Mecanismos de Transporte Celular
Mecanismos de Transporte Celular
Transporte
Pablo Mobili, Nicolás Enrique
2.1 Introducción
2.1.1 Movimiento espontáneo de solutos no cargados
2.1.2 Movimiento espontáneo de solutos cargados
2.2 Transporte pasivo de solutos no polares
2.3. Transporte pasivo de sustancias polares no cargadas
2.3.1 Transporte de agua - Ósmosis
2.3.2 Transporte pasivo de solutos polares no cargados
2.4 Transporte pasivo de solutos cargados
2.5. Transporte activo
2.6 Regulación del transporte
2.7 Transporte mediante vesículas (endocitosis – exocitosis)
2.1 Introducción
Los fosfolípidos derivan del ácido fosfatídico, que consiste en un esqueleto de glicerol fosfo-
rilado al cual se unen dos colas de ácido graso a través de enlaces éster. En los fosfolípidos, el
grupo fosfato puede estar esterificado a su vez con colina, etanolamina, inositol o serina. Las
moléculas de fosfolípido contienen una región más soluble en agua (la cabeza polar, formada
por el fosfato conjugado) y dos colas poco solubles en agua (las colas no polares o hidrofóbi-
cas, formadas por los esqueletos hidrocarbonados de los ácidos grasos) (Figura 2.1).
En la membrana citoplasmática los fosfolípidos se encuentran formando una capa doble (o
bicapa), orientados de manera tal que, en cada capa, las cabezas polares están en contacto
con el medio acuoso (medio intra- o extracelular), mientras que las colas no polares se asocian
formando interacciones hidrofóbicas con las moléculas vecinas de la misma capa y con las
colas no polares de la otra capa, formando así el espesor de la bicapa (Figura 2.2).
Las membranas citoplasmáticas de las células animales, además de fosfolípidos, poseen
otros lípidos como esfingolípidos y colesterol (Figura 2.1).
Debido a la orientación de los lípidos que las forman, las caras intracelular y extracelular de la
membrana plasmática son hidrofílicas, mientras que el núcleo central es altamente hidrofóbico.
Figura 2.2: Representación de la membrana citoplasmática según el modelo del mosaico fluido, presentando
fosfolípidos, colesterol y proteínas.
Pasaje de insulina desde el interior de la célula β del páncreas hasta el espacio extrace-
lular (Sistema Endócrino)
Pasaje de colesterol desde la sangre hasta el interior celular (general)
Pasaje de agua desde la luz de los túbulos renales hasta el capilar sanguíneo (Apa-
rato Renal)
Pasaje de Na+ desde la luz de los túbulos renales hasta el capilar sanguíneo (Apara-
to Renal)
El primer objetivo de este capítulo es entender cuáles son los mecanismos que utilizan
las distintas sustancias de interés fisiológico (agua, iones, glucosa, aminoácidos, oxígeno,
CO2, urea, colesterol y hormonas liposolubles, entre otras) para atravesar la membrana
citoplasmática.
Para esto se debe considerar:
La estructura y características de la membrana citoplasmática.
Las propiedades de las sustancias a transportar (polaridad, carga, tamaño).
Las condiciones existentes a ambos lados de la membrana.
En primer término, se analizará la espontaneidad del pasaje de una sustancia que se mue-
ve desde el interior celular hasta el espacio extracelular o viceversa.
Las partículas microscópicas que se hallan en un medio fluido presentan un movimiento
aleatorio (movimiento browniano) propulsado por la energía térmica. Si uno observa a una par-
tícula de soluto en un fluido a lo largo del tiempo, verá que se desplaza de manera aleatoria por
todo el espacio disponible, sin seguir ningún patrón particular. Sin embargo, si uno divide ima-
ginariamente el medio total en distintos elementos de volumen y cuenta, a lo largo del tiempo,
el número de partículas de soluto presentes en un dado elemento de volumen, observará que:
Si la distribución de las partículas de soluto en el solvente es homogénea, todos los ele-
mentos de volumen contienen la misma cantidad de partículas. Debido al movimiento
browniano de las partículas, algunas partículas saldrán de un elemento de volumen dado
hacia los elementos de volumen vecinos, y otras partículas ingresarán desde dichos
elementos. Como la cantidad de partículas es la misma en todos los elementos de volu-
men, existe la misma probabilidad de que las partículas entren o salgan, por lo que el
número de partículas que entran y salen de ese volumen por unidad de tiempo impulsa-
das por el movimiento browniano es el mismo. Como resultado, el número de partículas
en cada elemento de volumen se mantiene constante.
Si la distribución de las partículas de soluto en el solvente no es homogénea, tendremos
elementos de volumen donde las partículas se encuentren más concentradas que en
otros. Debido al movimiento browniano de las partículas, algunas saldrán hacia los ele-
mentos de volumen vecinos, y otras partículas ingresarán desde dichos elementos. Sin
embargo, en el elemento donde la concentración es mayor, habrá un mayor número de
partículas que salen con respecto a las que entran a dicho elemento desde las zonas ve-
cinas con menor concentración de partículas de solutos, por lo que el número de partícu-
las no se mantendrá constante en cada elemento. Existirá entonces una tendencia neta
de las partículas de soluto a pasar del elemento más concentrado al más diluido, distri-
buyéndose finalmente de manera uniforme por todo el volumen (Figura 2.3).
