una melodiosa voz se escucha desde el
centro del lago. Era una mujer hermosa, de cabello cobrizo y largo que
tapaba sus senos—. Whalien ya nos avisó que querían venir e hicimos la
isla visible para ustedes.
— ¡Qué apuestos! ¡Déjenme al cachetón vestido de blanco! —Otra voz
salió del agua y como si fuera algo automático, Min abrazó a Jimin
gruñendo levemente—. Qué grosera he sido, hermana, ni me presenté. Soy
Lisa.
— Yo soy Rose. Ellas son Sol y Jennie —habló la pelirroja señalando a
dos sirenas más que salían del agua—. ¿Qué los trae por aquí? ¿Cuáles son
sus nombres?
— Yo soy el capitán Min del Whalien. Él es el segundo capitán
Namjoon, nuestros marineros Jungkook y Taehyung... —Agarra con fuerza
las caderas de Jimin—. Y este es mi omega, Jimin, también integrante de
nuestra tripulación.
— Tenemos una ofrenda para ustedes —murmura Jimin con miedo,
tomando el cofre del suelo mientras el alfa niega con la cabeza que se
acerque a las sirenas.
— Príncipe, deja que Jimin entregue el cofre. Es el único con un
corazón puro —dice Rose acercándose al omega—. No temas joven, no
somos malas como nos tienes en tu mente.
— ¿Pueden leer la mente? —El omega algo asustado siente el tacto frío
y húmedo de las manos de esa bella sirena. Claro que no eran feas como las
de los libros y sus manos tampoco eran aletas, solo de la cintura para abajo
podía notar su larga cola de un color azul. No distinguía bien, ya que no
estaba la luz del sol.
— Podemos ver y escuchar recuerdos, joven Jimin. ¿Quieres probar?
—El alfa corre rápidamente y toma al omega lejos de Rose—. Príncipe,
¿qué haces?
— Soy capitán, no príncipe —gruñe el alfa molesto.
— Les diremos dónde se encuentra el tesoro que buscan, luego que nos
dejen mostrarle algo a Jimin. No le haremos daño. —El alfa duda en soltar
a su omega ante esas arpías llamadas sirenas así que se acerca con él—. Es
mejor si tú eres con el que experimenta nuestra visión, aunque no eres
digno de ver su corazón, príncipe.
— Cantemos para ellos, hermanas —indica la de cabello rojo oscuro,
acercándose a un instrumento de cuerdas apoyado en la orilla.
CAPÍTULO 9
Apenas empezó el sonido de la lira Namjoonto al suave canto de esas
cuatro sirenas, Jimin y el capitán Min caen en una especie de hipnosis. Sus
corazones podrán ser revelados al otro.
— ¿Dónde estoy? —El alfa puede ver a su alrededor, es un lugar
famiLisar... No están sus compañeros ni Jimin, pero huele a su omega
—.
¿Pastelito? ¿Dónde estás?
El alfa empieza a recorrer toda la casa, el olor a vainilla lo tiene
simplemente mareado, hasta que una mujer de cachetes regordetes y labios
carnosos entra a la vivienda con un joven siguiéndola desde la puerta.
— ¿Jimin? ¿Eres tú? —Su pregunta no fue respondida, era como si no
existiera en el lugar. Al acercarse se da cuenta que el olor viene de la madre
y no de Jimin—. ¿Aún no te presentas, pastelito? Te pareces a tu madre
ahora que la detallo bien.
— Mamá, ten. El señor Daesung me dio estas monedas hoy por
ayudarlo en la granja. —Jimin sonreía como todo un sol y sus ojos tienen
un brillo especial—. Dijo que posiblemente sea un gran alfa como él. ¿Te
imaginas, mami?
Aquello hizo entristecer al capitán, escuchando a su actual omega decir
eso. Claro, aquí ni se había presentado.
— Deberías decir un alfa como tu padre. ¿No crees, Park Jimin? —La
voz de un hombre mayor interrumpe el cálido momento de madre e hijo,
quien también entra por la puerta principal, posiblemente llegando del
trabajo—. Así podrás conseguir un trabajo digno.
— Sí, papá. Lo sé. —Jimin se encontraba a unos centímetros del
capitán. Este solo quería abrazarlo y decirle lo tierno que se veía a esa edad.
— Si llegaras a ser un beta podría pasarlo, pero un omega sería un
inJisooto para mí. Serías la deshonra de tu padre, un inútil. —El niño se
quedaba callado viendo a su padre—. Tendrás que quedarte en casa
cocinándole a un alfa que te marque cada vez que quiera y serás tú el que
cargue con los bebés. ¡Que nunca se te olvide eso, estarías mejor muerto!
— Créame que nunca obligaría a Jimin a algo. Sí me cocina pero solo
porque otro omega lo obliga. —Min habla como si el otro alfa pudiera
escucharlo—. Nunca tendría a Jimin como usted piensa que debe ser
tratado un omega, pero yo sería el que podría matarlo a usted.
El escenario cambia y de pronto el alfa se encuentra debajo de un gran
árbol. A su lado llega Jimin y se sienta con un pequeño envase con agua;
estaba sudado y lleno de tierra. Hacia ellos se acerca un alfa corpulento de
gran sonrisa, no se veían casi sus ojos por el cabello cubriéndolos. Le
entrega un plato de comida al joven Jimin.
— Tienes que comer o ¿cómo vas a crecer? —Se sienta delante del
menor entregándole unos pasteles de arroz—. Sé que son tus favoritos, los
hizo mi esposa. Ya por hoy te puedes retirar Jimin, trabajaste muy duro
hoy. Serás alguien grande.
— Eso espero —murmura mientras termina de comer y le entrega el
plato al alfa—. ¿Puedo venir mañana, señor Daesung?
— Mañana estaré de viaje pero el otro fin de semana sí te necesitaré,
pequeño. —Sacude el cabello del menor y se retira—. ¡Salúdame a tus
padres!
El escenario vuelve a cambiar. Luego de ver a ese Jimin trabajador,
lleno de alegría, ahora se encuentra viéndolo en el suelo.
— ¿Te sientes bien hijo? —Su madre se acerca a Jimin, el cual se
encuentra en medio de la casa, en el suelo, sosteniéndose su abdomen.
— Pastelito, ¿qué te pasa? —El capitán trata de levantarlo y olvida que
no se encuentra en el lugar, que solo es una ilusión causada por las sirenas
—. ¡Mierda! ¡Quiero ayudarte!
— Se está presentando… —murmura su padre con desprecio al
presenciar esa escena y más aún al notar el dulce olor que despide su hijo
—. ¡Un inútil omega!
— ¡Inútil y descerebrado es usted! Es el omega más perfecto de este
mundo —Min estaba ya arrodillándose al lado del omega, desesperado por
ayudarlo—. Vamos, pastelito. Levántate, tú puedes.
— Te sentirás mejor con eso, mi bebé —susurra su madre abrazándolo.
— Debe saber a diablos —musita Min observando la botella.
— Llévatelo a la habitación que si no va a atraer a los que se
encuentren por la zona. ¡Su olor es muy fuerte! —reclama su padre
escuchando voces desde afuera de la casa.
Jimin y su madre se encierran en la habitación bloqueando la ventana
con un mueble pesado y cerrando con seguro la puerta. El omega se aferra a
la pequeña cintura de su madre sollozando, odiándose completamente.
El capitán logró entrar a la habitación con ellos, dolía ver esa escena. Su
olor sí era bastante fuerte, como una droga. Esperaba volver a sentir su
aroma de esa manera.
— Perdóname, mamá... Te he fallado... Le fallé a papá... Yo quería ser
el alfa de papá —dice con dificultad entre sollozos.
— Eres el omega del capitán, pastelito. Te adoro así como eres. —Se
sentía mal de no poder hacer nada, era como estar de manos atadas—. Él es
el que debe pedirte perdón y obviamente le dirás que no.
— Tú no has hecho nada malo, Jimin —murmura su madre mientras
huele el cabello de su hijo—. Hueles a vainilla, igual que yo.
Jimin continúa llorando en silencio, abrazando a su madre mientras
escucha a lo lejos a su padre gritándole a alguien y lanzándole algún objeto
para alejarlos de la casa. Los cólicos disminuían pero el pánico seguía
presente, el miedo hacia su padre era mucho más grande que cualquier otra
cosa. Min trata de acariciar su cabello pero su mano traspasa al omega
nuevamente pues solo es un recuerdo.
— ¡¡Abran la puerta!! —acusa el padre de Jimin tratando de abrirla.
Al no tener respuesta, comienza a golpearla con fuerza. Jimin abraza a
su madre, escondiendo su cara en su pecho. Cuando logra entrar a la
habitación, su padre ve con especial odio al omega, acercándosele con un
mazo en mano.
— ¡Aléjate de aquí! ¡Deja a Jimin en paz! ¿No te cabe en la cabezota
de alfa hueca? —Sacando su espada atraviesa al padre de Jimin, sin efecto
alguno.
— ¡SUÉLTALO! — grita el padre de Jimin imponiendo su voz
comando.
Ambos omegas son afectados por la sumisión, pero aun así la madre no
suelta a su hijo, aferrándose con más fuerza a él y llorando
desconsoladamente. Su padre toma a la mujer por la ropa y la lanza lejos
del omega, quedando expuesto el adolescente ante aquella mirada de odio.
Cierra los ojos para esperar el impacto del golpe pero no sucede; al abrirlos
se encuentra a su padre bañado en lágrimas y suelta el mazo.
— Prométeme que nunca dejarás que un alfa te tome —ruega su padre
—. Nunca te dejes marcar por uno. Tú... tenías que ser un alfa.
— No, él estaba destinado a ser MI OMEGA, cabeza hueca —protesta
el capitán de pie entre Jimin y su padre.
— Padre, no me hagas prometer eso —suplica el omega—. Quiero
tener una famiLisa algún día, aún si tengo que ser... el omega.
— ¿Escuchaste? Tendrá cachorros conmigo —ríe triunfante el capitán,
aunque se sonroja al pensar en la palabra cachorros. ¿Llegaría tan lejos con
el omega?—. Espera, ¿qué haces?
Fue la gota que derramó el vaso, causando descontrol en el alfa, que
levanta el puño para golpearlo pero su madre se interpone y es la que recibe
el impacto, cayendo al suelo casi inconsciente.
— ¡¡MAMAAAAAAÁ!! —grita Jimin mientras empuja al alfa y se dirige
a su madre, ayudándola a levantarse.
— ¡¡NO!! ¡¿Cómo te atreves?! ¡IMBÉCIL!! ¡MALNACIDO! Juro que
te mataré. ¡TE MATARÉ! —gruñe Min.
El padre confundido y asustado sale de la habitación, consternado por
todo lo que acaba de hacer. El capitán corre hacia donde estaba la madre
desmayada por el golpe.
Todo cambia alrededor de Min y aparece ahora frente a Jimin. Estaba
hablando con el señor Daesung.
— Jimin... No debería dejarte hacer nada de esto, sabes qué pasaría si
los demás aldeanos se enteran. —Daesung rascaba su cabeza pensativo—.
Solo no digas nada. Yo te tengo mucho aprecio, así que anda al establo,
hoy me llegaron cuatro caballos nuevos y hay que darles de comer y
cepillarlos.
— ¡Sí, claro! —El omega se va corriendo hacia los establos.
El capitán estaba simplemente impresionado del trabajo pesado que
hacía el omega. No se quejaba a pesar de sentir dolor; a veces lo escuchaba
hablar con los caballos —como si estos pudieran entenderle— de que en
ocasiones solo tenía una comida al día.
— Si no fuera por el señor Daesung no tendría qué comer durante el
día
—le dice a un caballo negro mientras lo peinaba—. Creo que es el único,
además de mi madre, que me quiere aunque sea un poco.
— No, pastelito... Me tienes a mí. —Min comenzaba a sentir sus ojos
empañados por las lágrimas.
Al terminar su trabajo le dio su paga y un saco con algunas frutas, pero
Jimin no fue a su casa sino al pueblo. Entre el concurrido mercado metía
bolsas de granos, pescados y cualquier otra cosa, lo increíble es que era con
una destreza que no conocía a mas nadie capaz.
Con el saco ahora más lleno, se encaminó a la casa. No era muy querido
por aquellos habitantes. Robar para comer no es algo que no haga
actualmente el capitán y toda su tripulación, pero ellos roban a otro nivel.
Al llegar a casa le entrega el saco y el dinero a su madre. Ella contenta
saca el contenido y empieza a organizarlo en la mesa.
— Hijo, esconde este dinero —le devuelve las monedas — sino ya
sabes que tu padre las pierde en las apuestas. Hoy seguramente llega tarde.
— ¿Y ese estúpido se queja de un trabajo digno y se gasta todo el
dinero apostando? —El capitán estaba cada vez más indignado no creía que
fuera peor de lo que ya era.
— Iré a bañarme mamá, cenemos Namjoontos. —Da un beso a su
madre en la frente. Ahora Min entiende el amor de Jimin a su madre, se
siente asqueroso y como una bestia por haberlos separado.
Nuevamente el paisaje cambia, como si estuvieran jugando con él. Pero
reconoce la escena, estaba acostado Namjoonto a Jimin en el suelo, su
pierna estaba vendada, fue su último encuentro con el omega en el bosque.
Allí fue cuando supo que su pastelito no era ningún beta. La poción
supresora era de las más fuertes seguramente pero ese día no se la tomó.
Puede ver cuando Jimin se suelta se su agarre, se levanta y empieza a
correr; escucha su propia voz gritando el nombre de Jimin. Desde ese
entonces supo que lo tenía que volver a ver y no escaparía.
Corrió detrás de Jimin, quería saber que había pasado ese día después
que se vieron. Entra detrás del omega y ambos se consiguen a su madre en
el interior de la casa. Jimin se dispone a tomar la poción lo más rápido que
puede.
— Jimin, ¿dónde estabas? Hueles a alfa —Con pánico, su madre
empieza a buscar la marca en su hijo pero no la consigue—. Tómatela antes
que tu padre se despierte y se dé cuenta.
— ¿Cuenta de qué? —pregunta el hombre apoyado en el marco de la
puerta de la habitación—. ¿Qué haces tan tarde por allí y en ese estado?
Supongo que bajando tu calentura porque apestas a alfa.
— Ojalá hubiera sido eso pero no. No abusé de él ni lo mordí, no soy un
loco tampoco... Bueno, algo, y tampoco apesto. A Jimin le gusta mi olor —
reclama Min.
— Papá, no es lo que crees... Yo... —Sin poder dar explicaciones el
padre de Jimin se fue contra él, golpeándolo hasta caer al suelo y los gritos
de su madre se empezaron a escuchar.
— ¡¿QUÉ?! ¡MALDITO ANIMAL DEJA QUE TE CONSIGA PARA
QUE VEAS CÓMO YO MISMO TE MATO! —Min gritaba de la
indignación tratando de protegerlo.
— ¡DEJA A MI BEBÉ! —grita la mujer abrazando ahora a un
desmayado omega—. Él no decide su condición. ¡Déjalo! ¡Eres su padre!
El alfa se tranquiliza al ver la piel de Jimin libre de la marca. Al caer su
camisa estaba entreabierta, mostrando parte del cuello y hombros. Min
estaba totalmente pálido al observar la violencia por la que ha sufrido el
omega, es increíble que nunca se escapara de casa por no dejar sola a su
madre y a la pequeñita.
El olor a vainilla disminuyó casi a nada, el supresor estaba haciendo
efecto. La madre carga a Jimin como puede y aunque ella es una persona
muy pequeña, logra acostarlo en la cama y subir sus pies para que la sangre
llegue a su cabeza después de semejante golpe. El alfa se sienta al borde de
la cama observando entre llanto a Jimin golpeado y con unas marcas que al
día siguiente se verían mucho peor.
La madre sale de la habitación y el capitán se queda cuidando de él,
tratando de acariciar su rostro, estaba totalmente desmayado.
— ¿Qué tanto has tenido que sufrir Jimin? ¿Por qué vine yo a alejarte
de tu madre? sería más fácil haber matado a tu padre en agradecimiento
por cuidarme. — El duro capitán ahora estaba totalmente destrozado viendo
a su omega desmayado sin poder abrir sus ojos, con el rostro bañado en
lágrimas—. He sido un completo egoísta Park Jimin.
…
— ¿Quién es usted? ¿Dónde estoy? — Jimin se encuentra totalmente
perdido dentro de una enorme mansión o más bien un palacio, molesto
porque nadie podía responderle; era como un fantasma, invisible a los
demás. Las paredes eran de una mármol claro con alfombras rojas y
adornos en oro pulido, candelabros por todo el lugar y ventanales a ambos
lados del gran salón. Al levantar su vista están cuatro sillas de oro en alto.
Una pareja muy hermosa y dos jóvenes bastante apuestos se encuentran
caminando hacia aquellas sillas; lucen ropas elegantes como de seda, pero
la más fina que pudiese existir, de un violeta intenso, con unas coronas que
adornaban sus cabezas—. Son reyes... ¿Qué hago en un castillo?
— Señores Min, buenos días. En un momento llegarán los pueblerinos a
traer sus ofrendas — habla un guardia con un traje bastante elegante y de
unos hoyuelos notorios al sonreír—. Vienen a celebrar el cumpleaños
número quince del joven Min Jiyong.
CAPÍTULO 10
—¿Namjoon? ¿Min? ¿Esa famiLisa es apellido Min? — El omega
curioso se acerca y se inclina un poco a detallar más a los hermanos que ya
estaban sentados en el trono, pero llama su atención el más joven de los
hermanos. Seguramente tendría unos 10 años—. Espera... con calma... ¡Tú
no puedes ser Yoongi!
—Yo no tengo nada que celebrar. — El mayor de los hermanos estaba
algo triste—. Solo soy un beta... y ustedes quieren que así herede la corona.
—Hijo, serás un gran rey como tu padre. Eres el mayor. — Su madre
acaricia su mano mientras el menor solo observa sin opinar.
— Posiblemente Yoongi se presente como un omega, se ve muy
delicado
—indica su padre observando al menor—. No me molestaría, sería el
omega más tierno de todo el reino y el más codiciado.
—¿Omega? Sí claro. Escúcheme bien, señor Min: su hijo ruega
morderme, es un alfa, ¡UN ALFA! —gruñe el omega al Rey—. Yoongi, si
vieras lo lindo que eres en este momento.
Las puertas del palacio se abrieron y los pueblerinos se acercaban uno a
uno en fila para dar sus bendiciones y ofrendas al príncipe. Este solo tenía
una cara de fastidio mientras el otro era el interesado en cada cosa que se le
entregaba a su hermano mayor.
— ¿Yoongi por qué nunca me dijiste que eras un príncipe? ¿Qué fue lo
que te pasó? — Jimin estaba sonriendo al ver al temible capitán jugando
con su hermano y siendo la cosa más tierna que haya visto en muchos años
—. ¿Tu famiLisa quería que fueras un omega? ¿Por eso abandonaste tu
cuna de oro? No entiendo.
El salón central de los tronos desaparece y el omega se encuentra ahora
en una habitación bastante egocéntrica, de suelo y paredes forradas en una
madera clara muy pulida y adornada con detalles de hojas doradas, con una
alfombra circular de color verde Taeva que decora el centro de la habitación
y una gran cama cerca de la ventana, con unas cortinas del mismo tono
verde.
— Jiyong ¡Jiyong! — La voz de pequeño Yoongi se escucha a través de
las cortinas llamando la atención de Jimin— Namjoon, ¿dónde está?
—Aquí estoy, príncipe Yoongi — El joven de los hoyuelos entra a la
habitación, acompañado de un cocinero de ropas blancas impecables con un
plato de sopa en sus manos—. Mire, Jin, le hizo su sopa favorita.
—Chef, ¿usted también? — Jimin estaba estupefacto de ver al chef del
Whalien en ese lugar. Se veían muy jóvenes pero trabajaban con los Min.
—¡ No quiero! — Tercamente el menor cierra con fuerza las cortinas a
lo que Namjoon las abre con brusquedad, mostrando un pequeño con
el rostro sudoroso y mejillas coloradas—. Quiero que me lea este cuento de
nuevo.
—La leyenda del Whalien. — Jimin sonríe al leer el título y pensar que
posiblemente por eso el barco tenga el nombre.
— Namjoon, creo que el príncipe... — El cocinero iba a terminar la frase
pero el moreno asintió. Un olor penetrante a chocolate amargo inundó el
lugar.
— Se está presentando y no precisamente como un omega —murmura
Namjoon preocupado y aleja al cocinero del pequeño Yoongi—. Jin es
mejor que no estés presente, avisa a sus padres.
—Todo estará bien, Yoongi. — Jimin busca la manera de sentarse en la
cama para acariciar su pequeño rostro pero su mano traspasa al príncipe—.
Serás un gran sujeto.
Solo el padre entra a la habitación, vistiendo un pijama de seda color
azul marino y se sienta del otro lado de la cama con una mirada que brillaba
más que las joyas de la corona.
— Hijo, serás el que tome mi lugar en el trono. — Sonaba contento pero
con algo de preocupación en su voz.
— Papá, soy el menor. Ese puesto es de Jiyong —dice el pequeño
arropado hasta el cuello— Yo... seré el consentido del reino, ¿verdad?
—Yoongi... eres un alfa. — El rostro del joven era igual que si le
hubieran anunciado la muerte de alguien. El pánico inundó a Min Yoongi,
de quien todos decían que sería un lindo omega, incluso estaban
pensando casarlo con algún alfa de alto mando de un reino cercano.
Namjoon se encontraba callado cerca de la puerta, pendiente de si
necesitaba controlar al príncipe pero este estaba en estado de shock.
— No...¡NO!... ¡NOOOOO! — Estalla en lágrimas el menor y se cubre
por completo con las sábanas, esto no podía estar pasando—. Jiyong será el
rey.
— Por ley te toca ahora a ti, Min Yoongi. — Se acerca Namjoon —. Él
es un beta. Es verdad que por ser el mayor debería corresponderle pero
tú eres un alfa, eres el indicado para ser el próximo rey de la isla So Far
Away.
—¿Isla So Far Away? ¡ES LA ISLA QUE VI AL FINAL DEL MAPA!
¡MIN YOONGI ES UN REY! ¿¿QUÉ MIERDA PASA QUE NO
ENTIENDO
NADA?! — Ahora el que está en estado de shock es Park Jimin, todo este
tiempo ha estado conviviendo con un rey. No, es imposible; esto debe ser
algo inventado por esas sirenas.
Todo se nubla y vuelven a aparecer en la sala central frente a los tronos,
pero todos estaban sumamente elegantes y había una gran cantidad de
invitados. Era un baile. Todos dejaban un círculo libre en el centro,
mientras los reyes iniciaban el vals. El rey vestía de un traje blanco
majestuoso con una capa roja de bordes esponjados por la piel de algún
animal y una gran corona de oro con rubíes incrustados; era como ver a un
Yoongi mucho mayor. La mujer llevaba un vestido vaporoso dorado
igualmente con una capa, guantes dorados y una corona más delgada. Es
hermoso verlos bailar.
A un lado se pueden ver a los príncipes, ya mucho mayores, vestidos de
blanco con capas azules y una cinta atravesando un costado. Jimin no
puede evitar sonrojarse al ver a Min Yoongi tan hermoso. Se acerca y queda
frente al él contemplándolo.
— ¿No piensas sacar a bailar a ninguna de esas omegas? Están que
babean por ti —r eclama Jiyong al menor que solo niega y se cruza de
brazos— Deberías... futuro rey.
Jiyong se aleja sacando a bailar una beta bastante bonita, de vestido
Rose y rizos rubios, dejando al príncipe menor solo.
— ¿Tu hermano te odia? —pregunta acercándose aun más a Min, hasta
que una voz chillona le hace erizar la piel detrás de él.
— Príncipe, ¿bailamos? — Una omega de cabello negro, largo hasta la
cintura, de piel pálida y hermosa, que vestía de color amarillo, se había
inclinado esperando respuesta del príncipe.
— Aléjate de Min Yoongi o te saco por los cabellos del palacio — Jimin
empieza a gruñir sin saber el motivo. Estalla cuando ve que ella toma su
mano—. ¡SUELTA A MI ALFA, BRUJA!
Yoongi de mala gana acepta bailar con ella atravesando a Jimin como
si fuera un fantasma y este no puede evitar soltar unas lágrimas. ¿Por qué
duele?, ¿por qué reclama a Yoongi como suyo si aún no lo es?
La noche siguió su curso, ahora Yoongi le sonreía a la chica que
reJisootó ser una princesa. Jimin los siguió toda la noche hasta que llegaron
a un balcón adornado con Roses, no se podía permitir dejarlos solos…
Como si su presencia pudiera influir en algo.
— Príncipe, permítame ser su esposa. Prometo que no lo defraudaré,
usted me gusta desde hace mucho tiempo. — La joven se sonroja ante esa
confesión, mientras Jimin se sentía arder en el mismo infierno. ¿Cómo
podía ser tan atrevida?
— Disculpa, pero no estoy interesado. — El omega brinca de felicidad
alrededor de la princesa rechazada—. Eres hermosa pero no estoy
interesado en un matrimonio.
—Pero todo rey necesita una reina. — Ella empezaba a llorar pero no
quería soltarse del alfa, hasta que este se aleja y la deja llorando en el
balcón ignorando su llanto—. ¡Eres un idiota, Min Yoongi!
—¡Ha, ha, ha!, es mío. — Se burla Jimin triunfante y se aleja detrás del
príncipe que poco a poco se desvanece quedando totalmente a oscuras—.
¿Ahora qué?
— Hoseok, ayúdame a salir de aquí. —La voz del capitán se hace
presente en la oscuridad—. No quiero coronarme, Jiyong merece ser el rey.
No quiero que mi propio hermano me odie.
—¿Está mal de la cabeza, príncipe? Yo no puedo hacer eso — Hoseok
se escucha asustado pero no se pueden ver por la oscuridad.
— Si puedes, conoces todos los pasajes secretos de este castillo.
Llévame a algún barco que sobre de la famiLisa, te lo ordeno. — Hoseok
enciende una antorcha y se puede ver su mirada preocupado por el príncipe
—. Namjoon y Jin están conmigo. Por favor, te necesito Hoseok.
— Bien... En una hora nos veremos en el pasillo de los cuadros
famiLisares. ¡Prepárate! —le dice Hoseok, retirándose por una puerta en
los muros mientras Yoongi sale por otro lugar hacia un pasillo del palacio.
—Ya en unas horas serás rey, aunque no creo que sirvas de mucho. Eres
muy suave con la gente. Min Yoongi. — El hermano mayor se encontraba de
malhumor y para empeorar las cosas se topó con el joven alfa—. Te odio,
hermano.
—¿Por qué lo odias? Él no tiene la culpa de nada. — El omega no le
estaba gustando para nada el hermano, mucho menos cuando ve que este
levanta su mano y golpea con el puño cerrado el rostro del menor—. ¿POR
QUÉ HICISTE ESO? ¡ES TU HERMANO! ¡YOONGI,
LEVÁNTATE Y PATÉALO!
—Sé que me odias, hermano. No te preocupes, tú serás el rey. — El alfa
escupe sangre al suelo y se levanta con dificultad.
— Claro que lo seré, luego que le ocurra una misteriosa muerte al
príncipe elegido. — Una sonrisa macabra aparece en el rostro del mayor
mientras saca una espada filosa y apunta hacia el pecho de su hermano el
cual no podía entender —. Adiós, príncipe Yoongi.
Namjoon aparece y empuja con fuerza al beta, dejándolo inconsciente en
el suelo. Agarra por las muñecas a Yoongi y se lo lleva Namjoonto con
el cocinero que esperaba arriba. Jimin estupefacto busca de correr detrás de
los tres hasta que llegan al pasillo que decía Hoseok. Jin abre uno de los
cuadros y empuja a Yoongi dentro, que carga una pesada bolsa en su
espalda. Jimin corre y entra antes de que Namjoon cierre la puerta falsa.
— Hay que apurarnos, hay un barco que llegó de la isla Sirenas,
podemos tomar ese. — Hoseok indica por dónde hay que cruzar y salen
hacia la parte de atrás del palacio, un gran jardín que conecta con un muelle
privado—. Cubran al príncipe, no nos pueden ver los otros guardias.
En su carrera hacia el barco, el príncipe vio a dos pequeños sucios
buscando qué comer entre la hierba del castillo. Sin pensarlo mucho los
tomó a ambos, colocando a cada uno debajo de cada brazo y llevándoselos
consigo.
—¡ Príncipe, suelte a esos niños ya! —le reclama Jin en tono bajo
para que no los escuchen, pero el príncipe se hace el sordo y sigue
corriendo hacia el barco que tenía la rampa abajo.
Todos suben y Hoseok cierra la rampa. Con ayuda de Namjoon sacan el
ancla y ponen en marcha el barco, dando la orden a los esclavos que se
mantienen dentro. Yoongi suelta a los niños en la cubierta y los abraza a
ambos llorando, apenas reaccionando a lo que está pasando: está
huyendo de sus responsabilidades y de un posible asesinato.
Jimin se acerca a él tratando de abrazarlo y no puede contener las
lágrimas al ver a alguien como él dejarlo todo por su hermano y que este
igual quisiera asesinarlo, sin saber en realidad que él quería irse para dejarle
el camino libre. Un canto triste se escuchaba desde la punta de la cubierta,
Min Yoongi se levanta con el rostro llorando y se acerca a una red que tiene
unas criaturas atadas allí.
— ¿Sirenas? — pregunta incrédulo de lo que estaba viendo.
— Príncipe, libérenos —dice una de las sirenas de voz melodiosa.
— ¿Cómo saben que soy príncipe? ¿Por qué están atadas? — Trata de
cortar las cuerdas y Jin la ayuda con un cuchillo de cocina que traía en el
saco—. ¿Por qué nos sigue esa cosa gigante blanca?
—Ese es Whalien, es nuestro guardián. ¿O acaso olvidas la historia que
te regalé? Eras un bebé cuando nos conociste, príncipe. Nosotras te
bautizamos, el rey creyó que tomándonos mantendríamos el palacio
bendito
— habla una sirena pelirroja—. Nos sacaron a la fuerza de isla Sirenas.
¡Libéranos, por favor!
Con dificultad Yoongi, Jin y los dos niños ayudan a sacar las sirenas
lanzándolas al agua.
—T e daré un regalo, príncipe. Escucha atentamente — La sirena de
cabello rubio le empieza a murmurar en el oído y Jimin es incapaz de
escuchar lo que dice, hasta que este asiente y termina de lanzarla
Namjoonto con las demás que se alejan nadando cerca de Whalien.
Todo vuelve a oscurecerse y ahora están en algún pueblo.
— Son los piratas del Whalien. ¡Huyan! —grita un hombre al ver el
barco— ¡Corran por su vida!
Fue lo último que dijo antes de que cayera al suelo muerto por un
disparo. Al levantar la vista Jimin se consigue con el que ahora conoce
como capitán Min pero con una mirada fría y asesina, disparando a diestra y
siniestra matando mientras varios cadáveres caen a los pies del omega.
— ¡Maten al capitán! —dice un guardia montando a caballo y
rodeándolo, mientras Min le dispara a uno de ellos y toma el caballo para
huir. Jimin corre para aferrarse al caballo. — ¡Síganlo!
Una persecución se dio por varios kilómetros, alejándose cada vez más
de ese pueblo. La lluvia de disparos era difícil de esquivar, Jimin agradecía
que no fuera real sino estaría más que muerto en ese instante. Yoongi los
perdió por completo y cae del caballo en medio del bosque.
— Espera... reconozco este bosque... —murmura Jimin mientras ve al
capitán en el suelo—. Así que, ¿así fue que te hirieron? Estabas saqueando.
—¿Por qué Jiyong? Seguramente ni te acuerdas de tu hermano. —
Estaba llorando—. Debí dejar que me mataras.
—¿Ahora mencionas a ese estúpido? ¡No ves que no te quería! — El
omega se sienta delante de él queriéndole dar unas cuantas cachetadas—
¡Tú te buscaste esta vida, pudiste ser rey, Min Yoongi! ¿Y ahora por qué
estoy llorando?
— ¿Debí casarme con esa omega y ser rey? — Yoongi reía solo
— ¡No! ¡Eres mío, pendejo! — Jimin gruñía de los celos—. ¿Mío?
¿Dije mío?
— Estaré solo para siempre, me lo merezco. — El llanto del capitán era
silencioso. Se podía sentir el dolor del alfa, el omega lloraba en compañía.
— Estaré para siempre contigo, Min Yoongi —murmura Jimin.
CAPÍTULO 11
Un sentimiento de tristeza invade a ambos cuando el canto de las sirenas
se vuelve fuerte y se detiene casi al instante sacándolos de la hipnosis.
— Abran los ojos, ya están de vuelta. — La voz melodiosa y dulce de
Rose los hace caer en cuenta de que no son más un ser invisible en un
mundo de ilusión en el corazón del otro, trayéndolos a la realidad.
Ambos abren sus ojos lentamente y se observan en silencio mientras sus
lágrimas continúan brotando. El capitán no pronunciaba palabra alguna,
solo trata de retener un llanto silencioso tratando de darse más fuerzas a sí
mismo para no quebrarse al ver a su omega hipando de tanto llorar y
cubriendo su rostro, el cual no quería ser visto por el alfa.
Los demás solo observaban en silencio, era peligroso entrometerse en
aquel momento.
— Pastelito... — Jimin cubría con fuerza su rostro, era incapaz de
levantar la mirada hacia el capitán. No sabía cómo verlo, si como un pirata
rufián o como el esbelto príncipe de la visión. Min se acerca y envuelve al
omega entre sus brazos haciendo que este estalle en llanto—. Yo soy el
que... debería llorar, Jimin.
—Este es el tesoro, príncipe. — Lisa le entrega una pequeña botella al
capitán que la ve como si se tratara de una broma pesada—. Es el elixir de
la vida, salvará a alguien que esté cercano de la muerte.
—Pensé que... sería oro — dice Jimin entre sollozos, levantando un
poco la cabeza para ver la nombrada botella. Creía que buscarían algún tipo
de cofre del tesoro como en los cuentos de piratas—. Parece una bo-te-lla
de per-fu-me .
— Ya... Díganme, ¿dónde está el tesoro? — El alfa ya estaba molesto
pero la sirena solo continuaba señalando la pequeña botella—. ¿Y qué se
supone que haré con esto?
—Su corazón se lo dirá a usted, príncipe, o al joven entre sus brazos. El
alma de él es pura, no deje que la ensucie. — ¿A qué se refiere Sol con eso?
Posiblemente a la gran cantidad de muertes que tiene el capitán sobre sus
hombros—. Retírense de la isla, nuestros motivos para verlos ya terminó.
— ¡Esperen un momento! —grita Min pero es demasiado tarde.
Las sirenas sin despedirse desaparecieron bajo el agua en un abrir y
cerrar de ojos. Taehyung y Jungkook se adelantaron caminando en silencio
hacia el Whalien, siguiendo el recorrido de vuelta por el camino iluminado
por las luciérnagas, tomados de la mano.
Namjoon toca el hombro de Min y se aleja dejándolos solos. No querían
soltarse, el ver sus rostros era vergonzoso en especial para Jimin.
—Yoongi... vamos al barco. —El omega se separa del alfa y se intenta
alejar caminando hacia donde estaban los demás, mientras Min sujeta su
mano con fuerza.
— Vamos Namjoontos. — La tensión entre ambos se podía sentir, el
capitán se pone a recordar todo lo que vio de Jimin y entonces cae en
cuenta en todo lo que pudo ver el omega pero... debería estar feliz, no
cabizbajo como se encontraba en este momento. — Luego responderé todas
tus dudas, pastelito. Perdóname por ocultarte tanto.
—No es mi problema tu pasado. —La voz de Jimin se escuchaba como
si estuviera a punto de llorar nuevamente, mientras caminaban tomados de
la mano.
— Sí lo es... Eres mi omega, no debí ocultártelo. — Min buscó la
manera de entrelazar sus dedos. El Whalien comenzaba a ser visible a la
distancia como un gran ser en medio del agua de la bahía—. Por cierto...
odio aún más a tu padre.
—Y yo... Odio a tu hermano. — Una risa algo nerviosa salió de ambos y
continuaron en silencio su recorrido, volteando de vez en cuando para ver al
otro.
Los demás los estaban esperando en el barco salvavidas. Para sorpresa
de ambos capitanes, Taehyung y Jungkook seguían en silencio como
esperando algún tipo de comentario de parte de Jimin. No es algo común,
en especial de Taehyung, siendo el más curioso de la pareja.
Remaron hasta el barco, con algo de dificultad por la oscuridad.
Solamente iluminados por el brillo de la luna, lograron engancharse al
Whalien para ser subidos por Hoseok.
—¡ Al fin, te necesito! Ven aquí, Jimin — Jin parecía estar esperándolos
y toma a su compañero de cocina llevándoselo lejos de los demás hacia su
zona de trabajo—. No me he sentido del todo bien y no terminé la cena...
Por cierto, ¿por qué tienes los ojos hinchados?
— Por nada. — No quería que los demás tuvieran lástima con él, quizás
luego Namjoon le contara lo sucedido con las sirenas—. Terminemos la
cena, estoy muy cansado.
…
La cena transcurrió con más silencio de lo normal. Jimin no estaba al
lado del capitán como de costumbre, haciéndolo sentir triste y de mal
humor.
— Dijo que estaba algo mareado y se fue a recostar. Posiblemente fue
el sol en la isla —indica el chef mientras comían, al notar a Min
preocupado al ver el asiento vacío.
— No le reclames, Min... Deja que respire un poco. — El capitán captó
el mensaje de Namjoon—. Unos mimos no le vendrían mal.
—Y un buen mordisco — suelta Jungkook haciendo que Taehyung se
atragante y le dé un empujón al alfa por soltar ese tipo de comentarios
—. ¡¿Qué?! Eso arreglaría todo.
—No seas idiota, Jungkook. — Hoseok estaba preocupado luego de
notar algo decaído a Jimin—. Me gustaría saber qué pasó en la isla con las
sirenas. ¿Acaso secuestraron y besaron al capitán?
—Si fuera eso creo que estaría bañado en sangre por un asesinato
múltiple. — Namjoon imaginaba la escena sangrienta de un tierno Jimin—.
Lo que pasó es que las sirenas mostraron el pasado del capitán.
—Ahora entiendo... — Jin se mostraba algo triste jugando con su comida
en el plato—. Casi quema la comida, estaba totalmente distraído...
¿Qué tanto vio?
—No lo sé, pero yo sí pude ver mucho de su pasado... Somos totalmente
opuestos, pero no puedo evitar caer aún más por él. — El capitán soltó todo
y cubrió su rostro, aquella imagen de su omega sufriendo es mucho para él
—. ¿Jimin llegó a cenar?
—No, intenté obligarlo pero solo dio excusas. — Jin intentó hacer que
comiera algo en la cocina pero este se negó—. Déjalo solo un rato
entonces, será lo mejor.
El capitán se levanta de la mesa y se lleva algunas cosas con él. Los
demás solo sonríen al verlo guardando un pequeño plato con frutas y
algunos dulces para el omega, se había vuelto una persona totalmente
amoRose en poco tiempo.
Fue a la habitación, sus pesadas botas hacían eco por todo el lugar
aunque a él parecía no importarle hacer escándalo por eso. Se detiene frente
a la puerta de la habitación y toca pero Jimin no responde. Al entrar no
consigue al omega, deja el plato de comida allí y sigue buscando. Busca en
el viejo cuarto que compartía con Taehyung, no estaba allí. ¿Dónde está su
omega? Empieza a correr por todos los pasillos del barco sin conseguirlo,
ya los demás chicos habían vuelto a sus habitaciones menos Hoseok que
siempre verificaba la seguridad del barco antes de retirarse el también.
— Dime, sé que sabes dónde está mi omega —l e pregunta el capitán a
Hoseok que ya se iba a su habitación a dormir, el cuál asiente pero coloca
un dedo sobre sus labios—. Dime, por favor.
—Quiere estar solo, capitán. Me prohibió decirle, con su permiso. — Se
retira del lugar y se aleja de la vista del capitán.
Ahora sí que estaba molesto incluso gruñía sin darse cuenta, no quería
que Jimin lo evitara de esa manera, no lo permitiría. Dejó de buscar dentro
del barco y puso sus sentidos atentos en cubierta buscando al omega,
tratando de encontrar algún rastro de él.
Un pequeño llanto lo atrae hacia una de las esquinas en la parte de atrás
de la cubierta, cerca de las duchas. No es un lugar que a Jimin le guste
frecuentar, pero para escapar del capitán seguramente sería una buena idea.
Allí estaba tapado con una sábana, mirando hacia el océano. El capitán
sin pensarlo se acercó al omega y lo abrazó por detrás. Jimin hizo un
pequeño gruñido y trató de soltarse de su agarre pero sin éxito.
— ¿Ahora me gruñes? Debería morderte por eso. — El omega estaba
molesto, no quería ser molestado por nadie— ¿Pastelito? Dime algo.
—Le dije a Hoseok que me dejaran solo, necesito pensar muchas cosas.
— Jimin no volteaba a mirar al alfa, su vista seguía clavada en lo más
profundo del océano—. Creo que no valgo nada al lado tuyo... Tú mismo lo
viste.
El capitán sintió su corazón partirse en mil pedazos pero aun así no fue
capaz de soltar al omega.
— Tu corazón es oro puro, a pesar de todo lo que te hice sigues aquí y
me quieres, pastelito. — El alfa oculta su rostro en el cuello del omega
repartiendo pequeños besos a su alrededor—. Hace frío, vamos a la
habitación.
—Que no quiero y, además, ¿quién dijo que yo te quería? — Fue lo
último que dijo el omega antes de que el capitán le tapara la boca y lo
llevara cargado al interior del barco, ignorando su berrinche, por los
pasillos del Whalien hasta llegar a su habitación.
Abrió la puerta y lo tiró en la cama, cerrando la puerta con llave. Jimin
estaba furioso, se levantó de la cama para encarar al alfa, quería gritarle a
los cuatro vientos el cariño que le tenía al pirata pero estaba siendo
demasiado orgulloso.
— ¡Eres un idiota! ¿Cómo te atreves? ¡Te dije que me dejaras solo! —
gritaba Jimin.
Un brusco choque de labios fue suficiente para callar a Jimin. Aunque
pretendía alejarse, el alfa lo tomó por la cadera y el cuello sin dejar de
besarlo. No iba a permitir que el menor se le escapara. Este comenzó a
corresponderle el beso y morder levemente sus delgados labios.
— Creo que sí me quieres, niño terco . —El evidente sonrojo de Jimin
lo delataba de una manera muy tierna, pero él quería escucharlo
directamente del omega.
Lo lleva a la ducha privada que tiene en su habitación y Jimin se espanta
totalmente queriendo escapar de allí.
— Tómalo con calma, es solo un baño... pero conmigo —musita el
capitán.
— No... Yo espero afuera... —Los besos continuaban, tratando de
calmar al inquieto omega. El capitán sabe del miedo hacia eso, así que no se
precipita a menos que sea Jimin el que le dé el permiso para continuar. Ya
él estaba que no podía aguantar más las ganas de abrazarlo y hacerlo suyo,
totalmente suyo. Entre cada jugueteo, Min logró quitar las ropas del omega
bastante rápido, riendo en cómo este buscaba taparse ante el alfa—. No me
vea... ¡Nooooo!
— Ahora tú a mí. — Esa sonrisa pícara que caracteriza al capitán es
hermosa a los ojos del omega. Jimin comienza a desvestirlo lentamente
como si fuera la primera vez que logra ver cada centímetro de su piel. Su
gabardina y su camisa fueron al suelo mostrando el pecho desnudo. Las
manos del omega tiemblan, el alfa se da cuenta y ríe tomando sus manos
llevándolas al pantalón, pero el omega se asusta y se retira al fondo del
baño—. Pastelito, ¿qué pasa? Te dije que no te haría nada que tú no
quisieras, a menos que... ¿quieras?
El omega niega frenéticamente con la cabeza pero el alfa lo ignora y
termina de desvestirse delante de él.
Entra a la ducha y comienza a enjabonarse haciéndole señas al omega
para que entre con él.
— Ven, pastelito, por favor. Si hago algo malo dormiré con Namjoon
una semana. — La risa de Jimin es lo más tierno que se puede escuchar, es
muy valiente pero en esas circunstancias actuaba como un niño.
No es capaz de mirar hacia abajo, no porque no quisiera sino que sería
tentado a más y no quiere arriesgarse. Toma el jabón y lava su cuerpo
mientras Min se sienta a observar. Jimin evitar lavarse sus partes delante de
él, a pesar que el capitán se relame y muerde sus labios viendo al tonificado
omega.
—Yoongi, deje de verme así. — Min no puede evitar reír, en especial
cuando nota la erección creciente del menor.
— No sé de qué te avergüenzas si tú ya me has visto hasta el alma y yo
te vi el día que te curé. ¿O ya lo olvidaste? — La cara de sorpresa de Jimin
es única, al parecer si lo había olvidado. El alfa se acerca besándolo
nuevamente y rozando sus cuerpos desnudos. El menor suelta un pequeño
gemido al sentir el miembro del contrario en su abdomen mientras
continúan besándose, encendiendo aún más las ganas apoyándolo contra la
pared de la ducha.
<Contrólate Min Yoongi>
—Yoongi... — Jimin estaba totalmente avergonzado, en especial porque
un líquido comenzó a salir de él. El capitán logra ver eso y trata de
controlarse, el omega aún no está listo para eso y él no sería capaz de
arruinar su momento. Busca de tirar agua fría a ambos o sino esto terminará
mal para Jimin que es el que no está seguro de hacerlo todavía—.
Perdóneme... Siento que yo no sirvo para esto...
—No empieces, tú eres perfecto así como eres. Solo tienes que tener más
confianza en ti mismo. — Se terminaban de secar pero solo se colocaron el
pantalón del pijama dejando la parte de arriba descubierta.
El capitán se recuesta boca arriba sin decirle nada a Jimin, cree que
sobrepasó el límite y lo odiaría si este continuaba, aunque ganas no faltaban
de su parte.
— Pastelito, ¿qué sientes por mí? — El rostro del capitán lucía algo
inexpresivo—. ¿De verdad no me quieres?
—¡No digas eso! — Min lo veía con verdadera duda—. Yo... no sé si es
amor o es algo diferente, me gusta estar contigo pero... luego de ver cómo
eras, creo que no te merezco.
—Creo que eres un completo idiota. — Ahora Jimin lucía molesto—. Yo
soy el que no te merece, vi todo lo que hacías por tu famiLisa y cómo el
malparido de tu padre te humillaba porque no fuiste un alfa... Menos mal,
sino yo no podría estar contigo... Estoy feliz de que seas un omega.
—Pero tu famiLisa querías que fueras omega... Sería algo chistoso
vernos al revés. — Empiezan las bromas el uno al otro—. ¿Te imaginas yo
como alfa?
—Yo si dejaría que me mordieras... Solo si ese fuera el caso. —
Completa la frase al ver los colmillos de Jimin, primera vez que los veía y
le parecían tiernos—. Ven aquí, pastelito malhumorado.
Las cosquillas hacían que estallaran en risas, a tal punto que Jimin iba
ganando por mucho. El capitán cubría su rostro y trataba de alejar al omega
con la almohada sin éxito. Al quitarla recibió un beso sorpresa del omega.
No dudó en disfrutarlo y acariciar su cabello mientras sucedía, en el
jugueteo quedó debajo de Jimin así que este tenía el control total sobre él.
— Min Yoongi —m urmura recibiendo un pequeño gruñido por haber
dejado de besarlo—. Te... Te… quiero...
—No escuché, pastelito. ¿Qué dijiste? — Jimin infló sus mejillas
fingiendo estar molesto mientras el alfa aprovecha de tumbarlo a un lado y
treparse sobre él—. A ver, repite.
—Te quiero, príncipe Yoongi —dice mientras ríe de la expresión del
alfa, que no se esperaba eso del omega.
— No me simpatiza eso, aunque aún puedo aplicarte un castigo si soy
entonces un príncipe. — El alfa adora todas las expresiones que hace el
menor. Se lanza hacia sus labios nuevamente, besándolos y bajando a su
cuello de vez en cuando, especialmente a aquel lugar entre el cuello y el
hombro, lamiendo y simulando morder el área, jugando con su omega—.
Pastelito, el día que estés listo tú serás el que me lo haga saber porque soy
muy malo para adivinar, después me odiarías.
—Jamás te odiaría, Yoongi, — Ya ni sabían qué hora era pero ahora más
que nunca amaban estar en compañía del otro a pesar de estar cansados por
este día tan pesado.
— Te quiero, Jimin. —S e tiró contra el omega, restregándose en su olor,
soltando pequeños gruñidos de satisfacción al estar con él.
—Capitán, debemos ir a tierra por provisiones, además de los
esclavos... Ya sabe. — Jungkook avisa que hay muchos esclavos en malas
condiciones, además que se quedan sin reservas.
— Creo que la isla Lluvia está cerca de aquí, como a unos dos días más
o menos — indica Namjoon verificando el mapa en sus manos—. Es un
pueblo bastante grande pero... podemos tener problemas.
—¡Hoseok! — El nombrado se acerca al llamado del capitán Min—.
Separa los esclavos que vamos a desechar, recuerda que debemos ser
rápidos. Lleva a Taehyung contigo.
—Podemos colocarlos en uno de los barcos salvavidas. Si tratamos de
bajarlos en la isla Lluvia nos atacarán. — Taehyung no era de ponerse
nervioso a menos que de verdad fuera una situación de cuidado.
.
CAPÍTULO 12
—¿Qué está haciendo el capitán Min? — El joven omega estaba
escuchando parte de la conversación que tenían Jungkook y Taehyung
en los pasillos cercanos a la cocina. — Escuché algo de tirar los esclavos.
¿Eso es cierto?
— Creo que ya has visto esto Javi, pero... no es algo agradable de ver.
—Taehyung no sabía cómo explicárselo—. Fíjate, los esclavos enfermos o
los que están ya inservibles son puestos en el bote salvavidas y se dejan en
alguna corriente que los lleve a la isla más cercana, eso para evitar que
nos maten mientras sacamos gran cantidad de ellos. La última vez que
fuimos a tierra por provisiones pudimos dejarlos allí, pero no siempre es
así.
—Debería de soltarlos a todos y reclutar tripulación de un modo...
voluntario. — Jimin estaba realmente indignado con las decisiones del
capitán Min, a veces dudaba que fuera la misma persona cuando está con él.
—Javi, todos temen al capitán, incluso nosotros. Eso es algo que no
pasará. — Jungkook es ignorado por el joven chef que se retira del pasillo
cercano a la cocina, dirigiéndose a cubierta para tener una ligera
conversación con Min. Si todos le temen, a él no le afecta en lo absoluto.
Hoy la brisa en cubierta era más fuerte que otros días, el tiempo no
estaba de buenas y las nubes grises empezaban a cubrir el cielo. Jimin
odiaba las tormentas estando en el barco, había días que sentía que el barco
se podía hundir o partir por la mitad por culpa de las grandes olas que se
formaban. Al salir a tratar de negociar con su alfa tropieza con el otro
capitán, Namjoon, y este lo ayuda a levantarse y sacude un poco sus ropas.
— ¿Te encuentras bien Jimin? ¿Qué te trae a cubierta? —Su rostro
lucía algo preocupado—. ¿Paso algo con mi Jin?
— No, no... Todo bien, capitán, solo quería hablar algo con el capitán
Min . —Algo nervioso, Jimin a veces no sabía cómo nombrarlo a pesar que
todos sabían que eran “pareja” por decirlo de alguna manera.
— Mmmmm, entiendo. Es que Jin estaba extraño anoche. Por favor,
vigílalo . —El omega asiente ante la petición del alfa y se aleja buscando a
Min por toda la cubierta.
El mar se encontraba algo agitado, lo que provocaba mareos de vez en
cuando a Jimin, aunque bastante controlables. Ya había perdido la cuenta
de los días o meses que pudiera llevar a bordo del Whalien. No existía un
calendario como tal dentro del barco y el único reloj se encontraba en el
comedor principal donde todos compartían un agradable momento de vez
en cuando.
La vestimenta del capitán Min, como siempre, hacía contraste con el
fondo oscuro del barco: vestido de blanco, como si de un ángel se tratara, y
un abrigo bastante largo de color azul oscuro con botones dorados. No
estaba usando su típico sombrero pero sí cargaba su espada, como siempre
en la cintura, y calzaba botas de cuero negras hasta la rodilla.
Jimin algo temeroso busca acercarse al alfa que le sonríe con total
naturalidad. Anhelaban estar siempre cerca el uno del otro pero las tareas en
el barco los hacían ocuparse de vez en cuando. Donde siempre podían verse
era antes de dormir.
— Pastelito, ¿sucede algo? —No es normal que el omega lo busque a
esas horas, normalmente se encuentra ayudando a Jin en la cocina
conNamjoontamente con los otros ayudantes.
— Yoongi, necesito hablar con usted. —La formalidad con la que se
dirige Jimin no es lo usual, pero el capitán asiente y espera lo que tiene que
decir el joven omega—. Quisiera pedirle que suelte a todos los esclavos. Sé
que es algo repentino de mi parte pero yo no creo que usted siga siendo un
pirata tirano como para seguir haciendo estas cosas.
— ¿Consumiste algo extraño en la cocina? Sabes que eso no lo haré .
—Min hace un gruñido de molestia: soltar los esclavos no es algo que él
pretenda hacer. Jimin agacha su cabeza en señal de inconformidad pero
parece no hacer surtir algún efecto a pesar de su creciente puchero—. Sin
los esclavos no podríamos mover solos el barco, además nadie
voluntariamente nadie nos ayudaría. ¿O se te olvida que somos piratas?
— Tiene razón, capitán. Lamento interrumpirlo. —Se notaba que el
omega estaba molesto, sus orejas estaban coloradas y calientes—. Me
retiro, el chef debe necesitarme.
—Pastelito, espera … —Casi murmura la última palabra pero ya era
algo tarde, el menor se había retirado nuevamente a su puesto de trabajo.
Jin se encontraba algo decaído, con el rostro sudoroso y buscaba
sentarse en una pequeña esquina de la cocina que tenía una ventana hacia la
parte externa del barco.
—Jin, ¿qué le sucede? ¡Está todo pálido! —Se acerca rápidamente a Jin,
en tanto uno de los ayudantes le daba un vaso de jugo mientras la brisa
marina pegaba en su rostro.
—No lo sé, Javi. Estoy muy mareado, normalmente el movimiento del
barco no me afecta pero el día de hoy es diferente. No soporto el olor de la
sopa de cebolla, me tiene revuelto por completo el estómago. No sé qué me
sucede. —Jimin se acerca a tomar su temperatura y abre los ojos al máximo
al darse cuenta del olor del omega.
—Jin, mmmm, no debo involucrarme en esto pero huele al capitán
Namjoon, totalmente a él. No puedo distinguir su aroma de omega. —Jin
parece que morirá por el rostro de pánico pero señala una mordida que se
notaba fresca, de al menos un día de antigüedad—. No, no me refiero solo a
la mordida... Me refiero... por completo... ¿No será...?
— ¡NO! ¡Eso no puede pasar! ¡No estoy preparado para un cachorro!
—Las lágrimas empiezan a brotar de su fino rostro— . ¿Qué clase de vida
puedo darle aquí? No le digas a Namjoon, por favor.
— No me pida eso... Igual se dará cuenta, quizás ya sospecha algo. Me
pidió que lo cuidara, se notaba algo preocupado . —Jimin se encoge de
hombros sin saber que más decir—. De todas formas puede contar
conmigo, tratemos de no llegar a esta conclusión tan rápida.
— Gracias, Javi. No pensé que llegaras a ser tan cercano a mí. — Los
ojos del mayor se inundan de lágrimas al imaginarse lo que sucede en su
interior... ¿Un cachorro? No puede ser, él tomó su poción durante todos los
días del celo. No puede ser que fallara, debió dejar encerrado a Namjoon en
el pasillo—. Continúa cocinando, no puedo levantarme por ahora.
Las horas pasaron y el mal humor del capitán Min se hacía sentir
mientras pateaba todo a su alrededor en cubierta. Hoseok, Taehyung y
Jungkook, Namjoonto con los más jóvenes, soltaban un bote lleno de
esclavos en el mar abierto. Habían pequeñas islas a los alrededores a donde
ellos podrían llegar sin problemas, al menos no eran asesinados y tirados
sus cuerpos al mar para ser devorados por los tiburones.
—No vas a ganar nada reventando todas las cosas a tu alrededor, Min
Yoongi — murmura Namjoon cerca del capitán que cargaba una mala
cara desde
que se vio con el omega— . ¿Qué te dijo Jimin, por cierto? Más temprano
lo conseguí, cuando venía a buscarte.
—Pretende que suelte a todos los esclavos y haga un reclutamiento
“voluntario”. —Hace un gesto con sus dedos en la palabra voluntario—.
No sé qué pasa por su cabeza.
—Recuerda que él fue en su inicio un esclavo. Seguramente tiene un
sentimiento de culpa. — El capitán Min alza las cejas como si no entendiera
nada—. No te hagas el idiota, lo sabes bien. Él no quiere que sigas
haciendo esto.
—Si los libero a todos posiblemente me abandone. — Namjoon niega y
lo toma de los hombros—. No quiero que se aleje de mí.
—No se alejará, señor terquedad. Tú eres su alfa y él es tu dulce omega.
— Las palabras de Namjoon son siempre reconfortantes—. Además es el
único que soportaría tu bipolaridad.
—¿Ahora me llamas bipolar? — Hincha sus mejillas tratando de parecer
tierno pero solo causa una carcajada en el segundo capitán.
— Capitanes, ya soltamos a los esclavos. Debemos ir pronto a buscar
unos nuevos. — Hoseok se reporta haciendo una reverencia hacia ambos.
— Javi, serviremos menos platos. — El menor voltea algo confundido
—. Liberaron un gran grupo de esclavos, manda la mitad de las comidas.
—Traté de hablar con el capitán pero no quiere reclutar de un modo
voluntario. — Jin ríe ante el comentario del omega—. Quiero que cambie.
—Creo que tienes una tarea algo difícil, Jimin. Nosotros no
comerciamos, solo somos piratas cazatesoros y lo sabes. — Levanta el
rostro del menor con una mano—. No te amargues por eso y disfrútalo,
tienes un príncipe a tu merced.
—Me fijé en él mucho antes de saber que era un jodido pirata — Ahora
sí estaba molesto—, mucho menos me importa si es o no un príncipe.
Los alimentos fueron enviados a la parte baja, increíblemente más de la
mitad había sido desalojada del Whalien. Taehyung le hizo un gesto a Jimin
para que no se preocupara, que todo estaría bien. Estaban algo atareados
como de costumbre, haciendo que no pudieran reunirse nuevamente en el
comedor, así que los chicos se encargaban de repartirlos.
Jin se estaba sintiendo realmente mal, le dio la excusa a Jimin de que iría
al baño pero en realidad necesitaba alejarse de los olores de la cocina,
llegando a encerrarse en su cuarto y tirándose en la cama. Con algo de
temor se levanta la filipina, dejando su ombligo al descubierto y tocando su
abdomen con algo de miedo.
— ¿Será verdad lo que dice Jimin? — Cubre su rostro por completo,
quería evitar que ese pensamiento fuera tan fuerte que se volviera realidad.
— ¿Qué te sucede Jin? — La voz de su alfa se escucha desde el fondo
de la habitación. El omega no se había percatado que Namjoon estaba en el
baño, quien se sienta al lado de Jin haciendo que este trague en seco. ¿De
verdad se dará cuenta?—. Ven aquí.
Alza al omega y lo abraza envolviéndolo por completo entre sus
brazos. Olfatea su cuello y traga en seco al detectar su olor por completo en
este, soltando un gruñido suave erizando la piel del otro.
— Me parece que quieres ocultármelo, amor, pero sabes que no puedes.
— Jin no aguanta más y empieza a llorar en el hombro del alfa, tiene miedo
de lo que pueda pasar a futuro—. Será hermoso si se parece a ti.
—Quiero que tenga tus hoyuelos, así no podría castigarlo nunca. —
Namjoon imagina al pequeño con un parecido a ambos y no puede evitar
soltar una fina lágrima—. Será un cachorrito travieso.
Un dulce beso sucedió entre ambos. No es algo que esperaran pero
debían aceptarlo, lo recibirán con los brazos abiertos. Los miedos del
omega van bajando al sentir la emoción de su alfa, estaban felices.
— Namjoon debes ir con Min, seguramente hundirá el barco si no estás
con él. —El alfa algo molesto se separa del omega—. No me veas así.
— Puede hundirse el Whalien, yo deseo estar contigo en este preciso
momento. — Las mejillas de Jin se sonrojan—. No todos los días te dicen
que serás padre, te amo.
La sonrisa de Jin y su repentino buen humor contagió a Jimin,
terminando en tiempo récord y limpiando todo, dejándolo ordenado para el
día siguiente.
— Está de muy buen humor, Jin. — Sonríe hacia el mayor que se
encontraba sentado en el rincón luego de haber destapado un estofado de
pollo que casi lo manda a devolver todo en el baño—. Cuénteme, se tardó
mucho cuando fue al baño.
—Namjoon se dio cuenta de que tendré un cachorro. — Se sonrojó
nuevamente al recordar la tierna escena con su pareja—. Fue muy tierno y...
se emocionó mucho.
—Espere... ¿Sí es verdad? — Jimin lucía totalmente emocionado,
brincando enfrente del chef que afirmaba con la cabeza—. ¡Voy a ser
tíooooo!
Ambos reían celebrando el momento algo mágico.
Ya se acercaba la hora de acostarse a dormir pero Jimin no tenía nada de
sueño y mucho menos quería soportar un regaño del capitán, pero
necesitaba verlo y tenerlo cerca. ¿Quién lo entendería? Ni el mismo lo hace.
Su mismo ser necesitaba estar cerca de Min Yoongi, y eso le hacía molestar
a veces, no era capaz de poder alejarlo aunque lo intentara mil veces. Todo
es obra de ser predestinados.
— Creo que me estoy enamorando de usted, capitán Min —murmura el
omega apoyando su cuerpo contra una de las paredes de madera del barco.
CAPÍTULO 13
La noche aparenta ser larga, empieza a llover sobre el Whalien. El
vaivén de la olas estaba ligeramente más fuerte que de costumbre por el
cambio climático. Jimin estaba sentado en el suelo cerca de la cubierta,
admirando la lluvia o mejor dicho fingiendo observarla. Su mente se
encontraba divagando en días pasados, recordando sus días Namjoonto a su
famiLisa. ¿Qué será de su madre, su hermanita y su padre?, ¿lo extrañarán?
El ruido de la lluvia cayendo en el frío suelo del barco hace que quiera
cerrar sus ojos y relajarse. Es un momento en el que solo está consigo
mismo. ¿Qué pasaría si tuviera la oportunidad de volver con su
famiLisa?
¿Sería capaz de dejar al capitán Min y a su tripulación?
La respuesta sería muy difícil, ama a su madre más que a nada en este
mundo pero algo muy grande estaba creciendo en el interior de Jimin, un
sentimiento cálido que se intensificó gracias a aquellas sirenas, dejando ver
el corazón de un príncipe sumergido en la oscuridad.
Desea amarlo sin límites, pero la inseguridad llena su ser por completo.
Debe acercarse a él, debe cambiarlo pero cómo puede hacerlo. Hacer que
un vil pirata cambie de un día al otro es algo complicado.
— Pastelito... — Un suave murmullo lo hace volver a la realidad—.
¿Qué haces aquí? Te vas a enfermar con este frío.
—¿No está molesto? — El capitán niega con su cabeza y le extiende la
mano al omega para ayudar a levantarlo, quedando muy cerca y logrando
que el mayor le robe un fugaz beso en la comisura de los labios—. ¡Yoongi!
—Temprano sí quería colgarte del mástil pero ya se me pasó. — Jimin
traga en seco pero Min sonríe, aliviando la tensión entre ambos—. Al
parecer llegaremos a la isla Lluvia rápido, aprovechemos de descansar.
—Con usted nunca puedo descansar. — El alfa solo ríe mientras hala al
omega pataleando hasta la habitación.
…
— Capitán, el mar está muy agitado pero puedo ver la isla Lluvia. —
Taehyung usa unos grandes binoculares para ver una pequeña isla a lo
lejos,
mientras Namjoon trata de luchar enderezando el timón, colocando el barco
en el sentido correcto.
— Así podremos recuperar las provisiones y ver si hay algo de valor
allí. — Hoseok estaba al tanto de la isla chequeando la distancia que no era
tan larga—. Posiblemente lleguemos en unas horas.
—Min, toda la tripulación debe estar armada. — Namjoon señala su
espada
—. Jimin fue muy hábil la última vez, deberíamos dejar que lo vuelva a
intentar.
—No quiero arriesgarlo nuevamente, Namjoon. — Rasca su cabeza
recordando lo que sucedió la última vez que Jimin fue en un asalto y se
desmayó— . Lo mejor sería dejarlo cuidar a Jin mientras nosotros vamos.
—Yo cuidaré a Jin, es mi deber. — Golpea su pecho en señal de orgullo
haciendo reír al otro capitán enfrente de él.
Se enteró de la noticia del embarazo de Jin por Jimin que no paraba
de brincar por toda la habitación de la emoción. El omega estaba realmente
emocionado por el cachorro que venía en camino a la tripulación. Luego
volvieron a pelear y se reconciLisaron al rato.
Min se dirige a la cocina a pedir a Jimin que esté atento, pues pronto
tendrían que bajar del Whalien a enfrentarse con la guardia costera de la isla
Lluvia, considerados unos de los mejores arqueros de los alrededores pero
eran pésimos a corta distancia. El omega atento a las indicaciones,
abandona la cocina para prepararse. Esta vez no va a ser cortado ni
amenazado por nadie, pero tenía un plan en mente: liberar a los esclavos
por sí mismo sin ayuda de nadie y evitar que nuevos sean secuestrados.
En silencio se cambió su traje de chef y se vistió con el típico de
marinero. Al salir a cubierta nuevamente Namjoonto con su capitán, logran
ver la isla cada vez más cerca. Las ansias de saber qué hay allí para Jimin es
una gran emoción.
Luego de unas dos horas logran acercarse a la bahía pero algo anda mal,
la isla no está desierta. Se logra ver humo saliendo de pequeñas chozas
hechas con madera y lodo a las orillas del mar, pero nadie lanza alerta pirata
y la torre que se encuentra cuidando los alrededores se nota vacía.
Jungkook baja lanzándose en una cuerda, como si del chico de la selva
se tratara, y cae sobre sus pies en la arena, extrañado de que ninguno de los
habitantes saliera en su defensa. Hace un gesto hacia el barco, indicando
que pueden bajar haciendo que todos se lancen de la misma manera,
incluyendo a Jimin. Solo quedaron Namjoon y Jin en el barco por motivos
obvios.
—Estén alertas, esto no me huele bien... Ya nos debieron haber atacado
esos guardias, se supone que bloquean la entrada desde el mar y nosotros
estamos en la bahía . — Todos veían a su alrededor ante las palabras de
Min.
—Ehhh... Capitán... —Hoseok lucía algo espantado al leer un cartel—.
Creo que esta isla no es Lluvia.
“Aléjate antes de que sea la medianoche o tu animal interior será
revelado hasta el amanecer. Bienvenido a la isla de los Lobos”.
—Debemos irnos rápido — El capitán lucía asustado, miraba los rostros
de sus compañeros pero Jimin no se encontraba a la vista —. Esperen,
¿dónde está Jimin?
…
Esta cosa no abre, está sellada… ¡¡¡Ahhhh!!! —El omega estaba
tratando de abrir la compuerta trasera del Whalien para sacar a los esclavos
del barco. Se alejó del grupo apenas llegaron a la arena del lugar—. Por
fin...
Con un ruido sordo la compuerta cae al agua y los esclavos extrañados
se asoman al notar al joven omega solo, el cual les hace una seña para que
guarden silencio y salgan rápido de allí. Todos empiezan una especie de
estampida, corriendo hacia el pueblo fantasma que surgía enfrente a sus
narices. Nadie se detuvo a agradecer al omega pero no le importó, creyó
hacer lo correcto, ahora la tarea era como mierda iba a cerrar aquella
compuerta.
Luchó por un buen rato hasta que se dio por vencido, se metería en
problemas si es descubierto por alguno de los miembros del barco.
—¿Javi? ¿Qué sucedió? —Jungkook aparece cerca del omega
asustándole.
¿Cuánto tiempo tendría allí?— . Escuchamos un ruido y al no verte nos
preocupamos... pero... ¡¿QUÉ?!
—Parece que escaparon. — Una mentira sale del omega haciendo que el
menor se agarre los cabellos, imaginando cómo lo va a castigar el capitán
—. Deben estar cerca, podemos capturarlos.
—Esta puerta está algo trabada... ¡Mierda! Así no podemos colocar de
nuevo a los esclavos y tampoco podemos mover el Whalien hacia altamar
nuevamente o se llenará de agua. — Ahora Jimin lucía verdaderamente
preocupado. Metió la pata hasta el fondo, jodiendo una de las compuertas
del barco. Ahora sí que Min le cortaría los huevos.
—¿Estás seguro que no tienes nada que ver en esto, pastelito? —
Jimin sintió el vello de su nuca erizarse al escuchar la voz de su alfa en
tono acusador. Jimin solo niega pero sin abrir su boca, temía que su voz
temblara y fuera descubierto en ese instante—. Ni modo, tendremos que
reparar el Whalien antes de volver a salir. Recorran todo el pueblo, algo
debe servir, incluyendo algunos aldeanos si los consiguen.
El día fue pasando algo más rápido de lo normal, al menos para ellos. El
capitán sospechaba que Jimin fuera el causante del escape de los esclavos
restantes en el barco.
Al ocultarse el sol completamente, ciertas siluetas comenzaron a
aparecer en los alrededores del pequeño pueblo, saliendo de entre los
árboles. Su piel lucía morena, seguramente por el sol intenso en la isla; el
cabello era negro y liso en todos ellos. Eran alrededor de unos treinta y
pocas prendas cubrían sus cuerpos. Min y los demás retroceden,
chocándose las espaldas unos con otros al verse rodeados de aquellas
extrañas personas.
— Yo no tengo buen sabor. ¡No me coman! —grita Taehyung
ocultándose entre los brazos de Jungkook, quien gruñía por si alguien
trataba de acercarse.
— Nosotros no comemos esqueletos con piel, joven lobo . —Un hombre
mayor sobresale entre la multitud, con grandes cejas canosas y poco cabello
en su cabeza. Sonríe al grupo de asustados piratas—. Les recomiendo que
se mantengan Namjoontos, en especial si ustedes son pareja. No
querrán estar separados cuando el reloj lunar marque las doce en punto.
—¿Qué sucede a las 12 en punto? — Una pregunta que reJisoota algo
inocente, pero el rostro de pánico entre todos tenía en ascuas a Jimin que no
lograba adivinar.
— ¿Saben sobre los hombres lobo? Vengan con nosotros, les contaré .
—Una mujer entre aquellos aborígenes les hizo señas para que la siguieran,
mientras los chicos se veían sus rostros como esperando una decisión pero
el capitán aceptó tomando la delantera, siguiendo a la omega.
…
Todos se encontraban alrededor de un gran fuego en medio del pueblo,
sentados en pequeñas bancas de piedra. Los piratas son recibidos con
abundantes manjares marinos como pescado asado, sopa de mariscos y
frutas picadas.
— ¿Y si nos envenenan? —pregunta Jimin viendo su plato de sopa que
en realidad era una cáscara de coco picada a la mitad.
— Será tu culpa. —La mirada del capitán se encontraba sobre él
acusándolo nuevamente, esta vez por estar en aquella situación.
Todos observan en silencio a los demás comiendo hasta que la omega se
levanta nuevamente y se acerca al grupo de piratas sin el mínimo de miedo
ante ellos.
— Jóvenes lobos, les contaré la historia de esta isla. — Se sienta
delante de ellos en el suelo viendo directamente a los ojos del capitán—.
Hace aproximadamente cien años nuestra isla era una de las más
frecuentadas por viajeros, comerciantes y piratas como ustedes. ¿El
motivo? Una gran esmeralda en la cima de nuestro volcán. Muchos
impidieron que los extranjeros la tomaran... pero alguien fue más rápido
que cualquier otro, robando nuestro sagrado tesoro. Al retirarla, se
pudieron apreciar unos escritos antiguos que fueron traducidos por los
brujos del lugar, los cuales decían que al hacer enojar al lobo de fuego su
gruñido al despertar activaría un viejo hechizo. Todos los habitantes se
convertirían en aquel animal interior, aquel ser que no quisieran conocer
nunca en la vida. A las doce en punto de la noche, todos los habitantes y
personas presentes en la isla... se convirtieron en lobos.
—¿Y qué pasaba cuando eran... lobos? — Hoseok tragaba en seco
mientras Taehyung y Jungkook seguían abrazados como si tuvieran
imanes entre sí.
—Hacían lo que normalmente hacen los lobos —responde la omega—:
cazaban, luchaban, asesinaban, incluso se marcaban entre ellos. Ten
cuidado, tú no estás marcado.
Veía a Jimin con mucha preocupación, lo que causó que Min lo atrajera
hacia su pecho y lo envolviera. Estaba realmente preocupado por lo que
acababa de decir la mujer, pero podría ser un simple cuento para asustarlos
y que huyan nadando de la isla de ser necesario.
—Siempre escuché historias sobre este lugar —murmura el capitán al
oído del omega—. Mi hermano siempre me contó sobre esa esmeralda y lo
hermosa que es; también me contó de lo peligRose que podía ser esta isla,
que existían asesinos caníbales pero creo que sería mucho peor si esto es
realidad.
—Debe ser un engaño capitán, no tenemos que creer todo lo que dijo
esa mujer. — Jungkook lucía molesto al ver a su omega asustado— .
Tenemos
que terminar de arreglar el Whalien para irnos lo más rápido posible.
—No me tienes que creer, lobo. En un momento la luz de la luna hará
que el reloj marque las doce y lo presenciarás por ti mismo. — Una
macabra sonrisa apareció en el rostro de esa mujer asustando incluso al
capitán de la tripulación—. Muy tarde... ya marcaron las doce... ¡Suerte en
estas cuatro horas, jóvenes!
—Yoongi... mi estómago, ¡duele! — Jimin se lanza al suelo agarrándose.
—¡Pastelito!... ¡JAVI! ¡UUUUH! —El capitán cae a su lado agarrándose
el vientre, mientras sus cuerpos caen en la tibia arena.
Sus cuerpos estaban cambiando, llenándose de pelos. En sus rostros se
refleja el miedo a ver cómo sus manos y pies son reemplazados con patas.
Mientras sus gritos dejan de entenderse y son sustituidos por gruñidos, se
estaban transformando en lobos.
CAPÍTULO 14
El miedo invade el interior de la tripulación. Los gritos de los chicos son
reemplazados ahora por aullidos desgarradores. Su columna vertebral es
modificada y alargada empezando a aparecer una cola. Sin poder levantarse
más sobre sus piernas, caen a cuatro patas. Aterrorizados intentan hablar
pero solo salen pequeños aullidos y gruñidos.
Se olfatean entre ellos mientras Min y Jimin logran reconocerse, el
menor de color castaño trata de esconder su cuello en el pecho del gran lobo
alfa color negro. Los otros tres, algo confundidos, se sientan chocando sus
espaldas sin saber qué hacer.
El capitán Min intenta hablar pero solo logra articular gruñidos. Sin
saber qué hacer, ahora mira a su omega que busca de resguardarse en su
pecho, debajo de sus patas.
