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El cielo inacabado: Poesía de Tranströmer

Este documento contiene varios poemas del autor sueco Tomas Tranströmer traducidos al español por Francisco Serrano. Los poemas exploran temas como la música, la naturaleza, los recuerdos, y la condición humana.

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Este documento contiene varios poemas del autor sueco Tomas Tranströmer traducidos al español por Francisco Serrano. Los poemas exploran temas como la música, la naturaleza, los recuerdos, y la condición humana.

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TOMAS

TRANSTRÖMER

EL CIELO INACABADO

Versiones de Francisco Serrano

a partir de las traducciones de Robin Fulton y Jacques Outin

Un homenaje

Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 1


ALLEGRO

Toco a Haydn después de un día negro


y siento un sencillo calor en las manos.

Las teclas están listas. Los macillos golpean suavemente.


Su resonancia es verde, animada y tranquila.


El sonido dice que la libertad existe

y que alguien no le paga impuestos al César.


Meto las manos en los bolsillos como Haydn

e imito a aquel que observa tranquilamente el mundo.



Izo la bandera de Haydn — lo cual quiere decir:
“No nos rendimos. Pero anhelamos la paz.”


La música es una casa de vidrio en la ladera

donde las piedras vuelan, donde ruedan.

Y las piedras ruedan directo hacia la casa


y no obstante los vidrios permanecen intactos.

Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 2


EL CIELO INACABADO

El abatimiento detiene su curso


La angustia detiene su curso
El buitre frena su vuelo.


Fogosa, la luz fluye,

incluso los fantasmas le dan un trago.


Y nuestros cuadros en el día,

nuestras bestias rojas de los talleres de la era glacial.


Todo comienza a ver alrededor.


Caminamos por cientos bajo el sol.

Cada hombre es una puerta entreabierta

que da a una sala para todos.


El suelo interminable bajo nuestros pies.

El agua brilla entre los árboles.



El lago es una ventana a la tierra.

Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 3


BAJO PRESIÓN

El estrépito de los motores del cielo azul es ensordecedor.


Vivimos estremecidos en este lugar de trabajo
donde las profundidades del océano de pronto pueden aparecer—

conchas y teléfonos zumbando.


No se puede admirar la belleza más que al sesgo, de prisa.


El grano denso en el campo, multitud de colores en un arroyo amarillo.

Las inquietas sombras en mi cabeza se arrojan ahí.

Quieren meterse en el grano y transformarse en oro.


Llega la oscuridad. A medianoche me voy a la cama.


El barco más pequeño sale del barco más grande
Estás solo en el agua.
El casco oscuro de la sociedad se desplaza cada vez más lejos.

Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 4


ESPACIOS ABIERTOS Y CERRADOS

Un hombre siente el mundo con su profesión como un guante.


A mediodía descansa un momento y deja los guantes a un lado en el estante.
Allí de pronto crecen, se extienden

y oscurecen toda la casa por dentro.


La casa a oscuras está cercada por los vientos primaverales.


“Amnistía”, el rumor recorre la hierba: “amnistía”.

Un niño corre con un hilo invisible que asciende ladeándose al cielo

donde su sueño absurdo acerca del futuro vuela como un papalote más grande que los
suburbios.


Más al norte se puede ver desde lo alto la infinita alfombra azul del bosque de
pinos
donde la sombra de las nubes
está quieta.

No, vuela.

Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 5


De PARA LOS VIVOS Y LOS MUERTOS

SEIS INVIERNOS

1

En el hotel negro duerme un niño.


Y afuera: la noche de invierno
donde ruedan los dados de ojos desorbitados.

2
Una elite de muertos petrificados

en el cementerio de Santa Catarina

donde el viento tirita en su armadura de Svalbard.*


3
Un invierno durante la guerra en que yacía enfermo
un carámbano enorme se formó frente a la ventana.

Arpón y vecino, recuerdo inexplicado.


Hielo colgando del borde del techo.


Carámbanos: el gótico invertido.
Bestiario abstracto, tetas de vidrio.

