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El ronroneo de mi casa y sus secretos

Este poema explora los diferentes sonidos que componen el "ronroneo" de la casa del autor, incluyendo el ruido de un refrigerador, ventilador, lluvia, entre otros. Describe cómo estos sonidos generan diferentes emociones y recuerdos, y cómo el autor se siente alerta ante cualquier cambio en el "ronroneo" habitual.
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El ronroneo de mi casa y sus secretos

Este poema explora los diferentes sonidos que componen el "ronroneo" de la casa del autor, incluyendo el ruido de un refrigerador, ventilador, lluvia, entre otros. Describe cómo estos sonidos generan diferentes emociones y recuerdos, y cómo el autor se siente alerta ante cualquier cambio en el "ronroneo" habitual.
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}El ronroneo de mi casa

es una heladera que,


aunque nueva, fue siempre
ruidosa.
El ronroneo de mi casa son las copas que vibran arriba
de esa heladera
y titilan.
Tiene el tin que hacen
tus manos lavando los platos
cuando te veo la nuca y…
Pero no, el ronroneo de mi casa
es un ventilador del colegio de al lado
que zun que zun
que suena y la profesora que me
enseña, de nuevo, logaritmos
sin éxito.
El ronroneo de mi casa
se me enrosca atrás
de las orejas cuando lo único
que me separa de las horas libres
es una cortina
que si me verán, si no, si cuándo.
Lo escucho,
al ronroneo de mi casa.
Se me ponen los pelos de punta,
los pelitos de las piernas,
soy un pollo cuando después
del timbre que suena siempre
a la noche siempre
entre las doce y las doce y diez,
entre el camión de la basura,
entre las palomas que toman
el territorio que no domino;
se me ponen
los pelitos
de punta
así
mirá
si entre el ronroneo de mi casa
que me arrulla y me acostumbra
a este llano sonoro
aparece algo
peor que una voz
o un movimiento inesperado
en el piso que es mío y sé
que es tan silencioso.
Como cuando todos
los animales de la selva hacen una pausa
en el jolgorio para escuchar el peligro,
así, el ronroneo de mi casa
se aquieta y la piel se eriza
alerta.
Voy a abrir las ventanas.
Todas.
Voy a abrir las ventanas
los postigos que se cierran
por el viento voy a abrirlos
las veces que haga falta.

Voy a correr las cortinas


que todo el viento del mundo
entre en esta casa.
O mejor, que queden cerradas
las cortinas que ondeen como banderas
de este barco que amaga con hundirse.

Que entre la lluvia


que el departamento se vuelva pileta
que llueva adentro y
qué suerte que no tengo vecina que se queje
del agua, de las fugas, de la tormenta.

Ser capitana
del bote que la cama es ahora.
Temeraria,
atravesar la tarde interminable
la excusa perfecta para estar
todo el día echada.
Corsaria de lo inútil
la mente en blanco
el cuerpo lento
la lluvia entra
el agua crece.
Mirá cuando la marea suba y nos lleve.
La noche no nos va a dejar enterarnos.
Si estuviéramos atentos quizás
Si alguno pegara la oreja al piso
pero pensamos en otras cosas
y sabemos que nada malo puede pasarnos
salvo.
Mira cuando la marea suba y nos lleve,
canto pri esa agua viva de almohada
que ya es de noche y espero
que el agua que llega me arrulle.
Quién de nosotros se va a hacer amigo
de los berberechos.
Quién va a construirnos una casa en el fondo
Quién va a cantar las canciones que funcionan
cómo fuego y dejan lejos
a los tiburones.
Mirá cuando la marea suba y nos lleve
y tengamos que dejar de preocuparnos
por las cosas terrestres,
solo flotar y sacar branquias,
solo convencer a la reina alga
de que podemos convivir con ellas.
Volvernos largos y unirnos
a otras formas de decir las cosas.

Pero,
“Mirá cuando la marea suba y nos lleve”
dijiste, y después
“Ojalá que nos deje en casa”.

Un secreto es un refugio,
puede ser incómodo.

Un secreto tiene que ser incómodo


como un refugio:
la realidad temporal
no está hecha a medida.

Un secreto de a uno
no es secreto, es pensamiento.
Hacen falta dos
para poner un techo de palabras
y conectar la garrafa
que permita cocinar la noticia.
Un secreto es una noticia
en el pasado.
Una noticia es un secreto
en el futuro.

Esto es un secreto
Te invito a este refugio a medio construir
a esta noticia primitiva
Quiero que estés incómodo.

¿No te pasó
quedarte un cachito como dormido
mientras estás colgando la ropa?
La frescura de las sábanas húmedas en la cara
y el sol,
los ojos entrecerrados hasta que volvés
y parpadeás hasta que te duele la frente
o decís que no con la cabeza
un poco para despertarte
un poco porque te parece que estabas a punto
de tener una buena idea,
un sueño pero despierto, pero parado,
colgando las sábanas .
Ese cachito, antes de que empieces a colgar
lo que queda, ropa tuya, ropa de otros,
Ese cachito, clavado entre las sábanas que son banderas
y que están húmedas y que te abrazan
¿Ah, no?
¿No te pasó?
Bueno, no importa.

Si un poema es la cápsula del tiempo


que construimos con palabras,
una forma de guardar en un lugar más organizado que la mente
las cosas.
Si es así, lo único que quiero guardar en este poema
es tu sonrisa cuando te miro de costado
es tu cara cuando decís algo que pensás que puede ser incómodo
es tu voz y es cómo
contás historias serias.
Si un poema es un vacío legal de la memoria
voy a guardar en uno todos los espacios de tu
cara, todas tus cicatrices.
Voy a guardar la piel de tu espalda, tus manos, la fuerza.
Si un poema es lo que hace falta para no olvidarse de las cosas
escribiría entonces
un poema, no muy largo, preciso
sobre la sensación que tengo
y que es tan grande que se me sale del cuerpo
y llega al tuyo
y vive, como un animal al que rescatamos,
siempre asustado y siempre entre nosotros
al que le damos caricias y alimento
hasta que sea tan fuerte
que pueda vivir lejos nuestro.

