LIBRO DE RUT
Autor: Anónimo / algunos estiman que fue Samuel
Tema: Amor redentor
Fecha: siglo X a.C.
Propósito:
Este libro fue escrito para describir como,
por medio del amor abnegado
y el justo cumplimiento de la ley de Dios,
una joven moabita, virtuosa y devota,
llegó a ser la bisabuela del rey David.
El libro, también se escribió para conservar
una historia admirable, del tiempo de los jueces,
acerca de una familia piadosa cuya fidelidad en la
adversidad contrastaba mucho con la decadencia
espiritual y moral generalizada en Israel en
aquella época.
Desde el punto de vista histórico, el Libro de Rut describe sucesos de
la vida de una familia israelita durante el tiempo de los jueces.
El lugar geográfico de los primeros 18 versículos es la tierra de Moab.
El resto del libro, esta situado en Belén de Judá o cerca de ella.
En lo litúrgico, el Libro de Rut llego a ser uno de los 5 rollos de la
tercera parte de la Biblia hebrea, los "hagiógrafos“ ("Escritos
Santos"), cada uno de los cuales se leía en publico en una de las
fiestas judías anuales.
Como el drama central de Rut ocurrió durante la cosecha, el libro se
leía por costumbre en la Fiesta de la Cosecha o Pentecostés. Por
cuanto el libro menciona a los descendientes de Rut sin pasar del rey
David, es muy probable que se haya escrito durante el reinado de
David. Si bien el autor del libro es incierto, el Talmud judío (literatura
rabínica) le atribuye la paternidad literaria a Samuel.
Esta historia de amor comienza cuando Elimelec, debido al hambre imperante, sale de Judá y se
establece con su familia en Moab. La adversidad siguió a Elimelec, pues el y sus 2 hijos mueren en
Moab, dejando 3 viudas.
Siguen, entonces, 4 episodios principales:
(1) Noemí (la viuda de Elimelec) y su devota nuera
moabita (Rut) regresaron a Belén en Judá.
(2) Por la providencia de Dios, Rut encontró a Booz, un
pariente rico de Elimelec.
(3) Animada por Noemí, Rut le manifestó a Booz su
interés en la posibilidad del matrimonio, según la ley
del pariente redentor.
(4) En su calidad de pariente-redentor, Booz compró la
propiedad de Noemí y se caso con Rut y tuvieron un
hijo llamado Obed, que fue abuelo del rey David. A
pesar de que el libro comienza con una adversidad
terrible, concluye con una realización gloriosa para
Noemí, Rut, Booz e Israel.
Cinco aspectos principales caracterizan al Libro de Rut:
1) es uno de los dos libros de la Biblia nombrados por una mujer (el otro es
Ester);
2) describe las alegrías y tristezas de una familia piadosa en Belén durante
el tiempo caótico de los jueces;
3) es una prueba de que el plan redentor de Dios siempre incluyo a los
gentiles (no judíos);
4) el tema central del libro es la redención, resumida en el papel de
pariente-redentor de Booz (prefiguración de Jesucristo);
5) muestra una imagen realista de la vida, con sus tragedias y sus luchas,
pero también describe como la fe y la fidelidad de personas piadosas, le
permitieron a Dios cambiar la tragedia en triunfo y la derrota en
redención;
Rut, 1:1 Aconteció en los días que gobernaban los jueces, que hubo
hambre en la tierra. Y un varón de Belén de Judá fue a morar en los
campos de Moab, él y su mujer, y dos hijos suyos.
1:2 El nombre de aquel varón era Elimelec, y el de su mujer, Noemí;
1:3 Y murió Elimelec, marido de Noemí, y quedó ella con sus dos
hijos,
1:4 los cuales tomaron para sí mujeres moabitas; el nombre de una
era Orfa, y el nombre de la otra, Rut; y habitaron allí unos diez años.
1:5 Y murieron también los dos, quedando así la mujer
desamparada de sus dos hijos y de su marido. }
1:6 Entonces se levantó con sus nueras, y regresó de los campos
de Moab; porque oyó en el campo de Moab que Jehová había
visitado a su pueblo para darles pan.
1:7 Salió, pues, del lugar donde había estado, y con ella sus dos
nueras, y comenzaron a caminar para volverse a la tierra de Judá.
