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Poesía y Teología en Wojtyla

Este documento analiza la poesía de Karol Wojtyla (Papa Juan Pablo II) y cómo expresa las "tres verdades" de su magisterio: Jesucristo, la Iglesia y el Hombre. Argumenta que la poesía captura la humanidad y profundidad de estas verdades de una manera que la teología abstracta no puede. Al explorar su poesía, se puede entender mejor el corazón humano y cristiano del Papa antes de que asumiera su rol magisterial.

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Poesía y Teología en Wojtyla

Este documento analiza la poesía de Karol Wojtyla (Papa Juan Pablo II) y cómo expresa las "tres verdades" de su magisterio: Jesucristo, la Iglesia y el Hombre. Argumenta que la poesía captura la humanidad y profundidad de estas verdades de una manera que la teología abstracta no puede. Al explorar su poesía, se puede entender mejor el corazón humano y cristiano del Papa antes de que asumiera su rol magisterial.

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Jesucristo, la Iglesia y el Hombre

en la poesía de Karol Wojtyla

Rodolfo Eduardo de Roux S.J. *

1. Simón, hijo de Juan ... te llamarás En cristología ello equivale a afir-


Pedro! mar que Cristo Jesús, para ser ver-
daderamente Dios, no tiene que
La sabiduría cristiana se ha ha- resultar menos hombre. En eclesio-
bituado, de siglos, a mantener la logía mantiene la plena humanidad
diferencia-en-la-unidad de lo hu- social, y por ende institucional, del
mano y lo divino. Por lo mismo misterio de· salvación objetivado
ha logrado también superar, sin históricamente en esa comunidad
suprimirla, la inevitable tensión que con verdad llamamos Cuerpo
entre lo personal y lo comunita- de Cristo. Como tampoco el pan,
rio, entre lo individual y lo univer- en la sacramentología eucarística,
sal, entre lo carismático y lo insti- deja de serlo en sus niveles fisi-
tucional. A nivel teórico esa supe- co-químicos y culturales al ser ele-
raCIOn se consagró en la conocida vado a la identidad sacramental con
sentencia de los escolásticos, "la Cristo, Pan de Vida. No cabe en-
gracia no destruye la naturaleza". tonces pensar que el hombre deba
Mal entendida a veces, y hasta bur- perder algo de su individualidad
damente caricaturizada por la subs- irrepetible al ser asumido en el ám-
tracción de su propio horizonte de bito de gracia del ministerio ecle-
comprensión, esa doctrina teológica sial. Pedro sigue siendo Simón, el
llanamente establece la realidad de hijo de Juan. Con toda la riqueza,
aquella unidad-en-Ia-diferencia. con el peso también que una histo-

* Decano Académico, hasta junio dI! 1986, de la Facultad de Teología, Universidad Javeriana, Bogotá

RODOLFO EDUARDO DE ROUX. S.J. 165


ria, personal y comunitaria, ecle- los incultos y débiles, que no el
sial y cultural, acumula y define en recurso supremo, la plataforma
la unidad viva de su existencia hu- insustituíble de todo discurso
mana y cristiana, personal y social, religioso, e incluso del mismo dis-
institucional y carismática. curso teológico, cuando se aspira
a alcanzar en su totalidad humana
De ser así, la poesía de Karol al destinatario, o cuando se bordea
Wojtyla no debe sucumbir bajo la balbuciente la inmensidad de lo
palabra magisterial de Juan Pablo que somos, y de lo que estamos
n. Por el contrario, esa poesía pue- llamados a ser.
de abrirnos un camino fácil y grato
hacia el corazón profundo y la den- Poesía y teología tienen pues,
sidad humana y cristiana del Pas- en su legítima e imborrable diferen-
tor universal. Incluso funda un es- cia, una unidad profunda, Con el
pacio de resonancia afectiva y esté- instinto certero de una sabiduría
tica a su misma Palabra magiste- humana y divina, los antiguos lla-
rial que, a fuer de universal y doc- maron "vidente" tanto al profeta
trinaria, podría a las veces sonar como al poeta. Y en el ámbito de
en nuestros oídos más normativa nuestra cultura y de nuestra ecle-
y docente que interpelante y cor- sialidad hispánica, la figura del teó-
dial. logo-poeta ha alcanzado una sÍn-
tesis resonante en Juan de la Cruz.
2. Poesía y teología
A Dios gracias ha pasado ya el El arte es la primera, y ya magní-
tiempo en que las exigencias razo- fica liberación del hombre de la
nables de una inteligencia concep- esclavitud de sus urgencias neuro-
tual dueña de sí misma y de sus té~­ sensoriales y biológicas. Es la trans-
nicas, y por lo mismo garante de figuración (no la pérdida!) de los
la limpieza de sus productos, pre- sentidos en el impulso de esa auto-
tendió también exluír (ya menos transcendencia sin límites que cons-
razonablemente) cualquier otro tituye al hombre. Tampoco se nie-
tipo de lenguaje teológico. Como gan con ello los peldaños laboriosos
si la precisión y coherencia de la de la inteligencia y de la razón en
formulación teórica bastarán por nuestro ascenso hacia el meollo de
sí solas para expresar la riqueza la realidad, de su sentido y de su va-
inagotable del hombre, del ser, lor. Pero no deja de ser alecciona-
de ese Misterio, que todo lo abar- dor el hecho de que el grito supre-
ca, todo lo funda, todo lo pro- mo del hombre, en el éxtasis del
mueve y dinamiza, que llamamos amor como en el juego eficaz de
Dios. Para recuperación plena de la acción, deba volver a asumir la
la humanidad del hombre, y de la forma elemental del poema o la
humanidad de Dios en Cristo Jesús, densidad del drama. Como si la
ha pasado felizmente la época en razón inteligente y la acción respon-
que el mito, la leyenda, el prover- sable no pudieran lograr su pleni-
bio sapiencial, y aun simple y lla- tud humana sin ese retorno humil-
namente la poesía, parecieron más de a la raíz sensorial de nuestra
condescendencia divina para con experiencia.

