Protomodernos Berlage. Perret y Ganier.
Adolf Loos y el ornamento
El proto racionalismos es un momento de la arquitectura, que abarca desde 1910 hasta el final de la primera
guerra mundial. Se diferencia del Art Nouveau, respecto al cual se desarrolla en continuidad, en que rechazó la
morfología y produjo una reducción a la geometría. Tiene en cuenta la problemática sociocultural, que se
desarrolló en la tecnología y en la urbanística. El proto racionalismo no desembocó en el racionalismo de los
años ’20 y ’30, porque no fue capaz de aceptar los nuevos códigos lingüísticos de las vanguardias.
Uno de los problemas de este estilo es que su constante intencionalidad simplificadora a veces representa una
toma de actitud contra la academia, y otras veces lo contrario, como neoacademicismo. Esta contradicción del
lenguaje proto racionalista es el producto de su caída.
BERLAGE
PERRET
La contribución de Perret al proto racionalismo consiste en haber conquistado para la arquitectura la técnica del
hormigón armado. Sin embargo, este se utiliza por motivos económicos y de facilidad práctica, en una estructura
jaula, con elementos horizontales y verticales, de la misma manera que el hierro. La disposición en planta de
pilastras permite el máximo aprovechamiento y la mayor libertad de los espacios internos. Por otro lado, el
problema del relleno de recuadro de hormigón se resuelve a veces de manera figurativa. Al contrario de Loos,
Perret no abandona la decoración. En su obra maestra, la casa de la calle Franklin de París de 1903, el relleno se
realiza con paneles cerámicos con motivos florales. Si bien su arquitectura no puede reducirse al binomio
estructura- elementos de cerramiento, una de sus mayores aportaciones al lenguaje arquitectónico moderno es
la de haber definido con toda claridad las relaciones entre elementos de soporte y los soportados en una
dialéctica que caracterizará todas las producciones posteriores. A partir del compromiso entre una tecnología
adaptada a las circunstancias y una configuración arquitectónica adaptada a las posibilidades de la técnica,
Perret supo construir una síntesis dando lugar a un lenguaje todavía actual. Sin embargo, su problema fue que
las vigas y columnas recuerdan la estructura de los órdenes gigantes del lenguaje clásico, y la disposición
cerrada y simétrica confirma la alianza con el neoclasicismo.
GARNIER
Garnier nos proporciona otra versión del proto racionalismo, en la que toda obra de arquitectura se encuadra en
un programa urbanístico. Elabora en 1901 un proyecto de urbanismo y edificación para una ciudad industrial de
36000 habitantes, que se puede considerar como el modelo de la urbanística racionalista, por su rigurosa
funcionalidad, su zonificación y parcelación.
También encontramos en Garnier las limitaciones de la inspiración clasicista.
Le falta la búsqueda de un nuevo lenguaje, basando toda su obra en una simplificación geométrica.
ADOLFO LOOS
Loos intentó la conformación de una arquitectura autónoma y pura. Permanece en la historia de la arquitectura
como ejemplo de rigor y coherencia, tanto a nivel teórico como decorativo. Su carácter emblemático tiene una
repercusión notable en el Movimiento Moderno. Sus obras más famosas, la Villa Karma, de 1904-1906, la casa
Steiner, representan casi todas una demostración de dos principios fundamentales:
La lucha contra toda forma de decoración para llevar a la práctica una economía definida como la naturaleza
estética y una aversión social al derroche.
La tendencia a demostrar la independencia de la arquitectura de las otras formas de arte figurativo, señalando
las propiedades figurativas de la naturaleza de los materiales.
En cuanto al interior, Loos funda el proyecto en un principio de economía y de proporción, que parte de la
consideración de que los espacios de planta grande requieren una altura mayor que los locales contiguos con
dimensiones pequeñas. No es posible cubrir con un solo techo espacios de alturas diferentes. Así, Loos encaja
los ambientes uno sobre otro con distintas cotas, hasta que el conjunto de los espacios internos encuentra su
conclusión bajo un techo plano unitario. Lleva a cabo de esta manera una economía espacial notable.
La obra de Loos resulta la más paradigmática del proto racionalismo. Sin embargo, su obra no consigue
sustraerse del neoclasicismo.
Mas ligadas a la tradición nacional, en este caso la francesa, están las obras de Perret y Garnier. Tras ellos está
la arquitectura de los ingenieros del siglo XIX, la invención y el perfeccionamiento del hormigón armado
producto de la investigación francesa.
EL ORNAMENTO
Tiene varias formas de describirlo es un signo de
degeneración estética y moral