Salmos: Reflexiones y Oraciones
Salmos: Reflexiones y Oraciones
LIBRO PRIMERO
(Salmos 1 — 41)
1 Feliz es el hombre que no ha andado en el consejo de los inicuos,
y en el camino de los pecadores no se ha parado,
y en el asiento de los burladores no se ha sentado.
2
Antes bien, su deleite está en la ley de Jehová,
y día y noche lee en su ley en voz baja.
3
Y ciertamente llegará a ser como un árbol plantado al lado de corrientes
de agua,
que da su propio fruto en su estación
y cuyo follaje no se marchita,
y todo lo que haga tendrá éxito.
4
Los inicuos no son así,
sino que son como el tamo impelido por el viento.
5
Por eso los inicuos no se pondrán de pie en el juicio,
ni los pecadores en la asamblea de los justos.
6
Porque Jehová va conociendo el camino de los justos,
pero el mismísimo camino de los inicuos perecerá.
2 ¿Por qué han estado en tumulto las naciones,
y los grupos nacionales mismos han seguido hablando entre dientes
una cosa vacía?
2
Los reyes de la tierra toman su posición,
y los altos funcionarios mismos se han reunido en masa como uno
solo
contra Jehová y contra su ungido,
3
[y dicen:] “¡Rompamos sus ataduras
y echemos de nosotros sus cuerdas!”.
4
El Mismísimo que se sienta en los cielos se reirá;
Jehová mismo hará escarnio de ellos.
5
En aquel tiempo les hablará en su cólera,
y en su ardiente desagrado los perturbará,
6
[diciendo:] “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey
sobre Sión, mi santa montaña”.
7
Déjeseme hacer referencia al decreto de Jehová;
Él me ha dicho: “Tú eres mi hijo;
yo, hoy, yo he llegado a ser tu padre.
8
Pídeme, para que dé naciones por herencia tuya,
y los cabos de la tierra por posesión tuya propia.
9
Las quebrarás con cetro de hierro,
como si fueran vaso de alfarero las harás añicos”.
10
Y ahora, oh reyes, ejerzan perspicacia;
déjense corregir, oh jueces de la tierra.
11
Sirvan a Jehová con temor
y estén gozosos con temblor.
12
Besen al hijo, para que Él no se enoje
y ustedes no perezcan [del] camino,
porque su cólera se enciende fácilmente.
Felices son todos los que se refugian en él.
Melodía de David, cuando huía a causa de Absalón su hijo.
3 Oh Jehová, ¿por qué se han hecho muchos mis adversarios?
¿Por qué están levantándose muchos contra mí?
2
Muchos están diciendo de mi alma:
“No hay para él salvación por Dios”. Sélah.
3
Y sin embargo, tú, oh Jehová, eres un escudo alrededor de mí,
mi gloria y Aquel que levanta mi cabeza.
4
Con mi voz clamaré a Jehová mismo,
y él me responderá desde su santa montaña. Sélah.
5
En cuanto a mí, yo ciertamente me acostaré para dormir;
de seguro despertaré, porque Jehová mismo sigue sosteniéndome.
6
No tendré miedo de diez millares de personas
que se hayan puesto en formación contra mí en derredor.
7
¡Levántate, sí, oh Jehová! ¡Sálvame, oh Dios mío!
Porque tendrás que golpear a todos mis enemigos en la mandíbula.
Los dientes de los inicuos tendrás que quebrar.
8
La salvación pertenece a Jehová.
Tu bendición está sobre tu pueblo. Sélah.
Al director sobre instrumentos de cuerda. Melodía de David.
4 Cuando llamo, respóndeme, oh mi justo Dios.
En la angustia tienes que hacerme espacio ancho.
Muéstrame favor y oye mi oración.
2
Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo tiene que ser mi gloria objeto de
insulto,
[mientras] ustedes siguen amando cosas vacías,
[mientras] siguen buscando para hallar una mentira? Sélah.
3
Por tanto, sepan que Jehová ciertamente distinguirá al que le es leal;
Jehová mismo oirá cuando yo clame a él.
4
Agítense, pero no pequen.
Digan lo que quieran en su corazón, sobre su cama, y callen. Sélah.
5
Sacrifiquen los sacrificios de la justicia,
y confíen en Jehová.
6
Hay muchos que dicen: “¿Quién nos mostrará lo bueno?”.
Alza la luz de tu rostro sobre nosotros, oh Jehová.
7
Ciertamente me darás en el corazón un regocijo
mayor que en el tiempo en que han abundado el grano y el vino
nuevo de ellos.
8
En paz ciertamente me acostaré y también dormiré,
porque tú, sí, tú solo, oh Jehová, me haces morar en seguridad.
Al director para Nehilot. Melodía de David.
5 A mis dichos de veras presta oído, oh Jehová;
entiende, sí, mi suspirar.
2
Presta atención, sí, al sonido de mi clamor por ayuda,
oh Rey mío y Dios mío, porque a ti te oro.
3
Oh Jehová, de mañana oirás mi voz;
de mañana te dirigiré mi palabra y estaré alerta.
4
Porque tú no eres un Dios que se deleite en la iniquidad;
nadie malo puede residir contigo por tiempo alguno.
5
No pueden los jactanciosos tomar su puesto enfrente de tus ojos.
Odias, sí, a todos los que practican lo que es perjudicial;
6
destruirás a los que hablan una mentira.
Al hombre de derramamiento de sangre y de engaño Jehová lo
detesta.
7
En cuanto a mí, en la abundancia de tu bondad amorosa
entraré en tu casa,
me inclinaré hacia tu santo templo en temor de ti.
8
Oh Jehová, guíame en tu justicia a causa de mis opositores;
allana tu camino delante de mí.
9
Porque en la boca de ellos no hay nada fidedigno;
su interior es adversidad por cierto.
Su garganta es una sepultura abierta;
usan una lengua melosa.
10
Dios ciertamente los tendrá por culpables;
caerán debido a sus propios consejos.
En la multitud de sus transgresiones que haya un dispersarlos,
porque se han rebelado contra ti.
11
Pero todos los que se refugian en ti se regocijarán;
hasta tiempo indefinido clamarán gozosamente.
Y tú obstruirás el acceso a ellos,
y los que aman tu nombre se alborozarán en ti.
12
Porque tú mismo bendecirás al justo, oh Jehová;
como con un escudo grande, con aprobación lo cercarás.
Al director sobre instrumentos de cuerda en la octava baja. Melodía de
David.
6 Oh Jehová, no me censures en tu cólera,
y no me corrijas en tu furia.
2
Muéstrame favor, oh Jehová, porque voy decayendo.
Sáname, oh Jehová, porque mis huesos se han perturbado.
3
Sí, mi propia alma ha estado muy perturbada;
y tú, oh Jehová... ¿hasta cuándo?
4
Sí vuelve, oh Jehová, sí libra mi alma;
sálvame por causa de tu bondad amorosa.
5
Porque en la muerte no hay mención de ti;
en el Seol, ¿quién te elogiará?
6
Me he fatigado con mi suspirar;
toda la noche hago nadar mi lecho;
con mis lágrimas hago desbordar mi propio diván.
7
Por la irritación [de que soy objeto] mi ojo se ha debilitado,
ha envejecido a causa de todos los que me muestran hostilidad.
8
Apártense de mí, todos ustedes los que practican lo que es perjudicial,
porque Jehová ciertamente oirá el sonido de mi llanto.
9
Jehová verdaderamente oirá mi petición de favor;
Jehová mismo aceptará mi propia oración.
10
Todos mis enemigos quedarán muy avergonzados y perturbados;
se volverán atrás, se avergonzarán instantáneamente.
Endecha de David que él cantó a Jehová acerca de las palabras de Cus
el benjaminita.
7 Oh Jehová Dios mío, en ti me he refugiado.
Sálvame de todos los que me persiguen, y líbrame,
2
para que nadie despedace mi alma como lo hace un león,
arrebatándo[me] cuando no hay libertador.
3
Oh Jehová Dios mío, si yo he hecho esto,
si existe injusticia alguna en mis manos,
4
si he pagado con lo que es malo al que me recompensaba,
o [si] he despojado violentamente a cualquiera que, sin éxito, me
haya mostrado hostilidad,
5
que un enemigo siga tras mi alma,
y que alcance y huelle mi vida hasta la mismísima tierra,
y haga residir mi propia gloria en el polvo mismo. Sélah.
6
Levántate, sí, oh Jehová, en tu cólera;
álzate ante los estallidos de furor de los que me muestran
hostilidad,
y de veras despierta para mí, [puesto que] has dado orden para el
juicio mismo.
7
Y que la mismísima asamblea de grupos nacionales te cerque,
y contra ella de veras vuélvete en lo alto.
8
Jehová mismo pronunciará sentencia sobre los pueblos.
Júzgame, oh Jehová, conforme a mi justicia,
y conforme a mi integridad en mí.
9
Por favor, que se acabe la maldad de los inicuos,
y que tú establezcas al justo;
y Dios como justo está poniendo a prueba corazón y riñones.
10
El escudo para mí está sobre Dios, un Salvador de los rectos de corazón.
11
Dios es un Juez justo,
y Dios está arrojando denunciaciones todos los días.
12
Si alguien no regresa, Él afilará su espada,
ciertamente doblará su arco, y lo alistará [para disparar].
13
Y para sí mismo tiene que preparar los instrumentos de muerte;
hará que sus flechas sean llameantes.
14
¡Mira! Hay quien está preñado de lo que es perjudicial,
y ha concebido conturbación, y de seguro dará a luz falsedad.
15
Un hoyo ha excavado, y procedió a cavarlo;
pero caerá en el agujero [que] él se puso a hacer.
16
Su conturbación volverá sobre su propia cabeza,
y sobre la coronilla de su cabeza descenderá su propia violencia.
17
Elogiaré a Jehová conforme a su justicia,
y ciertamente celebraré con melodía el nombre de Jehová el
Altísimo.
Al director sobre el Guitit. Melodía de David.
8 Oh Jehová Señor nuestro, ¡cuán majestuoso es tu nombre en toda la
tierra,
tú, cuya dignidad se relata por encima de los cielos!
2
De la boca de los niños y de los lactantes has fundado fuerza,
a causa de los que te muestran hostilidad,
para hacer desistir al enemigo y al que toma su venganza.
3
Cuando veo tus cielos, las obras de tus dedos,
la luna y las estrellas que tú has preparado,
4
¿qué es el hombre mortal para que lo tengas presente,
y el hijo del hombre terrestre para que cuides de él?
5
También procediste a hacerlo un poco menor que los que tienen parecido
a Dios,
y con gloria y esplendor entonces lo coronaste.
6
Lo haces dominar sobre las obras de tus manos;
todo lo has puesto debajo de sus pies:
7
ganado menor y bueyes, todos ellos,
y también las bestias del campo abierto,
8
los pájaros del cielo y los peces del mar,
todo cuanto pasa por las sendas de los mares.
9
Oh Jehová Señor nuestro, ¡cuán majestuoso es tu nombre en toda la
tierra!
Al director sobre Mut-laben. Melodía de David.
’[ אÁ·lef]
9 Ciertamente [te] elogiaré, oh Jehová, con todo mi corazón;
de veras declararé todas tus maravillosas obras.
2
Me regocijaré, sí, y me alborozaré en ti;
ciertamente celebraré con melodía tu nombre, oh Altísimo.
[ בBehth]
3
Cuando mis enemigos se vuelvan atrás,
tropezarán y perecerán de delante de ti.
4
Porque has ejecutado mi juicio y mi causa;
te has sentado en el trono juzgando con justicia.
[ גGuí·mel]
5
Has reprendido a naciones, has destruido al inicuo.
El nombre de ellos has borrado hasta tiempo indefinido, aun para
siempre.
6
Oh enemigo, [tus] desolaciones han llegado a su fin perpetuo,
y las ciudades que has desarraigado.
La mismísima mención de ellas ciertamente perecerá.
[ הHe’]
7
En cuanto a Jehová, él se sentará hasta tiempo indefinido,
y establecerá firmemente su trono para juicio mismo.
8
Y él mismo juzgará la tierra productiva en justicia;
someterá a juicio a grupos nacionales en rectitud.
[ וWaw]
9
Y Jehová llegará a ser altura segura para el aplastado,
altura segura en tiempos de angustia.
10
Y los que conocen tu nombre confiarán en ti,
porque ciertamente no dejarás a los que te buscan, oh Jehová.
[ זZá·yin]
11
Celebren con melodía a Jehová, que mora en Sión;
anuncien entre los pueblos sus hechos.
12
Porque, cuando él esté buscando el derramamiento de sangre,
ciertamente se acordará de aquellos mismísimos;
de seguro no se olvidará del clamor de los afligidos.
[ חJehth]
13
Muéstrame favor, oh Jehová; ve mi aflicción [causada] por los que me
odian,
oh tú que me estás alzando de las puertas de la muerte,
14
a fin de que declare todos tus hechos laudables
en las puertas de la hija de Sión,
para que yo esté gozoso en tu salvación.
[ טTehth]
15
Se han hundido las naciones en el hoyo que han hecho;
en la red que escondieron, su propio pie ha quedado prendido.
16
Jehová es conocido por el juicio que ha ejecutado.
Por la actividad de sus propias manos el inicuo ha sido cogido en un
lazo.
Higayón. Sélah.
[ יYohdh]
17
La gente inicua se volverá al Seol,
aun todas las naciones que se olvidan de Dios.
18
Porque no siempre será olvidado el pobre,
ni perecerá jamás la esperanza de los mansos.
[ כKaf]
19
¡Levántate, sí, oh Jehová! No resulte superior en fuerzas el hombre
mortal.
Sean juzgadas las naciones delante de tu rostro.
20
De veras infunde temor en ellas, oh Jehová,
para que sepan las naciones que solo son hombres mortales.
Sélah.
[ לLá·medh]
10 ¿Por qué, oh Jehová, te quedas parado a lo lejos?
¿[Por qué] te quedas escondido en tiempos de angustia?
2
En su altivez, el inicuo sigue acaloradamente tras el afligido;
quedan prendidos por las ideas que han urdido.
3
Pues el inicuo se ha alabado a sí mismo por el anhelo egoísta de su alma,
y el que saca ganancia indebida se ha bendecido a sí mismo;
[ נNun]
le ha faltado al respeto a Jehová.
4
El inicuo, conforme a su altanería, no hace investigación;
todas sus ideas son: “No hay Dios”.
5
Sus caminos siguen prosperando en todo tiempo.
Tus decisiones judiciales están demasiado altas para el alcance de
él;
en cuanto a todos los que le muestran hostilidad, él les lanza
bufidos.
6
Ha dicho en su corazón: “No se me hará tambalear;
por generación tras generación [seré] uno que no se halle en
calamidad”.
[ פPe’]
7
Su boca está llena de juramentos y de engaños y de opresión.
Debajo de su lengua hay lo gravoso y lo que es perjudicial.
8
Se sienta en una emboscada de poblados;
desde lugares ocultos mata a algún inocente.
'[ עÁ·yin]
Sus ojos están a la mira de algún desdichado.
9
Se queda acechando en el lugar oculto como un león en su guarida.
Se queda acechando para llevarse por fuerza a algún afligido.
Se lleva por fuerza al afligido cuando tira de su red.
10
Este es aplastado, se inclina,
y el ejército de abatidos tiene que caer en sus fuertes [garras].
11
Ha dicho en su corazón: “Dios ha olvidado.
Ha ocultado su rostro.
Ciertamente nunca [lo] verá”.
[ קQohf]
12
Levántate, sí, oh Jehová. Oh Dios, alza tu mano.
No olvides a los afligidos.
13
¿Por qué será que el inicuo le ha faltado al respeto a Dios?
Ha dicho en su corazón: “No requerirás rendición de cuentas”.
[ רRehsch]
14
Porque tú mismo has visto afán gravoso e irritación.
Sigues mirando, para obtener[los] en tu mano.
A ti el desdichado, el huérfano de padre, [se] encomienda.
Tú mismo has llegado a ser [su] ayudador.
[ שSchin]
15
Quiebra el brazo del inicuo y malo.
Quieras seguir en busca de su iniquidad [hasta] que no halles más.
16
Jehová es Rey hasta tiempo indefinido, aun para siempre.
Las naciones han perecido de Su tierra.
[ תTaw]
17
El deseo de los mansos ciertamente oirás, oh Jehová.
Prepararás el corazón de ellos.
Prestarás atención con tu oído,
18
para juzgar al huérfano de padre y al aplastado,
para que el hombre mortal, que es de la tierra, ya no haga temblar.
Al director. De David.
11 En Jehová me he refugiado.
Cómo se atreven ustedes a decir a mi alma:
“¡Huyan como un pájaro a la montaña de ustedes!
2
Porque, ¡miren!, los inicuos mismos doblan el arco,
alistan, en efecto, su flecha sobre la cuerda de su arco,
para disparar en las tinieblas contra los rectos de corazón.
3
Cuando los fundamentos mismos están demolidos,
¿qué tendrá que hacer cualquiera que sea justo?”
4
Jehová está en su santo templo.
Jehová... en los cielos está su trono.
Sus propios ojos contemplan, sus propios ojos radiantes examinan
a los hijos de los hombres.
5
Jehová mismo examina al justo así como al inicuo,
y Su alma ciertamente odia a cualquiera que ama la violencia.
6
Él hará llover sobre los inicuos trampas, fuego y azufre
y un viento abrasador, como la porción de la copa de ellos.
7
Porque Jehová es justo; él sí ama los actos justos.
Los rectos son los que contemplarán su rostro.
Al director sobre la octava baja. Melodía de David.
12 Sálva[me], sí, oh Jehová, porque se ha acabado el que es leal;
porque los fieles han desaparecido de los hijos de los hombres.
2
Siguen hablándose falsedad el uno al otro;
con labio meloso siguen hablando aun con corazón doble.
3
Jehová cortará todos los labios melosos,
la lengua que habla grandes cosas,
4
los que han dicho: “Con nuestra lengua prevaleceremos.
Nuestros labios están con nosotros. ¿Quién será amo de
nosotros?”.
5
“A causa del despojo violento de los afligidos, a causa del suspirar de los
pobres,
me levantaré en la actualidad”, dice Jehová.
“[Lo] pondré en salvo contra cualquiera que le lance bufidos.”
6
Los dichos de Jehová son dichos puros,
como plata refinada en un horno de fundición de tierra, clarificada
siete veces.
7
Tú mismo, oh Jehová, los guardarás;
tú conservarás a cada uno desde esta generación hasta tiempo
indefinido.
8
Todo en derredor andan los inicuos,
porque la vileza es ensalzada entre los hijos de los hombres.
Al director. Melodía de David.
13 ¿Hasta cuándo, oh Jehová, me olvidarás? ¿Para siempre?
¿Hasta cuándo ocultarás tu rostro de mí?
2
¿Hasta cuándo pondré resistencia en mi alma,
desconsuelo en mi corazón de día?
¿Hasta cuándo será ensalzado mi enemigo sobre mí?
3
Míra[me], sí; respóndeme, oh Jehová Dios mío.
Haz brillar mis ojos, sí, para que no me duerma en la muerte,
4
para que no diga mi enemigo: “¡Le he ganado!”,
[para que] mis adversarios mismos [no] estén gozosos porque se
me hace trastabillar.
5
En cuanto a mí, en tu bondad amorosa he confiado;
esté gozoso mi corazón en tu salvación.
6
Ciertamente cantaré a Jehová, porque me ha tratado
recompensadoramente.
Al director. De David.
14 El insensato ha dicho en su corazón:
“No hay Jehová”.
Han obrado ruinosamente, han obrado detestablemente en [su] trato.
No hay quien haga el bien.
2
En cuanto a Jehová, él ha mirado desde el cielo mismo a los hijos de los
hombres,
para ver si existe alguien que tenga perspicacia, alguien que
busque a Jehová.
3
Todos se han desviado, [todos] son igualmente corruptos;
no hay quien haga el bien,
ni siquiera uno.
4
¿Acaso ninguno de los practicantes de lo que es perjudicial tiene
conocimiento,
que se comen a mi pueblo como se han comido el pan?
Ni siquiera a Jehová han invocado.
5
Allí se llenaron de un gran pavor,
porque Jehová está entre la generación del justo.
6
Ustedes quisieran avergonzar el consejo del afligido,
porque Jehová es su refugio.
7
¡Oh, que de Sión procediera la salvación de Israel!
Cuando Jehová recoja de vuelta a los cautivos de su pueblo,
esté gozoso Jacob, regocíjese Israel.
Melodía de David.
15 Oh Jehová, ¿quién será huésped en tu tienda?
¿Quién residirá en tu santa montaña?
2
El que está andando exento de falta y practicando la justicia
y hablando la verdad en su corazón.
3
No ha calumniado con su lengua.
A su compañero no ha hecho nada malo,
y ningún oprobio ha repetido contra su conocido íntimo.
4
A sus ojos el despreciable ciertamente es rechazado,
pero honra a los que temen a Jehová.
Ha jurado a lo que es malo [para sí], y no obstante no [lo] altera.
5
No ha dado su dinero a interés,
ni ha tomado un soborno contra el inocente.
Al que está haciendo estas cosas, nunca se le hará tambalear.
Miktam de David.
16 Guárdame, oh Dios, porque en ti me he refugiado.
2
He dicho a Jehová: “Tú eres Jehová; mi bondad no es para el bien tuyo,
3
[sino] para los santos que están en la tierra.
Ellos, aun los majestuosos, son aquellos en quienes tengo todo mi
deleite”.
4
Los dolores llegan a ser muchos para aquellos [que], cuando hay algún
otro, de veras se apresuran [tras él].
No derramaré sus libaciones de sangre,
ni llevaré sus nombres sobre mis labios.
5
Jehová es la porción de mi lote asignado y de mi copa.
Tienes firmemente asida mi suerte.
6
Los mismísimos cordeles de medir han caído para mí en lugares
agradables.
Realmente, [mi propia] posesión me ha resultado grata.
7
Bendeciré a Jehová, que me ha dado consejos.
Realmente, durante las noches mis riñones me han corregido.
8
He puesto a Jehová enfrente de mí constantemente.
Porque [él] está a mi diestra, no se me hará tambalear.
9
Por eso mi corazón de veras se regocija, y mi gloria se inclina a estar
gozosa.
También, mi propia carne residirá en seguridad.
10
Porque no dejarás mi alma en el Seol.
No permitirás que el que te es leal vea el hoyo.
11
Me harás conocer la senda de la vida.
El regocijo hasta la satisfacción está con tu rostro;
hay agradabilidad a tu diestra para siempre.
Oración de David.
17 Oye lo que es justo, sí, oh Jehová; de veras presta atención a mi clamor
rogativo;
de veras presta oído a mi oración sin labios de engaño.
2
De ante ti proceda mi juicio;
contemplen tus propios ojos la rectitud.
3
Tú has examinado mi corazón, has hecho inspección de noche,
me has refinado; descubrirás [que] no he tramado.
Mi boca no transgredirá.
4
En cuanto a las actividades de los hombres,
por la palabra de tus labios yo mismo he estado alerta contra las
sendas del salteador.
5
Deja que mis pasos se asgan de tus senderos trillados,
[en los cuales] ciertamente no se hará que tambaleen los pasos de
mis pies.
6
Yo mismo sí te invoco, porque me responderás, oh Dios.
Inclina a mí tu oído. Oye mi dicho.
7
Haz maravillosos tus actos de bondades amorosas, oh Salvador de los
que buscan refugiarse
de los que se sublevan contra tu diestra.
8
Guárdame como a la niña del globo del ojo,
en la sombra de tus alas quieras ocultarme,
9
a causa de los inicuos que me han despojado violentamente.
Los mismísimos enemigos contra mi alma vienen rodeándome
estrechamente.
10
[Se] han encerrado con su propia grosura;
con su boca han hablado en altivez;
11
en cuanto a nuestros pasos, ahora nos han cercado;
fijan sus ojos para inclinar hacia la tierra.
12
La semejanza de él es la de un león que anhela despedazar
y la de un león joven sentado en lugares ocultos.
13
Levántate, sí, oh Jehová; de veras preséntate frente a su rostro;
hazlo inclinarse; sí, con tu espada provee a mi alma escape del
inicuo,
14
de los hombres, [por] tu mano, oh Jehová,
de los hombres de [este] sistema de cosas, cuya parte
correspondiente está en [esta] vida,
y cuyo vientre llenas de tu tesoro oculto,
quienes están satisfechos con hijos
y quienes sí reservan para sus niños lo que dejan de sobrante.
15
En cuanto a mí, en justicia contemplaré tu rostro;
ciertamente estaré satisfecho cuando despierte [a ver] tu forma.
Al director. Del siervo de Jehová, de David, que habló a Jehová las
palabras de esta canción el día en que Jehová lo hubo librado de la
palma de la mano de todos sus enemigos y de la mano de Saúl. Y
procedió a decir:
18 Te tendré cariño, oh Jehová fuerza mía.
2
Jehová es mi peñasco y mi plaza fuerte y el Proveedor de escape para
mí.
Mi Dios es mi roca. En él me refugiaré,
mi escudo y mi cuerno de salvación, mi altura segura.
3
A Aquel que ha de ser alabado, a Jehová, invocaré,
y de mis enemigos seré salvado.
4
Las sogas de la muerte me rodearon;
avenidas impetuosas de [hombres] que no servían para nada
también siguieron aterrorizándome.
5
Las sogas mismas del Seol me cercaron;
los lazos de la muerte se presentaron delante de mí.
6
En mi angustia seguí invocando a Jehová,
y a mi Dios seguí clamando por ayuda.
Desde su templo él procedió a oír mi voz,
y mi propio clamor ante él por ayuda ahora entró en sus oídos.
7
Y la tierra empezó a sacudirse y a mecerse,
y los fundamentos mismos de las montañas se agitaron,
y siguieron sacudiéndose de aquí para allá porque él se había
encolerizado.
8
Humo subió de sus narices, y de su boca fuego mismo siguió devorando;
carbones mismos flamearon desde él.
9
Y procedió a doblar los cielos hacia abajo, y a descender.
Y había densas tinieblas debajo de sus pies.
10
Y vino cabalgando sobre un querubín, y vino volando,
y vino a vuelo rápido sobre las alas de un espíritu.
11
Entonces hizo de la oscuridad su escondrijo,
todo en derredor de sí como su cabaña,
aguas oscuras, espesas nubes.
12
Del resplandor enfrente de él hubo sus nubes que pasaron,
granizo y brasas ardientes de fuego.
13
Y en los cielos Jehová empezó a tronar,
y el Altísimo mismo empezó a dar su voz,
granizo y brasas ardientes de fuego.
14
Y siguió enviando sus flechas, para esparcirlos;
y disparó relámpagos, para ponerlos en confusión.
15
Y los cauces de las aguas se hicieron visibles,
y los fundamentos de la tierra productiva quedaron al descubierto
a causa de tu reprensión, oh Jehová, de la ráfaga del aliento de tus
narices.
16
Estaba enviando desde lo alto, estaba tomándome,
estaba sacándome de grandes aguas.
17
Estaba librándome de mi fuerte enemigo,
y de los que me odiaban; porque eran más fuertes que yo.
18
Siguieron presentándose delante de mí en el día de mi desastre,
pero Jehová llegó a ser como un apoyo para mí.
19
Y procedió a sacarme a un lugar espacioso;
estaba librándome, porque se había deleitado en mí.
20
Jehová me recompensa conforme a mi justicia;
conforme a la limpieza de mis manos me lo paga.
21
Porque he guardado los caminos de Jehová,
y no me he apartado inicuamente de mi Dios.
22
Pues todas sus decisiones judiciales están enfrente de mí,
y sus estatutos no los quitaré de mí mismo.
23
Y ciertamente resultaré exento de falta para con él,
y me guardaré de error de parte mía.
24
Y que me lo pague Jehová conforme a mi justicia,
conforme a la limpieza de mis manos enfrente de sus ojos.
25
Con alguien leal tú actuarás en lealtad;
con el hombre físicamente capacitado, exento de falta, tratarás de
un modo exento de falta;
26
con el que se mantiene limpio te mostrarás limpio;
y con el torcido te mostrarás tortuoso;
27
porque a la gente afligida tú mismo la salvarás;
pero los ojos altivos los abatirás.
28
Pues tú mismo encenderás mi lámpara, oh Jehová;
mi Dios mismo hará brillar mi oscuridad.
29
Pues por ti puedo correr contra una partida merodeadora;
y por mi Dios puedo trepar un muro.
30
En cuanto al Dios [verdadero], perfecto es su camino;
el dicho de Jehová es refinado.
Escudo es a todos los que se refugian en él.
31
Porque, ¿quién es un Dios fuera de Jehová?
¿Y quién es una roca excepto nuestro Dios?
32
El Dios [verdadero] es Aquel que me ciñe apretadamente con energía
vital,
y él otorgará que mi camino sea perfecto,
33
haciendo mis pies como los de las ciervas,
y sobre lugares que me son altos me mantiene en pie.
34
Está adiestrando mis manos para la guerra,
y mis brazos han doblado un arco de cobre.
35
Y tú me darás tu escudo de salvación,
y tu propia mano derecha me sustentará,
y tu propia humildad me hará grande.
36
Harás que haya lugar bastante grande para mis pasos debajo de mí,
y mis tobillos ciertamente no vacilarán.
37
Seguiré tras de mis enemigos y los alcanzaré;
y no volveré hasta que queden exterminados.
38
Los haré pedazos de modo que no podrán levantarse;
caerán debajo de mis pies.
39
Y tú me ceñirás con energía vital para la guerra;
harás que los que se levanten contra mí se desplomen debajo de
mí.
40
Y en cuanto a mis enemigos, ciertamente me darás [su] cerviz;
y en cuanto a los que me odian intensamente, los reduciré a
silencio.
41
Claman por ayuda, pero no hay salvador;
a Jehová, pero realmente no les contesta.
42
Y los machacaré hasta que queden finos como el polvo delante del viento;
como el fango de las calles los derramaré.
43
Tú me proveerás escape de la actitud criticona del pueblo.
Me nombrarás cabeza de las naciones.
Un pueblo que no he conocido... me servirá.
44
Al solo saber de oídas me serán obedientes;
extranjeros mismos vendrán a mí encogidos de temor.
45
Extranjeros mismos se desvanecerán,
y saldrán temblando de sus baluartes.
46
Jehová vive, y bendita sea mi Roca,
y ensalzado sea el Dios de mi salvación.
47
El Dios [verdadero] es el Dador de actos de venganza a favor de mí;
y sojuzga a los pueblos debajo de mí.
48
Él está proveyéndome escape de mis enemigos encolerizados;
por encima de los que se levantan contra mí me alzarás,
del hombre de violencia me librarás.
49
Por eso te elogiaré entre las naciones, oh Jehová,
y ciertamente tocaré melodía a tu nombre.
50
Él está haciendo grandes actos de salvación para su rey
y ejerciendo bondad amorosa a su ungido,
a David y a su descendencia hasta tiempo indefinido.
Al director. Melodía de David.
19 Los cielos están declarando la gloria de Dios;
y de la obra de sus manos la expansión está informando.
2
Un día tras otro día hace salir burbujeando el habla,
y una noche tras otra noche manifiesta conocimiento.
3
No hay habla, y no hay palabras;
no está oyéndose ninguna voz de parte de ellos.
4
Por toda la tierra ha salido el cordel de medir de ellos,
y hasta la extremidad de la tierra productiva sus expresiones.
En ellos él ha establecido una tienda para el sol,
5
y este es como un novio cuando sale de su cámara nupcial;
se alboroza, como lo hace un hombre poderoso, de correr en una
senda.
6
De una extremidad de los cielos es la salida de este,
y su circuito [terminado] alcanza hasta las [otras] extremidades de
ellos;
y nada hay que se oculte de su calor.
7
La ley de Jehová es perfecta, hace volver el alma.
El recordatorio de Jehová es fidedigno, hace sabio al inexperto.
8
Las órdenes de Jehová son rectas, hacen regocijar el corazón;
el mandamiento de Jehová es limpio, hace brillar los ojos.
9
El temor de Jehová es puro, subsiste para siempre.
Las decisiones judiciales de Jehová son verdaderas; han resultado
del todo justas.
10
Más han de desearse que el oro, sí, que mucho oro refinado;
y más dulces son que la miel, y la miel que fluye de los panales.
11
También, a tu propio siervo han dado advertencia ellas;
en guardarlas hay un galardón grande.
12
Las equivocaciones... ¿quién puede discernirlas?
De pecados ocultos pronúnciame inocente.
13
También retén a tu siervo de actos presuntuosos;
no dejes que me dominen.
En ese caso seré completo,
y habré permanecido inocente de mucha transgresión.
14
Que los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón
lleguen a ser placenteros delante de ti, oh Jehová, mi Roca y mi
Redentor.
Al director. Melodía de David.
20 Que Jehová te responda en el día de angustia.
Que te proteja el nombre del Dios de Jacob.
2
Que él envíe tu ayuda desde el lugar santo,
y te sustente desde Sión misma.
3
Que recuerde todas tus ofrendas de regalo,
y acepte tu ofrenda quemada como si fuera grasa. Sélah.