Figura 2.3: Difusión en un medio fluido. Un soluto en un medio fluido como el agua, presenta un movimiento aleatorio
debido a la agitación térmica de las moléculas (movimiento Browniano). Si dividimos el espacio en pequeños elementos
de volumen, entre dos elementos de volumen cualesquiera V1 y V2 adyacentes, el movimiento aleatorio hace que
pasen moléculas de soluto de un elemento de volumen al otro en ambos sentidos. Si las concentraciones de soluto en
dichos elementos de volumen son C1 y C2 respectivamente, tal que C1>C2, la probabilidad de que pasen moléculas
de soluto de V1 a V2 es mayor que la probabilidad de que pasen de V2 a V1. Esto generará un flujo neto de moléculas
de soluto desde V1 hasta V2. A ese flujo neto de partículas se le llama DIFUSIÓN.
A medida que pasa soluto de manera neta desde V1 hasta V2, la concentración de soluto de V1 disminuye (y con ello
disminuye la probabilidad de que otras moléculas de soluto salgan de V1), mientras que la concentración de soluto en
V2 aumenta (y con ello aumenta la probabilidad de que las moléculas de soluto pasen de V2 a V1). En algún momento
se alcanza la situación en la que C1’ = C2’, y por lo tanto el pasaje de soluto de V1 a V2 será igualmente probable que
el pasaje de soluto de V2 a V1, por lo que las concentraciones de soluto de V1 y V2 se mantendrán invariables en el
tiempo y el sistema habrá alcanzado el equilibrio.
Por lo contrario, si el ΔG del proceso es mayor que cero, el fenómeno planteado no podrá
ocurrir de manera espontánea.
La energía libre molar parcial de un soluto en una fase determinada es el potencial elec-
troquímico (μ) de dicho soluto. Por lo tanto:
G = μ.n
n = número de moles
μ = potencial electroquímico (o G molar)
donde:
R = constante del gas ideal (8,31 J . K-1 . mol-1)
T = temperatura absoluta (310 K a 37 ºC)
C = concentración molar del soluto (mol . l-1) (estrictamente, correspondería actividad)
z = carga del soluto
F = constante de Faraday (96500 coulombios . mol -1)
E = potencial eléctrico de la fase o compartimento (voltios).
Si se plantea el proceso de salida del soluto, desde el espacio intracelular al espacio ex-
tracelular, el estado final será afuera y el estado inicial será adentro. Entonces, la diferencia
de potencial electroquímico (Δμ) para la salida de soluto puede expresarse:
2
NOTA DE VOCABULARIO: cuando existe una diferencia en la magnitud de una propiedad continua a lo largo del
espacio se dice que hay un "gradiente" de dicha propiedad (p. ej.: si una sustancia presenta una diferencia en la con-
centración o en el potencial electroquímico entre dos regiones, se dice que tiene un "gradiente de concentración" o
un "gradiente de potencial electroquímico").
mentos, y un componente de energía electrostática, que depende de la carga eléctrica del solu-
to y de la diferencia de potencial eléctrico entre ambos compartimentos.
Definimos como potencial de membrana3 (Vm) a la diferencia de potencial eléctrico que
existe entre el líquido en contacto con la cara intracelular de la membrana y el líquido en con-
tacto con la cara extracelular de la membrana (Vm = Ei – Ee). Si reemplazamos en (1) el tér-
mino (Ee – Ei) por -Vm, obtenemos entonces la siguiente ecuación:
nea cuando Δμ(i→e) < 0, lo cual dependerá del balance entre el componente químico
[[Link](Ce/Ci)] y el componente electrostático [[Link]].
Mientras exista una diferencia en el potencial electroquímico del soluto a ambos lados de la
membrana, el soluto siempre tenderá a moverse espontáneamente desde el lugar donde su μ
es mayor hasta el lugar donde su μ es menor. Si este movimiento ocurre, los en ambos com-
partimentos tenderán a igualarse, y cuando esto suceda el soluto se encontrará en equilibrio
electroquímico y ya no habrá movimiento neto espontáneo en ninguno de los dos sentidos. Es
decir, el soluto tiende a moverse de manera espontánea en el sentido en el que se acerca
al estado de equilibrio electroquímico4.
Debe notarse que la diferencia de energía libre sólo indica en qué sentido se produciría el
pasaje neto espontáneo del soluto a través de la membrana si la membrana permitiera el pa-
saje de dicho soluto, pero no predice si efectivamente se producirá este pasaje. El pasaje del
soluto a través de la membrana dependerá de la permeabilidad que presente dicha membrana
para el soluto.
