POEMAS
El salmón
Detrás de un salmón
nada un tiburón,
lo caza en Alaska
cansados los dos.
Asustado grita:
¡Nooo!, por favor,
mi vida es muy corta
¡Muestra compasión!
Abriendo su boca
lo deja escapar
y corriente arriba
lo ha visto nadar.
El grillo y la luna
Un grillo cantaba
cri cri muy contento,
mirando a la luna
en el firmamento.
Cri cri le cantaba
'eres la más bella'
y la luna reía
junto a las estrellas.
Cri cri le cantaba
'eres tan hermosa'
y la luna brillaba
creyéndose diosa.
CUENTOS
Tío Tigre y Tío Conejo
Una calurosa mañana, se encontraba Tío Conejo recolectando zanahorias para el
almuerzo. De repente, escuchó un rugido aterrador: ¡era Tío Tigre!
—¡Ajá, Tío Conejo! —dijo el felino—. No tienes escapatoria, pronto te convertirás en un
delicioso bocadillo.
En ese instante, Tío Conejo notó unas piedras muy grandes en lo alto de la colina e ideó
un plan.
—Puede que yo sea un delicioso bocadillo, pero estoy muy flaquito —dijo Tío Conejo—.
Mira hacia la cima de la colina, ahí tengo mis vacas y te puedo traer una. ¿Por qué
conformarte con un pequeño bocadillo, cuando puedes darte un gran banquete?
Como Tío Tigre se encontraba de cara al sol, no podía ver con claridad y aceptó la
propuesta. Entonces le permitió a Tío Conejo ir colina arriba mientras él esperaba abajo.
Al llegar a la cima de la colina, Tío Conejo gritó:
—Abre bien los brazos Tío Tigre, estoy arreando la vaca más gordita.
Entonces, Tío Conejo se acercó a la piedra más grande y la empujó con todas sus fuerzas.
La piedra rodó rápidamente.
Tío Tigre estaba tan emocionado que no vio la enorme piedra que lo aplastó, dejándolo
adolorido por meses.
Tío Conejo huyó saltando de alegría.
Riquete el del Copete
Érase una vez, hace mucho tiempo atrás, un rey y una reina que vivían muy felices, pero anhelaban ser padres.
Después de años de espera, la reina dio a luz a un niño. Pero el niño era muy poco agraciado y la reina siendo
vanidosa y superficial se sintió decepcionada por la apariencia de su hijo. Sin embargo, un hada que estaba
presente en el nacimiento le otorgó al pequeño el regalo de la sabiduría, además lo dotó con el don de impartirle
a la persona a quien más quisiera, la sabiduría que él mismo poseía. Esto consoló un tanto a la reina.
Con el transcurrir del tiempo el consuelo se convirtió en orgullo, pues tan pronto como el niño comenzó a hablar,
cautivó a todos con sus actos de nobleza y palabras de sabiduría. Por cierto, olvidé mencionar que cuando el
pequeño príncipe nació tenía un mechón de pelo en la cabeza. Por esta razón todos lo llamaban Riquete el del
Copete, pues Riquete era el apellido de la familia.
Al cabo de siete u ocho años, la reina de un país vecino dio a luz a dos niñas. La primera hija poseía una
hermosura sin comparación. La reina se sintió muy feliz, pero el hada que había asistido al nacimiento de
Riquete el del Copete le advirtió que la niña no sería inteligente. Aquello afligió mucho a la reina; pero unos
instantes después sintió una pena mucho mayor, pues resultó que la segunda hija que dio a luz carecía de toda
belleza.
Conmovida, el hada concedió a las niñas dos dones: a la mayor, el don de transmitir toda su belleza a quien la
ame; a la menor, inteligencia y talento.
Pronto, las princesas crecieron. Cuanto más crecían, más brillaban sus virtudes y defectos. Mientras que la
mayor se hacía más hermosa, también era más torpe e ignorante. Tenía muchos pretendientes, pero su torpeza
e ignorancia los hacía huir. Por otro lado, la menor se hizo inteligente y talentosa. Las conversaciones sobre su
inteligencia y talento se extendieron por todas partes. Muy pronto, la hija menor tuvo muchos amigos y
pretendientes. La mayor no tenía a nadie a pesar de su belleza.
Acongojada por su soledad, la hija mayor decidió ir al bosque. Riquete el del Copete paseaba por el mismo
lugar donde se encontraba la bella princesa y al notar que lloraba se acercó para preguntarle:
— ¿Cómo es posible que, siendo tan hermosa, tengas algo de qué lamentarte?
A esto la princesa respondió:
— Prefiero ser tan simple como tú y tener un poco de inteligencia, que ser tan hermosa y al mismo tiempo
ignorante y torpe.
— ¡Creo tener la solución para tu problema! —exclamó Riquete el del Copete—. Poseo el don de impartir mi
sabiduría a quien yo más quiera y sé que tú eres esa persona. Por lo tanto, depende de ti recibir mi sabiduría.
La única condición es que aceptes casarte conmigo.
—Me casaré contigo en un año —dijo la princesa sin pensarlo, como de costumbre.
Al día siguiente, la princesa había olvidado su promesa.
Con el paso del tiempo, todo el reino comenzó a notar la extraordinaria transformación de la hermosa princesa.
Sus palabras reflejaban una profunda sabiduría con la que atrajo muchos pretendientes guapos y valientes. Sin
embargo, ninguno era de su gusto.
Una mañana, la princesa regresó al bosque a llorar a causa de su soledad, cuando escuchó un alboroto.
Decenas de cocineros y servidores reales preparaban un banquete de boda. Preguntándose qué estaba
pasando, se topó con Riquete el del Copete.