5
Un vagón vacío en una vía accesoria.

Inmóvil. Heráldico.
Viajes entre las garras

Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 6


6
Esta noche bruma de nieve, claro de luna. La medusa lunar

flotando ante nosotros. Nuestras sonrisas
en el camino de regreso. Sendero encantado.



*Archipiélgo del océano Ártico descubierto en el siglo XII por los vikingos.

Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 7


EL RUISEÑOR DE BADELUNDA*

Medianoche verde en la frontera norte de los ruiseñores. Pesadas hojas penden en


trance, los autos sordos corren hacia la línea de neón. La voz del ruiseñor se alza sin
ladearse, es tan penetrante como el canto del gallo, aunque bella y jamás vanidosa.
Estaba prisionero y vino a visitarme. Estaba enfermo y vino a visitarme. No me di
cuenta entonces, ahora sí. El tiempo fluye del sol y de la luna y penetra todos los tic-
tacs de los relojes agradecidos. Pero aquí ya no hay tiempo. Sólo la voz del ruiseñor,
las crudas notas resonantes que afilan la guadaña luminosa del cielo nocturno.

Badelunda es una necrópolis de la edad de bronce al noreste de Västerås, en el centro de Suecia.

Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 8


ESTROFAS DEL MAYO TEMPRANO

Un bosque en mayo. El traslado de carga invisible,


mi vida entera, como un inquietante aquí. Canto de pájaros.
En charcos mudos larvas de mosquito—

signos de interrogación su danza furiosa.


Huyo a los mismos lugares, y las mismas palabras.


Fría brisa del mar, el dragón de hielo me lame

la nuca mientras llamea el sol.

La carga arde con llamas frías.

Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 9


BERCEUSE

Soy una momia que duerme en el ataúd azul marino de los bosques, en un rumor
constante de motores, de asfalto y caucho.

Lo que pasó en el día se hunde, las lecciones pesan más que la vida.

La carretilla se acercó rodando sobre su única rueda, y yo llegué con mi ánimo


dando vueltas aunque los pensamientos han cesado de girar y a la carretilla le
han crecido alas.

Mucho tiempo después de que el cielo haya oscurecido, vendrá un avión. Los
pasajeros verán bajo ellos destellar las ciudades como el oro de los Godos.

Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 10


CRIPTAS ROMÁNICAS

En la penumbra de la vasta iglesia románica se apretujaban los turistas.


Una cripta daba a otra cripta, una vista incompleta.
Las llamas de unos cuantos cirios oscilaban.

Un ángel sin rostro me abrazó


y me susurró en todo el cuerpo:

“No te avergüences de ser hombre, ¡enorgullécete!


Dentro de ti una cripta da a otra cripta, sin fin.

Nunca estarás completo y así debe ser.”

Cegado por las lágrimas


fui empujado hasta la piazza que bullía de luz

junto con Mr. y Mrs. Jones, el señor Tanaka y la Signora Sabatini


y dentro de cada uno de ellos una cripta daba a otra cripta, sin fin.

Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 11


EPIGRAMA

Los edificios de la capital, los alvéolos de las abejas africanas, miel para la flor y nata.
Él servía ahí. Pero en un túnel oscuro desplegaba sus alas y volaba cuando nadie lo
veía. Tenía de nuevo que vivir su vida.

Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 12


RETRATO DE MUJER, SIGLO XIX

La voz se asfixia bajo la ropa. Sus ojos


siguen al gladiador. Luego ella
está en la arena, también. ¿Es libre? Un marco dorado encierra el cuadro.

Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 13


TEMAS MEDIEVALES

Bajo nuestros gestos encantadores, acecha


inevitablemente el cráneo, la cara del jugador de póker. Mientras
sin prisa el sol rueda en el cielo.

La partida de ajedrez continúa.


En la espesura un chasquido como las tijeras del peluquero.


Sin prisa el sol rueda en el cielo.

La partida de ajedrez se detiene, tablas.

En el silencio del arcoíris.


Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 14


AIR MAIL

En busca de un buzón
llevaba la carta por la ciudad.
La mariposa extraviada revoloteaba

en el inmenso bosque de piedra y hormigón.


La alfombra voladora del timbre postal


las letras titubeantes de la dirección

más mi propia verdad sellada

planean ahora por encima del océano.


La deslizante plata del Atlántico.


Las barreras de nubes. La barca de pescar
como un hueso de aceituna que uno escupe.
Y la pálida cicatriz de la estela.


El trabajo avanza lentamente aquí abajo.

Echo ojeadas frecuentes al reloj.

En el silencio ávido

las sombras de los árboles son números oscuros.



La verdad yace en el suelo

pero nadie se atreve a levantarla.


La verdad está en la calle.

Y nadie la hace suya.

Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 15


MADRIGAL
Heredé un bosque sombrío donde raramente voy. Pero el día llegará en que los
muertos y los vivos cambien de lugar. Entonces el bosque se pondrá en marcha. No
carecemos de esperanza. Los crímenes más graves quedan sin resolverse pese a los
esfuerzos de todas las policías. En el mismo sentido existe también en algún sitio de
nuestras vidas un gran amor sin resolverse. Heredé un bosque sombrío, pero ahora
camino por otro bosque, luminoso. ¡Todo lo que vive, canta, se mueve, trepa y se agita!
Es primavera y el aire es embriagador. Me gradúe en la universidad del olvido y tengo
las manos tan vacías como la camisa en el tendedero.

Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 16


LUCIÓN

El lución, ese lagarto sin patas, se desliza a lo largo de la escalinata


majestuoso y lento como una anaconda, aunque distinto en tamaño.
El cielo está cubierto de nubes que el sol atraviesa. Así es el día.


Esta mañana, la mujer que amo ahuyentó a los espíritus malignos.

Como en el sur, cuando uno abre la puerta de un cobertizo oscuro, y entra la luz
y las cucarachas huyen por los rincones hacia lo alto de los muros

y desaparecen —uno las ve sin verlas,

así su desnudez ahuyentó a los demonios.


Como si nunca hubieran estado ahí.


Pero van a regresar.
Para, con sus mil manos, trastornar la vetusta central telefónica de nuestros nervios.

Es el 5 de julio. Los altramuces se estiran como si quisieran ver el mar.


Estamos en la iglesia de guardar silencio con un fervor sin dogmas.

Como si los rostros implacables de los patriarcas ya no existieran,

ni la falta de ortografía en la piedra con el nombre de Dios.


En la televisión vi a un predicador dogmático que recababa un montón de dinero.

Pero ahora estaba cansado y tenía que apoyarse en un guardaespaldas,

un joven bien trajeado, con una sonrisa tan tensa como un bozal.
Una sonrisa que ahogaba un grito.
El grito del niño al que dejaron solo en la cama de un hospital cuando sus padres se
han ido.

Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 17


Lo divino roza al ser humano y enciende una llama
pero luego se retira.

¿Por qué?
La llama atrae las sombras, que se arrojan en ella chirriando y se unen a la llama
que se alza y ennegrece Y el humo se expande sofocante y negro.

Al final sólo el humo negro, al final sólo el verdugo devoto.



El verdugo devoto se inclina
hacia la plaza del mercado y el gentío que forma un espejo granuloso en donde él
mismo se contempla.
El mayor fanático es el mayor escéptico. Sin saberlo.

Es un pacto entre dos


donde uno es cien por ciento visible y el otro invisible.
Cómo detesto la expresión “cien por ciento”.


Aquellos que no pueden existir en otra parte que en su apariencia,
los que jamás se han distraído
aquellos que jamás abren la puerta equivocada para echar un vistazo al No-
Identificado.

¡Ignóralos!

Es el 5 de julio. El cielo está cubierto de nubes que el sol atraviesa.
El lución se desliza a lo largo de la escalinata majestuoso y lento como una anaconda.

El lución, como si no existiera la burocracia.