La permeabilidad (P) de la membrana para un determinado soluto depende de factores
propios del soluto (naturaleza química polar o no polar, carga, peso molecular), de la membra-
na (estructura, composición, espesor) y de la relación entre ambos (solubilidad del soluto en la
membrana). La permeabilidad es un parámetro empírico y sus unidades corresponden a una
velocidad lineal (distancia/tiempo). Cuando una membrana permite que una sustancia pase a
través de ella, se dice que la membrana es "permeable" a dicha sustancia. A una sustancia que
puede atravesar una membrana se le dice que es "permeante" para esa membrana.
Si la permeabilidad de la membrana para el soluto es cero, no se verificará pasaje de
soluto a través de la misma, aunque exista una diferencia de potencial electroquímico a
ambos lados de dicha membrana.
3
La génesis del potencial de membrana se discutirá más adelante, en el Capítulo 3
4
NOTA DE VOCABULARIO: cuando una sustancia se mueve en el sentido en el que pasa desde una región donde su
concentración o su potencial electroquímico es mayor hasta otra región donde dicha propiedad es menor, se dice que
se mueve "a favor del gradiente de ...".
Δμ (i→e) = [Link](Ce/Ci)
La salida del soluto no cargado será espontánea cuando Δμ(i→e) < 0, lo cual ocurrirá siem-
pre que C e < Ci.
Si se realiza el mismo análisis para la entrada a la célula de un soluto no cargado (el estado
final será adentro y el estado inicial será afuera), se obtiene que el proceso es espontáneo
cuando Δμ (e→i) = [Link](Ci/Ce) <0 , es decir cuando Ce > Ci.
Como se indicó antes, cuando el flujo de soluto se realiza a través de la membrana celular,
independientemente de que sea espontáneo o no, la magnitud del mismo depende de la per-
meabilidad que presente la membrana para dicho soluto. Por lo tanto, si se conoce la permea-
bilidad de la membrana para el soluto, una vez que se determina en qué sentido se desarrollará
el transporte espontáneo de soluto mediante la ecuación (1), se puede calcular el flujo difu-
sional neto de soluto, es decir, la cantidad de soluto que podría atravesar mediante el meca-
nismo de difusión un área determinada de membrana por unidad de tiempo.
Podemos realizar un análisis más detallado de este caso, en forma similar a la desarrollada
por Johnson en su libro Essential Medical Physiology (3rd Ed, 2003, Elsevier):
Supongamos que tenemos un recipiente que está dividido a la mitad por un tabique de es-
pesor Δx que contiene un gran número de perforaciones, y que el área conjunta total de dichas
perforaciones es A. En una mitad del recipiente (compartimento 1) hay una solución acuosa de
un soluto no cargado, con una concentración molar C1; en la otra mitad del recipiente (compar-
timento 2) hay una solución acuosa del mismo soluto no cargado, con una concentración molar
C2. Supongamos que los compartimentos son grandes (y están bajo agitación continua), de
5
NOTA DE VOCABULARIO: se llama flujo neto a la resultante de los flujos de soluto en dos sentidos opuestos (por
ejemplo, entrando y saliendo de la célula) debidos a los movimientos aleatorios de soluto.
En este ejemplo supusimos que los poros son tan grandes que el soluto no interactúa con el
poro a través del cual migra, por lo que sería homólogo a la difusión del soluto en un solvente.
Sin embargo, si consideramos un soluto atravesando una membrana lipídica, es necesario
considerar la interacción del soluto con la membrana, la cual será diferente a su interacción con
el medio acuoso o solvente, afectando las concentraciones de soluto en las cercanías de las
interfases agua-lípido de la membrana.
Para tener en cuenta este efecto, se debe considerar el coeficiente de partición acei-
te/agua del soluto (β), el cual muestra cómo se reparte un soluto cuando éste se pone en
contacto con una mezcla aceite/agua. Si se tiene en cuenta la interacción del soluto con la
membrana, la ecuación (4) queda:
F = D.β.(C1-C2) / Δx (5)
Donde β se utiliza como estimador del coeficiente de partición entre la membrana y el agua.
Es decir que, para el mismo espesor de membrana y gradiente de concentración de soluto, si el
soluto es hidrofílico (β <1) el flujo neto a través de la membrana será menor que si el soluto es
hidrofóbico (β >1).
Como en las membranas celulares resulta difícil determinar el coeficiente de partición de un
soluto en la interfase membrana/agua, el D y el Δx de manera individual, estos términos son
agrupados en un sólo coeficiente llamado permeabilidad (P), de manera tal que:
P = D. β / Δx (unidades de P: distancia/tiempo).
Teniendo en cuenta los factores que determinan P, se observa que entre solutos con pesos
moleculares similares, la permeabilidad a través de la membrana lipídica será mayor para
aquellos que tengan mayor coeficiente de partición membrana/agua, es decir, para aquellos
que sean más lipofílicos (o menos hidrofílicos). Por otro lado, entre solutos con similar lipofilici-
dad, la permeabilidad a través de la membrana lipídica será mayor para aquellos que tengan
menor tamaño molecular (mayor D).