166 JESUCRISTO, LA IGLESIA Y EL HOMBRE EN LA POESIA DE KAROL WOJTYLA


3. Las tres verdades de Juan nismo endémicamente pobre, al
Pablo 11 que pocas décadas atrás los llama-
dos "especialistas" diagnosticaban
En la reciente historia eclesial enfermo de sacramentalismo, sin
de América Latina, el magisterio casi otro arraigue que el de su pro-
pontificio de Juan Pablo 11 perdu- pio peso sociológico de siglos?
rará como una proclamación de
nuestra fe común al ritmo de las Intuyó Juan Pablo II la fibra
tres "verdades", de Jesucristo, viva de nuestra fe común latinoa-
de la Iglesia, del hombre. Tres no- mericana bajo la capa ulcerosa
tas de una única melodía. Tres de nuestra realidad histórica? Pro-
círculos de un mismo impacto del clamó sólo el maestro los pilares
amor recreador de Dios Padre, por doctrinales inamovibles de nuestra
el Espíritu, sobre la corriente de fe católica entre el torbellino de las
nuestra historia continental. Puebla interpretaciones? O también el
meditó largamente sobre ellas. Y "vidente", profeta-poeta, cantó
percibió sus vibraciones liberadoras su propia esperanza y su amor por
a todo lo ancho y largo de nuestras encima de los gritos y lamentacio-
Iglesias Particulares. Terminó asu- nes de nuestras luchas y de nuestros
miéndolas como el núcleo progra- dolores?
mático de su proyecto de evange-
lización. 4. La poesía de Karol Wojtyla
Tres "verdades". Pero, y qué El intento de estas páginas es
es la verdad? Camino y vida, le- mucho más modesto que la pre-
yeron en Pueba nuestros Pastores. tensión de responder, siquiera en
y de su explicitación emergió forma aproximada, a tales pre-
toda la realidad histórica, socio- guntas. Quizás, por ello mismo, es
cultural y 'eclesial, de nuestro más reconfortante y humano.
pasado, de nuestro presente, la Tan solo nos hemos atrevido a
promesa y tarea de nuestro futuro. preguntar si esas "verdades" ma-
Con sus dolores y sus exigencias, gisteriales de Juan Pablo II no ha-
con sus frustraciones y sus anhe- brán sido primigeniamente nudos
los, con su terrible dramatismo y vitales de sentido y valor en el
su poética exultación liberadora. corazón de Karol Wojtyla. y si
Para los técnicos del progreso lo- ésto fuese así, cómo los habrá
grado, aquello pudo parecer dema- encarnado él mismo antes en ese
siado pesimista, incluso bochorno- punto palpitante de convergencia
so. Demasiado utópica, a juicio de de la totalidad existencial del
los realistas evaluadores de nues- hombre que es el poema.
tra sociedad deforme y de la pre-
cariedad de nuestra eclesialidad Por supuesto que el alcance
latinoamericana. Construir, como objetivo de una respuesta afirma-
proyecto fundante, una "civili- tiva sólo podrá medirse crítica-
zación del amor" en nuestro con- mente por la justeza o inadecua-
tinente conflictivo y desgarrado? ción de nuestra interpretación con
Evangelizar las culturas un cristia- los datos del texto mismo. Cómo

RODOLFO EDUARDO DE ROUX. S.J. 167


se salvaría aquella de reproche de y me he atrevido a otear en él las
mero sujetivismo sin la verifica- profundidades humanas de su autor:
ción de su capacidad efectiva para
explicar esos textos? Tampoco ig- "Mira las escamas argénteas del
noramos el hecho y las implicacio- agua.
nes del llamado círculo hermenéu- En su hondura el pozo se estre-
tico. Sabemos de entrada que cada mece,
lector de poesía es un re-creador de como la niña del ojo
su sentido en el ámbito de su pro- cuando la imagen surge en ella.
pia sujetividad. Pues cuando abri- Si el reflejo de las hojas
mos las páginas del poemario de en la superficie del agua
Karol Wojtyla, publicado en nuestra toca tu rostro
lengua con ocasión de su peregri- te lava las ojeras del cansancio.
nación pastoral a la hermana Iglesia
española(I), llevábamos sin duda, en Lejos está todav ía el manantial".
el hondón de la conciencia, la voz (Cántico al esplendor del agua.
del Maestro de Puebla, que ha lle- 1. Junto al brocal del pozo de
gado a ser también horizonte y Siquem).
paradigma de nuestro propio hacer
teológico. Pero en honor a la rea- Jesucristo, la Iglesia y el Hombre
lidad vivida tampoco intentamos resonando en clave poética. Y por
nunca introducirla como un arte- lo mismo en libertad soberana fren-
facto conceptual violentador en la te a las exigencias de precisión y
corriente poética de Karol Wojtyla. coherencia conceptuales del discur-
De hecho, en el gozo de nuestra so teológico. Parecerán sin duda al
propia experiencia estética, vimos teórico demasiado altos los costos,
emerger y delinearse como un ho- en una oscura vaguedad, en esa in-
rizonte triangular esa triple nota quietante indiferenciación. Pero no
temática, a medida que el agua de es ésa precisamente su riqueza hu-
la poesía wojtyliana resonaba fresca mana y religiosa? N o es la marca
y profunda en nuestro propio co- indeleble de su autenticidad total?
razón. No es la garantía de que se han re-
cogido a flor de labio del corazón?
El presente no es pues un ensayo
teológico. Ni siquiera tampoco una Podría objetarse también, esta
aproximación de crítica literaria a vez desde la vertiente poética,
los poemas de Karol Wojtyla. Es que la obra de \Vojtyla está dema-
más bien, y simplemente, la bús- siado grávida de pensamiento teo-
queda de empatía de un lector de lógico, que bordea los límites de
poesía y de un hermano eclesial la reflexión sapiencial. Ni lo discu-
con el corazón de su poeta-pastor. timos ni lo rechazamos. Cada poeta
Siguiendo su invitación también yo es él mismo en su propia poesía.
me he asomado al pozo de Siquem, y vVojtyla sin duda se afirma en

(1) Karol Wojtyla - Poesías 3a. edic. - BAC. Madrid (91 B2)