La serpiente de vidrio, como si no hubiera idolatría.
Los altramuces, como si no hubiera el “cien por ciento”.

Conozco la profundidad donde uno es a la vez prisionero y monarca
como Perséfone.

Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 18


Con frecuencia me he tendido en la hierba tenaz allá abajo
y he visto el arco de la tierra por encima de mí.

La bóveda terrestre.
Con frecuencia, la mitad de mi vida.

Pero hoy mi mirada me abandonó.


Mi ceguera se largó.

El murciélago negro abandonó mi cara y da tijeretazos alrededor en el espacio


radiante del verano.

Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 19


De LA GÓNDOLA FÚNEBRE

ABRIL Y SILENCIO

La primavera desolada.
Una zanja de terciopelo negro

repta a mi lado
sin reflejarse.

Las únicas que brillan


son estas flores gualdas.

Mi sombra me lleva

como un violín
en su estuche negro.

Todo lo que quería decir


reluce inaccesible
como la plata
en casa del usurero.

Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 20


INSEGURIDAD NACIONAL

La jefe de oficina se inclina y dibuja una X


y sus aretes oscilan como espadas de Damocles.

Como una mariposa moteada en el suelo no se ve,


el demonio se confunde con el periódico abierto.


Un casco que nadie usa ha tomado el poder.

La tortuga madre huye volando bajo el agua.

Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 21


EN JULIO DE 1990

Estaba en un entierro
y sentía que el muerto
leía mis pensamientos

mejor que yo mismo.


El órgano en silencio, los pájaros cantaron.


Allí está la tumba bajo el sol.

La voz de mi amigo pertenecía

al reverso de los minutos.


Volví a casa confortado


por la claridad de este día de verano
la lluvia y el silencio
confortado por la luna.

Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 22


EL CUCO

Un cuco cantaba en el abedul, justo al norte de la casa. Tan fuerte que al principio creí
que era un cantante de ópera que imitaba a un cuclillo. Después lo vi, asombrado. Las
plumas de su cola subían y bajaban con cada nota, como la manija de una bomba. El
pájaro saltaba sobre sus dos patas, dando vueltas y gritaba en todas direcciones.
Luego se elevó canturreando y voló encima de la casa, hacia el oeste… El verano
envejeció y todo se confunde en un murmullo melancólico. El cuculus canorus
regresará a los trópicos. En Suecia su época ha pasado. ¡No duró mucho! En realidad,
el cuco es ciudadano de Zaire…. Ya no me hace muy feliz viajar. Pero los viajes vienen
a visitarme. Ahora, que cada vez me hacen más a un lado, que aumentan mis círculos
anuales, que necesito lentes para leer. Suceden siempre más cosas de las que podemos
soportar. No hay nada de qué asombrarse. Estos pensamientos me llevan con la
misma fidelidad con la que Susi y Chuma llevaban el cuerpo embalsamado de
Livingstone a través de África.

Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 23


TRES ESTROFAS

I
El caballero y su dama
de piedra pero felices

en la tapa del sarcófago


en fuga fuera del tiempo.


II

Jesús alza una medalla

con el perfil de Tiberio


unos rasgos sin amor

poder en circulación

III
Una espada reluciente

aniquila los recuerdos.


En el suelo se herrumbran

trompetas y el tahalí.

Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 24


ENTRA LA LUZ

Las largas bestias de la primavera frente a la ventana


y el dragón transparente de los rayos del sol
pasa como un tren suburbano

sin fin —al cual nunca le vimos la cabeza.


Altivas como cangrejos, la villas de la playa


se desplazan de lado.

El sol hace parpadear las estatuas.


El mar de fuego embravecido

se transforma en caricia.
Ha empezado la cuenta regresiva.

Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 25


VIAJE NOCTURNO

Tumulto bajo nuestros pies. Los trenes.


Tiembla el Hotel Astoria.
Un vaso de agua a la orilla de la cama

brilla en los túneles.


Soñó que estaba preso en Svalbard.