En general, como las variaciones de β entre solutos pueden ser de varios órdenes de mag-
nitud mayores que las variaciones de peso molecular, los coeficientes de permeabilidad para la
difusión simple de solutos no cargados dependen más fuertemente de las diferencias en β que
de las diferencias en peso molecular (Figura 2.4).
Figura 2.4: Relación entre la permeabilidad de la membrana citoplasmática a un soluto y el coeficiente de partición
aceite / agua de dicho soluto, para diferentes solutos de interés biológico. Obsérvese la buena correlación entre ambos
parámetros, independientemente de las dimensiones moleculares de cada soluto. Ejemplo: el uretano tiene dimensio-
nes similares al glicerol pero es más liposoluble, y como resultado es 1000 veces más permeable.
Por lo tanto, reemplazando la expresión para la permeabilidad en la ecuación (5), nos queda:
F = P (C1-C2)
Esta expresión es la ecuación de la difusión simple de Fick, que establece que el flujo neto (F)
de un soluto no cargado entre dos puntos separados por una membrana es proporcional al gra-
diente de concentración de dicho soluto a los lados de la membrana. El coeficiente de proporciona-
lidad es la permeabilidad (P) que presenta la membrana para el soluto. Es decir, un soluto liposolu-
ble (permeabilidad P distinta de 0), distribuido asimétricamente a los lados de una membrana bioló-
gica (presencia de un gradiente de concentración), podrá atravesar dicha membrana espontánea-
mente generando un flujo neto de soluto desde la región donde está más concentrado hacia la re-
gión donde está menos concentrado. Este flujo neto continuará hasta que la distribución del soluto a
ambos lados de la membrana sea homogénea (condición de equilibrio).
El proceso de transporte mediante el cual se produce el flujo neto pasivo de un soluto lipo-
soluble no cargado, directamente a través de la bicapa lipídica es un tipo de difusión sim-
ple6. Ocurre siempre a favor del gradiente de concentración del soluto transportado y no re-
quiere de un aporte de energía metabólica7, ya que es el resultado del movimiento aleatorio de
las moléculas impulsadas por la energía térmica.
Otro punto importante a tener en cuenta es que, debido a que el proceso de difusión depen-
de del movimiento aleatorio de las partículas en el medio en que están disueltas, este proceso
es muy lento, por lo que sólo es eficiente en distancias muy cortas.
El gradiente de concentración es la fuerza impulsora necesaria para que se produzca el flujo ne-
to del soluto no cargado desde la región donde está más concentrado hacia la región donde está
menos concentrado (ΔG<0, espontáneo). Este flujo neto tiende a llevar al sistema a una situación
final de equilibrio con una distribución homogénea del soluto a ambos lados de la membrana.
Es importante notar que, para un gradiente de concentración de soluto dado, si la membra-
na presenta una alta permeabilidad al soluto, el flujo neto (F) será elevado y el estado de equi-
librio se alcanzará en un tiempo corto. Mientras que, si la membrana presenta una permeabili-
dad baja al soluto, el flujo neto (F) será más reducido y el equilibrio se alcanzará en tiempos
más largos. Esta dependencia de la magnitud del flujo pasivo con la permeabilidad se analizará
más adelante, en las secciones 2.2 y 2.3.
6
Se usa el término difusión simple para destacar el hecho de que ocurre a través de los fosfolípidos de la membrana
sin necesidad de una proteína de membrana que actúe como transportadora del soluto, diferenciándose de esta ma-
nera de otros flujos espontáneos de solutos que sí requieren de la presencia de una proteína transportadora, como p.
ej. la difusión facilitada, ver sección 2.3.2.
7
A los procesos que no requieren del aporte de energía metabólica se los denomina procesos pasivos; por lo contra-
rio, cuando el proceso requiere la utilización de energía metabólica se lo denomina proceso activo, como se verá en
la sección 2.5.
su baja lipofilicidad, en general tienen una baja permeabilidad en las membranas celulares,
su capacidad de atravesar la membrana a velocidades compatibles con los procesos celu-
lares está vinculada a la existencia de proteínas que brinden una vía de pasaje de un com-
partimento al otro (permeabilidad distinta de 0), facilitando de esta manera el transporte.
Esta situación se analizará más adelante, en la sección 2.4.
Utilizando los conceptos fundamentales presentados en las secciones anteriores, a
continuación, se analizarán en particular los procesos de transporte de distintas sustan-
cias de interés fisiológico:
Figura 2.5: Flujo de oxígeno (O2) entre el medio extracelular y el medio intracelular mediante difusión
simple a través de la bicapa lipídica.
De manera inversa, debido al metabolismo oxidativo, las células están continuamente pro-
duciendo CO2. Por esta razón, existe una mayor concentración de CO2 en el medio intracelular
que en el extracelular, y esto hace que la salida de CO2 desde la célula esté favorecida termo-
dinámicamente. Dado que la molécula de CO 2 no es polar, la bicapa lipídica presenta una ele-
vada permeabilidad para este soluto. El CO2 puede entonces moverse pasivamente por difu-
sión simple, pasando entre las colas hidrofóbicas de los fosfolípidos de la membrana.