168 JESUCRISTO, LA IGLESIA Y EL HOMBRE EN LA POESIA DE KAROL WOJTYLA


la suya como un pensador religio- Deja tan solo que en el hori-
so sobre el hombre, desde la fe en zonte aparezcan las luces de
Cristo, y en esa comunidad llama- las cosas,
da Iglesia. Pero, parafraseando un cada vez más poderosamente
largo poema suyo, no podemos reunidas
decir también que "el pensamiento, por el pensamiento y cada vez
(es un) extraño espacio?". Para más se nc illas ".
él, en efecto, el pensamiento no
es el simple flujo mecánico de una (Pensamiento, extraño espacio.
especie de procesador de palabras. IV,l.- A los compañeros de ruta).
Es la luz de las cosas que penetra,
entre el asombro y el silencio, en Esa lucha no basta. El pensamien-
ese "fondo del fondo" que es el to debe a su vez florecer en la pa-
corazón del hombre: labra. Wojtyla, poeta-pastor, ha sen-
tido palpitar el misterio de este
"Más cuando la realida con todo alumbramiento mientras sus manos
su peso y desplomándose, episcopales ratificaban, en el Espí-
se viene hacia m í, desciende ritu, el "nacimiento de los confe-
al fondo humano, se llena en- sores" en un pueblo de la montaña
tonces polaca:
mi pensamiento en ese fondo al "El mundo está repleto
que raramente llego de energías ocultas, con audacia
y que apenas conozco, aunque yo las voy nombrando.
bien sé
que no puedo llegar al fondo .Mis palabras no son triviales;
del fondo, son de plenitud,
porque la visión y el Objetivo las anuda un gran ímpetu.
absoluto
están en el abismo". No escapan con sus prisas,
como el agua en la sierra,
(Pensamiento, extraño espacio. por las piedras desnudas.
III, 2.- El peso específico).
No se desvanecen como los
árboles al pasar.
y si ese fondo del fondo, si ese
Objetivo absoluto acaece ser Dios y siempre, siempre
mismo, entonces acogerlo y estre-
charlo entre los brazos frágiles del bajo la superficie de las palabras
hay que palpar el fondo
pensamiento humano es toda una
épica lucha de Jacob: y encontrar el apoyo para el
pié".

"Si buscas el lugar donde Jacob (El nacimiento de los confe-


luchaba, sores.1.1.)
no vayas a la tierra de Arabia,
ni busques el arroyo en el mapa: Deleite del espíritu, pero tam-
el rastro está más cerca. bién alumbramiento doloroso éste

RODOLFO EDUARDO DE ROUX, S.J. 169


del pensamiento que se transvasa 'Wo me conocía hasta encon-
en la carne-sangre de la palabra. trarme en la canción.
Nueva lucha de Jacob por apresar
un cielo siempre J::!.uidizo entre los Una vez acabada la canción
brazos de la arcilla humana: entenderás mejor lo que·pienso.
"Pasa a veces en una conversa- Pasarán días y días entre gente
ción. Topamos diversa,
con la verdad, y, sin embargo, y sentirán en tí el ritmo igual
nos faltan las palabras, no vemos de mi sangre.
el gesto, la señal. Ninguna No tengo otra canción que darte
palabra, gesto, señal, abarca la y cuando ésta vuelva a mí,
imagen entera, su profundo eco llegará a lo
en la que tenemos que entrar hondo del Ser de nuevo,
solos y podrá concentrarse en el
para luchar, murmullo de mis labios,
como hizo Jacob n. donde ella perdura siempre, con
la misma sencillez".
(Pensamiento, extraño espacio.
r,l.- Resistencia del pensamiento (La Madre.- 11I,l.- El comienzo
a las palabras). de la canción).

En realidad, de este esfuerzo Antes de adentrarnos en la temá-


titánico por modelar en palabras tica de sus poemas, y ya como una
el pensamiento, podría cantarse lo aproximación a la misma. echemos
mismo que admira el poeta del una ojeada al universo simbólico
obrero tallador de capitales y cate- de Wojtyla.
drales:
En primer término, con la omni-
"La inspiraclon no acaba en las presencia de un horizonte primor-
manos del hombre: Su corazón dial, está la tierra. Vastedad sin
inspira el mundo de la piedra. límites de las llanuras cubiertas
En la piedra miramos lo que el de trigales, profundidad silenciosa
hombre ha pensado y en ella del mar, caminos de estrellas en
contemplamos el supremo equi- la noche, transparencia del día.
librio que a través de la ira por La tierra es frescura y luminiscen-
el amor se alcanza". cia en "el esplendor del agua", en
ríos y quebradas, en la lluvia y la
(La cantera. 1I,2- Inspiración). niebla, en la blancura de la nieve
y en la penumbra de los pozos. Y
El poema, fruto del pensamiento esa misma tierra se arraiga para
que se ha madurado en palabra, ascender al cielo en la reciedum-
es una contemplación del hombre bre de los árboles, se prodiga en
gestada desde su propio interior. el heno oloroso y en el trigo dora-
Por eso el poeta puede decir de do, ese "destierro de Dios" en el
su poema lo que canta la Madre anonimato del pan eucarístico.
del hijo de su propia sangre: Tierra una y polifacética, capaz

170 JESUCRISTO, LA IGLESIA Y EL HOMBRE EN LA POESIA DE KAROL WOJTYLA


de despertar todas las emociones, -canción que cubre como el mar,
de encarnar los misterios y el des- -torbellino de sol,
tino del hombre. Tierra cuya opu- -destierro de Dios".
lencia no distrae al poeta de su
afán de Dios ni le opaca el suave (Canción sobre el Dios oculto,
resplandor de su presencia. 1,13.- Las orillas del silencio).