Rut, 1:8 Y Noemí dijo a sus dos nueras: Andad, volveos cada una a la
casa de su madre; Jehová haga con vosotras misericordia, como la
habéis hecho con los muertos y conmigo.
1:9 Luego las besó, y ellas alzaron su voz y lloraron,
1:10 y le dijeron: Ciertamente nosotras iremos contigo a tu pueblo.
1:11 Y Noemí respondió: Volveos, hijas mías; ¿para qué habéis de ir
conmigo? ¿Tengo yo más hijos en el vientre, que puedan ser vuestros
maridos?
1:12 Volveos, hijas mías, e idos; porque yo ya soy vieja para tener
marido. Y aunque dijese: Esperanza tengo, y esta noche estuviese con
marido, y aun diese a luz hijos,
1:13 ¿habíais vosotras de esperarlos hasta que fuesen grandes?
¿Habíais de quedaros sin casar por amor a ellos? No, hijas mías; que
mayor amargura tengo yo que vosotras, pues la mano de Jehová ha
salido contra mí.
Noemí era una fiel seguidora del Señor que sufrió gran
adversidad.
Ella y su familia sufrieron los efectos del hambre y se vieron
obligados a expatriarse. Además, ella perdió a su esposo y a sus
2 hijos.
Parecía que el Señor la había abandonado e incluso que se había
vuelto contra ella. Sin embargo, Dios siguió estando preocupado
por ella, obrando por medio de otros para socorrerla en su
tiempo de necesidad.
Como Noemí, los creyentes pudieran ser fieles y leales a Cristo
pero, al mismo tiempo, sufrir gran adversidad en su vida.
Esto no significa que Dios los haya abandonado o que este
castigándolos. Las Escrituras recalcan de manera reiterada que,
amorosamente, Dios sigue haciendo que todas las cosas les
ayuden a bien a los creyentes en momentos de tribulación.
Aunque significaba la soledad para ella, Noemí exhorto a sus 2 nueras
a permanecer en la tierra de ellas.
Noemí creía que ellas no tendrían oportunidad alguna de volver a
casarse y ser felices con ella.
El libro subraya la devoción y el amor desinteresados que existía entre
Noemí y Rut y enseña que la verdadera piedad siempre incluye
cuidado amoroso y sacrificio personal por los miembros de la familia.
Noemí creía que su adversidad demostraba que ella ya no tenía el
favor de Dios, sino que Él estaba contra ella.
Ese punto de vista personal resulto estar errado.
No se debe considerar que toda penuria y adversidad sea el resultado
de las acciones de Dios o de su disgusto con los creyentes porque, a
veces, Satanás y las normales experiencias humanas causan
dificultades y penurias en la vida, prescindiendo de la consagración al
Señor.
Rut, 1:14 Y ellas alzaron otra vez su voz y lloraron; y Orfa besó a su
suegra, mas Rut se quedó con ella.
1:15 Y Noemí dijo: He aquí tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a sus
dioses; vuélvete tú tras ella.
1:16 Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque
a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu
pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.
1:17 Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga
Jehová, y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre
nosotras dos.
Es evidente que Noemí le había impartido a Rut su fe en el Señor Dios,
mediante el ejemplo y la enseñanza (Rut era moabita, no israelita). La fe
de Rut en Dios hizo que ella permaneciera fiel en su amor a Noemí. Rut,
ejemplifica el principio divino de que "el que pierde su
vida por causa de mí, la hallara" (Mateo, 10:39).
Rut, 1:18 Y viendo Noemí que estaba tan resuelta a ir con ella, no dijo más.
1:19 Anduvieron, pues, ellas dos hasta que llegaron a Belén; y aconteció que
habiendo entrado en Belén, toda la ciudad se conmovió por causa de ellas, y
decían: ¿No es ésta Noemí? 1:20 Y ella les respondía: No me llaméis Noemí,
sino llamadme Mara; porque en grande amargura me ha puesto el
Todopoderoso. 1:21 Yo me fui llena, pero Jehová me ha vuelto con las manos
vacías. ¿Por qué me llamaréis Noemí, ya que Jehová ha dado testimonio
contra mí, y el Todopoderoso me ha afligido? 1:22 Así volvió Noemí, y Rut la
moabita su nuera con ella; volvió de los campos de Moab, y llegaron a Belén
al comienzo de la siega de la cebada.