Otros ejemplos de solutos fisiológicos que usan este mecanismo de transporte a través
de las membranas biológicas son: monóxido de nitrógeno (NO), hormonas esteroides y
vitaminas lipofílicas.
Si dos compartimentos que contienen agua se encuentran comunicados por algún medio
que permita el pasaje del agua entre ambos de manera libre, las moléculas de agua, por agita-
ción térmica y moviéndose al azar, podrán pasar desde un compartimento al otro en ambos
sentidos, de forma análoga a lo explicado anteriormente para un soluto. Si la presión hidrostáti-
ca en uno de los compartimentos es mayor que en el otro, el agua se moverá de forma neta
desde el sitio donde la presión hidrostática es mayor hasta donde la presión hidrostática es
menor (Figura 2.6A).
Por otra parte, en una solución acuosa la presencia de moléculas de soluto (independiente-
mente de su naturaleza) modifica la concentración de agua. Por lo tanto, dos soluciones acuo-
sas que contengan concentraciones diferentes de soluto, puestas en contacto a través de una
membrana permeable al agua, generan un gradiente de concentración de agua que servirá
como fuerza impulsora para que se genere un flujo neto de agua a favor del gradiente de
concentración de agua, fenómeno denominado flujo osmótico u ósmosis.
Supongamos que tenemos dos compartimentos con dos soluciones acuosas con la misma
presión hidrostática y diferente concentración de soluto, separados por una membrana
permeable a las moléculas de agua e impermeable al soluto8, tal como se presenta en la
Figura 2.6B. El gradiente de concentración de agua lo establece la cantidad de soluto disuelto
en las soluciones a ambos lados de la membrana; por lo tanto, la solución más concentrada en
soluto tiene la menor concentración de agua y la solución de menor concentración de soluto
posee la mayor concentración de agua. El flujo neto de agua se verificará desde la solución
más diluida en soluto hacia la solución más concentrada en soluto.
Figura 2.6: Representación esquemática del flujo neto de agua entre dos soluciones con diferencia de presión
hidrostática (A) y con diferente concentración de soluto no permeante (B), separadas por una membrana
permeable solamente al agua.
Si las paredes de los compartimentos que alojan las soluciones son distensibles, como se
muestra en la Figura 2.7A, el flujo neto de agua que va desde el compartimento 1 hasta el
compartimento 2, generado por la diferencia en la concentración de agua entre las dos solucio-
nes a los lados de la membrana, provocará un aumento de volumen en el compartimento 2,
disminuyendo la concentración del soluto en ese ambiente. Al mismo tiempo, en el comparti-
mento 1 disminuirá el volumen y aumentará la concentración de soluto. Debido al flujo neto de
agua desde 1 hacia 2, el sistema evolucionará de manera que el gradiente de concentración de
agua (y también el de concentración de soluto) serán cada vez menores, hasta que dichos
gradientes se anulen. En ese momento, el sistema habrá alcanzado un estado de equilibrio
(con nuevos volúmenes de los compartimentos) y ya no habrá más flujo neto de agua en nin-
gún sentido.
En cambio, si los compartimentos que alojan las soluciones son cerrados y rígidos, como se
muestra en la Figura 2.7B, el flujo de agua desde 1 hacia 2 provocará un aumento de presión
hidrostática en 2, y esta diferencia de presión hidrostática impulsará al agua desde 2 hacia 1.
En algún momento, en el compartimento 2 se alcanzará una presión hidrostática tal que el flujo
8
NOTA DE VOCABULARIO: a una membrana permeable a las moléculas de agua e impermeable al soluto se la llama
membrana semipermeable.
de agua desde 2 hacia 1 debido a la diferencia de presión hidrostática se equilibrará con el flujo
de agua desde 1 hacia 2 debido a la diferencia de concentración de agua. En ese momento se
alcanzará un estado de equilibrio que se mantendrá en el tiempo, sin flujo neto de agua en
ningún sentido. A diferencia de la situación anterior, en este caso el equilibrio no se debe a que
el agua tiene la misma concentración en ambos compartimentos, sino a que la menor concen-
tración de agua en el compartimento 2 es compensada con una mayor presión hidrostática del
agua en dicho compartimento.
Figura 2.7: Representación esquemática del flujo neto de agua que se genera entre dos compartimentos que contienen
soluciones con diferente concentración de soluto no permeante separadas por una membrana permeable solamente al
agua. (A) Si los compartimentos son distensibles, el flujo de agua genera un cambio en el volumen de los mismos. (B)
Si los compartimentos son rígidos el flujo de agua genera un cambio en la presión de los mismos.
