La Neuropsicología en el Autismo
Características del Autismo
El Trastorno del Espectro Autista es una condición del desarrollo que puede generar
problemas sociales, de comunicación y conductuales. Por regla general no hay rasgos o
indicios físicos que identifiquen a las personas con Autismo. No obstante, es probable que
interactúen, se comuniquen y se comporten de una forma completamente diferente a lo que
está generalmente establecido en la sociedad.
La causa principal del Trastorno del Espectro Autista se desconoce, pero sí se sabe que la
genética y algunos factores del entorno pueden interactuar con estos. Los cambios en los
patrones de desarrollo cerebral suelen ser evidentes a partir de los 2 años. Estos reflejan
antecedentes prenatales y perinatales.
Actualmente, sigue siendo un reto para los profesionales explicarles a las familias que acaban
de recibir un diagnóstico, qué es el Autismo, ya que nunca existen dos casos iguales y cada
uno tiene su propia forma de abordarse. No obstante, técnicamente podríamos definirlo
como un conjunto de alteraciones que afectan al neurodesarrollo infantil, que comienzan a
aparecer en la primera infancia y permanece durante toda la vida de la persona.
Los síntomas asociados a los TEA suelen ser reconocibles durante el segundo año de vida, no
obstante, pueden observarse antes en los casos en que existe retraso del desarrollo severo
o después, cuando los síntomas son más sutiles. Las descripciones sobre el inicio del cuadro
pueden incluir tanto información sobre retrasos tempranos en el desarrollo, como pérdidas
en las habilidades sociales y de lenguajes observadas en el transcurso del segundo año de
vida. Con regularidad, los primeros síntomas se relacionan a retraso en el desarrollo del
lenguaje, que es común vaya acompañado de falta de interés social o interacciones sociales
inusuales, así como patrones de juego o de comunicación poco frecuentes. En el curso del
segundo año, las conductas repetidas y extrañas, así como la ausencia de un juego normal
se hacen más evidentes. Es importante tomar en cuenta que los TEA nos son trastornos
degenerativos, por lo que pueden esperarse ciertos avances en el desarrollo durante la niñez
tardía y la adolescencia, no obstante, son pocos los casos en que se logra una vida
independiente en la adultez; en estos casos suelen existir mejores habilidades intelectuales
y del lenguaje, aunque pueden aún evidenciarse las deficiencias sociales y para enfrentarse
a las demandas prácticas (American Psychiatric Association, 2013). Además de las
características diagnósticas, existen otras que por lo regulan se observan asociadas a los TEA.
Una proporción importante de personas con este desorden cursan también con discapacidad
intelectual y trastornos del lenguaje. También se ha encontrado que existe una discordancia
importante entre el nivel intelectual y la capacidad adaptativa; asimismo, son comunes los
déficits motores, entre ellos, marcha especial, torpeza y signos motores anormales, por
ejemplo, caminar “de puntitas”. En comorbilidad con los TEA, pueden existir otras
condiciones como el TDAH, ansiedad y depresión; una condición médica asociada con
frecuencia es la epilepsia, la cual se ha relacionado a mayor discapacidad intelectual y menor
habilidad verbal (American Psychiatric Association, 2013).
Características del Autismo
El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un conjunto de alteraciones que afectan al
neurodesarrollo infantil, estas alteraciones comienzan aparecer durante la primera infancia
y permanece durante toda la vida de la persona.
Es importante destacar que el Autismo no es una enfermedad, por lo que no tiene cura.
Hablamos de un trastorno del neurodesarrollo crónico que requerirá de diferentes
adaptaciones a lo largo de la vida de la persona en función de sus necesidades y grado de
afectación, y del ciclo vital por el que esté pasando.
Las características del Autismo más evidentes se caracterizan por el desarrollo atípico en
habilidades de comunicación e interacción social, así como por la presencia de un repertorio
restringido e intereses. Estas dificultades nos pueden hacer observar en los niños o niñas,
por ejemplo, falta de interés por interactuar, pocas estrategias para acercarse a otras
personas para iniciar o mantener conversaciones, dificultad para mantener el contacto
ocular o compartir intereses, entre otras.
Otras de las características que se pueden observar en el TEA es la aparición de patrones
restrictivos y repetitivos del comportamiento, como movimientos estereotipados, alineación
de juguetes, ecolalias, necesidad de colocar objetos en lugares concretos, etc.
