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08 - Rosa Negra

Este documento narra la historia de tres amigas, Ana, Belén y Mariela, que se preparan para el baile de egresados. Sin embargo, Belén desaparece misteriosamente después de la fiesta y Ana y Mariela intentan encontrarla. A lo largo de la historia se revelan detalles sobre la desaparición de Belén.
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08 - Rosa Negra

Este documento narra la historia de tres amigas, Ana, Belén y Mariela, que se preparan para el baile de egresados. Sin embargo, Belén desaparece misteriosamente después de la fiesta y Ana y Mariela intentan encontrarla. A lo largo de la historia se revelan detalles sobre la desaparición de Belén.
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todos los compañeros del equipo de rugby y las chicas

TEXTO LITERARIO estaban muy emocionadas.


—¡Qué pena que no puedas venir! - dijo Ana.
—No importa, ya me voy a vengar -pensó en voz
alta Mariela.
— No te preocupes -dijo Belén- yo te voy a ir
contando todo lo que pase por teléfono.
— ¡Sí! ¡Gracias! -dijo Mariela.
Cuando llegó la noche, Ana y Belén tomaron un
taxi hasta la casa de Franco. Ana tenía su teléfono
conectado al auricular y le contaba todos los detalles a
Mariela.
ste seria el último año de escuela para Ana, — Llegamos, Belén está muy pintada -se rió Ana.
Belén y Mariela. Con emoción se preparaban — Callate, que me vas a poner nerviosa.
para la fiesta de egresados que se celebraba —¿Es verdad? -preguntó Mariela desde el sillón
siempre con un gran baile. Estaban decidiendo qué colores del oscuro living de su casa.
usaría cada una cuando la profesora de Matemática les —Sí, parece su mamá -Belén le pellizcó el brazo.
preguntó: ¡Ay! Ahora llegan los compañeros de Franco...
—¿Terminaron la secuencia de ejercicios? Pasen —¿Está José? -preguntó Mariela en voz baja.
las tres y desarróllenla en el pizarrón. — Mmmm me parece que sí, ahí lo veo...
Las amigas se miraron: ninguna de las tres lo había —Contáme todo lo que hace...
hecho, así que suspirando, le alcanzaron el cuaderno de las Pasaron unas horas y la reunión seguía. Todos
calificaciones. Con ese aplazo, seguramente ninguna de las conversaban animados, algunos bailaban.
tres saldría el fin de semana. —No logro ver a Belén, desde hoy está bailando
Una vez que tocó el timbre y pudieron salir, Ana y con un chico que no conozco.
Belén acompañaron a Mariela a su casa. Sabían que sus —¿No podés averiguar? -le reclamó Mariela.
padres eran muy estrictos y posiblemente la —No por el momento. Pero esperá, ahí viene.
castigarían por todo el mes. Así que fueron con ella —Hola Ana, ¿todavía hablás con Mariela? Qué
con el fin de hacerle más liviana la pena. pesada...