El edificio todavía estaba abierto


y funcionaba como un bosque
frío e intrincado, pero sobre todo
desconocido.
Eramos dos nenes,
días antes de que nuestro mundo dejara de existir.
Éramos intrépidos y recorrimos las entrañas
del monstruo que se abría frente a nosotros.
El aire estaba enrarecido.
Nos saludamos con un beso y un abrazo:
la certeza de que no había nada para contagiar
que fuera peor que un saludo de lejos.
El edificio, a medio construir,
parecía vivo, temblaba.
Pisamos escombro, imaginamos una casa,
sillones, tele, guitarras.
Pensamos en todo lo que íbamos a festejar
tener esa terraza de noche.
Fuimos dos nenes en una ciudad:
compramos vainillas, tomamos chocolatada
y hablamos de los hijos
que quizás alguno tenga
algún que otro día.
No lo dije, pero la luz
de ese edificio abierto
de esos agujeros que jugaban a ser ventanas,
esa luz que lograba ganarle terreno
al árbol de la puerta,
es la luz que le deseo
a cualquiera que desayune un domingo temprano.
No lo dije, porque no sabía,
pero espero que no fueran
los juegos de un par de nenes
que pasan de la casita, a la merienda,
de la merienda al fin del mundo
del fin del mundo a la cena.
Si alguien me promete
que eso fue cierto,
que esto termina,
busco el regalo de inauguración perfecto
y unas luces para colgar
en la fiesta del final del encierro.
Mirá cómo creció esa planta de bidones.
Pensar que fue ayer
por pura curiosidad
por puro ver pasar
el tiempo o la tarde
que hicimos patito
con una tapita azul de villavicencio.

En esos días el agua no corría


como corre el agua cuando pensamos
en agua que corre.
Era ácida, era turbia,
la escupían las canillas de la casa,
traía el eco de una fuente indigesta.
En esos días el agua que tomábamos
vivía embotellada.

Como la algarabía pegajosa


que florece en verano donde solo veíamos
los restos de un camino apenas transitado
la planta de bidones creció de la basura
para colorear el paisaje a nuestras espaldas.

Papá se toma el tren


a las seis de la mañana.
Sostiene el lector con una mano,
cabecea,
en la otra una taza de loza con un platito arriba
para que no se vuelque.
Papá se toma el subte, combina
c y b, mira mal
a una señora que casi hace que se pierda
el equilibrio que parece milenario
del platito y la taza.
Papá camina por Lambaré, pasa por Las Delicias.
Duda si comprar medialunas, si no,
piensa en dónde apoyar la taza, el platito
cuando pague.
Piensa en una medialuna
empapada de café con leche a punto
de convertirse en el desprendimiento del año
del Perito Moreno, pero no:
llega airosa a la boca.
Papá camina por Lambaré, que se convierte en Río,
pasa por la pileta, hace un largo
para refrescarse. Siempre, como bandera,
la pila de vajilla y desayuno.
Papá toma Diaz Velez,
espera el semáforo con la taza en alto.
Papá toca el timbre de mi casa,
son las nueve y recién me despierto.
Hago señas
desde la ventana, le digo,
con las manos,
que suba. Entra, tiene llave,
me deja el café en la mesa de luz, me pregunta
qué tal mi día
bueno, chau, me vuelvo,
tengo que prender el fuego
y comprar postre.
Si me mato
en otra línea de tiempo
Si me mato
a mi misma
Si con este cuerpo interrumpo
la vida de quien comparte
adn, algún resto de pasado, una posición en el mundo conmigo
Si me suicido sobre otro cuerpo
porque me entero, quizás,
que ahí tiene
lo que se me ofrece acá vedado
para ocupar su puesto
para hacer solo mío
lo que es solo suyo;
Si abandono esta tierra
y me mudo a la casa de la muerta
Si me enfrento a un dilema moral
Si digo que lo hice
solo, solamente, porque
en esa línea ocurre el tiempo
en el que se decide por mí
Si puedo echarle la culpa.
Quizás antes de morirme lo logren.
Los científicos, digo, o los programadores,
no sé. Quizás para cuando me muera
ya no tengamos que distinguirlos y sean
los que trabajan haciendo,
los que trabajan diciendo
y los que.
Quizás, digo, lo logren
y se acerque a mi cama alguien
un losquetrabajan o, si
tengo suerte,
un amigo y me diga:
"ya se puede, pero tenés que elegir
un solo espacio para mover tu conciencia.
Los muchos cambios de cuerpo,
pueden desgastar la materialidad de tu mente y
la sola posibilidad de todo internet
va a volverte loca".
Ya lo sé, tranquilos, no voy a hacer un berrinche
tengo mi respuesta pensada hace un tiempo.
Si estoy a punto de morirme, es porque ya no quiero otro cuerpo.
Ya estoy bien de todo esto.
Y si tengo que elegir solo un punto
en la vastedad del universo
quiero que youtube sea el nuevo planeta que me aloje.
No quiero tener una idea original, ni saludar a todo el mundo.
Solo espero
vivir tranquila,
encontrar a veces
llamados de auxilio en comentarios que tienen forma de lista de bandas favoritas y
responderles
a todos
que no están solos
y que las escucho.

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