<Pastelito, no tengas miedo. Aquí estoy>
Los aldeanos que los rodeaban ahora son una manada de lobos
hambrientos. El grupo de piratas busca de gruñir y aullar para espantarlos
sin éxito. Los lobos enemigos se acercan cada vez más, en especial hacia
los dos omegas del grupo.
Jungkook y Min se ponen al frente para enfrentar a los aldeanos,
mientras Hoseok busca de resguardar a los omegas que son mucho más
pequeños. Mientras sus lomos se alzan al gruñir para aumentar visualmente
su tamaño, otro gran número de lobos sale de la pequeña selva detrás de las
casas. El grupo de piratas voltea a verse y solo asienten para ponerse de
acuerdo: huir a la velocidad del rayo.
Correr por sus vidas es la única opción en este momento, ya que no
pueden luchar con espadas o armas de fuego. Tampoco es buena idea ir
hacia el Whalien que se encuentra con una apertura, teniendo en cuenta que
Jin y Namjoon también se encuentran allí.
Jungkook toma la cabeza del equipo y aúlla señalando con su cabeza
hacia la montaña en frente de ellos; esconderse en esa Namjoongla sería su
salvación si logran perder el rastro de aquellos aldeanos locos que los
perseguían. Desde un principio estaban esperando que se transformaran
para que los piratas quedaran inofensivos ante ellos, pero Min no iba a
permitir que nadie tomara a su lindo omega.
La caminata se hacía cada vez más larga, mientras empezaban a jadear
por el cansancio de correr lejos de aquellos lobos. La selva podía mezclar
muy bien sus aromas pero aun así debían ocultarse en algún sitio donde
pudieran pasar la noche hasta que se terminara esa maldición.
Entre los espesos árboles y maleza del lugar sale un gran lobo gris,
empujando a Jimin contra el suelo y tomándolo del cuello, listo para
llevárselo.
<¡NO, ÉL ES MIO, LOBO PENDEJO!> —Los aullidos de dolor de
Jimin fueron un activador para los instintos del capitán Min, mientras les
indicó a los otro tres que siguieran corriendo. Él buscó la manera de
enfrentarse a aquel gran lobo, que al olfatear el ambiente se da cuenta que
es un alfa. Debe apurarse si no quiere que marque a su pequeño.
<¡YOONGI, AYUDAAAAAA!> —Jimin aullaba con dolor, no podía
soltarse de aquel alfa. El forcejeo solo causaba que este le raspara con los
colmillos su pequeño cuello, manchando su pelaje con algunos hilos de
sangre.
Min se lanza al cuello del lobo gris, tratando de atacar sus partes vitales,
pateando con fuerza en su costado al ver cómo intentaba montar a su
omega. La desesperación ataca al capitán, no puede salvar a Jimin por sí
solo. Aquel alfa es demasiado grande para él, pero no se va a rendir tan
fácilmente. Opta por un plan B y se acerca a su cola, la cual muerde
halando con fuerza. El lobo enemigo gruñe pero suelta al omega en el
intento de atacar ahora al alfa que se encontraba mordiéndolo.
Jimin tambalea al ser soltado, su cuello duele y su vista está algo
borRose pero no puede caer desmayado en ese lugar. Al levantar su mirada
ve a ambos alfas peleando, sí, una pelea real de lobos. Cuesta creer que
aquel lobo negro es Min Yoongi.
Preocupado por la clara diferencia de tamaños, el omega empieza a
buscar a su alrededor algo para ayudar a Min, cualquier cosa sería efectiva.
Ve un gran número de rocas en un montículo de tierra a un costado de los
árboles cercanos a él; algunas son filosas y pueden servir como un cuchillo.
Así que con su hocico las empuja pero todas son muy grandes para poderlas
sostener con su boca o sin el filo necesario para hacer algún daño.
Sigue caminando entre las rocas, adentrándose entre los árboles y choca
su cabeza con algo: otras patas. Su miedo lo invade al ver directamente otro
lobo delante de él. Min no podría salvarlo puesto que está peleando con otro
en este momento.
<Jimin eres lobo muerto>
El lobo que lo veía fijamente, era de color negro al igual que Min pero
más pequeño, del mismo tamaño de Jimin. Hacía ligeros sonidos, tratando
de decirle algo al omega pero este no entendía. Se acerca para olfatearlo.
<Te conozco, pero no sé quién eres> Jimin se da cuenta que es algún
omega conocido y mueve su cola.
Tomando un pequeño palo de madera, el omega de color negro empieza
a trazar líneas sobre el suelo arenoso. Está escribiendo una palabra con algo
de dificultad, pero es la única manera de decirle a Jimin de quién se trata.
Termina de escribir sobre la arena, soltando la madera y mirando al joven
omega color castaño moviendo su cola, pero veía a su alfa luchando por
salvarlos a ambos y sabía que no se detendría.
El pequeño omega negro se va a enfrentar al enemigo, mordiendo
directamente el estómago del lobo gris, haciéndolo aullar de dolor y
tirándolo al suelo. Volteándose hacia donde estaba su nuevo agresor, busca
de atacarlo y logra morder su pecho ligeramente en el forcejeo pero Min es
más rápido y logra morder su cuello con fuerza logrando dejarlo
inconsciente.
Min se acerca al omega negro y lo olfatea pero no lo reconoce, a lo que
empieza a gruñir pero Jimin se interpone separándolos y lamiendo el
hocico de su alfa para calmarlo. Allí este se da cuenta de las heridas en el
cuello de su pequeño omega.
<Pastelito, soy un inútil>
<Es Seungri, no lo ataques>. Jimin se separa y señala el nombre escrito
mientras movía su cola, uno de los esclavos del Whalien, anteriormente
trabajador del señor Daesung, aquel que ayudó tanto a Jimin por lo que el
omega sentía cierto aprecio por él.
Seungri se acerca a la pareja de lobos y los empuja para que sigan su
camino, pero Jimin observa una de sus patas lastimadas. Se acerca a este
pero Min gruñe a sus espaldas y retrocede, volteando y corriendo
nuevamente aunque con algo de dificultad.
A pesar que fueron transformados en lobos, ellos no han perdido su
conciencia. Eso quiere decir que los aldeanos también están bastante
conscientes de lo que hacen, ese pensamiento simplemente hace arder al
tope la sangre del capitán. Ellos solamente los querían carne nueva para su
aldea, más como diversión y luego quizás comida. El capitán está pensando
seriamente en cómo despedazarlos apenas pueda volver a su forma humana,
si es que sobreviven esa noche.
<¡JUNGKOOK!> . La oscuridad se apodera de todos y los sentidos de
los lobos se ponen al máximo, su oído y su olfato son sus mayores aLisados
en este momento. Taehyung se encuentra dando vueltas a su alfa,
totalmente hiperactivo y tratando de ser calmado por este que busca de
agarrarlo con su hocico y calmarlo un poco.
Caminando y sobresaltándose por cualquier pequeño ruido, es estresante
para los tres, en especial para el alfa que se encuentra resguardando a
Taehyung y Hoseok de cualquier otro lobo que se presente. Hasta hace unos
instantes un grupo de al menos unos cinco lobos los intentó emboscar pero
fueron muchos más rápidos que ellos. El más fácil de someter fue Hoseok
pero Jungkook pudo liberarlo de las garras del enemigo.
Sienten que les falta el aire de tanto correr entre la densa maleza de la
selva de aquella extraña isla. Taehyung agacha su cabeza cada vez que
escucha un fuerte aullido y se congela en el lugar, mientras Jungkook tiene
que devolverse para darle un empujón y que continúe la marcha hacia un
lugar seguro. No se sabe exactamente hacia dónde se dirigen pero tienen
que ocultarse, los asesinarán si no escapan, eso es seguro.
Los aldeanos parecen simplemente querer jugar con ellos de un modo
salvaje. El trío de piratas sigue totalmente consciente de todas sus acciones,
eso quiere decir que se querían aprovechar de ellos aunque no contaban con
que se adaptarían tan rápido a su forma lobuna a pesar de no poder
comunicarse con palabras entre ellos.
Jungkook y Taehyung tenían la facilidad gracias a su lazo creado y eso
les hacía más fácil el escape del enemigo. Taehyung podía ser algo torpe
pero sabía defenderse muy bien en caso de encontrarse solo con algún otro
enemigo.
Una cueva es vista por Hoseok a poca distancia de ellos, posiblemente a
unos doscientos metros. Este encabeza el pequeño grupo de piratas lobunos,
entrando para inspeccionar la cueva, hallándola totalmente vacía aunque
con un leve olor a otros lobos en ella.
<Será mejor que esperemos aquí hasta que volvamos a ser humanos>.
Jungkook entra a la cueva, seguido de Taehyung y se acuestan los tres al
final. El alfa sigue tratando de calmar a su hiperactivo omega, mordiendo y
lamiendo cariñosamente sus orejas. La noche es extremadamente larga
desde su perspectiva y deben ser fuertes.
Jimin es una carnada fácil para los lobos, en especial cuando se aleja un
poco del alfa tratando de abarcar más terreno. Su olor es tan fuerte y dulce
que el capitán Min se ve en aprietos cada cinco minutos. Le está costando
un poco controlar al omega y mantenerlo a su lado; es como si el omega no
pudiera reconocerlo por momentos.
Otra vez se pone a correr en otro sentido, sintiendo un fuerte aroma que
viene del centro de la selva.
<No, por favor. Pastelito, ¡YA BASTA! >. Un sonoro gruñido hace
detener al omega. A pesar de no poder hablar, podía utilizar su comando en
él por medio de potentes gruñidos. El omega con las orejas y la cola
agachadas se acerca cabizbajo al alfa en son de disculpa. Min muerde
ligeramente su cuello, lejos de la herida causada por la pelea anterior, y
Jimin levanta su cola automáticamente como pidiendo ser montado en ese
momento. <Ojalá hicieras eso cien por ciento consciente, pastel del
demonio>
Lo arrastra lejos de ese camino, tienen que resguardarse en las horas que
les quedan pero Jimin parece perder sus sentidos poco a poco volviéndose
un omega salvaje.
Con cierta dificultad logran llegar al pie de la montaña. Una pequeña
abertura de un lugar cubierto por los árboles atrae al capitán que lleva
halando al omega con los colmillos. Atrayéndolo hacia sí mismo, Jimin
muy obedientemente se ubica debajo del alfa y se acuesta patas arriba
mostrando su panza, queriendo jugar.
<Esto no puede estar pasando>. Min ríe por lo chistosa que reJisoota la
situación para él. No es algo normal que Jimin se le entregue de esta
manera, ni teniendo el celo eso sería posible. Lame sus heridas. Lo bueno es
que ya habían dejado de sangrar y sigue lamiendo a su lindo omega, incluso
en su abdomen expuesto, acostándose sobre él, tratando de controlar su
instinto de alfa. No quería hacerlo así, no lo sentía correcto a pesar de que
estando como un lobo tiene la necesidad de montarlo, marcarlo y hacerlo
suyo de una vez por todas.
Lo ubica boca abajo y con algo de fuerza muerde su cuello, mientras su
cuerpo abre camino hacia su entrada. La tentación es alta y su miembro
crece, listo para la acción. Puede sentir el suave roce en él y se estremece al
escuchar un aullido de dolor. Estaba lastimando a Jimin en el cuello.
<No puedo hacer esto. ¿Qué estoy haciendo? > Lo empuja con
delicadeza al suelo y lo arropa con su cuerpo. Debe controlarse aunque
parece algo imposible.
Jimin levanta su cabeza y mira fijamente hacia los profundos ojos del
capitán. Allí estaba el omega, no del todo desconectado pero sí dejando
fluir todo su ser a través de su identidad nueva.
Con temor lame el hocico de Min y coloca su cabeza sobre las patas del
alfa, cerrando ligeramente sus ojos, aguantando las ganas de llorar pero al
mismo tiempo feliz de que su alfa pueda controlarse más de lo que hace él.
Entre aquellos frondosos árboles de selva, en la profunda oscuridad y el
silencio inquebrantable, la pareja de lobos mantiene sus sentidos alertas
ante cualquier ligero sonido que pueda cortar el ambiente.
<Yoongi...>. El omega juguetea con las orejas del alfa, halándolas
mientras el mayor ya algo obstinado lo aprieta con las patas buscando
hacerle cosquillas al menor.
Un ruido se escucha desde el exterior de su pequeña cueva. Agradecen
que los árboles los protejan un poco de ser vistos, aunque sus aromas son
fuertes y difíciles de disimular. Min se levanta y empuja al omega para que
se vaya al fondo de la cueva, mientras él se acerca a ver qué es ese ruido. Su
sangre se hiela al ver un gran grupo de lobos, más o menos unos quince a
veinte especímenes de diversos tamaños. Si los encuentran están muertos.
El alfa se oculta entre un arbusto cercano a la cueva para ver mejor al
gran grupo de lobos, pero nota que siguen de largo y no se detienen a pesar
del olor del omega. Esta conducta le es extraña pero luego nota el fuerte
olor del arbusto donde se encontraba. Ese aroma ácido ocultó el suyo del
enemigo y se encuentra por toda el área.
Respirando profundamente y sintiendo como su alma vuelve al cuerpo
después de semejante susto, entra a la cueva donde su omega lo esperaba
con la mirada atenta a cualquier percance y se relaja al ver mover la cola del
alfa mientras se acerca a él.
CAPÍTULO 15
La noche sigue avanzando y a medida que la oscuridad parece
consumirse todo el sonido a su alrededor también lo hace. La pareja de
lobos se mantiene oculta a la espera de que el hechizo sea roto. El sonido de
los grillos a su alrededor altera al alfa que está aplastando literalmente a
Jimin.
<¿Cómo puedo saber cuánto tiempo falta?> . El estrés los empieza a
consumir. El capitán se encuentra todavía consciente acerca de quién es y
del omega que lo acompaña, pero Jimin tiende a perder la noción y, lo peor
del caso, dejando salir su instinto lobuno.
Después de unos cuantos besos de lengua, el omega aparta al mayor,
sorprendido por el cariño momentáneo que este le da. Crea cierto espacio
entre ambos pero el menor, como queriendo jugar, se lanza sobre el alfa
tirándolo de espaldas y mordiéndolo juguetonamente. Este se levanta y lo
muerde desde la parte de atrás de su cuello, calmándolo un poco y
colocándolo contra el suelo nuevamente. <Pastelito ya contrólate >
Un fuerte ruido los hace asustarse y un trío de lobos aparece en la
entrada. El alfa se levanta y gruñe con fuerza para ahuyentar al enemigo.
Esos lobos parecen no querer escapar y el olor de uno de ellos revela que es
alfa. Estos no se van hacia atrás sino que siguen avanzando moviendo la
cola hasta que el más pequeño salta sobre ellos, cayendo sobre Jimin y
lamiendo todo su hocico.
<Al fin los encontramos> . Jungkook se acerca cautelosamente al
capitán Min hasta que este reconoce su olor y mueve la cola. Al parecer
todos habían pasado por algún tipo de pelea, pues Hoseok también tenía
una herida profunda en el lomo aunque ya había parado de sangrar.
<Tenemos que salir de aquí> . Hoseok emite una especie de
sonido como pequeños aullidos para indicar a los demás que hay que
irse, pero Min se niega a salir esta vez corriendo y parándose enfrente a la
salida de la cueva.
—Esos lobos corren bastante bien para ser su primera vez en forma
animal . —Una voz humana los hace entrar en alerta, en especial porque es
la voz de aquella mujer que les advirtió del supuesto hechizo—. Son varios,
¿cómo es posible que ni a uno puedan atrapar o por lo menos a los dos
omegas?
—En especial el castaño que estaba cerca del capitán. Creo que es su
omega pero no lo ha reclamado... Debemos apurarnos. — Una voz gruesa
de hombre también se escucha, al parecer son varios pero ¿cómo pueden
tener forma humana si aún no ha terminado el hechizo?—. Tenemos que
evitar que lleguen a la cima de la montaña, allí pueden romper el hechizo
antes de la hora.
El capitán gruñe y los otros cuatro lobos se ubican a su alrededor, deben
partir para volver a ser humanos. Debían buscar algún camino que los
guiara a la cima; fuera o no verdad, no tenían ninguna otra alternativa.
Caminando por los senderos, subiendo la montaña, podían ver hacia el
mar. El barco se encontraba solo a simple vista, esperan que Jin y Namjoon
realmente estén a salvo. Jungkook se quedó esta vez en la parte de atrás del
grupo, cuidando a los demás, mientras Min se encarga de dirigirlos. Un
trabajo en equipo que desde hace tiempo desarrolló Jungkook trabajando
con su capitán. Sin tener ningún tipo de rastro que seguir, se aventuran cada
vez más alto en el lugar. El suelo dejaba de ser arenoso y empezaba a estar
cubierto de tierra en toda su extensión.
Jadeaban mientras corrían, gruñían de vez en cuando ante algún indicio
del enemigo, todo esto los mantenía alerta. Es verdad que no pueden hablar
entre sí pero no hizo falta, son un verdadero equipo de trabajo.
<Pastelito ¿a dónde vas?> . El omega se sale del camino siguiendo
algún tipo de olor en el suelo y que lo distrajo por completo, internándose
en unos árboles cercanos a su ruta en la montaña mientras los demás,
incluyendo al alfa, lo siguen para evitar separarse.
Jimin parecía totalmente perdido en este momento, no es el tierno
omega del capitán sino un lobo salvaje siguiendo ahora un instinto de
rastreo, ignorando por completo a su alfa, a menos que este gruña y vaya a
su lado, sumiso como esperando algún tipo de orden.
Min trata de detener a Jimin halando su cola, pero este solo gruñe y
sigue su carrera siguiendo el nuevo rastro, hasta que se queda enfrente de
una gran roca, al parecer en donde termina aquel extraño olor que el capitán
y los demás no tomaron como buena señal. Era un olor muy fuerte de un
alfa.
—¡ Vaya!, pero qué tenemos aquí… —Un hombre mayor sale de entre
unos matorrales—. ¡ Lobos forasteros!
<¿Quién es este viejo?>. — Se pregunta Taehyung acercándose para
olfatearlo —. <Huele a omega>
—Claro que soy un omega. ¿Quiénes son ustedes, jóvenes? — Todos los
lobos voltearon a verse al notar que aquel viejo omega sí podía, por alguna
razón, escuchar sus pensamientos.
<Somos de la tripulación del Whalien. Soy el capitán Min>. El viejo
cierra ligeramente sus ojos como si tratara de leer una letra muy pequeña en
la frente del lobo negro delante de él—. <Queremos volver a ser humanos.
Ayúdenos>
—Piratas... —suelta con desdén— . No ayudo bandidos como ustedes.
Lo único que puedo decirles es que lleguen a lo más alto de la montaña,
allí encontrarán las instrucciones. Por cierto, tengan cuidado con este
pequeño amigo suyo.
<¿Por qué?>. —Hoseok miraba confundido como este hombre
acariciaba el lomo de Jimin.
— No está marcado y su olor es bastante fuerte — indica el viejo—. Mi
olfato no sirve mucho con mi edad y puedo olerlo claramente. Si alguno de
ustedes dos es su alfa le recomiendo que al menos lo muerda, sino aquel
que siguió su rastro se encargará de eso.
<No quiero hacer eso... No en esta forma>. —Min gruñía de
indignación y preocupación por el omega.
—Solo es una advertencia, capitán. Continúen su camino. —Les indicó
por donde podían continuar— . Corran rápido, no se detengan por ningún
otro lobo que no sea de su grupo.
<¿Marcar a mi pastelito para protegerlo? Espero no tener que
hacerlo>. — El capitán ahora estaba más preocupado que antes mientras se
quedaba a un lado de Jimin guiándolo. A veces se volteaba y gruñía
jugando para él, dudaba si su conciencia se encontraba presente.
El camino era cada vez más empinado y rocoso, pero las pezuñas de los
lobos ayudaban mucho a aferrarse al suelo debajo de ellos, ignorando otros
gruñidos a su alrededor tal cual les dijo aquel viejo, aún sin entender cómo
puede estar con forma humana y ellos no... Es frustrante.
Acelerando la carrera y saltando algunas rocas, incluso algunos
pequeños enemigos para continuar, lograron llegar a la cima. Totalmente
plano, sin árboles o alguna otra cosa que estorbara, el suelo era roca sólida
que tenía unos dibujos tallados.
<Parecen instrucciones> . Taehyung gruñe como intentando llamar la
atención de Jungkook y los demás, señalando una secuencia de dibujos
donde muestra qué deben hacer los lobos para irse transformando en
humanos nuevamente.
Viendo aquellos dibujos de lobos miniaturas corriendo alrededor de algo
brillante y redondo, les hace pensar que es la luna llena que se encuentra
arriba de ellos. Sin estar convencidos del todo, en especial Jungkook,
inspección todo el suelo tallado de figuras hasta que se consigue con una
especie de joya clavada en el centro del lugar . <La esmeralda>.
Un claro aullido estremece al grupo de lobos que chocan sus espaldas
entre ellos, agrupándose cerca de aquella joya. Un grupo de tres lobos
aparece frente a ellos, que no les intimidaría si no se trataran de tres grandes
alfas. Uno de ellos era el que despedía el olor que seguía Jimin.
Jungkook, Min y Hoseok se pusieron a la delantera cubriendo a los
omegas, pero Min empuja a Hoseok hacia ellos también, podía ser fuerte
pero no lo suficiente en contra de ellos. El trío de lobos ataca al grupo
brincando directamente hacia ellos, derribando a Hoseok de un solo golpe,
el cual se levanta con mucha dificultad. Jungkook corre hacia un gran alfa
castaño que se estaba acercando a Taehyung, lo empuja con todas sus
fuerzas arrastrando al alfa casi al borde de la montaña; un poco más y lo
tiraba al vacío.
Jungkook gruñe mientras el pelaje de su lomo se eriza, dando la visión
de que se hincha y parece ser más grande que su atacante. Se acerca a su
omega, buscando la unión entre su cuello y su hombro, hincando sus
colmillos para reforzar su marca. Taehyung gruñe de dolor pero sabe que es
necesario. El alfa enemigo se acerca a una distancia prudencial, Taeendo el
ambiente y sintiendo repulsión hacia Taehyung, creando ahora que ataque
con furia a Jungkook. Colmillos y garras no se hacen esperar, pero algo que
había aprendido Jungkook era el combate. A pesar de estar a cuatro patas,
no se dejaría ganar por ese idiota. Sin darse cuenta se había acercado mucho
al borde del abismo, acorralado por el enemigo, así que solo le queda gruñir
y esperar su ataque aferrado al suelo para no caer.
Un rápido Hoseok se acerca a Jungkook, empujando al enemigo desde
atrás causando que caiga al vacío, Jungkook aúlla en agradecimiento pero
ahora debían ayudar al capitán y a Jimin que se encontraban rodeados por
los otros 2 lobos.
Min era ligeramente más pequeño que los otros alfas, que buscaban de
acercarse a Jimin halando su cola cada vez que dejaba un agujero en su
defensa. El capitán no lo pensaba dos veces cada vez que tenía que morder
a alguno de los alfas, pero sabía que si iba contra uno, el otro trataría de
tomar su omega. Aullando desesperado, Hoseok hace señas a Jungkook
para que vaya en su ayuda mientras él se encarga de cuidar a Taehyung por
si aparece algún otro enemigo.
Jungkook muerde a la fuerza a un alfa color blanco, mientras el castaño,
mucho más grande, se lanza sobre Min tratando de matarlo. No solo eran
mordiscos, también pateaba con fuerza aquel gran lobo, hasta empujarlo a
cierta distancia. Jimin trataba de correr pero ese lobo era sumamente rápido
y muy fuerte, acorralándolo contra el piso tallado del lugar.
<¡NO!> . Min corre lo más rápido que puede y muerde al alfa en el
cuello haciendo que chille de dolor y tome distancia nuevamente. El capitán
duda lo que está a punto de hacer, pero no sabe cuánto más tardarán en salir
de allí. <Discúlpame, pastelito>
<Yoongi, ¿qué haces?>. Jimin se encontraba algo lastimado en el suelo
pero consciente de quién era en ese momento. Sin entender qué pasa, deja
que el alfa se monte sobre su lomo y siente su aliento rozando su cuello
haciéndolo estremecer, hasta que unos delgados colmillos penetran la unión
entre su cuello y su hombro. <¿Qué haces? ¡¡SUÉLTAME!!>.
El joven omega chilló con fuerza al ser marcado por el mayor. Era un
dolor agudo pero bastante placentero también; podía sentir cómo el alfa
lamía la mordida mientras gruñía, viendo al enemigo justo delante de ellos.
Taeó el ambiente y al sentir asco por el omega recién marcado se retira
aullando hacia su otro compañero que lo siguió hasta perderse en los densos
matorrales.
Min Yoongi sintió su pecho inflar de orgullo, había marcado a su omega
aunque no de la manera que él esperaba. Jimin se quejaba del dolor como si
de un cachorro se tratara y soltó un suave aullido que empezó a ser
acompañado por los demás.
Los cinco aullaron, mientras la luna se ubicaba en todo el centro de la
cima, iluminando sus cuerpos lobunos. La joya que se hallaba enterrada
empezó a salir de las marcas del suelo, siendo iluminada por la luz lunar,
creando destellos de un verde esmeralda a su alrededor. Los lobos al ver eso
continuaron aullando como invocando a la luna. Inmediatamente, el pelaje
comenzó a desaparecer y empezaron de dejar de estar a cuatro patas para
irse levantando en 2 piernas. Min y los demás se comenzaban a ver las
manos mientras seguían aullando, hasta ser sustituidos por sonoros gritos
del grupo de piratas. La luna estaba señalando una especie de reloj que con
su sombra podía indicar la hora: los lobos tallados en el suelo, dependiendo
de su cantidad, indicaban números, señalando las cuatro en punto.
Todos volvieron a la normalidad. Min observó cada detalle de su cuerpo
y luego vio a Jimin llorando en el suelo, desnudo, cubriéndose con sus
manos lo que causó ternura al capitán.
— Pastelito, perdóname… —No pudo aguantar más y se acercó a
abrazar a su omega. La herida ardía y no estaba triste por ser marcado sino
por las circunstancias en que pasó—. Era necesario.
— Lo... s-s-é... — El omega tenía un ligero hipo pero nada de qué
preocuparse. Ahora sus mejillas lucían un leve sonrojo al tocar nuevamente
su marca—. Se siente muy extraño.
—¡VAYA, AL FIN LOS ENCONTRÉ! — Jin apareció con un gran
cuchillo de chef en su mano, agitado y tocándose ahora las rodillas al
encontrarse con el grupo. Namjoon lo seguía de cerca con un arma a base
de pólvora en sus manos, apuntando hacia atrás —. Ya había pensado que
se los habían comido esos lobos. ¡Javi! ¿Por qué estás marcado?
Jimin solo señala al capitán Min con un dedo acusador, mientras este
niega haber hecho algo malo.
— Jin, por cierto, ¿cómo traen armas si eran lobos?
— Esos lobos sarnosos se metieron al Whalien. Ni creas que me iba a
dejar matar, tenía el cuchillo en la boca, igual Namjoon con su arma. —
Jimin sentía ligera vergüenza al notar que todos sus compañeros estaban
desnudos aunque parecía que a ninguno le importaba ese detalle —. Ya
Namjoon cerró la compuerta del Whalien. Vayámonos de aquí lo más
rápido que podamos.
—Todos van a remar, gracias a alguien por quien nos quedamos sin
esclavos. — Namjoon observa a Jimin fijamente y este esconde su rostro
entre sus rodillas, sabía que él era el causante de todo esto. Min continuaba
abrazando al omega haciendo molestar a Namjoon—. Tú también, capitán,
hasta que decidas cómo castigar a tu omega.
Min con el ceño fruncido y algo molesto pero sin atreverse a responder
aquello de Namjoon, sabía que el segundo capitán al mando tenía mucha
razón. Empezaron a correr ahora bajando la montaña, siguiendo a Namjoon
que disparaba de vez en cuando hacia los árboles dando en el blanco de vez
en cuando y Jin no dudaba en amenazar con su gran cuchillo evitando
que
cualquiera se acercara a ellos. El camino se hizo mucho más corto; todos
ignoraban su falta de ropa con tal de llegar a rápido al Whalien y salir de
aquella extraña isla. Los aldeanos se acercaban tratando de llegar al barco,
pero Namjoon no dudaba en disparar haciéndolos caer a todos y Jin gritaba
empuñando su cuchillo hacia la mujer que parecía estar al frente de los
aldeanos. La rampa del Whalien se encontraba abajo y todos corren hacia
ella subiéndola, mientras Jungkook y Namjoon la cierran.
—¡Todos al sótano! ¡Hay que sacar al Whalien de la bahía! —Namjoon
se dirige al timón para guiar al barco lejos mientras los demás buscan
de mover la maquinaria en el sótano de la embarcación—. Tu no, amor...
No te esfuerces.
Jin sonríe agradeciendo estar en la dulce espera y no tener que estar
haciendo fuerza en el sótano Namjoonto con los demás. Mientras en el
sótano todos buscaban de empujar una gran rueda que se encargaba de
remar en el exterior.
—¡Vamos! ¡Empujen! Si no, nos van a matar cuando nos conviertan en
lobos nuevamente. ¡Tenemos que huir! ¡VAMOS! —Min mandaba mientras
ayudaba a empujar también.
Namjoon continuaba disparando, alejando al enemigo que trataba de
subirse al barco, mientras estaba pendiente del timón al mismo tiempo. Un
joven herido logra subir al barco por una de las cuerdas laterales y Namjoon
apunta directamente a su pecho.
— No dispare capitán, yo soy uno de sus esclavos . — El joven lucía
bastante herido y tenía unas profundas ojeras—. Soy Seungri.
CAPÍTULO 16
Una semana ha pasado desde el incidente en la isla. La brújula no está
mala, simplemente por falta de esclavos el barco no puede moverse como es
costumbre.
— Ya déjalo, Namjoon... El pobre no quiere ni cenar en las noches, me
ignora y se duerme. — El capitán Min está preocupado por Jimin. Es
verdad que es un omega acostumbrado al trabajo pesado pero esto es
demasiado.
— Se te olvida el motivo por el que lo dejamos allí. — Namjoon lucía
cansado y con muchas ojeras—. No tenemos a nadie que haga mover el
Whalien, las velas no son suficientes para empujarlo.
Min gruñe por el trato que está teniendo su omega por castigo. Seungri
un esclavo que volvió el día del escape de la isla y ahora ayuda al chef Jin
en la cocina mientras Jimin continúa en el sótano mucho más tiempo que
los otros chicos. Min reconoce que fue bastante duro con Jimin, incluso usó
su voz de mando para someterlo y eso, por supuesto, que al menor no le
gustó en absoluto.
El día en el mar estaba bastante calmado. El capitán se sienta cerca de la
entrada al interior del barco a recibir un poco de aquella brisa marina, un
tanto acompañada de un fuerte olor a vainilla... ¿Vainilla?
— Pastelito... ¿Qué...? ¡JIMIN! — El omega se encontraba caminando
hacia donde estaba el capitán pero se desploma completamente en el suelo.
Min corre a levantar su cabeza, el olor a vainilla era muy fuerte debido al
sudor y el esfuerzo físico. La contextura física de Jimin terminaría siendo
más parecida a la de un alfa si continúa trabajando así. Su rostro lucía
pálido y sangraba ligeramente por la nariz—. ¿Qué te hice?
—¡Capitán Min! ¡Puedo explicarlo! — Hoseok palideció en cuanto vio
al omega siendo cargado por el capitán—. Jimin quería un poco de aire y lo
dejé salir. No pensé que fuera tan grave.
—Yo me encargo, Hoseok. Dile a Seungri si necesitas otra persona
abajo.
— Hoseok asiente y se inclina antes de retirarse. La mirada del alfa era de
aquellas que congelaba tu cuerpo si le mirabas fijamente, así que lo mejor
era no mantener el contacto visual si sabías que estaba enojado.
Min cargó a su omega hasta la habitación. Este abrió los ojos de golpe y
se asustó al ver al alfa cargándolo.
— Yoongi... Yo... ya me voy... — Intentando incorporarse pierde el
balance y cae sobre Min tirándolo al suelo—. Creo que estoy un poco
mareado.
—Pastelito, no estás comiendo bien. Sé que estás molesto conmigo pero
hazme caso, tienes que alimentarte más ahora que estás con ese castigo...
Hoy descansarás, date una ducha, apestas a vainilla. — El alfa se tapa la
nariz en señal de burla, pero nota que el menor enrojece y asiente.
— Sé que me lo merezco pero no me arrepiento de lo que hice... — El
omega se desviste completamente delante del alfa que lo mira como un lobo
a su presa, a lo que Jimin coge las prendas y se cubre sus partes—. No me
mire así...
—Será mejor que te metas a la ducha entonces, antes de que suceda
algo más aquí. Me la debes desde la isla. — Jimin sin entender a qué se
refiere el alfa, corre a bañarse mientras el mayor busca ropa fresca para él y
se da cuenta que su botella de poción está vacía—. ¿No se la está tomando?
Por eso su olor es tan fuerte.
—Yoongi... necesito... algo de ayuda... — Unos murmullos que
provienen de la ducha alertan al alfa y este se acerca a ver qué sucede—.
Me sigo mareando. ¿Seguro no me hizo nada más que marcarme sin
que yo me diera cuenta?
—Créeme que me controlé bastante. Eres terrible, ¿sabes? — Termina
de ayudar a bañar a Jimin y lo envuelve con la toalla para llevárselo a la
cama—. Por cierto, discúlpame.
— ¿Ehhh? — Jimin algo confundido observa los ojos llorosos del alfa
—. ¿Por qué se disculpa?
— Por hacerte esto sin tu permiso — señala la marca hecha en su piel—,
quería que fuera especial para ambos... pero... tenía que protegerte... yo...
Jimin tomó al capitán por la camisa y lo haló hacia él, sobre la cama,
besando apasionadamente los labios del alfa, que soltaba ligeros gruñidos
hacia él. Sabe perfectamente por qué lo hizo aunque los dos primeros días
dudaba que solo fuera una mordida. Jimin se había revisado por completo
ese día pero no consiguió evidencias de que pasara algo más que eso, lo
cual lo tranquilizaba un poco. Los labios del capitán eran mordidos
ligeramente y este buscaba de entrar en su boca jugando con sus lenguas,
lamiendo aquellos carnosos y hermosos labios del omega.
— Pastelito, ¿desde cuándo no te estás tomando tu poción? — El alfa se
separó buscando su cuello y besándolo, sintiendo su pecho inflarse al llegar
hasta la marca. Quizás no estaba del todo arrepentido de haberlo marcado.
— Desde... hace cuatro días, más o menos... — El omega se levanta
apartando al alfa para poder vestirse. Solo una toalla tapaba su cuerpo y es
un peligro al estar así con Min—. Creo que por eso mi olor es tan fuerte.
Jungkook me lo reclamó hoy temprano y tuvo que salirse varias veces del
sótano.
— Ven acá, no te me escapes. ¿Ahora no me dejas? Cuando eras un
lobo hasta la cola levantabas . —Se ríe levantando las cejas de forma
sugestiva—. Por cierto, creo que iremos a otra isla antes de llegar a
Lluvia. No me gustaría que bajaras si estás así.
—No, yo quiero enmendar mi error —dice mientras se viste con unas
ropas frescas de color blanco —. Déjeme reclutar tripulación, no haga más
secuestros.
—¿Y qué piensas ofrecer? — Jimin no había pensado en eso, así que se
cruza de brazos pensando en qué tipo de respuesta podría darle al alfa.
—Ya pensaré en algo... —El estómago del omega ruge con fuerza, no
había cenado la noche anterior y ya era pasado mediodía. Cubrió la boca de
su estómago con vergüenza, mientras Min ríe.
—Vamos a comer, ya deben tener listo el almuerzo. Extraño que seas tú
el que me cocine, así que busca una buena excusa para reclutar —le
reclama el alfa mientras lo toma de la mano y lo saca de la habitación
rumbo al comedor. Los otros chicos estaban en las duchas, el sótano al
parecer no era tan fresco como se creía.
El comedor no estaba del todo vacío, Jin y Seungri servían la mesa
mientras el capitán Namjoon toma asiento colgando su gran sombrero de un
lado, a diferencia de Min que vestía totalmente de negro; este usaba prendas
de color crema y un gran abrigo azul oscuro con el sombrero pirata a juego.
A pesar del castigo que impuso Namjoonto con Min para Jimin, este le
dedicó una sonrisa mientras lo invitaba a sentarse.
El capitán Min toma asiento como de costumbre en la punta, mientras
Jimin se sentó a su lado. En ese instante entraron armando escándalo los
demás chicos, tomando asiento y por último Seungri a un lado de Hoseok.
Se estaba volviendo parte de la famiLisa a pesar de ser sumamente callado,
se desenvolvía muy bien en cualquier tarea que le colocaran.
—Javi, te noto pálido... ¿Te encuentras bien? —Taehyung abraza a
Jimin preocupado—. Vi cuando te empezaba a sangrar la nariz y me
preocupé mucho, deberías descansar.
—Solo dejaré que descanse hoy y mañana, luego cubrirá más horas en
el sótano o hasta que reclute tripulación como él me dijo. —Todos pusieron
cara de sorpresa al escuchar eso, incluso a Jin se le cayó la comida de la
boca— . Quiero ver qué tantos es capaz de reclutar.
—Ya verás... Te sorprenderás, sino dejaré que hagas lo que quieras
conmigo. — Min muerde su labio y entrecierra sus ojos.
—Ohhhhh, mejor no apuestes contra él, Jimin. ¡Ja, ja, ja, ja!
Posiblemente te encierre en el barco y te haga unos mini-Min. — Namjoon
ríe al imaginarse la escena y Jimin comprendió que lo que dijo tuvo un
doble sentido.
—¡EHHHH! ¡Esperen! No es a eso a lo que me refiero. — Todos
estallan en risas y Hoseok se ahoga con el caldo que estaba tomando.
—Tomaré tu palabra a mi manera, pastelito. — Guiña un ojo al omega y
lleva un trozo de papa asada a su boca, tratando de no reír nuevamente de la
expresión de confusión de Jimin.
Luego del almuerzo cada uno volvió a sus tareas, menos Jimin, quien
seguía mareándose por cualquier cosa. Jungkook dice que se debe a
cansancio extremo mientras que Taehyung asegura que es falta de su
alfa. Jimin los ignora y se dirige a la habitación, necesita dormir; sentía
que la cama lo llamaba para envolverlo y no dejarlo ir. Su vista se nubló,
cayendo en un profundo sueño.
—Capitán, ¿a dónde nos dirigimos? — Jungkook estaba reposando un
poco del trabajo pesado, mientras fijaba la vista en un mapa que tenía
Namjoon entre sus manos —. Todavía estamos algo lejos de Lluvia.
— Creo que iremos a la isla Mariposas. Estamos a unas pocas horas,
en un rato podremos empezar a verla — dice el mayor señalando hacia
donde debería comenzar a verse la isla—. Bueno, al paso que vamos creo
que mañana es lo más probable.
—Esa isla es algo peligRose, hay muchos piratas que van allí por el oro
de sus cavernas. Quizás Jimin se recupere y nos ayude a tomar unos
cuantos, es bueno para eso. —La verdad que ese fue el principal motivo
por el que lo querían Jungkook y Taehyung, a diferencia de los motivos del
capitán Min y su obsesión por el omega.
Jimin sentía que de cierta forma le faltaba el aire, un peso sobre él le
impedía darse la vuelta. Un caliente aliento puede sentirse en su cuello y su
aroma es inconfundible : Min Yoongi. Al abrir sus ojos pudo verlo,
durmiendo sobre él, con un rostro que refleja total inocencia, como un niño
pequeño; el ser más perfecto que puede existir.
—Yoongi, no me dejas respirar . —Solo obtuvo un gruñido en modo
de respuesta y lo abrazó con fuerza, como si se tratara de una almohada
grande de plumas en la que enredas tus brazos y piernas, con la diferencia
que esa almohada es Park Jimin. La piel de su rostro es suave al tacto de
Jimin y tan blanca como si de un muñeco de porcelana se tratara—. ¿Cómo
puedes ser tan perfecto?
—Porque soy Min Yoongi — murmura bajito. Estaba haciéndose el
dormido para seguir recibiendo los cariños del joven omega pero su
pregunta le hizo delatarse, además con una gran sonrisa, rozando su nariz
en el cuello de Jimin, notando cómo su piel se eriza al más ligero toque.
Disfrutaban de estos pequeños momentos: suaves roces, caricias y besos,
mucho más allá de la lujuria y el deseo que ciertamente existe, pero el
capitán sabe que no debe apresurar las cosas. Ya marcó a Jimin y eso es
suficiente para él por los momentos, aunque reconoce que es difícil
controlarse con alguien tan perfecto como él.
Un sonido en la puerta lo hace salir de su mundo de fantasías. Con
pesadez en su cuerpo trata de levantarse, abandonando el roce que mantenía
con el omega, no sin antes robar un fugaz beso de sus labios. Se acomoda
su ropa y va a abrir la puerta de la habitación, donde se encontraba Hoseok
recostado de la pared de enfrente simulando estar dormido de tanto esperar.
— ¿Qué pasa? — El alfa sabe que Hoseok solo lo busca por una
emergencia o un anuncio importante.
— En una hora estaremos llegando al puerto de Mariposas. — Hoseok
nota cómo el capitán ladea la cabeza como preguntándose ¿y?—. Taehyung
quiere que Jimin lo acompañe en el asalto del oro.
—Tú mismo viste que no se sentía bien —explicaba el alfa mientras
Jimin se incorporaba en la cama, sentándose algo despeinado, robándole
una sonrisa al capitán—. No creo que sea conveniente.
—Déjeme ir con ellos. — Min no puede resistirse a sus pucheros—.
Vamos, Yoongi... Recuerde que tengo que reclutar.
—¡No me veas así, pastelito. Me haces sentir culpable! — Jimin sigue
inflando sus cachetes—. Está bien, pero irás armado.
—Buscaré tu espada, Javi. Sal a cubierta pronto —dice Hoseok antes de
retirarse y dejar a la pareja sola nuevamente.
— Quiero ver cómo vas a hacer ambas cosas. — Min se cruza de brazos
apoyándose en la puerta cerrada tras él.
— Lo haré... — El omega se levanta de la cama, buscando cambiarse. El
alfa sonríe por su determinación y se acerca a su guardarropa, sacando un
atuendo muy similar al que él está usando en este momento: completamente
de color blanco, con la diferencia de que el capitán usa un saco verde
Taevo y un sombrero a juego.
— Yoongi, ¿puedo usar uno de esos? — Señala el sombrero pirata en la
cabeza de Min.
— NO. — Indignado el omega vuelve a inflar sus mejillas y cruza sus
brazos como protestando, pero el alfa no iba a ceder ante él—. Apresúrate,
te están esperando.
— Jimin, vas a bajar con nosotros. Trataremos de parecer amigables,
incluso las velas nuevas del Whalien parecen de un barco de lujo, las
tomamos en el pueblo donde casi te asesinan . — Jungkook murmura esto
último pero fue en vano, el capitán escuchó con claridad pero solo lanzó
una cruel mirada al joven alfa.
Todos tenían atuendo sumamente elegante, en especial los capitanes,
con bordados dorados en sus abrigos, mientras los demás lucían sus trajes
blancos de marineros. Jimin vestía con el atuendo del capitán, no logró
quitarle un abrigo y un sombrero, pero aun así estaba bastante elegante con
un pantalón blanco y camisa de botones dorados, con algunos flecos
colgando de esta, mangas anchas y varios anillos adornando sus dedos.
— ¿Ahora tenemos un príncipe aquí, señor Park? — Min se come con
la mirada al omega y sonríe al notar el sonrojo de este—. Que no te de
pena, eres hermoso.
—Es hora, “pastelito”. — Namjoon se refiere a Jimin y le indica que
es hora de descender, señalando la rampa que estaba siendo bajada en ese
momento
—. Bienvenidos a la isla Mariposas.
.
CAPÍTULO 17
—Jimin, por favor, ¿en serio quieres reclutar antes que tomar oro? Me
decepcionas .—Taehyung trataba de halar a Jimin más allá de la base del
Whalien, donde este estaba con un pequeño cartel que hizo con un trozo de
madera y donde escribió “buscando tripulación”. Nadie se detuvo a
preguntar para qué o qué hacen y la verdad tampoco sabría qué responder
—. Vamos a la cueva y luego te ayudo a reclutar todo lo que quieras, te lo
prometo.
El camino hacia las cuevas no era precisamente el más seguro según
Jimin al señalar en un mapa que tenía en sus manos. El pueblo ubicado en
la isla Mariposas tenía mucho movimiento de embarcaciones, que llevaban
mercancía hacia el pueblo y grandes cargamentos de vuelta. El Whalien se
veía algo pequeño entre aquellos imponentes barcos.
Todo el suelo del pueblo estaba cubierto con lajas de piedra pulida, al
igual que las paredes de las casas y edificios a los alrededores. Los guardias
sí se notaban algo pequeños, pero con ballestas listas en sus manos listas
para ser activadas en contra de cualquier enemigo; vestían de un blanco
pulcro y botas de cuero negras.
—¿Estás seguro que es por aquí? —Jungkook estaba algo molesto luego
de que Taehyung Namjoonto con Jimin le arrancaran el mapa por estar
dando vueltas durante más de 20 minutos— . Les dije que hay que ir hacia
esa montaña.
— Por tu culpa hemos perdido mucho tiempo, luego el capitán nos
arrancará la cabeza si no volvemos pronto . —Taehyung se ayuda además
con una pequeña brújula de bolsillo, siguiendo hacia el norte de la isla.
Por andar viendo hacia abajo Taehyung se tropieza con un joven que se
encontraba en el camino y cae hacia los brazos de Jungkook, que se
encontraba justo detrás
—. Oh, disculpe... No me fijé por dónde iba.
— No te preocupes... Mmmmm... Nunca los había visto . — El joven es
alto de piel de porcelana, delgado y cabello negro, con un olor fuerte a
madera de roble, identificándolo como un alfa. Su vista viajó desde
Taehyung, que fue quién lo tropezó, a Jungkook y por último a Jimin, al
cual le sonrió amistosamente—. Soy Taemin, Lee Taemin. ¿Qué los trae
lejos del pueblo? Seguramente las minas de oro.
— Sí, en realidad queremos saber su ubicación. — Se adelanta Jimin
mirando a los ojos de Taemin—. Quizás tú puedas ayudarnos…
—¿Qué ganaré a cambio, pequeño omega? — Este se acercó a Jimin
tomando su mentón con una mano, pero este se aleja tomando cierta
distancia con el joven alfa.
—Puedo dejar que lo recluten en el Whalien. — Las caras de shock de
Taehyung y Jungkook son toda una poesía. No se esperaban que Jimin
invitara a un alfa a la embarcación, ahora sí que Min lo matará —.
Necesitamos nueva tripulación para los viajes, pero no a cualquiera.
—¿Cumplo con el perfil? —Taemin se cruza de brazos mientras Jimin
solo asiente con la cabeza—. Bueno, lo pensaré, mientras les muestro el
camino a las minas.
—Oye, Javi, ¿estás seguro de lo que estás haciendo? Min nos cortará en
pedacitos. —Jungkook le habla al oído a Jimin, preocupado por la
presencia del nuevo alfa pero sin opción alguna a protestar. Necesitan algo
del oro, será una buena excusa para “comerciar”—. Javi, no me ignores.
—Todo está bajo control. — Jimin guiña un ojo hacia Jungkook.
Taehyung preocupado toma la mano del omega, mientras verifican que la
brújula y el mapa concuerden hacia donde los dirige Taemin —. Parece una
buena persona.
Taemin vestía ropas bastante comunes, aparentemente frescas, de color
crema: pantalones largos y camisa manga larga. Sus manos lucían limpias
al igual que sus zapatos, no era un trabajador del campo, quizás algún
pueblerino paseando en los alrededores. Su aroma era lo suficientemente
fuerte como para distraer a Jimin por momentos; Taemin se percata de eso y
solo sonríe, le interesa el omega de hermosos cachetes y cabello castaño.
—En un momento llegaremos a las minas . —Finalmente habla el alfa
luego de varios minutos de caminata en silencio—. Podrán tomar lo que
quieran si es que consiguen algo, pero tienen que esconderlo bien. Si los ve
la guardia estarán presos, como sucios piratas.
—Pero es que nosotros somos pira... —Jungkook cubre la boca de
Taehyung en el instante correcto. Taemin se distrae charlando con Jimin un
rato, ignorando por completo a Taehyung.
Al llegar a las minas se notaba la entrada bastante cuidada, con luces a
su alrededor y hacia el interior. Taemin se adelanta guiando a los demás
hacia dentro. Las rugosas paredes son sostenidas por tablas de gruesas de
madera que daban el aspecto de fragilidad, pero aun así Jimin quería
terminar rápido con esta tarea para ir a reclutar; tiene que demostrarle al
capitán Min que él puede hacerlo sin necesidad de que sus dos amigos
secuestren en las aldeas para tener esclavos dentro del barco.
—Vamos Jimin, tú eres el experto. Nosotros vigilamos . —Taehyung
murmura al oído de su amigo omega. La mina se encontraba llena de
personas llenando pequeñas bolsitas con piedritas de oro.
— Sí, está bien. —Como por arte de magia Jimin se acerca como
observando las paredes cerca de las personas, empieza a tomar el oro de
cada uno llevándoselo a unos pequeños sacos que guardó en sus bolsillos.
Taemin observa a Jimin, impresionado por la agilidad de este para tomar el
oro pero sin decir ni una palabra sobre ello. Jungkook, para disimular, toma
una pala y comienza a empujar las rocas para buscar algo de oro. No deben
ser delatados tan rápido.
— Oye, tenía 9 pepitas de oro... ¿Quién las tomó? —Un anciano se
dirige a su bolsa a depositar otras piezas de oro y descubre que no posee
ninguna ya, así que se pone a discutir con otro hombre a su derecha—.
Seguro fuiste tú, tienes días sin sacar oro y quieres aprovecharte de mí. ¿Es
eso?
—Vamos. — Jimin solo murmura cerca de sus amigos antes de salir,
seguidos por Taemin. Ni tuvieron que adentrarse en la cueva de la mina
para buscar o romperse las manos excavando en ella. El omega no dice ni
una palabra pero su paso comienza a aumentar cuando escuchan disparos
detrás de ellos, una pelea se había formado dentro de la mina— .
¡CORRAN!
La carrera de vuelta a la aldea era larga pero ninguno se iba a detener.
Jimin cae y un agudo grito sale de su garganta, toma su pie apretándolo con
fuerza; el dolor enviaba corrientes eléctricas por todo su cuerpo.
—¡Javi! ¿Estás bien? —Jungkook revisa el tobillo del omega, estaba
algo enrojecido por el golpe, pero al intentar mover el pie Jimin vuelve a
gritar
— . Espero que no esté roto, el capitán nos va a matar... Tenemos que
llegar al Whalien rápido.
—Yo te llevo, Jimin. Vamos. — Taemin se agacha buscando de tomar a
Jimin y lo sube sobre su espalda como si no pesara en lo más mínimo. A
pesar de ser muy delgado tiene mucha fuerza —. Lo mejor es que no apoyes
el pie por ahora.
Taemin puede notar un suave olor a chocolate impregnado en el cuerpo
del omega… Otro alfa… Pero ríe al imaginar que puede vencer al dueño de
ese olor; reclamaría a ese omega para sí mismo, así tenga que trabajar a la
par de él.
Jungkook comparte algunas miradas con Taehyung que lucía
preocupado en qué pasaría si Min o Namjoon vieran a Taemin siendo
reclutado o, peor aún, entrando al Whalien con Jimin en su espalda con el
tobillo lesionado. Es verdad que últimamente el capitán está más dócil pero
es mejor no fiarse, posiblemente sea asesinado antes de que logre pisar la
cubierta del barco.
Jimin no sabe si asustarse, reír o llorar al ver la expresión de Min
Yoongi cuando este los divisa desde lejos acercarse al barco. Algunas
personas estaban subiendo por la rampa sin tener cadenas o algo parecido,
subían por cuenta propia.
El capitán saca la espada de la funda y se acerca al alfa que tenía
cargado a Jimin, su omega. Pero Taemin fue rápido y tomó la espada de
Jimin para defenderse, bloqueando el ataque de Min hacia él.
— No se altere, capitán. Solo lo traigo cargado porque se lesionó
corriendo hacia acá. —Taemin cargaba una sonrisa ladina, quería provocar
la ira de Min—. Soy Lee Taemin. Jimin me reclutó para entrar a su
tripulación.
Min parecía tener un tic en el ojo y volteó a ver a Jimin, negando con la
cabeza a pesar que Taemin se había inclinado hacia él en modo de respeto.
— ¡NO! —Las orejas del capitán se tornaban de un intenso rojo,
mientras calculaba cómo sería mejor matar al alfa, si degollarlo o clavarle la
espada en el pecho—. Lo siento pero no puede haber más alfas en el
Whalien.
—Vamos, ¡por favor! — Jimin con cierta dificultad camina apoyándose
de Jungkook para llegar al capitán —. Se ve una buena persona, déjelo
subir al Whalien.
—Se lo daré de comer a la ballena cuando pase cerca del barco si
intenta algo extraño, pastelito —dice Min apuntando a la frente de Taemin
con el filo de la espada —. Eso si no lo mato antes.
—No lo defraudaré, capitán. Puedo ayudar en el trabajo pesado, solo
quiero salir de Mariposas, es una isla un poco aburrida, quiero conocer el
mundo. — Una sonrisa iluminada hace relajar al capitán que solo guarda su
espada y busca de cargar a Jimin en su propia espalda, odiando el olor
impregnado ahora en su ropa. Se encargaría el mismo de borrarlo.
—Yoongi, ¿cómo le hizo para subir a toda esa gente? —El omega
quería aliviar el ambiente con el alfa—. Creí que me dejaría ese trabajo a
mí.
—Fue idea del chef. — Cuesta imaginarse a Jin haciendo algo para
llamar a las personas al Whalien —. Una idea muy simple: viajes por el
mundo gratis solo trabajando en el barco, pero solo reclutó betas y
omegas. No me da buena espina un alfa aparte de los que ya estamos.
—No sea así. —Da un beso en el cuello del alfa—. Confíe un poco en él.
— El problema es que tú confías en todo el mundo, pastelito. —Se
podían escuchar gruñidos saliendo del interior del alfa.
— Confié en usted — reclama Jimin.
— Y te secuestré —completó Min.
El corazón del omega es muy grande y tiene ese defecto, al contrario del
capitán. Es verdad que Min ama y adora al omega, pero si tiene que matar
por una desconfianza lo puede hacer. Tener a otro alfa cerca de Jimin o de
cualquier otro omega es tomar riesgos, aunque parece un buen chico. Lo
bueno es que al ser un alfa tendrá más resistencia a los trabajos fuertes, pero
en cubierta estará todo el tiempo bajo vigilancia. No es algo que se pueda
tomar a la ligera.
<Pastelito, eres mío>. El capitán luego de subir la rampa en cubierta,
con Jungkook, Taehyung y Taemin, le hace señas a Namjoon para que
hable con el nuevo alfa de la tripulación mientras se dirige con Jimin en su
espalda a la habitación.
Los pasillos lucen diferentes, mucha gente caminando en los
alrededores, pero sin temor al capitán, solo si demostrando mucho respeto
hacia este. Al llegar al cuarto del capitán este abre la puerta con dificultad,
pasa y la cierra con el pie, busca con cuidado de bajar a Jimin y colocarlo
sentado en la cama. Sube un poco la bota del pantalón y el antes enrojecido
tobillo ahora se encuentra inflamado.
— Aisshh, ¿cómo te hiciste esto? a ver. — El alfa toca el tobillo
inflamado, ignorando los quejidos de dolor pues tiene que chequear muy
bien que no sea una fractura. Logra moverlo y palparlo muy bien—. Al
parecer solo fue una torcedura, con descanso y algún medicamento
mejorará.
—¿Ahora es médico? —Jimin solo observa como su alfa envuelve el
pie con un vendaje que tenía cerca de la mesa ubicada al lado de la cama —.
Capitán pirata, príncipe, y ahora doctor Min.
—Suena bien, ¿no? — Ríe ante los apodos que dice el omega —. El
doctor de un pastel que me quiero comer pero no me deja.
—No empiece... — Jimin rueda los ojos al encontrarse con aquella
mirada que le desespera a veces. Él también quiere al capitán pero no es el
momento aún, algún día debe superar esa especie de miedo —. Ya soy suyo,
¿lo olvida?
—Si lo dices por esto, no es del todo verdadero —lo dice señalando su
marca en el cuello del omega —. Te quiero...
—Yo también lo quiero mucho. — Min suelta el pie con el vendaje con
mucho cuidado sobre la cama y trepa encima del omega, apoyando a este
sobre la almohada, acercándose con mucha necesidad. Anhela sus labios y
aquel aroma embriagador a vainilla que lo envuelve.
Sus labios se buscan uno al otro, no es mentira que el capitán estaba
molesto por varios motivos con el omega: por la liberación de los esclavos
y ahora por traer un alfa al Whalien. Lo quiere y lo desea solo para él, no
quiere compartirlo con nadie más. Sus lenguas se entrelazan y mordisquea
gentilmente sus labios, las simples caricias entre ellos son suficientes para
avivar una pequeña llama hasta convertirla en un gran incendio. De los
labios, pasa al mentón y luego al cuello de Jimin. Al principio creyó que
era una simple obsesión pero no, ellos están hechos el uno para el otro.
—¡JAVIIIII! —Se escucha un grito de parte de Jin justo antes de abrir la
puerta sin avisar— . Oh... Capitán, controle un poco sus hormonas...
—¿Acaso no sabes tocar la jodida puerta, chef? — Las orejas del
capitán se enrojecieron y no era de vergüenza sino de ira —. No te saco a
patadas por tu cachorro y lo sabes.
—¡Qué mal genio! Por cierto... vine por Jimin pero veo que tiene su pie
lastimado. — El chef se acerca a Jimin y toma su pie alzándolo un poco —.
Menos mal que Seungri me está ayudando sino moriría completamente sin
ti, Javi. Necesitas mucho reposo con esto, espero puedas pasar por la
cocina a probar las nuevas preparaciones. Hay nuevo talento dentro del
Whalien.
—Jin, ¿cómo reclutaste? —El joven omega sigue con esa duda.
—Ofrecí viajes, además de que comerciaríamos algún tipo de
mercancía. ¿Cierto, capitán? —N o del todo convencido, este asiente —.
Nadie fue secuestrado, Jimin, pero nadie sabe que esto es en realidad un
barco pirata, así que nada de comentarios.
—No debí dejar que Jin se encargara de eso. — Min rasca su cabeza
mientras mira al suelo sentado en su cama— . Iré a revisar la cubierta con
Namjoon. Tú descansa, pastelito.
— Capitán, ya alcé las velas e indiqué que pusieran en marcha el
Whalien . — Taemin hace un gesto de respeto al capitán Namjoon y este le
indica que descanse un poco.
— Qué extraño que no hayas hecho nada para impedir que fuera
reclutado, aunque la verdad me agrada el chico. —Namjoon estaba
contento con el nuevo alfa a diferencia de Min.
—Mientras no toque a mi omega, seguirá vivo. —El mal humor del
capitán no podía ser disimulado y, por supuesto, que todos se dan cuenta de
eso, incluyendo Namjoon.
Las aguas son ligeramente sacudidas, la gran ballena Whalien se
encuentra a unos cuantos metros de la embarcación pero sin mover muy
fuerte el barco. Posiblemente las sirenas también se encuentren cerca
mientras se dirigen a la isla Lluvia.
<Príncipe>. —Una dulce voz retumba en la cabeza del capitán Min— .
<Príncipe, tenga cuidado en Lluvia>
Min empieza a buscar la dueña de aquella voz, hasta que observa hacia
el agua y ve a Sol, una de las sirenas.
<No se preocupe, nadie puede escucharme solo usted>. —Parecía ser
cierto pues la sirena no estaba moviendo la boca para nada—. <Min Jiyong
se encuentra en Lluvia, tenga cuidado>.
—No le temo al idiota de mi hermano, pero gracias por la advertencia
—murmura antes de que la sirena Namjoonto con la ballena se hundieran
en las profundidades del océano nuevamente.
—¿No era eso Whalien? —Hoseok se acerca al capitán—. ¿Sucede algo
malo?
— No lo sé, Hoseok. Algo no me huele bien... Ya lo sabremos en cuanto
lleguemos a Lluvia. —Min se retira su sombrero pirata y lo cuelga
Namjoonto a
su espada en la cintura— . Mantenme al tanto de la nueva tripulación a
cada cierta hora, por favor.
—Sí, capitán . —Hoseok se retira y se dirige nuevamente al interior del
barco, mientras Min se queda observando el horizonte.
—¡ Conque Min Jiyong! Será interesante, hermanito —murmura para
sí mismo el alfa—. Nos veremos en la isla Lluvia.
CAPÍTULO 18
—Javi, te dije que te quedaras descansando en tu habitación — El chef
obliga a Jimin a que se siente en una banca en la cocina cerca de la estufa
principal—, aún te duele tu pie.
— Estoy bien. ¡En serio! — El joven omega busca de levantarse y
mostrarle a Jin que se equivoca con enviarlo de vuelta al reposo. Hace
tres días ya que estaba descansando pero el mal humor del capitán lo hacía
más insoportable que se costumbre—. Prefiero ayudarlo, al menos así mi
día pasa más rápido.
—Sabes que me preocupo por ti, a pesar que tengo mucha ayuda ahora,
tú eres el mejor. — Jin a pesar de estar comenzando su embarazo se ha
sentido bastante bien —. Tengo que sentarme un momento.
—Jin, ¿cómo se siente con el cachorro? — Jimin toca la inexistente
panza del chef, pues aún no es momento de que crezca.
—La verdad bien, a veces un poco de mareo en las mañanas o repulsión
a algunos olores. — Jimin sorprendido, escucha atentamente —. Por
ejemplo, ayer que Seungri hizo sopa de mariscos tuve que salir a vomitar.
Todos amaron la sopa pero yo no pude ni siquiera olerla, mi estómago se
hizo nudos.
—¡Me dijo el capitán que tienes antojos extraños como masticar arroz
crudo! — La estruendosa risa del chef no se hizo esperar mientras asentía
con la cabeza —. ¿Otro antojo extraño además de ese?
—Min no sabe guardar secretos. — El chef limpiaba sus lágrimas por la
risa que aumentó cuando a Jimin también se le contagió —. Bueno...
últimamente me gusta el pan con mayonesa y algo de azúcar.
—Iugh... ¡Asco! ¿Es en serio? Ja, ja, ja, ja. No imagino esa
combinación. — Jimin se ponía con cuidado de pie para suplantar al chef
para que descanse un poco, pero pierde el equilibrio tambaleándose y
cayendo hacia el suelo de la cocina—. Oh, disculpe... Yo no...
—Casi te lastimas ahora la cabeza, pequeño Jimin. — Taemin se
encontraba entrando a la cocina en ese momento y sostuvo a Jimin antes de
que este tocara el suelo. El dulce aroma a vainilla atontaba al alfa que
miraba con intensidad el cuello del omega—. Ten más cuidado, no quiero
que te vuelvas a lastimar.
—Joven Taemin, vuelva a sus labores. Ya trajo lo que tenía en la
bodega, ahora retírese y suelte a mi sous chef. — Jin, a pesar de estar
sentado, proyectó su voz fuerte y clara, no siendo del agrado para un alfa
que un omega le dé órdenes.
—Sí, con permiso... chef... Nos vemos luego, Jimin . — Taemin suelta al
omega y guiña un ojo antes de retirarse. Él también tenía un buen aroma
aunque no era atrayente para Jimin.
—¡JA! ¿Qué pasa por tu cabeza Jimin? ¿No ves que casi te muerde? Sí
que eres fácil con otro alfa . —Jimin negaba frenéticamente—. Más le vale
al capitán Min que te vuelva a marcar, lo quieras o no.
—Jin no exagere, solo me ayudo de no caer al suelo. Se está
imaginando cosas. ¡NO LE DIGA NADA A MIN! — Jimin apunta hacia el
chef amenazadoramente con una cuchara de palo causando risas en el
mayor por la actitud inocente o más bien tonta del joven omega.
—Capitán, acá están los ladrones. — Hoseok llegó halando dos
hombres de aspecto andrajoso —. Estaban intentando abrir el cargamento
que tenemos que llevar a Lluvia.
—A ver, a ver, pequeñas sabandijas. ¿Creían que iban a robarle al
capitán del Whalien y se iban a salir con la suya? —Ambos negaban
mientras lloraban y suplicaban, tratando de tocar los pies del capitán de no
ser porque Hoseok les amarró las manos antes —. Jungkook, Taehyung...
encárguense.
—¡Sí capitán! —dijeron al unísono ambos.
—Esto les pasa a los que intentan pasarse de listos en un barco pirata.
— Ambos hombres abrieron los ojos como platos al escuchar las palabras
de Jungkook, pero fue muy tarde para gritar, ya Taehyung les había
cortado la
garganta y Jungkook los remató con una daga en el pecho a cada uno —.
Vamos a arrojarlos al mar.
Con algo de dificultar, Taehyung coloca ambos cadáveres en los brazos
de Jungkook y este se encarga de lanzarlos por la borda hacia el oscuro mar
debajo del Whalien.
—¿Tú que estás viendo? —La voz de Hoseok hizo que Min y los demás
voltearan a ver hacia donde estaba el beta—. Deberías estar haciendo tu
trabajo en el sótano.
—Solo veo las injusticias de nuestro capitán estrella. —Para el capitán
ese trato de mal gusto no era tolerado en absoluto, mientras ondeaba su
gabardina se acercó al insolente que gusta entrometerse en sus asuntos
personales.
— Si no te callas y te retiras, créeme que yo mismo te tiraré por la
borda. —Min se altera al sentir un dulce aroma a vainilla proveniente de las
ropas del joven delante de él— . ¿Qué hacías con mi omega, joven Taemin?
—Solo le di un abrazo en agradecimiento. ¿Por qué? ¿Teme de mí,
capitán? — Fue suficiente para provocar al capitán, causando que
desenfunde la espada y apunte hacia el pecho de Taemin.
— Vuelves a tocarlo y eres hombre muerto... Desaparece de mi vista…
¡YAAAA! — Taemin mantuvo su sonrisa a la vista del capitán e hizo un
reverencia para retirarse hacia el sótano —. Jungkook, mantenlo vigilado, si
hace algo raro no dudes en matarlo.
—Sí, capitán. — El joven alfa sabía que había mucha tensión desde que
ese joven estaba dentro del Whalien.
Hora de la cena, alrededor de las 7 de la noche el chef con ayuda de
Jimin y los demás terminaron el arduo trabajo de cocinar nuevamente, esta
vez para una gran tripulación. Seungri se había vuelto algo así como un
gran ayudante del chef sin sustituir a Jimin, por supuesto.
—Chef, ya coloqué el nuevo comedor como lo pidió —A diferencia del
viejo lugar donde estaba el antiguo comedor, con el número de sillas justas
para ellos, Seungri amplió el lugar colocando una mesa mucho más grande
y con unas quince a veinte sillas más para incluir a los “mejores
tripulantes del nuevo Whalien”— y también avisé a los tripulantes que
usted quiere que nos acompañen en la cena de ahora en adelante.
—Gracias, Seungri. Avisa a todos que ya está listo. — El chef
Namjoonto a Jimin armaban los platillos de un modo mucho más
llamativo que antes para impresionar a sus capitanes malhumorados, en
especial a Min Yoongi —. Jimin, tú siéntate. Has trabajado mucho hoy y no
deberías.
—Fue divertido y más al saber que ahora somos una famiLisa mucho
más grande que antes. — La gran sonrisa del omega hacía empequeñecer
aún más sus ojos y abultaba sus lindas mejillas.
— Solo no te confíes de toda la nueva famiLisa, pastelito —Jimin voltea
al escuchar la voz grave del capitán justo detrás de él, con un semblante
realmente serio apoyado—, en especial del nuevo alfa. Si vuelve a
acercarse a ti, le corto las pelotas y se las hago comer antes de matarlo y
tirarlo a los tiburones... o mejor aún de alimento para la ballena.
—¡Capitán! Él no es una mala persona. — El alfa voltea los ojos,
indignado de que su omega sea demasiado inocente.
—Ya está advertido y no lo repetiré, punto final. — Se retira hacia el
comedor pisando con sus fuertes botas en la madera crujiente del barco.
—Vaya que se dio cuenta — Jin solo ríe mientras termina de acomodar
una gran pierna de cerdo en una bandeja de cerámica —, solo no pongas de
mal humor a Min, creo que sabes que en verdad no le tiembla la mano para
matar a alguien. Es muy diferente a ti, Jimin, eres muy angelical... todavía.
A pesar de estar Taemin y Min en la misma mesa, durante la
cena estuvieron como si ambos se ignoraran el uno al otro; solo de vez en
cuando unas miradas cortantes aparecían.
—Jimin, ¿me pasas las papas asadas? —Taemin buscaba conversación
al omega, no le temía a la muerte.
—Ten, Taemin . —Jungkook amablemente le pasa las papas, ignorando
la mirada asesina de Min sobre todo aquel que fuera amable con Taemin.
— Veo que no me teme en absoluto —murmura el capitán Min a su
compañero Namjoon, pero el segundo capitán solo sonríe haciendo que sus
hoyuelos se marquen.
—Relájate, Min, aunque yo que tú marcaría muy bien a mi omega . —
Una sonrisa malvada se dibujó en los labios de Min ante el comentario de
Namjoon. Sí, eso es lo que quiere desde hace mucho tiempo pero no
quiere
“abusar” de Jimin de esa manera, tendría que provocarlo—. Te diré unos
trucos.
— Jimin, ¿no te gustaría ver las estrellas? tengo unos mapas de las
estrellas que quisiera compar…tir — Por poco se queda sin la mano
derecha al ver un gran cuchillo que cae entre sus dedos, al levantar la vista,
Taemin logra ver la mirada enfurecida del capitán que lo observa
fijamente
— yo... mejor lo... investigo solo.
— Yoongi, ¿por qué sigue molesto desde temprano? —El capitán
continúa caminando delante del omega sin voltear a mirarle— . ¿Acaso me
odia?
—Jamás podría odiarte. ¿De dónde sacas eso, pastelito? —dice sin
voltearse a verlo—. Solo... he tenido un mal día.
— ¿Está celoso por Taemin, verdad? —Las orejas del alfa se tornaron
inmediatamente de un color rojo, pero este niega con la cabeza— . No me
mienta, el capitán Namjoon me dijo algo antes de salir del comedor.
— ¿Qué te dijo? —Indignado, Min voltea a ver a su omega, molesto
ahora con el segundo capitán—. Todo lo que dijo fue mentira seguramente.
—¡JA! Me dijo que estaba tan celoso que podría matarlo en ese mismo
momento. ¿Algo pasó entre usted y Taemin? —Sin respuesta, el alfa tomó a
Jimin entre sus brazos y lo cargo hasta la habitación— . Espere… ¿Qué
hace?
Jimin es callado con un dulce beso, mientras es acostado sobre la cama
con mucho cuidado por su lesión.
— Pastelito, te quiero pedir algo . —Jimin levanta la mirada hacia Min
—. Déjame marcarte correctamente.
—¿Qué? ¡Espere! Yoongi... yo... —El omega siente los colores subirse
al rostro—. No me siento... preparado para eso... yo nunca...
— No lo haré hoy pero... me gustaría que... Aaaah... ¿A quién engaño?
Sí te quiero marcar para que ningún idiota se te acerque. Eres mi omega,
¡entiéndelo! —Como par de idiotas se sentían al observarse uno al otro sin
poder decir nada más— . Date una ducha, y piénsalo, pastelito... Siento que
no puedo aguantar hasta tu celo y menos después de que nos volvimos
lobos.
Mientras el menor tomaba una ducha, Min se encontraba inquieto en sus
pensamientos: estresado, triste y enojado. Sus instintos piden una cosa pero
su corazón no quiere que fuerce la situación con Jimin. Nunca había sentido
celos y pensar que su pastelito podría fijarse en aquel joven alfa le
desesperaba. Quería apresurarse y hacerlo suyo antes que su enemigo, a
menos que… ¿Lo matase?
—Ya salí... Su turno . — Jimin salió envuelto con una toalla en su
cintura, con el cabello algo húmedo. Era imposible desviar su vista de su
tonificado cuerpo.
Algo distraído, el capitán se quita su pesada vestimenta pirata y deja que
el agua fría corra por su cuerpo. ¿Cómo puede controlarse? En serio
terminará matando al joven Taemin si este vuelve a poner un dedo sobre su
omega.
<Mente en frío, Min Yoongi>.
Al terminar su ducha, el capitán seca su cuerpo y coloca una toalla
alrededor de la cintura, sale y encuentra al omega dormido sobre la cama
con la toalla ligeramente abierta dejando su cuerpo expuesto. Min traga en
seco y busca aproximarse a la cama acostándose a un lado del omega
tratando de retirar la molesta toalla que cubre el resto de su cuerpo.
Abandonándose en parte por sus instintos, deja que sus manos recorran la
suave piel bajo sus dedos y brazos, estos últimos un poco anchos por el
esfuerzo físico que hacía el omega, además de unos abdominales bastante
marcados. Mientras sus manos rozaban el gentil cuerpo del omega, sus
labios rozaban su cuello, dejando pequeños besos en todo el camino hasta la
marca que estaba bastante clara en ese momento.
—Mmmm, Yoongi … —murmura un somnTaeento Jimin al despertar
con el tacto del alfa y sentir su piel erizarse gracias a sus manos.
Acomodándose en la cama boca arriba con nada que lo cubra en este
momento, se siente vulnerable, un poco asustado, pero no puede negar que
no le gusta el tacto de Min—. Lo mejor es que se detenga... no siga...
—¿Por qué? — Con una sonrisa pícara, Min se acuesta de un lado del
omega y comienza a jugar con el miembro de Jimin masajeándolo de arriba
a abajo, creando una pequeña erección que iba creciendo poco a poco. El
alfa, sin tener mucha paciencia, lo voltea de espaldas a él y pudo sentir
cómo se tensó al quedar en una posición bastante vulnerable—. No te haré
nada que tú no me permitas, así que deja el miedo, pastelito.
—Pero... Mmmmmm… — Jimin no tiene la suficiente fuerza de voluntad
para apartar al alfa lejos de él y menos cuando el mayor apoyó su cuerpo
contra el suyo. El capitán se había retirado la toalla para poder rozar su piel
con la del omega.
Dejando a un lado el miembro de Jimin, dirige su mano hacia sus
gluteos tocando toda su extensión y entre ellas, escuchando un ligero
suspiro al rozar la estrecha entrada con uno de sus largos dedos. Juega
trazando pequeños círculos en ella hasta que lo siente humedecerse y, poco
a poco, empieza a introducir uno de sus dedos, quedándose quieto al llegar
al final. Al sentir que su omega no está reclamando sino aceptando,
comienza a moverlo lentamente, sacando y volviendo a introducir varias
veces. Los gemidos suaves de Jimin hacen que el alfa comience a sufrir una
fuerte erección, casi doloRose, rozándolo ocasionalmente con la entrada del
omega para provocarlo.
—Yoongi, no se le ocurra… — Mientras Jimin reclamaba, Min continúa
penetrándolo con un solo dedo y con la otra mano hala un poco su cabello,
exponiendo aun más el área de la marca. Lo deseaba pero sin su permiso
eso no es aceptado.
Un segundo dedo fue introducido. El capitán no desea lastimarlo, no es
su celo aún y Jimin no ha tenido su primera vez todavía. Sería muy cruel si
no lo preparara muy bien para eso.
—¿Estás bien, pastelito? —Jimin arruga un poco la cara y eso preocupa
al capitán, pero ese asiente y tranquiliza un poco al alfa incitándolo a
continuar— . Si algo no te agrada, detenme.
