DISCUSION IDEOLOGICA EN LA CONSTRUCCION DEL ESTADO PERUANO
1. Características , Sociales, Económicas, Políticas e Ideológicas del Estado Inca
A. Ubicación:
El Imperio de los Incas emerge como organización social en el período comprendido de 1,400 a
1532, se constituye como el más importante Estado cuyo centro de origen fue el Cuzco, que dio paso
a la organización imperial conformada por una sociedad colectivista; y de acuerdo a la descripción y
explicación de los cronistas más renombrados Garcilaso de la Vega y Cieza de León , el Imperio de
los Incas comprendió un territorio extenso de 4’000,000.00 Km2 que geográficamente se extendía del
Río Angasmayo en Colombia hasta el Río Maule en Chile; y desde el área geográfica de la costa del
Pacífico hasta Cochabamba Bolivia; y de las tierras tropicales del Brasil hasta Tucumán en la
Argentina.
B. Organización Social, Económica y Política:
La organización social y política del Tahuantinsuyo se encontraba dividido en dos espacios
territoriales según la cosmovisión andina, el Hanán Cuzco de ascendencia militar, y el Hurín Cuzco
de origen religioso como la antigua casta dominante; sin embargo, de acuerdo a la organización
demarcatoria se dividían en suyos o regiones, como son: Chinchaysuyo, Collasuyo, Antisuyo y
Contisuyo, y la conformación de los cuatro suyos formaron el Tahuantinsuyo, cuyas regiones
estaban sud divididos a su vez en wamanis o demarcaciones que comprendía la capital regional de las
etnias locales.
El historiador Carlos Daniel Valcárcel Esparza, al explicar la cultura del Tahuantinsuyo dentro del
proceso histórico autóctono manifiesta: “El imperio de los Incas constituye la primera muestra
lograda, concreta, de vida estatal organizada que exhibe el Perú. Rebasando particularidades y
dispersión regional, hace posible una existencia nacional a despecho de un medio hostil, ratificatoria
de una genética voluntad de forma en el peruano antiguo e integradora de una pluralidad de factores
esenciales”. Prosiguiendo con su apreciación sobre la organización del Estado Inca, afirma
enfáticamente: “La unidad política del incario presupone la vigencia de una integración
administrativa concomitante. Esta es una experiencia histórica ejemplar para nuestro mundo actual.
El Tahuantinsuyo aparece como una sociedad colectivista y, sin embargo, jerárquica y aristocrática”
(pp. 9 y 10)
Estructura Política:
La estructura política del Tahuantinsuyo estaba basada al Estado Inca cuyas características fueron,
expansionista e imperial, así como aristocrático y centralista con fundamentos teocráticos y
militarista. La organización jerárquica de gobierno tenía como máxima autoridad al Sapa Inca, quien
era considerado el supremo señor del mundo andino, máxima autoridad política del Imperio, hijo del
Sol (inti), era el personaje que intermediaba entre la representación de su persona con el Dios Sol y
los hombres o el pueblo; el poder que ejercía heredaba a su hijo llamado Auqui. El Sapa Inca se
comparaba a un rey soberano investido con todo sus poderes de gobierno despótico y absolutista.
De acuerdo a la descripción e interpretación histórica, el gobierno del Tahuantinsuyo estaba a cargo
de los incas, que a través del tiempo fueron catorce y tenían la denominación de territorios de su
dominio, como fueron el Hurín qosqo y el Hanán qosqo, el primero comprendía a la ascendencia y
dominio militar, y el segundo a la casta dominante religiosa. Además, la estructura política también
conformaba el Consejo Imperial del Cuzco o Tahuantinsuyo Camachic, que venía a ser el órgano
de asesoría política del Sapa Inca. El consejo Imperial estaba representado por autoridades (apucunas
o jefes) de los cuatro suyos. Del mismo modo, los Apunchik, fueron las autoridades político
militares y judiciales nombrados por el Sapa Inca, quienes cumplían la misión de administrar los
wamanis, extensión territorial organizado, que podríamos comparar con las jurisdicciones de
territorios provinciales; sus funciones se extendían a realizar el control de la producción y el tributo
que tenían que cumplir los Hatun Runas (gente del pueblo). Además de realizar el control y defensa
de los intereses estatales, también estaban facultados para perseguir los delitos y organizar el
empadronamiento de las tierras y sus posesionarios a cargo de los ayllus.
Economía en el Tahuantinsuyo:
La economía y el proceso productivo en el Tahuantinsuyo tenía como fundamento a la actividad
agropecuaria, que desarrolló la producción agrícola y ganadera. Las principales características del
proceso económico fueron: La agricultura, que se desarrolló en un vasto territorio diverso
geográficamente con variadas técnicas para la producción agrícola. La construcción de canales de
riego, los andenes escalonados construidos en los cerros, que facilitó el cultivo de sus plantaciones.