Una de las características del Autismo más común, y que muchos niños con TEA comparten
son las dificultades en el procesamiento sensorial. Por ejemplo, algunos niños muestran
sensibilidad, o, por lo contrario, pueden parecer no percibir algunos estímulos sensoriales
como determinadas texturas de alimentos, prendas de vestir o diversos materiales, luces,
sonidos, etc. Esta hiper o hipo respuesta genera en ocasiones conductas desadaptadas en
los niños, llevándolos a mostrar rechazo por las actividades del día a día.
Si bien las características esenciales de los TEA se han mantenido claras en los últimos
decenios, los criterios diagnósticos específicos han sufrido cierta evolución. Apenas en 1980
el DSM III reconoció por primera vez y propuso criterios diagnósticos para el autismo infantil,
clasificándolo dentro de la categoría de los trastornos generalizados del desarrollo. No
obstante, la definición proporcionada era demasiado estrecha y contenía criterios muy
singulares. Para el DSM III-R, se incluyeron múltiples criterios en tres ejes de afectación
(social, comunicación y conducta), aunque aún el resultado no se consideró óptimo (Volkmar
et al., 2012). Para el DSM IV, los criterios eran lo suficientemente comprensivos para incluir
casos con diversos niveles de CI y funcionamiento, además se incluyeron nuevas entidades
diagnósticas bajo la etiqueta de los trastornos generalizados del desarrollo, éstas incluyeron
al trastorno desintegrativo infantil, el trastorno de Asperger, el trastorno generalizado del
desarrollo no especificado y el trastorno de Rett. Los criterios fueron agrupados en tres
categorías: social, comunicación-juego y, conductas e intereses restringidos. Para el actual
DSM-5, los ahora llamados trastornos del neurodesarrollo e incluyen en una solo categoría a
los trastornos autista, Asperger, desintegrativo infantil y el generalizado del desarrollo no
especificado. El DSM-5 describe siete síntomas pertenecientes a los dos ejes cardinales de
disfunción: déficits persistentes en la comunicación social y la interacción social (criterio A)
y, por otro lado, un patrón restringido repetitivo de intereses o actividades (criterio B)
(American Psychiatric Association, 2014). El criterio A establece que en la actualidad o como
antecedentes deberán existir, deficiencias persistentes en la comunicación social y en la
interacción social en diversos contextos, manifestadas por 1. Deficiencias de la reciprocidad
socioemocional que pueden variar en diversos grados; 2. Deficiencias en las conductas
comunicativas no verbales usadas para la interacción social; 3, Deficiencias en el desarrollo,
mantenimiento y comprensión de las relaciones. El criterio B requiere de la existencia, actual
o en antecedente, de patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o
actividades, que se manifiestan a través de dos o más de los siguientes: 1. Movimientos,
utilización de objetos o habla estereotipados o repetitivos; 2. Insistencia en la monotonía,
excesiva inflexibilidad en sus rutinas o patrones ritualizados de comportamiento verbal o no
verbal; 3. Intereses muy restringidos y fijos que sean anormales en cuanto a su intensidad o
foco de interés o bien, 4. Hiper e hiporreactividad a los estímulos sensoriales, o interés
inhabitual por aspectos sensoriales del entorno. Se espera que los síntomas estén presentes
en las primeras fases del desarrollo, aunque pueden no manifestarse del todo hasta que las
demandas sociales superen las capacidades limitadas; a la vez, es posible que los síntomas
hayan sido enmascarados por estrategias aprendidas en fases posteriores de la vida (criterio
C). Por otro lado, se requiere que los síntomas causen un deterioro clínico significativo en el
ámbito social, laboral u otras áreas relevantes del funcionamiento habitual (criterio D). Por
último, estas alteraciones no deberán ser mejor explicadas por la existencia de discapacidad
intelectual o por la presencia de retraso global del desarrollo (criterio E), aunque los TEA y el
trastorno del desarrollo intelectual coexisten con frecuencia; para poder realizar el
diagnóstico de ambos se requiere que la comunicación social se encuentre por debajo de lo
previsto para el nivel general de desarrollo (criterio E) (American Psychiatric Association,
2014).
