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Capitulo 1

¿Cómo le cuento a mis mejores amigos?

Faltan pocos días para navidad, y aun no cierran esta estúpida


universidad, ¿Por qué uno decía que quería salir de la secundaria e ir a la
universidad? ¡si! Ya me acuerdo, era porque dejaban bastantes clases.
Ahora me gustaría volver a la secundaria, se los puedo jurar daban menos
clases que en esta estúpida universidad. University of Long Beach…creo
que me he aprendido el folleto a la perfección, pero eso no elimina el caso
de que matarían a un montón de estudiantes con muchas clases.

Tengo que entregar mi trabajo de literatura a mi maestro Luther, que me


tiene un odio desde lo más profundo de su corazón, antes no lo pude
entender hasta que le leí la mente, y fue por el mínimo caso, de que mi tía
Kearney lo dejo plantado en una cita en su tiempo, y mi apellido parece
recordárselo. ¿enserio, él aun no la a superado? El amor puede confundir
a las personas, el amor es ciego, traicionero, y manipulador. Pero el amor
te puede enseñar tantas cosas, como puede tener sus desventajas,
también tienes sus ventajas, más que desventajas, cualquier persona
enamorada, que se halla enamorado, o cree en el amor te lo puede
asegurar.

Entro al salón donde esta el maestro Luther, lo veo con los pies
superpuesto en el escritorio y con una Donut a mitad de camino a su boca,
miro el donut y hago que caiga al suelo. – ¡Maldición! – Les digo un
secreto entre nosotras, mi tía lo dejo por tragón.

Carraspeo intencionalmente para que ponga su atención en mí, podemos


apostar que si no viera dicho una sola palabra viera levantado el donut y
se la viera comido como si nada. Él me mira y hecha otra maldición. - ¿Qué
desea señorita Huss? – La sola mención de mi apellido los pone aun más
de mal humor.
- Le he traído mi ensayo. – digo dando mi mejor sonrisa falsa.
- Ponlo arriba de la mesa. – hago lo que dice, y me retiro, pero antes
de que salga, dice. – leeré su ensayo señorita Huss, pero si no es lo
suficiente bueno, para merecerse una nota excelente. ¿Sabe que ira
a la basura? – asiento, y él continua. – Si me gusta, que eso lo dudo,
lo leerá con sus otros compañeros en clase, mañana no dude en
faltar. Se puede retirar.
Salgo lo más rápido, antes de que él gordo Luther, intente llamarme. Salgo
en busca de mi pelirroja favorita. Debe de estar cogiendo su examen. Así
que voy a su salón. Voy caminando cerca del salón que esta cogiendo su
examen, y solo puedo escuchar una voz extremadamente escandalosa,
gritando a todo volumen en el salón que iba. Me acerco y cada vez se
escucha mas lo que dice. – Pero si no me copie, el estúpido de Cameron
fue que intento copiar mi examen. ¡Maldito Cameron te matare! – Desde
el comienzo que escuche los gritos no dude que fuera Ariel.

- ¿No se como el maestro ese, de pacotilla le pude creer a Cameron?


– después de cinco minutos de esfuerzo, intentado sacar a Ariel del
salón para que no les entrara a puñetazos a Cameron, y al maestro.
No subestimen a una furiosa Ariel, su cabello le cabe otra tonalidad
de rojo al ponerse más furiosa.
- Tranquila, sabes que te puede poner mas roja. – Me da una mirada
asesina. – solo bromeaba.
- Pues no lo haga. Ne te gustaría que el maestro que tiene la obsesión
con tu tía te pusiera mala nota solo porque te odia.
- Tiene razón. Nos vengaremos de tu maestro de pacotilla. – Me
regala una sonrisa inicua. Y yo se la devuelvo antes de salgamos de
la universidad para navidad. Haremos algo muy malo.
- ¿Sabes donde esta Aran? – Le pregunto a Ariel.
- Ni idea, lo vi esta mañana, y nos separamos cuando marchábamos a
nuestros salones de clases. – dice acomodando su cabello. – Tal vez
esté en el comedor.
- Vamos. Necesito decirle algo a ustedes. – nos ponemos de pie, ya
estoy nerviosa, ¿Cómo le cuento a mis mejores amigos? ¿Cómo le
cuento que tengo poderes? ¿y decirle que se lo he ocultado toda la
vida? ¿joder, cómo se lo diré?
- ¿Qué es? ¿Es el chisme de la chica, que la encontraron teniendo
sexo con un chico en el baño?
- No, te lo diré junto a Aran. ¿y cómo que encontraron a una chica
teniendo sexo en el baño? – grite, ese chin no me lo sabía. Y desde
el momento que levante la voz todos lo que estaban en nel corredor
ubicaron su mirada en mí.
- No, grites. – muy tarde querida ya lo hice.

Duramos todo el camino, hablamos de la chica que encontraron teniendo


sexo. Hasta que pude visualizar a Aran en la cafetería, hablando con dos
chicas, reconozco a una, Jess, la otra ni idea. Ariel y yo nos acercamos a
donde esta Aran.

- Hola. – saludamos mi amiga y yo al unísono.


