LOS DOS TESTIGOS APOCALIPSIS 10:11:1-14
La identificación de los dos testigos ha sido tema de discusión entre los estudiosos del
Apocalipsis. Unos sugieren que los testigos simbolizan la iglesia, Robert H. Mounce dice:
Parece más aceptable, sin embargo, entender que no son dos individuos, sino un símbolo de
la iglesia que testifica en los últimos días tumultuosos antes del final de las edades. Quienes
interpretan los dos testigos como símbolos de la iglesia argumentan que se les designa
como «candeleros» (11:4), igual que a la iglesia en Apocalipsis 1:20. También señalan
como poco probable que la bestia haga guerra contra solamente dos individuos (Ap. 11:7).
Finalmente, observan que la muerte de los dos testigos es contemplada por los habitantes de
la tierra, algo impensable, dicen, si sólo se tratase de dos individuos. Hay otros para los que
los dos testigos son Enoc y Elías, o Enoc y Moisés, o, quizá Elías y Moisés. En realidad, el
problema de la identificación de los dos testigos es más bien teológico y no una cuestión de
exégesis bíblica.
Los que creen que uno de los testigos es Enoc apelan al texto de Hebreos 9:27, donde dice:
«Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez...» Pero en
ese versículo el vocablo «hombres» es genérico, significa «seres humanos». No se refiere a
cada hombre individualmente. Además, en el rapto de la Iglesia miles (o tal vez millones)
serán arrebatados sin experimentar la muerte (1 co. 15:51: 1 Ts. 4:17).
Hay quienes opinan que Elías el profeta tiene que ser uno de los dos testigos. El
Antiguo Testamento predice que Elías vendrá antes que venga el día de Jehová (véase Mal.
3:1-6; 4:1-6). Algunos dicen que Juan el Bautista era Elías; pero Juan mismo negó serlo
(Jn. 1:19). Además, Juan no cumple las profecías del Antiguo Testamento, que aguardan un
futuro cumplimiento. Cristo enseñó que, si el pueblo de Israel hubiese recibido a Juan, su
ministerio habría sido aceptado como el cumplimiento de la venida de Elías. pero los
israelitas rechazaron a Juan (Mt. 11:13, 14) y, por lo tanto, Elías aún tiene que venir.
Se ha sugerido también que Moisés será uno de los dos testigos de Apocalipsis 1 1:3. Los
que así piensan. apelan al testimonio de Moisés en Deuteronomio 18:1519 y lo relacionan
con Juan 1 :25, donde se habla de «el profeta», entendiendo que tal designación se refiere a
Moisés. Se señala. además, que Moisés y Elías aparecen juntos en el monte de la
transfiguración (Mt. 17:3). La experiencia de la transfiguración es un cuadro de poder y de
la venida del reino glorioso del Mesías. También se apela al hecho de que el cuerpo de
Moisés no fue sepultado de la manera normal (Dt. 34:5. 6)- Dios enterró a Moisés «y
ninguno conoce el lugar de su sepultura hasta hoy (Dt. 34:6). Otro argumento usado es el
hecho de que los juicios causados por los testigos (Ap. 11:6) son semejantes a los que
ocurrieron en Egipto en los días de Moisés (Éx. 7:20).
Resumiendo, después de analizar todas las sugerencias. debe concluirse que cualquier
identificación que se efectúe sólo se basa en inferencias. La Biblia no dice quiénes serán los
dos testigos. Lo que sí se puede afirmar exegéticamente es que los dos testigos serán dos
individuos escogidos y dotados por Dios para realizar un ministerio especial durante los
días críticos de la segunda mitad de la septuagésima semana de Daniel 9:27. Si la tesis de
que los dos testigos son Elías y Moisés es correcta, mucho más importante son las lecciones
que pueden aprenderse del carácter de su ministerio. Moisés ministró en un tiempo en que
Israel se encontraba en un estado de miseria y esclavitud. Elías profetizó cuando el
baalismo satánico reinaba supremo en Israel y el número de los verdaderos creyentes se
redujo a un grupo de 7.000 fieles.
Los dos testigos de Apocalipsis I I :3-6 también desarrollarán sus ministerios en tiempos
críticos de la vida de la nación de Israel y del mundo en general. Al igual que ocurrió con
Moisés y Elías, estos dos testigos serán instrumentos divinos para ejecutar la voluntad de
Dios.