El alfa saca los dedos luego de un rato de simular suaves embestidas y
busca de rozar su dTaeente miembro en la entrada del omega mientras besa
su cuello y la marca, preparándose a sí mismo para lo que viene y no
desesperarse. Coloca la punta de su miembro en la entrada y empuja
sutilmente para abrirse paso.
—¡ALTO! ¡DUELE! —De una patada con el pie bueno de Jimin aleja al
alfa, tirándolo al suelo del otro lado de la cama. Solo se escuchó el golpe
seco contra la madera y un fuerte gruñido. Sí, está molesto—. Yoongi...
disculpe... pero ... Yo no...
— Está bien, fue mi error no tienes que disculparte. — Avergonzado, el
capitán se levanta y se acuesta sobre la cama boca arriba dejando expuesto
su miembro a la vista del omega—. Quiero marcarte nuevamente pero de la
manera correcta, pastelito... Espera, ¿qué haces?
—Ayudarlo un poco. —Algo temeroso, Jimin toma el miembro del alfa
entre sus manos y acerca su rostro para trazar círculos y líneas a su
alrededor con la lengua en todo el cuerpo hasta llegar al glande e
introducirlo en su boca.
Suaves gruñidos salían de parte del capitán, no podía estar más
desesperado en ese momento mientras el omega hacía su trabajo para
calmarlo. Cada vez que lo sacaba y volvía introducir a su boca era un viaje
al paraíso. Acarició gentilmente el cabello del omega y al sentir la lengua
alrededor del glande haló con un poco de rudeza su cabello, obteniendo un
gruñido de molestia. Soltando su agarre para que Jimin continuara besando,
lamiendo y succionando toda su extensión, jugando con sus testículos de
vez en cuando para desesperar aún más al alfa, este podía sentir un gran
calor aproximándose a su parte baja que luego de que el omega aumentara
un poco más su velocidad, liberara toda su esencia en la boca de este.
—Yoongi... —murmura Jimin en medio de la oscuridad de la
habitación, pero solo obtiene un gruñido como respuesta, al menos lo está
escuchando
—. Si quiere morderme, hágalo.
— No quiero — responde en un modo seco y cortante con aquella voz
ronca característica del capitán—. Quizás luego podamos.
—Pero usted quiere que toda la tripulación sepa que soy suyo. ¿O no?
—Pues sí que había dado en el blanco—. Es solo una mordida, no se
preocupe.
— Que no lo haré, pastelito. No seas terco. —Abraza al omega desde
atrás formando una cucharita—. Te quiero.
—No... Yo lo quiero más —dice besando la mano del alfa que se
encontraba cerca de sus labios.
.
CAPÍTULO 19
El viento hoy se encontraba más fuerte de lo normal. Las tormentas son
bastantes impredecibles en el océano y el oleaje era bastante insoportable,
en especial para Jin que se encuentra esperando a su cachorro.
Entre los diversos olores que lo hacen salirse de la cocina y dejar a cargo
a Jimin, añadiendo el fuerte movimiento del barco de un lado a otro, el
omega sentía que moriría cayéndose en cualquier lugar.
— Amor, ve a dormir, por favor. Deja que Jimin y Seungri se encarguen
de la cocina. —El capitán Namjoon trataba de sacar al chef de su campo de
trabajo aunque sin mucho éxito, hasta que un fuerte movimiento lo hizo
caer a los brazos del alfa— . Si no es por las buenas... por las malas será.
—¡NO! ¡BÁJAME, NAMJOON! —Patalea y grita el omega, pero el alfa
sin mucho esfuerzo lo va sacando de la cocina para llevarlo a su habitación.
—Encárguense ustedes, chicos. Su chef tiene que acostarse un rato . —
Jimin y Seungri asintieron obedeciendo la orden de Namjoon, mientras este
sale de la cocina con Jin, llevándolo a su habitación, aunque saben muy
bien que es un omega muy inquieto.
— De verdad que el chef ama su trabajo, ¿no? —pregunta Seungri al
sous chef—. Siempre es tan apasionado en lo que hace.
—Sí, así es —responde Jimin —. Seungri, ¿usted cocinaba para el señor
Daesung?
— La verdad hacía de todo, pero casi siempre su esposa me pedía
ayuda en la cocina, en especial luego de que enfermara gravemente. —
Jimin puso una cara entre duda y pánico. Seungri tuvo que explicar— .
Creo que no sabes que la esposa de Daesung murió un día antes de la
llegada del Whalien. Lo disimulaba muy bien para no dar de que hablar en
ese pueblo tan pequeño.
—¿Pero qué le paso? —Jimin seguía sin entender, mientras seguía
moviendo una inmensa olla de crema de vegetales, añadiendo una que otra
especia de vez en cuando— . Tengo entendido que ella estaba bien.
—Sí lo estaba, pero sufrió un paro cardíaco luego de varios días en
cama. El pobre señor Daesung estaba muy triste. —Seungri se notaba muy
deprimido al hablar de él— . Espero que esté bien.
—Seguramente lo está, no se preocupe tanto. — Dejando a un lado la
sopa empiezan a cocinar varios vegetales que los nuevos ayudantes van
pasando al sous chef y Seungri se encarga de cortar rebanadas de pan para
servir a la mesa.
—Min, tendremos que bajar un momento en aquella isla cercana. Tengo
que buscar alguna medicina para Jin, el oleaje del barco está muy fuerte y
se marea con más facilidad que antes. —Namjoon se encuentra muy
preocupado por el omega que dejó encerrado en la habitación—. Es una isla
pacífica pero bajaré un momento, me llevaré al nuevo alfa conmigo.
— Si lo puedes dejar en la isla me harías un gran favor . —Namjoon
sonríe al comentario de su superior Min—. ¿Por qué esa isla no la tengo
marcada en el mapa?
— Creo que se llama isla Reflejo. No es peligRose por lo que sé. —El
capitán Min asiente ante la petición de Namjoon y va a avisarle a Taemin
que se aliste.
No es de su agrado tener que verle la cara a Taemin y el odio al
parecer es mutuo, pero Min sabe que no tiene oportunidad con su omega.
Jimin no se fijaría en otro alfa además de él.
—Oye, tú, prepárate a bajar con el capitán Namjoon . —Taemin voltea
hacia los lados y hacia atrás—. Sí, es contigo. ¡Apresúrate!
—Mi nombre es Taemin, capitán — reta con la mirada a Min —.
Necesito una espada entonces. ¿No cree?
—¿Sabes usar una? — Taemin ríe ante el comentario del capitán.
—Puedo desarmarlo en unos segundos, se lo puedo demostrar. —
Jungkook y Taehyung se encontraban detrás de Min viendo todo lo que
sucedía entre ambos.
—Dame una espada para este ser, Jungkook —ordena Min y el menor
le entrega una que tenía atada a la cintura— . Veamos si no eres pura
palabrería, joven Taemin.
Ambos con las espadas desenfundadas se separan caminando unos
cuantos pasos. Se voltean para quedar frente a frente y se inclinan en modo
de “respeto”, aunque esa palabra no existía en el vocabulario de esos dos
seres.
Taemin, sin esperar mucho, se lanza sobre Min apuntando directamente
a su pecho. El capitán lo bloquea sin problemas, salta y apunta hacia
la cabeza, tratando de cortarla, pero Taemin esquiva sin contar con
que el mástil del barco estaba tan cerca, dándose en la frente y cayendo al
suelo.
—¡Patético ! —La risa de Min resonaba en cubierta—. Ni modo,
Namjoon quería que lo acompañaras, espero que él no tenga que salvarte.
—Solo tuvo suerte conmigo, capitán. No se preocupe. —Taemin se
levanta del suelo siendo ayudado por Jungkook— . Luego continuamos
jugando.
—Vamos, Taemin, necesito que vengas conmigo . —Namjoon se acerca
a donde estaban los dos peleando—. Será algo rápido.
La rampa del Whalien se abre nuevamente al llegar a la pequeña isla. Se
notaba que era un pueblo bastante pequeño aunque muy concurrido por
pequeños barcos, eso era bueno. Seguramente tienen alguna droguería.
El capitán Namjoon luce imponente, vestido de blanco y con un largo
abrigo violeta, con sombrero pirata a juego, adornado con plumas.
Taemin, en cambio, tenía el mismo traje de marinero que los demás
miembros de la tripulación.
Los visitantes al ver a ese par de personas bajando del Whalien, se
pusieron en alerta pero al notar que la guardia los dejó pasar los ignoraban
casi por completo.
— ¿Qué hacemos aquí exactamente, capitán? —Taemin lucía curioso,
eran solo ellos dos bajando de la embarcación y dirigiéndose directamente a
la droguería del pueblo.
— Mi omega no se siente muy bien por el embarazo tengo que llevarle
algo para el mareo, sino se va a descompensar. No quiere comer como
antes —explica Namjoon delante del vendedor para que este le haga alguna
medicina para eso—. ¿Tienes algún omega en tu vida?
—La verdad no, capitán. Nunca he tenido ese lazo con nadie . —Se
frota mucho las manos al hablar— . Aunque no le mentiré, me interesa un
omega pero no soy correspondido de la manera que yo quisiera.
— Si es quien creo que es, te recomiendo que te alejes porque quizás un
día puedes no despertar nuevamente. —Una sonrisa con hoyuelos
marcados se forma en el capitán—. Ah... señor, me gustaría algo para
controlar el celo de un omega.
— Sí claro, deme un momento . —El vendedor, algo ciego, le entrega
una segunda botella, que en lugar del color verdoso que siempre se ven en
los supresores, esta era de un color rojo oscuro. Algo extrañado pero sin
preguntar, le paga al viejo vendedor y sale a explorar el pequeño pueblo
antes de volver.
Caminando entre las casas, se puede notar el movimiento en el pequeño
lugar, incluyendo el transporte de animales y alimentos. Namjoon pudo
notar como dos personas los estaban siguiendo desde que bajaron del
Whalien. Le hizo señas a Taemin para que lo siguiera y este tomó la
indirecta sin preguntar. Doblaron a un pequeño callejón, seguidos por
estas personas.
¿Ladrones? Es lo único que pasa por la mente del capitán.
—¿Así que nos quieren robar? —Taemin logra agarrar a un hombre
alto y bastante fortachón, mientras este niega frenéticamente para que lo
suelten
—. No sabes con quienes te estás metiendo.
—Ese barco es el Whalien, lo recuerdo muy bien del puerto Despertar.
— Al hombre le costaba respirar un poco pero Namjoon le ordena que lo
suelte con un gesto —. Ustedes están bajo el mando de un tal Min.
—Oh, ya veo. Conoces a Min pero nunca hemos estado en el pueblo
llamado Despertar. — Namjoon no entiende qué quiere este hombre y
mucho menos la mujer detrás de él.
—Claro que sí, ustedes se llevaron a mucha gente ese día, en especial a
mi ayudante Seungri y al hijo de esta mujer. — La señora se acerca a
Namjoon y se arrodilla ante él.
—Por favor, devuélvanme a mi hijo Jimin, Park Jimin. Es lo único que
me queda además de mi pequeña hija. — En un llanto repentino, aquella
mujer estalla pero solo quiere recuperar a su hijo perdido —. Yo sé que ese
pirata se lo llevó.
— ¿Pirata? —Taemin voltea a ver a Namjoon y este solo mueve sus
hombros como diciendo ni idea de qué habla esta mujer—. A ver señora,
no sé de qué habla pero no hay ningún secuestro en el Whalien, ni
nadie preso, todos están allí por voluntad propia, incluyéndome.
—¡A mi Jimin se lo llevaron amenazado desde nuestra propia casa!
¡Exijo ver a mi hijo! — Se guinda de las ropas de Taemin y este voltea a ver
a Namjoon— . Solo quiero... verlo... Señores, por favor...
—No podemos permitirle el contacto con el omega del capitán, señora,
pero — Namjoon no sabe si lo que va a decir está del todo correcto— podrá
verlo a distancia. ¿Está de acuerdo con eso?
Ambos asienten, ahora ellos los seguirían al Whalien pero sin subir. No
se sabe qué reacción puede tener Jimin si esa en verdad es su madre.
—Mire... espere aquí y lo verá —indica el capitán.
—¿Podría darle esto, por favor? Quizás lo prepare para cuando nos
volvamos a ver. — La mujer le entrega una bolsa a Namjoon y este acepta
el paquete.
El capitán Namjoon sube con Taemin nuevamente al Whalien y, algo
extrañado y se dirige directamente a la cocina buscando al joven omega. Lo
consigue sentado en la ventanilla de la parte trasera.
— Jimin . —La voz ronca de Namjoon le llama y este brinca en el
asiento—.
Creo que Min te está llamando en el frente del Whalien.
—Voy, capitán . —Jimin se acomoda el gorro de chef y sale a donde le
dijo el capitán buscando a Min pero no lo ve en los alrededores. Se acerca
al borde del Whalien, aprovechando para ver aquel pequeño pueblo
mientras el barco se alejaba del puerto. Una silueta de una mujer le hace
señas desde el final del muelle al igual que el otro hombre a su lado —.
¿Mami? ¿Señor Daesung? ¡MAMÁÁÁÁÁÁ!
—¡HIJOOOO, TE AMOOOOO! — Jimin sentía sus lágrimas salir al ver
a su madre aunque sea de lejos — TE ENVIÉ ALGO. POR FAVOR,
ESPERO LO RECIBAS. ¡ME ALEGRO QUE ESTÉS VIVO!
—Mami... — El omega cae de rodillas al suelo cuando el barco se alejó
demasiado de la isla. Namjoon se encontraba justo detrás de él— . ¿Por qué
no me dijo que estaba mi madre? Podía haberla abrazado.
—No podía permitirte bajar sin la autorización de Min y creo que él no
te hubiera dejado verla siquiera. Por eso lo hice así, Jimin... ¡Ten! — Le
entrega el paquete que le dio su madre anteriormente.
—¿Por qué tanto escándalo? ¿Pastelito? ¿Por qué estás llorando? —
Min se arrodilla al lado del omega y hace que este levante la cabeza— .
¿Qué es esa bolsa?
—Se la envió su madre. — La cara de sorpresa de Min no podía
compararse con nada antes visto— . Me encontré con ella en la isla y vio el
Whalien.
Min se levanta del suelo y se acerca al oído de Namjoon, tratando de
murmurar algo que solo él escuchar:
—Gracias por no permitir que Jimin baje, sino lo perdería.
Jimin, ignorando a los dos capitanes a su lado, se levanta y se dirige al
interior del Whalien, llegando hasta su habitación y encerrándose dentro,
explotando en un llanto que nadie sería capaz de calmarlo, tan cerca y tan
lejos de su famiLisa. Es verdad que la tripulación se volvió como una nueva
famiLisa pero las circunstancias en las que se unió no fueron las más sanas.
Sin poder controlar las lágrimas que caen, empieza a abrir el paquete.
Pudo sonreír levemente al notar los pasteles de arroz del señor Daesung,
una bufanda tejida por su madre, un dibujo que supone hizo su hermanita de
ella con su hermano mayor abrazado y una carta dirigida a él. Con
algo de miedo abre la carta, con un mensaje no muy largo pero sí bastante
firme.
Para mi hijo:
Jimin, esta carta la hice para entregártela en algún momento, siempre
la cargo conmigo.
Seré breve: luego de que el Whalien se fuera contigo y con muchas otras
personas, otros barcos piratas llegaron y eran mucho peor que los que te
secuestraron. Destrozaron la ciudad, llegaron a las afueras donde estaba
nuestra humilde casa. Tu padre fue asesinado por uno de ellos y nos
secuestraron, incluyendo al señor Daesung.
Su esposa murió antes, no sé si estar feliz o triste por ella que no tuvo
que pasar por esto. Al llegar a una isla nos cambiamos de barco sin que se
dieran cuenta y llegamos a otra isla pequeña. Pronto nos volveremos a ir,
siempre nos estamos moviendo para que no nos consigan.
Espero sigas hermoso y radiante como siempre mi hijo
precioso. Te ama, mamá.
—Mami... — Jimin sentía los ojos hinchados. ¿Su padre estaba muerto
ahora? Es algo que no quiere creer. De repente, un golpe en la puerta le hizo
volver a la realidad.
—Pastelito, abre la puerta... Namjoon me contó todo... Necesito hablar
contigo. — Min se encontraba del otro lado, apoyando su cabeza contra el
marco de la puerta sin poder abrirla. Jimin le había pasado el seguro.
—Déjeme solo... Quiero estar solo… — El omega había tomado la
sábana y se la enrollo alrededor como un capullo de mariposa.
—Maldita sea, ¡abre la puerta! — Min está preocupado por su omega,
cree que puede perderlo en el momento que vea a su famiLisa nuevamente
—. Pastelito...
—¡ No! —respondió Jimin, mientras tapaba sus orejas y pudo escuchar
cómo el capitán se alejaba de la puerta, pero luego escucho nuevamente su
carrera hacia la habitación y de un sonoro golpe tumbó la puerta abajo.
—¡ Te dije que me abrieras la puerta! — Furioso era poco para el rostro
que tenía en ese momento y luego relajó la expresión al notar al omega
triste y asustado en el rincón de la cama. El menor le extendió la mano con
la carta y este la tomó para leerla—. Esto... perdón... perdóname... yo...
—Está bien, no podemos hacer nada, posiblemente nunca vuelva a
verla... — Las lágrimas seguían mojando el rostro delicado del omega—.
Quería abrazarla cuando la vi.
—Me abandonarías si eso pasara. — Min arrastraba cada una de las
palabras lo cual sorprendió a Jimin—. Sé que me dejarías por tu madre,
Namjoon fue muy bueno contigo. En mi caso nunca te hubieras
enterado de nada.
—Lo sé, por eso estoy agradecido con el capitán Namjoon, le debo una.
— El omega sonríe tomando la bufanda color roja que tejió su madre para él
entre sus brazos y amarrándosela alrededor —. Al menos sé que ella está
bien...
<Soy un asco>, piensa el alfa
—Yoongi... — El omega llama la atención del alfa—. Yo no sería capaz
de dejarlo, yo lo quiero mucho a pesar de todo. ¿Se olvida que es mi alfa
predestinado?
—Gracias, pastelito mío. — Se aproxima a abrazar al omega y tenerlo
entre sus brazos, saca una pequeña botella con un líquido rojo —. Dice
Namjoon que es un supresor, que lo tomes cuando sientas que está por
venir el celo o creas que está cerca.
—Se acordó de mí. — Se ríe mientras toma la botella y la coloca encima
de la mesita de noche, Namjoonto con el elixir que les dieron las
sirenas—.
¿Cómo sigue Jin?
—Mejor, la poción que le trajo Namjoon le quitó las náuseas y el
mareo. Ya está en la cocina como siempre, no quiere alejarse ni enfermo.
— Ambos carcajean pues saben que eso es totalmente cierto sobre el chef
—. Lo mejor es que vayas con él, pastelito.
Da un beso en la frente del omega inhalando su aroma y se retira. Jimin,
en cambio, va a lavar su rostro para volver a la cocina a ayudar al chef.
Ahora tiene una nueva meta dentro del Whalien.
—Te encontraré nuevamente, mamá — murmura terminando de
limpiarse las lágrimas.
CAPÍTULO 20
—Min Yoongi, otra vez nos volvimos a perder. ¿Tienes el mapa de
cabeza?
—El capitán Namjoon golpeaba el timón, mientras Min cubría su rostro con
el mapa que según los guiaría a Lluvia— . Se supone que tú me guiarías
con ese mapa mugriento y la brújula.
—La brújula no para de dar vueltas, por eso me estaba guiando con las
corrientes marinas. —Trata de defenderse.
—Tendrás imanes en las manos . —Namjoon pone su cabeza sobre el
timón como esperando una respuesta de parte de este—. Ahora ni idea de
dónde estamos.
— ¿Qué sucede, pastelito? —pregunta el capitán Min al notar a un lindo
omega vestido de chef llevándoles unos aperitivos. Tenía los ojos un poco
hinchados y se notaba algo despeinado por debajo de su gorro de pliegues,
pero sonreía en frente de los dos alfas—. Oh... no tenías que traer nada.
— Sé que tienen hambre y fueron los únicos en no ir al comedor. —
Namjoon se acerca por el olor a comida—. Para usted también, capitán
Namjoon. Buen provecho.
—Gracias, Javi. ¿Cómo está Jin y mi cachorro? —pregunta un
preocupado alfa. Siempre que puede se va cerca de su omega, busca de
atenderlo y cuidarlo pero no es algo que haga todo el día porque sino quién
va a guiar el Whalien.
—Están bien, capitán, no se preocupe tanto. Ahora el chef manda
mucho más que antes y come cosas más raras todavía. — Jimin toca su
mentón recordando la extraña mezcla de pasta de tomate con chocolate
que se estaba merendando el chef con tantas ganas. Le da náuseas de
solo pensar en esa combinación.
—C apitán Min, el mar se encuentra agitado por el paso de sirenas y
tritones justo debajo de nosotros. —Taemin se encuentra algo alterado pero
Min no pierde la calma y mucho menos delante de él.
—Unas sirenas y tritones no son capaces de mover la corriente de este
modo. Debe haber algo más abajo que esos seres — explica Min al otro
alfa como si se tratara de un niño pequeño—. Debes saber que ellos viajan
siempre con delfines y ballenas. Posiblemente hay muchas ballenas
acompañándolos.
—¿No será la ballena blanca? ¿La llamada Whalien? — Jimin parecía
interesado en la conversación de los alfas pero Min niega.
—Si fuera esa ballena y pasara por debajo del barco nos volcaría en
unos segundos. — Min se rasca la cabeza —. Tendremos que soportar el
oleaje hasta que pasen, tratemos de que el barco no se desvíe hacia donde
van ellos.
El día estaba transcurriendo bastante tranquilo en comparación a todo lo
que estaba sucediendo en las aguas debajo de la embarcación. El chef
decidió parar la cocinar hasta que las aguas se tranquilizaran porque alguien
podía quemarse con los aceites y sustancias que hervían en los diferentes
envases.
En parte Jimin no se sentía del todo bien consigo mismo. Ya podía
caminar sin problemas, al parecer su lesión fue muscular pero al ver a su
madre y al señor Daesung le trajo un sentimiento de nostalgia. La verdad
quiere mucho al capitán Min pero no puede ignorar que fue él quien lo alejó
de su famiLisa. Sentado en una pequeña banca a un costado del barco,
viendo hacia el agua todos los seres que pasaban sin ningún temor cerca del
Whalien.
— ¿Estás bien Jimin? —Al voltearse el omega se consigue con el joven
Taemin acercándose y tomando un lugar a su lado—. Te noto algo triste.
¿Es por lo de tu mamá?
— Sí. —Una lágrima corría por su mejilla— . La extraño mucho, a
pesar de que aquí me siento como en una gran famiLisa.
— ¿Qué harías si te digo cómo encontrarla y huir con ella? —Jimin
quedó estático ante la propuesta del alfa—. Te puedo dar esa opción.
—Ya ni sabremos dónde estará ella ahora … —Esconde su rostro entre
sus manos—. Tampoco es que quiera alejarme del capitán Min.
—Pero él... te secuestró . —Taemin trata de articular cuidadosamente
cada palabra que salía de su boca—. Lo sé todo, digamos que nadie sabe
guardar secretos.
—Ya no lo veo así. — Ahora sí estaba bufando algo molesto y queriendo
ignorar al alfa.—. Además, volviendo al tema, ¿dónde cree que puede estar
mi madre ahora?
— Seguramente en camino a Lluvia, es la isla más cercana. —Jimin
palideció, ¿podría verla nuevamente?—. Ella mencionó que se movían de
lugar, ¿no?
— Sí... espera... ¿Cómo sabes eso? —El omega dudaba de las palabras
de Taemin.
— Simple, te dije que lo sé todo —explica el alfa apretando los cachetes
del joven omega—. Haré lo que sea para ayudarte, así el capitán esté en
mi contra.
— Yoongi, ¿cuánto nos falta para llegar a Lluvia? —Jimin estaba
mucho más inquieto ahora desde que Taemin dijo que lo ayudaría a
conseguir de nuevo a su madre, pero no quería decírselo a Min Yoongi.
Temía que lo encerraran antes de llegar a Lluvia.
— ¿Por qué la pregunta, pastelito? Calculo que con el desvío y lo
perdido que estaba, aproximadamente un día . —Min observa de reojo al
omega, todavía se encontraba bastante cabizbajo—. Es extraño que quieras
ir a ese lugar.
— Solo curiosidad de que sea una isla mágica —miente—. Espero no
nos transformen en sapos o algo así.
— Serías el sapo más bonito de todas formas . —Una sutil risa sale de
los labios del capitán, mientras se encarga de guiar el Whalien usando el
timón pues Namjoon se había ido a descansar y cuidar de su omega— . No
me dejes nunca, Javi.
— ¿EEHHH? ¿A qué se debe eso? —¿Habrá escuchado su conversación
con Taemin? Sería extraño porque ya lo hubiera matado en ese instante— .
Yo no me quiero alejar nunca de usted.
—Soy un sucio pirata, eso es resumen de ladrón y asesino. — La
expresión del capitán se tornó completamente seria —. Luego agrega lo que
viste mi pasado. Te traté muy mal, te separé de tu madre y aun así eres
capaz de quererme. No sé cómo pagarte eso.
—Sígame queriendo como lo hace en este momento, pero confíe más en
mí. — Min con su mano izquierda levanta el mentón del omega y roba un
fugaz beso sonrojándolo al máximo. Varios miembros de la tripulación se
encontraban cerca y silbaron al ver la dulce escena— . ¡No haga eso!
—Que TODOS sepan que eres mío. — Guiña un ojo mientras continúa
enderezando el barco hacia la ruta correcta. Las sirenas ya se habían
alejado, así que la corriente ya estaba más tranquila.
…
—Taeyang, endereza la vela principal Namjoonto con Taemin . —El
capitán Namjoon vuelve dando órdenes a diestra y siniestra, estaba de mal
humor gracias al chef nuevamente—. Seungri, encárgate de atender a Jin.
Si vuelvo a la habitación lo voy a arrojar por la borda.
— ¡SÍ, CAPITÁN! —dijeron los tres al unísono.
—Javi, será mejor que te cambies. Bajarás con nosotros a la isla. —
Jungkook se acerca emocionado al omega— . Ten, esta será tu propia
espada.
—Gracias, Jungkook . —Toma emocionado su nueva espada y se aleja
para cambiarse en la habitación. En el camino se encuentra con Taemin que
había terminado la orden de Namjoon.
—¡Jimin! —le llama el alfa—. Recuerda lo que te dije... Te ayudaré a
recuperar a tu madre.
—Gracias, Taemin. — Se inclina para despedirse—. No sé el porqué de
sus acciones pero se lo agradezco.
— Tu corazón. — El omega hace un gesto de no entenderle bien— . Lo
hago para tener tu corazón. Soy capaz de muchas más cosas que Min.
—Taemin... yo... — Un gesto con la mano le hizo saber que no siguiera
hablando.
— No tienes que decirme nada. Sé que no te intereso pero haré que eso
cambie, Jimin. —Taemin se inclina y sigue su camino.
Dos horas después...
—Bajen la rampa, ya llegamos a la isla Lluvia. — El capitán Min se
puso sus mejores ropas para bajar a la gran isla: ropa blanca con bordados
dorados, gabardina violeta con flores doradas, su gran sombrero con plumas
y su espada colgada a un lado de la cintura lista para ser empuñada en caso
de una emergencia —. Tenemos que dejar la mercancía mientras vemos qué
otra llevamos.
Min es el primero en bajar con Jimin a su derecha, vestido por completo
de blanco, igual al capitán pero sin la gabardina y el sombrero. El segundo
capitán al mando, Namjoon, viste de un color beige y gabardina verde
Taeva, igualmente con su sombrero y espada. Con ellos baja Taemin,
Jungkook y
Taeyang, con sus ropas típicas de marineros, confundiendo a todos sin saber
qué tipo de embarcación es.
Taehyung, Hoseok y Seungri se quedan vigilando Namjoonto con otros
sujetos, bajando la mercancía con el resto de la tripulación, mientras
reciben un cargamento nuevo y otro destino anotado en un mapa.
—¡Wow! ¡Qué agradable sorpresa! No muy seguido vemos este tipo de
embarcación… ¿Qué son exactamente? — Un hombre alto, de buen porte y
ropas similares a la de los capitanes se acerca a saludar —. Mi nombre es
Choi Top, soy el gobernante de Lluvia.
—Soy el capitán del Whalien. Min, a sus servicios. — Una inclinación
leve de parte del capitán para dar sus respetos, mientras el otro sujeto fija su
mirada en Jimin, intimidándolo —. Es mi omega y parte de mi tripulación,
señor Choi. Nos encargamos de transportar mercancía y tripulantes entre
islas.
—Bienvenidos todos. — Se inclina exageradamente, se nota que es alfa
desde lejos— . He tenido muy buenos visitantes esta semana, incluyendo al
apuesto rey.
—¿Qué rey? — Namjoon interviene, ignorando el tono con el que fue
formulada su pregunta.
—El rey de la isla So Far Away. Es todo un encanto, incluso tuvimos
una cena Namjoontos. — Min arruga el ceño, sabe muy bien a quién se
refiere, seguramente a su padre así que su hermano debe estar por allí
también.
—¿Sabe dónde se está hospedando el rey? — Min necesita saberlo
—En mi mansión, claro está. No puedo dejar a un miembro de la
realeza por fuera, en cualquier posada. — Sonríe de oreja a oreja el señor
Choi, realmente adora hablar del rey—. Cuando deseen conocerlo puedo
llevarlos ante él.
—Jimin, necesito que me acompañes. Vamos por algo de mercancía
nueva. — Taemin incita a Jimin a seguirlo.
—Puedes llevarte a Jungkook para eso, Taemin — reclama Min
—Lo siento, capitán, pero el ideal para esta tarea es Jimin y lo sabe
mejor que nadie. Prometo devolvérselo sano y salvo. — Taemin dibuja una
sonrisa inocente mientras le hace señas a Jimin.
Min, sin confiar al cien por ciento, deja ir a ambos al centro de la isla; no
puede retenerlos y estar pendiente del Whalien pero recuerda muy bien que
Jimin le pidió confianza.
—Jimin, busquemos a tu madre. Seguramente ya está en Lluvia. —
Taemin toma la delantera, abriendo muy bien sus ojos, buscando y
señalando a todas las mujeres que veía —. ¿Qué olor tiene tu madre?
—Igual al mío, ¿por qué? — Al decir eso, Jimin tuvo que echarse para
atrás al sentir la nariz del alfa en su cuello inhalando profundamente su
esencia —. ¿Qué hace? ¡Aléjese!
—Solo para saber en caso de que huela otra persona tan bien como tú.
No sé cómo el capitán tiene tanta fuerza de voluntad contigo, ya yo te
hubiese marcado muy bien antes de dejarte solo con otro alfa. — Jimin
traga en seco y Taemin ríe ante su expresión —. No pretendo hacerte
nada... aún
Taemin y Jimin recorren toda la ciudad en búsqueda de la mujer con el
mismo aroma que el omega. Las casas, a diferencia de otras islas, son
grandes, con techos de madera y paredes cubiertas de rocas pulidas. Entre
los dos buscan a través de la multitud y los pequeños locales. Sin éxito,
deciden seguir moviéndose hasta el fondo pero un gran muro les impide
avanzar.
Se detienen delante de una gran casa o más bien una mansión, con un
jardín de Roses rojas en el frente. La mansión tiene paredes cubiertas de
piedras blancas pulidas y unos grandes portones de madera oscura que
resaltan frente a las claras paredes se empiezan a abrir justo delante de las
narices del par de piratas.
— ¿Mamá? — La mujer voltea sorprendida hacia la voz que la estaba
llamando—. ¿Qué haces aquí?
—¿Jimin? ¡¡JIMIN!! ¡MI BEBÉ! —La señora Park estalla en llanto al
ver a su hijo nuevamente—. Esa pregunta te la debería hacer a ti.
¿Escapaste de ese alfa? Pero... tú... eres el joven que estaba con el pirata el
otro día — señala a Taemin.
— Así es, señora, pero vine a traerle a su hijo. — Sin más que decir se
lanza abrazando al joven alfa.
— Pero, ¿a qué se debe este escándalo? — Un joven de piel blanca,
cabello negro azabache y ojos gatunos, con una vestimenta quizás más
llamativa que la del capitán Min, sale por la puerta principal, colocando su
mano sobre el hombro de la madre de Jimin—. Oh, Taemin, qué sorpresa
verte. Ya iba a mandar a buscarte... ¿A quién trajiste contigo? ¿No me
digas que es tu predestinado?
—Ya quisiera eso, su alteza — Taemin se inclina ante aquel joven—,
pero él está enamorado de otro alfa.
—Pero tú eres perfecto, Taemin. Y mira, reencontrándolo con su madre.
Deberías considerarlo, ¿no? — Jimin asiente ante la pregunta del joven
pero queda estupefacto al ver esta escena. ¿Qué hace su madre con él? ¿Por
qué Taemin lo conoce?—. No me he presentado correctamente. Soy el
actual rey de So Far Away, mi nombre es...
—Min Jiyong —dice arrastrando las palabras el capitán Min, justo detrás
del confundido omega—. ¿Cómo has estado, hermanito? ¡Cuántos años sin
verte!
—Yoongi... ¿Qué hace mi mamá con él? — La cara de confusión de
Jimin era notoria y el capitán al darse cuenta que era la mamá de su
pequeño omega queda en estado de shock—. No entiendo nada.
—Eso es una buena pregunta para responder a su hijo, señora Park —
señala Min Yoongi.
— Ella no tiene que responder nada al secuestrador de su hijo mayor...
— Jiyong se interpone entre ambos—. ¡ Qué vergüenza, hermanito, en lo
que te convertiste!
—¡Cállate! — En el rostro de Min Yoongi se dibujó una gran sonrisa al
sentir un aroma dulce a frutos del bosque que provenía de su hermano—. Le
estás hablando a tu superior, omega.
CAPÍTULO 21
— Así que... las vueltas que da la vida. ¿No, hermano? —El capitán
estaba disfrutando realmente de ver a su hermano Jiyong intimidado por su
presencia—. Pastelito, anda a hablar con tu madre. Yo me encargo de
estos.
—Sí, capitán. — Extrañado de la confianza del capitán, el omega toma la
mano de su madre y van a caminar, aunque al voltear puede ver a Jungkook
a distancia. Son posible ciertas dudas después de lo que pasó hace poco.
— Muy valiente, hermano. De algo te sirvió en lo que te has convertido.
— Jiyong no puede evitar mirarlo de arriba a abajo, con cierto asco en el
rostro—. ¿Capitán? No me hagas reír, debiste haber muerto en ese
entonces.
—Yo nunca deseé tu muerte hermano, hasta ahora. —Min desenvaina
su espada y apunta al cuello de su hermano—. Escapé porque creí que era
lo mejor, ahora veo que debí ser más fuerte.
— ¿Me matarás? —Jiyong se burla de su hermano—. No me hagas reír,
Yoongi. Puedes ser muy pirata, el más malo de todos, según rumores en
altamar, pero no eres capaz de matar a tu hermano por muy alfa que seas.
—Eso lo veremos, hermanito . — Al acercar su espada aún más a
Jiyong, otra espada intercepta la suya alejándolo del rey— . Señor Choi,
¿qué se supone que hace?
—No puedo permitir que lastime al joven rey, capitán . —El otro alfa se
interpone entre ambos hermanos y el capitán puede ver una sonrisa de burla
dibujada en el rostro de Jiyong—. Si desea llegar a él, tiene que pasar
sobre mi cadáver primero.
— Eso haré entonces. —Jiyong aprovecha para esconderse dentro de la
mansión nuevamente, perdiéndose de la vista del capitán— . ¡Taemin!
¿Qué
haces allí parado como pendejo? ¡NO LO DEJES ESCAPAR!
— ¡SÍ CAPITÁN! —Taemin fue detrás de Jiyong pero el capitán
sospechaba algo extraño, desde antes de llegar pudo notar la famiLisaridad
de el joven alfa con su hermano. Algo trama, luego se encargará de él.
— Mami, te extrañé mucho. — Jimin no podía evitar sonreír al tener a
su madre cerca nuevamente—. ¿Dónde está mi hermanita?
— Dentro de la mansión, será llevada a la isla del rey. Formará parte
del personal del palacio cuando esté más grande, fue seleccionada por él y,
bueno, voy con ella al ser su madre. —Jimin tuerce la boca un poco al
escuchar eso—. No deberías molestarte, el rey es una muy buena persona y
cada vez que sonríe es como si fuese un ángel.
— Mamá, ese idiota casi mata a mi capitán — protesta Jimin.
—Hubiese sido un favor, así nunca te hubiera separado de mi lado . —
Ahora las lágrimas recorren el delicado rostro de su madre, mientras esta se
voltea a abrazarlo—. No tienes idea cuánto te extrañé, diariamente pensaba
en si estarías comiendo bien, si te estaban torturando o peor aún, si habías
muerto a manos de él.
— Él no es tan malo como parece, mamá . —La separa ligeramente de
su pecho—. No te imaginas cómo es conmigo.
—Ya me lo imagino... Puedo ver tu marca . —Se cubre la boca
horrorizada—. Te dejaste marcar por ese degenerado y ahora estás pegado
a su espalda, tenías que buscarte alguien así como el rey.
— Bueno... mamá... El capitán es su hermano... — Jimin rasca su
cabeza, no sabe si debió o no decir eso.
— Lo dudo, no se parecen en lo absoluto. Mira la clase que tiene el rey
Jiyong y ese... es solo un pirata vestido de ropas finas . —Su madre seguía
con el sermón—. Vendrás conmigo a So Far Away, hijo, no puedo
permitirte que sigas con ese sujeto.
— Mamá... yo... no quiero ir con ese sujeto. —Trata de mantener la
calma—. Te amo, pero no iré con ese falso rey. El trono es de Yoongi.
—¿Yoongi? ¿Así se llama tu secuestrador? —Ahora ella era la alterada
—.
Más a mi favor. Vente, hijo, nos largamos.
Su madre lo toma con fuerza y busca de halarlo hacia los matorrales,
cerca del camino donde se encontraban. Estaba decidida a separar a su hijo
de esos piratas, tenía que salvarlo. El camino hacia la costa era distinto por
ese lado, un poco espinoso y por más que Jimin lo intentara, su madre se
encuentra cegada, desesperada sería la palabra más indicada. Al fin tiene a
su hijo consigo pero este no desear ir con ella.
—Mamá ¡basta! —Se suelta con brusquedad de su brazo—. ¿Qué te
cuesta entender que no quiero ir con ese tal Jiyong?
—¿Prefieres estar con tu secuestrador que con tu madre? —Sus ojos
parecían querer salirse de órbita, tomaba el rostro de Jimin entre sus manos,
apretándolo, a ver si lograba divisar algún gesto erróneo— . ¿Qué es
exactamente el capitán para ti?
—Es mi alfa y lo quiero, mamá. — Jimin se suelta bruscamente de ella y
busca de retornar hacia la mansión donde se encuentra el capitán Min pero
ella lo detiene nuevamente, esta vez con una mirada perdida y llena de
miedo.
— Si no es por las buenas será por las malas. Ya perdí a tu padre, no
quiero perderte a ti ahora, Jimin . —Empieza a halarlo nuevamente, a pesar
de ser más pequeña. Jimin no quería lastimar a su madre pero no tenía
idea de cómo sacársela de encima. Involuntariamente su garganta
emitía chillidos, sabe que está llamando a su alfa pero no quiere que lo
alejen de él.
Jungkook acudió al rescate, casi se le olvida que el joven alfa estaba
cerca de ellos, siguiéndolos. Sacó su espada y la madre de Jimin lo
soltó de golpe, cayendo ella de rodillas al suelo cubriendo su rostro
empapado de lágrimas.
—Javi, vamos a buscar al capitán. Debe estar preocupado por nosotros
—habla sin voltear a mirar al omega—. ¡Camina!
— Sí... lo... entiendo . —Jimin voltea a ver a su madre la cual no quiere
levantarse del suelo ni dirigirle la palabra— . V-v-vamos.
— Me quiero disculpar, escuché toda la conversación. — Jungkook se
detiene al no sentir los pasos de Jimin a su lado, este se encuentra en el
suelo llorando—. ¿Javi qué te pasó?
— Mi mamá está totalmente ciega, no me cree. — Se hace bTaeta en el
suelo—. Creí ser feliz al momento de conseguirla, pero... ¿por qué me
duele tanto?
Jungkook no era el mejor para aconsejarlo pues él también fue uno de
los que ayudó a separarlo de su mamá. No le queda de otra que abrazar al
omega y dejar que este drene todas sus lágrimas.
…
— Su alteza, ¿hacia dónde se dirige? —Taemin logra entrar por una de
las ventanas encarando al joven rey— . Creyó que nunca nos volveríamos a
ver al parecer.
—¿Tampoco piensas dejarme escapar? Qué aburridos son todos. —
Arruga la nariz en señal de reproche—. Creí haberte dicho que no volvieras
hasta tener la cabeza de Min Yoongi en tus manos.
— Aún no es momento, mi señor —El alfa se inclina para quedar muy
por debajo del rey—, pero cumpliré con mi cometido.
— Te estás enamorando de ese omega que está con él… Puedes hacer
lo que se te parezca pero ¡MATA A MIN YOONGI! O toda la ira del reino
caerá sobre ti. — Jiyong pateaba las cosas a su alrededor hasta que se le
ocurre una macabra idea—. Taemin, marca a ese omega delante del
capitán. Luego puedes matarlo y traerme su cabeza, lo que hagas luego no
me importa.
— Señor, pero... —Le manda a callar.
— Que no se te olvide que perteneces a la guardia real, ahora vas a
salir y dirás que escapé, posiblemente quiera buscarme luego de esto . —
Taemin asiente mientras Jiyong sale por la puerta trasera.
Taemin empieza a golpearse contra los muebles y a hacerse ligeros
cortes con su propia espada, tiene que parecer que tuvo una difícil pelea con
el rey. Creándose ciertos moretones y luego de rasgar su ropa se atreve a
salir al exterior nuevamente donde la pelea había terminado, en su lugar
estaba Min Yoongi amarrado y amordazado a un árbol en una esquina de la
casa.
—¿Yoongi? ¡YOONGI! —Jimin había llegado al lugar Namjoonto con
Jungkook, Taemin debe prepararse el momento de lograr su cometido —.
¿No me diga que le ganaron?
Jungkook sacó una navaja y libera al capitán de las mordazas que tenía,
Jimin sin dudarlo corre a refugiarse en sus brazos.
— Pastelito, ¿qué te ocurre? —Estalla en llanto estando en sus brazos,
necesitaba su contacto, su aroma. Solo piensa en lo difícil que es tener que
escoger entre dos personas que ama es demasiado—. ¿Jungkook qué pasó?
— Digamos que... su madre solo le cree al joven Jiyong y no a su propio
hijo . —Jungkook trata de explicar mientras Jimin se desbarata en llanto.
—Ese Jiyong reJisootó ser un omega bastante molesto, debió tener una
presentación tardía. —Min abraza fuertemente a Jimin—. Ya, pastelito,
calma... Vamos al Whalien, rescataremos a tu madre.
—Ella… no... quiere... no me... quiere… —Trata de calmar en vano al
omega, mientras Taemin se acerca y le entrega un pergamino enrollado al
capitán.
— Se lo quité antes de que escapara, no lo he abierto así que no se qué
es. —Indica Taemin, cuando el capitán trata de abrir el pergamino para ver
qué tipo de documento podría ser.
— Es un mapa de algún lugar cercano al reino. —Trata de leer las
letras pequeñas anotadas a lo largo del mapa—. Tendré que descifrar esto
con ayuda de Namjoon. Buen trabajo, Taemin.
Sin dudarlo, Min toma la mano de su omega en su camino de regreso al
barco, ignorando la cantidad de personas que voltean a verlos en su trayecto
de regreso, en especial la mirada acusadora de Namjoon el cual se dirige
hacia ellos que estaban a punto de abordar.
—Espero me cuentes que sucedió luego de que tú y Jungkook se
alejaran.
— El capitán Namjoon lo acusa con el dedo mientras ellos continúan
abordando.
—Pastelito... —Min llama la atención de este y se sienta a su lado en el
suelo, enfrente al mástil principal del barco—. Jungkook habló conmigo.
— ¿Qué opina de eso? —Jimin apoya su cabeza en el hombro del
capitán, necesita de su contacto hoy más que ningún otro día.
— Opino que tendremos que abrirle los ojos a tu madre con respecto a
mi hermano… Lo que no entiendo es qué hacía Jiyong en Lluvia y lo más
extraño es ¿dónde están mis padres? — Min lucía pensativo ante esas
interrogantes—. Es extraño… Alguien de la realeza, si lo ves de este modo,
viajando totalmente solo… Es peligroso.
— Posiblemente el tal Choi nos mintió y lo está cuidando
verdaderamente —dice el omega mientras cierra los ojos siendo sedado por
el exquisito olor de su alfa—. Yoongi, usted... huele muy bien.
—Creo que tu celo vendrá pronto, tu olor está mucho más fuerte que de
costumbre... Aléjate de Taemin por lo que más quieras, obedece a tu
capitán por una vez . —Los felinos ojos de Min analizan las tiernas
facciones de Jimin y su creciente puchero al ser regañado—. Eso no
funciona conmigo, pastelito. Lo siento... te dije que no.
El omega se lanza sobre el capitán y le roba un beso antes de sentarse
nuevamente, riendo por primera vez desde el día anterior. Estaba bastante
afectado por las palabras de su madre y la verdad es que no puede
entenderla del todo. ¿Cómo, entre tanta gente, Jiyong escogió a su hermana
y su madre? Es extraño.
Namjoon llamó a Min para revisar ese mapa extraño entre los dos,
mientras que Jimin se dirige a la cocina. El chef era el único que no
molestaba con tantas preguntas y su día pasaba bastante rápido ayudando
allí. Seungri se había vuelto uno de los mejores ayudantes en la cocina;
prácticamente entre él y Jimin se hacían cargo de todo. Jin sufría de muchas
repulsiones cuando sentía ciertos olores, en especial el de los mariscos.
—¡ Javi! —Le llama el chef Jin desde la marmita donde estaba
cocinando una crema de pollo con espinacas— . Tráeme unas especias
desde el cuarto de despensa, solo un tarro.
—Sí, chef. Voy por las llaves . —El depósito de la cocina tuvo que ser
puesto bajo llave, pues gran parte del personal fue sustituido en Lluvia, al
igual que la mercancía. El Whalien se estaba tornando un barco comercial a
pesar de tener a su capitán pirata. Una nueva ruta estaba marcada a una
pequeña isla a unos dos días de distancia aproximadamente.
Jimin tomó las especias que pidió el chef y salió cerrando la puerta
detrás de él. Al volver a la cocina, va a su lugar para preparar unos grandes
pavos que compraron en Lluvia, mientras Seungri le colocaba los adobos
listos para su preparación.
— Oye, Javi. — Le llama el ojeroso omega—. Supe que viste a tu
madre... ¿Y al señor Daesung? No escuché comentarios sobre él.
— La verdad no escuché nada ni tampoco pude verlo. —Jimin vuelve a
sumergirse en la tarea que estaba haciendo. Algo consternado ahora se
pregunta qué pasó con el señor Daesung. ¿Sería asesinado por resistirse a
ser esclavo del rey? No quería pensar esas cosas pero era inevitable.
El rey Min Jiyong, con un aura totalmente angelical y un aroma
embriagador, era la combinación más peligRose en contra de un reino. La
curiosidad inunda a Jimin, quería saber mucho más sobre ese personaje
pero en su visión se pudo ver claramente las ansias de poder y el odio
extremo que le tiene a su hermano desde ese entonces.
A pesar de todo eso, Min Yoongi sigue intacto, disfrutando de una vida
de piratas, ignorando casi en su totalidad a su hermano. Pero eso debe
cambiar
y reclamar lo que es suyo por nacimiento. Es muy importante averiguar qué
sucedió con sus padres.
— Javi, ¿estás bien? Te noto algo pálido. —El chef Jin se acerca
tocando la frente del menor—. Por cierto, tu olor está más fuerte. ¿Cuándo
es que viene tu celo?
—No lo sé... Debe estar por llegar —responde el omega tocándose la
frente—. Debo cortarlo cuando antes.
—Namjoon te compró algo para eso, deberías de tomarlo hoy —indica
el chef apuntándole con una cuchara de madera—. No quiero que te estés
sintiendo mal y mucho menos que te persiga cierto alfa dentro del barco, a
menos que sea el capitán Min.
—Entendido, chef. No se preocupe por mí, estoy bien. —Se siente
apenado y se sonroja al sentir que incluso el chef lo quiere y le tiene un
cariño muy grande.
Casi era la medianoche y el capitán Min aún se encuentra descifrando el
mapa Namjoonto con Namjoon. Jimin comienza a sentir algo de fiebre y
mareos así que termina la ducha rápidamente. Se coloca un pijama y saca la
extraña botella que le compró el capitán Namjoon.
— Beba completamente para mejor efecto —lee Jimin en la parte
inferior del frasco—. Qué raro, normalmente se toman de a pequeñas dosis
todos los días... Debe ser un tipo nuevo de poción supresora.
Se la bebe totalmente y casi instantáneamente sus mareos se detienen
pero un calor interno empieza a surgir, asustando al omega que no entiende
por qué una poción supresora actúa de esa manera tan extraña.
CAPÍTULO 22
—¿Qué me pasa? —Un calor intenso invade el cuerpo del omega,
derribándolo al suelo— . ¿Dónde estás Yoongi? No sé que me sucede.
Con mucha dificultad Jimin se pone de pie y sale de la habitación. No
entiende esa sensación en su cuerpo, similar al celo—. ¿Por qué? Se supone
que esa era una poción supresora.
<Esto no es bueno> , piensa mientras continua el recorrido dentro de los
pasillos del Whalien.
Los pasillos estaban casi en total oscuridad si no fuera por unas
antorchas que iluminaban sutilmente el corredor y parpadeaban por culpa
de la intensa brisa que hacía en la parte de afuera del barco. Posiblemente
allí conseguiría al capitán Min o a alguien más que pueda darle algún tipo
de supresor o algo para calmar los fuertes espasmos que estaba sufriendo el
omega en su interior. El sudor comienza a bajar de su frente y se siente algo
mareado. El movimiento del barco al parecer logra afectarle en sus sentidos,
dejándolo algo torpe al caminar, además que olvidó colocarse algún tipo de
calzado y las pequeñas astillas y clavos salientes del suelo de madera
lastimaban los pequeños pies de Jimin, haciéndole sangrar unas minúsculas
gotas.
Unos intensos calambres logran derribarlo al suelo nuevamente, justo
antes de la salida a cubierta. A pesar de usar una pijama, sentía toda su parte
inferior totalmente humedecida por un lubricante que comenzó a bajar
asustándole aún más de lo que ya estaba. Estaba totalmente empapado,
había llegado con más fuerza que las veces anteriores y su temor a ser
marcado volvía a su mente inundando sus pensamientos por completo de
diversas imágenes.
— No, por Dios, el celo no... Tengo que volver a la habitación cuanto
antes . —No logra ver a Min o algún otro tripulante que pudiera ayudarlo.
Su cuerpo parecía estar hecho de fuego, el más mínimo roce molestaba,
le quemaba profundamente. El celo se adelantó y con una fuerza
inimaginable que temía de sí mismo, de no poder negarse ante una caricia
así viniera de otro que no fuera Min Yoongi. Tenía que evitar preocuparse
puesto que los alfas presentes dentro del Whalien no serían capaz de hacerle
nada que él no quisiera; lo ayudarían a buscar al capitán sin dudarlo
seguramente.
Una silueta a lo lejos se comienza a hacer cada vez más grande a medida
que se va acercando, vestido con una pijama muy similar a la que se
encuentra usando Jimin en ese momento. El nuevo alfa se encontraba a la
vista y el omega sonrió al saber que alguien finalmente lo ayudaría, pues el
malestar lo tiene completamente contra el suelo.
— ¿Jimin? ¿qué te sucede? —Paralizado por completo por el intenso
aroma que desprendía el joven omega, Taemin queda totalmente estático.
—Taemin, ayúdeme a ir a mi habitación... Por... favor... No consigo al
capitán. —Jimin logra aferrarse del pantalón del alfa y sus lágrimas
rogando por ser ayudado no se hacen esperar. Justo cuando necesita de la
presencia de alguno de sus amigos ninguno está a la vista—. O al menos a
Jin… ¿Podría llamar a uno de ellos?
Aguantando la respiración Taemin levanta a Jimin con facilidad y lo
carga hacia el interior del barco nuevamente. Repentinamente, otra cantidad
del lubricante baja del omega y el alfa se detiene en seco, mirándolo de un
modo algo diferente.
— Taemin... ¡¿Qué hace?! ¡NO! ¡SUÉLTEME! —Taemin besaba con
intensidad el cuello del omega. El celo de Jimin lo estaba cegando por
completo, sacando a flote sus más oscuros instintos—. ¡Por favor, no lo
haga!
— Solo quédate quieto, te ayudaré . —La voz de Taemin sonaba mucho
más grave que de costumbre, mientras con dificultad por el pataleo de
Jimin le iba quitando su ropa.
—¿Qué está pasando aquí? —Hoseok parecía ser el salvador del omega
en ese momento—. Suéltalo en este instante, Taemin, sino será tu fin.
— ¿Tú? ¿Un beta retándome? No me hagas reír. —Se burla el alfa
mientras continua en su tarea de desvestir al omega— . ¡Te dije que te
quedes quieto!
Jimin queda totalmente estático, paralizado por aquella voz quedando
totalmente sumiso ante él. Hoseok no podía permitir lo que estaba pasando
delante de sus propias narices y como el alfa ignora sus órdenes, saca su
espada. Si es necesario lo mataría para que no llegara a hacerle nada a
Jimin o de lo contrario el capitán se encargaría de matarlo a él también.
—¿Por qué me hace esto? ¿Dónde está el capitán? ¡AYUDAAA
YOONGI!
—Un intenso chillido sale de la garganta del omega llamando a su alfa, el
capitán Min, pero teme que no pueda llegar a tiempo para detenerlo. No
quiere ser marcado por Taemin, quien creyó era su amigo y ahora está
totalmente embelesado por el dulce aroma a vainilla tan intenso que
desprende, inhalando el fuerte olor y lamiendo las clavículas del omega,
gruñendo al pasar cerca de la antigua marca que le había hecho el capitán.
Ahora se encargaría de suplantarla por la suya, ya no sería más propiedad
de Min sino de él.
Ese pensamiento que cruzó la mente de Taemin lo hizo inflarse de
orgullo, habría derrotado finalmente al capitán, marcado a su omega y,
posteriormente, asesinaría al alfa para cumplir con las órdenes del joven rey
Jiyong.
— Tengo que marcarte antes de que llegue tu amiguito… Y tú, ¡aléjate
beta inútil! —Taemin, de un golpe brusco, derriba a Hoseok, tirándolo
contra una de las columnas dentro del Whalien, dejándolo inconsciente por
el fuerte golpe en su cabeza— . Ahora sí… ¿En dónde nos quedamos?
— Taemin. por lo que más quiera, no me marque... —Un mar de
lágrimas corrían por el rostro del omega en súplica a su agresor—. Solo
quiero que Min lo haga.
Esa fue la gota que rebozó el vaso, desatando la furia del joven alfa al
notar que Jimin sigue prefiriendo al otro idiota y no a él.
— No digas idioteces Jimin, puedo darte una mejor vida de la que
tienes aquí en el Whalien y podemos incluir a tu madre en ese destino
perfecto —le dice mientras empieza a bajar sus pantalones exponiendo
todas las partes de Jimin—. Mírate, estás tan listo. Esto será rápido, no te
dolerá, creo.
Un puñetazo cae sobre la mejilla derecha del alfa, este se tambalea y
suelta al omega. Algo desorientado, busca a su alrededor hasta que fija la
mirada en donde se encontraba la persona que le había propinado el golpe.
— Yoongi... pensé que no llegaría nunca . —Jimin se aferra del cuello
de otro alfa que llegó a salvarlo justo a tiempo.
—Pastelito, ¿estás... bien? —El olor del omega también logra distraer a
Min de sus sentidos, pero este tiene que enfocarse en eliminar del mapa a
aquel que quiso tocar lo que es suyo—. ¡Has cavado tu propia tumba,
Taemin!
— ¿Tú me matarás? —Taemin se levanta limpiándose el labio y
escupiendo un poco de sangre a un lado—. No me hagas reír, capitán. No
tiene oportunidad contra mí.
—Eso crees, serás comida de tiburones esta noche. —Ambos
desenvainan las espadas, sería un duelo a muerte. ¿El premio? Algo muy
obvio.
Jimin con dificultad se sube sus ropas y trata de caminar cerca del
capitán. Su olor es lo único que logra calmarlo.
— Yoongi... no lo mate —Jimin coloca su cabeza apoyada en la espalda
del capitán— , por favor.
— Esta vez te voy a ignorar, pastelito. Este idiota estuvo a punto de
hacer algo imperdonable y dentro de mi barco no permito este
comportamiento . —Min se lanza sobre Taemin en una pelea con espadas.
No se podía negar que el alfa es muy bueno en esto también pero la furia
del capitán hacía sobresalir su fuerza.
Jimin, con un movimiento fuerte que hizo el barco, cae hacia cubierta
nuevamente, mojándose de pies a cabeza con una ola que había mojado el
barco. Parecía una especie de tormenta que se estaba aproximando.
— Javi, ¿qué haces allí? ¡¡Es peligroso!! —Jungkook estaba
aferrándose al mástil para no caerse—. ¡Whalien está justo debajo de
nosotros! ¡Agárrate de algo!
La advertencia fue en vano, otra sacudida esta vez mucho más fuerte
dispara a Jimin fuera de cubierta, hacia el oscuro y profundo mar.
—¡JAVIIII! —El grito desgarrador de Jungkook hace alertar a Min, que
voltea justo en el momento en el que Jimin vuela por los aires y va en
camino al mar—. ¡CAPITÁÁÁÁN, HOMBRE AL AGUAAAAAAAAAA!
— ¡YO IRÉ POR JIMIN! —Taehyung se quita la ropa y se dispone a
saltar al agua pero Jungkook lo toma del tobillo y niega que este pueda
lanzarse—. Jungkook, ¿qué haces? ¡Tenemos que salvar a Jimin!
— ¡No seas idiota, el mar está muy agresivo! ¡Morirás tú también! —
Jungkook abraza a Taehyung y lo mantiene agarrándose también al mástil,
ahora deben esperar que pase la tormenta.
— Creo que se acaba de terminar nuestra pelea, ¿no, capitán? Nuestro
premio se cayó al mar, ¡qué tristeza ! —Taemin se burla descaradamente
enfrente al capitán, al notar que este tiene sus ojos llenos de lágrimas por
haber visto morir a su omega de un modo tan deplorable—. Me temo que
tendrá que acompañarlo al más allá.
— Me temo que te enviaré al infierno y en un futuro iré a patearte el
culo nuevamente ¡MALDITO! —Min inundado en lágrimas, toma con
fuerza su espada y se va en contra de Taemin. Su meta es matarlo y
atravesarlo con la espada las veces que sean necesarias hasta que deje de
moverse.
Taemin entra en pánico al notar que la fuerza del capitán aumenta a un
nivel considerable, ahora le es muy difícil bloquear sus ataques sin recibir
aunque sea una cortada. Retrocede hasta chocar contra el timón que se
encontraba encadenado para evitar que se moviera por las fuertes olas.
Completamente empapados por el agua, Taemin intenta limpiarse su rostro
para poder ver a su atacante pero un fuerte dolor hace que sus sentidos se
nublen y un líquido caliente empieza a brotar de sus entrañas.
— Hasta aquí llegaste, Taemin. Ten el honor de morir en mis manos. —
Son las últimas palabras que escucha Taemin antes de ser atravesado al
menos unas seis veces más en el corazón y pulmones.
Min logra aferrarse al timón llorando por la pérdida de su omega,
mientras Taemin cae a sus pies desangrándose y colorando la oscura
cubierta de madera en un rojo intenso. Otra sacudida del barco hace que el
cuerpo inerte de Taemin vuele por los aires cayendo al mar al igual que
Jimin.
Jungkook y Taehyung observan a su capitán sin poder acercarse a
él para consolarlo, porque ¿de qué serviría si ha perdido al amor de
su vida?. Hoseok se levanta finalmente con un hilo de sangre corriendo por
su rostro y parte de su cabeza inflamada por la pelea, desorientado sin saber
qué ocurre. Se acerca al capitán, tambaleándose por el movimiento del
barco, logra tomar el timón y abraza a Min, aunque no entiende el porqué
de su llanto tan intenso.
— Jimin... Park Jimin... ¿Por qué me abandonaste? —suelta en un
murmullo desgarrador, haciendo que el beta entre en razón y entienda que
el joven omega ya no se encuentra entre ellos—. Yo solo quería amarte, mi
pastelito malcriado.
<¿Esta es mi forma de morir?> , piensa el omega mientras se sumerge
cada vez más abajo del profundo mar y la corriente le impide salir a la
superficie a tomar aire.
<Yoongi, perdóname. Yo sé que me amas y yo también te amo…>
<Esto me pasa por confiar en los demás>.
<Quiero que me toques>.
<Prometo ser todo para ti>.
<Déjame amarte Min Yoongi>.
<Creo que ahora es muy tarde para pensar en estas cosas... Adiós,
capitán>.
Un fuerte canto suena cerca del cuerpo del omega que empezaba a
paralizarse por la falta de oxígeno. Jimin solo pudo visualizar una gran
silueta de color blanco que se posaba debajo de él y lo empujaba hacia
arriba, hacia la superficie.
Envuelto en un aura de paz total, a pesar del agitado mar, aquel animal
de piel áspera logra envolverlo en una sensación similar a estar en un sueño.
<¿Así se siente estar muerto?>.
— JAVI! ¡JAVIEEEEER! —Los gritos de Taehyung, quien se
encontraba asomado por la borda ahora que el mar estaba en una casi paz
perfecta, alertan al capitán Min que estaba destruido dentro de su propio
llanto—.
¡CAPITÁÁÁÁN, ES JAVI!
Min sin esperar un poco más se acerca a la borda y puede observar el
cuerpo de Jimin sobre la cabeza de Whalien, la ballena blanca. Sin pensarlo
se lanza al agua y nada hasta donde se encontraba la ballena gigante, esta se
hunde un poco para que Min pueda subirse y tomar el cuerpo.
Lo abraza como si no hubiera un mañana, lo ama, no quiere perderlo y
siente que a la vez está tan lejos de él, que es solo un cuerpo vacío.
— Pastelito, me abandonaste... —Llora nuevamente el capitán
ocultando su rostro en el cuello de su amado omega.
— Yoongi... jamás lo aban.. donaría … —murmura entrecortadamente
el omega, estaba vivo— . Lo amo mucho, capitán Min.
Este abre sus ojos con dificultad, encontrándose con los gatunos ojos del
alfa, donde ahora sus lágrimas de tristeza eran reemplazadas por unas de
alegría total. Abrazando a Jimin, enrollando su cuerpo completamente con
sus brazos, parece que está despertando de una oscura pesadilla.
Un tierno y corto beso da el alfa en los fríos labios del omega, está vivo.
Una escalera de cuerdas tejidas cae a un lado de ellos y Min se aferra a ella,
agarrando con su otro brazo al omega.
Jungkook, Taehyung y Hoseok halan con fuerza la escalera subiéndolos
al barco nuevamente. Los demás miembros de la tripulación salen a
cubierta ahora que el mar se calmó. Jin entra en pánico al ver a Jimin
totalmente inconsciente en los brazos de Min.
—¿Me puedes explicar qué pasó aquí? —reclama el chef al acercarse a
la pareja.
—Eso mismo quiero saber yo . —El capitán Namjoon sale en algo
parecido a una pijama a la oscura cubierta y fija su mirada en el suelo
lleno de sangre
— . ¿A quién mataste? ¿Por qué Jimin está así?
— Luego les daré explicaciones, tengo que ir a acostar a mi omega. —
Min se levanta con dificultad, cargando al más joven como si de un bebé se
tratara—. Seungri, llévame un poco de sopa caliente a la habitación. ¡YA!.
— ¡Sí, capitán! —El cocinero desaparece de la vista de todos mientras
Min se encamina a la habitación.
Todos abren paso al capitán, mientras Jungkook y los otros dos se
encargan de dar las explicaciones debidas a Namjoon que se encontraba
desorientado. Nadie podía salir de las habitaciones por miedo a ser
golpeados por algún artefacto dentro del barco y Namjoon se encontraba
protegiendo a su omega Namjoonto con su cachorro que viene en camino.
Min abre la puerta de la habitación y lleva al omega directamente al
baño, le arranca todas las ropas y baña cuidadosamente para retirar el agua
de mar, aguantando un poco la respiración para que sus instintos no lo
traicionen pues no puede tomar a su omega de esta manera. Lo seca y lo
viste con una pijama seca antes de acostarlo en la cama y cambiarse él
también.
La puerta suena y al abrirla era Seungri con dos tazones de sopa.
El capitán da las gracias y el cocinero se retira cerrando la puerta detrás de
él.
— A ver, pastelito, tienes que tomarte esto. Tienes los labios azules . —
La suave voz del capitán hace que el omega se incorpore y con cuidado se
siente en la cama, apoyando su espalda en la pared detrás de él—. Te
ayudaré.
Como si de un niño se tratase, el capitán le da la sopa en la boca,
soplando cada cucharada para que no se queme. El color vuelve a Jimin
luego de terminar su tazón y lo ayuda a recostarse nuevamente. Coloca
ambos tazones en un rincón y se recuesta en la cama a un lado del menor.
— Yoongi, ¿me perdona? —La mirada de Jimin lo decía todo, tenía
miedo
—. Por mi culpa usted sufrió mucho.
— No seas tonto, pastelito. No fue tu culpa . —Una nueva ola de
lubricante baja del omega, haciendo que el aroma llegue a Min nuevamente
y el olor a vainilla inunde la habitación por completo—. Esto no puede
estar pasando... ¡¿Cómo?!
Jimin sin decir nada le entrega la botella vacía y el capitán comprende
que fue lo que lo adelantó y a tal grado de intensidad.
—Yoongi... quiero que... —murmura el omega totalmente sonrojado y
cubriendo parte de su cara con la sábana— usted me marque...
CAPÍTULO 23
¿Estaba escuchando mal? ¿En serio el omega estaba pidiendo eso? El
capitán estaba entre el hecho de controlarse y dejar que el omega descanse o
el deseo de liberar su instinto como alfa para finalmente hacerlo suyo por
completo y formar el lazo.
— ¿Dije algo malo? — Jimin hace un puchero abultando sus cachetes
tiernamente, como esperando el regaño del mayor.
— Es… solo muy extraño, antes no querías y ahora estás tan... — No
quiso terminar la frase. Sí quería pero no debía, al menos no con Jimin en
esa condición.
— Yoongi, estoy bien, solo que... — Quería ordenar sus palabras
adecuadamente—. Cuando creí morir, me asusté. Pasaron muchas cosas
por mi cabeza, incluyendo en que nunca me permití amarlo como yo
quería, y no quiero que vuelva pasar.
Un golpe en la puerta los alertó a ambos, pero solo se trataba de
Namjoon queriendo mostrarle algo a Min.
— Oh, ya veo que interrumpí. Será solo un momento, sígueme —le
ordena Namjoon al otro capitán.
— Ya vengo, pastelito. — Jimin se deja caer entre las almohadas,
bufando molesto por no poder hacer lo que tanto le costó decidir, incluso
pensando en sí mismo como alguien bipolar.
Sube la sábana hasta cubrir la mitad de su rostro y se hunde en la cama
tratando de ignorar el intenso calor que recorre su cuerpo; los espasmos van
y vienen momentáneamente y agradece que no se encuentre de pie porque
seguramente caería al suelo.
Se sentía incómodo por la lubricación en su pijama limpio, el simple
roce de la tela con su piel era como lava ardiente llevándose todo a su paso,
necesitaba algo que pudiera calmar aquel gran calor.
Debía aceptarlo, el celo se adelantó con mucha fuerza y la única cosa
que lo calmaría sería su alfa. No es algo que quisiera aceptar pero el omega
no podrá calmar su malestar solo.
Bajo las sábanas puede sentir la dureza de su entrepierna, debería
tocarse, al menos así podría bajar un poco el calor.
Su mano pasea debajo de su camisa, incluso al ser su mismo tacto le
excitaba, pasar sus dedos desde los pectorales hasta sus abdominales lo
tenían envuelto en llamas, necesitaba más.
Introduce su mano dentro del pantalón de pijama y comienza a acariciar
toda la extensión de su miembro. Tenía mucho tiempo sin pasar un celo sin
algún tipo de poción supresora; había olvidado qué sensaciones podía sentir
en ese entonces.
Tira la sábana al suelo y continúa masturbándose con velocidad,
tratando de calmar sus malestares y bajando un poco la calentura interna
que tenía. Con su mano libre acaricia sus testículos mientras sigue
bajando, tratando de llegar a su húmeda entrada, jadeando y gimiendo
ocasionalmente. No es posible detenerse en ese momento, su cuerpo
necesitaba mucho más, necesitaba a su alfa, lo anhelaba para él en ese
preciso momento.
— ¿Sabes lo que acabas de interrumpir, no? —Min Yoongi se
encuentra hiperventilando al ser alejado del omega por culpa del otro
capitán Namjoon.
— Sí, pero esto es algo importante y creo que es necesario de que lo
veas antes de que te desates como un lobo hambriento con el joven Jimin .
—Extiende un documento delante de las narices de Min—. Lo encontró
Taeyang entre las cosas de Taemin cuando estaba recogiendo su
habitación.
El capitán Min toma el documento y empieza a leer detenidamente,
abriendo los ojos de par en par, enterándose del verdadero motivo del joven
alfa dentro de la tripulación y su plan para asesinarlo. No era un documento
formalmente redactado, más bien parecían anotaciones al azar sobre este.
— Creo que tarde o temprano tendré que enfrentarme a mis padres... —
Min respira profundamente como si el aire le faltara, además de la
preocupación que sentía al saber que el rey que tiene todo el control
absoluto de la isla So Far Away es Jiyong. ¿Qué pasó exactamente con sus
padres? ¿Por qué ellos no han detenido este plan?
— Todavía estamos muy lejos de ese lugar Min, pero posiblemente sea
nuestro destino final. —Namjoon muestra un pequeño mapa—. Según este
mapa de Taemin es la ruta que está haciendo tu hermano para algo
que no especifica como tal.
— ¡Taeyang! —llama Min a su tripulante— . ¿No conseguiste algo más
aparte de esto?
— No, capitán, pero sí lo escuché hablando de algo sobre la gran isla
Serendipia. Al parecer pretendía tomar algún tipo de tesoro de esa isla,
quién sabe para qué. —Namjoon se cruza de brazos al escuchar eso.
— Esa isla está a una semana de distancia, pero creo que sí podremos
llegar —interviene Seungri—. Disculpe, capitán, es que una vez fui con mi
jefe. Es una isla muy rica en tesoros.
— Fije el curso a Serendipia entonces, capitán Namjoon —indica Min
mientras se da media vuelta y se aleja del grupo—. Voy a atender un
asunto... pendiente.
— No hagan mucho escándalo —murmura Namjoon sonriendo y
guiñando un ojo al capitán Min que se encontraba sonrojado al despedirse.
Este solo levantó la mano despidiéndose.
La respiración de Min se vuelve cada vez más agitada, sino es ahora
nunca logrará marcar al omega de un modo “voluntario”. Todo su cuerpo
estaba pidiendo a gritos a Park Jimin. El camino a la habitación que
compartía con el menor le parecía cada vez más lejos, el solo imaginarse lo
que podría pasar hace que la sangre viaje a su parte inferior, justamente
hacia su entrepierna; sus instintos salen a flote y pequeños gruñidos salen
de su garganta.
Se detiene frente a la puerta de la habitación, el fuerte aroma del omega
lo golpea y hace que se pase la lengua delicadamente sobre sus labios y
lleve una mano hacia su miembro apretándolo con fuerza, dolía y
necesitaba calmarlo.
Podía escuchar gemidos provenientes del interior. ¿Se estaba atendiendo
a sí mismo? Eso no lo puede permitir.
Con dificultad, Jimin introduce uno de sus pequeños dedos en su
cavidad trasera mientras con la otra mano continua masturbándose, pero no
logra satisfacerse sino empeorar la situación. Ahogado entre gemidos, se
pierde, siente que la ropa le está estorbando pero continúa acariciándose de
esa manera.
— Min Yoongi, ¿dónde te metiste? —soltó de una manera tan lujuriosa
que el capitán no pudo tolerar más y entró a la habitación. Jimin quedó
totalmente estático ante su presencia.
— Aquí estoy . —Cierra la puerta, colocando un seguro para que nadie
los fuera a molestar esta vez. Su voz se notaba más grave de lo normal,
estaba muy excitado y no pretendía detenerse así el joven omega se negara
a algo—. Continúa en lo que estabas haciendo, mi pastelito hermoso.
— Yoongi... yo... — No sabía qué hacer y le daba vergüenza continuar
en presencia de él, pero su cuerpo reaccionaba aun más estando cerca del
alfa.
— Solo hazlo, quiero verte —indica el alfa mientras se retira la camisa
de su pijama y comienza a bajarse el pantalón con la vista del omega
clavada sobre él, en especial sobre aquella gran erección que tenía,
liberándola cuando el pantalón cayó al suelo.
Otra ola de calor lo golpea mientras se acaricia, incitando aún más al
alfa a poseerlo, al abrir sus piernas con dificultad por la ropa. Min toca
ligeramente su miembro, sintiéndolo moverse un poco por la excitación con
un poco de fluido saliendo de este. No lo soporta más, tiene que tomar a su
omega en ese preciso momento.
— Por favor... Ayúde-me… —murmura el omega entre jadeos. El solo
no puede calmar aquellas grandes sensaciones.
—¡ Arrrgg, pastelito! Tú lo pediste. —Fue lo último que dijo antes de
irse sobre el omega, besándolo de una manera que parecía que fuera a
desaparecer, mordiéndolo con ansias, lamiéndolo y jugando cada uno con la
lengua contraria.
Cada pequeño gemido que daba Jimin desesperaba cada vez más al alfa.
Solo se escuchó un sonido al rasgar la tela que cubría su cuerpo, Min
Yoongi estaba reventando la ropa del omega, exponiendo su pecho,
mostrando su entera sumisión ante la actitud del alfa.
Min comienza a besar el cuello del omega, especialmente en aquel lugar
donde está una ligera marca casi invisible, haciéndolo gruñir nuevamente al
saber que esta vez podría marcarlo como se debe. Sus manos recorren el
sensible pero marcado cuerpo del omega; a veces dudaba que en realidad
fuera uno, es un verdadero espectáculo de presenciar. Mientras su boca
recorre la dulce piel, sus manos se dirigen a la entrepierna del omega,
tocarlo suavemente en esa área, que hace que sus gemidos sean sonoros y
su respiración más agitada.
Su abdomen se contraía con cada beso que el capitán hacía sobre él,
tentándolo a más. Su mano izquierda masturbaba de una manera lenta
mientras seguía bajando, dibujando líneas invisibles en su marcado
abdomen. Se detiene al llegar a la base de su miembro, levantando su
mirada para encontrarse con la del omega y, sin romper el contacto visual,
lo introduce en su boca. Jimin coge los cabellos de Min, halándolos
sutilmente al mismo tiempo que simula suaves embestidas en la boca del
alfa. Lo estaba volviendo totalmente loco.
