Modelo de Rutherford
A principios del siglo XX, Ernest Rutherford (1871-1937, alumno de Thompson,
propuso un modelo atómico. Veamos algunos antecedentes que ayudaron a sustentar
el modelo propuesto por este científico.
Antecedentes
Descubrimiento de la radioactividad
La primera evidencia de éste fenómeno data de 1896 y la debemos a las experiencias
de Henri Becquerel (1852-1908). Este científico descubrió que los minerales de uranio
(U) eran capaces de velar una placa fotográfica en ausencia de luz externa, por lo cual
concluyó que poseían la propiedad de emitir radiación de forma espontánea.
Posteriormente, los esposos Pierre (1859-1906) y Marie Curie (1867-1934) retomaron
las observaciones hechas por Becquerel, comprobando que todos los minerales de
uranio tenían la capacidad de emitir radiaciones. Además, aislaron otros dos elementos
con idénticas propiedades: el plomo (Po) y el radio (Ra).
En la actualidad, existen alrededor de 400 plantas nucleares que se encargan de
obtener energía eléctrica a partir de la desintegración de núcleos de diferentes
elementos.
La radiactividad se define como la propiedad que poseen los átomos de
algunos elementos de emitir radiaciones. Debido a que las radiaciones son
partículas subatómicas, los elementos radiactivos se transforman en otros
elementos, pues la constitución intima de sus átomos cambia.
Las radiaciones pueden ser de cuatro tipos distintos:
Rayos alfa (α ): son partículas formadas por dos protones y dos neutrones, por lo
que poseen una carga positiva, igual a dos veces la cara de un protón. Debido a
que la masa y el volumen de las partículas alfa son relativamente elevados estas
radiaciones viajan a una velocidad baja, y tienen un poder de penetración
igualmente bajo.
Rayos beta −¿ : se trata de haces de electrones, 7000 veces más pequeño las
partículas alfa y que viaja a una velocidad cercana a la de la luz, por lo que
poseen un poder de penetración medio.
Rayos beta +¿ : son haces de partículas similares a los electrones, pero con
carga positiva, denominadas positrones.
Los rayos β +¿ tienen las mismas propiedades que las partículas β−¿ , en cuanto
a masa, velocidad y capacidad de penetración. Dado que son antagonistas de
los electrones, cuando un electrón y un positrón chocan, se aniquilan
mutuamente, convirtiéndose en energía electromagnética.
Rayos gamma (γ ): estos rayos son radiaciones electromagnéticas, con un
contenido energético muy superior al de la luz visible, por lo que no poseen
masa y tienen una gran capacidad de penetración.
Una de las aplicaciones actuales de la radiactividad se evidencia en la medicina
para el diagnóstico y el tratamiento de algunas enfermedades. Por ejemplo, el
cobalto 60 es muy usado en radioterapia y consiste en exponer el tejido tumoral a
rayos gamma para eliminar células cancerígenas.
El yodo 131 y 125 son usado en medicina nuclear para el tratamiento de cáncer de
tiroides, hipertiroidismo y cáncer de próstata, mediante la emisión de rayos eta y
gamma.
Radio Terapia
Descubrimiento de los rayos X
A fines del siglo XIX, en 1895, Wilhelm Roentgen (1845-1923), estudiando
los rayos catódicos, observo que una lámina recubierta con ciano-platino de
bario, que estaba a cierta distancia del tubo, emitía una fluorescencia
verdosa. Afirmo que dicha fluorescencia correspondía a unos rayos que
atravesaban los materiales poco densos, como la madera, pero que no
pasaban a través de los más densos, como los metales. Ademes, no sufrían
desviación por campos eléctricos o magnéticos. Por esta razón, concluyo que
estos rayos no deberían estar formados por partículas cargadas y en esto se
parecían a los rayos de luz. Roentgen los llamó rayos X. Los dos
descubrimientos mencionados dejaban entrever que había espacio entre los
átomos que conforman los materiales conocidos, pero no estaba claro cómo
ni donde se distribuían estos espacios.
