Estimulación de Funciones Ejecutivas en Niños
Estimulación de Funciones Ejecutivas en Niños
I N G E N I E R Í A
Sistemas y
Computación
PROGRAMA DE ESTIMULACIÓN
DE LAS FUNCIONES EJECUTIVAS
DIRIGIDO A NIÑOS EN EDAD ESCOLAR (PEFE)
MÓDULO DE PLANIFICACIÓN
Sistemas y
Computación
PROGRAMA DE ESTIMULACIÓN
DE LAS FUNCIONES EJECUTIVAS
DIRIGIDO A NIÑOS EN EDAD ESCOLAR (PEFE)
MÓDULO DE PLANIFICACIÓN
I. Título II. Serie III Bolívar Barón, Holman Diego IV. García Linares, Karol Andrea V. Olivares Pérez, Teresa VI. Hernández Expósito, Sergio
VII Betancourt Montesinos, Moisés
Proceso de arbitraje
1er concepto
Evaluación: 15 de agosto de 2018
2do concepto
Evaluación: 24 de septiembre de 2018
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Mauricio Salamanca
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Bogotá, D. C., Colombia
Agradecimientos
Introducción 13
2 Funciones ejecutivas 23
Definición y componentes 23
Modelos explicativos 25
Bases biológicas 28
Desarrollo madurativo 30
3 Planificación 35
Tipos de planificación 36
Relación entre la planificación y otras funciones ejecutivas 36
Medición de la planificación 37
Bases biológicas de la planificación 39
Desarrollo neuropsicológico de la planificación 39
Referencias 115
Anexos 141
Anexo 1. Cuestionario de planificación cognitiva (CPC) 141
Anexo 2. Validación por jueces 144
Anexo 3. Cuestionario para padres 145
Anexo 4. Relación entre el CPC y la variable “asignación
a las condiciones experimentales” (gl. 2) 148
Lista de tablas
14
et al., 2013; Hooft et al., 2005; Velilla-Jiménez et al., 2010) y las funciones ejecutivas
(Ghiglione et al., 2011; Stadskleiv et al., 2014). El Programa de Estimulación de
Funciones Ejecutivas (PEFE) se inscribe en esta línea, donde se hace uso de recur-
sos como el ordenador, la mediación y el juego para favorecer el aprendizaje.
Teniendo esto en cuenta, el presente libro se ha escrito en una estructura de
ocho capítulos para dar cuenta de la aplicación del PEFE en una población infantil
colombiana, para lo cual en el primer capítulo se describen los antecedentes teóri-
cos y metodológicos que dan origen al programa de entrenamiento de funciones
ejecutivas, con el propósito es evidenciar la importancia de diseñar y desarrollar
programas de entrenamiento cognitivo dirigidos a los procesos de habilitación del
funcionamiento ejecutivo.
Posteriormente, en el segundo capítulo se aborda el tema de las funciones
ejecutivas, partiendo de su definición, componentes, modelos explicativos y bases
neuronales. El análisis teórico aquí desarrollado parte de resultados empíricos y
modelos estadísticos que han provisto un marco de referencia para ampliar la
comprensión de este concepto “paraguas” que integra diferentes procesos cogni-
tivos fundamentales para garantizar una adecuada adaptación de las personas a las
condiciones cambiantes de la realidad.
A continuación, el tercer capítulo tiene el propósito de hacer una descripción
teórica del concepto de “planificación”, sobre todo en lo que concierne a su defini-
ción, bases neuronales, neurodesarrollo, formas de evaluación y relación con otras
funciones ejecutivas. Este componente prospectivo del funcionamiento ejecutivo
es fundamental para la adaptación del individuo a las condiciones cambiantes
del entorno.
Con esto claro, en el cuarto capítulo se presenta una revisión de los programas
de entrenamiento cognitivo dirigidos a niños para favorecer, habilitar o rehabili-
tar procesos cognitivos como la atención, la memoria y el razonamiento. Allí, se
muestran los principios que fundamentan los programas —con énfasis especial en
la plasticidad cerebral— y los paradigmas experimentales utilizados, así como la
descripción de las características de cada programa, su efectividad, su alcance y sus
limitaciones.
A partir de esto, en el quinto capítulo se presentan las especificidades de la
neuropsicología infantil como base para comprender las técnicas empleadas en
Introducción
15
los procesos de habilitación o rehabilitación que atañen a trastornos adquiridos o
del desarrollo, y en el sexto capítulo se presentan los componentes estructurales,
conceptuales y metodológicos del PEFE, a la vez que se describe en detalle el
módulo de planificación, diseñado para niños de 5 a 7 años de edad, cuyo objetivo
es la estimulación de la función ejecutiva de la planificación.
Finalmente, en el séptimo capítulo se presentan los hallazgos principales de dos
estudios pilotos realizados con el objetivo de evaluar la efectividad del PEFE como
un procedimiento para la habilitación de la función ejecutiva de la planificación
en niños de 5 a 7 años; y en el octavo capítulo se concluye con información con
respecto a las ventajas y limitaciones encontradas en la aplicación del programa.
En general, se espera que con el libro se hagan aportes importantes en el
diseño de programas de entrenamiento cognitivo, sobre todo en la estimulación
de la planificación cognitiva. Para esto, a lo largo del libro se encuentran desarrollos
relevantes para identificar las bases neurológicas que subyacen al proceso estimu-
lado, así como los mecanismos o factores biológicos, psicológicos y metodológicos
que aportan en su efectividad a la hora de fortalecer las funciones ejecutivas de los
niños que necesitan dicho refuerzo.
Capítulo 1
Antecedentes y pertinencia
del Programa de Estimulación
de las Funciones Ejecutivas (PEFE)
18
Lezak (1995), por ejemplo, define las FE como las “capacidades mentales nece-
sarias para la formulación de objetivos y la planificación de estrategias idóneas para
alcanzar dichos objetivos, optimizando el rendimiento” (p. 35), y es así como, dentro
de este constructo teórico, se trabaja con las llamadas funciones cognitivas, entre
las cuales se pueden identificar, entre otras, la atención sostenida, la memoria de
trabajo (updating), la inhibición, la flexibilidad cognitiva (shifting), la fluidez verbal y
de diseño, la detección de selecciones de riesgo, el procesamiento riesgo-beneficio,
la generación de categorías abstractas, la programación motora y la planificación
(Flores & Ostrosky, 2012; Miller & Cohen, 2001; Miyake et al., 2000; Tirapu-Ustárroz
et al., 2008). Al respecto, cabe mencionar que en la primera infancia las FE se
encuentran en pleno desarrollo, y que su madurez va a permitir que los niños
respondan a las exigencias académicas, sociales y afectivas que demanda su entorno
académico y familiar.
Como se puede observar en la literatura científica sobre el tema, en las dos
últimas décadas del campo de la neuropsicología infantil se ha desarrollado un
creciente interés por el estudio de las FE, bien sea para identificar su evolución
(Anderson, 2002; Capillaa et al., 2004; Carlson & Wang, 2007), sus alteraciones
(Aarnoudse-Moens et al., 2013; Dennis, 2006) o su impacto en el contexto escolar
(Arias, 2012; Clark et al., 2010; Cutting et al., 2009); y, en general, los estudios han
demostrado que la interacción entre los factores biológicos y sociales, junto con
las condiciones ambientales, pueden llegar a maximizar u obstaculizar los procesos
implicados en su desarrollo (Aarnoudse-Moens et al., 2013; Arán, 2011; Brydges et
al., 2014).
Ahora bien, cuando se presentan alteraciones en el desarrollo normal de estas
funciones en la primera infancia, pueden presentarse también dificultades en los
procesos de adquisición y consolidación de la lectura y la escritura, así como en
el aprendizaje de las nociones matemáticas básicas y de otro tipo de destrezas
y conocimientos académicos, al igual que problemas en la interacción social con
pares y adultos (Meltzer, 2007). En otras palabras, se ha encontrado que déficits
en el desarrollo de las FE pueden convertirse en factores de riesgo que no solo
ocasionan retrasos en el desarrollo de otros procesos, sino que también pueden
acarrear la desescolarización temprana, los bajos logros escolares y determinados
problemas de comportamiento.
Antecedentes y pertinencia del Programa de Estimulaciónde las Funciones Ejecutivas (PEFE)
19
Adicional a esto, como lo ha establecido la Organización Panamericana de la
Salud (OPS, 2009), los trastornos mentales y del comportamiento afectan entre el
10 % y el 15 % de los niños, niñas y adolescentes, cifra importante si se considera
que muchas de estas enfermedades prevalecen en la edad adulta. Este tipo de
problemática, que entre otros aspectos afecta la calidad de vida de las personas,
justifica el desarrollo de políticas que promuevan la salud mental con énfasis en el
fomento del estado de bienestar.
En este sentido, se hacen cada vez más necesarias las labores de promoción
de la salud que incluyan tanto la detección de factores de riesgos y de protección
como el trabajo terapéutico en entornos particulares, como lo son la familia, la
escuela y la comunidad (Hoyos et al., 2012); de ahí que el desarrollo de programas
de promoción de la salud mental en el contexto escolar adquiera una importancia
cada vez mayor (Meltzer, 2007). Sin embargo, en la revisión de literatura científica
se ha podido observar que en realidad son pocos los programas que utilizan los
entornos interactivos para restituir, minimizar o compensar las alteraciones fun-
cionales o cognitivas que aparecen en el sistema nervioso central en proceso de
maduración.
Teniendo en cuenta estos hallazgos, en el año 2012 surgió la iniciativa de dise-
ñar un programa de estimulación y habilitación de las FE en formato digital, para
lo cual se conformó un equipo interdisciplinario con profesionales en psicología,
neuropsicología e informática, pertenecientes a la Universidad Católica de Bogotá
(Colombia), y la Universidad de La Laguna (España).
Con dicho objetivo, en el mismo 2012 se formuló el Programa de Estimulación
de las Funciones Ejecutivas (PEFE), que consiste en un software de entrenamiento de
intervención individual en su primera versión, diseñado para niños de 5 a 7 años de
edad—, dirigido a estimular el desarrollo de las funciones ejecutivas y con el fin de
que las habilidades entrenadas puedan ser transferidas a la solución de problemas
reales. Cabe destacar que en ese mismo año se inició el diseño del módulo de pla-
nificación, cuyo objetivo fue estimular el desarrollo, precisamente, de la planificación
dentro de lo que serían las funciones ejecutivas, y cuya actividad principal fue la de
presentar una situación problema que le exijera al niño desarrollar su capacidad de
anticipar y prever en función de una meta, a partir de determinados mecanismos
dispuestos por el programa para que el niño encuentrara una solución —como el
Programa de estimulación de funciones ejecutivas dirigido a niños en edad escolar –
PEFE
- Módulo de planificación -
20
ensayo-error, la formulación de hipótesis, el feedback o la mediación de un tutor—.
Toda la referencia en el presente documento a la función ejecutiva de la planificación
ha sido tomada de la primera publicación que se realizó de dicho proyecto, titulada
“Estudio piloto de un prototipo inmersivo online de entrenamiento cognitivo para
la planificación en niños” (véase Ríos et al., 2014).
Es importante destacar que, como parte del diseño y desarrollo del módulo,
el estudio piloto realizado tuvo como referencia seis juegos que se aplicaron a una
muestra de 16 niños de 5 a 6 años de edad (M = 5.31 y DE = 0.48), once niños
y cinco niñas que cursaban el grado transición en una institución privada. En dicho
trabajo se utilizó un diseño cuasiexperimental con grupo control no equivalente, la
asignación a las condiciones experimentales se realizó de forma aleatoria (Stuss et
al., 2001), y se contó con el consentimiento de las directivas del colegio, así como
de los padres o tutores legales de los niños.
En detalle, el desempeño en la función de planificación de los niños en las
condiciones pretest y postest se midió a través de la prueba “pirámide de México”
(Rosselli-Cocka et al., 2004), de la que se obtuvieron dos indicadores: diseños
correctos, que refiere a la precisión de la respuesta, y diseños correctos con el
mínimo de movimientos, en el que se trabaja el proceso de planificación (Matute
et al., 2008). Al realizar los análisis intra e intergrupales se encontraron diferencias
significativas en el indicador de diseños correctos, pues a nivel intragrupal las medias
fueron más altas en condición de postest, y en la condición intergrupal el grupo
experimental obtuvo las puntuaciones más altas; sin embargo, en el indicador de
diseños correctos con el mínimo de movimientos no se encontraron diferencias
significativas (Ríos et al., 2014). Por último, cabe señalar que dentro de las limitacio-
nes del estudio estuvieron el número de sesiones, que fue limitado —solo dos por
semana, para un total de doce—, y el tamaño de la muestra —muy pequeño—.
Posteriormente, en el año 2013, como parte del proyecto de tesis doctoral de
una de las investigadoras, se aplicó el módulo de planificación del PEFE a una mues-
tra de 111 niños, 66 hombres y 45 mujeres, estudiantes de siete colegios públicos y
privados de la ciudad de Bogotá, Colombia, con edades entre los 6 y 7 años de edad
(M = 6.14 años; DE = 0.90) (véase Ríos, 2014). En este trabajo se utilizó un diseño
factorial 2 × 2 × 2, y en él, la primera variable —de agrupamiento— fue “planifica-
ción” (alta vs. baja), la segunda fue “intervención neuropsicológica en planificación”
Antecedentes y pertinencia del Programa de Estimulaciónde las Funciones Ejecutivas (PEFE)
21
(presencia vs. ausencia), y la tercera, “momento de evaluación” (pretest vs. postest);
las variables dependientes estaban determinadas por el rendimiento obtenido por
los participantes en el conjunto de pruebas neuropsicológicas aplicadas.
En dicho trabajo, se conformaron cuatro grupos en función de la puntuación
obtenida en el indicador “diseños correctos” de la prueba “pirámide de México”,
donde se encontró que: el primero y segundo, denominados experimentales, dife-
rían en sus puntuaciones —el Grupo 1, “planificación baja-experimental [GEBP]”,
con una puntuación percentil ≤ 25, y el Grupo 2, “planificación alta-experimental
[GEPA]”, con puntuación percentil ≥ 26—; al igual que los grupos tres y cuatro,
denominados controles —el Grupo 3, “planeación baja-control [GCBP]”, con
puntuación percentil ≤ 25, y el Grupo 4, “planeación alta control [GCAP]”,
con puntuación percentil ≥ 26—.
En particular, en dicho estudio la aplicación del módulo de planificación se rea-
lizó con las siguientes modificaciones: (a) se aumentó el número de sesiones —tres
por semana, para un total de 18—; (b) se incluyeron niños de diferentes condicio-
nes socioeconómicas, con edades de 5 a 7 años de edad; (c) se fortaleció el rol del
mediador; y (d) se hizo un trabajo de estructuración de los andamiajes. Además,
las pruebas utilizadas en las condiciones de pretest y postest fueron tomadas del
instrumento Evaluación Neuropsicológica Infantil (ENI), de Matute et al. (2007).
De los análisis estadísticos realizados en dicha investigación destaca la aplicación
de un modelo multivariado, cuyo propósito era identificar el peso de cada una de
las variables que mostraban algún efecto en el programa de intervención, fuera en
los grupos de control o experimental, o en los grupos de alta y baja planificación. En
general, los resultados del análisis discriminante mostraron una función significativa
de separación máxima de los grupos [λ = 0.67, χ (24) = 50.78; p < .05]; que el
porcentaje de varianza explicada de la separación de los grupos por las variables
discriminantes fue de 85.7 %; que la relación de la función aislada con los grupos
fue de 0.58 —correlación canónica—; y que las variables con más peso a la hora
de separar a los grupos fueron diseños correctos con el mínimo de movimientos
—perteneciente a la prueba “pirámide de México”—, y copia de la figura del Rey
y recuerdo de una historia. Las dos primeras mediciones se utilizaron para evaluar
la planificación, y la última, para evaluar la memoria. Adicional a esto, la inspección
del espacio discriminante permitió separar de forma máxima al grupo control de
Programa de estimulación de funciones ejecutivas dirigido a niños en edad escolar –
PEFE
- Módulo de planificación -
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planificación baja (GCBP) del grupo experimental de planificación baja (GEBP) y
máximamente del grupo experimental de planificación alta (GEPA); resultados que
permitieron concluir que el grupo GEBP fue el que más se benefició del programa
(Ríos, 2014). Finalmente, también se dedujo que uno de los factores clave del éxito
del programa fue la utilización de los andamiajes proporcionados por el mediador.
Por último, cabe resaltar que la efectividad del programa hallada en estos dos
trabajos contó con la implementación de pruebas neuropsicológicas; sin embargo,
las mediciones obtenidas en ambos estudios carecían de validez ecológica.
Teniendo los resultados anteriores en cuenta, se encontró la necesidad de
realizar dos estudios adicionales, presentados en el presente libro, con el fin de
dar validez a la aplicación del módulo de planificación del PEFE a niños que, en
este caso, fueran remitidos por sus profesores por tener dificultades en los com-
portamientos asociados a la planificación. Con este objetivo en consideración,
en los próximos capítulos se presenta el respectivo marco teórico, así como las
características metodológicas de los estudios, la evaluación del impacto social y
académico del programa, y las modificaciones específicas realizadas al proceso de
mediación. En los últimos dos capítulos se presentan las respectivas conclusiones y
recomendaciones para futuros estudios.
Capítulo 2
Funciones ejecutivas
Las funciones ejecutivas (FE) son un constructo psicológico que agrupa varias fun-
ciones cognitivas altamente complejas, esenciales para la adaptación a situaciones
novedosas (Anderson et al., 2008), que cuentan con un sustrato anatómico común
—debido a que emergen de circuitos y estructuras de los lóbulos frontales—
(Trujillo & Pineda, 2008), y que interactúan con otras estructuras del sistema motor
cortical y subcortical, así como con estructuras límbicas y del cerebro medio
(Miller & Cohen, 2001). A lo largo del capítulo se pueden encontrar la definición y
componentes de las FE, los modelos explicativos que han intentado abordarlas, e
información relacionada con las bases biológicas que las subyacen, así como con el
desarrollo madurativo que estas presentan.
Definición y componentes
Las FE son necesarias para los procesos de adaptación social y son un marco de
referencia para la ejecución del comportamiento dirigido a una meta en contextos
novedosos. De hecho, Lezak (1982) las define como: “el conjunto de habilidades
mentales que posibilitan el establecimiento de metas y la organización de los pasos
necesarios para alcanzarlas optimizando el rendimiento” (p. 281).
De acuerdo con los modelos, enfoques o autores de referencia, las FE agrupa-
das bajo este constructo pueden variar en su clasificación. Por ejemplo, Anderson,
Anderson et al. (2001) proponen la existencia de tres componentes, cada uno
integrado por unas habilidades específicas: el control atencional —que incluye la
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PEFE
- Módulo de planificación -
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atención selectiva y sostenida—, la flexibilidad cognitiva —donde se agrupan el
cambio atencional, la memoria de trabajo, el autocontrol y la transferencia concep-
tual— y la fijación de objetivos —donde se incluyen la iniciación, la planificación, la
solución de problemas y el comportamiento estratégico—. A diferencia de estos
autores, investigadores como Lezak (1995) distinguen cuatro componentes, dentro
de los cuales se encuentran la volición, la planificación, el comportamiento intencio-
nal y la ejecución efectiva; mientras que, por otra parte, autores como Tranel et al.,
(1994) proponen otros cuatro componentes, que refieren a la planificación, la toma
de decisiones, el juicio y la autopercepción.