Otro venero inexhausto de la 5. El hombre


simbólica wojtyliana es el mundo
del hombre. En todas sus dimen- No cabe establecer prioridades en
siones y en todas sus realizaciones. la polifonía de la conciencia. El tema
Pero principalmente en la expresi- musical tampoco es una mera su-
vidad de su cuerpo, como ese "ros- cesión de notas, cada una de las
tro ovalado" o esas miradas del cuales se mantendría siempre en
niño donde se narra el ser, y en la su propia identidad consigo misma
gesta del trabajo humano. Desde al interior de la unidad melódica.
"la mano encallecida" del cantero, Ciertamente hay momentos en los
y las callejuelas húmedas de niebla cuales alguna de esas notas se expli-
del pueblo campesino, hasta los ca- cita totalmente, se profundiza, se
bles de alta tensión, que trenzan hace transparente con la densidad
vínculos de vida social a lo largo de un remanso, e incluso llega a
y ancho de la patria. ser dominante. Entonces el obser-
vador se detiene en ella, puede
perfilar mejor los contornos de
Finalmente está la Iglesia. Esa su identidad, sopesar su fecundi-
Iglesia que históricamente "se ha dad, seguir sus caminos latentes
abrazado con mi tierra". Y con la a través de todo el conjunto. Pero
Iglesia, todas las encarnaciones del discernir tampoco es separar. Urge
Misterio cristiano. La simbólica de por el contrario reintegrarla cuanto
la fé, en el discurso poético de antes a esa unidad contextual sin
Wojtyla deviene símbolo literario la cual ella misma resultaría em-
del hombre y de su destino. Los pobrecida y desfigurada. Así suce-
personajes bíblicos (Jacob, La Ma- de con el poema wojtyliano. Dios-
dre de Jesús, el Cirineo, la Veróni- Cristo, el Hombre y la Iglesia son
ca, etc.), los caminos palestinen- las notras fundamentales. Pero
ses de Jesús, el templo basilical solo el poema total es la melodía.
romano, en rito sobrecogedor de
los sacramentos o de la gran vigilia No vacilaría en afirmar que la
de Pascua. Pero sobre todo, con poesía de Wojtyla es constituti-
la omnipresencia del sol en un día vamente antropológica. El hombre
de verano, el pan eucarístico: es la nota dominante que recurre
por doquier, que a menudo salta
"Una migaja de pan es más real a los primeros planos. El hombre,
que el universo, una nota que, por sí sola, es ya una
más llena de la vida y de la sinfonía. Como que es el rostro
palabra privilegiado del ser:

RODOLFO EDUARDO DE ROUX. S.J. 171


"Lo que veo es el óvalo del (Perfiles del Cirineo. 1. Antes
rostro de discernir perfiles diferentes.
en el que todo está narrado. 1).
(No se halla en ninguna parte
tal expresión del serJ.
Desde esta perspectiva se abre
Cuántas cosas te cuentan el abanico de las tipologías, de las
las miradas de un niño. individualidades. El niño, la mucha-
Sin cesar atraviesan cha, el hombre. El obrero, el inte-
un ecuador extraño lectual, el enfermo. El los conoce
(la tierra es solo un átomo bien a todos. Por ser poeta, por ser
en cada pensamiento J". pastor? Quizás también porque
todos confluyen en él mismo, el
(El nacimiento de los confe- actor:
sores. 1,6).
"Cuántos crecieron a través mío?
El poeta se ha determinado alrededor de m 1: a partir de mí?
largamente en devanar esa me- He llegado a ser el cauce de un
lodía humana, en perseguir ese torrente llamado hombre.
tema musical (pues, no es el hom-
bre "un común denominador"?) Pasa por m í una multitud de
a través de sus infinitas variacio- otros.
nes. y las ha visto desfilar en el Cómo he podido conservar ni
via-crucis universal de los mil per- identidad?
files del Cireneo, en los mil hombres Siempre demasiado cerca de mí
que cargan con la cruz del Hombre: mismo,
en ninguno alcanzo la perfección,
"Ese perfil entre los árboles, ese Lo que ha quedado de mí,
otro entre las columnas, y en puede mirarse sin temor?"
la calle ese otro difuminado en
la calzada húmeda. (Perfiles del Cirineo, II,4.- El
actor).
y también ese otro, el de un
hombre en el umbral de su casa, Con todo, hay perfiles humanos
y además ese perfil de vencedor: que llenan más espacio en las pupi-
un semidiós griego. las del vidente, o están más cerca
de su corazón. En las de Wojtyla,
El que mejor conozco es el perfil el Papa de la Laborem Excercens,
del Cirineo, en todos sus aspec- está en primer término el obrero.
tos posibles. En la epopeya del trabajo canta la
Su perfil se dibuja al lado del grandeza del hombre y palpita la
otro Hombre: presencia de Dios:
se desprende de sus hom bros
y se quiebra precisamente ahí "Escucha bien, escucha los gol-
donde el otro Hombre es más pes del martillo, la sacudida, el
El mismo y está menos desar- ritmo.(. .. )
mado". y entenderás conmigo que toda

172 JESUCRISTO, LA IGLESIA Y EL HOMBRE EN LA POESIA DE KAROL WOJTYLA


la grandeza del trabajo bien mi voz; ahora hablan los motores".
hecho es grandeza del hombre. O la duda ulcerante del fabricante
de armas:
La mano en ca llecida, de viejas
cicatrices, su voluntad tozuda "Yo no influyo nada en la suer-
prolonga en el martillo mien- te del mundo.
tras el pensamiento encuentra Es que acaso declaro las guerras?
soluciones en la piedra que sal-
ta, en la piedra que cede. Torneo tuercas, modelo
fragamentos de muerte,
y tú no tengas miedo. Los no capto nunca el conjunto
asuntos humanos discurren por del destino de todos.
un cauce de muy anchas orillas.
Todo viene de lejos, todo sigue Si el mundo que yo elaboro no
adelante. es bueno,
En todo lo que pasa mira presen- el mal de este mundo no es
te Aquel ciertamente obra mía.
que te llega en el rítmico golpear pero eso basta?
de los martillos".
(Perfiles del Cirineo. 11,10).
Por éso:
El otro personaje de esta galería
"Las manos son paisajes del de hombres ilustres. . . de la calle,
corazón, quebradas como des- es la mujer. Ella bien puede ser
filaderos con oscuras corrientes. esa Magdalena que carga el dolor
El hombre abre las manos cuan- de su amor, porque:
do está satisfecho y en las palmas
abiertas l'e la tarea hecha'~ "A veces el amor duele durante
semanas, meses, años.
(La cantera, 1. La materia, 1.3). La lengua está seca como las
raíces de un árbol seco.
En la poesía de Wojtyla no sólo Seco también el paladar. Los
palpita la grandeza del obrero. labios sin maquillaje.
También se destila el cansancio La verdad tarda en sondear el
de esos "dedos de mujer que te- error.
clan la máquina ocho horas al día: Pero es El, no yo,
letras negras que cuelgan de los quien padece toda la sequedad
párpados enrojecidos" (Perfiles del del mundo ".
Cirineo -1,2). Y se acumulan las
preguntas sin respuesta del obrero (Perfiles del Cirineo. - 11,11.-
que debe "simplimente fichar en el Magdalena).
trabajo a las seis de la mañana",
y pierde enseguida el control de O la Samaritana, que lleva en
los automóviles que produce, por- su corazón "el esplendor del agua"
que "los nuevos modelos surgidos desde "aquel pozo me ha unido
de mis dedos / zumban ya en las contigo, me ha sumergido en tu
calles lejanas. ( ... ) Han robado persona". No es por cierto una