.•.
Luego de hacer las tareas, asistieron a la —Dice Mariela que te pregunte con quién
escena de retos y castigos de los padres de Mariela; bailabas...
no había nada que hacer. No podría salir por un —Ah, sí, es un amigo nuevo de los chicos, se llama
mes. Mariela se encerró en su habitación, Esteban, me invitó a salir mañana. En un rato nos vamos
llorando, y ellas se fueron a casa. y me acompaña a casa. Mira, Ana, me regaló esto...
Al día siguiente, el curso Belén tenía entre sus manos una flor extraña. Era
entero recibió la invitación al muy parecida a una rosa, pero lo que llamaba la atención
cumpleaños de Franco. Irían era su color, los pétalos parecían teñidos de negro
azabache.
—¿Qué es? -se impacientó Mariela desde el
teléfono.
—Una especie de rosa, muy oscura, creo que es
negra…
—No puede ser... nunca ví algo así. uno de los estantes de la biblioteca, el más alto, asomaba
—Sí, es bastante linda... me parece que Belén ya una pequeña caja dorada. La tomaron. En su interior
tiene novio. había una rara flor negra, ¡era la rosa que le habían
—Mañana le vamos a pedir que nos cuente todo. regalado en la fiesta! Salieron corriendo de la habitación.
Mariela fue a dormir y a la madrugada del domingo Cuando contaron la historia, la mujer policía que
la despertó el sonido del teléfono. Su mamá entró a la interrogaba a los padres las miró con risa contenida. Qué
habitación asustada. tendría que ver una inocente flor, por negra que fuese,
—¿Sabés algo de Belén? con la desaparición de una persona, dijo. En el fondo de
Llamaron de su casa porque la caja podía verse un resto de papel. Había estado
no volvió anoche... la adherido y seguramente Belén lo había arrancado para
madre preguntaba si leerlo. Ya les explicaría lo que había pasado cuando
estaba con nosotros. volviera. Si volvía.
¿Ana estuvo Las semanas transcurrieron con velocidad,
con ella? cargadas de trabajos y de investigaciones escolares.
Pero Ana y Mariela no podían olvidar. Todos los días se
sentaban cerca del banco de Belén, ahora vacío y lo
rodeaban como si todavía fueran tres amigas. Por las
tardes, recorrían los distintos lugares por los que habían
andado las tres. Esperaban con ansiedad los informes de
la policía, pero no había ni rastros de Belén. El dolor les
impedía hacer otra cosa que estudiar. Nunca salían,
todos sus amigos comenzaban a preocuparse. Pasaron
los meses y llegó la última semana de clases. Ese viernes,
Un frío extraño le recorrió la médula. Sin saber por tal como habían estado planeando durante todo el año,
qué recordó la flor negra. los chicos que egresaban irían a la fiesta de graduación.
—No, no sé nada, respondió. No sé si te acordás de Los amigos de Ana se acercaron para hablar con ella:
mi castigo... anoche no pude salir... —Queremos que vengas con nosotros, Ana. Sería
Cerca de las diez de la mañana Ana y Mariela bueno que también convenzas a Mariela. Lo de Belén
salieron a recorrer la ciudad buscando a Belén. Pasaron fue terrible, pero no se puede estar triste toda la vida.
por la casa de todos sus amigos. Pero nadie sabía nada, Tienen que volver a salir. Queremos verlas bien.
nadie recordaba con quién había estado Belén. Ana asintió.
Finalmente cruzaron el parque que dividía la —Tienen razón, esta tarde voy a hablar con Mariela.
ciudad y llegaron a la casa de su amiga. La policía estaba Vamos a tener que empezar a volver a nuestra vida
allí, interrogando a los padres, averiguando datos. Las normal.
chicas entraron silenciosamente a la habitación de su Cuando llegó a casa de Mariela, los padres la
amiga. Sobre la cama, la ropa con la que Belén había ido recibieron con alegría. Las ayudaron a planear cómo
al colegio el viernes anterior. Se estremecieron y se irían vestidas a la fiesta, salieron de compras. Mariela y
sentaron. Pero algo llamó la atención de Mariela: sobre Ana estaban casi felices, pero el recuerdo de Belén les
provocaba una aguda punzada en el corazón cada vez que
pensaban en ella.
turno de Mariela y Ana, se hizo un denso silencio entre
