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Rasgos de personalidad según Allport

Gordon Allport categorizó los rasgos de la personalidad en tres niveles: rasgos cardinales (dominantes), rasgos centrales (características principales) y rasgos secundarios (a veces relacionados con actitudes o preferencias). Propuso varias teorías para estudiar la compleja estructura de la personalidad y creó el concepto de escalas de valor. Dejó una huella duradera en la psicología de la personalidad.

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Rasgos de personalidad según Allport

Gordon Allport categorizó los rasgos de la personalidad en tres niveles: rasgos cardinales (dominantes), rasgos centrales (características principales) y rasgos secundarios (a veces relacionados con actitudes o preferencias). Propuso varias teorías para estudiar la compleja estructura de la personalidad y creó el concepto de escalas de valor. Dejó una huella duradera en la psicología de la personalidad.

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Categorizó estos rasgos en tres niveles, que son los siguientes:

1. Rasgos cardinales
Estos son los rasgos que predominan en toda la vida de un individuo, es
la característica innata fundamental de la persona, que se aprende o
se adopta, a menudo hasta el punto que la persona se da a conocer sólo
a través de estos rasgos. El origen y el significado de términos son
principalmente descriptivos. Allport sugirió que los rasgos cardinales
tienden a desarrollarse a lo largo de la vida y le ayudan en la búsqueda
de su propósito en la vida.

2. Rasgos centrales
Son las características generales que forman los fundamentos
básicos de la personalidad. Los rasgos centrales, aunque no son tan
dominantes como rasgos cardinales, son las características principales
que se utilizan para describir a la persona. Términos tales como
inteligente, tímido, honesto o ansioso se consideran rasgos centrales.

3. Rasgos secundarios
Estos son los rasgos que a veces están relacionados con las actitudes
o preferencias de la persona y, a menudo aparecen sólo en ciertas
situaciones o bajo circunstancias específicas, definen la complejidad
de una personalidad tal como se revela en ciertas situaciones. Un
ejemplo sería cuando alguien se pone muy nervioso al hablar en
público.

ontribuciones a la psicología
Gordon Allport propuso algunas teorías y enfoques bien conocidos para
estudiar las complejas estructuras y rasgos que componen una persona.
Creó el concepto de escalas de valor y negó enérgicamente el concepto
de enfoque psicoanalítico para estudiar la personalidad, porque según él
este enfoque no puede usarse para estudiar una personalidad. En lugar
de centrarse en los enfoques psicoanalíticos y conductuales que fueron
populares durante su tiempo, Allport eligió utilizar un enfoque ecléctico .

Además de su teoría de la personalidad, dejó una huella imborrable en la


psicología. Fue una de las figuras fundadoras de la psicología de la
personalidad, su influencia duradera todavía se siente hoy. Allport murió
el 9 de octubre de 1967.
Teoría

Una de las cosas que motiva a los seres humanos es la tendencia a satisfacer
necesidades biológicas de supervivencia, lo cual Allport
llama funcionamiento oportunista. Señala que este funcionamiento se
caracteriza por su reactividad, orientación al pasado y por supuesto, tiene una
connotación biológica.

Pero Allport creía que el funcionamiento oportunista era algo relativamente


poco importante para entender la mayoría de los comportamientos humanos.
La mayoría de los comportamientos humanos, decía, están motivados por algo
bastante diferente -- funcionamiento como forma expresiva del self -- lo cual
llamó funcionamiento propio ?proprium- La mayoría de las cosas que
hacemos en la vida es…¡una cuestión de ser lo que somos! El funcionamiento
propio se caracteriza por su tendencia a la actividad, su orientación al futuro y
que es psicológico.

La palabra latina proprium es la base del término que Allport escogió después
de revisar cientos de definiciones para llamar de una forma más científica a
ese concepto popular pero esencial conocido como Self. De todas formas, para
bien o para mal, el nuevo término nunca llegó a calar.

Para acercarnos de una forma más intuitiva a lo que se ha llamado


funcionamiento proprium, piense en la última vez que quiso actuar de una
determinada forma o ser de una manera concreta porque verdaderamente
sentía que estos actos serían una expresión directa de aquello más importante
de usted mismo. Recuerde, por ejemplo, la última vez que usted hizo algo para
expresar su sí mismo; aquella vez donde se dijo “¡esto es lo que realmente
soy!”. Hacer aquellas cosas que son coherentes con lo que somos; esto es
funcionamiento propium (En este sentido, y con fines prácticos, podemos
perfectamente utilizar el término como “propio”. N.T.)