La mano libre de Yoongi viaja mucho más abajo, llegando a su
entrada que ya se encontraba bastante dilatada. Sin detener la felación
introduce dos de sus largos dedos en su cavidad, el lubricante seguía
bajando por momentos.
— Ahhh, capitán... Deténgase o me voy a… venir... —Pensando que él
capitán se detendría, causó el efecto contrario. Aumentó la velocidad de
penetración, esta vez introduciendo un tercer dedo.
Puede sentir cómo se libera en la boca del alfa, cómo este lame y
succiona toda su extensión, sintiendo todos los espasmos que vienen del
lindo omega que está debajo de él.
— ¿Ahora tienes complejo de dominación? —reclama este al agarrar su
cabeza, sobando donde Jimin le había halado con fuerza el cabello al
momento de su orgasmo—. Ya verás, pastelito, es mi turno.
—Yoongi... —El omega parecía ignorarlo. Se tiró sobre la almohada y
abrió sus piernas dando una gran vista a Min—. Por favor...
— Sigo insistiendo que eres un pastelito del demonio . —Jimin ríe ante
el comentario de Min y lo invita a ir sobre él.
Min se sitúa entre las piernas del omega, estando algo arrodillado y alza
las caderas hasta las suyas. Ambos se querían y se necesitaban. La
entrepierna del alfa estaba en su punto máximo, incluso dolía un poco,
aunque trataba de no parecer un animal hambriento.
— ¿No me dolerá? —Jimin estaba algo asustado al ver el tamaño—.
Yoongi...
— No, pastelito —murmura entre jadeos mientras empieza a rozar la
punta con su entrada—, pero ya no aguanto más.
Se acercó lo más que pudo al rostro del omega, quería ver su expresión
justo en ese momento, mientras le besaba con devoción. Al momento que el
menor mordió su labio inferior, el alfa comenzó a penetrarlo con mucha
lentitud hasta llegar al final. Un largo gemido sale del omega y el capitán
continua besándolo lentamente, mientras sale y entra con algo de fuerza en
cada embestida. Los gemidos de ambos inundan el lugar.
Los brazos de Jimin rodean a su alfa, tocando todo su ser, incluso unos
lindos glúteos que no se había dado cuenta antes que tenía, apretándolos
ligeramente mientras las embestidas aumentaban la velocidad.
Un fuerte calor invadía la zona baja del alfa y este podía sentir cómo
estaba formándose el nudo poco a poco. Estaba totalmente cegado ante la
cantidad de sensaciones que tenía en ese momento.
— ¡Yoongi! Ahhh … —Jimin clavaba un poco sus uñas en la espalda del
alfa, podía sentir como se engRoseba la base del miembro, llevándolo casi
clímax nuevamente, gimiendo y emitiendo una clase de gruñidos que solo
el capitán podría darse cuenta.
El omega pudo ver la expresión que el mayor hacía, estaba a solo unos
pasos de llegar a un fuerte orgasmo. Movió su cabeza a un lado exponiendo
aquel lugar entre el cuello y el hombro que tanto anhelaba Min Yoongi.
El alfa se acercó al cuello y cuando pudo sentir que estaba cerca del límite
clavó sus colmillos en la suave piel del omega, liberando al mismo tiempo
el nudo y llenando su interior, creando por fin la unión completa de ambos.
Lame un poco la herida para que esta cicatrice y Jimin busca de moverse
un poco para acomodarse mejor en la cama, chillando un poco de dolor al
notar que no podía y Yoongi lo inmovilizó con sus brazos.
— No, pastelito, te voy a lastimar . —El alfa daba pequeños besos en los
labios de Jimin—. Espera que se desinflame.
—Yoongi... — le llama tímidamente —. Yo... lo amo mucho.
—No creo que más que yo —responde mientras se deja caer,
completamente cansado sobre el omega —. Estoy feliz de tenerte aquí
conmigo y de que estés vivo. No tienes idea de cómo me sentí cuando te vi
caer al agua.
—Lo siento mucho —murmura mientras lo abraza y reparte pequeños
besos alrededor de sus labios, aunque el capitán lo agarra para tomar los
suyos suavemente —. Deje de hacer eso.
—¿Hacer qué? —dice mordiendo su labio inferior, mientras lo embiste
suavemente al sentir el nudo desinflamarse, haciendo que el omega gimiera
nuevamente —. Creo que no vamos a dormir esta noche.
El alfa sale del interior del omega y lo acuesta de lado, colocándose él
en la parte de atrás, como formando una cucharita. Su miembro volvía a
estar listo nuevamente, se encargaría de marcar lo suficiente a su pastelito y
que nadie más se le acercara.
Previamente, levantando una pierna del omega, lo vuelve a penetrar esta
vez con algo más de rudeza. Aquel roce de sus pieles les hace ver las
estrellas con cada embestida, mientras Min se encarga de morder la parte de
atrás del cuello y crea chupetones por toda el área, incluyendo parte de la
espalda. Ambos tienen sus sentidos nublados, ahogados en tanto placer. El
alfa baja la pierna de Jimin para crear un roce más fuerte y busca el
miembro del omega con una de sus manos para comenzar a masturbarlo.
Su mano se mueve de una manera rápida, jugando con el pulgar en
círculos alrededor del glande, desesperando aún más al omega. Estaba
llegando al límite nuevamente, no era lo que pretendía tan rápido pero el
nivel de fricción causado por la presión de los glúteos era demasiado.
—¡Siento que me va a partir por la mitad! —Lleva un brazo hacia atrás
acercando a Yoongi a su cuello nuevamente donde este lamía la reciente
herida—. Mmmmm, Yoongi...
— Eres mío, pastelito —dijo antes de volver a introducir sus colmillos,
abriendo la herida nuevamente, liberándose al mismo tiempo en su interior,
quedando unidos por segunda vez. El omega había llenado de su esencia ese
lado de la cama, teniendo pequeños espasmos al mismo tiempo en los
brazos de su alfa— . Así no puedo besarte... fue mala idea…
—Cuando me ves... y cuando me tocas... es como si mi piel ardiera —
dice entre algunos jadeos el omega—. Al principio dolía pero luego se
sentía realmente bien.
— Tonto, pastelito ardiente . —Ambos se ríen ante ese extraño apodo—.
Te amo, te amo con todo mi ser, no te alejes de mí nunca.
— No te alejes tú tampoco... Min Yoongi. —Entrelaza sus dedos con los
del alfa, apoyando las manos en su abdomen—. Te amo.
Esas fueron las últimas palabras antes de caer en un sueño profundo.
CAPÍTULO 24
El despertar de ambos no estaba por ocurrir en un momento cercano,
apenas el sol empezaba a salir y los suaves rayos entraban por una pequeña
abertura cerca del techo de la habitación. El sonido del mar y el canto de
unas gaviotas cercanas alertaban a la pareja que ya era de día.
Ambos totalmente desnudos, yacían sobre la cama, en aquellas sábanas
no tan blancas ahora. Después de una noche agitada, un pequeño calambre
despierta al omega y, abriendo sus ojos con mucha pesadez, se sonroja al
recordar lo que hizo con el alfa. Se voltea cuidadosamente para verlo,
estaba totalmente dormido, parecía un ángel incapaz de matar una mosca,
con una suave sonrisa dibujada en su rostro.
La mano del omega recorre el rostro de porcelana del capitán; estaba
dormido boca arriba, siendo cubierto solamente por una delgada sábana que
remarcaba todo su cuerpo en detalles, al igual que a Jimin. Sus dedos
viajaron ahora a sus labios, hermosos; sigue al cuello, a uno de los brazos y
a sus largos dedos. Jimin no puede evitar en pensar cosas sucias en ese
momento al tocarlos uno a uno.
Las descargas de feromonas todavía estaban en su punto máximo y
aunque la timidez del omega bloquea algunas acciones, se arma de valor y
se sube sobre el alfa bajo las sábanas. Min abre un poco los ojos y finge
caer dormido nuevamente, a lo que el menor tímidamente ríe y se acuesta
sobre él dando pequeños besos alrededor de su rostro, terminando en
aquellos lindos labios que tanto ama.
—Mi pastelito se aprovecha de mí —suelta el alfa al sentir los glúteos
del omega sobre su miembro, tentando a despertarlo nuevamente y eso le
encantaba.
—No diga esas cosas “capitán”. —Jimin, con un leve color en las
mejillas, tomó el miembro del alfa y lo ubicó entre sus glúteos, moviéndose
de arriba a abajo causando una fuerte erección en ambos.
Min, maravillado con los gemidos que hacía su omega al rozar su
miembro entre sus lindos glúteos y tocar su entrepierna, estaba llegando a
su propio límite de tolerancia. Un poco más y sentía que iba a reventarlo
contra la cama.
—Quédese así... —Jimin negó que este se levantara y le clavó un dulce
además de apasionado beso al capitán.
Con sus manos tomó la entrepierna del alfa y la guío hasta su entrada y
con algo de dificultad logró introducirse toda su erección en su húmeda
cavidad. Min estaba un poco sorprendido y maravillado por cómo el omega
tomaba la iniciativa esta vez. El omega coloca sus manos en el pecho del
alfa y comienza a moverse de arriba a abajo de forma lenta, mientras Min
afincaba un poco los movimientos de su pelvis para mayor profundidad,
entretanto con una mano masturbaba lentamente la erección del omega
llevándolo a las estrellas.
—Pastelito, si no te mueves más rápido tendré que hacerlo yo . —Se
estaba desesperando el alfa cada vez que el omega bajaba lentamente en su
duro miembro.
—Oblígueme —murmuró el menor, siendo el detonante para Min.
El alfa se levanta, tomando a Jimin a la fuerza, obligándolo a abrazar su
cadera con las piernas y envolviendo su cuello con sus brazos. Contra la
dura pared de la habitación, el capitán apoya la espalda del omega,
empezando a embestirlo con fuerza y velocidad, besando sus labios, su
cuello, dejando pequeños moretones por la succión. Quería marcar cada
rincón de su cuerpo, cada milímetro de su hermosa piel, demostrando que
es parte de su territorio.
—¡AHHH YOONGI! ¡AHÍÍÍ! —gritaba el omega cuando su punto
exacto fue encontrado, arañando la espalda del capitán y mordiendo su
hombro. Las fuertes estocadas lo hacían gemir de tal forma que
seguramente ya todos en el barco se enteraron de lo que estaba pasando
allí.
—Te amo, Park Jimin —decía con una voz un poco más grave de lo
normal.
El sudor recorría sus cuerpos y el calor aumentaba cada vez más, Jimin
quería responderle pero su nivel de excitación era tal que no podía emitir
palabras concretas.
El abdomen del alfa fue manchado por la esencia del menor, estaba en
medio de un orgasmo más potente que el de la noche anterior, sentía
espasmos y como internamente su miembro también era aprisionado por los
músculos del omega, liberándose a sí mismo en su interior, quedando
unidos otra vez.
Las piernas del capitán temblaban, agradeciendo que la pared sirviera de
soporte para ambos, colocó su frente en el cuello del omega, inhalando su
dulce aroma. Con cuidado lo cargó con fuerza y lo apoyó sobre la cama,
ubicándose él encima por obvias razones.
—Yoongi, te amo... Min Yoongi, te amo. —Un colorado Jimin repartía
tiernos besitos alrededor del rostro del alfa—. Eso fue increíble.
—No más increíble que tú, y deja de decir eso, que yo te amo mucho
más. —Ambos bromean y ríen mientras el nudo se desinflama, finalmente
saliendo de su interior—. Tenemos de ducharnos, pastelito.
—Pero... yo me quiero quedar así con usted, por favor. —Tratando de
no caer ante los encantos del omega, el capitán lo hala para llevarlo al baño.
—Tengo que vigilar el Whalien y su tripulación aunque sea un rato,
amor. Tú puedes quedarte a descansar, no es bueno que salgas . —Jimin
baja la cabeza y hace un puchero—. No soy el único alfa en el barco.
—Dudo que el capitán Namjoon o Jungkook me hagan algo... ¿O T-
Taemin? — Pudo escuchar un sonoro gruñido que venía de su alfa al
mencionar ese nombre—. ¿Qué pasó con... él?
—Es comida de tiburones —dijo firmemente Min — y no quiero que
mis amigos se conviertan en eso también, así que te quedarás aquí.
—¿MATÓ A TAEMIN? ¡NO ME VOY A QUEDAR AQUÍ! —Jimin
levantó la voz al alfa y este estaba realmente molesto mientras se bañaban,
tratando de ignorar los gritos del omega—. ¿CÓMO FUE CAPAZ DE ESO?
—Lo volveré a hacer con cualquiera que trate de ponerte un dedo
encima. Creo que se te olvida que soy un pirata, mi lindo pastelito. —
Terminó de asearse y ayudó a lavar a su omega pero este seguía
protestando, llevándolo al borde de su escasa paciencia—. ¡ Te quedas aquí,
y si tengo que cerrar con llave lo haré! ¡Obedece!
—Pero... —Sobrecogido por aquella voz, se deja envolver por la toalla,
siendo secado y luego vestido por su alfa por un pijama de algodón blanco.
Min se da cuenta de unas pequeñas lágrimas que caen del rostro de su
amado, arrugándole el corazón por completo, arrepintiéndose de haber
usado aquel tono con él—. Lo siento.
—¡Ven amor! —Con unos tiernos besos lo hace acostarse en la cama,
para él vestirse con un pantalón y camisa blanco, Namjoonto con un
cinturón con su espada colgada de un lado— . Enviaré a alguien para que
te traiga algo de comer. Es por tu bien, discúlpame tú a mí…
…
Unos suaves toques avisan a Jimin que alguien se encuentra afuera de la
habitación. Con mucha pereza se levanta de la cama y abre la puerta,
encontrándose con dos de sus amigos que traían una bandeja grande con
alimentos para él.
—¡Pasen! — Jimin, contento, dejó pasar a Jin y Taehyung que colocaron
su comida sobre una pequeña mesa a un lado de la cama—. ¡Eso se ve
delicioso!
—Menos mal que estás vivo, Javi —Taehyung trataba de reprimir una
sonrisa pero era muy obvia. El joven omega se percató—. Desde anoche
escucho gritos, ni yo soy tan escandaloso.
—¡TAEHYUNG! —Jin le lanza una mano para callarlo pero su risa
retumbaba las paredes. El chef se volvió a ver a Jimin que ignoraba a
Taehyung y comía una crema de calabaza con cuadritos de queso—. Javi...
Creo que Min se excedió con las marcas...
—¡¿En serio?! —El menor se corre la camisa del pijama a un lado para
mostrar su marca, fresca, de un Rose fuerte, casi al rojo vivo—. Ya no me
duelen.
—Menos mal que solo eres tú en celo —murmuró Taehyung cerca de su
amigo—. Si fuera él, tienes que trabajar mucho para bajarle ese mástil.
Los colores se le subieron al rostro de nuevo, ahogándose con la crema y
recibiendo palmaditas de Jin en la espalda.
—Ya... Déjalo, después de esto es posible que esté como yo —dice Jin,
señalándose el abdomen abultado. El rostro de Jimin se tornó de color muy
pálido— . Javi, ¿qué paso?
—No... nada... es solo que... yo... —No sabía cómo terminar la frase—
no me siento listo para eso.
—Quizás seas como yo, Javi . —Se señala así mismo Taehyung—.
Nunca he podido tener un cachorro a pesar de que a veces Jungkook no me
deja respirar.
—Mucha información —le regañó el chef—. Son solo posibilidades, un
50% de que eso pase, Javi...
Jimin continuó comiendo en silencio y, sin haberse dado cuenta, ya era
la hora del almuerzo. Su hambre era voraz, así que se devoró la crema de
calabaza y unas piezas de faisán horneado que hizo Jin con unas papas, una
verdadera delicia.
—Bueno, nos llevaremos esto. Descansa, Javi, seguramente en la noche
podrás salir a cubierta. —El chef recoge todo y con ayuda de Taehyung se
llevan los platos con sobras.
El omega, al quedarse solo en la habitación nuevamente, se tumbó boca
arriba, cayendo en un profundo sueño, recordando las palabras que dijo
hace un momento el chef.
—Min, no nos dejaron dormir… a ninguno . —El capitán Namjoon se
quejaba mientras mantenía firme el timón. A su lado estaba Min
chequeando el mapa para dirigirse a Serendipia, tardarían a este ritmo poco
tiempo—. Estuve a punto de golpear tu puerta.
—Igualmente ni pensaba abrirte . —A Min parecía no importarle que no
dejaran dormir a nadie en el barco con los gritos de Jimin—. Estaba
pasándola muy bien con el celo de mi pastelito.
—Nos dimos cuenta . —Namjoon tenía problemas para enderezar un
poco el timón.
—Capitán, la ballena sigue a un kilómetro de distancia, justo delante
del barco —Taeyang se acercaba a ambos capitanes para dar su reporte— ,
como si estuviera guiando a la fuerza el mismo.
—Lo malo que sus corrientes causan un pequeño remTaeno, moviendo
el timón —se queja Namjoon— . Avisa a los demás para que refuercen la
dirección interna en el barco.
—Sí, capitán. —Se retira Namjoonto con Jungkook y Hoseok
siguiéndole los talones.
—Sabes que posiblemente nos encontremos con Jiyong y la madre de
Jimin, ¿no? —Min voltea arrugando el rostro, como si aquellas palabras
fueran flechas atravesando su pecho—. ¿Qué harás?
—No lo sé... Quiero saber qué pasó para que la madre de Jimin
estuviera totalmente de su lado, a pesar que él trató de hablar con ella. —
Min se recuesta del mástil cercano al timón—. Tengo miedo, Namjoon...
miedo a que se aleje de mí.
—El rudo capitán pirata está perdidamente enamorado del omega. —Se
burla Namjoon a pesar que Min le lanza un puntapié—. No te critico, se ven
bien Namjoontos. El también parece un príncipe.
—Me estás diciendo bonito, ¿eh? —Se ríe Min
—A ti no, a Javi — responde seriamente— . Tú eres muy feo, eres
príncipe porque naciste en cuna real.
—Yo también te quiero, Namjoon —dice mientras el otro alfa se sonríe
de oreja a oreja.
Ya era muy tarde, incluso había pasado la hora de cenar. Min trató de
contenerse cuando entró al cuarto llevando algo de cena para su consentido
omega, que devoró todo en un momento, mientras este le observaba en cada
detalle de su hermoso rostro. Namjoon tenía razón, incluso es más hermoso
que un príncipe.
—Yoongi, ¿por qué no se cambia? —Jimin observaba que el capitán aún
tenía las botas de cuero y la espada colgada a un lado de su cintura.
—Vamos un rato a cubierta, amor. —No le gusta mucho la idea de que
tenga que salir, pero Jin lo regañó diciendo que no tiene ninguna
enfermedad que amerite que esté en cuarentena— . Te hará bien un poco de
aire fresco.
Jimin solo se puso unas botas y salió tomando la mano de su celoso
capitán. Al recorrer los pasillos, el omega se percató que ya todos dormían
o Min les dio la orden de no salir hasta nuevo aviso.
Llegaron a cubierta y el omega corrió hasta la parte trasera del barco,
observando la gran estela que el Whalien iba dejando a su paso gracias al
brillo de la luna llena. El alfa lo abrazó por la espalda y buscó con un
recorrido de besos en la piel de fuego del omega, aquellas marcas que hizo
la noche anterior y en la mañana, inflando su pecho de orgullo al verlas
resplandecer con la tenue luz.
—Capitán, aquí no —murmura Jimin, que podía sentir la erección del
capitán en su parte trasera— . Nos descubrirán.
—Pues trata de no gritar, pastelito, porque de esta no te me salvas —
dijo bajando el pantalón de pijama que tenía puesto hasta un poco más
arriba de la rodilla, haciendo también que alce un poco los glúteos—. Tan
obediente. Ya te voy a dar tu premio, mi dulce omega.
Se quita el cinturón con la espada, colocándolo a un lado, y abre su
pantalón sacando su miembro ya duro para el omega. Se acerca bien para
rozarlo entre sus glúteos, con la suerte de que se encontraba bien lubricado
para él.
—Espera, esto aquí no es muy... Aaahhh… —No pudo terminar de decir
la frase porque el capitán Min se la estaba hincando hasta el fondo de un
modo lento, mientras besada su cuello haciendo oscuros algunos
chupetones ya existentes.
—Shhh, no hagas ruido —decía el alfa, mientras aumentaba la velocidad
de las embestidas, saliendo y entrando rápidamente en el omega, a la vez
que mordía parte de su ropa para no gritar y ser descubiertos por la
tripulación en ese lugar. A pesar que a Min no le importa, a él sí; le daría
mucha vergüenza que lo vean en esa situación.
El capitán Min, con ambas manos, alza más las caderas del omega,
adentrándose por completo en su interior, con la adrenalina al mil por ciento
y su calor mucho mayor, sintiendo cómo se acumula en la parte inferior y
cómo se va a liberar en tan solo unos instantes. Jimin se estimula su propio
miembro mientras sigue recibiendo fuertes embestidas del capitán. Se
deshace en placer, sintiendo como empieza a venirse al mismo tiempo que
el alfa, que busca su cuello para realizar otra marca visible para todo el
mundo.
Liberando el alfa su nudo y toda su esencia, corriéndose en el interior
del menor, muerde el otro lado que aún no tenía una marca, lo
suficientemente visible para los demás. Pudo observar cómo el omega
también se corría temblando y tratando de agarrarse para no caer por tanto
placer acumulado. Min lo sostiene con fuerza y con un poco de dificultad
sube su pantalón, por si alguien pasa no se dé cuenta en qué situación están,
puesto que a Min se le olvidó ese pequeño detalle en el momento de la
calentura: la unión con el omega.
—Si alguien nos descubre será su culpa — reclamó el menor al capitán,
sintiendo un poco de frío al tener su parte trasera expuesta con un pene
adentro de él, sin poder moverse. Min se afincó un poco, simulando la
presión de una embestida, haciendo que se le escape un suave gemido a
Jimin.
—Así me gusta, pastelito. —Besa detrás de sus orejas—. Nadie vendrá,
todos duermen menos el que se queda cuidando el timón y hoy le tocó a
Hoseok. Seguro él sí te escuchó.
—¡Qué vergüenza! —No se notaba por la oscuridad, pero lo más seguro
es que Jimin estuviera rojo de pies a cabeza.
Otro gemido se escapó de él cuando Min pudo sacar su miembro ya
desinflamado, terminándose de vestir para voltear a su omega y besarlo
apasionadamente; las lenguas de ambos peleando por quien dominar la
situación, bailando entre sí, mordisqueándose los labios y entregando su
amor uno al otro, bajo aquella luz de luna en la cubierta del Whalien.
—Mejor vamos a la habitación. —El omega es el que esta vez hala al
capitán al interior del barco, riendo de la travesura que acababan de hacer,
en especial al cruzarse con Namjoon en el pasillo que veía a Min
con cara acusadora—. Creo que el capitán Namjoon nos va a regañar
luego.
—Que lo haga. —Se carcajea Min abriendo la puerta de la habitación y
tirando al omega con rudeza en la cama—. Te las tengo acumuladas, amor.
CAPÍTULO 25
—Namjoon... ¡NAMJOON! — Jin se encontraba de mal humor en la
habitación, no había salido a la cocina el día de hoy por una sopa que estaba
preparando Jimin que le revolvió por completo el estómago, así que lo
mejor que pudo hacer fue irse a recostarse un rato—. ¡ Tráeme mi
almuerzo!
—Jin, a veces olvidas quién es el capitán aquí. — Namjoon a veces no
logra soportar los cambios de humor tan bruscos que tiene el chef
últimamente.
— El capitán principal es Min Yoongi. A mí no me vengas con eso y
trae el almuerzo, ¡muero de hambre! — La verdad nunca tomó en serio el
rango de capitán de Namjoon como para algo específico.
— Aún no entiendo cómo puedo soportarte a veces. — Namjoon toma
su sombrero y sale cerrando la puerta tras él.
— ¡Tráeme pollo frito y fideos! — Se escucha gritar al chef a través de
la puerta cerrada de la habitación. Sabe que debe respirar profundo y contar
hasta mil de ser necesario… Así que recuerda el momento en que conoció
al omega:
—Señor Min, disculpe pero... ¿cómo se llama ese joven? —El moreno
de lindos hoyuelos señala a un joven vestido de cocinero que ingresaba a la
cocina con un gran saco de harina sobre su espalda.
—¿Te gusta el joven Jin, mi estimado Namjoon? —El rey se carcajea al
notarlo sonrojado hasta las orejas y lo abraza como si se tratase de otro de
sus hijos—. No te culpo, es un lindo omega.
—¿Es omega? —Namjoon no había investigado esa parte de Jin
todavía, ni se había acercado lo suficiente como para reconocer su esencia,
pero la belleza de ese ser lo atrapó por completo. Ahora que sabe que es un
omega hará todo lo posible por acercarse.
Las horas pasan y Namjoon no puede sacarse de su mente al omega que
robó su corazón. Luego de hacer su ronda de vigilancia en todo el castillo,
ocasionalmente pasaba cerca de la cocina, hasta que en ese instante
decidió entrar y presentarse formalmente ante aquel cocinero.
Su respiración es muy agitada, y sus manos sudan mientras se acerca a
la oscura cocina del castillo, iluminada tenuemente por la luz del exterior y
unos velones distribuidos por todo el lugar.
El alfa cruza la puerta de la cocina sin tocar. En el mesón central de
piedra pulida se encuentran diversos platillos con vegetales cortados,
carnes y especias. Lamentablemente no vio al joven omega allí, el lugar
estaba totalmente solo. Es la hora de descanso del personal en la cocina,
debió suponer que no lo encontraría allí.
—¿Puedo ayudarle en algo? —Una voz más hermosa que la de una
sirena cantando, suena a sus espaldas paralizándolo por completo—.
Nadie tiene permitido entrar al área de cocina por seguridad de la
famiLisa real.
— L-l-lo siento… —Al darse la vuelta, el alfa pudo ver frente a frente al
omega que estaba buscando—. Solo... estaba vigilando y escuché un
extraño ruido... Por eso entré.
—Es la cocina, siempre escuchará ruidos joven. —El omega se cruza de
brazos mientras observa al lindo espécimen frente a él, con un aroma
embriagador, alto, de piel ligeramente morena, con unos lindos hoyuelos
marcados al dibujarse una sonrisa.
Soy Namjoon, trabajo para la famiLisa real también —dice el alfa
mientras toma algo temeroso la mano del omega y da un beso sobre su
dorso.
Jin aleja su mano y la abraza como si se quemara con un hierro vivo. El
alfa se retira de la cocina haciendo una leve inclinación, no sin antes
mirarlo como si pudiera ver a través del joven cocinero.
<Las parejas predestinadas no existen>, piensa Namjoon mientras
sale a acompañar a ambos príncipes al campo de tiro.
—Yoongi y Jiyong tenían una pequeña competencia por ver quién daba
en el blanco a más manzanas. Últimamente, Jiyong quería ganarle en todo
a su pequeño hermano. Al ser un beta dejó de ser el favorito de los reyes,
ahora su hermano Min Yoongi era la luz de papá, querían a un hijo
omega y estaban casi seguros que él sería uno.
—Hermanito, qué patético eres. —Jiyong le reclama por no dar en el
blanco al menos unas cinco veces—. Se ve que no vas a servir para mucho,
solo para ahogarlos a todos en un aroma muy dulce seguramente.
—Fíjate que sí les di. —El joven príncipe reclamaba pero el mayor
parecía disfrutar molestándolo como cualquier hermano mayor.
Ambos estaban vistiendo de ropa blanca y abrigos largos de color azul,
con detalles floridos en dorado y botas resistentes para el campo.
Tenían en el medio de ambos un arsenal de armas y pólvora.
Un dulce aroma llega a Namjoon y este se percata de la presencia de
Jin, que se sonroja ligeramente al verlo cerca de los príncipes. Traía una
bandeja en mano con unos dulces y tazas con té para que merendaran
durante su práctica.
—Ya tenía hambre. Gracias, Jin. —Yoongi agradece y toma su té,
acompañado de un muffin de chocolate, sentándose a un lado de Namjoon
mientras Jiyong se sienta al otro lado, tomando en silencio su té de
frutas del bosque, su favorito.
—Este es para usted, joven. —El cocinero le entrega otra taza diferente
a él.
Una especie de burbuja pareció rodearlos, sus miradas se conectaron,
observándose por un largo rato en completo silencio.
Ambos príncipes se veían, tratando de esconder su risa al par de
tortTaetos, así que deciden levantarse y retirarse a su habitación en ese
amplio palacio.
—Cómelo tú ya que los príncipes no quieren. —Señala los dulces
restantes al alfa—. Me esforcé mucho cocinando hoy, pero solo a Yoongi le
gustan mis dulces.
—Estoy seguro que a Jiyong también, solo que él trata de cuidar su
figura. —El omega hace un gesto de molestia al escuchar eso y Namjoon
toma un muffin de vainilla para acompañar su té—. Seguramente tú
también cuidas mucho la figura.
—La verdad no, solo tengo buena contextura física —responde tomando
otro dulce para sí mismo. Estaba disfrutando la compañía del alfa—. Qué
bueno que el rey me trasladara aquí.
—¿Dónde estabas antes? —Sonaba algo curioso porque no recuerda de
haberlo visto mucho, quizás solo un par de ocasiones.
—En el campo, pero desde que cociné para los reyes en mi humilde casa
decidieron que me querían en la cocina. —Sonríe orgulloso y queda algo
embobado mirando a Namjoon—. Será mejor que me retire, luego
hablamos.
Sin más que responder, el alfa se quedó solo nuevamente. Los días
siguieron pasando, ya eran semanas; algunas veces lograban cruzar
algunas palabras pero nunca estaban completamente solos en algún lugar.
Quería declararse y amarlo, tener a ese omega solo para él y nadie más.
La cena real de fin de semana terminó, todos recogían y limpiaban,
Jin subió a su pequeña habitación a bañarse y cambiarse, todo su cuerpo
dolía después de tantas horas de pie.
Se había preparado un baño en la tina con esencias florales; el agua
caliente siempre le ayudaba a relajar todos sus músculos. Nuevamente la
imagen del alfa invade su mente, se mantenía a distancia, no quería tener
una relación amoRose pero no puede negar que le gusta. Es un alfa
bastante imponente a pesar de su edad, así que su cerebro empieza a
imaginar cosas que no debería con un casi desconocido.
—Pensamientos impuros, aléjense de mí —murmura Jin mientras siente
como su entrepierna crece y sobresale por encima del agua caliente
—. Esto no puede estar pasando.
Duro como una roca, evitando lo que debería hacer para bajar ese
calor, piensa que lo mejor sería cambiarse y acostarse.
Se dirige a su cama y se coloca un pijama de seda Rose pálido. Alguien
toca a su puerta. Es extraño, nadie lo busca luego de que terminan la cena
a menos que sea Yoongi queriendo algún dulce a medianoche.
—Príncipe, estoy muy cansa... —Se queda mudo al notar que la persona
en frente de él es Namjoon y no el príncipe.
—Disculpa, solo vine a traerte algo. —Le entrega unos bocadillos—. No
se preocupe, limpié el desastre.
—¿Cocinaste para mí? —Toma una cucharita con la duda de qué sabor
tendrá ese dulce, algo parecido a un flan de vainilla.
Nervioso por tenerlo tan cerca y en su habitación, no tiene la menor
idea de cómo sacarlo de allí. La mirada del alfa se encuentra en otro lugar
mientras están sentados en el borde de la cama y Jin se terminaba el
postre.
—Te quedó muy bueno, luego me dices la receta. —Calla cuando se
decide seguir la mirada de lobo hambriento a Namjoon y se fija que su
distracción es su miembro que se encontraba totalmente erecto bajo la
pijama de seda. No cargaba ropa interior por lo que se podía apreciar
claramente—. Namjoon... yo, puedo explicarlo…
El menor toma la taza que tenía en sus manos el omega y la coloca
sobre una mesita al lado de la cama. Su respiración estaba algo agitada
nuevamente, era ahora o nunca. Tomó al omega, empujándolo para que
cayera sobre el colchón de espaldas, colocándose él sobre el mayor.
—Jin... tú, me gustas. —El omega se sonrojó ante esas palabras,
buscando de cubrir su rostro con sus manos. El roce de Namjoon le estaba
matando cada vez que su pierna rozaba su dura erección.
El omega tomó al menor por el cuello para acercarlo y besarlo con
ansias, lo deseaba. Sus besos dejaron de ser inocentes en apenas un
momento. Namjoon rompe el beso y baja dando pequeños besos por el
cuello, abriendo su camisa, siguiendo el camino, mordiendo sus pezones a
su paso, tratando de ahogar sus gemidos para no ser descubiertos.
El alfa disfruta de ese espectáculo que presencia y se dirige al lugar
donde implora ser atendido, tocando la entrepierna de Jin y a través de
la ropa puede notar que realmente está que revienta. Baja su pantalón por
completo, maravillado al presenciar un cuerpo tan hermoso; de pies a
cabeza es perfecto.
—Namjoon... espera… no creo que esto sea conveniente… —El alfa solo
sonríe mientras se arrodilla, acercándose al miembro del contrario,
besando la punta algo húmeda ya, pasando la lengua de arriba a abajo e
introduciéndolo en su boca, jugando en un vaivén. El mayor gemía,
buscando de morder la cobija para callarse pero si el menor no se detiene
llenaría toda la boca del alfa de su esencia.
Un poco de lubricante baja de la entrada del omega y nubla los sentidos
del alfa.
—No voy a aguantar mucho. —Namjoon se levanta y se desviste con
cierta timidez delante del omega.
Un gran bulto queda a la vista del omega, descubriéndolo lentamente.
No quería descontrolarse más de lo que ya estaba en ese momento.
Jin muerde su labio inferior e incita al menor a acercarse y besarlo
nuevamente, esta vez con sus cuerpos totalmente desnudos, rozándose entre
sí descubriendo sensaciones que antes no tenía, gimiendo cada vez que
rozan las puntas accidentalmente, queriendo más.
El alfa toma dos dedos y con algo de torpeza los introduce en el omega,
había mucho lubricante de por medio que le ayudaba a facilitar el trabajo.
Estaba muy apretado, posiblemente era su primera vez, debe ser cuidadoso.
—Namjoon... —El moreno se separa preocupado, creyendo que está
lastimando al omega—. Ya termina de hacerlo, no voy a aguantar mucho
más.
—¿Estás seguro? —Con cuidado saca los dedos de su interior y se
posiciona sobre él con el glande en toda su húmeda entrada, rogando por
él.
El omega solo asiente, colocándose más rojo que nada, ocultándose en
su cuello, mientras sentía al alfa introduciéndose en él y llenándolo por
completo. Jin tira su cabeza hacia atrás, descubriendo el espacio entre el
cuello y el hombro. Namjoon se encarga de llenarlo de besos al mismo
tiempo que comienza a moverse lentamente, con mucha dificultad,
estaba muy apretado y su miembro era un poco más grueso de lo normal,
tratando de callar sus gemidos. El calor del momento le hacía tener ligeros
espasmos, queriendo cada vez más brusquedad en sus movimientos.
—Más... ¿Eso es todo lo que puedes? —El alfa suelta una sonrisa
pícara. No conocía esa faceta de sí mismo el omega.
—No debiste decir eso, mi amor. —Las embestidas dejaron de ser
suaves para comenzar a ser violentas y con fuerza, con el omega al borde
del placer, llenando todo el lugar por gemidos de ambos.
Sin pensarlo mucho, se acercó a aquel lugar del omega entre el cuello y
el hombro, necesitaba hacerlo suyo por completo y que nadie más colocara
un solo dedo sobre él. Hincó sus dientes en la piel del omega mientras se
sentía liberar su nudo y su esencia en su interior, llenándolo por completo
al mismo tiempo que el mayor se corrió entre el abdomen de ambos.
Aún sobre el cuello del mayor y unidos, el alfa no quería levantar su
cabeza y ver a la cara al omega, una situación un poco incómoda si tienen
en cuenta que todo lo hicieron por el instinto.
Luego de un rato, el alfa siente que ya se desinflamó y sale de su
interior. Con la cabeza algo gacha por no quererlo ver, el omega lo toma
del mentón mientras ahoga un gemido al sentirlo salir y besa
delicadamente sus labios.
—No te apenes, Namjoon, yo también quise esto aunque no creí que me
fueras a marcar —dice Jin, tocándose la marca.
—Sí, discúlpame Jin. —Se levanta y se viste rápidamente. Lo mismo
hace el menor, dirigiéndose a la puerta de la habitación.
Jin sabe que solo fue la calentura y que posiblemente nunca vuelva a
estar así con ese alfa. La marca puede llegar a desaparecer con el tiempo,
posiblemente lastimándolo, aunque en realidad sí desea que se vuelva a
repetir.
—Namjoon, espero... no te alejes de mí. —Le da un beso mientras abre
la puerta para despedirlo y al bajar la mirada ve a dos personas de rodillas
que estaban escuchando a través de la puerta—. ¡PRÍNCIPES MIN!
Ambos hacen una cara de asco al verlos todos sudorosos y con
sustancias pegadas alrededor de todo su cuerpo.
—¡Vayan a dormir o le diré a su madre que andan espiando! —Les
reclama Namjoon y los dos hermanos que cruzan miradas de pánico y
salen corriendo lejos de la vista de la nueva pareja.
Al entrar a la cocina, el capitán Namjoon se despabila de sus recuerdos y
observa a Jimin.
—Javi, te ves terrible. — El capitán Namjoon llega para hacer el pedido
de su omega consentido—. ¿Min no te deja dormir?
—Algo así —murmura muy colorado mientras termina el plato para el
chef y se lo entrega a Namjoon.
— Te mordió mucho, solo mírate el cuello. — Señala unos cuantos
mordiscos a su alrededor.
Un gruñido se escuchó a su espalda y al voltear vio a Min asesinándolo
con la mirada, así que supo sabiamente que lo mejor era retirarse por las
buenas.
— No sé si lo notaste, Min — Namjoon se acerca a murmurarle a
Min para que el omega no escuchara—, pero ahora Jimin huele por
completo a ti.
—Lo sé —r esponde el capitán Min inflando su pecho orgulloso, cuando
el aroma del alfa cubre por completo al omega una nueva vida viene en
camino—, pero él todavía no me ha dicho nada.
Namjoon se retira hacia el cuarto con Jin, y Min se va al timón, no sin
antes correr invadiendo terreno peligroso para robar un beso a su omega y
desaparecer.
CAPÍTULO 26
Serendipia, más allá de ser una isla, parece un gran continente: inmensa
e imponente, palabras que adornan la cabeza del capitán Min al visualizar
tierra firme en donde pensaban continuar observando la línea del horizonte.
Un día perfecto: el clima agradable con bastante brisa marina y el mar
bastante tranquilo a pesar que el Whalien se encontraba rondando cerca. Se
había vuelto como un guardián.
El barco se abría paso a gran velocidad en el agua, la corriente y el
viento estaban a su favor.
—Capitán, toda la tripulación está trabajando para movernos a máxima
velocidad. —Hoseok estaba algo desarreglado y sucio por el duro trabajo
dentro de la embarcación—. En unos minutos haré el cambio de turno con
Taeyang.
—Ve a decirle al capitán Namjoon que venga al timón, se la ha pasado
todo el día encerrado —ordena Min —. Ni yo me estoy comportando así.
— Disculpe, capitán, pero... es que el chef está esperando un cachorro y
no se ha sentido muy bien. —Trata Hoseok de explicar tímidamente.
— Pero Jimin también... olvídalo . —Min cubre su rostro y voltea a
otro lado—. Dile que lo estoy ordenando yo directamente.
— Sí, capitán . —Hoseok se retira dando fuertes pisadas en la cubierta
totalmente empapada por las olas a los lados del Whalien.
El día anterior Min no pudo evitar acercarse al cuello del omega durante
la noche, no puede estar equivocado. Jimin olía por completo a él y eso
solo puede significar una cosa: un cachorro, pero al insinuarle eso a Jimin
este solo puso una cara de pánico, quedando en completo silencio para
evitar hablar del tema.
—Yoongi... —Una dulce voz llama a sus espaldas, algo quebrada y
triste
—. ¿Nunca me dejarás, verdad?
—¿Qué haces aquí, pastelito? Jin te va a matar . —El capitán Min se
acerca al omega, vestido con su tradicional filipina color blanco, totalmente
pulcro, arrugando entre sus pequeñas manos aquel gorro— . Jamás te
dejaría y tampoco te voy a permitir que te alejes de mí.
— Jin se siente mal, no se puede levantar. —Los ojos de Jimin de
repente se empezaron a llenar de lágrimas— . Me da algo de miedo todo
esto.
Las manos de Jimin van directamente a su propio vientre, confirmando
lo que ya el capitán sabía. Este se acercó y lo tomó entre sus brazos. El
omega lucía algo confundido, además del creciente miedo que tiene pero
era algo que claramente podía pasar. El capitán deja un tierno beso en su
frente, baja a la nariz y por último a sus labios.
— ¡Min Yoongi, ¡¿acaso no puedes manejar este puto barco por una
vez en tu vida?! —Namjoon venía gritando desde el interior del Whalien,
reclamando porque lo estaban separando de su omega embarazado. Se
detiene y se queda estático al ver a Jimin llorando sobre el pecho del
capitán, busca alejarse pero este le hace señas para que se quede.
— Iré a servir la comida, no se tarden . —Jimin deja un beso tímido en
la mejilla del capitán y se aleja hacia el área de las cocinas.
—Es tu trabajo estar al timón, no el mío —le indica Min antes de darse
la vuelta para volver a ver por el telescopio qué tan lejos estaba aún de la
isla.
—¿Está todo bien con Javi? —Min no se voltea pero sí se toma con
cuidado lo que va a responderle a su casi hermano.
— No lo asimila. — Min murmuraba prácticamente, siendo muy difícil
de escuchar—. Tiene miedo, creo que yo lloraría día y noche si fuera mi
caso.
— Serías un omega muy patético. Sigo agradeciendo que no lo fueras .
—Namjoon ríe al imaginarse a un Yoongi barrigón por un cachorro y
cascarrabias, malhumorado, lleno de dulces por los antojos provocados— .
Jin se ha estado sintiendo muy mal pero no sabemos en qué estado se
encuentra el cachorro. Cuando lleguemos a la isla quiero que un médico lo
revise.
—Tú te encargarás de eso, yo pasearé un rato con Javi . —Serendipia
es tan hermoso que hará que Jimin se olvide de todo lo malo que pasó
últimamente y para que termine de aceptar a aquel pequeño cachorrito que
está creciendo en su interior—. Quiero que Jimin se sienta seguro de mí.
— Sabes que es posible que tu hermano esté por allí. Cuídalo muy bien,
Yoongi . —Lucía bastante preocupado al mencionar al hermano del capitán
pero tarde o temprano van a tener que encontrarse con él—. No sabes de
qué es capaz Jiyong.
…
Un almuerzo bastante tenso se estaba sintiendo. Jungkook estaba
sentado a un lado de Jimin y el aroma a chocolate lo confundía, así que
Taehyung le pegó con el codo para que disimulara al menos.
Seungri le sirvió una sopa de cebolla al capitán Min y Jimin, que estaba
a su lado, tuvo que cubrirse la nariz. Ese tipo de olores le estaba molestando
y mucho.
— No tienes que hacer eso, Jungkook tiene razón. —Los ojos de
Taehyung se abren al máximo, Jungkook se ahoga con la sopa y el capitán
Min mira detenidamente al omega —. Estoy esperando un cachorro.
Min no pudo evitar presionar un poco la mano del omega, quería que
este supiera que lo apoyaba en todo momento, que no se sintiera solo en
absoluto.
— Por eso debes comer, mi pastelito. — Aleja la sopa de cebollas de
este y le sirve ensalada con algo de pollo. Algo obligado, Jimin empezó a
comer con dificultad.
— Javi, eso es... ¡felicitaciones! —El rostro de Taehyung demostraba
felicidad y algo de tristeza al mismo tiempo— . Ahora tendremos dos
cachorritos hermosos corriendo por todo el Whalien. Me declaro su niñero
oficial.
— No creo que a Jin le guste mucho eso —interviene Hoseok,
imaginando a Jin peleando con Taehyung por amarrar a su pequeño
monstruo destructor—. Terminarías amarrándolo.
— Olvidas mencionar que yo cortaré sus manos si le hace algo así a mi
cachorro. —Min clava el cuchillo en la mesa, mientras imagina seriamente
la situación.
— Pastelito, cámbiate . —Min se acercaba al omega que estaba a unos
pasos de la habitación—. Bajarás conmigo a la isla.
— ¿Está seguro que puedo ir? — Jimin estaba algo indeciso—. No creo
que sea buena idea.
—Estás embarazado, no enfermo. —El capitán abre la puerta y lo obliga
a pasar a la habitación mientras el sale y se dirige a cubierta —. Tienes diez
minutos.
Con cara de pocos amigos, Jimin se desviste y toma un traje blanco que
ya ha usado anteriormente del clóset, en conNamjoonto con una larga
gabardina roja con detalles dorados. No cree que el capitán se moleste si la
toma prestada. Se coloca unas botas negras de cuero, similares a las de Min,
y va al espejo a observarse; nunca será un príncipe real como lo es Min
Yoongi.
—Creo que tenemos nuevo capitán. — Jungkook sonríe al ver a Jimin
vestido como Min—. El capitán Min está preparando la rampa del barco
con los demás, vamos.
La mirada de Min parecía desvestir al omega nuevamente con la mirada,
estaba muy apuesto con ese traje, con la diferencia que era él el que usaba
el sombrero pirata y una gabardina color violeta. Tomó su mano para
descender por la rampa, seguidos de Jungkook y Taeyang, pues ellos se
encargarían de los negocios en el pueblo. Seungri bajó también para
buscar un médico que pudiera ver al chef mientras Namjoon se encarga de
cuidarlo.
— Capitán Park, le mostraré la isla humildemente . —Min imita los
tonos de voz que usan Jungkook y Taehyung para dirigirse al omega —.
Acompáñeme mientras esos plebeyos hacen sus tareas.
—Muy chistoso, capitán. —Jungkook no le hacía gracia que lo llamaran
un simple plebeyo—. Entonces voto por Javi para que sea el nuevo
capitán.
—¡Y yo! —Taehyung también estaba de acuerdo en eso y corrió a
abrazar a Jimin, soltándolo casi de inmediato cuando escuchó al capitán
gruñir bajo
—. Ashhhh, no tiene que gruñirme, sabe que yo quiero mucho a Javi.
— Taehyung... debe ser por la condición de Javi —murmura Jungkook
para que solo este le escuche—. No te pongas así.
— Capitán, nos retiramos —dice Taehyung, alzando un poco la voz
— .
Iremos al centro del pueblo.
El capitán asiente y se aferra aún más a su omega, dirigiéndose a las
afueras del lugar. Tenían alrededor de media hora caminando en línea recta,
hasta que empezaron a subir una cTaena.
— Cierra los ojos —ordenó el capitán al lindo omega— . Es una
sorpresa — murmura en su oído.
Continuaron subiendo hasta la cima de la cTaena, el capitán se
encargaba de guiar a Jimin por completo, alejando las piedras y
cualquier otra cosa que obstaculice el camino.
—Ya estoy cansado, ¿falta mucho? —Jimin tenía el ceño fruncido,
mientras continuaba subiendo ayudado por el alfa.
—Ya puedes abrir los ojos, pastelito —musita el capitán, colocándose
detrás del omega para que este pudiera observar todo el paisaje delante de
él.
— ¡WOAAAAAH! Es hermoso . —El omega queda maravillado al ver un
campo tan extenso y hermoso de girasoles, algo tan simple y tan hermoso
cubriendo toda la superficie a su vista, solo evitando una pequeña casa en el
centro del lugar.
—No es más hermoso de lo que eres tú. Creo que debemos irnos porque
las estás opacando — El alfa envuelve entre sus brazos a Jimin —, o
deberíamos ir por unos dulces a ese lugar.
—¿Dulces? ¿Dónde? — El capitán señala la casita delante de ellos.
Corriendo entre los girasoles, Jimin los toca delicadamente como si se
fueran a romper con solo rozarlos. Algo tan hermoso también puede ser
sumamente frágil, irradian tanta luz y esperanza puede quebrarse en
cualquier momento, dañándose y pudriéndose entre la maleza.
Min Yoongi encontró su felicidad al lado de Jimin, después de todo lo
que le hizo al omega, este tiene el corazón tan puro que lo perdonó por
haberlo alejado de su famiLisa o al menos eso cree el capitán.
—Hola, caballeros. ¿En qué les puedo servir? —Una anciana sale de la
pequeña casa en medio del campo de girasoles—. Se ve que no son de aquí.
— Queremos unos dulces y un poco de jugo, por favor —dice el capitán
amablemente y la señora desaparece un momento por la puerta, mientras
ellos se sientan en un banco largo de madera a esperar su orden—. Me
hiciste correr, no es justo, eres más rápido que yo.
— Solo estás un poquito oxidado. — El omega sonríe hasta hacer
desaparecer sus ojos y se recuesta en el pecho del alfa—. Esto es muy
hermoso, gracias.
— Estos dulces te harán sentir mejor, pequeño . —La anciana pone
unos dulces un poco diferentes delante de Jimin y este solo la observa algo
confundido— . ¿Has estado mareado por el embarazo, no?.
— ¿Cómo lo sabe? —Yoongi al parecer sabe la respuesta pero está
esperando que ella le responda adecuadamente— . ¿Acaso puede leer la
mente?
— Ja, ja, ja, ja. Sería una estupenda doctora pero no, pequeño —Se
señala la nariz—, puedo darme cuenta porque hueles exactamente igual a
tu alfa y te noto un poco pálido.
— Ahhh... ya veo, gracias. —Toma un dulce y se lo lleva a la boca,
saboreándolo con gusto—. Señora, ¿todo este campo de girasoles es suyo?
Es hermoso.
— Era de mi esposo, le hubiera gustado escucharlo de alguien como tú.
En la noche es mucho más hermoso, se deberían quedar a disfrutarlo —
insiste la anciana.
—¿Podemos, Yoongi? —Cómo podría negarse el capitán a esa carita.
—Sí, pastelito. El Whalien estará listo mañana por la tarde . —Besa la
frente del omega que se comporta como todo un niño— . Podemos
quedarnos.
—Prepararé la habitación de huéspedes para ustedes . —La anciana se
retira no sin antes dejar más jugo para ellos.
Es casi la medianoche, Jimin sale luego de cenar con Min detrás de él
corriendo por cubrirlo por el fresco de la noche, pues no quiere que su más
preciado tesoro se enferme.
— Deja de correr y antes de salir al exterior ponte esto, los vientos aquí
son muy fríos . —Lo cubre con una manta tejida a mano color amarillo— .
Te ves tan hermosamente inocente.
—Deje de decir esas cosas, me da vergüenza. —Jimin se sonroja y
abraza al mayor mientras este le guía a la parte superior de la casa donde
había una pequeña terraza—. Esto es...
— Increíble, lo sé . —El alfa se sienta en una manta que colocó en el
suelo con el menor entre sus piernas, mirando el cielo. Las estrellas resaltan
el oscuro cielo, creando una especie de camino entre ellas; la luna se siente
tímida a un lado sin salir completamente, dejando una luz tenue cayendo
sobre ellos—. Espero nunca te alejes de mí, no sé cuántas veces lo diré,
eres mi todo.
— Nunca lo haré, lo amo demasiado. —Con dificultad voltea su cabeza
y deja un tierno beso en los labios del alfa—. y creo que pronto lo amaré
mucho más.
— ¿Por qué dices eso? —pregunta algo confundido Min Yoongi.
Sin responder su pregunta tomó las manos del alfa y las guió hasta su
vientre, colocando las suyas por encima, entrelazando sus dedos. Ese
silencio es algo que solo ellos dos pueden interpretar y el único testigo es el
cielo estrellado que los cubre.
CAPÍTULO 27
— El Whalien tocó las costas de Serendipia. ¿Qué harás ahora? — Choi
Top se encuentra frente al omega esperando un orden de ataque al Whalien
—. Podemos matar al capitán cuando baje.
—Tengo una idea mucho mejor, aunque no creo que sea tarea fácil de
lograr. — Una sonrisa malévola se dibuja en el refinado rostro de Jiyong —.
Señora Park, creo que esto la pondrá muy feliz a usted.
—A ver, ¿de qué me perdí? — El alfa seguía sin entender —. ¿Qué tiene
que ver la madre de ese omega en este asunto?
—A veces la mejor forma de matar a alguien no es terminar con su vida
directamente, Top. — Jiyong se acerca y toma sus labios en un cálido beso
hasta separarse nuevamente —. Destruiré a mi hermano de un modo que
jamás lo olvidará.
—Pero sigo sin entender qué tiene que ver ella con todo esto. — La
señora Park se retira cabizbaja al recibir una orden a través de señas de
parte del rey.
—Ya lo sabrás. — Jiyong toma al alfa para besarlo con pasión, esta vez
jalándolo a la habitación con él, entre jadeos y suaves gruñidos.
—¡Yoongi! — Ambos estaban dormidos en la parte alta de la casa,
envueltos como capullo de mariposa con la cobija color amarillo. Solo se
escucha un gruñido de molestia por parte del alfa— . Yoongi, vamos
adentro, se va a enfermar.
Entre otros gruñidos el mayor tumba al omega debajo de sí mismo,
usándolo como una tierna almohada parlanchina, al mismo tiempo que le
daba pequeños besos en su cuello, estremeciéndolo.
—Creo que me gusta más aquí. — El capitán se acomoda sobre Jimin,
observando directamente sus ojos, besando con ansias aquellos hermosos
labios que lo cautivaron —. Podríamos abandonar el Whalien y escapar
con nuestro cachorro.
—!Yoongi! — le regaña el omega —. Ellos son como una famiLisa, no
puede abandonarlos así como así.
—¿Eso piensas de los demás chicos? — A veces no puede creer el
cariño que el omega tomó a los demás miembros.
—Sí, ellos son mi famiLisa. Creo que nunca me sentí así. —Los ojos de
Jimin se volvieron brillantes por las lágrimas acumuladas —. Siempre fui
rechazado, pero con ustedes todo fue distinto.
—A veces me arrepiento, ¿sabes? — Jimin enfoca su vista en el rostro
del alfa —. Yo te obligué a muchas cosas, nunca esperé que me aceptaras
de esta manera… No sé cómo agradecerte... Muchas veces tenía atención
de omegas pero era por mi condición de príncipe, querían el poder.
—Yo pensé que usted era algún ladrón. — El alfa sonríe mostrando sus
encías, luciendo totalmente adorable —. Pero algo en usted me hizo
quedarme: podía sentirlo, nunca sufrí esta conexión con nadie.
—El destino — responde y lleva una de sus manos al vientre de Jimin —
y ahora que te conseguí no te dejaré ir. Sonaré un poco egoísta, pero ERES
MÍO, al igual que este pequeñito.
No hizo falta más, los besos y las caricias eran los protagonistas esa
noche, no de una manera erótica sino reflejando su unión y paz entre ellos.
Como sus labios bailan entre sí, mordiéndose tiernamente y jugando con
sus lenguas, no podía existir un momento más puro que ese, amándose solo
como pueden hacerlo ellos dos.
—Namjoon, estoy muy mareado, no puedo ponerme de pie siquiera. —
El alfa se acerca al mayor y lo toma con delicadeza, ayudándolo a ponerse
de pie. Su abdomen estaba bastante abultado para el tiempo que tenía de
gestación, aunque el omega no ayuda mucho con su dieta —. ¿Ya viene el
médico?
—Sí, Jin. Jungkook lo está escoltando a la cubierta, ya debe estar por
llegar. — Un golpe suave en la puerta indica que ya llegaron, un apuesto
alfa se hace presente haciendo que Namjoon gruña involuntariamente a lo
que el sujeto sonríe —. ¿Quién eres?
—Soy el médico del lugar — indica mostrando su bata y un pequeño
maletín que trae consigo —. Me dijeron que había un omega en embarazo
que no se sentía muy bien. Mi nombre es Carlos.
Con algo de desconfianza, el capitán Namjoon le abre paso para dejar
ver al omega tirado sobre la cama, algo pálido, quizás demasiado.
—Hola, ¿puedes decirme qué sientes exactamente? — El fuerte olor a
pino y manzanilla llega a las fosas nasales del omega, muy fuerte para su
gusto—. Estás bastante pálido.
—Me mareo al punto que no puedo caminar, doctor, todo me da vueltas
como si me hubiera tomado una botella de ron yo solo. — Se acaricia la
panza involuntariamente —. Y me repugnan mis comidas favoritas, no
puedo ni olerlas.
—Tus síntomas son normales. A veces cuando el cachorro se mueve
puede crearte mareos, incluso hacerte vomitar. — El doctor toca la panza y
coloca un aparato para escuchar mejor, además de tocarla para ver el estado
del omega. Namjoon moría de celos en el rincón de la habitación —. Te voy
a recetar unas infusiones que ayudarán con los mareos y unas frutas para
subir tu color de piel un poco. Solo aleja todo lo que contenga canela.
—Pero es uno de sus ingredientes favoritos, doctor — protesta
Namjoon, buscando una excusa para discutir con él— . Dudo que sea
bueno, si toma en cuenta el mal humor que le da al dejar sus postres
favoritos, más ahora que le cuesta comer.
—Si quieren que su cachorro nazca tienen que dejar la canela. Es
verdad que alivia pero también puede hacer que lo pierda. — El rostro de
ambos denotaba pánico —. No se preocupen solo son datos para que se
cuiden, es un omega precioso e imagino que sus cachorros lo serán aún
más. Solo está muy mareado por su estado y el movimiento del barco no
ayuda en eso, pero se ve que es sano.
El doctor acaricia la panza del omega untando al mismo tiempo una
pomada aromática que ayudara con los malestares. Namjoon, por su parte,
quería descuartizar al médico por tocar a su omega de esa manera.
—¡Ten! —Le entrega un frasco con pomada a Namjoon y unas notas en
una hoja aparte —. Aplícale esto al menos dos veces al día. Además de
ayudarle con el malestar, quitará un poco sus náuseas.
—Doctor, ¿cómo está mi cachorro? — pregunta Jin preocupado, a lo
que el doctor le devuelve una cálida sonrisa, haciendo colorar sus mejillas.
—Se encuentra muy bien y se mueve bastante. — El doctor toma su
maletín y se dispone a salir siendo escoltado por Jungkook nuevamente— .
Tendrán un pequeño terremoto en poco tiempo.
Namjoon no puede expresar la felicidad que siente y se lanza a un lado
de la cama para besar la panza de su omega, además de abrazarlo.
—Casi matas al doctor, qué celoso eres Namjoon. — Jin se ríe
mientras acaricia el cabello del alfa.
—Se te iban los ojos apenas entró a verte. ¿Crees que no me di cuenta?
— Namjoon estaba celoso, muy celoso—. ¡Eres mío, solo mío!
—Yoongi, creo que es hora de levantarse. —Jimin se sentía aprisionado
por las piernas y brazos de su alfa, aunque quisiera escapar realmente no
podía—. Yoongi, me estás asfixiando.
—Mmmmm, sigue durmiendo, pastelito . —El capitán lo apretó más
fuerte contra su cuerpo, rozando los glúteos del omega en su miembro que
se encontraba con una gran “erección matutina”, lo que hacía que el menor
se relamiera sus labios. No debería pensar en eso y más en espera de un
cachorro.
—A ver, dorTopnes, hora de levantarse sino el sol les hará daño en un
rato. —Jimin suspira aliviado mientras el alfa gruñe por haberlo despertado
— . Les hice desayuno.
—Pero nosotros no pedimos desayuno, señora —contesta el omega con
algo de timidez, cubriendo la entrepierna de Yoongi para que esta no lo
viera.
— Es cortesía, chicos. Vamos, lávense la cara y bajen. — Dicho esto, se
retira y Min, como si se tratase de un lobo salvaje, se va en contra del
omega, besando nuevamente sus labios aunque con algo de agresividad,
dejando que de este se escapara un suave gemido al sentir como restregaba
la entrepierna contra la suya.
— Yoongi, no, por favor. Aquí no. —Jimin, con algo de dificultad, lo
empuja A Min le gustaba jugar con el omega y ver sus reacciones, lo estaba
tomando como un nuevo pasatiempo— . Vas a hacer que le dé un infarto a
la señora.
— Si eres aburrido, pastelito . —Se calzan las botas y bajan a
desayunar. Hace rato que empezaba a salir el sol, al ver el reloj se pueden
percatar que es un poco más de las 8 de la mañana así que deberían
emprender su viaje al pueblo en un momento, aunque la mente del capitán
procesaba otras ideas.
Desayunaron y salieron a tomar la ruta, no sin antes despedirse de
aquella persona que fue tan amable con ellos. Iniciaron tomando la misma
ruta, pero luego de casi quince minutos el alfa se desvía por un pequeño
camino entre unos densos árboles.
— ¿Hacia dónde vamos? —El omega lucía preocupado— . ¿Cómo es
que conoce tan bien este lugar?
— Digamos que cuando era muy pequeño venía a jugar con Namjoon
cuidándome, solo que esa señora no me reconoció. Ahora te llevaré a mi
pequeño oasis . —Se voltea para dedicarle una dulce mirada al omega y
tomar su mano para caminar hasta dicho lugar.
Entre tierra húmeda y muchas rocas atravesadas en el camino, logran
pasar a duras penas. El capitán Min tuvo que sacar su espada para cortar la
maleza que obstruía el paso hasta donde él quería llegar. Es un camino
bastante oscuro, con ligeros rayos de luz atravesando los árboles e
iluminando el sendero.
Sus pasos se hundían en la suave tierra a medida que se iban internando
mucho más en el lugar, hasta que un gran claro de luz se formó delante de
ellos. Una especie de lago totalmente cristalino, con un pequeño río
conectado a él, surgió delante de ellos, en medio de aquellos árboles
formando una sombra a su alrededor, con los rayos de luz cayendo
directamente en el agua dando un aura de magia.
—Esto es hermoso. —Jimin camina hacia el borde del lago y Min lo
toma desde atrás, abrazando su cuerpo.
— No más que tú. Ya lo he dicho, opacas todo aquello que los demás
pueden considerar hermoso. —Min besaba su cuello y especialmente la
marca cicatrizada.
El alfa empezó a quitarse las ropas quedando como llegó a este mundo y
luego desvistió lentamente a su omega, disfrutando cada segundo, mirando
cada una de sus expresiones para tenerlas grabadas por siempre en su
mente.
—¿Qué ha… ? —Es callado por otros labios, mientras unas manos
diestras continúan haciendo su labor dejándolo completamente expuesto.
— Solo nos daremos un baño . —Se separa para admirarlo, no podía
estar más feliz con un omega tan hermoso y perfecto como lo es Park Jimin
—. Ven.
El capitán toma la mano de Jimin llevándolo con cuidado al agua,
pisando el primero en caso de haber algún peligro u objeto filoso que
pudiera dañarlo. Se sienta en una roca dentro del agua, llegando a ser
cubierto por esta hasta el pecho. El omega se queda de pie dentro del agua
mirando y admirando al alfa, a su alfa. Este no podía ser un momento más
perfecto e íntimo. Una seña le indica que se acerque a donde está él y, sin
protestar, corre a los brazos del alfa, sentándose sobre sus piernas enfrente
de él. Se había vuelto adicto a sus labios, a su aroma; el estar de esta forma
es como si fueran uno solo.
— No puedo creer todo esto . —Min lloraba de felicidad apoyando su
frente en el pecho del omega—. Al fin, ¡eres mío!
— Siempre lo fui. —Jimin levanta la cabeza del alfa tocando su mentón
—. Gracias por aparecer en mi vida.
Un sonido similar a unas pequeñas campanas suenan muy cerca de la
pareja, seguido de pequeñas risas. Jimin se altera y levanta su mirada
buscando el sonido pero no logra ver nada más allá de gran cantidad de
pequeñas flores amarillas alrededor del lago.
— Yoongi... —Jimin se estaba asustando cada vez más a medida que el
sonido se intensifica
— Tranquilo, pastelito. —El omega trata de leer la tierna sonrisa que se
marcó en los labios del alfa—. Son hadas, mira bien las flores.
En efecto, pequeñas personitas surgen de las flores tímidamente,
acercándose a la pareja. No eran más grandes que una mano, podían caber
fácilmente en el centro de una. Eran todas rubias, de vestidos amarillos,
igual a las flores y pequeñas alas doradas en forma de mariposas, dejaban
una estela de chispas al moverse.
La que se notaba más joven, pareciendo más bien una pequeña niña, se
acerca a la pareja y le indica a Jimin con sus pequeños brazos que se
levante un poco. El omega con mucha vergüenza toma una hoja de lirio,
cubriendo sus partes pero mostrando su vientre fuera del agua.
La pequeña hada de cachetes regordetes se acerca abrazando el vientre
del omega, dejando un pequeño beso y una estela de luz en este.
— Le están dando una bendición al cachorro —murmura el capitán
observando la tierna escena.
—¿Sabías de la existencia de las hadas? —pregunta curioso.
—Una sola vez las vi, pero Namjoon creyó que estaba alucinando por el
calor
—explicó Min mientras estiraba un dedo para que otra hada se posara sobre
este—. Esto es lo que yo llamo magia.
El hada más grande sobre la mano del capitán se acerca volando
rápidamente a sus mejillas robando un tierno beso, dejando una marca
dorada y retirándose Namjoonto con las demás, escondiéndose nuevamente
entre las flores quedando en completo silencio.
—Debemos irnos ahora, pastelito —Jimin hace un puchero, quería
quedarse más tiempo—, sino Namjoon nos va abandonar en este lugar.
— No creo, él no se va a ir sin nosotros, es como nuestro padre . —
Ambos ríen ante ese comentario.
Se levantan y se visten para tomar la ruta nuevamente al Whalien, pero
antes de irse la pequeña hada se acerca volando hasta el omega y este abre
su mano para que ella se sentara en ella. Observando más de cerca a la
pequeña criatura, nota que sus ojos eran de un color ámbar, totalmente
encantadores. Ella cargaba en sus manos un pequeño cascabel con un
cordón dorado, se lo muestra al omega y procede a anudarlo a su muñeca.
— ¿Un regalo? — pregunta el menor a lo que el hada asiente.
—Una protección para ti y tu cachorro —dice una voz aguda muy
hermosa cerca de ellos. Era de la otra hada que le había dado el beso a Min
en la mejilla—. Te será de utilidad.
— Gracias. —El alfa habló esta vez acercándose a ella y desaparecieron
en un parpadeo.
Ambos retomaron su ruta para caminar al Whalien, antes de que el
capitán Namjoon los dejara en la isla. El sol estaba en su máximo
esplendor, resaltando el color amarillo de los girasoles. Min no pudo evitar
cortar uno pequeñito para colocarlo detrás de la oreja del omega, mientras
jugaban y corrían uno del otro hasta poder distinguir el pueblo finalmente a
la distancia. Taehyung y Jungkook estaban custodiando la base de la rampa,
mientras Hoseok revisaba cada una de las mercancías que subían a la
embarcación.
— Finalmente llegan — reclama Jungkook—. Namjoon iba a
mandarnos a buscarlos pero Jin no lo dejó.
— Solo estábamos de luna de miel. — Taehyung arrugó la cara ante el
comentario del capitán Min y se hace a un lado para que suban por la rampa
—. Vamos, pastelito.
Jimin estaba maravillado por todo lo que fue capaz de ver en esa isla tan
hermosa. Sin duda alguna, desde que esta con el capitán toda su vida se
transformó en un cuento de hadas. La magia existe y está dentro de cada
uno de nosotros, lo más importante es creer en ella para que todas las
puertas de la vida se abran, unas dejando un mejor reJisootado que otras,
pero
entre el ensayo y error se aprende convirtiéndose en otro mágico episodio
cada día que pasa.
CAPÍTULO 28
Tomados de la mano, el capitán Min Namjoonto con Jimin inician la
subida por la rampa para entrar finalmente al Whalien. Un gran estruendo
les hace voltear rápidamente, buscando de dónde vino aquel gran sonido,
como si un cañón disparara al cielo.
Min Jiyong se encontraba saliendo entre la gente atemorizada del
pueblo, vistiendo una larga toga color verde Taeva y una pequeña corona
dorada adornando su cabeza. Detrás de él se encontraba Choi Top
esperando algún tipo de orden de parte del omega, sosteniendo una ballesta
entre sus manos, apuntando hacia Taehyung y Jungkook que se encontraban
cuidando el borde de la rampa.
— Capitán, huyan —murmura Taehyung que se encontraba cerca de
Min
—. Los degollaremos aquí mismo, luego los alcanzaremos en otra isla
cercana.
—No te autorizo. — Min lucía preocupado, detrás de su hermano había
una gran cantidad de hombres armados—. Tú y Jungkook son parte del
Whalien, no permitiré que se queden aquí.
—Dejaremos el Whalien si es necesario para salvar su cabeza y la de
Javi. — Esta vez fue Jungkook el que habló—. Debemos cuidarlos a
ustedes y al cachorro.
—¡No sean idiotas y suban al maldito barco! — El capitán Min tiene sus
buenos límites—. OBEDEZCAN.
— Parece que tu tripulación no es muy obediente, Min Yoongi. —
Jiyong arrastraba sus palabras mientras disfruta del espectáculo—.
¡Atrapen al omega del capitán!
—¡Sí señor! —contestaron los guardias detrás del supuesto rey,
corriendo hacia la rampa donde se encontraban los dos jóvenes defendiendo
y a un Hoseok arrastrando a Jimin dentro del barco.
— ¡Capitán! ¡No los deje aquí! — Jimin forcejeaba con Hoseok pero
era imposible, tenía mucha más fuerza que él —. ¡Capitáááán!
—¡HOSEOK, LLÉVATE A JIMIN DENTRO DEL WHALIEN, POR
NADA LO DEJES SALIR! — Solo se escuchaban los gritos de Jimin
tratando de soltarse de Hoseok, mientras Min esperaba para luchar
Namjoonto con los chicos—. Me quedaré con ustedes y nos iremos
Namjoontos. ¿Entendieron, par de cabezas huecas?
—Capitán, Javi lo necesita. No sea usted tan jodidamente terco y salve
al cachorro. — Taehyung estaba inundado en un mar de lágrimas—. Seré
feliz si él puede tener un cachorro al menos.
—Taehyung, ¿qué piensas hacer? — El capitán Min comenzaba a sentir
quebrada su voz, en eso una mano se posa sobre su hombro—. Namjoon…
—Capitán Namjoon. — Jungkook llamó su atención—. ¡Lléveselo y
amárrelo de ser necesario!
—Tenemos que subir la rampa, sino entraran al Whalien, son muchos.
— Taehyung estaba dispuesto a sacrificarse y Jungkook no lo dejaría solo.
Namjoon agarró por el cuello a Min Yoongi, inmovilizándolo con
mucha dificultad. Taeyang también fue a ayudar para cargarlo hacia dentro
del barco entre gruñidos, gritos y amenazas.
La rampa comenzó a subir mientras los chicos peleaban para evitar que
cualquiera de los enemigos subiera al barco. Taehyung y Jungkook, usando
sus espadas, lograron rebanar algunos guardias que utilizaba Jiyong,
pero la cantidad parecía no disminuir, así que con dificultad atravesaban
los cuerpos y un río de sangre se estaba formando a los pies de los chicos.
Ya el Whalien había iniciado la marcha lejos de la bahía y por primera
vez en mucho tiempo sacó sus cañones apuntando hacia la multitud que
atacaba a sus fieles tripulantes.
Jiyong sacó un arma y comenzó a disparar hacia el Whalien, sin mucha
puntería, a la cabeza de su hermano, creando huecos en el casco del barco a
medida que este se iba alejando, dejándolo rojo de ira por no poder llevarse
al omega. Al menos se quedaría con dos de sus hombres si logra atraparlos.
—Top, llevémonos ese par al menos, servirán de señuelo. — Taehyung y
Jungkook estaban exhaustos pero no rendidos ante el enemigo, algo
golpeados y con un hilo de sangre corriendo por sus bocas, se encaminan
hacia el rey, estaban dispuestos a matarlo en ese mismo momento—. ¿Qué
se creen este par?
—Yo me encargo. — Top toma dos espadas y se dirige a pelear contra
ambos, el alfa estaba más que confiado y se le notaba en la sonrisa
plasmada en su rostro—. A ver niños, si colaboran prometo no hacerles
mucho daño.
— ¿Qué quiere este idiota? — Jungkook se puso al frente, cubriendo a
Taehyung de aquel imponente alfa—. Aléjate si no quieres morir.
—No estás en la mejor condición para decirme eso, pequeño. —
Jungkook se le iba a lanzar encima pero Taehyung lo tenía sujetado de la
cintura. Su miedo se podía sentir en suaves gruñidos, no quería morir pero
está satisfecho de haber salvado a Jimin de estos sujetos.
Top suelta las espadas para acercarse a los chicos aun más y al ver que
estos bajan la guardia, lanza dos pequeños dardos, cayendo en cada uno a
nivel de los hombros.
—Jungkook, de pronto tengo mucho sueño… — Su agarre en las caderas
del alfa se suaviza y cae al suelo inconsciente, y con unos segundos de
diferencia cae Jungkook también.
— No es lo que pretendía pero algo es algo —dice Jiyong al momento
que Top monta a ambos chicos en su espalda—. Señora Park, lo siento, me
temo que fallé.
—Creo que ahora ellos irán por nosotros. —El alfa estaba encantado de
ayudar a su lindo omega.
— Pronto salvaremos a mi niño de esos horribles piratas. — La señora
Park hablaba con mucha dificultad, con una mirada perdida como si fuera
un cuerpo vacío y sin vida caminando sin un rumbo exacto en este mundo.
El rey sabe que entró en un estado de locura, pero igualmente se aprovecha
de eso para separar a su hermano de aquel omega. No importa si tiene que
añadir algo extra al comportamiento de la señora Park.
— La venganza es dulce, hermanito querido. — Con una malévola risa,
el rey se aleja llevándose a sus rehenes a quién sabe dónde.
— ¡Suéltenme, par de inútiles, que los voy a tirar por la borda! — Min
estaba amarrado al mástil central y Namjoon se arrepiente de no haber
cubierto su boca. Tuvo que llegar a ese extremo luego de que el capitán
intentara usar el bote salvavidas para ir por los dos chicos a aquel lugar—.
Taeyang, quita estas cuerdas y te perdonaré la vida.
— Tu chantaje no sirve mientras yo esté aquí, Min. — Namjoon se para
delante del otro capitán—. Deberías estar agradecido que tu omega todavía
está contigo. Si te callas te soltaré para que vayas por él.
—Capitán Namjoon — Hoseok había llegado todo mordido y rasguñado
—, ya Javi se calmó pero no para de nombrar al capitán Min.
Namjoon voltea a ver a Min nuevamente y este le baja la mirada. Duda
si en realidad deba soltarlo pero ya están lejos de la costa, Min no se
atreverá a dejar el Whalien mientras Jimin se encuentre necesitándolo.
— Hoseok, desata al capitán Min. — Namjoon entiende la necesidad de
ambos en un momento tan duro como este—. Taeyang, fija el rumbo
mientras yo me encargo de otras cosas.
—Sí, capitán. — Últimamente era el único en el timón además de
Namjoon.
La confianza dentro de la tripulación estaba creciendo.
— Quiero a mi al-hip-alfa… — Jimin tenía hipo de tanto llanto, fue muy
duro tener que ver cómo se separaban de Taehyung y Jungkook, incluso
atacó a Hoseok cuando este no lo dejó salir, arrepintiéndose un poco de los
mordiscos que hizo en el beta. Se dio cuenta que poseía bastante fuerza para
ser omega.
El llanto lo invadía nuevamente, tirándose boca arriba sobre aquella
cama, emitiendo también algunos sonidos que posiblemente solo su alfa
pudiera escuchar. Lo necesita.
