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Capítulo 2

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Capítulo 2: la llegada.

Mi hermana Anastasia entra a la universidad y yo me quedo esperando a Ariel afuera de la


universidad, hoy era un día nublado y con una temperatura de 14º C, estaba abrigada, solo
quería entrar para sentir la calefacción de la universidad, ya no aguanto, mis dedos están
fríos, necesito una taza de chocolate caliente. Solo veo a mi alrededor y los estudiaste que
están llegando salen de su auto para entrar a la universidad, y no entiendo Long Beach, es
un lugar seco y soleado la mayor parte del año, pero por lo que hoy veo lloverá, y como si
Dios me escuchara comenzó a llover. ¡Joder! Y Ariel que no llega. Vayan
Sigo esperando unos cinco minutos más, pero nada de llegar, dispuesta a entrar a la
universidad oigo una bocina de un auto sonar, me giro para comprobar mis sospechas de
que es Ariel, y así mismo es, Ariel en su auto amarillo y miniatura se ve llegar.
- ¡ahh! Llegue. – vuelve a pitar la bocina. - ¿Me esperabas?
- Nahh, solo estaba viendo si va a nevar. – le doy una mala mirada. – así que estaciona
y mueve tu trasero aquí.
Lo hace, cuando la veo bajar de su auto pequeño, con uno tacones extremadamente altos,
una falda dos dedos más arriba de la rodilla, realmente me la encuentro larga para la que
ella usa, una blusa manga larga color crema que hace combinación con su falda negra y
tacones, enserio no tiene frio, se ve increíblemente hermosa algo que él imbécil de Aiden ni
nota, ni comprende, no lo entiendo, pero a la que no entiendo es a Ariel ¿porque aún sigue
con él? Eso aun no lo puedo entender, pero bueno, ella se dará cuenta tarde o temprano que
él no es el indicado.
Ella llega hacia mí y me da un abrazo. – ¿nos vamos?
Le respondo. – eso era lo que estaba esperando hace una hora. – le regalo otra vez unas de
mis peores miradas.
- Que humor. – ella rueda los ojos.
Desde que entramos nos dirigimos en seguida a la cafetería por chocolate caliente. Le doy
un sorbo a mi chocolate y solo doy un suspiro de satisfacción, es algo reconfortante sentir
esto ahora en mi garganta ya la sentía congelarse y mis pobres deditos ni los sentía.
Realmente no sé cómo Ariel no puede tener frio, esta tomando un té frio, si fuera yo ni
sintiera mi alma.
- Hola, chicas. – llega Aran saludándonos con unos bocetos y pinturas, el está en la
faculta de arte, tiene un talento impresionante para dibujar, diseñar y crear cosas
maravillosas con las pinturas, en el cuaderno, o cualquier lugar, también puede
hacer cualquier tipo de dibujo sea en grafitis, caricaturas, a lápiz, esculturas,
técnico, arquitectónico, a mano alzada, el ultimo no lo tengo muy claro, pero él me
explico que es cuando dibujamos a papel y a lápiz, cuando lo sombreamos, cuando le
damos el claroscuro, la luminosidad y la claridad, pero bueno a chepa se cómo
dibujar un corazón, eso se lo dejo a él.
- Hola. – le devolvemos el saludo con una sonrisa.
- ¿Me han guardado mi chocolate caliente?
- Si. – dice Ariel y se lo entrega.
- Gracias, las amo. – le da un sorbo a su chocolate y lo veo suspirar. No hay mejor
delicia que un sorbo de chocolate, no como Ariel con su té frio. ¡Guacala!
Aran después de darle su sorbo a su chocolate se quita su abrigo y lo pone sobre el
espaldar de la silla. – ¿No supieron la última?
Ariel y yo nos dimos una mirada y decimos al unísono. - ¿Qué?
- Pues les cuento. – Aran continua. – Han llegado seis chicos.
- ¿Cómo que seis chicos? – dice Ariel igual de turbia que yo.
- Son dos chicas y cuatros chicos. – se explica mejor.
- ¿un intercambio en medio año? – pregunto.
- Así es, y eso no es lo raro, están en último año de sus facultades. – nos quedamos
Ariel y yo sin palabras, como puede ser eso posible,
- ¿No creen que es algo raro? – hablo y los chicos asiente, así que continuo. – Es algo
sospechoso, nunca en esta universidad hubieran hecho intercambio, y aunque lo
hicieran por primera vez no lo harían en ultimo años. ¿y sabes algo de que si todos
ellos están en ultimo años? – le pregunto a Aran.
- Akira, el caso de que haya dicho eso, no es que sepa toda la historia, solo me conto la
secretaria. – Aran hace una pausa. – y no fue toda la historia.
¿Por qué no hasta llegada no me cuadra? Siento algo dentro de mí, que me dice que
averigüe más y más, sobre estos seis chicos, aunque no lo conozco y tampoco lo he visto sé
que es mi poder de premonición que me está hablando, mejor dicho, gritando.
Como si Ariel me estuviera leyendo la mente dice. - ¿si quieres indago sobre ellos?
Asiento. – me reconfortaría, no sé porque estoy tan paranoica sobre la llegada de ellos, pero
mi poder de premonición me dice algo.
- Descuida Akira, como dijiste solo puede ser paranoia. – me agarra las manos Aran. –
pero si te reconforta vamos a investigar.