Para explicar el transporte de agua desde el punto de vista termodinámico, se debe tener en
cuenta que, para el agua, el potencial electroquímico (μ) está dado por la expresión:
donde:
μ0 : potencial electroquímico estándar
R: constante de los gases ideales (R = 0,082 [Link]/[Link])
T: temperatura absoluta (K)
a: actividad del agua
Vp: volumen molar parcial del agua
PH: presión hidrostática
Es decir, el potencial electroquímico del agua depende no sólo de la actividad (concentra-
ción) del agua en el compartimento en que se encuentra sino también de la presión hidrostática
en dicho compartimento. Como la actividad del agua depende de la concentración de partículas
de soluto disueltas en ella, para soluciones diluidas se puede reemplazar:
ln(a) = - Vp . C
donde C es la concentración molar de partículas de soluto disueltas en el agua. Reempla-
zando en (6) queda:
μ = μ0 - [Link].C + [Link] = μ0 + Vp. (PH - R.T.C) (7)
Si Δμ (2→1) < 0 habrá flujo neto espontáneo de agua desde 2 hasta 1, y si Δμ (2→1) > 0 el flujo
neto espontáneo de agua será desde 1 hasta 2.
Cuando Δμ (2→1) = 0 el sistema habrá alcanzado el equilibrio y no habrá flujo neto de agua
entre los compartimentos en ningún sentido.
Reordenando a partir de (8) obtenemos que, para el agua, la condición de equilibrio se al-
canza cuando:
Cuando los solutos son disociables, un mol de soluto puede generar más de un mol de par-
tículas disueltas, y esto debe ser tenido en cuenta ya que la presión osmótica es proporcional a
la concentración de partículas independientes en solución.
Para el caso de una solución acuosa de concentración C1 (mol/l) de un soluto que se disocia
en i partículas, en la ecuación (10) debe multiplicarse a C1 por el valor i, y además debe incluir-
se un término que tenga en cuenta las interacciones entre las partículas (Ф). De esta manera
se obtiene la ecuación de Van’t Hoff, que permite calcular la presión osmótica (π) que se gene-
ra cuando un compartimento rígido que contiene una solución acuosa de concentración de
soluto C1 se encuentra separado por una membrana semipermeable de un compartimento rígi-
do que contiene agua pura (C2 = 0):
π = R.T. Ф.i.C1
9
Una solución 0,1 M de NaCl contiene 0,1 mol de NaCl por litro de solución, y como el NaCl se disocia en Na + y Cl-, el
número de partículas que originaría el NaCl es iNaCl = 2; por lo tanto, si los iones Na+ y Cl - fueran completamente in-
dependientes entre sí (es decir, si no hubiera ningún tipo de interacción entre ellos) una solución 0,1 M de NaCl con-
tendría 0,1 mol/l x 2 = 0,2 moles/l de partículas independientes.
Sin embargo, como las partículas de carga opuesta tienen una atracción parcial entre ellas, no se comportan como totalmente
independientes y para obtener el número de partículas independientes se debe incluir el coeficiente osmótico Ф, que para el
NaCl en concentración 0,1 M es aproximadamente Ф NaCl = 0,93; por lo tanto, aunque una solución 0,1 M de NaCl tiene 0,1
x2 = 0,2 moles de iones por litro, éstos se comportan como 0,1 x2 x0,93 = 0,186 moles de partículas independientes por
litro, por lo que una solución 0,1 M de NaCl tiene una osmolaridad de 0,186 osmoles por litro.
La osmolaridad es una propiedad coligativa, depende del número total de partículas de solu-
to independientes disueltas en la solución y no de la naturaleza de dichas partículas. Es decir,
una solución de 1 osmol/l de NaCl se comportará igual que una solución de 1 osmol/l de gluco-
sa. Si la solución está compuesta por diferentes solutos (1, 2, …, n), las contribuciones de to-
dos ellos deben ser consideradas para calcular la osmolaridad de la solución:
Osmolaridad de la solución = Σ Ф.i.C = Ф 1.i1.C1 + Ф 2.i2.C2 + … + Ф [Link]
Cuando se comparan las osmolaridades de dos soluciones, se utilizan los términos hi-
poosmolar, isoosmolar e hiperosmolar para indicar que una solución tiene una osmolaridad
menor, igual o mayor que la otra, respectivamente.
En general, en fisiología celular se utiliza como unidad de osmolaridad los miliosmoles por
litro (mOsm/L). En los mamíferos la osmolaridad del líquido intracelular es aproximadamente
290-300 mOsm/L.
Figura 2.8: Esquema del comportamiento tónico que generan soluciones con distintas concentraciones de solutos no
permeantes en contacto con un glóbulo rojo (considerado como una célula tipo).
10
Comentarios referidos a los fenómenos transitorios de osmosis: la presencia en la solución extracelular de solutos
para los cuales las membranas biológicas presentan una permeabilidad relativa puede generar cambios transitorios
en la magnitud del gradiente de concentración de agua y por lo tanto fenómenos osmóticos transitorios. Luego, el
pasaje de soluto lleva a la disipación del gradiente de soluto y de agua y por lo tanto cesa el flujo neto de agua y el
fenómeno osmótico. La velocidad de este proceso dependerá de la permeabilidad de la membrana al soluto con res-
pecto a la del agua.