Unas fuertes pisadas se sienten dentro del pasillo y se detienen en la
puerta de la habitación, abriéndola lentamente dejando ver a un alfa
preocupado y algo demacrado.
— Aquí estoy, pastelito. — Se quita las botas y se acerca a la cama
abrazando fuertemente a su omega, que de un modo u otro fue calmándose
entre sus brazos.
— Yoongi... ¿Qué pasará con...? — No podía decir sus nombres
simplemente, dolía, pero Min sabía a qué se refería.
— Iremos por ellos, son parte de nuestra famiLisa. — Una triste
sonrisa se reflejó esta vez en el rostro de Min, algo que le puede partir el
alma a cualquiera—. Nunca te separarás de mí.
—Pero si casi me deja en la rampa. — Un puchero salió de los labios de
Jimin, ablandando aún más el corazón del mayor—. Yo también quiero
rescatarlos.
— NO . — Incluso el mismo Min se sorprendió al ver cómo el omega se
hacía bTaeta en la cama—. No quiero arriesgarte y perderte, lo eres
todo
para mí, más ahora.
— Quiero salvar a Taehyung y a Jungkook. — Jimin se cubrió con la
sábana haciendo un completo berrinche, cosa que no era del agrado del
capitán y más viniendo de su lindo omega.
— Pastelito, no juegues conmigo. — No sabe cómo llegarle al omega—.
Ven acá.
Le quita las sábanas y lo toma entre sus brazos, es la única forma en
que lo ha logrado calmar anteriormente, mientras una mano se encontraba
en el cabello de Jimin la otra viajó hasta su vientre acariciando sobre este.
El menor dejó de llorar luego de inhalar profundamente aquel olor intenso a
chocolate.
— Capitán, ¿puedo pasar? — La voz de Jin estaba del otro lado de la
puerta.
— Adelante —respondió Min—. Veo que te sientes mejor.
—No del todo pero estaba preocupado por Javi. Ya Namjoon me lo contó
todo
— dijo cabizbajo el omega—. Espero que podamos reunirnos nuevamente.
—¿Y si no? — Jimin voltea tímidamente—. ¿Y si nunca los volvemos a
ver?
—Hay que tener fe, pequeño. — Jin estaba llorando en silencio. Claro
que estaba preocupado, ese par de tontos siempre han sido como sus hijos,
casi se desmaya al recibir la noticia—. Pero debes cuidarte, nosotros somos
los más vulnerables en este momento y no queremos preocupar a nadie en
el barco, en especial a este par de alfas tercos.
Jimin trata de sonreír pero le es imposible ahora con este secuestro de
sus amigos. No le queda otra que ocultar su cara en el cuello del alfa
mientras este lo abraza y acaricia para que mantenga la calma. No es para
nada bueno que se altere en tal magnitud, ahora se encuentra un lindo
cachorrito de por medio.
— Jin, ¿cómo se siente? —preguntó de pronto Jimin, recordando el
estado en el que se encontraba el mayor cuando habían llegado a Serendipia
—. ¿Está todo bien con su cachorro?
—Sí, Javi. Será un destructor, Min tendrá problemas con mini-Namjoon.
— Todos ríen a pesar de la situación, sintiéndose algo culpables luego—.
Ya se mueve bastante, no me imagino cuando nazca.
—¿Puedo tocar su panza? — Jin asiente al ver al otro omega con
aquellos brillantes ojos.
Se notaba el temor del menor y lo aludido que estaba en ese momento.
Jimin se voltea, quedando de espaldas a Min y estira sus manos para
posarlas sobre el vientre abultado del mayor. Debajo de la palma de sus
manos sentía ligeros movimientos; era verdad que se movía muchísimo, así
que colocó su oreja esperanzado por sentir un poco más pero mini-Namjoon
se calmó. Con un claro sonrojo y unas lágrimas corriendo por su
mejilla, Jimin da un beso sobre el vientre del omega, haciendo que sea Jin
el que llore en este preciso momento.
— No empiecen a llorar ustedes dos, por favor. — Min no es muy
bueno para fingir que no llora al ver esa tierna escena.
Una semana después del secuestro de Taehyung y Jungkook estaban
tratando de fijar el rumbo hacia So Far Away, pero tal como el nombre lo
decía estaban sumamente lejos. Taeyang y Namjoon estaba revisando todos
los mapas disponibles y se percatan que es algo imposible hacer un viaje
directo.
— Capitán, no podemos ir directamente, no tenemos suficientes
reservas. — Taeyang veía una y otra vez aquel mapa amarillento por la
antigüedad—. Tenemos que parar aquí, luego allá y por último...
—Ya entendí. — Namjoon se sostenía el puente de la nariz, algo
malhumorado, sentía que cada vez estaban más lejos de recuperar a los
chicos y ese no era su plan, querían salvarlos lo más rápido posible, ese par
son como sus hijos.
— Podemos ir hacia acá primero, dejamos la mercancía, reclutamos
algunos sujetos que parezcan fuertes y seguimos a patearle el culo a mi
hermano. — El capitán Min ya estaba inventando nuevas teorías.
— ¿Sabes qué pasó la última vez que un alfa subió al Whalien, además
de nosotros, Min? — El nombrado arruga el rostro al recordar sobre lo que
hablaba Namjoon.
— Pero... no tienen que ser alfas. — El par que se encontraba con él
rodaron los ojos, tenían que ser alfas para poder tener algo de ventaja.
— Yo sé hacer una buena poción supresora, así pueden reclutar a otros
sin que nadie pase algún tipo de peligro. — Ambos capitanes voltearon a
ver a Taeyang y asintieron, pero Min tenía que ocultar sus instintos
asesinos.
— Manos a la obra, Taeyang, en la siguiente isla irás a recoger todo
eso, mientras nosotros hacemos la otra parte. — Min asintió ante la orden
de Namjoon—. Si necesitas a alguien que te ayude, elige con libertad.
—¿Cuál es la siguiente isla? —pregunta Min al no poder leer muy bien
dicho mapa, estaba en muy mal estado.
— Olas de Plata —contesta el capitán Namjoon, imitando el
movimiento de las olas con sus brazos—. Allí conseguiremos todo lo que
necesitamos, incluso unos buenos tripulantes.
—¿Esa no es la isla de la leyenda? — Taeyang estaba algo pálido pero
Namjoon lo tranquilizó.
— Las sirenas son nuestras amigas, no te van a hacer daño. — Olas de
Plata es una isla rodeada de animales muy extraños y tiene forma de U, con
una gran bahía a lo largo de todo el lugar, donde también habitan un gran
números de sirenas y tritones, que suelen llevarse a los maleantes al fondo
del mar hasta matarlos ahogados.
— Iré a ver cómo sigue mi pastelito. Estaba un poco mareado esta
mañana. — Min se separa y se dirige al interior del barco. Normalmente
Jimin se siente perfectamente pero cuando las corrientes son muy fuertes se
marea y no es capaz de sacarlo nadie de la cama. La cocina tenía muchos
problemas pero Seungri buscó a otros ayudantes, encargándose de todo
mientras los chef pasan sus malestares por el embarazo.
—¡ Capitán Min! —El nombrado voltea, consiguiéndose con el ojeroso
omega—. Lleve esto a su omega, se sentirá mucho mejor.
—Té caliente y pasteles de arroz. — Min se encontraba muy agradecido
por todos los que se preocupaban por el bienestar de su omega—. Se lo
daré, gracias.
—Yoongi — Jimin se encontraba debajo de las sábanas totalmente
envuelto, solo dejando al descubierto parte de su cabello—, no me quiero
mover.
—Te enviaron algo de la cocina para que te sientas mejor, mi pastelito
amado. — Como un niño pequeño Jimin asoma su cabeza despeinada y al
ver los dulces que traía Min en su mano se sentó rápidamente en la cama—.
¡ Qué fácil!
CAPÍTULO 29
El lugar donde se encontraban era oscuro y estrecho, escasa luz entraba
a través de pequeños espacios entre unos tablones de madera.
— Jungkook… Jungkook … — Taehyung murmuraba hacia el joven alfa
todavía algo adormecido por el dardo—. Estamos encerrados.
—Mmmm… — Jungkook se sentía mareado, como si hubiera tomado
una botella de ron completa. Todo su mundo daba vueltas y al fijar su vista
en el omega, se distorsionaba.
—¡ Jungkook, despierta por favor! — Taehyung estaba sobre el alfa
tratando de despertarlo pero este solo gruñía y le empujaba fuera de su
campo de visión
—. ¡ Rata tonta!
—Hace tiempo que no me tratabas así, tonto. — Algo adormecido
responde y empieza a reírse como borracho—. Me haces recordar... aquella
noche.
Los colores se suben al rostro de Taehyung, así que agradece que la
oscuridad está presente así no puede verlo. Claro que nunca olvidaría
aquella vez, el día que se presentó como omega:
—Quiero que me expliquen quién de los dos fue el que se robó mi tarta
de cerezas. —El chef Jin estaba molesto con ese par de niños que lo
único que hacían era robarse todos los dulces dentro del Whalien—. Haré
que Min los rebane en pedacitos.
—Fue sin intención… ¡Por favor, no le cuente a Min! —Jungkook se
arrodilla ante el chef y abraza su pierna. Taehyung lo imita del otro lado
llorando con mucho drama, la última vez que Min los castigó los encerró
una semana en el cuarto del sótano, que les pareció una eternidad.
—¿De qué no me tengo que enterar? —El capitán Min entraba en ese
momento a la cocina encontrándose con la muy obvia escena de los más
jóvenes llorando—. No aprenden, ¿verdad?
—Fuiste muy suave esa vez, Min —reclama el omega pasándole un
látigo al capitán—. Nos van a dejar sin provisiones si se siguen comiendo
todo.
—Hoseok, Namjoon, llévenlos al sótano. En un momento iré a
castigarlos. — Los chicos son cargados y llevados entre berrinches al
sótano, a un pequeño cuarto que todos odiaban entrar por el inmenso olor
a humedad que se encontraba allí, además de no tener ventanas, por lo que
era más oscuro que la boca de un lobo.
—En un rato vendrá Min, espero entiendan la lección. —Les regaña
Hoseok antes de retirarse y cerrar la puerta.
—Te dije que esa tarta era de Jin. —Jungkook ocultaba su cabeza entre
sus rodillas—. Ahora quién sabe cuánto tiempo nos dejarán aquí.
—Espero que solo una noche, odio estar encerrado. —Taehyung odiaba
ese lugar, al menos nunca iba solo, siempre era castigado con su mejor
amigo.
Unas fuertes pisadas les indicaron que el capitán Min se acercaba al
lugar. Este entró iluminando con una pequeña antorchar colgándola en
una argolla y sacando el látigo.
—¡Quítense la camisa y arrodíllense de espaldas! —Aquella voz salió
desde las entrañas del capitán. Estaba muy molesto con ambos, no era la
primera vez que tenía que castigarlos por ladrones—. Les salvé el pellejo y
así me pagan.
Solo se escuchaba el ruido del aire siendo cortado por el látigo a gran
velocidad, dejando algunas marcas de líneas en la espalda de cada uno. No
querían llorar a pesar que el dolor era grande; lo toleraban bastante bien.
—Estarán tres días solamente y espero les sirva para reflexionar. —El
capitán guarda el látigo y sale dando la espalda a los menores.
El lugar solo tenía adicional un pequeño baño y su cama. Estaban
sudando, y aguantando el dolor que persiste de los latigazos.
—¡Jungkook! —Taehyung sentía un olor cítrico bastante fuerte
penetrando sus fosas nasales—. ¿Por qué tan de pronto hueles así?
—¿Qué? Estás imaginando cosas, tú eres quien tiene un aroma extraño
muy dulce. —La cara de Taehyung estaba inundada en pánico—. ¿Qué
pasa?
—Mmmm, nada… —Se levanta del suelo un poco mareado y se dirige al
baño, se sentía sucio por tanto sudor en su piel y su temperatura corporal
pareció subir de un momento a otro—. No me quiero volver a enfermar.
Mientras Taehyung se daba un baño, Jungkook seguía arrodillado en el
suelo. Sí sabe lo que sucede en su interior pero no se siente capaz de
contárselo al mayor: se estaba presentando y si su amigo se acercaba a él
seguramente no va a acabar muy bien.
Mientras tanto Taehyung en el baño podía sentir cómo un dolor
abdominal lo estaba doblando y un gran calor lo invadía descargando una
especie de líquido que resbalaba por sus piernas.
Lubricante, pensó de inmediato.
No debía salir así aunque duda que pase algún peligro con su amigo. Se
vuelve a bañar y sale con una bata de baño envolviendo su cuerpo, se iba
directo a la cama alejándose lo más que puede del menor.
—¿Estás bien? —El menor pudo notar el fuerte y dulce aroma cuando
Taehyung pasó delante de él, haciendo que inconscientemente se relamiera
los labios.
—Sí, Jungkook... —Miente, el mayor se estaba retorciendo del dolor y
de cómo el simple roce de las sábanas lo estaba matando. Su celo vino
finalmente, un poco tarde pero llegó con una fuerza abrumadora.
—También iré a bañarme, creo que sangró un poco mi espalda. —Como
si fuera el esfuerzo más grande que hacía en su vida, se levantó con
dificultad, ocultando una gran erección que tenía en ese momento.
Finalmente en el baño cerró la puerta y se arrodilló en el suelo… Mala
idea, el aroma de Taehyung también estaba muy concentrado, sus ropas
estaban en el suelo y Jungkook las tomó para olerlas. Lo desea, su instinto
estaba saliendo a flote pero su parte racional dice que debe contenerse, es
su amigo.
Se tira agua fría en todo su cuerpo como si esto ayudase en lo más
mínimo, su entrepierna parecía no querer dormir hoy y empezaba a doler.
Se secó por completo, colocándose también una bata.
—Taehyung... —La voz de Jungkook lucía quebrada desde la puerta del
baño
—. Me duele... creo que... me estoy presentando.
—Puedo olerte y no es buena idea que te me acerques, Jungkook. —El
menor dejó escapar un gruñido que le puso el pelo de la nuca totalmente
erizado—. Yo también...
—Prometo controlarme. —Su parte humana le dice que no puede tocar
a su amigo, pero su instinto animal solo grita queriendo tenerlo para él
solo.
—Creo que... soy un omega... y tú hueles a... al-alfa... —El miedo llenó
el cuerpo de Taehyung pero si se movía un poco sentía que se entregaría
por completo. Necesita sentirlo cerca, ese aroma es mucho mejor que
el de otros alfas que ha tenido cerca.
— MÍO . — Aquella voz sale de Jungkook confirmando lo que ya temía,
estaba solo en un cuarto encerrado con un alfa en celo y él también apenas
presentándose como un omega.
Si de caza se tratase, Taehyung era la presa más jugosa del día, solo se
escuchaban gruñidos que venían desde Jungkook preocupando al mayor.
Al ver cómo este se acercaba a la cama subiéndose desde el otro lado,
Taehyung no quería darse la vuelta, temblaba con su presencia. Jungkook
no dudó en abrazarlo desde atrás, colocando su nariz en el cuello del
mayor e inhalando aquel dulce aroma que nublaba sus sentidos cada vez
más.
La erección del joven alfa rozaba la parte trasera del mayor,
desesperándolo y haciendo que lo desee cada vez más. El dolor no cesaba y
su entrepierna dolía también.
—¡¡Quiero hacerte mío!! — Jungkook sacó la parte sumisa de
Taehyung, colocándolo boca arriba, abriendo su bata para apreciar aquel
hermoso omega justo debajo de él—. ¿Puedo?
—Jungkook... yo... no... —Sí quería, no puede mentir, su cuerpo pide a
gritos ser tocado por su amigo. En eso otra nueva ola de calor le invade y
siente más lubricante saliendo de su interior. Jungkook tenía los ojos
abiertos como platos, mientras gruñía y sus labios se tornaban de un Rose
intenso—. Ven acá, rata insoportable.
La parte racional que quedaba de Jungkook se fue a la mierda. Aquellos
besos eran salvajemente apasionados y sin nada de experiencia sus cuerpo
reaccionaban al más mínimo toque. Taehyung arrancó la bata que usaba el
alfa dejándolo totalmente expuesto, con su miembro temblando justo en
frente de él.
El omega se arrodilla sobre la cama y se acerca a Jungkook tomando su
miembro, llevándoselo a la boca torpemente, simulando un vaivén,
ocasionalmente besando y lamiendo toda su extensión mientras aprieta
delicadamente sus testículos, ganando unos gemidos de parte del alfa.
Una mano se posó sobre su cabeza, aumentando la profundidad de la
penetración, provocando arcadas en el omega con aquellas embestidas que
hacía ahora el joven alfa.
Jungkook separó bruscamente al mayor y lo tiró boca arriba en la
cama, tan dilatado para él, tan listo, con aquella cabellera
despeinada y los labios hinchados.
El alfa toma el miembro erecto del omega, llevándolo a su boca
también, mientras una de sus manos viaja hacia la parte inferior
introduciéndose al húmedo interior de este. Sin importarle dónde
estuviesen, el omega daba fuertes gemidos que nublaron por completo los
sentidos del alfa, lo necesitaba ya.
El ahora alfa se separa de Taehyung para tomar su boca entre besos y
algunos mordiscos, la desesperación les estaba llegando a ambos en ese
momento.
Mientras tomaban los labios el uno del otro, el alfa se fue introduciendo
en el omega poco a poco, regalándole el más hermoso gemido al mismo
tiempo que sus lenguas se buscaban desesperadas.
Tantas nuevas sensaciones para ambos que no saben qué hacer con
tanto, sino entregarse el uno al otro. De unos movimientos suaves
comenzaron a ser unas embestidas salvajes, que los tenía a ambos
ahogados en un océano de placer.
El interior del omega se hizo un poco más estrecho por la contracción
de los músculos a su alrededor, aumentando la fricción y el placer para
ambos.
Se separaron un poco y Taehyung pudo apreciar los colmillos
sobresaliendo tímidamente de la boca del alfa, sabía que esto iba a pasar si
se presentaba omega pero nunca imaginó que fuera con su mejor amigo,
casi hermano. Hizo su cabeza a un lado exponiendo todo su cuello, donde
pronto sintió unos dientes clavándose en su piel, al mismo tiempo que
tocaba las estrellas bañando su abdomen de su propia sustancia. El nudo
se había liberado y su unión completado. Jungkook cae sobre él, exhausto
pero algo feliz y confundido por lo que acababa de pasar. Se intentó mover
pero solo ocasiona dolor al omega, a “su omega”.
—Esto es... vergonzoso. —Taehyung estaba rojo completamente, apenas
visible por la tenue luz de la antorcha. El nudo seguía allí mientras
Jungkook lamía tímidamente su marca yendo luego hasta sus labios.
—Ahora soy tu alfa —El rostro del menor reflejaba pura felicidad y sus
ojos brillaban como la luna— y tu mi hermoso omega.
—Nunca imaginé que esto pasaría—. En realidad sí, pero lo imaginó de
otro modo—. Diablos, no estoy listo para un cachorro.
—Nos haremos cargo los dos, mi omega. Te quiero. —Oculta su cabeza
en el cuello del omega.
—Yo también te quiero. —Taehyung ahora tenía el miedo instalado en
su interior… ¿Un cachorro?.
…
Luego de aquella gran noche para ambos y de hacerlo al menos unas
cinco veces más, Taehyung no tenía donde más ser marcado.
Se apresuraron en limpiar el desastre y darse una ducha para no ser
descubiertos cuando Jin lleve el desayuno. Lo peor fue cuando el chef entró
y sintió los aromas, corriendo y notando todas las marcas que tenía
Taehyung hechas por el nuevo alfa. Yoongi y Namjoon no sabían cómo
reaccionar, pensaron que lo mejor era sacarlos de esa habitación cosa que
fue imposible alejar a Taehyung de Jungkook, el alfa le gruñía a todos en
especial a los otros dos alfas.
A los días llegaron a una pequeña isla, que era conocida por el gran
número de boticarios y doctores. Jin quería que Taehyung fuera revisado,
todavía no presentaba ningún síntoma y eso era bastante extraño.
—Estoy bien, Jin. No se preocupe por mí —insistía Taehyung pero el
chef estaba muy preocupado—. Además ustedes lo hacen todo el tiempo y
no tienen cachorro aún.
—¡Tomo mi poción supresora! —Jin estaba de muy mal humor—.
¡Ustedes cogieron como conejos sin ninguna prevención!
—¿Les puedo ayudar, jóvenes viajeros? —Un anciano sale de un
pequeño lugar donde apestaba a toda clase de hierbas medicinales.
—Este joven —dice Jin señalando a Taehyung— se dejó marcar en su
primer celo sin haber tomado algún supresor, pero no tiene síntomas de
embarazo.
—Permíteme revisarte, pequeño omega. —Le hace señas para que entre
al lugar y lo acuesta para examinar su vientre, palparlo y dar un correcto
diagnóstico—. Ya veo qué es lo que sucede.
—¿Me voy a morir? —pregunta el joven omega viendo la mirada
preocupada del doctor, que seguía examinando con diversos instrumentos.
—Esto es raro pero no imposible. La causa es que lo más seguro no
seas fértil, al menos no todavía. —Jin sintió como un golpe bajo esas
palabras, no se imagina lo que significan para el otro—. Con tratamiento
es posible que puedas tener cachorros pero es solo una pequeña
probabilidad... Igual toma tu supresor para que no te den los malestares
del celo.
—Entiendo... —Taehyung trataba de controlar algunas lágrimas pero
era imposible, estas recorrieron todo su rostro.
Dieron las gracias y se dirigieron nuevamente al Whalien. Jungkook no
podía ignorar las lágrimas el omega y el rostro inexpresivo de Jin.
—Taehyung, ¿qué pasó? —Jungkook lo acorrala dentro del Whalien—.
¿Estás bien? ¿Y el cachorro?
—No puedo tener cachorros... Soy un omega inútil… —Taehyung cae a
los pies del alfa sollozando, pero Jungkook lo abraza sin importar la
presencia de los demás.
—No importa, con tenerte a mi lado es más que suficiente, mi amor… —
Ambos lloraban en silencio ocultando sus rostros el uno del otro.
Jungkook saca al omega de su recuerdo.
—¿Algún día si salimos de esta quieres tener unos lindos cachorritos,
Taehyung? — Parecía poder leer la mente del mayor.
— Claro que quiero, al menos unos tres. — El alfa sonríe con dificultad,
haciendo señas para que el mayor lo abrace.
La caja donde iban se había dejado de mover pero la poca luz que
entraba también desapareció.
Un golpe abrió la caja, revelando a Choi Top frente a ellos. Sin fuerzas
se dejaron atar a unas cadenas en las paredes mientras el alfa se burlaba de
ambos en sus estados de sedación.
— Agradezcan que vivirán un poco más. — Aquella voz gruesa les hacía
temblar—. Espero luego encargarme personalmente de ustedes.
Su risa macabra retumbó en las paredes de aquel horrible lugar y
Taehyung no podía parar sus ganas de llorar, quería abrazar a Jungkook y al
resto de la tripulación pero todo se volvió una pesadilla, terminando
encerrado en un calabozo de quién sabe dónde.
— Taehyung... No llores, saldremos de esta, te lo prometo. — El alfa
trata de dar palabras de aliento aunque no es el más indicado en este
momento.
CAPÍTULO 30
El silencio se apodera de la tripulación dentro del Whalien, preocupados
y asustados por la situación de sus amigos.
Jin y Jimin dejaron de entrar a la cocina quedándose cada uno encerrado
en sus respectivas habitaciones esperando el momento de llegada a la isla
Olas de Plata, todos estaban devastados incluyendo los alfas.
— No sirvo como capitán de esta cosa... Ni pude proteger a mis amigos.
— Min estaba apoyado en el borde, justo detrás del timón donde se
encontraba Namjoon—. Son algo así como mis hermanos menores y no
pude defenderlos... Fui un cobarde.
—Claro que no lo eres, Yoongi. —Namjoon también sentía su corazón
caer en mil pedazos cada vez que hablaban de Taehyung y Jungkook—.
Tenías que proteger a Jimin, lleva tu descendencia.
—Es horrible tener que decidir quién pierde la vida. — El capitán Min
no se quiere perdonar a sí mismo —. No soy una buena persona, dejé de
serlo desde el momento en que subí al barco por primera vez.
— Eres una buena persona, eso lo sé porque he estado contigo desde
siempre, Yoongi . —Namjoon sonríe tímidamente al notar el rostro triste de
Min Yoongi—. Siempre he creído que eres más príncipe que pirata.
—Los príncipes no asesinan — Ya no podía reprimir más sus lágrimas—
y tampoco entregarían a la guardia real.
—Los piratas asesinos no pueden amar —le interrumpe Namjoon— y tú
amas con todo tu corazón a ese omega.
—Daría mi vida por él —responde firmemente el capitán Min.
— Lo sé y también sé que lo harías por cualquiera de nosotros. —
Namjoon se acerca a abrazar a Min, desde hace mucho que no lo hacía pero
su amigo necesita ver más allá de lo que logra enfocar su visión—. Eres el
príncipe más noble que ningún reino ha tenido antes y si no eres el rey de
la isla So Far Away, para nosotros eres el rey del Whalien.
—No seas i-i-idiota… — Yoongi sollozaba por las tiernas palabras del
capitán Namjoon, pero repentinamente un aroma le hizo despegar su
frente de
este y buscarlo en su campo de visión. Su omega Park Jimin se encontraba
presenciando la escena a unos pocos metros de distancia—. Pastelito...
—Yoongi... — El omega corrió hacia los brazos de Min y Namjoon se
enternece con esa hermosa escena. Nunca se imaginó ver al pequeño y
gruñón Min Yoongi de esa manera, tan enamorado, tan entregado—. Los
príncipes no lloran.
—No me digas así, pastelito. — Una suave risa sale del mayor,
separándose un poco para apreciar los rasgos del otro. Su omega estaba
cambiando, unos ligeros mechones dorados comenzaban a adornar su
cabellera castaña, simplemente hermoso.
— A mí no me gusta que me diga pastelito — le reclama Jimin haciendo
un puchero inflando sus mejillas. El capitán no aguanta y las aprieta para
dejar escapar el aire y hacer un ruido chistoso, que ni Namjoon pudo
aguantar la carcajada ante esa escena.
— ¡Capitán! — Seungri apareció saliendo del interior del barco—. Sé
que no desean que arregle el comedor pero... hice algo para que coman,
hay que guardar fuerzas.
—Gracias, iremos en un momento —responde Namjoon mientras el
omega hace una reverencia y se retira nuevamente al interior.
— Yoongi, vamos, tiene que reponer sus energías — Jimin lo iba
halando con dificultad—, sino cómo alejaré a esos alfas que recluten luego.
Esas simples palabras bastaron para que ambos, incluso Namjoon,
entraran a comer algo, cosa que hizo reír a los pocos presentes incluyendo a
Hoseok y Taeyang.
Jin estaba mareado nuevamente, prefería quedarse dentro de su
habitación. Jimin no tenía ningún síntoma así que le gustaba estar en la
cocina nuevamente con Seungri de ayudante, inventando nuevas maneras de
consentir especialmente al capitán Min. Sabe que cualquier cosa que él
cocine se lo va a comer sin protestar pero siempre trata de sorprenderlo con
las mínimas cosas.
El día avanzaba lentamente. Luego de aquel pequeño almuerzo algunos
se fueron a descansar, entretanto Jimin se fue a la parte frontal del Whalien,
aferrado al borde, sintiendo la suave brisa marina golpeando su rostro al
mismo tiempo que unas gotas caen en sus mejillas debido al mar que
golpeaba contra la embarcación.
Aquella sensación de paz que lograba era interrumpida por los rostros de
sus amigos, sabe que deben salvarlos cuanto antes y su corazón le dice que
están vivos. No quiere y se niega a pensar lo contrario, son chicos fuertes,
su fe es alta hacia ellos.
El omega siente unos brazos rodearle desde atrás y un mentón es
apoyado en su hombro. No tenía que abrir los ojos para saber de quién se
trata, aquel aroma a chocolate que siempre ha logrado tranquilizarlo inunda
sus sentidos.
— Capitán... — Posa sus manos sobre las del alfa que se encontraban
sobre su vientre.
— ¿Sigues pensando en los chicos? — Jimin solo asiente y sigue
observando el horizonte—. No te preocupes, iremos por ellos así tenga que
asesinar a Jiyong en el proceso.
—No creo que deba hacer eso... Es su hermano. — El capitán Min gruñe
involuntariamente de solo recordar el rostro de aquel pelinegro de ojos
gatunos.
— Pastelito, todo aquel que intente algo contra de ti o alguno de mis
amigos morirá. — Min sentía como las manitos de Jimin hacían presión
sobre las de él—. Jiyong puede tener mi sangre, pero quiso arrebatarme lo
más valioso que tengo.
Jimin se voltea quedando frente a frente con Min. Por más cosas que
pasaran entre ellos, siempre su cercanía le ponía inquieto.
Con la respiración del alfa sobre sus labios, cierra sus ojos al sentir su
cercanía. Para Min besar sus carnosos labios es la gloria, no hay nada más
mágico que eso, es adicto al omega, a cada parte de él.
Su beso es algo suave pero lleno de sentimientos, donde la paz necesaria
para su alma es transmitida en su totalidad, ignorando los típicos silbidos y
gritos de la tripulación al verlos besarse delante de todos sin ningún pudor,
aunque esos silbidos no se debían solo por lo besos sino porque los brazos
de Jimin habían halado el cuerpo del capitán, pegando sus cuerpos con
aquel beso que se estaba subiendo de tono.
— ¡Min, vayan a la habitación! — Namjoon había aparecido
nuevamente al escuchar el ruido. Algo que no toleraban era esa clase de
demostración de afecto en público, aunque a Min parecía no importarle
mucho como siempre—. Casi le bajas los pantalones delante de todos.
—Ganas no faltan, pero no les enseñaría a mi lindo pastelito. — Jimin
se separó ligeramente, su cara estaba roja, no le gustaba ser regañado y
menos por eso—. Ignora a Namjoon, solo está celoso porque Jin está de
malhumor y no quiere atenderlo.
—¡Largo de mi vista! — Si querían molestar al capitán Namjoon lo
habían logrado. Min no pudo evitar una sonrisa que se dibujó en su rostro,
tomó la mano de Jimin y se lo llevó consigo al interior del Whalien.
Jimin se quejaba de que Min lo hubiera marcado nuevamente, a lo que
el capitán solo respondía como “precaución”, a pesar de que el aroma del
alfa lo cubría por completo. Exageraba al saber que posiblemente los
nuevos miembros que entraran al Whalien fijaran su vista en el adorable
pastelito del capitán Min.
— Yoongi, eres un exagerado, además me duele el trasero. — Jimin
estaba ya un poco obstinado de su comportamiento—. Ningún otro alfa se
me va a acercar, hasta estoy esperando un cachorro. ¡TU CACHORRO! No
lo olvides.
—Solo... precaución. — Min abraza al omega, pegando sus mejillas
mientras la isla comenzaba a ser visible ante ellos—. Te amo mucho como
para perderte.
El omega estaba harto pero trata de respirar profundo, sabe que Min
Yoongi estaba más sobreprotector que antes pero no pensó que lo fuera a
marcar antes de bajar a la isla, quería que todos vieran que él es su omega,
de su propiedad solamente.
Una espesa neblina comenzó a inundar el Whalien, el campo de visión
era nulo a pesar de ser de día todavía. Solo saben que allí se encuentra la
isla por haberla visto hace unos instantes, antes de que esa extraña neblina
la cubriera.
— No puedo ver nada — Por más que tocara sus ojos era imposible—,
tengo miedo...
—Quédate aquí. — El capitán mantiene abrazado a Jimin. El aura del
lugar transmite algo similar al terror, aunque bien saben que es solo una
barrera de protección para alejar a los piratas; obviamente tratarán de
parecer que no lo son.
Jimin temblaba entre sus brazos, ocultando su rostro en su cuello,
tratando de calmarse. Min no lo quiere soltar, sabe que esas emociones
pueden afectar al cachorro si se aleja de él, solo queda esperar traspasar
aquella lúgubre cortina de niebla.
— ¡Ya se empieza a ver la bahía! —grita Hoseok desde la punta del
mástil central—. ¡Camino despejado, capitán Min!
—¡A toda máquina! ¡Traspasen esta barrera! — El capitán Min dio la
orden y algunos corren al interior para ayudar a remar con las grandes
poleas. El viento era casi nulo, así que abrir las velas es totalmente inútil.
Tal y como dijo Hoseok, la bahía comenzó a verse en forma de U, con
un agua azul tan clara como el cielo, donde diversos peces se aprecian, sin
mencionar algunas sirenas circulando por el área. La neblina se desaparece
poco a poco y Namjoonto con ella aquel terror instalado en los cuerpos de
la tripulación, en especial de Jimin que no quería soltarse del capitán.
Estaban anclando el Whalien, tenían que acercarse en los botes
salvavidas por lo baja que era aquella bahía.
— Yoongi, ¿está seguro de que aquí hay algún ser viviente además de
las sirenas? — Jimin no podía evitar preguntar al ver el lugar
aparentemente desierto.
— Deben estar esperando que toquemos tierra, la gente de aquí es muy
desconfiada. —explicaba Min a su omega, Namjoonto a Seungri, Taeyang
y Hoseok que los habían acompañado en el bote para reclutar algunos alfas.
Tal y como dijo el capitán sucedió, las personas salieron de las casas al
notarlos bajarse en la arena. Min se encargó de cargar a Jimin para ayudarle
a bajar, lo quería dejar en el barco pero al mismo tiempo no desea separarse
de él.
Diversos aromas los golpearon, algunos más fuerte alertaron al grupo de
piratas que un buen número de alfas se encontraban justo delante de ellos.
— ¿A qué vienen a nuestra isla jóvenes marineros? — Un alfa muy alto
y de grandes músculos se puso a la cabeza del grupo que acababa de salir de
las casas cercanas a la orilla, debía ser el líder—. Soy Siwon, bienvenidos a
nuestra pequeña isla.
—Soy el capitán Min del Whalien y venimos a pedir ayuda. — Min se
inclina mostrando sus respetos al grupo—. Queremos rescatar a unos
amigos y necesitamos algunos alfas que deseen acompañarnos.
—¿Qué sucedió con sus amigos? — El líder había suavizado el tono al
hablar con Min.
— Fueron secuestrados por mi hermano, el rey Jiyong. — Murmullos
comenzaban a salir de entre la multitud y Jimin no podía ignorar a una
persona en especial.
— ¿Jimin? ¿Eres tú Park Jimin? — Un alfa corpulento se da cuenta que
el omega también le observa totalmente impresionado—. Creí que tú...
—Señor Daesung... — Todos los presentes guardaron silencio al verlos
charlando—. Creí que usted estaba con mi madre, ¿qué paso?
—Creo que tenemos algunas cosas que hablar sobre tu madre, pequeño
Jimin. — Daesung levanta su mirada hacia el capitán que parecía fulminarlo
y querer cortarlo en pedacitos por hablarle a su omega—. Claro, si el
capitán me lo permite.
Jimin voltea a ver a su alfa y este asiente pero sostiene con fuerza la
mano del menor.
— Solo en mi presencia —respondió Min arrastrando las palabras.
— Bueno, los invito a pasar a nuestra humilde morada. — Siwon
rompe la tensión y señala la entrada a la vivienda más grande o eso
pareciera ser, construida en madera, barro y piedras, con el techo de la
misma forma de un cono con hojas de palmas sobre esta. El interior era
simple: dos mesones muy largos con bancos a sus alrededores—. Aquí nos
reunimos todos los días.
—Les prepararé algo a nuestros invitados — dice otro sujeto detrás del
líder—. ¿Les gusta el cacao caliente?
—Haz para todos, Heechul — le ordenó Siwon, antes de que
desapareciera en la cocina y voltear a ver a sus invitados nuevamente—.
Bueno, capitán... Como puede ver somos muchos alfas, no dudo en que
alguno quiera ayudar con la causa, ya eso lo dejo a decisión de cada uno.
—¿No se opone a eso? —preguntó Taeyang curioso.
— No. — Sin dudar responde—. Jiyong nos trajo muchos problemas
tratando de conquistar esta isla, además de matar a muchas famiLisas.
—Si nos permiten —interrumpe un alfa bastante apuesto— queremos
ayudarlos, creo que ya se quienes podrán ir.
—¿Te crees capaz? — Min duda de la capacidad de ese alfa de rostro
angelical.
— Kyungil es uno de mis más fuertes alfas, no te defraudará. — Siwon
trata de calmar el aura pesada del lugar pues se da cuenta del estrés del
capitán
—. Sus padres fueron asesinados por el sujeto que está siempre con Jiyong.
—Choi... — murmura Jimin y todos asienten.
— Prometo no fallarle, capitán — indica el joven.
— Lo extraño es que vino acompañado únicamente de tres omegas —
dice otro sujeto—. Son valientes.
—Y los tres podemos quemarte vivo. — Seungri se mantenía callado
tantos alfas lo tenían estresado, Taeyang toma su mano para calmarlo—. No
somos omegas comunes.
—Eso puedo notarlo, tienen buena contextura. — Daesung se une al
pequeño grupo sin apartar la mirada de Jimin—. Jimin, ¿tú estás emba...?
—Está esperando mi cachorro —completa Min, notándose los celos en
la voz.
— Sí, señor Daesung. — Jimin conversa ignorando a Min, no puede
negar su deseo de hablar con alguien que estuvo toda su niñez con él—. Por
cierto, ¿qué paso con mi hermana?
—De eso también quería hablarte —indica el alfa —. ¡ Acompáñenme!
—Vayan mientras acá deciden quiénes irán con ustedes. — Siwon se
retira dejándolos con Daesung.
— ¿Está viva mi hermanita? — La voz de Jimin temblaba con solo
imaginar lo peor, no quiere pensar que solo le queda una madre loca.
¿Acaso su madre le hizo algo?
CAPÍTULO 31
Entre los pasillos de aquella gran casa, siguen al corpulento alfa por el
lugar. Jimin no sabía nada de su hermana y la vez que se encontró con su
madre no la vio.
— Aquí es. — Daesung abre la última puerta del pasillo—. Espero te
reconozca, Jimin.
Es una habitación pequeña, de madera oscura con una cuna grande en el
centro. Jimin siente su cuerpo temblar pero el capitán sostenía fuertemente
su mano, ya que no sabían qué pudieran encontrar allí.
— Esto no puede ser posible. — Jimin estaba impactado al ver a su
pequeña hermanita durmiendo en el centro de aquella gran cuna.
— Digamos que... — Daesung no sabía cómo ordenar sus palabras— tu
madre dejó de ser capaz para cuidarla y la llevé conmigo.
—Pero ustedes estaban Namjoontos —interrumpe Min—. ¿Qué los
llevó a separarse?
—Jiyong. — Ese único nombre que rebota en las cabezas de todos. ¿Es
también el causante de la condición de la madre del omega?—. Yo empecé
a desconfiar en él desde el principio pero por algún motivo... la señora
Park no quiso entrar en razón.
—¿Qué le hizo Jiyong a mi madre, señor Daesung? — La voz de Jimin
parecía quebrarse con cada palabra y más cuando la pequeña comenzó a
moverse, restregando sus pequeños ojitos, buscando aquella dulce y
conocida voz.
— Físicamente nada. Le prometió devolverte a ella, pero me enteré que
en realidad te quería ver muerto cuando lo escuché hablando con ese tal
ayudante suyo, un alfa. — Heechul llega con los chocolates para ellos,
sentándose a un lado de Daesung para escuchar el resto de la historia—.
Cuando intenté convencerla de irnos me gritó y me trató como un loco. Ya
no cuidaba a la pequeña, últimamente lo hacía yo así que la tomé y escapé
sin que me vieran los guardias reales.
—¿Eso dónde fue exactamente? — Min estaba dispuesto a destruir a su
hermano, ahora con otro motivo: estaba atacando a su omega directamente
y no solo a él.
— Es una isla pequeña, mucho antes de llegar a Serendipia. — Daesung
observa a su compañero sentado consigo—. Allí vi a Heechul y me
tendieron la mano para llegar hasta aquí.
—Javi… ¿Javi? — La pequeña estaba sentada en su cuna con una tierna
sonrisa que cubría su rostro. Jimin se acerca corriendo introduciendo sus
manos en la cuna, cargando a la bebé entre sus brazos.
— Aquí estoy, linda. No me separaré de ti nunca más, hermanita. —
Jimin estaba encerrado en una burbuja o al menos así parecía a los ojos del
capitán Min.
— Aunque diré que no confío en usted tampoco, capitán, por razones
obvias —insiste Daesung clavando su mirada en el otro, sabe todo lo del
secuestro de Jimin—. Quiero pensar que fue una buena decisión y espero
que esté cuidando muy bien del pequeño Jimin. Es como... un hijo para mí.
—Lo sé — El capitán no puede quedarse callado ante tal acusación—,
pero le aseguro que es lo más preciado que tengo: mi omega, mi todo.
—Y se ve que lo marcaste muy bien —interviene Heechul, ganándose un
golpe de Daesung en la cabeza por lengua floja—. Oye... solo digo.
Min estaba enternecido con la escena de Jimin con su pequeña hermana
y no quería romper esa aura de paz que los rodeaba. ¿En qué momento
arrebató ese brillo del omega? Nunca tendrá ese perdón por alejarlo de los
que ama, mucho menos lo que perdió, pero lo que sí desea es estar con él
para siempre y verlo brillar a su lado.
— Capitán — El nombrado voltea hacia el señor Daesung—, iré con
ustedes, si me lo permite.
Min asiente, es un buen candidato para la pelea pero aún necesita
algunos más si quiere ganar en contra de Jiyong.
—Yoongi… — Jimin se había levantado caminando hasta el alfa, con la
niña en brazos—. ¿La llevaremos, verdad?
—Claro que sí, mi pastelito. — Heechul se derretía de ternura al verlos y
Daesung los miraba con una expresión de “empalagado” de tanto dulce.
— Capitán, vamos a la sala principal. — Siwon les llama directamente
y todos vuelven al lugar donde fueron recibidos en la gran sala, esta vez
con la bebé cargada entre los brazos de Jimin con Min Yoongi,
posando una mano en la cintura del omega.
— ¿Cuántos quieren ir al Whalien? —pregunta el capitán Min,
observando al grupo de alfas detrás de Siwon. Solo unos pocos dieron
un
paso adelante.
— Lamentablemente no todos quieren enfrentarse a la guardia real. Te
presento a los pocos valientes — Empieza a señalarlos, uno a uno, mientras
los nombra—: Kyungil, Dokyun, Kai, Xiumin, Heechul, Kyuhyun y ya
conoces a Daesung.
—Creo que serán más que suficiente para derrotarlo a él y a la guardia
completa. — Min estaba complacido por los alfas presentes, a pesar que le
ponían un poco nervioso pues nunca aceptaron más alfas además de ellos.
— Espero tengan un buen viaje y regresen todos con bien —habla un
alfa muy viejo al fondo del lugar—, que la fuerza de los mares les
acompañe.
El barco salvavidas es pequeño pero lo suficientemente cómodo para
todos. Taeyang y Seungri se encontraban un poco incómodos con la
situación pero saben que es por el bien de todos.
Jimin toca el agua cristalina Namjoonto con la niña, extendiendo su
mano fuera de la pequeña embarcación. Algunas sirenas les rozaban las
manos y una de ellas le regaló un pequeño caracol a la bebé, robándole una
sonrisa por el pequeño regalo.
Namjoon, Hoseok y otros tripulantes ayudaban a subir ahora el pequeño
barco, halando de unas gruesas cuerdas, hasta que llegaron a la cima,
pudiendo desembarcar a todos dentro del Whalien.
— Namjoon, encárgate de hablar con ellos. — Min abandona el lugar
Namjoonto con Jimin y la bebé, ignorando la gran duda que crecía en la
cara del alfa al notarla en brazos de Jimin, imaginándose cosas extrañas
como un parto adelantado por medio de la magia del lugar.
— Ehhh... sí, claro, Min. — Namjoon se dirige ahora hacia el grupo de
alfas formados uno al lado del otro. Taeyang y Seungri estaban ahora
detrás de Namjoon
—. Soy el segundo capitán al mando, Namjoon, para servirles. Las normas
son simples: no abusen de ningún tripulante, sigan órdenes y colaboren. En
un momento se les indicarán sus habitaciones.
— Creo que de ahora en adelante evita salir de la habitación — La voz
de Min sonaba casi como una orden— y le daremos una a tu hermanita.
—Yoongi, ella se puede quedar con nosotros, es una bebé — El alfa
niega rotundamente—. ¿Por qué? ¡Es mi hermana!
—Porque somos pareja y ella se va a otra habitación. — Min trata de
calmarse.
— ¡Hermano! — La niña extiende los bracitos al alfa y este solo se aleja
con una mueca de asco.
— Ni lo pienses, tu hermano es este cachetón nalgón que no te quiere
dejar sola. — La niña voltea la cabeza confundida ante las palabras de alfa.
— ¿Así vas a ser con tu cachorro también? — El omega tenía el ceño
fruncido mientras abrazaba con fuerza a la niña, llevándola a la cama.
— Es distinto... esa no es mía. — No le gusta para nada la pequeña en la
cama de ambos, incluso sus gruñidos no son tomados en cuenta por el
omega—. Pastelito... por favor.
—¡ No! — Su terquedad sale a flote.
El alfa busca de acostarse a un lado, abrazando al omega desde atrás,
besando su cuello al mismo tiempo que acaricia el vientre del menor. Está
molesto pero se somete a cualquier cosa que diga su omega.
El Whalien tiene nuevos cocineros y eso solo pasó desde que se le
prohibió a Jimin andar solo por el barco, al menos que estuviera
acompañado por Min. Seungri llegó al punto de que necesitaba ayuda y lo
bueno era que algunos de esos alfas nuevos era bueno en la cocina,
especialmente Daesung, aquel alfa de mirada triste y muy demacrado,
posiblemente por la pérdida de su esposa. No se sabe a ciencia cierta si
sobrevivirá sin su amada omega pero la sed de venganza hacia su pueblo y
para derrotar a aquel que sigue haciendo daño hace que se mantenga en pie.
— Qué bueno verte nuevamente. — Daesung recuerda los buenos
tiempos en los que el omega le ayudó en la granja, trabajando en el campo
arduamente Namjoonto con él—. ¿Te llevas bien con el capitán?
—A pesar de todo sí, aunque más con Jimin. — Sonríe el ojeroso omega
—. Es bueno tenerlo de vuelta, señor Daesung.
—¡Deja de decirme señor! Me haces sentir viejo. — Todos en la cocina
sueltan la carcajada, es un ambiente bastante amigable.
Los demás alfas ayudan a Namjoon o se dirigen al sótano, las poleas de
vez en cuando necesitan un empujón. Muchos creyeron que se
transformaría en una cacería de omegas dentro del Whalien, pero se han
respetado las reglas y ningún omega o beta ha sido agredido, eso no hace
que Hoseok suelte su
espada por nada del mundo, tiene la autorización de asesinar al cualquiera
que altere el orden, igualmente Taeyang, ahora se habían vuelto el
reemplazo temporal de Jungkook y Taehyung, alguien debe hacer el trabajo
sucio.
— En esta isla se pueden conseguir buenas armas — Kyungil explicaba
al capitán Namjoon observando un mapa amarillento entre sus manos—.
Estuve chequeando con Hoseok, hacen falta más espadas y no nos vendrían
mal otro tipo de armas para enfrentar a Jiyong.
—¿Qué sugieren? — Namjoon es todo oídos, pendiente de las
sugerencias que daban los demás alfas.
— Además de algunas ballestas, creo que vendrían bien algunas
escopetas. —Xiumin se unía a la conversación—. Es mejor si los omegas se
mantienen en un ataque a distancia, nosotros iremos al frente.
—A mí solo déjenme al tal Choi. — Kyuhyun tenía asuntos personales
con ese alfa—. Él mató a mi madre por un capricho del rey, por querer
quitarle sus joyas.
—No creo que Jiyong matara por robar joyas, teniendo tantas en el
castillo —le comenta el capitán.
— Eran perlas negras, muy extrañas, solo las sirenas pueden llegar
hasta esas profundidades. — El rey era de gustarle las cosas exclusivas, eso
sí lo sabe a la perfección Namjoon—. Ella era la única con algo así y como
se negó a darlas, fue asesinada a sangre fría... ¡Quiero cortarlo con mis
propias manos!
—Bueno, entonces vamos a desviarnos a este lugar. — Namjoon mueve
el timón con ayuda de los demás, la corriente es un poco fuerte—. Marca el
rumbo hacia la Isla Fuego.
—Yoongi, ¿qué se supone que hace? — Las traviesas manos del capitán
Min acariciaban la tierna piel del omega debajo de la ropa, desviándose más
abajo, tocando una dura entrepierna que crecía cada vez más con cada roce
de aquellos largos y delgados dedos del alfa—. ¡ Deténgase, no estamos
solos!
—Más te vale guardar silencio si no quieres despertar a tu hermanita.
¿Verdad, pastelito? — La niña dormía del otro lado de la cama, pegada a la
pared.
Mientras subía y bajaba su mano sobre el miembro del menor, este
trataba de ahogar los gemidos. Lo peligroso es que él sabía dónde tocar para
hacerlo delirar y tocar las estrellas.
— Capitán... ¡Pare! — El alfa sonreía maliciosamente, introduciendo y
sacando un dedo en la cavidad del omega, sin que este pudiera retener un
largo gemido, que fue callado al morder una almohada que tenía cerca.
Min se fijó en que la niña estaba totalmente dormida, y sacó su miembro
del pantalón, colocándolo en la boca de su tierno omega. Al introducir un
segundo dedo, Jimin succionó el miembro del alfa casi mordiéndolo,
desesperándolo aún más.
— No te voy a dejar hasta que termines tu trabajo. Es una orden —le
murmura el alfa para que solo su omega pueda escucharlo.
— Sí, capitán —respondió antes de volver a llenar su boca con el
palpitante miembro del alfa. Las embestidas que simulaba con sus largos
dedos lo quería hacer gritar de placer pero debía contenerse si no querían
despertar a la niña.
Así que se propuso hacer gemir al capitán o al menos hacerlo sufrir, él
tampoco desea que la pequeña se entere de su pequeño juego, además de
que el alfa se encontraba prácticamente sobre él, en una posición no tan
cómoda.
Entre lamidas y jugueteos alrededor del miembro con la lengua, pudo
sentir como el líquido preseminal empezaba a salir, al mismo tiempo que
ahogaba unos gruñidos graves que alertaban al omega que estaba cerca del
clímax.
— Tendré... que... darte órdenes más seguido, mi pastelito. — Aumentó
a tres dedos, penetrando al menor que no pudo evitar correrse a los pocos
segundos sobre su ropa.
Su felación también aumentó de velocidad, sintiendo como el nudo
comenzaba a formarse en la base y las piernas del alfa se tensaban a aquel
calor que estaba acumulándose cada vez más en su parte baja. Jimin apretó
sus testículos ligeramente mientras continuaba, hasta que sintió como su
boca era llenada por aquel líquido blancuzco y espeso, tragándolo por
completo y sonriendo triunfante ante el rostro de susto del alfa, puesto que
no pudo reprimir los últimos gemidos que salieron de sí mismo al sentir
correrse con fuerza en la boca del omega.
— Qué bueno que tiene el sueño pesado. — El capitán arregla su ropa
mientras el omega se va a cambiar para ocultar la evidencia.
— La vamos a traumatizar, tienes que controlarte. — El solo muestra
sus encías al sonreír, no existe nada más hermoso que eso para Park Jimin.
— Pues... créeme que no será solo por mi culpa, tiene un hermano
bastante goloso. — Jimin se sonroja y cierra la puerta del baño, ignorando
las risas del capitán.
Se lava y cambia nuevamente, colocándose un pijama de algodón
blanco, volviendo a acurrucarse en los brazos de su alfa, olfateando su
cuello y embriagándose de aquel olor que tanto le gusta. Es su droga, su
calmante natural.
La niña se da media vuelta y abre sus ojitos adormecidos hacia su
hermano. Gateando y acercándose a él, hala de su pijama reclamando
mimos.
— Ven acá, pequeña pastelita. — El capitán la carga, colocándola entre
los dos, cayendo profundamente dormidos los tres en ese instante.
— Namjoon... ¡NAMJOON! ¡DÉJAME SALIR! — Jin estaba estresado,
el alfa le había dejado encerrado por miedo a que los hicieran a él y a su
cachorro—.
¡ME SIENTO COMO LA PRINCESA ENCERRADA EN LA PUNTA DE LA
TORRE!
—Chef... — Una voz conocida hizo callar a Jin—. Vine a traerle algo
que me encargo el capitán.
Por una pequeña ventanilla en la parte inferior pasó un plato, que al
destaparlo escondía una gran cantidad de pollo frito y papas asadas con
vegetales.
— Gracias, Seungri... Moría de hambre. — Jin no esperó más y
comenzó a comer todo con desespero, atragantándose ocasionalmente—.
No sé qué haría sin ti.
—No hay de qué, chef. Preparé lo que más le gusta. Con su permiso, me
tengo que retirar. — El ojeroso se retiró, dejando a un contento omega
barrigón comiendo.
CAPÍTULO 32
—¿Sabes lo peligroso que es llevarnos a esa bebé? — El capitán
Namjoon estaba cruzado de brazos, esperando una respuesta de Min y
Jimin que tenía a su hermana cargada.
— Pero, capitán, es mi hermana y no la dejaré. — Jimin no sería capaz
de abandonarla—. La esconderé, si es necesario, Namjoonto con Jin al
momento de la batalla.
—A ver, no solo Jin, tú también dentro de un tiempo no vas a poder
moverte tan libremente. ¿O acaso lo olvidas? — Jimin parece haber
olvidado ese pequeño detalle—. Tu cuerpo tendrá cambios notables, ahora
no vas a poder verlos a simple vista.
—Ya, Namjoon, deja de molestar a mi omega. — El capitán Min se
acerca por detrás abrazando al omega, estar separado de él por más de cinco
minutos parece una eternidad para el alfa —. Podrá ser omega pero no es
débil en absoluto y su hermana no será un obstáculo para nosotros, así
como Jin tampoco lo sería.
—Todos protegeremos a los cachorros — Se acerca Hoseok—, son
también nuestra famiLisa.
—¡ Gracias! — La sonrisa de Jimin hace ver sus ojos todavía más
pequeños.
Es verdad, Jimin aún no tiene un cambio físico notable, de no ser por el
fuerte aroma que lo envuelve a simple vista no pareciera estar esperando un
cachorro. Min insiste en que sí se puede apreciar una pancita creciente, pero
Jimin no logra notar algo ni los otros tripulantes del barco.
La relación con los alfas es solamente de cortesía. Al menos, al referirse
a los omegas de ambos capitanes, todos querían una larga vida, así que solo
se limitan a saludar y cruzar pocas palabras con ellos.
— Javi, ven, vamos a la cocina un rato. — Jin parecía que se hubiese
tragado una sandía, su abdomen parecía que lo hubieran inflado con aire de
un día para otro y Jimin tragaba en seco cada vez que lo veía así—.
Taeyang nos va a acompañar un rato porque sino el par de tiranos no
nos dejarán en paz.
—Pero... — Un dedo del mayor fue suficiente para callarlo, no quería
protestas y más ahora que tenían la oportunidad de escaparse de los alfas al
menos por un rato.
Seungri y Daesung estaban felices de ver a los viejos chef ayudando
momentáneamente. Jimin estaba con la marmita ayudando con una sopa de
espárragos mientras comía algunos pasteles de arroz que hizo el señor
Daesung para él. Este ya le había reclamado tres veces que no siguiera
diciéndole señor, que en lugar de eso se refiriera a él como Daesung
directamente.
— ¿Cómo te has sentido Jimin? Casi no te veo con ese guardaespaldas
tuyo. — Daesung se refiere claramente al capitán Min, no es alguien a quien
le tenga tanta devoción como lo hace Seungri—. Te vi un poco pálido en la
mañana al salir a cubierta.
—Estaba algo mareado pero ya se me pasó. — Le sucede algo parecido
a los mareos de Jin, aunque no tan fuertes como para derribarlo todo el día
—. El capitán me sacó para que tomara aire y me sentí mejor casi de
inmediato.
—El encierro te hace sentir mal —bromea Taeyang que se encontraba
en la puerta de la cocina, tenía orden de vigilar a Jin y cuidarlo, y ahora se
le suma Jimin—. Al menos no te quedas solo totalmente como el chef.
—No me lo recuerdes. — Jin arruga el ceño recordando su última
pelea con Namjoon por salir, hasta que este accedió pero siendo
acompañado por alguien.
— Capitán Min, ¿sucede algo malo? No ha dejado de mirarme todo el
día — Xiumin se estaba sintiendo bastante incómodo bajo la mirada asesina
del capitán—, si hice algo que no debía me disculpo.
—Lo siento... es que — Min relaja la expresión al darse cuenta de lo que
estaba haciendo— te pareces un poco a mi hermano.
—No sé si tomarlo como cumplido porque es un rey o como inJisooto…
— Ambos sueltan una risa nerviosa—. De verdad quiero ayudar, capitán,
no dude tanto de mí... Ni de los demás chicos, tampoco tocaremos a su
tesoro, no tiene que mantenerlo encerrado por nuestra culpa.
—Queremos jugar con el pequeño Javi. ¿Dónde está?— Heechul estaba
apoyando su mentón repentinamente en el capitán que al sentir su roce soltó
un gruñido haciendo que el otro alfa se separara.
— Más te vale que cuides tus palabras. — La paciencia del capitán no
tiene los límites lejanos y que mencionen a su omega hace que la pierda
más rápido.
— No te alteres Min, sabemos muy bien lo de tu cachorro con ese
omega y respetamos parejas ajenas. — Kyuhyun se les unía a la
conversación, el ambiente comenzaba a sentirse un poco pesado—. Nuestra
meta es una que tenemos en común, no estamos interesados en alguien al
menos que ese alguien se dirija hacia nosotros.
—¿Qué un omega los busque? Me temo que vives en un cuento de hadas
— Min busca ignorar la estúpida conversación que estaba surgiendo.
— El capitán Namjoon nos dijo que el omega había llegado a ti. — Eso
no se lo esperaba y Heechul parecía disfrutar con cada una de las caras que
este hacía
—. ¿Cómo llegó Jimin a ser tu omega?
—El destino — contestó firmemente, no quería admitir que en realidad
lo secuestró luego de ser cautivado por sus encantos—, solo nos
tropezamos.
—Ya quisiera yo tropezarme con alguien así. — Kyuhyun traga en seco
—.
En ese estilo me refiero, no otro Jimin, no me gustaría un Jimin.
—¿Qué tiene de malo mi Jimin? — Kyuhyun empezaba a sudar
frío, estaba metiendo la pata hasta el fondo.
— Aaah... Creo que el capitán Namjoon me está llamando. — Sale
corriendo del ya que quiere mantener su cabeza intacta.
— ¡Yoooohn! ¡Es hora de comer! — Jimin se le escapó a Taeyang para
llamarles a todos al comedor, aunque parece que se le olvidó que el moreno
debía estar con él.
Se aproximó a su omega delante de todos los alfas que estaban a su
alrededor, para clavarle un fogoso beso que terminó con un severo sonrojo
por parte del menor.
— Solo marco mi territorio. — Min tenía esa mirada de picardía que
solo él sabía hacer—. Vamos, pastelito.
Jimin no podía articular palabras, al menos entró en razón al ser halado
al interior del Whalien seguidos de la tripulación que se encontraba fuera.
Al llegar al comedor el modo de sentarse era algo distinto, solo dejando
a Min en la punta de la mesa, a un lado Jimin, seguido de Jin y Namjoon,
como creando una especie de barrera entre los omegas y los demás
presentes.
Los demás parecen no prestar atención a ese pequeño detalle, ríen,
comen, siguen bromeando entre ellos. Jin escupió la sopa por culpa de
Heechul que se había colocado un palito en cada orificio de la nariz
mientras contaba cualquier chiste iniciando una guerra con el omega; nadie
podía ganarle en un chiste.
Namjoon sonríe apoyando la mano en su mentón, mientras mete un
pedazo de zanahoria asada en la boca del omega, obligándolo a comer de
más. A veces sus náuseas no le dejaban disfrutar de su comida, evitaba
tener que comer en grupo porque a su pequeño terremoto le daba por patear
y provocárselas instantáneamente, teniendo que salir corriendo del lugar
hacia el baño o el borde de la cubierta para desechar todo.
Incluso había días que solo quería comer pollo y a los segundos ya
quería devolverlo.
— Deberías acostumbrarla a comer con los demás, pastelito. — El
capitán Min estaba sentado leyendo un libro y Jimin le estaba dando de
comer a su pequeña hermana que estuvo durmiendo casi todo el día—.
Deberías ir practicando.
—Dibiríis ir pricticindi —le responde Jimin buscándose una severa
mirada del alfa—. Yo solo no tendré esa responsabilidad.
—Tonto, claro que no — Cómo podría si estaba perdidamente
enamorado de su omega de cabello castaño, mientras observaba como la
bebé jugaba con las hebras de su cabello, notando como se volvía de un
color más dorado—. Mmm, pastelito, ¿has notado algún cambio extraño
además de la panza?
—No tengo panza, mire. — Jimin se levanta dejando ver una clara
curvatura en su abdomen, aunque tiene poco tiempo puede apreciarse una
leve inflamación y, al notarlo, se sonroja.
— Me refería a tu cabello, pastelito — Min moriría de ternura de tanto
ver a Jimin haciendo pucheros y mostrándole la panza cada vez que él
quiere—, aunque si te quieres desvestir lo puedes hacer.
—¿Acaso no sufre de vergüenza delante de la niña? — Una ceja
arqueada hace saber a Jimin qué tipo de respuesta podría obtener del
capitán.
— ¿A ti sí? — Golpe bajo, ambos se estaban recordando de su pequeña
travesura mientras la niña dormía—. La próxima la pasamos a la otra
habitación, no quiero que se vea traumada por culpa de su hermano mayor.
—¿Yo? — Jimin estaba rojo completamente—. usted es el que vive
azotándome contra los muros.
—Y te encanta. — No lo puede negar, ni siquiera Min, si pudiera en ese
mismo instante le daría tan fuerte que todos en el Whalien los escucharían.
Jimin se alejó un momento de su hermana para acercarse al alfa,
quitándole su sombrero pirata, tirándolo sobre el perchero, para luego
acercarse a aquellos labios que adoró desde la primera vez que los probó.
Mordiéndolos ligeramente y lamiéndolos mientras el mayor trata de
introducir su lengua comenzando a intensificar su beso, solo logrando
separarse al escuchar un grito de la bebé, protestando por tener algo de
atención.
— La llevaré al cuarto de al lado... — Ambos ríen porque a veces
olvidan que hay otra personita con ellos dentro de la habitación,
normalmente es Jimin el que se controla y detiene la situación.
La bebé fue acostada en una la cuna que construyó Hoseok para ella.
Jimin se quedó hasta que cayó dormida profundamente, regresándose a la
habitación del capitán Min.
A veces no utilizaban palabras entre ellos, las caricias valían por mucho
más. Despojándose de todas sus ropas, sin necesidad de nada más sino de
tenerse el uno al otro, aquellos pequeños roces de piel que causan algunos
toques eléctricos entre ellos.
— Min Yoongi, te amo con todo mi ser. A veces quisiera poder darte
mucho más — Estaban acostados en posición de cucharita, con el alfa
olfateando el cuello del omega, disfrutando de aquella cercanía y placer que
brinda este tipo de momentos entre ellos.
Sus largos y delgados dedos recorren la piel del omega, cada centímetro
sintiendo como este suelta pequeños gemidos de satisfacción al sentirlo por
todo su sensible cuerpo.
— No seas cruel contigo mismo, para mí siempre serás perfecto... Y
creo que olvidas que si me estás dando algo muy valioso. — Toca su
pequeña panza—. Espero tenga tus mismos cachetitos hermosos.
—Yo quiero que tenga sus ojos de gato. — El alfa no puede evitar no
reírse al imaginar al bebé, cachetón y con su mirada asesina—. Me
encantan sus ojos.
—Si sale con esto, espero no sea omega… Si no tendré que colocarle
guardaespaldas — Le da una nalgada a Jimin, refiriéndose a su parte
trasera.
— Te estás imaginando muchas cosas raras. — Se voltea para besarlo
nuevamente y palpar la blanca piel del alfa, saboreando cada instante que
puede estar con él de esta manera.
— La isla Fuego está activa en estos momentos, capitán — Hoseok se
encuentra observando por un largo binocular—. Se puede ver una gran
columna de humo en el horizonte.
—Eso no importa — Kyungil estaba al tanto ayudando lo más que podía
en esta tarea—, mientras no haga erupción podemos pisar tierra.
—El rumbo sigue fijo, chicos. — Namjoon sostiene fijamente el timón
hacia aquel lugar en el horizonte—. Trataremos de llegar y verificar el
estado de la isla.
—Espero luego poder ayudar también, Namjoon, me siento totalmente
inútil
— Jin estaba a un lado del capitán, apreciando la vista del océano—, no
tenía esto planificado.
—Tampoco teníamos planificado que Jiyong quisiera jodernos la vida a
todos. — Namjoon hace una seña para que el omega se acerque—. Tú no
eres ningún inútil, amor, llevas a mi precioso cachorro, no puedo estar más
feliz en este momento.
—Pero tenemos que rescatar a nuestros niños, son como nuestros
hermanos. — Jin está muy preocupado por la situación de Jungkook y
Taehyung, no se sabe en qué condiciones están y eso le da malestares extras
al omega que no debería.
— ¿Qué hace Whalien la ballena delante de nosotros? — Kai
observaba al gran animal moverse con gracia creando que el movimiento
del barco aumente por las corrientes causadas en el agua.
— Eso significa que vamos por buen camino —susurra el capitán
Namjoon a su omega, seguido de un tierno beso en la frente, labios y
finalmente a la panza donde estaba su cachorro, estaba muy ansioso de
conocerlo.
— Siempre que aparece Whalien pasan cosas malas —protesta Jin
rompiendo aquel tierno momento que se estaba formando, explotando
aquella burbuja a su alrededor, sacando a Namjoon de sus pensamientos—.
Seguro explota algún volcán cuando lleguemos a la isla Fuego.
—¿Podrías no ser pesimista amor? Todos queremos morir de viejos. —
El alfa rodó los ojos, enfocándose ahora en el timón y en aquella columna
de humo que emerge desde la línea del horizonte, no muy cerca, no muy
lejos. En realidad no se sabe cuánto demoran en llegar pero esperan que sea
pronto, rezando que la ballena los ayude a llegar más rápido, a pesar de
volver su viaje un poco agitado.
CAPÍTULO 33
El viaje estaba agitado por la presencia de la ballena justo delante del
barco y como es costumbre, ambos capitanes estaban gritándose entre sí y a
la ballena para que se alejara un poco más del barco.
La madera oscura que cubría toda la cubierta del barco crujía y se
mantiene húmeda por el movimiento del mar impactando contra el casco, el
viento no era tan fuerte pero la fuerte corriente creada por el cetáceo
dificultaba el andar de todos por el barco.
Jimin y Jin se fueron con Seungri a la habitación del capitán Namjoon.
Jin no se sentía del todo bien, su vientre parecía a punto de explotar y un
malestar se apoderó de él.
—Jin, ya pronto llegaremos a Fuego, aguante un poco más. — Jimin
estaba sumamente preocupado, secando la frente del mayor que se notaba
perlada del sudor.
— Si tan solo el barco no se moviera tan fuerte podría… No sé cómo le
haces, Javi. — El mayor le acariciaba la frente mientras Seungri tomaba el
recipiente y como podía salía de la habitación a cambiarlo—. Creo que mi
terremoto quiere nacer antes de tiempo.
—Jin... Es muy pronto, es peligroso. — Si nace podría fallecer o
estaría en mucho riesgo.
— Tengo calambres muy fuertes, Javi. Llama a Namjoon, por favor. —
Su rostro estaba inundándose en pánico, aún no tenía los días para dar a luz,
faltaban bastantes días pero se supone que por el movimiento del barco y
todos los recientes sucesos están causando eso.
— No lo quiero dejar solo, Jin. — El menor se encuentra
extremadamente nervioso.
En eso, Seungri vuelve a entrar a la habitación con otro balde de agua.
— Seungri, ¿podría llamar al capitán Namjoon? Dile que es urgente.
El nombrado sale de la habitación en busca del capitán, mientras iba
pensando que le tomó cariño a la tripulación, no quiere dejar que le suceda
algo a Jin y su cachorro. Su instinto omega no se lo permite.
— ¡Capitán! ¡Capitán Namjoon! — Namjoon suelta el timón dejándolo
al joven Xiumin y corre hacia el omega de profundas ojeras—. El chef Jin
lo busca urgente en su habitación.
—Dime que todo está bien. — El ojeroso no podía, ni sabía qué
responderle al alfa de piel tostada—. ¿Mi cachorro está bien?
El omega se frena en seco, es algo que ni ellos mismos saben pero
quieren creer que está en perfecto estado y que solo es producto del
malestar que causa el movimiento del mar.
Desear acabar con todo esto es esencial, querer regresar años atrás y ser
los mismos jóvenes sin preocupaciones, sin un enemigo de tan alto calibre
que pudiera acabar y pisotear todos sus sueños.
Namjoon corre hasta finalmente llegar a su habitación, ansioso desde
hace mucho, trata de transmitirle calma a su pareja, todos los miedos del
omega llegan hacia él como agua fría, no quiere perder a su cachorro, nadie
dentro del Whalien desearía eso.
Finalmente decide entrar, puede fijar su vista en el pequeño Jimin y
notar su cabello bicolor, pareciéndole muy tierno. Nunca había notado en
persona aquellos cambios que podían tener los omegas. Al levantar su
mirada se consigue con la de Jin, dibuja una pequeña sonrisa al notar que la
calma lo empieza a invadir solo con notar su presencia.
— Jimin, el capitán Min te sTaecita en cubierta — ordena Namjoon a lo
que Jimin sintió más como una petición para desalojar el lugar y dejar solos
a la pareja.
— Sí, capitán. Me retiro. — La mirada de Jimin estaba llena de tristeza
y temor, con un miedo de que algo similar le suceda y no pueda luchar
contra eso.
Caminando por los oscuros pasillos del Whalien, con el característico
ruido entre cada paso al crujir la madera, tropieza con alguien en plena
oscuridad aunque se queda tranquilo al notar su delicioso aroma.
— Yoongi… —susurra.
—¡Pastelito!— El capitán sabe lo que le está pasando a su omega, no
duda en abrazarlo y presionarlo contra su cuerpo—. Todo estará bien.
—¿Cómo puede saber eso? — Las palabras salen a rastras del menor.
— Porque... yo lo sé. — Un puchero involuntario se formó antes de
seguir caminando hacia la cubierta, con la seguridad que se brinda cada uno
y más importante aún, su tranquilidad.
— Capitán, en unos minutos estaremos entrando a los límites de la isla.
— Hoseok daba el informe como de costumbre, se podía observar las
grandes columnas de humo adornando la isla, dándole aquel aspecto de que
pareciera un infierno sobre el mar. La isla tenía muchos volcanes activos a
simple vista.
Jimin estaba impresionado de como la lava sale de uno de los cráteres y
corre lentamente hacia el mar, asemejándose mucho a historias mitológicas
registradas en algunos libros antiguos que logró leer alguna vez.
— Yoongi, ¿cree que consigamos un cíclope allí? —La cara de Jimin es
tal cual la de un niño pequeño esperando ver algo impresionante al
acercarse a la isla.
Las densas columnas de humo se imponen ante el Whalien, haciendo
mostrar el barco como algo insignificante ante aquellos volcanes activos.
El agua burbujeaba justo debajo de ellos pero a la ballena parecía no
afectarle, entrando de todas formas a los límites de la isla, sumergiéndose
para dar paso a la embarcación.
La tripulación del Whalien sale a cubierta, observando aquel pequeño
pueblo rodeado de cientos de volcanes activos, pareciendo un valle de la
muerte.
— Genial, vamos a morir quemados o sepultados por la lava. —
Heechul se paseaba sonriente mientras todos le observaban con mala cara
—. Vamos, chicos, hay que ser realistas.
—No sea pesimista, Heechul. — Jimin le reclama, haciendo gruñir al
capitán Min a sus espaldas. No le gustaba sus interacciones con esos alfas,
en especial con Heechul.
— Javi, solo hay que ser realista. — Heechul pasa y pellizca la mejilla
del omega juguetonamente, escapando de un certero puñetazo que le
había lanzado el capitán Min—. ¡Uyyyy!, no se altere capitán, solo estoy
jugando con el pequeño Javi.
—Te voy a cortar la cabeza, pequeño insolente. —gruñe Min
desenvainando la espada pero el omega le toma la muñeca y se voltea para
darle un pequeño pico en los labios.
— Yoongi, calma. — Con pequeños besos en los labios del alfa logró
calmarlo y hacer que guarde la espada en la vaina nuevamente.
Con mala cara y todos tratando de evitar la mirada asesina del capitán,
enfocan su vista en el muelle donde algunos pueblerinos que se empiezan a
acumular en los alrededores esperando al gran barco que se aproxima al
lugar.
— Preparando para bajar la rampa, capitán. — Taeyang empieza a
bajar la rampa Namjoonto con Kyungil y Kyuhyun.
— Pastelito, espera un momento no vayas a bajar todavía — murmura
el alfa apretando con fuerza las caderas del omega.
— Capitán, nosotros iremos adelante, no se preocupe. — Xiumin
interviene al escuchar la preocupación del capitán por el omega entre sus
brazos—. Apenas aseguremos el lugar, Javi podrá bajar con usted.
—¿Ahora todos han perdido el respeto y le llaman así? — El capitán
gruñe mientras Jimin ríe ante esa situación.
— Es solo cariño, capitán, no lo malinterprete — La sonrisa angelical
de Xiumin le da la seguridad al alfa—, queremos que él y el cachorro
estén a salvo.
La rampa finalmente toca la arena de la bahía, los alfas toman la
delantera bajando y verificando el lugar Namjoonto con los aldeanos que se
ven bastante amables, Kyungil habla con un hombre joven de cabello rubio,
no se logra escuchar lo que hablan pero el alfa levanta el pulgar en señal de
aprobación para bajar del Whalien.
— Iré por el chef y el capitán Namjoon. — Jimin se separó del capitán,
corriendo para bajar al omega que estaba cada vez peor en el lugar.
— Espera, pastelito, iré contigo. — Min corre al lado de su omega para
buscar a la otra pareja.
— Este es el médico del lugar, pueden confiar en nosotros, nos gusta
ayudar a los viajeros. — El joven rubio estaba a cargo del lugar—. Llevaré
a los demás a que compren las armas.
—Xiumin, lleva las monedas de oro. — El capitán Min le entrega una
pequeña bolsa al alfa de ojos de gato—. Gracias por ayudarnos, Jack.
—El placer es mío, capitán. — Jack sale del lugar Namjoonto con
Xiumin y los demás siguiéndolos, dejando a ambos capitanes y los omegas
Namjoonto con el doctor.
— Les voy a pedir a los alfas que no entren, solo el joven omega podrá
asistirme. — Min tuvo que agarrar a Namjoon para que no se lanzara hacia
Jin, tenían que respetar el espacio que pedía el doctor—. Es posible que
haya entrado en trabajo de parto.
El doctor es un beta, alto, de piel blanca y cabello canoso. Se percibía
en el aire la preocupación de todos. Se vio en la necesidad de cerrar la
puerta dejando a ambos alfas expectantes ante lo que pudiera suceder y
teniendo como última visión a Jin recostado sobre una cama con Jimin
tomando su mano, dándole el apoyo necesario para calma el omega.