Sin embargo, en lo que refiere a la presente investigación, debido a que son los
más comunes en los estudios revisados, se tendrá en cuenta una clasificación de
seis componentes para las FE:
a. El control atencional, en el cual se activa un sistema especializado de proce-
samiento perceptual que permite ampliar las señales de los estímulos rele-
vantes o atenuar los irrelevantes; proceso asociado a la corteza prefrontal
dorsolateral y el cingulado anterior (Corbetta et al., 2009).
b. La memoria de trabajo, entendida como un modelo explicativo que plantea
la existencia de un sistema dedicado a mantener y almacenar información
(Baddeley, 2003), el cual estaría integrado por cuatro componentes: el bucle
fonológico, la agenda visoespacial, el buffer episódico y el sistema ejecutivo
central (Baddeley, 2012). Espy et al. (2002) señalan que la activación del
circuito prefrontal dorsolateral sería el responsable de su funcionamiento.
c. La inhibición, definida como el proceso que permite cancelar una acción
planificada con el fin de cambiarla por otra que se adecue o adapte a una
situación (Herrera et al., 2014). De acuerdo con Wolfe (2004), existen
dos tipos de inhibición: una reactiva, en la cual la respuesta en curso se
detiene de manera absoluta como consecuencia de la inhibición de áreas
motoras; y la otra, proactiva, asociada más a un proceso de anticipación, que
depende se señales del contexto. Para Stuss et al. (2001), en este proceso
participaría la activación de la corteza prefrontal medial.
d. La flexibilidad cognitiva, es decir, la capacidad de desplazar el foco atencional
de una clase de estímulo a otro, o entre dos sets cognitivos diferentes. Esta
flexibilidad puede ser reactiva, cuando el comportamiento se modifica en
Funciones ejecutivas
25
función del medio ambiente, o espontánea, asociada con la producción de
ideas como consecuencia de una instrucción (Slachevsky, 2005). Shallice et
al. (2008) reportan que en las tareas que requieren de esta habilidad se
activan zonas de córtex frontal lateral izquierdo.
e. La fluidez, entendida como la capacidad para generar y actualizar informa-
ción de manera rápida y precisa. Para Flores y Ostrosky (2008), la fluidez
tiene tanto un componente verbal, que corresponde a la activación del área
de Broca y de la región premotora, como un componente gráfico, o de
diseño, asociado a la corteza prefrontal derecha.
f. Y la planificación, que se define como la capacidad de programar una serie
de acciones con el propósito de concretar una intención o alcanzar un
objetivo; esto a partir de la organización e integración de información
(Culbertson & Zillmer, 1998; Newman et al., 2003). En el Capítulo 3 se
trabaja con mayor énfasis sobre este componente.
Modelos explicativos
En los últimos años se han formulado distintas posturas explicativas con respecto
al funcionamiento ejecutivo: por una parte, algunos modelos conciben las FE como
elementos y estructuras con gradientes de especialización que se interrelacionan;
y por otra, otros tantos consideran que son procesos que forman parte de un
constructo (Ward, 2010). Entre las explicaciones más desarrolladas destacan: (a)
la teoría del filtro dinámico, de Shimamura (2002); (b) la teoría de la integración
temporal, de Grafman (1994); (c) el planteamiento del sistema atencional supervisor,
de Norman y Shallice (1986); (d) el modelo de la memoria de trabajo, de Baddeley
y Hitch (1974); (e) el modelo en cascada del control ejecutivo, de Koechlin et al.
(2003); y (f) la hipótesis del marcador somático, de Damasio et al. (1991).
Desde una postura ontogenética, los modelos explicativos varían según el foco
de atención que le den a su análisis en el estudio de un cerebro en proceso de
desarrollo madurativo, lo que conlleva a un abordaje diferente de los procesos
cognitivos en cada uno de ellos. De acuerdo con Áran y López (2013), las distintas
explicaciones se pueden agrupar en tres categorías: la primera, relacionada con los
modelos formulados dentro del marco de los trastornos del neurodesarrollo; la
Programa de estimulación de funciones ejecutivas dirigido a niños en edad escolar –
PEFE
- Módulo de planificación -
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segunda, correspondiente a posturas que teorizan a partir de modelos factoriales; y
la tercera, integrada por modelos que conciben el funcionamiento ejecutivo como
un constructo unitario (véase Figura 1).
- Control atencional.
Modelo conceptual de un sistema de - Flexibilidad cognitiva.
control ejecutivo - Establecimiento de metas.
(Anderson, 2002)
- Procesamiento de la información.
Modelos desde un enfoque Modelos factoriales
ontogenético
Modelos de dos factores.
Basados en el modelo de Miyake et al. - Memoria de trabajo.
(2000) y Huizinga et al. (2006) - Shifting.
- Alerta.
Modelo de redes atencionales - Orientación.
(Posner & Rothbart, 2007) - Red ejecutiva.
27
La segunda perspectiva es la del modelo propuesto por Brown (2006), en el que
se toma como referente la intervención clínica realizada en niños diagnosticados
con TDAH. En este, se pueden identificar seis clusters de funciones cognitivas, cada
uno vinculado a distintos procesos cognitivos; en sus palabras, “Each cluster is more
like a basket, containing a variety of related cognitive functions” (Brown, 2006, p. 39).
Dichos clusters son: (a) activación, que hace referencia a los procesos de organizar,
priorizar y activar; (b) enfoque, que se refiere a la actividad de focalizar, mantener y
cambiar el foco de atención; (c) esfuerzo, que se relaciona con la regulación del sis-
tema de alerta y el hecho de sostener el esfuerzo y la velocidad de procesamiento;
(d) emoción, entendida como el manejo de la frustración y la regulación emocional;
(e) memoria, que refiere a la utilización y acceso a la memoria de trabajo; y (f) acción,
entendida como la vigilancia y la autorregulación.
Por otra parte, en los modelos factoriales se ubican tres perspectivas principa-
les: la primera, que refiere al modelo conceptual de un sistema de control ejecutivo
propuesto por Anderson (2002), donde se identifican cuatro factores que inte-
ractúan de manera bidireccional: el control atencional, la flexibilidad cognitiva, el
establecimiento de metas y el procesamiento de información. La segunda, donde se
encuentra el modelo de Huizinga et al. (2006), quienes, basados en el modelo de
Miyake et al. (2000), evaluaron los cambios relacionados con la edad en tres com-
ponentes —memoria de trabajo, flexibilidad [shifting] e inhibición—, y encontraron
la existencia de dos factores latentes: memoria de trabajo y shifting. Y la tercera,
que refiere al modelo de Viso-Petra et al. (2007), quienes a través de la aplicación
de algunas pruebas —torre de Londres, atención auditiva, atención visual, fluidez
verbal y fluidez de diseño, entre otras—, identificaron dos factores: uno que incluye
tareas de selección e incorpora la fluidez en el componente verbal y de diseño, así
como la función de la planificación; y el otro, que refiere a la inhibición.
Cabe señalar que los análisis factoriales constituyen evidencia en contra de los
enfoques que consideran que en la niñez las FE son un constructo unitario. De
hecho, estudios actuales que utilizan técnicas diferentes a las pruebas psicométricas
lo corroboran, tal es el caso del estudio desarrollado por Brydges et al. (2014), en el
cual, al utilizar potenciales relacionados a eventos (ERP), se encontró que el control
inhibitorio se asocia con N2, mientras que la memoria de trabajo con P3.
Programa de estimulación de funciones ejecutivas dirigido a niños en edad escolar –
PEFE
- Módulo de planificación -
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Finalmente, entre los modelos de constructo unitario se encuentran dos posturas:
la primera, de Posner y Rothbart (2007), donde se propone el desarrollo de redes
neuronales integradas por tres funciones: (a) la función de adquisición y manteni-
miento de la alerta; (b) una función relacionada con el sistema de orientación y que
interactúa con los sistemas sensoriales; y (c) la función de atención ejecutiva dirigida
a la solución de conflictos. La segunda postura es la del modelo de la complejidad
cognitiva y control propuesto por Zelazo et al. (1998), en el que se considera que el
control ejecutivo representa y estructura información de manera jerárquica a partir
de componentes de naturaleza emocional, motivacional y cognitiva; de esta forma,
en dicho modelo las FE se clasificarían en “hot”, cuando se asocian con reglas que
implican la regulación del comportamiento a partir de la influencia de estímulos
reforzantes o punitivos; o “cool”, si implican tareas abstractas o descontextualizadas.
Bases biológicas
Miller y Cohen (2001) desarrollaron una teoría para explicar el funcionamiento del
control cognitivo a partir de una red de conexiones entre regiones del córtex pre-
frontal (CPF) con otros circuitos neuronales que se extienden a lo largo del cerebro
bajo la lógica de un sistema que media entre input y output. Lo que quiere decir
que el rol del CPF en el funcionamiento ejecutivo va más allá de ser una mediación
de tipo estructural. Dichos autores consideran que esta región actúa como una
colección de áreas neocorticales que envían y reciben proyecciones provenientes
de los sistemas sensoriales, motores y de estructuras subcorticales; y señalan que
la CPF es fundamental en el procesamiento de “arriba-abajo”, lo cual es evidente
en el comportamiento dirigido a una meta —que requiere no solo representar el
objetivo y los medios para lograrlo, sino también los estados internos, donde se
encuentran el afecto y la motivación, por ejemplo—, y en situaciones en la cuales
las relaciones entre inputs sensoriales, pensamientos y acciones están débilmente
establecidas.
En este orden de ideas, dicho procesamiento requeriría de mecanismos aten-
cionales asociados a inputs sensoriales, así como señales del sistema motor que
seleccionen o inhiban respuestas, y claves provenientes de sistemas intermedios
Funciones ejecutivas
29
que soporten tanto la memoria a corto plazo —o memoria de trabajo— como la
recuperación de la memoria a largo plazo (Miller & Cohen, 2001).
Ahora bien, respecto al input sensorial, el correlato estructural de este pro-
ceso correspondería a las cortezas prefrontal dorsolateral (AB8, AB9 y AB46) y
ventrolateral (AB12 y AB45), estructuras que recibirían información visual, auditiva
y somatosensorial proveniente de proyecciones de las cortezas occipital, temporal
y parietal; mientras que el output motor correspondería a la corteza prefrontal
dorsolateral (AB46), que recibe conexiones del área suplementaría, la corteza
premotora, el cíngulo rostral, el cerebelo y el colículo superior. Asimismo, con res-
pecto a la recuperación de información, las conexiones estarían vinculadas con las
cortezas prefrontal orbital y medial, así como con las vías del tálamo medio dorsal,
que son aferencias provenientes del hipocampo, la amígdala y el hipotálamo (Miller
& Cohen, 2001).
Investigaciones provenientes de observaciones clínicas, estudios comparados
y de neuroimagen respaldan en alguna media esta teoría (Collete et al., 2005;
Dickstein et al., 2006; Lee et al., 2016; Niendam et al., 2012; Wallis et al., 2001), pero,
de estas investigaciones, destaca la realizada por Niendam et al. (2012), donde a
partir de un metaanálisis se analizó un total de 193 estudios de neuroimagen, en el
que se encontró como resultado principal que en el proceso de control ejecutivo
—procesamiento de arriba-abajo— se registra una activación significativa no solo
de la CPF, sino también de estructuras subcorticales como el tálamo, el caudado y
el putamen, además de áreas del cerebelo, incluyendo el declive y el culmen.
Por otra parte, entre las aferencias y eferencias necesarias para garantizar el
control ejecutivo es posible encontrar las proyecciones de la CPF con otras estruc-
turas corticales o subcorticales, así como las conexiones que se establecen entre
áreas de la misma CPF. Frente a este último aspecto, es relevante señalar que la
corteza prefrontal, en función de criterios conectivos funcionales, ha sido dividida
en tres regiones:
a. La región dorsolateral, que estaría compuesta por dos subáreas, una supe-
rior (AB9 y AB46) y una frontopolar (AB10). La primera, asociada con la
planeación, la memoria de trabajo, la fluidez y la solución de problemas,
entre otros; y la segunda, con la abstracción y la metacognición (Flores &
Ostrosky, 2012). De acuerdo con Fuster (2001), la corteza prefrontal en su
Programa de estimulación de funciones ejecutivas dirigido a niños en edad escolar –
PEFE
- Módulo de planificación -
30
componente lateral tendría un rol central en la memoria de trabajo, para
lo cual cita estudios desarrollados con primates.
b. La región medial (AB24, AB25 y AB33), que participa tanto en procesos
cognitivos como en visomotores, y está relacionada con el aprendizaje
emocional tanto en la expresión oral de las emociones como su evaluación
y vinculación con estímulos externos (Vázquez, 2008).
c. Y la corteza orbitofrontal, que ejerce sus funciones de control inhibitorio a
través de sus eferentes al hipotálamo, los ganglios basales y otras áreas neo-
corticales (Vázquez, 2008). De acuerdo con Bonelli y Cummings (2007), se
distinguen dos subdivisiones: una medial, que corresponde a la integración
visceral-amigdalar con estados internos del organismo; y una lateral, que
integra información límbica-emocional en contextos de respuestas con-
ductuales apropiadas.
Desarrollo madurativo
En el desarrollo de las funciones ejecutivas es importante identificar los tipos de
procesos de naturaleza progresiva y regresiva que no solo atañen a su conformación
estructural, sino que participan en el desarrollo de otras estructuras cerebrales.
Estos procesos son la proliferación celular, la arborización dendrítica, la apoptosis, la
poda sináptica y la mielinización.
Funciones ejecutivas
31
Este último proceso, el de la mielinización, es el responsable de mejorar la
velocidad de conducción de los impulsos nerviosos, lo que, a su vez, favorece las
conexiones sinápticas entre las neuronas, y algunas de sus particularidades son
que su mecanismo de acción es gradual, jerárquico y progresivo, además de que
aumenta linealmente de los 4 a, en promedio, los 13 años de edad (Capillaa et al.,
2004; Matute et al., 2010; Dubois et al., 2014). En este orden de ideas, el desarrollo
de las funciones ejecutivas requiere tanto de la maduración de unas regiones ce-
rebrales específicas como de sus conexiones, proceso que es facilitado a través de
la mielinización.
De acuerdo con Roselli et al. (2009), “el desarrollo de las funciones ejecutivas
inicia temprano, durante la lactancia y se prolonga durante muchos años, incluso
hasta la adultez. De hecho, se considera que son las funciones que tardan más
tiempo en desarrollarse” (p. 25). Sin embargo, se ha propuesto que, al parecer, du-
rante los primeros años el niño vive en un tiempo presente y su comportamiento
es solamente una reacción a los estímulos de su contexto inmediato, y que, por
tanto, es solo posteriormente que tiene la capacidad de representar estímulos del
pasado, planear el futuro y dar diferentes soluciones a un problema (Zelazo et al.,
2004, como se citó en Roselli et al., 2009).
En contraposición a esto último, se ha dicho que el desarrollo de las funciones
ejecutivas durante la infancia y la adolescencia implica el desarrollo de una serie de
capacidades cognitivas que le permiten al niño tanto mantener, manipular y usar la
información, como autorregular su conducta y adaptar su comportamiento a los
cambios que pueden producirse en el entorno (García-Molina et al., 2009). De este
modo, se podría afirmar que la emergencia de las FE se puede observar incluso en
el primer año de vida, cuando el niño utiliza herramientas para alcanzar un objetivo
o solucionar problemas; habilidades que se complejizan y optimizan tanto por la
acción de la maduración cerebral como por la interacción con el ambiente (Roselli
et al., 2009). De hecho, se ha encontrado que aproximadamente hacia los dos años
de edad la memoria operativa alcanza su máximo desarrollo, y que, por tanto, el
niño adquiere a dicha edad la capacidad de controlar su conducta a partir de la
información previa (Matute et al., 2010).
Ahora bien, el tema del desarrollo madurativo de las FE va ligado con la contro-
versia teórica y empírica que se ha suscitado con respecto a si las FE corresponden
Programa de estimulación de funciones ejecutivas dirigido a niños en edad escolar –
PEFE
- Módulo de planificación -
32
a una unidad o si, por el contrario, están constituidas por varios componentes
(Bausela, 2014). Esta discusión es relevante cuando se aborda su estudio en la
primera infancia o en la infancia tardía, ya que, al aparecer, las FE emergen en
periodos distintos del desarrollo, de manera secuencial, y se van complejizando a
medida que los lóbulos frontales maduran y sus conexiones sinápticas se optimizan
por el proceso de mielinización (Anderson, 2002).
A pesar de la controversia, autores como Flores y Ostrosky (2012) han logrado
identificar cuatro etapas en el desarrollo de las FE: (a) el desarrollo muy temprano,
en el que se ubica la detección del riesgo; (b) el desarrollo temprano, donde se
incluye el control inhibitorio, el control motriz y la memoria de trabajo visual; (c) el
desarrollo intermedio, donde aparece el procesamiento riesgo-beneficio, la memoria
de trabajo visoespacial, la memoria de trabajo verbal-ordenamiento, la flexibilidad
mental, la secuencia inversa, la planeación visoespacial y la planeación secuencial; y,
finalmente, (d) el desarrollo tardío, en el cual se sitúa la fluidez verbal, la generación
de categorías abstractas, la capacidad de categorización, la comprensión del sentido
figurado y la metacognición.
Este desarrollo secuencial, de acuerdo con lo reportado por Flores y Ostrosky
(2012), se basa en el neurodesarrollo de la corteza prefrontal, y es así como las
competencias de desarrollo más temprano se relacionan con la madurez de la
corteza orbitofrontal y la corteza prefrontal medial, mientras que las de desarrollo
tardío lo hacen con la corteza frontal dorsolateral.
Ahora bien, para otros autores, incluidos Matute y Roselli (2012), el desarrollo
de las FE no sigue un patrón lineal, pues afirma que en la niñez el proceso de
maduración es acelerado, mientras que en la adolescencia es más lento; de lo cual
se deduce una mayor estabilidad con la edad. Estos autores, partiendo de este
principio, identifican tres etapas: una de los 6 a los 8 años de edad, otra de los 9 a
los 12 años y, por último, la correspondiente a la adolescencia.
Incluso, en revisiones como la de Stelzer et al. (2011) se han encontrado
investigaciones en las que se identifican factores moduladores del desarrollo
del funcionamiento ejecutivo, pero que corresponden, no tanto a la edad, sino
al periodo preescolar, de modo que le dan un mayor énfasis a la influencia de
factores ambientales, biológicos y sociales, dentro de los cuales se encuentran las
características de la crianza y la comunicación entre padres e hijos.
Funciones ejecutivas
33
Cabría mencionar que, respecto a los factores nutricionales, Stelzer et al. (2011)
describen las consecuencias que pueden emerger debido a una nutrición inade-
cuada —por carencias o excesos en la ingesta—, vinculadas a la alteración en los
circuitos y estructuras cerebrales necesarias para un adecuado desarrollo ejecutivo.
En sus palabras: “la malnutrición provocaría retardo en el crecimiento cerebral a
nivel prenatal y posnatal, alteraciones en la diferenciación celular, reducción del nú-
mero de sinapsis y de neurotransmisores, retardos en la mielinización y reducción
en la expansión de la arborización dendrítica” (Stelzer et al., 2011, p. 98).
Para finalizar este apartado, las FE son un punto de referencia, y su naturaleza
y desarrollo son tópicos de interés dado que el paradigma experimental de los
juegos tiene su lógica, en donde, como se verá más adelante, se parte de una situa-
ción novedosa para la cual no se tiene una respuesta automática, pero sí es posible
alcanzar su solución en la interacción de diferentes procesos de orden superior, uno
de ellos, la planificación cognitiva, en la cual se profundiza en el siguiente capítulo.