Me quedo tranquila, no quiero que piense que estoy loca, más de lo usual, tampoco puedo
hablar de ellos, sin conocerlos tal vez mi premonición se estará equivocando.

Entro al salón de literatura con mi maestro Luther, hoy es mi ensayo, espero y le haya
gustado a mi maestro, enserio no esta tan mal, si realmente no le gusto, en verdad que me
odio, ¡oye! Si rechazo mi trabajo, juro y le pongo una demanda. Es frustrante que, si me
halla esforzado lo bastante para que ni me diera la oportunidad de intentarlo y por su
estúpido odio, que yo no tenga que ver ni una mierda, y un hijo de puta; controla tu
vocabulario Akira, esto es una novela para todo público.
El maestro se levanta de su asiento y dice. – Estos ensayos que están sobre mis manos, son
los que calificaran su trabajo y éxito este año, algunos lo he rechazado, porque era
axiomático que fue buscado del internet y no se perseveró a hacer su trabajo. – Este hombre
con tantas palabras que no se dé donde ha salido. Valla al grano, viejo decrepite. Creo que
las groserías de Ariel se me están adhiriendo. Mejor sigo con lo que estaba diciendo el
maestro. - … Pasare por las mesas, de las personas que hecho un gran trabajo a dejar su
ensayo. – eso ultimo lo dice echándome un vistazo.
El comienza a dar los ensayos aun no llega a mi mesa, y ya estoy nerviosa, ¿y si no me
entrega mi ensayo? Intento leer su mente, y nada ¿Qué? Primera vez que no está pensando
en nada, siempre está pensando en comida, y en la siguiente cita que va a tener en una de
las noches; si le digo algo de la cita, siempre termina en puro rechazo. Deja de decir la vida
ajena, no es mi culpa de que en clases este esté pensando en eso.
Llega a mi fila y se los da a las dos primeras que están delante de mí, pero cuando llega a
mí, asiento sigue de largo. ¿Qué? ¿enserio no le gusto? No puede ser más mierda.
Carraspean una voz a mi lado y alzo mi cabeza. – excelente trabajo Akira. - ¿me jugo una
broma? Oh, Dios, perdón por haberle echado tantas maldiciones. – pero no se crea que aún
me agrada, póngase de pie y entable su ensayo.
- Mi ensayo es de Orgullo y Prejuicio, de Jane Austen. – pero antes de comenzar tocan
a la puerta. El maestro hecho una maldición, cuando abre la puerta le entregan un
papel, no se puede ver nada, ni de quien es el proveniente aquel papel.
- Entra. – el maestro Luther dice de mala gana. Y cuando dice aquel simple y sencillo
entra, mi corazón da un salto y desde que lo vi mi premonición se pone al tope. –
¿Te quieres presentar?
Él chico solo asiente; su cabello castaño es lo suficientemente corto para ver su rostro
completamente. Su tez es blanca y contrasta con el color del pelo, es de espesas cejas
castañas que si no lo ves de cerca se ven negras y aquellas gruesas y extensas pestañas que
rozan sus afilados y masculinos pómulos. Luego de una nariz griega que da un toque a su
varonil rostro se visualiza labios desiguales y rosados junto a su mandíbula fuerte, es de
hombros anchos, es alto podría decir que lo bastante alto. Su rostro da una tonalidad de
frialdad en él, que lo hace parecer alocadamente atractivo para mi gusto, bueno creo que
para el gusto de todas.
Y solo por un preciso instante pienso él me podría mostrar cosas increíbles, locuras, el
cielo, el pecado y veo su hermoso rostro, pero en ese preciso instante también pienso él luce
como mi siguiente error.
- Me llamo Aysel Klein.

Hola extraordinarios

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