El Propium

Ya que Allport puso tanto énfasis en el Self o Proprium, tenía que ser lo más
preciso posible con su definición. Lo hizo desde dos direcciones,
fenomenológica y funcionalmente.

Primero, desde una perspectiva fenomenológica, sería el Self como algo que
se experimenta, que se siente. Allport sugirió que el Self está compuesto por
aquellos aspectos de la experiencia que percibimos como esenciales (algo
opuesto a lo incidental o accidental), cálido (o “querido”, opuesto a
emocionalmente frío) y central (como opuesto a periférico).
Su definición funcional se convirtió en una teoría del desarrollo por sí misma.
El Self tiene 7 funciones, las cuales tienen a surgir en ciertos momentos de la
vida:

1. Sensación del cuerpo


2. Identidad propia
3. Autoestima
4. Extensión de uno mismo
5. Auto imagen
6. Adaptación racional
7. Esfuerzo o lucha propia (Propriate)

La Sensación corporal se desarrolla en los primeros dos años de vida.


Tenemos un cuerpo, sentimos su cercanía y su calidez. Tiene sus propios
límites que nos alertan de su existencia a través del dolor y la injuria, el tacto
o el movimiento. Allport hacía gala de una demostración en este aspecto del
Self: imaginemos que escupimos dentro de un vaso y…¡luego nos lo
bebemos! ¿Qué pasa; ¿dónde está el problema? ¡Desde luego es la misma cosa
que nos tragamos todos los días! Pero, por supuesto ha salido de dentro de
nuestro cuerpo y se ha vuelto algo extraño, y por tanto, ajeno a nosotros.

La Identidad Propia (del Self; de uno mismo) también se desarrolla en los


primeros dos años de vida. Hay un momento en nuestra vida donde nos
consideramos como entes continuos; como poseedores de un pasado, un
presente y un futuro. Nos vemos como entes individuales, separados y
diferenciados de los demás. ¡Fíjense que incluso hasta tenemos un nombre!
¿Serás la misma persona cuando te levantes mañana? Claro que sí. Desde
luego, asumimos esta cuestión.

La Autoestima se desarrolla entre los dos y los cuatro años de edad. También
llega un momento donde nos reconocemos como seres valiosos para otros y
para nosotros mismos. Esta circunstancia está íntimamente ligada al desarrollo
continuo de nuestras competencias. Para Allport, ¡esto es realmente el estadio
Anal!

La Extensión de uno mismo (extensión del Self) se desarrolla entre los


cuatro y seis años de edad. Algunas cosas, personas y eventos a nuestro
alrededor también pasan a ser centrales y cálidos; esenciales para nuestra
existencia. ¡”Mío” es algo muy cercano a “Mi” (“yo”) Algunas personas se
definen a sí mismas en virtud de sus padres, esposas o hijos; de su clan,
pandilla, comunidad, institución o nación. Otros hallan su identidad en una
actividad: soy un psicólogo, un estudiante o un obrero. Algunos en un lugar:
mi casa, mi ciudad. ¿Por qué cuando mi hijo hace algo malo, me siento
culpable? Si alguien raya mi coche, ¿por qué siento como si me lo hubieran
hecho a mí?
La Auto imagen (imagen de uno mismo) también se desarrolla entre los
cuatro y seis años. Este sería “el reflejo de mí”; aquel que los demás ven. Esta
sería la impresión que proyecto en los demás, mi “tipo”, mi estima social o
estatus, incluyendo mi identidad sexual. Es el principio de la conciencia; del
Yo Ideal y de la “persona”.

La Adaptación racional se aprende predominantemente entre los seis y doce


años. El niño empieza a desarrollar sus habilidades para lidiar con los
problemas de la vida de forma racional y efectiva. Este concepto sería un
análogo a la “industria” o “industriosidad” de Erickson.

El Esfuerzo o Lucha propia usualmente no empieza hasta después de los


doce años. Sería la expresión de mi Self en términos de metas, ideales, planes,
vocaciones, demandas, sentido de dirección o de propósito. La culminación de
la lucha propia sería, según Allport, la habilidad de decir que soy el
propietario de mi vida; el dueño y operador.