La ley de Fick, que ya aplicamos para describir flujos de solutos liposolubles a través de la
membrana celular, puede aplicarse también para describir flujos de solutos polares no carga-
dos. Dado que la permeabilidad de la bicapa lipídica a los solutos polares es muy baja, el flujo
de estos solutos por difusión simple es muy pequeño, aún en presencia de grandes asimetrías
en la concentración del soluto (Figura 2.9). Para atravesar la bicapa lipídica, las moléculas que
están en la solución acuosa deben romper sus enlaces con las moléculas de agua que las ro-
dean y disolverse en las colas no polares de los fosfolípidos. Las moléculas polares grandes
(glucosa, aminoácidos) y los iones (H+, Na+, K+, Cl-, Ca2+, etc) forman interacciones muy fuertes
con el medio acuoso fuera de la bicapa lipídica, por lo que les resulta energéticamente muy
desfavorable romper estas interacciones para atravesar la región central hidrofóbica, ya que
interaccionan pobremente con las colas no polares de los fosfolípidos. Como consecuencia, las
membranas biológicas son prácticamente impermeables a este tipo de moléculas.
El flujo pasivo de solutos polares no cargados (glucosa, urea, aminoácidos, etc) a través
de la membrana es facilitado por la presencia de proteínas transmembrana que transportan
dichos solutos a favor de su gradiente de concentración. La presencia de proteínas transpor-
tadoras para el soluto permite aumentar enormemente el flujo de soluto a través de la membra-
na para un dado gradiente de concentración de soluto, haciéndolo mucho mayor que el predi-
cho por la ley de Fick para dicho gradiente. La proteína transportadora presenta sitios de afini-
dad específicos para el soluto transportado, y la interacción entre ambos desencadena cambios
de conformación en la proteína que facilitan el pasaje del soluto a través de la membrana celu-
lar. Estos sitios de afinidad se encuentran en dominios intra y extracelulares de la proteína y el
flujo neto de soluto se generará desde el lugar donde el soluto se encuentra más concentrado
(mayor probabilidad de unirse al sitio de afinidad) hacia donde está más diluido (menor probabi-
lidad de unión del soluto a su sitio de afinidad). Este tipo de transporte pasivo se denomina
difusión facilitada.
El flujo de un soluto específico a través de estos transportadores también es mayor cuanto
mayor es el gradiente de concentración de dicho soluto a los lados de la membrana. Sin em-
bargo, al haber un número limitado de tales transportadores en cada célula, a concentraciones
muy altas de soluto puede ocurrir que los transportadores se saturen (todos los transportadores
están movilizando moléculas) por lo que incrementos mayores del gradiente de concentración
no producen cambios en la magnitud del flujo de soluto (Figura 2.9).
Son ejemplos de este tipo de transportadores, que median flujos de sustancias polares no
cargadas por difusión facilitada, los transportadores de glucosa GLUT2 (en hepatocitos, células
beta pancreáticas), GLUT3 (en neuronas) y GLUT4 (en adipocitos, músculo esquelético), y el
transportador de urea UT (en túbulos renales), entre otros.
En algunos casos, distintos solutos estructuralmente parecidos pueden competir por el uso
de un mismo transportador.
Figura 2.9: Representación esquemática del transporte pasivo de glucosa mediante difusión facilitada. El soluto se
mueve, a favor de su gradiente de concentración (región 1 de la curva), a través de proteínas de membrana (transpor-
tadores específicos afines por la molécula de glucosa). Como el número de transportadores en cada célula es limitado,
a concentraciones muy altas de glucosa los transportadores se saturan (región 2 de la curva, todos los transportadores
están movilizando moléculas) por lo que incrementos mayores del gradiente de concentración de glucosa no producen
cambios en la magnitud del flujo de soluto (región 3 de la curva).
Cuando los solutos que se transportan a través de la membrana tienen carga, el transpor-
te pasivo (espontáneo) también ocurre en el sentido en el cual disminuye el potencial electro-
químico (μ) del soluto transportado, sólo que en este caso μ dependerá del gradiente de con-
centración y del potencial de membrana (Vm), tal como se comentó en la sección 2.1:
Vm = (R.T/z.F) . ln(ce/ci)
A este valor de potencial se le llama potencial de equilibrio de Nernst (Eeq) para ese ion.
Como se verá en el capítulo 3, el movimiento de iones a través de los canales iónicos gene-
ra cambios en el potencial de membrana de la célula. Cuando el potencial de membrana (Vm)
es diferente al potencial de equilibrio del ion (Eeq), el ion no estará en equilibrio y tenderá a
moverse espontáneamente a través de la membrana en el sentido en el cual hace que el po-
tencial de membrana se acerque a su propio potencial de equilibrio. A la diferencia entre el
potencial de la membrana y el potencial de equilibrio de Nernst para un ion se le llama Fuerza
impulsora (FI) para el movimiento neto de ese ion.
