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Competencias en Educación Artística

El documento presenta los componentes básicos de la educación artística, incluyendo lo institucional, pedagógico, disciplinar y social. También describe diferentes tipos de evaluación como diagnóstica, personalizada y coevaluación.
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Competencias en Educación Artística

El documento presenta los componentes básicos de la educación artística, incluyendo lo institucional, pedagógico, disciplinar y social. También describe diferentes tipos de evaluación como diagnóstica, personalizada y coevaluación.
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DBA ARTISTÍCA

PÁG 48 COMPETENCIAS DE LA EDUCACIÓN ARTÍSTICA

(sensibilidad, apreciación estética y comunicación)

[Link] espectadores, realizan procesos de recepción. 2. Como creadores, realizan procesos de


creación: apropiación y creación. 3. Como expositores, realizan procesos de socialización:
presentación pública y gestión.

. Educación Artística y competencias científicas Hemos dicho que la Educación Artística contribuye
al fortalecimiento de las competencias científicas, es decir, al desarrollo de habilidades, actitudes y
hábitos para observar fenómenos sociales o naturales. El ejercicio de la sensibilidad, la apreciación
estética y la comunicación, cultivado en los diversos ambientes de aprendizaje de las artes,
favorece la adquisición de hábitos mentales (Hetland, Winner, Veenema y Sheridan, 2007) que
propician el desarrollo de las competencias científicas.

Aprender a observar: en las experiencias de aula, con motivo de los ejercicios de sensibilidad, los
estudiantes aprenden a observar, escuchar y atender con mucho más detalle y concentración de lo
que comúnmente se hace. El docente debe ayudar al estudiante a ir más allá de la forma habitual
de captar la realidad, para permitirle descubrir asuntos que usualmente pasan inadvertidos. Los
profesores de artes han de enseñar a examinar cuidadosamente el modelo a partir del cual están
trabajando, así como también a experimentar su propia percepción de los fenómenos naturales
como fuente importante de información.

Aprender a expandirse y a explorar: en el área artística como en otras áreas, la noción de un


sujeto creativo es la de aquél que puede evidenciar, transformar, controvertir, criticar y reproducir
un conocimiento dado, con los recursos de su medio. Así, en los procesos asociados al desarrollo
de la sensibilidad y de la comunicación, los docentes deben pedir a los estudiantes implícitamente
o de manera explícita que ensayen cosas nuevas y extiendan sus posibilidades sensibles más allá
de lo que han hecho hasta el momento. Cuando el docente quiere que el estudiante expanda sus
límites y explore más allá de lo conocido, no le indica qué hacer exactamente, deja que éste
resuelva. En el proceso de alcanzar nuevos retos, el estudiante potencia sus capacidades y
habilidades para usar la imaginación creadora y puede llegar a un nivel más alto en su aprendizaje,
realizando propuestas realmente innovadoras. Esto implica experimentar, aprender de los errores
y encontrar en los accidentes o fracasos oportunidades de aprendizaje.

Aprender a plantear problemas y reflexionar: en las clases de artes se espera que los estudiantes
sean reflexivos en relación con los procesos de aprendizaje que desarrollan en el aula. Aunque la
resolución de un problema artístico (técnico o conceptual) no necesariamente implica el uso de
metodologías científicas ortodoxas, es importante plantear preguntas, interpretar información
recolectada, elaborar entrevistas, diarios de campo o bitácoras, actividades que están ligadas de
manera directa a prácticas de indagación de las Ciencias y al desarrollo de las competencias
científicas.

LA EVALUACIÓN

La evaluación, en el contexto del Decreto 1290 de 2009, es entendida como el proceso integral y
dialógico a partir del cual aprenden tanto los estudiantes como los maestros y demás actores que
en él intervienen. (MEN, 2009, p.22). La Educación Artística es un campo favorable para su
implementación, puesto que las prácticas artísticas configuran y reconfiguran con frecuencia
metodologías particulares para evaluar, de acuerdo con el contexto, los fines y el enfoque
pedagógico de cada institución educativa.

La habilidad técnica. Sirve para dar forma física a una idea o a una intuición. La conversión de la
materia en expresión exige conocimiento y desarrollo de destrezas, y por lo tanto estos son
aspectos que pueden ser evaluados.