— Doctor, ¿mi cachorro sobrevivirá? — Jin tenía su voz quebrada
mientras observaba todos los implementos que tomaba el doctor.
— Haré lo posible, joven. — El doctor toma un estetoscopio para buscar
algún sonido en el vientre del omega pero sin éxito. Su rostro se volvió
pálido, como no queriendo dar la triste noticia a los omegas.
— Doctor, ¿qué sucede? — Jimin estaba entrando en pánico, en ese
momento Jin rompió fuente.
— Me temo que el bebé va a nacer... pero no tiene pulso. — Jin estalló
en llanto, sosteniendo su abdomen con fuerza—. Lo siento mucho.
— ¡NO! ¡MI CACHORRO! ¡SÁLVELO, DOCTOR! ¡SE LO RUEGO! —
Los gritos de Jin alertaron a Namjoon que golpeaba la puerta.
—¡Yoongi, controle al capitán Namjoon! —Un golpe fue escuchado y
los sonidos en la puerta se detuvieron.
Jimin no sabía cómo calmarlo, su propio llanto lo tenía al borde y sabía
que sus parejas estaban sintiendo todas sus emociones.
¿En verdad todo terminaría así? Jimin trata de pensar en frío mientras el
doctor se prepara para ayudar en el trabajo de parto del mayor, hasta que
recuerda la pequeña botella de elixir que siempre cargaba consigo, aquel
regalo de las sirenas que solo debía usarlo en caso de una emergencia,
aunque sin saber el efecto que tendría sobre él o el cachorro.
Saca la pequeña botella de su bolsillo y sin pensarlo dos veces la abre,
vertiendo el líquido completamente en la boca del mayor a la fuerza,
notando cómo se lo traga.
— ¿Qué crees que haces, Javi? — Jin estaba confundido, triste,
molesto, todos los sentimientos mezclados al pensar que su cachorro está
muerto.
— No lo sé. — Jimin temblaba y más al notar que el cuerpo de Jin
comienza a brillar con un aura dorada a su alrededor, mientras el doctor
logra sacar el cachorro de su interior.
— Necesitamos armas de largo alcance, mas espadas y si es posible
algunas escopetas. — Kyuhyun dictaba todas las cosas necesarias mientras
Xiumin curioseaba todo en el lugar.
Un joven de rasgos finos entregaba una a una las armas requeridas.
Taeyang se quedó a vigilar el Whalien Namjoonto con Daesung y
Kyungil en la parte baja de la rampa, solo permitiendo la entrada de la
mercancía, siendo escoltada por Hoseok hasta arriba vigilando todo lo que
ingresaban a la embarcación. Además de armas también se surtieron
nuevamente para emprender el nuevo viaje, no sabían con certeza cuánto
tiempo tardarían a la siguiente isla, así que debían tener reservas para el
tiempo que fuera necesario.
— ¿Dónde están los capitanes? — pregunta el beta buscando con la
mirada alguna señal de ellos.
— Están con el médico del lugar, señor —le responde un omega de la
tripulación a Hoseok—, llevaban al chef en muy mal estado.
El beta también estaba muy preocupado por sus amigos, pero sabe que
debe mantener la calma y tomar las riendas del lugar mientras llegan sus
superiores. Solo le queda rezar esperando que todo esté bien con Jin y su
cachorro; ya es mucho con todo lo que ha sucedido, sin Taehyung ni
Jungkook con ellos, el Whalien se siente extremadamente vacío.
El temor de perder a otro miembro es grande, a pesar de siempre
mantenerse bajo perfil, el joven beta siempre ha querido a sus compañeros
como si se trataran de sus hermanos. Si tuvieran otra perdida caería en una
profunda depresión, apretando su brillante y cálido corazón.
Nunca ha tenido la suerte de conseguir a nadie como su otra mitad, su
destino, pero el estar con ellos le ha hecho olvidar todo eso.
Con la pequeña Park Eimi entre sus brazos, cuidándola en ausencia de
Jimin, suspira tratando de enviar sus buenos deseos y la buena suerte a
todos dentro de la isla.
—Javi... — La bebé le pellizca las mejillas a Hoseok, le gustaba
apretarlas constantemente cada vez que podía.
— Tu Javi vendrá en un rato, tranquila cachorra. — Sonríe Hoseok
apretándola con fuerza en un gran abrazo.
Min Yoongi golpea con fuerza a su amigo al escuchar a Jimin pidiéndole
eso, no lo dudó dos veces. Namjoon estaba inconsciente, al escuchar los
gritos de Jin, todos, incluso él entró en pánico pero debe confiar en su
omega, en su amado pastelito.
Las dudas invaden su cabeza, ¿qué pudo salir mal para que todo saliera
así? Miraba en silencio al capitán Namjoon, definitivamente no podría
estar en esa situación, saber que Jimin estaría allí dentro en lugar de Jin lo
colmaría de pánico.
Solo se escuchan ruidos de instrumentos metálicos y los llantos de
ambos omegas.
— ¿Qué crees que haces, Javi? — Escucha Min en la voz de Jin, pero
no logra escuchar la respuesta de su omega.
Todo está en absoluto silencio hasta que un llanto rompe en el lugar, un
llanto pequeño, el único que alegraría la vida de cualquiera.
—¡Namjoon! ¡¡Namjoon!! ¡Tu cachorro! — Min le daba cachetadas
para despertar al mayor—. Mierda, ¡despierta! No te golpeé tan duro...
La puerta finalmente se abre, dejando ver a Jimin sonriendo de oreja a
oreja alentando a ambos a pasar. Namjoon comenzaba a despertarse y
apenas escuchó el llanto del cachorro se levantó y corrió dentro del lugar
hacia su omega.
CAPÍTULO 34
La atmósfera estaba totalmente diferente a lo que era hace una hora. Jin
sostenía a su pequeño cachorro en brazos, lloriqueando al haber sido sacado
de su comodidad del vientre, el capitán Namjoon no podía estar más feliz
abrazando a ambos, creando su propia burbuja para ellos.
— ¿Esa era la poción de las sirenas, no? — Min murmuraba para que
solo Jimin pudiera escucharle. Estaban sentados en el suelo, el omega
ubicado de espaldas entre sus piernas, con los brazos del alfa a su alrededor.
Jimin solo asintió a la pregunta—. Pudiste haberla guardado para ti, en
caso de emergencia.
—Yoongi... Yo no podría dejar morir a alguien delante de mí, no
importa si no ha nacido aún. — El capitán Min lo abrazaba con fuerza,
estaba feliz de lo hermoso que es su omega, tanto por fuera como su alma
interna, definitivamente es todo lo que a él le falta—. Si ambos
estuviésemos en peligro de muerte, no dudaría en salvarlo a usted.
—Calla, pastelito... — El solo pensar en que podría perder a Jimin y a
su cachorro le revuelve el estómago—. Te cuidaré, pase lo que pase.
Jin se notaba cansado por su trabajo de parto, pero en su rostro tenía
una hermosa sonrisa, algo por lo que Jimin jamás se arrepentirá.
—¡ Javi! — Le llama Jin haciendo que el nombrado levante la cabeza
para fijar su vista en él—. Gracias, gracias a ti mi pequeño se salvó, mi
terremoto en miniatura.
—No hay de qué. — Los ojos de Jimin desaparecen al sonreír, aquella
sonrisa que hacer derretir a Min y abrazar con fuerza al omega—. ¿Ya
pensó en un nombre?
— Yesung —contestó Namjoon por el omega—, en honor a un famoso
escritor.
Mi cachorro será un gran hombre algún día.
—Lo será —completó Min.
— Si no fuera por aquello que le dio al joven, el bebé y posiblemente él
morirían. — El doctor observaba a Jimin con orgullo—. No hice nada
comparado a lo que hiciera él.
El doctor salió del lugar dejando unos enfermeros cuidando de Jin y el
recién nacido. Namjoon no paraba de gruñir aunque se cree que lo hacía de
forma inconsciente al notar cómo se le acercaban para dejar alimentos, pues
debía reponer fuerzas para volver al Whalien rápidamente.
Min estaba preocupado, sabe que las sirenas le dieron esa poción o ese
elixir para algo relacionado con él pero Jimin, como siempre, es impulsivo
y actúa dependiendo del momento. Min Yoongi no puede reclamarle, salvó
la vida de uno de sus más grandes amigos, su prácticamente hermano y al
cachorro que había estado realmente muerto, siendo revivido por el puro
corazón de Jimin.
El cascabel que tenía Jimin en su muñeca suena con cada movimiento
brusco que hace, eso le recuerda al capitán que aún les queda esa opción
pero ¿de qué les puede servir eso? Espera que nunca tenga que averiguarlo
por las malas. Su hermano tiene que pagar por todo lo que ha hecho, incluso
a sus padres, sin saber si de verdad están vivos o muertos. Durante muchas
de las primeras noches en el Whalien pensaba bastante en ellos, ¿qué habría
pasado si se hubiese quedado a gobernar?, ¿sería feliz? La respuesta sería
extraña, quizás su felicidad nunca estaba en el castillo sino en altamar,
navegando con un omega de cachetes regordetes, sonrisa hermosa y cuerpo
de dios griego.
Aquel omega que fue capaz de ablandar su corazón y que día a día sigue
enseñándole que prefiere preocuparse por los que están a su alrededor que
por él mismo, siempre amando a sus amigos, ayudando a todo el que puede
sin esperar nada a cambio. El alfa ríe para sí mismo en silencio, sabe muy
bien que son totalmente opuestos pero se llevan de maravilla. Jimin fue el
primero que no demostró miedo significativo ante él, pudo abrirse y mostrar
su oscuro pasado al menor; lo ama con todo su ser a pesar que se siente un
podrido demonio delante del ángel más puro, un ángel que lleva su fruto en
este momento.
Las manos del alfa viajan hacia el vientre del menor, acariciándolo sobre
la ropa. ¿Desde cuándo el temible Min se volvió tan manso? No lo sabe con
exactitud pero tiene nombre y apellido: Park Jimin.
— Capitán, ya me dio hambre — murmura Jimin al capitán detrás de él
—. Salgamos un momento.
Ambos se levantan para ir a pasear en el pequeño pueblo de la isla
Fuego, debe haber algún lugar para comer algo.
— Xiumin, qué bueno que llegas. Quédate con Namjoon en caso que
necesite algo — ordena Min antes de salir con Jimin tomado de la mano,
dejando a la pareja con el pequeño cachorro al cuidado del joven Xiumin.
La isla Fuego a pesar de estar llena de volcanes y lava circulando por los
alrededores del pequeño pueblo es un lugar con grandes árboles con
pequeños cristales de color ámbar colgando de las puntas. Jimin tomó dos
pequeños cristales que parecían tener forma de corazón, entregándole uno a
Min que venía cerca de él cuidando su espalda, embobado por tanta belleza
y perfección que era su pequeño omega, admirando como la suave tela
blanca que lo cubría ondeaba con la suave brisa que rozaba su cuerpo.
El capitán agradecía tener puestas las botas, el suelo estaba caliente por
tanta actividad volcánica, además de moverse ligeramente la tierra, aunque
al omega parecía no preocuparle.
Siguieron avanzando hasta llegar a un pequeño restaurante, no muy
lleno, solo con algunos viajeros.
— Huele delicioso... ¡Vamos! — Toma su mano y lo hala al interior,
llevándolo a una pequeña mesa cerca de la ventana.
— ¿Qué les ofrezco a los viajeros? — Algunos curiosos volteaban a
verlos, a Min parecía no importarle pero el omega lucía muy incómodo.
— El especial de la casa — gruñó Min sin dejar hablar al menor que se
notaba un tanto confundido.
— Yoongi... — Un dedo del capitán se posó sobre sus labios
silenciándolo por completo, luego de ver claramente a su alrededor.
— Tú quisiste entrar ahora te aguantas, pastelito. — El capitán amaba
esos pucheros que hacia su omega cuando algo no le gustaba—. Solo están
curiosos por tanta belleza presente ante sus ojos.
—Aquí está su orden, caballeros. — Una extraña voz chillona y un olor
empalagoso a maracuyá con mango hizo que Jimin volteara su cabeza. Una
omega de senos grandes, piel pálida y cabello negro no paraba de ver al
capitán tardándose más de lo debido—. ¿Desean algo más?
—Desearía que desaparecieras — Jimin con una sonrisa totalmente
falsa se dirige a ella como queriendo usar un repelente de plagas para
omegas necesitadas—, te llaman de otra mesa. ¡Adiós!
—Con que mi pastelito es celoso... Interesante. — Min se ríe cortando
un trozo de carne para luego llevarlo a su boca—. Solo me gusta alguien y
ese alguien eres tú.
—Ya no me va a querer cuando esté barrigón como Jin — Jimin baja su
cabeza hacia el plato como esperando que el mismo y su contenido le dieran
una respuesta—. Ya no tendré más un lindo cuerpo, capitán.
—¡Cállate! — Ambos se sobresaltaron—. Eres y siempre serás
hermoso, y nuestro cachorro lo será aún más.
—Yoongi... — Min se alzó sobre la mesa robándole un beso al menor,
sonrojándolo al máximo pero sin importarle. Le estaba demostrando a todos
que ese capitán es de su propiedad.
La mesera se fue a la parte trasera de la cocina luego de presenciar aquel
beso, por supuesto no sin antes recibir una hermosa sonrisa del omega.
El capitán no podía estar más orgulloso que salir tomado de la mano del
lugar siendo seguidos por las miradas de un gran número de alfas, en
especial sobre Jimin así que no dudó en apretarle una nalga marcando su
territorio.
La tierra debajo de ellos seguía temblando, esta vez un poco más fuerte,
a lo lejos se apreciaban algunos sujetos corriendo pero no les prestó
atención hasta que se dio cuenta que se trataban de Kyungil y Heechul
corriendo hacia ellos.
— ¡Capitán! El volcán va a hacer erupción, los estábamos buscando. —
Kyungil sin pensarlo los hala a ambos para que corran por sus vidas.
— ¡Esperen! ¿Dónde están Namjoon, Jin y el cachorro? — Min
acababa de acordarse de sus amigos mientras visualizaba el Whalien a lo
lejos con la rampa lista para recibirlos—. Jin está muy delicado.
—Ya Xiumin se encargó de ellos, capitán —dice Heechul detrás de ellos
—.
Deben estar dentro del Whalien.
La tierra se movía cada vez más fuerte, haciendo caer a Jimin. El
capitán no dudó y lo cargó sobre su espalda para continuar la carrera. Una
fuerte explosión les hizo entrar en pánico, la lava comenzaba a bajar por el
lateral del volcán, de un modo lento pero quemando todos los árboles que
conseguía a su paso.
— ¡Javi! — La pequeña Eimi gritaba apenas vio a su hermano en brazos
del alfa, con un río de lava justo detrás de ellos.
Logrando finalmente llegar al Whalien, corrieron por la rampa al mismo
tiempo que el barco iniciaba movimiento hacia el mar. Jimin se bajó de la
espalda del mayor y recibió a su pequeña hermana en brazos.
— Espero no te diera muchos dolores de cabeza. — El omega le
hablaba a Hoseok—. A veces es muy... estresante.
—No, para nada. Nos divertimos jugando al escondite mientras no
estaban. — La sonrisa de Hoseok estaba llena de vida al igual que la
mirada, sí, esa mirada—. Eimi es una pequeña angelita.
—Gracias. — Jimin solo la cargó y se la llevó a ver cómo la isla Fuego
cada vez se hacía más pequeña mientras alargaban la distancia. Sus ríos de
lava se podían seguir apreciando, como si dibujaran un camino al infierno.
— ¿Yesung? Es un nombre muy grande para esa cosa tan pequeña. —
Kyuhyun quería morir joven si seguía diciendo ese tipo de comentarios.
Heechul le lanzó un golpe con el codo al ver la mirada del capitán
Namjoon.
Todos se encontraban visitando al nuevo miembro de la tripulación, Jin
estaba orgulloso de tener un cachorro de hermosos hoyuelos, igual a su
padre. Jimin se había encargado de ponerle el pañal de tela y envolverlo en
una manta, antes de volvérselo a entregar al omega en cama.
— Ya eres todo un experto, Javi. — El chef estaba feliz de tener a
alguien como Jimin ayudándole—. No tendrás problemas.
—Practiqué mucho con mi hermana y bueno... la seguiré cuidando
hasta que tenga la edad suficiente de cuidarse sola. — Jimin lucía un poco
triste, recordando que sus padres no están con ellos. El chef coloca una
mano sobre su mejilla dándole leves caricias.
— Entre todos ayudaremos a tu hermana también, Jimin. — Daesung
estaba en el umbral de la puerta— . Tú y ella son como mis hijos, los vi
crecer y quiero que puedan tener una gran vida, estén donde estén.
—Gracias, señor Daesung... Digo, Daesung. — Jimin trataba de dejar de
llamarlo señor, a pesar que lo hace por respeto. Este ya ve al omega de otra
manera, incluso más maduro.
La apariencia de Daesung se notaba algo marchita, sin aquel brillo que
solía tener en su granja y Jimin sabe que la pérdida de su esposa influyó
mucho, pues su omega ya no está a su lado. Teme que muera por la falta de
este, a pesar que trata de mostrarse fuerte, pero por dentro está totalmente
devastado y con el alma hecha pedazos.
Jimin se despide del pequeño Yesung que descansa en los brazos de Jin
y sale dejando sola a la pareja, sacando a los demás que también querían
conocer al cachorro.
Su hermana estaba siendo cuidada por Hoseok y no le molestaba en lo
absoluto porque así tenía más tiempo a solas con el capitán Min.
— Pastelito, ven conmigo. — Con una mano extendida, el capitán Min
toma a Jimin y lo lleva a cubierta. Una noche estrellada e iluminada por la
luna los recibe, el mar estaba bastante tranquilo y escuchando el suave
golpeteo de las olas contra el duro casco del Whalien, lo condujo hasta uno
de los lados del barco. El capitán señala hacia el agua, donde Jimin pudo
apreciar un gran espectáculo de luces: sirenas y tritones nadando al lado del
Whalien, con algunos peces de gran tamaño, de color dorado brillante,
nadaban hacia el oscuro mar delante de ellos, dejando una hermosa estela
de dorada que servía de guía al barco.
— Esto es increíble —murmuraba al capitán mientras este lo tenía
abrazado desde atrás, besando su cuello y acariciando sus caderas,
afincándose contra él—. Capitán, aquí no... ¿Acaso no se puede controlar?
—Tú eres el que no sabe controlarse y distinguir cuando solo quiero
mimarte. — Min voltea a Jimin, colocando sus manos en las mejillas del
menor se acerca para tomar sus labios y besarlos delicadamente como si el
omega fuera de cristal sin querer romperlo.
No podría estar en un mejor momento que este, recibiendo la luz de la
luna, apenas visibles, apreciándose el uno al otro. Su amor es tan grande
que ninguno sería capaz de verse sin el otro a su lado.
Jimin muerde el labio del capitán y se aleja corriendo con una risa que
parece ser el sonido de los ángeles al cantar.
— A que no puede atraparme. — Min ríe mostrando sus lindas encías,
corriendo detrás del omega sin éxito alguno en el juego—. ¿Ahora es un
pirata viejo? ¡Qué lento!
—¡Deja que te atrape, pequeño pastelito endemoniado! — Comenzaron
una carrera por todo el barco ligeramente solo, pues ya la mayoría se
encontraba durmiendo—. ¡Ya verás cuando te atrape!
Jimin solo suelta ruidosas carcajadas mientras escapa del alfa,
ocasionalmente sacando su lengua para hacerlo molestar, llegando
finalmente hasta su cuarto, entrando y cerrando la puerta sin seguro.
— Te atrapé — musitó el capitán entrando a la habitación y sacándose el
saco Namjoonto con el sombrero pirata, tirándolo a un lado—. Ya no te
escapas
de esta.
— ¿Y quién dijo que me estaba escapando CA-PI-TÁN? — Jimin le
lanzó una mirada coqueta al alfa y este entendió el mensaje enseguida. Los
besos urgidos no se hicieron esperar mientras la noche caía cada vez más
sobre ellos.
CAPÍTULO 35
—Yoongi... — Ambos estaban sumergidos en un mar de besos
apasionados, la necesidad de ambos es suficiente para darse cuenta de que
se desean a cada instante—. Capitán, tenga cuidado, por favor.
—Claro que sí, mi pastelito... No le haré daño a mi cachorro. — Más
allá de su lado animal siendo despertado por las caricias del omega en su
blanca piel, quemando cada terminación nerviosa y deseando por más, su
lado humano se preocupa por no dañar al cachorro durante el acto—. Te
amo, te amo con cada parte de mi ser, Park Jimin.
—Capitán... Mmmmmm... — Los ardientes besos del capitán Min
derretían al omega con cada roce, la ropa del menor es algo difícil de quitar
a lo que el alfa decide que es mejor arrancarla, exponiendo su piel y una
pequeña pancita que se asomaba a saludar, robando una enternecida mirada
en el capitán.
— Cada día eres más hermoso, no tengo palabras para describir lo
perfecto que eres. — El alfa retrocede para desvestirse, quitándose aquellos
ajustados pantalones blancos y tirando la camisa a un lado de donde habían
caído las botas anteriormente—. Quisiera poder hacerte el amor todos los
días, demostrarte todo lo que te has vuelto para mí y cómo cambiaste mi
mundo.
—No sé qué haría sin usted. — El omega abre sus brazos, esperando
recibir a su alfa con nuevos besos y pequeños mordiscos—. Te amo tanto y
a nuestro pequeño cachorro.
—Pastelito… — Min había puesto su mano sobre el vientre ligeramente
abultado de su omega. Se podía sentir su calidez, las lágrimas de felicidad
brotaban sobre el rostro del alfa.
Ese día no era la urgencia del celo, tampoco un antojo del capitán, era su
necesidad de demostrar cuanto se amaban.
Observándose desnudos, con el alfa a horcadas sobre el omega, una
sonrisa cómplice surgió de ambos. Jimin tomó el rostro del capitán y lo
atrajo hacia sí mismo, mordiendo ligeramente sus labios, lamiendo y
besando lentamente, sin ningún apuro.
Min deja caer su cuerpo con mucho cuidado sobre el omega, tiene miedo
de lastimar a su cachorro, no sabría cómo sobrellevarlo.
Las erecciones de los dos no se hicieron esperar, rozándose entre sí,
gimiendo de un modo sutil cada que se tocan las puntas de sus miembros.
El autocontrol del capitán había llegado a nuevos límites que no eran
conocidos anteriormente.
Una pierna de Jimin fue levantada para exponer su entrada, sin dejar de
besarse y jugar con sus lenguas. El capitán toma uno de sus dedos y lo
introduce en la estrecha cavidad de su pareja, un quejido del menor hacer
gruñir al alfa.
— Seré cuidadoso, lo prometo. — El omega asintió dejándose consentir
por el capitán Min.
La lubricación del omega comenzó a bajar por medio de la estimulación.
El alfa comenzó a bajar con su boca, recorriendo todo el cuerpo del menor,
quedándose en sus pezones, al mismo tiempo que continúa penetrándole
con sus dedos, aumentando el nivel a dos dedos esta vez.
— Ahhh... — Jimin estaba siendo totalmente marcado por su alfa, este
iba dando pequeños mordiscos y chupetones por todo su cuerpo hasta llegar
a sus muslos, burlando la dura erección que tenía él.
Entre gemidos de desesperación el alfa, besa y mordisquea la parte
interna de los muslos, bajando hasta la rodilla y volviendo a subir
lentamente hasta la ingle, lamiendo los testículos del menor robando un
jadeo intenso. Se atreve a introducir ahora tres dedos, a este nivel es incapaz
de callar a su omega, aunque no le importa que todos en el barco se enteren
de lo que hacen.
Su lengua traviesa sigue el recorrido desde los testículos pasando por
toda la extensión del miembro erecto del omega, detectando como una gota
de líquido preseminal cae en la lengua del capitán Min. Sin más que
esperar, se lleva la entrepierna del omega a sus labios, engulléndola por
completo. El menor mueve un poco sus caderas, simulando una pequeña
embestida en la boca del alfa sorprendiéndolo un poco. Entretanto, el
capitán lame y succiona sin parar, subiendo y bajando a cada instante, sin
detener la penetración con sus dedos. El omega era un mar de gemidos que
intentaba ahogarlos mordiendo una almohada.
— Capitán... — La voz de Jimin estaba en un tono de lujuria que hacía
despertar aquel alfa dentro de Min—. Lo necesito... por favor...
—¿Ummm? Si no lo pides como es no sé qué quieres, pastelito. — El
capitán disfrutaba de ver a su omega sufrir por buscar más placer.
— Capitán... únanos, por favor, se... lo ruego… — Min se encontraba
con una sonrisa triunfante, gozando de que su omega lo llame de esa
manera—. Hágame totalmente suyo de nuevo.
Un gruñido de satisfacción salió del interior del alfa, retiró sus dedos
del menor y alineó la punta de su miembro en la Roseda y ahora dilatada
entrada del omega.
Entrando lentamente, sin ninguna prisa, colocando ambas piernas del
omega sobre sus hombros para entrar profundamente en él.
La entrepierna de Jimin vibró al sentir como su interior era llenado por
el alfa, tratando de callar sus gemidos hala al capitán para besarlo, mientras
un vaivén lento los envolvía.
Jimin sentía tocar la luna cada que el alfa entraba en él, con tal lentitud
que todas sus terminaciones nerviosas eran despertadas. Salía y entraba con
la misma velocidad, endureciéndose al máximo; el omega podía sentir cuan
necesitado estaba su alfa en ese momento pero el control que tenía no debía
romperse en ese instante.
—Yoongi... por favor... esto es... — Siendo callado por nuevos besos
húmedos, con la lengua buscando de llenar el interior de su boca, las lentas
embestidas del capitán llevaban las cosas al límite, desencadenando un
potente orgasmo en el omega, llenando todo su pecho de su esencia. El
capitán aumentó un poco la velocidad al sentirse estrechado buscando su
propio placer, conteniéndose por no levantar al omega y clavársela hasta lo
más profundo de su ser.
Sus colmillos salen a flote y el omega hace su cabeza a un lado
esperando su unión completa. Un profundo mordisco fue dado renovando la
marca, al mismo tiempo que un gran nudo era liberado, llenándolo por
completo de su esencia.
El alfa lame la marca recién hecha, el menor buscaba sus labios,
anhelaba sus besos nuevamente, iban a estar unidos un buen rato y no
pensaban desperdiciar cada segundo Namjoonto al otro.
Besos suaves, y juguetones, con el sudor pegando sus cabellos a su piel.
Jimin baja sus piernas cuidando de no mover su unión, abrazando al alfa
con ellas, acariciando su espalda y arañándola con sutileza.
— Pastelito, ¿estás bien? Yo... — El capitán no sabía ordenar bien sus
palabras—. Me contuve lo más que pude.
—Lo sé. — La felicidad de Jimin y Min no podía compararse, cada
momento Namjoonto era único—. Estamos bien, no se preocupe tanto por
nosotros.
—Ustedes son mi vida. — Min abraza al omega y se deja caer de un
lado, volteándose, quedando el omega sobre su pecho—. Así estás más
cómodo.
Luego de un buen rato de suaves caricias y de que el omega descansara
colocando su rostro en el cuello del alfa, finalmente logra salir de su
interior, rozando con mucha suavidad, sintiendo un leve jadeo del menor.
Amaban estar en esa posición, aunque para dormir es algo incómoda. Se
colocan de lado formando una cucharita, Jimin se encontraba acariciando
su vientre y Min sintió la necesidad de también sentirlo; estaba cada día
más enamorado de su tierno omega y de su cachorro.
Ambos sueñan y piensan constantemente cómo será su cachorro, Jimin
imagina a un mini-Yoongi amargado, siendo un omega como él, cosa
que hace que se emocione y sus ojos se pierdan entre su sonrisa, mientras
Min se imagina un Jimin súper testarudo como él y siendo un tierno alfa,
sería la combinación perfecta de ambos.
—Kai, necesitamos tu ayuda para abrir las velas. — Taeyang al tener
más tiempo en el Whalien es obedecido sin protestar por los nuevos alfas
del lugar, a pesar que se negaban a obedecer a otro que no fueran los
capitanes, cambiaron de opinión al notar lo atentos que eran los demás con
ellos.
— Claro. — Una gran sonrisa se instaló en el rostro del joven alfa,
acudiendo al llamado y con ayuda de Kyungil lograron acomodar
todo en cubierta.
— Nunca pensé que Min permitiera a otros alfas en el lugar, además de
Jungkook y yo. — El capitán Namjoon estaba verificando la cubierta antes
de volver
con Jin y Yesung, adoraba verlos dormir a ambos, en especial al cachorro
—. Ahora vean, todos ustedes están dentro del barco.
—El capitán Min es una leyenda, eso no se puede dudar. — Xiumin
estaba hablando en voz baja pero lo suficientemente clara para ser
escuchado—. Espero ser de gran ayuda.
—Tenemos que vengarnos de todo lo que nos ha hecho Jiyong —
Heechul estaba sentado en el suelo contando todas las tachuelas clavadas en
el suelo de madera—, así tenga que matarlo a mordiscos.
—No me atrae la idea, la dejaré en tus manos. — Todos ríen ante el
comentario de Namjoon y guardan silencio al notar al capitán Min saliendo
a cubierta. Para ninguno es secreto que le tienen cierto temor a Min,
sus viejas historias de asesinatos a otros piratas y políticos corruptos hacían
eco entre los nuevos tripulantes.
—Namjoon, ve con tu cachorro, yo me encargo aquí. — Namjoon sonríe
a los demás chicos y deja la cubierta, no sin antes palmear el hombro
de su amigo que venía a hacerle relevo. Un pequeño susto se llevó Min al
voltear a su derecha y conseguirse con aquel joven pálido de cabello negro
y ojos gatunos—. Diablos... eres... si no supiera que no eres mi hermano, te
asesinaría por ser tan parecido.
—Yo... lo siento... capitán — Xiumin sabe que no tiene
oportunidad contra el capitán si eso llegase a pasar.
— No tienes que disculparte — Min podía ser un cruel pirata pero con
sus tripulantes todo había cambiado gracias a Jimin—, es solo que de perfil
te pareces mucho a Jiyong.
Una luz pareció iluminar la mente del capitán Min, una idea había
llenado su cerebro, tenía un plan para acabar con su asqueroso hermano.
— Jimin, te hice pasteles de arroz. — El menor voltea a ver al nuevo
chef de la cocina del Whalien, el señor Daesung—. Tienes que comer algo,
no me los rechaces.
—Gracias, debo volver a la habitación. — Jimin toma el platillo y lo
come animadamente.
— No creo que el capitán se moleste si ve que estás con nosotros. —
Seungri estaba a un lado del alfa cortando algunos vegetales para la
preparación del almuerzo, mientras le daba a Jimin algunos bastones de
zanahoria con crema. Todos estaban preocupados y querían cuidar del
omega del capitán pero especialmente estos dos, Daesung conoce a Jimin
desde muy joven, su amor por el omega es como si se tratara de un hijo.
Daesung sabía del trato de Jimin y su padre, incluyendo el odio que este
le tenía y cómo era rechazado en muchos lugares. Los omegas eran mal
vistos haciendo trabajos pesados y en los pueblos eso es algo impensable,
un pecado, pero el niño quería trabajar y al alfa nunca le importó la opinión
de los demás.
— Pastelito, ¿qué haces aquí? — El aroma de Daesung distrae
fuertemente al capitán Min, sabe que es un gran alfa y pretende no dejarse
intimidar por la sola presencia de este, se supone que él es el capitán del
barco. Solo permite la estadía de Daesung porque Jimin le tiene gran
aprecio, además de que necesita de su ayuda para atacar a Jiyong—. Vuelve
a la habitación.
—Capitán, no se preocupe por Jimin, estará bien aquí, no va a cocinar
pero puede supervisar. — Si Daesung esperaba llegar a viejo, no era una
opción hacer enojar al capitán Min, aquella mirada que se formó en él fue la
de un asesino.
—Yoongi... ya voy, no se preocupe. — Jimin se atraviesa en su campo de
visión para que deje de mirar a Daesung de un modo asesino, la mirada le
causaba terror al omega—. Confíe en mí.
—Lo intentaré, pero no tardes mucho, debes descansar. — El capitán se
retira dándole una última mirada al chef, por primera vez el omega
agradeció que el capitán se fue del lugar.
— Jimin será leyenda en los libros de historia — Empieza a bromear
Seungri—: “El único ser que dominó al rey de los piratas” y digo rey
porque tiene porte de uno.
—Seungri, basta de mirar al capitán y menos delante de su omega. —
Daesung lucía molesto al decir eso, Jimin podía notarlo mientras comía los
últimos pasteles de arroz. La risa de Seungri era contagiosa al notar un
tono de voz algo celoso—. Es en serio, no te rías, ¡ya!.
Jimin podía estar más seguro en el Whalien que en cualquier otro lugar
del mundo, ese es su hogar, con la tripulación y el capitán Min.
Capítulo
CAPÍTULO 36
Tres meses después...
—Capitán... Javi... Se los juro que no tengo malas intenciones con la
pequeña Eimi. — Hoseok aprisionaba la bebé en un abrazo contra su pecho,
negándose a entregarla a Jimin—. Prometo esperar a que crezca, esperaré
todo lo que sea necesario.
—Entiendo que la hayas encontrado Hoseok pero... — El capitán Min
voltea a ver al omega que estaba expulsando humo por las orejas— no
puedes negar a entregársela a su hermano.
Jimin mantenía su mirada fija en el beta, queriendo cortarlo en
pedacitos para rescatar a su hermana. Entiende lo que le pasó a su amigo,
que encontró a su otra mitad a pesar de que no es normal en los betas, puede
pasar rara vez, y sabe que Hoseok es el tipo de hombre que no dañaría a su
hermana a pesar de su gran diferencia de edades.
— Jimin... prometo cuidarla, déjame intentarlo. — Min solo tenía la
vista de un lado a otro, esperando tener que calmar a Jimin lanzándole un
amarre con los brazos—. Prometo ser un buen beta.
—Hoseok... — Jimin finalmente pronuncia una palabra— yo tuve esa
sensación de amor a primera vista, pareja predestinada o como le quieras
llamar... pero... el capitán Min y yo somos adultos. Eimi es una bebé, una
pequeña cachorra.
—Entrégasela antes de que te corte la cabeza con sus tiernas manitos.
— Min le clavó una fuerte mirada al beta, obligándolo a soltar a la niña en
brazos de su hermano mayor. El alfa se voltea y besa la frente de su omega,
su panza comenzaba a crecer poco a poco, ya mostrando una pequeña
hinchazón como si hubiera comido un pequeño melón entero—. Ya no te
alteres, pastelito, sabes que no le hace bien al cachorro.
A Hoseok no le quedó de otra que respirar hondo e irse a ayudar a
Dokyun y Kyungil que tenían algunos problemas para subir la rampa del
Whalien. Tuvieron que parar en la pequeña Isla Goo para recolectar
insumos, el viaje reJisootó ser más largo de lo que pensaron y el capitán
Namjoon estaba más territorial de lo normal, desde que tiene a su cachorro
trata de no alejarse mucho de él y su omega.
Min agradece que Taeyang aceptara ayudarle con el timón, se estaban
dedicando a seguir a la ballena blanca a una distancia razonable. La brújula
comenzó a dar vueltas desde que se dedicaron a tratar de llegar a So Far
Away, se cree que Min Jiyong colocó algún escudo para que el Whalien y
toda su tripulación no pudieran llegar.
— A este paso posiblemente lleguemos antes de que cumpla unos 40
años — Heechul estaba apoyado sobre el borde mirando hasta el agua y
cómo algunas criaturas salían de ella—, sino, esperaré a ser devorado por
esas lindas mujeres.
—Son sirenas y no se te ocurra molestarlas. — Kyuhyun estaba de mal
humor y más porque sabe lo molesto que puede reJisootar el alfa cuando
está interesado en algo.
— ¿Sirenas? — Jimin estaba acercándose al borde, a un lado de
Heechul, con la pequeña en brazos, seguidos muy de cerca por Min. Por
más tiempo que pase no tiene la debida confianza con los ya no tan nuevos
alfas, en especial con Heechul—. Yoongi... son las mismas sirenas del lago.
Min algo curioso se acercó abrazando a su omega desde atrás y dejando
su aroma nuevamente en él.
— Esto no es bueno — se le escuchó decir en un murmullo.
Las sirenas se alzaron sobre unas rocas y miraron al omega, sonriendo
en todo su esplendor, lanzando una especie de luz hacia ellos.
Jimin de pronto dejó de sentir el peso de Eimi sobre sus brazos y no
supo qué pasó con el capitán Min.
Su mundo se volvió negro a su alrededor, mientras una gran opresión
ocupada su pecho.
— ¿Dónde estoy? ¿Hermana? ¿Capitán? — La densa oscuridad hacía
eco en el lugar, sofocándolo de frío y encerrando todo en una densa
oscuridad sin rastro de luz— ¿Qué es eso?
Una pequeña luz se apareció delante de él, de un color rojo carmín,
dejando una hilera de luces debajo. Jimin ignoró el hecho de que estaba
totalmente solo, aquella luz parecía llamarlo insistentemente, bailando de
arriba a abajo mientras avanza en una oscuridad sin fin. Los miedos de
Jimin salen a flote y diversas imágenes de su pasado adornan su mente.
La señora Park es la primera en aparecer, con aquella hermosa sonrisa y
un aura que ni un ángel es capaz de resistirse. Jimin en el fondo de su
corazón la ama hasta no dar más, lo sabe, le duele lo que es y en lo que se
ha convertido.
Ella desaparece y de una espesa niebla verdosa sale el rostro de la
persona que la tiene cautiva: Jiyong.
— ¡Eres un desgraciado! ¡Libera a mi madre y mis amigos! — Jiyong
solo ríe y da la espalda caminando hacia la nada—. ¡Te estoy hablando,
pedazo de mierda! ¡Te mataré aquí mismo!
Desenfunda la espada que tenía a un costado y busca de apuñalarlo,
atravesándolo como si se tratara de un fantasma; convirtiéndose luego en
una luz verde, cambiando sutilmente a un color azul turquesa y separándose
en dos esferas del mismo tamaño.
Jungkook y Taehyung aparecen delante de Jimin, estaban sucios, atados
pero con sus manos unidas. El omega no pudo contener sus lágrimas al ver
eso, mientras se preguntaba qué era eso, ¿la vida real o un sueño? El
ver a ambos sufrir en el suelo parte su corazón en pequeños trozos.
Ambos levantan su vista del suelo y al ver a Jimin le dedicaron la más
pura y hermosa sonrisa.
— Javi, no llores, estamos bien. — Jungkook mostraba sus dientes al
saludar al omega—. Tu pancita se ve hermosa.
—Javi... los estamos esperando. — Taehyung enlazó su meñique al de
Jungkook—. Ustedes son muy fuertes, confía en Min.
—¡Chicos! ¡Chicos! — Jimin corrió hacia ellos pero se desvanecieron
rápidamente, fusionándose las luces en una sola que fue tornándose de un
color dorado—. ¿Capitán?
El capitán Min estaba delante de él, pero su vestimenta lucía más como
la de un príncipe: pantalón y camisa blanca de seda, botas negras hasta la
rodilla con botón de oro, gabardina azul oscura larga con hojas bordadas en
dorado, con botones del mismo color, y una corona adornaba su cabeza, de
oro puro con zafiros y rubíes.
Simplemente hermoso a la vista del omega. Su alfa es el ser más bello
que puede existir pero algo lo congeló. Había alguien tomando su mano,
lucía una vestimenta parecida a la del capitán pero de color Taevo, con una
pequeña corona sobre una gran cabellera rubio platino. ¿Quién es? ¿Acaso
moriría y el capitán conseguiría a alguien más? ¿O es alguien de su pasado?
Si es así, ¿quién tocaba así a Min?
— ¡Suéltalo! ¡Es mi alfa! — Una risa vino de parte de ese sujeto pero no
podía verle la cara, se estaba riendo de él—. ¡Yoongi! ¿Quién es…?
Min solo le dedicó una sonrisa ladina antes de desaparecer entre una
densa neblina, llevándose a su acompañante con él.
Todo se volvió totalmente negro, no aparecieron más luces y el pánico
comenzó a inundar el pecho de Jimin. Dolía, su pecho molestaba como si la
soledad y la tristeza lo llenaran. ¿Por qué de repente se sentía tan mal?
¿Eran suyos esos sentimientos? Le hacen recordar aquella vez que Min lo
secuestró y lo alejaron de su famiLisa.
— Si Min Yoongi nunca hubiera aparecido en tu vida, serias feliz con tu
linda mami y tu hermanita. ¿No crees? — Min Jiyong estaba delante de él
nuevamente, inclinado en el suelo, mirando con algo de gracia y desprecio
el cuerpo tembloroso de Jimin que sollozaba en silencio, tratando de
ignorarlo, pues sabe que solo es una ilusión pero duele... duele tanto como
el primer día—. Admítelo, Jimin, amas a la persona que juraste odiar.
—Yo no odio a Yoongi... ni tampoco juré odiarlo — Jimin se levanta con
dificultad del suelo encarando a su enemigo—, porque también cambió por
mí y pretendía reunirme con mi famiLisa, pero tú eres un desgraciado que
le lavó el cerebro a mi madre.
—Eres tan inocente, pequeño Jimin. — Jiyong volvió a desaparecer, y
Jimin sintió su pecho oprimirse, sus ojos se volvieron pesados y cayó con
fuerza al suelo.
Jimin...
Javi...
Pastelito...
Un gran número de voces comenzaron a llamarlo y logró abrir sus ojos
con dificultad. Min, Daesung y los demás alfas se encontraban
observándolo con pánico.
— Pensé que había muerto —murmura Heechul aunque lo
suficientemente alto como para que el capitán Min lo mirara de mala gana.
Si bien es un alfa bastante pesado con sus comentarios pero muy
inteligente, será de gran
utilidad en el futuro—. ¿Qué? No me vean así, estaba preocupado por el
mini capitán Park.
—¿Así que capitán Park? — La voz de Namjoon resonaba en el lugar, le
daba gracia el comentario a diferencia de Min que quería asesinarlo—. Min,
llévatelo, yo me encargo mientras.
El alfa lo cargó como pudo, dejando que el omega algo mareado se
alojara en su cuello. Su preocupación estaba al máximo, luego de que fijara
su vista en las sirenas y se desmayara, aunque las visiones de las sirenas
suelen ser pasado, presente o futuro, no debería preocuparse, pero el ver y
escuchar su llanto tan desgarrador le hace pensar las cosas dos veces.
Min nunca sería capaz de abandonar a su omega y a su pequeño
cachorrito que viene en camino.
— Por eso Namjoon salió corriendo. — Jin se dirigía a la cocina con el
pequeño Yesung en brazos, topándose con ambos en el pasillo—. No sé
cómo lo hace pero pudo sentir el peligro, le dije que fuera, que el pequeño
y yo estamos totalmente bien.
—Gracias... — Min hizo una seña para despedirse del omega y seguir en
su camino hasta la habitación.
Al abrirla acostó a su omega con cuidado, tocando su frente al sentir una
alta temperatura.
— Tienes fiebre, pastelito. ¿Qué fue lo que viste? — Min llena un
envase con agua y una pequeña toalla.
—Yoongi, vi a Jungkook y a Taehyung. — Eso heló la sangre del
capitán, quedando estático esperando más—. Están bien...
—Me alegro, pastelito... pero... ¿qué te alteró tanto? Sabes que eso no
es bueno para el cachorro. — Colocaba la toalla húmeda sobre la frente del
omega.
— Lou-Jiyong... su hermano también estaba conmigo. — Una mueca de
molestia se dibujó en el alfa—. Quiere que yo lo odie pero no puedo... yo
lo... amo mucho.
Sin saber qué hacer, Min abraza al menor envolviéndolo por completo,
dando pequeños besos en su rostro, especialmente en sus labios.
— Capitán, ya pare... Estoy mareado todavía. — El omega lleva sus
manos a su vientre, acariciándolo, no quería que su cachorro sufriera todas
estas cosas, quería darle lo mejor a pesar de estar en un barco pirata—.
Yoongi, ¿tenía otra persona en el pasado de quien yo no estuviera
enterado?
—¿Por qué haces esa pregunta tan a la ligera? — El alfa dudaba en
contestar esa pregunta—. No, pastelito, solo has sido tú.
—Hoseok, sabes que va a pasar si te ve Jimin. — Namjoon dirige su
mirada al beta que jugaba con la niña en cubierta—. No es que no te quiera
para ella, pero entiendo su punto de vista cada vez que te lo dice.
—Jimin está indispuesto y el capitán la olvidó por completo — dice el
beta haciéndole caras a la pequeña para que se ría con ganas y aplaudiendo
a todas las payasadas que hace.
— No empieces, Namjoon. — Jin se había acercado a ellos para ayudar a
cuidar a la pequeña pero Hoseok insiste en que él puede solo—. Hoseok no
le hará nada a la bebé, sino yo mismo me encargaré de colgarlo en el
mástil del Whalien.
—Tan tierno como siempre... Gracias. — Los que estaban cerca
disfrutando de la situación no pudieron reprimir las risas—. Por cierto,
¿hacia dónde nos dirigimos?
—El rumbo está fijado hacia So Far Away, pero hemos perdido tiempo
siguiendo a la ballena. — Taeyang estaba enojado, empezaron la marcha
luego de salir de la última isla pero no hay señales de nada y Min quiere
que aquella ballena sea la guía para ellos.
— Ve el lado bueno, Taeyang… Al menos vives más tiempo. — Kai
estaba detrás del omega observando por el binocular.
— ¿Qué será lo que le pasó a Jimin? —pregunta Dokyun—. Estaba
como teniendo una pesadilla desde que vio a las sirenas.
—Las sirenas producen visiones que en algún momento de tu vida se
cruzarán contigo o quizás ya pasaron —responde el capitán Namjoon
cargando a Yesung en sus brazos—. Tengo entendido que el pasado de
Jimin es algo turbio pero no creo que tanto.
—¡Quién sabe!, solo Min lo conoce por completo —murmura Jin a un
lado del alfa—, solo esperemos que no sea nada malo a futuro ni para él, ni
para ninguno de los tripulantes del Whalien.
Todos estaban expectantes lo que vendría en poco tiempo, saben que
posiblemente muchos de ellos no vuelvan a sus respectivos hogares, aunque
la muerte nunca los ha detenido, saben que es el principio de todo fin.
Todos están listos para dar la cara y enfrentar a esa persona que le
desgracio la vida a tantos hogares.
— Pagarás por todo Min Jiyong. — Sutiles palabras salieron de
los labios de Xiumin.
CAPÍTULO 37
El cascabel suena retumbando en los oscuros pasillos del Whalien.
Jimin se encontraba paseando por el Whalien luego de pasar una noche
un tanto tormentosa por las visiones de las sirenas. No puede evitar sufrir al
recordar una visión en particular, ver a Min Yoongi con otra persona a su
lado que no era él.
Posiblemente moriría en la batalla y el capitán volvería a hacer su lazo
con otro omega; su pecho dolía y sus lágrimas recorren sus abultadas
mejillas, era un dolor que solo él debía soportarlo a su propio criterio, no
quería comentarlo con el capitán, el solo hecho de perderlo lo destruye, ese
pirata se volvió su sol.
Su mano automáticamente se dirigió a su vientre, quería al menos que su
cachorro pudiera salvarse de las garras de Jiyong, sería la única manera en
que acepte su partida y el nuevo lazo de su alfa.
— No te quiero perder, Yoongi — susurra Jimin secándose unas
lágrimas silenciosas, no debía preocupar a nadie en el lugar.
— ¿Por qué me perderías? — El capitán Min estaba caminando por el
pasillo de madera, afincando sus pisadas haciendo resonar el fuerte sonido
de sus botas de cuero; mirando de frente al omega, este busca de levantar su
rostro con la mano. No entiende el por qué las repentinas ganas de llorar, de
aquel dolor que se siente como propio, partiendo su alma en pedazos. Su
mirada se centra en aquel objeto que resonaba en la oscuridad, ese pequeño
cascabel en la muñeca de su omega, dudando de que tuviera algún uso,
Jimin se negaba a quitárselo.
— Yoongi, tengo miedo, mucho miedo — Abrazando al alfa y
escondiendo su rostro en el cuello, busca de calmarse con el intenso aroma
de chocolate
—, no se aleje nunca de mí.
—¡Nunca me alejaré! — Corresponde el abrazo y su mente comienza a
buscar culpables del motivo por el cual su pastelito se encuentra deprimido.
La fiebre se le pasó luego de toallas húmeda y caldos de verduras, pero su
semblante seguía triste, su pecho se sentía apretado como si algo muy
pesado estaba pisando su corazón. Las lágrimas rodaban por las mejillas del
alfa, es imposible no sentir nada, su lazo era tan fuerte que podía leer todos
y cada uno de los sentimientos, emociones y cualquier cosa que alterara al
omega.
— Capitán — Xiumin se acercó a la pareja que se encontraba sumergida
en su propia burbuja—, bajaré con Taeyang en la pequeña isla Azul, a
pedir... lo que... usted dijo.
Jimin no entendía pero al parecer ellos dos sabían muy bien de que
hablaban. Solo quedaba el misterio dando vueltas en su cabeza. La isla
según escuchó de Heechul es un lugar donde fabrican joyas y ropa de alta
calidad.
— No tardes, no queremos levantar sospechas —dijo Min. El alfa se
despidió y desapareció de la vista de ambos.
— ¿Qué está haciendo Xiumin? —El omega cruzaba sus brazos
esperando una respuesta coherente del capitán—. La Isla Azul es solo para
la realeza, hasta yo sé eso.
—Luego te darás cuenta, pastelito. — Toma el rostro del omega entre
sus manos y besa su frente, seguido de su nariz, dejando de último esos
carnosos y tibios labios que lo vuelven loco—. Un poco de paciencia y lo
sabrás.
Los pasillos del Whalien seguían oscuros a pesar de ser de día. Hoseok
encendió todas las antorchas del lugar mientras hacía su ronda de vigilancia
con Eimi cargada. Para Jimin era imposible estar con su hermana todo el
día, entre Hoseok y el capitán se la pasaban separados.
Jin estaba en la cocina “supervisando” y discutiendo con el actual chef
del barco sobre si debería llevar nuez moscada o no la salsa para la lasaña.
— Tienes que agregarle una pizca, es el toque mágico — Jin hace un
movimiento como imitando una varita mágica—, sino va a saber simple.
—No se lo voy a agregar, ya le añadí otro ingrediente. — Daesung se
impone ante el omega mientras Seungri los observaba, esperando si ya
podía empezar a armarlo, el horno de leña estaba esperando.
— Por eso no debí salir de la cocina —bufaba molesto caminando de
un lado a otro—, todo se descontroló...
—Jin, venga, Yesung tiene hambre. — Jimin llegó a salvar la tensa
situación en la cocina, llamando al omega por medio de su punto débil, ya
que su cachorro que estaba siendo cargado por Jimin.
Yesung abría sus ojitos y bostezaba, buscando con sus pequeñas manitos
el rostro del omega de mechones amarillos. Jimin dejaba que el cachorro
tomara sus dedos con sus pequeñas manos, aprisionándolos con fuerza.
— Hace un tiempo no te imaginaría así, Min Yoongi. — El capitán
Namjoon y Min estaban observando la tierna escena sin querer
interrumpir, la mirada de Min era de completa ternura—. Me alegra que
Jimin te encontrara.
—No, Namjoon... Yo lo encontré cuando la niebla invadía mi mente. —
La imagen de aquel día en que Jimin y él se encontraron por primera
vez nunca se le olvidaría, su curiosidad de saber sobre él y cómo lo cuidó
hasta que se recuperó, sin preguntar si era bueno o malo, simplemente lo
ayudó, como el alma pura que es él, muchas veces ignorando sus propias
necesidades por llenar las de los demás. Desde ese momento supo que tenía
que estar cerca de él, ordenando a sus tripulantes que encontraran aquella
persona sin imaginar que se volverían a ver, que se llegarían a amar con
locura y que se complementarían en todos los sentidos, no solo como alfa y
omega.
Jin tomaba al cachorro en brazos para llevarlo a su habitación con Jimin
siguiéndolo para seguir aprendiendo del mayor. La dulce espera lo tenía
muy impaciente, pensando todos los días en cómo sería su cachorro.
— ¿Cuánto tiempo tardarían en hacerlo? — Xiumin se encontraba
hablando con el orfebre de la isla Azul. Kai y Heechul lo acompañaban.
— Aproximadamente unas dos semanas, joven alfa. — Era un anciano
de aparentemente unos 80 años—. Lo que me están pidiendo no es algo
sencillo de hacer.
—Pero es algo urgente, señor — A pesar de ser un omega no se sentía
en absoluto intimidado por los tres alfas presentes, ya es muy viejo y
difícilmente escucha—, sino vuelvo con eso al barco, el capitán Min me va
a colgar en el ancla.
— ¿Min? — Los ojos del anciano se abrieron de golpe y todos brincaron
ante su reacción—. Min... ¿Min Jiyong?
—Ehhh... no sé su nombre pero no se trata del rey — aclaró Xiumin.
— Min Yoongi — suelta Heechul, sin medir palabras y con los 2 otros
alfas matándolo con la mirada—. ¡ ¿Qué?! Lo escuché del capitán
Namjoon.
—El príncipe perdido... — El anciano parece haber visto un fantasma.
— ¿Prin-príncipe? No sé de qué habla pero es un pirata, solo que le
quiere patear el trasero a Jiyong. — Heechul se burla pero los demás se
mantienen serios al verle.
— Bueno, trataré de tenerla lista hoy a medianoche — Todos suspiraron
aliviados—, solo si es para el verdadero heredero de los Min.
Los alfas agradecieron al sujeto, emprendiendo su caminata hacia el
Whalien para dar la noticia de que si harían su pedido.
—¡ Capitán! — Kai se acerca al capitán, estaba de espaldas viendo por
los binoculares—. Capitán Min, hoy a medianoche tendrán listo el pedido.
—Mas rápido de lo que creí. — Una idea extraña surgió en su mente—.
¿Lo amenazaron?
—En realidad... dijo que si era para el príncipe perdido que lo haría. —
La cara de Min era difícil de describir, su secreto era revelado a más
personas y eso no le gustaba en lo absoluto.
— No voy a preguntar cómo se enteraron pero sí quién habló de mí...
¿Y bien? — Los tres temblaban ante él, pero Kai y Xiumin señalaron a
Heechul—. A ver... da tu mejor excusa.
—Solo escuché su nombre del capitán Namjoon. — Movía las manos
desesperadamente al notar que estaba desenvainando la espada frente a él.
Cuando se disponía a sacarla, Jimin llenó su mente, le estaba llamando y
debía acudir. Volvió a guardar su espada para acudir al llamado de su
omega.
Corriendo desde la cubierta hasta las habitaciones, se le hizo largo el
recorrido al saber que su omega le necesitaba con urgencia, esperaba que se
sintiera bien y que solo fuera su mente jugando con él.
La puerta de la habitación es abierta con brusquedad, pero se encuentra
vacía. ¿Dónde se había metido su omega?
Salió y siguió buscando. En la cocina no se encontraba, Jin estaba solo
con su cachorro.
— Hoseok, ¿has visto a Jimin? — El beta mira confundido al capitán,
sin entender el porqué de sus gestos tan desesperados—. Siento que... me
está llamando.
—Ah... Sí, está en la parte de atrás con Eimi, logró quitármela
finalmente. — No puede evitar reírse por eso—. Tranquilo, capitán, Javi
está bien.
Sin esperar otra palabra corre a la parte de atrás del barco, cerca de las
duchas de la tripulación, logrando visualizar a su omega con la cachorra en
brazos, mirando al horizonte, hasta que sus miradas se encuentran, como
diciendo que lo esperaba.
— ¿Qué sucede? — Lo apresa entre sus brazos, estaba muy preocupado
—. Creí que te había pasado algo.
—Tengo mucho miedo — comenzó a decir Jimin—, miedo de ver alguno
del Whalien muerto, de ver a mi madre nuevamente, de que Eimi o nuestro
cachorro corra peligro... No sé qué hacer... Además, ¿qué hacemos en esta
isla? ¿Qué tiene que ver Xiumin?
—Hablas mucho, pastelito. — Deposita pequeños besos en su cuello,
mientras trata de ordenar las palabras correctamente—. Desde que vi a
Xiumin supe que sería de utilidad, tengo una idea y para eso vinimos, algo
para separar a Jiyong y a Top, será más fácil derrotarlos por separado.
Luego que veas a Xiumin entenderás mi estúpido plan.
—Pero... — Puso un dedo en sus labios.
— Pero nada, si tengo que matar a todos para salvarte lo haré. — El
omega solloza en silencio mientras su hermana acaricia sus mejillas
húmedas—. Eres mi ángel, mi mundo entero, no dejaré que nada te aleje de
mí.
—Yoongi, no quiero que haga eso, si usted se va... yo moriré. — Min le
dedicó una triste sonrisa, sabe que enfrentarse a la guardia real no es cosa
de juegos y que puede pasar cualquier cosa en su tierra natal, pero en caso
de que todo se salga de sus manos al menos salvará a Jimin. Es lo único que
le importa, nada ni nadie valdrá lo mismo que él. El omega insiste que él es
su vida pero en realidad es al revés, su visión no puede ir más allá de Park
Jimin, porque él desde hace mucho se llevó su alma y corazón.
La niña pedía ser cargada por Min, a lo que accedió luego de una
divertida mirada del omega. No podía negarse a eso si pronto estaría con su
propio cachorro en brazos, al igual que veía a Namjoon con Yesung. Era
algo adorablemente aterrador, así se sentía el alfa al imaginarse a sí
mismo con su pequeño, aunque Jimin es todo un ángel cada día más
hermoso y es todo suyo.
—¡ Totalmente mío! — El rostro del alfa se oculta en el cuello de Jimin.
La niña molesta por sentirse aplastada, los separa con sus manitos y
empieza a llorar. Min se pone nervioso y sin saber qué hacer, se la entrega a
su hermano para que la calmara.
Por cosas de conexión o simple casualidad, Hoseok pasaba por el
lugar, el alfa tomó rápidamente a la bebé y se la entregó en brazos.
— Ya te extrañaba, pequeña cachorrita, vamos a molestar al tío
Daesung.
— Se la llevó lejos de un estupefacto Jimin y de un triunfante Min Yoongi.
—Ya llegó Xiumin, se está cambiando para ver su opinión, capitán Min.
— El nombrado asiente ante las palabras de Kyungil y se dirige con Jimin
pisándole los talones para ir a verlo.
— Me gustará saber tu opinión también, pastelito. — Dicho esto,
Xiumin salió de la habitación dejando a todos con la sangre a temperaturas
bajo cero. Todos, incluyendo Namjoon estaban con las bocas abiertas,
totalmente en shock. Jimin sentía su cuerpo temblar y Min sonreía
satisfecho con el reJisootado.
Xiumin vestía una túnica real, con una corona idéntica a la del Rey, al
verse a sí mismo al espejo no lo podía creer, era algo simplemente irreal, se
odiaba a sí mismo.
— No creo que esto sea una buena idea, capitán —dice molesto,
quitándose la corona y observándose nuevamente.
— Esto es... simplemente increíble. — Jimin se acercó a Xiumin para
detectar detalles aunque era bastante difícil de notarlo.
— ¿Verdad que sí? Es perfecto para el plan que quiero hacer — Jimin
asiente dándole ánimos a Xiumin, el capitán camina a su alrededor—, es
idéntico a Min Jiyong.
—Hora de patear culos en So Far Away. — Heechul estaba más que
emocionado, ya quería llegar y destruir a ese alfa desgraciado.
—Heechul... — Min tenía su sonrisa falsamente ladeada.
— ¿Sí, mi capitán? El único y el mejor. — Namjoon se sentía indignado
ante las palabras de Heechul.
— Vamos a So Far Away a patear el culo de Jiyong y su... alfa. —
Heechul saltó abrazando al capitán y a Jimin, contento por no ser regañado
una vez más.
<Porque todos regresaremos con vida>. Era el pensamiento que se
repetía Jimin en su cabeza constantemente.
CAPÍTULO 38
El ambiente en el Whalien era de pura zozobra, nadie quería comentar
algo sobre el plan del capitán Min.
— Ya, mi pastelito, quédate cinco minutos más. — Jimin se había
levantado muy temprano, habían llegado a otra isla y quería ser visto por un
doctor a pesar que se siente muy bien—. ¡Park Jimin, vuelve a la cama!
— No me hable en ese tono capitán — El omega se vestía con bermudas
blancas holgadas y camisa del mismo color—, solo iré al doctor.
—¿Te sientes mal? ¿Y mi cachorro? — El alfa se levanta de la cama
totalmente despeinado, dándole un aire de ternura total al temible capitán
Min—. Voy contigo y no me lo impedirás.
—Como quieras. — Se acerca al alfa y da un corto beso, se sienta en la
cama para colocarse las botas, mientras el capitán corría al baño para darse
una corta ducha. Jimin muerde su labio al verlo salir de allí, no importa
cuántas veces lo haga, ver a Min Yoongi desnudo es todo un deleite visual.
— ¿Quieres jugar, pastelito? — El omega se sonrojó y salió de la
habitación, escuchando de fondo las carcajadas del alfa.
Era casi hora del atardecer cuando finalmente bajaron del Whalien, pero
el doctor de la isla Cocodrilo prometió revisarlo. Iba a ir escoltado por
Daesung y Seungri pero finalmente dejó que su alfa fuera con él.
La rampa del Whalien estaba lista y tomando la mano del alfa decidió
bajar, cada pisada hacía crujir la madera bajo sus pies. El tenue sol pegaba
en sus rostros igual que el suave viento marino, el ruido de las olas al
romper en la bahía eran uno de los más relajantes sonidos. Frente a ellos,
Cocodrilo es una gran isla de paso para marineros, todo estaba listo, el
doctor estaba fuera de una pequeña casa bien construida de piedra, lucía una
bata blanca y les hizo señas invitándolos a pasar.
— Buenas tardes, capitán, soy Mhino y les atenderé el día de hoy. —
Min automáticamente arrugó la nariz al sentir un fuerte olor a mirra y lima,
“alfa”—. Veo que su omega está en estado. ¿Cómo te llamas?
—Park Jimin — respondió el omega un tanto intimidado por el doctor.
— ¿Cuántos meses tienes y cómo te sientes Jimin? — El doctor había
sacado un estetoscopio y estaba tratando de escuchar algún movimiento del
cachorro.
— No estoy seguro pero calculo que más o menos cuatro meses. —
Jimin hace cálculos en su cabeza, la verdad no recuerda con exactitud—. A
veces siento que se mueve pero no me molesta, es muy leve, tampoco tengo
náuseas ni antojos raros.
—Eso es normal, Jimin... A ver, parecieras tener casi unos cinco meses
de embarazo. — Midió su estatura, peso y también midió su panza. El
capitán Min quería matar al doctor en trocitos, pero solo hace su trabajo
profesionalmente—. Por lo que veo estás bastante bien, no tienes nada de
qué preocuparte, solo te daré otro tipo de dieta para que refuerces todo.
—Gracias, doctor. — El omega aprieta la mano de Min para que se
calme, parece un perro rabioso al que le quieren quitar su almuerzo—.
Capitán... vamos.
—Gracias por revisar a mi omega, doctor Mhino. — El nombrado hace
una reverencia y los acompaña a la puerta.
Caminan por todo el lugar, es bastante concurrida por lo que el capitán
nunca suelta la mano de su omega, por el miedo a que se pierda entre la
multitud de marineros, a pesar que todos parecían bastante amigables no
confiaba en ellos.
—Yoongi, ¿qué es eso? — Jimin señala una especie de brillo en la orilla
del mar —. Es hermoso.
—Es estela de sirenas, a veces sucede cuando un gran número pasa
cerca de las costas. —Se sentaron en un pequeño bar al aire libre, en unos
troncos cortados que hacían de sillas y mesas, mirando hacia aquella
brillante orilla.
— ¿Qué les ofrezco caballeros? — Un anciano se acerca a atenderlos.
— Algún tipo de sopa y algo sin alcohol para beber. — El alfa señala la
panza del omega, recibe un asentimiento del anciano y una sonrisa,
retirándose para traerles su orden—. Pastelito, cuando lleguemos a So Far
Away quiero que te quedes en el Whalien.
—Ya lo sé, no se preocupe tanto. — Las intenciones de Jimin son
ayudar, no pretende esconderse, sabe que no puede luchar cuerpo a cuerpo
pero no se va a quedar de brazos cruzados mientras todos arriesgan su vida.
Agradece que Min no pueda leer su mente sino estaría en serios problemas
y probablemente lo encerraría en el calabozo del barco para que no saliera.
Jimin se quita las botas ya que están muy cerca del agua y la marea
sube, llevando las pequeñas luces hasta sus pies, la sonrisa del omega valía
más que su vida entera y agradecía poder verla solo para él, quería hacer a
su omega la persona más feliz de la tierra, se merece eso y mucho más.
Dos platos humeantes de sopa de pescado aparecieron en la mesa,
Namjoonto a un jugo de sandías, no era el favorito de Jimin pero era mejor
que nada. Disfrutaban de la silenciosa cena de ambos, al mismo tiempo que
las estelas de brillo se iban desapareciendo con el pasar de los minutos.
Terminaron su cena, Min dejó unas monedas como pago y fue tras el
omega que llevaba sus botas en la mano. Corriendo en la oscura playa, ya el
sol se había escondido, solo quedaba la noche estrellada y un mar que
parecía tener estrellas en él, llevando toda la magia de las sirenas en él.
Debían disfrutar cada segundo Namjoontos, la batalla cercana estaba
carcomiendo el interior del alfa, queriendo en algunos momentos encerrar al
omega en una pequeña bola de cristal y guardarlo en el bolsillo, para poder
protegerlo a cada segundo, y nunca separarse de él.
Corriendo hacia la rampa del Whalien, Hoseok y Kai les reciben
inclinándose antes de subirla para iniciar la marcha nuevamente hacia ese
lugar, aquel lugar donde pueden terminar todos sus sueños en un abrir y
cerrar de ojos, pero donde también podría triunfar, llevando a su omega a la
gloria.
— ¡Javi, mírate! ¡Estás todo mojado, te puedes enfermar! Capitán Min,
¿acaso no está cuidando a su omega? — Jin regañaba a un sonriente y
húmedo omega por las olas que chocaban contra él. Min se hacía el sordo y
caminaba al frente del barco, guiando Namjoonto con Namjoon el rumbo
correcto hacia al lugar de sus pesadillas.
— Jin, no me regañe. Estoy bien, ya me vio el doctor. — El mayor lo
haló al interior y le obligó cambiarse la ropa.
— No quiero que te dé un resfriado, podría ser muy malo para ti y el
cachorro, Javi. — Jin cargaba puesta una filipina y un gorro de chef cosa
que extraño al menor—. Vamos un rato a la cocina, Jimin, ya nuestros
alfas confían un poco más en Daesung.
—Pero, ¿qué hay del pequeño Yesung? — El bebé dormía plácidamente
en un canguro, colgado de la ampLisa espalda del omega.
— No te preocupes por él, no lo pienso separar de mí. — Ayudó a Jimin
a vestirse adecuadamente para ir a la cocina.
Daesung los recibió con los brazos abiertos, los puso a trabajar en cosas
sencillas apenas llegaron. No quería tampoco que los capitanes lo cortaran
en pedazos si estaban expuestos al gran calor de los hornos.
— Jimin, te encargo la salsa de hongos con crema y puré de calabaza.
— Seungri se encontraba cerca ayudando al omega, admiraba a ese joven y
cómo puede sobrellevar las cosas a pesar de tantos cambios en su vida,
incluyendo una nueva en su vientre—. ¿Puedo tocar tu panza Jimin?
—Claro. — El omega ojeroso observa mientras Jimin abre su filipina,
con las manos un poco tembloRoses se dirige a tocarla. El menor toma sus
manos y las lleva a su vientre, siente las manos del otro acariciándolo, se
siente reconfortante. El alfa presente sonríe ante la dulce escena pero hace
sonar las ollas cercanas, avisando que uno de los capitanes estaban cerca
por el sonido de las fuertes pisadas.
— Capitán Namjoon, ¿todo en orden? — Daesung trataba de sonar
natural, pero el alfa solo buscaba a Jin con la mirada hasta dar con él. El
omega comprendió y se lo llevó hacia las habitaciones, moviendo al
cachorro hacia la parte delantera—. Ya ves cómo será Min contigo en unos
meses, pequeño Jimin.
Solo unas cuantas risas salieron del lugar, Jimin siempre pensaba en ese
mágico momento que llegaría muy pronto.
Jimin terminó de repartir todo y fue a sentarse a un lado del capitán que
estaba en una tablas de madera en el suelo algo cabizbajo.
— Capitán, ¿qué sucede? — El omega tomó su mano presionándola, no
le gusta ver a su alfa así.
— Pastelito, ¿ves esas luces cerca del horizonte? — Jimin voltea hacia
el frente del barco, mirando hacia el horizonte donde el cielo y el mar se
funden en uno solo, unas tenues luces se aprecian a la distancia, parece ser
un lugar muy grande—. Esa es So Far Away... Y tengo miedo.
—Yoongi, estamos Namjoontos y saldremos todos bien — Besa
suavemente sus labios, dando ánimos. Necesita a su alfa fuerte y decidido,
se encargará de levantar su ánimo—, aunque aún está muy lejos.
—Sí, tardaremos un poco en llegar. — Hizo levantar al omega y se
arrodilla ante él; busca en sus bolsillos algún objeto hasta que finalmente lo
encuentra.
— Yoongi... ¡¿Qué...?! — Su corazón quería salirse del pecho al ver
aquel pequeño aro de oro—. Ca-ca-capitán...
—¿Quieres casarte conmigo, pastelito? — Con las manos totalmente
como gelatina coloca el aro metálico en su dedo anular y espera una
respuesta de su omega, podía sentir aquel sentimiento cálido en el pecho.
— Yo… —El alfa estaba nervioso—. Claro que quiero casarme contigo.
La emoción no se hizo esperar por los tripulantes presentes,
aplaudiendo, silbando y gritando.
— Yo seré el sacerdote — dice Heechul ganándose un golpe del capitán
Namjoon que ya sabía del plan de Min.
— Aquí el capitán soy yo y por lo tanto yo me encargaré de casarlos —
Namjoon pasa un brazo en el hombro de cada uno—. Estoy orgulloso de
que finalmente hagas esa propuesta a alguien, Min Yoongi.
—¿Ven? Después me quieren matar porque divulgo su nombre, todos lo
escucharon. — Kai y los demás lo miraban como diciéndole “cállate
Heechul”.
Jimin no podía aguantar más su felicidad y salta para abrazar al alfa
rodeando su cuello con sus brazos.
— Mañana nos casaremos —murmura Min para el omega—, quiero
que seas mío de todas las maneras posibles. Te amo, pastelito. Te amo,
Park Jimin.
—Yo también te amo, Min Yoongi y también quiero que seas mío de
todas las formas que existan y que ningún otro omega intente entrometerse
porque lo convierto en alimento de ballena. — El capitán Min ríe ante el
último comentario y no puede detener las lágrimas de felicidad.
Entre risas, lágrimas y besos cortos, comparten su pequeña felicidad con
todos en el Whalien, algo que hace un tiempo no sería posible. Un capitán
asesino pudo convertirse en lo que realmente es y lo que su corazón
verdaderamente le dictó hacer, mostrando que su verdadera esencia siempre
estuvo tras esa dura coraza, un príncipe de hermosos sentimientos,
disfrazado de pirata, surcando todos los océanos terminando por encontrar a
su otra mitad.
CAPÍTULO 39
Todo se estaba preparando dentro del Whalien, no todos los días se casa
alguien y mucho menos a bordo del barco pirata más temido de todos.
Adornos de color blanco perla formando unas Roses de tela
adornaba todo el borde de la cubierta, conchas marinas estaban
esparcidas por el lugar como si fueran pétalos.
— No, quiero más adornos. — Allí estaba el capitán Min, vestido de un
elegante traje de seda blanco que compró en una de las islas durante el
recorrido—. ¿No puedes colocar estrellas de mar?
—Capitán, va a matar la fauna marina por un capricho. — Daesung es
uno de los pocos alfas que no le teme al capitán—. A Jimin no le gustaría
eso.
—Tú no sabes los gustos de MI OMEGA — Los celos son un veneno
para el capitán, en especial cuando no podía ver a su lindo omega. Jin lo
estaba vistiendo para la ocasión y el alfa no tenía permitido verlo para no
causar mala suerte.
— Ya, cálmate, Yoongi... Está en buenas manos — El capitán Namjoon
tenía a Yesung en brazos y le daba palmaditas a Min en la espalda para que
se calmara—, sino le vas a transmitir todo lo malo a tu omega y al
cachorro.
Hoseok colocaba más caracoles y piedritas de color blanco perlado,
mientras la pequeña Eimi gateaba tomando y tirándole las cosas para llamar
la atención del beta, odiaba ser ignorada.
—¡No cachorra! ¡Eso no es un caramelo! — El beta corre y le quita una
estrella de mar que se estaba llevando a la boca, provocando que sus ojitos
se llenaran de lágrimas y un puchero se hiciera presente—. No llores, por
favor.
—Qué pésimo eres con los niños — Min le reclamaba a Hoseok de algo
que por supuesto él carece pero jamás va a reconocer.
— Ella me prefiere a mí porque la cuido todo el día y cumplo sus
pequeños caprichos, pero no puedo permitir que se lleve esa cosa a la
boca. — El alfa solo volteaba los ojos y se alejaba de él, necesitaba ver a su
omega, podía sentir los nervios y su angustia cosa que le daba mucha
ternura.
—Jin, me veo muy gordo con esta cosa. — Vestido totalmente de blanco
con un traje similar al del capitán, se aprecia en un gran espejo en el cuarto
del chef Jin y el capitán Namjoon—. Parece que me hubiera tragado un
melón entero y mataré a alguien cuando salga disparado un botón.
—Estás hermoso, Javi, deja de decir esas estupideces, vas a tener un
cachorro. — Jin se ubica detrás del menor y abraza su pancita con ambos
brazos, apoyando su mentón en el hombro de Jimin—. Espero que sean
muy felices ustedes Namjoontos.
—¿Usted y el capitán Namjoon se casaron? — Jimin pudo ver una tierna
sonrisa dibujada en el rostro del mayor, asintiendo para él—. ¿Cómo fue?
—Algo un poco desastroso porque Min fue el que hizo la ceremonia,
todo se le olvidaba y Jungkook no conseguía los anillos. — Jimin puede ver
un aro decorando el dedo anular del mayor—. Al final los tenía Taehyung
puestos y Min terminó la ceremonia con un “ya, dense un beso, están
casados”… Todo fue tan... Nunca dejes a los alfas a cargo de algo así.
—Lamento decirte esto, pero los que están ordenando todo son alfas. —
Jin suspira con derrota imaginando un gran desastre en la cubierta del
Whalien, con Yesung colgado de alguna tela y Min pegando caracoles por
todo el lugar, aunque nada estaba más cerca de la realidad—. Puedo sentir
los nervios del capitán y creo que empeora los míos.
Jin le ayuda a terminar de vestirse y colocar un gran saco color blanco
con algunas perlas adheridas a este, peinando su cabello bicolor y dando los
últimos toques al omega para verse radiante.
— Jimin, ya el capitán tiene todo listo — La suave voz de Seungri
sonaba a través de la puerta— . Daesung, te acompañará.
—Diablos... — murmura Jimin para sí mismo, sabe cuánto no lo soporta
el capitán Min pero Daesung es una parte importante para él que lo
incluye
desde su niñez.