Capítulo 3
Planificación
36
Tipos de planificación
A partir de lo encontrado en la literatura científica sobre el tema, es posible identi-
ficar tres tipos de planificación: (a) la planificación motora, que hace referencia a las
estrategias internas que preceden al movimiento esperado, pues es probable que
al ejecutar un movimiento se tenga información tanto de la meta como del control
neuromuscular (Keele, 1981); (b) la planificación visoespacial, que está asociada con
la resolución de una tarea, pero que no tiene una respuesta inmediata, aunque
requiere de una serie de movimientos oculares que van desde un estado inicial
a uno final —donde son fundamentales la orientación espacial y la optimización
de las estrategias—, con el fin de obtener una mejor solución (Cazzato et al.,
2010); y, por último, (c) la planificación secuencial, que se evidencia en la capacidad
para seleccionar esquemas de acción dirigidos a una meta, ya que, en palabras
de Flores y Ostrosky (2012) “esta capacidad necesita la selección y secuenciación
de esquemas de acción para resolver un problema, [y] se requiere movimientos
contraintuitivos” (p. 67).
37
pasos que implican el reconocimiento y la representación de una situación a resol-
ver, siendo estos pasos guiados por el funcionamiento de operadores y estrategias.
Con respecto a la relación entre la planificación y otras funciones ejecutivas,
autores como McCormacka y Atance (2011) encontraron en una revisión siste-
mática que, por una parte, la planificación cognitiva se asocia con la memoria de
trabajo en su componente visoespacial —cuando es evaluada con la prueba torre
de Londres—, en la medida en que al resolver un problema los sujetos requieren
elaborar una representación del desplazamiento de los objetos en el espacio con-
forme lo van resolviendo; mientras que, por otra parte, la planificación motora se
relaciona con el control inhibitorio en la medida en que el desarrollo de una tarea
puede implicar el apartar una respuesta prepotente. Incluso, autores como Scherf
et al. (2006) tienen una postura similar, debido a que señalan que la planificación
está soportada por el desarrollo concurrente del control inhibitorio y la memoria
de trabajo.
Ahora, respecto a la relación entre planificación y flexibilidad cognitiva en niños,
de acuerdo con la revisión hecha por McCormacka y Atance (2011), no se iden-
tificaron correlaciones significativas entre estos dos procesos; conclusión que se
extrae a partir de comparar los desempeños en la aplicación de la tarea de torres
planificación— con respecto a la tarea de cartas —evaluación de la flexibilidad
a través de la adaptación del Wisconsin Card Sorting Test—, aunque sí se generan
modificaciones en el “switching” conforme aumenta la complejidad en el desarrollo
de tareas de torres.
Medición de la planificación
Con respecto a las pruebas utilizadas para evaluar la planificación, es importante
señalar que las tareas varían de acuerdo con el tipo de planificación, es decir, depen-
diendo de si se trata de planificación motora, visoespacial o secuencial.
De este modo, en las tareas de planificación motora se utilizan varios materiales
que el niño debe agarrar o tocar, ya que, conforme se realiza esta acción, se va ob-
servando la postura corporal con el fin de evaluar la conducta de anticipación (Gill
& Hung, 2014; Wunsch et al., 2015). Un ejemplo de ello es el estudio de Stöckel
et al. (2012), cuyo objetivo era investigar la planificación motora anticipatoria y el
Programa de estimulación de funciones ejecutivas dirigido a niños en edad escolar –
PEFE
- Módulo de planificación -
38
desarrollo de la representación cognitiva en las posturas de agarre de niños entre
los 7 y los 9 años de edad.
Por otra parte, en la planificación visoespacial se utilizan los laberintos, que son
representaciones gráficas en las que se tiene claro el punto de partida y de llegada,
sin embargo, en medio de la ruta hay una serie de obstáculos que corresponden
a callejones sin salida o paredes prohibidas. Para resolverlo, el participante debe
adelantarse con la vista a las intersecciones y evaluar permanentemente las posibles
direcciones (Orjales & Matxalen, 2007). Una de las pruebas más utilizadas es el
Laberinto de Porteus, un instrumento que permite detectar dificultades asociadas
a conductas impulsivas (Levin et al., 2001; Palkes et al., 1968).
Y por último, para evaluar la planificación secuencial se utilizan generalmente
tareas de construcción de torres —torre de Hanói, torre de Londres y pirámide de
México—, que tienen como objetivo apilar objetos —aros, bolas o fichas— de dis-
tintas dimensiones —diferentes tamaños, por ejemplo—. Con estos instrumentos,
la tarea que debe cumplir el participante es trasladar los objetos de una columna
de origen a una columna final —denominada “meta”— para así representar una
figura, teniendo en cuenta que entre la columna de origen y la final se cuenta
con un espacio intermedio que obstaculiza la ejecución de la tarea. Cabe señalar
que la tarea se complejiza en la medida en que existen una serie de restricciones
que el participante debe atender (Albert & Steinberg, 2011; Carlson et al., 2004;
MacAllister et al., 2012; Matute et al., 2008).
Finalmente, en una revisión hecha por Flores y Ostrosky (2012) se encuentra
otro tipo de tareas no estandarizadas que también servirían para evaluar este último
tipo de planificación, entre las cuales se encuentran la tarea “hormiga-cangrejo”, en
la cual una hormiga recolecta alimentos y los lleva a sitios indicados; la tarea “carga
del camión o cartero”, cuyo objetivo es entregar una cantidad de cartas dispuesta
en un camión, anticipando el orden de la entrega; o la tarea “familia de monos”, que
es un equivalente de la torre de Hanói y la torre de Londres, donde los tres postes
son sustituidos por árboles y los discos por integrantes de la familia.
Planificación
39
Bases biológicas de la planificación
Respecto a las bases biológicas asociadas a la planificación, Newman et al. (2003)
señalan que el córtex prefrontal dorsolateral es uno de los que más relevancia
tiene en el proceso, y que este se activa en el hemisferio derecho cuando se diseña
un plan, y en el izquierdo cuando se supervisa la ejecución de dicho plan. Adicional
a esto, en el estudio realizado por Baker et al. (1996) se identificaron tres regiones
asociadas con la planificación: el córtex dorsolateral, el córtex rostrolateral y el área
en que se une la ínsula anterior y la circunvolución frontal inferior, que se activa en
secuencias automáticas; mientras que en el trabajo de van den Heuvel et al. (2003)
se identifica tanto la activación del córtex prefrontal derecho como del sistema
frontoestriatal.
40
manipular información online—, así como contar con un desarrollo más elaborado
y flexible de estrategias. Frente a este último tipo de planificación, en el estudio de
De Luca & Leventer (2008) los preescolares entre 4 y 5 años completaron mejor
los ítems de tres movimientos, a diferencia de los niños de 2 a 3 años; mientras que
los niños entre los 5 y los 8 años de edad tienen una ejecución más estable, con
una disminución en el número de movimientos requeridos para lograr el objetivo
—aunque la mayor dificultad para ellos radica en pensar en movimientos que van
en una dirección contraintuitiva para alcanzar la solución—.
En general, en dicho trabajo los autores encontraron que los niños de 5 a 6
años requieren más tiempo en la ejecución de cada uno de los ensayos, así como
una mayor variabilidad grupal. En este mismo sentido, Rosselli-Cocka et al. (2004)
encontraron que el promedio en las puntuaciones del indicador del número de
diseños correctos con el mínimo de movimientos en estas edades fue de M = 6.96,
con una DE = 2.72; mientras en el indicador diseños correctos fue de M = 8.77, con
una DE = 2.56; y en un estudio desarrollado por González (2015) con una muestra
de 128 niños de tres a seis años, que tenía como objetivo evaluar el desarrollo de
los componentes de las funciones ejecutivas en la edad preescolar —incluyendo la
planificación a través del desempeño de los niños en la prueba de laberintos y el
cartero—, se concluyó que en esta etapa el desarrollo de la planificación tiene un
desarrollo lineal, con un incremento continuo en el número de aciertos.
Para concluir este apartado, es importante señalar que la planificación es una
función cognitiva de especial relevancia en los años escolares, puesto que no solo
permite la adaptación del niño en general a su contexto, sino de forma particular
en la adquisición y consolidación de la lectura y escritura (Altemeier et al., 2006;
Jacobson et al., 2017; Locascio et al., 2010; Urquijo, 2010), así como en las habilida-
des matemáticas (Clark et al., 2010; Loosbroek et al., 2009). De allí la pertinencia
de su estimulación.
Capítulo 4
42
Son varios los estudios que han hecho evidente la existencia de la plasticidad
cerebral, y algunos de ellos han encontrado resultados importantes tanto en mo-
delos animales (Fares et al., 2013; Papathanasiou et al., 2006) como en casos clínicos
(Fridriksson, 2011; Hamiltona et al., 2011), en enfermedades neurodegenerativas
(Landi & Rossini, 2010) y durante el desarrollo cerebral (Eyre, 2007; Zeanah et
al., 2011).
En general, dichos estudios han permitido identificar algunas características de
la plasticidad, como que esta se presenta a lo largo del ciclo vital, pero que está
programada genéticamente para variar en ciertas edades, siendo más prominente
en los primeros años de vida que en la etapa adulta (Etholm et al., 2013; Giedd et al.,
1999; Popli et al., 2013). Incluso, con respecto a esto se hace referencia a “periodos
sensibles”, donde los efectos de la experiencia son particularmente significativos
para adquirir o incorporar nuevas habilidades (Zeanah et al., 2011).
43
En la revisión de la bibliografía sobre dichos programas, técnicas o procedi-
mientos de estimulación cognitiva utilizados en niños, se encontró que en cada
uno de ellos hay una intención clara de enfocarse en un solo proceso cognitivo
en particular, de modo que se pueden encontrar programas específicos para la
atención, la inhibición, la memoria, el razonamiento, la planificación y la organización,
cada uno por separado.
Respecto a la atención, los paradigmas experimentales utilizados consisten en
tareas en las que se presenta un estímulo acompañado de otros similares —simili-
tud que puede ser perceptiva o conceptual—, y se le pide al niño que identifique
el o los objetos que son semejantes o diferentes a un modelo. De hecho, para
trabajar la atención sostenida, en algunos casos se aumenta el número de estímulos
de tal forma que el tiempo dedicado a discriminar entre el estímulo muestra y los
comparados también se amplía (Álvarez et al., 2008; Ghiglione et al., 2011).
Entre los programas consultados que trabajan la capacidad atencional se en-
cuentran, primero, el programa de intervención multimodal para la mejora del déficit
de atención (Álvarez et al., 2007), donde se incluyen como parte del entrenamiento
para la atención selectiva y sostenida las tareas adaptativas informatizadas (TAI) di-
señadas por Álvarez et al. (2004), que consisten en bancos de actividades en forma-
to electrónico (CD), organizados en cuatro niveles según el rango de edad —uno
para niños de 6 a 7 años, otro de 8 a 9 años, otro de 10 a 11 años y un último de 12
años en adelante—. Segundo, para este proceso cognitivo también se encuentra el
programa de entrenamiento cognitivo para niños pequeños, de Manzanares y Roman
(2011), cuyo campo de acción va más allá de los mecanismos atencionales, aunque
tiene algunas actividades para la atención que se trabajan a partir del seguimiento
de instrucciones o de la imitación en presencia de un [Link], otro progra-
ma que se centra en la atención es el de Ghiglione et al. (2011), el cual se dirige al
fortalecimiento de funciones cognitivas y lingüísticas, donde se incluyen actividades
para la atención selectiva a partir del programa de estimulación cognitiva escolar
(PECE), desarrollado por Arán-Filippetti y Richaud (2008). Y cuarto, Portacio et
al. (2010), en una revisión sobre los programas de rehabilitación neuropsicológica
en el proceso atencional, destacan el APT (Attention Process Training), en el cual se
involucran tareas remediales organizadas jerárquicamente para trabajar la atención
selectiva y sostenida (Sohlberg & Mateer, 1987).
Programa de estimulación de funciones ejecutivas dirigido a niños en edad escolar –
PEFE
- Módulo de planificación -
44
Es importante resaltar que tanto para el control atencional como para la in-
hibición se ha utilizado el PECE, pero en su versión desarrollada por Ghiglione et
al. (2011), el cual se aplica dentro de la jornada escolar a través de la ejecución
de una serie de ejercicios de lápiz y papel, en donde se deben buscar semejanzas
y diferencias entre estímulos, así como inhibir una conducta en presencia de otra
—por ejemplo, si en una lámina se presenta una persona alta, los participantes
debían decir el adjetivo opuesto, es decir, “baja”—.
Por otra parte, el paradigma experimental utilizado en la estimulación de la
memoria ha incluido la presentación de uno o varios estímulos perceptuales o
conceptuales, que primero son identificados y denominados por el niño, y que
posteriormente se ocultan —el tiempo varía dependiendo del tipo de memoria a
trabajar—, para entonces pedirles que recuperen la información, bien sea renom-
brando el objeto o reconociéndolo en medio de otros.
Dentro de estos programas es importante destacar la adaptación de Hoofta
y Norbergb (2010) del programa The Amsterdam Memory and Attention Training
for children (AMAT-C), originalmente desarrollado por Sohlberg y Mateer (1989)
para niños que con problemas de atención y memoria después de iniciar el tra-
tamiento contra el cáncer, pero ahora dirigido a niños con lesiones cerebrales. En
este programa, las actividades incluían el desarrollo de estrategias para estimular
la memoria semántica y episódica, así como ejercicios de memoria visual, espacial
y verbal a través del entrenamiento en la codificación por medio de la repetición
y la elaboración semántica; para la recuperación se utilizaban técnicas de recono-
cimiento, recuerdo libre y recuerdo con indicios. Esta intervención sobresale por
su efectividad en pruebas de memoria de mayor complejidad y en el desempeño
de tareas cotidianas, aunque para el caso de la memoria inmediata verbal no se
encontró el nivel de significancia requerido.
Finalmente, en el entrenamiento cognitivo dirigido a estimular la capacidad de
razonamiento se encuentran tareas de categorización, empleo de matrices, com-
plemento de series, abstracción de semejanzas-diferencias, relaciones analógicas y
razonamiento lógico. El programa más sobresaliente es el programa de entrenamien-
to inductivo de Klauer y Phye (2008), aplicado a niños con habilidades por encima
del promedio, que ha demostrado altos niveles de efectividad tras su aplicación.
En particular, este programa se apoya en tres elementos: (a) la fundamentación
Programas de entrenamiento cognitivo: Consideraciones conceptuales y metodológicas
45
conceptual, que parte de teorías sociocognitivas que se ven reflejadas en el uso
de andamios y procedimientos guiados de descubrimiento durante el entrena-
miento; (b) la oportunidad para desarrollar la planificación y la metacognición; y
(c) el manejo estrategias motivacionales. Además, consta de cinco estrategias de
razonamiento inductivo: generalización de atributos, discriminación de atributos,
clasificación cruzada de atributos, generalización de las relaciones y sistema de
construcción de las relaciones; el procedimiento aquí empleado hace uso de la
instrucción guiada, que incluye tanto el modelamiento cognitivo como el andamio
y las consultas individualizadas (Boros & Sas, 2011).
46
Adicional a esto, los paradigmas experimentales utilizados en los programas de
entrenamiento tienen como elemento básico estímulos de muestra manipulados
por el experimentador o terapeuta, y estímulos comparadores seleccionados o
elegidos por los participantes de acuerdo con un criterio o patrón establecido. Sin
embargo, este paradigma varía según la naturaleza del proceso cognitivo a estimular:
a. En la atención, el énfasis se centra en identificar un elemento objetivo e
ignorar estímulos irrelevantes.
b. En la inhibición, el participante responde al elemento objetivo con otro
estímulo comparador que usualmente no está relacionado o asociado,
contrarrestando un tipo de respuestas automáticas.
c. En la memoria, se deben identificar las características del estímulo muestra,
retenerlas por un momento en su ausencia, y luego sí recuperarlas, bien sea
a través de un recuerdo libre o discriminado —para el caso de la memoria
de trabajo no solo se necesita la retención de la información, sino también
su manipulación, la cual implica tomar las características y propiedades del
estímulo, asociarlo con información previa y realizar operaciones—.
d. En la flexibilidad, el participante debe abstraer las características del estímu-
lo muestra en su totalidad e ir respondiendo de forma parcial de acuerdo
con el criterio solicitado, lo que implica dar relevancia a ciertas propiedades
o descartarlas.
e. Y, por último, en el razonamiento, se requiere de una mayor complejidad,
puesto que la información perceptual o conceptual proporcionada por el
estímulo muestra no está completa, y para encontrar la solución se requie-
re tanto del análisis de las características del estímulo de muestra como de
los comparadores y de información previa, en la que estos estímulos han
estado relacionados entre sí o con otros.
47
(Bueno et al., 2007); y que tengan en cuenta las necesidades y ritmos de aprendizaje
del niño a partir de una línea de base.
Teniendo en cuenta estas recomendaciones, las investigaciones hechas en el
campo de la neuropsicología, donde se han aplicado los programas de entrena-
miento cognitivo como componente de los procesos de rehabilitación por lo
general evidencian resultados favorables en cuanto a la ejercitación de las funciones
básicas, de forma especial en la focalización de la atención y en la velocidad de
procesamiento (Salas et al., 2007).
Adicional a esto, se ha encontrado que los programas de entrenamiento que
utilizan dispositivos personales o videojuegos con una alta usabilidad demuestran
que estos medios son herramientas adecuadas para las personas que sufren défi-
cits neuropsicológicos, además de que representan beneficios como favorecer un
aprendizaje dinámico —por el componente interactivo— o una mayor flexibilidad
en la presentación de la tarea, lo cual reduce la habituación y se adapta a las
necesidades del participante en cuanto es factible graduar el tiempo, el número de
estímulos y la presentación del material. Asimismo, con el uso de estos dispositivos
destaca la posibilidad de recibir un feedback inmediato, así como obtener un regis-
tro del rendimiento; aunque como desventaja se encuentra que los participantes
pueden presentar inconvenientes con respecto al manejo o uso de los equipos
(Harrell et al., 2013; Hoofta & Norbergb, 2010; Jiménez & Muñetón, 2010; Jiménez
& Rojas, 2008; Soto et al., 2010; Thorell et al., 2009).
Por otra parte, aunque la gran mayoría de los estudios consultados evalúan
como efectivos sus programas (Álvarez et al., 2007; Ghiglione et al., 2011; Jiménez
& Rojas, 2008), cabe señalar que a nivel de rehabilitación la efectividad en el trata-
miento se da por la integración de diversas técnicas y metodologías terapéuticas,
por lo cual, en el caso de los programas que están inmersos dentro del currículo,
resulta difícil separar la efectividad del programa de la influencia que ejercen facto-
res como la relación y el rol de los mediadores, la vinculación del programa dentro
de las temáticas, y las actividades escolares cotidianas.
Finalmente, una de las dificultades más importantes tanto de los programas
como de los instrumentos utilizados para evaluarlos es la validez ecológica de los
mismos, la cual se refiere a cómo garantizar que los resultados alcanzados en el
entrenamiento se generalicen a otros contextos (Bombín-González et al., 2014;
Programa de estimulación de funciones ejecutivas dirigido a niños en edad escolar –
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- Módulo de planificación -
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Moreau & Conway, 2014; Schreiber, Schweizer, Lutz, Kalveram & Jaencke, 1999;
Stelzer, Cervigni & Mazzoni, 2013).
A partir de la información proporcionada en este capítulo es posible concluir,
por una parte, que los programas o estrategias de entrenamiento varían o se adap-
tan en función del proceso estimulado, y, por otra, que es necesario desarrollar más
estudios que permitan no solo superar las dificultades o limitaciones reportadas,
sino también identificar los factores inherentes que puedan explicar su efectividad
en los procesos de habilitación y rehabilitación neuropsicológica, tema que se abor-
da en el siguiente capítulo.
