Destiny?
¿Crees en el destino?
Capítulo 1: Todo tiene su comienzo
Alarma va y alarma viene. Otro día más el reloj marca las siete de la mañana,
momento perfecto para murmurar cuanto odio salir de la cama y recordar cómo me
es de necesario el café.
Siento como el pelo se posa por toda mi cara mientras me dirijo a la cocina, revuelto
y rizado, oliendo a jazmín, como siempre.
Meto el café en la cantimplora y me preparo algo para la media mañana mientras
mastico unas tostadas con todo el gusto del mundo.
Una vez que tenía la mochila preparada para el camino a la universidad me adecenté
con unos Levis ajustados en la cintura, un suéter verde musgo, una chaqueta negra
ancha, un cinturón, unas botas militares a juego y para la universidad, donde
trataría de atender al máximo, socializar lo que pueda, volver a casa, comer, trabajar,
estudiar, cenar, ducharme y dormir. Ese es mi día a día en Jaén, donde estudio
enfermería. Dentro de lo que cabe, mi vida no está nada mal. No obstante, no puedo
evitar sentir la necesidad de marcharme lejos, muy lejos de aquí. Un lugar donde
nadie me pueda encontrar, para así poder encontrarme a mi misma. Así que, desde
hace ya un tiempo he estado mirando maneras de continuar mi carrera desde el
extranjero, desde Inglaterra en concreto. Allí aprenderé más cosas a parte de
enfermería. Para poder irme busqué trabajo y hace medio año que trabajo a media
jornada en una cafetería que está al lado de mi piso. He ahorrado 3.400€ (en letra,
pls) y mi familia ni siquiera lo sabe. Sé que no vería bien que me levantara a las siete
de la mañana, fuera a la universidad hasta las una de la tarde, comiera, fuera a
trabajar hasta las siete para luego ponerme a estudiar hasta las dos de la madrugada.
Además, sé que no estarían de acuerdo con que me fuera casi medio año a Londres a
estudiar, sobretodo mi padre. Por eso lo he organizado todo yo sola, la universidad
me puede financiar la estancia en el nuevo centro y la residencia. Hoy es 20 de
Septiembre de 2019 y parto desde Granada el día 30 de este mismo mes, ya va siendo
hora de que planifique un fin de semana con mi familia y una buena carta de
despedida/justificación.
3:00 A.M
Al mirar la hora en el teléfono me maldigo a mi misma con espanto, dormir cinco
horas es poco, pero cuatro es excesivamente poco. Cierro los libros con apuro y me
echo en la cama pensando que caería rendida a los pocos minutos. No obstante, esos
codiciosos minutos ya han pasado y mis ojos siguen abiertos en busca de algo que
los relaje. Me encamino hacia la cocina “Quizás una tila me ayude”. Pero tampoco
surtió ninguna clase de efecto cuando eran las seis y media de la mañana y no había
pegado ojo en toda la noche. Ya me había preparado para ir a la universidad y estaba
repasando los últimos detalles del examen de alimentación que tendría a las ocho de
la mañana. Por fin son las siete y media, salgo del piso con paso alegre “Qué raro, no
hay nadie en las escaleras, ni en los pasillos” miro a los lados con un disimulado
atisbo de preocupación, cuando realmente predominaba la curiosidad por salir a la
calle. En cambio, al llegar a la entrada del bloque de pisos el descenso de
temperatura me hace detenerme en seco y pensar dos veces el girar o no el pomo de
la puerta. Me doy cuenta entonces de que se escucha un leve traqueteo en los
pequeños cristales que rodean la puerta de salida “¿Desde cuando esos cristales son
de colores?”. Ante el surrealismo de la situación abro con fuerza la puerta sin
pensarlo ni un instante más.
No puede ser, está nevando, la nieve me llega por debajo de la rodillas y el aire pasa
tan frío por mis pulmones que duele. No siento los labios y con los ojos nublados de
lágrimas a causa de la temperatura pongo un pie en el blanco suelo sin creer aún que
esto podía estar sucediendo. Me asomo a través del portal para mirar a mi alrededor.
No parece haber nadie en la calle hasta que a través de la nieve consigo visualizar
una figura vestida de azul cobalto. Era un chico, no sabía cómo tenía la certeza de
ello pero me estaba sonriendo. Justo cuando le voy preguntar si necesita ayuda se da
media vuelta y comienza a andar en dirección contraria a mi.
BEP - BEP - BEP - BEP - BEP - BEP - BEP - BEP - BEP - BEP -BEP
Siento como el frío se comienza a desvanecer de todo mi cuerpo mientras que
escucho la alarma de fondo.