Los aspectos estéticos y expresivos. Dan cuenta de la capacidad de organizar y de convertir


expresivamente un material. El diálogo con el estudiante es indispensable para comprender sus
intereses y sus dificultades. Es necesario entender cuándo el estudiante afronta un problema
técnico o un problema estético, cuándo se le dificulta o facilita comprender las relaciones
conceptuales y hasta dónde un docente debe mediar o intervenir.

La imaginación creadora. Se hace visible en los productos. No todo lo técnicamente bien realizado
supone el uso de imaginación y existen grados diferentes de exigencia en lo creativo. Eisner
diferencia unos grados de creatividad: la ampliación de límites, la invención, la ruptura de límites y
la organización estética.

COMPONENTES BÁSICOS PARA LA EDUCACIÓN ARTÍSTICA.

En resumen, es preciso tener presentes cuatro componentes esenciales que permitirán elaborar
planes de estudios consecuentes con las intenciones institucionales, los modelos y tendencias
pedagógicas, las prácticas artísticas escogidas por la institución y los contextos sociales y culturales
de incidencia directa en la institución. Componente institucional. Está determinado por el
horizonte institucional del proyecto educativo y los documentos que definen su carácter. El
currículo se implementa de acuerdo con los valores y principios institucionales y en este contexto
se deben organizar las diferentes áreas de conocimiento, y en nuestro caso, las artes y la cultura.
Forman parte de este componente las fortalezas y los límites que surgen de la estructura
organizacional, la infraestructura física y los recursos humanos y físicos disponibles. Componente
pedagógico. Comprende el modelo educativo propio de la institución, las concepciones
pedagógicas que acoja en relación con las artes y la definición de los diferentes ambientes de
aprendizaje que pueda poner a disposición del desarrollo de los procesos propios del campo de la
Educación Artística. Componente disciplinar. Está constituido por las prácticas artísticas y
culturales que la institución decida implementar, con base en los dos componentes anteriores.
Forman parte del ámbito disciplinar los conocimientos y competencias propias de dichas prácticas
artísticas. A partir de ellas y de acuerdo con el contexto, se podrá definir en concreto el alcance y
contenido de los saberes, procesos y productos. Componente social. Tiene que ver con el ámbito
de incidencia de la institución, según sus contextos sociales y culturales. La definición de este
componente plantea los vínculos con entidades educativas, culturales, formales y no formales con
las cuales los estudiantes y docentes establecerán su interacción en el desarrollo de los procesos
propios de la Educación Artística. Forma parte de este componente la identificación del patrimonio
cultural local, de los artistas y agentes culturales locales, de las diferentes dinámicas sociales
propias de su entorno y de las posibilidades de acceso que tiene la institución a obras del
patrimonio cultural nacional y universal. La siguiente gráfica ilustra y sintetiza estos cuatro.