Capítulo 5
Habilitación y rehabilitación
de las funciones ejecutivas en niños
50
En lo que respecta a los procesos patológicos, los principios anteriores han sido
retomados como pronóstico de la recuperación de las lesiones cerebrales infantiles,
aunque se han sumado otros, como el de Kennard (1942), en el cual se afirma que
una lesión neurológica que sobrevenga en un transcurso temprano del desarrollo
tiene una mejor recuperación a largo plazo que si se presentara en una edad tardía,
lo cual se debería a las capacidades supletorias de un sistema que se encuentra en
proceso madurativo.
Teniendo esto en cuenta, es probable que cuanto menor sea la edad del niño,
mayor sea la posibilidad de recuperación de los procesos cognitivos, sin que se
conserven mayores consecuencias negativas a largo plazo en el desarrollo neu-
rocognitivo o en las capacidades de aprendizaje —siempre y cuando la lesión sea
pequeña, no sea difusa y no comprometa áreas estratégicas—, de forma tal que sea
psible la reorganización cerebral del hemisferio afectado.
Lo dicho hasta aquí hace evidente que la plasticidad innata del sistema nervioso
tiene un rol fundamental en la recuperación de los procesos cognitivos, y que las
intervenciones que se realicen pueden favorecer y facilitar dicho proceso. Ahora
bien, es importante que para tales intervenciones se tengan en consideración,
según Muñoz y Tirapu (2004), aspectos como: (a) iniciar de forma precoz el pro-
ceso de rehabilitación; (b) utilizar métodos flexibles y adaptados a las necesidades
de los niños —idiosincrasia, tipo de lesión, condiciones familiares, sociales entre
otros—; (c) identificar los procesos preservados y aquellos que presentan déficits;
y (d) utilizar programas de entrenamiento cognitivo como complemento de un
proceso terapéutico.
51
Por estas razones, las intervenciones en este nivel tienen como objetivo mejo-
rar la capacidad para planificar, organizar y orientar la conducta hacia unos objetivos
esperados. Para alcanzar dicho objetivo, se han desarrollado diversas estrategias que
pueden clasificarse en dos grupos, según los propósitos terapéuticos y la naturaleza
de la lesión. El primero se denomina sustitución y el segundo, restauración (Muñoz
& Tirapu, 2004).
Por una parte, la sustitución o compensación tiene como objetivo el aprendizaje
de secuencias habituales propias de la cotidianidad, así como la instauración de
sistemas de ayuda en los contextos naturales para evitar distracciones o situaciones
que representen un riesgo para el niño o para quienes le rodean. Específicamente,
estas técnicas se utilizan cuando hay una pérdida total de un sistema, las
intervenciones se enfocan en realizar modificaciones en el ambiente escolar y
familiar, y, en particular, las actividades son cortas y con instrucciones detalladas,
donde se emplean señales visuales y auditivas para recordar eventos, además de
que se trabaja en las relaciones interpersonales con adultos y pares (Ghiglione et
al., 2011; Martins & Gotuzo, 2015; Stadskleiv et al., 2014).
Por otra parte, en lo que respecta a la restauración, con ella se busca que el niño
recupere la función que ha sido afectada a través de la repetición sucesiva, lo que
quiere decir que se trata de mejorar el funcionamiento a partir de la estimulación
de las capacidades residuales o conservadas dentro del mismo sistema. Aquí, el
objetivo final es lograr que el niño sea capaz de iniciar, desarrollar e implementar
un plan que le permita conseguir objetivos específicos, y para cumplirlo se estimula
el desarrollo de habilidades que tienen relación con la inhibición, la memoria ope-
rativa, la atención sostenida, la planificación y la organización, entre otras, utilizando
diversos recursos —como el lápiz y papel o las tareas computarizadas— (Traverso
et al., 2015; Kyoung-Sae et al., 2015; Karver et al., 2014).
Ahora bien, en la revisión de la literatura científica desarrollada para la formula-
ción de programas, técnicas o procedimientos de estimulación para niños con el fin
de estimular sus funciones ejecutivas, predominan las intervenciones dirigidas me-
jorar la memoria de trabajo y la inhibición (Cornoldi et al., 2015; Kyoung-Sae et al.,
2015; Thorell et al., 2009; Traverso et al., 2015; Van’t & Lindahl, 2010). Por esta razón,
a continuación se presentan algunos de los programas de intervención dirigidos
Programa de estimulación de funciones ejecutivas dirigido a niños en edad escolar –
PEFE
- Módulo de planificación -
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estimular específicamente las funciones ejecutivas relacionadas con la memoria de
trabajo, la inhibición y la planificación.
53
a la ejecución, además de que utiliza tres paradigmas experimentales: primero, el
go/no-go, con el cual se le pide al niño que realice un acto —levantar un dedo—
cuando escuche dos golpes en la mesa, pero si solo escucha un golpe no debe
emitir la acción; segundo, el stop-signal, donde el niño es instruido a responder con
un clic cuando se presente en la pantalla una fruta, y que no debe responder si la
fruta se presenta seguida de una señal de stop; y tercero, el flanker task, donde se
trabaja con flechas que pueden ir de derecha a izquierda, y el niño debe presionar la
tecla izquierda cuando aparezca en la pantalla la flecha en esa dirección; este mismo
patrón de respuesta debe darse cuando la flecha se presenta hacia la derecha —si
aparece un tono seguido de la flecha, no se debe presionar ninguna tecla—. Aquí,
las tareas son administradas de tres a cinco veces por día, alternado el horario, y la
duración total de cada tarea es de 5 minutos.
Por otra parte, Volckaert y Noël (2015) diseñaron un programa de entrena-
miento cognitivo dirigido a niños en edad preescolar con el propósito de regular
la respuesta del niño en tres niveles de la inhibición: (a) la interrupción de una
respuesta, (b) la inhibición de una respuesta y (c) la inhibición de estímulos poco
relevantes. Conforme el participante desarrollaba tareas de velocidad de respuesta
y de control motor, salía un personaje que tenía como objetivo enseñarle que
primero debía pensar antes de actuar —ante una equivocación, se escuchaba un
sonido acompañado de la pérdida de un premio—. El programa fue aplicado du-
rante ocho semanas, con dos sesiones semanales de una duración de 45 minutos.
Otras formas de estimular la función ejecutiva de la inhibición y la memoria
de trabajo fueron reportadas por Fernández-Molina et al. (2015) en el programa
“Aprendo”, dirigido a niños preescolares, donde se tomaron como referente las
actividades de “el intruso” y “encuentra la diferencia”. Específicamente, en la tarea
de “el intruso” se le presenta al niño una imagen en una pantalla que le sirve
como muestra —en algunos ensayos la imagen desaparece o vuelve aparecer, y en
otros la imagen se presenta acompañada de elementos que no han sido mostrados
previamente—, y el niño debe dar clic sobre la imagen correcta; en caso contrario,
su ejecución es retroalimentada con un sonido —en esta actividad no hay un límite
de opciones y el niño tiene la posibilidad de responder las veces que lo considere,
además, esta tarea se desarrolla en tres categorías: cuerpo, ropa y deportes—. Por
otra parte, en la tarea “encuentra las diferencias” aparece en la pantalla una serie
Programa de estimulación de funciones ejecutivas dirigido a niños en edad escolar –
PEFE
- Módulo de planificación -
54
de objetos asociados a las categorías utensilios, deporte o ropa, y el niño debe
señalar qué objeto no pertenecía a la categoría, bien sea por su color, su forma o su
tamaño —este programa es implementado por el docente en tres sesiones de 10
minutos de trabajo—. El programa “Aprendo” es efectivo en la medida en que los
niños mejoran tras el entrenamiento el tiempo de latencia de la respuesta, a la vez
que disminuyen el número de clics incorrectos.
55
Norbergb, 2010; Karver et al., 2014; Kesler et al., 2011), aunque una de las dificul-
tades más importantes de estos programas es la validez ecológica, que se refiere a
cómo garantizar que los resultados alcanzados en el entrenamiento se generalicen a
otros contextos y sean funcionales en el ambiente natural de los sujetos (Volckaert
& Noël, 2015).
Al respecto, Orjales y Matxalen (2007) reportan cómo los niños entrenados en
el manejo de autoinstrucciones aplican las estrategias solo cuando la tarea a realizar
tiene un grado de importancia —por ejemplo, en una situación de examen—, o,
de lo contrario, siguen conservando su respuesta impulsiva. En algunos programas
la validez es controlada cuando el procedimiento se aplica dentro del contexto
natural del niño.
Ahora, aunque la gran mayoría de los estudios consultados evalúan como efec-
tivos sus programas, cuando se valida una intervención los diseños metodológicos
empleados no aíslan el efecto del entrenamiento por sí solo, sino que este forma
parte del beneficio obtenido por la integración de diversas técnicas y metodo-
logías terapéuticas; por ejemplo, los programas que incluyen técnicas cognitivo
conductuales (Ghiglione et al., 2011; Lora & Moreno, 2001; Rubiales et al., 2001), o
intervenciones que son desarrolladas en el contexto escolar donde factores como
la relación con el docente y la vinculación del programa dentro de las temáticas y
actividades escolares cotidianas tienen un impacto en el comportamiento de los
niños (Bierman, Nix, Greenberg, Blair & Domitrovich , 2008; Mariguchi et al., 2015;
Martins & Gotuzo, 2015).
Al tomar como punto de referencia los principales aportes de los programas
de entrenamiento cognitivo como procedimientos terapéuticos no invasivos para
la habilitación y rehabilitación cognitiva, en el siguiente capítulo se presentan los
elementos estructurales y funcionales del programa de estimulación de las funciones
ejecutivas (PEFE).
Capítulo 6
Programa de estimulación
de las funciones ejecutivas (PEFE)
dirigido a niños en edad escolar
58
c. Las restricciones, que representan el conjunto de comandos y órdenes que
el participante debe obedecer, y que contribuyen no solo a generar el
problema, sino también a complejizarlo. Estas restricciones están incluidas
dentro de las instrucciones, y pueden ser de dos tipos: de precedencia,
con las cuales una actividad no puede iniciarse en tanto otras actividades
predecesoras hayan terminado; y de recursos, con las que, para llevar a
cabo una actividad, se requiere una cantidad de recursos limitados —es
decir, que mientras una actividad se encuentre activa y con una serie de
recursos para operar, no se puede disponer de estos recursos para otra
actividad— (Morillo, Moreno & Díaz, 2014).
d. Y, por último, las operaciones, entendidas como los procesos mentales que
tienen como elementos de entrada la información que se le ha proporcio-
nado al participante a través de la instrucción. Aquí, la entrada consta de
datos, hechos o información previa que le permite encontrar la solución,
valiéndose de sus propios recursos cognitivos. En algunos casos, la sola ins-
trucción no es suficiente para encontrar la solución, posiblemente porque
se necesite una nueva reorganización entre las variables que forman el
problema —en estos casos se requiere de la retroalimentación o interven-
ción de un tercero— (Kozulin et al., 2010).
Ahora bien, los mecanismos dispuestos por el programa para que el participan-
te encuentre la solución son el aprendizaje por ensayo y error, la formulación de
hipótesis, el feedback y la mediación de un tutor (Kaller et al., 2011):
a. El aprendizaje por ensayo y error es un método heurístico para la solución
de problemas, compatible con un sistema de simulación, que se basa en
el supuesto de que la información autogenerada se recuerda con mayor
facilidad que aquella prevista externamente —además de que implica reco-
nocer cuándo y dónde se produjeron los errores con el fin de corregirlos
y aprender de ellos—. Entre sus beneficios se destaca un aumento en la
satisfacción de los sujetos con respecto a la tarea, lo cual se ve reflejado en
la atención prolongada en la actividad (Shirzad & van der Loos, 2012). En
la actualidad, este tipo de mecanismo se utiliza en diversos campos, donde
destaca con especial relevancia la rehabilitación cognitiva (Arango-Lasprilla
Programa de estimulación de las funciones ejecutivas (PEFE) dirigido a niños en edad escolar
59
et al., 2012; De los Reyes et al., 2012; Keiski et al., 2015; Peyroux & Franck,
2014).
b. La formulación de hipótesis es una herramienta cognitiva que implica un pro-
cedimiento sistemático y controlado realizado por el sujeto para obtener
evidencias suficientes que le permitan comprender o rechazar una posible
relación entre los factores implicados en un problema (Puche-Navarro, 2000).
c. El feedback o retroalimentación es un mecanismo que provee al participante
información sobre las propias decisiones y acciones con el fin de corre-
girlas o mantenerlas para alcanzar la meta. Específicamente, el programa
cuenta con tres mecanismos de retroalimentación: primero, la utilización
de señales visuales o auditivas que proporcionan información sobre el
desempeño del participante en el proceso; segundo, un mecanismo que
se activa si al finalizar el proceso el participante no logra alcanzar la meta
porque al menos uno de los elementos o factores no se ubicó en el orden
esperado, razón por la cual el programa devuelve de forma automática al
participante a la situación inicial para que inicie nuevamente el proceso; y
tercero, una señal visual que solo puede ser visualizada por el participante
cuando ha resuelto la situación problema de forma satisfactoria y completa.
d. Y la mediación del tutor, que funciona como un mecanismo cultural en el que
un tutor, que puede ser u familiar o profesor, acompaña y orienta el proceso
de solución de problemas que son planteados en los juegos —las caracte-
rísticas de la mediación se amplian en el apartado de componente social—.
60
c. Y las situaciones cotidianas, puesto que una de las principales críticas que
se hacen a los programas de entrenamiento es su validez ecológica, en la
medida en que algunos de los ejercicios no corresponden con las situa-
ciones cotidianas o no responden a las demandas del contexto. De este
modo, se busca que en los juegos se recree en la medida de lo posible los
espacios que sean más afines a la realidad —principio que se implementa
con la finalidad de facilitar la trasferencia del entrenamiento a la solución de
problemas reales, de la vida cotidiana—.
Componente Plasticidad
biológico cerebral
Situación de
Componente Funciones
resolución
neuropsicológico ejecutivas
de problemas
Componente Mediación y
social andamiaje
61
Componente biológico.
Con respecto al componente biológico, la base teórica y empírica que subyace
al programa está en la noción de plasticidad del sistema nervioso central (SNC),
entendida como un conjunto de cambios en la estructura y función neuronal como
respuesta a la interacción con el ambiente (Rapoport & Gogtay, 2008), o como
cambios adoptados en la organización del cerebro que pueden explicar las formas
de aprendizaje de corta o perdurable duración.
Como se mostró en capítulos anteriores, la plasticidad es el resultado del refuer-
zo o debilitamiento de las interconexiones sinápticas neuronales —incorporadas
en redes— o de la formación de nuevas combinaciones que vinculan las neuronas
preexistentes dentro de una nueva red (Berlucchi, 2011); proceso que puede ser
más efectivo cuando el desarrollo del SNC se encuentra más activo y cuando
las conexiones sinápticas y dendríticas aún no se han especificado (Anderson,
Northam et al., 2001). Específicamente, son fenómenos plásticos los cambios en
la estructura de la membrana celular —en sus niveles de neurotransmisores o de
flujos iónicos—, donde la trasformación de una determinada región del cerebro
puede promover el crecimiento —a través de la producción de factores tróficos—
como respuesta a una lesión, o bien el crecimiento o regeneración de neuronas
que provocan nuevas conexiones en la red neuronal (Ostrosky & Ardila, 2006).
De hecho, se ha encontrado que la plasticidad que implica la adaptación de
los circuitos neuronales puede conducir a cambios en la cognición, la emoción y el
comportamiento —aspecto que se sustenta en la exposición a experiencias o am-
bientes similares— (Voineskos et al., 2013), y uno de los mecanismos que permite
comprender este proceso es la plasticidad sináptica, entendida como el conjunto de
cambios, reversibles o no reversibles, en las propiedades funcionales de una sinapsis
(Balderas et al., 2004), o como cambios en la fuerza de la transmisión sináptica
producida por la experiencia y por la acción de sinapsis pasadas (Johnston, 2009).
Ahora bien, los cambios pueden estar relacionados con la potenciación a largo
plazo —LTP, por sus siglas en inglés— o con la depresión a largo plazo —LTD, por
sus siglas en inglés—, dos fenómenos neuronales que hacen explícitos los cambios
de larga duración de los circuitos neuronales en respuesta a la experiencia. De
Programa de estimulación de funciones ejecutivas dirigido a niños en edad escolar –
PEFE
- Módulo de planificación -
62
acuerdo con Voineskos et al. (2013), la LTP puede ser una consecuencia del entre-
namiento, el aprendizaje o la memoria.
Según Stuss et al. (2010), a partir de una revisión de diversos estudios, es
posible identificar la existencia de siete principios que subyacen a la plasticidad
cerebral, a saber, que (a) los cambios en las redes neuronales se ven reflejados en
el comportamiento; que (b) la plasticidad se encuentra en los sistemas nerviosos
de todas las especies —sus principios se mantienen—; que (c) una gama amplia de
experiencias puede producir cambios duraderos en las redes neuronales; que (d)
los cambios en la plasticidad cerebral son diferentes de acuerdo con la edad; que
(e) los eventos prenatales y postnatales pueden alterar la organización neuronal;
que (f) algunos cambios en la plasticidad cerebral dependen de la zona que ha sido
estimulada; y que (g) los cambios en la plasticidad cerebral no son constantes y
pueden cambiar con el tiempo.
Partiendo de estos principios de la organización cerebral, así como de su fun-
damento, el programa de entrenamiento en funciones ejecutivas (PEFE) pretende
generar cambios en los circuitos neuronales, de forma especial en las zonas que
integran el sistema ejecutivo. De este modo, con el programa se asume como
base un modelo de una unidad formado por un conjunto de habilidades cognitivas
que, aunque separables entre sí, interactúan para permitir el establecimiento de
metas, la resolución de situaciones novedosas, la formación de planes, el inicio
de actividades, la autorregulación de la conducta y la posibilidad de llevar los planes
a término de manera eficiente (Bruna et al., 2011; Miyake et al., 2000).
Componente neuropsicológico.
La base de este componente es el término función ejecutiva (FE), que hace referencia
a un conjunto de habilidades cognitivas involucradas en la generación, supervisión,
regulación, ejecución y ajuste de la conducta dirigida a un objetivo que requiere
de un abordaje novedoso y creativo (Verdejo-García & Bechara, 2010). Estas
habilidades se incluyen dentro de las funciones cognitivas de alto orden debido a
que ejercen control sobre procesos cognitivos que son de naturaleza automática,
y porque se apoyan en recursos perceptivos, atencionales y mnésicos para generar
un espacio y contexto de integración de otros procesos y, con esto, optimizar la
Programa de estimulación de las funciones ejecutivas (PEFE) dirigido a niños en edad escolar
63
ejecución de una tarea a partir de un contexto y objetivo concretos (Arán-Filippetti
& López, 2013).
Ahora, para explicar las funciones ejecutivas en niños, debido al carácter dinámi-
co e inestable de un cerebro en proceso de maduración, se han generado distintos
modelos donde, por una parte, algunos autores afirman la existencia de un proceso
unitario (Munakata, 2001; Posner & Rothbart, 2007; Zelazo et al., 1998), y, por otra,
otros consideran que las FE son una unidad que puede disociarse en componentes
con gradientes de especialización (Anderson, 2002; González & Ostrosky, 2012).