— Vamos, Javi, no puedes seguir paralizado, es tu boda, no te va a
matar nadie. — Jin abre la puerta consiguiéndose con Daesung, que vestía
un conNamjoonto de marinero y una gran sonrisa adornó su rostro al ver lo
hermoso que estaba Jimin. Lo vio crecer y cuidó de él cuando su padre
comenzaba a tratarlo mal por ser un omega, cosa que ya él sospechaba por
su contextura física, a pesar de estar bien marcado de músculos, nunca fue
tanto como los que desarrolla un alfa. A pesar de eso nunca le puso un
límite en tareas, Jimin quería ser tratado como alguien mucho más fuerte,
quería ser un igual con los alfas y eso hizo con él. Ahora, a pesar de que no
soporta la idea de que él capitán Min es su secuestrador y ahora su alfa,
padre del cachorro que viene en camino y en un rato su esposo, sellando por
completo su unión mucho más allá del aspecto físico, siendo más espiritual,
no le queda de otra, si el omega es feliz de ese modo. Lo aceptará, lo ama
de un modo paternal y siempre lo hará.
— Señor Daesung... Digo, Daesung, no llore. — Jimin se acerca al alfa
abrazándolo, agradeciendo su presencia. A pesar que no es su alfa su olor
ayuda a tranquilizarlo— ¿Tan feo estoy?
—Jimin, eres el omega más bonito que he visto en mucho tiempo —
Ganándose un codazo en las costillas de parte de Seungri, Jimin notó lo
cercanos que eran y le encantó la idea de que su casi padre acepte otro
omega en su vida luego de la muerte de su esposa—. Vamos, te llevaré con
el capitán tonto Min.
Entre risas Jimin cruza su brazo con el del alfa y se dispone a salir con
cierto nerviosismo hacia la cubierta, cruzándose con Hoseok que en sus
brazos tenía a su hermana con un pequeño plato de plata con 2 anillos
dentro.
Hoseok vestía igual que todos los tripulantes, de marinero mientras la
pequeña usaba un vestido amarillo pálido con muchos vuelos, seguramente
producto de Jin que verificaba que todo fuera perfecto en las vestimentas ya
que no lo dejaron revisar la cubierta, ni ayudar.
El beta y su hermana caminaban delante, con un rastro de pétalos que
hacía Heechul lanzando al aire.
Tragando en seco, Jin le da un pequeño empujón al omega y al alfa a su
lado, iniciando la caminata nupcial hasta donde se encontraba su alfa.
Todo parecía un sueño ante los ojos de Jimin, nunca se hubiera
imaginado todo esto, en especial que ese rudo capitán pudiera ser el más
romántico de todos los tiempos. Siente como la calidez llena su pecho, ese
sentimiento es claramente transmitido por su alfa, su mirada se mantenía
baja la vergüenza tenía al omega algo cohibido.
— Jimin, levanta la mirada — le ordena Daesung.
Al hacerlo, su mirada se encontró inmediatamente con la de Min
Yoongi, recibiendo algo similar a una corriente eléctrica por todo el cuerpo,
aquellos profundos ojos que lo enamoraron le observaban de un modo que
solo él comprendía, el alfa estaba hermoso, parecía un ángel totalmente de
blanco, hacía contraste con su cabello azabache.
Min estaba feliz de ver a su omega tan radiante, es lo más hermoso que
ha podido ver en toda su vida, aunque no soporta a ese tal Daesung, sabe
que es importante para Jimin y tiene que controlar sus severos celos de
querer marcar su olor nuevamente sobre el omega.
El camino hasta donde estaban ambos capitanes se hacía más largo para
ambos, era una dulce ansiedad que los embriagaba, se deseaban, se amaban.
Daesung se detuvo a pocos pasos del capitán Min, tomó la mano del
omega y lo condujo hasta él, uniendo sus manos finalmente, sin poder
ocultar el sonrojo por la vergüenza de tener toda la atención para ellos dos
únicamente.
— Estás hermoso, pastelito. — Min depositó un suave beso en el dorso
de la mano de Jimin.
— Usted también lo está, capitán. — La sonrisa del omega era tal que
sus pequeños ojos se ocultaron en 2 pequeñas líneas, no podía expresar más
su felicidad por estar allí con el alfa.
— Yo soy muy malo con estas cosas, pero aquí vamos — Jin tapó su
rostro con una mano al escuchar esas palabras de Namjoon, Yesung estaba
sano y salvo en sus brazos—. Nos reunimos aquí hoy para celebrar el fin de
la rebeldía del capitán y alfa Min Yoongi, al contraer matrimonio con el
omega Park Jimin.
—¡Namjoon! — Jin no quería que esta fuera su venganza por el corto
matrimonio que les había hecho Min en el pasado.
Todos los tripulantes estaban a su alrededor en la cubierta, enternecidos
por la dulce imagen de la pareja, se veían perfectos ante los ojos de cada
uno de ellos.
— A pesar de que estamos en altamar, en medio de este vasto océano,
ustedes pudieron refugiar su amor y corazón en el otro. — El capitán
Namjoon empezaba a sonar más decente—. Se conocieron en
circunstancias un poco
extrañas y ni digamos cómo fue el comienzo de su relación, pero ahora con
su lazo firmemente formado, me enorgullece en nombrarlos alfa y omega
respectivamente. Pueden besarse.
—Espera... ¿En qué momento dicen “acepto”? — Namjoon quería
asesinar a Kyuhyun, se había saltado por completo esa parte, ganándose
otra mirada asesina de su omega.
— Park Jimin, acepto —dijo firmemente el capitán Min, tomando un
anillo de las manos de la bebé que sostenía Hoseok, con “Min Yoongi”
grabado en la parte interna, colocándolo sobre el otro anillo, formando uno
solo—. Eres mío, pastelito.
—Min Yoongi, yo también te acepto. — Con las manos tembloRoses
tomó el otro anillo que decía “Park Jimin” colocándolo en el dedo anular
del capitán.
Sus labios se unieron sin pensarlo mucho, pequeñas lágrimas de
felicidad caían de sus ojos, mientras sus bocas se movían entre sí, sin
importarles los gritos de los demás emocionados por presenciar algo tan
hermoso.
Heechul terminó por tirar todos los pétalos sobrantes sobre la pareja,
ganándose un gruñido del alfa y las risas del omega.
Kai y Xiumin aparecieron cada uno con una botella de champaña,
batiéndola y apuntando hacia ellos, empapándolos por completo para darles
buena suerte y prosperidad. Claro, también se ganaron unos gritos del
capitán Min.
— ¡Par de tontos! ¡Van a hacer enfermar a mi pastelito! — Estaba
realmente molesto, pero agradecieron que Jimin totalmente mojado por el
licor podía ver a través de su camisa. El omega toma el rostro del alfa
besándolo y distrayéndolo del arranque de ira que tenía en ese momento.
— No me pasará nada. — El omega sabía controlar a Min más que
nadie.
La corriente debajo de ellos se volvió fuerte, girando el barco y
cambiando su curso, alejándolo del Reino de So Far Away.
— Pero, ¿qué? — Taeyang soltó el timón, asomándose por el
borde buscando la causa del giro repentino del barco, notando un gran
animal color blanco.
— Por algo hace esas cosas, rara vez se interpone en nuestras rutas. —
Min se había acercado al omega—. Nos quedaremos en esa isla hasta que
Whalien se aleje del lugar.
—Entendido, capitán. — Taeyang trataba de enderezar con fuerza el
rumbo del barco a ese lugar—. Fijando el rumbo a la isla Perdida.
—Capitán, ¿esa isla es... peligRose? — Jimin se acercó abrazándolo por
la espalda.
— No, pastelito, es una isla desierta, solo tiene vegetación pero con
Whalien rondándonos no podemos acercarnos a So Far Away. — Min se
voltea cubriéndolo y besando su frente.
— Cuando dicen que Whalien guía al Whalien, ¿no les parece confuso?
—Heechul hacía la pregunta al aire esperando una respuesta cualquiera,
pues siempre se confundía.
— Significa que tanto ese animal como este barco están unidos de
alguna manera, pues siempre nos ha guiado a que nuestras vidas no corran
peligro. — Jin contestaba algo que era cierto, esa ballena era algo mucho
más que un simple animal, es su guardián.
— Deberíamos cambiarnos, el viento se hace más fuerte y tengo algo de
frío. — El alfa sin pensarlo cargó a su omega llevándolo al interior en
brazos, ignorando sus protestas y pataleos por ser cargado delante de toda la
tripulación.
CAPÍTULO 40
La isla lucía insignificante ante la imponente isla de So Far Away a tan
solo unas cuantas horas de distancia, pero por alguna razón el Whalien
desvió su curso de allí y debían confiar ciegamente.
— Es un poco tenebRose — Kyungil observaba por el telescopio lo que
parecía una selva—, puedo ver algo hacia el fondo.
—Es un templo — Namjoon conocía esta pequeña isla como la palma de
su mano—. Allí se muestra la historia del mar y del Whalien, es una
leyenda muy famosa.
La pequeña y frondosa isla se hacía cada vez más grande a medida que
se acercaban, todos tenían una gran curiosidad de por qué el animal los
había guiado hasta allí. Namjoon conocía muy bien ese lugar incluyendo
sus ruinas, ricas en historia que a todos los jóvenes y marineros llama su
atención. Quizás es tiempo de repasar cosas que posiblemente olvidó y que
será de gran utilidad.
—Yoongi, calma, nos van a escuchar... Aaaaah... — Los gemidos del
omega eran callados por los apasionados besos del alfa. Apenas salieron de
la vista de los demás sus cuerpos entraron en calor, buscando el roce
necesario entre ellos.
— Eres mío, mío, solo mío y me encargaré de marcar cada rincón de
tu cuerpo. — Aquella voz debería de intimidar a Jimin pero el efecto
contrario es logrado, haciendo vibrar su cuerpo de pura excitación y lujuria
que desprende el alfa.
No habían llegado aún a la habitación cuando ya se estaban comiendo en
pleno pasillo, bajo la luz de las antorchas, con sus ropas pegadas a la piel
gracias a la champaña, marcando y delineando cada rincón, cada músculo y
por supuesto sus erecciones que se rozaban entre sí.
Min se apresuró a abrir la puerta de su habitación, quitando con
dificultad la ropa del omega, terminando por rasgar algunas partes de esta,
exponiendo su frío cuerpo por la humedad. Jimin hizo lo mismo,
desesperado al notar los oscuros y gatunos ojos del alfa.
Quedando totalmente desnudos en segundos, el capitán Min delineaba
cada parte del cuerpo de Jimin con su lengua, impregnándolo de saliva,
mezclándose con el amargo sabor del licor, su omega es exquisito.
Recostándolo con cuidado boca arriba, puesto que su vientre estaba un poco
prominente por el cachorro, comenzó desde su rostro, lamiendo, besando y
mordisqueando desde sus carnosos labios, bajando por el cuello, su pecho,
mordiendo sus pezones erectos por el frío, ganándose un suave gemido del
menor. Su lengua traviesa seguía bajando dibujando una línea invisible
hasta llegar a su estómago, jugando con su ombligo.
Los labios del capitán rozaron la erección del menor, de la punta goteaba
un poco del líquido preseminal, tomándolo para luego introducir por
completo el miembro del omega en su boca, haciendo un vaivén, mientras
el omega era un mar de gemidos que posiblemente los demás estarían
escuchando como es marcado nuevamente su omega.
Llevó dos dedos a la boca del menor, haciendo que este los chupara y
ensalivara; amaba ese lado sumiso del omega, siempre tan entregado a él.
Al mismo tiempo que hacía la felación, empujó ambos dedos en la húmeda
cavidad del omega, el cual ahogó un grito de placer mordiendo sus propios
labios.
— No te prives, pastelito, grita quién es tu alfa. — La voz de mando lo
estaba prendiendo mucho más y sus dedos ya estaban quedando escasos.
— Te necesito... Por favor... — Jimin odiaba pedirlo pero en esos
instantes su mente estaba nublada por el deseo—. Capitán, hágame suyo
nuevamente.
—Solo hasta que grites mi nombre. — El alfa se había posicionado entre
las piernas del omega, rozando su entrada con su gran miembro. Sus besos
llenos de sonidos húmedos por el baile de sus lenguas y pequeños
mordiscos tenían al omega al límite, jadeando y pidiendo más mientras su
entrada era amenazada—. ¿Quién es tu alfa, pastelito?
— Capitán Min... — Yoongi hizo un sonido como de no haberlo
escuchado e introdujo solamente parte de su miembro, para luego irse de
golpe en su interior —. ¡Capitán Min Yoongi!
—Así es mi pastelito, mi hermoso omega, mi esposo. — Comenzó con
embestidas suaves, no quería ser muy brusco por razones obvias pero ese
omega y sus gestos eran pura lujuria para sus ojos, despertando su lado
animal con cada sonido que hacía.
Una protesta salió de los labios del omega cuando el alfa salió de su
interior para darle la vuelta, colocándolo en cuatro, con sus glúteos
ligeramente inclinados hacia arriba, dándole la mejor vista posible de aquel
cuerpo perfecto y esos imponentes muslos que se gastaba su omega.
— Así me gusta, totalmente obediente para tu capitán. — El alfa se
colocó detrás de él, alineando su erección en la entrada del menor; sus
embestidas tenían algo de rudeza, hace un tiempo que no se atrevían por el
mismo miedo de la condición de su pareja. Las ganas que tenía que
empotrarlo y que todos los alfas afuera se enteraran que estaba haciendo
suyo a este hermoso omega, nuevamente eran muy altas.
Comenzó a masturbar el miembro del menor, sintiendo como sus
propias paredes se estrechaban aumentando el placer en el alfa, llenándose
de la esencia del omega sobre su mano. Solo quedaba satisfacerse con el
sensual cuerpo de su ahora esposo, dándole un suave pellizco en las nalgas
y alzándolo por el pecho, quedando su cuello a su merced.
Su nudo se formó rápidamente y sus dientes se clavaron en la hermosa
piel del omega, renovando su lazo. Un largo y fuerte gemido salió del
omega, su orgasmo fue mucho más fuerte que de costumbre, extrañaba al
rudo capitán haciéndolo suyo.
La puerta del dormitorio sonó, pero ninguno se podía mover estaba
anudados cayendo en posición de cucharita para estar más cómodos.
— Capitán, ya llegamos, la rampa está lista, solo esperamos por
ustedes. — Era la voz de Heechul, al parecer estuvo cerca de la puerta
esperando que terminara la acción para dar la noticia.
— En diez minutos estamos allí — dijo Min con una voz seria,
mordisqueando el cuello desde la parte de atrás, marcando todo su
territorio.
Luego de un buen rato el nudo se desinflamó, pudiendo separarse y
vestirse para ir a investigar en la isla.
— Min, ya nos dejaste bien claro que Jimin es tu omega. — El
nombrado estaba sonrojado al escuchar las palabras del capitán Namjoon
mientras empezaban a bajar la rampa.
Jimin se había colocado un traje de marinero igual a los demás
tripulantes, estaba totalmente rojo como un tomate pues casi todo el
escándalo vino de él. A Min parecía importarle muy poco lo que estaba
reclamando Namjoon, en realidad está feliz de que todos los escucharan.
El alfa vestía de blanco como lo hace normalmente, un saco rojo,
sombrero pirata a juego y sus botas negras de cuero.
Su caminata hasta las ruinas no era muy larga, ya que se encontraba a
unos escasos veinte minutos de la costa. Moviéndose entre los árboles y los
extraños sonidos de esa pequeña selva, el omega busca la mano del capitán
con algo de miedo; aún recuerda el incidente en la isla de los Lobos, cuando
se transformaron.
El templo en ruinas se alzó frente a ellos, mostrando una gran abertura
que era la entrada al interior, mostrando gran variedad de dibujos en el
fondo de la pared.
— ¡Yoongi mire! ¡Es Whalien, la ballena! — El alfa al acercarse donde
le indicaba el menor, pudo ver el dibujo de la ballena grabado en la pared
como una secuencia de jeroglíficos, se podía ver algo de una historia—. No
entiendo qué dice...
—Whalien, rechazado por su gran belleza y por su canto, un ser
mágico, que puede hacer hasta lo imposible cuando crea un vínculo
espiritual con un ser humano, ayudándolo con la felicidad que siempre
quiso tener. — Namjoon señalaba los grabados y había uno en particular
que llamó la atención del capitán Min.
— Namjoon... ¿esto qué significa? — Estaba señalando una figura
humana que se mostraba luego que la ballena entrara al agua y saliera del
otro lado con una toga larga y un cabello largo hasta el suelo, pareciera que
ya le conocía alguna vez.
— Se cree que es su verdadera forma, pero eso es solo un mito Yoongi.
—
Estaba seguro de que conocía a ese ser.
— Capitán — Kyungil que se encontraba al frente revisando todo,
quedó paralizado al escuchar unos sonidos al fondo—, creo que no estamos
solos.
—Dokyun, ve con Kyungil. Kai, tú también. — Solo se escuchó un “sí,
capitán”, antes de ir a investigar, con sus manos en el mango de sus espadas
en caso que sea un enemigo o algún guardia real cuidando la isla y sus
ruinas—. Pastelito, quédate detrás de mí.
—Es mejor que se vaya al barco, Kyuhyun lleva a Jimin sano y salvo al
barco. — Namjoon dio la orden. El alfa nombrado asiente y le hace señas a
Jimin
para que lo siga pero este se niega firmemente. no quería dejar a su alfa solo
en ese lugar—. Jimin, es por tu bien. No compliques más las cosas.
—No quiero dejar solo a mi alfa, por favor capitán — Min tenía la
preocupación en su mirada, algo perdida, como si su mente estuviera
enfocada en algo más en ese instante.
— Yo me encargo de él — Min pareció darse cuenta de la situación pero
no quería dejar solo a su omega tampoco—, no quiero que lo lastimen en el
camino al Whalien.
—Como quieras — Namjoon sabía lo terco que podía llegar a ser el
capitán Min.
Los demás les hicieron señas para que avanzaran, ambos capitanes
tenían un semblante serio y parecían haberse dado cuenta de lo mismo.
— Namjoon — La voz de Min estaba temblando y Jimin pudo sentir su
miedo mezclado con una gran emoción—, ¿es lo que estoy pensando qué
es?
—Espero que sí. — Su paso se vuelve veloz al sentir unos aromas que
solo ellos distinguen. Jimin sentía los olores pero no lograba identificarlos
por alguna razón no se le hacían conocidos.
— Están dentro de este lugar — Kyungil cortó la cerradura con
facilidad pero la puerta parecía un poco trabada. Con ayuda de Kai
empezaron a empujar hasta que las bisagras cayeron Namjoonto con la gran
puerta de madera, revelando dos figuras que a pesar que el omega no
reconoce, puede entender de quienes se trata con su vestimenta.
— Están vivos, tienen pulso, capitán. — Ante las palabras de Dokyun,
el capitán Min corre a levantarlos con ayuda de Namjoon, llevándolos lejos
de allí.
Jimin cree saber quiénes son, sus vestimentas de la realeza lo dicen
todo, pero no tiene alguna corona que los represente o alguna joya en
particular.
— Son mis padres... — Min pareció leer la mente del omega—. Hay que
ponerlos a salvo.
Jimin solo asintió y al llegar al barco, con ayuda de Jin, prepararon una
gran habitación para sus nuevos huéspedes, que se encontraban
inconscientes seguramente por deshidratación.
Los acostaron con sumo cuidado y colocaron compresas para bajar su
temperatura, tenían algo de fiebre. Min sentía su sangre arder, ¿cómo
Jiyong tendría que ser tan frío para hacerle eso a sus propios padres?
Muchas preguntas indagaban ahora en la cabeza de toda la tripulación.
Ya no era ningún secreto que Yoongi era el príncipe de So Far Away y
que
esos sujetos son sus padres, los reyes o más bien dicho los antiguos reyes,
porque Jiyong tomó el poder del lugar, dando el exilio a su famiLisa.
—Capitán, nunca lo dejaré solo, vamos a salir de esto... ¡Ya lo verá! —
Jimin quería abrazarlo pero sabe que necesita dejarlo un rato a solas. En
muchos años no vio a sus padres y encontrarlos en esas condiciones tan
deplorables deprimieron al alfa, que se encontraba como un cachorro
perdido, sin saber qué hacer, con muchas emociones encontradas en su
pecho, deseando poder ordenarlas y hacerlas salir una por una. Jimin
trataba de calmarlo, pero su ansiedad era mucho más grande y debía
soportarlo.
Min Yoongi en ese momento no era el capitán pirata, era un pequeño
príncipe a la espera de que sus padres abrieran los ojos para él y le
demostraran que no estaba solo nuevamente. Pensó nunca más necesitarlos
y todos esos gruesos muros que construyó se vinieron abajo apenas pudo
distinguir sus olores: chocolate y hierbabuena de su padre, Roses y moras
de su madre. A pesar de los años y todo lo que pasó, los ama y desea saber
qué hacían encerrados en el templo.
— Aún no podemos irnos, Taeyang. No muevas el Whalien — le ordenó
el capitán Namjoon—. Necesitamos más pruebas, esto es cada vez más
extraño.
—Iré a recorrer todo el templo. — Se ofreció Heechul, llevándose a
Kyungil y a Kai a rastras con él.
— Si ves algo de utilidad no dudes en traerlo — les ordenó Namjoon.
El atardecer caía sobre ellos nuevamente, tiñendo el horizonte de un rojo
carmín y despertando aquellos que tenían sus ojos cerrados.
— ¿Yoongi? — La voz de una mujer exaltó a todos en el lugar,
especialmente al capitán Min.
— ¿Madre? — Min estaba estático mirando a la mujer sobre la cama.
CAPÍTULO 41
—Príncipe, lo siento, pero su padre no me deja llevarlo allí. —Yoongi
estaba molesto y gruñía a aquel hombre que no le dejaba ir a la orilla del
mar.
—¡Ya soy un hombre! ¡Tengo 5 años! —En un vago intento de mostrar
sus colmillos, solo provocó la risa de su cuidador—. ¡Algún día entraré allí
y andaré por el agua!
—No lo dudo, príncipe, pero está muy pequeño aún para eso. —El joven
tenía la orden de vigilar al menor de los príncipes, que era el más inquieto.
Muchos preferían cuidar a Jiyong, un chico más calmado, que ama la
lectura y la suave música de los flautistas.
El joven a cargo de su cuidado tiene poca paciencia, es un beta que
tiene muchos años bajo las órdenes del rey Min, así que deja al príncipe
jugando en la arena y va un momento a hacer sus necesidades a un
sanitario cercano.
El castillo no posee murallas ni nada que impida la entrada y salida de
personas al lugar, incluso en la parte trasera está el muelle privado con
una pequeña sección para juegos que hicieron para el futuro “omega” de
los reyes.
Yoongi voltea a su alrededor y no consigue al beta. En su pequeña
mente se procesaron muchas cosas, dibujándole una sonrisa, pues sabe que
esta será su única oportunidad.
Se levanta sacudiéndose la arena, caminando hacia la orilla del mar,
quitándose sus zapatos. Le gustaba sentir la arena en sus piecitos aunque
Jiyong siempre le regaña si lo veía así; un escalofrío le recorre al sentir el
agua tocándole hasta los tobillos, se sentía tan bien. Volteando hacia atrás
se da cuenta que sigue solo y al mirar al agua puede ver aquellas chicas
que siempre le invitan a jugar.
—¡Pequeño príncipe, ven con nosotras! —Una pelirroja llama su
atención queriendo jugar con el pequeño—. No te vas a hundir.
Dudando un poco, Yoongi sigue adentrándose, notando como el agua
empieza a brillar bajo sus pies, caminando sobre ella sin hundirse,
llegando hasta donde están estas mujeres que le dan pequeños obsequios
del mar.
—Este pequeño alfa tendrá una vida un poco difícil —Yoongi se extraña
al escuchar eso, siempre le dicen omega, no alfa—, pero llegará un amor
que cambiará su futuro en un parpadeo. Serás muy afortunado, príncipe.
—Asco... —El pequeño se imaginó besando a alguien más y sintió
repulsión. Esas son cosas asqueRoses de adultos, su rostro solo expresaba
asco y las sirenas se reían del pequeño.
Una gigante cosa de color blanco paso justo por debajo de ellos,
haciendo tragar en seco al cachorro.
—¡Un monstruo! —gritó corriendo a los brazos de una de las sirenas
que le parecía tierna su reacción, acariciando su cabello, demostrándole
que no hay nada que temer.
—No temas príncipe, se llama Whalien, es nuestra amiga —le indica
una sirena de cabello castaño claro—. Es el guardián del mar.
—¡Príncipe Min! ¡Regrese acá en este instante! —Se pueden escuchar
los gritos del beta que había vuelto, no iba a pensar que el pequeño estaría
en manos de las sirenas y caminando sobre el agua—. ¡Señoritas acerquen
a ese cachorro!
—¡Estoy jugando con... mis amigas! —le grita el pequeño Yoongi,
aferrándose e inflando sus mejillas.
El agua se comienza a agitar y el pequeño príncipe cae al agua,
sintiendo cómo esta empieza a entrar en su cuerpo.
¿Por qué pasaba esto si estaba jugando? Sentía como su cuerpo perdía
fuerzas, abrió sus ojitos en medio de las oscura agua y pudo ver aquel
monstruo: una gran ballena blanca iba hacia él.
<No quiero morir, sálvame>. Era el pensamiento que tenía el cachorro,
tenía miedo de ser devorado.
La ballena se detuvo y fue inundada por una cegadora luz blanca,
dando paso al ser más hermoso que los ojos de aquel pequeño cachorro
hayan visto antes: una mujer de piel muy pálida, cabello largo de un color
blanco al igual que su traje de finas telas, con ojos grises como las
tormentas y labios pálidos. El príncipe se dejó cargar, ya no tenía más
fuerzas para seguir, sabe que ya está todo perdido.
—Soy Whalien, la ninfa del mar y seré tu guardián, pequeño Yoongi —
hablaba mientras acariciaba su pequeño rostro, devolviéndole el color al
mismo tiempo que subía a la superficie, encontrándose con el joven que
lloraba en la orilla, meditando como iba a contarle al rey que las sirenas
se llevaron al príncipe.
Sintió su alma volver al cuerpo cuando vio al pequeño sano y salvo
abrazando a quién sabe qué, lo tomó de esas pálidas manos abrazando con
fuerza al cachorro que lloraba desconsoladamente al ver que la ninfa se
sumerge en el agua alejándose de él.
—Yoongi... cachorro... ¿Estás bien? ¿Te duele algo? —El príncipe hace
un gesto negando y lo abraza tratando de calmar su llanto, se sentía tan
feliz en los brazos de aquella ninfa, un sentimiento muy extraño lo había
llenado
—. Vamos al castillo, hay que cambiarte.
Su camino sería silencioso si no fuera porque Jiyong se encontraba
caminando por el muelle en ese momento, observando el momento en que
su hermano está totalmente empapado y es llevado al interior del castillo.
—¿Qué le paso a mi hermano menor? —pregunta fulminando con la
mirada al beta—. Mejor que hables ahora, Daekhyun.
—Se cayó en el agua, príncipe —dijo el beta, un poco molesto de la falta
de respeto que tenía el mayor de los príncipes hacia él.
—Además, puedes estar en problemas. —Una macabra sonrisa se
dibujó en aquel príncipe de rostro angelical—. ¿Sabes lo que pasa si el rey
se entera?
—¿De qué tengo que enterarme? —El rey salía a tomar un poco de aire
fresco, había presentido el pánico en uno de sus hijos y quería percatarse
de que había pasado.
—Que este tonto beta casi deja de mi hermano se ahogue. —Daekhyun
negaba con el rostro pálido por el pánico, le temía al rey, un imponente
alfa que a pesar de nunca castigarle trataba de mantener todo en orden.
—Explícame qué sucedió. —Ignorando a su propio hijo. se dirige
directamente al beta.
—Yo... necesitaba ir al sanitario... y cuando volví... habían sirenas y el
príncipe se hundió... y luego salió aquella criatura de la leyenda y... me lo
entregó en brazos. —El rey tenía un rostro de confusión total, mientras
Jiyong se partía de la risa al escuchar un absurdo cuento—. ¿Verdad,
Yoongi?
El menor asiente, aferrándose a las ropas empapadas del beta por su
culpa, tratando de calmar los furiosos ojos de su padre.
—Estoy bien, papá. —El pequeño le habló en un susurro sin querer
soltar a Daekhyun—. Yo me porté mal, fui un cachorro malo... ¡No lo
castigues!
—¡No lo haré! —El rey suaviza su mirada ante el beta—. Baña y
cambia a mi hijo, antes de que se resfríe.
—Pero, padre... —Jiyong quería salirse con la suya.
—Tú deberías estar con Chanyeol, seguro hiciste que se durmiera de
nuevo. —Mostraba una risita nerviosa el mayor de los príncipes ante la
acusación de su padre, pues no era la primera vez que dormía al beta con
somníferos—. Quedas castigado una semana, Min Jiyong.
El rey se quedó solo contemplando el tranquilo mar, estaba satisfecho,
sabe que Yoongi es un niño un poco inquieto y mala conducta, pero lo que
llevó a tomar la decisión de no castigar al beta fue saber que estuvo en las
manos de la ninfa del mar, aquella hermosa ninfa que puede adoptar la
forma de una sirena de plata si desea, aunque prefiere tomar la identidad
de una ballena. Muchos de sus marinos intentaron investigarla pero sin
mucho éxito, solo saben de su nombre por registros antiguos; siempre está
sola y al parecer su canto es mucho más elevado que el de las demás
ballenas, siendo rechazada por ellas y tampoco siendo del todo aceptada
entre las sirenas al ser una criatura muy distinta y mítica, pero se cree que
Whalien ha salvado muchas vidas en el mar, siendo el emblema de
protección del reino de So Far Away.
En una tina llena de burbujas y agua caliente, se encontraba el pequeño
príncipe Yoongi jugando a explotar todas las burbujas que salían a la
superficie, salpicando todo a su alrededor y mojando nuevamente a
Daekhyun.
—Tuviste suerte, Daekhyun —Otro beta le entrega una toalla para secar
al príncipe—, si no fuera porque este pequeño te defendió, seguramente te
hubieran encerrado por intentar asesinar a uno de los Min.
—No exageres, Chanyeol —Sacó al cachorro de la tina envolviéndolo
con la toalla—, el rey no es así de cruel, pero su hijo mayor sí. No sé cómo
todos prefieren cuidarlo.
—Casi no habla en realidad, y suele portarse bien. —Aunque recuerda
las veces que lo drogó con alguna hierba—. “Suele”.
—¿Crees que Whalien tenga una conexión con este cachorro? —Yoongi
ahora dormía envuelto en la toalla en brazos de Daekhyun, suspirando
y
dando leves ronquidos haciéndolo parecer un angelito que es incapaz de
formar desastres.
—¡Quién sabe! Eres el primero aparte del rey y ahora el príncipe que
logra ver a la ninfa. —Llevan a Yoongi a su habitación cambiándolo y
colocándole una pijama de seda Rose.
Yoongi seguía pensando en aquella criatura, al ver sus ojos pudo sentir
paz interior. Esos ojos que posiblemente nunca olvidaría, aquellas manos
que parecían ser rodeadas por el mismo fuego en el medio del océano, sabe
que no fue un buen cachorro al escaparse pero sabe que lo que vio es algo
mágico. Jiyong siempre le dice que la magia no es buena, que esos seres
que son capaces de ese tipo de cosas solo vienen a dañarte y a crear
pesadillas en cada uno, pero al conocer a esa mujer pálida pudo sentir
como su miedo de esfumaba. Esperaba volver a verla en un futuro, a pesar
de que ese recuerdo estaría bloqueado hasta el momento en que vuelva a
encontrarla en aquella forma humana.
Todos en la habitación estaban atentos ante las palabras que pudiera
decir la mujer, Jimin no podía creer que estuviera frente a sus suegros y
mucho menos pensó que los conocería, pero el miedo comenzó a recorrerlo.
¿Qué pensarían los reyes de él? En algún momento se van a percatar de su
aroma y luego de su creciente panza, tendría a su nieto, pero lo peor de todo
es que es solo un simple omega al que su hijo de sangre azul marcó. En esos
momentos siente su corazón quebrarse y se consigue con la mirada
confundida de su alfa, tratando de transmitirle calma a pesar del momento.
Se podía sentir en el ambiente, tensión y alegría de ver los reyes sanos y a
salvo.
La reina hizo señas al capitán Min para que se acercara a ella, este
obedeció sentándose a un lado de la cama, mientras las tembloRoses manos
de la mujer iban directo al rostro del alfa, tocándolo con delicadeza y
llorando al notar la realidad.
— Mi pequeño Yoongi... sigues vivo. — Min no dudó más y la abrazó
con fuerza. Sí, esa es su madre.
Se escuchó un murmullo del otro lado y era el rey despertando, fijando
su vista en la reina, en su hijo, hasta que su mirada cayó sobre el omega que
tenía el olor del príncipe impregnado en él.
Todos los presentes salieron, quedando solo Yoongi y Jimin, Namjoonto
con Namjoon y Hoseok, en caso de ser necesarios, aunque dudan que
aquel viejo alfa
intente algo en contra de su hijo y el omega.
— ¿Dónde estamos hijo? ¿Quién es él? — señalaba a Jimin sin
tartamudear.
— Estamos en mi barco, el Whalien. — Fijó su vista en Jimin, nunca
pensó que esta situación sería posible, no creía volver a ver a sus padres—.
Él es Park Jimin, es mi omega como te diste cuenta.
Tanto él como la reina estaban algo atontados por su raro despertar en
medio del barco, su hijo y su pareja, dudando cómo actuar ante semejante
noticia.
CAPÍTULO 42
—¿Qué? — El hombre ya lo sospechaba pero escucharlo directamente
de su hijo es algo distinto.
—Dudo que estés sordo, padre. Jimin es mi omega y futuro padre de mi
cachorro. — El pecho del capitán Min se llena de orgullo al decir eso,
puede sentir la cruel mirada de su padre por lo que se levanta hacia el
omega y lo abraza desde la espalda, entrelazando sus manos en el vientre
que se encuentra bastante hinchado, notándose a leguas que está en la dulce
espera.
Ninguno de los dos dice algo, están un poco sorprendidos. Jimin no
puede evitar dar pequeños chillidos solos audibles para su alfa, esta
situación le pone los pelos de punta.
— ¿Él nos dará la siguiente línea al trono? — Min rueda los ojos
fastidiado, puesto que no le interesa el trono en lo más mínimo. Su lugar
está en el barco Namjoonto a su omega y su tripulación.
— Nos dará el siguiente capitán del Whalien — responde ya en un
modo seco, solo por ser sus padres se contiene un poco— y me da igual si
lo quieren o no, es MI OMEGA y MI CACHORRO.
—Pero... Yoongi... — El nombrado solo coloca un dedo sobre sus labios.
— Capitán Min, para usted. — La decepción en la cara del rey era
notable, estaba feliz de ver a su heredero pero este no correspondería su
mandato.
— Jimin... — La dulce voz de la reina lo llama haciendo señas para que
se acerque. Dudando, observa a su alfa y este asiente acompañándolo—.
Tú... ¿quieres a mi hijo?
—Más de lo que se imagina — Su voz temblaba un poco, el miedo
seguía presente—, lo amo.
—Mi amor, seremos abuelos — habla en un tono sutil hacia el rey que
suaviza su semblante al ver a su esposa acariciando el vientre del omega—.
Espero que sea tan hermoso o hermosa como ustedes dos.
Jin y Namjoon entran a la habitación, sorprendiendo a los reyes y más
aun llevando al pequeño Yesung en brazos. Más atrás entraba Seungri con
dos tazas de alguna bebida caliente para ellos, que con la autorización de
Min se acercó a entregarlas.
— Vaya... me sigo sorprendiendo — El rey toma a Yesung entre sus
brazos—, tardaron un poco en tenerlo.
—Jin no quería, pero luego llegó a nosotros nuestro pequeño Yesung. —
El capitán Namjoon estaba orgulloso de su pequeña famiLisa.
— Cómo hicieron falta luego de que se fueron, nunca entendimos el
porqué... Hasta que lo escuchamos hablar... — El Rey estaba bastante
consternado—. Nunca pensé que... Yoongi se fuera por culpa de Jiyong,
éramos la famiLisa perfecta.
—Yoongi, te hemos extrañado mucho. — Su madre estaba llorando y no
quería soltar a Jimin que veía al alfa con ojos de cachorro regañado—. Si
tan solo pudiéramos retroceder en el tiempo.
—No hubiera conocido a mi omega si eso pasara madre. — Tomó la
mano de Jimin, besándola dulcemente—. Debo agradecerle eso al cabeza
hueca de mi hermano.
—Yoongi... — Jimin no podía controlar sus lágrimas de emoción,
saber que Yoongi nunca se arrepintió de dejar su reino y estar con él.
Hundió su rostro en el pecho del alfa, su amor es tan grande por él que ya la
felicidad se desborda de su cuerpo.
— Hijo... — Su padre se movió sentándose con los pies a un lado de la
cama—. ¿Por qué viniste? Dudo que te hayas enterado de que estábamos
cautivos en esa isla.
—Jiyong... secuestró a nuestros amigos y... — dudaba un poco si debía
decirlo delante de Jimin, sabe lo mucho que afecta al omega— a la madre
de Jimin, quiere mi cabeza a cambio de todos ellos. Ya anteriormente
intentó infiltrar un sujeto en mi barco pero no logró salirse con la suya.
— Nunca nos dimos cuenta de nada, incluso cuando se presentó como
omega estuvimos felices pero… — Su padre estaba realmente afectado por
contar todo esto— luego nos enteramos que te intentó asesinar y como
saliste... Yo... lo siento, hijo, nos enteramos muy tarde y cuando intentamos
buscarte nos amenazó.
—Todos en el reino saben de su traición y el alfa que se encuentra con
él es hijo de un poderoso embajador — contaba la mujer.
— Madre, le patearé el culo a mi hermano con o sin tu consentimiento.
— Ni estando frente a los reyes controla su lenguaje—. Algunos alfas que
reclutamos nos ayudarán y ustedes volverán a gobernar.
—Hijo — Yoongi se voltea hacia su padre, observando su rostro bañado
en lágrimas. Era la primera vez que lo veía llorar—. Gracias.
—Esto es una gran cantidad de puntos a nuestro favor, capitán — Kai
ordenaba algunas armas en cubierta y alistando los cañones, en caso de ser
necesarios—, tenemos a los reyes con nosotros, es más fácil la invasión.
—Creo que debería de mostrarles a Xiumin, quiero ver hasta donde
somos capaz de confundir al enemigo — Kai asiente ante el comentario del
capitán Min.
— Le diré que se coloque en modo “rey”. — Heechul estaba a un lado
escuchando y salió disparado hacia donde se encontraba Xiumin en
los camarotes del barco, algo asustado por lo que se viene.
Xiumin es un alfa bastante tranquilo, aunque dicen las viejas
historias que es un asesino y por eso estaba en la isla Namjoonto con los
demás alfas, queriendo escapar de un oscuro pasado como otra versión de
su exilio. Siendo o no verdad ese relato, el alfa aceptó ayudar al capitán
Min con su pequeña guerra; no permitiría la injusticia para aquel alfa
amante de su omega. Se prometió a sí mismo no volver a lastimar un omega
y a pesar que Jiyong lo es, su actual enemigo, se encargaría de aquel alfa
que es su acompañante, asesinándolo a él logrando matar de dolor
indirectamente al omega sin tocar uno solo de sus cabellos. Sí, algo
totalmente ilógico, pero en su cabeza solo rondaban ideas vacías.
El alfa se cambió al escuchar a Heechul aproximarse, no era necesario
que se le indicara aquello, si pasaba la prueba con los reyes todo sería
mucho más sencillo.
—¡Adriááááááán! Necesito que te... ah... olvídalo, ya lo hiciste... ¿Sabes
leer el pensamiento? —Heechul como siempre haciendo ruido dentro del
barco. Sin decir una palabra salió de aquella habitación luciendo una
túnica de fina calidad, con la corona puesta y una mirada que solo el rey
Jiyong sabe
hacer. Xiumin lo guió hasta la habitación donde se encuentran los reyes,
Namjoonto con el capitán Min y Jimin.
— ¡DIOS MIO! ¡YOONGI, CUIDADO! —La madre de Yoongi estaba
totalmente alterada al ver a aquel joven entrando por la puerta de la
habitación—. Espera...
La mujer se oculta detrás de Min Yoongi, asomando su cabeza como si
se tratase de un animal salvaje que la acecha. Observa al joven de
pies a cabeza y se da cuenta de que no es su hijo Jiyong; al contrario es un
alfa de alto nivel pero bastante parecido a su hijo. Se acerca a Xiumin y
coloca sus manos en el rostro, tocando y tanteando los finos rasgos de ese
joven alfa.
—No huele como Jiyong — El padre intervino esta vez —, aunque luce
exactamente igual. Si mi olfato me fallara, creería que es mi hijo.
—¿Creen que falle si utilizo a mi tripulante como señuelo? — interviene
el capitán observando a su padre. Este no está seguro de qué responder,
puesto que es bastante similar, casi igual.
— Creo que te ayudaré en esto, hijo. — Una sonrisa ladina igual a la
que hace el capitán Min se dibujó en el rostro del rey. Jimin pudo apreciar
ese gesto y le causó ternura a pesar de la situación, su alfa es igual a su
padre.
—Yo... quiero saber . —Heechul solo se ganó una cruel mirada de parte
de aquellos dos. Menos mal que Daesung entró y se lo llevó casi
cargándolo, mientras patalea, pero lo que menos querían era una pelea con
el rey, no se sabe hasta qué punto se parezca al capitán Min— . ¡Idiota,
bájame! ¡Yo también soy un tripulante de esta cosa! ¡Es mi derecho!
—Si no te callas, Min colgará tus pelotas del mástil centrar. —
Kyuhyun habló pausadamente, sabe muy bien como alterar a Heechul sin
tener que alzar la voz y su reJisootado fue casi instantáneo —. Hoseok, toma
a la cachorra, no tengo paciencia con estas cosas.
—¿Cómo no puedes querer a esta hermosa cachorrita? ¡Eres un amor!
¿Verdad? — Hoseok le hacía mil caras a la bebé, los demás alfas
observaban divertidos la situación. Si bien saben que es un beta y que no
creen posible que su “espíritu animal” escoja a alguien, se supone que no
tiene un rango pero no puede explicar su repentina conexión con la pequeña
Park Eimi, es un caso excepcional.
— Javi… —balbucea la pequeña causando las risas en Daesung y
Heechul que estaban sentados a un lado—. Hibi.
— ¿Hibi? Ya me cambiaste el nombre, pequeñita. —Este se tira al suelo
boca arriba, dejando que la pequeña cachorra juegue con sus cabellos y sus
mejillas, dando pequeños e inocentes besitos por todo su rostro— . Si sigues
así, Jimin te castigará.
—Y a ti también, por pedófilo . —Kyuhyun estaba más atento de lo que
en realidad pensaba.
La gran silueta de Whalien, la ballena, pasa por debajo del barco
iniciando la marcha involuntaria hacia la isla So Far Away. Taeyang corrió
a tomar el timón aunque no era del todo necesario, el barco estaba
navegando solo aunque un poco lento, como si el animal quisiera que
apreciaran aquel hermoso paisaje del mar, transmitiendo calma a pesar de la
gran batalla que se está por librar en poco tiempo.
Ambos capitanes, Min y Namjoon, salen al notar el brusco movimiento
del barco pero quedan totalmente en shock al notar qué era lo que sucedía.
Jimin salió entre ellos acercándose a la punta del barco, notando cómo unas
suaves estelas color plata adornaban el agua que rozaba al barco,
pareciendo polvo de hada, como si de magia se tratara. El viento y el agua
salada se mezclaban cayendo como pequeñas chispas en el rostro del
omega, acompañando con su suave canto, una melodía que Jimin guardará
en su memoria para siempre.
Tienen miedo, ni el más temible pirata puede escapar de ese sentimiento,
no querer ser arrancado de este mundo, lejos de sus amigos. Un pirata
normalmente se dice que no poseen sentimientos, que son los más viles en
el mar, espíritus sTaetarios que causan una que otra desgracia a las
personas, pero Min Yoongi está muy lejos de eso. Es un pirata con un
corazón que se va purificando con cada día que pasa al lado de Park Jimin,
alejando esa vieja sombra del pasado y todos aquellos fantasmas de las
personas que asesinó, oscureciendo también el alma de Jimin, llevándolo a
una posible desgracia en conNamjoonto con su cachorro, el fruto de su
unión y un amor puro que surgió entre ellos, quizás más puro que el que
tiene cada uno con sus padres, aunque dicen que es sumamente diferente.
Min Yoongi quita su sombrero de capitán y lo coloca en la cabeza del
omega sorprendiéndolo, tomando ventaja para abrazarlo y dar el beso más
tierno que pudiera dar en mucho tiempo. No desea perderlo, luchará y dará
todo lo necesario para que su omega sobreviva y con ello su pequeño
cachorro.
El Whalien continuaba cantando su triste melodía, guiándolos hacia el
lugar que posiblemente sea el último para algunos de ellos, debían
prepararse para las perdidas pero antes que cualquier cosa, pensar en ser los
conquistadores del reino de So Far Away.
CAPÍTULO 43
La oscuridad reina en el lugar igual que un silencio denso, roto por
alguna gota de agua o el sonido de las ratas caminando entre las piedras de
aquel lugar.
La joven pareja se mantiene abrazada como puede para darse calor,
evitando el frío contacto del hierro, sus ropas ya estaban rasgadas y el alfa
hacía hasta lo imposible para mantener el calor de su omega.
— Qui-quiero salir de aquí, Jungkook. — Taehyung deja salir a flote su
personalidad omega, se sentía muy débil. Al menos siempre les pasaban
algo de comida uno de los esclavos del castillo, muchas veces les daba
cosas a escondidas como galletas o pasteles desde que supo que estaban allí
porque eran parte de la tripulación del capitán Min, deseando que
apareciera y los librara a ellos también de ese tirano que tenían como rey.
— Ya pronto saldremos, vimos a Javi, no sé cómo pero sé que pronto
estarán aquí. — Jungkook acariciaba el cabello de su omega, dejando que
este llorara en paz sobre su hombro. No podía hacer nada pero sí tenía fe en
que pronto serían rescatados—. ¿Viste su pancita? Luego jugaremos con su
cachorro.
—Jungkook... yo... quiero intentar tener cachorros — El alfa sonríe ante
el suave murmullo de Taehyung—, quiero intentar la magia de las sirenas.
—Tendremos todos los cachorros que quieras, mi omega. — Logró
hacer que el omega levantara el rostro dándole un suave beso en sus labios
—. Te amo.
—Vaya, vaya, pero qué tierna parejita. — Jungkook gruño al sentir la
voz de aquel alfa, a pesar de estar separados por unos barrotes, sentía la
amenaza de Choi Top. Ese desgraciado había golpeado a su omega luego de
descargar su ira con el pequeño alfa—. No se para que me gruñes. Yo sí
estoy encantando de verlos.
— El capitán Min te romperá el culo por ser un idiota. — Fue lo último
que dijo el omega antes de escuchar el silbido del aire seguido de aquel
látigo golpeando su delicada piel.
— ¡Déjanos en paz y ve con tu omega! ¡Posiblemente pronto no se
vuelvan a ver! — Jungkook cubría al omega recibiendo los azotes en su
espalda, no se iba a permitir que lo siguiesen lastimando—. Serás carne de
ballena.
—¡Insolentes! — Iba a seguir azotándolos pero una mano detuvo la suya,
al voltear el alfa se consiguió con el rostro sereno de Jiyong indicándole que
basta de torturas por hoy. Lo mejor es mantenerlos vivos, asesinándolos
delante de su hermano.
— Después nos encargamos de ese par de ratas Namjoonto con el
omega de mi estúpido hermano. — Dio un beso a su alfa y se lo llevó del
calabozo dejándolos solos nuevamente.
La puerta se volvió a abrir y Jungkook estaba de mal humor, no iba a
permitir que siguieran golpeando a su omega, aunque dejó de gruñir al notar
quienes eran.
— Ya pensé que nos ibas a morder pequeño Jungkook. — El beta que
tenía un buen tiempo cuidándolos siendo acompañado de otro sujeto que ya
había visto en un par de ocasiones—. Todo saldrá bien...
—Daekhyun… Chanyeol… — Taehyung, al igual que Jungkook, estaban
muy agradecidos con ellos por brindarle buena comida y de vez en cuando
unos cobertores de plumas para el frío, quitándolos de madrugada para que
Jiyong no se diera cuenta o peor aún Choi.
— Les trajimos pato asado con papas y... unas galletas de chocolate
que les hizo Daekhyun. — Aceptaron gustosos los platos de ese par,
comiendo con gusto y rápido para no ser descubiertos, ocultando las
galletas para comerlas más tarde—. Cuídense, pequeños, todo saldrá bien.
Confiamos en Yoongi.
Ambos asintieron y los betas salieron del lugar, llevándose toda la
evidencia para no ser castigados por el Rey.
— Pronto llegará el Whalien, Min Yoongi nos sacará, de eso estoy
seguro.
— El alfa acurrucó al omega entre sus piernas cayendo luego en un sueño
profundo, gracias a que sus estómagos estaban llenos.
A pesar de su cruel realidad, tienen que agradecer que siguen vivos,
están Namjoontos y tienen alimentos. Sí, sus amigos que consideran su
famiLisa no están con ellos, pero el joven alfa sabe que esa visión que
tuvieron con
Jimin no era un sueño, están en camino y el solo ruega porque no le pase
nada a su cachorro, no se lo perdonaría si por su culpa este lo llegara a
perder.
— Capitán Namjoon, creo que ya estamos cerca de llegar posiblemente
en unas horas. — Namjoon asentía ante las palabras de Kai—. Los omegas
deberían quedarse dentro del barco.
—Avisa a Daesung que debe quedarse a proteger el barco y por
supuesto a los omegas que queden acá— ordena el capitán.
— Capitán, pero... yo deseo combatir. — Taeyang estaba indignado, no
se consideraba un omega débil—. Puedo ser más fuerte de lo que parezco.
—No lo dudo, pero te quedarás a cuidar. Estar aquí es importante,
tenemos varios cachorros a bordo. — La mirada del omega se suavizó al
recordar ese detalle; cuidará con su vida a los dos cachorros y al que está en
camino, se comportará como el alfa que siempre quiso ser.
Daesung se encontraba en la cocina, desde que llegó al Whalien
sintió estar muy unido a esa parte, especialmente porque allí se encuentra
siempre su cocinero como le gusta llamarlo, aquel omega ojeroso de linda
sonrisa. Últimamente estaba corriendo a Jimin de allí, para estar solo con
el omega y para cuidar de su estado, además de no tener que
enfrentarse con el capitán Min; hablaban raramente pero aquel silencio no
era del todo incómodo, estaba en sincronía y armonía al lado de Seungri.
— Chef, llevaré estos dulces a Jimin. — Tenía una bandeja llena de
pasteles de arroz, al menos el antojo del omega era algo fácil de hacer y no
tan dañino para el cachorro en su vientre.
— Deja, yo lo llevo, debo hablar con él. — El omega a pesar de sentir
unos tontos celos por eso, sabe que es un omega marcado y embarazado
pero no lo puede evitar, es su naturaleza, sabe que Daesung es como un
padre para el omega del capitán Min.
Se quita su gorro de chef y se dirige a las habitaciones, consiguiendo la
de Jimin abierta, agradeciendo que se encontrara solo en ese momento.
Tocó la puerta e ingresó en el lugar.
— Daesung — La brillante sonrisa del omega no se hizo esperar,
en especial cuando notó los pasteles en las manos del alfa—. Creí que
vendría Seungri.
—¿Ahora lo prefieres a él? — Finge dolor haciendo reír al omega, se
acerca sentándose a un lado en la cama—. Dime, Jimin, ¿cómo te sientes
realmente?
—Uh... es algo difícil de decir… — Jimin busca de encontrar
correctamente las palabras—. Estoy feliz y triste por todo lo que ha pasado,
solo míreme, nunca se me pasaría por la cabeza tener un cachorro, pero
estoy feliz y no cambiaría eso... Pero... mi mamá.
—Posiblemente tu mamá no sea realmente ella, Jimin. — El omega
lucía bastante confundido—. Lo que quiero decir es que parece estar bajo
un trance o algún hechizo. Yo sé que tu mamá... no haría lo que hizo en
aquella isla.
—¿Cómo lo ...? — Ahora el omega se preguntaba qué tanto sabía
Daesung sobre lo que había pasado.
— Las paredes del Whalien escuchan. — El alfa se ríe de la tontería que
acaba de decir— Vine para decirte que quiero que seas fuerte, más de lo
que ya eres, sé que puedes salir adelante.
—Daesung — Realmente le preocupaba encontrarse con su propia
madre, aunque esta la última vez se volvió loca y trató de separarlo de su
alfa—, no me verá desanimado.
—Lo sé, Jimin. — Agita sus cabellos con una mano y sale de la
habitación topándose con el capitán Min apoyado del marco de la puerta
mirando con recelo a los ojos del alfa más viejo—. Buenas noches, capitán
Min.
—Retírese— Los celos de Min son palpables a kilómetros, pero sabe que
con ese alfa su omega no corre peligro—. Pastelito, ¿estás bien?
—Sí, capitán. — Jimin recibe la mano del alfa en su abdomen y
aprovecha de ocultar su rostro en el cuello de este, ronroneándole como si
se tratara de un tierno gatito—. Te extrañaba.
—Yo más. — El alfa le estaba robando pasteles de arroz—. Amo tus
antojos, al menos no son como los que tenía Jin.
—Bueno... en realidad sí tuve uno extraño. — Min Yoongi se separa
para escuchar mejor qué clase de extraño antojo tuvo su lindo omega—.
Estaba comiendo chocolate con chile picante. Seungri no me dejaba pero
se lo robé, tenía muchas ganas de comer eso.
—Agradezco en estos momentos no ser omega. — Recibe un golpe de
Jimin en su hombro—. No me imagino que otros antojos pueden surgir.
—Ayyy... dicen que a los alfas suelen darle antojos parecidos a los de su
pareja — explicó Jimin—. Sería algo interesante de ver, quizás comas algo
más extraño que Jin o que yo.
Sus risas podían escucharse en todo el Whalien, en especial por una
pareja que estaba algo confundidos por el presente de su hijo.
— Creo que a pesar de todo lo criamos bien, amor. — La reina Min
estaba apoyada sobre el borde del barco, con el rey a su lado, ambos viendo
hacia el horizonte y hacia la isla, pronto estarían involucrados allí—. Creí
que por su huida tendría varios omegas a sus pies y un montón de hijos
regados por todos los mares.
—Todo fue muy diferente a como lo teníamos planeado — habla el rey
—, pero me alegra que Yoongi sea un alfa de gran corazón.
—Y nosotros queríamos que fuera un omega. — La reina ríe al recordar
la niñez y los momentos previos a la presentación de Yoongi, reJisootando
ser un alfa de clase alta—. Y pensar que pudo haber estado muerto, le
debemos mucho a Whalien por ser su guardián desde tan pequeño, sin él
posiblemente en la primera tormenta en altamar hubiese perecido. Nadie
aguanta la furia de los mares y más siendo alguien tan joven.
El mar luce tan tranquilo que da miedo, aquellas oscuras aguas que
ocultan miles de misterios y criaturas maravillosas capaces de cambiar el
destino de cualquier marino que sea capaz de navegar. Muchos creen que es
el simple destino o la suerte, pero en realidad son criaturas moviendo los
hilos de las vidas de cada uno; no importa si es de la realeza, político,
comerciante o pirata, a la vista de cualquier criatura es un insignificante
humano al cual le pueden arrebatar su vida, pero que rara vez suelen
intervenir, prefieren ayudar o mover algunas piezas como si se tratara de un
juego de ajedrez.
—Namjoon, gracias por cuidar de mi hijo. — El nombrado se voltea
hacia ellos, haciendo una leve inclinación—. De verdad, gracias.
—No hay de qué, su majestad — Agradeciendo a la reina por pensar de
ese modo, aunque si tuviera que volver a actuar de ese modo no lo pensaría
dos veces—. Siempre estaré dispuesto a servir a los Min y sé que mi omega
estaría de acuerdo con mi decisión.
—Tu cachorro es hermoso, me enorgullecería que nos permitas ser sus
padrinos. — Namjoon asintió emocionado con la idea—. Sé que saldremos
de todo esto con bien.
Por el bien de la tripulación del Whalien y del reino, tienen que ganar
esta batalla.
CAPÍTULO 44
Las costas del reino estarían a unos escasos kilómetros, ya se podía
apreciar el inmenso muro del castillo y las grandes antorchas que surgían
desde las puntas de cada torre. Es un castillo bastante antiguo por lo que su
construcción es básicamente en piedra.
Todos estaban en sus posiciones, Min ordenó a última hora que no
acercarían el Whalien a la costa para resguardar a sus padres, Namjoonto a
Jimin, Jin y la pequeña Eimi.
— Xiumin, irás en el segundo bote con el capitán Namjoon — ordenaba
Min con una voz serena pero bastante determinado —. Yo iré con Kyungil,
Dokyun, Kai y Heechul.
— ¿Está seguro de enviarme al frente capitán? —Heechul lucía serio
por primera vez—. No creo que sea una buena idea.
— Confiaré en ti, no me hagas retractarme. —Los alfas nombrados
tomaron sus armas y entraron al bote salvavidas que iría al frente, saben que
esto puede ser el final así que deben pelear pensando en que volverán a casa
luego de esto—. Taeyang baja el bote cuando estemos a 500 metros de la
costa, no nos acercaremos más.
—¡Sí capitán! —Taeyang tuvo que aceptar quedarse en el barco con
Seungri, Daesung también no podían dejar el barco sin ningún alfa a bordo
y es el único en el que confía el capitán Min, sabe que no les hará
nada a ninguno de los omegas, mucho menos a los cachorros.
—Daesung —El nombrado se sorprendió por la formalidad en las
palabras del capitán Min— . Cuide mucho a Jimin por mí... Él... es mi todo.
—Oye hijo, no te olvides de nosotros. —Su padre se acercó a besar su
frente, Min sonreía con algo de vergüenza pero ellos entienden lo que
significa ese omega para él—. Sé que saldrás victorioso.
— Gracias papá, te amo. —Un silbido sonó anunciando que el primer
bote sería bajado al agua, la blanca silueta de la ballena albina pasó por
debajo de ellos, desapareciendo en las oscuras aguas de la costa, incluso el
animal sabe lo que se aproxima.
Min tenía miedo, mucho miedo pero debía tranquilizarse para que su
lazo no se tensara, no quería transmitirle esas sensaciones a Jimin. Tragaba
en seco cada metro que se iban aproximando a la gran isla, parecía que el
Whalien no era notado por los guardias reales y eso es una gran ventaja,
incluyendo que el atardecer iba rápido, llevándose todo rastro de luz solar
que pudiera delatar su llegada.
—Bueno, el plan es el original, trataremos de separar a mi hermano de
su alfa, por supuesto la guardia real será nuestro primer obstáculo . —
Todos asentían, estaban preparados—. Si no podemos llegar a ese tal Choi,
nuestro querido Xiumin se encargará de él, aliviándonos el camino.
— Aún no estoy del todo convencido con esa parte del plan capitán —
Kai lucía preocupado en ese instante.
—No se preocupen, sabemos cómo manejar eso, por ahora nos
enfocaremos en matar a todo aquel que nos ataque, no importa quién sea.
—Volvieron a asentir guardando silencio entre ellos.
Tener miedo es normal en todos los humanos pero el que es valiente es
porque los enfrenta, deben hacerlo, sino Min Jiyong los buscará en todos los
mares y en el rincón de cada isla para asesinarlos. Quién sabe cuántas vidas
inocentes cobraría por mantenerse donde está, el odio ganado por los
habitantes de las islas vecinas son un fiel testigo de su forma de gobierno,
siendo arrogante, que a pesar de que sí logró ser el omega que sus padres
estaban esperando en uno de ellos, no supo aprovecharlo.
Quién sabe cómo se habrá enrollado realmente con ese alfa, pero ese
reinado de terror acabará así tenga que acabar con la vida de su hermano
mayor con sus propias manos.
Min pudo sentir un sentimiento cálido llenando su pecho, Jimin le
estaba enviando sus buenos deseos, posiblemente imaginando alguna
hermosa escena con él y su futuro cachorro, ese cálido sentimiento se
llamaba, felicidad.
El bote iniciaba a tocar tierra, logrando ver a las cuatro sirenas que
siempre han aparecido en los momentos representativos Namjoonto a su
omega, Min Yoongi tenía la esperanza de que se tratara de algo bueno y no
un mal augurio como presentía, ellas simplemente observaban en silencio
como los alfas se preparaban para bajar de la embarcación.
— Esas cosas me asustan . — Heechul señalaba a las sirenas y no es
para menos, ellas tenían una mirada profunda hacia ellos.
El capitán Min tenía su espada lista para cortar la primera cabeza que
apareciera frente a él, pero al ver alrededor de la costa, solo veía arena y
palmas. No había rastro del enemigo en ese lugar, es raro que el supuesto
rey no colocara vigilancia, algo que su padre no haría, él siempre tendría
cada lugar de la isla y el castillo con algún guardia, listo a dar su vida por
los reyes y sus príncipes.
La sola palabra “príncipe” hace que el cuerpo del capitán se tense, es
algo a lo que renunció hace mucho tiempo y no volvería a esas andanzas.
Su vida estaba dentro del Whalien con su pastelito, él ahora es un pirata y
no puede borrar aquella larga lista de delitos. ¿Qué dirían si el temible
capitán del Whalien es el príncipe del reino? Posiblemente lo cuelguen en el
centro de alguno de los pueblos.
Kyungil tomó el brazo del capitán indicándole que guardara silencio y
señaló a una de las ventanas del muro del castillo, sí habían guardias pero al
parecer solo a partir de la fortaleza. Min tomó la delantera guiando al grupo,
es su deber como capitán dar la cara en estas situaciones, y su orgullo de
alfa no le va a permitir ser guiado por otro o ser defendido cuando él mismo
puede patearles el trasero a más de uno.
Apoyaron sus espaldas en el frío muro de piedra, sus respiraciones
estaban algo agitadas, debían entrar al castillo sin ser notados pero en
aquella gran puerta de madera estaban 2 grandes guardias reales, Min alzó
su mano a lo que sus acompañantes entendieron, aquellos eran sus primeras
víctimas de la noche, Heechul pidió ir solo con apenas unos murmullos que
salían de su boca para no ser descubiertos, el capitán dudó unos instantes
pero vio la determinada mirada del alfa y terminó cediendo ante él, Siwon
le había hablado de lo especial que era en asesinatos y aunque lo dudaba
con la personalidad molesta que tenía, era la hora de ponerlo a prueba.
Heechul cargaba dos pequeños puñales, bastante cortos lo cual era
necesario acercarse demasiado al enemigo, todos estaba atentos a lo que
estaba haciendo, se ocultó detrás de unas palmas y cuando los guardias
voltearon a otro lugar este corrió apuñalando al más cercano en su cuello,
brincando rápidamente al otro haciendo lo mismo, cayeron al suelo en
cuestión de instantes, dio la señal al capitán para que avanzara, él y los
demás estaban perplejos con las habilidades de aquel alfa con complejo de
bufón.
Logrando mover y tirar esos cadáveres en unos arbustos cercanos, para
luego empujar uno de los grandes portones, lograron ingresar en la
fortaleza, estaban listos para cualquier enemigo, y rescatar a sus tripulantes
secuestrados.
— Jungkook, creo que falta poco para que nos rescaten. — Jungkook
estaba cansado de escuchar esa frase casi todas las noches, el alfa solo alzó
su ceja como esperando una explicación de cómo eso pasaría—. Pedí un
deseo a una estrella muy brillante que luego cayó, se convirtió en una
estrella fugaz.
— Taehyung... esas cosas no suceden — El omega se encogió en su
lugar, no le agradaba esa actitud realista del alfa, debían tener al menos
un poco de fe en que pronto saldrán de allí —, pero sí espero que pronto
salgamos de aquí.
Escucharon muchos pasos pasando por los calabozos, llevando armas
bastante imponentes que la joven pareja pudo apreciar, iban a matar a
alguien y se iban a asegurar de que nadie quedara vivo, les recordaron el día
en que fueron capturados por el enemigo, ¿a quién más tendrían que matar
además de ellos y los otros miembros del Whalien?.
La sangre del alfa se heló al notar a Jiyong mirando hacia su celda, con
aquel brillo maligno muy característico en sus ojos, no dijo ninguna
palabra, solo una macabra sonrisa se dibujó y siguió su camino, el omega le
abrazó al sentir aquella tensión entre ellos, ya era bastante lo que estaban
sufriendo diariamente.
— Todo saldrá bien Jungkook, Min nos sacará de aquí muy pronto . —
Jungkook quería creer en las palabras de su dulce omega, sabe que en parte
esa era su única salvación para salir de aquel lugar, ya sus manos y pies
dolían con aquellas molestas cadenas, se mantenían vivos gracias a que se
comportan de un modo tranquilo incluso en presencia del rey, no hacen
nada con alterarse y que posiblemente este los mate antes de tiempo.
Qué más quisieran que las estrellas cumplieran sus deseos, aquellos
pequeños puntos brillantes en el cielo. ¿Serían realmente capaces de
escucharlos? No les queda de otra que creer en algo de magia, su futuro no
era muy comprometedor sino lograban salir de allí, debían dar gracias a
aquel par de betas que les daban buenos alimentos además del pan y agua
que les mandaba a dar el rey, y cuando este se iba sacaban lo demás,
esperaban que si esta lucha terminaba ellos podían ser parte de la
tripulación, estaban seguros que el capitán Min no se opondría a la idea.
Cerrar sus ojos perdiéndose en el aroma del otro esa su única manera de
tranquilizarse y permitirse soñar.
Jimin estaba inquieto en la cubierta del Whalien, la pequeña Eimi estaba
en medio de sus piernas tocando su pancita que estaba algo abultada, el
omega podía sentir el miedo y la adrenalina que tenía su alfa por más que
este trataba de ocultárselo.
—Jimin tienes que calmarte —Daesung se sentaba a su lado vigilando al
omega, debía contenerlo lo más que pudiera, el capitán le había hablado de
lo impulsivo que llegaba a ser si se desesperaba y no quería que se
expusiera estando embarazado — , le hará mal al cachorro.
—No quiero que les pase nada — Daesung abrazaba a Jimin
colocándolo de forma que pudiera aspirar su aroma, si bien no es su alfa, es
casi su padre y su aroma es capaz de calmar un poco al inquieto omega.
Hoseok llegó pidiendo cargar a la cachorra lo cual por primera vez Jimin
no gruñó, en su mente estaban pasando muchas cosas, y debía actuar si
quería ayudar a su alfa, pero nadie se debía enterar.
—Creo que iré al baño nuevamente —Jimin se separó del alfa,
adentrándose en los camarotes del Whalien, entrando a la cocina
agradeciendo que esté vacía, saltó por la ventana de está cayendo en el
pasillo trasero del barco, cerca de los botes salvavidas.
Tomó una espada y su mano golpeó con el borde de madera de uno de
los pequeños botes, alertando a todos de que había alguien en la parte de
atrás por culpa del cascabel en su muñeca, hizo una mueca de disgusto y se
subió rápidamente bajando con cuidado el bote con la cuerda.
— ¡Jimin! ¡Vuelve aquí! —Daesung corrió al escuchar su cascabel, y
su corazón saltó al ver al omega en el bote bajando del Whalien, Jimin
ignoró al alfa, con su cuerpo dTaeendo por la voz de mando, no puede
abandonar a Min Yoongi en esa guerra—. ¡Jimin!
—¡Prometo volver! — El alfa se lanzó al agua no iba a permitir que ese
omega que es prácticamente su hijo adoptivo se vaya a la deriva. Jimin se
asomó para ayudar al alfa a subirse al bote que estaba ya en el agua—.
Vuelva al bote, debe cuidar a los demás.
—Jimin, eres como mi hijo y no te dejaré ir —Los ojos del omega se
cristalizaron y llenaron de lágrimas—, pero sé cómo es esto de los lazos y te
acompañaré.
Jimin no pudo mostrar más felicidad, sus ojos se volvieron 2 pequeñas
rendijas cuando su sonrisa se formó, sin dudarlo abrazó al alfa soltando el
llanto en agradecimiento por su apoyo y por no devolverlo a la fuerza al
Whalien, solo se pudo escuchar un débil "gracias" de parte del omega,
Daesung acarició sus cabellos y tomó los remos para dirigirse a la isla, por
suerte cargaba su espada consigo y uno que otro cuchillo.
La tensión podía sentirse en el aire, pero el mar se notaba tan pacífico
que ciertamente se dudaba que una batalla estaba liberándose en aquella
hermosa isla.
CAPÍTULO 45
—Creo que será mejor que lo piensen dos veces antes de entrar aquí,
capitán —susurra un guardia real que tenía a Min tomado por el cuello
alzándolo contra el frío muro de piedra del castillo—, tú y tus amiguitos
serán el alimento de los lindos cocodrilos del rey.
El alfa y sus tripulantes estaban siendo acorralados en ese momento, la
tensión crecía puesto que no sabían cómo librarse de esto, aunque Min no
contaba con las habilidades ocultas de los alfas que le acompañaban.
Con un movimiento rápido de manos Kyungil logra soltarse del
corpulento guardia y clavarle la espada en el estómago, no debían estar
atentos en ayudar a los demás sino a sí mismos, el primero que llegue al
Rey debe asesinarlo, como si jugaran al ajedrez, con la diferencia de que
para Min Yoongi, su pastelito es el Rey del tablero del Whalien, si el
muere, pierde la partida.
Aprovechando la distracción del guardia desangrándose Min le da una
patada en la entrepierna a su atacante logrando hacer que lo suelte,
corriendo a cortar el cuello del que está tratando de estrangular a Heechul.
Al liberarse entre todos, causando unos cuantos cadáveres más siguen su
trayecto hacia el interior del castillo, aunque todo pareciera ser tan distante
a como es recordado en su niñez, verdaderamente que Jiyong transformó
aquel hermoso castillo que parecía un cuento de hadas, en el castillo de las
brujas, todo oscuro, tenebroso, en el ambiente se puede presentir gran
cantidad de pesadez como si aquellas personas que fueron asesinadas por él
se habían quedado deambulando.
— ¿Dónde estarán los cocodrilos? — pregunta Heechul curioso, al no
ver el lugar donde se ocultan, ni conseguir ningún rastro de esas bestias
que
nombró el guardia— . Sería buena idea saber para no acercarnos a ese
lugar, no me vea así capitán .
— Kai, ¿estás bien? —Dokyun estaba algo preocupado por su amigo,
tenía un corte profundo en el brazo izquierdo, el nombrado solo asintió
mientras se hacía un torniquete con un trozo de la camisa.
— Andando. —Creyeron que sería un camino un poco más rápido pero
la densa vegetación para llegar al castillo es bastante densa, Min quizás no
lo dijera pero tampoco quería ni pretendía conseguirse con los cocodrilos si
es que es cierto que existen.
Las hojas secas que estaban en el suelo crujían bajo las pesadas botas de
los alfas, estaban sudados y con manchas de sangre propias, incluyendo del
enemigo manchando sus ropas; cualquier sonido los distraía pero saben que
posiblemente existan algunos animales en esa extraña selva, agradeciendo
que no ha escuchado ningún gruñido o rugido proveniente de un animal de
gran tamaño como un tigre o un león.
Un fuerte gruñido seguido de un grito los hizo entrar en alerta, un gran
guardia que parecía un extraño animal gigante se dirigía hacia ellos,
alzando una cuchilla tan grande como su cuerpo, definitivamente los
pretendía rebanar en pequeños trozos de piratas, esquivando los golpes
creando así un sonido en el viento cada vez que la gran espada parecía
cortar el aire, Dokyun saca sus colmillos y muerde con fuerza la pierna del
sujeto, recibiendo un fuerte golpe en su cabeza como respuesta,
Kyungil lo tomó en brazos y lo alejó, pero al parecer no podría hacer
mucho por él en ese momento.
—Ese mocoso. ¡Me las pagarán! —Colocó su espada sobre su cabeza y
comenzó a girarla creando una especie de danza que si se acercaban mucho
su cabeza rodaría al suelo con mucha facilidad.
El guardia que se podía notar a leguas que es un alfa, les llevaba cuatro
veces su tamaño, viéndose ante él como una pequeña hormiga, Min estaba
verdaderamente asustado, sus vagos intentos por morderlo o clavar su
espada eran en vano, no único que detenía sus fuertes movimientos eran las
posibles punzadas que daba su herida en la pierna.
Kyungil al darse cuenta de eso corre hacia la espalda del enemigo,
brincando y mordiendo con fuerza uno de sus brazos buscando desgarrar el
músculo para que no pudiera usar su espada.
—¡Kyungil, aléjate! —Kai le gritaba pero era inútil, el alfa esbelto
quería proteger a sus amigos de tan grande amenaza—. ¡Kyungil, no
seas idiota,
bájate!
— ¡Pequeño insolente! — Aquel sujeto sacó una pequeña daga con su
mano izquierda y sin que ninguno se diera cuenta de ese detalle, atravesó su
espalda justo en el centro, rompiendo la columna vertebral.
Un grito desgarrador seguido de un silencio los envolvió, asesinado
vilmente el joven Kyungil y con Dokyun inconsciente el capitán estaba
tratando de controlarse pero, fue la gota que derramó el vaso, todos estaban
listos para matarlo, no podían simplemente huir, ese tipo los perseguiría por
todo el lugar hasta matarlos a todos, en especial a Min Yoongi.
Min no pensaba usarla pero era su única salida con este tipo de sujetos,
saca una cadena de un estuche en su pantalón, no una cadena cualquiera,
sino una repleta de gruesas púas listas para matarlo desgarrando cada parte
de sí mismo. Sin pensarlo, la lanzó con fuerza entrelazándola en el cuello
del alfa enemigo, pero solo era incapaz de matarlo, Kai y Heechul sacan sus
espadas y buscan de acercarse esquivando la espada enemiga, no quería
terminar como sus compañeros. El capitán hala con todas sus fuerzas
atrayendo al enemigo al suelo, y con ello los otros dos logra cortar su
cabeza con rápidos movimientos, terminando finalmente con él.
Kai corre hacia el cuerpo de Kyungil pero al colocar sus dedos en el
cuello se da cuenta lo que no quería creer, no tenía pulso. Min puso su
mano en el hombro, ocultando su rostro bajando su sombrero pirata,
apretando sutilmente, debían dejarlo y seguir su camino ese es el plan si
quieren vivir.
— Despierten a Dokyun y continuemos . — Ambos asintieron ahogando
sus lágrimas ante las duras palabras del capitán.
—Jimin, nunca me perdonaré si te pasa algo. —Daesung estaba
realmente alterado al escuchar el sonido metálico de las espadas en la
isla, ellos apenas tenían una espada cada uno y la valentía para enfrentar a
cualquiera que se les cruce por delante — ¿sabes que eres como mi hijo
Jimin y tienes a mi casi nieto dentro de ti? ¿Acaso no puedes
comprenderlo?
—Cálmese... Solo quiero salvar a mis amigos, todo estará bien, lo
prometo. — Daesung intentó ir en contra remando de nuevo hacia el
Whalien, hasta que el filo de una espada rozó su cuello —. Daesung, espero
colabore y me lleve con el capitán Min.
El alfa trató de mantener la calma, las manos del omega tiemblan
sosteniendo la espada, pero sabe que del miedo puede moverla y darle fin a
su dramática vida, podría arriesgarse a morir con tal de salvarlo pero sería
algo inútil al no participar en la pelea, sino muriendo en manos de un
omega aLisado.