RODOLFO EDUARDO DE ROUX, S.J. 173


santa, ni tampoco una heroína. en las venas del Hijo. La que pudo
Por eso en ella recobramos la es- decir del Suyo:
peranza,
"Tengo cerca las palabras del
"Gentes como yo ... niño/ que levantan el silencio: /
alzadas de su oscuridad "Mamá, mamá". La que supo per-
a caminar por las estrellas que cibir la "chispa oculta bajo la cor-
Tú enciendes arriba. teza de los días" sencillos cuando
Entre las gentes salidas de la El unía su "vida a la vida de los
noche, pobres/ para ser uno de ellos".
está aquella mujer... " La maestra de humanidad del mis-
mo Dios:
(Cántico al esplendor del agua.5).
"Hijo m ío, complicado y grande,
o
aquella Verónica, dulce her- hijo sencillo,
mana, cuyas manos están "llenas de conmigo te acostumbraste a
humiides empresas", las del amor pensamientos comunes a todo
valiente: los hom bres,
y, a la sombra de estas ideas,
"Tu velo es ahora grito de cora- esperas la profunda voz del
zones corazón.
que por temor enmudecieron y que en cada persona suena de
así quedaron clavados en su sitio, manera distinta.
viendo cómo ajustadas tu paso. Yo soy madre absolu ta
al paso del Condenado". y esta plenitud nunca me cansará"
(La Verónica, III - El nombre 4). (La Madre. 1,4. Concentración
madura).
En ese gesto de la humilde ter-
nura hemos aprendido todos la di- En el poema wojtyliano el hom-
mensión profunda de un instante bre nunca es un solitario.
de fidelidad:
El hombre es comunidad, y esa
"Hermana mía: así me gusta comunidad se llama Patria (como
llamarte. luego se llamará Iglesia):
Pienso entonces que todo
encuentro "Cuando yo pienso, cuando
no es solo latido en el tiempo, digo: Patria,
instante pleno. me estoy expresando a mímismo,
Es también semilla cierta de y me enraizo,
eternidad". y el corazón me dice que ella
es la frontera oculta
(La Verónica. II.- La hermana 3) que va de mí hacia los otros
hombres
y es sobre todo María. Aquella para abrazarlos a todos en un
cuya canción corría hecha sangre pasado

174 JESUCRISTO. LA IGLESIA Y EL HOMBRE EN LA POESIA DE KAROL WOJTYLA


más antiguo que cada uno de se ahonda en el pensamiento de
nosotros. .. las generaciones y se convierte
en el techo de nuestras casas
Y ese pasado -cuando yo pienso: donde vivimos juntos".
Patria-
emerjo para encerrarla en mí (Cuando pienso en la Patria.
como un tesoro' '. 11, 1-2).

(Cuando pienso en la Patria. 1. Wojtyla ha dedicado un largo


Cuando pienso: Patria) poema-meditación al drama huma-
no de la muerte iluminado por la
esperanza pascual. Embarcado en el
Esa Patria es una geografía Tiempo "no frenarás las corrientes
maternal cuya canClOn de cuna que pasan",
es "el ruido de la hoz que choca
contra el muro del trigo" (lb. 111), "No las resistirás hasta el final,
y es esa lengua visceral que forja te arralarán: y tú te irás
nuestra identidad, por donde fluye hundiendo
de siglos el torrente modelador de viviente hacia el futuro,
la historia: existes proyectado hacia la
muerte
"Cuando se habla, alrededor, en -presente siempre en tu fluir
idiomas diferentes vital".
siento crecer el río de las
generaciones; (Meditación sobre la muerte.
cada una lleva al tesoro de su 11. Mysterium Paschale. 1.).
tierra
cosas an tiguas y cosas nuevas.
Es una larga lucha que empeza-
La tierra se va convirtiendo en mos a combatir "legados a la ori-
el cauce de un río, en el cual lla del otoño", cuando "temor
destellan las luces encendidas y amor estallarán en contrarios
dentro de las gentes. deseos: ansiando el temor el re-
torno a lo que fue existencia,
y el torrente del lenguaje, acre- (. . . ) el amor anhelado alcanzar
cido por la Historia, una y otra a Aquel que a la existencia otorga
vez abraza el globo". su futuro". Es el abrirse amargo
de una grieta "que surca al hombre",
Ella nos une con todos los y él "no acierta a ensamblar su
hombres, pero tambien nos des- cuerpo y su futuro" (Ibid. I. De
taca e individualiza, se hace cobijo la madurez. 3).
de nuestra propia identidad social:
Hay Uno sin embargo de noso-
"Cuando alrededor oímos hablar tros que "ha atravesado todas las
los distintos idiomas del mundo, corrientes, ha invertido el sentido
la lengua nuestra suena con del campo donde todos pasamos".
mayor fuerza: y haciéndolo ha creado el espa-

RODOLFO EDUARDO DE ROUX, S.J. 175


cio donde la muerte se hace Pascua, 6. Jesucristo
tránsito, porque:
Wojtyla se acerca poétiacamente
"En este espacio -medida a Dios como un místico. Lo cual
plenaria del mundo- ESTAS TU. tampoco significa un extraviarse
Y así cobro sentido, yo que me de los caminos del hombre. Porque
hundo en la tumba, preciamente,
que paso hacia la muerte.
Deshacerme en el polvo de "En el rostro de los transeuntes
irrepetibles átomos consta el diseño de Dios,
es porción de tu Pascua". su hondura sigue el curso de los
días".
(Meditación sobre la muerte ...
IV. -La esperanza más allá del (Meditación sobre la muerte.
fin. 2). 111. -En el principio, el temor.1).

