El origen del sol y la luna (mito azteca)
En un momento no existían ni el sol ni la luna y los dioses
se reunieron para decidir quién iba a iluminar el universo.
Tecuciztécatl dijo que él tenía que hacerlo, los dioses
aceptaron esta propuesta y dijeron que Nanahuatzin se convertiría en la luna.
Los dioses decidieron que para convertirse en Sol, Tecuciztécatl tenía que
arrojarse al fuego, pero el dios tuvo miedo y no lo pudo hacer. En su lugar,
Nanahuatzin se tiró al fuego y, por su acto valiente, se transformó en el sol.
Tecuciztécatl se avergonzó por su actitud y decidió tirarse al fuego y,
entonces, se transformó en la luna.
1.
Pan Gu y el origen del mundo (mito chino)
Cuando no existía el universo, solo existía un ser con forma
de huevo en el que habitaban distintas fuerzas y materias.
El tiempo pasó y este huevo dio origen a Pan Gu, un ser
gigante y muy peludo. Pero a Pan Gu no le gustaba estar
rodeado de nada y silencio, entonces creó un hacha y partió
el huevo en dos: surgieron el yin y el yang y el cielo y la
tierra.
Pan Gu se quedó en el límite entre el cielo y la tierra para
que no se volvieran a unir. Tiempo después, el dios falleció y de los restos de su
cuerpo salieron las primeras personas.
Gnowee (mito australiano)
Hace mucho tiempo los hombres encendían fogatas para ver en la
oscuridad, porque no existía la luz. Un día Gnowee, una diosa, bajó a la
tierra para buscar a su hijo que se había perdido. Ella utilizaba una antorcha
que iluminaba toda la tierra por unas horas para poder buscarlo y después se
hacía de noche, porque la diosa necesitaba descansar.