los presentes. Luego todos aplaudieron muy fuerte,
durante un minuto. En ese momento, que le pareció
eterno, Mariela observó el rostro de un joven que la
miraba fijamente. Nunca antes lo había visto. Le pareció
que él le sonreía. Desde ese instante no pensó en nada
Llegó el viernes y los preparativos para la fiesta. más, ni siquiera se dio cuenta de por qué Ana lloraba a
Mariela estaba emocionada. Después de tantos meses su lado. Se sentaron a la mesa.
de encierro y de tristeza finalmente tendría unas horas Los egresados estaban repartidos en grupos
de diversión. Ana tocó el timbre y Mariela bajó. Llegaron pequeños. Más lejos, los profesores compartían los
a la escuela. lugares con los familiares de los chicos.
El salón principal estaba decorado con globos, Llegó el momento de bailar. Uno dos amigos de
guirnaldas. Secretas bolsas de papel picado se Ana se apuraron a acercarse. Ana aceptó enseguida,
preparaban para hacer llover alegría sobre los invitados. pero Mariela dijo que no, con un frío movimiento de
Como era costumbre en el colegio, cada año los cabeza. Esperó. De una de las mesas más alejadas, una
figura alta se dirigía hacia ella, esquivando a los que
bailaban. Era él. El joven que la había mirado en la
presentación. Mariela sintió nervios y miedo... ¿miedo?
Pensó. Dejó atrás sus temores y salió a bailar.
Pasaron horas que le parecieron minutos a Mariela.
Estaba llena de emoción. Bailaron durante toda la noche
y finalmente las luces se encendieron y la fiesta comenzó
a llegar al final. Mientras retiraban los abrigos del
guardarropas, Ana encontró a Mariela.
—¿Dónde estabas? Te busqué por todos lados,
egresados entraban en grupos de tres o cuatro y eran ¿con quién bailaste?
presentados a todos, entre aplausos. Cuando fue el —Estuve toda la noche con él -Mariela señaló al
joven- se llama Joaquín, es divino... ¡estoy enamorada!
Ana miró hacia donde le señalaba. Por un
momento, esa cara le resultó muy familiar. Una sensación
desagradable le recorrió el cuerpo... esa cara era
conocida... pero ¿de dónde?
—¿Quién es? Nunca lo vi en la escuela...
—No, es más grande, es el primo de uno de los
chicos. Me va a acompañar a casa, así que mañana te
cuento.
El sábado, Ana tuvo que atender a cuatro familiares
que venían de visita. Seguramente se quedarían todo el
día, así que no podría ni siquiera hablar por teléfono con
Mariela. Pensó, malhumorada.
Cuando estaba sirviendo el café, recordó de
repente de dónde conocía al amigo de Mariela. Recordó
la última fiesta a la que había ido con Belén. Recordó la
emoción de su amiga cuando le contaba cómo había
conocido a alguien. Era Joaquín.
Desesperada, tomó el teléfono para llamar a
Mariela. Una voz metálica le anunció que el servicio no
estaba disponible por el momento. Sintiendo que todo
su cuerpo temblaba, le dijo a su madre, antes de salir,
que iba a lo de Mariela. Su madre se quedó gritando
enojada en el umbral de la puerta. Ana corrió velozmente
las ocho cuadras que separaban su casa de la de su amiga.
Tuvo que frenar para que un auto no la atropellara, justo
enfrente de la casa de Mariela. Pudo ver cómo una
camioneta, a la que alguien acababa de subir, se alejaba de
la puerta de la casa de su amiga. Su única amiga, pensó.
Rogó que Mariela estuviera, que no hubiera salido... tocó
varias veces el timbre.
La mamá de Mariela abrió sonriente la puerta.
—¿Qué pasa querida? ¿Cómo estás?
—Mariela...-alcanzó a decir sin aire por el
esfuerzo.
—¡Qué lástima! Recién se acaba de ir. Vino a
buscarla un amigo, Joaquín, me parece. Estoy feliz por
ella. Desde que desapareció Belén, Mariela no había
salido más. Ahora está alegre de nuevo.
Ana sintió que las piernas se le aflojaban, se sentó
con la cabeza entre las manos. Levantó la vista y pudo
ver una caja dorada que le era familiar. La tomó y la abrió.
Adentro había una extraña flor negra, parecía una rosa.
Ana la levantó y vio el papel pegado en el fondo. En
letras rojas que parecían escritas con sangre leyó:

...

.: ..

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