y así la antropología desemboca


Así por la esperanza inscritos en teo-logía, se descubre en pro-
en su Cuerpo, el río de la vida y fundidad, enlaza su origen y su fin.
de la historia se hace Camino. Entre ambos se abre camino la exis-
Mejor aún} un caminar solidario tencia, como un drama y una tarea:
que lleva consigo el porvenir de
nuestra antigua tierra, transvasada "No nace el hombre con los
al misterio de la que esperamos: caminos de su vida preparados.
Nace entre malezas, que pueden
''Por eso caminamos hacia tí, arder,
tierra nuestra para ensancharte como la zarza de Moisés,
en todos los hombres. Oh tierra o secarse y morir.
de nuestras derrotas y nuestras Hay que desbrozar el camino
victorias, sin descanso
que te alzas en todos los cora- -acecha la maleza-
zones con el misterio de la gastar la vida en allanar collados
Pascua! y enderezar las sendas
Tierra que nunca dejarás de ser con la sencilla plenitud de
una parte de nuestro tiempo! cada instante,
Alertados por una nueva porque cada momento se abre
esperanza, a la totalidad del tiempo,
nos dirigimos siempre hacia una se transciende a sí mismo
nueva tierra. y esconde en su seno simiente
Ya tí, tierra antigua, te alzaremos de eternidad".
como fruto del amor de las
generaciones (La Verónica. 11. -La hermana.
que lograron superar el odio ". 2).

(Cuando pienso en la Patria. Pero "desbrozar el camino" no es


VI. -Cuando pienso en mi Patria tampoco construir torres de Babel
regreso al árbol... 3). para robarse el cielo. Es más bien

176 JESUCRISTO, LA IGLESIA Y EL HOMBRE EN LA POESIA DE KAROL WOJTYLA


dejar que El llegue. y el umbral Presencia de Dios. En un primer
de Dios comienza "en las orillas momento no sólo pacifica y forta-
del silencio": lece. También desconcierta y sobre-
coge. No en vano amar es un per-
I
derse en el amor del otro con angus-
"No podéis pasar por ah í como tias de naufragio total. Y el de Dios
un pájaro. es un mar que te invade, en el
Tenéis que deteneros y mirar que te anegas_ Misterioso descenso
hacia lo profundo. en la oscuridad silenciosa, que
sin embargo es llegada de una nue-
Sin em bargo, tú siempre va claridad, de un acoso de luz:
retrocedes ante Aquel
que viene de la orilla, "Entonces, mira hacia tu
cierras las puertas de tu pequeña adentro. Es el Amigo,
casa". apenas una chispa y a la vez
claridad plena.
(Canción sobre el Dios oculto. Ya no podrás ver nada
1. Las orillas llenas de silencio 1). y no sabrás que quieres y que
El también te quiere.
Cuando el hombre deja de de- Ni siquiera sentirás que el mismo
fenderse "de la otra Vida, abismo Amor te envuelve".
insondable", cuando no interrumpe
su vuelo y va "con sencillez hacia (lbid. 4).
la cumbre", entonces, de repente,
con la espontánea gratitud del y sin embargo, garantía suprema
encuentro, El está ahí: de Su Presencia, todo en tí
se ha transformado:
"Es un Amigo. (. .. )
Desde tántos años lo sabes "El Amor me lo ha aclarado
con seguridad. todo,
Y, sin embargo, no puedes El Amor me lo ha solucionado
salir del asom bro. todo,
por eso glorifico el Amor
Ya no sabes si es El visto en la en cualquier lugar en que se
lejan(a manifieste ".
o debajo de los párpados cerrados.
(Ibid. 5)
Está allí. Aquí no hay más que
temblores, Un lector precipitado de los
más que palabras vacías-, poemas de Wojtyla podría sentir
tan solo te queda una parte de aquí recelos de "escapismo", de
tu asombro una fe ilusoriamente ahistórica,
que se convierte en el sentido de una pérdida de la carne-sangre
total de la eternidad". de Cristo, diluída en el abismo de
la Divinidad. De hecho, el Cristo
del poema wojtyliano es un eco
(lbid. 2). del evangelio de Juan. Y allí, hay

RODOLFO EDUARDO DE ROUX. S.J. 177


acaso un tránsito, señalable con y la multitud, la multitud de los
el dedo. entre "la Palabra que esta- corazones,
ba junto a Dios, y era Dios" y "la dominados por un solo corazón,
Palabra que se hizo carne y plantó por un corazón solo, el más
su tienda entre nosotros"? Cristo sencillo
Jesús, en su plena autenticidad y el más suave ".
humana, es para éste creyente
de "la tercera generación", ante (Ibid.10).
todo, rostro y nombre del venir
de Dios a nosotros, en la carne Desde este pórtico del encuentro
y en el trigo: con Cristo, salido de la hondura
del Dios oculto, el poemario de
"Hasta aquí llegó Dios y se Wojtyla es un largo coloquio con
detuvo a un paso de la nada, El. Para ello le prestan su figura,
tan cerca de nuestra mirada. sus anhelos, su ternura, su entrega
A los corazones abiertos, a los y su pecado los personajes conoci-
corazones sencillos, dos de nuestra historia familiar
les parecía que había desparecido evang.élica. La Samaritana del pozo
en la sombra de las espigas". de Slquem que se dejó sumergir
e? El; la Madre absoluta y campe-
(Ibid. 12). sma, cuyo asombro se fue tejiendo
en canción desde Nazareth y Be-
El Cristo wojtyliano es el Hijo lén hasta la cruz~ la Verónica que
que desprende sus manos de los lo seguió en Su via-crucis hasta
hombros del Padre para unirlas "al lograr "un corazón a imagen Suya
madero, desprovisto de verdor".
para que no puedan robar(le)
Es el Hijo que parece abandonar
Su presencia". Inútil abrumar estas
esa mirada paterna "que sube
páginas con la riqueza y densidad
como una bahía soleada", porque
cristo lógicas de este canto de amor
ha elegido "los ojos humanos ....
a Cristo. No hay espacio ni tiempo
llenos de la luez del trigo".
rostro ni quehacer humano, vid~
([bid. 14). o muerte, que no estén llenos de
El. Ni tampoco en forma indivi-
Pero qué lejos está este auténti- dualista. El Cristo de Wojtyla-
co cristiano de situar su amor en poeta se despliega en Iglesia. El
un no sé qué más-allá, ahistórico es el espacio, abierto a fuerza de·
y extramundano! Lejos de robarse cruz, donde nos encontramos con
la tierra, Ella constituye en encuen- todos, donde cada uno deja de ser
tro: simple "número" y se realiza el
misterio de amor fraterno ulterior
"Hay en m í un país transparente de descubrimiento cada uno a sí
en la luz del lago Genezaret mismo "multiplicado" en los de-
una barca ... )L el desembarcadero más:
de los pecadores,
bajo el que pasan las olas "Mi lugar se encuentra en tí.
tranquilas... Tu lugar se encuentra en mi:

