Amor no te quiero perder porque en ti he encontrado un ser que enriquece mi vida y porque a
pesar de los problemas siempre hemos sabido soportar los embates a los que nos hemos enfrentado
superando el enojo y las discusiones.
Es mi responsabilidad tomar las riendas de este barco desorientado. Así como los has hecho tú,
cuando la debilidad me atormenta y juega con el cansancio para ver las cosas de una manera
oscura.
Pero siempre has estado ahí para sacarme de la modorra que causan los automatismos y remar
con más voluntad para que mi ausencia no se note.
Ahora llego el momento de ser yo, quien dé la cara frente a un presente, que para ti ha perdido la
luz, pero que solo hace falta iluminarlo un poco para poder ver la grandeza de nuestros
sentimientos.
Pero aquí en este presente que vivimos él “para siempre” se escribe día a día, y es nuestra
responsabilidad recordar que este amor responde de la misma forma como lo cuidemos. Esta es la
verdadera trampa que coloca el orgullo para creer que no hace falta esforzamos más.
En esta carta donde reafirmo que no quiero perderte, te digo que tengo miedo por ver que nuestras
almas se separen por eso te pido que no te dejes frenar por los obstáculos que hacen ver el camino
escabroso.
Juntos somos más fuertes y seguro superar este tipo de pruebas le dará mayor firmeza a una
relación que nos necesita unidos para calmar las aguas enfurecidas.
No le des más espacio a la confusión, porque así le abres las puertas a la distancia emocional que
cada noche gana terreno. Por medio de los silencios eternos, de las miradas perdidas y de las
sonrisas maquinadas.
Te agradezco amor por esta aquí y te pido que no bajes los ánimos y continuemos dándole
dirección a nuestro amor hacia esa felicidad por la que tanto hemos luchado.
Att: el pendejo más pendejo que no quiere perderte de su lado