(¡No podemos evitar la observación de que los períodos evolutivos que usa
Allport son muy cercanos a los periodos de desarrollo que utiliza Freud en sus
estadios! Pero, es importante que precisemos que el esquema de Allport no es
una teoría de estadios evolutivos; es sólo una descripción de la forma en que
las personas generalmente se desarrollan.)

Rasgos o Disposiciones

Ahora bien, como el Proprium se desarrolla de esta forma, entonces también


desarrollaremos rasgos personales o disposiciones personales. Al principio,
Allport usó el término rasgos, pero se dio cuenta que las personas entendían el
concepto como cuando alguien describe a otra persona o cuando concluimos
la personalidad en virtud de unos tests de personalidad, en vez de considerarlo
aquellas características únicas, individuales de la persona. Finalmente, cambió
el concepto por disposiciones.

Una disposición personal se define como “una estructura neuropsicológica


generalizada (peculiar del individuo), con la capacidad de interpretar y
manejar muchos estímulos funcionalmente equivalentes, y de iniciar y guiar
formas consistentes (equivalentes) con un comportamiento adaptativo y
estilístico”.

Una disposición personal produce equivalencias en función y significado entre


varias percepciones, creencias, sentimientos y acciones que no son
necesariamente equivalentes al mundo natural o a la mente de cualquier otro.
Una persona con la disposición personal “miedo al comunismo” puede incluir
rusos, liberales, profesores, huelguistas, activistas sociales, ecologistas,
feministas y así sucesivamente. Esta persona “metería a todos dentro del
mismo saco” y respondería a cualquiera de ellos con un grupo de
comportamientos que expresen su miedo: haciendo discursos, escribiendo
cartas de denuncia, votando, armándose, volviéndose rabioso, etc.

Otra forma de decirlo sería que las disposiciones son concretas, fácilmente
reconocibles y consistentes en nuestro comportamiento.

Allport defiende que los rasgos son esencialmente únicos de cada persona. El
“miedo al comunismo” de una persona no es igual al de otro. Y
verdaderamente no podemos esperar creer que el conocimiento de otras
personas nos van a ayudar a comprender a la primera. Por esta razón, Allport
defiende con fortaleza lo que él llama métodos ideográficos (métodos que se
focalizan en el estudio de un solo individuo a través de entrevistas, análisis de
las cartas o diarios, y demás. Actualmente conocemos este método como
cualitativo.

Aún así, Allport reconoce que dentro de cualquier cultura particular,


existen rasgos comunes o disposiciones; unas que son parte de esa cultura y
que cualquiera reconocería y nombraría. En nuestra cultura, diferenciamos
con frecuencia a los introvertidos de los extravertidos o entre los liberales y
los conservadores, y todos sabemos (burdamente) a qué nos referimos. Pero
otra cultura podría no reconocerlo. Por ejemplo, ¿qué significaría liberal y
conservador en la Edad Media?

El autor defiende también que algunos rasgos están mucho más atados al
proprium (el propio yo de cada uno) que otros. Los rasgos centrales son la
piedra angular de tu personalidad. Cuando describimos a alguien, con
frecuencia usaremos palabras que se referirán a los siguientes rasgos centrales:
listo, tonto, salvaje, tímido, chismoso…Gordon ha observado que la mayoría
de las personas tienen entre cinco y diez de estos rasgos.

También existen los llamados rasgos secundarios, aquellos que no son tan


obvios o tan generales, o tan consistentes. Las preferencias, las actitudes, los
rasgos situacionales, son todos secundarios. Por ejemplo, “él se pone rabioso
cuando intentas hacerle cosquillas”; “aquella tiene unas preferencias sexuales
muy inusuales”; o “a este no se le puede llevar a restaurantes”.

Pero además están también los rasgos cardinales. Estos son aquellos rasgos
que tienen algunas personas que prácticamente definen sus vidas. Aquel que,
por ejemplo, pasa toda su vida buscando fama o fortuna, o sexo, es una de
esas. Con frecuencia, usamos personajes históricos específicos para nombrar
estos rasgos cardinales: Scrooge (el avariento típico -- personaje del libro de
Dickens de “Una Historia de Navidad” N.T.); Juana de Arco (heroica y
sacrificada); Madre Teresa (servicio religioso); Marqués de Sade (sadismo);
Maquiavelo (maquiavélico, crueldad política) y demás. Relativamente pocas
personas desarrollan un rasgo cardinal y si lo hacen, es en un período bastante
tardío en la vida.
Madurez psicológica