- Hola Ariel. – las chicas le devuelven el saludo a mi mejor amiga,
pero a mi ni me miran y no es algo que me interesa mucho, y ya
estoy acostumbrada, por el motivo de que ella es popular por su
novio Aiden que es el capitán del equipo y son las parejas más
lindas según esta universidad, creo que es para verse genial uno a
los otros. Nunca me ha agradado él, pero bueno Ariel así lo
decidido.
- ¿Cómo están chicas? – me da un abrazo Aran.
- Bien. – digo. – por lo veo tu esas mas que bien. – me refiero a las
chicas que están a su lado y el se sonroja, siempre ha sido así de
dulce. Él es un amor, es mi mejor amigo. Y no es por presumir. -
necesito hablar contigo, y con Ariel. A solas.
- Vale, ¿A dónde vamos? – dice recogiendo sus cosas de la mesa.
- Vamos a las gradas. – dice Ariel. – solo están los de futbol
americano y las porristas, y no hay muchas gentes mas que en el
campo.
- Pues a la marcha.

Estamos cerca de las gradas, y cada vez me pongo mas nerviosa, creo que
estoy sudando, ya mis manos están resbalosas. Creo que lo chicos aun no
lo han notado y eso es bueno.
Llegamos a al campo y subimos de una ves a las gradas. Ellos están un
escalón arriba y yo estoy abajo sin poder sentarme de los nervios. ¿si no
me perdonan nunca? ¿si no me quieren hablar? ¿Qué haría sin ellos? Deja
de pensar tanto Akira.
- ¿De que quieres hablar Akira? – Dice sin paciencia Ariel, es algo que
nunca tiene. Creo que llego la hora de decir todo. De soltar la sopa.
- Antes de comenzar les quiero pedir perdón, lo he ocultado para
protegerme a mi y a mi hermana. Solo quiero que tengan sus
mentes abiertas.
- Solo habla Akira.
- Tengo dones.
- ¿Qué? – se ríe a carcajadas Ariel y Aran. - ¿Cómo cuáles? ¿cantar?
¿bailar? – vuelven y se ríen con mas escándalo.
- Y dudo que sea uno de esos dos, porque la eh visto bailando y
cantando en la ducha y no lo hace nada bien. – me doy un golpe en
la cabeza con mis manos, que mejor amiga me gasto como Ariel,
contando mis pequeños secretos. Ahora que hare para
demostrárselo.

¡tengo una idea!

Saco un cuaderno de mi mochila. – tengan sus mentes abiertas. – miro mi


alrededor para percatarme de que no halla nadie aproximándose hacia
nosotros. Arranco una hoja de mi cuaderno y la vuelvo una bola pequeña y
circular con mis manos. Y la tiro al suelo, pero antes de que topara la
superficie del suelo detengo con mi mente. La levanto despacio hasta que
llega a la palma de mi mano y la coloco ahí. Levanto mi vista y solo puedo
ver su expresión de ¿no me lo puedo creer? Cuando vi que intercambiaron
miradas entre ellos mismo creo que dijeron, esta no es nuestra Akira.
Ahora era mi turno de reír.

- No chicos no tengan miedo. – lo digo porque sus caras están en


miedo total. – soy yo su Akira.
- Joder Akira, como no pudiste ocultar eso tanto tiempo. – cambio mi
semblante a uno más serio no se como se lo pude ocultar ellos
nunca me han fallado o me han traicionado, lo conozco desde
pequeña, Ariel fue mi mejor amiga desde que tengo memoria, mi
padre y él de ella son mejores amigos desde la secundaria y nunca
tuve la dicha de contárselo. En él caso de Aran comenzó desde la
secundaria, no hicimos mejores amigos de una forma tan rara pero
que jamás será olvidada, le tire macarrones con quesos en su
primer día, èl viera sido trasladado de Canadá hasta Long Beach
California, el motivo de que le halla tirado macarrones fue que lo
viera confundido con un chico que me viera dejado abandonada en
mi primera cita. Él, aunque nos se enojó le pedí perdón una semana
completa y que podía hacer, se que lo estaba sacando de quicio,
pero él nunca fue grosero conmigo, siempre intentaba hablar con
él, aunque era distante y tenia un aura solitaria, me acerque a él por
dos razones, porque estaba muy agradecida y porque a Ariel en ese
tiempo le gustaba.
- Lo siento, no fue mi intención. – siento como mis mejillas se mojan
y se que son las lágrimas, soy muy sensible y llorona, mas con esto
que está sucediendo y con el miedo de que mis mejores amigos no
me hablen. – no se como se lo pude ocultar no tengo justificación
para esto, pero lo hice por una razón ustedes me conoces, pensé
que no me entenderían. – digo lo último entre sollozos. – y entiendo
si no me quieren hablarme en este momento lo entenderé, pero
solo le pido perdón. – succiono mi nariz ya roja y limpios mis
lágrimas. Espero por la opinión de ellos, con mi cabeza abajada. Y
solo puedo sentir como ellos me rodean con sus brazos.
- No tienes que disculparte. Se que si no mentiste fue por algo,
porque querías protegerte a ti. Y tú estas antes que todo. – dice
Aran limpiándome las lágrimas que corren por mis mejillas.
Ariel continua. – nunca nos mientes Akira, y si no ocultaste eso fue
por tenías miedo, y eso es normal. – me abrazan y yo les
correspondo, pero Ariel aún no ha terminado. – Ahora con tus
poderes la broma que le vamos a hacer a Cameron y al maestro de
pacotilla será extraordinaria, nadie que haya estado en esta
universidad la olvidará. – Dice con cara de malicia.
- Ariel creo que eso no se podrá, no me quiero arriesgar.
- Solo será esta vez. – hace pucheros y me pones los ojos de perros
mojados. – ellos me han hecho enojar a tu mejor amiga, la
humillaron, me hicieron pasar vergüenza delante de toda la clase. –
creo que la vergüenza la has hecho pasar ella. Ariel es muy buena
manipulando y chantajeando a las personas, que ella quiera
manipular.
- Está bien Ariel, solo por esta vez. – y brinca aplaudiendo de alegría.
- A ti no te ayudaran con los poderes de Akira. – le saca la lengua
Ariel a Aran y se burla en su cara.
- Akira porque le prestas tus poderes a esa. – señala a Ariel.
- Porque yo soy su mejor amiga.
- Yo también soy su mejor amigo.
- Tu eres adoptado.
- Y tu eres una tarada, que no puedo pasar los exámenes y le quiso
echar la culpa a Cameron. – Ariel se detiene de golpe.
- ¿No, dijiste lo que yo pensé que dijiste Aran Bush? – cuestiona Ariel.
- No, no dije lo que pensaste, dije lo que escuchaste. – desde ese
momento Ariel le callo atrás a Aran, comenzando una persecución.
Yo solo pedo ver como se quieren matar entre sí, estoy muriendo
de risa.