La evaluación diagnóstica consiste en el análisis de una situación antes de iniciar una práctica
educativa. Permite reconocer, identificar y establecer desde dónde planificar las estrategias que se
van a seguir de acuerdo con los diferentes intereses, conocimientos y preferencias que tienen
estudiantes y profesores. En las diversas prácticas artísticas, y en particular en el desarrollo de
destrezas y habilidades, la evaluación diagnóstica juega un papel fundamental. En la danza, por
ejemplo, en la que interviene un proceso permanente La evaluación diagnóstica consiste en el
análisis de una situación antes de iniciar una práctica educativa. Permite reconocer, identificar y
establecer desde dónde planificar las estrategias que se van a seguir de acuerdo con los diferentes
intereses, conocimientos y preferencias que tienen estudiantes y profesores Orientaciones
pedagógicas para la educación artística en Básica y Media 76 de desarrollo físico, existen
estudiantes que por su constitución física o por su entrenamiento previo han desarrollado más
unas habilidades que otras, o han adquirido una destreza en un tipo de movimiento pero no en
otros. Identificar tempranamente estas particularidades es indispensable para que el maestro
pueda orientar los procesos y actividades adecuados para el logro de los objetivos de un curso. En
la primera clase de artes (visuales, música, teatro o danza), es común encontrar que el profesor
realiza un ejercicio evaluativo; especialmente en aquellos casos en que su experiencia con el grupo
es nueva. Muchas veces el docente se enfrenta al reto de tener que lograr unos objetivos
determinados en un curso, con puntos de partida desiguales en sus estudiantes. La identificación
de estas diferencias es fundamental para el diseño y la planeación de los diferentes procesos
pedagógicos. La evaluación sujeta al criterio personalizado reconoce la importancia del diálogo
estudiante-docente; permite la comprensión de circunstancias particulares, inquietudes,
preferencias o dificultades de ambas partes y exige del profesor conocimientos interdisciplinares y
flexibilidad de acción. Este tipo de evaluación es utilizado cotidianamente en las clases de artes. La
revisión de los criterios para realizar tareas artísticas específicas y el seguimiento que hacen los
docentes a cada uno de los trabajos que adelantan sus estudiantes, permite identificar los
aspectos de expresión y de realización que son particulares a cada uno de éstos. En general, se
puede afirmar que en la Educación Artística, la evaluación del proceso, en contraste con la del
resultado, requiere de una evaluación sujeta al criterio personalizado. Un criterio que se construye
en la relación del docente y el estudiante. La coevaluación es aquella que se realiza entre los
estudiantes y el docente. Permite al estudiante comprender el porqué, el para qué y el cómo se
evalúa. Esta dinámica se enriquece con las múltiples perspectivas que surgen en un clima de
diálogo constructivo. En sus procesos evaluativos, la participación de los estudiantes es de
fundamental importancia en la Educación Artística. Al socializar en el aula los productos en
proceso o terminados de su trabajo, se produce un diálogo analítico y crítico totalmente
constructivo para todos en el salón. Los estudiantes tienen la oportunidad de criticar el trabajo de
sus compañeros y de escuchar sus explicaciones. El profesor, por en la Educación Artística, la
evaluación del proceso, en contraste con la del resultado, requiere de una evaluación sujeta al
criterio personalizado. Educación artística: plan de estudio, ambientes de aprendizaje, evaluación
y currículo 77 su parte, la de evaluar la capacidad crítica de sus estudiantes y de contribuir al sano
ejercicio de la colaboración y del uso del juicio crítico. La autoevaluación es la valoración del
estudiante de su propio trabajo y de los logros alcanzados. Se orienta a reconocer sus propias
competencias y a identificar sus dificultades. Es tarea del docente a cargo de la Educación Artística
en la escuela fomentar la capacidad autocrítica en sus estudiantes. Si los propósitos pedagógicos y
los resultados de los procesos son claros, el estudiante en todo momento debe estar en capacidad
de emitir un juicio crítico sobre su propio proceso y sus productos. La indagación constituye para
el docente una forma de revisar y cualificar su quehacer en este campo y de consolidar sus aportes
reflexivos para mejorar la calidad de la educación. En cuanto a los estudiantes, la realización de
proyectos de investigación en Educación Artística, aumenta su capacidad de participación y
propicia ambientes de diálogo y de difusión con pares que comparten sus mismas inquietudes. En
cuanto a la evaluación cabe aclarar, finalmente, que el diseño de evidencias de desempeño debe
establecerlo la institución educativa teniendo en cuenta las características de su proyecto
educativo institucional. Tal diseño requiere considerar aspectos como: la coherencia entre la
competencia y los desempeños; el campo disciplinar; las competencias esperadas en dicho campo;
la dificultad progresiva de los contenidos; y la relación proporcional entre la intensidad horaria
dedicada al área y el número de actividades, pruebas o instrumentos mediante los cuales se
observan los desempeños.

La Educación Artística no puede ser considerada sólo como espacio para el tiempo libre, o como
entretenimiento, o sólo como “espectáculo” para ocasiones especiales en la escuela. Es
indispensable transformar estos imaginarios para entenderla como campo del conocimiento que
se construye a través de procesos pedagógicos, que deben ir complejizando sus exigencias en los
diferentes grados, con el fin de generar transformaciones importantes en la formación del
estudiante que se hacen visibles en su forma de pensar, interpretar, crear y recrear fenómenos
naturales, sociales, artísticos y culturales; o dicho en otros términos, que se visibilizan en el
desarrollo de las competencias básicas y sus respectivos desempeños. Estos procesos, que como
se ha señalado a lo largo de este documento, potencian la percepción, la sensibilidad, la
imaginación, la creatividad, el pensamiento simbólico, la expresión, la subjetividad y la
intersubjetividad, permiten que el estudiante tenga una participación activa en la cultura y en la
sociedad, a través de los diferentes productos artísticos que crean y ponen en circulación durante
su vida escolar.

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