Además, a diferencia de categorizaciones anteriores, el DSM-5 establece una clasificación de
la severidad de los síntomas en tres niveles de acuerdo al nivel de funcionamiento en los dos
ejes cardinales mencionados (American Psychiatric Association, 2014):
Es muy importante señalar que cada niño es único, con un conjunto personal de dificultades
y capacidades propias. A pesar de ello, dentro del Trastorno del Espectro Autista podemos
encontrar 3 grados diferentes en función las limitaciones y la cantidad de apoyos necesarios.
Dentro del grado 1 encontramos a personas que necesitan ayuda o apoyos en determinadas
situaciones de su vida, sin embargo, tienen un cierto nivel de independencia. Estas personas
presentan dificultades para iniciar interacciones sociales, suelen utilizar respuestas atípicas
durante la interacción y tienen un escaso interés en la interacción social, no obstante, tienen
capacidad para comunicarse con su entorno.
Cuando no se da ayuda, las deficiencias en la comunicación social causan problemas
importantes: existen dificultades para iniciar interacciones sociales y ejemplos claros de
respuestas atípicas o insatisfactorias a la apertura social con otras personas; puede parecer
que el individuo tiene poco interés en las interacciones sociales. La inflexibilidad en el
comportamiento causa una interferencia significativa con el funcionamiento en uno o más
contextos; existe dificultad para alternar actividades; los problemas de organización y de
planificación limitan la autonomía.
En el grado 2 podemos encontrarnos a personas que necesitan ayuda de forma notable.
Estas personas tienen un mayor grado de dependencia, ya que presentan dificultades
significativas en la comunicación verbal y no verbal, el inicio de interacciones es limitado,
comportamiento muy inflexible ante cambios en su entorno y se ven afectados en el
funcionamiento de diversos contextos.
Existen deficiencias notables en las aptitudes de comunicación social verbal y no verbal: los
problemas sociales son aparentes incluso con ayuda in situ; existe un inicio limitado de
interacciones sociales, así como una reducción de respuestas o repuestas anormales a la
apertura social de otras personas. La inflexibilidad en el comportamiento, la dificultad de
hacer frente a los cambios y la presencia de otros comportamientos restringidos y repetitivos
son frecuentes y claros para el observador causal e interfieren con el funcionamiento en
diversos contextos; además existe ansiedad o dificultad, o ambas, para cambiar el foco de
acción.
Por último, en el grado 3 encontramos a personas que necesitan un nivel de ayuda muy
notable y constante, tienen un grado de dependencia muy elevado, ya que presentan
dificultades muy significativas y evidentes en la comunicación verbal y no verbal, alteraciones
graves en el funcionamiento, interacción social escasa o nula y padecen ansiedad ante
cualquier tipo de cambio que se presente en su entorno.
Existen deficiencias graves en las aptitudes de comunicación social verbal y no verbal, las
cuales causan alteraciones graves del funcionamiento; el inicio de las interacciones sociales
es muy limitado y la respuesta a la apertura social de otras personas es mínima. La
inflexibilidad en el comportamiento, la extrema dificultad de hacer frente a los cambios y la
presencia de otros comportamientos restringidos y repetitivos interfieren de manera
importante con el funcionamiento en todos los ámbitos; existe ansiedad intensa y dificultad
para cambiar el foco de acción.
Tabla de clasificación de Autismo a través de los grados
Esta clasificación de Autismo permite a los profesionales del neurodesarrollo, establecer un
plan de tratamiento efectivo y adecuado para cada niño o niña, ya que como comentábamos
al principio, no existen dos casos iguales.
Es importante destacar que la evolución de las personas con Autismo no es lineal, tras la
intervención se observarán momentos en los que la evolución será más notable, pero
también momentos en los que podamos observar un retroceso, llegando incluso a poder
hacer un cambio en el nivel de afectación.
Importancia del diagnóstico precoz del Autismo
Una vez ya hemos descubierto qué es el Autismo, es importante conocer la importancia del
diagnóstico precoz en niños y niñas con TEA.
Un diagnóstico precoz y una intervención temprana serán muy valiosas para poder ofrecer
al niño los recursos necesarios que más vayan a favorecer su desarrollo y su calidad de vida.
Poder cubrir de manera temprana las necesidades de los niños con Autismo les permitirá un
mejor desarrollo y evolución.