Si posees proprium bien desarrollado y un rico y adaptativo grupo de


disposiciones, has logrado una madurez psicológica, término de Allport para
la salud mental. Establece siete características:

1. Extensiones del Self específicas y duraderas como el compromiso.


2. Técnicas de relacionarse cálidamente, orientadas a la dependencia de
los demás (confianza, empatía, sinceridad, tolerancia…)
3. Seguridad emocional y aceptación propia.
4. Hábitos encaminados hacia una percepción realista (contrario a
defensividad)
5. Centramiento en los problemas y desarrollo de habilidades centradas
en la solución de problemas.
6. Objetivación del Self o lo que es lo mismo, desarrollar la
introspección; reírse de uno mismo, etc.
7. Una filosofía unificada de la vida, que incluya una particular
orientación hacia la valoración; sentimientos religiosos diferenciados y
una conciencia personal.

Autonomía funcional

Allport no creía en mirar al pasado como forma de entender el presente de una


persona. Esta creencia tiene su mayor evidencia en el concepto de autonomía
funcional: tus motivos actuales son independientes (autónomos) de sus
orígenes. No importa, por ejemplo, por qué quisiste convertirte en médico o
por qué desarrollaste esa predilección por las aceitunas o por el sexo picante;
la cuestión es que ¡ésa es la manera de ser que tienes ahora!

La autonomía funcional se presenta de dos formas: la primera es


la autonomía funcional perseverante. Se refiere esencialmente a los hábitos
(conductas que ya no sirven para sus propósitos originales, pero que aún se
mantienen) Por ejemplo, podrías haber empezado a fumar como símbolo de la
rebeldía adolescente, pero ahora no puedes dejarlo ¡porque sencillamente no
puedes abandonarlo! Los rituales sociales tipo “Jesús o salud” cuando alguien
estornuda tuvo su razón en un tiempo (¡durante la plaga, e estornudo era de
lejos, un signo más serio de lo que es hoy en día!), pero aún continúa
actualmente porque tiene que ver con una forma de educación.

La autonomía funcional apropiada es algo más dirigida al self que los


hábitos. Los valores constituyen el ejemplo más común. Quizás te castigaron
por ser egoísta cuando pequeño. Esta acción, de ninguna manera te detractó de
ser un gran generoso actualmente; más bien, ¡se convirtió en un valor para ti!

Es probable que puedas observar ahora que la idea de autonomía funcional de


Allport pueda haberse derivado de la frustración de éste con Freud (o con los
conductistas) Por supuesto que esto podría interpretarse como una creencia
defensiva por parte de Allport.

La idea de autonomía funcional (valores) llevó a Allport y a sus seguidores


Vernon y Lindzey a desarrollar una categoría de valores ( en un libro
llamado A Study of Values (Un estudio de Valores), 1960, y a una Prueba de
valores (test):

1. El Teórico -- un científico, por ejemplo, valora la verdad.


2. El Económico -- un negociante valoraría la utilidad.
3. El Estético -- un artista naturalmente valora la belleza.
4. El Social -- una enfermera podría tener un fuerte amor por las personas.
5. El Político -- un político valoraría el poder.
6. El Religioso -- un monje o una monja probablemente valora la unidad.

Por supuesto que la mayoría de nosotros tenemos varios de estos valores de


una forma más moderada e incluso valoraríamos algunos de éstos más bien
como negativos. Hay pruebas más modernas que se usan para ayudar a los
niños a que encuentren su perfil de carrera que tienen dimensiones similares.

Conclusiones

Allport es uno de esos teóricos que estaban tan en lo cierto en tantas cosas,
que sus ideas simplemente han pasado a ser parte del espíritu humano a través
de los tiempos. Su teoría es una de las primeras teorías humanistas que
influiría a tantos otros como Kelly, Maslow y Rogers. Un aspecto
desafortunado de su teoría es su uso original de la palabra rasgo, lo que
condujo a que muchos conductistas orientados a la situación redujeran su
verdadero significado, haciéndoles más abiertos. Pero, esto siempre ha sido
una debilidad de la psicología en general y en la personalidad en particular: la
ignorancia del pasado y las teorías e investigaciones de los
demás. (Podríamos añadir aquí, que los rasgos de personalidad también van
acompañados de improntas no solo biológicas, sino de educación, con lo que
es importante tomar en cuenta todos los factores constituyentes de la persona.
N.T.)

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