Ariel y yo estamos en el Gimnasio, siempre vamos de tarde, llevamos una


hora precisamente en la caminadoras, hablando de mis poderes, la
curiosidad la esta dominando.
- ¿telequinesis es leer la mente? – pregunta aun confundida y sin
comprender Ariel.
Ruedo los ojos ya se lo he explicado por milésima vez. – Si. Ariel, ¿Cuántas
veces tendré que decírtelo?
- Es que un no comprendo, que el hecho de que sea la única persona
en el mundo. - se contradice. – tu y tu hermana, sepan eso o le
hallan puesto ese nombre como si tú lo viera creado, yo en mi caso,
le pondría leer la mente, y listo, algo que quedaría claro y no
talaquinese.
Me doy un golpe en la cabeza no puedo comprender que aún no
comprenda, mi amiga a veces puede salir algo estúpida. – Telequinesis, te
lo repito por ultima vez. Y no es algo que hallamos inventado Ariel lo
hemos investigado en Google. – le revelo.
- ¿Eh? ¡Entonces Google sabe de ustedes! – me golpeo otra ves la
cabeza.
- Mírame, Ariel. – le ordeno. – las personas creen que esto de tener
poderes eso cosas convencionales, que no existen, pura ficción, que
solo lo podrá ver en un libro, película o que nunca será real… ¿Me
comprendes?
Dice aun con las dudas plasmadas en su rostro. - ya creo entender. –
suspiro ya derrotado por lo tonta que es Ariel.
Seguimos en la caminadora y aumento la velocidad. Para aumentar mi
ritmo y quemar calorías, cuando de repente caigo de la caminadora y
siento algo en mi mente…

Ojos marrones claro, destrucción en mi vida, lagrimas brotan de los ojos


de Ariel, veo como llora, tiene un cuerpo en sus brazos, llora
angustiosamente. seis personas en mi alrededor, intento ver sus rostros,
pero no distingo nada, solo lo logro sentir, aunque yo no lo pueda ver, hay
lo siento, hay están.
Escucho una voz lejana que solo pronuncia mi nombre. Es la voz de un
chico, Akira, Akira, Akira… su voz es ronca, pero dulce a la vez, pronuncia
mi nombre con tal Exquisitez que se oye bien en él, quisiera escucharle la
vida entera, la escucho cerca de mí, pero a su vez cada ves mas lejano…
Y sus ultimas palabra eran tu destrucción llego…

- Akira, Akira, reacciona. – mis ojos están abiertos escucho la voz de


Ariel se oye preocupada, aunque quiero reaccional y responderle,
no puedo, no puedo articular ni una sola palabra, siento que estoy
no puedo respirar, me ahogo con mi propia saliva. – Reacciona,
joder Akira. ¡ayuda ¡– al escuchar su ultimo grito por ayuda,
Reacciono, la puedo ver con claridad, puedo sentirla, ella me
abraza, ella a pasado un susto, la puedo sentir como me abraza,
puedo oír sus sollozos. Y puedo pensar…
Estoy asustada abrazo a Ariel con fuerza. Tengo miedo, tengo miedo de lo
que la premonición me pudo a ver mostrado, tengo miedo de que lo que
haya visto será real…

Mis premoniciones siempre se cumplen y nunca fallan...

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