Por otro lado, para afrontar un diagnóstico de Autismo es fundamental que todos los
profesionales sanitarios, el entorno escolar, el centro de intervención especializada y la
familia, mantengan una buena línea de comunicación y coordinación sobre las necesidades
y forma de intervención.
Las características por las que podemos reconocer a un niño autista son variadas, ya que es
un síndrome no una enfermedad. Se considera que una persona es autista si tiene o ha
tenido en alguna etapa de su vida, cuando menos siete de las siguientes características:
Lenguaje nulo, limitado o lo tenía y dejó de hablar.
Ecolalia, repite lo mismo o lo que oye (frases o palabras).
Parece sordo, no se inmuta con los sonidos.
Obsesión por los objetos.
No tiene interés por los juguetes o no los usa adecuadamente.
Apila los objetos o tiende a ponerlos en línea.
No ve a los ojos, evita cualquier contacto visual.
No juega ni socializa con los demás niños.
No responde a su nombre.
Muestra total desinterés por su entorno, no está pendiente.
No obedece ni sigue instrucciones.
Pide las cosas tomando la mano de alguien y dirigiéndola a lo que desea.
Evita el contacto físico, no le gusta que lo toquen o carguen.
Aleteo de manos en forma rítmica y constante.
Gira o se mece sobre sí mismo.
Se queda quieto observando un punto como si estuviera hipnotizado.
Caminata en punta de pies.
No soporta ciertos sonidos o luces.
Hiperactivo o extremo pasivo.
Agresividad y/o auto agresividad.
Obsesión por el orden y la rutina, no soporta los cambios.
Se enoja mucho y hace rabietas sin razón aparente o porque no obtuvo algo.
Se ríe sin razón aparente.
Comportamiento repetitivo, es decir, tiende a repetir un patrón una y otra vez en forma
constante.
Trastorno del sueño.
Selectividad en la alimentación.
Al margen de las controversias que rodean las teorías sobre el autismo, existe un buen
número de hechos suficientemente comprobados:
Las pruebas con rayos X, TACS del cerebro y otras pruebas médicas no reflejan hasta ahora
síntomas físicos que coincidan en los autistas. En algunos casos, se refleja en el
electroencefalograma como unos picos. Se han realizado a la fecha muy pocas autopsias.
A menudo los niños autistas no son diagnosticados tan pronto como se podría esperar: los
diagnósticos van desde los 4 meses a los 4 años. En algunos casos, la identificación no se
realiza hasta mucho tiempo después. Sacar a los niños autistas de su casa y ponerlos al
cuidado de otras personas no tiene ningún efecto. La estadística muestra que, por cada
cuatro autistas del sexo masculino, hay una del sexo femenino.
Los niños autistas generalmente no tienen contacto ocular e incluso lo evitan. Es
relativamente sencillo enseñar a un niño autista a mirar a los ojos, pero al hacerlo no se
modifican otros aspectos de su comportamiento.
Aunque hay historias de autistas curados, ninguno de los métodos que se auto acreditan
dichas curaciones han producido otras curaciones posteriores. Una minoría de autistas lleva
una vida normal, aunque son muy pocos los que llegan a casarse o muestran interés por el
otro sexo y además no tienen iniciativas. El resto precisan ser cuidados durante toda su vida
Como es un espectro de características y es tan personalizado el diagnóstico, es muy difícil
decir todo lo que conlleva como tal el autismo. Desde el 2014 tenemos el diagnóstico de
espectro, así que muchas características entrarán en este. Sin embargo, las principales que
destaca la neuropsicóloga María Victoria Isaacs son:
Dificultad en las habilidades sociales, en las habilidades comunicativas porque muchas veces
presentan un retraso en el desarrollo del lenguaje, en la coherencia narrativa o en la forma
en la que hacen sus preguntas y dan sus respuestas. ¿El autismo afecta el desarrollo mental?
También tienen movimientos diferentes llamados estereotipias que pueden ser de aleteo,
de aplauso, de movimiento de las manos, estas son consideradas como "anormales" en el
desarrollo de los niños.
Muchas veces se presenta ecolalia que es la repetición de la última palabra y algunas palilalias
que son también repeticiones de algunas frases que se aprenden de algún sonido, se
consideran estereotipias de sonido.