En silencio siguió remando hasta que finalmente llegaron a las costas de
la isla donde se podían ver los rastros de la pelea, varios cadáveres
adornaban las blancas arenas tiñéndolas de rojo carmín, ambos tragaron en
seco al ver esa escena tan tenebRose imaginando las posibles maneras en
las que fueron asesinados.
Jimin tomó la mano del alfa y comenzó a guiarlo por el lugar, sin
saberlo utilizando otra ruta para llegar al castillo, un camino bastante
despejado siendo lo suficientemente fácil para cualquier enemigo que
apareciera el asesinarlo a sangre fría, Jimin podía sentir a Min y la cantidad
de emociones que pasaban en ese instante, debían apurarse, una gran
tristeza invadió su lazo y supo que ese sentimiento es alguien había dejado
este mundo, no importa quien fuese, ellos quería volver con vida, Jimin
comenzó a correr ignorando al alfa detrás suyo reclamándole por no
quedarse a su lado.
Daesung corrió lo más que pudo alcanzando al omega, sacando su
espada para matar un guardia escondido entre los árboles cercanos, estaban
muy cerca de uno de los muros internos del castillo por lo que posiblemente
consiguieran más guardias, Jimin paró en seco cuando el cuerpo enemigo
cayó a sus pies.
—Más te vale que te calmes, vamos a encontrar a tus amigos primero.
—Jimin no pudo evitar no sonreír a pesar de estar en una situación un poco
trágica y angustiante.
— Por aquí —señala una entrada al castillo, algo oculta quizás
abandonada por todos, pero no descartan en que puede ser un perfecto
escondite para aquellos guardias—. Aishhh, esto está muy oscuro, desearía
poder ver algo, tengo que encontrar a Jungkook y Taehyung.
Como si su plegaria fuera escuchada, el cascabel en su muñeca
comenzó a brillar a tal intensidad que iluminó el oscuro pasillo de piedra,
ambos se quedaron pasmados al notarlo pero luego recordaron para que
estaban allí, debían apurarse si querían encontrar a la joven pareja antes de
que Jiyong los encontrara a ellos.
Consiguieron unas escaleras y comenzaron a correr en ellas que iban de
manera ascendente, hasta que al llegar al tope comenzaron a bajar, sus
piernas dolían y sus respiraciones estaban agitadas pero agradecían el no
tener que encontrarse con ningún otro guardia del lugar.
Chocaron contra alguien, Daesung ayudó al omega a levantarse
preocupado al ver como este agarraba su pancita, pero su miedo estaba en
aquellos sujetos que le veían con miedo, sacaron unas largas espadas
apuntando hacia ellos, Daesung tomó la espada de Jimin para ahora tener
una en cada mano, si bien no era muy diestro en ese tipo de combates pero
no iba a permitir que tocaran a su pequeño Jimin, el enemigo se fue contra
el alfa tratando de cortar su cuello pero este es mucho más rápido y logra
burlarles, hasta que con un rápido movimiento de muñeca tira ambas
espadas de los chicos, dando luego un severo golpe tirándolos al suelo.
— Por favor no le diga al rey que perdimos, somos buenos, estamos de
su parte. — El chico de grandes orejas estaba rogando por su vida, pero
Daesung inmediatamente se percató de la situación de aquellos chicos
—. Queremos vivir. ¡No nos maten!.
— Daesung... —Jimin parecía darse cuenta también así que el alfa
decidió probarlos.
— Somos de la tripulación del Whalien, estamos bajo el mando de Min
Yoongi. ¿Ustedes quiénes son? —Se impone el alfa ante lo que cree que
son un par de betas, no logra distinguir algún olor significativo.
—¡MIN YOONGI! —gritaron al unísono.
—¡VENGAN! —El otro chico tomó la mano de Daesung y lo haló para
que lo siguiera escaleras abajo, el cascabel de Jimin se volvió a iluminar
con mucha fuerza hasta que se apagó al llegar a la parte baja del lugar— .
Por cierto disculpen por no presentarnos, yo soy Daekhyun, él es Chanyeol.
—No estamos del lado de Jiyong pero tenemos que aparentarlo — habló
Chanyeol —. Creíamos que eran los de la guardia que intentaban llevarse
a la fuerza a los cachorros.
—¿Cachorros? ¿Qué cachorros? — Daekhyun haló a Jimin ignorando
el fuerte gruñido del alfa, llevándolo dentro de un lugar un poco tenebroso
que parecía un calabozo, el chico le dio la seña de mantener el silencio, algo
no estaba bien, y sus nervios continuaban cuando el cascabel se encendía y
apagaba como si fuera una luciérnaga del bosque, volviéndose a apagar al
entrar a otro cuarto dentro de aquellas tétricas catacumbas — espero
tengan una buena razón para haberme halado hasta aquí.
—Jimin... esos... ¿no son..? — Daesung estaba sin palabras al notar otras
2 personas en esa habitación, encadenados de manos y pies, imposible que
pudieran salir de allí por sus propios medios.
—¡JAVI! — Jimin no podía creerlo, el joven alfa le estaba llamando, era
Jungkook, habían podido llegar hasta los rehenes—. ¡Es mejor que
salga!
¡Puede venir en cualquier momento!
CAPÍTULO 46
El agua oscura pasando debajo de la pequeña embarcación mantenía
atentos a los que iban cruzando para infiltrase en castillo, a pesar de ya estar
cerca de la orilla no saben si pueda haber alguna extraña criatura los ataque.
Cubriendo a Xiumin con una capa se bajan del pequeño barco, entrando
a la pequeña selva que rodea al castillo, él era su plan maestro por lo que
debían cuidarlo para lograr llegar hasta su enemigo.
— Capitán, tendremos que seguir por otro sendero hay demasiados
cadáveres aquí. — Kyuhyun estaba impresionado con el número de muertos
aunque a su vez se enorgullece de Min, dejando su posición de alfa bien en
alto.
— Busquemos entrar por la cocina real, dudo que allí dejaran a un
guardia. — Namjoon dirigía a los otros dos, ocultándose entre los espesos
matorrales, evitando hacer ruido, su misión es totalmente silenciosa,
totalmente al contrario de como lo está llevando Min Yoongi.
Xiumin debía entrar totalmente en silencio, sin ser visto, ni notado de
alguna manera, el capitán Namjoon realmente espera que puedan
conseguir a Choi totalmente aparte de Jiyong sino será un problema.
Iban en total silencio tratando de mantener la calma para lo liberar
aquellas feromonas cargadas de miedo, eso no sería bueno y más que solo
son 3, a pesar de que son alfas de alta categoría no deben arriesgarse.
Llegando mágicamente sin ser notados a la parte de atrás del castillo, no
consiguieron más nada que cadáveres por todo el lugar, debían conseguir la
entrada a la cocina del castillo.
— Min da miedo, apostaría que casi todos los mató él. — Xiumin
murmuraba bajo su túnica como si hablar fuera un pecado, aún no había
rastro de Choi o de Min cerca de ellos.
Un sonido metálico los alerta, alguien acaba de desenvainar una espada,
saben que están cerca pero no pueden verlo u olerlo, ocultan a Xiumin
detrás mientras Kyuhyun se pone al frente Namjoonto con Namjoon, no van
a permitir que puedan descubrir su plan maestro.
El capitán Namjoon inconscientemente gruñe, las pisadas extrañas se
hacen cada vez más fuertes, estaban listos para saltar y cortar el cuello
enemigo.
— ¿Acaso no pueden olerme, idiotas? — Solo se trataba de Min Yoongi
y los demás saliendo del interior del castillo por la puerta que se supone
iban a entrar los otros—. ¿Qué hacen acá?
Namjoon parecía que tenía un severo "tic" en el ojo, se supone que
ellos causarían el alboroto para poder llevar a Xiumin al interior del castillo,
pero se encontraban justo delante de sus narices.
— Por favor, dime que tienen todo bajo control y que ya degollaron al
rey. — Namjoon sostenía el puente de su nariz con los dedos, cerrando los
ojos fuertemente.
Kai estaba de espaldas al capitán, esperando algún ataque del enemigo
y Heechul termina de despertar al inconsciente Dokyun a punta de
cachetadas.
—Estábamos rastreando la parte baja del castillo pero no hay nadie,
debe ser una broma — Namjoon busca con la mirada al otro alfa al mismo
tiempo que escucha la extraña explicación de Min—. Sí, Kyungil ya... no
está.
—Y pronto ustedes tampoco, pequeñas sabandijas de segunda, — Choi
estaba de un lado del muro del castillo, con unos cuantos guardias saliendo
detrás de él situándose al frente para atacar a los piratas.
Heechul entiende rápido las señas del capitán y empuja a Xiumin dentro
del castillo para que no sea visto, sabe que lo tiene que hacer así que se
prepara quitándose la túnica negra, exponiendo su vestimenta real, y
sacando un pequeño frasco que tenía guardado, rociándoselo sobre su cuello
y en las clavículas.
Deben separar a Choi del resto para que Xiumin pueda llevárselo, pero
lo extraño es dónde está el rey.
La batalla comienza, por supuesto Min matando al primer guardia que se
le atravesó al intentar clavarle la espada a Choi, la sangre corría en el lugar
y todos trataban de mantener a ambos capitanes vivos pero el número de
alfas guardianes parecía no disminuir.
Choi se escabulló hasta llegar a la entrada, consiguiéndose con el joven
Xiumin que mantenía parte del cabello cubriendo su cara,
agradeciendo también la oscuridad.
— Mi rey, debería estar en la torre, no es seguro que esté por aquí. —
Xiumin traga en seco al parecer su plan estaba funcionando.
Un grito desgarrador hace temblar al joven alfa que se escondía bajo el
aroma y apariencia del Rey.
— ¡No, Dokyun! — Era la voz del capitán Min, ya había caído alguien
más o eso pudo confirmar Xiumin al ver el cuerpo del otro en el suelo con
tres espadas clavadas en su pecho, trató de calmarse no puede ser
descubierto en ese momento. Debe alejar a Choi pero no quiere hablar
para no delatarse a sí mismo, no tiene el mismo tono de voz de Jiyong por
lo que procede a seguir al otro alfa escaleras arriba.
— Ayúdame a cortar esas cadenas o abrirlas no sé, haz algo. — Jimin
no sabía cómo pero le estaba dando órdenes al alfa.
— Soy un alfa pero tampoco tengo esa capacidad de abrir metal, Jimin.
— Daesung respiraba profundo tratando de no tomar por la fuerza a Jimin y
llevarlo a rastras hasta el Whalien—. Debe haber algún tipo de llave.
—Tenemos esta, no es la misma pero si la limamos con las rocas
quizás... sirva. — Chanyeol saca una llave algo larga, quizás más de lo que
es la cerradura de las cadenas, no pierden nada con intentarlo.
Mientras Daekhyun vigilaba la entrada agradeciendo la falta de
vigilancia, los demás trataban de liberar a los más jóvenes.
Un clic sonó indicando que las cerraduras habían sido abiertas liberando
a los pequeños revoltosos del Whalien.
— ¡JAVIIIIIIII! — Ambos se levantaron y abrazaron al omega, tocando
su pancita, llorando, felices de poder ver a sus amigos nuevamente.
— Yo también los extrañé, salgamos de acá. — El omega los hala y
busca salir siendo escoltado por los betas y Daesung que se encontraba
armado.
Lo mejor era salir del mismo modo en que entraron, poco a poco subían
las escaleras para salir de allí, logrando visualizar la escasa luz de luna pero
una figura se les interpuso en la salida, un joven de piel blanca y mirada
afilada como si del gato más peligroso se tratara, Daesung y Jungkook no
dudaron en ponerse al frente soltando unos fuertes gruñidos su deber es
proteger a sus amigos, en especial al omega del capitán.
— Interesante... — Arrastra cada una de sus palabras—. No me
esperaba que la pareja de mi hermano viniera, pero qué irresponsable es
Yoongi.
—Jiyong... — Jimin le dirigió una cruel mirada, sacando su espada, era
él o el enemigo, el que caería al suelo y no va a permitir que lastime a su
cachorro.
— Jungkook... ¡Llévatelos! — El nombrado solo asintió saliendo por
otra puerta halando a Jimin y a Taehyung, Daesung se queda al frente si es
necesario lo mataría con sus propias manos.
— ¡Entren al castillo, obedezcan! — Min empujó a todos con su voz de
mando, tenían que abandonar el cuerpo de Dokyun, no había nada que
pudiera hacer por él.
Pasaron por la cocina real, llegando al salón principal, donde se
ubicaban los tronos reales, Heechul sacaba pequeñas dagas dejándolas listas
para ser lanzadas a sus enemigos, el lugar es amplio, detalles en dorado
resaltan, la nostalgia invade a los que ya estuvieron allí antes, Min siente su
corazón flaquear al ver los 4 tronos, a pesar del tiempo sus padres estaban
esperando por él.
Muchos ruidos se escuchaban cerca pero no había rastros del enemigo
en el lugar. Lo extraño era que el lazo de Yoongi se sentía tenso, como si su
omega se encontrara en un enfrentamiento y eso es algo que lo tiene
desesperado, necesita saber que su pastelito se encuentra bien, quiere
confiar en que Daesung lo tiene aunque sea amarrado en una habitación
para evitar que salga.
Un fuerte estruendo se escuchó y Min abrió los ojos de golpe al notar a
Jungkook tumbando la puerta de las catacumbas saliendo al salón central,
pero lo que más los deja en shock, es ver a Jimin saliendo tomado de la
mano con Taehyung.
— Jimin — El capitán Min estaba verdaderamente molesto—. ¿Qué se
supone que haces aquí? ¿Dónde está Daesung?
—Capitán... — Jimin estaba en problemas.
CAPÍTULO 47
Jimin estaba agitado, pero no era por imaginarse a Jiyong detrás de él,
sino por el semblante asesino con que lo estaba observando su alfa.
Su plan de llegar en secreto a salvar a todos y largarse al Whalien se fue
por la borda al conseguirse justamente con el capitán Min en el salón de
castillo que, observándolo muy bien esta casi intacto que en su visión de las
sirenas.
—Daesung está peleando con Jiyong — dijo Jungkook interviniendo
aunque sabe que esa mirada en Min significa "corre mientras puedas" —
Javi nos salvó de ese lugar.
— Le estoy preguntando a mi omega — Todos temblaban ante la furia
de Min—, ¿acaso no se da cuenta que lleva una vida dentro de sí mismo?
—Yo... Lo siento — El omega estaba temblando como gelatina pero no
sabe si se debe a la voz de mando o a su furiosa mirada—, sentía incómodo
nuestro lazo... Y... Yo... Quise venir a ayudarlo.
Min se acerca con paso decidido al omega, notando como este coloca
sus ojos cristalinos y como el miedo le invade.
— Es el colmo que a estas alturas me temas, pastelito. —El omega solo
se dejó envolver entre sus brazos recibiendo un beso en su frente—. No
quiero que pase nada, prefiero morir yo y que tu estés vivo para nuestro
cachorro.
—Yoongi, si tú no estás yo no quiero vivir, tú eres todo lo que tengo...
No... No lo soportaría. — Se escuchó un pequeño “pastelito tonto” de parte
del capitán, no podía hacer nada para devolverlo al barco, estaban en un
punto sin retorno donde deben terminar con lo que llegaron a hacer.
— ¿Jimin? ¿Mi pequeño Jimin? — aquella aguda voz solo podía
significar lo peor.
—¿ Mamá? — Jimin sintió petrificarse en los brazos del capitán Min al
escuchar la voz de su madre, aquella que se lo intentó llevar la vez pasada.
— Está en trance — murmuró Daekhyun alertando a todos que al
parecer no entendían la situación—, miren bien sus ojos.
—Están... Sin brillo — Taehyung fue el primero en notarlo.
— Hijo tienes que venir con mami. — La señora Park parecía ignorar a
los piratas de su alrededor, solo queriendo acercarse a Jimin que se
mantenía oculto en los brazos de Min, soltando pequeños chillidos, no sabía
qué hacer, el alfa gruñía al sentir la amenaza de que le quieran siquiera
tocar a su omega.
— Claro que volverá con su mami. — Con una risa que les hizo erizar la
piel, Jiyong salía de la puerta rota de los calabozos con un poco de sangre
adherida a sus ropas—. No deberías dudar de tú mamá, pequeño Jimin, al
menos ella no te lanzaría al enemigo como lo hace Yoongi.
— ¡Cállate idiota, bueno para nada! — Por más rey que sea no puede
evitar doblegarse ante la voz de su hermano, por lo que retrocede haciendo
salir a un gran número de guardias detrás de él.
Namjoon les tiró espadas a Jungkook y Taehyung, mientras los betas
fueron corriendo a tomar unas que tenían las armaduras en las manos,
colocándose todos del mismo bando.
— Yoongi, por lo que más quiera, no mate a mi madre — Jimin
sollozaba con fuerza en el pecho del capitán dejándolo sin saber qué hacer,
lo peor del caso que si es verdad que está en trance posiblemente esté así
desde hace tiempo.
Jimin tenía una batalla interna, no veía a Daesung, su madre actuaba
como embrujada caminando por todo el lugar sin un rumbo fijo, ¿era
posible sentirse más roto de lo que ya estaba? ¿Tendría que presenciar el
asesinato de su madre por las manos de uno de los tripulantes del Whalien?
O en el peor de los casos, ¿de sí mismo?.
La idea lo atormentaba, su visión se nublaba, solo notaba la espalda del
capitán Min sirviéndole de escudo humano, todos estaban en combate
agradeciendo las habilidades de los piratas que tenían más experiencia en
peleas, especialmente Jungkook y Taehyung, cortando a sus enemigos que
parecen interminables.
— Yoongi, al frente — Namjoon se acercó a susurrar, señalando a Min
Jiyong que se encontraba al fondo del lugar disfrutando del sangriento
paisaje, deben llegar a él pero le rodeaban al menos unos 10 guardias
cuidando del omega.
— Encárgate de la señora — Yoongi no deseaba que Jimin se
preocupara, Namjoon accedió al menos a fingir una desaparición de esa
mujer, no pueden permitir que entre al campo de batalla sino su muerte
sería inevitable.
— ¡Capitán, detrás de ustedes! — Chanyeol gritó, pero Heechul fue
más rápido para bloquear el golpe enemigo que iba directo a Jimin,
andaban tan
distraídos en como burlar a la señora Park que no están al tanto de que el
omega en estado es el blanco más fácil y frágil de todo el lugar.
— Javi, me temo que tendrás que luchar, el capitán no puede cuidarte
todo el tiempo — Los gruñidos de Min Yoongi son calmados con una fiera
mirada de Kyuhyun—. Si decidiste venir aquí sabes las cosas que pueden
pasar.
—Lo sé... — Jimin toma la espada empuñándola con fuerza, pero una
mano detiene su andar—. Yoongi, esto es por todos y por nuestro
cachorro... No puedo seguir siendo un omega inútil y cobarde.
—Eres el omega más valiente que conozco, y tengo el honor que seas
mío — Min se coloca de un lado — no permitiré que mi esposo y mi
cachorro peleen solos, aquí estoy yo para sacrificarme de ser necesario.
—Ya... Me empalagaron... Espera... ¿Esposos? — Taehyung estaba
indignado al escuchar esa palabra, se habían perdido de muchas cosas al
parecer — me debes esta Park.
Con un fugaz beso del capitán Min llegando a sonrojar al omega por lo
inesperado, se enfrenta codo a codo para matarlos uno a uno.
Los cuerpos caían, Kai estaba lleno de sangre salpicada pero no le
importaba, estaban dispuestos a cortar las cabezas de todos de ser necesario,
deben llegar al Rey, solo rezan para que Xiumin siga con vida en las manos
de Choi Top.
— ¡Osmaaaal! – Heechul no pudo llegar a tiempo, el joven alfa fue el
primero en llegar hasta el Rey pero los guardias son rápidos, logrando
terminar con la amenaza, Heechul cae de rodillas al ver esa escena tan poco
humana, dudando que Jiyong en realidad tuviera un corazón que albergara
algún tipo de sentimiento.
Jimin se mueve alejando con su espada un alfa delgado que intentaba
atacarlos por detrás, un juego bastante sucio, ya todos se daban cuenta que
su verdadero objetivo no era Yoongi, sino Jimin, si acababan con el omega,
el alfa sería un blanco vulnerable y más fácil de derrotar.
— Pastelito... No te alejes de mí. — Min tomaba la mano del omega—.
Vamos a terminar con esta pesadilla.
Namjoon volvió haciendo una seña al capitán que todo estaba bien, ya
no debían preocuparse por la madre de Jimin.
Aunque su felicidad no duró al ver otro de sus alfas caer, esto no podía
seguir así, se abalanzó sobre los que rodeaban al Rey logrando separarlos
con ayuda de Kai y Heechul, matando algunos con velocidad pero sin poder
llegar a Jiyong que parecía tener la astucia de un gato.
— Siempre inútiles, y menos mal que fuiste alfa hermano —
Jiyong disfrutaba cada segundo del espectáculo esquivando a ambos betas
que se acercaron peligRosemente a él—. Solo te imagino siendo un omega,
no creo que sobrevivieras a este difícil momento, hermanito, si tan solo yo
fuera sido el alfa ya me fuera encargado de ti yo mismo, sin necesidad de
utilizar estos guardias tontos.
—Alfa u omega, no tienes la capacidad Jiyong... No tienes ni el buen
corazón para llevar la vida de la población del reino. — El capitán se
acerca con Jimin pisándole los talones ayudando a asesinar a sus enemigos
que se acercaban mucho a su panza—. Nunca fuiste tomado en cuenta,
seguramente fue por tu oscuro corazón y las ganas de hundir todo en una
cochina miseria.
—Muy lindo todo pero me temo que tienes que callarte hermanito —
Jiyong salta cayendo entre su hermano y el omega, apuntando a la barriga
de este — juguemos a si no me matas me llevo a tu omega conmigo, estoy
aburrido.
—Eres un... — Jungkook necesitaba hacer algo pronto, está consciente
de que su blanco es el omega del capitán.
Jiyong se movía como un felino, ágilmente y entre todos los que
luchaban, logrando empujar a Yoongi con ayuda de un gran guardia real,
llegando hasta Jimin solo que no contaba con el fuerte empujón que le dio
Heechul cubriendo a Jimin con ayuda de Kai, obligándolos a retroceder.
— ¡Oye Jiyong! ¡Si quieres al pequeño, tendrás que matarme niño
bonito! — Heechul se burlaba en su cara, y Yoongi estaba impresionado por
la velocidad del alfa.
Xiumin siguió a Choi por todo el lugar hasta llegar a la torre más alta del
castillo, lejos de ser una acogedora habitación parecía ser una prisión de las
alturas, cama de paja, cadenas, sin ninguna otra cosa que alertara algo
positivo allí.
— A ver mi pequeño Jiyong — Choi se burlaba descaradamente y
Xiumin pensaba lo peor—, o debería decir... un pobre impostor...
—No sé de qué hablas. — Xiumin murmura para no ser descubierto,
rociando más aroma sobre él con un pequeño frasco aprovechando que está
de espaldas.
— Vamos... Puedes verte idéntico pero eres más musculoso y tu aroma
es... Extraño, no es el mismo de mi omega... Me subestimas muy fácil alfa.
— Choi sacó su espada y apuntó al cuello de Xiumin haciendo que este
pegara su espalda de la pared—. Espero al menos seas un buen luchador,
pequeño alfa.
No tuvo opción era luchar contra ese alfa o morir en vano, solo
esperaba poder con él y terminar rápido para ir a ayudar a los demás,
aunque no puede saber con exactitud si su nivel de batalla está al mismo
nivel.
— Por el capitán Min — murmuró Xiumin antes de lanzarse a las garras
de Choi Top.
El sonido del metal era lo único audible en el lugar, algunos jadeos por
falta de aire y raspones causados por las mismas espadas.
Ambos fallaban en dar en alguna zona vital, solo lograban hacer
pequeñas cortadas a través de la ropa, Xiumin perdió su espada con
un rápido movimiento de Choi haciendo que abriera sus ojos de la sorpresa,
aunque su sonrisa pudo dibujarse.
— Me subestima su alteza — Xiumin dibujó una radiante sonrisa en su
rostro—, aún tengo mis puños.
—Intenta golpearme alfa de pacotilla. — Sin decir otra palabra, Xiumin
golpeó con fuerza el estómago de Choi sacando un profundo grito, seguido
de otro puñetazo en la cara, ignorando la espada que tenía clavada en su
pierna izquierda, no se iba a detener hasta molerlo a golpes, no permitirá
que toque a sus amigos, y a su nueva famiLisa del Whalien.
CAPÍTULO 48
Sin detenerse Xiumin siguió golpeando al enemigo, ignorando la herida
sangrante que poseía, Choi casi no podía moverse pero no debía escapar
hasta que lo viera totalmente inerte, podría decirse que su naturaleza alfa
salió a flote en el que no es capaz de dejar a su oponente vivo.
Sacó la espada que tenía clavada, ahogando un grito de dolor y la
empuñó en el alfa que tenía debajo de él, acabando con su vida en unos
instantes.
— ¿Eso es todo lo que diste Choi? ¡Qué decepción! — Ignorando el
cuerpo en el suelo, se volteó cayendo de rodillas, el frío comenzaba a
apoderarse de todos sus sentidos adormeciendo el cuerpo, había perdido
mucha sangre—. Aiishhh... No esperaba que mi fin fuera tan patético.
Se apoyó del borde de la ventana observando el posible amanecer que
pronto se haría presente. Aquella suave brisa marina que rozaba su rostro,
observando el tranquilo pueblo desde esa torre, pequeño, indefenso, puede
sentir como pronto se liberará de aquel tirano que posiblemente los
mantiene al margen con un gran terror.
Jiyong sigue en vano tratando de acercarse al omega embarazado, sabe
que ese es el punto débil de su hermano menor, hasta que una puntada en su
marca le hizo flaquear y retroceder detrás del anillo de alfas que usaba para
defenderse.
Al colocar la mano en su marca puede notar como la cicatriz desaparece
y se hace totalmente lisa, desapareciendo.
— Top... — El dolor y la tristeza invadió al omega, sabe que su
compañero se ha ido y debe buscar la forma de acabar con sus invasores
antes que el lazo roto lo haga caer ante Yoongi, el dolor es intenso pero no
se rendirá.
— ¡Ahora! — Namjoon alertó para atacar todos Namjoontos al
numeroso grupo de guardias, ya los tripulantes del Whalien estaban en su
mayoría heridos pero incluyendo al par de betas que se les unieron no iban
a huir, mucho menos dejarse ganar así tengan que seguir dejando morir a
sus compañeros, ya esto lo sabían de antemano, incluso Siwon estaba al
tanto al momento de dejar ir a alguno de sus alfas a la gran batalla, Min
Jiyong es quizás uno de los reyes más temidos de todos los tiempos.
— Quiero unas vacaciones luego de esto. — Se quejaba Heechul que ya
estaba totalmente agotado pero se mantenía cerca de Jimin apoyando al
capitán Min.
— Si salimos vivos, créeme que las tendrás. — Estaba siendo muy
casual el capitán, tiene miedo de no poder defender al amor de su vida y su
cachorro.
Jiyong logra salir del anillo de defensa al sentirse mejor, y con el rostro
bañado en lágrimas se lanza sin pudor directamente hacia su hermano que
lo bloqueó con la espada, corriéndose hacia atrás por el fuerte golpe, su
meta estaba justo detrás del capitán y no existe nadie que se salvara de la
guardia real.
— ¡Tú.. No.. Los dos... Peter! ¡Acaben con estos idiotas yo me encargo
de su lindo omega y mi casi extinto sobrino! — Los nombrados acataron la
orden, golpeando con fuerza alejando a Heechul y a Yoongi del omega.
— ¡Jimin! — El capitán estaba al borde de todo, viendo como su omega
se defiende sin voltear a verlo, es simplemente impresionante todo lo que
aprendió Jimin con ellos, tenía una pelea muy limpia con el ahora Rey del
lugar—. ¡Mata a ese desgraciado!
Jimin le dedica una linda sonrisa a Jiyong para luego rozar su espada en
la mejilla de este cortándole, el Rey logra cortar apenas en el brazo derecho
debilitando el agarre de la espada, pero eso no le impide a Jimin tomarla
nuevamente y apuntar al cuello enemigo, hasta que unos brazos lo rodean,
agarrándolo con mucha fuerza.
— Oh... Muchas gracias señora Park, muy amable. — La madre de
Jimin lo tenía rodeado con fuerza, y el omega estaba un poco debilitado por
el combate, no podía zafarse solo de eso—. ¿Qué te parece Jimin?
¿Prefieres ser asesinado por tu madre, por tu cuñado o... por tu alfa?
—Eres un maldito, Jiyong — gruñía Jimin queriendo arrancarle la cara
con los dientes de ser necesario.
— Está bien, haré algo mejor. Se irán los dos Namjoontos. — Jiyong
toma su espada y corre para atravesar el cuerpo del omega—. Pero ¿que...?
De un empujón es sacado de allí acercándolo al capitán Min.
— ¡Daesung! — A pesar de estar apresado por los brazos de su madre se
contenta al saber que el alfa está vivo, aunque algo lastimado.
Daesung sin preguntar saca a Jimin de su extraño amarre, noqueando a
la señora de un golpe y arrastrándola a una esquina, Jimin se mantenía
callado observando todo, el alfa lucía agotado y herido, incluso estaba
sangrando pero eso no le impedía proteger al pequeño omega.
Corría a apoyar a Yoongi, ignorando el hecho de que el omega estaba
solo, sabe que así podrá al menos defenderse.
El capitán lucha contra dos, su cuerpo empieza a flaquear y su
respiración falta por tanto esfuerzo, pero el imaginarse a su omega le da
fuerzas para continuar.
— Imbécil — Jiyong golpea sus costillas, encorvándose por el fuerte
golpe a lo que uno de los guardias aprovecha y clava su espada en la
espalda del capitán—. Ahora sí nos veremos en el infierno, Min Yoongi.
—¡Capitááááán, noooo! ¡Usted puedeeee! — Los gritos de Jimin son
desgarradores al ver como su alfa cae de rodillas ante Jiyong, lo que ese
no se percata es que Heechul y Daesung llegaron a su espalda
apuñalándolo al mismo tiempo, la sangre sale de su boca para
finalmente caer ante su hermano.
— Jaque mate, Jiyong — farfulla el capitán Min antes de desplomarse al
suelo, Jimin solo puede gritar corriendo para aferrarse al cuerpo de su alfa
—. Pastelito... No llores, por favor.
—No, Yoongi... No nos dejes. — Las lágrimas bañaban el rostro de
Jimin, pudo sentir como algo se quebró dentro de él, como si una esfera de
cristal cayera al suelo haciéndose millones de pedazos.
Daesung terminó de asesinar con ayuda de los demás a los guardias
restantes, para luego rodear la triste escena.
Todos lloraban en silencio, viendo como su príncipe, su capitán se
estaba yendo.
Daekhyun y Chanyeol parecían discutir, pero ninguno parecía querer
intervenir, no es fácil para ellos todo lo que han tenido que presenciar.
— Jimin... Esto... Sé que esto te sonará tonto pero — Chanyeol trataba
de conseguir las palabras exactas—, llama a Whalien, la criatura sabrá que
hacer.
—Estamos muy lejos de la costa, idiota. — Daekhyun quería que la
tierra se abriera en dos y ser tragado por esta—. Es una ballena, no un
caballo para venir corriendo acá.
Jimin estaba atento escuchando pero no quería dejar de ver a su alfa el
cuál le acariciaba el rostro con delicadeza, observando sus ojos, hasta que el
brillo comenzó a extinguirse, con su brazo cayendo a un lado, el omega
quedó pasmado, el miedo de no ver más con vida a Min le aterra.
— ¡Whalieeeeeen! ¡Por favor, ayúdanos! ¡Whalieen! — Todo estaba en
silencio, al parecer era una idea tonta de los betas—. ¡Ballena tonta, salva a
Yoongi! ¡Whalieennn!
Como si fuera a darse por vencido, coloca su frente en el pecho del
capitán aunque sin escuchar latido alguno, se había ido.
No podía aceptar eso, sus gritos y llanto llenaron el oscuro castillo que
poco a poco era llenado con la luz solar, estaba amaneciendo.
El cascabel en la mano de Jimin se comenzó a agitar y brillar, soltando
destellos como aquella estela que dejaban las hadas, el omega alzó la mano
mirando el curioso objeto, no podía creerlo pero aun así ya no perdía nada
con intentarlo.
— ¿Whalien? ¿Puedes escucharme? — El cascabel soltó un fuerte
destello y pudo escucharse aquel canto del animal—. Salva a Yoongi, es lo
único que te pido.
Todo el lugar fue envuelto en una luz dorada, y las puertas principales
del castillo se abrieron de golpe con la fuerte ventisca repentina, Heechul se
subió a los brazos de Jungkook al asustarse y este solo le golpeó.
Una mujer muy hermosa entró al castillo, vestida de blanco con destellos
plateados y dorados rodeándola, se pudo escuchar el canto, provenía de su
interior.
— Tú... ¿Eres Whalien? — preguntó Jimin a lo que ese ser asintió,
acercándose para tocar al alfa—. Tráemelo de regreso... Te lo pido.
Ella volvió a asentir, aquellas estelas de oro y plata que parecían olas
marinas rodearon el cuerpo del capitán Min, envolviéndolo en aquella
intensa luz.
Whalien tomó al alfa entre sus brazos, colocando el cuerpo de pie,
besando su frente entregándole su bendición, esperando que la vida pudiera
volver a él.
CAPÍTULO 49
No es fácil el tener que decir adiós a la persona que más amas en este
mundo y notar como en tus propias manos se esfuma aquella chispa de
vida, un brillo particular que solo pueden observar aquellos que han visto
morir a alguien en sus propias manos, el alma al abandonar el cuerpo se
lleva una singular luz que cada uno posee en su interior.
Jimin es testigo de ese detalle, al notar como en los ojos del capitán Min
se extinguía aquel particular brillo, llenándolos de una extensa oscuridad
que solo el omega podía explicar, aquella sensación de abandono se
apoderó de sí mismo queriéndolo arrastrar al más profundo abismo del
océano.
—Yoongi... — Jimin se acercó a su espalda, tenía miedo, pero un fuerte
latido se escuchó.
Quién iba a pensar que aquella misteriosa ballena de color blanco sería
la salvadora de su desgracia, deteniendo los aullidos de dolor del omega,
tomando a su alfa, aquel cuerpo que carecía de vida, devolviéndosela como
si fuera su deber fuera del agua. Los latidos del capitán Min indicaron al
omega que se encontraba con vida nuevamente, se concentraba en escuchar
aquellos latidos, nunca pensó que sería la más maravillosa música que
pudiera apreciar, el sonido de la vida.
Las palabras eran inútiles, todos los sentimientos estaban encontrándose
en un mismo lugar, alfa y omega se abrazan, besan y observan,
impresionados en como todo puede cambiar en un escaso segundo,
llevándose lo más preciado para cada ser en este pobre mundo.
Las lágrimas del omega, y su llanto ahora son de felicidad, los demás
alfas presentes Namjoonto a los betas celebran con gritos de júbilo la
resurrección del capitán del Whalien.
—Pastelito... perdóname, nunca te volveré a abandonar. —Min
Yoongi no debía llorar, se supone que es un pirata temido y un gran alfa,
pero ver a su omega destruido por lo sucedido hizo que su corazón se
quebrara en mil pedazos, lo había dañado sin querer.
— Gra-gracias a Whalien estás de vuelta. —Jimin clavaba su cabeza en
el pecho del alfa, llenándose de su aroma y apreciando la calidez de este,
notando como su herida se había sanado solo con la presencia de aquella
hermosa ninfa de agua, los destellos oro y plata continuaban rodeándolos.
Aquella ninfa que responde al nombre de Whalien emite su típico canto
mientras procede a retirarse a las profundidades del mar nuevamente,
llevándose con ella las estelas de brillos.
— Espera... — Min no sabía cómo dirigirse a la criatura— . ¿No puedes
ayudar a mis amigos?
Niega y su expresión no es más que pura tristeza.
— Yo soy tu guardián, Yoongi . —La voz salía de la ninfa pero no
movía los labios— . Sabía que todas mis fuerzas serían utilizadas en algún
momento, y lo hice. Cuídate mucho, príncipe.
— Pero... —No estaba de acuerdo en dejar a todos aquellos que le
ayudaron perder su vida en vano pero no puede forzar la magia de las
criaturas marinas—. Gracias... Whalien.
El sol había terminado de salir, iluminando en todo su esplendor el
salón real que era ahora un mar de sangre, Whalien desapareció al cruzar la
puerta y en su lugar aparecieron los Reyes, seguidos de los demás
tripulantes en la puerta del castillo.
— Pero, ¿qué? — Namjoon estaba molesto al ver a su omega
Namjoonto con Yesung en brazos, era arriesgado si quedaba algún guardia
rondando el lugar
—. Hoseok... habla tu primero...
— Verá... capitán... las sirenas nos enviaron… que debíamos entrar . —
Una explicación extraña de parte del beta—. Empezamos a seguir a esa
mujer de cabello blanco pero es muy rápida, nos atrasamos un poco.
Los reyes ignorando la charla de la tripulación se acercaron a Yoongi
abrazándolo y llorando a mares al notar el cuerpo de Min Jiyong a tan solo
unos metros, podría ser el malo del cuento pero es su hijo, una parte de ellos
se fue al notar el cadáver, ya eso no es ni la esencia, es solo un cuerpo vacío
de alguien que se llenó de mucha avaricia queriendo apoderarse de todo sin
importar su bienestar, incluyendo a sus padres o su hermano.
Min Yoongi mantiene distancia mientras sus padres rodean el cuerpo de
su hermano Jiyong, retirando las espadas clavadas y cerrando sus ojos, su
madre acomoda sus manos sobre su pecho dando una sensación de paz que
posiblemente en el más allá no posea.
Todos se sobresaltan cuando una pequeña puerta se abre cayendo a un
lado de los tronos, todos estaban a la defensiva, Heechul fue el primero en
sacar la espada y voltearse para atacar a quien sea que estuviese intentando
tocar a alguno de su ahora famiLisa.
—¡Xiumin, bebé! —Heechul corre a abrazar al pequeño alfa y repartir
besos de alegría por todo su rostro, con los demás corriendo para
abrazar al sobreviviente— ¡Estás vivo, maldita sea!
—¡Asco! Suéltame, Heechul... ¡BASTAAA! —Imposible detenerse
cuando los demás, incluso Taehyung y Jungkook sin conocerlo lo abrazan,
derribándole al suelo.
— Esto quiere decir que Choi Top también cayó. —Xiumin asintió ante
las palabras del capitán Namjoon.
Los reyes Min se levantan, cubriendo el cuerpo del fallecido príncipe
con la capa real, y se dirigen hasta donde se encuentra Yoongi con su
omega entre sus brazos.
— Hijo —el rey colocó su mano sobre el alfa— , voy a sonar cruel pero
debo darte las gracias.
— Salvaste muchas vidas, hijo, no eres un mal chico después de todo.
—Su madre lo envuelve entre sus brazos esta vez y el omega decide darles
un poco de espacio, pero quedándose cerca, no quiere separarse
nuevamente de su alfa —. Espero te quedes con nosotros Yoongi.
— Mamá… yo no puedo hacer eso —Automáticamente tomó la mano
de Jimin entrelazando sus dedos con la suya—, mi vida pertenece al mar, al
Whalien y principalmente a Park o mejor dicho Min Jimin mi esposo.
— Eso quiere decir que Jimin ahora es legalmente un príncipe. — El
Rey se estaba divirtiendo con el sonrojo del omega—. Nos gustaría que
todos se quedaran con nosotros; tú, Jimin, toda la tripulación.
La felicidad era difícil de esconder en Min Yoongi y Jimin podía
percibirla, el problema era ignorar todos sus años de delincuencia en el mar,
es un pirata, ladrón y asesino, sería de muy mal gusto que alguno de sus
viejos enemigos o víctimas pudieran reconocerlo en el reino.
Sin dar una respuesta certera, todos con ayuda de los pueblerinos se
encargaron de llevar los cuerpos al cementerio cercano, dándole principal
cuidado a Jiyong, teniendo al menos un funeral decente al ser el hijo de los
Reyes Min, su cuerpo sería cremado y guardado en una capilla cercana al
castillo, teniendo la fe de que la luz de las velas iluminarían su trayecto para
llegar a un lugar lejos del infierno, siendo perdonado por sus padres a pesar
de todo lo que les hizo y como dañó todo el pasado de ellos con su hermano
menor.
— Yoongi, debería despedirse, es... su hermano. — Jimin empujaba la
espalda del alfa para que se acercara al cuerpo antes de ser introducido al
gran horno.
—Lo sé. — Se acercó mirando los suaves rasgos de su hermano, sin duda
alguna uno de los omegas más hermosos que verá en sus años de vida, lo
curioso que compartían aquella mirada gatuna, esos ojos que funcionaban
como cuchillos al momento de dar una orden—. Hermano, creo que nunca
pudimos entendernos pero, ¿sabes? Debo darte las gracias, seguramente si
nunca me intentaras matar, no conocería a Jimin. Tú me llevaste a él sin
que te dieras cuenta, a mi verdadera felicidad y por eso quiero darte mi
perdón... Descansa en paz, Min Jiyong.
Namjoon y Jin no podían contener las lágrimas, la nostalgia era un rudo
enemigo en estos momentos, ya no están viendo al Rey tirano, sino a un
niño travieso tratando de jugar con ellos.
Las puertas del horno se cerraron, y solo pudieron verse las grandes
llamas cubriendo el cuerpo del omega, desintegrando cada parte de sí
mismo, devolviéndolo a las cenizas, porque polvo eres y en polvo te
convertirás, es la naturaleza, en algún momento todos abandonarán este
mundo, lo importante es disfrutar cada día de tu vida, y a cada persona que
te rodea, aprovechar cada sentimiento y cada detalle sin importar nada,
porque nunca sabes cuándo será tu turno de dejar el mundo terrenal para
pasar a otro plano del que posiblemente nadie sepa con certeza.
—Pastelito, sé que esto es algo raro pero... ¿cómo te sientes? —Min
trataba de ocultar sus lágrimas, estaba recordando a su hermano cuando
eran pequeños y como se robaban los dulces de la cocina real— . Te
esforzaste demasiado, no quiero que les pase nada a ti o al cachorro.
— Estamos bien — El omega tenía ahora a la pequeña Eimi en brazos,
dormía plácidamente ronroneando como si de un tierno gatito se tratara—,
pero... mi madre.
—Ella estará bien, el doctor del castillo la está atendiendo, al parecer sí
era un hechizo. — El capitán besó la frente del omega—. Pronto podrás
verla y seguramente yo tendré problemas con mi suegra, debe recordar que
te secuestré...
— Te defenderé . — las suaves risas del omega calmaban al alfa,
dichoso de tener a tan hermoso y puro compañero Namjoonto a él.
CAPÍTULO 50
Min Yoongi y sus tripulantes decidieron quedarse un rato en la isla de
So Far Away y los padres del pirata o más bien príncipe no podían estar
más contentos. El capitán tomaba estos días para meditar en todo lo
sucedido, trataba de darle espacio a su omega aunque su instinto no se lo
permitía, deseaba estar con él a cada segundo, solo había algo que lo tenía
un poco asustado, la señora Park.
— Ya deberías enfrentarla . — Jungkook jugaba con su propio cabello,
estaba un poco más largo de lo habitual, tanto tiempo encerrado daba sus
cambios físicos, incluyendo que estaba un poco más delgado, pero
Daekhyun y Chanyeol hicieron un buen trabajo cuidándolos—. Debería
decirle algo así como: “Disculpe, solo tomé prestado a su hijo porque me
pareció encantadoramentee sexy, al igual que usted, ya sabemos de dónde
sacó su belleza.
—Debes estar bromeando... Tanto tiempo encerrado te quemó el
cerebro. — Min agitaba su sombrero en el aire se había negado a usar sus
túnicas de príncipe—. Son las consecuencias de permanecer más de una
hora en el mismo sitio con Taehyung.
Ambos alfas se reían entre ellos, como si de hermanos se trataran, se
extrañaban y había tantas cosas por contarse, tanto misteriosas, mágicas y
por supuesto terrenales. Jungkook y Taehyung estaban algo molestos
porque no estuvieron presentes en la boda y se habían puesto de parte de los
reyes para realizar la sucesión de corona, sentían que ya estaban muy viejos
para eso pero su hijo se negaba a tomar las riendas del lugar, ignorando las
burlas de Namjoon alegando que era mucha gente, apenas podía con la
pobre tripulación del Whalien y por eso no se encargaba del reino.
Todo su mundo había dado un brusco giro, sin mencionar el de su
amado omega, en estos días que se han quedado en el dormitorio de los
príncipes, creyó que él sería el nostálgico pero se equivocó, la verdad que la
persona que más lloró y se quebró ante el alfa fue Jimin, recordando toda su
infancia, y a las personas que lo rodearon, incluso llegó a meter a Seungri al
cuarto para conversar y desahogarse con él, Min le tranquilizó, al menos
Daesung tiene una buena relación con el omega, si es o no su pareja
predestinada, ellos lo sabrán, no deben meterse más en una relación ajena.
— Yoongi... capitán... ¿Cuánto tiempo le queda a Jimin para que
tenga su cachorro? —La pregunta del joven alfa lo desubicó un poco—.
Javi se arriesgó mucho al venir a la batalla.
—No me recuerdes eso, Jungkook, y para ser sincero no sé cuánto
tiempo tiene con exactitud pero... debe estar por... nacer . —Min sintió que
se formó un nudo en su garganta al recordar que el tiempo de espera para
conocer a su cachorro, imaginándose como sería, seguramente con cachetes
regordetes y ojos afilados como los suyos—. Estoy algo asustado, no sé si
estoy preparado para eso.
Mientras tanto en la habitación que usaban Jimin y el capitán Min
estaba siendo ocupada por el omega y la madre de este. Jimin se sentía a si
mismo explotar, luego de la batalla se sintió desfallecer, no podía seguir
poniendo en peligro a su cachorro que últimamente se movía demasiado,
provocando que fuera a vomitar muy seguido al baño, su madre se
encargaba de cuidarlo pero no olvida quien es el responsable de que su bebé
esté así.
— Mamá, ya cálmate. — Jimin de cubría la cara con la manta, su
hermana se encontraba durmiendo justo al lado abrazando su creciente
panza — voy a tener un bebé... Un cachorro hermoso de mi alfa.
— ¡Ese hijo de la grandísima p*** ! ¡Te secuestró y seguro te violó! —
Estaba un poco histérica—. No sabes cuánto lloré por tu partida, luego de
la muerte de tu padre no recuerdo nada, como si mi mente estuviera de un
color negro... Ahora que regreso me consigo a ¡mi bebé marcado y a punto
de tener un hijo! Y lo peor no es eso, ¡con un pirata que lo secuestró!
—Ya, mamá... Sí, lo sé, pero lo amo y quiero conocer a mi cachorro. —
Jimin se sentaba ocasionalmente, era molesto tener que estar acostado pero
el doctor del reino recomendó el descanso absoluto por haber abusado de su
condición y entrar a la pelea—. Quiero ver a mi alfa...
—Aquí estoy, pastelito. — El omega sonrió al ver a su media mitad
caminar hasta la cama, sentándose a un lado de él, tratando de no ver a su
suegra a los ojos, eso significa peligro—. Hola, señora Park, ¿cómo sigue
usted?
—Con mejor memoria que nunca — El temible alfa, el capitán Min
temblaba ante la furiosa mirada de la madre de su omega, sabe de lo que
son capaces—, intentando pensar que manera sería mejor para cortarte en
pedacitos, por secuestrar y embarazar a mi hijo... Serás un buen alimento
para los cocodrilos.
—¿Es verdad que existen cocodrilos en el castillo? — Min quería jugar
con fuego, y no le importaba molestar a su suegra—. No creo que sea de su
gusto.
—En serio no tiene moral “capitán”. — Min torcía la boca en una
mueca extraña, Jimin se volvió a enroscar en las mantas evitando contacto
visual con alguno de los dos—. ¿Debería decir príncipe? Así se refieren a
usted esos dps betas que vienen de vez en cuando a ver a mi bebé.
— Mis padres son los reyes de este lugar — Metió la mano halando la
manta para descubrir el rostro de Jimin—, pero soy el capitán del Whalien
que navega en altamar, sin rumbo fijo, solo buscando la felicidad, aunque
la encontré en un omega que me robó el corazón.
—Capitán... Usted me robó a mí el corazón — murmuraba el omega
totalmente colorado, y toma la mano del alfa para enroscar sus dedos, ese
simple contacto era todo lo que necesitaba.
— Querrás decir que te robó a ti de nuestra casa, Park Jimin. — Su
madre estaba casi púrpura de la furia—. Te alejó de tu madre, no te
imaginas cuanto sufrí...
—¿Qué tengo que hacer para que me acepte señora Park? — Min
Yoongi estaba dispuesto a negociar con ella.
— Acepta la corona. — Eso fue sin dudas un balde de agua fría para el
alfa, se esperaría cualquier otra cosa menos eso—. No quiero que mi nieto
nazca en un barco sin los cuidados necesarios. ¿Qué educación va a tener?
¿Acaso nunca pensaste en que puede suceder algo incluso durante el
parto?
—Yo... — No puede mentir, el alfa nunca llegó a esas conclusiones. ¿Si
pasaba algo como sucedió con Jin? Tuvieron suerte gracias al elixir pero
ya eso no estaba de su parte, sin contar que se agotaron sus recursos
mágicos por así decirlo. Volteó a ver a su omega, aquellos ojos castaños
que le enamoraron desde el primer día, notando como su cabello ya no
poseía aquel tono oscuro, se había vuelto completamente rubio por el polvo
de hadas del lago que visitaron, nunca supo el motivo de ellas de hacer
eso pero debe admitir que se ve hermoso, sus labios perfectos y aquel
cuerpo de ángel que fue creciendo para darle espacio a su cachorro, debe
pensar muy bien las cosas antes de precipitarse y subirlo al barco
nuevamente—. Yo no había pensado en nada de esto...
—Yoongi, siempre te apoyaré y te seguiré al fondo de la tierra de ser
necesario... Solo... déjame quedarme por siempre contigo — Jimin tenía su
voz tembloRose y su madre gruñía inconscientemente—. Si quieres o no
ser príncipe, sabes que respetaré tu decisión, porque te amo. Te amo, Min
Yoongi.
—Yo te amo mucho más de lo que imaginas, mi pastelito, mi Min Jimin
— el capitán Min sabe que debe tomar una decisión rápida, al omega no le
debe quedar mucho aunque no sabe con exactitud cuántos días, lo que sí
sabe es que su omega difícilmente puede moverse por sí solo, sabe que debe
actuar y dejar de ser el orgulloso del lugar, su omega y su cachorro deben
estar por delante de cualquier cosa.
Porque a veces debemos de sacrificar algunas cosas para poder hacer
nuestros sueños realidad...
CAPÍTULO 51
En los frondosos árboles del jardín real se respiraba una paz que
posiblemente nunca se imaginaron, los rastros de aquella sangrienta batalla
habían desaparecido por completo luego de un tiempo.
Los aldeanos en conNamjoonto con los sirvientes del castillo y una que
otra mano amiga lograron arreglar cada detalle, dejando el castillo y sus
alrededores como si nada hubiese pasado.
— No te ves muy feliz, hijo mío. — El rey se sentaba a un lado de
Yoongi que estaba un poco cabizbajo desde la “discusión” con su suegra. Si
bien sabe que esto no lo hace por ella misma, ya que a pesar que le
ofrecieron quedarse ella optó por irse al pueblo apenas nazca su nieto, pero
lo que no quiere es que sufra como sufrió Jimin en su niñez y eso lo
entiende perfectamente el alfa, el problema es, renunciar al Whalien—.
¿Quieres hablar de esto, Yoongi?
—Quiero seguir siendo el capitán Min... Pero... quiero lo mejor para mi
omega y mi cachorro. — Se había negado a usar su vestimenta real en todo
este tiempo, seguía utilizando su ropa de pirata, aquellos pantalones blancos
ajustados, gabardina, sombrero rojo ancho y sus típicas botas de cuero
negras—. No sé... Esto... No es lo que yo pretendía, ni siquiera quería
llegar aquí, hice que se desviara el curso del barco muchas veces a pesar
que siempre terminábamos en el rumbo hacia acá.
—Hijo, nosotros llegamos a pensar muchas veces que ya habías muerto,
pero cuando escuchamos los rumores sobre el tal capitán Min y tus
características supimos que eras tú. — El anciano lucía verdaderamente
cansado como si el simple hecho de hablar le quitara todas las energías—.
Nunca me atreveré a quitar tu libertad, hijo, queda en tu propia decisión.
—Ya estás viejo, papá. ¿Quién se hará cargo si no está Jiyong? — Ese
nombre hacía arder su pecho.
— Cederemos al reino vecino, no podemos hacer más nada, hijo. — El
rey había bajado la corona de su cabeza, tocando las puntas con sus dedos
delineando cada figura grabada en ella—. Pero te agradecemos el haber
salvado a todos de la tiranía de tu hermano.
—Yo... — No pudo seguir hablando porque al notar las lágrimas de
tristeza en su padre le destrozaba el corazón, sí, nunca se preocupó por ellos
luego de escapar en el barco de aquella isla, ahora si se sentía un completo
imbécil, ellos no deberían pagar por esto, nunca supieron lo que en realidad
había pasado y cuando descubrieron la verdadera mentalidad del mayor de
los príncipes todo se había ido a la mierda literalmente—. Seré el nuevo
rey...
Entre las oscuras paredes de la habitación principal que Yoongi y Jimin
compartían, se encontraba el omega algo cansado, ya estaba cerca del parto
y le era muy difícil moverse, lo peor que odiaba pedir favores pero era
imposible hacer muchas cosas por sí solo.
Todos habían ido a sus respectivas habitaciones y su alfa había entrado a
escondidas a la cocina buscando algún bocadillo, el omega agradecía que
todos sus extraños antojos le hubieran dado al alfa y no a él en las últimas
semanas, así que sería Min el que ganara peso.
Su ansiedad también estaba al límite, su vida seguía dando giros sin
siquiera planearlo, primero era un omega cualquiera y de una famiLisa muy
pobre, luego pasó a ser un tripulante en un barco pirata, ahora es un
¿príncipe? Todo es muy extraño. El observar aquel oscuro paisaje por la
ventana de la lujosa habitación solo le hace meditar.
— ¿Qué pasaría si nunca te hubiera conocido, capitán Min? — El
omega apoyaba su cabeza en la cortina del ventanal, ignorando unos brazos
que rodean con dificultad su vientre, alejando cualquier tonto pensamiento
que cruzara su cabeza—. Pensé que no vendrías ya.
—Solo fui por un pastel de chocolate que escondieron Jin y Namjoon,
te traje un trozo. —Le entrega el pastel envuelto en una servilleta y sonríen
como si fueran niños haciendo travesuras en la cocina. No le apetecía el
dulce, pero al ver el rostro sonriente del alfa no dudó en asentir y comer el
pastel, sintiéndose reventar—. Sabes... Sí te escuché, mi hermoso omega, y
déjame decirte que tarde o temprano te conseguiría, solo que al tu
cuidarme cambiaste por completo mi destino desde aquel instante que pude
sentirte a mi lado y espero que sigas estándolo por mucho tiempo.
Sonríen con mucha ternura, sintiéndose amados, algo que solo ellos
podrían explicar sin importar la opinión de los demás que los rodean. Esa
pequeña gota que termina de llenar sus corazones desbordan solos de tanto
amor y deseo por el otro, interrumpidos solo por una pizca de miedo que
percibió el alfa y confirmarlos a ver a los ojos a su omega.
— Yoongi... llame... a mi... madre...y a Jin — Jimin estaba encorvándose
sobre sí mismo, jadeando de dolor, Yoongi palideció al ver a su omega en
ese estado, su instinto fue llevarlo a cama corriendo luego fuera de la
habitación para llamar a la primera persona que se le cruzara en el camino,
pero obviamente era demasiado tarde como para encontrar alguien en el
pasillo, así que se dirigió a la puerta de la habitación de su suegra.
—Yoongi, ¿qué sucede? — La señora Park estaba con una pijama de
seda Rose y algunos rollos en su cabeza para mantener los risos que ahora
usaba a diario, se estaba desesperando al notar la palidez del alfa y de cómo
su labio temblaba sabía que estaba relacionado con su hijo— . No me digas
que Jimin está...
No dijo nada, solo asintió sintiendo el empujón de la señora y como esta
gritaba despertando a todos, Jin escuchó el grito de “Jimin está dando a luz”
y “mi nieto”. Se apresuró a seguirla, tomando antes unos cuantos
implementos médicos antes de ir, era muy tarde para que el médico llegara
de inmediato a atenderlo así que deberían hacerlo por sí mismos mientras
algún sirviente iba por el doctor del pueblo. Yoongi corrió detrás pero le
detuvieron en la entrada, cosa que provoco que gruñera, nadie le privaría de
su omega, pero debía controlarse y darse cuenta que actúan así por la salud
de Jimin.
— Pastelito... — Yoongi sentía que su alma abandonaba el cuerpo cada
vez que escuchaba los gritos desgarradores de Jimin, debía entrar pero no
quería atacar a nadie, se mantenía en la puerta de la habitación apoyándose
del marco, deseando escuchar la hermosa risa del omega, Jin se acercó a
donde estaba el alfa y lo tomó de la mano ignorando sus gruñidos,
acercándolo a su omega— . Yo… no debería estar aquí, Jin.
— Yoongi... —Jimin aferró la camisa del pijama entre sus manos, el alfa
no se había percatado que su omega estaba desnudo de la cintura para
abajo, pero por una razón muy especial, su cachorro venía en camino — no
me deje.
—No te abandonaré nunca. — Lo besó y siguiendo indicaciones de su
suegra se colocó detrás de Jimin, sirviendo de soporte al mismo tiempo que
lo abrazaba para calmar el dolor causado por las contracciones, buena idea
ya que desde esa posición podía gruñir pero no lastimar a nadie, todos se
encontraban lejos del alcance del alfa.
—Javi…Tienes que pujar... —La voz de Jin era bastante segura,
dándole algo de calma a Jimin que estaba envuelto en un mar de miedo —
en la próxima contracción puja... ya va a salir...
— Duele... —Jimin se sentía desmayarse si no fuera por el fuerte agarre
del alfa alentándole a continuar.
Al sentir la contracción automáticamente pujó, sintiendo como su
cachorro abandonaba su cuerpo llegando a escuchar aquel glorioso sonido,
su llanto.
— Hijo... es hermosa. — La señora Park tenía a la cachorra entre unas
sábanas, entregándoselo al omega, que no dudó en sonreír al tener a la
pequeña entre sus brazos, y el alfa en shock al conocer a su cachorra que se
encontraba acurrucada deteniendo su llanto al sentir el contacto de sus
padres.
—Es-es-esperen… — Jin estaba revisando a Jimin cuando iba a proceder
a limpiarlo y vestirle cuando se percató de algo “extra”, al igual que Jimin
recibiendo otra contracción cuando pensó que todo había pasado
—. Creo que viene otro cachorro.
Yoongi tomó la cachorra entre sus brazos, su omega sufría nuevamente
al traer otro cachorro o cachorra al mundo exterior, Namjoon nunca se le
permitió pasar a la habitación ni ningún otro alfa además de Min Yoongi,
ya tenían suficiente con su carácter de quererlos asesinar a todos.
Luego de varias horas en trabajo de parto, el omega duerme
profundamente envuelto por su alfa, la madre de Jimin lo limpió y vistió
luego de verificar que no quedara otro cachorro en camino, todos habían
salido a descansar finalmente a excepción de un omega que decidió tomar
el lugar de Jin para darles el biberón a los bebés, Taehyung.
Mientras la pareja dormía en la cama, Taehyung atendía al par de
cachorras dorTopnas, agradeciendo poder tener ese contacto con ellas,
puesto que Min se había puesto más insoportable que de costumbre, solo
que el sueño ya lo había vencido.
Taehyung se la pasaba a la orilla del mar últimamente, hablando con
cualquier criatura que se le atravesara, en especial con las sirenas, ellas
prometieron que su deseo llegaría cuando menos lo esperara.
—¿Jungkook? No deberías estar aquí, Min te cortará en trocitos
—
susurraba para el alfa que había entrado a la habitación.
—Solo me gusta verte con las cachorras, te queda bien. — El omega
asiente ante las palabras del alfa, coloca a una de las pequeñas en su cuna,
Jungkook se acerca observándolas y apoyando su mentón en el hombro de
Taehyung — son idénticas a Min, seguramente heredaron el mal carácter.
—Te escuché. —Y ohn estaba despierto, gruñendo levemente al sentir la
presencia de otro alfa en su territorio, cerca de sus cachorras —. Jungkook
no es nada personal pero debo pedirte... que salgas.
Taehyung sonrió tímidamente al alfa, se inclinó y acompaño a su
pareja, no pretendía dejarlo solo y menos en ese momento.
—Ignora al capitán, a veces es un poco bruto — dice abrazando a su
alfa —, está cegado por el momento, posiblemente tú seas peor.
—Me extraña tener que decirle príncipe o su majestad. — El alfa se
voltea y se arrodilla ante su omega de ojos brillosos apoyando su oreja en el
vientre plano de este —. Tú también le dirás capitán Min. ¿Verdad, mi
pequeño cachorro?
Sí, su deseo se hizo realidad...
— Yoongi ya te dije que hay que vestirse para la coronación, no vamos
a ir a altamar, quítese ese traje de pirata — Jimin perdía la paciencia
rogando al alfa que se colocara la túnica real.
—Pastelito, por Dios, tú te ves hermoso pero yo parezco un tamal mal
amarrado. — Entre risas, se desviste y controlándose de no ir sobre el
omega, deja que este lo vista de acorde a la ocasión.
—Te ves hermoso con cualquier cosa que te pongas. — Jimin besa la
nariz del alfa y va a vestir a sus dos ángeles de pequeñas pijamas de seda
blanca, tomando cada uno a una cachorra para llevarlas a la coronación
aunque saben que Taehyung y Hoseok las tendrán cargadas, algo que
posiblemente a su hermana no le guste para nada, suele olvidar la relación
de ellos, no es que no quiera, solo que posiblemente Hoseok tenga que
esperar unos cuantos años hasta la edad adecuada de su hermana Eimi.
La ceremonia se realizó en el salón principal del castillo, la gente del
pueblo acudió a ver la coronación de un príncipe que creían muerto, todo un
acontecimiento. El actual rey se dejó quitar la corona por Namjoon que
ahora era el capitán de la guardia real, viendo como la colocaba sobre la
cabeza de Min Yoongi.
— Felicidades, rey Min Yoongi — Namjoon murmuraba para su amigo
que estaba como perdido en las nebulosas—, espero entiendas que esto no
es solo por ti.
— Lo sé, es por mis cachorras y por mi omega. —Yoongi levanta la
corona de la cabeza de su madre, es un poco más pequeña y se acerca a
Jimin que empezó a temblar como gelatina—. Mi pequeño y hermoso
pastelito, gracias por aceptar ser mi compañero y mi rey por siempre.
— Yoongi… —La corona descansó sobre su cabeza y todos en el lugar
aplaudieron haciendo que ambos se sonrojen al recibir tanta atención,
fueron aceptados desde el primer momento en que fueron vistos y los
apodaron “la pareja del cuento de hadas”, el cariño que se demostraban
entre ellos enternecían a los pueblerinos, y más cuando se enteraron que
Jimin tenía el mismo origen que ellos.
La fiesta inició y Jimin pudo reconocer a aquella mujer que en su visión
quería quedarse con su alfa, se sintió aliviado al ver como Yoongi les
mostraba a sus niñas y como la chica reaccionaba con cierto aire de
“sorpresa” para luego presentarle a un alfa delgado de aspecto elegante al
ahora rey.
Hoseok y la señora Park tenían una extraña discusión, posiblemente ya
se enteró de la relación entre ambos, no era suficiente que su hijo anduviera
con un pirata, ahora su hija menor estaba ligada al destino con un beta que
le lleva más de 20 años de diferencia.
Jimin está feliz, tiene paz, un hogar, y ahora una gran y cálida famiLisa,
pero algo está nadando en el interior de su pecho, pero sabe muy bien que
ese sentimiento no proviene de él sino de su alfa. El omega sabe
perfectamente que el alfa no está triste por las cachorras ni por él, es algo
que va más allá y que solo ellos comprenden, aquel lugar donde se
desarrolló su vínculo, en altamar, a bordo del Whalien, siendo un marinero
y su capitán.
— Ahora somos reyes. — Brinca del susto el omega al sentir un abrazo
desde la espalda, se había escapado al balcón pero parece que nunca podrá
escaparse de Min si quisiera.
— Gracias por quedarte siempre conmigo Javi, te amo . —Se mantiene
callado ante las palabras del alfa— . No te preocupes por mí, es algo
pasajero, mi amor. No es fácil dejar todo de un momento para otro.
—¿No estás triste de dejar el Whalien? — Jimin observa cómo el alfa
voltea hacia donde están sus padres, los antiguos reyes, cada uno con una
cachorra en brazos, sonriendo.
—Mi lugar está contigo pastelito, y mis 2 princesas que amaré por
siempre — sin pensarlo mucho roba un tierno beso de los carnosos labios
del omega, aprovechando la oscuridad del exterior y como son rodeados por
pequeñas luciérnagas.
EPÍLOGO
Tu mundo puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos, cada acción que
realizas puede ir cambiando el futuro a pesar de que dicen que ya está
escrito.
La vida da muchas vueltas, por eso siempre vive el presente sin importar
qué pueda pasar; ama con locura, sin temor a perderlo todo, siempre da todo
tu corazón. Si eres lastimado no importa, vuelve a intentarlo, la vida es una
sola y muy corta para preocuparse por cosas tan pequeñas.
Jimin, un omega de una famiLisa que se encontraba en la pobreza lo
descubrió por sí mismo el día que conoció al capitán Min, un alfa de alta
categoría, que se dedicaba a las malas andanzas pero que se trataba en
realidad de un príncipe de So Far Away.
Ambos sintieron esa extraña conexión desde el inicio, aquel destino que
los unía sin saber exactamente como. El omega se negaba por supuesto a
creer en esas absurdas historias de hadas.
Jimin supo de manera inconsciente que aquel alfa lastimado era su
pareja predestinada, porque el amor a simple vista sí existe y puede ser de
aquella persona que menos te lo esperas, dicen que suele ser tu amor de
vidas pasadas, por lo que en su siguiente vida pueden volver a encontrarse.
El tener el contacto con ese alfa, curarlo y aprender a amarlo dieron sus
frutos, a pesar de la manera en que convivieron, ya que el omega fue
raptado y reclutado a la tripulación del Whalien.
Él era pobre en lo material pero rico en el corazón, un omega
perfectamente imperfecto que logró ablandar y derribar los muros en el
corazón del capitán Min, que al ser un alfa creía tener el control de sí
mismo, pero todos tenemos una debilidad y la del capitán fue su omega.
— ¡Niños ya basta! ¡Si no se comportan los llevaré con el tío Siwon! —
Heechul se suponía que estaba al cuidado de los niños en el castillo, aunque
a estos les gustaba hacer travesuras. Sabía que le temían a Siwon, que luego
de un tiempo logró convencerlo de mudarse al castillo y ser parte de la
guardia real Namjoonto con los demás alfas de la isla Olas de Plata,
dejándola como un paraíso vacacional y destino turístico perteneciendo
ahora a la famiLisa Min.
— ¡No, Heechuleeeeeee! — gritaron todos al unísono.
Habían pasado unos 8 años desde que llegaron a la isla y los cachorros
eran tremendos.
— Pequeño Yesung, me decepcionas. Se supone que eres el mayor y
debes cuidar de Jacob. — El alfa no usaba su voz de alfa sobre los niños
pero sí sabía cómo darles donde más les dolía, en sus pequeños
orgullos pues Yesung se había presentado como un alfa. Heechul cree que
el pequeño Jacob también lo será aunque Taehyung quiere que su cachorro
sea un omega.
— Pero fueron las gemelas que me dijeron que si le daba tierra con
jugo crecería más rápido. — Las tiernas palabras de Yesung querían hacer
que Heechul reventara en carcajadas pero debía controlarse si quería
provocar respeto ante las gemelas Min.
— ¿Ah sí? Expliquen Cloe y Yanai. — Miró a las pequeñas cachorras
que por sus expresiones a veces dudaba que fueran dos terribles omegas,
sus miradas eran iguales a las de su padre Min Yoongi—. No tengo todo
el día cachorras, ¿por qué lo hicieron? Deben una disculpa a su primo.
—Perdóóóóón — arrastraron las palabras—, solo queremos que sea un
gran alfa como tío Jungkook y papá.
—Darle tierra no es la solución — les reprendió Heechul.
— Y jugo... No olvides el jugo — intervino Yanai con una sonrisa ladina,
ella es la más terrible de las gemelas. Incluso amarró a Jin un día que se
quedó dormido en la cocina, para aprovechar y robar sus galletas recién
horneadas de animalitos. Por supuesto todos fueron castigados por estar
implicados.
— Yanai, ¿qué te he dicho? — Jimin aparecía en el jardín real, vestía
una túnica vino tinto y en sus brazos estaba un pequeño bulto envuelto entre
unas sábanas de seda—. A veces pienso que eres igual a Yoongi.
—Papá, yo la intenté detener pero fueee muy taaaarrdee. — Cloe
culpaba de todo a Yanai por ser la menor—. Prometo que no volverá a
pasar.
— ¡Oye, pero tú me ayudaste! — Definitivamente siempre pelearían.
— ¡Basta las 2! —El rey Min Yoongi al rescate— . Compórtense como
unas señoritas, deberían estar dentro en el baile del castillo, no corriendo
por los jardines. Son dos lindas omegas y princesas del reino.
—¡Pero papááááááá! —Ambas hablan al mismo tiempo y hacen un
tierno puchero que por supuesto Min no se resiste y las abraza, ese par a
veces le saca canas verdes pero son sus lindos retoños.
—Iré adentro a darle de comer a Lorenzo. —Jimin no podría estar más
orgulloso de su famiLisa, sí, todos los sacrificios valieron la pena cada vez
que voltea a ver a su alfa sonriendo lo confirma, baja la mirada hasta el
pequeño cachorro en sus brazos—. ¿A qué eres el bebé más lindo de papá?
Como si entendiera, hace burbujas con su boca y pequeños gruñidos que
llaman la atención de su padre Min Yoongi, la felicidad fue finalmente
encontrada.
El salón estaba lleno de gente, música y alegría, era agradable ver cómo
todos volvieron a hacer sus vidas dentro del pequeño reino. Hoseok
se comprometió formalmente con Eimi, a pesar de las discusiones con la
madre de Jimin, se decidió que se casarían cuando ella tuviera la madurez
suficiente para llevar una famiLisa. Apenas es una niña de unos 12 años
pero Hoseok la trata como si fuera su sol de cada día.
Daesung y Seungri tomaron el mando del Whalien, aunque lo volvieron
un barco comercial nunca quitaron su fachada de barco pirata, así que era
muy famoso por sus leyendas, ahora con el capitán Daesung a bordo.
—Lorenzo es tu reflejo, pastelito. Mira esos cachetes . —Yoongi amaba
cargar a su cachorro, tiene grandes esperanzas para él en el futuro.
— ¿Estás bien? Te noto un poco... distraído. —El omega se aproxima y
abraza su espalda, apoyando su frente en esta —. Sabes que soy tu esposo y
puedes confiar en mí.
—Y mi rey también. — Min adoraba cada vez que se sonrojaba con el
solo hecho de recordarle que era ahora un miembro de la realeza— . Pronto
sabrás qué estoy tramando.
Dos semanas después...
—Ya vete, Javi. Yo me encargo de tus terremotos y del pequeño. — Jin
sería el niñero Namjoonto con Taehyung de las princesas y el pequeño
principito —. Tú ve y disfruta a tu alfa unos días, sino te vas a poner viejo
rápido.
—Pero... — Taehyung pone una mano en la boca de Jimin y coloca
una ropa sobre las manos de este —. ¿Qué es esto?
—Cámbiate, Min te espera en el muelle quiere mostrarte algo. — Con
algo de duda el omega va a cambiarse y sale con una vestimenta de
marinero color blanco, recordándole sus primeros días en altamar a bordo
del Whalien.
Dejando atrás a sus cachorros, se dirige al muelle tal cual le dijo
Taehyung, siendo solo acompañado por Siwon y Heechul. Al ser rey, los
padres de Yoongi obligan a que siempre esté siendo cuidado por alguien.
El viento soplaba con fuerza y las olas rompían en la orilla. Al levantar
su vista allí estaba el Whalien, el inicio de todo, aquel barco imponente y
estaba anclado a la orilla, aunque lo que más impresionó a Jimin no fue eso
sino quien estaba parado justo delante, no se trataba de Daesung sino de
Min Yoongi.
—Parece que se te cayó la boca, pastelito — El alfa se acercó al omega
cerrando su boca con una mano, estaba embelesado viéndolo —. ¿No
piensas saludar a tu capitán?
—Y-y-yo... — Se le trabó la lengua al verlo tal cual como lo recuerda
hace unos años: pantalón blanco, botas negras y una gabardina púrpura que
resalta sus rasgos y su piel blanca. Lleva un sombrero con una larga pluma
a su cabeza y tomando la mano del omega, lo guía hacia el barco —. ¿A
dónde me lleva, capitán Min?
—A pasar unas buenas vacaciones, solos tu y yo, mi pastelito. —
Volteando se dio cuenta de otras cuatro personas que los seguían,
Daekhyun, Chanyeol, Siwon y Heechul —. Bueno, no podemos ir solos
pero ya sabes a que me refiero.
—¡Sí, mi capitán! — Fueron las últimas palabras de Jimin antes de subir
al Whalien Namjoonto a los demás para zarpar hacia altamar nuevamente,
con un alfa rozando sus labios en un corto beso, ambos habían llegado a la
cima de la felicidad.
El viento acariciaba el rostro de Jimin con pequeñas gotas de agua que
caían por el golpe de las olas contra el casco del Whalien, con Yoongi
apoyando su cabeza en el hombro de este, abrazándolo, dejando que todas
las emociones fluyan a través de su lazo, un lazo para toda la eternidad. Si
uno de ellos dejara de existir, el otro lo seguiría automáticamente, una
unión más allá de lo terrenal.
SOBRE LA AUTORA
Chanyeola Mesquita Ruiz, mejor conocida por su seudónimo Red
Mermaidian, es nativa de Venezuela, nacida en Chacao, estado Miranda el
27 de Julio de 1990. Se interesa en la lectura a partir de los diez años de
edad, especialmente en los libros de fantasía, siempre la lectura era su
escape a la realidad del día a día, teniendo luego una adolescencia
complicada a partir del momento en que sus padres se divorcian cuando
cumple dieciséis años, luego de muchos años de violencia de parte de su
padre. En el año 2014 decide emigrar para conseguir una mejor vida en el
extranjero, tanto para ella como para su famiLisa, viviendo casi tres años en
Panamá, en dónde empieza a escribir pequeñas historias, reJisootando una
de ellas “Altamar”, era una manera de desahogarse y poder compartir su
imaginación con miles de personas, convirtiéndose en su nuevo “hobby” a
tiempo completo.
Luego decide cambiar de lugar viajando a México Namjoonto a su
madre y su hermano menor, un país que le abrió las puertas pudiendo
ejercer su profesión de cosmetóloga y terapeuta, donde logra la felicidad a
pesar de todos los obstáculos, consiguiendo también a su actual esposo, de
origen coreano, y teniendo su primera hija que orgullosamente es mexicana.
La felicidad a veces la encuentras donde menos la esperas…