Argumentación sobre las drogas:
Sobre el tema de la droga hay pocas cosas que tengo en claro y son estas:
No es controlable.
No solo los “pibes del barrio” o de bajos recursos lo hacen.
Es responsabilidad del Estado.
Tengo poco conocimiento sobre el tema ya que no conozco (o por lo menos a conciencia)
algún adicto a las drogas, pero en mi opinión no es algo sobre lo que podemos tener control
por lo tanto no es una actividad a realizar a modo de recreación. Ni las personas que
consumen solo “socialmente” cuando acuden a ciertas fiestas o reuniones, ni quienes eligen
consumir cotidianamente para afrontar su vida diaria lo hacen porque “es divertido”. Según la
RAE se considera droga a la “sustancia que se utiliza con la intención de actuar sobre el sistema
nervioso con el fin de potenciar el desarrollo físico o intelectual, de alterar el estado de ánimo
o de experimentar nuevas sensaciones” por lo tanto, quienes deciden tener contacto con ese
estado en el cual evaden la realidad, que puede tratarse de dolor físico, estrés o pensamientos,
lo hacen porque justamente, no se sienten conformes con su situación. Ni siquiera me siento
capaz de defender el uso recreativo de la marihuana ya que concuerdo con quienes dicen que
“es la puerta a otras drogas” ya que al fin y al cabo va a desarrollarte una dependencia que se
convertirá en adicción posteriormente. La misma morfina que es usada con fines médicos
termina generando adicciones en sus pacientes que con el tiempo, dejan de sentir el efecto
sedante y necesitan más cantidades para calmar el dolor.
Un prejuicio escuchado de múltiples voces es el de que las personas “pobres” son quienes
consumen las drogas y esto ha quedado desmentido reiteradas veces. Muchas personas
famosas y a través de distintas épocas han tenido serios problemas de adicción con las drogas
y dicho está de más que no son personas con bajo poder adquisitivo. Si visitamos un boliche
hoy en día seguramente, en algún punto, la droga se encuentra presente aunque las personas
que asistan al lugar vengan de los sectores más privilegiados de la sociedad. Es más, si nos
ponemos a analizar, quienes consumen las “mejores drogas” hablando sobre la calidad, son
quienes tienen el acceso a pagarlo, mientras que en los barrios pobres la droga que corre se
conforma de los desechos que sobran de la primera producción.
El tema del Estado es el más polémico de abordar. Principalmente pienso que la adicción de
droga no debe ser estigmatizada y es necesario tomarla como lo que es, una enfermedad.
Entonces, si el Estado puede realizar campañas para prevenir las Enfermedades de Transmisión
Sexual, puede hacerlo también con las adicciones. Aunque la solución al tema no es solamente
que las personas no consuman si no también que no se permita la venta, sobre todo cuando
las organizaciones narco obtienen los lugares que ocupan gracias a la vista gorda que hacen
algunos dirigentes políticos. Además, resulta un problema de interés para el Estado debido a
que deriva en muchos problemas más como la inseguridad y la delincuencia. Podemos ver en
muchas ciudades y pueblos que se encuentran dominados por las organizaciones narco que la
inseguridad es uno de los principales problemas ya que son considerados “tierra de nadie”, a
los delincuentes no les afecta si tienen que balear una escuela para marcar territorio, lo van a
hacer, cosa que obviamente termina perjudicando a los ciudadanos que nada tienen que ver
con el problema. La delincuencia aumenta porque las personas adictas pierden todo tipo de
capacidad para razonar por sí mismas, se ciegan por el consumo y lo único que les importa es
como van a hacer para conseguir más sustancias, esto origina robos, secuestros y demás
hechos delictivos que nuevamente afectan al resto de la sociedad.
Para comparar hechos, podemos tomar como ejemplo el país de Portugal, en donde se
encuentra penalizada la venta pero no el consumo ni tenencia de drogas. “Portugal
despenalizó en el año 2000 el consumo de drogas, estableciendo la cantidad precisa de cada
sustancia que la persona puede portar consigo sin ser considerado un ilícito penal. La cantidad
legal se define como la suficiente para el consumo de una persona durante un período de 10
días. La compra, posesión y consumo de drogas ilícitas han sido degradados penalmente,
pasando de ser considerados delitos a infracciones administrativas sancionadas con multas o
trabajo comunitario. Esto significa que, si bien la posesión de drogas para uso personal ya no
es un delito, sigue siendo una infracción. La sanción específica es decidida por las “comisiones
para la disuasión de la toxicomanía”, que son paneles regionales compuestos por profesionales
legales, de salud y de asistencia social.” A simple vista, parece el panorama ideal para la
solución del problema de las drogas. Me parece muy positivo que se no se estigmaticen las
drogas debido a que de esa forma lo volvemos un tabú al cual la gente le tiene miedo, lo que
es necesario en ese caso es tener la mayor cantidad de conocimiento posible y usar ese
conocimiento con responsabilidad y conciencia. Al mismo tiempo, tengo clarísimo que para
lograr esa organización es necesario instaurar un sistema que requerirá de mucho compromiso
de parte de políticos, narcos y consumidores, que, en un país en el cual la industria de las
drogas se encuentra tan instaurada y el comercio les funciona tan bien a algunos es casi
imposible, nadie va a querer “soltar la manija”.
En conclusión, las personas con poder (políticos y narcos) se alimentan la situación de los
consumidores, que sin importar su condición económica son quienes se vuelven vulnerables
en esta cadena. Generar un sistema en el cual las drogas que ahora son ilegales puedan ser
consumidas como recreativas y no generen ningún tipo de problema es surreal ya que requiere
cantidades exorbitantes de responsabilidad que no estoy segura de que puedan ser asumidas
por el común de los ciudadanos, el ejemplo perfecto es el alcohol, droga legal, que genera
desastres en la vida de quienes consumen y de las víctimas de la violencia que los
consumidores ejercen o de las víctimas de choques provocados por personas alcoholizadas.