En particular, el programa de entrenamiento en funciones ejecutivas (PEFE) se
inscribe dentro de los modelos que consideran las FE como una unidad compuesta
por diferentes componentes que pueden disociarse según sus características, y
donde se considera que en el funcionamiento de cada uno de estos se activan
áreas cerebrales distintas —aunque es común afirmar que forman parte de los
circuitos neuronales frontales—, y que todos ellos cuentan con desarrollos ontogé-
nicos distintos. Desde esta consideración, entre los componentes más comunes se
encuentran el control atencional, la memoria de trabajo, la inhibición, la flexibilidad
cognitiva, la fluidez verbal, la fluidez de diseño, la toma de decisiones y la planifica-
ción. Para el diseño de los juegos, con el desarrollo del programa de entrenamiento
en funciones ejecutivas (PEFE) se busca que la actividad a desarrollar tenga los ele-
mentos centrales que caracterizan al proceso objeto de estimulación; sin embargo,
apelando al concepto de unidad, cada juego tiene varios procesos implícitos, dado
que en las situaciones cotidianas se hace evidente esta propiedad.
Componente social.
En el componente social, como conceptos principales se encuentran la mediación
y el andamiaje. Primero, la mediación se entiende como un mecanismo cultural
que permite el desarrollo de los procesos psicológicos superiores a través de
herramientas, signos e interacciones sociales significativas (Vygotsky, 1978). Según
diversos autores, este mecanismo se convierte en una vía que permite el desarrollo
de la plasticidad de los procesos cognitivos en la medida en que las personas
son expuestas a instrumentos —estrategias para solucionar problemas, por ejem-
plo— vinculados a sistemas relacionales de interacción social; lo cual parte de la
Programa de estimulación de funciones ejecutivas dirigido a niños en edad escolar –
PEFE
- Módulo de planificación -
64
concepción de que los seres humanos son el producto de un desarrollo evolutivo
en el que un aspecto importante para el mismo es la adquisición de la capacidad
para modificarse a sí mismo, siempre y cuando exista un acto humano mediador
(Feuerstein & Richelle, 1963). Algunos programas de intervención que se han dise-
ñado bajo esta lógica han demostrado una alta efectividad (Lin et al., 2011; Philips
& Tolmie, 2007; Ramos et al., 2014)
Con respecto a la mediación, en el programa de entrenamiento en funciones
ejecutivas (PEFE) se toman como base dos conceptos tomados de Vygotsky (1997):
(a) el de “zona de desarrollo próximo”, que se asume entre dos momentos: cuando
el participante está en la capacidad de resolver un problema por sí solo y cuando
requiere de una guía o terapeuta para lograrlo; y (b) el de “mediación”, en el que
se deben tener en cuenta al menos tres criterios: (i) la intencionalidad, done el
mediador facilita que el participante identifique las acciones que debe realizar para
llegar a la meta; (ii) la mediación de significado, que implica dotar de significado la
experiencia e inducirla para que los aprendizajes previos que posee el participante
se relacionen con una nueva situación; y (iii) la trascendencia, que es ir más allá
de la experiencia inmediata y transferir ese conocimiento a situaciones diversas
(Feuerstein, Klein & Tannenbaum, 1991).
De aquí surge el segundo concepto principal en el componente social, el an-
damiaje, el cual, tomado de Wood et al. (1976), se entiende como la forma en que
un mediador adecúa ayudas con la intención de enseñar a utilizar herramientas
o recursos para lograr un fin. De este modo, en el programa de entrenamiento en
funciones ejecutivas (PEFE), a medida que el participante va alcanzando el objetivo,
se retiran las ayudas de forma paulatina para que este mismo llegue a un desarrollo
de la habilidad más avanzado por parte propia. Esta idea es de gran importancia
en el desarrollo del programa, pues cuando el sujeto está resolviendo el problema
despliega una serie de ejecuciones que inicialmente son azarosas, para luego pasar
a realizar movimientos más intencionados a partir de la formulación de hipótesis.
Al respecto, es importante tener en cuenta que en algunos casos el participan-
te alcanza la solución por sus propios medios, pero también puede pasar que no
alcance el objetivo, lo cual genera desmotivación; y es a partir de ese momento que
se activan los andamios, manejados por el terapeuta, atendiendo a dos premisas:
(a) que es responsabilidad del mediador estimular al participante para que sea
Programa de estimulación de las funciones ejecutivas (PEFE) dirigido a niños en edad escolar
65
este último quien encuentre la solución; y (b) que la ayuda debe ser adecuada a
las necesidades e intereses del sujeto. Para cumplir estos requisitos, el programa
dispone de un protocolo basado en preguntas y sugerencias que se van entregando
de manera progresiva según el desempeño del sujeto, para pasar de soluciones
azarosas a intervenciones lógicas y que lleven a la solución del problema.
66
los elementos, de forma que se construya una nueva relación entre ellos; o incluso
se puede dar el caso de que se demande reorganizar los elementos para dar
respuesta al problema (Nickerson et al., 1994).
Sin embargo, Lewis y Greene (1989) consideran que existen solo dos tipos
de problemas: (a) los problemas de tipo convergente, donde se requiere integrar y
relacionar la información con el fin de alcanzar una meta; y (b) los problemas de
tipo divergente, que se dan cuando la información que se tiene sobre el problema
es limitada, o escasa, y no hay una única respuesta. Para el caso del programa de en-
trenamiento en funciones ejecutivas (PEFE), las situaciones problemas planteadas en
los juegos son de tipo convergente, y se busca que el niño reorganice los elementos
y establezca un orden.
Por último, cabe mencionar que utilizar las situaciones de resolución de pro-
blemas en el contexto terapéutico tiene una serie de ventajas con respecto a las
actividades, como que se enmarcan en un contexto lúdico —ya que supone que
sean percibidas como placenteras, retadoras e interesantes—; que tienen sentido
para el participante porque es información que se presenta bajo un contexto lógi-
co; que se ajustan a las capacidades de los niños, lo que permite en la mayoría de los
casos que se resuelva la situación sin la ayuda externa, optimizando sus estrategias
cognitivas; y, finalmente, que es el sujeto quien controla el tiempo que requiere para
resolverlo (Ochoa et al., 2006).
El módulo de planificación
Para terminar este capítulo, a continuación, se hace una descripción de lo que en el
programa de entrenamiento en funciones ejecutivas (PEFE) se asume por planificación,
así como los requisitos de las tareas de planificación y, en general, el planteamiento
de las tareas de planificación que se llevan a cabo con el programa, junto con sus
respectivas instrucciones y recomendaciones de mediación y andamiaje.
En el programa de entrenamiento en funciones ejecutivas (PEFE), la planificación
es asumida como uno de los componentes de las FE con especial vinculación a la
flexibilidad cognitiva, la inhibición y la memoria de trabajo. En particular, se trata de
una habilidad que posibilita, gracias a la capacidad de flexibilidad mental, la adapta-
ción del individuo no solo a un estado actual, sino a estados previstos en un futuro
Programa de estimulación de las funciones ejecutivas (PEFE) dirigido a niños en edad escolar
67
inmediato o distante, sabiendo que alguno de estos estados puede ser el resultado
de otros o formar parte de una misma acción como parte de una secuencia para
alcanzar un resultado final.
Como es sabido, algunas de las características más importantes del comporta-
miento planificado son, por una parte, considerar diferentes secuencias alternativas
de acción y, por otra, elegir una de ellas antes de actuar, previendo un resultado
(McCormacka & Atance, 2011). Teniendo esto en cuenta, las pruebas que evalúan
la planificación parten de una tarea en la que se debe llegar a una meta; y esto se
realiza a partir del establecimiento de reglas que condicionan o limitan el espacio
de movimientos o de pasos a seguir (Injoque & Burin, 2008). Este principio inspira
gran parte de los juegos desarrollados en el programa de entrenamiento en funciones
ejecutivas (PEFE).
Ahora bien, las tareas de planificación requieren del desarrollo de otras funcio-
nes ejecutivas, como lo son el control inhibitorio, que implica pensar —en lugar de
actuar de forma impulsiva— sobre las secuencias de acciones potenciales, así como
en la manera en que deben ser organizadas para alcanzar el objetivo; o la memoria
de trabajo, que supone la retención de una serie de acciones o eventos en la mente
a la vez que se considera la eficacia del orden de las acciones (McCormacka &
Atance, 2011). En el programa de entrenamiento en funciones ejecutivas (PEFE), y en
particular con el módulo de planificación, se estimula tanto la memoria de trabajo
—porque en las actividades el niño escucha unas instrucciones que debe retener
en su memoria— como la inhibición —ya que en la mayoría de los juegos ejecuta
sus movimientos atendiendo a un orden, aunque después descubre que debe
inhibir dicha estrategia para poder encontrar la solución—.
Específicamente, el módulo de planificación va dirigido a niños entre los 5 y 7
años de edad y tiene el objetivo de estimular en ellos el desarrollo de la función eje-
cutiva de la planificación a partir de seis juegos que tienen como base un problema
que requiere para su solución la capacidad de anticipar y prever en función de una
meta. Este módulo se aplica en 18 sesiones, con una periodicidad de tres sesiones
por semana, y de 15 a 20 minutos por sesión, donde se administran los juegos en
dos bloques: el primero integrado por los juegos la pirámide, la maleta y el trasteo;
y el segundo por los juegos la catapulta, la estación y la biblioteca.
Programa de estimulación de funciones ejecutivas dirigido a niños en edad escolar –
PEFE
- Módulo de planificación -
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Es importante mencionar que todos los juegos tienen una misma secuencia
lógica: primero, se presenta la situación objetivo acompañada de una serie de
reglas que se convierten en restricciones u obstáculos; posteriormente, el niño
debe pensar cómo superar o resolver la situación antes de tomar una decisión
y ejecutarla; inmediatamente después, el programa activa una serie de ambientes
que retroalimentan la ejecución; y, por último, si al final de la secuencia se cumple
con el objetivo, se activa una serie de mecanismos para que el niño comprenda
que alcanzó la meta propuesta, o, de lo contrario, lo devuelve a la zona donde
escuchó las instrucciones y el juego vuelve a empezar. La retroalimentación que
se da para cada juego puede hacerse a través de la presentación de estímulos
visuales —como una luz roja ante un desempeño inadecuado o una luz verde ante
un acierto—, estímulos auditivos como un tono que acompaña a la luz roja— o
frases de felicitación al final del juego —cuando se logra cumplir con el objetivo—.
En particular, los juegos del primer bloque tienen una característica consistente,
y es que el niño debe invertir el orden de los objetos para alcanzar el objetivo;
mientras que los del segundo bloque requieren de la organización de elementos
según algunas características o atendiendo a un mapa. Y, por último, en todos los
juegos, si el niño lo requiere, el mediador puede utilizar diversos andamiajes con el
fin de orientar la solución del problema, aunque sin decirle la respuesta; y puede
elegir entre las opciones presentadas en cada juego cuál sería la ayuda más adecua-
da, dependiendo del ritmo de aprendizaje, las particularidades y las necesidades de
cada niño. Como se verá en la descripción de los juegos a continuación, existen dos
formas de andamiaje: la sugerencia (s) y la pregunta (p).
69
“Ayuda a Germán a organizar su maleta. Para ello, debes tener en cuenta: primero,
observar muy bien el horario, pues allí están las clases que tiene al día siguiente; y
segundo, guardar los útiles en la maleta, de tal forma que al otro día salgan en el
orden en que él los necesita. Si en todas las clases los útiles coincidieron, ¡felicita-
ciones! Si no, vuelve a empezar”.
Por otra parte, las ayudas de mediación a las que puede acudir el facilitador son:
Tres sugerencias (s):
a. “¿Cuál es el problema?”
b. “¿El orden en que metiste las cosas te sirvió?”
c. “¿En dónde fallaste?”
d. “¿Cuál es la primera clase que tienes?”
e. “¿Qué necesitas para esa clase?”
f. “¿Cuál fue el último objeto que metiste en la maleta?”
g. “¿Cuál fue el primer objeto que metiste?”
Por último, este juego cuenta con cuatro partes o secciones: (a) la zona de pla-
neación y ejecución, en la cual se introducen los utensilios escolares, tomando como
referente el horario que se escucha en las instrucciones; (b) la espera, en la que, si el
objeto seleccionado coincide con el contexto, se muestra en la pantalla un círculo
verde, pero, de lo contrario, se muestra un círculo rojo; (c) la retroalimentación, con
la cual, si en al menos uno de los escenarios no se prende la luz verde, el niño es
devuelto a la zona de planificación; y (d) la retroalimentación final, en la cual, cuando
en todos los ambientes los objetos coincidieron con el contexto, sale un letrero de
felicitaciones (Ríos et al., 2014).
Programa de estimulación de funciones ejecutivas dirigido a niños en edad escolar –
PEFE
- Módulo de planificación -
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Figura 3. Imágenes del juego la maleta. a: zona de planeación y ejecución; b1-b4: espera;
c: retroalimentación; d: retroalimentación final.
2. El trasteo.
En este juego, el niño debe repartir, en un camión, cuatro muebles a igual número
de estaciones distantes entre sí, conectadas por medio de una carretera. A cada
estación le corresponde un mueble del mismo color. Los muebles salen en el orden
en que fueron ingresados al camión (véase Figura 4). El guion que corresponde a
este juego es:
“Has sido contratado para llevar y entregar un trasteo que debes repartir en cua-
tro casas. Las casas donde lo vas a entregar tienen el mismo color de los muebles.
Para lograrlo, debes cumplir con algunas reglas: primero, debes acomodar los mue-
bles en el camión en la forma en que los vas a entregar, dando clic en cada mueble;
segundo, solamente bajarán los muebles que correspondan al color de la casa, de lo
contrario, se devuelven al camión; tercero, una vez que el camión arranque, no se
devuelve; y cuarto, todos los muebles se entregan en un solo viaje. Si los muebles
que bajaste son del mismo color de la casa, ¡felicitaciones! Si no, vuelve a empezar”.
Programa de estimulación de las funciones ejecutivas (PEFE) dirigido a niños en edad escolar
71
Por otra parte, las ayudas de mediación a las que puede acudir el facilitador son:
Tres sugerencias (s):
a. “¿Cuál es el problema?”
b. “¿El orden en que metiste los muebles te sirvió?”
c. “¿En dónde fallaste?”
d. “¿Cuál fue el último mueble que metiste en el camión?”
e. “¿Cuál fue el primer mueble que metiste en el camión?”
Por último, este juego cuenta con cuatro partes o secciones: (a) la zona de
planeación y ejecución, en la que se introducen los muebles, tomando como refe-
rente el mapa, y se escuchan las instrucciones; (b) la espera, en la cual, si el mueble
coincide con el color de la casa, entra al contexto, pero, de lo contrario, se devuelve
al camión; (c) la retroalimentación, en la que, si en al menos uno de los escenarios
el mueble no coincide con el color de la casa, el niño es devuelto a la zona de
planificación cuando finaliza todo el recorrido; y (d) la retroalimentación final, en
donde, cuando en todos los ambientes los objetos coincidieron con el contexto,
sale un letrero de felicitaciones.
Programa de estimulación de funciones ejecutivas dirigido a niños en edad escolar –
PEFE
- Módulo de planificación -
72
Figura 4. Imágenes del juego el trasteo. a: zona de planeación y ejecución; b1-b4: espera;
c: retroalimentación; d: retroalimentación final.
3. La pirámide.
En este tercer juego, el niño debe armar una pirámide tomando como referente
el tamaño de unas piezas. Inicialmente, debe transportarlas de una zona a otra,
utilizando una carretilla; y luego, se le pide que en el sitio donde va a construir
la pirámide, ordene las piezas ubicando la más grande debajo y la más pequeña
encima. Una de las condiciones del juego es que las piezas deben estar organizadas
en la misma carretilla, de tal forma que, al sacarlas, salga primero la de la base y
por último la que se ubica en la cúspide (véase Figura 5). Aquí, las instrucciones se
presentan con el siguiente guion:
Programa de estimulación de las funciones ejecutivas (PEFE) dirigido a niños en edad escolar
73
“Bienvenido al juego de la pirámide, para ganar debes construir una pirámide igual
a esta [el mediador le señala al niño la pirámide], pero debes tener en cuenta que:
primero, cuando construyas la pirámide, la ficha más grande debe ir abajo y la más
pequeña encima; segundo, debes cargar todas las fichas en la carretilla, dando clic
en cada una; y tercero, una vez la carretilla esté llena, esta arranca y se dirige a la
zona donde se construye la pirámide. Si tu pirámide es igual a la del modelo, ¡felici-
taciones! Si no, vuelve a empezar”.
Por otra parte, las ayudas de mediación a las que puede acudir el facilitador son:
Tres sugerencias (s):
a. “¿Cuál es el problema?”
b. “¿El orden en que metiste las cosas te sirvió?”
c. “¿En dónde fallaste?”
d. “¿Cuál fue la última ficha que metiste en la carretilla?”
e. “¿Cómo era la primera ficha que metiste en la carretilla?”
Por último, este juego cuenta con cuatro partes o secciones: (a) la zona de
planeación, en la que se realiza el cargue de las fichas de madera en la carretilla,
y donde se presentan los bloques que deberán ser apilados posteriormente para
armar la pirámide —las piezas se seleccionan por medio de un clic—; (b) la espera,
en la cual las fichas se desplazan solas hacia la caretilla, y una vez que está llena,
arranca de forma automática; (c) la retroalimentación, en la cual las fichas se ubican
solas y de forma apilada según el orden en que salieron de la caretilla, y, cuando
ya se han bajado todas las fichas, si la tarea no fue completada de forma correcta,
el niño es enviado nuevamente a la zona de planificación; y (d) la retroalimentación
final, en donde, cuando la pirámide armada coincide con el modelo, sale un letrero
de felicitaciones.
Programa de estimulación de funciones ejecutivas dirigido a niños en edad escolar –
PEFE
- Módulo de planificación -
74
b1.
a.
Si
Planificación
Y ejecución
b2.
d.
No
c. Retroalimentación
Retroalimentación Final
Proceso
b3.
1. La biblioteca
Este segundo bloque inicia con el juego de la biblioteca, en el cual el niño debe
organizar una biblioteca que tienen varias repisas: en la mitad de la biblioteca se
ubican tres repisas, de las cuales dos están vacías y una contiene tres libros. La tarea
del participante consiste en ubicar los tres libros que se encuentran en la repisa del
costado derecho y pasarlos a la que está vacía en el lado izquierdo, empleando el
menor número de movimientos y sin quebrantar las reglas, que son: (a) llevar los
libros uno por uno, (b) solo tomar el libro que está encima, (c) un libro de mayor
tamaño no puede estar encima de uno más pequeño, (d) primero se debe dar clic
en el cajón donde espera que el libro se ubique, y (e) debe haber un mínimo de
cuatro movimientos (véase Figura 6). El guion que se debe utilizar para presentar
las instrucciones es el siguiente:
Programa de estimulación de las funciones ejecutivas (PEFE) dirigido a niños en edad escolar
75
“Juan dejó los libros de la biblioteca desordenados y su mamá no tarda en llegar,
ayúdalo a dejar los libros en el cajón amarillo. Puedes utilizar el cajón de la mitad,
pero hay unas reglas que debes cumplir: primero, ubica el libro más grande abajo y
el pequeño encima; segundo, lo debes hacer con el menor número de movimien-
tos posibles, pues queda poco tiempo; tercero, solo puedes tomar un libro a la vez;
y cuarto, haz clic primero en el cajón donde los vas a enviar y luego sí en el libro
[aquí se le puede modelar la conducta]”.
Acá, las ayudas de mediación a las que puede acudir el facilitador son:
Tres sugerencias (s):
a. “Recuerda que debes dar clic primero en el cajón donde quieres que el libro
esté y luego sí das clic sobre el libro que vas a mover.”
b. “Recuerda que puedes utilizar el cajón que está en la mitad.”
c. “Recuerda que el libro más pequeño va encima y el más grande debajo.”
