Progresión temática
En un texto distinguimos dos tipos de información, la que se aporta al comienzo, que puede
ser más o menos conocida por el receptor y que va a conformar la base, el punto de partida
para el desarrollo del tema; y la que se va agregando luego, párrafo tras párrafo. Ese modo
de ir tejiéndose la trama, desenrollando el ovillo, se conoce como progresión temática. Los
especialistas denominan tema a la primera información y rema a la que va sumándose. La
progresión temática se relaciona con el criterio elegido para exponer la información: qué se
dice primero, qué luego, dónde se agregan detalles, dónde me explayo, cuánto aclaro, si
anticipo información que se presenta más adelante, si me detengo o no a recapitular lo dicho,
etc.
No todos los textos desarrollan el procedimiento de la misma manera, los modos más
comunes son:
Lineal: la información nueva se va sumando a la anterior sin alteraciones en la
secuencia.
Con tema constante: a un mismo tema se le agregan en cada enunciado
informaciones nuevas.
Con tema derivado: también a un mismo tema se le agregan informaciones
nuevas, pero cada información nueva se convierte en tema con cierto desarrollo.
Los siguientes ejemplos nos ayudan a verificar esos procedimientos en textos concretos
(Rueda de Twentyman y Aurora, 1999), nos muestran el avance del tema dentro de un
mismo párrafo. Más que las denominaciones tema/rema, nos interesa que advierta modos
comunes de ir adicionando información en la sucesión, tanto en el interior de los párrafos, a
través de las oraciones, cuanto en el marco general del texto, a través de los párrafos.
Progresión temática lineal: el rema de una oración o de un párrafo pasa a ser
el tema de la siguiente unidad. Ejemplo:
Después de largos años, Alberto ha venido a visitar a su abuelo. Es un viejito laborioso que
se pasa la mayor parte de su tiempo atendiendo la quinta. Allí cultiva legumbres y hortalizas
de las más variadas especies. La producción es tan importante que destina sólo una parte
para consumo propio, y el resto, para la venta.
En este caso, se advierte cómo “viejito laborioso” es el tema de la segunda oración, mientras
que en la primera funciona como rema (“abuelo”); “allí” es el tema de la tercera, en tanto
que aparece como rema (“quinta”) en la anterior; “producción”, tema de la última oración,
oficia de rema (“variadas especies”) en la precedente.
Progresión temática con un tema constante: aparece un solo tema alrededor
del cual se van acumulando los distintos remas. Ejemplo:
Hoy estuve conversando con mi nuevo vecino. Supe que se llama Luis y que el mes próximo
va a cumplir treinta y dos años. Trabaja en la Municipalidad de Córdoba y estudia ciencias
económicas. En sus horas libes se dedica a su único hobbie: leer novelas policiales. Como
buen sagitariano, es un tipo paciente y ordenado.
En el ejemplo propuesto, todos los remas se le asignan al miso tema: mi nuevo vecino.
Progresión con temas derivados: se presentan distintos temas parciales a
partir de un tema más general. Ejemplo:
La nueva casa de Eduardo está en un barrio muy tranquilo. Tiene dos dormitorios bastante
amplios, de los cuales únicamente el principal da a la calle. El comedor es pequeño y muy
cálido. La cocina, en cambio, es de grandes dimensiones y con alacenas muy bien
dispuestas. Cuenta con dos baños: uno zonificado y el otro de servicio. El lavadero, que está
a continuación de la cocina, es el paso obligado hacia el patio.
En este texto, los diferentes temas (dormitorios, comedor, cocina, baños, lavadero) son
aspectos parciales del tema general (“la nueva casa de Eduardo”).
¿Qué es una inferencia?
En lógica, se denomina inferencia al proceso mediante el cual se obtienen conclusiones determinadas
a partir de un conjunto específico de premisas. Es decir, cuando una conclusión deriva lógicamente de
lo planteado en sus premisas, se dice que ésta se infiere de aquellas.
La palabra “inferencia” proviene del latín, y se compone por el prefijo -in (“hacia”) y el verbo ferre
(“llevar” o “conducir a”), de modo que puede comprenderse como el proceso lógico que lleva de una
premisa a una conclusión, o también, que trata de descubrir el sentido lógico entre las premisas y las
conclusiones, o sea, de dar con una implicatura.
De hecho, las inferencias son el objeto primordial de estudio de la lógica, que las clasifica y organiza
según el tipo de razonamiento empleado para obtenerlas, del siguiente modo:
Las inferencias obtenidas por deducción, es decir, por el uso de argumentos válidos que
permiten extraer el sentido implícito en las premisas.
Las inferencias obtenidas por inducción, proceso opuesto al anterior, en el que se busca una
conclusión general, universal, a partir de premisas singulares.
Las inferencias obtenidas mediante probabilidad, que consiste en hallar conclusiones más
o menos posibles a partir de la frecuencia con que se manifiestan las premisas.
Las inferencias obtenidas mediante el razonamiento estadístico, que a partir de un
porcentaje conocido de elementos, concluye la posibilidad de que ciertas condiciones sean
satisfechas.
La validez de una inferencia no radica en la verdad o falsedad de sus premisas, sino en la validez del
razonamiento que conecta premisas y conclusiones. Así, es posible obtener conclusiones verdaderas o
falsas a través de un procedimiento válido de inferencia. Por ejemplo, es posible inferir que si todos
los hombres son mortales, y María al ser mujer no es un hombre, entonces María puede ser inmortal.
Ejemplos de inferencias
Son ejemplos de inferencias los siguientes razonamientos:
Todos los planetas conocidos son redondos y la Tierra es un planeta, de modo que la Tierra
seguramente sea redonda.
Si amanece todos los días, es seguro que mañana amanecerá de nuevo.
Si de una población de 100 personas 70 no comen carne, es posible afirmar que la mayoría de
la población es vegetariana.
Si todas las cosas caen eventualmente, cuando arroje una piedra, eventualmente caerá.