Rut, 2:1 Tenía Noemí un pariente de su marido, hombre rico de la familia de
Elimelec, el cual se llamaba Booz. 2:2 Y Rut la moabita dijo a Noemí: Te ruego
que me dejes ir al campo, y recogeré espigas en pos de aquel a cuyos ojos
hallare gracia. Y ella le respondió: Vé, hija mía.
Levítico, 23:22 Cuando segareis la mies de vuestra tierra, no segaréis hasta
el último rincón de ella, ni espigarás tu siega; para el pobre y para el
extranjero la dejarás. Yo Jehová vuestro Dios.
Deuteronomio, 24:19 Cuando siegues tu mies en tu campo, y olvides alguna
gavilla en el campo, no volverás para recogerla; será para el extranjero, para
el huérfano y para la viuda; para que te bendiga Jehová tu Dios en toda obra
de tus manos.
En la Ley de Moisés, Dios había ordenado a Israel que permitiera a los
pobres recoger el grano dejado en los campos.
Rut, 2:3 Fue, pues, y llegando, espigó en el campo en pos de los segadores;
y aconteció que aquella parte del campo era de Booz, el cual era de la familia
de Elimelec.
2:4 Y he aquí que Booz vino de Belén, y dijo a los segadores: Jehová sea con
vosotros. Y ellos respondieron: Jehová te bendiga.
2:5 Y Booz dijo a su criado el mayordomo de los segadores: ¿De quién es
esta joven?
2:6 Y el criado, mayordomo de los segadores, respondió y dijo: Es la joven
moabita que volvió con Noemí de los campos de Moab;
2:7 y ha dicho: Te ruego que me dejes recoger y juntar tras los segadores
entre las gavillas. Entró, pues, y está desde por la mañana hasta ahora, sin
descansar ni aun por un momento.
2:8 Entonces Booz dijo a Rut: Oye, hija mía, no vayas a espigar a otro campo,
ni pases de aquí; y aquí estarás junto a mis criadas.
Rut, 2:10 Ella entonces bajando su rostro se inclinó a tierra, y le dijo: ¿Por qué he hallado
gracia en tus ojos para que me reconozcas, siendo yo extranjera?
2:11 Y respondiendo Booz, le dijo: He sabido todo lo que has hecho con tu suegra después de
la muerte de tu marido, y que dejando a tu padre y a tu madre y la tierra donde naciste, has
venido a un pueblo que no conociste antes.
2:12 Jehová recompense tu obra, y tu remuneración sea cumplida de parte de Jehová Dios de
Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte.
2:13 Y ella dijo: Señor mío, halle yo gracia delante de tus ojos; porque me has consolado, y
porque has hablado al corazón de tu sierva, aunque no soy ni como una de tus criadas.
2:14 Y Booz le dijo a la hora de comer: Ven aquí, y come del pan, y moja tu bocado en el
vinagre. Y ella se sentó junto a los segadores y comió hasta que se sació.
Rut, 2:12 Jehová recompense tu obra, y tu remuneración sea cumplida de parte de Jehová
Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte.
Este versículo es clave en el Libro de Rut.
Incluso en medio de la gran apostasía imperante durante el
período de los jueces, Dios cuidó a quienes lo buscaron a Él,
con sincera confianza y dedicada fe.
El relato de Rut trata de la providencia y la provisión de Dios en
la vida de todos los que confían en Él y siguen sus caminos.
Como Abraham respondió al llamado del Señor con fe, así la
confianza de Rut en el Señor hizo que ella dejara su país y su
parentela, a fin de seguir el propósito redentor de Dios.
Rut, 2:17 Espigó, pues, en el campo hasta la noche, y desgranó lo que había recogido, y fue
como un efa de cebada.
2:19 Y le dijo su suegra: ¿Dónde has espigado hoy? ¿y dónde has trabajado? Bendito sea el
que te ha reconocido. Y contó ella a su suegra con quién había trabajado, y dijo: El nombre
del varón con quien hoy he trabajado es Booz.
2:20 Y dijo Noemí a su nuera: Nuestro pariente es aquel varón, y uno de los que pueden
redimirnos.
2:21 Y Rut la moabita dijo: Además de esto me ha dicho: Júntate con mis criadas, hasta que
hayan acabado toda mi siega.
2:22 Y Noemí respondió a Rut su nuera: Mejor es, hija mía, que salgas con sus criadas, y que
no te encuentren en otro campo.