4
Que te dé conforme a tu corazón,
y todo tu consejo te lo cumpla.
5
Ciertamente clamaremos gozosamente a causa de tu salvación,
y en el nombre de nuestro Dios alzaremos nuestros pendones.
Que Jehová cumpla todas tus peticiones.
6
Ahora de veras sé que Jehová ciertamente salva a su ungido.
Le responde desde sus santos cielos
con los poderosos actos salvadores de su diestra.
7
Algunos tocante a carros y otros tocante a caballos,
pero en cuanto a nosotros, tocante al nombre de Jehová nuestro
Dios haremos mención.
8
Aquellos mismísimos se han desplomado y han caído;
pero en cuanto a nosotros, nos hemos levantado, para que se nos
restaure.
9
¡Oh Jehová, salva, sí, al rey!
Él nos responderá en el día que llamemos.
Al director. Melodía de David.
21 Oh Jehová, en tu fuerza se regocija el rey;
y en tu salvación ¡cuán gozoso quiere estar!
2
El deseo de su corazón se lo has dado,
y el anhelo de sus labios no has retenido. Sélah.
3
Porque procediste a encontrarte con él con bendiciones de bien,
[y] a poner en su cabeza una corona de oro refinado.
4
Vida te pidió. Se [la] diste,
largura de días hasta tiempo indefinido, aun para siempre.
5
Grande es su gloria en tu salvación.
Dignidad y esplendor pones sobre él.
6
Porque lo constituyes altamente bendecido para siempre;
haces que se sienta alegre con el regocijo ante tu rostro.
7
Porque el rey confía en Jehová,
aun en la bondad amorosa del Altísimo. No se le hará tambalear.
8
Tu mano hallará a todos tus enemigos;
tu propia diestra hallará a los que te odian.
9
Los constituirás como horno de fuego al tiempo señalado para tu atención.
Jehová en su cólera se los tragará, y el fuego los devorará.
10
De la tierra misma destruirás el fruto de ellos,
y de los hijos de los hombres su prole.
11
Porque ellos han dirigido contra ti lo que es malo;
han urdido ideas que no pueden realizar.
12
Porque harás que vuelvan la espalda en fuga
por las cuerdas de tus arcos que alistas contra su rostro.
13
Oh, sé ensalzado en tu fuerza, oh Jehová.
Ciertamente cantaremos y celebraremos con melodía tu poderío.
Al director sobre la Cierva del Alba. Melodía de David.
22 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has dejado?
¿[Por qué estás] lejos de salvarme,
[de] las palabras de mi rugir?
2
Oh Dios mío, sigo llamando de día, y no respondes;
y de noche, y no hay silencio de parte mía.
3
Pero tú eres santo,
el que habitas en las alabanzas de Israel.
4
En ti confiaron nuestros padres;
confiaron, y tú seguiste proveyéndoles escape.
5
A ti clamaron, y lograron salir a salvo;
en ti confiaron, y no quedaron avergonzados.
6
Pero yo soy gusano, y no hombre,
oprobio para los hombres y despreciable para el pueblo.
7
En cuanto a todos los que me ven, me hacen escarnio;
siguen abriendo ancha la boca, siguen meneando [la] cabeza:
8
“Se encomendó a Jehová. ¡Que Él le provea escape!
¡Líbrelo, ya que se ha deleitado en él!”.
9
Porque tú fuiste Aquel que me sacó del vientre,
Aquel que me hizo confiar mientras estuve sobre los pechos de mi
madre.
10
Sobre ti he sido arrojado desde la matriz;
desde el vientre de mi madre tú has sido mi Dios.
11
No te mantengas lejos de mí, porque la angustia está cerca,
porque no hay otro ayudador.
12
Muchos toros jóvenes me han cercado;
los poderosos de Basán se han puesto ellos mismos en derredor de
mí.
13
Han abierto contra mí su boca,
como un león despedazador y rugiente.
14
Como agua he sido derramado,
y todos mis huesos han sido separados unos de otros.
Mi corazón se ha hecho como cera;
se ha derretido muy dentro de mis entrañas.
15
Mi poder se ha secado como un fragmento de vasija de barro,
y mi lengua se queda pegada a mis encías;
y en el polvo de la muerte me estás poniendo.
16
Porque perros me han cercado;
la asamblea de malhechores mismos me ha circundado.
Como un león [acometen] mis manos y mis pies.
17
Puedo contar todos mis huesos.
Ellos mismos miran, fijan su mirada en mí.
18
Reparten entre sí mis prendas de vestir,
y sobre mi ropa echan suertes.
19
Pero tú, oh Jehová, oh no te mantengas lejos.
Oh tú, fuerza mía, ven de prisa, sí, en mi auxilio.
20
Libra de la espada mi alma, sí,
mi única, de la mismísima garra del perro;
21
sálvame de la boca del león,
y desde los cuernos de toros salvajes tienes que responder [y
salvarme].
22
Ciertamente declararé tu nombre a mis hermanos;
en medio de la congregación te alabaré.
23
¡Ustedes, los que temen a Jehová, alábenlo!
¡Descendencia toda de Jacob, glorifíquenlo!
Y atemorícense a causa de él, descendencia toda de Israel.
24
Porque él ni ha despreciado
ni mirado con asco la aflicción del afligido;
y no ha ocultado de él su rostro,
y cuando este clamó a él por ayuda, oyó.
25
De parte tuya será mi alabanza en la congregación grande;
mis votos pagaré enfrente de los que le temen.
26
Los mansos comerán y quedarán satisfechos;
los que lo buscan alabarán a Jehová.
Vivan para siempre los corazones de ustedes.
27
Todos los cabos de la tierra se acordarán y se volverán a Jehová.
Y todas las familias de las naciones se inclinarán delante de ti.
28
Porque a Jehová pertenece la gobernación real,
y él está dominando las naciones.
29
Todos los gruesos de la tierra ciertamente comerán y se inclinarán;
ante él se encorvarán todos los que van bajando al polvo,
y nadie jamás conservará viva su propia alma.
30
Una descendencia misma le servirá;
esto se declarará respecto de Jehová a la generación.
31
Ellos vendrán e informarán de la justicia de él
al pueblo que ha de nacer, que él ha hecho [esto].
Melodía de David.
23 Jehová es mi Pastor.
Nada me faltará.
2
En prados herbosos me hace recostar;
me conduce por descansaderos donde abunda el agua.
3
Refresca mi alma.
Me guía por los senderos trillados de la justicia por causa de su
nombre.
4
Aunque ande en el valle de sombra profunda,
no temo nada malo,
porque tú estás conmigo;
tu vara y tu cayado son las cosas que me consuelan.
5
Dispones ante mí una mesa enfrente de los que me muestran hostilidad.
Con aceite me has untado la cabeza;
mi copa está bien llena.
6
De seguro el bien y la bondad amorosa mismos seguirán tras de mí todos
los días de mi vida;
y ciertamente moraré en la casa de Jehová hasta la largura de días.
De David. Melodía.
24 A Jehová pertenecen la tierra y lo que la llena,
la tierra productiva y los que moran en ella.
2
Porque sobre los mares él mismo la ha fijado sólidamente,
y sobre los ríos la mantiene firmemente establecida.
3
¿Quién puede ascender a la montaña de Jehová,
y quién puede levantarse en su lugar santo?
4
El inocente de manos y limpio de corazón,
que no haya llevado Mi alma a pura indignidad,
ni prestado juramento engañosamente.
5
Él se llevará bendición de parte de Jehová,
y justicia de su Dios de salvación.
6
Esta es la generación de los que lo buscan,
de los que procuran hallar tu rostro, oh [Dios de] Jacob. Sélah.
7
“¡Alcen sus cabezas, oh puertas,
y álcense ustedes mismas, oh entradas de larga duración,
para que entre el glorioso Rey!”
8
“¿Quién, pues, es este glorioso Rey?”
“Jehová fuerte y poderoso,
Jehová poderoso en batalla.”
9
“Alcen sus cabezas, oh puertas;
sí, ¡álcen[las], oh entradas de larga duración,
para que entre el glorioso Rey!”
10
“¿Quién, pues, es él, este glorioso Rey?”
“Jehová de los ejércitos... él es el glorioso Rey.” Sélah.
De David.
’[ אÁ·lef]
25 A ti, oh Jehová, levanto mi alma misma.
[ בBehth]
2
Oh Dios mío, en ti he cifrado mi confianza;
oh, no sea yo avergonzado.
No se alborocen mis enemigos sobre mí.
[ גGuí·mel]
3
También, ninguno de los que esperan en ti quedará avergonzado.
Quedarán avergonzados los que obran traidoramente sin éxito.
[ דDá·leth]
4
Hazme conocer tus propios caminos, oh Jehová;
enséñame tus propias sendas.
[ הHe’]
5
Hazme andar en tu verdad y enséñame,
porque tú eres mi Dios de salvación.
[ וWaw]
En ti he esperado todo el día.
[ זZá·yin]
6
Acuérdate de tus misericordias, oh Jehová, y de tus bondades amorosas,
porque son desde tiempo indefinido.
[ חJehth]
7
De los pecados de mi juventud y de mis sublevaciones, oh, no te
acuerdes.
Conforme a tu bondad amorosa acuérdate, sí, tú mismo, de mí,
por causa de tu bondad, oh Jehová.
[ טTehth]
8
Bueno y recto es Jehová.
Por eso él instruye a los pecadores en el camino.
[ יYohdh]
9
Él hará que los mansos anden en [Su] decisión judicial,
y enseñará a los mansos Su camino.
[ כKaf]
10
Todas las sendas de Jehová son bondad amorosa y apego a la verdad
para los que observan su pacto y sus recordatorios.
[ לLá·medh]
11
Por causa de tu nombre, oh Jehová,
hasta tienes que perdonar mi error, porque es considerable.
[ מMem]
12
Pues bien, ¿quién es el hombre que teme a Jehová?
Él lo instruirá en el camino [que] él escoja.
[ נNun]
13
Su propia alma se alojará en el bien mismo,
y su propia prole tomará posesión de la tierra.
[ סSá·mekj]
14
La intimidad con Jehová pertenece a los que le temen,
también su pacto, para hacer que lo conozcan.
'[ עÁ·yin]
15
Mis ojos están constantemente hacia Jehová,
porque él es quien saca mis pies de la red.
[ פPe’]
16
Dirige tu rostro a mí, y muéstrame favor;
porque estoy solitario y afligido.
[ צTsa·dhéh]
17
Las angustias de mi corazón se han multiplicado;
de los apuros en que me hallo, oh, sácame.
[ רRehsch]
18
Ve mi aflicción y mi penoso afán,
y perdona todos mis pecados.
19
Ve cuántos han llegado a ser mis enemigos,
y con odio violento me han odiado.
[ שSchin]
20
Guarda mi alma, sí, y líbrame.
No sea yo avergonzado, pues en ti me he refugiado.
[ תTaw]
21
Integridad y rectitud mismas me salvaguarden,
pues en ti he esperado.
22
Oh Dios, redime a Israel de todas sus angustias.
De David.
26 Júzgame, oh Jehová, porque yo mismo he andado en mi propia
integridad,
y en Jehová he confiado, para no estar vacilante.
2
Examíname, oh Jehová, y ponme a prueba;
refina mis riñones y mi corazón.
3
Porque tu bondad amorosa está enfrente de mis ojos,
y he andado en tu verdad.
4
No me he sentado con hombres de falsedad;
ni entro con los que esconden lo que son.
5
He odiado la congregación de los malhechores,
y con los inicuos no me siento.
6
Lavaré mis manos en la inocencia misma,
y ciertamente marcharé alrededor de tu altar, oh Jehová,
7
para hacer que la acción de gracias se oiga en voz alta,
y para declarar todas tus maravillosas obras.
8
Jehová, he amado la morada de tu casa
y el lugar de la residencia de tu gloria.
9
No te lleves mi alma junto con los pecadores,
ni mi vida junto con hombres culpables de sangre,
10
en cuyas manos hay conducta relajada,
y cuya diestra está llena de soborno.
11
En cuanto a mí, andaré en mi integridad.
Oh, redímeme y muéstrame favor.
12
Mi propio pie ciertamente estará plantado en un lugar llano;
entre las multitudes congregadas bendeciré a Jehová.
De David.
27 Jehová es mi luz y mi salvación.
¿De quién he de temer?
Jehová es la plaza fuerte de mi vida.
¿De quién he de sentir pavor?
2
Cuando los malhechores se acercaron contra mí para comer mi carne,
ellos, que eran mis adversarios y mis enemigos personalmente,
ellos mismos tropezaron y cayeron.
3
Aunque arme tienda contra mí un campamento,
mi corazón no temerá.
Aunque contra mí se levante guerra,
aun entonces estaré confiando.
4
Una cosa he pedido a Jehová...
es lo que buscaré,
que pueda morar en la casa de Jehová todos los días de mi vida,
para contemplar la agradabilidad de Jehová
y para mirar con aprecio a su templo.
5
Porque él me esconderá en su amparo en el día de calamidad;
me ocultará en el lugar secreto de su tienda;
muy arriba en una roca me pondrá.
6
Y ahora mi cabeza estará muy por encima de mis enemigos todo en
derredor mío;
y ciertamente sacrificaré en su tienda sacrificios de gozoso gritar;
cantaré, sí, y celebraré con melodía a Jehová.
7
Oye, oh Jehová, cuando llamo con mi voz,
y muéstrame favor y respóndeme.
8
Tocante a ti mi corazón ha dicho: “Procuren ustedes hallar mi rostro”.
Tu rostro, oh Jehová, procuraré hallar.
9
No ocultes de mí tu rostro.
No apartes con cólera a tu siervo.
Tienes que llegar a ser mi auxilio.
No me desampares y no me dejes, oh mi Dios de salvación.
10
En caso de que mi propio padre y mi propia madre de veras me dejaran,
aun Jehová mismo me acogería.
11
Instrúyeme, oh Jehová, en tu camino,
y guíame en la senda de la rectitud a causa de mis opositores.
12
No me entregues al alma de mis adversarios;
porque contra mí se han levantado testigos falsos,
y el que lanza violencia.
13
¡Si no hubiera tenido fe en ver la bondad de Jehová en la tierra de los
vivos...!
14
Espera en Jehová; sé animoso, y sea fuerte tu corazón.
Sí, espera en Jehová.
De David.
28 A ti, oh Jehová, sigo clamando.
Oh Roca mía, no seas sordo para conmigo,
para que no te quedes callado para conmigo
y no tenga yo que llegar a ser como los que bajan al hoyo.
2
Oye la voz de mis ruegos cuando clamo a ti por ayuda,
cuando alzo las manos hacia el cuarto más recóndito de tu lugar
santo.
3
No me arrastres con los inicuos y con los practicantes de lo que es
perjudicial,
los que están hablando paz con sus compañeros, pero en cuyo
corazón está lo que es malo.
4
Dales conforme a su actuar
y conforme a la maldad de sus prácticas.
Conforme a la obra de sus manos de veras dales.
Págales su propio obrar.
5
Porque no tienen aprecio a las actividades de Jehová,
ni a la obra de sus manos.
Él los demolerá y no los edificará.
6
Bendito sea Jehová, porque ha oído la voz de mis ruegos.
7
Jehová es mi fuerza y mi escudo.
En él ha confiado mi corazón,
y se me ha ayudado, de modo que mi corazón se alboroza,
y con mi canción lo elogiaré.
8
Jehová es una fuerza para su pueblo,
y es una plaza fuerte de la magnífica salvación de su ungido.
9
Salva, sí, a tu pueblo, y bendice a tu herencia;
y pastoréalos y llévalos hasta tiempo indefinido.
Melodía de David.
29 Atribuyan a Jehová, oh hijos de fuertes,
atribuyan a Jehová gloria y fuerza.
2
Atribuyan a Jehová la gloria de su nombre.
Inclínense ante Jehová en adorno santo.
3
La voz de Jehová está sobre las aguas;
el glorioso Dios mismo ha tronado.
Jehová está sobre muchas aguas.
4
La voz de Jehová es poderosa;
la voz de Jehová es espléndida.
5
La voz de Jehová está quebrando los cedros;
sí, Jehová hace pedazos los cedros del Líbano,
6
y los hace brincar como un becerro,
al Líbano y al Sirión como los hijos de toros salvajes.
7
La voz de Jehová está tajando con las llamas de fuego;
8
la voz misma de Jehová hace que el desierto se retuerza,
Jehová hace que el desierto de Qadés se retuerza.
9
La voz misma de Jehová hace que las ciervas se retuerzan con dolores
de parto,
y desnuda los bosques.
Y en su templo cada uno está diciendo: “¡Gloria!”.
10
Sobre el diluvio Jehová se ha sentado;
y Jehová se sienta como rey hasta tiempo indefinido.
11
Jehová mismo realmente dará fuerza a su pueblo.
Jehová mismo bendecirá a su pueblo con paz.
Melodía. Canción de inauguración de la casa. De David.
30 Te ensalzaré, oh Jehová, porque tirando de mí me has subido,
y no has dejado que mis enemigos se regocijen sobre mí.
2
Oh Jehová Dios mío, clamé a ti por ayuda, y procediste a sanarme.
3
Oh Jehová, has hecho subir mi alma del Seol mismo;
me has mantenido vivo, para que no baje al hoyo.
4
Celebren con melodía a Jehová, oh los que le son leales,
den gracias a su santa mención conmemorativa;
5
porque estar bajo su cólera es por un momento,
estar bajo su buena voluntad es por toda la vida.
Al atardecer puede alojarse el llanto, pero a la mañana hay un
clamor gozoso.
6
En cuanto a mí, he dicho en mi desahogo:
“Nunca se me hará tambalear”.
7
Oh Jehová, en tu buena voluntad has hecho que mi montaña subsista en
fuerza.
Ocultaste tu rostro; quedé perturbado.
8
A ti, oh Jehová, seguí clamando;
y a Jehová seguí rogando por favor.
9
¿Qué provecho hay en mi sangre cuando yo baje al hoyo?
¿Te elogiará el polvo? ¿Informará de tu apego a la verdad?
10
Oye, oh Jehová, y muéstrame favor.
Oh Jehová, resulta ser mi ayudador.
11
Has cambiado mi duelo en danza para mí;
has soltado mi saco, y me mantienes ceñido de regocijo,
12
a fin de que [mi] gloria te celebre con melodía y no guarde silencio.
Oh Jehová Dios mío, hasta tiempo indefinido ciertamente te
elogiaré.
Al director. Melodía de David.
31 En ti, oh Jehová, me he refugiado.
Oh, que nunca sea yo avergonzado.
En tu justicia provéeme escape.
2
Inclina a mí tu oído.
Líbrame rápidamente.
Hazte para mí una fortaleza rocosa,
una casa de fortalezas para salvarme.
3
Porque tú eres mi peñasco y mi fortaleza;
y por causa de tu nombre me guiarás y me conducirás.
4
Me sacarás de la red que me han escondido,
porque tú eres mi plaza fuerte.
5
En tu mano encomiendo mi espíritu.
Me has redimido, oh Jehová el Dios de la verdad.
6
De veras odio a los que rinden respeto a ídolos vanos, inútiles;
pero en cuanto a mí, en Jehová de veras confío.
7
Ciertamente estaré gozoso y me regocijaré en tu bondad amorosa,
puesto que has visto mi aflicción;
has sabido acerca de las angustias de mi alma,
8
y no me has entregado en la mano del enemigo.
Has hecho que mis pies estén plantados en un lugar espacioso.
9
Muéstrame favor, oh Jehová, porque estoy en grave aprieto.
De la irritación [de que soy objeto] mi ojo se ha debilitado, mi alma y
mi vientre.
10
Porque con desconsuelo se ha acabado mi vida,
y mis años en suspirar.
A causa de mi error mi poder ha tropezado,
y mis huesos mismos se han debilitado.
11
Desde el punto de vista de todos los que me muestran hostilidad he
llegado a ser un oprobio,
y a mis vecinos en gran manera,
y un pavor a mis conocidos.
Al verme fuera, han huido de mí.
12
Como alguien muerto [y] no en el corazón, he sido olvidado;
he llegado a ser como un vaso dañado;
13
porque he oído el mal informe [dado] por muchos,
y hay espanto por todos lados.
Cuando se juntan en masa como uno contra mí,
es para quitarme mi alma para lo que de veras traman.
14
Pero yo... en ti he cifrado mi confianza, oh Jehová.
He dicho: “Tú eres mi Dios”.
15
Mis tiempos están en tu mano.
Líbrame de la mano de mis enemigos y de los que siguen tras de
mí.
16
De veras haz brillar tu rostro sobre tu siervo.
Sálvame en tu bondad amorosa.
17
Oh Jehová, no sea yo avergonzado, pues te he invocado.
Sean avergonzados los inicuos;
guarden silencio en el Seol.
18
Enmudezcan los labios falsos,
que están hablando contra el justo, desenfrenadamente en altivez y
desprecio.
19
¡Cuán abundante es tu bondad, que has guardado cual tesoro para los
que te temen!,
[que] has proporcionado a los que se refugian en ti,
enfrente de los hijos de los hombres.
20
Los ocultarás en el lugar secreto de tu persona
de la coligación de los hombres.
Los esconderás en tu cabaña del reñir de las lenguas.
21
Bendito sea Jehová,
porque me ha proporcionado maravillosa bondad amorosa en una
ciudad bajo tensión.
22
En cuanto a mí, dije cuando me llené de pánico:
“Ciertamente seré exterminado de enfrente de tus ojos”.
De seguro has oído la voz de mis ruegos cuando clamé a ti por
ayuda.
23
Oh, amen a Jehová, todos ustedes que le son leales.
A los fieles Jehová los está salvaguardando,
pero está pagando en sumo grado a cualquiera que muestra altivez.
24
Sean animosos, y sea fuerte su corazón,
todos ustedes los que esperan a Jehová.
De David. Maskil.
32 Feliz es aquel cuya sublevación le es perdonada, cuyo pecado le es
cubierto.
2
Feliz es el hombre en cuya cuenta Jehová no imputa error,
y en cuyo espíritu no hay engaño.
3
Cuando me quedé callado, se me gastaron los huesos por mi gemir todo
el día.
4
Porque día y noche tu mano estaba pesada sobre mí.
La humedad de mi vida se ha cambiado como en el calor seco del
verano. Sélah.
5
Por fin te confesé mi pecado, y no encubrí mi error.
Dije: “Haré confesión acerca de mis transgresiones a Jehová”.
Y tú mismo perdonaste el error de mis pecados. Sélah.
6
Debido a esto, todo el que es leal te orará
tan sólo en el tiempo que se te pueda hallar.
En cuanto a la inundación de muchas aguas, no lo tocarán a él
mismo.
7
Tú eres un escondrijo para mí; me salvaguardarás de la angustia misma.
Me cercarás con gritos de gozo al proveer escape. Sélah.
8
“Te haré tener perspicacia, y te instruiré en el camino en que debes ir.
Ciertamente daré consejo con mi ojo sobre ti.
9
No se hagan como un caballo o mulo sin entendimiento,
cuya fogosidad ha de reprimirse hasta por un freno o cabestro
antes que se acerquen a ti.”
10
Son muchos los dolores que tiene el inicuo;
pero en cuanto al que confía en Jehová, la bondad amorosa misma
lo cerca.
11
Regocíjense en Jehová y estén gozosos, ustedes los justos;
y clamen gozosamente, todos ustedes los que son rectos de
corazón.
33 Clamen gozosamente, oh justos, a causa de Jehová.
De parte de los rectos la alabanza es propia.
2
Den gracias a Jehová con el arpa;
con un instrumento de diez cuerdas prodúzcanle melodía.
3
Cántenle una canción nueva;
esmérense en tocar las cuerdas junto con gozoso gritar.
4
Porque la palabra de Jehová es recta,
y toda su obra es en fidelidad.
5
Él es amador de justicia y derecho.
De la bondad amorosa de Jehová está llena la tierra.
6
Por la palabra de Jehová los cielos mismos fueron hechos,
y por el espíritu de su boca todo el ejército de ellos.
7
Él está reuniendo como por una presa las aguas del mar,
poniendo en almacenes las aguas agitadas.
8
Teman a Jehová [los de] toda la tierra.
Ante él atemorícense todos los habitantes de la tierra productiva.
9
Porque él mismo dijo, y llegó a ser;
él mismo mandó, y así procedió a presentarse.
10
Jehová mismo ha desbaratado el consejo de las naciones;
ha frustrado los pensamientos de los pueblos.
11
Hasta tiempo indefinido el mismísimo consejo de Jehová subsistirá;
los pensamientos de su corazón duran hasta una generación tras
otra generación.
12
Feliz es la nación cuyo Dios es Jehová,
el pueblo a quien él ha escogido por herencia suya.
13
Desde los cielos Jehová ha mirado,
ha visto a todos los hijos de los hombres.
14
Desde el lugar establecido donde él mora
ha mirado con fijeza a todos los que moran en la tierra.
15
Está formando sus corazones todos juntamente;
está considerando todas las obras de ellos.
16
No hay rey que sea salvo por la abundancia de las fuerzas militares;
un hombre poderoso mismo no se libra por la abundancia de
pujanza.
17
El caballo es un engaño para la salvación,
y por la abundancia de su energía vital no depara escape.
18
¡Miren! El ojo de Jehová está hacia los que le temen,
hacia los que esperan su bondad amorosa,
19
para librar el alma de ellos de la muerte misma,
y para conservarlos vivos en [tiempos de] hambre.
20
Nuestra mismísima alma ha estado en expectación de Jehová.
Nuestro ayudador y nuestro escudo es él.
21
Porque en él se regocija nuestro corazón;
pues en su santo nombre hemos cifrado nuestra confianza.
22
Que tu bondad amorosa, oh Jehová, resulte estar sobre nosotros,
aun como nosotros hemos seguido esperándote.
De David, en la ocasión en que disfrazó su cordura ante Abimélec, de
modo que este lo expulsó, y él se fue.
’[ אÁ·lef]
34 Ciertamente bendeciré a Jehová en todo tiempo;
constantemente estará su alabanza en mi boca.
[ בBehth]
2
En Jehová se jactará mi alma;
los mansos oirán y se regocijarán.
[ גGuí·mel]
3
Oh, engrandezcan ustedes a Jehová conmigo,
y juntos ensalcemos su nombre.
[ דDá·leth]
4
Inquirí de Jehová, y él me contestó,
y de todos mis sustos él me libró.
[ הHe’]
5
Ellos miraron hacia él y quedaron radiantes,
y sus rostros mismos de ninguna manera podían avergonzarse.
[ זZá·yin]
6
Este afligido llamó, y Jehová mismo oyó.
Y de todas sus angustias Él lo salvó.
[ חJehth]
7
El ángel de Jehová está acampando todo en derredor de los que le
temen,
y los libra.
[ טTehth]
8
Gusten y vean que Jehová es bueno;
feliz es el hombre físicamente capacitado que se refugia en él.
[ יYohdh]
9
Teman a Jehová, ustedes sus santos,
porque nada les falta a los que le temen.
[ כKaf]
10
Los mismos leoncillos crinados han tenido poco a la mano y han padecido
hambre;
pero en cuanto a los que buscan a Jehová, no les faltará ninguna
cosa buena.
[ לLá·medh]
11
Vengan, hijos, escúchenme;
el temor de Jehová es lo que les enseñaré.
[ מMem]
12
¿Quién es el hombre que está deleitándose en la vida,
que está amando suficientes días para ver lo que es bueno?
[ נNun]
13
Salvaguarda tu lengua contra lo que es malo,
y tus labios contra el hablar engaño.
[ סSá·mekj]
14
Apártate de lo que es malo, y haz lo que es bueno;
procura hallar la paz, y sigue tras ella.
'[ עÁ·yin]
15
Los ojos de Jehová están hacia los justos,
y sus oídos están hacia su clamor por ayuda.
[ פPe’]
16
El rostro de Jehová está contra los que hacen lo que es malo,
para cortar la mención de ellos de la tierra misma.
[ צTsa·dhéh]
17
Clamaron, y Jehová mismo oyó,
y de todas sus angustias los libró.
[ קQohf]
18
Jehová está cerca de los que están quebrantados de corazón;
y salva a los que están aplastados en espíritu.
[ רRehsch]
19
Son muchas las calamidades del justo,
pero de todas ellas lo libra Jehová.
[ שSchin]
20
Él está guardando todos los huesos de aquél;
ni siquiera uno de ellos ha sido quebrado.
[ תTaw]
21
La calamidad dará muerte al inicuo mismo;
y a los mismísimos que odian al justo se los tendrá por culpables.
22
Jehová está redimiendo el alma de sus siervos;
y ninguno de los que se refugian en él será tenido por culpable.
De David.
35 De veras conduce mi causa, oh Jehová, contra mis contrarios;
guerrea contra los que guerrean contra mí.
2
Echa mano al broquel y al escudo grande,
y levántate, sí, en mi auxilio,
3
y saca la lanza y el hacha doble para encontrarte con los que tras de mí
siguen.
Di a mi alma: “Yo soy tu salvación”.
4
Sean avergonzados y humillados los que andan en busca de mi alma.
Sean vueltos atrás y queden corridos los que están tramando
calamidad para mí.
5
Lleguen a ser como el tamo delante del viento,
y que el ángel de Jehová [los] vaya empujando.
6
Llegue a ser su camino oscuridad y lugares resbalosos,
y que el ángel de Jehová vaya siguiendo tras de ellos.
7
Porque sin causa tienen escondido para mí su hoyo arreglado con red;
sin causa lo han cavado para mi alma.
8
Venga sobre él la ruina sin que él [lo]sepa,
y préndalo su propia red que escondió;
con ruina caiga él en ella.
9
Pero que mi propia alma esté gozosa en Jehová;
que se alboroce en su salvación.
10
Que todos mis huesos mismos digan:
“Oh Jehová, ¿quién hay como tú,
que libras al afligido de uno que es más fuerte que él,
y al afligido y pobre del que le roba?”.
11
Testigos violentos se levantan;
lo que no he sabido me preguntan.
12
Me pagan con mal por bien,
privación para mi alma.
13
En cuanto a mí, cuando ellos enfermaron, mi ropa era saco,
con ayuno afligí mi alma,
y sobre mi seno mi propia oración se volvía.
14
En cuanto a un compañero, en cuanto a un hermano mío,
anduve de acá para allá como uno que está de duelo por una
madre.
Entristecido, me incliné.
15
Pero ante mi cojear ellos se regocijaron y se reunieron;
se reunieron contra mí,
derribándo[me] cuando yo no lo sabía;
[me] desgarraron y no se quedaron callados.
16
Entre los apóstatas que se mofan por una torta
hubo un crujir de sus dientes aun contra mí.
17
Oh Jehová, ¿hasta cuándo seguirás viendo [esto]?
Trae de vuelta mi alma, sí, de sus estragos,
aun a mi única de los leoncillos crinados.
18
Ciertamente te elogiaré en la congregación grande;
entre un pueblo numeroso te alabaré.
19
Oh, que no se regocijen sobre mí los que sin motivo alguno son mis
enemigos;
en cuanto a los que me odian sin causa, que no guiñen el ojo.
20
Porque no es paz lo que ellos hablan;
antes bien, contra los quietos de la tierra
cosas de engaño siguen tramando.
21
Y abren ancha la boca aun contra mí.
Han dicho: “¡Ajá! ¡Ajá!, nuestro ojo [lo] ha visto”.
22
Tú has visto, oh Jehová. No te quedes callado.
Oh Jehová, no te mantengas lejos de mí.
23
Levántate, sí, y despierta [para atender] a mi juicio,
oh Dios mío, aun Jehová, a mi litigio.
24
Júzgame conforme a tu justicia, oh Jehová Dios mío,
y que no se regocijen ellos sobre mí.
25
Oh, que no digan ellos en su corazón: “¡Ajá, nuestra alma!”.
Que no digan: “Lo hemos tragado”.
26
Sean avergonzados y queden corridos todos juntos
los que están gozosos a causa de mi calamidad.
Sean vestidos de vergüenza y humillación los que se dan grandes
ínfulas contra mí.
27
Clamen gozosamente y regocíjense los que se deleitan en mi justicia,
y digan constantemente:
“Sea engrandecido Jehová, que se deleita en la paz de su siervo”.
28
Y que mi propia lengua profiera en voz baja tu justicia,
todo el día tu alabanza.
Al director. Del siervo de Jehová, David.
36 La expresión de transgresión, al inicuo, está en medio de su corazón;
no hay pavor de Dios enfrente de sus ojos.
2
Porque ha sido demasiado meloso para consigo mismo a sus propios ojos
para descubrir su error de modo que [lo] odie.
3
Las palabras de su boca son nocividad y engaño;
ha cesado de tener perspicacia para hacer el bien.
4
Nocividad es lo que sigue tramando sobre su cama.
Se aposta en un camino que no es bueno.
Lo que es malo no rechaza.
5
Oh Jehová, tu bondad amorosa está en los cielos;
tu fidelidad llega hasta las nubes.
6
Tu justicia es como montañas de Dios;
tu decisión judicial es una vasta profundidad acuosa.
A hombre y bestia salvas, oh Jehová.