178 JESUCRISTO, LA IGLESIA Y EL HOMBRE EN LA POESIA DE KAROL WOJTYLA


Pero el mismo lugar es el de 7. La Iglesia
todos los hom bres.
No por ello me siento postergado. No hemos tenido más acceso a la
Solitario y único me multiplico poesía de Karol Wojtyla que la
sin em bargo. ' breve antología antes citada. Enton-
Es la Cruz. Se levanta aqu í. ces, la pregunta sobre la extensión
del tema eclesial en toda su obra
Gracias a ella, poética sigue abierta para nosotros,
los números se retiran ante el limitados por esa única base textual.
Hombre". De hecho, hemos logrado así tan
solo un puñado escaso de poemas,
(Peregrinación a los santos luga- agrupados bajo los títulos de "Igle-
res. 5. El lugar interior) sia" (Fragmentos) y de "Estanislao".
Wojtyla-Cirineo no pretende sol-
tar la cruz del camino. Wojtyla- Con todo, no es demasiado po-
pastor no piensa en abandonar co. En estos dos pequeños pozos
sus ovejas. Pero el corazón pauli- se refleja con nitidez el misterio
na de Wojtyla-poeta no puede de la Católica. Una catolicidad
que no planea, como un satélite
menos de añorar el encuentro
definitivo: abstracto sobre la redondez concre-
ta del planeta Tierra. Por el contra-
rio, se arraiga como un árbol en
"pienso con frecuencia en el día dos puntos geográficos bien deter-
de la gran aparición, un día lleno minados, la Roma de todos y la
de asombro, Polonia de Wojtyla. Quizás también
esos dos puntos basilares se han
Es necesario sufrir cada vez con multiplicado ya, indefinidamente
mayor angustia . los pies peregrinos de Juan'
baJO
por aquel diéz, todavía
Pablo n.
desconocido,
cuando la infinita Simplicidad
todo lo abrazará con su hálito La Iglesia, en primer lugar,
amoroso. que transciende el puntualismo de
Llévame, Mestro, a Efrem y nuestra individualidad y de nuestro
permíteme quedarme contigo, presente, limitados y limitantes.
donde los silencios de la costa Porque ella misma participa de la
lejana caen concreticidad por universalidad,
sobre las alas de las aves, omniabarcante, de Dios:
donde el verdor es como una ola
profunda, "Deseo describir la Iglesia.
a la que no han tocado los remos, Mi Iglesia nace conmigo,
como círculos en un agua quieta, porque yo tampoco muero con
sobre los que no ha caído la ella. .
sombra del miedo ': La Iglesia me está sobreviviendo
siempre,
(Canción sobre Dios oculto. 1. es el fondo de mi vida, y es su
Las orillas llenas de silencicd6). cumbre;

RODOLFO EDUARDO DE ROUX, S.J. 179


La Igleisa es la raíz por la que de hecho ese hombre logró consti-
me ahondo, tuirse a sí mismo, su vida, su ac-
a la vez, en el pasado y en el ción y su destino, con un Sentido
futuro; universal, tan concreto, tan hondo
es el Sacramento de mi existencia y dinámico, que "los muchos"
desplegada en Dios, que es mi seguirán constituyendo y constru-
Padre". yendo con él la suya propia, aun
a costa de su sangre. Y no sólo esa
(Estanislao. 1,1). vida singular de cada uno, sino (por
lo mismo!) la de una nación y una
Pero, precisamente por cuanto Iglesia. Ese sentido es el de la li-
"desplegada en Dios", la Iglesia bertad social que se enraiza en
universal, la Católica, sólo se realiza Cristo:
históricamente en la singularidad
de cada pueblo, de cada espacio "Quiero describir mi Iglesia
geográfico y cultural: con el nombre por quien mi
nación fue bautizada otra vez.
"Deseo describir la Iglesia, con un bau tismo de sangre,
Mi Iglesia, tan unida con mi para pasar luego por el bautismo
tierra. de deseo,
Ya se dijo para siempre: "lo en el cual se manifiesta el soplo
que atares en la tierra, oculto del Espíritu.
atado quedará en el cielo". Porque ese hombre arraigó en la
Así mi Iglesia se ha abrazado tierra
con mi tierra. la libertad de las gentes,
antes aún de que le pusieran el
(Ibid). nombre de Estanislao ".

A su vez, lo singular resulta (Estanislao. 1,3).


abarcando en sí mismo lo univer-
sal, lo personal no niega, antes En las agonías y esperanzas, en
bien encarna y proyecta lo comu- las luchas y en los logros de la Pa-
nitario. Dentro de la perspectiva tria, Wojtyla descubre el rostro
blblica de la llamada "personalidad crucificado y viviente de la Iglesia:
corporativa", este poeta polaco
redescubre a su Iglesia en un solo "Quiero describir mi Iglesia,
hombre: en la cual, siglo tras siglo,
han ido juntas la palabra y la
''Deseo describir mi Iglesia sangre,
en la figura de un hombre unidas por el soplo del Espíritu ".
al que llamaron Estanislao ".
(Ibid. 1,5).
(Ibid).
Pero con ser "su" Iglesia, esta
Tampoco por no sé qué PrIVI- Iglesia polaca tampoco agota la
legio de casta, o por una ficción Iglesia de Wojtyla. Ahora es Roma
literaria del poeta, sino porque el espacio poético de una nueva