La ganadería fue otra actividad de importancia, que domesticó la llama, alpaca, para el beneficio de
su carne, lana, así como para el transporte de sus productos como animales de carga. La conservación
y almacenamiento de alimentos se desarrolló mediante las técnicas de la deshidratación y se obtenía
el chuño del procesamiento de la papa, el charqui del procesamiento de la carne de los camélidos. Así
mismo; para el almacenamiento se construyó los tambos, las pirwas y colcas, elaborados mediante
sistemas de piso escalonados con canales de ventilación y drenaje.
Relaciones de Producción y Formas de Trabajo:
Las relaciones de producción se establecieron de acuerdo a las formas de propiedad de los medios de
producción, y fueron la propiedad colectiva o comunitaria, la propiedad privada o particular. Las
fuerzas productivas estaban conformadas por el trabajo de los hatun runas, los purej, yanaconas,
mitmas, acllas y los hipicunas. Los hatun runas eran personas del pueblo dedicadas a las labores de
campo y artesanías. Los purej constituían los jefes de familia quienes dirijían las labores y
actividades productivas. Los yanaconas, eran las personas de la servidumbre que pertenecían a los
dueños de las tierras, los “señores” y no tenían derechos. Los mitmas o mitimaes formaban los
grupos de familias esclavos que constantemente eran trasladados a distintos áreas de cultivos.
Las acllas, eran esclavas dedicadas al tejido de prendas de vestir mediante los telares artesanales. Los
hipijcunas, se dedicaban a cargar y trasladar los bienes de la cosecha y los cultivos.
Las formas de trabajo del poblador andino básicamente fueron: El Ayni, sistema de trabajo colectivo
de ayuda interfamiliar en beneficio del ayllu, dedicados a labores agrícolas, construcción de
viviendas, de ayuda mutua y recíproca. La Minca, sistema de trabajo comunal y solidario de ayuda a
otro ayllu. Del mismo modo, eran trabajos y actividades que se desarrollaban en las tierras del sol y
del inca. La Mita, mecanismo de trabajo mediante el cual el Estado obligaba el trabajo de los ayllus
mediante el sistema de turnos o períodos; trabajo forzoso de mano de obra en beneficio del Estado. A
través de la mita el Estado Inca movilizaba a las personas del imperio a fin de obtener la producción a
favor de todo el Estado, cuyos resultados eran redistribuidos a la población entera. La Chunca, fue
un sistema de trabajo para acudir en situaciones de emergencia natural, en casos de terremotos,
huaycos, desbordes, etc. se podría comparar con las labores de defensa civil de nuestra época. En
estas actividades las mujeres organizaban brigadas de trabajadores de urgencia para afrontar desastres
en obras del Estado.
En cuanto se refiere a la propiedad de la tierra, el Estado Inca administraba la distribución de la tierra
previa visita y control que realizaban los Tucuy Ricoj o los inspectores estatales, que cumplían su
función en coordinación con los curacas. La administración inca consideraba a las tierras comunales,
llamadas “sapci”, tierras que fueron trabajadas colectivamente por los ayllus por espacios temporales
dirigidas por los Collanas, que eran encargados de controlar el trabajo de los ayllus. Así mismo, las
tierras asignadas, que eran extensiones de tierras que el Estado entregaba a las familias (ayllus) de
acuerdo al número de sus integrantes. Las tierras en beneficio del Estado, que tenían como objetivo
satisfacer el consumo del aparato estatal considerando a la nobleza central ligada al gobierno, y la
nobleza periférica que fueron las panacas y curacas; luego los miembros del ejército y los
funcionarios de menor jerarquía del Estado.
La historiadora María Rostworoski en su texto, Historia del Tahuantinsuyo, referido específicamente
al tema de los modelos económicos, sostiene: “El modelo económico inca se ha calificado de
redistributivo debido a las funciones que cumplía el propio gobierno. Esto significa que gran parte de
la producción del país era acaparada por el Estado, el cual a su vez la distribuía según sus intereses”.
La misma autora, al referirse al modelo de producción mediante la participación recíproca de sus
habitantes afirma: “La reciprocidad interviene en la producción, las prestaciones de servicios, la
distribución periódica de las tierras, así como en la repartición de productos, en la práctica de los
dones y contradones, y otras”. Y al referirse a la organización productiva del Estado Inca y a su
forma de redistribución, concluye manifestando: “Con la formación del Estado Inca se produce un
desarrollo de las fuerzas productivas y un crecimiento económico dinamizado. Por muchos años se
elaboró y consideró la organización inca como la materialización de una utopía admirada por los
europeos. Se creía que el almacenamiento de productos de toda índole tenía por objeto fines
humanitarios, como socorrer a la población en caso de desastres naturales. Esta apreciación sólo
demuestra una incomprensión de los mecanismos económicos de este Estado”.
La redistribución y el intercambio de bienes estaban relacionados a la actividad de almacenaje de los
alimentos depositados en los “colcas” o depósitos estatales. La primera distribución se realizaba al
grupo de las panacas reales y a la élite de dominio de cada suyo, (provincia), ayllus. La siguiente
distribución pertenecía al pueblo productor en los casos de desastres naturales. Los bienes y
riquezas concentradas por el Estado fruto de la aplicación de la mita estaban destinadas a la
retribución para justificar la dominación que ejercía el Estado.