7
¡Cuán preciosa es tu bondad amorosa, oh Dios!
Y en la sombra de tus alas los hijos de los hombres mismos se
refugian.
8
Beben hasta saciarse de la grosura de tu casa;
y del torrente de tus placeres les haces beber.
9
Porque contigo está la fuente de la vida;
por luz de ti podemos ver luz.
10
Continúa tu bondad amorosa a los que te conocen,
y tu justicia a los rectos de corazón.
11
Oh, no venga [contra] mí el pie de la altivez;
en cuanto a la mano de gente inicua, no haga de mí un errante.
12
Allí han caído los practicantes de la nocividad;
los han echado abajo a empujones y no han podido levantarse.
De David.
’[ אÁ·lef]
37 No te muestres acalorado a causa de los malhechores.
No envidies a los que hacen injusticia.
2
Porque, como hierba, rápidamente se marchitarán,
y como hierba verde nueva se desvanecerán.
[ בBehth]
3
Confía en Jehová y haz el bien;
reside en la tierra, y [en todo] trata con fidelidad.
4
También deléitate exquisitamente en Jehová,
y él te dará las peticiones de tu corazón.
[ גGuí·mel]
5
Haz rodar sobre Jehová tu camino,
y fíate de él, y él mismo obrará.
6
Y ciertamente hará salir tu justicia como la luz misma,
y tu derecho como el mediodía.
[ דDá·leth]
7
Guarda silencio delante de Jehová
y espéralo con anhelo.
No te muestres acalorado a causa de ninguno que esté logrando éxito
en su camino,
a causa del hombre que esté llevando a cabo [sus] ideas.
[ הHe’]
8
Depón la cólera y deja la furia;
no te muestres acalorado solo para hacer mal.
9
Porque los malhechores mismos serán cortados,
pero los que esperan en Jehová son los que poseerán la tierra.
[ וWaw]
10
Y solo un poco más de tiempo, y el inicuo ya no será;
y ciertamente darás atención a su lugar, y él no será.
11
Pero los mansos mismos poseerán la tierra,
y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de
paz.
[ זZá·yin]
12
El inicuo está maquinando contra el justo,
y contra él está crujiendo los dientes.
13
Jehová mismo se reirá de él,
porque ciertamente ve que su día vendrá.
[ חJehth]
14
Los inicuos han desenvainado una espada misma, y han doblado su arco,
para hacer caer al afligido y pobre,
para degollar a los que son rectos en [su] camino.
15
Su propia espada entrará en su corazón,
y sus propios arcos serán quebrados.
[ טTehth]
16
Mejor es lo poco del justo
que la abundancia de los muchos inicuos.
17
Porque los mismísimos brazos de los inicuos serán quebrados,
pero Jehová estará sosteniendo a los justos.
[ יYohdh]
18
Jehová está al tanto de los días de los exentos de falta,
y la mismísima herencia de ellos continuará aun hasta tiempo
indefinido.
19
No serán avergonzados en el tiempo de calamidad,
y en los días de hambre quedarán satisfechos.
[ כKaf]
20
Porque los inicuos mismos perecerán,
y los enemigos de Jehová serán como la preciosidad de prados;
tienen que acabarse. En humo tienen que acabarse.
[ לLá·medh]
21
El inicuo está pidiendo prestado y no paga,
pero el justo está mostrando favor y está haciendo regalos.
22
Pues los que están siendo bendecidos por él poseerán ellos mismos la
tierra,
pero aquellos contra quienes él invoca el mal serán cortados.
[ מMem]
23
Por Jehová los mismísimos pasos de un hombre físicamente capacitado
han sido preparados,
y en su camino Él se deleita.
24
Aunque caiga, no será arrojado abajo,
porque Jehová está sosteniendo su mano.
[ נNun]
25
Un joven era yo, también he envejecido,
y sin embargo no he visto a nadie justo dejado enteramente,
ni a su prole buscando pan.
26
Todo el día él está mostrando favor y prestando,
y así es que su prole está en vías de recibir una bendición.
[ סSá·mekj]
27
Apártate de lo que es malo y haz lo que es bueno,
y por lo tanto reside hasta tiempo indefinido.
28
Porque Jehová es amador de la justicia,
y no dejará a los que le son leales.
'[ עÁ·yin]
Hasta tiempo indefinido ciertamente serán guardados;
pero en cuanto a la prole de los inicuos, esta en verdad será
cortada.
29
Los justos mismos poseerán la tierra,
y residirán para siempre sobre ella.
[ פPe’]
30
La boca del justo es la que profiere sabiduría en voz baja,
y suya es la lengua que habla justamente.
31
La ley de su Dios está en su corazón;
sus pasos no vacilarán.
[ צTsa·dhéh]
32
El inicuo se mantiene alerta aguardando al justo,
y procura darle muerte.
33
En cuanto a Jehová, él no lo dejará a la mano de aquel,
y no lo pronunciará inicuo cuando se le esté juzgando.
[ קQohf]
34
Espera en Jehová y guarda su camino,
y él te ensalzará para tomar posesión de la tierra.
Cuando los inicuos sean cortados, tú [lo] verás.
[ רRehsch]
35
He visto al inicuo hecho tirano
y extendiéndose cual [árbol] frondoso en terreno nativo.
36
Y sin embargo procedió a pasar, y allí no estaba;
y seguí buscándolo, y no fue hallado.
[ שSchin]
37
Vigila al exento de culpa y mantén a la vista al recto,
porque el futuro de [ese] hombre será pacífico.
38
Pero los transgresores mismos ciertamente serán aniquilados juntos;
el futuro de los inicuos verdaderamente será cortado.
[ תTaw]
39
Y la salvación de los justos proviene de Jehová;
él es su plaza fuerte en el tiempo de angustia.
40
Y Jehová los ayudará y les proveerá escape.
Les proveerá escape de los inicuos y los salvará,
porque se han refugiado en él.
Melodía de David, para hacer recordar.
38 Oh Jehová, en tu indignación no me censures,
ni en tu furia me corrijas.
2
Porque tus propias flechas se han hundido muy adentro en mí,
y sobre mí tu mano ha bajado.
3
No hay parte sana en mi carne a causa de tu denunciación.
No hay paz en mis huesos debido a mi pecado.
4
Porque mis propios errores han pasado sobre mi cabeza;
como una carga pesada son demasiado pesados para mí.
5
Mis heridas se han hecho hediondas, han supurado,
a causa de mi tontedad.
6
Me he desconcertado, me he inclinado hasta grado extremo;
todo el día he andado triste.
7
Porque mis lomos mismos se han llenado de ardor,
y no hay parte sana en mi carne.
8
Me he entumecido y he quedado aplastado hasta grado extremo;
he rugido por causa del gemido de mi corazón.
9
Oh Jehová, enfrente de ti está todo mi deseo,
y de ti mi suspirar mismo no ha sido ocultado.
10
Mi propio corazón ha palpitado pesadamente, me ha dejado mi poder,
y la luz de mis propios ojos tampoco está conmigo.
11
En cuanto a mis amadores y mis compañeros, se quedan parados lejos
de mi plaga,
y mis conocidos íntimos mismos se han quedado parados a
distancia.
12
Pero los que andan buscando mi alma tienden trampas,
y los que están procurando una calamidad para mí han hablado de
adversidades,
y siguen hablando engaños entre dientes todo el día.
13
En cuanto a mí, como alguien sordo, no escuchaba;
y como alguien mudo, no abría la boca.
14
Y llegué a ser como un hombre que no oía,
y en mi boca no hubo contraargumentos.
15
Porque en ti, oh Jehová, esperé;
tú mismo procediste a responder, oh Jehová Dios mío.
16
Pues yo dije: “De otro modo se regocijarían a causa de mí;
cuando mi pie se moviera con inseguridad, ciertamente se darían
grandes ínfulas contra mí”.
17
Porque estaba a punto de cojear,
y mi dolor estaba enfrente de mí constantemente.
18
Porque procedí a informar acerca de mi propio error;
empecé a inquietarme a causa de mi pecado.
19
Y mis enemigos que están vivos se hicieron poderosos,
y los que me odian sin motivo alguno se hicieron muchos.
20
Y estuvieron pagándome con mal por bien;
siguieron resistiéndome en cambio por haber ido yo en pos de lo
que es bueno.
21
No me dejes, oh Jehová.
Oh Dios mío, no te mantengas lejos de mí.
22
Ven de prisa, sí, en mi auxilio,
oh Jehová, mi salvación.
Al director de Jedutún. Melodía de David.
39 Yo dije: “Ciertamente guardaré mis caminos
para no pecar con la lengua.
Pondré un bozal, sí, como guardia para mi propia boca,
mientras esté alguien inicuo enfrente de mí”.
2
Me volví mudo con silencio;
me quedé callado de lo que es bueno,
y el estar yo con dolor fue puesto en extrañamiento.
3
Mi corazón se acaloró dentro de mí;
durante mi suspirar el fuego siguió ardiendo.
Con mi lengua hablé:
4
“Hazme conocer, oh Jehová, mi fin,
y la medida de mis días... lo que es,
para que yo sepa cuán transitorio soy.
5
¡Mira! Has hecho que mis días sean solo unos cuantos;
y la duración de mi vida es como nada enfrente de ti.
De seguro todo hombre terrestre, aunque firmemente plantado, no
es nada salvo una exhalación. Sélah.
6
De seguro en apariencia el hombre anda en derredor.
De seguro se alborotan en vano.
Uno amontona cosas y no sabe quién estará recogiéndolas.
7
Y ahora, ¿qué he esperado, oh Jehová?
Mi expectación está vuelta hacia ti.
8
De todas mis transgresiones líbrame.
No me pongas por oprobio del insensato.
9
Me quedé mudo; no pude abrir la boca,
porque tú mismo actuaste.
10
Quita de sobre mí tu plaga.
Debido a la hostilidad de tu mano, yo mismo me he acabado.
11
Con censuras contra el error has corregido al hombre,
y consumes sus cosas deseables tal como lo hace una polilla.
De seguro todo hombre terrestre es una exhalación. Sélah.
12
Oye mi oración, sí, oh Jehová,
y a mi clamor por ayuda de veras presta oído.
Ante mis lágrimas no guardes silencio.
Porque solo soy residente forastero contigo,
poblador lo mismo que todos mis antepasados.
13
Retira de mí tu mirada, para que pueda alegrarme
antes que me vaya y no sea”.
Al director. De David, melodía.
40 Solícitamente esperé en Jehová,
y por lo tanto inclinó a mí [su oído] y oyó mi clamor por ayuda.
2
También procedió a hacerme subir de un hoyo de rugidos,
desde el cieno del sedimento.
Entonces levantó mis pies sobre un peñasco;
firmemente estableció mis pasos.
3
Adicionalmente, puso en mi boca una canción nueva,
alabanza a nuestro Dios.
Muchos verán [esto] y temerán,
y confiarán en Jehová.
4
Feliz es el hombre físicamente capacitado que ha puesto a Jehová por
confianza suya,
y que no ha vuelto el rostro hacia gente desafiadora,
ni hacia los que se apartan a mentiras.
5
Muchas cosas has hecho tú mismo,
oh Jehová Dios mío, aun tus maravillosas obras y tus pensamientos
para con nosotros;
no hay nadie que pueda ser comparado a ti.
Si me inclinara a informar y hablar [de ellos],
han llegado a ser más numerosos de lo que yo pueda relatar.
6
En sacrificio y ofrenda no te deleitaste;
estos oídos míos los abriste.
Ofrenda quemada y ofrenda por el pecado no pediste.
7
En vista de eso, dije: “Aquí he venido,
en el rollo del libro está escrito de mí.
8
En hacer tu voluntad, oh Dios mío, me he deleitado,
y tu ley está dentro de mis entrañas.
9
He anunciado las buenas nuevas de la justicia en la congregación grande.
¡Mira! No restrinjo mis labios.
Oh Jehová, eso tú mismo lo sabes bien.
10
No he encubierto tu justicia dentro de mi corazón.
He declarado tu fidelidad y tu salvación.
No he escondido tu bondad amorosa ni tu apego a la verdad en la
congregación grande”.
11
Tú mismo, oh Jehová, no restrinjas de mí tu piedad.
Que tu bondad amorosa y tu apego a la verdad mismos me
salvaguarden constantemente.
12
Porque calamidades me rodearon hasta no poder contarlas.
Me alcanzaron más errores míos de los que podía ver;
llegaron a ser más numerosos que los cabellos de mi cabeza,
y mi propio corazón me dejó.
13
Sea de tu agrado, oh Jehová, librarme.
Oh Jehová, de veras ven de prisa en mi auxilio.
14
Queden avergonzados y corridos todos juntos
los que andan buscando mi alma para barrerla totalmente.
Vuélvanse atrás y sean humillados los que están deleitándose en mi
calamidad.
15
Quédense mirando asombrados como resultado de su vergüenza
los que me están diciendo: “¡Ajá! ¡Ajá!”.
16
Alborócense y regocíjense en ti,
todos los que te están buscando.
Digan aquellos constantemente: “Sea engrandecido Jehová”,
los que están amando la salvación por ti.
17
Pero yo estoy afligido y soy pobre.
Jehová mismo me toma en cuenta.
Tú eres mi auxilio y el Proveedor de escape para mí.
Oh Dios mío, no tardes demasiado.
Al director. Melodía de David.
41 Feliz es cualquiera que obra con consideración para con el de condición
humilde;
en el día de calamidad Jehová le proveerá escape.
2
Jehová mismo lo guardará y lo conservará vivo.
Será pronunciado feliz en la tierra;
e imposible es que lo entregues al alma de sus enemigos.
3
Jehová mismo lo sustentará sobre un diván de enfermedad;
ciertamente cambiarás toda su cama durante su enfermedad.
4
En cuanto a mí, dije: “Oh Jehová, muéstrame favor.
De veras sana mi alma, porque he pecado contra ti”.
5
En cuanto a mis enemigos, ellos dicen lo que es malo respecto a mí:
“¿Cuándo morirá, y realmente perecerá su nombre?”.
6
Y si uno sí viene a ver[me], falsedad es lo que su corazón habla;
recoge para sí algo perjudicial;
sale; allá afuera habla [de ello].
7
En unidad contra mí cuchichean unos con otros todos los que me odian;
contra mí siguen tramando algo malo para mí:
8
“Una cosa que para nada sirve está derramada sobre él;
ahora que se ha acostado, no volverá a levantarse”.
9
También el hombre que estaba en paz conmigo, en quien yo confiaba,
que estaba comiendo mi pan, ha engrandecido contra mí [su] talón.
10
En cuanto a ti, oh Jehová, muéstrame favor y haz que me levante,
para que les dé el pago.
11
Por esto sí sé que te has deleitado en mí,
porque mi enemigo no grita en triunfo sobre mí.
12
En cuanto a mí, a causa de mi integridad me has sostenido,
y me colocarás delante de tu rostro hasta tiempo indefinido.
13
Bendito sea Jehová el Dios de Israel
desde tiempo indefinido aun hasta tiempo indefinido.
Amén y Amén.
LIBRO SEGUNDO
(Salmos 42 — 72)
Al director. Maskil para los hijos de Coré.
42 Como la cierva que ansía las corrientes de agua,
así mi alma misma te ansía, oh Dios.
2
Mi alma realmente tiene sed de Dios, del Dios vivo.
¿Cuándo vendré y me presentaré delante de Dios?
3
Para mí mis lágrimas han llegado a ser alimento día y noche,
mientras [ellos] me dicen todo el día: “¿Dónde está tu Dios?”.
4
De estas cosas ciertamente me acordaré, y ciertamente derramaré mi
alma dentro de mí.
Porque yo solía pasar con el gentío,
solía andar lentamente delante de ellos a la casa de Dios,
con la voz de un clamor gozoso y acción de gracias,
de una muchedumbre que está celebrando una fiesta.
5
¿Por qué estás desesperada, oh alma mía,
y por qué estás alborotada dentro de mí?
Espera a Dios,
porque todavía lo elogiaré como la magnífica salvación de mi
persona.
6
Oh Dios mío, dentro de mí está desesperada mi alma misma.
Por eso me acuerdo de ti,
desde la tierra del Jordán y los picos del Hermón,
desde la montaña pequeña.
7
Profundidad acuosa está llamando a profundidad acuosa
ante el sonido de tus mangas (de agua).
Todas tus ondas rompientes y tus olas...
sobre mí han pasado.
8
De día Jehová ordenará su bondad amorosa,
y de noche su canción estará conmigo;
habrá oración al Dios de mi vida.
9
Ciertamente diré a Dios mi peñasco:
“¿Por qué te has olvidado de mí?
¿Por qué ando triste a causa de la opresión del enemigo?”.
10
Con asesinato contra mis huesos me han vituperado los que me muestran
hostilidad,
mientras me dicen todo el día: “¿Dónde está tu Dios?”.
11
¿Por qué estás desesperada, oh alma mía,
y por qué estás alborotada dentro de mí?
Espera a Dios,
porque todavía lo elogiaré como la magnífica salvación de mi
persona y como Dios mío.
43 Júzgame, oh Dios,
y de veras conduce mi causa judicial contra una nación no leal.
Del hombre de engaño e injusticia quieras proveerme escape.
2
Porque tú eres el Dios de mi plaza fuerte.
¿Por qué me has desechado?
¿Por qué ando triste a causa de la opresión por el enemigo?
3
Envía tu luz y tu verdad.
Que estas mismas me guíen.
Que me traigan a tu santa montaña y a tu magnífico tabernáculo.
4
Y yo ciertamente vendré al altar de Dios,
a Dios, mi regocijo alborozado.
Y te elogiaré, sí, con el arpa, oh Dios, Dios mío.
5
¿Por qué estás desesperada, oh alma mía,
y por qué estás alborotada dentro de mí?
Espera a Dios,
porque todavía lo elogiaré como la magnífica salvación de mi
persona y como Dios mío.
Al director. De los hijos de Coré. Maskil.
44 Oh Dios, con nuestros oídos hemos oído,
nuestros antepasados mismos nos han relatado
la actividad que tú ejecutaste en sus días,
en los días de mucho tiempo atrás.
2
Tú mismo por tu mano expulsaste aun a naciones,
y [en cambio] procediste a plantarlos a ellos.
Te pusiste a quebrar grupos nacionales y a enviarlos [de allí].
3
Porque no por su propia espada tomaron en posesión la tierra,
y no fue su propio brazo lo que les trajo salvación.
Pues fue tu diestra y tu brazo y la luz de tu rostro,
porque te complaciste en ellos.
4
Tú mismo eres mi Rey, oh Dios.
Ordena magnífica salvación para Jacob.
5
Por ti empujaremos a nuestros adversarios mismos;
en tu nombre pisotearemos a los que se levantan contra nosotros.
6
Pues no fue en mi arco en lo que seguí confiando,
y no fue mi espada la que me estuvo salvando.
7
Porque tú nos salvaste de nuestros adversarios,
y a los que nos odiaban intensamente los avergonzaste.
8
En Dios ciertamente ofreceremos alabanza todo el día,
y hasta tiempo indefinido elogiaremos tu nombre. Sélah.
9
Pero ahora [nos] has desechado y sigues humillándonos,
y no sales con nuestros ejércitos.
10
Sigues haciendo que nos volvamos atrás ante el adversario,
y los mismísimos que nos odian intensamente han saqueado para
sí.
11
Nos entregas como ovejas, como algo de comer,
y entre las naciones nos has esparcido.
12
Vendes a tu pueblo por lo que no tiene ningún valor,
y no has ganado riqueza alguna por el precio de ellos.
13
Nos pones como oprobio a nuestros vecinos,
escarnio y mofa a los que están todo en derredor nuestro.
14
Nos pones como dicho proverbial entre las naciones,
un sacudimiento de la cabeza entre los grupos nacionales.
15
Durante todo el día mi humillación está enfrente de mí,
y la vergüenza de mi propio rostro me ha cubierto,
16
debido a la voz del que vitupera y habla injuriosamente,
a causa del enemigo y del que toma su venganza.
17
Todo esto nos ha sobrevenido, y nosotros no te hemos olvidado,
y no hemos obrado falsamente en tu pacto.
18
Nuestro corazón no se ha vuelto atrás con falta de fe,
ni se desvían nuestras pisadas de tu senda.
19
Porque nos has aplastado en el lugar de chacales,
y nos cubres con sombra profunda.
20
Si hemos olvidado el nombre de nuestro Dios,
o extendemos las palmas de las manos a un dios extraño,
21
¿no averiguará esto Dios mismo?
Porque él está enterado de los secretos del corazón.
22
Pero por tu causa se nos ha matado todo el día;
se nos ha tenido por ovejas para degollación.
23
Despierta, sí. ¿Por qué sigues durmiendo, oh Jehová?
De veras despierta. No sigas desechando para siempre.
24
¿Por qué mantienes oculto tu rostro mismo?
¿Por qué te olvidas de nuestra aflicción y de nuestra opresión?
25
Porque nuestra alma se ha inclinado hasta el polvo mismo;
nuestro vientre se ha adherido a la tierra misma.
26
Levántate, sí, en nuestro auxilio
y redímenos por causa de tu bondad amorosa.
Al director sobre Los Lirios. De los hijos de Coré. Maskil. Canción de las
mujeres amadas.
45 Mi corazón se halla agitado debido a un asunto agradable.
Estoy diciendo: “Mis obras son acerca de un rey”.
Sea mi lengua el estilo de copista hábil.
2
Eres realmente más hermoso que los hijos de los hombres.
Gracia encantadora se ha derramado sobre tus labios.
Por eso Dios te ha bendecido hasta tiempo indefinido.
3
Cíñete la espada sobre [tu] muslo, oh poderoso,
[con] tu dignidad y tu esplendor.
4
Y en tu esplendor sigue adelante al éxito;
cabalga en la causa de la verdad y la humildad [y] la justicia,
y tu diestra te instruirá en cosas inspiradoras de temor.
5
Tus flechas son agudas —debajo de ti siguen cayendo pueblos—
en el corazón de los enemigos del rey.
6
Dios es tu trono hasta tiempo indefinido, aun para siempre;
el cetro de tu gobernación real es un cetro de rectitud.
7
Has amado la justicia y odias la iniquidad.
Por eso Dios, tu Dios, te ha ungido con el aceite de alborozo más
que a tus socios.
8
Todas tus prendas de vestir son mirra y palo de áloe [y] casia;
desde el magnífico palacio de marfil instrumentos de cuerda
mismos te han regocijado.
9
Las hijas de reyes están entre tus mujeres preciosas.
La regia consorte ha tomado su puesto a tu diestra en oro de Ofir.
10
Escucha, oh hija, y mira, e inclina tu oído;
y olvida tu pueblo y la casa de tu padre.
11
Y el rey anhelará tu belleza,
porque es tu señor,
de modo que inclínate ante él.
12
La hija de Tiro también con un regalo...
los ricos del pueblo ablandarán tu propio rostro.
13
La hija del rey está toda gloriosa dentro [de la casa];
su ropa tiene engastes de oro.
14
En ropaje tejido será llevada al rey.
Las vírgenes de su séquito como compañeras suyas están siendo
introducidas a ti.
15
Serán traídas con regocijo y gozo;
entrarán en el palacio del rey.
16
En lugar de tus antepasados llegará a haber tus hijos,
a quienes nombrarás príncipes en toda la tierra.
17
Ciertamente haré mención de tu nombre durante todas las generaciones
por venir.
Por eso pueblos mismos te elogiarán hasta tiempo indefinido, aun
para siempre.
Al director. De los hijos de Coré sobre Las Doncellas. Canción.
46 Dios es para nosotros refugio y fuerza,
una ayuda que puede hallarse prontamente durante angustias.
2
Por eso no temeremos, aunque la tierra sufra cambio
y aunque las montañas caigan tambaleantes en el corazón del
vasto mar;
3
aunque sus aguas estén bulliciosas, espumen en exceso,
aunque se mezan las montañas a causa de su alboroto. Sélah.
4
Hay un río cuyas corrientes regocijan la ciudad de Dios,
el santísimo [y] magnífico tabernáculo del Altísimo.
5
Dios está en medio de [la ciudad]; no se le hará tambalear.
Dios la ayudará al despuntar la mañana.
6
Las naciones se hicieron bulliciosas, los reinos tambalearon;
él hizo sonar su voz, la tierra procedió a derretirse.
7
Jehová de los ejércitos está con nosotros;
el Dios de Jacob es altura segura para nosotros. Sélah.
8
Vengan, contemplen las actividades de Jehová,
como ha establecido acontecimientos pasmosos en la tierra.
9
Hace cesar las guerras hasta la extremidad de la tierra.
Quiebra el arco y verdaderamente corta en pedazos la lanza;
quema los carruajes en el fuego.
10
“Cedan, y sepan que yo soy Dios.
Ciertamente seré ensalzado entre las naciones,
ciertamente seré ensalzado en la tierra.”
11
Jehová de los ejércitos está con nosotros;
el Dios de Jacob es altura segura para nosotros. Sélah.
Al director. De los hijos de Coré. Melodía.
47 Pueblos todos, batan las manos.
Griten en triunfo a Dios con el son de un clamor gozoso.
2
Porque Jehová, el Altísimo, es inspirador de temor,
un gran Rey sobre toda la tierra.
3
Él sojuzgará a pueblos debajo de nosotros
y a grupos nacionales debajo de nuestros pies.
4
Él escogerá para nosotros nuestra herencia,
el orgullo de Jacob, a quien él ha amado. Sélah.
5
Dios ha ascendido con gozoso gritar,
Jehová con el sonido del cuerno.
6
Celebren a Dios con melodía, produzcan melodía.
Celebren a nuestro Rey con melodía, produzcan melodía.
7
Porque Dios es Rey de toda la tierra;
produzcan melodía, y actúen con discreción.
8
Dios ha llegado a ser rey sobre las naciones.
Dios mismo ha tomado su asiento sobre su santo trono.
9
Los nobles de los pueblos mismos se han reunido,
[con] el pueblo del Dios de Abrahán.
Porque a Dios pertenecen los escudos de la tierra.
Él está muy alto en su ascenso.
Canción. Melodía de los hijos de Coré.
48 Jehová es grande y ha de ser alabado en gran manera
en la ciudad de nuestro Dios, [en] su santa montaña.
2
Bello por encumbramiento, el alborozo de toda la tierra,
es el monte Sión en los lados remotos del norte,
el pueblo del gran Rey.
3
En sus torres de habitación Dios mismo ha llegado a ser conocido como
altura segura.
4
Porque, ¡miren!, los reyes mismos se han reunido por cita,
han pasado juntos.
5
Ellos mismos vieron; [y] por lo tanto se asombraron.
Se perturbaron, se les hizo huir en pánico.
6
El temblor mismo se apoderó de ellos allí,
dolores de parto como los de una mujer que está dando a luz.
7
Con un viento del este destrozas las naves de Tarsis.
8
Tal como hemos oído, así hemos visto
en la ciudad de Jehová de los ejércitos, en la ciudad de nuestro
Dios.
Dios mismo la establecerá firmemente hasta tiempo indefinido.
Sélah.
9
Hemos reflexionado, oh Dios, acerca de tu bondad amorosa
en medio de tu templo.
10
Como tu nombre, oh Dios, así es tu alabanza
hasta los confines de la tierra.
Tu diestra está llena de justicia misma.
11
Regocíjese el monte Sión,
estén gozosos los pueblos dependientes de Judá, a causa de tus
decisiones judiciales.
12
Marchen ustedes alrededor de Sión, y vayan a la redonda de ella,
cuenten sus torres.
13
Fijen su corazón en su antemural.
Inspeccionen sus torres de habitación,
para que puedan relatarlo a la generación futura.
14
Porque este Dios es nuestro Dios hasta tiempo indefinido, aun para
siempre.
Él mismo nos guiará hasta que muramos.
Al director. De los hijos de Coré. Melodía.
49 Oigan esto, pueblos todos.
Presten oído, habitantes todos del sistema de cosas,
2
ustedes los hijos de la humanidad así como los hijos del hombre,
el rico y el pobre juntamente.
3
Mi propia boca hablará cosas de sabiduría,
y la meditación de mi corazón será de cosas de entendimiento.
4
A una expresión proverbial inclinaré mi oído;
con un arpa abriré mi enigma.
5
¿Por qué he de tener miedo en los días del mal,
[cuando] el error mismo de mis suplantadores me cerque?
6
Los que están confiando en sus medios de mantenimiento,
y que siguen jactándose acerca de la abundancia de sus riquezas,
7
ni uno de ellos puede de manera alguna redimir siquiera a un hermano,
ni dar a Dios un rescate por él
8
(y el precio de redención del alma de ellos es tan precioso
que ha cesado hasta tiempo indefinido);
9
para que todavía viva para siempre [y] no vea el hoyo.
10
Porque él ve que aun los sabios mueren,
juntos el estúpido y el irrazonable perecen,
y tienen que dejar a otros sus medios de mantenimiento.
11
Su deseo interno es que sus casas sean hasta tiempo indefinido,
sus tabernáculos hasta generación tras generación.
Han llamado sus terrenos por los nombres de ellos.
12
Y, sin embargo, el hombre terrestre, aunque en honra, no puede seguir
alojándose;
realmente es comparable a las bestias que han sido destruidas.
13
Este es el camino de los que tienen estupidez,
y de los que vienen tras ellos que se complacen en los mismos
dichos de estos. Sélah.
14
Como ovejas han sido designados al Seol mismo;
la muerte misma los pastoreará;
y los rectos los tendrán en sujeción a la mañana,
y sus formas habrán de gastarse;
el Seol, más bien que una morada excelsa, es para cada uno.
15
No obstante, Dios mismo redimirá mi alma de la mano del Seol,
porque él me recibirá. Sélah.
16
No tengas miedo porque algún hombre consigue riquezas,
porque la gloria de su casa aumenta,
17
pues al morir no puede llevarse absolutamente nada;
su gloria no descenderá junto con él mismo.
18
Pues durante su vida siguió bendiciendo su propia alma
(y la gente te elogiará porque te haces el bien a ti mismo);
19
[su alma] finalmente llega solo hasta la generación de sus antepasados.
Nunca más verán la luz.
20
El hombre terrestre, aunque en honra, que no entiende,
en verdad es comparable a las bestias que han sido destruidas.
Melodía de Asaf.
50 El Divino, Dios, Jehová, él mismo ha hablado,
y procede a llamar la tierra,
desde el nacimiento del sol hasta su puesta.
2
Desde Sión, la perfección de la belleza, Dios mismo ha resplandecido.
3
Vendrá nuestro Dios y no le será posible guardar silencio.
Delante de él devora un fuego,
y todo en derredor de él el tiempo se ha puesto sumamente
tempestuoso.
4
Él llama a los cielos de arriba y a la tierra
para ejecutar juicio sobre su pueblo:
5
“Reúnanme a los que me son leales,
los que celebraron mi pacto sobre sacrificio”.
6
Y los cielos anuncian su justicia,
porque Dios mismo es Juez. Sélah.
7
“Escucha, sí, oh pueblo mío, y ciertamente hablaré,
oh Israel, y ciertamente daré testimonio contra ti.
Yo soy Dios, tu Dios.
8
No respecto a tus sacrificios te censuro,
ni [respecto a] tus holocaustos [que están] enfrente de mí
constantemente.
9
Ciertamente no tomaré de tu casa un toro;
de tus apriscos, machos cabríos.
10
Porque me pertenece todo animal silvestre del bosque,
las bestias sobre mil montañas.
11
Conozco bien toda criatura alada de las montañas,
y los tropeles de animales del campo abierto están conmigo.
12
Si yo tuviera hambre, no te lo diría;
porque me pertenecen la tierra productiva y su plenitud.
13
¿Comeré la carne de poderosos [toros],
y acaso la sangre de machos cabríos beberé?
14
Ofrece acción de gracias como tu sacrificio a Dios,
y paga al Altísimo tus votos;
15
y llámame en el día de angustia.
Yo te libraré, y tú me glorificarás.”
16
Pero al inicuo Dios tendrá que decir:
“¿Qué derecho tienes tú de enumerar mis disposiciones
reglamentarias,
y para que lleves mi pacto en tu boca?
17
¡Si tú... tú has odiado la disciplina,
y sigues arrojando mis palabras detrás de ti!
18
Siempre que veías a un ladrón, hasta te complacías en él;
y tu participación era con adúlteros.
19
Tu boca has dejado suelta a lo que es malo,
y tu lengua mantienes apegada al engaño.
20
Te sientas [y] hablas contra tu propio hermano,
contra el hijo de tu madre divulgas una falta.
21
Estas cosas has hecho, y yo he guardado silencio.
Te imaginaste que yo con seguridad llegaría a ser como tú.
Voy a censurarte, y ciertamente pondré en orden las cosas delante
de tus ojos.
22
Entiendan esto, por favor, olvidadores de Dios,
para que yo no [los] despedace sin que haya libertador.
23
El que ofrece acción de gracias como su sacrificio es el que me glorifica;
y en cuanto al que guarda un camino fijo,
ciertamente le haré ver la salvación por Dios”.
Al director. Melodía de David. Cuando Natán el profeta entró a donde él
después que él hubo tenido relaciones con Bat-seba.
