Capitulo 1
En el principio de los tiempos solo había vacío, hasta que apareció El polvo, que se fue
juntando poco a poco hasta que formo a Cosima. En su cuerpo se albergaban continentes
enteros donde se encontraban las llanuras más amplias, las montañas más altas y los mares
más profundos. Ella se sentía sola así que agarro partes de su cuerpo y creo a sus hijos. El
primero fue hecho con la madera más fina y lo llamó Élet el dios de la vida, la segunda fue
hecha con el metal más brillante su nombre es Gadise diosa de la muerte, El tercero fue hecho
con el fuego más ardiente y lo llamó Aodh dios del sol, La cuarta fue hecha con el hielo más frio
fue nombrada Ayla diosa de la luna, El quinto fue moldeado con la arcilla más suave su nombre
es Belvedere dios de las artes, El sexto fue hecho con el limo más resistente su nombre fue
Oziel dios del deporte, La séptima fue hecha con la roca más fuerte y fue llamada Harolin diosa
del conflicto y El octavo fue hecho con el algodón más antiguo su nombre fue cronos dios del
tiempo. Cada uno de los dioses se encargó de crear sus propios hijos, y a la vez esos hijos se
encargaron de crear a los animales y a las personas.
----------------------
Se puede ver a una niña corriendo por un campo con una mochila improvisada en la
espalda, con la emoción de aventura y la tristeza de que nunca volverá a su hogar.
Se puede ver a un chico escondido dentro de un tronco caído, llorando
desconsoladamente mientras una torre de humo se alza detrás de él.
Se puede ver a una chica con una sonrisa de oreja a oreja saludando a sus padres
con su mochila llena de cosas que capaz no vaya a utilizar.
----------------------
Es un día tranquilo, Stanley está apoyada sobre el mostrador de su negocio, pensando
sobre su pasado y lo feliz que está en haber llegado hasta donde está ahora. Mira con
nostalgia a los animales que la rodea, la camilla donde trata a sus pacientes y a las
pociones que tiene en su estante.
De repente una persona entra por la puerta, es María su vecina. Ella fue una de las
pocas personas que no la juzgo por su apariencia cuando se instaló en el pueblo.
-Hola María- Dice Stanley -¿Qué puedo hacer por ti hoy?
-Es Geb- Dice María señalando con la cabeza a su gato que trae entre sus brazos-
está enfermo y no despierta.
La señora apoya a Geb en el mostrador.
-Mmmh, parece que tiene una inflamación en la garganta- Comenta Stanley
examinando al animal- Tendré que sanarla un tiempo, tardara unas horas.
-Muchísimas gracias Stanley- Expresa Maria.
Ella lleva al gato a la parte de atrás de su consultorio y cierra la puerta detrás de ella.
Apoya al felino en su camilla, eleva sus manos y un brillo verde empieza a salir de
ellas. Poco a poco la apariencia del animal empieza a mejorar. Ella piensa que suerte
que tiene de poder usar su magia en su trabajo (aunque sea en secreto) sin que nadie
la considere como un peligro para la sociedad.
Después de un rato, el gato se recupera. Stanley feliz de cumplir con su trabajo agarra
al felino y se dirige a su dueña para poder dárselo. Pero cuando se da vuelta descubre
a María detrás de ella con una expresión mortificada…
----------------------
Era un olor nauseabundo, el olor a muerte, un aroma que Oaleth reconocía. En ese
pueblo el hedor era abundante, gracias a la plaga que el lugar sufría. El sitio está en
ruinas, la gente sufriendo y los niños muriendo. A Oaleth le había encargado su dios
de visitar al poblado para ayudarlos en su tiempo de necesidad, y era justo lo que él
está haciendo.
Un brillo azul sale de una carpa, y adentro se puede ver a Oaleth con su mano en la
frente de un niño afligido por la enfermedad que tomo muchas vidas. La apariencia del
niño empieza a mejorar hasta que logra despertarse.
-Muchísimas gracias señor clérigo- Dice el padre del niño con lágrimas en los ojos
-No sé cómo pagarte- Llora la madre mientras abraza a su hijo
-Muchas gracias, pero yo no necesito pago- responde Oaleth –Con solo saber que
pude ayudarlos es suficiente recompensa
Con esas palabras dichas, el clérigo se retira. Pero cuando el se había alejado unos
pocos metros de la carpa, él puede sentir algo tirando de su túnica. Cuando se da
vuelta ve al niño con lo que parece ser un peluche de un oso.
-Señor dragón, por favor tenga esto.- dice el niño con una sonrisa que podría iluminar
100 soles- Es Sir Winston Cromwell, él siempre me protegió de monstros malos y se lo
quiero dar a usted.
-Sera un honor tener a Sir Winston- menciona Oaleth con una pequeña reverencia- lo
protegeré con mi vida.
Apenas termina de decirlo, los padres llegan hacia donde está el niño y lo regañaron
por salir de la cama sin recuperarse del todo y lo llevaron adentro.
Cuando todo se resolvió Oaleth empezó a caminar hacia la siguiente persona que
necesitaba ayuda, cuando de repente vio una vista familiar. Una columna de humo se
empezó a alzar a lo lejos indicando que gente necesitaba ayuda. Así que con toda
prisa se fue a revisar que era.
----------------------
Con un corte limpio Dugha atraviesa la carne verde del Goblin que tiene delante de
ella, y con un ¡Paf! la criatura cae al piso muerta. Ella se limpia la sangre de la ropa
con un trapo sucio y vuelve con su equipo, que está celebrando la batalla ganada.
Alrededor de una fogata el grupo está bebiendo y festejando, mientras Dugha prepara
sus cosas para irse.
-Qué mala suerte que te tengas que ir.- dice un hombre humano cubierto de pies a
cabeza con armadura completa, con el visor abierto para beber la cerveza de
celebración- ¿Estas segura de que no quieres ser parte del equipo?
-No. Tengo trabajo que hacer- dice la mujer orca con un tono serio
-Pero serias muy buena ayuda para nosotros- dice el hombre mientras termina su
tercera cerveza- ¡Tenías que haberte visto ahí, eras un animal!
-Dije que me voy- Gruñe Dugha mientras se va alejando