De repente, la princesa recordó su promesa de casarse con él.
—No puedo casarme contigo —dijo en tono de disculpa—. Antes era ignorante y no sabía qué tipo de promesa
estaba haciendo. Ahora que soy sabia, no sé qué hacer.
—Comprendo lo que dices y estoy dispuesto a cancelar la boda —respondió Riquete el del Copete, intentando
contener las lágrimas—. Pero quiero saber si hay algo en mí, aparte de mi apariencia, que te desagrade.
La princesa no encontró respuesta. Riquete el del Copete no era apuesto, pero albergaba en su corazón las
más hermosas virtudes.
Entonces, la princesa recordó al hada y el don que le había regalado:
“El hada me otorgó la capacidad de hacer bella a la persona que me ame. ¡Todo lo que tengo que hacer es
pensar en sus cualidades!” se dijo la hermosa princesa.
En ese preciso instante, Riquete el del Copete se transformó en un apuesto príncipe. La hermosa princesa lo
llevó de vuelta a su palacio y le presentó a sus padres. Con el consentimiento del rey y la reina, la princesa y
Riquete el del Copete se casaron y vivieron felices para siempre.
Algunas personas afirman que el final feliz de esta historia no es el resultado del regalo de un hada, sino que el
amor provocó la transformación de Riquete el del copete. Pues es bien sabido: el amor verdadero no se basa
en la apariencia física.
FABULAS
El perro y su reflejo
Un perro muy hambriento caminaba de aquí para allá buscando algo para comer, hasta que
un carnicero le tiró un hueso. Llevando el hueso en el hocico, tuvo que cruzar un río. Al
mirar su reflejo en el agua creyó ver a otro perro con un hueso más grande que el suyo, así
que intentó arrebatárselo de un solo mordisco. Pero cuando abrió el hocico, el hueso que
llevaba cayó al río y se lo llevó la corriente. Muy triste quedó aquel perro al darse cuenta de
que había soltado algo que era real por perseguir lo que solo era un reflejo.
El murciélago y las comadrejas
Un murciélago cayó al suelo y de inmediato fue atrapado por una comadreja que detestaba
las aves. Viéndose a punto de perecer, le suplicó a la comadreja que lo dejara vivir. La
comadreja se negó, diciendo que era su naturaleza ser enemiga de todas las aves. Resuelto
a no darse por vencido, el murciélago le aseguró que no era un ave sino un ratón. Dudosa,
la comadreja se acercó al murciélago y al notar que este no tenía plumas, lo dejó en libertad.
A los pocos días, el murciélago volvió a caer al suelo y fue atrapado por otra comadreja.
Sin embargo, esta comadreja sentía una gran hostilidad hacia los ratones. Nuevamente, el
murciélago rogó por su vida. La comadreja se negó, afirmando que desde el día de su
nacimiento es enemiga de todos los ratones. El murciélago le aseguró que no era un ratón
sino un ave. La comadreja se acercó al murciélago y al observar sus alas, lo dejó volar. Fue
así como el murciélago escapó dos veces.
LEYENDAS
La leyenda del maíz
Cuenta la leyenda que, antes de la llegada del Dios Quetzalcóatl, los aztecas solo se alimentaba de
raíces y algún que otro animal que podían cazar.
El maíz era un alimento inaccesible porque estaba oculto en un recóndito lugar situado más allá de
las montañas.
Los antiguos dioses intentaron por todos los modos acceder quitando las montañas del lugar, pero
no pudieron conseguirlo. Entonces, los aztecas recurrieron a Quetzalcóatl, quien prometió traer maíz.
A diferencia de los dioses, este utilizó su poder para convertirse en una hormiga negra y,
acompañado de una hormiga roja, se marchó por las montañas en busca del cereal.
El proceso no fue nada fácil y las hormigas tuvieron que esquivar toda clase de obstáculos que
lograron superar con valentía. Cuando llegaron a la planta del maíz, tomaron un grano y regresaron
al pueblo. Pronto, los aztecas sembraron el maíz y obtuvieron grandes cosechas y, con ellas,
aumentaron sus riquezas. Con todos los beneficios, se cuenta, que construyeron grandes ciudades
y palacios.
Desde aquel momento, el pueblo azteca adora al Dios Quetzalcóatl, quien les trajo el maíz y, con
ello, la dicha.
Leyenda del hilo rojo del destino
Cuenta una antigua leyenda que, hace muchos años, un emperador invitó a una poderosa bruja que
tenía la capacidad para ver el hilo rojo del destino.
Cuando la hechicera llegó a palacio, el emperador le pidió que siguiera el hilo rojo de su destino y lo
condujera hacia la que sería su esposa. La bruja accedió y siguió el hilo, desde el dedo meñique del
emperador, que la llevó hacia un mercado. Allí se detuvo frente a una campesina en cuyos brazos
sostenía a un bebé. El emperador, enojado, pensó que se trataba de una burla de la bruja e hizo
caer a la joven al suelo, provocando que la recién nacida se hiriera la frente. Luego, ordenó que los
guardias se llevaran a la bruja y pidió su cabeza.
Años después, el emperador decidió casarse con la hija de un poderoso terrateniente a la que no
conocía. Durante la ceremonia, al ver por primera vez el rostro de su futura esposa, el emperador
observó una cicatriz peculiar en su frente.
ADIVINANZAS
Para ser más elegante no usa guante ni chaqué,
solo cambia en un instante por una «efe» la «ge».
R// ELEFANTE
El roer es mi trabajo,
el queso mi aperitivo
y el gato ha sido siempre
mi más temido enemigo.
R// RATÓN
Salta y salta,
y la colita le falta.
R// LA RANA
¿Cuál es el animal que come con las patas?
R// EL PATO