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Amor y Ansiedad en la Relación

La narradora conoce a Gerald en la universidad y comienzan una relación. Sin embargo, la narradora es diagnosticada con ansiedad generalizada, lo que afecta negativamente su relación. Tras una discusión donde la narradora dice cosas hirientes, Gerald decide terminar la relación porque ya no pueden brindarse apoyo mutuo como antes. A pesar del doloroso final, Gerald le demuestra su amor a la narradora dándole su suéter y diciéndole que siempre la amará.

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Amor y Ansiedad en la Relación

La narradora conoce a Gerald en la universidad y comienzan una relación. Sin embargo, la narradora es diagnosticada con ansiedad generalizada, lo que afecta negativamente su relación. Tras una discusión donde la narradora dice cosas hirientes, Gerald decide terminar la relación porque ya no pueden brindarse apoyo mutuo como antes. A pesar del doloroso final, Gerald le demuestra su amor a la narradora dándole su suéter y diciéndole que siempre la amará.

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Amor

Desde el momento en el que vi a Gerald sentado en aquella banca de la universidad, supe que era
el amor de mi vida. Recuerdo verlo leyendo un libro de filosofía que por la cara que tenia sabia que
no lo comprendía. Me acerque, lo salude y comenzamos a hablar. Pese a que era evidente que
estudiaba filosofía resulto que en realidad n, y que era, según el, un “ingeniero fluido” pues amaba
leer casi tanto como amaba a las matemáticas. Y aunque la filosofía no era su fuerte, se sabia de
memoria lo postulados de Aristotels, Democrito y Platon.

En la primera cita me llevo a una heladería. Ahí me conto que cuando era niño solia ir con su padre
a comparar sus sabores de helados favoritos. El de el era el de chocomenta y el de su padre el de
fresa. Despues de que su padre falleciera, Gerald cambio su saboer de helado favorito por el de su
padre. Mientras me contaba la historia no pudo evitar llorar a lo que simplemente lo abraze
cuidando que su helado de fresa no se cayera. Durante la conversación después de eso menciono:

-Amo el helado de fresa

En la segunda cita lo lleve al cine a ver la retransmicion de una película viejísima. Al salir de la
función me dijo que amaba la película r el mensaje que transmitía. Le dije que esa película era la
razón pr la que había decidido estudiar cinematografia seguido de las miles de cosas que me
gustan de la película. En un punto de mi platica el comenzado a involurase cn mis ideas, dicied que
cada una de ellas era acertada.

En la tercera cita solo caminamos por vrios lugarers, entrando a teindas, viendo los pequeños
puestos y rozando nuestras manos en ciertos momentos. Caminamos por horas hasta que cada
uno tenia la necesidad de ir a su casa. Antes de ire nos despedimos con cieta incomodidad.
Cuando me voltee en dirección hacia la calle que me llevaría a mi casa senti que me tomo del
brazo, me jalo y m beso tomándome por la cintura sin ejercer presión. La despedida después de
eso se acompaño de un:

-Amo besar tus labios.

En algún momento la idea de estar juntos se volvió más realista, algo totalmente alcanzable y
presente. Algo a lo que si podía aspirar.

Alrededor de los 3 meses de estar saliendo, en la misma banca en la que lo encontré, me pidió ser
su novia con un libro de filosofía que robo de la biblioteca escolar. A él le parecía linda la idea de
replicar el cómo nos conocimos, solo que al acercarme a chismosear su libro para ver lo que leía
no encontré una imagen de Kant como aquella vez, en su lugar hallé una hoja de papel decorada
con pequeños corazones alrededor de la pregunta “¿Quieres ser mi novia?”. Sin pensarlo más de
un segundo le dije que sí y lo besé mientras me cargaba y me decía:

-Amo pasar tiempo contigo.

En una ocasión mientras estábamos acostados en mi cama viendo una película, el simplemente
solto:

-Te amo.
No fue hasta después de unos segundos que su mente proceso lo que acababa de decir y empezó
a justificarse tartamudeando algunas cosas hasta que le respondi de la manera mas natural
posible:

-Yo también te amo.

Desde ahí los te amos” eran algo natural de nosotros.

Y asi,, podría seguir contando los miles de recuerdos que tengo con Gerald pero son tantos que s
creara una lista para enumerar los mas preciados llegria por lo menos hasta el numero 1000.

Pero de un momento a otro las cosas se tornaron grises.

Fui diagnosticada con Transtoro De Ansiedad Generalizada. Y como bien se sabe la ansiedad no es
de las cosas que como joven adulto quieras tener en tu lista de prioridaades. Simpkemente las
cosas empezaron a empeorar de una manera que no prevista, afecyando mi relacon con muchas
ersonas , pero sobretodo con Gerald.