51 Muéstrame favor, oh Dios, conforme a tu bondad amorosa.
Conforme a la abundancia de tus misericordias, borra mis
transgresiones.
2
Lávame cabalmente de mi error,
y límpiame aun de mi pecado.
3
Pues mis transgresiones yo mismo conozco,
y mi pecado está enfrente de mí constantemente.
4
Contra ti, contra ti solo, he pecado,
y lo que es malo a tus ojos he hecho,
a fin de que resultes justo cuando hables,
para que estés libre de culpa cuando juzgues.
5
¡Mira! Con error fui dado a luz con dolores de parto,
y en pecado me concibió mi madre.
6
¡Mira! Te has deleitado en la veracidad misma en lo interior;
y en el yo secreto quieras hacerme conocer sabiduría pura.
7
Quieras purificarme del pecado con hisopo, para que yo sea limpio;
quieras lavarme, para que quede hasta más blanco que la nieve.
8
Quieras hacerme oír alborozo y regocijo,
para que estén gozosos los huesos que has aplastado.
9
Oculta tu rostro de mis pecados,
y borra aun todos mis errores.
10
Crea en mí hasta un corazón puro, oh Dios,
y pon en mí un espíritu nuevo, uno [que sea] constante.
11
No me arrojes de delante de tu rostro;
y tu espíritu santo, oh, no me lo quites.
12
Restáurame, sí, el alborozo de la salvación por ti,
y quieras sostenerme aun con un espíritu bien dispuesto.
13
Ciertamente enseñaré a los transgresores tus caminos,
para que los pecadores mismos se vuelvan directamente a ti.
14
Líbrame de la culpa de sangre, oh Dios, el Dios de mi salvación,
para que mi lengua informe gozosamente acerca de tu justicia.
15
Oh Jehová, quieras abrir estos labios míos,
para que mi propia boca anuncie tu alabanza.
16
Porque no te deleitas en sacrificio... de otro modo [lo] daría;
en holocausto no te complaces.
17
Los sacrificios para Dios son un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y aplastado, oh Dios, no lo despreciarás.
18
En tu buena voluntad trata bien, sí, a Sión;
quieras edificar los muros de Jerusalén.
19
En tal caso te deleitarás con los sacrificios de justicia,
con el sacrificio quemado y la ofrenda entera;
en tal caso se ofrecerán toros en tu mismísimo altar.
Al director. Maskil. De David, cuando Doeg el edomita vino y procedió a
informar a Saúl y a decirle que David había ido a la casa de Ahimélec.
52 ¿Por qué te jactas de lo que es malo, oh poderoso?
La bondad amorosa de Dios continúa todo el día.
2
Adversidades trama tu lengua, afilada como una navaja,
y obra engañosamente.
3
Has amado lo malo más que lo bueno;
la falsedad, más que el hablar justicia. Sélah.
4
Has amado todas las palabras devoradoras,
oh lengua engañosa.
5
Dios mismo también te demolerá para siempre;
te tumbará de un golpe y te arrancará de [tu] tienda,
y ciertamente te desarraigará de la tierra de los vivientes. Sélah.
6
Y los justos [lo] verán y tendrán miedo,
y de él se reirán.
7
Aquí está el hombre físicamente capacitado que no pone a Dios por su
plaza fuerte,
sino que confía en la abundancia de sus riquezas,
que se abriga en las adversidades [causadas] por él.
8
Pero yo seré como olivo frondoso en la casa de Dios;
yo sí confío en la bondad amorosa de Dios hasta tiempo indefinido,
aun para siempre.
9
Ciertamente te elogiaré hasta tiempo indefinido, porque has actuado;
y esperaré en tu nombre, porque es bueno, enfrente de los que te
son leales.
Al director sobre Mahalat. Maskil. De David.
53 El insensato ha dicho en su corazón:
“No hay Jehová”.
Han obrado ruinosamente y han obrado detestablemente en injusticia;
no hay quien haga el bien.
2
En cuanto a Dios, él ha mirado desde el cielo mismo a los hijos de los
hombres,
para ver si existe alguien que tenga perspicacia, alguien que
busque a Jehová.
3
Todos ellos se han vuelto atrás, [todos] son igualmente corruptos;
no hay quien haga el bien,
ni siquiera uno.
4
¿Acaso ninguno de los practicantes de lo que es perjudicial tiene
conocimiento,
que se comen a mi pueblo como se han comido el pan?
Ni siquiera a Jehová han invocado.
5
Allí se llenaron de gran pavor,
donde no había resultado que hubiera pavor;
porque Dios mismo ciertamente esparcirá los huesos de cualquiera que
acampe contra ti.
Ciertamente [los] avergonzarás, porque Jehová mismo los ha
rechazado.
6
¡Oh que desde Sión procediera la magnífica salvación de Israel!
Cuando Jehová recoja de vuelta a los cautivos de su pueblo,
esté gozoso Jacob, regocíjese Israel.
Al director sobre instrumentos de cuerda. Maskil. De David. Cuando
entraron los zifeos y procedieron a decir a Saúl: “¿No está ocultándose
David con nosotros?”.
54 Oh Dios, sálvame por tu nombre,
y con tu poderío quieras defender mi causa.
2
Oh Dios, oye mi oración;
presta oído, sí, a los dichos de mi boca.
3
Porque hay extraños que se han levantado contra mí,
y tiranos que de veras buscan mi alma.
No han colocado a Dios enfrente de sí. Sélah.
4
¡Mira! Dios es mi ayudador;
Jehová está entre los que sostienen mi alma.
5
Él pagará el mal a mis opositores;
en tu apego a la verdad redúcelos a silencio.
6
De buena gana ciertamente te haré sacrificios.
Elogiaré tu nombre, oh Jehová, porque es bueno.
7
Porque de toda angustia él me libró,
y mi ojo ha puesto la vista sobre mis enemigos.
Al director sobre instrumentos de cuerda. Maskil. De David.
55 Presta oído, sí, oh Dios, a mi oración;
y no te escondas de mi petición de favor.
2
De veras préstame atención y respóndeme.
Mi preocupación me impele a vagar con desasosiego,
y no puedo menos que mostrar inquietud,
3
debido a la voz del enemigo, a causa de la premura del inicuo.
Porque siguen haciendo caer sobre mí lo que es perjudicial,
y en cólera me abrigan animosidad.
4
Mi corazón mismo está con dolor fuerte dentro de mí,
y los terrores de la muerte misma han caído sobre mí.
5
Temor, sí, el temblor mismo entra en mí,
y me cubre estremecimiento.
6
Y sigo diciendo: “¡Ay, que tuviera alas como las tiene la paloma!
Me iría volando y residiría.
7
¡Mira! Lejos me iría en vuelo;
me alojaría en el desierto. —Sélah—
8
Me apresuraría a un lugar de escape para mí
del viento impetuoso, de la tormenta”.
9
Confunde, oh Jehová, divide la lengua de ellos,
porque he visto violencia y reyerta en la ciudad.
10
Día y noche le dan la vuelta sobre sus muros;
y nocividad y penoso afán están dentro de ella.
11
Adversidades están dentro de ella;
y de su plaza pública no se han alejado la opresión y el engaño.
12
Porque no fue un enemigo quien procedió a vituperarme;
de otro modo yo podría soportarlo.
No fue uno que me odiara intensamente quien se dio grandes ínfulas
contra mí;
de otro modo yo podría ocultarme de él.
13
Sino que fuiste tú, un hombre mortal que era como mi igual,
uno que me era familiar y conocido mío,
14
porque disfrutábamos de dulce intimidad juntos;
en la casa de Dios entrábamos andando con el gentío.
15
¡Desolaciones [estén] sobre ellos!
Desciendan vivos al Seol;
porque durante su residencia como forasteros ha habido cosas
malas dentro de ellos.
16
En cuanto a mí, a Dios clamaré;
y Jehová mismo me salvará.
17
Por la tarde y la mañana y el mediodía no puedo menos que mostrar
preocupación, y lanzo quejidos,
y él oye mi voz.
18
Él ciertamente redimirá [y pondrá] en paz mi alma de la pelea que se hace
contra mí,
porque en multitudes han venido a estar contra mí.
19
Dios oirá y les responderá,
aun Aquel que está sentado [entronizado] como en el pasado —
Sélah—
a aquellos con quienes no hay cambios
y quienes no han temido a Dios.
20
Él ha alargado las manos contra los que estaban en paz con él;
ha profanado su pacto.
21
Más suaves que mantequilla son [las palabras de] su boca,
pero su corazón está dispuesto a pelear.
Sus palabras son más blandas que aceite,
pero son espadas desenvainadas.
22
Arroja tu carga sobre Jehová mismo,
y él mismo te sustentará.
Nunca permitirá que tambalee el justo.
23
Pero tú mismo, oh Dios, los harás descender al hoyo más bajo.
En cuanto a hombres culpables de sangre y engañosos, no
alcanzarán a vivir la mitad de sus días.
Pero en cuanto a mí, yo confiaré en ti.
Al director sobre la Paloma Silenciosa entre los lejanos. De David.
Miktam. Cuando los filisteos lo prendieron en Gat.
56 Muéstrame favor, oh Dios, porque el hombre mortal ha tirado a
morderme.
Guerreando todo el día, sigue oprimiéndome.
2
Mis opositores han seguido tirando a morder durante todo el día,
porque hay muchos que están guerreando contra mí altivamente.
3
Cualquier día que me dé miedo, yo, por mi parte, confiaré aun en ti.
4
En unión con Dios alabaré su palabra.
En Dios he cifrado mi confianza; no tendré miedo.
¿Qué puede hacerme la carne?
5
Todo el día siguen perjudicando mis asuntos personales;
todos sus pensamientos son contra mí para mal.
6
Atacan, se ocultan;
ellos, por su parte, siguen observando los mismísimos pasos míos,
mientras han estado esperando mi alma.
7
A causa de [su] nocividad, échalos.
En cólera rebaja aun a los pueblos, oh Dios.
8
Tú mismo has dado informe de que yo soy fugitivo.
Pon mis lágrimas, sí, en tu odre.
¿No están en tu libro?
9
En aquel tiempo mis enemigos se volverán atrás, el día en que yo clame;
esto yo bien sé, que Dios está por mí.
10
En unión con Dios alabaré [su] palabra;
en unión con Jehová alabaré [su] palabra.
11
En Dios he cifrado mi confianza. No tendré miedo.
¿Qué puede hacerme el hombre terrestre?
12
Sobre mí, oh Dios, hay votos a ti.
Te haré expresiones de acción de gracias.
13
Porque has librado mi alma de la muerte
—¿no [has librado] mis pies del tropiezo?—
para que [yo] ande delante de Dios en la luz de los que viven.
Al director. “No arruines.” De David. Miktam. Cuando, huyendo a causa
de Saúl, entró en la cueva.
57 Muéstrame favor, oh Dios, muéstrame favor,
porque en ti mi alma se ha refugiado;
y en la sombra de tus alas me refugio hasta que pasen las
adversidades.
2
Clamo a Dios el Altísimo, al Dios [verdadero] que [los] está acabando a
causa de mí.
3
Él enviará desde el cielo y me salvará.
Ciertamente confundirá al que está tirando a morderme. Sélah.
Dios enviará su bondad amorosa y su apego a la verdad.
4
Mi alma está en medio de leones;
no puedo menos que acostarme entre devoradores, [aun] los hijos
de los hombres,
cuyos dientes son lanzas y flechas,
y cuya lengua es una espada aguda.
5
Oh, sé ensalzado sobre los cielos, oh Dios;
sea tu gloria sobre toda la tierra.
6
Una red han preparado para mis pasos;
mi alma ha quedado encorvada.
Excavaron delante de mí un hoyo;
han caído en medio de él. Sélah.
7
Mi corazón es constante, oh Dios,
mi corazón es constante.
Ciertamente cantaré y produciré melodía.
8
Despierta, sí, oh gloria mía;
despierta, sí, oh instrumento de cuerdas; tú también, oh arpa.
Ciertamente haré despertar el alba.
9
Te elogiaré entre los pueblos, oh Jehová;
te celebraré con melodía entre los grupos nacionales.
10
Porque tu bondad amorosa es grande hasta los cielos,
y tu apego a la verdad hasta los cielos nublados.
11
Sé ensalzado, sí, sobre los cielos, oh Dios;
sea tu gloria sobre toda la tierra.
Al director. “No arruines.” De David. Miktam.
58 ¿[En su] silencio pueden ustedes realmente hablar acerca de justicia
misma?
¿Pueden juzgar en rectitud misma, oh hijos de los hombres?
2
¡Cuánto más, al contrario, practican ustedes con el corazón injusticia
absoluta en la tierra,
[y] preparan el camino para la mismísima violencia de sus manos!
3
Los inicuos han sido perversos desde la matriz;
han andado errantes desde el vientre en adelante;
están hablando mentiras.
4
La ponzoña de ellos es como la ponzoña de la serpiente,
sordos como la cobra que tapa su oído,
5
que no quiere escuchar la voz de encantadores,
aunque alguien sabio esté atando con hechizos.
6
Oh Dios, quiébrales los dientes en la boca.
Rompe las quijadas mismas de leoncillos crinados, oh Jehová.
7
Disuélvanse como en aguas que van corriendo;
doble él [el arco para] sus flechas mientras ellos se desploman.
8
Como un caracol que se va derritiendo anda él;
como aborto de mujer, ciertamente no contemplarán el sol.
9
Antes que las ollas de ustedes sientan el cambrón [encendido],
tanto el verde vivo como el que arde, él se los llevará como un
viento tempestuoso.
10
El justo se regocijará porque ha contemplado la venganza.
Sus pasos bañará en la sangre del inicuo.
11
Y la humanidad dirá: “De seguro hay fruto para el justo.
De seguro existe un Dios que está juzgando en la tierra”.
Al director. “No arruines.” De David. Miktam. Cuando Saúl envió, y se
quedaron vigilando la casa, para darle muerte.
59 Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío;
contra los que se levantan contra mí quieras protegerme.
2
Líbrame de los practicantes de lo que es perjudicial,
y de hombres culpables de sangre sálvame.
3
Pues, ¡mira!, han acechado mi alma;
los fuertes lanzan un ataque contra mí,
no por sublevación de parte mía, ni pecado alguno de parte mía, oh
Jehová.
4
Aunque no hay error, corren y se alistan.
Despierta, sí, a mi llamar, y ve.
5
Y tú, oh Jehová Dios de los ejércitos, eres el Dios de Israel.
De veras despierta para dirigir tu atención a todas las naciones.
No muestres favor a traidores perjudiciales. Sélah.
6
Siguen volviendo al atardecer;
siguen ladrando como un perro, y dan la vuelta a la ciudad.
7
¡Mira! Borbotean con su boca;
espadas hay en sus labios,
Pues, ¿quién está escuchando?
8
Pero tú mismo, oh Jehová, te reirás de ellos;
harás escarnio de todas las naciones.
9
Oh Fuerza mía, hacia ti ciertamente me mantendré alerta;
porque Dios es mi altura segura.
10
El Dios de bondad amorosa para conmigo, él mismo se presentará
delante de mí;
Dios mismo me hará poner la vista sobre mis opositores.
11
No los mates, para que mi pueblo no se olvide.
Por tu energía vital haz que anden errantes,
y rebájalos, oh escudo nuestro, Jehová,
12
[a causa] del pecado de su boca, la palabra de sus labios;
y sean ellos atrapados en su orgullo,
aun por el maldecir y el engaño que ensayan.
13
Acába[los] en furia;
acába[los], para que no sean;
y sepan ellos que Dios está gobernando en Jacob hasta los cabos
de la tierra. Sélah.
14
Y vuelvan ellos al atardecer;
ladren como un perro y den la vuelta a la ciudad.
15
Anden errantes esos mismos en busca de algo de comer;
no queden satisfechos ni pernocten.
16
Pero en cuanto a mí, yo cantaré acerca de tu fuerza,
y a la mañana informaré gozosamente acerca de tu bondad
amorosa.
Porque has resultado ser altura segura para mí
y lugar adonde huir en el día de mi angustia.
17
Oh Fuerza mía, a ti te celebraré con melodía,
porque Dios es mi altura segura, el Dios de bondad amorosa para
conmigo.
Al director sobre El Lirio de Recordatorio. Miktam. De David. Para
enseñar. Cuando entró en lucha con Aram-naharaim y Aram-Zobá, y
Joab procedió a volver y derribar a Edom en el valle de la Sal, aun a
doce mil.
60 Oh Dios, tú nos has desechado, has irrumpido entre nosotros,
te has enojado. Debes restaurarnos.
2
Has hecho que la tierra se meza, la has hendido.
Sana sus brechas, porque ha tambaleado.
3
Has hecho que tu pueblo vea penalidad.
Nos has hecho beber vino que nos ha dado vértigo.
4
Has dado a los que te temen una seña
para que huyan en zigzag a causa del arco. Sélah.
5
A fin de que tus amados sean librados,
oh, salva, sí, con tu diestra, y respóndenos.
6
Dios mismo ha hablado en su santidad:
“Ciertamente me alborozaré, de veras repartiré a Siquem como
porción;
y mediré la llanura baja de Sucot.
7
Galaad me pertenece y Manasés me pertenece,
y Efraín es la plaza fuerte del que me es cabeza;
Judá es mi bastón de comandante.
8
Moab es la vasija en que me lavo.
Sobre Edom arrojaré mi sandalia.
Sobre Filistea gritaré en triunfo”.
9
¿Quién me llevará a la ciudad sitiada?
¿Quién de seguro me guiará hasta Edom?
10
¿No eres tú, oh Dios, quien nos has desechado
y quien no sales con nuestros ejércitos como Dios?
11
Danos auxilio, sí, de la angustia,
puesto que la salvación por el hombre terrestre es inútil.
12
Por Dios conseguiremos energía vital,
y él mismo pisoteará a nuestros adversarios.
Al director sobre instrumentos de cuerda. De David.
61 Oye, sí, oh Dios, mi clamor rogativo.
De veras presta atención a mi oración.
2
Desde la extremidad de la tierra clamaré, aun a ti, cuando mi corazón se
haga endeble.
A una roca más alta que yo quieras guiarme.
3
Porque has resultado ser un refugio para mí,
una torre fuerte frente al enemigo.
4
Ciertamente seré huésped en tu tienda para tiempos indefinidos;
me refugiaré, sí, en el escondrijo de tus alas. Sélah.
5
Porque tú mismo, oh Dios, has escuchado mis votos.
[Me] has dado la posesión de los que temen tu nombre.
6
Días añadirás a los días del rey;
sus años serán como generación tras generación.
7
Él morará hasta tiempo indefinido delante de Dios;
oh, asigna bondad amorosa y apego a la verdad, para que estos lo
salvaguarden.
8
Así que ciertamente celebraré tu nombre con melodía para siempre,
para que pague mis votos día tras día.
Al director de Jedutún. Melodía de David.
62 Realmente hacia Dios mi alma está [esperando en] silencio.
De él procede mi salvación.
2
Realmente él es mi roca y mi salvación, mi altura segura;
no se me hará tambalear mucho.
3
¿Hasta cuándo rabiarán frenéticamente contra el hombre a quien quieren
asesinar?
Todos ustedes son como una pared inclinada, un muro de piedra
que está siendo empujado hacia dentro.
4
Realmente dan consejos para ilusionar a uno y apartarlo de su propia
dignidad;
se complacen en una mentira.
Con la boca bendicen, pero en su interior invocan el mal. Sélah.
5
Realmente hacia Dios espera silenciosamente, oh alma mía,
porque de él viene mi esperanza.
6
Realmente él es mi roca y mi salvación, mi altura segura;
no se me hará tambalear.
7
En Dios está mi salvación y mi gloria.
Mi roca fuerte, mi refugio está en Dios.
8
Confía en él a todo tiempo, oh pueblo.
Delante de él derramen ustedes su corazón.
Dios es refugio para nosotros. Sélah.
9
Realmente los hijos del hombre terrestre son una exhalación,
los hijos de la humanidad son una mentira.
Puestos en la balanza son, todos juntos, más leves que una
exhalación.
10
No cifren ustedes su confianza en el defraudar,
ni se hagan vanos en el puro robo.
En caso de que los medios de mantenimiento medren, no fijen [en
ellos] su corazón.
11
Una vez ha hablado Dios, dos veces he oído aun esto:
Que la fuerza pertenece a Dios.
12
También la bondad amorosa te pertenece, oh Jehová,
porque tú mismo das el pago a cada uno conforme a su obra.
Melodía de David, cuando se hallaba en el desierto de Judá.
63 Oh Dios, tú eres mi Dios; sigo buscándote.
Mi alma de veras tiene sed de ti.
Por ti mi carne ha desmayado [de anhelo]
en una tierra seca y agotada, donde no hay agua.
2
Así te he contemplado en el lugar santo,
al ver tu fuerza y tu gloria.
3
Porque tu bondad amorosa es mejor que la vida,
mis propios labios te encomiarán.
4
Así te bendeciré durante el transcurso de mi vida;
en tu nombre levantaré las palmas de mis manos.
5
Como con la mejor parte, aun la grosura, mi alma está satisfecha,
y con labios de clamores gozosos mi boca ofrece alabanza.
6
Cuando me he acordado de ti sobre mi canapé,
durante las vigilias de la noche medito en ti.
7
Porque tú has resultado ser de auxilio para mí,
y en la sombra de tus alas clamo gozosamente.
8
Mi alma te ha seguido con apego;
tu diestra me tiene firmemente asido.
9
En cuanto a los que siguen buscando mi alma para ruina [de ella],
entrarán en las partes más bajas de la tierra.
10
Serán entregados al poder de la espada;
llegarán a ser mera porción para las zorras.
11
Y el rey mismo se regocijará en Dios.
Todo el que jura por él se jactará,
porque la boca de los que hablan falsedad será cerrada.
Al director. Melodía de David.
64 Oye, oh Dios, mi voz en mi preocupación.
De lo pavoroso del enemigo quieras salvaguardar mi vida.
2
Quieras ocultarme del habla confidencial de los malhechores,
del tumulto de los practicantes de nocividad,
3
que han aguzado su lengua precisamente como una espada,
que han apuntado su flecha, discurso amargo,
4
para disparar desde lugares ocultos contra alguien exento de culpa.
De repente disparan contra él y no temen.
5
Se afianzan en discurso malo;
hacen declaraciones acerca de esconder trampas.
Han dicho: “¿Quién las ve?”.
6
Siguen escudriñando cosas injustas;
han escondido un ardid de sagacidad bien escudriñado,
y lo interior de cada uno, aun [su] corazón, es profundo.
7
Pero repentinamente Dios disparará contra ellos con una flecha.
Heridas les han resultado,
8
y hacen que se tropiece.
[Pero] su lengua está en contra de ellos mismos.
Todos los que los miren menearán la cabeza,
9
y todos los hombres terrestres se atemorizarán;
e informarán acerca de la actividad de Dios,
y ciertamente tendrán perspicacia en cuanto a la obra de él.
10
Y el justo se regocijará en Jehová y verdaderamente se refugiará en él;
y todos los rectos de corazón se jactarán.
Al director. Melodía de David. Canción.
65 Para ti hay alabanza —silencio—, oh Dios, en Sión;
y a ti se te pagará el voto.
2
Oh Oidor de la oración, aun a ti vendrá gente de toda carne.
3
Cosas del error han resultado más poderosas que yo.
En cuanto a nuestras transgresiones, tú mismo las cubrirás.
4
Feliz es aquel a quien tú escoges y haces que se acerque,
para que resida en tus patios.
Ciertamente quedaremos satisfechos con la bondad de tu casa,
el lugar santo de tu templo.
5
Con cosas inspiradoras de temor, en justicia nos responderás,
oh Dios de nuestra salvación,
la Confianza de todos los confines de la tierra y de los alejados en
el mar.
6
Él está estableciendo las montañas firmemente con su poder;
realmente está ceñido de poderío.
7
Está aquietando el ruido de los mares,
el ruido de sus olas y la bulla de los grupos nacionales.
8
Y los habitantes de las partes más distantes tendrán miedo de tus
señales;
tú haces que las salidas de la mañana y de la tarde clamen
gozosamente.
9
Has dirigido tu atención a la tierra, para darle abundancia;
la enriqueces muchísimo.
La corriente desde Dios está llena de agua.
Tú preparas el grano de ellos,
porque así es como preparas la tierra.
10
Hay un empapamiento de sus surcos, un allanamiento de sus terrones;
con chaparrones copiosos la ablandas; bendices sus mismísimos
brotes.
11
Has coronado el año con tu bondad,
y tus mismísimas huellas gotean grosura.
12
Los pastos del desierto siguen goteando,
y de gozo se ciñen las colinas mismas.
13
Los prados han quedado vestidos de rebaños,
y las mismísimas llanuras bajas están envueltas en grano.
Gritan en triunfo, sí, cantan.
Al director. Canción, melodía.
66 Griten en triunfo a Dios, [gentes de] toda la tierra.
2
Celebren con melodía la gloria de su nombre.
Hagan gloriosa la alabanza de él.
3
Digan a Dios: “¡Cuán inspiradoras de temor son tus obras!
Debido a la abundancia de tu fuerza tus enemigos vendrán a ti
encogidos de temor.
4
[Las gentes de] toda la tierra se inclinarán ante ti,
y te celebrarán con melodía, celebrarán tu nombre con melodía”.
Sélah.
5
Vengan y vean las actividades de Dios.
Su trato con los hijos de los hombres es inspirador de temor.
6
Ha cambiado el mar en tierra seca;
por el río fueron pasando a pie.
Allí empezamos a regocijarnos en él.
7
Él está gobernando por su poderío hasta tiempo indefinido.
Sobre las naciones sus propios ojos atalayan.
En cuanto a los que son tercos, no se ensalcen en sí mismos.
Sélah.
8
Bendigan a nuestro Dios, oh pueblos,
y hagan oír la voz de alabanza a él.
9
Él está poniendo nuestra alma en la vida,
y no ha permitido que nuestro pie tambalee.
10
Porque tú nos has examinado, oh Dios;
nos has refinado como cuando se refina la plata.
11
Nos has metido en una red de caza;
has puesto presión sobre nuestras caderas.
12
Has hecho que el hombre mortal cabalgue sobre nuestra cabeza;
hemos pasado por fuego y por agua,
y procediste a sacarnos a solaz.
13
Entraré en tu casa con holocaustos;
te pagaré mis votos
14
que mis labios se han abierto para decir,
y que mi boca ha hablado cuando yo estuve en grave aprieto.
15
Holocaustos de [animales] cebados te ofreceré,
con el humo de sacrificio de carneros.
Ofreceré un toro con machos cabríos. Sélah.
16
Vengan, escuchen, todos ustedes los que temen a Dios, y yo ciertamente
contaré
lo que él ha hecho por mi alma.
17
A él clamé con mi boca,
y hubo enaltecimiento con mi lengua.
18
Si he dado consideración a algo perjudicial en mi corazón,
Jehová no [me] oirá.
19
Verdaderamente Dios ha oído;
ha prestado atención a la voz de mi oración.
20
Bendito sea Dios, que no ha apartado mi oración,
ni su bondad amorosa de mí.
Al director sobre instrumentos de cuerda. Melodía, canción.
67 Dios mismo nos mostrará favor y nos bendecirá;
hará brillar su rostro sobre nosotros —Sélah—
2
para que tu camino sea conocido en la tierra,
tu salvación aun entre todas las naciones.
3
Elógiente los pueblos, oh Dios;
elógiente los pueblos, todos ellos.
4
Regocíjense los grupos nacionales y clamen gozosamente,
porque juzgarás a los pueblos con rectitud;
y en cuanto a los grupos nacionales, en la tierra los guiarás. Sélah.
5
Elógiente los pueblos, oh Dios;
elógiente los pueblos, todos ellos.
6
La tierra misma ciertamente dará su producto;
Dios, nuestro Dios, nos bendecirá.
7
Dios nos bendecirá,
y todos los cabos de la tierra le temerán.
Al director. De David. Melodía, canción.
68 Levántese Dios, sean esparcidos sus enemigos,
y los que lo odian intensamente huyan a causa de él.
2
Como el humo es impelido, quieras impeler[los] tú;
como se derrite la cera a causa del fuego,
perezcan los inicuos de delante de Dios.
3
Pero en cuanto a los justos, regocíjense,
exulten delante de Dios,
y alborócense con regocijo.
4
Canten ustedes a Dios, celebren con melodía su nombre;
levanten [una canción] a Aquel que cabalga por las llanuras del
desierto
como Jah, que es su nombre; y estén jubilosos delante de él;
5
padre de huérfanos de padre y juez de viudas
es Dios en su santa morada.
6
Dios está haciendo morar en casa a los solitarios;
está sacando a los prisioneros a la plena prosperidad.
Sin embargo, en cuanto a los tercos, ellos tienen que residir en una
tierra abrasada.
7
Oh Dios, cuando tú saliste delante de tu pueblo,
cuando marchaste por el desierto —Sélah—
8
la tierra misma se meció,
el cielo mismo también goteó a causa de Dios;
este Sinaí [se meció] a causa de Dios, el Dios de Israel.
9
Un copioso aguacero empezaste a hacer caer, oh Dios;
tu herencia, aun cuando estaba fatigada... tú mismo la reanimaste.
10
Tu comunidad bajo tienda... ellos han morado en ella;
con tu bondad procediste a prepararla para el afligido, oh Dios.
11
Jehová mismo da el dicho;
las mujeres que anuncian las buenas nuevas son un ejército
grande.
12
Hasta los reyes de los ejércitos huyen, ellos huyen.
En cuanto a la que permanece en casa, ella participa del despojo.
13
Aunque ustedes se quedaron acostados entre los montones de ceniza
[del campamento],
habrá las alas de una paloma cubiertas de plata,
y sus plumas remeras de oro verde amarillento.
14
Cuando el Todopoderoso esparció a los reyes en ella,
empezó a nevar en Zalmón.
15
La región montañosa de Basán es una montaña de Dios;
la región montañosa de Basán es una montaña de picos.
16
¿Por qué, oh montañas de picos, se quedan mirando con envidia
a la montaña que Dios ha deseado para sí para morar en ella?
Aun Jehová mismo residirá [allí] para siempre.
17
Los carros de guerra de Dios se cuentan por decenas de millares, millares
repetidas veces.
Jehová mismo ha venido de Sinaí al lugar santo.
18
Has ascendido a lo alto;
te has llevado cautivos;
has tomado dones en la forma de hombres,
sí, aun a los tercos, para residir [entre ellos], oh Jah Dios.
19
Bendito sea Jehová, que diariamente nos lleva la carga,
el Dios [verdadero] de nuestra salvación. Sélah.
20
El Dios [verdadero] es para nosotros un Dios de hechos salvadores;
y a Jehová el Señor Soberano pertenecen los caminos de salir de la
muerte.
21
Realmente Dios mismo hará pedazos la cabeza de sus enemigos,
la coronilla cabelluda de la cabeza de cualquiera que vaya andando
en su culpabilidad.
22
Jehová ha dicho: “Desde Basán traeré de vuelta,
[los] traeré de vuelta desde las profundidades del mar,
23
a fin de que te laves el pie en sangre,
que de los enemigos tenga su porción la lengua de tus perros”.
24
Ellos han visto tus procesiones, oh Dios,
las procesiones de mi Dios, mi Rey, [entrando] en el lugar santo.
25
Los cantores procedieron enfrente, los tocadores de instrumentos de
cuerda detrás de ellos;
en medio estuvieron las doncellas tocando panderetas.
26
En multitudes congregadas bendigan a Dios,
a Jehová, [oh ustedes que son] de la Fuente de Israel.
27
Allí está el pequeño Benjamín sojuzgándolos,
los príncipes de Judá con su muchedumbre que da gritos,
los príncipes de Zabulón, los príncipes de Neftalí.
28
Tu Dios ha dado mandato a tu fuerza.
De veras muestra fuerza, oh Dios, tú que has obrado por nosotros.
29
A causa de tu templo en Jerusalén,
a ti mismo los reyes traerán regalos.
30
Reprende a la bestia salvaje de las cañas, a la asamblea de toros,
con los becerros de los pueblos, cada uno pisando duro piezas de
plata.
Él ha esparcido a los pueblos que se deleitan en peleas.
31
Efectos de bronce saldrán de Egipto;
Cus mismo rápidamente extenderá sus manos [con regalos] a Dios.
32
Oh reinos de la tierra, canten a Dios,
celebren con melodía a Jehová—Sélah—
33
a Aquel que cabalga en el antiguo cielo de los cielos.
¡He aquí! Hace sonar su voz, una voz fuerte.
34
Atribuyan fuerza a Dios.
Sobre Israel está su eminencia, y su fuerza está en las nubes.
35
Dios es inspirador de temor desde tu magnífico santuario.
El Dios de Israel es él, que da fuerza, aun poder, al pueblo.
Bendito sea Dios.
Al director sobre Los Lirios. De David.
69 Sálvame, oh Dios, porque las aguas han llegado hasta el alma misma.
2
Me he hundido en cieno profundo, donde no hay suelo para estar de pie.
He entrado en aguas muy hondas,
y una corriente caudalosa misma me ha arrollado.