Y cinco preguntas (p):
a. “¿Cuál es el problema?”
b. “¿El número de clics que diste eran los que te estaban pidiendo?” (esta infor-
mación la obtiene el niño del registro que le presenta el mediador)
c. “¿En dónde fallaste?”
d. “¿Te fijaste en el tamaño de los libros?”
e. “¿Te fijaste en la ubicación de los libros?”
Este juego cuenta las mismas cuatro partes o secciones que los juegos del
primer bloque: (a) la zona de planificación, en la cual se escuchan las instrucciones;
(b) la ejecución, en la cual se da clic en el sitio donde se quiere ubicar el libro y luego
sobre el texto hasta llegar a cumplir el orden dado —el más grande debajo y el
pequeño encima—; (c) la retroalimentación, en la que, si el niño no logra el objetivo,
es devuelto a la zona de planificación; y (d) la retroalimentación final, en la que,
cuando los libros quedan ubicados en el orden solicitado y ubicados en el cajón de
la franja amarilla, aparece un letrero de felicitación.
Programa de estimulación de funciones ejecutivas dirigido a niños en edad escolar –
PEFE
- Módulo de planificación -
76
b1.
a.
Si
Planificación
Y ejecución
b2.
d.
No
c. Retroalimentación
Retroalimentación Final
Proceso
b3.
Finalmente, para este juego se utiliza la ficha de registro n.º 1, que le permite
al niño proporcionar información sobre el número de movimientos. El mediador
puede obtener este dato del archivo denominado “biblioteca data”, ubicado en el
archivo del juego (véase Figura 7).
Ensayo 1
77
2. La catapulta
En este juego, el niño debe lanzar unos bultos con provisiones de comida a través
de una catapulta para los habitantes de tres pueblos que han quedado incomunica-
dos por el derrumbe de un puente. Cada uno de estos pueblos varía en distancia,
y el niño dispone de tres tipos de bultos que difieren en su tamaño y peso. Con
esta información, se deberá identificar la relación entre el peso y la distancia, por
ejemplo, que el bulto más grande, por ser el más pesado, tiene una trayectoria más
corta, mientras que el bulto más pequeño, que pesa menos, puede alcanzar una
mayor distancia (véase Figura 8). El guion para este juego es el siguiente:
“Esta es una historia triste: el puente se rompió y los campesinos de tres pueblos
han quedado aislados, pero tú los puedes ayudar. Para ello, utiliza la catapulta y
envíales comida, pero debes tener en cuenta las siguientes reglas: primero, a cada
pueblo le deben llegar tres bultos; segundo, dale clic a cada bulto para que se ubi-
que en la catapulta; y tercero, al mandar los bultos, algunos llegan más lejos y otros
más cerca. Si a cada pueblo le llegaron sus tres bultos, ¡felicitaciones! Si no, vuelve
a empezar”.
En este caso, las ayudas de mediación a las que puede acudir el facilitador son:
Tres sugerencias (s):
a. “¿Cuál es el problema?”
b. “¿El orden en que enviaste los bultos te sirvió?”
c. “¿En dónde fallaste?”
d. “¿Te fijaste en el tamaño de los bultos?”
e. “¿Te fijaste en la ubicación de las casas?”
Ahora, este juego también cuenta con cuatro partes o secciones: (a) la zona de
planeación y ejecución, donde se introducen los bultos en la catapulta y se escuchan
Programa de estimulación de funciones ejecutivas dirigido a niños en edad escolar –
PEFE
- Módulo de planificación -
78
las instrucciones; (b) la espera, en la cual se lanzan los bultos; (c) la retroalimentación,
en la que, si el bulto cae en la casa, el niño lo puede visualizar, pero, de lo contrario,
desaparece de la pantalla, y si al menos un bulto no está en la pantalla, el programa
devuelve al participante a la zona de planificación; y (d) la retroalimentación final, en
donde, cuando los bultos fueron entregados en el pueblo adecuado en cada uno
de los ambientes, aparece un letrero de felicitaciones.
b1.
a.
Si
Planificación
Y ejecución
b2.
d.
No
c. Retroalimentación
Retroalimentación Final
Proceso
b3.
Figura 8. Imágenes del juego la catapulta. a: zona de planeación y ejecución; b1-b3: espera;
c: retroalimentación; d: retroalimentación final.
3. La estación
Finalmente, el objetivo de este último juego es ayudar a un pasajero a llegar a
su destino en el menor tiempo posible. Acá, cada estación tiene dos señales: el
nombre de la estación, representado por un símbolo —por ejemplo, estación del
perro—; y el color, que indica la ruta que para en dicha estación (véase Figura 10).
En este juego, si el niño logra el objetivo en la primera sesión —que solo incluye la
estación perro—, puede explorar otros destinos, y en la segunda sesión, el juego
incluirá más estaciones —perro y pato, por ejemplo—. Es importante anotar que
el bus azul tarda 33 segundos, mientras que el tiempo de recorrido por el bus rojo
Programa de estimulación de las funciones ejecutivas (PEFE) dirigido a niños en edad escolar
79
y el amarillo es de 20 segundos, y la diferencia entre estos dos es la estación en la
cual se detienen. Para este caso, el guion que se debe seguir es el siguiente:
“Si has montado en Transmilenio, este juego te va a gustar. Vas ayudar a Juana, que
está en la estación llamada “portal de los animales”, a llegar a la estación del perro.
Ayúdala a escoger el bus que le sirva para que llegue más rápido, pero debes tener
en cuenta lo siguiente: primero, hay tres estaciones, la primera se llama “el gato”, la
segunda, “el pato”, y la tercera, “el perro”; segundo, existen tres buses, uno amarillo,
otro azul y uno rojo; tercero, debes observar muy bien el mapa, pues allí está el
color de la estación en la que se detiene cada bus; y cuarto, si das clic al bus, este
arranca”.
En este caso, las ayudas de mediación a las que puede acudir el facilitador son:
Tres sugerencias (s):
a. “¿Cuál es el problema?”
b. “¿El bus que tomaste te sirvió?”
c. “¿En dónde fallaste?”
d. “¿Te fijaste en el color del bus que esta frente a cada estación?”
e. “¿Te fijaste en el bus que está en la estación del …?” (se dice el nombre del
animal al cual se está haciendo referencia)
Este juego cuenta con cuatro partes o secciones: (a) la zona de planeación y
ejecución, en la cual se escuchan las instrucciones, se muestra en un mapa las rutas
y paraderos, y el niño selecciona un bus dando clic, lo cual provoca que el autobús
se desplace; (b) la espera, en la que el bus se detiene de acuerdo con el mapa,
dependiendo de la ruta —no hay señales adicionales, el niño debe identificar si
tomó o no la decisión más adecuada según la estación en que se detuvo el bus—;
Programa de estimulación de funciones ejecutivas dirigido a niños en edad escolar –
PEFE
- Módulo de planificación -
80
(c) la retroalimentación, en la que el programa regresa al niño a la estación si el bus
que tomó fue el más demorado o no se detuvo en la estación solicitada; y (d) la
retroalimentación final, donde, cuando el bus se detiene en la estación solicitada en
el menor tiempo, aparece un letrero de felicitaciones.
b1.
a.
Si
Planificación
Y ejecución
b2.
d.
No
c. Retroalimentación
Retroalimentación Final
Proceso
b3.
Figura 9. Imágenes del juego la estación. a: zona de planeación y ejecución; b1-b3: espera;
c: retroalimentación; d: retroalimentación final.
Por último, para este juego se debe utilizar la ficha de registro n. o 2 (véase
Figura 10).
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26
81
Los principios del PEFE en el módulo de planificación
Cada uno de los juegos que hacen parte del módulo de planificación en el progra-
ma de entrenamiento en funciones ejecutivas (PEFE) cumple con los siguientes cuatro
principios:
a. Grados de dificultad: los juegos están organizados de menor a mayor dificul-
tad, variable que se operacionaliza por la cantidad o variedad de elementos
que se deben organizar y por el grado de abstracción que requieren algu-
nas tareas. Según este criterio, el orden de los juegos sugerido es: primero,
el primer bloque, con los juegos la maleta, el trasteo y la pirámide; y, a
continuación, el segundo bloque, con los juegos la biblioteca, la catapulta y
la estación.
b. Variedad: aunque el elemento central de los juegos es la anticipación, estos
juegos también varían con respecto a su estructura, ya que, aunque en los
juegos del primer bloque se observa una misma lógica —el manejo inverso
de los elementos—, en los juegos del segundo bloque se cuenta con una
dinámica distinta.
c. Situaciones cotidianas: en la mayoría de los juegos se buscó generar situacio-
nes que hicieran parte del contexto cotidiano de los niños.
d. Mediación y andamiaje: en la totalidad del programa la figura del mediador
tiene una gran importancia, ya que tiene la función de orientar al niño en
el manejo del programa, así como propiciar las preguntas o realizar las
sugerencias que le ayuden al niño a encontrar la solución del problema,
ayudando de este modo a canalizar su motivación e intereses en el juego.
Estudio piloto n. º 1
En este primer estudio piloto se evaluó la efectividad del módulo de planificación
del programa de entrenamiento en funciones ejecutivas (PEFE) en un grupo de niños
remitidos por sus profesores por presentar alguna dificultad relacionada con la
planificación, es decir, que se les dificultaba planear la consecución de pasos con el
fin de solucionar un problema.
Método
Tipo y diseño de investigación
En este primer trabajo se diseñó un estudio de tipo experimental con un diseño
cuasiexperimental (Ato et al., 2013), y se aplicó a una muestra de 32 niños de una
institución educativa oficial, de 5 a 7 años de edad, asignados con un muestreo no
probabilístico intencional a dos grupos, uno experimental (GE), con cinco niños y
once niñas, y otro control (GC), con seis niñas y diez niños.
Programa de estimulación de funciones ejecutivas dirigido a niños en edad escolar –
PEFE
- Módulo de planificación -
84
Al grupo experimental se le aplicó el programa de entrenamiento en funciones
ejecutivas-planificación (PEFE-Módulo Planificación), una herramienta tecnológica
de apoyo terapéutico basada en juegos de computador con tareas estructuradas
en niveles de dificultad, orientada a mejorar la función ejecutiva de la planeación
en los participantes. Este programa tiene como fundamento teórico la plasticidad
cerebral, la resolución de problemas, la mediación y el uso de andamiajes; y para
medir su impacto se utilizaron pruebas neuropsicológicas que evalúan la función de
planificación en niños.
Participantes
La muestra estuvo compuesta por 32 niños y niñas, entre 5 y 7 años de edad y de
nivel socioeconómico bajo o medio, pertenecientes a una institución educativa ofi-
cial del municipio de Tocancipá, en Cundinamarca, Colombia, asignados de manera
no probabilística e intencional a un GE y un GC (véase Tabla 1).
Los individuos se consideraron aptos para este estudio si cumplían los crite-
rios de inclusión: (a) tener entre 5 y 7 años de edad; (b) tener una puntuación
CI > 85, para lo cual se aplicó la prueba del Factor G de Catell, en su versión
abreviada (Cattell & Cattell, 1989); y (c) haber sido remitidos por sus profesores
Evaluación de la efectividad del PEFE para la habilitación de la planificación
85
por presentar dificultades a nivel de planeación. Los indicadores comportamen-
tales fueron tomados de la subescala “Plan/Organize” del behavior rating inventory
of executive function (BRIEF), de Davies et al. (2011). Finalmente, como criterio de
exclusión se tuvo en cuenta el presentar antecedentes de alteraciones neurológicas
o psicopatológicas, lo cual se evaluó a partir del cuestionario de padres de la batería
evaluación neuropsicológica infantil (ENI), de Matute et al. (2007).
Hipótesis
Hipótesis de trabajo
La aplicación del prototipo de entrenamiento cognitivo mejora el rendimiento en
las pruebas de planificación en los niños asignados a la condición experimental,
además de que ocasiona diferencias significativas entre los resultados de los grupos
experimental y control.
Instrumentos
En este primer estudio piloto se tuvieron en cuenta tres instrumentos de medición:
la pirámide de México, tomada de la batería evaluación neuropsicológica infantil (ENI),
de Matute et al. (2007); la figura compleja de Rey, en su adaptación de Matute
et al. (2007); y la prueba de laberintos, tomada del Factor G de Catell (Cattell &
Cattell, 1989).
Pirámide de México
Tomada de la batería ENI, de Matute et al. (2007). La ENI, en general, tiene como
objetivo examinar el desarrollo neuropsicológico de niños entre 5 y 16 años de
edad, y consiste en la evaluación de doce procesos neuropsicológicos, incluidos la
atención, las habilidades construccionales, la memoria —codificación y evocación
Programa de estimulación de funciones ejecutivas dirigido a niños en edad escolar –
PEFE
- Módulo de planificación -
86
diferida—, la percepción, el lenguaje oral, la lectura, la escritura, el cálculo, las ha-
bilidades visoespaciales y la capacidad de planeación y organización; a partir de
actividades que permiten realizar análisis cuantitativos y cualitativos.
En particular, la confiabilidad y validez interna de la prueba se encuentra entre
.4 y .8, ya que varía en cada una de las diferentes subescalas (Matute et al., 2007).
Específicamente, la subprueba de planeación y organización, planteada en la pirá-
mide de México, cuenta en dos de sus indicadores con un adecuado coeficiente de
estabilidad, de .199 para diseños correctos, y de .244 para diseños correctos con el
mínimo número de movimientos.
Ahora bien, la pirámide de México, la subprueba que interesa en este estudio,
tiene como finalidad que el participante construya un diseño predeterminado
—pero con un mínimo de movimientos— teniendo como referente un conjunto
de reglas. Específicamente, esta se desarrolla en 11 ensayos, donde cada uno implica
un problema nuevo, lo que quiere decir que un modelo surge a partir de una
representación de un estado anterior —razón por la cual es poco probable que el
desempeño se vea afectado por la memoria procedimental—. En la aplicación de la
prueba se le proporcionan al niño tres bloques de madera que varían en tamaño y
color para que los organice y ubique respecto a un modelo.
En detalle, la prueba permite obtener el registro de tres indicadores: (a) diseños
correctos, que corresponde a la suma de los diseños ejecutados por los niños en
cada ensayo que cumplen con dos condiciones —ser iguales al modelo presen-
tado en la lista de estímulos y no quebrantar ninguna de las reglas—, donde la
puntuación máxima es 11; (b) movimientos realizados, que representa el número de
movimientos utilizados para reproducir cada figura con los bloques, movimientos
que se suman en cada ensayo para obtener un total; y (c) diseños correctos con el
mínimo de movimientos, que significa la suma de los diseños que cumplen con todas
las condiciones y son realizados con el mínimo de movimientos definidos para cada
ensayo.
87
evaluados a la hora de dibujar una figura compleja, sea copiándola o recordándola,
que ha demostrado buenos puntajes con respecto a su coeficiente de estabilidad:
de .772 para la copia de la figura y de .595 para el recobro.
Esta prueba se administra en dos momentos: primero, el niño debe copiar una
figura compuesta por 12 unidades perceptuales. Cada 30 segundos, el evaluador
cambia el color de lápiz que utiliza el niño con el fin de registrar la secuencia de
organización que sigue mientras copia la figura. Para la evaluación cualitativa de
la prueba, en lo que corresponde a su construcción se asignan las siete puntua-
ciones: “1” cuando la figura se construye tomando como referente el rectángulo
central; “2” cuando el dibujo se empieza con algún detalle que está conectado
con el rectángulo y luego se sigue armando la figura tomando como referente
el rectángulo; “3” cuando el niño dibuja el contorno de la figura sin diferenciar
el rectángulo central; “4” cuando el sujeto yuxtapone los detalles entre sí, como
si fuera un rompecabezas; “5” cuando el dibujo es menos estructurado, y no se
reconoce el modelo; “6” cuando el niño reduce el modelo a un objeto que le es
familiar; y “7” cuando el niño garabatea un dibujo en el cual no son reconocibles
los elementos del modelo. Respecto a la calificación, se asigna una puntación a cada
una de las doce unidades que conforman la figura, de acuerdo con los requisitos
de presencia, precisión y ubicación. Y segundo, transcurridos máximo tres minutos
después de haber realizado la copia, el evaluador solicita al niño que reproduzca la
figura de memoria; y posteriormente asigna un punto por cada unidad que cumpla
con los requisitos de presencia, precisión y ubicación.
Laberintos
Esta prueba es tomada del Factor G de Catell (Cattell & Cattell, 1989). En ella,
el niño debe resolver doce laberintos de dificultad creciente, lo cuales están co-
nectados. Se considera un error cuando el niño atraviesa las paredes que están
representadas o cuando se mete en un camino sin salida.
Procedimiento
Se contactó a las directivas del colegio, y una vez manifestaron su interés en
participar, se realizó un encuentro con los profesores para seleccionar los niños
Programa de estimulación de funciones ejecutivas dirigido a niños en edad escolar –
PEFE
- Módulo de planificación -
88
que podrían cumplir con los criterios de inclusión. Posteriormente, los padres de
los niños remitidos fueron citados para explicar el objetivo de la investigación y
obtener su consentimiento informado. Además, en ese momento se les entregó un
cuestionario para recopilar información general del niño y de su proceso madura-
tivo. Dentro de los compromisos adquiridos con las directivas y las familias estaba
recibir al final de la etapa de evaluación un informe individual de los resultados
obtenidos y un informe general para los colegios. Cabe mencionar que se aclaró
que a los niños que no fueran asignados a la condición experimental también se les
aplicaría el programa al finalizar el estudio.
Después de esto, se procedió a la aplicación de la prueba de Catell para ob-
tener el puntaje del CI. Los resultados fueron utilizados como criterio para pasar a
la aplicación de pruebas en condición de pretest. Al finalizar este proceso, se inició
con la aplicación de las pruebas neuropsicológicas a todos los participantes, para así
obtener una línea de base —puntuaciones pretest—. Seguidamente, se asignaron
los grupos a la condición experimental o control, y se procedió a la aplicación del
programa, que tuvo una duración de mes y medio, para un total de 18 sesiones de
trabajo individual, tres veces por semana. Durante la aplicación, se administraron
seis juegos en total, cada uno trabajado en tres sesiones: en la primera, el niño
resolvía el problema solo con la instrucción y con la posibilidad de repetir la
secuencia las veces que él lo considerara; en la segunda, recibía una orientación por
parte del mediador, quien le planteaba preguntas o sugerencias cuando el niño lo
solicitara o cuando el terapeuta identificaba en el niño cierta frustración por no
alcanzar la respuesta —generalmente, los niños identifican aquí el algoritmo re-
querido para resolver el problema—; y en la tercera, se les pedía que explicaran el
juego a otro niño de su misma edad. Transcurrido un mes, se aplicaron las pruebas
en condición de postest, y al finalizar la etapa experimental se efectuó el análisis
estadístico respectivo.
Análisis de datos
Para todos los análisis se hizo uso del programa SPSS. Allí, se inició con el análisis
descriptivo básico —media (M) y desviación estándar (DE)—, y posteriormente
con el análisis comparativo, donde se establecieron las diferencias entre los grupos
Evaluación de la efectividad del PEFE para la habilitación de la planificación
89
mediante la prueba U de Mann-Whitney para muestras independientes —el nivel
de significación se estableció en el 5 % (p < .05)—. Y por último, para el análisis de
las muestras relacionadas se empleó la prueba de Wisconsin de los rangos —con
un nivel de significación del 5 % (p < .05)—.