2:23 Estuvo, pues, junto con las criadas de Booz espigando, hasta que se acabó la siega de la
cebada y la del trigo; y vivía con su suegra.
Rut, 3:1 Después le dijo su suegra Noemí: Hija mía, ¿no he de buscar hogar
para ti, para que te vaya bien?
3:2 ¿No es Booz nuestro pariente, con cuyas criadas tú has estado? He aquí
que él avienta esta noche la parva de las cebadas.
3:3 Te lavarás, pues, y te ungirás, y vistiéndote tus vestidos, irás a la era;
mas no te darás a conocer al varón hasta que él haya acabado de comer y de
beber.
3:4 Y cuando él se acueste, notarás el lugar donde se acuesta, e irás y
descubrirás sus pies, y te acostarás allí; y él te dirá lo que hayas de hacer.
3:5 Y ella respondió: Haré todo lo que tú me mandes. 3:6 Descendió, pues, a
la era, e hizo todo lo que su suegra le había mandado.
3:7 Y cuando Booz hubo comido y bebido, y su corazón estuvo contento, se
retiró a dormir a un lado del montón. Entonces ella vino calladamente, y le
descubrió los pies y se acostó.
Rut, 3:8 Y aconteció que a la medianoche se estremeció aquel
hombre, y se volvió; y he aquí, una mujer estaba acostada a sus pies.
3:9 Entonces él dijo: ¿Quién eres? Y ella respondió: Yo soy Rut tu
sierva; extiende el borde de tu capa sobre tu sierva, por cuanto eres
pariente cercano.
3:10 Y él dijo: Bendita seas tú de Jehová, hija mía; has hecho mejor tu
postrera bondad que la primera, no yendo en busca de los jóvenes,
sean pobres o ricos.
3:11 Ahora pues, no temas, hija mía; yo haré contigo lo que tú digas,
pues toda la gente de mi pueblo sabe que eres mujer virtuosa.
3:12 Y ahora, aunque es cierto que yo soy pariente cercano, con todo
eso hay pariente más cercano que yo. 3:13 Pasa aquí la noche, y
cuando sea de día, si él te redimiere, bien, redímate; mas si él no te
quisiere redimir, yo te redimiré, vive Jehová. Descansa, pues, hasta la
mañana.
A Booz, como pariente cercano de Noemí y Rut, se le exigía (por la ley de Moisés), que
proveyera para las necesidades de sus parientes. Como Booz permanecía en la era durante la
noche para proteger su cosecha,
Noemí le pidió a Rut que "descubra los pies de Booz y se acueste allí".
Mediante esta acción, Rut le transmitió a Booz su deseo de que se casara con ella, como el
pariente más cercano de su esposo. Esto debe considerarse a la luz de las costumbres de esa
época, lo cual se hacía discretamente y sin connotaciones sexuales de ningún tipo.
Cuando Booz se despertó sobresaltado y encontró allí a Rut, ésta le pidió que extendiera
sobre ella el borde de su capa, lo cual significaba que ella le estaba pidiendo que la tomara
por esposa. El acto de cubrirla, simbolizaba protección, cuidado y apoyo.
Rut, 3:14 Y después que durmió a sus pies hasta la mañana, se
levantó antes que los hombres pudieran reconocerse unos a
otros; porque él dijo: No se sepa que vino mujer a la era.
3:15 Después le dijo: Quítate el manto que traes sobre ti, y tenlo.
Y teniéndolo ella, él midió seis medidas de cebada, y se las puso
encima; y ella se fue a la ciudad.
3:16 Y cuando llegó a donde estaba su suegra, ésta le dijo: ¿Qué
hay, hija mía? Y le contó ella todo lo que con aquel varón le había
acontecido.
3:17 Y dijo: Estas seis medidas de cebada me dio, diciéndome: A
fin de que no vayas a tu suegra con las manos vacías.
3:18 Entonces Noemí dijo: Espérate, hija mía, hasta que sepas
cómo se resuelve el asunto; porque aquel hombre no descansará
hasta que concluya el asunto hoy.
Rut, 4:1 Booz subió a la puerta y se sentó allí; y he aquí pasaba aquel
pariente de quien Booz había hablado, y le dijo: Eh, fulano, ven acá y
siéntate. Y él vino y se sentó.