3
He quedado cansado debido a mi clamar;
mi garganta ha quedado ronca.
Mis ojos han fallado en espera de mi Dios.
4
Los que me odian sin causa han llegado a ser aun más que los cabellos
de mi cabeza.
Los que me reducen a silencio, que son mis enemigos sin razón, se
han hecho numerosos.
Lo que yo no había tomado por robo, entonces procedí a devolver.
5
Oh Dios, tú mismo has llegado a conocer mi tontedad,
y no ha estado escondida de ti mi propia culpabilidad.
6
Oh, no sean avergonzados a causa de mí los que en ti esperan,
oh Señor Soberano, Jehová de los ejércitos.
Oh, no sean humillados a causa de mí los que te buscan,
oh Dios de Israel.
7
Pues por tu causa he soportado oprobio,
humillación ha cubierto mi rostro.
8
He llegado a ser uno en desapego para mis hermanos,
y un extranjero para los hijos de mi madre.
9
Porque el puro celo por tu casa me ha consumido,
y los mismísimos vituperios de los que te vituperan han caído sobre
mí.
10
Y procedí a llorar con el ayuno de mi alma,
pero aquello vino a parar en oprobios para mí.
11
Cuando hice de saco mi ropa,
entonces llegué a ser para ellos un dicho proverbial.
12
Los que se sientan en la puerta empezaron a interesarse intensamente en
mí,
y [yo era] el tema de las canciones de los bebedores de licor
embriagante.
13
Pero en cuanto a mí, mi orar fue a ti, oh Jehová,
en tiempo acepto, oh Dios.
En la abundancia de tu bondad amorosa respóndeme con la verdad
de la salvación por ti.
14
Líbrame del fango, para que no me hunda.
Oh, sea yo librado de los que me odian, y de las aguas profundas.
15
Oh, no me arrolle la corriente caudalosa de aguas,
ni me trague la profundidad,
ni cierre el pozo su boca sobre mí.
16
Respóndeme, oh Jehová, porque tu bondad amorosa es buena.
Conforme a la multitud de tus misericordias dirígete hacia mí,
17
y no ocultes de tu siervo tu rostro.
Porque estoy en grave aprieto, respóndeme rápidamente.
18
De veras acércate a mi alma, reclámala;
a causa de mis enemigos, redímeme.
19
Tú mismo has llegado a conocer mi oprobio y mi ignominia y mi
humillación.
Todos los que me muestran hostilidad están enfrente de ti.
20
El oprobio mismo ha quebrantado mi corazón, y [la herida] es incurable.
Y seguí esperando que alguien se condoliera, pero no hubo nadie;
y consoladores, pero no hallé ninguno.
21
Antes bien, por alimento [me] dieron una planta venenosa,
y para mi sed trataron de hacerme beber vinagre.
22
Que su mesa delante de ellos llegue a ser una trampa,
y un lazo lo que es para su bienestar.
23
Que se les oscurezcan los ojos para que no vean;
y haz que sus caderas mismas vacilen constantemente.
24
Derrama sobre ellos tu denunciación,
y que tu propia cólera ardiente los alcance.
25
Quede desolado su campamento amurallado;
en sus tiendas no llegue a haber morador.
26
Porque han seguido tras de aquel a quien tú mismo has golpeado,
y siguen relatando los dolores de aquellos a quienes tú traspasaste.
27
De veras da error sobre su error,
y no entren ellos en tu justicia.
28
Sean borrados del libro de los vivientes,
y con los justos no sean inscritos.
29
Pero yo estoy afligido y dolorido.
Que tu propia salvación, oh Dios, me proteja.
30
Ciertamente alabaré el nombre de Dios con canción,
y lo engrandeceré, sí, con acción de gracias.
31
Esto también le será más grato a Jehová que un toro,
que un toro joven que exhibe cuernos, que tiene pezuña partida.
32
Los mansos ciertamente [lo] verán; se regocijarán.
Ustedes que están buscando a Dios, que su corazón también se
mantenga vivo.
33
Porque Jehová está escuchando a los pobres,
y realmente no desprecia a sus propios prisioneros.
34
Que lo alaben el cielo y la tierra,
los mares y todo lo que se mueve en ellos.
35
Porque Dios mismo salvará a Sión
y edificará las ciudades de Judá;
y ellos ciertamente morarán allí y tomarán posesión de ella.
36
Y la misma prole de sus siervos la heredará,
y los que aman su nombre serán los que residirán en ella.
Al director. De David, para hacer recordar.
70 Oh Dios, para librarme,
oh Jehová, de veras ven de prisa en mi auxilio.
2
Queden avergonzados y corridos los que andan buscando mi alma.
Vuélvanse atrás y queden humillados los que están deleitándose en
mi calamidad.
3
Retrocedan con motivo de su vergüenza los que están diciendo: “¡Ajá,
ajá!”.
4
Alborócense y regocíjense en ti, todos los que te están buscando,
y digan ellos constantemente: “¡Sea engrandecido Dios!”... los que
aman tu salvación.
5
Pero yo estoy afligido y soy pobre.
Oh Dios, de veras obra rápidamente a favor de mí.
Tú eres mi ayuda y el Proveedor de escape para mí.
Oh Jehová, no tardes demasiado.
71 En ti, oh Jehová, me he refugiado.
Oh, nunca sea yo avergonzado.
2
En tu justicia quieras librarme y proveerme escape.
Inclina hacia mí tu oído, y sálvame.
3
Llega a ser para mí un fuerte de rocas en el cual entrar constantemente.
Tienes que dar mandato para salvarme,
porque tú eres mi peñasco y mi plaza fuerte.
4
Oh Dios mío, provéeme escape de la mano del inicuo,
de la palma de la mano del que obra injusta y opresivamente.
5
Porque tú eres mi esperanza, oh Señor Soberano Jehová, mi confianza
desde mi juventud.
6
En ti me he sostenido desde el vientre;
tú eres Aquel que me desprendió hasta de las entrañas de mi
madre.
En ti está mi alabanza constantemente.
7
He llegado a ser justamente como milagro para muchas personas;
pero tú eres mi fuerte refugio.
8
Llena está mi boca de tu alabanza;
todo el día, de tu hermosura.
9
No me deseches en el tiempo de la vejez;
justamente cuando mi poder está fallando, no me dejes.
10
Porque mis enemigos han dicho respecto de mí,
y los mismísimos que vigilan en espera de mi alma conjuntamente
se han dado consejos,
11
diciendo: “Dios mismo lo ha dejado.
Persigue y préndelo, porque no hay libertador”.
12
Oh Dios, no te mantengas lejos de mí.
Oh Dios mío, de veras acude apresurado en mi auxilio.
13
Que sean avergonzados, que se acaben, los que están resistiendo a mi
alma.
Que se cubran de oprobio y humillación los que andan buscando
calamidad para mí.
14
Pero en cuanto a mí, yo esperaré constantemente,
y ciertamente añadiré a toda tu alabanza.
15
Mi propia boca relatará tu justicia;
todo el día, tu salvación,
pues no he llegado a saber las cantidades [de ellas].
16
Vendré en magnífico poderío, oh Señor Soberano Jehová;
mencionaré tu justicia, la tuya sola.
17
Oh Dios, tú me has enseñado desde mi juventud en adelante,
y hasta ahora sigo informando acerca de tus maravillosas obras.
18
Y aun hasta la vejez y canicie, oh Dios, no me dejes,
hasta que informe acerca de tu brazo a la generación;
a todos los que han de venir, acerca de tu poderío.
19
Tu justicia, oh Dios, alcanza hasta la altura;
en lo que toca a las grandes cosas que tú has hecho,
oh Dios, ¿quién es como tú?
20
Porque me has hecho ver muchas angustias y calamidades,
quieras volver a hacerme revivir;
y de las profundidades acuosas de la tierra quieras volver a
hacerme subir.
21
Quieras aumentar mi grandeza,
y quieras cercarme [y] consolarme.
22
Yo también, yo te elogiaré con un instrumento de los de cuerdas,
en cuanto a tu apego a la verdad, oh Dios mío.
Te celebraré con melodía, sí, con el arpa, oh Santo de Israel.
23
Mis labios clamarán gozosamente cuando me sienta inclinado a
celebrarte con melodía,
aun mi alma que tú has redimido.
24
También, mi propia lengua, todo el día, proferirá en voz baja tu justicia,
porque han quedado avergonzados, porque han quedado corridos,
los que andan buscando calamidad para mí.
Respecto de Salomón.
72 Oh Dios, da tus propias decisiones judiciales al rey,
y tu justicia al hijo del rey.
2
Defienda él la causa de tu pueblo con justicia,
y de tus afligidos con decisión judicial.
3
Lleven las montañas paz al pueblo,
también las colinas, por medio de la justicia.
4
Juzgue él a los afligidos del pueblo,
salve a los hijos del pobre,
y aplaste al defraudador.
5
Ellos te temerán mientras haya sol,
y delante de la luna por generación tras generación.
6
Él descenderá como la lluvia sobre la hierba cortada,
como chaparrones copiosos que mojan la tierra.
7
En sus días el justo brotará,
y la abundancia de paz hasta que la luna ya no sea.
8
Y tendrá súbditos de mar a mar
y desde el Río hasta los cabos de la tierra.
9
Delante de él los habitantes de las regiones áridas se inclinarán,
y sus mismísimos enemigos lamerán el polvo mismo.
10
Los reyes de Tarsis y de las islas...
tributo pagarán.
Los reyes de Seba y de Sebá...
un regalo presentarán.
11
Y ante él todos los reyes se postrarán;
todas las naciones, por su parte, le servirán.
12
Porque él librará al pobre que clama por ayuda,
también al afligido y a cualquiera que no tiene ayudador.
13
Le tendrá lástima al de condición humilde y al pobre,
y las almas de los pobres salvará.
14
De la opresión y de la violencia les redimirá el alma,
y la sangre de ellos será preciosa a sus ojos.
15
Y viva él, y désele parte del oro de Seba.
Y a favor de él hágase oración constantemente;
todo el día se le bendiga.
16
Llegará a haber abundancia de grano en la tierra;
en la cima de las montañas habrá sobreabundancia.
El fruto de él será como en el Líbano,
y los que son de la ciudad florecerán como la vegetación de la
tierra.
17
Resulte ser su nombre hasta tiempo indefinido;
delante del sol disfrute su nombre de aumento,
y mediante él bendíganse ellos;
pronúncienlo feliz todas las naciones.
18
Bendito sea Jehová Dios, el Dios de Israel,
el único que hace obras maravillosas.
19
Y bendito sea su glorioso nombre hasta tiempo indefinido,
y llene su gloria toda la tierra.
Amén y Amén.
20
Las oraciones de David, hijo de Jesé, han terminado.
LIBRO TERCERO
(Salmos 73 — 89)
Melodía de Asaf.
73 Realmente Dios es bueno para con Israel, para con los limpios de
corazón.
2
En cuanto a mí, mis pies casi se habían desviado,
casi se había hecho que mis pasos resbalaran.
3
Porque llegué a tener envidia de los jactanciosos,
[cuando] veía la mismísima paz de los inicuos.
4
Porque no tienen dolores de muerte;
y su panza está gorda.
5
No se hallan siquiera en el penoso afán del hombre mortal,
y no son plagados lo mismo que otros hombres.
6
Por lo tanto, la altivez les ha servido de collar;
la violencia los envuelve cual prenda de vestir.
7
Su ojo se les ha saltado de gordura;
se han excedido de las imaginaciones del corazón.
8
Escarnecen y hablan de lo que es malo;
acerca de defraudar hablan en estilo elevado.
9
Han puesto su boca en los mismísimos cielos,
y su lengua misma anda por la tierra.
10
Por lo tanto, él trae a su pueblo de vuelta acá,
y se escurren para ellos las aguas de lo que está lleno.
11
Y han dicho: “¿Cómo ha llegado a saber Dios?
Y ¿existe conocimiento en el Altísimo?”.
12
¡Mira! Estos son los inicuos, que están en desahogo indefinidamente.
Han aumentado [sus] medios de mantenimiento.
13
De seguro, en vano he limpiado mi corazón
y lavo mis manos en la inocencia misma.
14
Y llegué a ser plagado todo el día,
y la corrección mía es cada mañana.
15
Si hubiera dicho: “Ciertamente contaré un cuento como ese”,
¡mira!, contra la generación de tus hijos
yo habría obrado traidoramente.
16
Y me quedé considerando para saber esto;
fue cosa trabajosa a mis ojos,
17
hasta que procedí a entrar en el magnífico santuario de Dios.
Quería discernir el futuro de ellos.
18
De seguro en suelo resbaloso es donde los colocas.
Los has hecho caer en ruinas.
19
¡Oh, cómo se han hecho objeto de pasmo como en un momento!
¡[Cómo] se han acabado, han quedado terminados mediante
repentinos terrores!
20
Como un sueño después de despertar, oh Jehová,
[así] cuando despiertes despreciarás su mismísima imagen.
21
Porque mi corazón se había agriado,
y en mis riñones yo sentía dolores agudos,
22
y yo era irrazonable y no podía saber;
llegué a ser como meras bestias desde tu punto de vista.
23
Pero constantemente estoy contigo;
tú me has asido de la mano derecha.
24
Con tu consejo me guiarás,
y después me llevarás aun a la gloria.
25
¿A quién tengo yo en los cielos?
Y además de ti, de veras no tengo otro deleite en la tierra.
26
Mi organismo y mi corazón han fallado.
Dios es la roca de mi corazón y la parte que me corresponde hasta
tiempo indefinido.
27
Porque, ¡mira!, los mismísimos que se mantienen alejados de ti
perecerán.
Ciertamente reducirás a silencio a todo el que, inmoralmente, te
deja.
28
Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es bueno para mí.
En el Señor Soberano Jehová he puesto mi refugio,
para declarar todas tus obras.
Maskil. De Asaf.
74 ¿Por qué, oh Dios, has desechado para siempre?
¿Por qué sigue humeando tu cólera contra el rebaño de tu
apacentamiento?
2
Acuérdate de tu asamblea que adquiriste mucho tiempo atrás,
la tribu que redimiste por herencia tuya,
este monte Sión en que has residido.
3
De veras alza tus pasos a las desolaciones de larga duración.
Todo lo ha tratado mal el enemigo en el lugar santo.
4
Los que te muestran hostilidad han rugido en medio de tu lugar de
reunión.
Han colocado sus propias señales como [las] señales.
5
Uno es notorio por asemejarse al que sube hachas en alto contra una
espesura de árboles.
6
Y ahora a los mismísimos grabados de él, a todos sin excepción, ellos los
atacan hasta con hacha y vigas con punta de hierro.
7
Han arrojado tu santuario en el fuego mismo.
Han profanado el tabernáculo de tu nombre hasta la misma tierra.
8
Ellos, aun su prole, han dicho juntos en su propio corazón:
“Todos los lugares de reunión de Dios tienen que ser quemados en
la tierra”.
9
No hemos visto nuestras señales; ya no hay profeta,
y no hay nadie con nosotros que sepa hasta cuándo.
10
¿Hasta cuándo, oh Dios, seguirá vituperando el adversario?
¿Seguirá el enemigo tratando tu nombre con falta de respeto para
siempre?
11
¿Por qué mantienes tu mano, aun tu diestra, retirada
de en medio de tu seno para acabar [con nosotros]?
12
Y, no obstante, Dios es mi Rey desde mucho tiempo atrás,
Aquel que ejecuta magnífica salvación en medio de la tierra.
13
Tú mismo agitaste el mar con tu propia fuerza;
quebraste las cabezas de los monstruos marinos en las aguas.
14
Tú mismo aplastaste hasta hacer pedazos las cabezas de Leviatán.
Procediste a darlo por alimento al pueblo, a los que habitan las
regiones áridas.
15
Tú fuiste Aquel que partió el manantial y el torrente;
tú mismo secaste ríos siempre caudalosos.
16
A ti te pertenece el día; también, a ti te pertenece la noche.
Tú mismo preparaste la lumbrera, aun el sol.
17
Tú fuiste el que estableció todos los límites de la tierra;
verano e invierno... tú mismo los formaste.
18
Acuérdate de esto: El enemigo mismo ha vituperado, oh Jehová,
y un pueblo insensato ha tratado tu nombre con falta de respeto.
19
No des el alma de tu tórtola a la bestia salvaje.
No olvides para siempre la vida misma de tus afligidos.
20
Da un vistazo al pacto,
porque los lugares oscuros de la tierra se han llenado de las
habitaciones de violencia.
21
Oh, que el aplastado no regrese humillado.
Que el afligido y el pobre alaben tu nombre.
22
Levántate, sí, oh Dios, de veras conduce tu propio litigio.
Acuérdate del oprobio que recibes del insensato todo el día.
23
No olvides la voz de los que te muestran hostilidad.
El ruido de los que se levantan contra ti va ascendiendo
constantemente.
Al director. “No arruines.” Melodía. De Asaf. Canción.
75 Te damos gracias, oh Dios; te damos gracias,
y cercano está tu nombre.
Los hombres tienen que declarar tus maravillosas obras.
2
“Porque procedí a tomar un tiempo fijo;
yo mismo empecé a juzgar con rectitud.
3
Estando disueltos la tierra y todos sus habitantes,
yo fui quien ajustó sus columnas.” Sélah.
4
Dije a los tontos: “No sean tontos”,
y a los inicuos: “No ensalcen el cuerno.
5
No ensalcen en alto su cuerno.
No hablen con cuello arrogante.
6
Porque ni del oriente ni del occidente,
ni del sur hay un ensalzamiento.
7
Porque Dios es el juez.
A este abate, y a aquel ensalza.
8
Porque hay una copa en la mano de Jehová,
y el vino está espumando, está lleno de mezcla.
Y de seguro él derramará de ella sus heces;
todos los inicuos de la tierra [las] escurrirán, [las] beberán”.
9
Pero en cuanto a mí, yo informaré [acerca de ello] hasta tiempo indefinido;
ciertamente celebraré con melodía al Dios de Jacob.
10
Y cortaré todos los cuernos de los inicuos.
Los cuernos del justo serán ensalzados.
Al director sobre instrumentos de cuerda. Melodía. De Asaf. Canción.
76 Dios es conocido en Judá;
en Israel su nombre es grande.
2
Y su lugar de amparo resulta estar en Salem misma,
y su morada en Sión.
3
Allí quebró las saetas llameantes del arco,
el escudo y la espada y la batalla. Sélah.
4
Tú estás envuelto en luz, más majestuoso que las montañas de presa.
5
Los poderosos de corazón han sido despojados con violencia,
se han adormecido hasta su sueño,
y ninguno de todos los hombres valientes ha hallado sus manos.
6
A tu reprensión, oh Dios de Jacob, tanto el conductor de carro como el
caballo han quedado profundamente dormidos.
7
Tú... inspirador de temor eres tú,
y ¿quién podrá estar de pie delante de ti a causa de la fuerza de tu
cólera?
8
Desde el cielo hiciste oír el litigio;
la tierra misma temió y se quedó quieta
9
cuando Dios se levantó a juicio,
para salvar a todos los mansos de la tierra. Sélah.
10
Porque la misma furia del hombre te elogiará;
lo restante de la furia lo ceñirás sobre ti.
11
Hagan votos y paguen a Jehová su Dios, todos ustedes los que están
alrededor de él.
Que ellos traigan un regalo en temor.
12
Él humillará el espíritu de caudillos;
inspirador de temor es él a los reyes de la tierra.
Al director sobre Jedutún. De Asaf. Melodía.
77 Con mi voz ciertamente clamaré aun a Dios mismo,
con mi voz a Dios, y él ciertamente me prestará oído.
2
En el día de mi angustia he buscado a Jehová mismo.
De noche mi mano misma ha estado extendida y no se entumece;
mi alma ha rehusado ser consolada.
3
Ciertamente me acordaré de Dios y me alborotaré;
ciertamente mostraré preocupación, para que mi espíritu desmaye.
Sélah.
4
Has asido mis párpados;
me he agitado, y no puedo hablar.
5
He pensado en los días de mucho tiempo atrás,
en los años del pasado indefinido.
6
Ciertamente me acordaré de mi música de cuerda por la noche;
con mi corazón de veras mostraré preocupación,
y mi espíritu escudriñará cuidadosamente.
7
¿Seguirá desechando Jehová hasta tiempos indefinidos,
y ya no volverá a quedar complacido?
8
¿Ha terminado para siempre su bondad amorosa?
¿Ha venido a quedar en nada [su] dicho por generación tras
generación?
9
¿Ha olvidado Dios ser favorable,
o ha encerrado con cólera sus misericordias? Sélah.
10
Y ¿seguiré yo diciendo: “Esto es lo que me traspasa de parte a parte:
el que cambie la diestra del Altísimo”?
11
Me acordaré de las prácticas de Jah;
pues ciertamente me acordaré de tu maravilloso obrar de mucho
tiempo atrás.
12
Y ciertamente meditaré en toda tu actividad,
y en tus tratos sí me interesaré intensamente.
13
Oh Dios, tu camino está en el lugar santo.
¿Quién es un Dios grande como Dios?
14
Tú eres el Dios [verdadero], que obra maravillosamente.
Entre los pueblos has dado a conocer tu fuerza.
15
Con [tu] brazo has recobrado a tu pueblo,
los hijos de Jacob y de José. Sélah.
16
Las aguas te han visto, oh Dios,
las aguas te han visto; empezaron a estar con fuertes dolores.
También, las profundidades acuosas empezaron a agitarse.
17
Las nubes han derramado agua tronadoramente;
han dado un sonido los cielos nublados.
También, tus propias flechas procedieron a ir acá y allá.
18
El sonido de tu trueno era como ruedas de carros;
relámpagos han alumbrado la tierra productiva;
la tierra se agitó y empezó a mecerse.
19
A través del mar fue tu camino,
y tu senda a través de muchas aguas;
y tus mismísimas huellas no han llegado a ser conocidas.
20
Has guiado a tu pueblo justamente como a un rebaño,
por la mano de Moisés y Aarón.
Maskil. De Asaf.
78 Presta oído, sí, oh pueblo mío, a mi ley;
inclinen ustedes su oído a los dichos de mi boca.
2
En un dicho proverbial ciertamente abriré mi boca;
sí, haré que enigmas de mucho tiempo atrás salgan burbujeando,
3
los cuales hemos oído y sabemos,
y los cuales nuestros propios padres nos han contado;
4
los cuales no escondemos a sus hijos,
pues los contamos aun a la generación venidera,
las alabanzas de Jehová y su fuerza
y sus cosas maravillosas que él ha obrado.
5
Y procedió a levantar un recordatorio en Jacob,
y una ley estableció en Israel,
cosas que él mandó a nuestros antepasados,
para que las dieran a conocer a sus hijos;
6
a fin de que la generación venidera, los hijos que habían de nacer, [las]
conocieran,
para que ellos se levantaran y [se las] contaran a sus hijos,
7
y para que cifraran su confianza en Dios mismo
y no olvidaran las prácticas de Dios, sino observaran sus propios
mandamientos.
8
Y no llegaran a ser como sus antepasados,
una generación terca y rebelde,
una generación que no había preparado su corazón
y cuyo espíritu no fue fidedigno para con Dios.
9
Los hijos de Efraín, aunque disparadores armados del arco,
se retiraron en el día de la pelea.
10
No guardaron el pacto de Dios,
y en su ley rehusaron andar.
11
También empezaron a olvidar sus tratos
y sus maravillosas obras que él les hizo ver.
12
Enfrente de sus antepasados él había obrado maravillosamente
en la tierra de Egipto, el campo de Zoan.
13
Partió el mar, para dejarlos pasar,
e hizo que las aguas quedaran paradas como una represa.
14
Y continuó guiándolos con una nube de día,
y toda la noche con una luz de fuego.
15
Procedió a partir rocas en el desierto,
para hacer[les] beber una abundancia [que era] justamente como
profundidades acuosas.
16
Y se puso a hacer que salieran arroyos de un peñasco
y a hacer que descendieran aguas justamente como ríos.
17
Y siguieron pecando aún más contra él,
rebelándose contra el Altísimo en la región árida;
18
y procedieron a probar a Dios en su corazón,
pidiendo algo de comer para su alma.
19
De modo que empezaron a hablar contra Dios.
Dijeron: “¿Puede Dios arreglar una mesa en el desierto?”.
20
¡Miren! Golpeó una roca
para que aguas manaran, y torrentes mismos salieran inundando.
“¿Puede también dar pan mismo,
o puede preparar subsistencia para su pueblo?”
21
Por eso, Jehová oyó y empezó a enfurecerse;
y fuego mismo se encendió contra Jacob,
y cólera también ascendió contra Israel.
22
Porque no pusieron fe en Dios,
y no confiaron en salvación por él.
23
Y él procedió a dar orden a los cielos nublados arriba,
y abrió las mismísimas puertas del cielo.
24
Y siguió haciendo llover sobre ellos maná para comer,
y el grano del cielo les dio.
25
Los hombres comieron el pan mismo de poderosos;
provisiones les envió hasta satisfacción.
26
Empezó a hacer prorrumpir un viento del este en los cielos
y a hacer soplar un viento del sur por la propia fuerza de él.
27
Y procedió a hacer llover sobre ellos subsistencia lo mismo que polvo,
aun criaturas voladoras aladas, lo mismo que los granos de arena
de los mares.
28
Y siguió haciéndo[las] caer en medio de su campamento,
todo en derredor de sus tabernáculos.
29
Y ellos se pusieron a comer y a satisfacerse en gran manera,
y él procedió a llevarles lo que desearon.
30
No se habían apartado de su deseo,
mientras su alimento estaba aún en su boca,
31
cuando la ira misma de Dios ascendió contra ellos.
Y él se puso a matar entre los robustos de ellos;
y a los jóvenes de Israel los hizo desplomarse.
32
A pesar de todo esto, pecaron más,
y no pusieron fe en sus maravillosas obras.
33
De modo que él puso fin a los días de ellos como si fueran una simple
exhalación;
y a sus años, por el disturbio.
34
Siempre que los mataba, también preguntaban por él,
y se volvían y buscaban a Dios.
35
Y empezaban a acordarse de que Dios era su Roca,
y de que Dios el Altísimo era su Vengador.
36
Y trataban de embaucarlo con su boca;
y con su lengua trataban de mentirle.
37
Y su corazón no era constante con él;
y no resultaban fieles en el pacto de él.
38
Pero él era misericordioso; cubría el error y no arruinaba.
Y muchas veces hizo que su cólera se volviera atrás,
y no despertaba toda su furia.
39
Y seguía acordándose de que ellos eran carne,
de que el espíritu sale y no vuelve.
40
¡Cuán a menudo se rebelaban contra él en el desierto,
lo hacían sentirse herido en el desierto árido!
41
Y vez tras vez ponían a Dios a prueba,
y causaban dolor aun al Santo de Israel.
42
No se acordaron de su mano,
del día en que los redimió del adversario,
43
de cómo puso sus señales en Egipto mismo
y sus milagros en el campo de Zoan;
44
y de cómo se puso a cambiar en sangre sus canales del Nilo,
de modo que no pudieron beber de sus propios arroyos.
45
Procedió a enviar sobre ellos tábanos, para que estos se los comieran;
y ranas, para que estas los arruinaran.
46
Y empezó a dar a las cucarachas el fruto de ellos,
y su afán a las langostas.
47
Se puso a matar la vid de ellos aun mediante el granizo,
y sus sicómoros mediante piedras de granizo.
48
Y procedió a entregar sus bestias de carga aun al granizo,
y su ganado a la fiebre llameante.
49
Se puso a enviar sobre ellos su cólera ardiente,
furor y denunciación y angustia,
diputaciones de ángeles que traían calamidad.
50
Procedió a preparar un sendero para su cólera.
No detuvo el alma de ellos de la muerte misma;
y la vida de ellos la entregó aun a la peste.
51
Por fin derribó a todos los primogénitos de Egipto,
al principio de la facultad generativa de ellos en las tiendas de Cam.
52
Después hizo que su pueblo partiera lo mismo que un rebaño,
y los condujo como un hato en el desierto.
53
Y siguió guiándolos en seguridad, y no sintieron pavor;
y el mar cubrió a sus enemigos mismos.
54
Y procedió a traerlos a su territorio santo,
a esta región montañosa que su diestra adquirió.
55
Y a causa de ellos gradualmente expulsó a las naciones,
y por el cordel de medir se puso a asignarles una herencia,
de modo que hizo residir en sus propios hogares a las tribus de
Israel.
56
Y ellos empezaron a probar a Dios el Altísimo y a rebelarse contra él,
y no guardaron sus recordatorios.
57
También siguieron volviéndose atrás y obrando traidoramente como sus
antepasados;
dieron la vuelta como un arco flojo.
58
Y siguieron ofendiéndolo con sus lugares altos,
y con sus imágenes esculpidas siguieron incitándolo a celos.
59
Dios oyó, y se puso furioso,
y por eso menospreció en gran manera a Israel.
60
Y por fin abandonó el tabernáculo de Siló,
la tienda en que residió entre los hombres terrestres.
61
Y procedió a dar su fuerza aun al cautiverio,
y su hermosura en mano del adversario.
62
Y siguió entregando su pueblo a la espada misma,
y contra su herencia se puso furioso.
63
Un fuego comió a sus jóvenes,
y sus vírgenes no fueron alabadas.
64
En cuanto a sus sacerdotes, cayeron por la espada misma,
y las propias viudas de ellos no se entregaron al lloro.
65
Entonces Jehová empezó a despertar como de dormir,
cual poderoso que se desembriaga del vino.
66
Y se puso a derribar a sus adversarios desde atrás;
les dio un oprobio de duración indefinida.
67
Y procedió a rechazar la tienda de José;
y no escogió a la tribu de Efraín.
68
Antes bien, escogió a la tribu de Judá,
el monte Sión, que él amó.
69
Y empezó a edificar su santuario justamente como las alturas,
como la tierra que ha fundado hasta tiempo indefinido.
70
Y así escogió a David su siervo,
y lo tomó de los apriscos del rebaño.
71
De seguir las hembras que amamantaban
lo trajo para ser pastor sobre Jacob, su pueblo,
y sobre Israel, su herencia.
72
Y él se puso a pastorearlos conforme a la integridad de su corazón,
y con la destreza de sus manos se puso a guiarlos.
Melodía de Asaf.
79 Oh Dios, las naciones han entrado en tu herencia;
han contaminado tu santo templo;
han convertido a Jerusalén en un montón de ruinas.
2
Han dado el cuerpo muerto de tus siervos por alimento a las aves de los
cielos,
la carne de los que te son leales a las bestias salvajes de la tierra.
3
Han derramado la sangre de ellos como agua
todo en derredor de Jerusalén, y no hay nadie que entierre.
4
Hemos llegado a ser un oprobio a nuestros vecinos,
un escarnio y una mofa a los que están alrededor de nosotros.
5
¿Hasta cuándo, oh Jehová, estarás enojado? ¿Para siempre?
¿Hasta cuándo arderá tu ardor justamente como fuego?
6
Derrama tu furia sobre las naciones que no te han conocido,
y sobre los reinos que no han invocado tu propio nombre.
7
Porque se han comido a Jacob,
y han hecho que el propio lugar de habitación de él sea desolado.
8
No recuerdes contra nosotros los errores de antecesores.
¡Apresúrate! Que se presenten tus misericordias ante nosotros,
porque hemos quedado grandemente empobrecidos.
9
Ayúdanos, oh Dios de nuestra salvación,
por la gloria de tu nombre;
y líbranos y encubre nuestros pecados por causa de tu nombre.
10
¿Por qué deben decir las naciones: “¿Dónde está su Dios?”?
Dése a conocer entre las naciones, ante nuestros ojos,
la venganza de la sangre de tus siervos que ha sido derramada.
11
Que el suspirar del prisionero entre aun delante de ti.
Conforme a la grandeza de tu brazo, conserva a los designados a
muerte.
12
Y paga a nuestros vecinos siete veces en su seno
su vituperio con que te han vituperado, oh Jehová.
13
En cuanto a nosotros tu pueblo y el rebaño de tu apacentamiento,
te daremos gracias hasta tiempo indefinido;
de generación en generación declararemos tu alabanza.
Al director sobre Los Lirios. Recordatorio. De Asaf. Melodía.
80 Oh Pastor de Israel, de veras presta oído,
tú que estás conduciendo a José justamente como a un rebaño.
Oh, tú que estás sentado sobre los querubines, resplandece, sí.
2
Delante de Efraín y Benjamín y Manasés de veras despierta tu poderío,
y ven, sí, a nuestra salvación.
3
Oh Dios, tráenos de vuelta;
y haz brillar tu rostro, para que seamos salvos.
4
Oh Jehová Dios de los ejércitos, ¿hasta cuándo tendrás que humear
irritado contra la oración de tu pueblo?
5
Les has hecho comer el pan de lágrimas,
y sigues haciéndoles beber lágrimas sobre lágrimas en [gran]
medida.
6
Nos pones por contienda a nuestros vecinos,
y nuestros mismísimos enemigos siguen haciendo escarnio a su
antojo.
7
Oh Dios de los ejércitos, tráenos de vuelta;
y haz brillar tu rostro, para que seamos salvos.