Aunque no se ve tanto, les cuesta mirar a los ojos permanentemente, entonces lo hacen por
estados o momentos más esporádicos que otras personas neurotípicas; es decir, todas
aquellas personas que no tienen trastornos del neurodesarrollo como autismo, Trastorno
déficit de atención e hiperactividad (TDAH), Trastorno Específico del Lenguaje o Discapacidad
Intelectual, por ejemplo.
Vemos también algunas dificultades para la interacción social, para acercarse al otro, para el
juego, para la sonrisa social.
Es muy importante aclarar que es una condición que va a lo largo de la vida, no es una
enfermedad, por lo tanto, no tiene cura. Se debe tener mucho cuidado en la forma en la que
nos dirigimos a ellos a la hora de dar una instrucción correctamente, no porque
cognitivamente no la vayan a entender, sino porque la van a entender literal.
Se enfocan en los detalles de las cosas, entonces tú puedes estar hablando y parece que te
escucha, pero quizá no recuerde lo que tú decías, en cambio, sí responderá a preguntas tipo
de qué color era la camisa, si tenía un logo o texturas. Son descripciones que a veces nosotros
obviamos, pero ellos son muy buenos para los detalles, el diseño gráfico y las ingenierías.
El autismo no es una discapacidad cognitiva. Existe una comorbilidad y en los niños nivel 2 y
3 puede haber discapacidad cognitiva, pero en los niños nivel 1 casi nunca hay, es algo
diferente, tener un retraso y un desarrollo intelectual diferente no es un signo que se tenga
que cumplir para tener el diagnóstico de autismo.
Tampoco lo es que todas las personas con autismo tengan unas capacidades altas de
inteligencia, es variable si los niños de nivel 1 tienden a tener unos talentos extraordinarios
y capacidades, incluso, en los estudios que se realizan y, según mi experiencia propia, vemos
muchas habilidades en todo lo que tiene que ver con el talento artístico para pintar puede
ser por esa diferencia que ellos tienen de ver las cosas, los colores, los sonidos porque
también hay unas alteraciones sensoriales, el ruido los puede afectar, las prendas, las
texturas, muchas veces no es una sensación igual a la que puede tener un neurotípico. Todo
eso es diferente para ellos.
Los criterios diagnósticos del DSM 5:
Deficiencias persistentes en la comunicación social e interacción social en múltiples
contextos, esos déficits se refieren a:
Déficits en la reciprocidad socio-emocional, reducción de intereses, emociones o afecto y
fracaso a la hora de iniciar o responder a las interacciones sociales;
Déficits en la comunicación no verbal de la interacción social (dificultades en el contacto
visual, el lenguaje corporal, etc.);
Déficits en el desarrollo, mantenimiento y comprensión de las relaciones.
Debe también existir un patrón de conductas, intereses o actividades limitadas y repetitivas,
en al menos dos de los puntos siguientes:
Movimientos motores estereotipados o repetitivos;
Inflexibilidad de rutinas, o patrones ritualizados de comportamiento verbal o no verbal;
Intereses obsesivos anormales en intensidad o enfoque;
Hiper o hiporeactividad sensorial o interés inusual en los aspectos sensoriales.
Otra de las novedades del DSM-5 respecto al DSM-4TR es que incorpora la necesidad de
especificar el nivel de gravedad, y da una visión dinámica del mismo pudiendo ser variable
en el tiempo en función de la evolución y el desarrollo individual de cada paciente.
Los niveles de gravedad hacen referencia al estado actual de afectación tanto en la
comunicación, como en los intereses restringidos y comportamientos repetitivos y
establecen las necesidades de apoyo clasificándose en tres: Nivel 1: necesidad de apoyo,
nivel 2: necesidad de apoyo sustancial y nivel 3: necesidad de apoyo muy sustancial.
10 signos tempranos de autismo en niños
El autismo es un término general usado para referirse a un grupo de desórdenes complejos,
asociados con el desarrollo cerebral. Estos desórdenes están principalmente caracterizados
por dificultades en la comunicación verbal y no verbal, la interacción social, así como con el
comportamiento repetitivo. Desde luego, la severidad y las características exactas varían de
persona a persona.
La investigación científica ha mostrado hasta ahora que el autismo tiene sus raíces en el
desarrollo cerebral en las etapas tempranas de la vida del niño. Sin embargo, los signos de
desórdenes autistas son más obvios a la edad de 2 a 3 años.