4:2 Entonces él tomó a diez varones de los ancianos de la ciudad, y
dijo: Sentaos aquí. Y ellos se sentaron.
4:3 Luego dijo al pariente: Noemí, que ha vuelto del campo de Moab,
vende una parte de las tierras que tuvo nuestro hermano Elimelec.
4:4 Y yo decidí hacértelo saber, y decirte que la compres en presencia
de los que están aquí sentados, y de los ancianos de mi pueblo. Si tú
quieres redimir, redime; y si no quieres redimir, decláramelo para que
yo lo sepa; porque no hay otro que redima sino tú, y yo después de ti.
Y él respondió: Yo redimiré.
Rut, 4:5 Entonces replicó Booz: El mismo día que compres las tierras de mano de Noemí,
debes tomar también a Rut la moabita, mujer del difunto, para que restaures el nombre del
muerto sobre su posesión.
4:6 Y respondió el pariente: No puedo redimir para mí, no sea que dañe mi heredad. Redime
tú, usando de mi derecho, porque yo no podré redimir.
4:7 Había ya desde hacía tiempo esta costumbre en Israel tocante a la redención y al contrato,
que para la confirmación de cualquier negocio, el uno se quitaba el zapato y lo daba a su
compañero; y esto servía de testimonio en Israel.
4:8 Entonces el pariente dijo a Booz: Tómalo tú. Y se quitó el zapato.
4:9 Y Booz dijo a los ancianos y a todo el pueblo: Vosotros sois testigos hoy, de que he
adquirido de mano de Noemí todo lo que fue de Elimelec, y todo lo que fue de Quelión y de
Mahlón.
Rut, 4:10 Y que también tomo por mi mujer a Rut la moabita, mujer de
Mahlón, para restaurar el nombre del difunto sobre su heredad, para
que el nombre del muerto no se borre de entre sus hermanos y de la
puerta de su lugar. Vosotros sois testigos hoy.
4:11 Y dijeron todos los del pueblo que estaban a la puerta con los
ancianos: Testigos somos. Jehová haga a la mujer que entra en tu casa
como a Raquel y a Lea, las cuales edificaron la casa de Israel; y tú seas
ilustre en Efrata, y seas de renombre en Belén.
4:13 Booz, pues, tomó a Rut, y ella fue su mujer; y se llegó a ella, y
Jehová le dio que concibiese y diese a luz un hijo.
4:14 Y las mujeres decían a Noemí: Loado sea Jehová, que hizo que no
te faltase hoy pariente, cuyo nombre será celebrado en Israel;
Rut, 4:15 el cual será restaurador de tu alma, y sustentará tu
vejez; pues tu nuera, que te ama, lo ha dado a luz; y ella es
de más valor para ti que siete hijos. 4:16 Y tomando Noemí el
hijo, lo puso en su regazo, y fue su aya. 4:17 Y le dieron
nombre las vecinas, diciendo: Le ha nacido un hijo a Noemí;
y lo llamaron Obed. Este es padre de Isaí, padre de David.
4:18 Estas son las generaciones de Fares: Fares engendró a
Hezrón, 4:19 Hezrón engendró a Ram, y Ram engendró a
Aminadab, 4:20 Aminadab engendró a Naasón, y Naasón
engendró a Salmón, 4:21 Salmón engendró a Booz, y Booz
engendró a Obed, 4:22 Obed engendró a Isaí, e Isaí
engendró a David.
CONCLUSIÓN
Booz se convirtió en redentor en dos sentidos:
(1) se casó con Rut y preservó el nombre de Elimelec, el difunto esposo
de Noemí; al hijo primogénito de Booz y Rut se le considero hijo de
Elimelec; y
(2) Booz redimió (compró) la tierra de la familia que Noemí había vendido y
la restauró al linaje de Elimelec.
En el AT, Booz es un tipo de Jesucristo quien, asimismo, redime a los
creyentes de dos maneras:
(1) Él los ha comprado mediante su propia sangre y, de ese modo, evita que
su vida y su nombre perezcan en el pecado; y
(2) Él los incluye como redimidos en Su herencia eterna en el nuevo cielo y
la nueva tierra;
“No me ruegues que te deje,
y me aparte de ti;
porque a dondequiera
que tú fueres, iré yo,
y dondequiera que vivieres, viviré.
Tu pueblo será mi pueblo,
y tu Dios mi Dios.”