Resultados
Inicialmente, se realizó el análisis descriptivo de los grupos y se aplicó la prueba
U de Mann-Whitney para muestras independientes, que permitió comparar el
desempeño de los grupos control y experimental en la condición pretest, de lo
cual se encontró que no existían diferencias significativas entre ellos antes de la
aplicación del programa (véase Tabla 2).
90
Tabla 3. Análisis descriptivos de los grupos en la condición de postest
91
con algún detalle que está conectado con el rectángulo central y luego continúa
armando la figura desde allí, aproximándose a una representación adecuada (véase
Tabla 5). El grupo control, por el contrario, mantuvo el mayor porcentaje de casos
en la categoría 2.
Tabla 5. Comparación entre los grupos experimental y control con respecto al análisis
cualitativo de la Figura de Rey
92
Tabla 6. Comparación pretest-postest para el grupo experimental
Pretest Postest
Variable
M Me DE M Me DE
Factor G
Laberinto 5.94 6.00* 1.65 6.69 6.50* 1.88
Figura de Rey
Copia 5.50 5.00 3.12 5.31 5.00 3.75
Memoria 4.25 4.00 3.25 3.69 3.50 2.70
Pirámide de México
Diseños correctos 5.75 6.50* 3.13 8.81 9.50* 1.97
Total de movimientos 54.81 54.50* 10.93 65.50 64.00* 11.02
Diseños correctos con el
3.81 3.50* 2.63 6.31 6.00* 1.99
mínimo de movimientos
Nota. *p < .05.
Pretest Postest
Variable
M Me DE M Me DE
Factor G
Laberinto 7.06 7.00 1.52 7.19 7.50 1.75
Figura de Rey
Copia 6.44 6.50 3.03 5.88 5.50 2.70
Memoria 5.69 6.50 3.19 4.75 4.00 2.79
Pirámide de México
Diseños correctos 6.25 6.00 3.45 6.94 7.00 3.13
Total de movimientos 56.44 55.00* 10.19 66.63 65.50* 9.55
Diseños correctos con el
4.44 4.00 2.87 4.50 5.00 2.00
mínimo de movimientos
Nota. *p < .05.
Evaluación de la efectividad del PEFE para la habilitación de la planificación
93
Discusión
El objetivo de este primer estudio piloto fue evaluar la efectividad del programa
para habilitar la función ejecutiva de la planificación en niños de 5 a 7 años de
edad. Los niños elegidos para este estudio fueron remitidos por sus profesores por
presentar déficits en su proceso de planificación cognitiva, lo cual se veía reflejado
en algunos comportamientos cotidianos. A continuación se presentan los hallazgos
en cada uno de los factores evaluados.
Dentro de las pruebas utilizadas para evaluar la función ejecutiva de la plani-
ficación se utilizó la pirámide de México, a través de la cual se analizó la forma en
que el niño organizaba una secuencia de movimientos antes de la consecución de
un objetivo. En su ejecución se pudo medir tanto el logro del objetivo evaluado,
por medio del indicador “diseños correctos”, como del proceso, con el indicador
“diseños correctos con el mínimo de movimientos”; mediciones utilizadas en otras
investigaciones, y con las cuales se ha podido inferir el desarrollo madurativo de la
planificación (Matute et al., 2008; Bull et al., 2004).
En los análisis estadísticos realizados se encontraron diferencias significativas
en el indicador “diseños correctos con el mínimo de movimientos” en la condición
de postest al comparar el desempeño de ambos grupos, de lo cual se concluye
que el prototipo puede llegar a estimular la función ejecutiva de la planificación
en los niños que presentan déficits en su capacidad para organizar información
visoespacial, así como en seleccionar la estrategia más adecuada para resolver un
problema. Sin embargo, este resultado se toma con precaución en tanto que la
selección de la muestra se realizó a partir de la observación y remisión hecha por
sus profesores, razón por la cual se requeriría de otro tipo de evaluaciones en
futuras investigaciones.
Llama la atención que no se presentaron diferencias significativas respecto a
la consecución del objetivo entre los dos grupos. Se esperaba que los cambios
fueran evidentes en el indicador “diseños correctos”, pero no; por el contrario,
sí ocurrieron en la aplicación de estrategias medida con el indicador “mínimo de
movimientos requeridos”. Este desempeño en cierta forma correspondería a lo
reportado por Matute et al. (2008), quienes señalan en ambos indicadores una
tendencia a incrementar el número de diseños correctos asociados al desarrollo
Programa de estimulación de funciones ejecutivas dirigido a niños en edad escolar –
PEFE
- Módulo de planificación -
94
madurativo de estas edades. Además, dichos autores señalan que los niños buscan
primero alcanzar un número mayor de respuestas enfocadas en el resultado final, y
que, conforme se desarrolla la habilidad de planificación, el niño tiende a controlar
más el proceso de planeamiento. Así, el grupo expuesto al programa (GE) da cuen-
ta de una mayor capacidad de planificación al construir correctamente la mayor
cantidad de diseños sin exceder el número de movimientos.
Respecto a la variable “movimientos realizados”, no se encontraron diferencias
significativas al comparar ambos grupos, aunque hubo cambios que se hicieron
evidentes en los análisis longitudinales, donde aumentó el número de movimien-
tos de forma significativa entre las muestras relacionadas. Este indicador presenta
dificultades en su interpretación, ya que si el análisis se realizara observando el
desempeño en cada ensayo, un número menor al esperado sería un indicador de
impulsividad o de dificultad para manejar de forma simultanea las instrucciones, lo
cual comprometería otras funciones ejecutivas, tales como la inhibición y la memo-
ria de trabajo; ambos procesos vulnerables al desarrollo madurativo de la corteza
prefrontal (Matute & Rosselli, 2012). Por el contrario, un número mayor podría
implicar que el niño repita una y otra vez el mismo movimiento, lo cual reflejaría
dificultades en la función ejecutiva de la flexibilidad; de hecho, algunos estudios han
encontrado correlaciones entre la planificación y la flexibilidad (McCormacka &
Atance, 2011). No obstante, una puntuación total no permite realizar este análisis,
ya que el desempeño de los niños no es constante en los diferentes ensayos. Por
tanto, estas puntuaciones no permiten generar una conclusión, y tampoco indagar
por la estrategia.
En general, los resultados en las otras pruebas son contradictorios, ya que
no hay diferencias significativas. Sin embargo, al comparar los grupos se pueden
observar algunas tendencias, como en la figura de Rey, que permite evaluar tanto
las habilidades de planificación y organización como las estrategias de resolución de
problemas (Méndez et al., 2015), ya que los niños del grupo experimental aumenta-
ron el promedio de sus calificaciones en la segunda aplicación. Incluso, evidenciaron
cambios en el tipo de estrategia utilizada para representar la figura —pasando
de la quinta a la segunda estrategia—; sin embargo, se esperaría que el uso de las
estrategias de organización se viera reflejado en el aumento de puntuaciones en la
prueba de memoria (Westervelt et al., 2002).
Evaluación de la efectividad del PEFE para la habilitación de la planificación
95
Ahora, respecto a los cambios de comportamiento que se esperaba encontrar
tras la aplicación del programa, la mayoría de los niños mejoró en por lo menos
tres de los cinco indicadores, y sus cambios fueron significativos al compararlos con
el grupo control, de lo cual se pude deducir que los efectos del entrenamiento
pueden extenderse a tareas cotidianas. Un resultado similar se encontró en el
estudio de Martins y Gotuzo (2015).
Y por último, en el análisis del desempeño del grupo experimental, al comparar
su desempeño entre el pretest y el postest, se encontraron diferencias significativas
en los indicadores de las pruebas pirámide de México y laberintos, lo cual permite
deducir que el programa fue beneficioso en estos niños, sobre todo al realizar la
comparación con su propio proceso. Sin embargo, se esperaría, de acuerdo con
otras investigaciones, que hubiera una correspondencia entre el desempeño de la
prueba de laberintos y la figura de Rey —es decir, que ambas aumentaran (véase
Tatsuya et al., 2009; Watanabea et al., 2005)—, pero esto no sucedió.
96
posibilidad de que el niño en la última sesión de cada juego lo explique a un par.
Estos dos últimos factores implican la mediación del lenguaje, que ha sido reporta-
do en otros estudios como una variable importante a considerar en el desarrollo
de la planificación (Stadskleiv et al., 2014; Volckaert & Noël, 2015).
Estudio piloto n. º 2
El segundo estudio tuvo como objetivo evaluar la efectividad del programa en los
procesos de habilitación neuropsicológica en niños remitidos por sus profesores
por presentar déficit en planificación y organización; sin embargo, a diferencia del
anterior, se buscó, además, establecer si el programa tenía efectos en otros procesos
ejecutivos, razón por la cual se tomaron otras mediciones asociadas a la memoria
de trabajo, el control inhibitorio y la flexibilidad cognitiva.
Método
Participantes
La muestra inicial era de 38 estudiantes, pero al finalizar el estudio se contó con
28 niños y niñas. La muestra fue modificada debido a que los padres de una de las
instituciones participantes, sobre todo de los niños asignados al GE, los retiraron,
Evaluación de la efectividad del PEFE para la habilitación de la planificación
97
con el argumento de que consideraban que la aplicación de los juegos y de las
pruebas de evaluación neuropsicológica interfería con la dinámica de la clase.
Las instituciones educativas que participaron en este estudio pertenecían a la
localidad de Suba, en Bogotá, Colombia, y eran de estrato socioeconómico 2 o 3.
En la Tabla 8 se describen las características sociodemográficas de ambos grupos.
Asignación T
Grupo experimental Grupo control
f f
Edad
6 años 3 2 5
7 años 9 14 23
Género
Niña 4 2 6
Niño 8 14 22
Estrato socioeconómico
2 7 7 14
3 5 9 14
Total 12 16
Los individuos se consideraron aptos para este estudio si cumplían con los
siguientes criterios de inclusión: (a) tener una edad entre los 5 y 7 años; (b) tener
una puntuación CI > 85, para lo cual se aplicó la prueba del Factor G de Catell,
en su versión abreviada (Cattell & Cattell, 1989); y (c) ser estudiantes remitidos
por sus profesores por presentar dificultades en planificación, previa aplicación del
cuestionario para evaluar planificación cognitiva —el punto de corte fue obtener
una puntuación mayor a 30 puntos—. Como criterio de exclusión se tuvo en
cuenta el presentar antecedentes de alteraciones neurológicas y psicopatológicas,
información que se obtuvo a partir del cuestionario para padres tomado de la
batería evaluación neuropsicológica infantil (Matute et al., 2007).
Programa de estimulación de funciones ejecutivas dirigido a niños en edad escolar –
PEFE
- Módulo de planificación -
98
Hipótesis
Hipótesis de trabajo
Se manejaron dos hipótesis de trabajo: la primera, que la aplicación del prototipo
de entrenamiento cognitivo mejora el rendimiento en las pruebas de planificación
en los niños asignados a la condición experimental, produciéndose diferencias sig-
nificativas entre los grupos de sujetos que reciben este programa frente a quienes
no lo se les administró; y la segunda, que hubo un incremento significativo en las
puntuaciones del grupo experimental después de la administración del programa.
Hipótesis nula
Se manejaron dos hipótesis nulas: la primera, que no existen diferencias significati-
vas entre los resultados obtenidos entre los niños que recibieron el programa de
entrenamiento cognitivo frente a quienes no se les administró; y la segunda, que
no hubo un incremento significativo en las puntuaciones del grupo experimental
después de la administración del programa.
Instrumentos
Para este segundo estudio se aplicaron las mismas tres pruebas del estudio n. º 1,
es decir, la pirámide de México, la figura de Rey —copia y recuerdo inmediato— y
laberintos —cuyas características se describen en la sección de instrumentos de
dicho estudio—, sumadas a las subpruebas trail making test —formas A y B—,
dígitos en progresión, dígitos en regresión y las tarjetas de Wilcoxin, tomadas de la
batería evaluación neuropsicológica infantil (ENI).
En general, la ENI tiene como objetivo examinar el desarrollo neuropsicológico
en niños de edades entre los 5 y los 16 años, y comprende la evaluación de doce
procesos neuropsicológicos —atención, habilidades construccionales, memoria
[codificación y evocación diferida], percepción, lenguaje oral, lectura, escritura,
cálculo, habilidades visoespaciales y la capacidad de planeación y organización—,
con las cuales se pueden realizar análisis tanto cuantitativos como cualitativos.
Evaluación de la efectividad del PEFE para la habilitación de la planificación
99
La confiabilidad y validez interna de la prueba varía entre .4 y .8, dependiendo de la
subprueba que se evalúe (Matute et al., 2007).
Para este segundo estudio en particular, se tuvieron en cuenta las subpruebas
de: (a) copia y recobro de la figura compleja de Rey —descrita en el estudio ante-
rior—; (b) dígitos en progresión, que cuenta con un coeficiente de estabilidad de .424,
y consiste en que se le pide al menor de edad que repita una secuencia que dice
el evaluador, teniendo dos ensayos por spam atencional; (c) dígitos en regresión, con
un coeficiente de estabilidad de .572, en el cual el menor debe decir la secuencia
en orden inverso de lo que le dice el evaluador; (d) flexibilidad cognitiva, en la cual
se evalúan distintos componentes, como número de ensayos —con coeficiente
de estabilidad de –.004—, total de respuestas correctas —con coeficiente de es-
tabilidad de –.331—, total de errores —con coeficiente de estabilidad de –.071—,
numero de categorías —con coeficiente de estabilidad de .064—, e incapacidad
de mantener la organización —con coeficiente de estabilidad de –.031—, donde
la idea es tener tres tarjetas de muestra y solicitar que el menor las clasifique
según color, forma o número; y (e) la pirámide de México, para evaluar planeación
y organización, con sus dimensiones de diseños correctos —con coeficiente de
estabilidad de .199— y diseños correctos con el mínimo número de movimientos
—con coeficiente de estabilidad de .244—.
Cubos de Corsi
Para la evaluación de memoria de trabajo de tipo espacial se hizo uso de la prueba
cubos de Corsi, la cual consta de dos fases, una en orden directo —proceso aten-
cional— y otra de orden inverso —memoria de trabajo espacial—. La medición se
realiza según el número de aciertos, y el coeficiente de variación de esta subprueba
es de .89 (Guevara et al., 2014).
100
es la parte A o B. Los errores que pueden ocurrir en la parte A pueden ser de
tipo perseverativo —dificultad para alternar la secuencia—, mientras que en la
parte B son de tipo no perseverativo —mantiene la alternancia, pero no sigue el
orden correcto—. Según la edad y escolaridad del participante, se pueden realizar
variaciones en la administración de este test. En particular, el coeficiente variación
de este test en la parte A es de .87, mientras que en la parte B es de .86.
Factor G de Catell
Esta prueba permite obtener una evaluación del CI de los participantes. Para este
caso, se hizo uso de los subtest: (a) sustitución, que refiere al cambio de algunos
símbolos por otros claves, (b) laberinto, que consiste en encontrar el camino que
lleva de un punto a otro, (c) identificación, que consta de un test de vocabulario y
su relación con imágenes, y (d) similitudes, que tiene como objetivo identificar una
serie de objetos entre otros a través de la percepción visual (Cattell & Cattell, 1989).
101
la consistencia de los ítems según su agrupación por categoría, donde se obtuvo
una adecuada consistencia interna para el comportamiento dirigido a una meta
(α = .83), la organización sistemática (α = .86) y la anticipación (α = .84), mien-
tras que el desarrollo de estrategias registró una consistencia interna aceptable
(α = .79). Respecto a la validez de contenido, efectuada a través del juicio de
expertos, se obtuvo en consenso una puntuación alta. El instrumento utilizado se
presenta el Anexo 2.
Procedimiento
El proceso de convocatoria y selección de la muestra se realizó siguiendo el mismo
protocolo del primer estudio, es decir, primero se estableció el contacto con las
directivas de los planteles educativos, y después, se obtuvo su aval y se proce-
dió a realizar las reuniones informativas, primero con los profesores y luego con
los padres. En el encuentro con profesores se les entregó el cuestionario para
evaluar planificación y, de acuerdo con la puntuación allí obtenida, se procedió a
la selección de los posibles niños que podrían hacer parte del estudio. Con los
padres, una vez explicado el objetivo y las condiciones del estudio, se les solicitó
a quienes estuvieron interesados en participar el consentimiento informado y el
diligenciamiento de un cuestionario —una adaptación del cuestionario utilizado
en el ENI (véase Anexo 3)— para recopilar información general del niño y de su
proceso madurativo. Dentro de los compromisos adquiridos con las directivas y
las familias estaba recibir al final de la etapa de evaluación un informe individual de
los resultados obtenidos y un informe general para los colegios. De igual forma, se
aclaró que a los niños que no fueran asignados a la condición experimental también
se les aplicaría el programa, pero al finalizar el estudio.
El proceso de evaluación del programa inició con la aplicación del factor G de
Catell, con el fin de obtener el puntaje de CI, con el cual se obtuvo que los niños
obtuvieron puntuaciones que oscilaron entre 90 y 110 puntos. Luego, se procedió
a la aplicación de las pruebas de evaluación neuropsicológica, administradas de
forma individual, con lo cual se constituyó la medida del pretest. En promedio, el
protocolo de aplicación tardó media hora con cada niño. Al finalizar la aplicación,
se procedió a calificar las pruebas, y luego, de forma aleatoria, se asignó a los
Programa de estimulación de funciones ejecutivas dirigido a niños en edad escolar –
PEFE
- Módulo de planificación -
102
niños de manera aleatoria a las condiciones experimental o control. Terminada
la asignación, se corrieron los análisis estadísticos respectivos para identificar la
homogeneidad entre los grupos antes de la aplicación del programa, y después se
procedió a aplicar el programa a los niños de la condición experimental a lo largo
de 18 sesiones, tres por semana. Después de un mes de intervención, se evaluaron
los procesos ejecutivos en los dos grupos, aplicando nuevamente el protocolo a
modo de postest. Al finalizar, se realizaron los análisis estadísticos pertinentes para
establecer las diferencias entre los grupos tras la administración del programa, y,
paralelo a esto, se elaboraron los informes que se entregarían tanto a padres como
a las directivas del colegio con respecto a los resultados obtenidos a nivel individual
y grupal. Transcurrido un mes, se aplicó el tratamiento a los niños asignados a la
condición de grupo control.
Análisis de datos
Todos los análisis se llevaron a cabo con el programa SPSS (versión 20.0). Para
iniciar, se realizaron los estadísticos descriptivos básicos —media (M) y desviación
estándar (DE)—. Posteriormente, para identificar si los datos se distribuían de
manera normal, se aplicó el estadístico de contraste Shapiro-Wilks para muestras
pequeñas, a partir de lo cual se pudo establecer que las subpruebas trail making
test —formas A y B—, dígitos en progresión, dígitos en regresión y los indicadores
de la prueba tarjetas de Wisconsin —número de ensayos, número de categorías
e incapacidad para mantener la organización—, así como diseño correctos de la
prueba —de la pirámide de México—, no se ajustaban a una distribución normal;
por lo tanto, los análisis realizados a estas pruebas fueron no paramétricos. Fue
así como, para establecer las diferentes entre grupos, se utilizó la prueba U de
Mann-Whitney para muestras independientes, con un nivel de significación del 5 %
(p < .05). Finalmente, para el análisis de las muestras relacionadas se empleó la
prueba de rango con signos de Wilcoxon, con un nivel de significación también
del 5 % (p < .05). Para las otras pruebas se hizo uso de pruebas t para muestras
relacionadas e independientes.