8
Procediste a hacer partir de Egipto una vid.
Seguiste expulsando las naciones, para que la pudieras plantar.
9
Hiciste un sitio libre delante de ella, para que se arraigara y llenara la
tierra.
10
Las montañas fueron cubiertas con la sombra de ella,
y los cedros de Dios con sus ramas mayores.
11
Gradualmente ella envió sus ramas mayores hasta el mar,
y hasta el Río sus ramitas.
12
¿Por qué has derribado sus muros de piedra,
y [por qué] han arrancado de ella todos los que van pasando por el
camino?
13
Un jabalí de la selva sigue comiéndosela,
y los tropeles de animales del campo abierto siguen paciendo en
ella.
14
Oh Dios de los ejércitos, vuelve, por favor;
mira desde el cielo y ve y cuida de esta vid,
15
y de la cepa que tu diestra ha plantado,
y [mira] al hijo a quien tú has hecho fuerte para ti mismo.
16
Está quemada con fuego, cortada.
Por la reprensión de tu rostro perecen.
17
Resulte estar tu mano sobre el hombre de tu diestra,
sobre el hijo de la humanidad a quien has hecho fuerte para ti
mismo,
18
y de ti no nos volveremos.
Quieras conservarnos vivos, para que invoquemos tu propio
nombre.
19
Oh Jehová Dios de los ejércitos, tráenos de vuelta;
haz brillar tu rostro, para que seamos salvos.
Al director sobre el Guitit. De Asaf.
81 Oh, clamen ustedes gozosamente a Dios nuestra fuerza;
griten en triunfo al Dios de Jacob.
2
Toquen una melodía y tomen una pandereta,
el arpa agradable junto con el instrumento de cuerdas.
3
En la luna nueva, toquen el cuerno;
en la luna llena, para el día de nuestra fiesta.
4
Porque es una disposición reglamentaria para Israel,
una decisión judicial del Dios de Jacob.
5
Como recordatorio él lo impuso a José mismo,
cuando iba saliendo sobre la tierra de Egipto.
Un lenguaje que yo no conocía seguí oyendo.
6
“Yo aparté su hombro aun de [la] carga;
sus propias manos quedaron libres hasta del cesto.
7
En angustia llamaste, y procedí a librarte;
empecé a responderte en el lugar oculto del trueno.
Me puse a examinarte junto a las aguas de Meribá. Sélah.
8
Oye, oh pueblo mío, y ciertamente daré testimonio contra ti,
oh Israel, si me escuchas.
9
En medio de ti no resultará haber dios extraño;
y no te inclinarás ante un dios extranjero.
10
Yo, Jehová, soy Dios tuyo,
Aquel que te hizo subir de la tierra de Egipto.
Abre bien la boca, y yo la llenaré.
11
Pero mi pueblo no ha escuchado mi voz;
e Israel mismo no ha mostrado disposición favorable para conmigo.
12
Y por eso dejé que fueran en la terquedad de su corazón;
fueron andando en sus propios consejos.
13
¡Oh, que mi pueblo estuviera escuchándome,
oh, que Israel mismo anduviera en mis caminos mismos!
14
A sus enemigos yo fácilmente sojuzgaría,
y contra sus adversarios volvería mi mano.
15
En cuanto a los que odian intensamente a Jehová, vendrán a él
encogidos de temor,
y su tiempo resultará ser hasta tiempo indefinido.
16
Y él seguirá alimentándolo de la grosura del trigo,
y de la roca yo te satisfaré con miel misma.”
Melodía de Asaf.
82 Dios está apostándose en la asamblea del Divino;
en medio de los dioses él juzga:
2
“¿Hasta cuándo seguirán ustedes juzgando con injusticia,
y mostrando parcialidad a los inicuos mismos? Sélah.
3
Sean jueces para el de condición humilde y para el huérfano de padre.
Hagan justicia al afligido y al de escasos recursos.
4
Provean escape para el de condición humilde y para el pobre;
de la mano de los inicuos líbren[los]”.
5
No han sabido ellos, y no entienden;
en oscuridad siguen andando;
se hace que todos los fundamentos de la tierra tambaleen.
6
“Yo mismo he dicho: ‘Ustedes son dioses,
y todos ustedes son hijos del Altísimo.
7
¡De seguro morirán lo mismo que los hombres;
y como cualquiera de los príncipes caerán!’.”
8
Levántate, sí, oh Dios, de veras juzga la tierra;
porque tú mismo debes tomar posesión de todas las naciones.
Canción. Melodía de Asaf.
83 Oh Dios, no haya silencio de parte tuya;
no te quedes mudo, y no permanezcas quieto, oh Divino.
2
Pues, ¡mira!, tus mismos enemigos están en alboroto;
y los mismos que te odian intensamente han levantado [la] cabeza.
3
Contra tu pueblo astutamente continúan su habla confidencial;
y conspiran contra aquellos a quienes ocultas.
4
Han dicho: “Vengan y raigámoslos para que no sean nación,
para que el nombre de Israel no sea recordado más”.
5
Porque con el corazón han intercambiado consejos unidamente;
contra ti procedieron a celebrar aun un pacto,
6
las tiendas de Edom y los ismaelitas, Moab y los hagritas,
7
Guebal y Ammón y Amaleq,
Filistea junto con los habitantes de Tiro.
8
También, Asiria misma se ha unido a ellos;
han llegado a servir de brazo a los hijos de Lot. Sélah.
9
Hazles como a Madián, como a Sísara,
como a Jabín en el valle torrencial de Cisón.
10
Fueron aniquilados en En-dor;
llegaron a ser estiércol para el suelo.
11
En cuanto a sus nobles, haz que estos sean como Oreb y como Zeeb,
y como Zébah y como Zalmuná a todos sus adalides,
12
que han dicho: “Tomemos posesión de los lugares de habitación de Dios
para nosotros”.
13
Oh Dios mío, hazlos como un remolino de cardos,
como rastrojo delante de un viento.
14
Como un fuego que quema el bosque
y como una llama que abrasa las montañas,
15
justamente así quieras seguir tras ellos con tu tormenta
y quieras perturbarlos con tu propio viento de tempestad.
16
Llena sus rostros de deshonra,
para que la gente busque tu nombre, oh Jehová.
17
Oh, sean avergonzados y perturbados para todo tiempo,
y queden corridos y perezcan;
18
para que la gente sepa que tú, cuyo nombre es Jehová,
tú solo eres el Altísimo sobre toda la tierra.
Para el director sobre el Guitit. De los hijos de Coré. Melodía.
84 ¡Cuán amable es tu magnífico tabernáculo,
oh Jehová de los ejércitos!
2
Mi alma ha anhelado, y también se ha consumido, en su vivo deseo por
los patios de Jehová.
Mi propio corazón y mi mismísima carne claman gozosamente al
Dios vivo.
3
Hasta el pájaro mismo ha hallado una casa,
y la golondrina un nido para sí,
donde ella ha puesto sus polluelos...
¡tu magnífico altar, oh Jehová de los ejércitos, Rey mío y Dios mío!
4
¡Felices son los que moran en tu casa!
Todavía siguen alabándote. Sélah.
5
Felices son los hombres cuya fuerza está en ti,
en cuyo corazón están las calzadas.
6
Pasando por la llanura baja de los arbustos bekja,
la convierten en un manantial mismo;
aun con bendiciones el instructor se envuelve.
7
Seguirán andando de energía vital en energía vital;
cada uno se presenta a Dios en Sión.
8
Oh Jehová Dios de los ejércitos, de veras oye mi oración;
presta oído, sí, oh Dios de Jacob. Sélah.
9
Oh, escudo nuestro, mira, oh Dios,
y tiende la vista sobre el rostro de tu ungido.
10
Porque un día en tus patios es mejor que mil [en otro lugar].
He escogido estar de pie al umbral en la casa de mi Dios
más bien que ir de acá para allá en las tiendas de la iniquidad.
11
Porque Jehová Dios es sol y escudo;
favor y gloria son lo que él da.
Jehová mismo no retendrá nada que sea bueno de los que andan
exentos de falta.
12
Oh Jehová de los ejércitos, feliz es el hombre que está confiando en ti.
Para el director. De los hijos de Coré. Melodía.
85 Te has complacido, oh Jehová, en tu tierra;
has traído de vuelta a los de Jacob que fueron llevados cautivos.
2
Has perdonado el error de tu pueblo;
has cubierto todo su pecado. Sélah.
3
Has controlado todo tu furor;
te has vuelto atrás del calor de tu cólera.
4
Recógenos de vuelta, oh Dios de nuestra salvación,
y descontinúa tu irritación con nosotros.
5
¿Estarás enojado con nosotros hasta tiempo indefinido?
¿Prolongarás tu cólera a generación tras generación?
6
¿No volverás tú mismo a avivarnos,
para que tu pueblo mismo se regocije en ti?
7
Muéstranos, oh Jehová, tu bondad amorosa,
y quieras darnos tu salvación.
8
Ciertamente oiré lo que el Dios [verdadero] Jehová haya de hablar,
porque él hablará paz a su pueblo y a los que le son leales,
pero no vuelvan ellos a la confianza en sí mismos.
9
De seguro su salvación está cerca de los que le temen,
para que la gloria resida en nuestra tierra.
10
En cuanto a la bondad amorosa y el apego a la verdad, se han
encontrado;
la justicia y la paz... se han besado.
11
El apego a la verdad mismo brotará de la mismísima tierra,
y la justicia misma mirará desde los mismísimos cielos.
12
También, Jehová, por su parte, dará lo que es bueno,
y nuestra propia tierra dará su fruto.
13
Delante de él la justicia misma andará,
y ella hará de sus pasos un camino.
Oración de David.
86 Inclina, oh Jehová, tu oído. Respóndeme,
porque estoy afligido y soy pobre.
2
Oh, guarda mi alma, sí, porque soy leal.
Salva a tu siervo —tú eres mi Dios— que está confiando en ti.
3
Muéstrame favor, oh Jehová,
porque a ti sigo clamando todo el día.
4
Regocija el alma de tu siervo,
porque a ti, oh Jehová, levanto mi mismísima alma.
5
Porque tú, oh Jehová, eres bueno y estás listo para perdonar;
y la bondad amorosa para con todos los que te invocan es
abundante.
6
Presta oído, sí, oh Jehová, a mi oración;
y de veras presta atención a la voz de mis súplicas.
7
En el día de mi angustia ciertamente te invocaré,
porque tú me responderás.
8
No hay ninguno como tú entre los dioses, oh Jehová,
ni hay obras como las tuyas.
9
Todas las naciones que has hecho vendrán ellas mismas,
y se inclinarán delante de ti, oh Jehová,
y darán gloria a tu nombre.
10
Porque tú eres grande y estás haciendo cosas maravillosas;
tú eres Dios, tú solo.
11
Instrúyeme, oh Jehová, acerca de tu camino.
Andaré en tu verdad.
Unifica mi corazón para que tema tu nombre.
12
Te elogio, oh Jehová Dios mío, con todo mi corazón,
y ciertamente glorificaré tu nombre hasta tiempo indefinido,
13
porque tu bondad amorosa es grande para conmigo,
y has librado mi alma del Seol, de su lugar más bajo.
14
Oh Dios, los presuntuosos mismos se han levantado contra mí;
y la mismísima asamblea de los tiránicos ha buscado mi alma,
y no te han puesto enfrente de sí.
15
Pero tú, oh Jehová, eres Dios misericordioso y benévolo,
tardo para la cólera y abundante en bondad amorosa y apego a la
verdad.
16
Dirígete a mí y muéstrame favor.
Da, sí, tu fuerza a tu siervo,
y de veras salva al hijo de tu esclava.
17
Efectúa conmigo una señal que signifique bondad,
para que [la] vean los que me odian y se avergüencen.
Porque tú mismo, oh Jehová, me has ayudado y me has consolado.
De los hijos de Coré. Melodía, canción.
87 Su fundamento está en las santas montañas.
2
Jehová está más enamorado de las puertas de Sión
que de todos los tabernáculos de Jacob.
3
Cosas gloriosas se están hablando acerca de ti, oh ciudad del Dios
[verdadero]. Sélah.
4
Haré mención de Rahab y Babilonia como entre los que me conocen;
aquí están Filistea y Tiro, junto con Cus:
“Este es uno que nació allí”.
5
Y respecto de Sión se dirá:
“Todos y cada uno nacieron en ella”.
Y el Altísimo mismo la establecerá firmemente.
6
Jehová mismo declarará, al inscribir los pueblos:
“Este es uno que nació allí”. Sélah.
7
También habrá cantores así como bailadores de danzas de corro:
“Todos mis manantiales están en ti”.
Canción, melodía de los hijos de Coré. Al director sobre Mahalat para dar
respuestas. Maskilde Hemán el ezrahíta.
88 Oh Jehová, el Dios de mi salvación,
de día he clamado,
por la noche [también] enfrente de ti.
2
Delante de ti llegará mi oración.
Inclina tu oído a mi clamor rogativo.
3
Porque suficiente ha tenido mi alma de calamidades,
y mi misma vida ha llegado a estar en contacto hasta con el Seol.
4
Se me ha contado entre los que van bajando al hoyo;
he llegado a ser como un hombre físicamente capacitado sin fuerza,
5
puesto en libertad entre los muertos mismos,
como los que han recibido muerte que yacen en la sepultura,
de quienes ya no te has acordado,
y que han sido cortados de tu propia mano [ayudadora].
6
Me has puesto en un hoyo de las profundidades más bajas,
en lugares oscuros, en un abismo grande.
7
Sobre mí tu furia se ha arrojado,
y con todas tus olas rompientes [me] has afligido. Sélah.
8
Has alejado de mí a mis conocidos;
me has puesto como algo muy detestable a ellos.
Me hallo restringido y no puedo salir.
9
Mi propio ojo ha languidecido a causa de mi aflicción.
Te he invocado, oh Jehová, todo el día;
a ti he extendido las palmas de mis manos.
10
Para los que están muertos, ¿harás una maravilla?
¿O se levantarán los mismísimos que están impotentes en la
muerte,
te elogiarán? Sélah.
11
¿Se declarará tu bondad amorosa en la sepultura misma,
tu fidelidad en [el lugar de] la destrucción?
12
¿Se conocerá una maravilla tuya en la oscuridad misma,
o tu justicia en la tierra del olvido?
13
Y sin embargo a ti, oh Jehová, yo mismo he clamado por ayuda,
y de mañana mi propia oración sigue presentándose delante de ti.
14
¿Por qué, oh Jehová, desechas mi alma?
¿Por qué mantienes tu rostro oculto de mí?
15
Estoy afligido y a punto de expirar desde la muchachez en adelante;
a gran grado he soportado cosas aterradoras procedentes de ti.
16
Sobre mí han pasado los destellos de tu cólera ardiente;
terrores procedentes de ti mismo me han reducido a silencio.
17
Me han cercado como aguas todo el día;
me han rodeado todos a la misma vez.
18
Has alejado de mí a amigo y compañero;
mis conocidos son un lugar oscuro.
Maskil. De Etán el ezrahíta.
89 Acerca de las expresiones de bondad amorosa de Jehová ciertamente
cantaré aun hasta tiempo indefinido.
Por generación tras generación daré a conocer tu fidelidad con mi
boca.
2
Porque he dicho: “La bondad amorosa quedará edificada aun hasta
tiempo indefinido;
en cuanto a los cielos, mantienes tu fidelidad firmemente
establecida en ellos”.
3
“He celebrado un pacto para con mi escogido;
he jurado a David mi siervo:
4
‘Aun hasta tiempo indefinido estableceré firmemente tu descendencia,
y ciertamente edificaré tu trono hasta generación tras generación’.”
Sélah.
5
Y los cielos elogiarán tu maravilloso acto, oh Jehová,
sí, tu fidelidad en la congregación de los santos.
6
Porque, ¿quién en los cielos nublados puede ser comparado a Jehová?
¿Quién puede parecerse a Jehová entre los hijos de Dios?
7
A Dios ha de tenérsele respetuoso temor en medio del grupo íntimo de
santos;
él es grande e inspirador de temor sobre todos los que están a su
alrededor.
8
Oh Jehová Dios de los ejércitos,
¿quién es vigoroso como tú, oh Jah?
Y tu fidelidad está todo en derredor tuyo.
9
Tú estás gobernando sobre la hinchazón del mar;
cuando levanta sus olas, tú mismo las calmas.
10
Tú mismo has aplastado a Rahab, aun como a alguien que ha sido
muerto.
Por el brazo de tu fuerza has esparcido a tus enemigos.
11
El cielo es tuyo, la tierra también es tuya;
la tierra productiva y lo que la llena... tú mismo los has fundado.
12
El norte y el sur... tú mismo los creaste;
Tabor y Hermón... en tu nombre claman gozosamente.
13
Un brazo con poderío es el tuyo,
tu mano es fuerte,
tu diestra es ensalzada.
14
Justicia y juicio son el lugar establecido de tu trono;
bondad amorosa y apego a la verdad mismos se presentan delante
de tu rostro.
15
Feliz es el pueblo que conoce el gozoso gritar.
Oh Jehová, en la luz de tu rostro ellos siguen andando.
16
En tu nombre están gozosos todo el día,
y en tu justicia son ensalzados.
17
Porque tú eres la hermosura de su fuerza;
y por tu buena voluntad nuestro cuerno es ensalzado.
18
Porque nuestro escudo pertenece a Jehová,
y nuestro rey pertenece al Santo de Israel.
19
En aquel tiempo hablaste en una visión a los que te son leales,
y procediste a decir:
“He colocado ayuda sobre un poderoso;
he ensalzado a un escogido de entre el pueblo.
20
He hallado a David mi siervo
—con mi aceite santo lo he ungido—,
21
con quien mi propia mano será firme,
a quien mi propio brazo también fortalecerá.
22
Ningún enemigo le impondrá exacciones,
ni lo afligirá ningún hijo de la injusticia.
23
Y de delante de él trituré a sus adversarios,
y a los que lo odiaban intensamente seguí asestando golpes.
24
Y mi fidelidad y mi bondad amorosa están con él,
y en mi nombre su cuerno es ensalzado.
25
Y sobre el mar he puesto su mano
y sobre los ríos su diestra.
26
Él mismo clama a mí: ‘Tú eres mi Padre,
mi Dios y la Roca de mi salvación’.
27
También, yo mismo lo pondré como primogénito,
el altísimo de los reyes de la tierra.
28
Hasta tiempo indefinido conservaré mi bondad amorosa para con él,
y mi pacto le será fiel.
29
Y ciertamente estableceré su descendencia para siempre
y su trono como los días del cielo.
30
Si sus hijos dejan mi ley
y no andan en mis decisiones judiciales,
31
si profanan mis propios estatutos
y no guardan mis propios mandamientos,
32
entonces tendré que dirigir mi atención a su transgresión aun con una
vara,
y a su error aun con golpes.
33
Pero mi bondad amorosa no la descontinuaré de él,
ni resultaré falso en cuanto a mi fidelidad.
34
No profanaré mi pacto,
y la expresión procedente de mis labios no cambiaré.
35
Una vez he jurado en mi santidad,
a David ciertamente no diré mentiras.
36
Su descendencia misma resultará ser aun hasta tiempo indefinido,
y su trono como el sol enfrente de mí.
37
Como la luna será firmemente establecido por tiempo indefinido,
y [como] testigo fiel en los cielos nublados”. Sélah.
38
Pero tú... tú has desechado, y sigues menospreciando;
te has enfurecido para con tu ungido.
39
Has rechazado con desdén el pacto de tu siervo;
has profanado su diadema hasta la mismísima tierra.
40
Has derribado todos sus apriscos de piedra;
has convertido en ruina sus fortificaciones.
41
Todos los que han ido pasando por el camino lo han saqueado;
ha llegado a ser oprobio a sus vecinos.
42
Has ensalzado la diestra de sus adversarios;
has hecho que todos sus enemigos se regocijen.
43
Lo que es más, vuelves a tratar su espada como a opositor,
y has hecho que no gane terreno en la batalla.
44
[Lo] has hecho cesar de su lustre,
y su trono has arrojado a la mismísima tierra.
45
Has acortado los días de su juventud;
lo has envuelto en ignominia. Sélah.
46
¿Hasta cuándo, oh Jehová, te mantendrás oculto? ¿Por todo tiempo?
¿Seguirá ardiendo tu furia justamente como un fuego?
47
Acuérdate de cuál es la duración de mi vida.
¿Acaso es totalmente en vano el que hayas creado a todos los hijos
de los hombres?
48
¿Qué hombre físicamente capacitado hay vivo que no haya de ver la
muerte?
¿Puede proveer a su alma escape de la mano del Seol? Sélah.
49
¿Dónde están tus anteriores actos de bondad amorosa, oh Jehová,
acerca de los cuales juraste a David en tu fidelidad?
50
Acuérdate, oh Jehová, del oprobio sobre tus siervos,
de que llevo en mi seno [el oprobio de] todos los muchos pueblos,
51
de cómo tus enemigos han vituperado, oh Jehová,
de cómo han vituperado las huellas de tu ungido.
52
Bendito sea Jehová hasta tiempo indefinido. Amén y Amén.
LIBRO CUARTO
(Salmos 90 – 106)
Oración de Moisés, hombre del Dios [verdadero].
90 Oh Jehová, tú mismo has resultado ser una verdadera morada para
nosotros
durante generación tras generación.
2
Antes que nacieran las montañas mismas,
o tú procedieras a producir como con dolores de parto la tierra y el
terreno productivo,
aun de tiempo indefinido a tiempo indefinido tú eres Dios.
3
Tú haces que el hombre mortal vuelva a la materia triturada,
y dices: “Vuélvanse, hijos de los hombres”.
4
Porque mil años son a tus ojos solo como el día de ayer cuando ha
pasado,
y como una vigilia durante la noche.
5
Los has llevado arrollando; ellos llegan a ser un simple sueño;
a la mañana [son] justamente como la hierba verde que cambia.
6
Por la mañana produce flores y tiene que cambiar;
al atardecer se marchita y ciertamente se seca.
7
Porque nos hemos acabado en tu cólera,
y por tu furia hemos sido perturbados.
8
Has colocado nuestros errores precisamente enfrente de ti;
nuestras cosas escondidas, delante de tu rostro brillante.
9
Porque todos nuestros días han llegado a su declinación en tu furor;
hemos terminado nuestros años lo mismo que un susurro.
10
En sí mismos los días de nuestros años son setenta años;
y si debido a poderío especial son ochenta años,
sin embargo su insistencia está en penoso afán y cosas perjudiciales;
porque tiene que pasar rápidamente, y volamos.
11
¿Quién hay que conozca la fuerza de tu cólera,
y tu furor conforme al temor de ti?
12
Muéstra[nos] precisamente cómo contar nuestros días de tal manera
que hagamos entrar un corazón de sabiduría.
13
¡De veras vuélvete, oh Jehová! ¿Hasta cuándo será?,
y siente pesar respecto a tus siervos.
14
Satisfácenos a la mañana con tu bondad amorosa,
para que clamemos gozosamente y nos regocijemos durante todos
nuestros días.
15
Haznos regocijar con correspondencia a los días en que nos has afligido,
los años en que hemos visto calamidad.
16
Aparezca tu actividad a tus propios siervos,
y tu esplendor sobre sus hijos.
17
Y resulte estar sobre nosotros la agradabilidad de Jehová nuestro Dios,
y de veras establece firmemente sobre nosotros la obra de nuestras
manos.
Sí, la obra de nuestras manos, de veras establécela firmemente.
91 Cualquiera que more en el lugar secreto del Altísimo
se conseguirá alojamiento bajo la mismísima sombra del
Todopoderoso.
2
Ciertamente diré a Jehová: “[Tú eres] mi refugio y mi plaza fuerte,
mi Dios, en quien de veras confiaré”.
3
Porque él mismo te librará de la trampa del pajarero,
de la peste que causa adversidades.
4
Con sus plumas remeras obstruirá el acceso a ti,
y debajo de sus alas te refugiarás.
Su apego a la verdad será un escudo grande y baluarte.
5
No tendrás miedo de nada pavoroso de noche,
ni de la flecha que vuela de día,
6
ni de la peste que anda en las tinieblas,
ni de la destrucción que despoja violentamente al mediodía.
7
Mil caerán a tu lado mismo,
y diez mil a tu diestra;
a ti no se te acercará.
8
Solo con tus ojos seguirás mirando,
y verás la retribución misma de los inicuos.
9
Porque tú [dijiste]: “Jehová es mi refugio”,
has hecho al Altísimo mismo tu morada;
10
no te acaecerá ninguna calamidad,
y ni siquiera una plaga se acercará a tu tienda.
11
Porque él dará a sus propios ángeles un mandato acerca de ti,
para que te guarden en todos tus caminos.
12
Sobre sus manos te llevarán,
para que no des con tu pie contra piedra alguna.
13
Sobre el león joven y la cobra pisarás;
hollarás al leoncillo crinado y a la culebra grande.
14
Porque en mí él ha puesto su cariño,
yo también le proveeré escape.
Lo protegeré porque ha llegado a conocer mi nombre.
15
Él me invocará, y yo le responderé.
Estaré con él en la angustia.
Lo libraré y lo glorificaré.
16
Con largura de días lo satisfaré,
y le haré ver la salvación por mí.
Melodía, canción, para el día del sábado.
92 Es bueno dar gracias a Jehová,
y celebrar con melodía tu nombre, oh Altísimo;
2
informar por la mañana acerca de tu bondad amorosa,
y acerca de tu fidelidad durante las noches,
3
sobre un instrumento de diez cuerdas y sobre el laúd,
por música resonante en el arpa.
4
Porque me has regocijado, oh Jehová, a causa de tu actividad;
a causa de las obras de tus manos clamo gozosamente.
5
¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehová!
Muy profundos son tus pensamientos.
6
Ningún hombre irrazonable mismo [los] puede conocer,
y nadie que es estúpido puede entender esto.
7
Cuando los inicuos brotan como la vegetación,
y todos los practicantes de lo que es perjudicial florecen,
es para que sean aniquilados para siempre.
8
Pero tú estás en lo alto hasta tiempo indefinido, oh Jehová.
9
Pues, ¡mira!, tus enemigos, oh Jehová,
pues, ¡mira!, tus propios enemigos perecerán;
todos los practicantes de lo que es perjudicial serán separados unos
de otros.
10
Pero tú ensalzarás mi cuerno como el de un toro salvaje;
[me] mojaré ligeramente con aceite fresco.
11
Y mi ojo pondrá la vista sobre mis opositores;
mis oídos oirán acerca de los mismísimos que se levantan contra
mí, los malhechores.
12
El justo mismo florecerá como lo hace una palmera;
como lo hace el cedro en el Líbano, él crecerá y se hará grande.
13
Los que están plantados en la casa de Jehová,
en los patios de nuestro Dios, florecerán.
14
Todavía seguirán medrando durante la canicie
—gordos y frescos continuarán siendo—
15
para anunciar que Jehová es recto.
[Él es] mi Roca, en quien no hay injusticia.
93 ¡Jehová mismo ha llegado a ser rey!
De eminencia está vestido;
Jehová está vestido... de fuerza se ha ceñido.
La tierra productiva también queda firmemente establecida de modo
que no se le puede hacer tambalear.
2
Tu trono está firmemente establecido desde mucho tiempo atrás;
eres desde tiempo indefinido.
3
Los ríos han alzado, oh Jehová,
los ríos han alzado su sonido;
los ríos siguen alzando su golpeteo.
4
Por encima de los sonidos de vastas aguas, las majestuosas olas
rompientes del mar,
Jehová es majestuoso en la altura.
5
Tus propios recordatorios han resultado muy fidedignos.
La santidad es propia de tu misma casa, oh Jehová, por largura de
días.
94 ¡Oh Dios de actos de venganza, Jehová,
oh Dios de actos de venganza, resplandece!
2
Álzate, oh Juez de la tierra.
Haz volver una retribución sobre los altivos.
3
¿Hasta cuándo los inicuos, oh Jehová,
hasta cuándo los inicuos mismos van a alborozarse?
4
Siguen borboteando, siguen hablando desenfrenados;
todos los practicantes de lo que es perjudicial siguen
vanagloriándose.
5
A tu pueblo, oh Jehová, siguen aplastando,
y a tu herencia siguen afligiendo.
6
A la viuda y al residente forastero matan,
y a los huérfanos de padre asesinan.
7
Y siguen diciendo: “Jah no ve;
y el Dios de Jacob no [lo] entiende”.
8
Entiendan, ustedes los que son irrazonables entre el pueblo;
y en cuanto a ustedes los estúpidos, ¿cuándo tendrán perspicacia?
9
Aquel que plantó el oído, ¿no puede oír?
O Aquel que formó el ojo, ¿no puede mirar?
10
Aquel que corrige a las naciones, ¿no puede censurar,
aun Aquel que enseña conocimiento a los hombres?
11
Jehová está conociendo los pensamientos de los hombres, que ellos son
como una exhalación.
12
Feliz es el hombre físicamente capacitado a quien tú corriges, oh Jah,
y a quien tú enseñas con tu propia ley,
13
para darle tranquilidad de los días de calamidad,
hasta que al inicuo se le excave un hoyo.
14
Porque Jehová no desamparará a su pueblo,
ni dejará a su propia herencia.
15
Porque la decisión judicial volverá aun a la justicia,
y la seguirán todos los rectos de corazón.
16
¿Quién se levantará por mí contra los malhechores?
¿Quién se pondrá de parte de mí contra los practicantes de
nocividad?
17
Si no hubiera sido porque Jehová me dio auxilio,
en poco tiempo mi alma habría residido en el silencio.
18
Cuando dije: “Mi pie ciertamente se moverá con inseguridad”,
tu propia bondad amorosa, oh Jehová, siguió sustentándome.
19
Cuando mis pensamientos inquietantes llegaron a ser muchos dentro de
mí,
tus propias consolaciones empezaron a acariciar mi alma.
20
¿Acaso el trono que causa adversidades estará aliado contigo
mientras está forjando penoso afán mediante decreto?
21
Hacen ataques agudos contra el alma del justo
y pronuncian inicua aun la sangre del inocente.
22
Pero Jehová llegará a ser para mí una altura segura;
y mi Dios, la roca de mi refugio.
23
Y él volverá sobre ellos su nocividad
y los reducirá a silencio con su propia calamidad.
Jehová nuestro Dios los reducirá a silencio.
95 ¡Oh, vengan, clamemos gozosamente a Jehová!
Gritemos en triunfo a nuestra Roca de salvación.
2
Lleguemos delante de su persona con acción de gracias;
con melodías gritemos en triunfo ante él.
3
Porque Jehová es un gran Dios
y un gran Rey sobre todos los [demás] dioses,
4
Aquel en cuya mano están las más recónditas profundidades de la tierra,
y a quien pertenecen los picos de las montañas;
5
a quien pertenece el mar, que él mismo hizo,
y cuyas propias manos formaron la tierra seca misma.
6
Oh, entren, adoremos e inclinémonos;
arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor.
7
Porque él es nuestro Dios, y nosotros somos el pueblo de su
apacentamiento y las ovejas de su mano.
Hoy, si ustedes escuchan la propia voz de él,
8
no endurezcan su corazón como en Meribá,
como en el día de Masah en el desierto,
9
cuando sus antepasados me pusieron a prueba;
me examinaron, también vieron mi actividad.
10
Por cuarenta años seguí teniéndole asco a [aquella] generación,
y procedí a decir:
“Son un pueblo de corazón propenso a descaminarse,
y ellos mismos no han llegado a conocer mis caminos”;
11
respecto de quienes juré en mi cólera:
“Ciertamente no entrarán en mi lugar de descanso”.
96 Canten a Jehová una canción nueva.
Canten a Jehová, [oh gentes de] toda la tierra.
2
Canten a Jehová, bendigan su nombre.
De día en día anuncien las buenas nuevas de salvación por él.
3
Declaren entre las naciones su gloria,
entre todos los pueblos sus maravillosas obras.
4
Porque Jehová es grande y ha de ser alabado en gran manera.
Es inspirador de temor más que todos los [demás] dioses.
5
Porque todos los dioses de los pueblos son dioses que nada valen;
pero en cuanto a Jehová, él ha hecho los mismísimos cielos.
6
Dignidad y esplendor están ante él;
fuerza y hermosura están en su santuario.
7
Atribuyan a Jehová, oh familias de los pueblos,
atribuyan a Jehová gloria y fuerza.
8
Atribuyan a Jehová la gloria que pertenece a su nombre;
lleven un regalo y entren en sus patios.
9
Inclínense ante Jehová en adorno santo;
estén con dolores fuertes a causa de él, [oh gentes de] toda la
tierra.
10
Digan entre las naciones: “Jehová mismo ha llegado a ser rey.
La tierra productiva también queda firmemente establecida de modo
que no se le puede hacer tambalear.
Él defenderá en rectitud la causa de los pueblos”.
11
Regocíjense los cielos, y esté gozosa la tierra.
Truene el mar y lo que lo llena.
12
Alborócese el campo abierto y cuanto hay en él.