1BO JESUCRISTO, LA IGLESIA Y EL HOMBRE EN LA POESIA DE KAROL WOJTYLA


meditación suya sobre la Católi- y toca con ellas luego el rostro
ca. y el ámbito cerrado de la Ba- del hombre".
sílica de San Pedro se abre en ven-
tana panorámica hacia la profun- (!bid. 1).
didad y universalidad de la Iglesia.
Así también Wojtyla llega a los
Antes una advertencia sobre el significados eclesiales en la conver-
proceso de creación artística de este gencia de su propio amor con las
poeta-pensador, en cuanto podemos cosas, las personas y los sucesos.
conjeturarlo. La poesía eclesial de Veamos algunos ejemplos, y con
Wojtyla alza vuelo desde experien- ellos, un pequeño mosaico de
cias sensoriales muy concretas. El eclesiología.
muro basilical, el pavimento, el tu-
rista, las fuentes de la plaza. Pero Basta "un muro. Un fragmento
todos ellos, precisamente en gracia de muro" para recibir todo el peso
de su sensorialidad, son símbolos, de historia pasada y de catolicidad
encarnaciones de significación. El presente, que se apoya en la fragi-
poema se apoya fugazmente en lidad del Templo eclesial sin aplas-
ellos y se lanza a devanar el hilo tarlo. Son esos "hondos santos"
interminable de las significaciones. del pasado que en los nichos
En el largo poema a la Verónica, "detienen su correr por los minu-
quizás el poeta mismo deja al mani- tos" para trenzarse en comunión
fiesto su propia clave. Ante todo, actual con los "hombres vivos que
horizonte insustituíble, es el amor: habitan lejos / en los cuartitos
de sus corazones cansados" (La
"Al país de las significaciones Iglesia. El muro).
el hombre llega sólo a través
del amor inmarchitable. o es enseguida el africano, tan
Es el peldaño esencial, diferente racial, y culturalmente,
el gran pórtico ". pero portador de nuestra más
honda identidad y comunión hu-
(La Verónica. 1.- Verónica. 3). mana y eclesial:

''Hermano mío, miro


en tí una inmensa tierra, un
Sólo que ese amor, para develar continente
su sentido, tiene que abrazarse donde arroyos de pronto
con el gesto sencillo con la hu- se paran.
mildad de la cosa: donde el sol
cuece todo tu ser, como si
"Espero tus manos, que ganga
tiernamente de hierro fuera el cuerpo ya
sostienen el sencillo velo. en el horno.
Levántalas, Verónica, En tí vibra mi mente de metal
hacia el país de los significados tuyo!
últimos,
levanta las manos (Ibid. - Un negro).

RODOLFO EDUARDO DE ROUX, S.J. 181


o puede ser el piso de piedra de Sea finalmente el borbotonar de
la cripta. Sobre sí carga todo el las fuentes hacia la altura, y el sua-
misterio de amor del ministerio ve ondular del agua en el pequeño
eclesial de Pedro, la piedra: mar de las piletas. Qué mano invi-
sible mantiene su dinamismo ascen-
''Nuestros piés aquí pisan dente? Quién conduce la barca?
la tierra donde nacen Allí está, con el diseño y colorido
paredes y columnas. de una diapositiva, todo el drama
histórico, todo el misterio trans-
Si no te pierdes entre ellas, cendente de la Iglesia:
y caminas para hallar la unidad
y el significado, es porque "Nos sostienen palabras pro-
te guía el Pavimento; nunciadas en tiepos muy
antiguos.
El Pavimento une no sólo los
espacios Existen invisibles
de un edificio renacentista, Manos que nos ayudan
sino también los espacios que a remar en la barca,
hay dentro de nosotros la barca por la ruta de su historia
que caminamos sabiendo ondulante,
nuestras debilidades y nuestras por su historia entre escollos".
derrotas.
(!bid. - Las fuentes y las manos).
Eres tú, Pedro.
Eres el Pavimento en que
caminan otros.
quien sostiene los pasos como
roca 8. Pedro, me amas? Apacienta mis
por donde va el rebaño". ovejas!

(Ibid. El pavimento). El ministerio eclesial de Pedro,


como todos los demás, y más que
En la humildad el hombre-pa- ningún otro, solo tiene su sentido
vimento, se perfila la Roca que es profundo en el amor. Como la fe
sólo Cristo: misma. Donde va más allá de la
justa racionalidad social de un rec-
"Horadamos la roca tor cualquiera del bien común,
para encontrar al hombre. en una comunidad humana, y por
Por pezuñas de tantas consiguiente allí donde se abre el
ovejas está herido. espacio más propio e identificante
No sabían las ovejas de su función, es un servicio de
a quien pisaban. amor, que fluye de la hondura
Al hombre que desparece, de un amor totalizante. Por eso
o al hombre que nunca mismo, también su palabra alcan-
desaparecerá? "~o za su sentido auténtico en el amor,
y solo es captable como tal en el
(Ibid. - La cripta). amor de los mismos oyentes.

182 JESUCRISTO, LA IGLESIA Y EL HOMBRE EN LA POESIA DE KAROL WOJTYLA


Si la palabra poética de Karol "Aquel pozo me ha unido
Wojtyla nos acerca al corazón de contigo, me ha sumergido en tu
Juan Pablo II, ella asume también persona.
un sentido de servicio eclesial. Nada había entre nosotros, nada,
Tal fue al menos la experiencia sino la profunda claridad que
personal del autor de estas páginas. tiembla
Por eso, para terminar, retomo como una pupila limpia,
ese símbolo del "esplendor del engastada en la órbita de las
agua", tan caro a Wojtyla-poeta. piedras del brocal.
y regreso con la Samaritana al pozo La claridad me sumergió en tus
de Siquem. Un pozo que no es ojos
Cristo mismo, pero en el que vemos y me ha encerrado en el/os".
borbotonar el Manantial con un es-
tremecimiento de aguas profundas.
También la pesía wojtyliana ha
sido, para mí, ese pozo que me su-
merge en Cristo, la Fuente de (Cántico al esplendor del agua.
Aguas Vivas: 6. La Samaritana).

RODOLFO EDUARDO DE ROUX, S.J. 183

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