En cuanto se debe al intercambio de bienes, eran realizados por los pobladores o miembros de los
ayllus en su territorio o población; y del mismo modo, también se realizaba entre los habitantes de
otras regiones mediante el sistema del trueque que tenía lugar en los “catus” o ferias, donde se
intercambiaba productos de diversas regiones.
C. Sociedad, Clases Sociales, Políticas e Ideológicas
La sociedad del Tahuantinsuyo estaba conformado por sus habitantes cuya cantidad aproximada fue
de diez millones, donde existía una marcada diferenciación social, económica, política y cultural. Sin
embargo, para explicar la situación de los grupos sociales identificamos a la clase dominante, cuyos
grupos estaban conformados por la aristocracia cusqueña a la cabeza del Inca llamado el Sapa Inca
que era integrante de una panaca de la nobleza de sangre. La panaca era el grupo social de la familia
inca, llamada también el ayllu inca, familia de procedencia de la clase social gobernante que también
estaba integrada por otras panacas de ascendencia de los gobernantes y que sus orígenes corresponde
a las clases gobernantes a la cabeza del inca. Las clases sociales dominadas correspondían a los
ayllus pertenecientes al pueblo llamados los “Hatun Runas”, gente del pueblo, a quienes se les
atribuye como los pobladores andinos en su mayoría, dedicados a las labores productivas, constituían
las fuerzas de producción a cargo y dirección del Estado Inca. La clase social del pueblo estaba
conformada por los mitimaes o también mitma kuna, grupo social de ayllus que por disposición del
estado eran las personas trasladadas a los lugares conquistados con el objeto de asegurar el control
social y participar incentivando la producción de dichos territorios a fin de promover la mayor
producción del Estado Inca. Del mismo modo, el grupo social de los yanaconas quienes por decisión
del Sapa Inca conformaban el sistema de servidumbre, fueron los rebeldes prisioneros, designados a
prestar servicios a la nobleza como también a las personas dedicados al culto religioso, fue el grupo
social dominado.
Ideología Religiosa y Cosmovisión Andina:
El desarrollo ideológico en el incanato estaba basado a la concepción religiosa que sirvió de
instrumento de dominación de las clases sociales gobernantes del Estado, cuya divinidad principal
fue el Apocontiki Huiracocha, dios autónomo considerado ordenador del mundo; la concepción
religiosa fue cíclica de los acontecimientos que tenía correspondencia con la cosmovisión. Su
concepción del mundo fue la síntesis del desarrollo cultural, que comprendía el orden y la naturaleza
del mundo, que explica el origen a través del tiempo y del espacio que expresaba la unidad del
elemento pacha. Se describe en su comprensión: Kay pacha, que significa “esta tierra” o “este
tiempo”. Y de acuerdo a este punto de observación se dividía el tiempo en Ñaupaq (futuro) y Kipaq
(pasado). El espacio se dividía en Hanan pacha (cielo); Kay pacha (el mundo de aquí) y Ucu pacha
(el sub suelo). El mundo actual se dividía en Hanán y Hurín (alto y bajo). De la comprensión de la
cosmovisión andina el hilo conductor del desarrollo fueron los grandes períodos iniciados por un
cataclismo.
La concepción dual de los criterios del Hanan y Hurín, que comprendía a la sociedad de ascendencia
militar; y el Hurín que fue el de origen religioso de la antigua casta social dominante. De acuerdo a la
descripción arqueológica el Dios representativo del incanato fue Apocontiki Huiracocha, cuya
representación artesanal fue edificada por los artesanos de la Cultura Chavín en la Estela Raymondi;
así como también, por los artesanos de Tiahuanaco en la Portada del Sol; por la cultura Huari en los
Tazones Ceremoniales como expresión de su cerámica religiosa.
Bibliografía:
1. Garcilaso de la Vega Chimpuocllo, Primera Parte de los Comentarios Reales, Origen de los
Incas. Lisboa, Oficina de Pedro Crasbeeck, 1609.
2. Cieza de León, Pedro, La Crónica del Perú. Buenos Aires- México, 1945.
3. Valcárcel, Luis E. Filosofía Incaica. Concepción del Mundo. “Revista del Museo Regional de
Ica” N°4, 1951.
4. Valcárcel Esparza, Carlos Daniel, Historia de la Educación Incaica, Lima Perú, 1961
5. Instituto de Ciencias y Humanidades, Historia del Perú, proceso económico, social y cultural,
Asociación Fondo de Investigadores y Editores, Lima Perú, 2009.
6. Rostworowski de Diez Canseco, María, Historia del Tahuantinsuyo, IEP, Lima 1992.
7. Pease García, Franklin, Perú hombre e historia. Entre el siglo XVI y el XVIII: “El
Tahuantinsuyo, los Andes y su historia” Estractos seleccionados, págs. 1-8.