Al mismo tiempo, prorrumpan gozosamente [en gritos] todos los
árboles del bosque
13
delante de Jehová. Porque ha venido;
porque ha venido a juzgar la tierra.
Juzgará la tierra productiva con justicia,
y a los pueblos con su fidelidad.
97 ¡Jehová mismo ha llegado a ser rey! Esté gozosa la tierra.
Regocíjense las muchas islas.
2
Nubes y densas tinieblas están todo en derredor de él;
justicia y juicio son el lugar establecido de su trono.
3
Delante de él un fuego mismo va,
y consume a sus adversarios todo en derredor.
4
Sus relámpagos alumbraron la tierra productiva;
la tierra vio, y llegó a estar con fuertes dolores.
5
Las montañas mismas procedieron a derretirse lo mismo que cera a
causa de Jehová,
a causa del Señor de toda la tierra.
6
Los cielos han anunciado su justicia,
y todos los pueblos han visto su gloria.
7
Avergüéncense todos los que sirven a imagen tallada alguna,
los que están jactándose en dioses que nada valen.
Inclínense ante él, dioses todos.
8
Sión oyó, y empezó a regocijarse,
y los pueblos dependientes de Judá se pusieron gozosos
a causa de tus decisiones judiciales, oh Jehová.
9
Porque tú, oh Jehová, eres el Altísimo sobre toda la tierra;
estás muy alto en tu ascenso sobre todos los [demás] dioses.
10
Oh amadores de Jehová, odien lo que es malo.
Él está guardando las almas de los que le son leales;
de la mano de los inicuos los libra.
11
Luz misma ha relumbrado para el justo,
y regocijo aun para los rectos de corazón.
12
Regocíjense en Jehová, oh justos,
y den gracias a su santa mención conmemorativa.
Melodía.
98 Canten a Jehová una canción nueva,
porque maravillosas son las cosas que él ha obrado.
Su diestra, aun su santo brazo, le ha ganado salvación.
2
Jehová ha dado a conocer su salvación;
a los ojos de las naciones ha revelado su justicia.
3
Se ha acordado de su bondad amorosa y de su fidelidad para con la casa
de Israel.
Todos los cabos de la tierra han visto la salvación por nuestro Dios.
4
Griten en triunfo a Jehová, [oh gentes de] toda la tierra.
Estén alegres, y clamen gozosamente, y produzcan melodía.
5
Produzcan melodía a Jehová con el arpa,
con el arpa y la voz de melodía.
6
Con las trompetas y el sonido del cuerno
griten en triunfo delante del Rey, Jehová.
7
Truene el mar y lo que lo llena,
la tierra productiva y los que moran en ella.
8
Batan las manos los ríos mismos;
las montañas mismas clamen gozosamente todas juntas
9
delante de Jehová, porque ha venido a juzgar a la tierra.
Juzgará a la tierra productiva con justicia,
y a los pueblos con rectitud.
99 Jehová mismo ha llegado a ser rey. Agítense los pueblos.
Está sentado sobre los querubines. Retiemble la tierra.
2
Jehová es grande en Sión,
y es alto sobre todos los pueblos.
3
Elogien ellos tu nombre.
Grande e inspirador de temor, santo es este.
4
Y con la fuerza de un rey él ha amado el juicio.
Tú mismo has establecido firmemente la rectitud.
Juicio y justicia en Jacob son lo que tú mismo has efectuado.
5
Ensalcen ustedes a Jehová nuestro Dios, e inclínense ante el escabel de
sus pies;
él es santo.
6
Moisés y Aarón estuvieron entre sus sacerdotes,
y Samuel estuvo entre los que invocaban su nombre.
Estuvieron clamando a Jehová, y él mismo siguió respondiéndoles.
7
En la columna de nube continuó hablándoles.
Ellos guardaron sus recordatorios y la disposición reglamentaria que
él les dio.
8
Oh Jehová Dios nuestro, tú mismo les respondiste.
Un Dios que otorga perdón resultaste ser para ellos,
y que ejecuta venganza contra sus escandalosos hechos.
9
Ensalcen ustedes a Jehová nuestro Dios,
e inclínense ante su montaña santa.
Porque Jehová nuestro Dios es santo.
Melodía de acción de gracias.
100 Griten en triunfo a Jehová, [oh gentes de] toda la tierra.
2
Sirvan a Jehová con regocijo.
Entren delante de él con un clamor gozoso.
3
Sepan que Jehová es Dios.
Es él quien nos ha hecho, y no nosotros mismos.
[Somos] su pueblo, y las ovejas de su apacentamiento.
4
Entren en sus puertas con acción de gracias,
en sus patios con alabanza.
Denle gracias, bendigan su nombre.
5
Porque Jehová es bueno;
su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido,
y su fidelidad hasta generación tras generación.
De David. Melodía.
101 Acerca de bondad amorosa y juicio ciertamente cantaré.
A ti, oh Jehová, ciertamente produciré melodía.
2
De veras actuaré con discreción en un camino exento de falta.
¿Cuándo vendrás a mí?
Andaré en la integridad de mi corazón dentro de mi casa.
3
No pondré enfrente de mis ojos ninguna cosa que no sirva para nada.
El obrar de los que apostatan he odiado;
no se me pega.
4
Un corazón torcido se aparta de mí;
nada malo sé.
5
A cualquiera que calumnia a su compañero en secreto,
a ese reduzco a silencio.
A cualquiera de ojos altivos y de corazón arrogante,
a ese no puedo aguantar.
6
Mis ojos están sobre los fieles de la tierra,
para que moren conmigo.
El que anda en un camino exento de falta,
ese es el que me servirá de ministro.
7
No morará dentro de mi casa ningún obrador de artimañas.
En cuanto a cualquiera que habla falsedades, no estará firmemente
establecido
enfrente de mis ojos.
8
Cada mañana reduzco a silencio a todos los inicuos de la tierra,
para cortar de la ciudad de Jehová a todos los practicantes de lo
que es perjudicial.
Una oración del afligido en caso de que se ponga endeble y derrame su
preocupación delante de Jehová mismo.
102 Oh Jehová, de veras oye mi oración;
y llegue a ti mi propio clamor por ayuda.
2
No ocultes de mí tu rostro el día en que me halle en grave aprieto.
Inclina a mí tu oído;
en el día que llame, apresúrate, respóndeme.
3
Porque mis días se han acabado tal como humo,
y mis huesos mismos han quedado al rojo como un fogón.
4
Mi corazón ha sido herido tal como vegetación, y está seco,
pues me he olvidado de comer mi alimento.
5
A causa del sonido de mi suspirar,
mis huesos se han pegado a mi carne.
6
De veras me parezco al pelícano del desierto.
He venido a ser como un mochuelo de lugares desolados.
7
Me he demacrado,
y he venido a ser como un pájaro aislado sobre un techo.
8
Todo el día mis enemigos me han vituperado.
Los que me ponen en ridículo han jurado hasta por mí.
9
Pues he comido ceniza misma igual que pan;
y las cosas que bebo las he mezclado aun con lloro,
10
a causa de tu denunciación y tu indignación;
porque me has alzado, para que puedas desecharme.
11
Mis días son como una sombra que ha declinado,
y yo mismo estoy seco como simple vegetación.
12
En cuanto a ti, oh Jehová, hasta tiempo indefinido morarás,
y la mención conmemorativa de ti será por generación tras
generación.
13
Tú mismo te levantarás, le tendrás misericordia a Sión,
porque es la sazón de serle favorable,
porque el tiempo señalado ha llegado.
14
Porque tus siervos se han complacido en sus piedras,
y hacia su polvo dirigen su favor.
15
Y las naciones temerán el nombre de Jehová,
y todos los reyes de la tierra tu gloria.
16
Porque Jehová ciertamente edificará a Sión;
él tiene que aparecer en su gloria.
17
Ciertamente se volverá hacia la oración de los que están despojados [de
todo],
y no despreciará su oración.
18
Esto se escribe para la generación futura;
y el pueblo que ha de ser creado alabará a Jah.
19
Porque él ha mirado desde su santa altura,
desde los mismísimos cielos Jehová mismo ha mirado aun a la
tierra,
20
para oír el suspirar del prisionero,
para desatar a los que están señalados para la muerte;
21
para que el nombre de Jehová se declare en Sión,
y su alabanza en Jerusalén,
22
cuando los pueblos se junten a una,
y los reinos, para servir a Jehová.
23
Él afligió mi poder en el camino,
acortó mis días.
24
Procedí a decir: “Oh Dios mío,
no me quites en la mitad de mis días;
tus años son durante todas las generaciones.
25
Hace mucho tú colocaste los fundamentos de la tierra misma,
y los cielos son la obra de tus manos.
26
Ellos mismos perecerán, pero tú mismo quedarás en pie;
e igual que una prenda de vestir todos ellos se gastarán.
Igual que ropa los reemplazarás, y ellos terminarán su turno.
27
Pero tú eres el mismo, y tus propios años no se completarán.
28
Los hijos de tus siervos continuarán residiendo;
y delante de ti su propia prole será firmemente establecida”.
De David.
103 Bendice a Jehová, oh alma mía;
aun cuanto hay en mí, su santo nombre.
2
Bendice a Jehová, oh alma mía,
y no olvides todos sus hechos,
3
aquel que está perdonando todo tu error,
que está sanando todas tus dolencias,
4
que está reclamando tu vida del hoyo mismo,
que te está coronando con bondad amorosa y misericordias,
5
que está satisfaciendo tu vida entera con lo que es bueno;
tu juventud sigue renovándose tal como la de un águila.
6
Jehová está ejecutando actos de justicia
y decisiones judiciales para todos los que están siendo
defraudados.
7
Dio a conocer sus caminos a Moisés,
sus tratos hasta a los hijos de Israel.
8
Jehová es misericordioso y benévolo,
tardo para la cólera y abundante en bondad amorosa.
9
No por todo tiempo seguirá señalando faltas,
ni hasta tiempo indefinido se quedará resentido.
10
No ha hecho con nosotros aun conforme a nuestros pecados;
ni conforme a nuestros errores ha traído sobre nosotros lo que
merecemos.
11
Porque así como los cielos son más altos que la tierra,
su bondad amorosa es superior para con los que le temen.
12
Tan lejos como está el naciente del poniente,
así de lejos ha puesto de nosotros nuestras transgresiones.
13
Como un padre muestra misericordia a sus hijos,
Jehová ha mostrado misericordia a los que le temen.
14
Pues él mismo conoce bien la formación de nosotros,
y se acuerda de que somos polvo.
15
En cuanto al hombre mortal, sus días son como los de la hierba verde;
como la flor del campo es como florece.
16
Porque un simple viento tiene que pasar sobre ella, y ya no es más;
y su lugar no la reconoce más.
17
Pero la bondad amorosa de Jehová es de tiempo indefinido aun hasta
tiempo indefinido
para con los que le temen,
y su justicia para los hijos de los hijos,
18
para con los que guardan su pacto
y para con los que se acuerdan de sus órdenes para llevarlas a
cabo.
19
Jehová mismo ha establecido firmemente su trono en los cielos mismos;
y sobre toda cosa su propia gobernación real ha tenido la
dominación.
20
Bendigan a Jehová, oh ángeles suyos, poderosos en potencia, que llevan
a cabo su palabra,
mediante escuchar la voz de su palabra.
21
Bendigan a Jehová, todos los ejércitos suyos,
ministros suyos, que hacen su voluntad.
22
Bendigan a Jehová, todas las obras suyas,
en todos los lugares de su dominación.
Bendice a Jehová, oh alma mía.
104 Bendice a Jehová, oh alma mía.
Oh Jehová Dios mío, te has mostrado muy grande.
Con dignidad y esplendor te has vestido,
2
al envolverte en luz como en una prenda de vestir,
y extender los cielos como una tela de tienda,
3
Aquel que edifica sus cámaras de arriba con vigas en las aguas mismas,
que hace de las nubes su carro,
que anda sobre las alas del viento,
4
que hace a sus ángeles espíritus,
a sus ministros un fuego devorador.
5
Él ha fundado la tierra sobre sus lugares establecidos;
no se le hará tambalear hasta tiempo indefinido, ni para siempre.
6
Con una profundidad acuosa precisamente como una prenda de vestir la
cubriste.
Las aguas estaban situadas por encima de las montañas mismas.
7
A tu reprensión empezaron a huir;
al sonido de tu trueno se les hizo ir corriendo en pánico
8
—montañas procedieron a ascender,
llanuras-valles procedieron a descender—
al lugar que tú has fundado para ellas.
9
Un límite fijaste, más allá del cual no deberían pasar,
para que no volvieran a cubrir la tierra.
10
Él está enviando manantiales en los valles torrenciales;
entre las montañas siguen yendo.
11
De continuo dan de beber a todas las bestias salvajes del campo abierto;
las cebras con regularidad apagan su sed.
12
Por encima de ellos posan las criaturas voladoras de los cielos;
de entre el espeso follaje siguen emitiendo sonido.
13
Él está regando las montañas desde sus cámaras de arriba.
Con el fruto de tus obras la tierra queda satisfecha.
14
Él está haciendo brotar hierba verde para las bestias,
y vegetación para el servicio de la humanidad,
para hacer salir alimento de la tierra,
15
y vino que regocija el corazón del hombre mortal,
para hacer brillar el rostro con aceite,
y pan que sustenta el mismísimo corazón del hombre mortal.
16
Los árboles de Jehová están satisfechos,
los cedros del Líbano que él plantó,
17
donde los pájaros mismos hacen nidos.
En cuanto a la cigüeña, los enebros son su casa.
18
Las montañas altas son para las cabras monteses;
los peñascos son un refugio para los damanes.
19
Él ha hecho la luna para tiempos señalados;
el sol mismo conoce bien dónde se pone.
20
Tú causas oscuridad, para que se haga de noche;
en ella todos los animales salvajes del bosque se ponen en
movimiento.
21
Los leoncillos crinados están rugiendo por la presa
y por buscar su alimento de Dios mismo.
22
El sol empieza a brillar... se retiran,
y se echan en sus propios escondites.
23
Sale el hombre a su actividad
y a su servicio hasta el atardecer.
24
¡Cuántas son tus obras, oh Jehová!
Con sabiduría las has hecho todas.
La tierra está llena de tus producciones.
25
En cuanto a este mar, tan grande y ancho,
allí hay cosas movientes sin número,
criaturas vivientes, pequeñas así como grandes.
26
Allí van las naves;
en cuanto a Leviatán, lo has formado para que juegue en él.
27
Todos ellos... te siguen esperando
para que [les] des su alimento a su tiempo.
28
Lo que les das, ellos lo recogen.
Abres tu mano... se satisfacen con cosas buenas.
29
Si ocultas tu rostro, se perturban.
Si les quitas su espíritu, expiran,
y a su polvo vuelven.
30
Si envías tu espíritu, son creados;
y haces nueva la faz del suelo.
31
La gloria de Jehová resultará ser hasta tiempo indefinido.
Jehová se regocijará en sus obras.
32
Él está mirando a la tierra, y ella tiembla;
toca las montañas, y humean.
33
Ciertamente cantaré a Jehová durante toda mi vida;
ciertamente produciré melodía a mi Dios mientras yo sea.
34
Sea placentera mi meditación acerca de él.
Yo, por mi parte, me regocijaré en Jehová.
35
Los pecadores serán acabados de sobre la tierra;
y en cuanto a los inicuos, ya no serán.
Bendice a Jehová, oh alma mía. ¡Alaben a Jah!
105 Den gracias a Jehová, invoquen su nombre,
den a conocer entre los pueblos sus tratos.
2
Cántenle, prodúzcanle melodía,
interésense intensamente en todas sus maravillosas obras.
3
Jáctense en el santo nombre de él.
Regocíjese el corazón de los que buscan a Jehová.
4
Procuren hallar a Jehová y su fuerza.
Busquen su rostro constantemente.
5
Acuérdense de sus maravillosas obras que él ha ejecutado,
de sus milagros y de las decisiones judiciales de su boca,
6
oh descendencia de Abrahán su siervo,
ustedes, los hijos de Jacob, sus escogidos.
7
Él es Jehová nuestro Dios.
Sus decisiones judiciales están en toda la tierra.
8
Él se ha acordado de su pacto aun hasta tiempo indefinido,
de la palabra que él mandó, a mil generaciones,
9
el cual [pacto] celebró con Abrahán,
y de su declaración jurada a Isaac,
10
y la cual [declaración] él mantuvo fija como disposición reglamentaria aun
a Jacob,
como pacto de duración indefinida aun a Israel,
11
diciendo: “Te daré la tierra de Canaán
como el lote de la herencia de ustedes”.
12
[Esto era] cuando ellos resultaban ser pocos en número,
sí, muy pocos, y residentes forasteros en ella.
13
Y ellos siguieron andando de nación en nación,
de un reino a otro pueblo.
14
No permitió que ningún humano los defraudara,
antes bien, a causa de ellos censuró a reyes,
15
[diciendo:] “No toquen ustedes a mis ungidos,
y a mis profetas no hagan nada malo”.
16
Y procedió a llamar un hambre sobre la tierra;
quebró toda vara alrededor de la cual se suspendían panes
anulares.
17
Envió delante de ellos a un hombre
que fue vendido para ser esclavo, José.
18
Con grilletes afligieron sus pies,
en hierros entró su alma;
19
hasta el tiempo en que vino su palabra,
el dicho mismo de Jehová lo refinó.
20
El rey envió para soltarlo,
el gobernante de los pueblos, para dejarlo ir libre.
21
Lo puso como amo de su casa
y como gobernante sobre toda su propiedad,
22
para atar a sus príncipes según agradara a su alma,
y para que enseñara sabiduría hasta a sus hombres de edad
madura.
23
E Israel procedió a entrar en Egipto,
y Jacob mismo residió como forastero en la tierra de Cam.
24
Y él siguió haciendo a su pueblo muy fructífero,
y gradualmente lo hizo más poderoso que sus adversarios.
25
Dejó que el corazón de ellos cambiara para que odiaran a su pueblo,
para que se portaran astutamente contra sus siervos.
26
Envió a Moisés su siervo,
a Aarón, a quien había escogido.
27
Ellos pusieron entre aquellos los asuntos de sus señales,
y los milagros en la tierra de Cam.
28
Él envió oscuridad, y así lo hizo oscuro;
y no se rebelaron contra sus palabras.
29
Cambió sus aguas en sangre,
y procedió a hacer morir sus peces.
30
Su tierra pululó de ranas,
en los cuartos interiores de sus reyes.
31
Dijo que entraran los tábanos,
jejenes en todos sus territorios.
32
Hizo que sus precipitaciones fueran granizo,
un fuego llameante en su tierra.
33
Y procedió a herir sus vides y sus higueras,
y a quebrar los árboles de su territorio.
34
Dijo que entraran las langostas,
y una especie de langosta, aun sin número.
35
Y estas se pusieron a comer toda la vegetación de la tierra de ellos;
también se pusieron a comer el fruto de su suelo.
36
Y él procedió a derribar a todo primogénito en su tierra,
el principio de toda su facultad generativa.
37
Y empezó a sacarlos con plata y oro;
y entre sus tribus no hubo nadie que viniera tropezando.
38
Egipto se regocijó cuando salieron,
porque el pavor de ellos había caído sobre ellos.
39
Él extendió una nube por pantalla,
y fuego para alumbrar de noche.
40
Pidieron, y procedió a traer codornices,
y con pan del cielo siguió satisfaciéndolos.
41
Abrió una roca, y aguas empezaron a manar;
estas pasaron por las regiones áridas como un río.
42
Porque se acordó de su santa palabra [que habló] con Abrahán su siervo.
43
Por lo tanto sacó a su pueblo con alborozo,
a sus escogidos aun con un clamor gozoso.
44
Y gradualmente les dio las tierras de las naciones
—y ellos siguieron tomando posesión del producto del duro trabajo
de grupos nacionales—
45
a fin de que guardaran sus disposiciones reglamentarias
y observaran sus propias leyes.
¡Alaben a Jah!
106 ¡Alaben a Jah!
Den gracias a Jehová, porque él es bueno;
porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido.
2
¿Quién puede proferir las poderosas ejecuciones de Jehová,
[o] puede hacer que toda la alabanza de él sea oída?
3
Felices son los que observan lo justo,
que hacen justicia todo el tiempo.
4
Acuérdate de mí, oh Jehová, con la buena voluntad hacia tu pueblo.
Cuídame con tu salvación,
5
para que yo vea la bondad para con tus escogidos,
para que me regocije con el regocijo de tu nación,
para que me jacte con tu herencia.
6
Hemos pecado, lo mismo que nuestros antepasados;
hemos obrado mal; hemos actuado inicuamente.
7
Respecto a nuestros antepasados en Egipto,
no mostraron perspicacia en cuanto a tus obras maravillosas.
No se acordaron de la abundancia de tu magnífica bondad amorosa,
sino que se portaron con rebeldía junto al mar, al lado del mar Rojo.
8
Y él procedió a salvarlos por causa de su nombre,
para dar a conocer su poderío.
9
Por consiguiente, reprendió al mar Rojo, y este gradualmente se secó;
y los llevó caminando a través de la profundidad acuosa como por
el desierto;
10
y así los salvó de la mano del odiador
y los reclamó de la mano del enemigo.
11
Y las aguas procedieron a cubrir a sus adversarios;
ni uno de ellos quedó.
12
Entonces tuvieron fe en su palabra;
empezaron a cantar su alabanza.
13
Rápidamente olvidaron sus obras;
no esperaron su consejo.
14
Antes bien, mostraron su deseo egoísta en el desierto
y se pusieron a someter a Dios a prueba en el desierto árido.
15
Y él procedió a concederles su solicitud,
y a enviar una enfermedad de extenuación en su alma.
16
Y empezaron a envidiar a Moisés en el campamento,
aun a Aarón, el santo de Jehová.
17
La tierra entonces se abrió, y se tragó a Datán,
y cubrió a la asamblea de Abiram.
18
Y un fuego empezó a arder entre su asamblea;
una llama misma empezó a devorar a los inicuos.
19
Además, ellos hicieron un becerro en Horeb
y se inclinaron ante una imagen fundida,
20
de modo que trocaron mi gloria
por una representación de un toro, uno que come vegetación.
21
Olvidaron a Dios su Salvador,
el Hacedor de cosas grandes en Egipto,
22
de obras maravillosas en la tierra de Cam,
de cosas inspiradoras de temor en el mar Rojo.
23
Y él estaba a punto de decir que fueran aniquilados,
si no hubiera sido por Moisés, su escogido,
que estuvo de pie en la brecha delante de él,
para volver atrás su furia para que no [los] arruinara.
24
Y se pusieron a menospreciar la tierra deseable;
no tuvieron fe en la palabra de él.
25
Y siguieron refunfuñando en sus tiendas;
no escucharon la voz de Jehová.
26
De modo que él procedió a alzar la mano [en juramento] respecto a ellos,
que los haría caer en el desierto,
27
y que haría caer a la prole de ellos entre las naciones,
y que los esparciría entre las tierras.
28
Y ellos empezaron a apegarse a Baal de Peor
y a comer los sacrificios de los muertos.
29
Puesto que estaban causando ofensa por sus tratos,
un azote ahora prorrumpió entre ellos.
30
Cuando Finehás se puso de pie e intervino,
entonces el azote se detuvo.
31
Y esto llegó a serle contado por justicia,
por generación tras generación hasta tiempo indefinido.
32
Además, causaron provocación en las aguas de Meribá,
de modo que a Moisés le fue mal por causa de ellos.
33
Porque le amargaron el espíritu
y él empezó a hablar imprudentemente con sus labios.
34
No aniquilaron a los pueblos,
como Jehová les había dicho.
35
Y empezaron a mezclarse con las naciones,
y se pusieron a aprender sus obras.
36
Y siguieron sirviendo a sus ídolos,
y estos llegaron a ser un lazo para ellos.
37
Y sacrificaban sus hijos
y sus hijas a demonios.
38
De modo que siguieron vertiendo sangre inocente,
la sangre de sus hijos y sus hijas,
que sacrificaron a los ídolos de Canaán;
y la tierra quedó contaminada con el derramamiento de sangre.
39
Y se hicieron inmundos por sus obras,
y siguieron teniendo ayuntamiento inmoral por sus tratos.
40
Y la cólera de Jehová empezó a arder contra su pueblo,
y él llegó a detestar su herencia.
41
Y repetidas veces los dio en mano de las naciones,
para que los gobernaran los que los odiaban,
42
y para que sus enemigos los oprimieran,
y para que fueran sojuzgados bajo la mano de ellos.
43
Muchas veces los libraba,
pero ellos mismos se portaban con rebeldía en su proceder
desobediente,
y eran rebajados por su error.
44
Y él veía la angustia de ellos
cuando oía su clamor rogativo.
45
Y se acordaba, tocante a ellos, de su pacto,
y sentía pesar conforme a la abundancia de su magnífica bondad
amorosa.
46
Y les otorgaba ser objeto de piedad
delante de todos los que los tenían cautivos.
47
Sálvanos, oh Jehová Dios nuestro,
y júntanos de las naciones
para dar gracias a tu santo nombre,
para hablar alborozadamente en alabanza tuya.
48
Bendito sea Jehová el Dios de Israel
desde tiempo indefinido aun hasta tiempo indefinido;
y todo el pueblo tiene que decir Amén.
¡Alaben a Jah!
LIBRO QUINTO
(Salmos 107 – 150)
107 Oh, den gracias a Jehová, porque él es bueno;
porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido.
2
Díganlo los reclamados de Jehová,
a quienes él ha reclamado de la mano del adversario,
3
y a quienes ha juntado aun de las tierras,
del naciente y del poniente,
del norte y del sur.
4
Anduvieron errantes en el desierto, en el desierto árido;
no hallaron camino alguno a una ciudad de habitación.
5
Se hallaban hambrientos, también sedientos;
su alma misma dentro de ellos empezó a desmayar.
6
Y siguieron clamando a Jehová en su angustia;
de los apuros en que se hallaban él procedió a librarlos,
7
y a hacerlos andar en el camino recto,
para que llegaran a una ciudad de habitación.
8
Oh, dense gracias a Jehová por su bondad amorosa,
y por sus maravillosas obras para con los hijos de los hombres.
9
Porque él ha satisfecho al alma reseca;
y ha llenado de cosas buenas al alma hambrienta.
10
Hubo aquellos que estuvieron morando en oscuridad y sombra profunda,
prisioneros en aflicción y en hierros.
11
Porque se habían portado con rebeldía contra los dichos de Dios;
y al consejo del Altísimo habían mostrado falta de respeto.
12
Por lo tanto, él procedió a sojuzgar con penoso afán el corazón de ellos;
tropezaron, y no hubo quien ayudara.
13
Y empezaron a clamar a Jehová por ayuda en su angustia;
de los apuros en que se hallaban él, como siempre, los salvó.
14
Se puso a sacarlos de la oscuridad y de la sombra profunda,
y a romper hasta sus ataduras.
15
Oh, dense gracias a Jehová por su bondad amorosa,
y por sus maravillosas obras para con los hijos de los hombres.
16
Porque ha quebrado las puertas de cobre,
y ha cortado hasta las barras de hierro.
17
Los que fueron tontos, debido al camino de su transgresión
y debido a sus errores, por fin se causaron a sí mismos aflicción.
18
Su alma llegó a detestar aun toda suerte de alimento,
y estaban llegando a las puertas de la muerte.
19
Y empezaron a clamar a Jehová por ayuda en su angustia;
de los apuros en que se hallaban él, como siempre, los salvó.
20
Procedió a enviar su palabra y a sanarlos
y a proveer[les] escape de sus hoyos.
21
Oh, dense gracias a Jehová por su bondad amorosa,
y por sus maravillosas obras para con los hijos de los hombres.
22
Y que ofrezcan los sacrificios de acción de gracias
y declaren sus obras con un clamor gozoso.
23
Los que van bajando al mar en las naves,
que negocian sobre las vastas aguas,
24
ellos son los que han visto las obras de Jehová,
y sus maravillosas obras en las profundidades;
25
cómo él dice [la palabra] y hace que se levante un viento borrascoso,
de modo que alza sus olas.
26
Suben a los cielos,
bajan a los fondos.
A causa de la calamidad, su misma alma va derritiéndose.
27
Dan vueltas y se mueven con inseguridad como un borracho,
y aun toda su sabiduría resulta confusa.
28
Y se ponen a clamar a Jehová en su angustia,
y de los apuros en que se hallan él los saca.
29
Él hace que la tempestad de viento se detenga en calma,
de modo que las olas del mar se quedan quietas.
30
Y ellos se regocijan porque estas se aquietan,
y él los guía al puerto de su deleite.
31
Oh, dense gracias a Jehová por su bondad amorosa,
y por sus maravillosas obras para con los hijos de los hombres.
32
Y enaltézcanlo en la congregación del pueblo;
y en el asiento de los hombres de edad madura alábenlo.
33
Él convierte ríos en un desierto,
y los manaderos de agua en suelo sediento,
34
la tierra fructífera en región salada,
debido a la maldad de los que moran en ella.
35
Él convierte un desierto en un estanque de agua lleno de cañas,
y la tierra de una región árida en manaderos de agua.
36
Y allí hace morar a los hambrientos,
de modo que establecen firmemente una ciudad de habitación.
37
Y siembran campos y plantan viñas,
para que rindan cosechas fructíferas.
38
Y los bendice de modo que se hacen muchísimos;
y no deja que su ganado llegue a ser poco.
39
De nuevo llegan a ser pocos y se agazapan
debido a restricción, calamidad y desconsuelo.
40
Él está derramando desprecio sobre nobles,
de modo que los hace andar errantes en un lugar falto de rasgos
distintivos, donde no hay camino.
41
Pero protege de la aflicción al pobre,
y lo convierte en familias justamente como un rebaño.
42
Los rectos ven, y se regocijan;
pero en cuanto a toda injusticia, esta tiene que cerrar su boca.
43
¿Quién es sabio? Tanto observará estas cosas
como se mostrará atento para con los actos de bondad amorosa de
Jehová.
Canción. Melodía de David.
108 Mi corazón es constante, oh Dios.
Ciertamente cantaré y produciré melodía,
aun mi gloria.
2
Despierta, sí, oh instrumento de cuerdas; tú también, oh arpa.
Ciertamente haré despertar el alba.
3
Te elogiaré entre los pueblos, oh Jehová;
y te celebraré con melodía entre los grupos nacionales.
4
Porque tu bondad amorosa es grande hasta los cielos,
y tu apego a la verdad hasta los cielos nublados.
5
Oh, sé ensalzado sobre los cielos, oh Dios;
y sea tu gloria sobre toda la tierra.
6
A fin de que tus amados sean librados,
oh, salva, sí, con tu diestra, y respóndeme.
7
Dios mismo ha hablado en su santidad:
“Ciertamente me alborozaré, de veras repartiré a Siquem como
porción;
y mediré la llanura baja de Sucot.
8
Galaad me pertenece; Manasés me pertenece;
y Efraín es la plaza fuerte del que me es cabeza;
Judá es mi bastón de comandante.
9
Moab es la vasija en que me lavo.
Sobre Edom arrojaré mi sandalia.
Sobre Filistea gritaré en triunfo”.
10
¿Quién me llevará a la ciudad fortificada?
¿Quién, realmente, me guiará hasta Edom?
11
¿No eres [tú], oh Dios, quien nos has desechado
y quien no sales con nuestros ejércitos como Dios?
12
Danos auxilio, sí, de la angustia,
puesto que la salvación por el hombre terrestre es inútil.
13
Por Dios conseguiremos energía vital,
y él mismo pisoteará a nuestros adversarios.
Al director. De David. Melodía.
109 Oh Dios de mi alabanza, no guardes silencio.
2
Porque la boca del inicuo y la boca del engaño se han abierto contra mí.
Han hablado de mí con la lengua de la falsedad;
3
y con palabras de odio me han cercado,
y siguen peleando contra mí sin causa.
4
Por mi amor siguen resistiéndome;
pero de mi parte hay oración.
5
Y me devuelven mal por bien,
y odio por mi amor.
6
Nombra sobre él a alguien inicuo,
y que un resistidor mismo se quede de pie a su diestra.
7
Cuando se le juzgue, que salga como alguien inicuo;
y que su oración misma llegue a ser un pecado.
8
Resulten pocos sus días;
su puesto de superintendencia tómelo otro.
9
Lleguen a ser huérfanos de padre sus hijos,
y quede viuda su esposa.
10
Y sin falta anden errantes sus hijos;
y tienen que estar mendigando,
y tienen que buscar [alimento] desde sus lugares desolados.
11
Tienda el usurero trampas para todo lo que tiene,
y logren los extraños saquear el producto de su afán.
12
No llegue a tener quien le extienda bondad amorosa,
y no resulte haber quien muestre favor a sus huérfanos de padre.
13
Sea su posteridad para ser cortada.
En la generación que sigue sea borrado su nombre.
14
Sea recordado a Jehová el error de sus antepasados,
y el pecado de su madre... no sea borrado.
15
Resulten estar enfrente de Jehová constantemente;
y corte él el recuerdo de ellos de la mismísima tierra;
16
por razón de que no se acordó de ejercer bondad amorosa,
sino que persistió en seguir tras el hombre afligido y pobre,
y tras el desalentado de corazón, para dar[le] muerte.