Pero pese a todo lo sucedido el no me abandono, es mas, se quedaba conmigo cuando tenia
insomnio, me abrazaba cuando tenia miedo, me decía “te amo” cuando pensaba que nadie lo
hacia. El era mi sporte, pero ¿Quién era el suyo?

Sin duda desde que todo cambio hay días buenos y malos. Existen días en los que disfruto al
máximo mi vida, en los que el mero heho de estar presente es mas que suficiente para generar
una felicidad extrema que es imposible de entrar en mi corazón. Otros días es todo lo contrario,
en donde el gesto mas mínimo de interacción me resukta agobiante. Recuerdo un dia en que lo
insute horrible, porque por auna razón me sentía lo bastante molesta para contestarle una
pregunta y cuando le pedi pedon por haberlo hehco oo contesto:

-Esta bien, no eres tu la que esta hablando.

El amarlo por estar en mis mejores momentos era normal, pero el amoarlo por verme llorando
mientras acarcia mi cabello es algo indescriptble.

Hoy no fue uno de esos días en los que le coloco una carita feliz a los soles dibuados en el maco de
las hojas de mi libreta.

La universidad, mi familia y Gerald me han hecho llegar al borde. Son las 5 de la mañana y Sali a
caminar sola para poder despejar mi mente de los miles de pensamientos que atormentan mi
cabeza y no me deh¿jan descansar. Hace frio, hay gente que esta despierta y otra que esta
gozando al máximo sus sueños, todo es tan pacifico.

Antes de que pueda caminar mas escucha a voz de Gerald a mis espaldas seguda del axote de sus
pasos en el suelo.

-Marie, ¿Qué demonios pasa contigo? -Su voz suena agotada por la carrera que ha tomado.

-Sali a dar una vuelta porur no podía dormir, eso es todo.

-¿Eso es todo? Estas descalza, no traes sueter, apagaste celular y desapareciste de tu casa como si
nada! Tu madre me llamo llorando solo para preguntar si estabas conmigo, a lo cual
evidentemente conteste que no. -Esta cansado, y a decir verdad yo igual-. Estuvimos buscándote
or horas y tu pareces estar como si nada pasara. ¡No me puedes hacer esto! -Las lagrimas
comienzan a caer por sus mehillas.

-¿Qué? -grito molesta. -Si recuerdo bien es mi vida y pued hacer lo que quiera con ella. -alzo la voz.

-Deberias comzar a pensar en que tus acciones afetan a las personas que te amamos. -Suelta
molesto mientras se limpia las lagrrimas con las mangas de su sueter oversize.

-A lo mejor lo pensaría si por lo menos tuviera el suficiente esoacio para poder hacerlo. -Mi grito
se escucha a lo largo de la calle como eco.

-¿Deberdad piensas eso? -lo he lastimado.

-No es lo que quería decir, yo solo estaba siendo… Es la ansiedad ¡ok? -Estoy nerviosa por reparar
na vez mas algo que ya he roto demasiadas veces

-No creo que eso haya salido de la ansiedad. Eso salio del fondo de tu corazón.

-Gerald…

- ¡He tratado de hacer todo lo que he podido para ayudarte a superar tu ansiedad! ¡Dejé de lado a
mis amigos, dejé de lado a mi familia, dejé de lado las cosas que amaba para poderte amar a ti!
¿No ves lo mucho que me importas? -Está llorando nuevamente y sus ojeras son más notorias.

-Lo sé Gerald, lo sé. Yo también estoy cansada de luchar contra esto, pero a veces lo único que
quiero es mi propio tiempo.

Gerald se me queda viendo por unos segundos y se sienta en una banca que está cerca de él. No
dice nada, solo se sienta y mira la puesta de sol que esta a punto de aparecer por el final de la
calle.

-Sabes perfectamente que esto ya no es amor. No debería seguir amando a una persona que me
lastima cada vez que intento acercarme. -Su mirada parece perdida-. No somos los mismos que se
prometieron una vida entera, aquellos que disfrutaban las cosas complejas de la vida. -Suspira-. Yo
podre darte todo el amor que tú necesitas, pero por ahora no lo podrás apreciar.

Gerald se levanta, se quita su suéter y lo coloca sobre mis hombros cuidadosamente.

-Gracias por todo, Marie. -Acerca sus labios a mi frente y deposita un tierno beso para después
descansar su cabeza sobre la mía por unos segundos-. Te amo.

Al levantarla se da la vuelta y cambia sin mirar hacia atrás, rumbo al sol.

En esta mañana, de regreso a casa, no rozo manos con nadie, no beso a nadie, no indago en los
libros de filosofía de nadie. Lo único que hago es llorar.

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