Estos conceptos se utilizarán al analizar la generación del potencial de membrana celular y
sus variaciones, en el capítulo 3.
sea espontáneo y con un cambio de energía libre ΔG2 < 0 , de manera tal que el proceso global
tenga un cambio de energía libre total ΔGtotal = (ΔG1 + ΔG2) < 0. Esa energía que debe agre-
garse es energía metabólica, proveniente de la hidrólisis de ATP.
Entonces, el transporte de un soluto en contra de su gradiente de potencial electroquí-
mico, sin importar si el soluto es cargado o no, requiere un gasto de energía metabólica
(hidrólisis de ATP), ya que el transporte en este sentido no ocurrirá en forma espontánea.
Este tipo de transporte que requiere energía metabólica para llevarse a cabo se denomina
transporte activo.
Si la energía metabólica se usa en forma directa (la misma proteína que transporta al soluto
es la que hidroliza el ATP) se denomina transporte activo primario. La proteína transportadora
involucrada tiene actividad ATPasa, y muchas veces se la denomina bomba. Ejemplos: Ca2+-
ATPasas, K+/H+ ATPasa, Na+/K+ ATPasa, etc.
Figura 2.10: Representación esquemática del modelo que explica el funcionamiento de un transportador activo primario
(transporte en contra de gradiente de potencial electroquímico): las proteínas transportadoras cambian su estado con-
formacional y su afinidad por el soluto en función de la unión específica del soluto que transporta y de procesos de
fosforilación dependientes de ATP.
Figura 2.11: Representación esquemática del modelo que explica el funcionamiento de un transportador activo secun-
dario (transporte de un soluto a favor del gradiente y otro en contra del gradiente de potencial electroquímico). El mo-
vimiento de soluto es realizado por una proteína transportadora, que posee sitios de afinidad para ambos solutos que
están expuestos tanto al lado intracelular como al lado extracelular. La unión de los solutos a sus sitios de afinidad
específicos provoca cambios de conformación de la proteína, que exponen los sitios de unión hacia el otro lado de la
membrana y sufren cambios de afinidad que favorecen la disociación de los solutos del sitio de unión en la proteína.
c- Cotransportadores de neurotransmisores:
1. Dependientes de Na+ y de Cl-:
• (GAT) transportador de ácido gama-amino butírico (GABA), neurotransmisor inhibitorio
• (PROT) transportador de prolina, (GLYT) transportador de glicina, (SERT) transpor-
tador de serotonina (5-HT), (NET) transportador de noradrenalina (NE), (DAT) transpor-
tador de dopamina
2. Transportador de glutamato: acoplado al ingreso de 3 iones Na+ y un H + y la salida de
un ion K+
No Mediado
mediado
Pasivo Activo
Figura 2.12: Esquema de los distintos tipos de transporte de solutos (mediados y no mediados) a nivel celular
Las células pueden transportar sustancias entre el medio intracelular y el medio extracelular
mediante la utilización de vesículas. Para esto, una porción de la membrana rodea completa-
mente el material a transportar y se cierra alrededor de él formando una vesícula. Cuando esta
vesícula se fusiona con otro sistema de membranas, se liberan los materiales atrapados en
ella. El transporte de material en vesículas hacia el interior celular se denomina endocitosis, y
el transporte de material en vesículas hacia el exterior celular se denomina exocitosis.
2.7.1 Endocitosis
Mediante la endocitosis, las células internalizan materiales desde el medio extracelular utili-
zando una vesícula formada a partir de la membrana plasmática. Este mecanismo es útil para
internalizar materiales con un tamaño demasiado grande para ser transportados a través de la
membrana mediante difusión simple o utilizando transportadores proteicos. Los procesos de
endocitosis se clasifican en tres grandes grupos: endocitosis mediada por receptor, pinocitosis
y fagocitosis. Estos procesos difieren en la naturaleza del material transportado, el grado de
especificidad y los tipos celulares que las realizan.
b- Fagocitosis
Este proceso es llevado a cabo por un número limitado de tipos celulares involucrados en la
defensa del organismo y en la reparación de tejidos (macrófagos, neutrófilos, células dendríti-
cas). Se utiliza para la internalización de material particulado de gran tamaño (bacterias, virus,
restos celulares, fragmentos de células apoptóticas, partículas de polvo, etc). Cuando la célula
fagocítica encuentra el material particulado, extiende prolongaciones (seudópodos) que rodean
a la partícula y la atrapan formando una gran vesícula que luego es internalizada en la célula
(Figura 2.13).
c- Pinocitosis
Es un proceso no selectivo en el cual la membrana sufre una invaginación que atrapa una
porción del líquido extracelular y luego se cierra formando una vesícula pequeña que se separa
de la superficie (Figura 2.13).
2.7.2 Exocitosis
Figura 2.13: Esquema de los distintos tipos de transporte mediante vesículas a nivel celular