17
Y siguió amando la invocación de mal, de manera que esta vino sobre él;
y no se deleitó en la bendición,
de manera que esta se alejó de él;
18
y vino a tener puesta la invocación de mal como su prenda de vestir.
De manera que esta entró como aguas en medio de él,
y como aceite en sus huesos.
19
Resulte ser para él como prenda de vestir en la cual se envuelva,
y como ceñidor que mantenga ceñido en derredor suyo
constantemente.
20
De parte de Jehová este es el salario del que me resiste
y de los que hablan mal contra mi alma.
21
Pero tú eres Jehová el Señor Soberano.
Trata conmigo por causa de tu nombre.
Porque tu bondad amorosa es buena, líbrame.
22
Porque estoy afligido y soy pobre,
y mi corazón mismo ha sido traspasado dentro de mí.
23
Cual sombra cuando declina, me hallo obligado a irme;
he sido arrojado con una sacudida como una langosta.
24
Mis rodillas mismas han vacilado a causa del ayuno,
y mi carne misma ha enflaquecido, desprovista de todo aceite.
25
Y para ellos yo mismo he llegado a ser algo [que es] digno de oprobio.
Me ven... empiezan a menear la cabeza.
26
Ayúdame, oh Jehová Dios mío;
sálvame conforme a tu bondad amorosa.
27
Y sepan ellos que esta es tu mano;
que tú mismo, oh Jehová, lo has hecho.
28
Que ellos, por su parte, pronuncien una invocación de mal,
pero que tú, por tu parte, pronuncies una bendición.
Se han levantado, pero que sean avergonzados,
y que tu propio siervo se regocije.
29
Sean vestidos de humillación los que me resisten,
y envuélvanse en su vergüenza tal como en una vestidura sin
mangas.
30
Yo elogiaré a Jehová en gran manera con mi boca,
y en medio de mucha gente lo alabaré.
31
Porque él estará de pie a la diestra del pobre,
para salvar[lo] de los que juzgan su alma.
De David. Melodía.
110 La expresión de Jehová a mi Señor es:
“Siéntate a mi diestra
hasta que coloque a tus enemigos como banquillo para tus pies”.
2
La vara de tu fuerza Jehová enviará desde Sión, [diciendo:]
“Ve sojuzgando en medio de tus enemigos”.
3
Tu pueblo se ofrecerá de buena gana en el día de tu fuerza militar.
En los esplendores de la santidad, desde la matriz del alba,
tienes tu compañía de hombres jóvenes justamente como gotas de
rocío.
4
Jehová ha jurado (y no sentirá pesar):
“¡Tú eres sacerdote hasta tiempo indefinido
a la manera de Melquisedec!”.
5
Jehová mismo a tu diestra
ciertamente hará pedazos a reyes en el día de su cólera.
6
Ejecutará juicio entre las naciones;
causará una plenitud de cuerpos muertos.
Ciertamente hará pedazos al que es cabeza sobre una tierra
populosa.
7
Del valle torrencial en el camino beberá.
Por eso levantará en alto [su] cabeza.
111 ¡Alaben a Jah!
’[ אÁ·lef]
Elogiaré a Jehová con todo [mi] corazón
[ בBehth]
en el grupo íntimo de los rectos y en la asamblea.
[ גGuí·mel]
2
Las obras de Jehová son grandes,
[ דDá·leth]
buscadas por parte de todos los que se deleitan en ellas.
[ הHe’]
3
Su actividad es dignidad y esplendor mismos,
[ וWaw]
y su justicia subsiste para siempre.
[ זZá·yin]
4
Él ha hecho una memoria para sus maravillosas obras.
[ חJehth]
Jehová es benévolo y misericordioso.
[ טTehth]
5
Ha dado alimento a los que le temen.
[ יYohdh]
Hasta tiempo indefinido se acordará de su pacto.
[ כKaf]
6
Ha informado a su pueblo del poder de sus obras,
[ לLá·medh]
al darles la herencia de las naciones.
[ מMem]
7
Las obras de sus manos son verdad y juicio;
[ נNun]
fidedignas son todas las órdenes que él da,
[ סSá·mekj]
8
bien sostenidas para siempre, hasta tiempo indefinido,
'[ עÁ·yin]
ejecutadas con verdad y rectitud.
[ פPe’]
9
Él ha enviado redención misma a su pueblo.
[ צTsa·dhéh]
Hasta tiempo indefinido ha ordenado su pacto.
[ קQohf]
Santo es su nombre, e inspirador de temor.
[ רRehsch]
10
El temor de Jehová es el principio de la sabiduría.
[ שSin]
Todos los que las ponen por obra tienen buena perspicacia.
[ תTaw]
Su alabanza subsiste para siempre.
112 ¡Alaben a Jah!
’[ אÁ·lef]
Feliz es el hombre que teme a Jehová,
[ בBehth]
en cuyos mandamientos se ha deleitado muchísimo.
[ גGuí·mel]
2
Poderosa en la tierra llegará a ser su prole.
[ דDá·leth]
En cuanto a la generación de los rectos, será bendecida.
[ הHe’]
3
Cosas valiosas y riquezas hay en su casa;
[ וWaw]
y su justicia subsiste para siempre.
[ זZá·yin]
4
Ha fulgurado en la oscuridad como una luz para los rectos.
[ חJehth]
Es benévolo y misericordioso y justo.
[ טTehth]
5
Es bueno el hombre que es benévolo y está prestando.
[ יYohdh]
Sustenta sus asuntos con justicia.
[ כKaf]
6
Porque en ningún tiempo se le hará tambalear.
[ לLá·medh]
El justo resultará ser para recuerdo hasta tiempo indefinido.
[ מMem]
7
No tendrá miedo siquiera de malas noticias.
[ נNun]
Su corazón es constante, confiado en Jehová.
[ סSá·mekj]
8
Su corazón no puede ser sacudido; no tendrá miedo,
'[ עÁ·yin]
hasta que ponga la vista sobre sus adversarios.
[ פPe’]
9
Ha distribuido ampliamente; ha dado a los pobres.
[ צTsa·dhéh]
Su justicia subsiste para siempre.
[ קQohf]
Su propio cuerno será ensalzado con gloria.
[ רRehsch]
10
El inicuo mismo verá, y ciertamente se sentirá irritado.
[ שSchin]
Crujirá sus dientes mismos, y realmente se derretirá.
[ תTaw]
El deseo de los inicuos perecerá.
113 ¡Alaben a Jah!
Ofrezcan alabanza, oh siervos de Jehová,
alaben el nombre de Jehová.
2
Llegue a ser bendito el nombre de Jehová
desde ahora y hasta tiempo indefinido.
3
Desde el nacimiento del sol hasta su puesta
ha de ser alabado el nombre de Jehová.
4
Jehová ha llegado a ser alto sobre todas las naciones;
su gloria está sobre los cielos.
5
¿Quién es como Jehová nuestro Dios,
aquel que está haciendo su morada en lo alto?
6
Está condescendiendo en tender la vista sobre cielo y tierra,
7
y levanta al de condición humilde desde el polvo mismo;
ensalza al pobre del mismísimo pozo de cenizas,
8
para hacer que se siente con nobles,
con los nobles de su pueblo.
9
Él está haciendo que la estéril more en una casa
como gozosa madre de hijos.
¡Alaben a Jah!
114 Cuando Israel salió de Egipto,
la casa de Jacob de un pueblo que hablaba ininteligiblemente,
2
Judá llegó a ser su lugar santo,
Israel su gran dominio.
3
El mar mismo vio, y se puso en fuga;
en cuanto al Jordán, empezó a volverse atrás.
4
Las montañas mismas brincaron como carneros;
las colinas, como corderos.
5
¿Qué te pasó, oh mar, que te pusiste en fuga,
oh Jordán, que empezaste a volverte atrás?
6
¿Oh montañas, que anduvieron brincando como carneros;
oh colinas, como corderos?
7
A causa del Señor está con fuertes dolores, oh tierra,
a causa del Dios de Jacob,
8
que está cambiando la roca en estanque de agua lleno de cañas,
una roca de pedernal en manantial de aguas.
115 A nosotros no nos pertenece nada, oh Jehová, a nosotros no nos
pertenece nada,
sino a tu nombre da gloria
conforme a tu bondad amorosa, conforme a tu apego a la verdad.
2
¿Por qué deben decir las naciones:
“¿Dónde, pues, está su Dios?”?
3
Pero nuestro Dios está en los cielos;
todo lo que se deleitó [en hacer] lo ha hecho.
4
Los ídolos de ellos son plata y oro,
la obra de las manos del hombre terrestre.
5
Boca tienen, pero no pueden hablar;
ojos tienen, pero no pueden ver;
6
oídos tienen, pero no pueden oír.
Nariz tienen, pero no pueden oler.
7
Manos son suyas, pero no pueden palpar.
Pies son suyos, pero no pueden andar;
no profieren sonido con su garganta.
8
Quienes los hacen llegarán a ser lo mismo que ellos,
todos los que confían en ellos.
9
Oh Israel, confía en Jehová;
él es la ayuda de ellos y el escudo de ellos.
10
Oh casa de Aarón, cifren ustedes su confianza en Jehová;
él es la ayuda de ellos y el escudo de ellos.
11
Ustedes los que temen a Jehová, confíen en Jehová;
él es la ayuda de ellos y el escudo de ellos.
12
Jehová mismo se ha acordado de nosotros; él bendecirá,
bendecirá a la casa de Israel,
bendecirá a la casa de Aarón.
13
Bendecirá a los que temen a Jehová,
tanto a los pequeños como a los grandes.
14
Jehová les dará aumento a ustedes,
a ustedes y a sus hijos.
15
Ustedes son los bendecidos por Jehová,
el Hacedor del cielo y de la tierra.
16
En cuanto a los cielos, a Jehová pertenecen los cielos,
pero la tierra la ha dado a los hijos de los hombres.
17
Los muertos mismos no alaban a Jah,
ni lo hace ninguno que baja al silencio.
18
Pero nosotros mismos ciertamente bendeciremos a Jah
desde ahora en adelante y hasta tiempo indefinido.
¡Alaben a Jah!
116 De veras amo, porque Jehová oye
mi voz, mis súplicas.
2
Porque ha inclinado a mí su oído,
y durante todos mis días llamaré.
3
Las sogas de la muerte me rodearon,
y las circunstancias angustiosas del Seol mismas me hallaron.
Angustia y desconsuelo seguí hallando.
4
Pero el nombre de Jehová procedí a invocar:
“¡Ah, Jehová, de veras provee escape a mi alma!”.
5
Jehová es benévolo y justo;
y nuestro Dios es Uno que muestra misericordia.
6
Jehová está guardando a los inexpertos.
Me hallé empobrecido, y él procedió a salvarme aun a mí.
7
Vuelve a tu lugar de descanso, oh alma mía,
porque Jehová mismo ha obrado apropiadamente para contigo.
8
Pues tú has librado mi alma de la muerte,
mi ojo de las lágrimas, mi pie de tropezar.
9
Ciertamente andaré delante de Jehová en las tierras de los que viven.
10
Tuve fe, porque procedí a hablar.
Yo mismo fui muy afligido.
11
Yo, por mi parte, dije, cuando me llené de pánico:
“Todo hombre es mentiroso”.
12
¿Qué pagaré a Jehová
por todos sus beneficios para conmigo?
13
La copa de magnífica salvación alzaré,
y el nombre de Jehová invocaré.
14
Mis votos pagaré a Jehová,
sí, enfrente de todo su pueblo.
15
Preciosa a los ojos de Jehová
es la muerte de los que le son leales.
16
¡Ah!, ahora, oh Jehová,
porque yo soy tu siervo.
Siervo tuyo soy, hijo de tu esclava.
Has soltado mis ataduras.
17
A ti te ofreceré el sacrificio de acción de gracias,
y el nombre de Jehová invocaré.
18
Mis votos pagaré a Jehová,
sí, enfrente de todo su pueblo,
19
en los patios de la casa de Jehová,
en medio de ti, oh Jerusalén.
¡Alaben a Jah!
117 Alaben a Jehová, naciones todas;
encómienlo, clanes todos.
2
Porque para con nosotros su bondad amorosa ha resultado poderosa;
y el apego de Jehová a la verdad es para tiempo indefinido.
¡Alaben a Jah!
118 Den gracias a Jehová, porque él es bueno;
porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido.
2
Diga ahora Israel:
“Porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido”.
3
Digan ahora los de la casa de Aarón:
“Porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido”.
4
Digan ahora los que temen a Jehová:
“Porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido”.
5
Desde las circunstancias angustiosas invoqué a Jah;
me respondió Jah [y me puso] en un lugar espacioso.
6
Jehová está de mi parte; no temeré.
¿Qué puede hacerme el hombre terrestre?
7
Jehová está de mi parte entre los que me ayudan,
de manera que yo mismo pondré la vista sobre los que me odian.
8
Mejor es refugiarse en Jehová
que confiar en el hombre terrestre.
9
Mejor es refugiarse en Jehová
que confiar en nobles.
10
Todas las naciones mismas me cercaron.
En el nombre de Jehová seguí manteniéndolas a distancia.
11
Me cercaron, sí, me tuvieron cercado.
En el nombre de Jehová seguí manteniéndolas a distancia.
12
Me cercaron como abejas;
fueron extinguidas como un fuego de zarzas.
En el nombre de Jehová seguí manteniéndolas a distancia.
13
Me empujaste reciamente para que cayera,
pero Jehová mismo me ayudó.
14
Jah es mi abrigo y [mi] poder,
y para mí llega a ser salvación.
15
Voz de un clamor gozoso y salvación
hay en las tiendas de los justos.
La diestra de Jehová está demostrando energía vital.
16
La diestra de Jehová [se] está ensalzando;
la diestra de Jehová está demostrando energía vital.
17
No moriré, sino que seguiré viviendo,
para poder declarar las obras de Jah.
18
Jah me corrigió severamente,
pero no me entregó a la muerte misma.
19
Ábranme las puertas de la justicia.
Entraré en ellas; elogiaré a Jah.
20
Esta es la puerta de Jehová.
Los justos mismos entrarán en ella.
21
Te elogiaré, porque me respondiste
y llegaste a ser mi salvación.
22
La piedra que los edificadores rechazaron
ha llegado a ser cabeza del ángulo.
23
Esto ha venido a ser de parte de Jehová mismo;
es maravilloso a nuestros ojos.
24
Este es el día que Jehová ha hecho;
ciertamente estaremos gozosos y nos regocijaremos en él.
25
¡Ay, pues, Jehová, salva, sí, por favor!
¡Ay, pues, Jehová, otorga éxito, sí, por favor!
26
Bendito sea Aquel que viene en el nombre de Jehová;
los hemos bendecido a ustedes desde la casa de Jehová.
27
Jehová es el Divino,
y él nos da luz.
Aten la procesión festiva con ramas mayores,
hasta los cuernos del altar.
28
Tú eres mi Divino, y te elogiaré;
mi Dios... te ensalzaré.
29
Den gracias a Jehová, porque él es bueno;
porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido.
’[ אÁ·lef]
119 Felices son los que en [su] camino están exentos de falta,
los que andan en la ley de Jehová.
2
Felices son los que observan sus recordatorios;
con todo el corazón siguen buscándolo.
3
Realmente no han practicado ninguna injusticia.
En los caminos de él han andado.
4
Tú mismo has dado imperativamente tus órdenes
para que se guarden cuidadosamente.
5
¡Oh, que mis caminos fueran firmemente establecidos
para guardar tus disposiciones reglamentarias!
6
En tal caso no quedaría avergonzado,
cuando mirara a todos tus mandamientos.
7
Te elogiaré en rectitud de corazón,
cuando aprenda tus decisiones judiciales justas.
8
Tus disposiciones reglamentarias continúo guardando.
Oh, no me dejes enteramente.
[ בBehth]
9
¿Cómo limpiará un joven su senda?
Manteniéndose alerta conforme a tu palabra.
10
Con todo mi corazón te he buscado.
No me descarríes de tus mandamientos.
11
En mi corazón he guardado cual tesoro tu dicho,
a fin de no pecar contra ti.
12
Bendito eres, oh Jehová.
Enséñame tus disposiciones reglamentarias.
13
Con mis labios he declarado
todas las decisiones judiciales de tu boca.
14
En el camino de tus recordatorios me he alborozado,
así como por toda otra cosa valiosa.
15
En tus órdenes ciertamente me interesaré intensamente,
y ciertamente miraré atento a tus sendas.
16
En cuanto a tus estatutos, mostraré tenerles cariño.
No olvidaré tu palabra.
[ גGuí·mel]
17
Obra apropiadamente para con tu siervo, para que yo viva
y para que guarde tu palabra.
18
Destapa mis ojos, para que mire
las cosas maravillosas procedentes de tu ley.
19
Solamente soy residente forastero en la tierra.
No ocultes de mí tus mandamientos.
20
Aplastada está mi alma de ansiar
tus decisiones judiciales todo el tiempo.
21
Has reprendido a los malditos presuntuosos,
que se descarrían de tus mandamientos.
22
Haz rodar de sobre mí el oprobio y el desprecio,
porque he observado tus propios recordatorios.
23
Aun príncipes se han sentado; contra mí han hablado los unos con los
otros.
En cuanto a tu siervo, él se interesa intensamente en tus disposiciones
reglamentarias.
24
También, tus recordatorios son aquello con lo que estoy encariñado,
como hombres de mi consejo.
[ דDá·leth]
25
Mi alma ha estado pegada al mismísimo polvo.
Consérvame vivo conforme a tu palabra.
26
He declarado mis propios caminos, para que me respondas.
Enséñame tus disposiciones reglamentarias.
27
Hazme entender el camino de tus propias órdenes,
para que me preocupe con tus obras maravillosas.
28
Mi alma se ha desvelado de desconsuelo.
Levántame conforme a tu palabra.
29
Aparta de mí aun el camino falso,
y favoréceme con tu propia ley.
30
El camino de la fidelidad he escogido.
Tus decisiones judiciales he considerado apropiadas.
31
Me he apegado a tus recordatorios.
Oh Jehová, no me avergüences.
32
Correré por el mismísimo camino de tus mandamientos,
porque haces que mi corazón tenga el espacio.
[ הHe’]
33
Instrúyeme, oh Jehová, en el camino de tus disposiciones
reglamentarias,
para que lo observe hasta lo último.
34
Hazme entender, para que observe tu ley,
y para que la guarde con todo el corazón.
35
Hazme pisar en el sendero de tus mandamientos,
porque en él me he deleitado.
36
Inclina mi corazón a tus recordatorios,
y no a las ganancias.
37
Haz que mis ojos pasen adelante para que no vean lo que es inútil;
consérvame vivo en tu propio camino.
38
Realiza para con tu siervo tu dicho
que [propende] al temor de ti.
39
Haz pasar mi oprobio, del cual he estado asustado,
porque tus decisiones judiciales son buenas.
40
¡Mira! He ansiado tus órdenes.
En tu justicia consérvame vivo.
[ וWaw]
41
Y vengan a mí tus bondades amorosas, oh Jehová,
tu salvación conforme a tu dicho,
42
para que pueda responder con una palabra al que me vitupera,
porque he confiado en tu palabra.
43
Y no quites de mi boca la palabra de verdad enteramente,
porque he esperado tu propia decisión judicial.
44
Y ciertamente guardaré tu ley constantemente,
hasta tiempo indefinido, aun para siempre.
45
Y ciertamente andaré de acá para allá en un lugar espacioso,
porque he buscado aun tus órdenes.
46
También hablaré de seguro de tus recordatorios enfrente de reyes,
y no me avergonzaré.
47
Y mostraré tener cariño a tus mandamientos
que he amado.
48
Y alzaré las palmas de las manos a tus mandamientos que he amado,
y ciertamente me interesaré intensamente en tus disposiciones reglamentarias.
[ זZá·yin]
49
Acuérdate de la palabra a tu siervo,
la cual me has hecho esperar.
50
Esta es mi consuelo en mi aflicción,
porque tu propio dicho me ha conservado vivo.
51
Los presuntuosos mismos me han escarnecido hasta el extremo.
De tu ley no me he desviado.
Jehová,
y hallo consuelo para mí mismo.
53
Un calor furioso mismo se ha apoderado de mí a causa de los inicuos,
que están dejando tu ley.
54
Melodías han llegado a ser para mí tus disposiciones reglamentarias
en la casa de mis residencias como forastero.
55
En la noche me he acordado de tu nombre, oh Jehová,
para guardar tu ley.
56
Aun esto ha llegado a ser mío,
porque tus órdenes he observado.
[ חJehth]
57
Jehová es la parte que me corresponde;
he prometido guardar tus palabras.
58
He ablandado tu rostro con todo [mi] corazón.
Muéstrame favor conforme a tu dicho.
59
He considerado mis caminos,
para volver mis pies a tus recordatorios.
60
Me apresuré, y no me dilaté
en guardar tus mandamientos.
61
Las mismas sogas de los inicuos me cercaron.
Tu ley no olvidé.
62
A medianoche me levanto para darte gracias
por tus justas decisiones judiciales.
63
Soy socio de todos los que de veras te temen,
y de los que guardan tus órdenes.
64
Tu bondad amorosa, oh Jehová, ha llenado la tierra.
Enséñame tus propias disposiciones reglamentarias.
[ טTehth]
65
Realmente has tratado bien con tu siervo,
oh Jehová, conforme a tu palabra.
66
Enséñame bondad, la sensatez y el conocimiento mismos,
porque en tus mandamientos he ejercido fe.
67
Antes de estar bajo aflicción estuve pecando por equivocación,
pero ahora he guardado tu mismísimo dicho.
68
Tú eres bueno y estás haciendo el bien.
Enséñame tus disposiciones reglamentarias.
69
Los presuntuosos me han embadurnado de falsedad.
En cuanto a mí, con todo [mi] corazón observaré tus órdenes.
70
El corazón de ellos se ha hecho insensible tal como grasa.
Yo, por mi parte, he estado encariñado con tu propia ley.
71
Bueno es para mí el que se me haya afligido,
a fin de que aprenda tus disposiciones reglamentarias.
72
La ley de tu boca es buena para mí,
en mayor grado que miles de piezas de oro y plata.
[ יYohdh]
73
Tus propias manos me han hecho, y procedieron a fijarme sólidamente.
Hazme entender, para que aprenda tus mandamientos.
74
Los que te temen son los que me ven y se regocijan,
porque he esperado tu propia palabra.
75
Bien sé, oh Jehová, que tus decisiones judiciales son justicia,
y que con fidelidad me has afligido.
76
Sirva tu bondad amorosa, por favor, para consolarme,
según el dicho tuyo a tu siervo.
77
Vengan a mí tus misericordias, para que siga viviendo;
porque con tu ley estoy encariñado.
78
Queden avergonzados los presuntuosos, porque sin causa me han
extraviado.
En cuanto a mí, yo me intereso intensamente en tus órdenes.
79
Vuélvanse a mí los que te temen,
los que también conocen tus recordatorios.
80
Resulte mi corazón exento de falta en tus disposiciones reglamentarias,
a fin de que no quede avergonzado.
[ כKaf]
81
Se ha consumido mi alma en su vivo deseo por tu salvación;
he esperado tu palabra.
82
Se han consumido mis ojos en su vivo deseo por tu dicho,
mientras digo: “¿Cuándo me consolarás?”.
83
Porque me he hecho como un odre en el humo.
No he olvidado tus disposiciones reglamentarias.
84
¿Cuántos son los días de tu siervo?
¿Cuándo ejecutarás juicio contra los que me persiguen?
85
Los presuntuosos han excavado hoyos para atraparme,
aquellos que no están en armonía con tu ley.
86
Todos tus mandamientos son fidelidad misma.
Sin causa me han perseguido. Oh, ayúdame.
87
En poco tiempo me hubieran exterminado en la tierra;
pero yo mismo no dejé tus órdenes.
88
Conforme a tu bondad amorosa consérvame vivo,
para que guarde el recordatorio de tu boca.
[ לLá·medh]
89
Hasta tiempo indefinido, oh Jehová,
tu palabra está estacionada en los cielos.
90
Tu fidelidad es para generación tras generación.
Has fijado sólidamente la tierra, para que siga subsistiendo.
91
Conforme a tus decisiones judiciales han subsistido [hasta] hoy,
porque todos son siervos tuyos.
92
Si tu ley no hubiera sido aquello con lo que estoy encariñado,
entonces habría perecido en mi aflicción.
93
Hasta tiempo indefinido no olvidaré tus órdenes,
porque por ellas me has conservado vivo.
94
Tuyo soy. Oh sálvame,
porque he buscado tus propias órdenes.
95
Me han esperado los inicuos, para destruirme.
Sigo mostrándome atento a tus recordatorios.
96
A toda perfección he visto fin.
Tu mandamiento es muy amplio.
[ מMem]
97
¡Cómo amo tu ley, sí!
Todo el día ella es mi interés intenso.
98
Tu mandamiento me hace más sabio que mis enemigos,
porque hasta tiempo indefinido es mío.
99
He llegado a tener más perspicacia que todos mis maestros,
porque tus recordatorios me son de interés intenso.
100
Me porto con más entendimiento que hombres de más edad,
porque he observado tus propias órdenes.
101
De toda senda mala he restringido mis pies,
con el propósito de guardar tu palabra.
102
De tus decisiones judiciales no me he desviado,
porque tú mismo me has instruido.
103
¡Cuán suaves a mi paladar han sido tus dichos,
más que la miel a mi boca!
104
Debido a tus órdenes me porto con entendimiento.
Por eso he odiado toda senda falsa.
[ נNun]
105
Tu palabra es una lámpara para mi pie,
y una luz para mi vereda.
106
He hecho una declaración jurada —y ciertamente la llevaré a cabo—
de guardar tus justas decisiones judiciales.
107
He sido afligido en gran grado.
Oh Jehová, consérvame vivo conforme a tu palabra.
108
Por favor, complácete en las ofrendas voluntarias de mi boca, oh Jehová,
y enséñame tus propias decisiones judiciales.
109
Mi alma está constantemente en la palma de mi mano;
pero tu ley no he olvidado.
110
Los inicuos me han tendido una trampa,
pero no me he desviado de tus órdenes.
111
He tomado tus recordatorios como posesión hasta tiempo indefinido,
porque son el alborozo de mi corazón.
112
He inclinado mi corazón a poner por obra tus disposiciones
reglamentarias
hasta tiempo indefinido, hasta lo último.
[ סSá·mekj]
113
A los de corazón irresoluto he odiado,
pero tu ley he amado.
114
Tú eres mi escondrijo y mi escudo.
Tu palabra he esperado.
115
Apártense de mí, malhechores,
para que yo observe los mandamientos de mi Dios.
116
Sosténme conforme a tu dicho, para que siga viviendo,
y no me hagas quedar avergonzado por mi esperanza.
117
Susténtame, para que sea salvo,
y fijaré la vista constantemente en tus disposiciones reglamentarias.
118
Has echado a un lado a todos los que se descarrían de tus disposiciones
reglamentarias;
porque su proceder mañoso es falsedad.
119
Como escoria espumajosa has hecho cesar a todos los inicuos de la
tierra.
Por eso he amado tus recordatorios.
120
Por el pavor de ti mi carne ha tenido sensación de hormigueo;
y a causa de tus decisiones judiciales he tenido miedo.
'[ עÁ·yin]
121
He ejecutado juicio y justicia.
¡Oh, no me abandones a los que me defraudan!
122
Sirve de fianza a tu siervo para lo que es bueno.
No me defrauden los presuntuosos.
123
Mis ojos mismos se han consumido del vivo deseo por tu salvación
y por tu justo dicho.
124
Haz con tu siervo conforme a tu bondad amorosa,
y enséñame tus propias disposiciones reglamentarias.
125
Soy tu siervo. Hazme entender,
para que conozca tus recordatorios.
126
Es el tiempo para que Jehová obre.
Han quebrantado tu ley.
127
Por eso he amado tus mandamientos
más que el oro, aun oro refinado.
Por eso he considerado rectas todas las órdenes respecto de todas las
128
cosas;
toda senda falsa he odiado.
[ פPe’]
129
Tus recordatorios son maravillosos.
Por eso mi alma los ha observado.
130
La manifestación misma de tus palabras da luz,
y hace entender a los inexpertos.
131
Mi boca he abierto bien, para poder jadear,
porque tus mandamientos he anhelado.
132
Dirígete a mí y muéstrame favor,
conforme a [tu] decisión judicial para con los que aman tu nombre.
133
Fija mis propios pasos sólidamente en tu dicho,
y no se enseñoree dominantemente de mí ninguna clase de cosa perjudicial.
134
Redímeme de cualquier defraudador de la humanidad,
y ciertamente guardaré tus órdenes.
135
Haz brillar tu propio rostro sobre tu siervo,
y enséñame tus disposiciones reglamentarias.
136
Corrientes de agua han bajado corriendo de mis ojos
debido al hecho de que no se ha guardado tu ley.
[ צTsa·dhéh]
137
Tú eres justo, oh Jehová,
y tus decisiones judiciales son rectas.
138
Has ordenado tus recordatorios en justicia
y en suma fidelidad.
139
Mi ardor me ha acabado,
porque mis adversarios han olvidado tus palabras.
140
Tu dicho es muy refinado,
y tu propio siervo lo ama.
141
Yo soy insignificante y despreciable.
Tus órdenes no he olvidado.
142
Tu justicia es una justicia hasta tiempo indefinido,
y tu ley es la verdad.
143
Angustia y dificultad mismas me hallaron.
Con tus mandamientos estaba encariñado.
144
La justicia de tus recordatorios es hasta tiempo indefinido.
Hazme entender, para que siga viviendo.
[ קQohf]
145
He llamado con todo [mi] corazón. Respóndeme, oh Jehová.
Tus disposiciones reglamentarias ciertamente observaré.
146
Te he invocado. ¡Oh sálvame!
Y ciertamente guardaré tus recordatorios.
147
Me he levantado temprano en el crepúsculo matutino, para poder clamar
por ayuda.
Tus palabras he esperado.
148
Mis ojos se han anticipado a las vigilias de la noche,
[para que] me interese intensamente en tu dicho.
149
Oh, de veras oye mi propia voz conforme a tu bondad amorosa.
Oh Jehová, conforme a tu decisión judicial consérvame vivo.
150
Los que siguen tras conducta relajada se han acercado;
se han alejado mucho de tu propia ley.
151
Tú estás cerca, oh Jehová,
y todos tus mandamientos son la verdad.
152
Hace mucho que he conocido algunos de tus recordatorios,
porque hasta tiempo indefinido los has fundado.
[ רRehsch]
153
Oh, ve mi aflicción, y líbrame;
porque no he olvidado tu propia ley.
154
Oh, de veras conduce mi causa judicial y recóbrame;
consérvame vivo de acuerdo con tu dicho.
155
La salvación está lejos de los inicuos,
porque no han buscado tus propias disposiciones reglamentarias.
156
Muchas son tus misericordias, oh Jehová.
Conforme a tus decisiones judiciales, oh consérvame vivo.
157
Mis perseguidores y mis adversarios son muchos.
De tus recordatorios no me he desviado.
158
He visto a los que son traicioneros en los tratos,
y de veras siento asco, porque no han guardado tu propio dicho.
159
Oh, ve que yo he amado tus propias órdenes.
Oh Jehová, conforme a tu bondad amorosa consérvame vivo.
160
La sustancia de tu palabra es verdad,
y toda justa decisión judicial tuya es hasta tiempo indefinido.
[ שSin] o [Schin]
161
Los príncipes mismos me han perseguido sin causa alguna,
pero mi corazón ha sentido pavor ante tus propias palabras.
162
Ando alborozado a causa de tu dicho,
tal como uno hace al hallar mucho despojo.
163
La falsedad he odiado, y de veras sigo detestándola.
Tu ley he amado.
164
Siete veces al día te he alabado
a causa de tus justas decisiones judiciales.
165
Paz abundante pertenece a los que aman tu ley,
y no hay para ellos tropiezo.
166
He esperado de ti la salvación, oh Jehová,
y he puesto por obra tus propios mandamientos.
167
Mi alma ha guardado tus recordatorios,
y los amo en sumo grado.
168
He guardado tus órdenes y tus recordatorios,
porque todos mis caminos están enfrente de ti.
[ תTaw]
169
Que mi clamor rogativo se acerque delante de ti, oh Jehová.
Conforme a tu palabra, oh hazme entender.
170
Entre mi petición de favor delante de ti.
Conforme a tu dicho, oh líbrame.
171
Que mis labios hagan salir burbujeando alabanza,
pues tú me enseñas tus disposiciones reglamentarias.
172
Cante mi lengua tu dicho,
porque todos tus mandamientos son justicia.
173
Sirva tu mano para ayudarme,
porque tus órdenes he escogido.
174
He ansiado tu salvación, oh Jehová,
y con tu ley estoy encariñado.
175
Siga mi alma viviendo y alabándote,
y ayúdenme tus propias decisiones judiciales.
176
He andado errante como una oveja perdida. Oh busca a tu siervo,
porque no he olvidado tus propios mandamientos.