Evaluación de la efectividad del PEFE para la habilitación de la planificación
103
Resultados
Inicialmente, se aplicó la prueba U de Mann-Whitney no paramétrica para muestras
independientes, que permitió comparar el desempeño de los grupos control y ex-
perimental en la condición pretest, de lo cual se dedujo que no existían diferencias
significativas entre los grupos antes de la aplicación del programa (véase Tabla 9).
Para las variables que asumieron una distribución normal se aplicó la prueba
t de Student (véase Tabla 10), donde se encontró que no hubo diferencias signifi-
cativas entre los grupos, de manera que, si se presentaban cambios después de la
aplicación del programa, era probable que fueran consecuencia de la manipulación
de la variable independiente y no de otros factores.
Programa de estimulación de funciones ejecutivas dirigido a niños en edad escolar –
PEFE
- Módulo de planificación -
104
Tabla 10. Análisis descriptivo de los grupos en la condición de pretest, estadísticos
paramétricos
105
Tabla 11. Análisis descriptivo de los grupos en la condición de postest, prueba no paramétrica
106
70,00
*
60,00
50,00
*
40,00
*
30,00
*
20,00
* *
10,00
0,00
.
rinto Re
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Rey .M ctas res .P
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La Fig ur
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M ue
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. re Experimental Control
F.N
107
13), y en el GE no se presentaron diferencias significativas en las variables cuya
distribución fue asimétrica (véase Tabla 14).
Pretest Postest
Variable t p
M DE M DE
Factor G
Laberinto 6.94 2.11 7.50 1.50 –1.45 .167
Figura de Rey
Copia 8.47 2.93 9.63 1.87 –2.01 .062
Memoria 7.56 3.07 7.47 2.84 0.17 .863
Pirámide de México
Diseños correctos con el mínimo
4.69 1.88 5.56 2.25 –1.18 .256
de movimientos
CPC
Planificación cognitiva 48.19 13.11 48.75 12.90 –0.66 .519
Wisconsin: Flexibilidad
Número de respuestas correctas 33.56 4.08 33.81 3.97 –0.52 .609
Número de errores 20.31 5.58 19.50 4.95 1.06 .305
Número de perseveraciones 21.00 12.83 20.50 11.88 0.78 .446
Programa de estimulación de funciones ejecutivas dirigido a niños en edad escolar –
PEFE
- Módulo de planificación -
108
Tabla 14. Comparación intragrupo (estadísticos no paramétricos) para el grupo experimental
Pretest Postest
Variable
M DE Me M DS Me
Pirámide de México
Diseños correctos 7.67 2.61 8.50 9.42 1.78 9.00
Trial Making Test
Parte A 22.17 2.12 24.00 22.67 2.06 23.00
Parte B 12.50 6.39 11.50 10.75 5.93 11.00
Dígitos
En progresión 5.00 0.74 5.00 5.00 0.60 5.00
En regresión 2.83 0.58 3.00 3.17 0.72 3.00
Wisconsin: Flexibilidad
Número de ensayos 52.08 4.52 54.00 52.58 2.75 54.00
Número de categorías 2.42 0.51 2.00 1.92 0.67 2.00
Incapacidad de organización 0.50 0.80 0.00 1.25 1.42 1.00
Nota. El tamaño de la muestra se mantuvo constante, corresponde a 12 sujetos.
Con respecto a los cambios en el GE, en las variables que asumieron una
distribución normal se presentaron diferencias estadísticamente significativas en las
variables de laberintos [t (–4.213) = .001; p < .05]; memoria de la figura de Rey [t
(–7.571) = .000; p < .05] y CPC [t (14.018 = .000; p < .05]. En la Figura 12 se
presentan las medias obtenidas en el GE para las condiciones pretest y postest en
las variables que tuvieron una distribución normal, puesto que fue en ellas donde
se registraron las diferencias significativas.
Finalmente, dado que se presentaron cambios significativos en el análisis
intergrupal en el indicador CPC, se procedió a la aplicación de tablas de contingencia
para identificar las relaciones existentes entre la variable de asignación a los
grupos con los porcentajes obtenidos en cada ítem. Con este análisis se buscaba
responder a la pregunta respecto a si el ser asignado a una de las condiciones
experimentales explicaba los resultados obtenidos en cada uno de los ítems que
fueron respondidos por los profesores. Para tal fin, se efectuó un análisis estadístico
con tabla de contingencia (véase Anexo 4), con una probabilidad de p < 0.05,
donde se identificaron relaciones significativas en los ítems 9 —“cuando se le pide
al niño que realice una secuencia de actividades tiene dificultades para hacerlo de
manera ordenada”—, 14 —“para solucionar un problema realiza varios intentos
Evaluación de la efectividad del PEFE para la habilitación de la planificación
109
por ensayo y error sin alcanzar el objetivo”— y 15 —“tarda mucho tiempo en
construir rompecabezas porque tiene dificultades para modificar su estrategia”—.
Adicional a esto, con respecto a la asignación de los grupos a las condiciones
experimentales el ítem 9 contó con un valor estadístico Chi-cuadrado de 6.298,
con significancia de .043; el ítem 14 obtuvo un Chi-cuadrado de 7.421, con una
significancia de .024; y el ítem 15 presentó un Chi-cuadrado de 8.202, con una
significancia de .017.
70,00
60,00
*
50,00
40,00
30,00
20,00
* *
10,00
0,00
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F.N
Tiempo 1 Tiempo 2
110
Discusión
Algunos estudios han hecho evidente la relación entre la planificación cognitiva y el
rendimiento académico, sobre todo en áreas como la comprensión lectora (Cirino
et al., 2017; Jacobson et al., 2017; Locascio et al., 2010; Urquijo, 2010), la escritura
(Altemeire et al., 2006) y las habilidades matemáticas (Loosbroek et al., 2009; Clark et
al., 2010), lo cual justifica la realización de intervenciones dirigidas a la estimulación
de dicha función ejecutiva en niños que inician su proceso escolar. Teniendo esto
en cuenta, el objetivo de este estudio fue evaluar la efectividad del módulo de
planificación del programa de entrenamiento en funciones ejecutivas (PEFE) como
herramienta para habilitar la capacidad de planificación y organización en niños que
presentan dificultades en ese aspecto.
Los resultados de las pruebas iniciales, referidas a la aplicación del instrumen-
to CPC, daban cuenta de una dificultad en los participantes de este estudio en
los procesos de planificación y organización, dado que sus puntuaciones fueron
mayores a 30 puntos; sin embargo, tras la administración del programa, el repor-
te de los profesores fue favorable en tanto los niños que fueron expuestos al
programa modificaron algunos comportamientos, lo cual se ve reflejado en las
medias obtenidas, puesto que se pasó de una media de 50 puntos en la condición
de pretest a un promedio de 38 en el postest, siendo una diferencia significativa
según los estadísticos aplicados. De igual forma, se encontró que esta disminución,
al compararlo con el grupo control, fue incluso mayor.
Por otra parte, frente a la utilización de escalas para evaluar la efectividad de
un programa, cada vez son más los estudios que utilizan metodologías como la
empleada en este estudio. Tal es el caso del behavior rating inventory of executive
function (BRIEF), que fue aplicado en los estudios de Treble-Barna et al. (2016) y
Hahn-Markowitz et al. (2014). Este tipo de evidencia sirve para contrarrestar una
de las mayores críticas hechas a los programas, que refiere a su falta de validez
ecológica.
Adicional a esto, en los resultados obtenidos referentes a la aplicación del cues-
tionario, cabe señalar que los ítems que se relacionaron de manera significativa con
la asignación de los grupos a las condiciones experimentales y controles evaluaban
la capacidad de organización, así como el desarrollo de estrategias en situaciones
Evaluación de la efectividad del PEFE para la habilitación de la planificación
111
cotidianas, elementos que son centrales para el desarrollo de la función ejecutiva
de la planificación; sin embargo, los alcances de este estudio no permiten afirmar
que la aplicación de los juegos tenga una influencia directa en estas capacidades,
puesto que el cuestionario es un instrumento que está en proceso de validación.
Sin embargo, resulta interesante haber identificado esta relación; es un hallazgo que
requiere de otros estudios para ser confirmado.
Ahora bien, con respecto a los resultados de otras pruebas empleadas para
evaluar la planificación, se encontraron diferencias significativas en las puntuaciones
del grupo experimental frente al control en la prueba del laberinto, que está dirigida
a la planificación de tipo visoespacial, y que, en particular, evalúa la capacidad para
coordinar los movimientos oculares y manuales dirigidos a la resolución de una
tarea que implica la orientación espacial (Cazzato et al., 2010; Orjales & Matxalen,
2007). Este hallazgo no estaba dentro de lo esperado en el estudio, puesto que, de
forma a priori, a partir de la revisión teórica se había establecido que la estructura
de los juegos favorecería la planificación secuencial. De hecho, en los otros estudios
aplicados para validar el programa de entrenamiento en funciones ejecutivas (PEFE)
los indicadores de la prueba de planificación secuencial permitieron diferenciar de
manera significativa los grupos experimentales de los controles. Es necesario con-
tinuar con la aplicación de nuevos estudios en los cuales se disponga de otro tipo
de pruebas tanto secuenciales como visoespaciales para contrarrestar o confirmar
estos hallazgos.
Otro de los hallazgos importantes en este estudio fue el encontrar diferencias
significativas en los resultados obtenidos por los grupos en la prueba de la figura
de Rey, prueba que, en la fase de copia, ha sido utilizada para evaluar no solo la
capacidad de organización (Anderson, Anderson & Garth, 2001), sino también la
integración visoespacial (Davies et al., 2011; Senese et al., 2015). Las diferencias
significativas entre los grupos a favor del experimental pueden ser otro indicador
de la efectividad del programa para favorecer tanto la capacidad de organización
—lo cual estaría acorde con los resultados encontrados en las puntuaciones del
CPC— como la integración visoespacial —obtenida en la prueba de laberintos—.
Estos resultados se deben tomar con precaución, dado que son relaciones que
se establecen a partir del desempeño de los participantes en la resolución de las
pruebas y no porque exista un análisis estadístico correlacional que lo confirme.
Programa de estimulación de funciones ejecutivas dirigido a niños en edad escolar –
PEFE
- Módulo de planificación -
112
Finalmente, de los dos estudios se puede concluir que el programa no solo
constituye una estrategia para estimular y mejorar la planificación en niños, sino
que también puede favorecer otro tipo de procesos, como la flexibilidad cognitiva,
el control atencional y el control inhibitorio. Asimismo, se destaca cómo el uso
de videojuegos y la mediación pueden constituirse en factores relevantes para
garantizar la efectividad de este tipo de intervenciones.
Capítulo 8
114
Finalmente, el equipo de investigación tiene proyectado, por una parte, continuar
con el proceso de validación del módulo de planificación, aumentando la robustez
de los análisis estadísticos; y, por otra, diseñar otros módulos, incursionando en el
proceso de rehabilitación del déficit cognitivo. Además, se trabajará en cualificar la
herramienta tecnológica a través de la construcción de una plataforma interactiva
en la que el paciente, el terapeuta y los investigadores puedan acceder a los diferen-
tes recursos dispuestos por el programa de manera sincrónica y diacrónica.
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Anexos
142
Ítems Siempre A veces Nunca CD OS DE AN
Cuando le dictan una actividad para
5 desarrollar en clase, no copia lo que
debe hacer.
Tiene dificultades para realizar
6
actividades de clasificación.
Tiene problemas para construir
7
rompecabezas o modelos.
Ante la lectura de una historia
8 presenta dificultades para organizar los
fragmentos de forma verbal.
Cuando se le pide al niño que realice
una secuencia de actividades tiene
9
dificultades para hacerlo de manera
ordenada.
Después de que el niño realiza la
lectura de un cuento tiene dificultades
10 para reconstruir la historia de manera
verbal (aplica únicamente para niños
que leen).
Cuando se le pide redactar un párrafo
tiene dificultades para expresar sus
11
ideas (aplica únicamente para niños
que leen).
Realiza las actividades de manera apre-
12
surada sin alcanzar el objetivo.
Se le dificulta resolver laberintos por-
13
que prevalece el ensayo y error
Para solucionar un problema realiza
14 varios intentos por ensayo y error sin
alcanzar el objetivo.
Tarda mucho tiempo en construir
15 rompecabezas porque tiene dificulta-
des para modificar su estrategia.
Continúa con su plan, aunque vea que
16
no está funcionando.
Tiene dificultades para seguir una ins-
trucción aun cuando se le han mencio-
17
nado repetidamente las consecuencias
de no seguirla.
El tiempo que tarda en alistar los útiles
18 para la siguiente clase es superior al de
los otros compañeros.
Al iniciar una clase el niño tiene
19 dificultades para disponer los útiles
requeridos.
Anexos
143
Ítems Siempre A veces Nunca CD OS DE AN
Cuando se le pide al niño que
identifique la secuencia de una rutina
20
establecida el niño parece ignorar la
respuesta.
Es uno de los últimos estudiantes
21 en salir a descanso porque no logra
finalizar sus labores a tiempo.
Sumatoria /5 /6 /5 /5
Convenciones
Habilidad de inhibir o seleccionar conductas en función de
(CD): Comportamiento dirigido
conseguir objetivos o solucionar problemas de una manera
a una meta.
eficaz.
Habilidad de integrar y descomponer de manera secuencial una
(OS): Organización sistemática. serie de eventos previos a la ejecución con el fin de alcanzar una
meta u objetivo.
Habilidad para generar, seleccionar, valorar o modificar un plan
(DS): Desarrollo de estrategias designando actividades o actuaciones a través de las cuales se
prevé alcanzar un objetivo.
Habilidad para prever eventos, acciones y posibles
(AN): Anticipación consecuencias, que le permiten al niño adelantarse al curso de
los acontecimientos a través de la formulación de hipótesis.
Programa de estimulación de funciones ejecutivas dirigido a niños en edad escolar –
PEFE
- Módulo de planificación -
144
Anexo 2. Validación por jueces. (Ejemplo del formato utilizado para el
proceso de validación)
Validación por jueces
A continuación encontrará una serie de competencias las cuales forman parte del
instrumento “Cuestionario para evaluar la planificación cognitiva en el contexto
escolar”. Por favor, lea cuidadosamente cada uno de los indicadores que evalúan
la habilidad, frente a cada uno encontrará los criterios de Relevancia, Pertinencia,
Coherencia y Redacción. Por favor, califique cada uno de ellos si es o no relevante,
escribiendo la palabra “SÍ” o “NO”, de acuerdo con cada criterio evaluado.
Agradecemos sus aportes en este proceso.
145
Anexo 3. Cuestionario para padres
Cuestionario para padres
Datos generales
Estado civil de los padres Casados (_) Separados (_) Divorciados (_)
Viudo (_) Unión libre (_)
146
Composición e historia familiar
¿Quiénes componen la familia? ______________________________________
¿Qué lugar ocupa su hijo/a? _______________________________
147
¿Ha observado con frecuencia los siguientes comportamientos en su hijo? Sí No
Dificultad para controlar su comportamiento
- Casa
- Colegio
Pelea con frecuencia con sus hijos u otros niños
Hace berrinches
Moja la cama por las noches
Defeca en su ropa interior
Ha presentado convulsiones
Torpeza en sus movimientos
Desobediencia excesiva
Comportamiento poco común en niños de su edad
Su desarrollo es más lento que el de otros niños de su edad
____________________________ _______________________________
Nombre completo del acudiente Nombre completo del director de la investigación
____________________________ _______________________________
Firma del acudiente Firma del director de la investigación
C. C.: ____________________ C. C.: ___________________
Fecha:
Programa de estimulación de funciones ejecutivas dirigido a niños en edad escolar –
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- Módulo de planificación -
148
Anexo 4. Relación entre el CPC y la variable “asignación a las
condiciones experimentales” (gl. 2)
149
2. Organización sistemática (OS).
Asignación de grupos
Pearson Chi-
Ítem Experimental Controles Marginales Sig.
Cuadrado
f % f %
Ítem 6 1.231 .745
No responde 0 0.0 1 6.3 1
Nunca 2 16.7 4 25.0 6
Algunas veces 4 33.3 5 31.3 9
Siempre 6 50.0 6 37.5 12
Marginales 12 16 28
Ítem 7 1.434 .698
No responde 0 0.0 1 6.3 1
Nunca 4 33.3 3 18.8 7
Algunas veces 3 25.0 5 31.3 8
Siempre 5 41.7 7 43.8 12
Marginales 12 16 28
Ítem 8 0.778 .678
Nunca 2 16.7 2 12.5 4
Algunas veces 6 50.0 6 37.5 12
Siempre 4 33.3 8 50.0 12
Marginales 12 16 28
Ítem 9 6.298 .043
Nunca 4 33.3 0 0.0 4
Algunas veces 4 33.3 9 56.3 13
Siempre 4 33.3 7 43.8 11
Marginales 12 16 28
Ítem 10 3.198 .202
Nunca 5 41.7 2 12.5 7
Algunas veces 3 25.0 7 43.8 10
Siempre 4 33.3 7 43.8 11
Marginales 12 16 28
Ítem 11 3.198 .202
Nunca 5 41.7 2 12.5 7
Algunas veces 4 33.3 7 43.8 11
Siempre 3 25.0 7 43.8 10
Marginales 12 16 28
Programa de estimulación de funciones ejecutivas dirigido a niños en edad escolar –
PEFE
- Módulo de planificación -
150
3. Desarrollo de estrategias (DE).
Asignación de grupos
Pearson Chi-
Ítem Experimental Controles Marginales Sig.
Cuadrado
f % f %
Ítem 12 5.294 .071
Nunca 5 41.7 1 6.3 6
Algunas veces 4 33.3 7 43.8 11
Siempre 3 25.0 8 50.0 11
Marginales 12 16 28
Ítem 13 5.294 .071
Nunca 5 41.7 1 6.3 6
Algunas veces 4 33.3 7 43.8 11
Siempre 3 25.0 8 50.0 11
Marginales 12 16 28
Ítem 14 7.421 .024
Nunca 6 50.0 1 6.3 7
Algunas veces 3 25.0 10 62.5 13
Siempre 3 25.0 5 31.3 8
Marginales 12 16 28
Ítem 15 8.202 .017
Nunca 5 41.7 0 0.0 5
Algunas veces 4 33.3 8 50.0 12
Siempre 3 25.0 8 50.0 11
Marginales 12 16 28
Ítem 16 1.825 .402
Nunca 4 33.3 2 12.5 6
Algunas veces 5 41.7 8 50.0 13
Siempre 3 25.0 6 37.5 9
Marginales 12 16 28
Anexos
151
4. Anticipación (AN).
Asignación de grupos
Pearson Chi-
Ítem Experimental Controles Marginales Sig.
Cuadrado
f % f %
Ítem 17 0.744 .689
Nunca 3 25.0 2 12.5 5
Algunas veces 6 50.0 9 56.3 15
Siempre 3 25.0 5 31.3 8
Marginales 12 16 28
Ítem 18 1.825 .402
Nunca 4 33.3 2 12.5 6
Algunas veces 5 41.7 8 50.0 13
Siempre 3 25.0 6 37.5 9
Marginales 12 16 28
Ítem 19 0.924 .630
Nunca 4 33.3 3 18.8 7
Algunas veces 5 41.7 7 43.8 12
Siempre 3 25.0 6 37.5 9
Marginales 12 16 28
Ítem 20 1.683 .431
Nunca 4 33.3 3 18.8 7
Algunas veces 6 50.0 7 43.8 13
Siempre 2 16.7 6 37.5 8
Marginales 12 16 28
Ítem 21 2.077 .354
Nunca 2 16.7 1 6.3 3
Algunas veces 7 58.3 7 43.8 14
Siempre 3 25.0 8 50.0 11
Marginales 12 16 28
Sapientia aedificavit sibi domum