Hay algunos signos y señales que pueden alertar de posible autismo, tales como los 10
siguientes:
1.- Retiro del contacto físico con los padres u otras personas. Las personas con autismo
tienen a tener una sobrecarga sensorial. Es por eso que, en ocasiones, el contacto físico los
incomoda.
2.- Problemas con el contacto visual directo. Los niños con autismo suelen fijar más
fácilmente su mirada en los objetos que en las personas.
3.- Pasividad exagerada. Los bebés con autismo pueden mostrar ningún interés en su
alrededor y mantenerse quietos durante largo tiempo.
4.- Retraso en el desarrollo motriz. Un aspecto relacionado, en algunas ocasiones, con el
autismo es la baja tensión muscular que puede ocasionar un lento desarrollo motriz.
5.- Hiperactividad. Conforme pasa al tiempo, algunos niños con autismo pueden pasar de la
pasividad extrema a la hiperactividad.
6.- Falta de ganas de comer. Las investigaciones han mostrado que un porcentaje
considerable de niños con autismo tienes dificultades para comer, en todos los niveles.
7.- Fallas al reaccionar a la voz de los padres. Los niños con autismo usualmente no tienen
respuestas, como voltear su cabeza, sonreir o aun murmurar, en respuesta a palabras de
padres.
8.- Crecimiento acelerado de la circunferencia de la cabeza. En ocasiones, niños con
problemas de desarrollo pueden nacer con cabezas pequeñas y estas tienden a crecer de
repente más rápidamente que el resto del cuerpo.
9.- Anormalidades en a la comunicación con la gente. NIños en esta condición preferirán
padecer solos que pedir ayuda por alguna situación.
10.- Falta de comunicación. La que tienen los niños con autismo es usualmente muy limitada
en gestos y expresiones y pocas cosas a su alrededor parecen entusiasmarles.
Fuente: Medical Science Today
Es importante señalar que no por tener aparentemente algunos de estos signos, un niño
necesariamente tiene una condición de autismo. El niño o niña podría tener problemas de
otra índole, o simplemente deberse a otras circunstancias. Lo mejor es siempre que, ante la
duda, pueda ser revisado por un especialista.
Características de autismo
El autismo forma parte de una diversidad neurológica y social, al no ser una enfermedad, no
tiene síntomas, sino características. Al ser una condición del neurodesarrollo, lo que significa
que está presente durante toda la vida. El espectro autista es muy diverso y complejo, como
un gran abanico, no en todos casos se presenta de la misma forma o con la misma intensidad,
tratar de explicarlo no es tarea fácil, pero podemos intentarlo a partir de las características
más comunes en cada una de las áreas afectadas.
integración sensorial
Es la forma en que el cuerpo procesa la información que recibe del entorno, por medio de
los sentidos. Algunas personas con autismo pueden tener hipo o hiper sensibilidad a los
estímulos sensoriales auditivos, visuales, táctiles, olfativos y/o gustativos.
Otras de las percepciones que pueden verse afectadas son la propioceptiva que es aquella
que nos ayuda a dimensionar distancias, profundidades, así como el tamaño de nuestras
extremidades, y la vestibular que regula el equilibrio y la forma en que percibimos la
combinación del espacio con el movimiento del cuerpo o cabeza.
Lenguaje y Comunicación
Los procesos de adquisición y desarrollo del lenguaje pueden estar afectados. Dentro del
espectro existe una gran diversidad que va de lo no verbal a lo verbal y todo lo que se
encuentra en ese abanico. Es importante tener siempre presente que hablar y comunicar
no son sinónimos.
Dentro de las características más comunes podemos encontrar:
1. Lenguaje repetitivo o rígido.
2. Desarrollo desigual del lenguaje.
3. Intereses específicos y habilidades excepcionales.
4. Dificultad para comprender gestos y señas.
Interacción social y conducta
Algunas personas tienen retos al momento de interactuar con los demás y pueden presentar
conductas repetitivas para autorregularse.
• Carecen de atención conjunta.
• Ecolalia, repetición verbal con/sin sentido.
• Estereotípias: movimientos repetitivos.
• Intereses restringidos y obsesivos compulsivos.
• Retos significativos de autorregulación.
• Dificultad para socializar con otras personas de su edad.
• Dificultad para el juego imaginativo.
• Prefieren las rutinas, les es difícil la transición.