El planeta giró rugiendo.

Unos ojos refulgentes avanzaron sobre el hielo.

La belleza de los milagros existía.


Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 26


HAIKÚS

I
Líneas de alta tensión
se estiran en el reino del frío

al norte de toda música.


*
Solo rumbo a los montes

azules de la muerte

se encamina el sol blanco.


*
Tendremos que vivir
con la yerba aplacada
y la risa de los sótanos.

Hoy el sol está bajo

Nuestras sombras son gigantes.

Pronto todo estará en sombras.



II

Orquídeas púrpuras
Petroleros deslizándose lejos.

Es luna llena.

Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 27


III
Torres del medioevo,

ciudad extraña, esfinges congeladas,


anfiteatros vacíos.

*
El follaje susurra:

un jabalí toca el órgano.


Y tañeron las campanas.

*
Y la noche transcurre

de este a oeste a
la velocidad de la luna.

IV

Una pareja de libélulas


encabalgadas

pasan con un murmullo de alas.

*
Presencia de Dios.
Se abre un sello cerrado

en el túnel del canto de los pájaros.


Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 28


*
Robles, la luna.

Fulgor, constelaciones mudas.


Y el mar helado.

Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 29


HAIKÚS
(Segunda versión)


I
Cables tendidos

al norte de la música.
Reino del frío.

Rumbo a los montes

azules de la muerte
viaja el sol blanco.


*
Hay que vivir
con la yerba aplastada.

Risa en los sótanos.


Sombras gigantes.

Hoy el sol está bajo.


Pronto la noche.

II
Rojas orquídeas.

Petroleros lejanos.

Es luna llena.

Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 30


III
Ciudad ajena,

esfinges congeladas,
ruedos vacíos.

*
Dice el follaje:

toca un jabalí el órgano,


tañen campanas.

*
Fluye la noche

al ritmo de la luna
de este a oeste.

IV

Encabalgadas
pasa un par de libélulas.

Un rumor de alas.

*
Dios en el túnel
del canto de los pájaros.

Un sello se abre.

Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 31


*
Robles y luna.

Fulgor, constelaciones.
El mar helado.

Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 32


DE LA ISLA, 1860

1
Un día en que ella enjuagaba sus ropas en el muelle
el frío del estrecho le subió por los brazos

hasta su vida.

Sus lágrimas se congelaron en un par de anteojos.


La isla se alzó de sí misma en la yerba

y el estandarte de los arenques ondulaba en lo hondo.

Y el enjambre de granos de viruela lo alcanzó


y se posó en su cara.
Está acostado y mira fijamente el techo.

Qué golpe de remos turba el silencio.


La mancha eternamente móvil de la actualidad.

El punto del presente sangrando eternamente.

Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 33


SILENCIO

Sigue tu camino, los enterraron…


Una nube se desliza frente el disco solar.

El hambre es un gran edificio


que se desplaza durante la noche.


En el cuarto se abre la jaula de un elevador—

una barra oscura apunta a las entrañas .


Flores en la fosa. Fanfarria y silencio.

Sigue tu camino, los enterraron…



La vajilla de plata sobrevive en inmensos enjambres
en las profundidades donde es negro el Atlántico.

Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 34


EN MITAD DEL INVIERNO

Un brillo azul
irradia de mi ropa.
Solsticio de invierno.

Panderetas de hielo tintineante.


Cierro los ojos.

Hay un mundo insonoro


hay una fisura

donde a los muertos

loa pasan de contrabando la frontera.

Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 35


UN BOCETO DE 1884*

La cara de William Turner curtida por el sol.


Puso su caballete lejos, en medio de los rompientes.
Seguimos el cable verde plata hasta las profundidades.


Vadea la pendiente del reino de los muertos.

Rueda un tren. ¡Se acerca!


La lluvia, la lluvia viaja por encima de nosotros.

* Se refiere al cuadro de Turner Rain, Steam and Speed.


Tomas Tranströmer ·El cielo inacabado · Versiones de Francisco Serrano 36

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