Proposición de la existencia del núcleo
A principios del siglo XX, Ernest Rutherford (1871-1937) realizó un experimento cuyos
resultados fueron inquietantes. Observó que cuando un haz de partículas alfa, emitidas
por uno de los elementos radiactivos, golpeaba contra una lámina de oro (Au), algunas
de las partículas incidentes rebotaban, hasta el punto de invertir completamente la
dirección de su trayectoria. Rutherford propuso, en 1911, la existencia del núcleo
atómico, como una zona central densa, en la cual se concentraba cerca del 99,95% de
la masa atómica. El núcleo debía ser positivo, puesto que las partículas alfa, también
positivas, eran rechazadas al chocar contra los núcleos de los átomos del metal.
También estableció que los electrones debían mantenerse en constante movimiento en
torno al núcleo, aunque a una cierta distancia, con lo cual gran parte del volumen del
átomo sería espacio vacío. Rutherford consideró que la carga negativa de los
electrones debía contrarrestar la carga positiva del núcleo, para dar lugar a un átomo
neutro.
Inconsistencias del modelo
Si bien, numerosos fueron los descubrimientos y fenómenos observados que
permitieron comprobar la existencia del núcleo atómico y dilucidar su constitución, el
modelo propuesto por Rutherford tenía ciertas inconsistencias. De acuerdo con la física
clásica, toda partícula acelerada, como es el caso de un electrón girando alrededor del
núcleo de un átomo, emite energía, en la forma de radiaciones electromagnéticas. En
consecuencia, el electrón debería perder energía continuamente, hasta terminar
precipitándose sobre el núcleo, dando lugar a un colapso atómico.
Descubrimiento del Neutrón
Desde 1920, Rutherford había supuesto la existencia de una tercera partícula
subatómica, que debía ser neutra, pues muchos elementos poseían una masa superior
a lo esperado si sus núcleos solo estuvieran conformados por protones. Sin embargo,
se tuvo que esperar hasta 1932 para comprobar experimentalmente la existencia de
estas partículas.
El descubrimiento se atribuye a James Chadwick (1891-1974), quien observó que al
bombardear placas de berilio (Be) con partículas alfa, estas placas emitían unas
partículas, que a su vez se hacían chocar contra un bloque de parafina, ocasionando
un desprendimiento de protones en este. Este hecho hacía pensar que su masa debía
ser similar a la de los protones. Además, estas partículas no se desviaban por la
presencia de campos eléctricos, luego debían ser neutras, por lo que se las llamó
neutrones. Actualmente se calcula que la masa de un neutrón es 1.675 X 10 -24 gramos.
Estos descubrimientos llevaron a describir al átomo como la unidad estructural de
la materia, formada por tres sub-partículas básicas: protones, neutrones y
electrones.
Otras partículas subatómicas
Con el descubrimiento del neutrón se pensó que la estructura de los átomos había sido
dilucidada en su mayor parte. Sin embargo, la historia apenas comenzaba. En 1932,
Carl David Anderson (1905-1991) descubrió el positrón, con lo cual abrió las puertas a
todo un panorama de nuevas partículas (más de 200 diferentes), que, si bien forman
parte de la materia, se producen y desaparecen durante algunas reacciones que tienen
lugar en condiciones muy especiales, obtenidas en laboratorios especializados y
frecuentemente con una vida efímera.
En la tabla, que se muestra a continuación, se resumen algunas de las propiedades de
las tres partículas subatómicas principales.
Carga neta
Partícula Símbolo Carga (C) Masa (g) Masa (u. m. a.)
o relativa
Electrón e- -1.602 x 10-19 -1 9.1095 x 10-28 0.00055
Protón p+ +1.602 x 10-19 +1 1.6725 x 10-24 1.0073
Neutrón n Neutra 0 1.6749 x 10-24 1.0087